Kinésica, proxémica y
paralingüística en la gestión
gerencial
Kinésica
El término “kinésica”, proviene de la misma raíz griega de “cinética”, es decir,
“κίνησις” (movimiento), también recibe el nombre de lenguaje corporal (inclinar la
cabeza, levantar las cejas, guiñar los ojos, levantar el dedo pulgar en señal de
aprobación, la posición de los ojos y la mirada, es decir, las percepciones auditivas
y táctiles con sus respectivas reacciones e interrelaciones)
En el 1967 Albert Mehrabian y Morton Wiener, gracias a sus estudios [1],
demostraron que la mayor parte de nuestra comunicación pasa a través del
lenguaje no verbal (93%), aquella que se da por los gestos corporales y la mirada.
Solo el 7% de la información se atribuye a las palabras, mientras que el 38% se
atribuye a la voz (entonación, proyección, resonancia, tono, etc) y el 55% al
lenguaje corporal (gestos, posturas, movimiento de los ojos, respiración. etc.).
Sugieren que el efecto combinado de la actitud vocal, facial y verbal, en forma
simultánea, es una suma ponderada de sus efectos independientes, de la
siguiente manera:
A(total) = 0.07 A(verbal) + 0.38 A(vocal) + 0.55 A(facial)
Proxémica
La palabra “proxémica” proviene del latín “proximus” (“prope” = cerca y “ximus” =
como máximo) y fue acuñada por el antropólogo estadounidense Edward T. Hall
(1914-2009) [2], para describir las distancias medibles entre las personas mientras
éstas interactúan entre sí. Este término hace referencia al empleo y a la
percepción que el ser humano tiene de su propio espacio físico, de su intimidad
personal; de cómo y con quién lo utiliza.
Debajo de este término encontramos toda una señora disciplina que se ocupa de
estudiar cómo la gente usa y responde a las relaciones espaciales; a manera de
ejemplo, encontramos la orientación espacial dentro del contexto de la distancia
conversacional y como ésta varía de acuerdo con la edad, el sexo, el status, los
roles, la orientación cultural, etc., etc., etc.
Todo nosotros, los seres humanos, necesitamos un espacio, nuestro espacio,
donde podemos desenvolvernos cómodamente. Si otro individuo traspasa los
límites de dicho espacio pudiera generarse un sentimiento de intimidación y
rechazo.
De hecho, dentro del legado de Hall encontramos
cuatro clases de distancias interpersonales:
a. Distancia íntima: 0-60 cm. Es la más importante y es la que una persona cuida
como su propiedad. Reservada a situaciones comunicativas de máxima intimidad,
donde predomina el contado físico entre las personas (pareja), las personas se
comunican por tacto, olor y temperatura del cuerpo. Solo se permite la entrada a
los que están muy cerca de la persona en forma emocional, como el amante,
padres, hijos, amigos íntimos y parientes.
b. Distancia personal: 60-120 cm. Destinada al contacto entre familiares, amigos y
personas conocidas. Compañeros de trabajo en la oficina, reuniones, asambleas,
fiestas, conversaciones amistosas o de trabajo. Si estiramos el brazo, llegamos a
tocar la persona con la que estamos manteniendo la conversación.
c. Distancia social: 120-300 cm. Es la distancia habitual entre personas que no se
conocen, donde no se intercambian cuestiones personales. Es la distancia que
nos separa de los extraños, del plomero, del que hace reparaciones en la casa, de
los proveedores, de la gente que no conocemos.
d. Distancia pública: más de 300 cm. Es la distancia cómoda para dirigirnos a un
grupo de personas. A esta distancia la persona tiene que alzar la voz para ser
escuchado, por ejemplo, delante de un grupo. El tono de voz es alto y esta
distancia es la que se utiliza en las conferencias, coloquios o charlas.
Dependiendo de la cultura, estas distancias varían y así para nosotros los latinos
pudieran ser menores pero para los asiáticos, sucede todo lo contrario, suelen ser
mayores.
Paralingüística
La palabra “paralingüística” es un constructo, compuesto del griego “παρα” (para,
junto a), el latín “lingua” (lengua o idioma) y el sufijo “ico” (relacionado con).
Esta poderosa disciplina se ocupa de estudiar los asuntos relacionados con la
construcción del lenguaje humano, entre ellos los signos orales, auditivos, táctiles
o visuales. Estas variaciones no lingüísticas (donde su esencia se constituye por la
presencia de sonidos y ausencia de palabras), junto con las otras variables que
conforman la comunicación, generan la sinergia necesaria para elaborar el
mensaje que será transmitido y entendido por los interlocutores.
Entre sus elementos encontramos: el llanto, la risa, el bostezo, el gruñido, ciertas
distorsiones o imperfecciones del habla como pausas repentinas y repeticiones, el
tono de voz (intensidad y volumen de la voz), la vocalización, la entonación en el
discurso, el acento y el énfasis, el ritmo (hablar pausado o deprisa según el
momento).
El uso adecuado de los elementos paralingüísticos influye en la comprensión del
mensaje. Así, a manera de ejemplo, la poca fluidez al hablar suele indicar
nerviosismo o poco conocimiento sobre el tema. Otros factores como las pausas o
los silencios también conllevan consecuencias pragmáticas (sub-campo de la
lingüística, estudiado por la filosofía del lenguaje, la filosofía de la comunicación y
la psicolingüística o psicología del lenguaje, que se interesa por el modo en que el
contexto influye en la interpretación del posible significado de un hecho) en la
interpretación de los enunciados.
Uno de los ejemplos clásicos que muestran la importancia de la paralingüística es
el “efecto del experimentador” (cambios de conducta causados por la influencia
involuntaria del experimentador) donde a través de experimentos se demostró que
las alteraciones sutiles de énfasis en las instrucciones verbales, afectaban los
resultados experimentales en la dirección esperada por el experimentador. Ello se
debe a que el ser humano es sumamente sensible a la sugerencia de lo que se
espera de él [3] [4].
La Comunicación No Verbal y sus clústers
El estudio de la comunicación no verbal no es algo nuevo, de hecho, ya para el
año 1872 el famoso Charles Darwin en su obra “La expresión de las emociones en
el hombre y los animales” mostraba curiosidad y preocupación científica acerca
del lenguaje del cuerpo.
Hoy, en total sintonía con Sergio Rulicki, podemos decir que la comunicación no
verbal puede definirse como aquella comunicación que tiene lugar a través de
canales distintos del lenguaje hablado o escrito. Los significados de las
expresiones del rostro, de los ademanes y de las posturas son parte de la
comunicación no verbal, así como los significados de las miradas y las formas en
las que se establece contacto físico [5], a esto debemos agregarle los diacríticos
como el uso de símbolos (patrios, corporativos o religiosos) y nuestra forma de
vestirnos (tipo de peinado, maquillaje, accesorios, zapatos y la propia ropa que
endosamos), sin olvidar los patrones culturales en el uso y distribución del tiempo
(cronémico) así como también todo lo relacionado con la paralingüística y las
distancias interpersonales, todos, en su conjunto, conforman la comunicación no
verbal.
Ahora bien, la comunicación es un proceso complejo donde se conjugan la
comunicación verbal con la no verbal. En condiciones normales encontramos
coherencia entre los dos tipos, pero si hay una “desconexión” entre lo que se está
diciendo y lo que el cuerpo revela, entran en conflicto ambos mensajes (verbales y
no-verbales) generando ruido y distorsión en nuestra interpretación del hecho que
estamos presenciando.
Si estamos ante dicho conflicto, debemos creer más en los mensajes no-verbales
ya que provienen del inconsciente y son los más honestos, pero tenemos que
analizar dichos mensajes en su conjunto (clúster). Cada gesto, movimiento o
cambio paralingüístico es una palabra individual que forma parte de una oración,
nosotros, necesitamos interpretar las oraciones, y si es posible, los párrafos y no
las palabras aisladas.
Los gestos, movimientos o cambios paralingüísticos, por lo general se refuerzan y
apoyan entre ellos, por ende, es necesario manejarlos en su conjunto (clústers)
para elaborar una imagen completa del mensaje.
Evidentemente no es tarea fácil el realizar una lectura correcta de los mensajes
no-verbales, por ello es necesario leer, estudiar y practicar las interpretaciones
provenientes de dichas disciplinas (la Kinésica, la Proxémica y la Paralingüística).
Animo, busque capacitación y asesoramiento en este tópico y verá que mejorará
sustancialmente su interrelación personal y con ella, fortalecerá su gestión
gerencial.