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Argumentos en Contra del Aborto

El debate sobre el aborto se centra en la defensa de la vida del feto y la crítica a las justificaciones de los abortistas, quienes lo presentan como un derecho y una solución de salud. Los oponentes argumentan que el aborto no es un derecho, no apoya a la mujer, ni es progresista, y abogan por alternativas como la adopción y la educación sexual. Se concluye que, aunque la nueva Ley del Aborto puede ser difícil de cambiar, es fundamental concienciar y apoyar iniciativas que respeten la vida.
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Argumentos en Contra del Aborto

El debate sobre el aborto se centra en la defensa de la vida del feto y la crítica a las justificaciones de los abortistas, quienes lo presentan como un derecho y una solución de salud. Los oponentes argumentan que el aborto no es un derecho, no apoya a la mujer, ni es progresista, y abogan por alternativas como la adopción y la educación sexual. Se concluye que, aunque la nueva Ley del Aborto puede ser difícil de cambiar, es fundamental concienciar y apoyar iniciativas que respeten la vida.
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Moderador: Buenas tardes a todos.

Estamos aquí para debatir


sobre el tema del [Link] aborto es un procedimiento para terminar un embarazo

Desde el «derecho a decidir», hasta la «salud sexual y reproductiva» muchas son las falaces
razones esgrimidas por los abortistas; los provida tenemos más, y más razonables.

En esta sociedad tan progresista que nos ha tocado vivir, quien gana la batalla del lenguaje
gana la guerra de las ideas. Y en eso, la izquierda tiene un máster. Te llevan a su terreno
dialéctico, te acorralan a base de perogrulladas engañosas, te desarman a topicazo limpio y
¡zas!, caes en la trampa y tus convicciones empiezan a tartamudear. O eso, o te enzarzas en un
combate a cabezazos con el que no vas a conseguir vencer al enemigo y mucho menos
convencerle de que ese cabezazo encierra la razón.

El lenguaje progresí nos dice, nos jura y perjura, que el aborto que nos quieren vender es una
interrupción voluntaria, que es feminista, que es un derecho, que es salud, que es constitucional,
que es libre, que es solución, que es progresista, socialista, moderno y solidario, que es un logro
social, que es inocuo, que es racional, científico y civilizado, que defiende a la mujer, que es un
bien en sí mismo y hasta económicamente rentable. Y que los pro-vida son todos machistas, de
la derecha extrema y, para más inri, fundamentalistas católico-apostólico-romanos. Sin
excepción. Pues nada, ahora nos toca hablar a nosotros. Y argumentar. Y razonar. Y demostrar
con datos y con hechos que todo cuanto dicen los abortistas sobre las bondades del aborto es
tan falso y embustero como el beato cristianismo de Pepe Blanco, el creyente

Refutadora 1: Fátima

• No es un derecho. Ninguna mujer tiene derecho a matar una vida. Aunque viva dentro de su
cuerpo. Es esa vida la que tiene derecho a ser protegida. Igual que es el niño el que tiene
derecho a ser adoptado, no sus futuros padres quienes tienen derecho a adoptar.

• No es salud. Los centros de aborto no informan a la mujer sobre los detalles de este tipo de
intervención, las consecuencias físicas y psicológicas que tiene. Desde perforaciones uterinas,
pérdidas y prematuridad del siguiente hijo hasta alteraciones del deseo sexual, esterilidad y
graves alteraciones psiquiátricas. El síndrome post-aborto es una traumática y dolorosa realidad
que siempre se ha tratado de ocultar.

• No es constitucional. «La vida del nasciturus, en cuanto éste encarna un valor fundamental
—la vida humana— garantizada en el artículo 15 de la Constitución, constituye un bien jurídico
cuya protección encuentra en dicho precepto fundamento constitucional» (sentencia 53/1985 del
Tribunal Constitucional).

• No es solidaria. Si tomamos la solidadridad como sinónimo de apoyo, respaldo, ayuda o


defensa, el aborto es justo lo contrario. Porque ni apoya a la mujer embarazada, ni respalda su
situación, ni la ayuda a superarla ni, desde luego, defiende la vida que lleva dentro. Frente a los
valores de entrega, caridad y amor al otro, los partidarios del aborto transmiten conceptos
puramente egoístas: mi cuerpo, mi derecho, mi bienestar, mi comodidad, mi vida… yo, mi, me,
conmigo.

• No defiende a la mujer. Defender a la mujer es informar de las opciones y ofrecer los apoyos
necesarios para que puedan tener a su hijo y atenderlo. Y eso no lo hacen ni las asociaciones
proabortistas ni las feministas ni, desde luego, el Estado. Sí organizaciones provida, como
Fundación Madrina, que ya ha atendido a 140.000 mujeres en ocho años

• No es progresista. No dejar nacer a un ser humano es matar todo su futuro. No dejar nacer
cientos de miles de seres humanos es matar el futuro de una sociedad. Y, de paso, envejecer
considerablemente la población. ¿Es eso progreso? ¿Ésta es la evolución que queremos?
¿Cuál será el próximo ´avance´?

• No es libertad. Hoy, abolida la esclavitud, nadie es dueño de nadie; nadie es propiedad de


nadie. Ni siquiera un hijo. La madre no concibe a su hijo como una propiedad suya; es más,
tiene la obligación moral (y natural) de protegerlo hasta que se pueda valer por sí mismo, dentro
y fuera de su cuerpo

• No es ciencia. En la Declaración de Madrid, más de 2.000 Académicos, médicos y expertos


se han unido para afirmar que «existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el
momento de la fecundación»; «el cigoto es una combinación nueva y singular», con ADN propio.
Aunque para la Ministra Aído, un feto de 13 semanas sea un ser vivo pero no un ser humano,
«porque eso no tiene ninguna base científica».

• No es racional. Para la Comisión de expertos de la Ministra Aído, el feto no es viable antes de


la semana 22, y por tanto no es ser humano y por tanto es eliminable sin problemas. Pero a
partir de ese tan preciso momento, por arte de magia, el feto ya sí es viable y por tanto se
convierte en ser humano y por tanto ya no es eliminable. Todo muy racional y científico.

• No respeta los derechos humanos. No me lo invento yo, lo dice la Declaración Universal de


los Derechos Humanos: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y
derechos» (Art. 1). «Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su
persona» (Art. 3).

Oponente del Aborto: Sí, reconozco la importancia de la autonomía,


pero también debemos considerar alternativas como la adopción.
Permitir el aborto podría trivializar el valor de la vida humana.

Oponente del Aborto: Mi preocupación principal es que el aborto


podría convertirse en una solución fácil en lugar de abordar las
raíces de los problemas sociales, como la educación sexual y el
acceso a anticonceptivos.
Oponente del Aborto: Creo que el aborto va en contra del derecho+
fundamental a la vida. Desde la concepción, hay un ser humano en
desarrollo con el potencial de vivir una vida plena.

CONCLUSIÓN

en conclusion reiterando la parte principal del debate es que nos posicionamos en contra del
ABORTO, volviendo a dar argumentos como que no es progresista, ya que al matar al feto la
sociedad no progresa, no defiende a la mujer ya que lo que hay que hacer es ofrecer medios
para que puedan cuidar de los hijos y asi restringir el aborto, aparte de que no es salud,no es
ciencia y muchos otros factores dichos ateriormente.

Probablemente no podamos hacer ni deshacer la nueva Ley del Aborto, que saldrá tal y como
quiere la ministra Aído, o sea, tal y como desean los centros abortistas. Pero sí podemos
concienciar y presionar a las consejerías de salud de cada Comunidad Autónoma para
reglamentar la aplicación de esa Ley e implantar políticas de prevención y de información,
planes de apoyo a la maternidad y a la adopción, etc.

¿Y qué más podemos hacer los ciudadanos de a pie? Pues tener las ideas claras, para
empezar. Y apoyar cualquier iniciativa que respete la vida, con nuestras simpatías, con nuestra
involucración, con ayudas materiales y, por supuesto, con nuestra presencia el día 17 de octubre
en la Concentración por la Vida. Si creemos que cada vida importa.

Termino con una cita del poeta y filósofo bengalí Rabindranath Tagore, Nobel de literatura en
1913, que no era precisamente católico ni de derechas ni machista confesó ni sospechoso de
fundamentalismo ninguno: «La vida nos la dan y la merecemos dándola».

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