¿Cómo funciona un capacitor?
Al colocar un capacitor o condensador eléctrico en un circuito que tiene una corriente activa,
los electrones del lado negativo se acumulan en la placa que se encuentra más cercana a
ellos.
Cuando la placa ya no puede sostenerlos, pasan al dieléctrico y a la otra placa, por lo que los
electrones son desplazados devuelta al circuito, a través de una descarga.
Las placas conductoras del capacitor están conectadas a las terminales del elemento pasivo
y el material dieléctrico o aislante se coloca entre ambas placas, las cuales almacenan la
carga eléctrica hasta que se conecta una carga en el capacitor.
La carga que almacena un condensador o capacitor es directamente proporcional al voltaje o
la tensión aplicados. Asimismo, su capacidad es proporcional al área de la placa e
inversamente proporcional a la distancia existente entre ambas placas.
Otro factor importante de estos dispositivos es la capacitancia, es decir, la capacidad del
componente para almacenar energía en forma de carga eléctrica. El valor de la capacitancia
de un condensador eléctrico se mide en faradios y es la relación entre la carga eléctrica
almacenada y la tensión (diferencia de potencial) entre ellos.
¿Para qué sirve un capacitor?
La función de un capacitor es almacenar una carga de energía que pueda ser liberada de
forma rápida. La carga y descarga de un capacitor es muy útil para, por ejemplo:
• Almacenamiento de energía rápida: Los capacitores pueden almacenar energía y
liberarla rápidamente, lo que los hace útiles en aplicaciones que requieren un
aumento rápido de energía, como los flashes de cámaras fotográficas y los
arrancadores de motores.
• Nivelación de voltaje: En circuitos con fluctuaciones de voltaje, los capacitores
nivelan el voltaje al almacenar el exceso de energía cuando el voltaje aumenta y
liberarla cuando disminuye.
• Generación de retrasos: Los capacitores pueden introducir retrasos en circuitos
eléctricos, lo que resulta útil para actividades que requieren tiempos o intervalos
específicos.
• Regulación de corriente: Los capacitores pueden suavizar los picos y valles en
circuitos con corriente continua, ayudando a regular la frecuencia de la corriente
eléctrica y crear un ritmo determinado en las tareas.
Tipos de capacitores
Debido a sus múltiples usos y a la variedad de sus características eléctricas, físicas y
económicas, actualmente hay una gran cantidad de tipos de capacitores.
Existen capacitores hechos con placas de diversos materiales, con formas diversas y una
amplia gama de dieléctricos.
Entre los más comunes se encuentran:
1. El capacitor electrolítico
2. El capacitor cerámico
3. Los capacitores en serie y paralelo
4. El capacitor de poliéster, entre otros.
Capacitor electrolítico. Este condensador usa un electrolito que actúa como primera
armadura o cátodo (electrodo negativo), el cual, al recibir una tensión adecuada, deposita
una capa aislante sobre ánodo (es decir, la cuba o segunda armadura). Suele usarse como
oscilador, como generador de frecuencias o para modularla señal en fuentes de
alimentación.
Los condensadores electrolíticos liberan en poco tiempo grandes cantidades de energía, por
lo que es utilizado como capacitor de arranque de motores eléctricos que requieren una gran
potencia inicial. Aunque su capacidad puede llegar a ser muy elevada, un capacitor
electrolítico no funciona bien con una corriente alterna, pues la polarización inversa produce
un corto circuito entre el electrolito y la cuba, por lo que la temperatura incrementa a tal
grado que puede estallar.
Hay varios tipos de capacitores electrolíticos, de acuerdo con sus componentes (electrolitos
y segunda armadura), entre ellos se encuentran el de aluminio y el de tantalio:
• Condensador o capacitor de aluminio: es un condensador polarizado en el cual el
electrolito es una disolución de ácido bórico y su cuba es de aluminio. Su
funcionamiento óptimo es en frecuencias bajas y suele utilizarse en equipos de audio
y fuentes de alimentación conmutadas.
• Condensador o capacitor de tantalio o tántalo. Usa tántalo como ánodo y tiene
mejor capacidad por volumen que un capacitor electrolítico de aluminio, ya que
utilizar este elemento químico hace que la capa dieléctrica sea muy delgada.
Capacitor de poliéster. Estos capacitores tienen una gran potencia y son de respuesta muy
rápida. Como elemento dieléctrico tienen delgadas láminas de poliéster y usan aluminio para
formar sus armaduras. Sus usos más comunes son en aplicaciones de conexión y
desconexión de corriente continua, para filtrar señales de baja tolerancia y sistemas de
audio. Tienen ventajas sobre los condensadores de papel por su capacidad para reducir su
tamaño, además de tener un alto rendimiento y una escasa pérdida de potencia.
Capacitor cerámico. Usan diversos tipos de cerámica como elemento dieléctrico y pueden
estar formados por una sola lámina de dieléctrico o por láminas apiladas. Según sus
características, pueden funcionar a distintas frecuencias, incluso las microondas. Gracias a
las propiedades específicas de la cerámica, tienen muy pocas pérdidas.
Capacitores en serie y en paralelo. Aquellos que se denominan como “en serie” son dos o
más condensadores conectados en una línea. El positivo de cada capacitor está conectado a
la placa negativa del siguiente condensador y tienen la misma carga e igual corriente de
carga. Por su parte, los condensadores en paralelo son también dos o más condensadores,
pero conectados paralelamente, ya que sus terminales están conectadas a la terminal de
otro condensador o condensadores. Tienen la misma tensión, así como un suministro de
tensión común.