TEMA 7.
EL ACTO ADMINISTRATIVO. DEFINICION Y CARACTERES.
CLASES DE ACTOS ADMINISTRATIVOS. ELEMENTOS:
SUBJETIVOS, OBJETIVOS Y FORMALES. EL SILENCIO
ADMINISTRATIVO. DINAMICA DEL ACTO ADMINISTRATIVO.
Prof. Pedro J. Garcia Beviá.
7.1 DEFINICIÓN DE ACTO ADMINISTRATIVO.
PRIMERO. Introducción: las diferentes formas jurídicas de actuación de las
Administraciones Públicas frente a las actuaciones materiales
Las AAPP para realizar sus actuaciones (tareas o acciones) se sirven de formas de
carácter jurídico o de carácter material. Así:
a) De carácter jurídico (formas jurídicas):
- Disposiciones o normas de rango inferior a la Ley (potestad reglamentaria)
Vg. Reglamento de la Conselleria de Sanidad en materia de reintegro de gastos por utilización
de medios ajenos a la sanidad pública.
- Contratos administrativos.
- Actos administrativos (las resoluciones administrativas)
Vg. Resolución administrativa por la que se decreta el derribo de un edificio.
b) De carácter material: se trata de actuaciones concretas.
Vg. el derribo de un edificio, la ejecución material.
En este tema, y en los siguientes, estudiaremos una determinada actuación de carácter
jurídico: los Actos Administrativos.
SEGUNDO. La importancia del Art. 105 letra C, de la Constitución española
respecto a los actos administrativos.
El Artículo 105 de la Constitución Española (en adelante CE) dispone:
«La ley regulará...:
c) El procedimiento a través del cual deben producirse los actos
administrativos, garantizando, cuando proceda, la audiencia del
interesado».
El acto administrativo, será el resultado de un procedimiento formal, el que establece la
Ley de procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Publicas 39/2015,
de 1 de octubre, (en adelante LPACAP).
En este sentido, siguiendo a García Trevijano, el artículo 105 de la CE establece una
reserva de Ley en tres ámbitos diferenciados:
- La audiencia de los ciudadanos en el procedimiento de elaboración de las
disposiciones administrativas (letra a)
- El acceso a archivos y registros administrativos (letra b).
- Y, finalmente, la audiencia a los ciudadanos en el procedimiento a través
del cual deben producirse los actos administrativos (letra c).
Dicha reserva de ley se desprende (y así lo ha declarado el Tribunal Constitucional) de la
utilización de la expresión “la ley regulara” que contiene el referido precepto.
TERCERO. Concepto de acto administrativo
Podemos partir de la definición de Garcia de Enterria, y construida bajo sobre la
definición del administrativista Guido Zanobini, por la que el acto administrativo es una
declaración unilateral de la AAPP, no normativa, sometida al derecho administrativo.
En este sentido, podemos afirmar que los actos administrativos están sometidos a las
normas, esto es un requisito del Estado de Derecho. No se concibe en un Estado que no
sea de derecho, ya que el acto administrativo debe poder ser “fiscalizado” tanto en vía
administrativa (recursos administrativos) como en vía judicial (contencioso
administrativo).
7.2 CARACTERES DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS.
Siguiendo la definición de Garcia de Enterria de que acto administrativo «es toda
declaración unilateral, no normativa, de la Administración Pública, sometida al Derecho
Administrativo» analizaremos los caracteres de los actos administrativos.
Caracteres:
- Declaración (de voluntad, de juicio, de conocimiento y de deseo).
- Unilateral.
- De la Administración Pública.
- No normativa.
- Sometida a Derecho Administrativo.
Analicemos los cuatro puntos:
Es una Declaración. Efectivamente, estamos ante una manifestación con trascendencia
externa que puede ser:
- De voluntad: crea derechos o genera obligaciones (Vg. una multa o una
licencia).
- De deseo: crea situaciones (Vg. convocatoria de unas pruebas selectivas
de acceso a la AAPP).
- De juicio: Informar acerca de un determinado asunto (Vg. un Informe de
la Inspección médica o de la Inspección Educativa).
- De conocimiento: acreditación de ciertos hechos (Vg. un certificado de
empadronamiento del Ayuntamiento).
De carácter Unilateral: Sólo hay una voluntad, la de la AAPP (a diferencia de los contratos
administrativos que existen dos voluntades: la de la AAPP contratante y la del
contratista).
De la Administración Pública. En este sentido, la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de
Régimen Jurídico del Sector Publico en su artículo 2 (Ámbito Subjetivo) señala:
«1. La presente Ley se aplica al sector público que comprende:
a) La Administración General del Estado.
b) Las Administraciones de las Comunidades Autónomas.
c) Las Entidades que integran la Administración Local.
d) El sector público institucional.
2. El sector público institucional se integra por:
a) Cualesquiera organismos públicos y entidades de derecho público
vinculados o dependientes de las Administraciones Públicas.
b) Las entidades de derecho privado vinculadas o dependientes de las
Administraciones Públicas que quedarán sujetas a lo dispuesto en las normas
de esta Ley que específicamente se refieran a las mismas, en particular a los
principios previstos en el artículo 3, y en todo caso, cuando ejerzan potestades
administrativas.
c) Las Universidades públicas que se regirán por su normativa específica y
supletoriamente por las previsiones de la presente Ley.
3. Tienen la consideración de Administraciones Públicas la Administración
General del Estado, las Administraciones de las Comunidades Autónomas, las
Entidades que integran la Administración Local, así como los organismos
públicos y entidades de derecho público previstos en la letra a) del apartado
2».
No Normativa: Esto diferencia el acto administrativo de la norma jurídica administrativa.
Martín Mateo plantea la polémica: hay autores que no hacen esta distinción, ya que se
refieren a dos tipos de actos (los strictu sensu y los normativos), pero Martín Mateo
concluye entendiendo que son dos cosas diferentes:
- Los actos administrativos se agotan con su cumplimiento.
- Las normas administrativas (los Reglamentos) son parte del ordenamiento
jurídico y son susceptible de muchos actos administrativos.
Por último, Sometida a Derecho Administrativo: Esto nos lleva a distinguir entre “actos
administrativos” y los “actos de la administración”: los primeros están sometidos al
Derecho Administrativo (Vg. los denominados contratos administrativos: contrato de
obra, servicio Público y de suministro), los segundos se someten al Derecho Civil,
mercantil o laboral (Vg. en el ámbito de la contratación, el contrato del IVVSA por el que
se arrienda a un particular una vivienda).
7.3 CLASES DE ACTOS ADMINISTRATIVOS
Podemos realizar la siguiente clasificación de los Actos Administrativos:
Actos favorables y actos de gravamen.
Actos según sujetos:
-Por origen.
-Por destinatarios.
Actos según el lugar que ocupan en el Procedimiento Administrativo.
-Actos de trámite (normales y cualificados).
-Actos definitivos (firmes y no-firmes).
Actos reglados y actos discrecionales (prohibidos los actos arbitrarios).
Actos expresos y actos presuntos (los veremos en el epígrafe 5 en el apartado relativo al
«silencio administrativo»)
Analizaremos a continuación la clasificación anteriormente expuesta.
Actos administrativos favorables y actos administrativos de gravamen.
Los actos favorables benefician al interesado, amplían su esfera jurídica (Vg. una
concesión administrativa de transporte público, una licencia de caza, una dispensa o
exención de un tributo, etc.).
Los actos de gravamen restringen la esfera jurídica del interesado (Vg. una sanción
administrativa o una multa, una medida disciplinaria a un empleado público, una
expropiación forzosa, una prohibición de circulación, etc.).
Actos administrativos según los sujetos.
Aquí distinguiremos según:
• Sujeto de procedencia (AAPP de la que emanan): actos administrativos del
Estado, actos administrativos de la Comunidad Autónoma (en nuestro caso, de La
Generalitat), actos administrativos de la Administración Local (tanto municipal
como provincial) y actos administrativos de la Administración Institucional.
• Sujeto destinatario: actos administrativos generales (los dirigidos a todos) y actos
administrativos no generales o dirigidos a sujetos con una especial relación de
sujeción con la AAPP (Vg. los actos administrativos dirigidos a los empleados
públicos).
Actos Administrativos según el lugar que ocupan en el Procedimiento
Administrativo.
En este apartado distinguir:
Actos de trámite: Se trata de aquellos actos que se producen a lo largo del Procedimiento
Administrativo (actos de trámite normales); los actos de trámite cualificados son aquellos
que deciden directa o indirectamente sobre el asunto o impiden o imposibilitan la
continuación del Procedimiento Administrativo.
En este sentido es ilustrativo el Art. 112.1 de la LPACAP que señala lo siguiente:
«Contra las resoluciones y los actos de trámite, si estos últimos deciden
directa o indirectamente el fondo del asunto, determinan la imposibilidad de continuar
el procedimiento, producen indefensión o perjuicio irreparable a derechos e
intereses legítimos, podrán interponerse por los interesados los recursos de
alzada y potestativo de reposición, que cabrá fundar en cualquiera de los
motivos de nulidad o anulabilidad previstos en los artículos 47 y 48 de esta Ley.
La oposición a los restantes actos de trámite podrá alegarse por los interesados
para su consideración en la resolución que ponga fin al procedimiento».
Actos definitivos: son los que ponen fin a un Procedimiento Administrativo.
A su vez, pueden ser firmes o no-firmes, contra los primeros no cabe recurso (ni en vía
administrativa ni en vía judicial) al contrario que los segundos que sí son impugnables.
Esta distinción será interesante cuando abordemos el tema de los recursos
administrativos, ya que contra los actos administrativos firmes solo cabe recurso
extraordinario de revisión, mientras que para los actos no firmes dependerá de si el acto
administrativo ha agotado o no la vía administrativa. En el primer caso (agotada la vía
administrativa) cabe interponer recurso administrativo de reposición mientras que si no
la ha agotado puede interponerse el recurso administrativo de alzada.
Actos Administrativos reglados y Actos administrativos discrecionales.
• Los actos reglados son aquellos que tienen predeterminados sus elementos,
prejuzgándose por el legislador la decisión a adoptar por la Administración.
• En los actos discrecionales existe un mayor o menor ámbito de posibilidades de
matización y decisión autónoma por parte de la Administración.
No debemos confundir discrecionalidad con arbitrariedad, esta última prohibida de
forma expresa por la Constitución en su Art. 9.3 (interdicción de la arbitrariedad de los
Poderes públicos).
En los últimos años se asiste a un notable esfuerzo jurídico tendente a reforzar el control
frente a los actos discrecionales, así la LPACAP exige, en su Art. 35, que este tipo de
actos se motiven:
«1. Serán motivados, con sucinta referencia de hechos y fundamentos de
derecho: (...)
i. Los actos que se dicten en el ejercicio de potestades discrecionales, así como
los que deban serlo en virtud de disposición legal o reglamentaria expresa».
Por otro lado, la idea de «interés general» en la actuación de los poderes públicos permite
a los Tribunales de Justicia revisar el ejercicio de la potestad discrecional a través de la
presencia de elementos reglados que todo acto administrativo incorpora. En este sentido
destacamos el Art. 106 1 de la Constitución española que señala que los Tribunales
controlan la legalidad de las actuaciones administrativas.
7.4 ELEMENTOS DEL ACTO ADMINISTRATIVO: SUBJETIVOS,
OBJETIVOS Y FORMALES.
7.4.1 Elementos subjetivos.
Partimos del Art. 34.1 de la LPACPA, que establece lo ss:
«Los actos administrativos que dicten las Administraciones Públicas, bien de
oficio o a instancia del interesado, se producirán por el órgano competente
ajustándose a los requisitos y al procedimiento establecido».
De lo anterior extraemos, en relación con el elemento subjetivo, dos datos (al que
añadiremos un tercero):
a) Los actos administrativos provienen siempre de una Administración
Pública (en adelante AAPP).
b) El órgano debe ser el competente.
c) La aptitud del titular del órgano frente a terceros y la propia AAPP.
Los actos administrativos provienen de las Administraciones Publicas. En este sentido
el Art. 2.3 de la LPACAP señala:
«Tienen la consideración de Administraciones Públicas la Administración
General del Estado, las Administraciones de las Comunidades Autónomas, las
Entidades que integran la Administración Local, así como los organismos
públicos y entidades de derecho público previstos en la letra a) del apartado 2
anterior».
Respecto a la competencia del órgano, esta debe ser triple:
- Materia.
- Territorio.
- Jerarquía.
¿Qué ocurre si el acto administrativo se produce por un órgano incompetente? Estaremos
ante un «vicio de competencia», en este sentido nos referiremos a dos tipos de invalidez
de los actos administrativos:
- Incompetencia absoluta.
- Incompetencia relativa.
Incompetencia absoluta: El Art. 47 de la LPACAP se refiere a la nulidad de pleno derecho
del acto administrativo si la incompetencia era por razón de la materia o del territorio.
«Los actos de las Administraciones públicas son nulos de pleno derecho en
los casos siguientes: ... b) Los dictados por órgano manifiestamente
incompetente por razón de la materia o del territorio».
Incompetencia relativa: El art. 52.3 de la LPACAP, en relación con el Art. 48, señala que
si la incompetencia es por razón de la jerarquía opera la anulabilidad del acto (que no la
nulidad de pleno derecho), ya que el órgano superior siempre puede convalidar lo hecho
por un órgano inferior, así:
«Si el vicio consistiera en incompetencia no determinante de nulidad, la
convalidación podrá realizarse por el órgano competente cuando sea superior
jerárquico del que dictó el acto viciado».
Por último, una referencia a la persona física que ocupa el órgano. En este sentido, la
persona (empleado/a público/a) tendrá aptitud si cumple los siguientes requisitos:
1. Regularidad de la investidura.
Dentro de los empleados públicos encontramos diversa naturaleza de relación con la
Administración (funcionarios de carrera, funcionarios interinos, contratados laborales
fijos y temporales, personal eventual) Nos referimos al nombramiento en los casos de
relación de naturaleza administrativa y del contrato laboral suscrito en los casos de
naturaleza laboral.
Aquí se plantean problemas como la validez de un acto administrativo firmado por una
autoridad cesada o los denominados problemas de «empleados públicos de hecho» (que
no de derecho). Aquí la doctrina está dividida:
- los que defienden un «purismo legal» por lo que el acto
administrativo es invalido.
- Los que defienden el principio de apariencia jurídica o de
seguridad jurídica en beneficio de los terceros de buena fe, en ese
caso el acto administrativo es válido.
2. Imparcialidad.
La Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Publico (en adelante
LRJ-SP) en los arts. 23 y 24 se refieren a las causas de abstención y recusación. El Art.
23.1 y 2 establecen:
1. Las autoridades y el personal al servicio de las Administraciones en quienes
se den algunas de las circunstancias señaladas en el apartado siguiente se abstendrán
de intervenir en el procedimiento y lo comunicarán a su superior inmediato, quien
resolverá lo procedente.
2. Son motivos de abstención los siguientes:
a) Tener interés personal en el asunto de que se trate o en otro en cuya resolución
pudiera influir la de aquél; ser administrador de sociedad o entidad interesada, o tener
cuestión litigiosa pendiente con algún interesado.
b) Tener un vínculo matrimonial o situación de hecho asimilable y el parentesco
de consanguinidad dentro del cuarto grado o de afinidad dentro del segundo, con
cualquiera de los interesados, con los administradores de entidades o sociedades
interesadas y también con los asesores, representantes legales o mandatarios que
intervengan en el procedimiento, así como compartir despacho profesional o estar
asociado con éstos para el asesoramiento, la representación o el mandato.
c) Tener amistad íntima o enemistad manifiesta con alguna de las personas
mencionadas en el apartado anterior.
d) Haber intervenido como perito o como testigo en el procedimiento de que se
trate.
e) Tener relación de servicio con persona natural o jurídica interesada
directamente en el asunto, o haberle prestado en los dos últimos años servicios
profesionales de cualquier tipo y en cualquier circunstancia o lugar”.
A la pregunta de ¿lo hecho por un empleado público en el que concurre una causa de
abstención es nulo? La respuesta será negativa siempre que lo hecho no haya sido
determinante para la resolución final. En este sentido el Art. 23.4 dispone que
“La actuación de autoridades y personal al servicio de las Administraciones
Públicas en los que concurran motivos de abstención no implicará,
necesariamente, y en todo caso, la invalidez de los actos en que hayan
intervenido”.
3. Capacidad de obrar.
Nos referimos al acto administrativo por un/a empleado/a público/a que carece de
capacidad de obrar (Vg. un enajenado mental o que dicta el acto con violencia) en
principio no podemos afirmar categóricamente que el acto es invalido, debemos
analizarse el caso por caso.
7.4.2 Elementos objetivos.
El Art. 34.2 de la LPACAP dispone:
«El contenido de los actos se ajustará a lo dispuesto por el ordenamiento
jurídico y será determinado y adecuado a los fines de aquéllos».
De este precepto se extraen los elementos objetivos del acto administrativo:
- Acto licito.
- Acto posible.
- Acto determinado o susceptible de determinar.
- Acto con una finalidad (fin del acto administrativo)
En relación con el acto licito y determinado, el Art. 47 de la LPACAP dispone que
serán nulos de pleno derecho:
c) Los que tengan un contenido imposible.
d) Los que sean constitutivos de infracción penal o se dicten como
consecuencia de ésta.
Respecto al fin del acto administrativo (también denominado elemento teleológico)
analizar «la desviación de poder» (a ella se refiere el Art. 48 de la LPACAP).
¿Qué es la desviación de poder? consiste en utilizar las potestades (poderes) con que
cuenta las AAPP para fines distintos a los previstos en las normas (Vg. las AAPP no se
puede ampararse en la potestad autoorganizativa para cambiar a un funcionario de
puesto, cuando lo que realmente está haciendo es utilizar su potestad sancionadora).
7.4.3 Elementos Formales.
Analizaremos las siguientes cuestiones:
- Introducción: importancia de la forma en los actos administrativos.
- Regla general: acto administrativo escrito (Art. 36).
- La motivación de los actos administrativos (Art. 35).
- Vicios de forma de los actos administrativos: nulidad, anulabilidad e
irregularidad no invalidante.
Introducción.
Nos referimos a la forma de exteriorizar los actos administrativos.
Los actos pueden ser privados o administrativos, respecto a los primeros se aplica el
Principio de libertad de forma que establece el Art. 1278 del código civil.
Respecto a los actos administrativos, adquiere gran importancia los elementos
formales. En este sentido recordar lo dispuesto en el Art. 34.1 de la LPACAP
«... ajustándose a los requisitos y al procedimiento establecido»
El Art. 36.1 de la LPACAP dispone la regla general de que
«Los actos administrativos se producirán por escrito a través de medios
electrónicos, a menos que su naturaleza exija otra forma más adecuada de
expresión y constancia».
La expresión «otra forma más adecuada de expresión y constancia» nos lleva, entre otros,
a los denominados actos mímicos y mecánicos (Vg. el de un policía local indicando que
detenga el coche o los actos mecánicos como el semáforo).
Por otro lado, el 36.2 señala:
«En los casos en que los órganos administrativos ejerzan su competencia de
forma verbal, la constancia escrita del acto, cuando sea necesaria, se
efectuará y firmará por el titular del órgano inferior o funcionario que la reciba
oralmente, expresando en la comunicación del mismo la autoridad de la que
procede. Si se tratara de resoluciones, el titular de la competencia deberá
autorizar una relación de las que haya dictado de forma verbal, con expresión
de su contenido».
Respecto a la motivación de los actos administrativos, la regla general es la no
motivación de los mismos, solamente en los casos que enumera el art. 35 de la LPACAP
se debe motivar el acto.
7. 5 EL SILENCIO ADMINISTRATIVO.
7.5.1 El silencio administrativo en general.
a) La obligación de resolver. Actos expresos y actos presuntos.
Las AAPP tienen la obligación de resolver sobre las solicitudes que le efectúen los
administrados, es decir «de contestar cuando se le pregunta».
La falta de respuesta expresa generara, transcurrido un tiempo, lo que se ha venido a
denominar el «acto administrativo presunto» que en unos casos será favorable a lo
solicitado por el administrado (silencio administrativo positivo) y en otros desfavorable
(silencio administrativo negativo).
En este sentido, podemos incluir una nueva clasificación de los actos administrativos (a
la vista en el epígrafe de la clase de actos administrativos):
- Los actos administrativos expresos.
- Los actos administrativos presuntos.
La AAPP debe resolver expresamente en todos los procedimientos administrativos, se
haya iniciado de oficio (por la propia AAPP) o a instancia de parte, en este último caso,
aunque el ciudadano desista o renuncie a su derecho. En este sentido el Art. 21.1 de la
LPACAP dispone lo siguiente:
«La Administración está obligada a dictar resolución expresa y a notificarla
en todos los procedimientos cualquiera que sea su forma de iniciación.
En los casos de prescripción, renuncia del derecho, caducidad del
procedimiento o desistimiento de la solicitud, así como de desaparición
sobrevenida del objeto del procedimiento, la resolución consistirá en la
declaración de la circunstancia que concurra en cada caso, con indicación
de los hechos producidos y las normas aplicables.
Se exceptúan de la obligación a que se refiere el párrafo primero, los
supuestos de terminación del procedimiento por pacto o convenio, así como
los procedimientos relativos al ejercicio de derechos sometidos únicamente
al deber de declaración responsable o comunicación a la Administración».
b) El denominado «acuse de recibo de la Administración».
Las dos preguntas que nos podemos hacer son: ¿cómo saber, tras iniciarse un
procedimiento administrativo, qué plazo tiene la AAPP para resolver de forma expresa?
y ¿qué sentido tendrá el silencio administrativo en el caso de no resolver de forma
expresa? Sobre estas cuestiones el art. 21. 4 de la LPACAP dispone:
«Las Administraciones Públicas deben publicar y mantener actualizadas en el
portal web, a efectos informativos, las relaciones de procedimientos de su
competencia, con indicación de los plazos máximos de duración de los
mismos, así como de los efectos que produzca el silencio administrativo.
En todo caso, las Administraciones Públicas informarán a los interesados
del plazo máximo establecido para la resolución de los procedimientos y para
la notificación de los actos que les pongan término, así como de los efectos
que pueda producir el silencio administrativo. Dicha mención se incluirá en la
notificación o publicación del acuerdo de iniciación de oficio, o en la
comunicación que se dirigirá al efecto al interesado dentro de los diez días
siguientes a la recepción de la solicitud iniciadora del procedimiento en el
registro electrónico de la Administración u Organismo competente para su
tramitación. En este último caso, la comunicación indicará además la fecha en
que la solicitud ha sido recibida por el órgano competente».
De acuerdo con lo anterior, las AAPP no sólo deben publicar de forma general (portal
web) los procedimientos administrativos con los plazos y efectos de silencio
administrativo, sino que cuando el ciudadano presenta solicitud o petición ante las AAPP,
estas deben cursarle «acuse de recibo» indicándole qué procedimiento se inicia, qué plazo
tiene la AAPP para resolver y los efectos del silencio administrativo en el caso de no
resolver de forma expresa en el plazo previsto.
a) Plazo máximo para resolver. Suspensión del plazo.
El plazo máximo para notificar una resolución expresa será el fijado por la norma
reguladora (Vg. en los procedimientos administrativos de responsabilidad patrimonial
son 6 meses;) ¿y si la norma no fija plazo máximo? El Art. 21.2 de la LPACAP establece
un límite de 6 meses» salvo que una norma con rango de Ley establezca uno mayor o así
venga previsto en el Derecho de la Unión Europea».
En cualquier caso, si la norma no fija plazo se establece, por Art. 21.3, un plazo residual
de 3 meses. Así:
«Cuando las normas reguladoras de los procedimientos no fijen el plazo
máximo, éste será de tres meses. Este plazo y los previstos en el apartado
anterior se contarán:
a) En los procedimientos iniciados de oficio, desde la fecha del acuerdo de
iniciación.
b) En los iniciados a solicitud del interesado, desde la fecha en que la
solicitud haya tenido entrada en el registro electrónico de la Administración
u Organismo competente para su tramitación».
La LPACAP (Art. 22) establece la posibilidad de suspender el plazo máximo legal para
resolver un procedimiento y notificar la resolución, así a título ilustrativo la letra d) se
refiere al supuesto de «(…) se soliciten informes preceptivos a un órgano de la misma o distinta
Administración, por el tiempo que medie entre la petición, que deberá comunicarse a los interesados, y la
recepción del informe, que igualmente deberá ser comunicada a los mismos. Este plazo de suspensión no
podrá exceder en ningún caso de tres meses. En caso de no recibirse el informe en el plazo indicado,
proseguirá el procedimiento».
b) Responsabilidad ante el incumplimiento de la obligación de resolver.
Hay que destacar, por último, la responsabilidad del personal al servicio de la AAPP que
tenga a su cargo el despacho de asuntos y de los titulares de los órganos competentes para
instruir y resolver.
En este sentido, el Art. 21.6 de la LPACAP dispone lo siguiente:
«El personal al servicio de las Administraciones Públicas que tenga a su cargo
el despacho de los asuntos, así como los titulares de los órganos
administrativos competentes para instruir y resolver son directamente
responsables, en el ámbito de sus competencias del cumplimiento de la
obligación legal de dictar resolución expresa en plazo.
El incumplimiento de dicha obligación dará lugar a la exigencia de
responsabilidad disciplinaria, sin perjuicio de la que hubiere lugar de
acuerdo con la normativa aplicable».
Por último, la LPACAP distingue:
- El silencio administrativo en los procedimientos iniciados a solicitud del
interesado.
- El silencio administrativo en los procedimientos iniciados de oficio.
7.5.2. Silencio administrativo en procedimientos iniciados a solicitud de interesado.
En los procedimientos a instancia de parte, el silencio podrá ser positivo o negativo, en
este sentido el art. 24.1 de la LPACAP dispone:
«En los procedimientos iniciados a solicitud del interesado, sin perjuicio de la
resolución que la Administración debe dictar en la forma prevista en el
apartado 3 de este artículo, el vencimiento del plazo máximo sin haberse
notificado resolución expresa, legitima al interesado o interesados para
entenderla estimada por silencio administrativo, excepto en los supuestos
en los que una norma con rango de ley o una norma de Derecho de la Unión
Europea o de Derecho internacional aplicable en España establezcan lo
contrario. Cuando el procedimiento tenga por objeto el acceso a actividades o
su ejercicio, la ley que disponga el carácter desestimatorio del silencio deberá
fundarse en la concurrencia de razones imperiosas de interés general.
El silencio tendrá efecto desestimatorio en los procedimientos relativos al
ejercicio del derecho de petición, a que se refiere el artículo 29 de la
Constitución, aquellos cuya estimación tuviera como consecuencia que se
transfirieran al solicitante o a terceros facultades relativas al dominio público
o al servicio público, impliquen el ejercicio de actividades que puedan dañar
el medio ambiente y en los procedimientos de responsabilidad patrimonial de
las Administraciones Públicas.
El sentido del silencio también será desestimatorio en los procedimientos de
impugnación de actos y disposiciones y en los de revisión de oficio iniciados
a solicitud de los interesados. No obstante, cuando el recurso de alzada se haya
interpuesto contra la desestimación por silencio administrativo de una
solicitud por el transcurso del plazo, se entenderá estimado el mismo si,
llegado el plazo de resolución, el órgano administrativo competente no dictase
y notificase resolución expresa, siempre que no se refiera a las materias
enumeradas en el párrafo anterior de este apartado».
Por otro lado, del apartado primero se deduce que la obligación de resolver de forma
expresa de la AAPP persiste, aunque se hubieran producido los efectos del silencio
administrativo, en este sentido el apartado tercero de este artículo señala:
«La obligación de dictar resolución expresa a que se refiere el apartado
primero del artículo 21 se sujetará al siguiente régimen:
a) En los casos de estimación por silencio administrativo, la resolución
expresa posterior a la producción del acto sólo podrá dictarse de ser
confirmatoria del mismo.
b) En los casos de desestimación por silencio administrativo, la resolución
expresa posterior al vencimiento del plazo se adoptará por la Administración
sin vinculación alguna al sentido del silencio».
¿Qué consecuencias tiene el silencio administrativo positivo o negativo en los
procedimientos administrativos iniciados a instancia de parte?
- La estimación por silencio administrativo tiene a todos los efectos la
consideración de acto administrativo finalizador del procedimiento (acto
definitivo-presunto).
- La desestimación por silencio administrativo tiene los solos efectos de
permitir a los interesados la interposición del recurso administrativo o
contencioso-administrativo que resulte procedente.
En este sentido, el punto 2:
«La estimación por silencio administrativo tiene a todos los efectos la
consideración de acto administrativo finalizador del procedimiento. La
desestimación por silencio administrativo tiene los solos efectos de permitir
a los interesados la interposición del recurso administrativo o contencioso-
administrativo que resulte procedente».
Por último,
«Los actos administrativos producidos por silencio administrativo se podrán
hacer valer tanto ante la Administración como ante cualquier persona física o
jurídica, pública o privada. Los mismos producen efectos desde el
vencimiento del plazo máximo en el que debe dictarse y notificarse la
resolución expresa sin que la misma se haya expedido, y su existencia puede
ser acreditada por cualquier medio de prueba admitido en Derecho, incluido
el certificado acreditativo del silencio producido. Este certificado se expedirá
de oficio por el órgano competente para resolver en el plazo de quince días
desde que expire el plazo máximo para resolver el procedimiento. Sin
perjuicio de lo anterior, el interesado podrá pedirlo en cualquier momento,
computándose el plazo indicado anteriormente desde el día siguiente a aquél
en que la petición tuviese entrada en el registro electrónico de la
Administración u Organismo competente para resolver» (art. 24.4).
7.5.3 El silencio administrativo en los procedimientos administrativos iniciados de
oficio.
El artículo 25.1 de la LPACAP (“Falta de resolución expresa en procedimientos iniciados
de oficio” señala que:
«(…) en los procedimientos iniciados de oficio, el vencimiento del plazo
máximo establecido sin que se haya dictado y notificado resolución expresa
no exime a la Administración del cumplimiento de la obligación legal de
resolver, produciendo los siguientes efectos:
a) En el caso de procedimientos de los que pudiera derivarse el
reconocimiento o, en su caso, la constitución de derechos u otras
situaciones jurídicas favorables, los interesados que hubieren comparecido
podrán entender desestimadas sus pretensiones por silencio administrativo.
b) En los procedimientos en que la Administración ejercite potestades
sancionadoras o, en general, de intervención, susceptibles de producir
efectos desfavorables o de gravamen, se producirá la caducidad. En estos
casos, la resolución que declare la caducidad ordenará el archivo de las
actuaciones, con los efectos previstos en el artículo 95».
El apartado 2 del artículo 25 dispone que:
«En los supuestos en los que el procedimiento se hubiera paralizado por causa
imputable al interesado, se interrumpirá el cómputo del plazo para resolver y
notificar la resolución».
7.6 DINAMICA DEL ACTO ADMINISTRATIVO.
EFICACIA DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS: EJECUTIVIDAD Y
EJECUTORIEDAD
Cualquier “actividad o actuación material” de la Administración Pública debe ir precedida
de una “actividad o actuación jurídica” (los actos administrativos propiamente dichos), en
este sentido, resulta ilustrativo el Art. 97 (“titulo”) de la Ley 39/2015:
«1. Las Administraciones Públicas no iniciarán ninguna actuación
material de ejecución de resoluciones que limite derechos de los
particulares sin que previamente haya sido adoptada la resolución que
le sirva de fundamento jurídico.
2. El órgano que ordene un acto de ejecución material de resoluciones
estará obligado a notificar al particular interesado la resolución que
autorice la actuación administrativa».
Se potencia «la eficacia», incluso cuando el acto administrativo puede no ser conforme a
derecho («valido»). En este punto, debemos distinguir eficacia de validez de los actos
administrativos. Para que el acto sea eficaz no basta con que sea válido, así veamos la
siguiente regla:
Acto valido (todos sus elementos) + notificación, publicación o aprobación superior: Acto
eficaz
Existe en nuestro derecho una “presunción de eficacia” de los actos administrativos,
incluso aunque tenga vicio: hasta que no se declare inválido, el acto administrativo es
eficaz y produce todos los efectos.
Lo anterior, nos lleva al Principio de autotutela administrativa: ¿en qué consiste este
Principio Administrativo?
Maurice Hariou lo define como «La Administración se hace justicia a ella misma»
mientras que Garrrido Falla da una explicación algo más extensa:
«(…) Mientras que un particular que quisiese hacer efectivo un derecho del que fuese
titular necesitaría, en primer lugar, obtener del Tribunal competente la declaración
judicial de reconocimiento de un derecho controvertido y, en segundo lugar, acudir
igualmente al Tribunal competente para que inicie el correspondiente procedimiento
ejecutivo sobre el patrimonio del deudor; la Administración Pública aparece
investida de los poderes necesarios para realizar por sí misma la autotutela de su
derecho, y para ello,: primero, declara por sí misma, cuál es su derecho, de donde el
carácter obligatorio del acto administrativo ; segundo, procede a ejecutar por sus
propios medios (y, en su caso, contra la voluntad de los obligados) lo que previamente
ha declarado».
En este punto, la doctrina distingue:
- Ejecutividad de los actos administrativos (autotutela declarativa): es
la cualidad jurídica que al acto administrativo se reconoce para habilitar a
la Administración para proceder a realizar los actos y operaciones
necesarias que su ejecución comporta (es una cualidad que opera en todos
los actos administrativos). Es como un «título ejecutivo».
- Ejecutoriedad de los actos administrativos (autotutela ejecutiva): es
una cualidad propia de algunos actos (no de todos), solo opera en aquellos
que imponen deberes positivos o negativos a terceros, cuando no los
cumplan o muestren resistencia a su cumplimiento. Se trata de una
prerrogativa de la Administración de ejecución forzosa, sin necesidad de
auxilio judicial, incluso empleando la coacción.
Lo vemos más detenidamente, a continuación:
Ejecutividad o autotutela declarativa.
En nuestro derecho positivo, debemos acudir al Capítulo II del título III de la Ley 39/2015
bajo la rúbrica de “EFICACIA DE LOS ACTOS” establece en su artículo 38
(Ejecutividad).
«Los actos de las Administraciones Públicas sujetos al Derecho Administrativo
serán ejecutivos con arreglo a lo dispuesto en esta Ley»
Añadiendo en su artículo 39.1 («Efectos»)
«Los actos de las Administraciones Públicas sujetos al Derecho Administrativo
se presumirán válidos y producirán efectos desde la fecha en que se dicten, salvo
que en ellos se disponga otra cosa».
Se trata de una presunción relativa o «iuris tantum», que puede ser destruida, pero que
mantiene sus efectos en tanto no recaiga una resolución administrativa o judicial
anulatoria del acto administrativo (quién pretende la anulación tiene la carga de la
prueba).
Como hemos visto antes, para que el acto administrativo sea eficaz no basta con que
cumpla con todos sus elementos (es decir, sea válido), en ocasiones la eficacia quedara
demorada o, excepcionalmente, podrá ser retroactiva (es lo que se denomina «eficacia
temporal»). Los apartados 2 y 3 del Art. 39 señalan:
2. La eficacia quedará demorada cuando así lo exija el contenido del acto o
esté supeditada a su notificación, publicación o aprobación superior.
3. Excepcionalmente, podrá otorgarse eficacia retroactiva a los actos cuando
se dicten en sustitución de actos anulados, así como cuando produzcan efectos
favorables al interesado, siempre que los supuestos de hecho necesarios
existieran ya en la fecha a que se retrotraiga la eficacia del acto y ésta no
lesione derechos o intereses legítimos de otras personas.
En el apartado siguiente nos referiremos, de forma más extensa, a la notificación y
publicación de los actos administrativos.
Ejecutoriedad o autotutela ejecutiva (ejecución forzosa).
En el capítulo VII del Título IV (relativo al procedimiento administrativo) de la LPACAP
se refiere a la ejecución.
Artículo 98.1 («Ejecutoriedad») señala:
«1. Los actos de las Administraciones Públicas sujetos al Derecho Administrativo
serán inmediatamente ejecutivos, salvo que:
a) Se produzca la suspensión de la ejecución del acto.
b) Se trate de una resolución de un procedimiento de naturaleza
sancionadora contra la que quepa algún recurso en vía administrativa,
incluido el potestativo de reposición.
c) Una disposición establezca lo contrario.
d) Se necesite aprobación o autorización superior».
Por su parte el artículo 99 (Ejecución forzosa) indica que:
«Las Administraciones Públicas, a través de sus órganos competentes en cada
caso, podrán proceder, previo apercibimiento, a la ejecución forzosa de los
actos administrativos, salvo en los supuestos en que se suspenda la ejecución
de acuerdo con la Ley, o cuando la Constitución o la Ley exijan la intervención
de un órgano judicial».
La ejecución forzosa por las Administraciones Públicas se efectuará, según el Art.
100.1, respetando siempre el principio de proporcionalidad, por los siguientes medios:
A) Apremio sobre el patrimonio.
B) Ejecución subsidiaria.
C) Multa coercitiva.
D) Compulsión sobre las personas.
Asimismo, indica el art. 100:
«2. Si fueran varios los medios de ejecución admisibles se elegirá el menos
restrictivo de la libertad individual.
3. Si fuese necesario entrar en el domicilio del afectado o en los restantes
lugares que requieran la autorización de su titular, las Administraciones
Públicas deberán obtener el consentimiento del mismo o, en su defecto, la
oportuna autorización judicial».
A la vista de lo anterior, siguiendo a Garrido Falla, para que pueda aplicarse la
ejecutoriedad deberán cumplirse los siguientes requisitos:
Primero. Preexistencia de un acto administrativo que le sirva de fundamento
jurídico. Este acto que sirve de «título ejecutivo» no tiene por qué ser firme, sino
simplemente «valido» con la excepción de los supuestos que sea preceptiva la
intervención judicial (por ejemplo, la entrada en domicilio).
Segundo. Previo apercibimiento al sujeto que haya de soportar las consecuencias.
Tercero. Elección del medio de ejecución forzosa que legalmente corresponda y
aplicación del principio de proporcionalidad (el menos restrictivo a la libertad
individual).
Cuarto. Notificación al interesado.
La LPACAP, con relación a los medios de ejecución forzosa, señala los siguientes:
Apremio sobre el patrimonio (Art. 101)
«1. Si en virtud de acto administrativo hubiera de satisfacerse cantidad
líquida se seguirá el procedimiento previsto en las normas reguladoras
del procedimiento de apremio.
2. En cualquier caso no podrá imponerse a los administrados una
obligación pecuniaria que no estuviese establecida con arreglo a una
norma de rango legal».
Ejecución subsidiaria (Art. 102)
«1. Habrá lugar a la ejecución subsidiaria cuando se trate de actos que
por no ser personalísimos puedan ser realizados por sujeto distinto del
obligado.
2. En este caso, las Administraciones Públicas realizarán el acto, por sí
o a través de las personas que determinen, a costa del obligado.
3. El importe de los gastos, daños y perjuicios se exigirá conforme a lo
dispuesto en el artículo anterior.
4. Dicho importe podrá liquidarse de forma provisional y realizarse
antes de la ejecución, a reserva de la liquidación definitiva».
Multa coercitiva (Art. 103).
«1. Cuando así lo autoricen las Leyes, y en la forma y cuantía que éstas
determinen, las Administraciones Públicas pueden, para la ejecución de
determinados actos, imponer multas coercitivas, reiteradas por lapsos
de tiempo que sean suficientes para cumplir lo ordenado, en los
siguientes supuestos:
a) Actos personalísimos en que no proceda la compulsión directa sobre
la persona del obligado.
b) Actos en que, procediendo la compulsión, la Administración no la
estimara conveniente.
c) Actos cuya ejecución pueda el obligado encargar a otra persona.
2. La multa coercitiva es independiente de las sanciones que puedan
imponerse con tal carácter y compatible con ellas».
Compulsión sobre las personas (Art. 104)
«1. Los actos administrativos que impongan una obligación
personalísima de no hacer o soportar podrán ser ejecutados por
compulsión directa sobre las personas en los casos en que la ley
expresamente lo autorice, y dentro siempre del respeto debido a su
dignidad y a los derechos reconocidos en la Constitución.
2. Si, tratándose de obligaciones personalísimas de hacer, no se realizase
la prestación, el obligado deberá resarcir los daños y
perjuicios, a cuya liquidación y cobro se procederá en vía
administrativa».
7.7 SUSPENSIÓN DEL ACTO ADMINISTRATIVO. … NO ENTRA AL
EXAMEN
Estudiaremos cuatro supuestos:
Primero. La suspensión facultativa de los actos en vía de recurso administrativo.
Segundo. Actos sometidos a procedimiento de revisión de oficio
Tercero. Suspensión de actos/resoluciones adoptadas por los órganos de las
CCAA
Cuarto. Suspensión de los actos y acuerdos de las Corporaciones Locales
Suspensión en vía de recurso administrativo, el Art. 117.1 de LPACAP, dispone:
La interposición de cualquier recurso, excepto en los casos en que una
disposición establezca lo contrario, no suspenderá la ejecución del acto
impugnado.
De lo anterior, se desprende que la regla general es que la interposición de “cualquier”
recurso no suspende la ejecución del acto administrativo, no obstante, existen
excepciones ¿cuáles son? el apartado 2 responde a esta pregunta:
2. No obstante lo dispuesto en el apartado anterior, el órgano a quien
competa resolver el recurso, previa ponderación, suficientemente
razonada,
entre el perjuicio que causaría al interés público o a terceros la
suspensión y
el ocasionado al recurrente como consecuencia de la eficacia inmediata
del
acto recurrido, podrá suspender, de oficio o a solicitud del recurrente,
la
ejecución del acto impugnado cuando concurran alguna de las
siguientes
circunstancias:
a) Que la ejecución pudiera causar perjuicios de imposible o difícil
reparación.
b) Que la impugnación se fundamente en alguna de las causas de
nulidad de
pleno derecho previstas en el artículo 47.1 de esta Ley.
La suspensión es, pues, facultativa: “podrá suspender”.
También se estable que, en el caso de haber solicitado la suspensión de la ejecución del
acto administrativo, se harán operativos los efectos del silencio positivo si transcurridos
treinta días la Administración no dicta resolución expresa, así:
3. La ejecución del acto impugnado se entenderá suspendida si
transcurrido
un mes desde que la solicitud de suspensión haya tenido entrada en el
registro electrónico de la Administración u Organismo competente
para
decidir sobre la misma, el órgano a quien competa resolver el recurso
no ha
dictado y notificado resolución expresa al respecto. En estos casos, no
será
de aplicación lo establecido en el artículo 21.4 segundo párrafo, de
esta Ley.
Por otro lado, si se opta por la suspensión de la ejecución del acto administrativo se
“podrán” (no es una obligación) dictar medidas cautelares:
4. Al dictar el acuerdo de suspensión podrán adoptarse las medidas
cautelares que sean necesarias para asegurar la protección del interés
público
o de terceros y la eficacia de la resolución o el acto impugnado.
Cuando de la suspensión puedan derivarse perjuicios de cualquier
naturaleza, aquélla sólo producirá efectos previa prestación de caución
o garantía suficiente para responder de ellos, en los términos
establecidos reglamentariamente.
La suspensión se prolongará después de agotada la vía administrativa
cuando, habiéndolo solicitado previamente el interesado, exista medida
cautelar y los efectos de ésta se extiendan a la vía contencioso-
administrativa. Si el interesado interpusiera recurso contencioso-
administrativo, solicitando la suspensión del acto objeto del proceso, se
mantendrá la suspensión hasta que se produzca el correspondiente
pronunciamiento judicial sobre la solicitud.
La Medida Cautelar que se adopte en el “acuerdo de suspensión”, así lo reitera la
jurisprudencia y la doctrina, no está llamada a resolver la cuestión de fondo planteada en
el procedimiento principal actividad.
Por último
5. Cuando el recurso tenga por objeto la impugnación de un acto
administrativo que afecte a una pluralidad indeterminada de personas,
la
suspensión de su eficacia habrá de ser publicada en el periódico oficial
en
que aquél se insertó.
Suspensión de actos sometidos a procedimiento de revisión de oficio.
La posibilidad de suspender los actos administrativos objeto de un recurso en tanto se
resuelve este, es también susceptible de ser aplicada a los actos sometidos a un
procedimiento de revisión de oficio en tanto no recaiga una decisión definitiva sobre la
procedencia de esa revocación. En este sentido, la LPACAP en su artículo 108 dispone:
Iniciado el procedimiento de revisión de oficio al que se refieren los
artículos 106 y 107, el órgano competente para declarar la nulidad o
lesividad, podrá suspender la ejecución del acto, cuando ésta pudiera
causar perjuicios de imposible o difícil reparación.
Suspensión de actos o resoluciones adoptadas por los órganos de las CCAA
Otro supuesto de suspensión es el contenido en el artículo 161.2 de la Constitución
española que ha introducido en nuestro ordenamiento jurídico un supuesto de suspensión
que opera sobre toda clase de disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de
las CCAA.
En este caso, la suspensión, se liga automáticamente al hecho mismo de la impugnación
por el Gobierno ante el Tribunal Constitucional de las referidas disposiciones o
resoluciones de la CCAA.
Suspensión de los actos y acuerdos de las Corporaciones Locales.
En la misma línea que antes, la Ley 7/1985, de 2 abril, Reguladora de las Bases de Régimen
Local (en adelante LRBRL) establece dos supuestos de suspensión de los actos y acuerdos
de las Corporaciones Locales:
Primero. Cuando los actos o acuerdos de las Entidades Locales menoscaben
competencias del Estado o de las CCAA, interfieran su ejercicio o excedan de las
competencias de dichas entidades. El Art. 66 de la LRBRL establece:
Los actos o acuerdos de las Entidades locales que menoscaben
competencias del Estado o de las Comunidades Autónomas, interfieran
su ejercicio o excedan de la competencia de dichas Entidades, podrán
ser impugnados por cualquiera de los procedimientos previstos en el
artículo anterior”.
Segundo. Cuando los actos o acuerdos de las Entidades Locales atenten gravemente al
interés general de España. El artículo 67 de la LRBRL establece:
“1. Si una Entidad local adoptara actos o acuerdos que atenten
gravemente al interés general de España, el Delegado del Gobierno,
previo requerimiento para su anulación al Presidente de la Corporación
efectuado dentro de los diez días siguientes al de la recepción de
aquéllos, podrá suspenderlos y adoptar las medidas pertinentes para la
protección de dicho interés.
2. El plazo concedido al Presidente de la Corporación en el
requerimiento de anulación no podrá ser superior a cinco días. El del
ejercicio de la facultad de suspensión será de diez días, contados a partir
del siguiente al de la finalización del plazo del requerimiento o al de la
respuesta del Presidente de la Corporación, si fuese anterior.
3. Acordada la suspensión de un acto o acuerdo, el Delegado del
Gobierno deberá impugnarlo en el plazo de diez días desde la
suspensión ante la Jurisdicción Contencioso-administrativa”.
7.8 EXTINCIÓN DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS. … NO ENTRA AL
EXAMEN
La eficacia de los actos administrativos puede cesar de forma temporal (la suspensión
analizada en el anterior epígrafe) o de forma definitiva; el cese de la eficacia supone la
interrupción de los efectos jurídicos del acto administrativo, que puede tener lugar durante
un periodo de tiempo o con carácter definitivo.
En este epígrafe analizaremos el cese definitivo de la eficacia del acto o la extinción de
este, si bien existen dos supuestos de extinción de los efectos:
Primero. Actos administrativos originariamente válidos.
Segundo. Actos administrativos originariamente viciados
El primero de los supuestos de cese definitivo de la eficacia del acto administrativo, esto
es cuando el acto es originariamente valido, contempla los siguientes casos:
a) El cumplimiento (Vg. la multa que se paga).
b) Cuando se produce su vencimiento porque finaliza su periodo de vigencia (Vg.
Finaliza el periodo anual de concesión de vado de automóviles para entrar en
garaje).
c) Cuando se revisa de oficio bien por razón de legalidad (revisión de oficio) o por
razones de oportunidad (revocación en los actos de gravamen).
d) Cuando se anula por la AAPP en vía de recurso administrativo o judicial.
e) Por voluntad del particular: supuestos de renuncia y desistimiento.
Respeto a los actos administrativos originariamente viciados, debemos recordar que
la “invalidez” refleja el desajuste entre el acto y la norma (faltan los elementos subjetivos,
objetivos y formales del acto administrativo previstos en la norma), mientras que la
“ineficacia” determina la carencia de efectos del acto.
Podemos afirmar que existe una escala o graduación de la invalidez, ya que no todos los
vicios del acto administrativo tienen la misma gravedad o trascendencia. Belandiez Rojo, en
un sentido muy didáctico, señala que si el acto administrativo puede ser “arreglado”, no se
podrá “tirar” si no debe “repararse”, es lo que en términos jurídicos se denomina
“convalidación del acto administrativo” prevista en el Art. 52 de la LPACAP.
La escala o graduación de invalidez del acto administrativo es la siguiente:
- La nulidad de pleno derecho: Los defectos, faltas u omisiones más graves. En
estos casos, se considera que la infracción tiene tal calibre que merece todo
el reproche legal posible.
- La anulabilidad (o nulidad relativa): la infracción carece de la dimensión o
gravedad del supuesto anterior, pero existe una infracción del ordenamiento
jurídico por haberse vulnerado algún precepto.
- Las irregularidades no invalidantes: casos en los que, a pesar de haberse
vulnerado una norma, el ordenamiento jurídico excluye la invalidez o, lo
que es lo mismo, mantiene la validez del acto administrativo.