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Importancia de la Autoestima en la Vida

La autoestima es una fuerza innata que impulsa el desarrollo y la organización del ser humano, permitiendo la realización armónica de funciones cognitivas, emocionales y motoras. Desde una perspectiva psicológica, se define como la capacidad de reconocer y confiar en el propio potencial y necesidades, lo que promueve el bienestar y el logro de objetivos. La autoestima se relaciona con la consciencia, la confianza, la responsabilidad y la coherencia, y su ausencia puede llevar a comportamientos autodestructivos y a una vida de inconsciencia y desconfianza.

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Importancia de la Autoestima en la Vida

La autoestima es una fuerza innata que impulsa el desarrollo y la organización del ser humano, permitiendo la realización armónica de funciones cognitivas, emocionales y motoras. Desde una perspectiva psicológica, se define como la capacidad de reconocer y confiar en el propio potencial y necesidades, lo que promueve el bienestar y el logro de objetivos. La autoestima se relaciona con la consciencia, la confianza, la responsabilidad y la coherencia, y su ausencia puede llevar a comportamientos autodestructivos y a una vida de inconsciencia y desconfianza.

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LA AUTOESTIMA

Autoestima es la fuerza innata que impulsa al organismo hacia la vida, hacia


la ejecución armónica de todas sus funciones y hacia su desarrollo; que le
dota de organización y direccionalidad en todas sus funciones y procesos,
ya sean estos cognitivos, emocionales o motores.
De aquí se desprende que existe una fuerza primaria que:
• Nos impulsa hacia la vida.
• Posibilita la realización de las funciones orgánicas armónicamente.
• Nos permite desarrollarnos.
• Nos permite tener una organización, una estructura.
• Es responsable de nuestros procesos de funcionamiento y tiene que
ver con nuestros pensamientos, nuestros estados emocionales y
nuestros actos.

Desde el punto de vista psicológico, puede decirse que:


Autoestima es la capacidad desarrollable de experimentar la existencia,
conscientes de nuestro potencial y nuestras necesidades reales; de amarnos
incondicionalmente y confiar en nosotros para lograr objetivos,
independientemente de las limitaciones que podamos tener o de las
circunstancias externas generadas por los distintos contextos en los que nos
corresponda interactuar.
De aquí se desprende lo siguiente:

• La Autoestima es una disposición, un contenido, un recurso natural


en el ser humano.
• La Autoestima es desarrollable.
• La Autoestima sólo existe relacionada con la experiencia de la vida.
• La Autoestima está relacionada con el hecho de estar conscientes de
nuestro potencial y nuestras necesidades.
• La Autoestima está relacionada con la confianza en uno mismo.
• Existen necesidades reales y otras que no lo son aunque a veces así
lo pensemos.
• La Autoestima está relacionada con el amor incondicional hacia uno
mismo.
• La Autoestima orienta la acción hacia el logro de los objetivos y el
bienestar general.
• Podemos tener limitaciones y a pesar de ello tener Autoestima.
• Los eventos externos, las contingencias, no necesariamente deben
afectar nuestra Autoestima, al menos no de manera estable o
permanente.

Otros conceptos de Autoestima, relacionados de alguna forma con los que


ya hemos expuesto arriba, sugieren que:
• Es el juicio que hago de mi mismo.
• La sensación de que encajo y de que tengo mucho por dar y recibir.
• La convicción de que con lo que soy basta para funcionar; que no
tengo que incorporar nada nuevo a mi vida, sino reconocer aspectos
de mí que no he concientizado, para luego integrarlos.
• La reputación que tengo ante mí mismo.
• Es una manera de vivir orientada hacia el bienestar, el equilibrio, la
salud y el respeto por mis particularidades.
Un niño con una autoestima alta es una persona:
• Que tiene poder sobre sus conductas y sobre sus sentimientos, que
sabe que nadie puede obligarle a hacer cosas que van en contra de
sus valores, que sabe que nadie puede hacer que se sienta triste,
avergonzado o con miedo.
• Que sabe que puede decidir sobre sus conductas y sobre sus
sentimientos, que puede decidir sobre la persona que quiere ser, que
puede decidir sobre cómo sentirse bien consigo mismo, que puede
aprender a elegir sus respuestas conductuales y emocionales por sí
mismo, no en función de lo que los demás esperan de él.
• Que sabe poner nombre a sus sentimientos, que puede decirles a las
demás personas cómo se siente, que puede luchar por sus
sentimientos y que nadie tiene derecho a poner adjetivos a lo que él
siente.
• Que puede crear sus propios sueños, sus deseos, que puede decidir
qué es importante para él, que puede poner en marcha acciones que
le llevarán a que sus deseos se conviertan en realidad.
• Que puede poner nombre a sus propias necesidades, que puede
luchar por ellas y que nadie tiene la capacidad para saber qué es lo
más conveniente para él. Sabe que, incluso si se equivoca, tiene la
posibilidad de rectificar, de ser flexible, de cambiar, de modificar sus
estrategias.
• Que maneja sus propios sentimientos, sabiendo que si los acepta, los
sentimientos que le hacen sufrir se difuminan y se van. Sabe que
cuando perdona, que cuando comprende, que cuando tiene
sentimientos de compasión consigo mismo y con los demás, los
sentimientos son mucho más manejables.
• Que sabe relacionarse con los demás.

Cuando actuamos en función de lo que otros puedan pensar sobre nosotros,


estamos dando a esas personas un poder excesivo sobre nuestra vida. Los
niños y adolescentes tienen muchos recursos, pero les faltan otros muchos
todavía como para ser maduros. Por eso los niños y adolescentes dan
mucho valor a lo que otros puedan pensar de ellos.
Cuando se renuncia a los propios sentimientos para ganar el favor de otras
personas perdemos autoestima. Al ceder a la presión emocional de otras
personas, se renuncia a la capacidad de elección.
Referido a los padres, cuando un niño o un adolescente obedece una orden
impuesta por sus padres y cede ante la presión emocional exterior, su
autoestima se resiente. Lo que le ocurre, la responsabilidad sobre las
consecuencias de esa decisión, recae sobre sus padres, no sobre sí mismo.
Pierde posibilidades de aprender a responsabilizarse. La función de los
padres no es imponer, aunque tampoco quiero decir que no haya que
hacerlo a veces. La función de los padres es dar alternativas, presentar
opciones para que el hijo o la hija decidan y asuman las consecuencias de
sus decisiones.
La función de los padres es dar normas. La función de los hijos, sin embargo,
es saltárselas, buscar su propio camino, tomar sus propias decisiones y
asumir los resultados de esas decisiones. Si un adolescente siempre
obedece, cuando sea mayor se buscará una pareja o un jefe a quienes poder
obedecer, será una persona dependiente. Cuando un niño o un adolescente
salta una norma y aprende a responsabilizarse, a ser consecuente consigo
mismo, está aprendiendo a madurar.

POR QUÉ NECESITAMOS AUTOESTIMA


La relación social, generalmente signada por cambios rápidos y frecuentes
y por una elevada competitividad, obliga a permanentes readaptaciones del
ser humano. En ciertas circunstancias, el valor personal y la confianza en
las propias capacidades pueden verse afectados y hacer sentir que se vive
a merced de las contingencias. En esos momentos, la confusión, la
impotencia y la frustración producidas por el no logro llevan a dudar de la
capacidades naturales de restablecernos, y es entonces cuando optamos
por crear y a veces sostener conductas autodestructivas, lejanas al bienestar
generado por la Autoestima, es decir, por la consciencia, el amor
incondicional y la confianza en uno mismo. Los seres humanos, somos "la
única especie capaz de traicionar y actuar contra nuestros medios de
supervivencia". En estado de desequilibrio, el hombre puede suceder que
tome los siguientes caminos:

PARÁLISIS
La frustración es interpretada de forma tal que incapacita para la acción
creativa. La apatía es una forma de manifestación de esta reacción.

NEGACIÓN
La impotencia induce un bloqueo perceptivo, un autoengaño severo basado
en el miedo al dolor. El adicto que asegura no tener adicción, es una muestra
de este mecanismo.

EVASIÓN
Aquí la estrategia es hacer todo lo que nos impida ver la situación a la cara.
Se conoce su presencia pero se teme enfrentarla y se pospone. La diversión
compulsiva es una forma de evasión bastante común.

ENFERMEDAD
Aunque cualquiera de las manifestaciones anteriores conduce, si se
prolongan, a estados de desequilibrio orgánico, en ocasiones se toma el
camino corto y la reacción a la frustración es violenta y se manifiesta en
forma de enfermedad.
Todos estos modos de reacción, de manejo inadecuado de la energía
interior, reflejan ausencia de Autoestima, de conciencia de la capacidad para
responder creativamente a las circunstancias. Es por eso, por la tendencia
creciente que exhibe el humano de hoy a la autodestrucción, por lo que
necesitamos un recurso protector que nos guíe hasta nuestro poder
personal, hacia el restablecimiento del ritmo, del equilibrio, de la conciencia,
de la integración. Ese recurso es la Autoestima, con él nacemos, pero
debemos reencontrarlo.
LA VIDA CON AUTOESTIMA
Cuando la vida se vive desde la Autoestima todo es diferente. Las
cosas cambian de color, sabor y signo, ya que nos conectamos con
nosotros y con el mundo, desde una perspectiva más amplia, integral,
equilibrada, consciente y productiva.

COMPORTAMIENTOS CARACTERÍSTICOS DEL AUTOESTIMADO


La caracterología que ofrece una persona con una Autoestima
desarrollada es, más o menos, la siguiente:

CONSCIENCIA
El autoestimado es alguien que se ocupa de conocerse y saber cuál es
su papel en el mundo. Su característica esencial es la consciencia que
tiene de sí, de sus capacidades y potencialidades así como de sus
limitaciones, las cuales tiende a aceptar sin negarlas, aunque no se
concentra en ellas, salvo para buscar salidas más favorables. Como se
conoce y se valora, trabaja en el cuidado de su cuerpo y vigila sus
hábitos para evitar que aquellos que le perjudican puedan perpetuarse.
Filtra sus pensamientos enfatizando los positivos, procura estar
emocionalmente arriba, en la alegría y el entusiasmo, y cuando las
situaciones le llevan a sentirse rabioso o triste expresa esos estados
de la mejor manera posible sin esconderlos neuróticamente.
En el autoestimado el énfasis está puesto en darse cuenta de lo que
piensa, siente, dice o hace, para adecuar sus manifestaciones a una
forma de vivir que le beneficie y les beneficie a quienes le rodean, en
vez de repetir como robot lo que aprendió en su ayer cuando era niño
o adolescente. Esa consciencia de la autoestima, hace que el individuo
se cuide, se preserve y no actúe hacia la autodestrucción física,
mental, moral o de cualquier tipo. La gratitud es norma en la vida de
quien se aprecia y se sabe bendito por los dones naturales que posee.

CONFIANZA
Autoestima es también confianza en uno mismo, en las fuerzas
positivas con las que se cuenta para abordar el día a día. Esta
confianza es la guía para el riesgo, para probar nuevos caminos y
posibilidades; para ver alternativas en las circunstancias en que la
mayoría no ve salida alguna; para usar la inteligencia y seguir adelante
aunque no se tengan todas las respuestas. Esta es la característica
que hace que el ser se exprese en terrenos desconocidos con fe y
disposición de éxito. Cuando se confía en lo que se es, no se
necesitan justificaciones ni explicaciones para poder ser aceptado.
Cuando surgen las diferencias de opinión, confiar en uno hace que las
críticas se acepten y se les utilice para el crecimiento.

RESPONSABILIDAD
El que vive desde una Autoestima fortalecida asume responsabilidad
por su vida, sus actos y las consecuencias que éstos pueden generar.
Los problemas los convierten en un "cómo", promueve los resultados
deseados y acepta de la mejor forma posible lo que suceda.

COHERENCIA
La Autoestima nos hace vivir de manera coherente y nos impulsa a
realizar el esfuerzo necesario para que nuestras palabras y actos
tengan un mismo sentido. Aunque el autoestimado guste de hablar,
sus actos hablarán por él tanto o más que sus palabras. No quiere
traicionarse y se esmera en combatir y vencer sus contradicciones
internas.

EXPRESIVIDAD
Mostrar afecto, decir "te quiero", halagar y tocar físicamente, son
comportamientos naturales en quienes se estiman, ya que disfrutan de
sí mismos y de su relación con las personas. La forma de vincularse es
bastante libre de prejuicios que atan culturalmente al desvalorizado. En
esa expresividad, es seguro observar límites, ya que para expresarse
no hay que invadir ni anular a nadie.

RACIONALIDAD
En el terreno de la Autoestima se acepta lo espontáneo aunque el
capricho es indeseable. La vida es vista como una oportunidad lo
bastante especial como para no dejarla en manos de la suerte. De esta
visión se deriva un respeto por la razón, el conocimiento y la certeza.

ARMONÍA
Autoestima es en sí misma armonía, equilibrio, balance, ritmo y fluidez.
Cuando existe valoración personal, también se valora a los demás, lo
que favorece relaciones sanas y plenas medidas por la honestidad, la
ausencia de conflicto y la aceptación de las diferencias individuales.
Esta armonía interior ahuyenta la ansiedad y hace tolerable la soledad,
vista a partir de un estado armónico de vida como un espacio de
crecimiento interior, encuentro con uno mismo y regocijo.

RUMBO
Tienen un rumbo, un propósito, una línea de objetivos y metas. El
rumbo es indispensable aunque podamos modificarlo, si se llegara a
considerar necesario.

AUTONOMÍA
La autonomía tiene que ver con la independencia para pensar, decidir
y actuar; con moverse en la existencia de acuerdo con las propias
creencias, criterios y convicciones. Busca lograr escucharse,
conocerse, dirigirse y pelear sus propias batallas confiado en que tarde
o temprano las ganará. No se recuesta en la aprobación, sino que mira
hacia el interior donde laten sus auténticas necesidades, sin desdeñar
lo que el mundo puede ofrecerle.

VERDAD
Enfrenta y asume la verdad con sus consecuencias. Los hechos son
los hechos, negarlos es un acto irresponsable que quita control sobre
la vida. Cuando se evade la verdad, comienza uno a creerse sus
propias mentiras.

PRODUCTIVIDAD
La productividad equilibrada es un resultado lógico de la Autoestima.
No la productividad meramente económica, que suele ser causa de
enormes distorsiones en las relaciones y en la salud. Esta
productividad equilibrada es consecuencia de reconocer y utilizar los
dones y talentos de manera efectiva. Iniciativa, creatividad,
perseverancia, capacidad de relacionarse y otros factores asociados
con una sana Autoestima posibilitan, al entrar en funcionamiento, la
obtención de aquello que deseamos, o al menos de algo bastante
cercano.

PERSEVERANCIA
Cuando alguien tiene confianza en sí mismo, es capaz de definir
objetivos, trazar un rumbo, iniciar acciones para lograr esos objetivos
y, además, desarrollar la capacidad para el esfuerzo sostenido; la
convicción es que tarde o temprano verá el sueño realizado. La
perseverancia es por eso característica clara de la persona
autoestimada, para quien los eventos frustrantes son pruebas
superables desde su conciencia creativa.

FLEXIBILIDAD
Es característica de la persona autoestimada es aceptar las cosas
como son y no como le hubiese gustado que fueran. Ante la novedad,
para no sufrir, es necesario flexibilizar nuestras creencias y adecuar
nuestros deseos sin caer, claro está, en la resignación o la inacción.
Flexibilidad implica abrirse a lo nuevo, aceptar las diferencias y lograr
convivir con ellas; tomarse algunas cosas menos en serio, darse otras
oportunidades y aprender a adaptarse. Todas estas son
manifestaciones de inteligencia, consciencia y respeto por el bienestar.

LA VIDA SIN AUTOESTIMA


Algunos comportamientos característicos de las personas
desestimadas son:

INCONSCIENCIA
Ignora quién es y el potencial que posee; funciona automáticamente y
depende de las circunstancias, eventualidades y contingencias;
desconoce sus verdaderas necesidades y por eso toma la vida con
indiferencia o se dedica a hacer mil cosas que no le satisfacen; ignora
las motivaciones, creencias, criterios y valores que le hacen funcionar.
Muchas áreas de su vida reflejan el caos que se desprende del hecho
de no conocerse. Parte de ese caos, generalmente autoinducido, se
observa en conductas autodestructivas de distinta índole. Le cuesta
vivir la experiencia del hoy; se distrae con facilidad. Pensar y hablar de
eventos pasados o soñar con el futuro, son conductas típicas del ser
que vive en baja Autoestima.

DESCONFIANZA
El desestimado no confía en sí mismo, teme enfrentar las situaciones
de la vida; se percibe incompleto y vacío; carece de control sobre su
vida y opta por inhibirse y esperar un mejor momento que casi nunca
llega. Tiende a ocultar sus limitaciones tras una "careta", pues al no
aceptarse, teme no ser aceptado. Eso lo lleva a desconfiar de todos y
a usar su energía para defenderse de los demás, a quienes percibe
como seres malos y peligrosos; siempre necesita estar seguro y le es
fácil encontrar excusas para no moverse. La vida, desde aquí, parece
una lucha llena de injusticia.

IRRESPONSABILIDAD
Niega o evade sus dificultades, problemas o conflictos. Culpa a los
demás por lo que sucede y opta por no ver, oír o entender todo aquello
que le conduzca hacia su responsabilidad. Sus expresiones favoritas
son: "Si yo tuviera", "Si me hubieran dado", "Ojalá algún día", y otras
similares que utiliza como recurso para no aclarar su panorama y
tomar decisiones de cambio.
Acude fácilmente a la mentira. Se miente a sí mismo, se autoengaña y
engaña a los demás. Esto lo hace para no asumir las consecuencias
de sus actos, de su interacción con el mundo.

INCOHERENCIA
El desestimado dice una cosa y hace otra. Asegura querer cambiar
pero se aferra a sus tradiciones y creencias antiguas aunque no le
estén funcionando. Critica pero no se autocritica, habla de amor pero
no ama, quiere aprender pero no estudia, se queja pero no actúa en
concordancia con lo que dice anhelar.

INEXPRESIVIDAD
Por lo general reprime sus sentimientos y éstos se revierten en forma
de resentimientos y enfermedad. Carece de maneras y estilos
expresivos acordes con el ambiente. En cuanto a la expresión de su
creatividad, la bloquea y se ciñe a la rutina.

IRRACIONALIDAD
Se niega a pensar. Vive de creencias aprendidas y no las cuestiona.
Pasa la mayor parte de su tiempo haciendo predicciones y pocas
veces usa la razón. Asume las cosas sin buscar otras versiones ni ver
otros ángulos. Todo lo usa para tener razón aunque se destruya y
destruya a otros.

INARMONÍA
El desestimado tiende al conflicto y se acostumbra a éste fácilmente.
Se torna agresivo e irracional ante la crítica, aunque con frecuencia
critique. En sus relaciones necesita controlar a los demás para que le
complazcan, por lo que aprende diversas formas de manipulación.
Denigra del prójimo, agrede, acusa y se vale del miedo, la culpa o la
mentira para hacer que los demás le presten atención. Necesita del
conflicto. En estado de paz se siente extraño y requiere de estímulos
fuertes generalmente negativos. En lo interno, esa inarmonía se
evidencia en estados ansiosos, que desembocan en adicciones y otras
enfermedades. Para el desestimado, la soledad es intolerable ya que
no puede soportar el peso aturdidor de su consciencia.

DISPERSIÓN
Su vida no tiene rumbo; carece de un propósito definido.
No planifica, vive al día esperando lo que venga. Pone excusas para
respaldar su permanente improvisación.

DEPENDENCIA
El desestimado necesita consultar sus decisiones con otros porque no
escucha ni confía en sus mensajes interiores, en su intuición.
Asume como propios los deseos de los demás, y hace cosas que no
quiere para luego quejarse y resentirlas. Actúa para complacer y ganar
amor. Su falta de autonomía, la renuncia a sus propios juicios hace
que al final termine culpándose, autoincriminándose, resintiendo a los
demás y enfermándose como forma de ejecutar el autocastigo de
quien sabe que no está viviendo satisfactoriamente. La dependencia
es el signo más característico de la inmadurez psicológica, que lleva a
una persona, tal como dice Fritz Perls, a no pararse sobre sus propios
pies y vivir plenamente su vida.

INCONSTANCIA
La falta de confianza en las propias capacidades hace que aquello que
se inicia no se concrete. Ya sea aferrándose a excusas o asumiendo
su falta de vigor, el desestimado tiene dificultad para iniciar, para
continuar y para terminar cualquier cosa. Puede que inicie y avance en
ocasiones, pero frente a situaciones que retan su confianza,
abandonará el camino y buscará otra senda menos atemorizante. La
inconstancia, la falta de continuidad, señala poca tolerancia a la
frustración.

RIGIDEZ
La persona desvalorizada lucha porque el mundo se comporte como
ella quiere. Le cuesta interactuar en diferentes contextos con gente
diferente. Se empeña en tener razón aunque destruya vínculos
importantes; demuestra incapacidad para abandonar posturas rígidas
que la guían por la senda del conflicto permanente.

OTROS COMPORTAMIENTOS DE BAJA AUTOESTIMA


Mentir, llegar tarde, necesitar destacar, irrespetar a las personas,
preocuparse por el futuro, actuar con indiferencia, creerse superior,
descuidar el cuerpo, negarse a ver otros puntos de vista, negarse a la
intimidad emocional, vivir aburrido, resentido o asustado, desconocer,
negar o inhibir los talentos, vivir de manera ansiosa y desenfrenada,
descuidar la imagen u obsesionarse con ella, desarrollar enfermedades
psicosomáticas, seguir la moda y sufrir si no estamos "al día", la
maternidad y paternidad irresponsables, improvisar la vida pudiendo
planificarla, descuidar la salud como si no fuera importante, negarse a
aprender, idolatrar a otras personas, asumir como estados habituales
la tristeza, el miedo, la rabia y la culpa, tener y conservar cualquier
adicción (cigarrillo, licor, comida, sexo, etc.), anclarse en lo tradicional
como excusa para evitar arriesgarse a cosas nuevas, negarse a la
sexualidad (salvo casos especiales vinculados al celibato espiritual),
incapacidad para manejar los momentos de soledad, quejarse, perder
el tiempo en acciones que no nos benefician, manipular a los demás,
culparse por el pasado, actuar agresivamente, autodescalificarse,
discriminar y burlarse de los demás, sentirse atrapado y sin
alternativas, preocuparse porque otro se destaque (envidia), actuar
tímidamente, dar compulsivamente para ganar aprobación, invadir el
espacio de otros sin autorización, depender de otros pudiendo ser
independiente, celar de manera desmedida a amigos o a la pareja,
compulsión por obtener títulos académicos y dinero, irrespetar a las
personas, incapacidad para expresar los sentimientos y emociones,
maltratar a los hijos en vez de optar por comunicarse, denigrar de uno
mismo y de los demás de manera frecuente, sostener relaciones con
personas conflictivas que la humillen y maltraten.

EL LENGUAJE CORPORAL Y LA AUTOESTIMA


“Tu cuerpo dice más de lo que te imaginas, sobre todo cuando se
trata de la confianza en ti mismo...”

El lenguaje corporal comprende los cientos de mensajes que emitimos


desde nuestras acciones, posturas y actitud física en general.

Muchas personas tienen un lenguaje corporal que no ayuda a que el


resto de las personas se les acerque, les hable o les dé muestras de
simpatía. Y esto es un círculo vicioso, ya que así se convencen de que
nadie los quiere, de que nadie siente interés por ellos, de que no valen
nada y normalmente deciden que deberán vivir con ello, siendo lo más
felices posible con la poca compañía que pueden conseguir. Y esto
también se nota en su lenguaje corporal, con lo cual el círculo vicioso
se profundiza.

Lo que es necesario lograr es cambiar la actitud corporal, aparecer


como amigable y agradables, como alguien con quien los demás se
sientan a gusto y deseen empezar una conversación; y esto se puede
lograr.
Cambiar de actitud genera nuevas muestras de adecuada
socialización, las cuales redundan en una mayor confianza, con la
consiguiente mejora en el lenguaje corporal, lo que a su vez acarrea
mayor confianza.

Existen algunas actitudes en el lenguaje corporal que debemos tratar


de evitar a como dé lugar:

- Falta de contacto visual.

- Gestos nerviosos, como juguetear constantemente con algo que


tengamos en las manos o tamborilear sin parar sobre la mesa.

- Mirar al piso constantemente. Hay que levantar la frente y mirar hacia


delante con confianza.

-Hacerse un ovillo en la silla.

- La expresión facial, poco amigable seria, siempre enfocada en


nuestros problemas.

¿Y qué es lo que sí hay que hacer?

-Contacto visual, como ya se ha explicado, todo el tiempo, con todos,


tanto como sea posible.

-Tranquilidad en los gestos.

-La cabeza siempre erguida, mirando hacia delante, con la espalda


derecha y los hombros rectos, mirando el panorama delante nuestro,
siempre hacia delante. En control de lo que estamos haciendo.

-Una expresión entre neutral y feliz en el rostro, amigable si se quiere,


tranquila siempre.

Algo que es una verdad absoluta, y bastante lógica si lo pensamos un


poco, es que la gente evita iniciar conversaciones con aquellos que
tienen expresiones cansadas, molestas, poco felices, desdeñosas,
faltas de interés, increíblemente aburridos.

No porque les disguste una persona que está pasando por un


momento de estas características, sino porque los hace sentir
incómodos la idea de que tendrán que escuchar sus problemas y
probablemente no sabrán que decir, o terminarán en una situación
incómoda. O, aún más simple, piensan que, por nuestra expresión,
queremos que se nos deje solos.

AUTOESTIMA Y RELACIONES FAMILIARES


En la vida social, todo lo que logro tiene que ver con personas. Vivimos
en un permanente estado de interdependencia.

En virtud de que no es posible vivir y realizarse sino a través de la


relación social, es fácil intuir que es necesario aprender a relacionarse
para obtener y brindar más y mejores beneficios para todos/as.

Cada quien se relaciona con los demás desde su nivel de conciencia,


desde su equilibrio o su desorden interior, desde su manera particular
de experimentar la vida e interpretarla; desde lo que aprendió y reforzó
con el tiempo; es decir desde su Desvalorización o desde su
Autoestima.

Desde la Desvalorización se es tímido o agresivo. El equilibrio, la


firmeza, la honestidad, es decir, la Asertividad es únicamente posible
en la persona Autoestimada.

La primera relación trascendente en la vida del individuo es la relación


familiar, ya que la familia es el inicial y más importante contexto que
permite al ser humano desarrollar su Autoestima.

Dependiendo de cómo sea la familia, así será la persona, la cual


resultará modelada por las reglas, los roles, forma de comunicación,
valores, costumbres, objetivos y estrategias de vinculación con el resto
del mundo que impere a su alrededor.

En las familias que se forman y desarrollan con una Autoestima sana,


la forma de funcionamiento de sus miembros tiene características
particulares. En este contexto grupal, las reglas están claras y se
muestran dispuestos a revisarlas e incluso a modificarlas si acaso
éstas llegan a quedar desactualizadas y dejan de guiarlos a puerto
seguro. No se siguen parámetros automáticamente, sólo por el hecho
de que los abuelos o los tíos así lo hayan hecho. Hay disposición a
buscar lo que conviene a las necesidades de todos los integrantes.

La comunicación es abierta, por lo que está permitido expresar los


sentimientos directamente, sin el temor de parecer ridículos, cursis o
de recibir una cruda represalia. La interacción se basa en el amor más
que en el poder, por lo que emociones como la rabia, la tristeza o el
miedo tienen cabida y son respetadas, siempre que se expresen
adecuadamente, con la intención de encontrar soluciones, y no de
manera irresponsable y anárquica, como simple catarsis.

Desde esta óptica, los padres comprenden que sus hijos no se "portan
mal" por ser malos, sino porque algo los desequilibra y afecta
temporalmente.

Existen objetivos familiares que permiten que todos sus miembros


crezcan sin que tengan que renunciar a su vocación fundamental para
complacer a padres u otros familiares. La forma de proceder de la
familia Autoestimada es nutritiva porque se orienta a partir del deseo
de ganar y no del miedo a perder.

CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA

Desde el momento de la concepción, cuando el vínculo entre los


padres se consuma y las células sexuales masculina y femenina se
funden para originar, un nuevo ser, ya comienza la carga de mensajes
que se recibe en la gestación, primero de manera energética y luego
psicológica.

Debido a que los pensamientos y emociones son manifestaciones de


energía y en el organismo se presentan en forma de reacciones
eléctricas y químicas, cada vez que una mujer embarazada piensa o
siente algo con respecto al niño/a en formación, su cerebro produce
una serie de químicos que se esparcen por todo su cuerpo y que la
criatura recibe y graba en su naciente sistema nervioso, sin tener la
suficiente consciencia como para comprender o rechazar lo que recibe
a través de un lenguaje químico intraorgánico.

El hecho de que alguno de los progenitores, por ejemplo, asuma como


un problema la llegada del niño/a, es captado por éste
emocionalmente, y su efecto formará parte del archivo inconsciente del
pequeño y tendrá repercusiones más adelante, cuando reaccione de
diferentes formas y no logre comprender las causas generadoras de
sus conflictos. Igualmente, cuando ya se ha producido el
alumbramiento, todo estímulo externo influirá en el recién nacido y le
irá creando una impresión emocional que influirá sus comportamientos
futuros. Los padres y otras figuras de autoridad serán piezas claves
para el desarrollo de la Autoestima del niño, quien dependiendo de los
mensajes recibidos, reflejará como espejo lo que piensan de él y se
asumirá como un ser apto, sano, atractivo, inteligente, valioso, capaz,
digno, respetado, amado y apoyado o, por el contrario, como alguien
enfermo, feo, ignorante, desvalorizado, incapaz, indigno, irrespetado,
odiado y abandonado. La forma como nos tratan define la forma como
nos trataremos, porque esa es lo que consideraremos como lo más
normal.

Durante los tres primeros años de vida el contacto corporal con el


niño/a es habitual: al bañarlo, al alzarlo, al hacerlo dormir, abrazos,
besos y caricias son naturales.

Luego de esa edad comienza a ser evitado, se lo abraza y se lo besa


menos. Y poco a poco se llega a la edad adulta con un contacto físico
pobre, que se limita en general a estrechar las manos, o al beso en la
mejilla o casi en el aire.
Se restablece la aproximación corporal solo en una relación amorosa y
es considerada lícita únicamente en el entorno de esa relación
amorosa de pareja.

En todas las otras relaciones la sexualidad queda dividida en una línea


erótica y en una de ternura.

El contacto corporal con el disminuido físico o mental ha sido carente


desde su nacimiento por su “ser diferente”.

Son menos tocados, besados. Miembros de la familia como abuelos,


tíos, primos, se vinculan de manera reticente.

La sexualidad infantil, que no se limita a los órganos genitales, ha sido


herida gravemente y se ha de tener que instaurar una relación
reparadora con el disminuido para reforzar su autoestima.

BIBLIOGRAFÍA

Proceso de Sexuación. Curso Bianual de Formación en Sexología Clínica.


C.A.I.E.S. (Centro de Asistencia, Investigación y Educación en Sexualidad y
Terapias Breves). FESEA (Federación Sexológica Argentina). Año 2011.

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