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Marcas

El documento aborda el concepto, características y desarrollo histórico de las marcas en el contexto del derecho argentino, destacando su función distintiva y la importancia de su registro. Se menciona la legislación vigente, incluyendo la Ley 22.362 y convenios internacionales que regulan la protección de marcas. Además, se discute la economía globalizada y la necesidad de armonizar legislaciones en un mercado común para proteger los derechos de propiedad intelectual.
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Marcas

El documento aborda el concepto, características y desarrollo histórico de las marcas en el contexto del derecho argentino, destacando su función distintiva y la importancia de su registro. Se menciona la legislación vigente, incluyendo la Ley 22.362 y convenios internacionales que regulan la protección de marcas. Además, se discute la economía globalizada y la necesidad de armonizar legislaciones en un mercado común para proteger los derechos de propiedad intelectual.
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Legislación y Práctica Profesional

(Apuntes de clases)
MARCAS
Concepto: E ​ ncontramos distintos conceptos, así para algunos:
- Es un medio efectivo de garantizar el origen o simplemente la procedencia de las
mercaderías, cualquiera sea el lugar y las personas en cuyo poder ellas se encuentren,
porque representa una seguridad para el consumidor y para el fabricante y confiere al
producto marcado, su individualidad (Pouillet).
- Para otros, la denominación de marca se comprende todo signo visible, novedoso y
característico, que sirva para diferenciar productos, servicios, establecimientos comerciales
o industriales.
- Bertone y Cabanellas de las Cuevas (Derecho de Marcas Tomo I) dicen que las marcas
son signos con capacidad distintiva utilizados para distinguir productos y servicios. Además
de la función distintiva, tiene la función de identificar el origen de los bienes y servicios, la
de garantizar su calidad, la publicitaria, la competitiva, y la de protección del titular y de los
consumidores.

Caracteres:
Especialidad: ​Es una regla que informa el derecho marcario, en virtud de la cual una marca, solo
protege o distingue los productos, servicios o establecimientos para los que la marca se encuentra
inscripta. Se concreta a través de un listado que clasifica todos los productos y servicios
susceptibles de amparo marcario, de suerte que las marcas se otorgan indicando el tipo de
productos o servicios (clase) que podrán distinguir en el mercado.
Novedad: ​la marca tiene que tener la capacidad distintiva del producto o servicio, y la novedad se
refiere a que debe ser nueva la conexión del signo con el producto que identifica.
Licitud: ​Esta condición esencial es que el signo en cuestión no esté prohibido por alguna
disposición legal, no sea contrario a la moral ni a las buenas costumbres.
Significatividad: ​la marca debe ser un signo. El signo constituye una unidad de mensaje, mediante
la cual un transmitente procura enviar un determinado concepto al receptor, para lo cual debe ser
perceptible.
Distintividad: L
​ a función esencial de la marca consiste en distinguir productos o servicios similares.
La función distintiva constituye la esencia de este signo y se manifiesta en el derecho de
exclusividad que tiene el titular sobre ella.
Disponibilidad: ​la marca que se utiliza no debe ser de otro, o en su caso, no debe ser usada contra
su voluntad. La marca debe estar disponible.

Desarrollo histórico
(Fuente: “Reseña sobre Derecho Marcario” Bendorus Ana Gabriela)
Sobre los comienzos del derecho de marcas en Argentina el material existente es limitado. Con
seguridad se puede considerar válida la utilización de marcas de fábrica recién en la segunda
mitad del S. XVIII, anteriormente sólo se habían utilizado marcas para distinguir orfebrería en oro y
plata, y para identificar el ganado.
El país se encontraba sometido a la legislación española. Hasta fines del [Link] prohibió España
a sus colonias el comercio con otros Estados. En consecuencia, era limitado el interés en la
protección de la marca de fábrica. Recién en 1778 se consiguió la apertura del mercado
latinoamericano a través de un documento denominado “Reglamento y Aranceles Reales para el
Comercio Libre de España e Indias”. Este Reglamento preveía acciones penales por falsificación
de marcas.
A partir de la sanción de la Constitución Nacional en 1853, se da fundamento al derecho de
propiedad y al derecho de autor (artículo 17).
En 1864 se sancionó la Ley 111, que reguló el Derecho de Patentes hasta el año 1995, que fue
sancionada la Ley de Patentes y Modelos de Utilidad.
En 1876 se sancionó la primera Ley de Marcas. Pocos años después se derogo esta ley, y en el
año 1900 se sancionó la ley 3975, que tomó como modelo la ley francesa.
Esta ley también debió ser reformada porque a principios del siglo XX, el derecho de marcas
argentino se encontraba claramente influido por el derecho europeo, ahora se intentaba encontrar
soluciones a los problemas típicos de los países en vías de desarrollo.
Finalmente fue derogada y en 1980 se sancionó la Ley de Marcas y Designaciones 22.362,
actualmente vigente.
Las principales novedades de esta nueva ley, son la introducción de la marca de servicio y la
inclusión de la obligación de uso de la marca. En general, la nueva ley tomó los principios de la
anterior y codificó en parte la jurisprudencia sentada hasta entonces.

Función económica de la marca


(Fuente: Revista “Aplicación Profesional” Nº 14. Septiembre 1997. Editorial Aplicación Tributaria).
Un mercado moderno y dinámico supone un lugar donde los empresarios tratan de aumentar su
presencia mejorando la calidad de los productos y servicios existentes, o desarrollando artículos
nuevos y ofreciendo nuevas alternativas en materia de prestaciones en beneficio de los
consumidores.
Estos empresarios solamente pueden lograr estos objetivos usando marcas comerciales que
identifiquen sus mercaderías y servicios, y que los distingan de sus competidores.
Si bien los signos marcarios cumplen distintas funciones, la función esencial está dada por su
capacidad distintiva, y las restantes se encuentran subordinadas a su carácter distintivo.
Entonces, la función esencial de la marca consiste en diferenciar bienes y servicios, de sus
similares. Las demás funciones, subordinadas a la función distintiva son:
- Función de identificación de origen: las marcas identifican los productos de un fabricante
concreto, en la etapa de su elaboración como en la de su comercialización. Esto implica
que son aptas para identificar mercaderías como provenientes de un determinado origen.
Es frecuente que el público consumidor esté familiarizado con una marca (por publicidad,
por su exhibición en locales, etc.).
- Función publicitaria: El empleo de marcas permite informar al público que determinados
productos (en apariencia iguales) han sido identificados en forma distinta, a fin de que
distingan sus propias calidades y condiciones.
- Función de calidad: El signo marcario aporta incentivo para que su propietario mantenga o
mejore la calidad de los mismos.
El individuo que vuelve a adquirir un producto o a solicitar la prestación de un servicio, lo
hace porque desea encontrar la misma o mejor calidad que caracterizan al producto o
servicio.

Régimen legal de las marcas


En Argentina, las principales normas que regulan el derecho de marcas son las siguientes:
a) La ley 22.362 sancionada el 26/12/1981.
b) El Decreto reglamentario 558/81
c) La Ley 24.425 (23/12/94). Esta norma contiene el acta final en el que se incorporan los
resultados de la Ronda Uruguay del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles
Aduaneros y Comercio) por la que se establece la OMC (Organización Mundial de
Comercio). Entre sus Anexos consta el ADPIC (Acuerdo sobre Aspectos de los
Derechos de Propiedad Intelectual Relacionadas con el Comercio).
La Ley 22.362 satisface las exigencias del Acuerdo ADPIC.

Ley 22.362 de Marcas


Capitulo I
Sección 1°. Derecho de propiedad de las marcas.
Pueden registrarse como marcas para distintos productos y servicios: una o mas palabras con o
sin contenido conceptual; los dibujos; los emblemas; los monogramas; los grabados; las
estampas; los sellos; las imágenes; las bandas; las combinaciones de colores aplicadas en un
lugar determinado de los productos o de los envases; las combinaciones de letras y de números;
las letras y números por su dibujo especial; las frases publicitarias; los relieves con capacidad
distintiva, y todo otro signo con tal capacidad (la lista es meramente enunciativa).
El término capacidad distintiva posee dos componentes:
1.- el signo a registrarse debe poseer una capacidad identificatoria abstracta e intrínseca.
2.- debe distinguirse de otros signos que corresponden a otros derechos.
Se excluyen las denominaciones usuales o necesarias con las que se identifica al producto o
servicio, además de las denominaciones descriptivas y los términos y locuciones que hubieran
pasado al uso general.
Legalmente excluidos por falta de novedad se encuentran las denominaciones meramente
descriptivas.
Se establece la propiedad de la marca por su registración, y su duración por 10 años.
Sección 2°. Formalidades para el registro de la marca.
Sección 3°. Extinción del derecho.
Capítulo II. De las Designaciones.
Capítulo III. Ilícitos.
Sección 1°. Actos punibles y acciones.
Sección 2°. Medidas precautorias.
Capítulo IV. Autoridad de aplicación.
Capítulo V. Disposiciones transitorias.

Decreto Reglamentario 558/81 (modificado por el Decreto 1141/03)


Se establece que los productos y servicios serán clasificados de acuerdo a las pautas emergentes
de la Clasificación Internacional de Productos y Servicios aprobada por la OMPI.
El decreto reglamenta cuestiones relativas al procedimiento para registrar ante el Instituto
Nacional de Propiedad Industrial INPI.

Convenios Internacionales:

Convenio de París: ​para la protección de la propiedad industrial. Se creó en 1883, fue revisado
en Bruselas en 1900, luego en Washington en 1911; en la Haya en 1958; y en Estocolmo 1967;
siendo nuevamente enmendado en 1979.
La protección que brinda el Convenio a sus nacionales: se refiere a las patentes de invención,
modelos de utilidad, marcas y modelos industriales. Argentina forma parte de la Unión para la
Protección de la Propiedad Industrial (Ley 17.011), por ese motivo todos los nacionales argentinos
tendrán el beneficio de la prioridad unionista, que significa que si un argentino deposita una
solicitud de marcas en Argentina o cualquier país de la Unión, tendrá un plazo de 6 meses para
depositar la misma solicitud en los países de la Unión, y se le reconocerá como fecha de prelación
la de la primera solicitud; y si deposita una solicitud de marca o patente en Argentina o cualquier
país de la Unión tendrá un plazo de 12 meses para depositar solicitudes que no cambien el objeto
principal del primer depósito, y de esta manera no afectar la novedad de la misma.
El Decreto 35/98 INPI, establece que la declaración para prevalerse de la prioridad de un depósito
anterior, deberá ser efectuada en la solicitud que se presente ante la Oficina del INPI, en la que se
indique la fecha y el país en que lo haya presentado él mismo o su predecesor en derecho. Dentro
de los 3 meses contados a partir de la fecha en que se hubiese formulado la declaración de
prioridad, se deberá indicar el número de depósito anterior, asimismo deberá acompañarse copia
certificada de la solicitud, descripciones, dibujos, etc., depositados anteriormente.

Tratado de Montevideo: ​Se firmó en 1886, relativo a marcas de comercio, entre Argentina,
Uruguay, Paraguay y Bolivia.
En resumen, el tratado da a conocer los siguientes puntos:
1) A quien se le conceda el uso de la marca, gozará de tal derecho en todos los países
firmantes.
2) El titular de la marca está capacitado para usarla, trasmitirla, enajenarla y ejercer las
acciones que la ley le concede de acuerdo a las reglamentaciones internas y al tratado.
3) Los tribunales competentes para la prosecución de los ilícitos marcarios que atenten contra
el legítimo derecho del titular, serán los del lugar donde se haya cometido el fraude.
- Se establece en el tratado que marca es tanto de comercialización o de fabricación “el signo,
nombre o emblema que el comerciante adopta y aplica a sus mercaderías y productos para
distinguirlas de otros.
(Fuente: Otamendi Jorge “Derecho de Marcas”. Editorial Abeledo Perrot 1999).
ADPIC (o TRIP´S) ​Acuerdo sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual
Relacionadas con el Comercio:
Se celebró en Marrakech en 1994. La sección segunda trata de las marcas de fábrica o de
comercio:
- Podrán constituir una marca de fábrica o de comercio cualquier signo o combinación de
signos que sean capaces de distinguir los bienes y servicios de una empresa, de los de
otras empresas.
- Los Estados miembros podrán exigir como condición para el registro que los signos sean
perceptibles visualmente.
- Los Estados miembros podrán supeditar al uso de la marca, la posibilidad de registro.
- Derechos conferidos: el titular goza del derecho exclusivo de impedir que cualquier tercero
sin su consentimiento utilice signos idénticos o similares para bienes o servicios que sean
aquellos para los cuales registró la marca.
- Duración de la protección: no menor de 7 años. El registro es renovable indefinidamente.
- Requisito de uso: Si para mantener el registro se exige el uso de la marca, sólo podrá
anularse después de un periodo ininterrumpido de 3 años como mínimo de falta de uso, a
menos que el titular de la marca demuestre que hubo razones válidas para ello, basadas
en la existencia de obstáculos a dicho uso (ej. Restricciones a la importación).
- Los Estados miembros podrán establecer las condiciones para las licencias y la cesión de
las marcas.

Economía globalizada
(Fuente: Carlos Octavio Mitelman. Revista “Aplicación Profesional” Nº 18. Enero 1998. Editorial
Aplicación Tributaria).
El término globalización sintetiza la circunstancia de que el aspecto económico se ha
transformado en un espacio mundial, y que las incidencias de las transacciones comerciales
abarcan a todo el mundo.
La combinación de la informática y de las comunicaciones provocó que las distancias se hayan
reducido, que los bienes y las personas, las palabras y los mensajes transiten con gran celeridad.
El objetivo del GATT (Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio) ha sido la reducción de las
barreras comerciales y otras distorsiones que afecten a la competencia internacional estable y
previsible, y un constante proceso de liberalización del comercio.
En virtud de ello, el GATT se constituyó en el marco adecuado para el establecimiento de pautas
mínimas de protección de los derechos de propiedad intelectual que se relaciona con el comercio.
El trabajo intelectual, los conocimientos, los símbolos, han surgido como ejes determinantes de la
nueva economía mundial.

Derechos intelectuales en los procesos de integración: ​un mercado común se funda en el


principio de las más absoluta libertad de circulación de bienes y servicios a través de las fronteras
de los Estados que integran el mismo.
A su vez, los derechos intelectuales se caracterizan por ser territoriales.
De esta manera, el problema radica en la coexistencia de distintas legislaciones nacionales sobre
derechos que pueden ser invocados dentro de un solo mercado.
Ej. Para que sirve una marca registrada en Argentina si cuando se decide exportar productos a
Brasil, un empresario local ya la tiene allí registrada.
Así, los conceptos de mercado común y propiedad intelectual son compatibles, reformulando el
principio de territorialidad, de modo que se refiera al territorio del mercado común. Esto supone
armonizar las legislaciones nacionales de los países miembros.

Régimen de marcas en el derecho comparado: ​En la ​Unión Europea​, se aprobó en 1993 el


Reglamento sobre Marca Comunitaria. Se creó con la finalidad de superar los obstáculos que,
para los empresarios que desempeñan su actividad en el ámbito comunitario, representa la
territorialidad de los derechos otorgados por las legislaciones de los Estados miembros a los
titulares de marcas. Para ello se ofrece a las empresas que así lo deseen, la posibilidad de
identificar sus productos o servicios en todo el territorio comunitario mediante la marca europea.
El derecho comunitario de marcas, no obstante, no sustituye a los derechos de marcas de los
Estados miembros, pues no obliga a las empresas a registrar sus marcas como comunitarias.
La vigencia del registro se extiende por 10 años a partir de la fecha del registro, pudiendo ser
renovada.
Pacto Andino​: Firmado por el Grupo Andino (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela). En
este bloque no puede hablarse de una marca comunitaria ni de una patente andina; sino que hay
títulos nacionales unificados, pero que son otorgados o denegados separadamente.
Tratado de Libre Comercio de América del Norte ​(NAFTA): Suscripto entre Canadá, [Link]. y
México. El tratado tiene una serie de normas tendientes a la protección y defensa de los derechos
de propiedad intelectual. Contempla derechos de autor, fonogramas, protección de señales de
satélite, marcas, patentes y diseños industriales. Estipula que para las marcas cada país
establecerá un sistema de registro. Los derechos tendrán una duración de por lo menos 10 años,
y renovación indefinida.

Las marcas en el MERCOSUR


La libre circulación e bienes, servicios y factores productivos entre los países, el establecimiento
de un arancel externo común, la adopción de una política comercial común con relación a terceros
Estados y el compromiso de los Estados partes de armonizar sus legislaciones en las áreas
pertinentes para lograr el fortalecimiento del proceso de integración, figuran entre los objetivos del
Tratado de Asunción.
En función de la nueva realidad que introduce el mercado común, resulta imperioso trabajar en la
armonización de las legislaciones nacionales. Esta ha sido la razón del “Protocolo de
Armonización de Normas sobre Propiedad Intelectual en el MERCOSUR, en Materia de Marcas,
Indicaciones de Procedencia y Denominaciones de Origen” firmado en 1995.
- Los Estados partes reconocerán como marca cualquier signo que sea susceptible de distinguir
en el comercio productos y servicios. Cualquier Estado podrá exigir como condición de registro,
que el signo sea visualmente perceptible.
- La definición de marca se adapta a lo ya establecido en las legislaciones nacionales, por lo cual
no será necesaria su modificación.
El Protocolo exige a los Estados parte, proteger las marcas de servicios y a las marcas colectivas
(que pertenecen a varios sujetos), y los faculta a tutelar las marcas de certificación (signo que
únicamente puede aplicarse a los productos sometidos a un determinado control de calidad
impuesto por el titular de la marca, quien solo permitirá que sea usada por aquellos sujetos que
respeten normas y especificaciones impuestas).
- El Protocolo efectúa una enumeración no taxativa de los signos que pueden registrar como
marcas: palabras de fantasía, nombres, seudónimos, lemas comerciales, letras, cifras, figuras,
retratos, líneas, forma de productos, de sus envases. Los medios o locales de expendio de
productos o servicios (es el denominado “estilo comercial” relevante en el contrato de franquicia).
- Signos no registrables: signos descriptivos o genéricamente empleados para designar los
productos o servicios o tipos de productos o servicios que la marca distingue, o que constituya una
indicación de procedencia o denominación de origen. Signos engañosos, contrarios a la moral o al
orden público, ofensivos a las personas; símbolos nacionales de un país.
- Marcas de Hecho: Tendrá prelación en la obtención del registro de una marca aquel que primero
lo solicitara, salvo que ese derecho sea reclamado por un tercero de buena fe, de cualquier
Estado parte, durante un plazo mínimo de 6 meses, siempre que al formular su impugnación
solicite el registro de la marca (las marcas de hecho son aquellas usadas pero no registradas, que
no afecten otras marcas si registradas).
- Marcas notorias: es aquella conocida por casi la totalidad del público, consumidores o no, como
identificando un producto determinado.
La marca notoria goza de una posición particular en el derecho de marcas, en virtud de la
existencia de normas y criterios jurisprudenciales que se aplican exclusivamente a este tipo de
signo. Se defiende la marca notoria frente a usurpaciones de aquellos que buscan un indebido
aprovechamiento de la reputación ajena.
Los Estados parte asegurarán en su territorio la protección de las marcas de los nacionales de los
Estados parte que hayan alcanzado un grado de conocimiento excepcional, contra su
reproducción o imitación.
- Naturaleza del derecho sobre la marca: el registro conferirá a su titular el derecho de uso
exclusivo.
- Plazo de registro: el plazo de duración del derecho es de 10 años, pudiendo renovarse por
plazos iguales. A los efectos de la prorroga, ningún Estado parte puede exigir que la marca esté
en uso.
- Uso de la marca: el uso de la marca en cualquiera de los Estados bastará para evitar la
cancelación del registro que se hubiese pedido en alguno de ellos. La autoridad nacional podrá
cancelar el registro de una marca cuando esta no se hubiese usado en ninguno de los Estados
parte durante 5 años precedentes a la fecha que se inicie la acción de cancelación.
- Agotamiento de los derechos de propiedad: el registro de una marca no podrá impedir la libre
circulación de los productos marcados, introducidos legítimamente en el comercio por el titular o
con autorización del mismo. Los Estados parte se comprometen a prever en sus legislaciones
medidas que establezcan el agotamiento del derecho conferido por el registro.
La ley argentina no alude a este último supuesto.

Naturaleza del derecho: ​Distintas teorías


Derecho de la personalidad: ​concibe a las marcas como un aspecto de los derechos de la
personalidad, ya que su objeto de protección es el bien jurídico de la personalidad, el derecho
ligado indisolublemente al autor del conocimiento, a diferencia de los derechos patrimoniales cuyo
objeto presuponen cosas del mundo externo.
Esta teoría es rechazada, porque la protección jurídica de las marcas y el interés objeto de la
protección difiere de la de los derechos de la personalidad. El principal objeto de la protección
jurídica de la marca es su contenido económico, los derechos sobre los mismos no son inherentes
a la personalidad del titular, sino que tienden a otorgarle a su titular ventajas de orden económico.
Derecho de monopolio: ​consideran que la marca es un monopolio o privilegio otorgado y
garantido por el Estado a los particulares para el empleo exclusivo de un signo individualizante de
sus productos comerciales o industriales, previo cumplimiento de las condiciones impuestas por la
ley (registración).
Derecho intelectual: ​al tratarse la marca de una expresión personal de la inteligencia del autor,
estaríamos frente a un derecho de naturaleza intelectual.
Esta teoría es criticada porque mientras los derechos de propiedad intelectual otorgan un derecho
exclusivo a la reproducción y difusión, los derechos de propiedad industrial (en este caso, marcas)
sólo protegen la aplicación práctica de las concesiones intelectuales descriptas e ilustradas.
Derecho de propiedad industrial: ​podría tratarse de un derecho de propiedad industrial, ya que
el orden jurídico otorga a favor de los titulares derechos exclusivos de utilización absoluta, por el
término que fija la ley.
Marcas como bienes inmateriales: ​al lado de la propiedad material, se presenta como un hecho
económico una propiedad inmaterial, que el derecho reconoce y protege, otorgándole
características prevalentes de derecho privado absoluto aún con fuertes limitaciones de orden
público. El derecho de marcas es un ejemplo de propiedad sobre bienes inmateriales.
Resulta menester aclarar, que la propiedad como derecho, es siempre inmaterial; lo que puede
clasificarse como material o inmaterial es el objeto de esa propiedad.
La marca es un objeto inmaterial de un ​derecho de propiedad. ​También es necesario distinguir el
derecho de dominio sobre cosas corporales, de la propiedad en sentido genérico. Las marcas
están fuera del derecho de dominio, ya que son bienes inmateriales.

Las marcas e Internet: conflicto con los nombres de dominio.


(Fuente: Asociación Argentina de Derecho de Alta Tecnología. Gabriela Guerreiro)
La marca, como signo que distingue un producto o servicio de otro, juega un papel preponderante
en el proceso competitivo del mercado. La informatización y globalización que caracterizan a la
sociedad actual permite que una marca pueda crecer y expandirse de manera simultánea e
inmediata en distintos lugares, utilizando el medio de comunicación por excelencia: Internet.
La presencia de empresas proveedoras de productos o servicios en Internet es una necesidad.
Para tener una participación activa en la red requieren una página Web, la que tendrá una
dirección identificable desde cualquier computadora y que es única y diferenciable. Esta
individualización está formada por letras, y constituye el nombre de dominio: estos poseen dos
niveles diferenciables. El primero denota la existencia de seis niveles:
1. com: uso comercial
2. edu: uso educativo
3. gov: uso gubernamental
4. mil: uso militar
5. org: uso no gubernamental
6. net: para administrar otras redes.
El segundo nivel, es el nacional, individualizando a cada Estado. Ej.: .ar Argentina; .jp Japón; .uy
Uruguay, etc.
El prefijo estará compuesto por el nombre de la compañía, su abreviatura, la marca del producto o
servicio, o cualquier referencia que permita a un buscador individualizar el sitio Web que está
ofreciendo el producto, servicio o información requerida.
El procedimiento para obtener un nombre de dominio es simple y poco oneroso. Networdk
Solutions Inc es la administradora de los dominios de primer nivel (.com) mientras que en cada
país existe una administradora de dominios territoriales (en Argentina es Nic- Argentina, quien
registra los .[Link]).
La denominación es otorgada al registrante que lo primero lo solicite, siempre y cuando el prefijo
utilizado no sea igual a otro ya existente dentro del mismo nivel.
El conflicto: la diferente regulación de las marcas y de los nombres de dominio creó desconcierto
inicial cuando algunas empresas encontraron que sus mismos nombres habían sido registrados
en la Web por personas que nada tenían que ver con sus productos y servicios, y vieron que se
les denegaba su presencia en el mercado virtual con un nombre de dominio que las identificara
plenamente por su valor distintivo.
Inicialmente se presentaron reclamos a las compañías administradoras de los registros de
dominio, pero ante la exclusión total de responsabilidad de las mismas, aparecieron las contiendas
judiciales entre los titulares de marcas registradas y los propietarios de nombres de dominio.
Aquí es necesario realizar la siguiente pregunta: ¿podría el titular de una marca prohibir que un
tercero la utilice como nombre de dominio?
Resulta necesario puntualizar que los derechos sobre una marca son territoriales y limitados a una
clase determinada de la nomeclatura territorial y solo en pocos supuestos tienen una protección
mas allá de las fronteras y de la clase (ej. Marcas notorias); mientras que el derecho sobre el
nombre de dominio tiene connotaciones propiamente internacionales.
En los supuestos de apropiación de una marca como nombre de dominio (extorsión cibernética) la
jurisprudencia nacional e internacional han sentenciado otorgando el derecho al titular de la
marca.
También está jurisprudencialmente establecido que la marca sólo protege a los artículos para los
cuales ha sido registrada, de ahí que esa misma pueda ser registrada por otra persona para
distinguir productos de otra clase (siempre que no fuera marca notoria ni cuando induzca a error o
confusión) o para usarla como nombre de dominio.
En Argentina no hay muchos casos, pero los que se han presentado, han fallado a favor del titular
de la marca, teniendo en cuenta el principio de distintividad, y no el de especialidad de la marca.
Ej: “Heladerías Freddo S.A. c/ Spot Network s/ apropiación indebida de nombre Freddo por
Internet” Juzgado Civil y Comercial Nº 7 Sec. 13.
Se fallo como medida cautelar que el nombre de dominio lo puede utilizar el titular de la marca.

Tipos de signos marcarios


(Fuente: Carlos Octavio Mitelman. Marcas: Panorama de su régimen legal en la República
Argentina. Revista “Aplicación Profesional” Nº 14. Septiembre de 1999. Editorial: Aplicación
Tributaria)
Para el derecho argentino (art. 1 Ley 22.362) prácticamente todo tipo de signo que sirva para la
distinción de bienes y servicios puede ser considerado marca.

Signos no registrables: N​ o son registrables conforme el artículo 2 de la Ley 22.362:


- los nombres, palabras y signos que constituyen la designación necesaria o habitual del
producto o servicio a distinguir, o sean descriptivos de su naturaleza, función, calidad u
otras características.
- Nombres, palabras, signos y frases publicitarias que hayan pasado al uso general.
- La forma que se le dé a los productos.
- El color natural o instrínseco de los productos o un solo color aplicado a los mismos.
Prohibiciones de registro (​ artículo 3 Ley 22.362)
a) Signos contrarios al orden público: los signos cuya utilización sea contraria al orden público
quedan excluidos del registro. Así los signos que deben usar la nación, provincias y
municipios, las instituciones religiosas, los signos contrarios a la moral y al orden público.
b) Signos que inducen a error: las denominaciones de origen (el lugar de fabricación) y las
indicaciones de procedencia (el lugar de distribución) que induzcan a error, se encuentran
excluidas del registro.
También se excluyen los signos que sean susceptibles de inducir a error respecto de la
naturaleza, propiedades, mérito, calidad, técnicas de elaboración, función, origen, precio y
otras características de los productos o servicios.

Clasificación de las marcas:


Existen diversas maneras de clasificar las marcas, entre las formas más típicas se encuentran las
siguientes:

- ​Marcas registradas y de hecho​: en los denominados sistemas atributivos la propiedad de la


marca y su exclusividad de uso se obtiene mediante el registro y no por medio del uso.
El registro es resultado de un procedimiento previo en el que la autoridad competente evalúa si el
signo propuesto reúne las condiciones necesarias para su inscripción y se efectúan publicaciones
a los efectos de que posibles interesados puedan oponerse a la inscripción.
Se denominan marcas de hecho a los signos que se utilizan con la función distintiva propia de la
marca, sin haber sido registradas como tales, y sin violar los derechos de marcas registradas. En
determinadas circunstancias se concede protección a esta clase de marcas, cuando se está en
presencia de un uso pacífico, público y continuado, ejercido durante un tiempo suficientemente
prolongado, de manera que el signo haya adquirido difusión y el interesado haya obtenido una
importante clientela.

- ​Marcas nominativas​: sin las que se pueden escribir y pronunciar. Se trata de términos que
involucran los dos sentidos del público, el de la vista, porque se pueden leer y el del oído porque
se puede pronunciar y escuchar.
Dentro de las marcas nominativas hallamos a las palabras con o sin contenido conceptual;
nombres y seudónimos de personas; combinaciones de letras y números; nombres gráficos;
frases publicitarias.

- ​Marcas figurativas​: se distinguen de las anteriores pues estas no se pueden pronunciar. Son los
signos que solo pueden ser percibidos por la vista.
Aquí corresponde ubicar: los dibujos; emblemas; monogramas; grabados; estampados; sellos;
bandas o franjas; combinaciones de colores aplicados a determinados lugares de un envase.

- ​Marcas mixtas​: comprenden los elementos característicos de los dos tipos anteriores. Ej.:
palabras acompañadas de un dibujo, o escritas con un grafismo especial.

- ​Marcas de productos y servicios​: el empleo de un signo marcario será distinto en las marcas de
producto que en las de servicio. En las primeras se tiende a fijar el signo sobre el producto o
envase. Tratándose de servicios es evidente que no existe tal posibilidad; la marca cumple una
función esencial al ser colocada en los lugares donde se prestan los servicios, o sobre elementos
vinculados con tales servicios.

- ​Marcas notorias​: son aquellas que son conocidas por casi la totalidad del público, consumidores
o no, como identificando un producto determinado.
La marca notoria goza de una posición particular en el derecho de marcas. Ello en virtud de la
existencia de normas y criterios jurisprudenciales que se aplican exclusivamente a este tipo de
signos. Esto obedece a que se procura defender a la marca notoria frente a posibles
usurpaciones, y en general, ante la ausencia de registro.

- ​Marcas colectivas​: son aquellas cuya propiedad puede pertenecer a varios sujetos de derecho.
Por ejemplo: una cooperativa cuyos integrantes la pueden utilizar individualmente. Dicho empleo
será factible en la medida de que los miembros acepten y respeten las condiciones fijadas en un
reglamento por ello suscripto.

- ​Marcas fuertes y débiles​: hay una clasificación de marcas relacionada por la asociación que tiene
esta con el producto o servicio que identifica. Es lo que se llama el grado de fantasía de la marca.
Cuanto mayor sea el grado de fantasía de la marca, mayor será su fortaleza, y se señala como
marca fuerte; por el contrario marca débil será cuando el producto o servicio tiene una indicación o
evocación al producto o servicio que representa, lo mismo son consideradas marcas débiles a las
formadas por números o combinaciones de letras, así la marca constituida por una frase larga, la
protección que se obtiene con el registro es para el conjunto y no por las palabras que la forman.

- ​Marcas defensivas​: hay marcas que están registradas en 45 clases, de esta manera tienen un
monopolio legal sobre la misma e impiden que alguien pueda registrar una idéntica o confundible
en ninguna clase de nomeclador.

Procedimiento de inscripción:
El trámite de inscripción de una marca se inicia con la presentación de la solicitud de registro ante
la Dirección de Marcas perteneciente al Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI)
organismo creado por la Ley 24.481.
En el formulario correspondiente debe consignarse el nombre del solicitante, domicilio real,
domicilio constituido, la descripción de la marca y la indicación de los productos o servicios que se
van a distinguir.
La solicitud presentada configura un derecho de prelación, en el sentido de que quien primero
requiere una marca obtiene – en principio – un mejor derecho a la misma en relación a quien lo
hace con posterioridad (art. 8 Ley 22.362).
Presentada la mencionada solicitud de registro, la autoridad de aplicación publicará la marca
requerida por un día en el Boletín de Marcas. Actualmente, desde la presentación de la solicitud y
la publicación trascurren 40 días.
La publicación de la marca es importante, pues a partir de ella empieza a computar el plazo de 30
días corridos para que las personas interesadas eleven las oposiciones pertinentes (art. 13 Ley
22.362).
También dentro del plazo de 30 días de efectuada la publicación el INPI debe realizar un examen
respecto a si la marca reúne las condiciones de registrabilidad y efectúa a la vez la búsqueda de
antecedentes (marcas confundibles que preceden a la marca solicitada). Este trámite insume
aproximadamente 8 meses.
Las oposiciones tienen como propósito impedir un registro solicitado, basadas en que tal registro
violaría un derecho oponente (fundamentalmente la titularidad de una marca registrada). La
existencia de oposición obra como un impedimento a la inscripción de una marca.
Para que el oponente esté legitimado para actuar, se requiere que tenga un interés legítimo;
además deberá demostrar que los derechos que tutelan tal interés predominan sobre los del
solicitante.
Si se han elevado oposiciones, el solicitante tiene el plazo de 1 año a partir de la notificación de la
oposición deducida para iniciar la acción judicial con el fin de obtener el registro en dicha
oposición (art. 16 Ley 22.362). Ese tiempo en la mayoría de los casos es aprovechado para llegar
a un acuerdo y lograr el retiro de la oposición, permitiendo que el trámite siga adelante. Si las
negociaciones fracasan, el solicitante tiene la posibilidad de iniciar la acción judicial para obtener
el retiro de la oposición.
La función del juez consistirá en cotejar los dos signos en disputa y determinar si existe posibilidad
de confusión entre ellos, de manera de resolver concretamente si los derechos sobre la marca
registrada pueden resultar afectados si se admite la inscripción del signo solicitado.
Si se declara que la oposición es pertinente, el INPI procederá a denegar la inscripción. Si la
sentencia dispone que la oposición es improcedente (y dictaminada la registrabilidad de la marca)
la misma pasa a concesión.

Condiciones de registrabilidad:
Las condiciones de registrabilidad son las siguientes:
a) Objetivas
b) Subjetivas
c) Negativas
a) ​Condiciones objetivas​: Las condiciones objetivas de registrabilidad de un signo son su
significatividad, su distintividad y su disponibilidad.
En primer lugar, la marca debe ser un signo. El signo constituye una unidad de mensaje, mediante
la cual un transmitente procura enviar un determinado concepto al receptor, para lo cual debe ser
perceptible.
El signo debe ser además individualizante, “distintivo” de un producto. Se entiende por condición
de distintividad, el requisito de que el signo escogido no signifique en forma genérica, necesaria o
descriptiva al producto que debe distinguir.
El término capacidad distintiva posee dos componentes: 1) la capacidad identificatoria intrínseca,
que se refiere a la aptitud identificatoria del signo considerado en sí mismo, abstracción hecha de
todo otro (principio de originalidad); y 2) la capacidad identificatoria extrínseca, entendida como la
idoneidad de un signo para ser registrado por su carácter diferente de otros ya existentes
(principio de novedad).
b) ​Condiciones subjetivas​: Son los extremos que debe reunir el solicitante para iniciar el trámite
administrativo. El artículo 4 de la Ley 22.362 faculta a ser titular de marcas a cualquiera que tenga
un interés legítimo. Así, tiene interés legítimo aquel que registre una marca con la real intención de
usarla, pero no de venderla y especular con ella.
c) C
​ ondiciones negativas​: son las que no deben verificarse para que el signo sea registrable.
Las marcas no deben ser engañosas. Se denominan marcas engañosas a aquellos signos,
palabras o figuras que contengan indicaciones no verdaderas sobra la naturaleza, origen,
componentes y cualidades de los productos o servicios o que por cualquier otro medio tratan de
engañar o inducir al público a error.
Tampoco pueden ser registrados palabras, dibujos, y demás signos contrarios a la moral y las
buenas costumbres. Entre ellos figuran los signos de naturaleza escandalosa, obscena, que
impliquen un ataque o burla a sentimientos religiosos.

Extensión temporal del derecho:


El término de duración de una marca registrada es de 10 años, pudiendo ser indefinidamente
renovada por periodos iguales (art. 5 Ley 22.362).
El término de 10 años comienza con el registro de la marca. Transcurrido ese plazo se extinguen
los derechos sobre ella, sin necesidad de declaración administrativa o judicial.
Para la correspondiente renovación, la ley de marcas exige adicionalmente que la misma haya
sido utilizada dentro de los 5 años previos al vencimiento del término de registro, en la
comercialización de un producto, en la prestación de un servicio, o como parte de la designación
de una actividad.

Extensión geográfica del derecho:


El principio del que parten las legislaciones, es el de territorialidad del derecho sobre la marca.
Ello implica que el ámbito de validez abarca a todo el territorio de la nación, con prescindencia de
si ella es o no conocida en toda la extensión de dicho territorio.
La marca registrada carece de exclusividad más allá de las fronteras de nuestro país, a su vez las
marcas inscriptas en el extranjero no gozan del derecho de exclusividad de nuestro país (ello
siempre que no estemos en presencia de marcas notorias).

Protección penal y civil del derecho marcario:


Protección Penal​: El artículo 31 de la Ley 22.362 enumera los delitos penales que pueden violar el
derecho de exclusividad que tiene el propietario sobre la misma, reprimiendo con una condena
que puede variar entre 3 meses a 2 años de prisión, pudiéndose además aplicar multas.
Los requisitos para poder entablar una acción en sede penal son la existencia de actuación dolosa
del infractor (la intención de cometer el acto es esencial para que exista delito criminal) y el ser
titular de una marca registrada, de lo contrario el titular no puede invocar la aplicación de condena
alguna.
La justicia federal en lo criminal y correccional es competente para entender en las acciones
penales.
Se enumeran a continuación los delitos más frecuentes que pueden cometerse contra una marca:
a) ​Falsificación​: consiste en la fabricación material de un signo que constituye la reproducción
servil o casi servil de una marca ajena. Se trata de la típica infracción marcaria perfeccionada en
la reproducción exacta de la marca registrada.
El delito se consuma con la elaboración material del signo e implica el inicio de una cadena de
delitos que finalizará con la venta al público de productos identificados con la marca falsificada.
b) ​La imitación fraudulenta​: se concreta con la fabricación material de un signo, que sin constituir
en copia servil o casi servil de una marca ajena registrada, presenta una similitud con ésta, de
modo de causar confusión entre el público consumidor.
c) ​Uso de marca falsificada o fraudulentamente imitada​: debe entenderse por uso de marca todo
empleo comercial que separa la falsificación de la marca de la puesta en venta del producto sobre
el que ella está aplicada.
d) ​Venta o puesta en venta de productos o servicios con marca falsificada o fraudulentamente
imitada​: Mientras la falsificación o imitación fraudulenta implican la fabricación material de signos
sin autorización, el uso de marca falsificada o fraudulentamente imitada significa la aplicación del
signo al producto, nos hallamos aquí en el final de la cadena de acontecimientos que se produce
cuando el producto (o servicio) con la marca espuria se pone a disposición del consumidor.
e) ​Uso abusivo de marca ajena​: Típico caso es el denominado rellenado de envases, que se
produce cuando el envase lleno con el producto identificado con la marca registrada se vacía o se
agota y se lo rellena con un producto no original o no autorizado. El infractor no confecciona
etiquetas falsas, sino que usa en provecho propio las etiquetas originales y los envases de quien
tiene legítimo derecho a hacerlo.

Protección Civil​: Tradicionalmente suelen mencionarse tres acciones civiles que pueden iniciarse
ante la Justicia Federal en lo Civil y Comercial:
1.- Acción de cese de uso indebido de marca​: la causa mas frecuente que justifica esta acción
es la de impedir la confusión que puede provocar el uso de un signo por una persona ajena al
titular sin contar con su autorización.
Según Bertone y Cabanellas de la Cuevas (Derecho de Marcas T. II Ed. Heliasta, 1989) esta
acción no sólo está destinada a hacer cesar el uso o aplicación indebida de la marca al producto o
servicio, sino que también es adecuada para obtener en sede civil el cese de actos como la
falsificación, la imitación fraudulenta, la venta de marcas pertenecientes a un tercero y la venta de
productos o servicios con marca ilegítima o ilegítimamente aplicada.
2.- Acción de nulidad: señala Llambías (Tratado de Derecho Civil – Parte General [Link]. Ed.
Perrot, 1986) que la nulidad es una sanción legal que priva de sus efectos propios al acto jurídico,
en virtud de una causa existente en el momento de la celebración.
Por lo tanto, la declaración judicial de nulidad de una marca extingue los derechos existentes
sobre la misma.
Las causas que pueden motivar la nulidad son:
a) Vicios en el solicitante: los menores impúberes (menores de 14 años), los dementes, los
sordomudos que no saben darse a entender por escrito y los penados mencionados en el
artículo 12 del Código Penal no pueden por sí, dada su incapacidad, adquirir derechos
marcarios. Lo pueden hacer a través de sus representantes legales (padres, tutores o
curadores).
La violación de esta regla podría traer aparejada la nulidad del registro obtenido en estas
condiciones.
b) Vicios que afectas al signo: el artículo 24 de la Ley 22.362, determina que son nulas las
marcas registradas en contravención a lo dispuesto en la ley. Como ya hemos visto, las
palabras que constituyen la designación necesaria de un producto o servicio o que sea
descriptiva de su naturaleza o función, la forma natural del producto, su color intrínseco;
carecen de capacidad distintiva para constituir marcas y su registro será nulo.
También serán nulas las marcas que sean susceptibles de inducir a error respecto de la
naturaleza, propiedades, calidad del producto o servicio a distinguir; las contrarias a la
moral y las buenas costumbres; aquellas marcas que constituyan el nombre de una
persona o su seudónimo y hayan sido registradas sin autorización del titular o sus
herederos hasta el cuarto grado.
Otro motivo importante para declarar la nulidad de una marca consiste en su identidad o
similitud con otra registrada con anterioridad, y que pueda dar lugar a confusión.
Superadas las etapas del trámite por el cual una persona podía objetar el registro de una
marca (oposición) y no lo hizo en tiempo oportuno, una vez inscripta se puede intentar la
acción de nulidad.
En este marco, los requisitos son más estrictos, más favorables al titular de la marca
impugnada, dado que no se trata ya de un conflicto entre derecho adquirido y otro en
expectativa, sino de una disputa entre derechos que existen a la par uno del otro.
c) Marcas pertenecientes a terceros: son nulas las marcas registradas por quien al solicitar el
registro, conocía o debía conocer que ellas pertenecían a un tercero (art. 24 Ley 22.362)
Si una persona usa una marca y un tercero luego la registra, este hecho no es de por sí
suficiente como para anular este registro posterior al uso. Nuestra ley exige para que se
produzca este efecto, que el solicitante conociera o debiera conocer que esta marca
pertenecía a otra persona. Lo contrario implicaría dejar de lado el sistema atributivo
característico de nuestra legislación, pues la marca en uso previo prevalecería siempre
sobre la registrada posteriormente.
d) Marcas especulativas: El art. 24 declara nulas las marcas registradas para su
comercialización, por quien desarrolla como actividad habitual el registro de marcas a tal
efecto.
Existen quienes pueden incurrir en conductas absolutamente objetables en relación a las
marcas, como, por ejemplo, su registro habitual para la posterior venta a terceros, o la
presentación de oposiciones contra otras marcas y la obtención de dinero a través del
levantamiento de la oposición. Estos usos parasitarios de los signos marcarios son los que
la ley trata de erradicar.
e) Vicios en el procedimiento: constituyen faltas graves que vician el procedimiento y pueden
determinar la nulidad de una marca registrada, la falta de publicación de la solicitud;
inscripción de una marca distinta a la publicada; marca concedida para identificar
productos o servicios distintos a los que aparecieron publicados; concesión de marca sin el
levantamiento de las oposiciones deducidas o sin el estudio de antecedentes.
3.- Acción de levantamiento de oposición​: Se encuentra facultado para iniciar esta acción el
solicitante de una marca, persona a la cual le fue impuesta en tiempo oportuno una oposición a su
solicitud de registro, efectuada – en la mayoría de los casos – por el titular de una marca similar a
la que se intenta registrar. El oponente tiene el carácter de demandado en sede judicial, donde la
labor del juez consistirá en cotejar los dos signos en disputa y resolver si existe posibilidad de
confusión entre ellos.
4.- Acción de daños y perjuicios​: esta acción surge de las normas generales del Código Civil.
Los daños ocasionados por un delito o usurpación marcaria pueden ser variados: a) pérdidas
económicas causadas por la venta de productos realizadas por el infractor que se traducen en
ingresos que no debieron corresponder a dicho infractor, sino al propietario de la marca registrada;
b) pérdida de negocios por el número de productos o cantidad de servicios que se hubieren
dejado de vender por parte del titular de la marca registrada, como consecuencia del uso ilegítimo
realizado por el infractor; c) daños a la reputación y pérdida de clientela, en el supuesto de que el
comprador abandone la marca legítima y se pase a la competencia, porque resulta defraudado por
un producto o servicio de inferior calidad distinguido con la marca infractora.

Derechos sobre la marca:


El artículo 4 otorga la propiedad de la marca (uso, goce y diposición) y la exclusividad de su uso.
El titular de la marca es quien la ha registrado.
Una marca puede ser registrada conjuntamente por dos o más personas. Los titulares deben
actuar en forma conjunta para licenciar, transferir y renovar la marca; cualquiera de ellos podrá
deducir oposición contra el registro de una marca, iniciar las acciones previstas en esta ley es su
defensa (artículo 9: copropiedad de la marca).

Transferencia y licencia de marcas


(Fuente: “Reseña sobre Derecho Marcario” Bendorus Ana Gabriela)
El derecho marcario argentino permite prácticamente todas las formas imaginables de
transferencia. Puede tener lugar entre vivos o mortis causa. Si es gratuita se le aplican las
disposiciones sobre donación, si es onerosa se juzga por las disposiciones sobre el contrato de
compraventa.
Se presume que la cesión o venta del fondo de comercio comprende la marca. También se admite
una transferencia aislada e independiente.
Toda transferencia de una marca debe ser registrada. Sólo puede oponerse a terceros una vez
inscripta.
Entre las partes del contrato el acuerdo alcanza su eficacia con el consentimiento y no a partir de
la registración.
Se encuentra admitida la transferencia parcial a causa del desdoblamiento real del derecho de
marcas y el permiso de uso a través de la concesión de licencias. El titular de la marca puede
conceder licencias simples o exclusivas con o sin reserva de uso. No es necesario que la
concesión de la licencia sea inscripta en el Registro.

Extinción del derecho sobre la marca:


El artículo 23 de la Ley 22.362 establece las causas de extinción del derecho de propiedad de una
marca:
1) Renuncia del titular: debe manifestarse por escrito y ser comunicada al INPI.
2) Vencimiento del término de vigencia: transcurrido el plazo de 10 años por el que se
concede la titularidad de una marca, sin que el propietario ejerza su derecho de requerir
renovación, el derecho de exclusividad sobre el signo se extingue.
3) Nulidad (se remite a lo desarrollado anteriormente)
4) Caducidad: el requisito de uso de la marca es una condición para conservar el derecho de
exclusividad otorgado por el registro. El art. 26 estipula: a pedido de parte, se declarará la
caducidad de la marca que no hubiera sido utilizada en el país, dentro de los 5 años
previos a la fecha de la iniciación de la acción, salvo que mediaren causas de fuerza
mayor. No caduca la marca registrada y no utilizada en una clase si la misma marca fue
utilizada en la comercialización de un producto o en la prestación de un servicio incluido en
otras clases, o si ella forma parte de la designación de una actividad.
Declaración de caducidad​: la declaración de caducidad no se produce en forma automática, sino
que la misma debe ser declarada judicialmente. La no utilización de la marca, que origina la
declaración de caducidad, es aquella que se ha verificado en los 5 años anteriores al inicio de la
acción respectiva.
La declaración a la que alude el art. 26 debe provenir de una autoridad judicial. Por ello es
necesario distinguir entre configuración de la caducidad por una parte y su efectivización por la
otra.
Queda configurada la caducidad cuando una marca no es usada durante cinco años; en otras
palabras, el registro ha quedado así expuesto a la caducidad. Pero ello en modo alguno significa
que el registro haya efectivamente caducado, pues para eso se requiere además la petición de
parte interesada y la consecuente declaración de la autoridad judicial. La importancia de esta
diferenciación radica en que la caducidad meramente configurada puede ser subsanada mediante
un uso posterior de la marca.
Uso de la marca​: el art. 26 define la utilización suficiente para evitar la caducidad de la marca,
como la que resulta de la comercialización de un producto o en la prestación de un servicio o si
ella forma parte de la designación de una actividad.
Existe prácticamente uniformidad en la doctrina y la jurisprudencia en el sentido de que tal uso
debe ser exterior y público, los actos meramente internos son insuficientes para acreditar el uso
de la marca.
Para determinar si ha existido uso marcario debe recurrise a un criterio flexible, comprensivo de
todo acto que tenga por consecuencias hacer aparecer el signo en el mercado y ponderando que
la norma menta como equivalentes a la utilización y la comercialización, esta última no ha de ser
entendida con carácter estricto, sino amplio, abarcando los actos de intercambio, y asimismo,
cualquier otra forma posible de disposición del producto.
Una misma marca puede ser registrada en diferentes clases. Tendremos entonces una única
marca pero varios registros. El uso de esa marca en una sola de las clases impedirá la caducidad
del registro en las clases restantes.
Formas de ser usada la marca​: la regla general es que la marca debe ser usada en la misma
forma en que ha sido registrada. Las dudas se originan cuando se introducen modificaciones en el
uso del signo, en relación a la forma como fue inscripto.
El criterio predominante consiste en que si las modificaciones no alteran en forma sustancial la
identidad de la marca, ella sigue siendo la misma ante los ojos del consumidor. Por lo tanto, su
uso con esa pequeña modificación impide la caducidad.
Pero si la modificación ha sido de tal magnitud que no exista identidad entre la marca usada y la
que fue registrada, el transcurso del período relevante hará pasible a la segunda de la sanción de
caducidad.
Carga de la prueba​: en principio la carga de la prueba del uso marcario recae sobre el titular del
registro, porque de lo contrario se estaría exigiendo a quien reclama la declaración de caducidad
el demostrar un hecho negativo.
Obstáculos al uso de la marca​: el artículo 26 admite que el derecho sobre la marca no resulta
afectado si su titular demuestra que hubo razones válidas para su no utilización basadas en la
existencia de obstáculos a dicho uso.
De esta manera, la norma excusa en determinados casos la falta de utilización del signo, no
extinguiéndose el derecho de propiedad sobre éste.
Los supuestos usuales de fuerza mayor lo constituyen conflictos bélicos, huelgas, hechos del
príncipe (hechos del Estado), sequías, inundaciones, granizos, incendios, demoras insuperables a
los efectos de obtener la autorización para colocar el producto en el mercado, etc.

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