0% encontró este documento útil (0 votos)
93 vistas13 páginas

Solicitud de Diligencias en Caso Penal

Solicitud
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
93 vistas13 páginas

Solicitud de Diligencias en Caso Penal

Solicitud
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EXPEDIENTE N° AP-02P-2024-041158.

CASO FISCAL N° MP-2246624-2024

CIUDADANO
FISCALIA XXXXXX DEL MINISTERIO PUBLICO
DEL AREA METROPOLITANA DE CARACAS
SU DESPACHO.

Quien suscribe, JOANNA ALEJANDRA VASQUEZ MADRID, venezolana,


mayor de edad, abogado en ejercicio, con domicilio procesal en
Plaza Estrella, a Esquina de San Felipe, Edificio Dorabel, piso 8
apartamento, 85, punto de referencia MRW, San Benardino,
Parroquia La Candelaria; titular de la cedula de identidad N° V-
14.586.151, inscrita en el inpreabogado bajo el N° 213.290,
actuando en este acto en mi carácter de DEFENSA TECNICA del
imputado FRANKLIN EDUARDO RUIZ MONTERREY, ante usted
con el debido respeto y acatamiento, ocurro para solicitar como en
efecto y formalmente lo hago: la plena individualización sobre
la investigación Expediente N° AP-02P-2024-041158, MP-
2246624-2024, la cual cursa ante esa Fiscalía XX del
Ministerio Público del Área Metropolitana de Caracas; todo
de conformidad con los artículos 2, 26, 49, 257 y 285, numeral 3 de
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 11 y 264
ambos del Código Orgánico Procesal Penal, en los siguientes
términos:

El caso es ciudadano Juez, que en fecha 18 de diciembre de 2024,


mi defendido fue presentado por ante el Tribunal a su digno cargo,
precalificando los delitos de XXXXXXX, previsto y sancionado en el
artículo XX, numeral X DEL Código Penal y XXXXXXXXXX, previsto
en el en el artículo XX, Numeral X, en concordancia con el artículo
XX, ejusdem., en correspondencia con el articulo XXXX ultimo
aparte del Código Penal Vigente.
Dada la precalificación jurídica imputada a mi defendido, le fue
solicitado por el representante del Ministerio Público y Decretada
por este Tribunal a su cargo medida Preventiva de Privación de
Libertad, la cual originó el inicio de la investigación por parte del
Ministerio Publico tal y como lo tiene previsto en el artículo 285 de
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; por lo que
esta defensa técnica en fecha XX de XXXXX del año 2025 , se
traslada hasta la sede de la Fiscalía xx del Ministerio Publico DEL
Área Metropolitana de Caracas, procediendo de conformidad con el
artículo 287 del Código Orgánico Procesal Penal solicitando la
Diligencias para el esclarecimiento de los hechos, toda vez que esta
defensa observa de las actas procesales no se evidencia o
individualiza en cuanto a la conducta desplegada por mi
patrocinado en los delitos precalificados por el Ministerio Público, no
estando claro para esta defensa quien o que persona sustrajo y se
apropió del material de cables incautados en el vehículo que
conducía y propiedad de la ciudadana XXXXXXXX, quien declaro
previamente que mí Representado Franklin Ruíz, NO, tenía
conocimiento que ella llevaba en su maletero dichos cables, para el
momento de la ocurrencia de los lamentables hechos; y, forma
parte de la presente causa, no se sabe con certeza quien fue la
persona que materialmente le regaló los cables a la ciudadana
xxxxxxxxxxxxxxxxxx, debido a la falta de individualización de
participación en los hechos atribuidos a mi Representado de autos,
es necesaria la práctica de diligencias de investigación entre ellas:
1.-La declaración anticipada y controlada de la víctima
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
2.- También se requiere como prueba anticipada la declaración de
la ciudadana xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
3.- Es importante resaltar a este Juzgador que esta defensa técnica
en el ejercicio de su trabajo investigativo tuvo conocimiento de la
existencia de XXXXXXXXXXXXXXX, que se requiere sean incautados
para que sean experticiados.

Todas estas pruebas son más que licitas, necesarias y pertinentes


para la búsqueda de la verdad. Pido que este Juzgador declare HA
LUGAR EL CONTROL JUDICIAL Y ORDENE LA PRACTICA DE
LAS MENCIONADAS DILIGENCIAS DE INVESTIGACION.
Ahora bien, el caso es que faltan solo dos (02) días para que
culmine el lapso de la investigación y la representación
Fiscal no ha dado respuesta a la solicitud de práctica de
diligencias solicitadas ni de manera negativa, ni mucho
menos de manera positiva ordenando su práctica, en
reiteradas oportunidades he acudido a la sede del Ministerio
Publico y no se me da respuestas a tan importantes actos
de investigación y tampoco se me permite tener acceso al
expediente.
Considera esta defensa técnica y así lo viene sosteniendo y es
criterio de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia
que la Fiscalía del Ministerio tiene la facultad y obligación de dirigir
la INVESTIGACION, todo de conformidad con los postulados del
ordinal 3 del artículo 285 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela y el artculo11 del Código Orgánico
Procesal Penal y debe ser celosos y escrudiñar en la búsqueda de la
verdad y recabar todos aquellos elementos y pruebas para la
inculpar o exculpar el imputado, situación que no ha ocurrido en el
presente caso, pues la Fiscalía 28 del Ministerio Público no realizo
ningún acto de investigación para la búsqueda de tal verdad.,
siendo que nos encontramos ante un caso delicado y complejo que
requiere de todo el empeño y dedicación para resolver y buscar la
verdad verdadera.

El artículo 285 del Texto Constitucional dispone:

“Artículo 285. Son atribuciones del Ministerio Público:


1. Garantizar en los procesos judiciales el respeto a los derechos
y garantías constitucionales, así como a los tratados,
convenios y acuerdos internacionales suscritos por la
República.
2. Garantizar la celeridad y buena marcha de la administración
de justicia, el juicio previo y el debido proceso.
3. Ordenar y dirigir la investigación penal de la
perpetración de los hechos punibles para hacer constar
su comisión con todas las circunstancias que puedan
influir en la calificación y responsabilidad de los
autores o las autoras y demás participantes, así como
el aseguramiento de los objetos activos y pasivos
relacionados con la perpetración.
4. Ejercer en nombre del Estado la acción penal en los casos en
que para intentarla o proseguirla no fuere necesaria instancia
de parte, salvo las excepciones establecidas en la ley.
5. Intentar las acciones a que hubiere lugar para hacer efectiva
la responsabilidad civil, laboral, militar, penal, administrativa
o disciplinaria en que hubieren incurrido los funcionarios o
funcionarias del sector público, con motivo del ejercicio de sus
funciones.
6. Las demás que establezcan esta Constitución y la ley
(Resaltado del presente fallo).
En atención a lo referido es necesario traer a colación lo que prevén
los artículos 11, 24 y 108 del Código Orgánico Procesal Penal
vigente:

“Artículo 11. Titularidad de la acción penal. La acción penal


corresponde al Estado a través del Ministerio Público, que está
obligado a ejercerla, salvo las excepciones constitucionales y
legales”.
“Artículo 24. Ejercicio. La acción penal deberá ser ejercida de oficio
por el Ministerio Público, salvo las excepciones establecidas en la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en la ley.
“Artículo 108. Atribuciones del Ministerio Público. Corresponde al
Ministerio Público en el proceso penal:
1. Dirigir la investigación de los hechos punibles para establecer la
identidad plena de sus autores o autoras y partícipes.

2. Ordenar y supervisar las actuaciones de los órganos de policía


de investigaciones en lo que se refiere a la adquisición y
conservación de los elementos de convicción.

3. Requerir de organismos públicos o privados, altamente


calificados, la práctica de peritajes o experticias pertinentes
para el esclarecimiento de los hechos objeto de investigación,
sin perjuicio de la actividad que desempeñen los órganos de
policía de investigaciones penales.
4. Formular la acusación y ampliarla, cuando haya lugar, y
solicitar la aplicación de la penalidad correspondiente.
5. Ordenar el archivo de los recaudos, mediante resolución
fundada, cuando no existan elementos suficientes para
proseguir la investigación;

6. Solicitar autorización al Juez o Jueza de Control, para


prescindir o suspender el ejercicio de la acción penal.

7. Solicitar cuando corresponda el sobreseimiento de la causa o


la absolución del imputado o imputada.
8. Imputar al autor o autora, o participe del hecho punible.
9. Proponer la recusación contra los funcionarios o funcionarias
judiciales.
10. Ejercer la acción civil derivada del delito, cuando así lo
dispongan este Código y demás leyes de la República;

11. Requerir del tribunal competente las medidas


cautelares y de coerción personal que resulten pertinentes;
12. Ordenar el aseguramiento de los objetos activos y pasivos
relacionados directamente con la perpetración del delito;

13. Actuar en todos aquellos actos del proceso que, según


la ley, requieran su presencia;
14. .Ejercer los recursos contra las decisiones que recaigan
en los juicios en que intervenga;
15. Velar por los intereses de la víctima en el proceso y
ejercer su representación cuando se le delegue o en caso de
inasistencia de ésta al juicio.

16. Opinar en los procesos de extradición;

17. Solicitar y ejecutar exhortos o cartas rogatorias y


solicitudes de asistencia mutua en materia penal, en
coordinación con el Ministerio con competencia en materia de
relaciones exteriores.
18. Solicitar al tribunal competente declare la ausencia del
evadido o prófugo sobre el que recaiga orden de aprehensión
y que proceda a dictar medidas definitivas de disposición
sobre los bienes relacionados con el hecho punible, propiedad
del mismo o de sus interpuestas personas.
19. Las demás que le atribuyan este Código y otras leyes”.

De lo antes transcrito, puede observarse que el proceso acusatorio


está dominado por el principio enunciado en los términos nemo
judex sine actore y la acción penal es la que promueve la decisión
del órgano jurisdiccional, por lo que el ejercicio de esta acción se le
ha atribuido al Ministerio Público y por ello se llama acción penal
pública y oficial, pues, es el encargado en representar el interés de
la comunidad, por lo que en el proceso acusatorio el titular de la
acción penal es el Ministerio Público y es el que tiene que realizar
las labores de determinar el delito cometido: cómo?; dónde? y
cuándo? se cometió, quien fue su autor?, en que circunstancias? y
si el autor tiene capacidad de culpabilidad?. De lo antes expuesto,
la doctrina moderna asume que el derecho de la acción penal es un
derecho fundamental que corresponde a toda persona. Esta
consideración del derecho a la acción penal como un auténtico
derecho fundamental genera un conjunto de consecuencias,
especialmente en el orden procesal.
Tal aseveración, se encuentra insoslayablemente conectadas a los
derechos y garantías otorgados a las partes intervinientes en un
asunto penal -tanto el imputado o imputada como las víctimas-,
entre ellos, la igualdad de todas las personas ante la ley,
consagrado en el artículo 21 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, y de manera relevante la posibilidad de
las mismas de solicitarle al Ministerio Público la práctica de
diligencias y actuaciones durante la investigación, para el
esclarecimiento de los hechos; por lo que es conviene en dejar
sentado el contenido de los artículos 287 y 127.5 del Código
Orgánico Procesal Penal vigente, que a su tener señalan:

“Artículo 287. Proposición de diligencias. El imputado o imputada,


las personas a quienes se les haya dado intervención en el proceso
y sus representantes, podrán solicitar a el o la Fiscal la práctica de
diligencias para el esclarecimiento de los hechos. El Ministerio
Público las llevará a cabo si las considera pertinentes y útiles,
debiendo dejar constancia de su opinión contraria, a los efectos que
ulteriormente correspondan”.

“Artículo 127. Derechos. El imputado tendrá los siguientes


derechos:
… Omisis.
5. Pedir al Ministerio Público la práctica de diligencias de
investigación destinadas a desvirtuar las imputaciones que se
le formulen…”

De las normas referidas, vislumbra esta Alzada que, el Ministerio


Público no está obligado a la práctica de todas y cada una de las
diligencias que soliciten el imputado o imputada o las víctimas, sino
sólo aquellas que considere “pertinentes y útiles”, pero en opinión
contraria o negativa de la práctica de alguna de ellas, está obligado
a “dejar constancia expresa”, debiendo entonces, enunciar las
razones y motivos por los cuales rechaza la práctica de tales
diligencias, indicando el por qué considera impertinente,
innecesaria o inútil dicha actuación o diligencia investigativa.
De manera que, no puede el Ministerio Público, negarse a realizar la
diligencia solicitada, no dar la debida respuesta a la petición del
imputado o imputada y de la víctima, omitir la recabación de las
diligencias que se ordenaron practicar, y en su defecto practicarlas
de manera tardía, ya que, en ese caso, no se estaría cumpliendo
cabalmente con la referida disposición legal, y se estaría ante un
silencio u omisión de pronunciamiento, o ante una negativa tácita e
inmotivada, que no es lo que establece dicha norma, lo cual
adicionalmente transgrede las atribuciones a éste conferidas en el
artículo 285 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, a través del cual debe realizar la investigación de los
hechos catalogados por la ley penal como delito y el ejercicio de la
acción penal.

En otro orden de ideas, señala el Ministerio Público que actuó con


notable diligencia al proveer de inmediato lo solicitado por el
imputado, siendo que en este caso en específico, el mismo tiene la
carga de facilitar parte de los resultados de sus pedimentos, como
son las entrevistas de su progenitora y su hermana, quienes en
principio no tienen el deber de prestar declaración, según lo
previsto en el artículo 210.1 del vigente Código Orgánico Procesal
Penal, resultando inapropiado que el Estado utilice cualquiera de los
mecanismos legales establecidos para obtener su comparecencia,
siendo la voluntad de los testigos con esta exención, la que
determina su inclusión en el proceso penal; lo cual se deriva del
espíritu garantista de los derechos humanos, que nutre a nuestra
legislación.

Con respecto a ello, se debe acotar como lo refiere el Código


Adjetivo Penal, que todo habitante del país o persona que se halle
en él tendrá el deber de ocurrir a la citación practicada por un
tribunal con el fin de que preste declaración testimonial, de declarar
la verdad de cuanto sepa y le sea preguntado sobre el objeto de la
investigación, y de no ocultar hechos, circunstancias o elementos
sobre el contenido de su declaración.
Ahora bien, se desprende de las actuaciones que rielan a la Causa,
que la Defensa Técnica ofreció como medios de prueba para el
esclarecimiento de los hechos las declaraciones de los ciudadanos
(SE OMITE NOMBRE) Y OTRAS DILIGENCIAS DE GRAN IMPORTANCIA
PARA LA BUSQUEDA DE LA VERDAD. Mas la representación Fiscal no
dio respuesta a las solicitudes presentada por este DEFENSOR
TECNICO ni se le dio acceso al físico del expedientes, allí que no
fueron recabadas. Es necesario resaltar que es deber del mismo
como director de la acción penal, recabar los elementos que
incriminen al imputado de autos, así como aquellos elementos que
lo exculpen, máxime cuando es la defensa quien lo solicita,
debiendo el Ministerio Público en atención a la facultad que le
confiere el Código Orgánico Procesal Penal, litigar de buena fe y
garantizar que se establezca la verdad de los hechos por las vías
jurídicas y por es ello que debe utilizar cualquiera de los
mecanismos legales establecidos para obtener su comparecencia.

Es evidente entonces que hubo menoscabo al derecho al debido


proceso, defensa y tutela judicial efectiva a mi defendido, haciendo
ineluctable referirnos y acudir al Control Judicial expresamente
establecido en el artículo 264 del Código Orgánico Procesal Penal
vigente, que prevé:
“Artículo 264.- A los jueces o juezas de esta fase les corresponde
controlar el cumplimiento de los principios y garantías establecidos
en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,
tratados, convenios o acuerdos internacionales suscritos y
ratificados por la República, y en este Código; y practicar pruebas
anticipadas, resolver excepciones, peticiones de las partes y
otorgar autorizaciones”.

Asimismo, acerca de la Función Jurisdiccional, en el artículo 506 del


Código Orgánico Procesal Penal vigente, se establece que:

“Artículo. 506.-. Los jueces o juezas en el ejercicio de las funciones


de control, de juicio y de ejecución de sentencia, según sea el caso,
actuarán conforme a las reglas indicadas en este código…”.
Así pues, es oportuno mencionar que, si bien es cierto, la Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, ha dejado sentado:
“… que el Ministerio Público goza plenamente de autonomía
funcional, por lo cual éste no puede ser obligado a que acuse o bien
concluya la investigación de un modo particular…”, no es menos
cierto que, el Juez o la Jueza de Control, Audiencias y Medidas debe
en ejercicio de las facultades establecidas en el texto procesal
penal, garantizar los derechos de las partes intervinientes en el
proceso, lo cual no trastoca el ejercicio de la acción penal.

El derecho de probar es de configuración legal, y con la preclusión


se busca que no haya sorpresa para las partes, para que puedan
tener tiempo suficiente para ejercer la Defensa, no es menos cierto
que, deben prevalecer los valores y derechos de orden superior,
como lo es la justicia, la presunción de inocencia, el derecho a la
defensa e igualdad entre las partes, situaciones éstas que debe
analizar el Juez o la Jueza de Control, Audiencias y Medidas, en caso
que las diligencias de investigación solicitadas por las partes no se
efectúen a tiempo para el ejercicio de sus derechos, o en caso de
ser irrelevante para la causa, sea debidamente justificada por el
Ministerio Público.

Por lo que, taxativamente es deber de los Jueces o Juezas de la


República el control jurisdiccional del proceso, máxime cuando
deben ser garantistas del cumplimiento de los principios y garantías
de rango constitucional y legal, se quebrantó el Derecho a la
Defensa, de Acción, y por ende la garantía del Debido Proceso, de
acuerdo a los artículos 26 y 49.1 Constitucional, que consagran:
“Artículo 26. Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos
de administración de justicia para hacer valer sus derechos e
intereses, incluso los colectivos o difusos, a la tutela efectiva de los
mismos y a obtener con prontitud la decisión correspondiente.
El Estado garantizará una justicia gratuita, accesible, imparcial,
idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable,
equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o
reposiciones inútiles”.
“Artículo 49. El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones
judiciales y administrativas; en consecuencia:
1. La defensa y la asistencia jurídica son derechos inviolables en
todo estado y grado de la investigación y del proceso. Toda persona
tiene derecho a ser notificada de los cargos por los cuales se le
investiga, de acceder a las pruebas y de disponer del tiempo y de
los medios adecuados para ejercer su defensa. Serán nulas las
pruebas obtenidas mediante violación del debido proceso. Toda
persona declarada culpable tiene derecho a recurrir del fallo, con
las excepciones establecidas en esta Constitución y la ley…..”

El Debido Proceso constituye derechos y garantías inherentes a los


actores o actoras en el proceso y que le son aplicables en cualquier
estado y grado del mismo, pues comporta el trámite que permite
oír a las partes, de la manera prevista en la Ley, y que ajustado a
derecho otorga a las partes el tiempo y los medios adecuados para
imponer sus alegatos de defensa y sean evaluadas sus pruebas.

JURISRUDENCIA DE LA SALA CONSTITUCIONAL DEL


TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA.

Como sustento de ello, es necesario traer a colación Sentencia Nº


569 de fecha 18 de diciembre de 2006, emanada de la Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, refiere lo siguiente:
“Serán consideradas nulidades absolutas aquellas concernientes a
la intervención, asistencia y representación del imputado, en los
casos y formas que este Código establezca, o las que impliquen
inobservancia o violaciones de los derechos y garantías
fundamentales previstos en el C.O.P,P. y la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, las Leyes y los Tratados,
Convenios y Acuerdos Internacionales suscritos por la
República…”(Negrilla y Subrayado de la Sala).
Es necesario acotar, que el actual Estado Democrático y Social de
Derecho y de Justicia que caracteriza a esta República, propugna
como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su
actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad,
entre otros, y en general, la preeminencia de los derechos
humanos, siendo un fin esencial del estado, la defensa y el
desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad humana, además
de la garantía en el cumplimiento de los principios, derechos y
deberes reconocidos y consagrados en el texto fundamental,
conforme se infiere de los artículos 2 y 3 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela. De manera que, existen
valores axiológicos de diversos contenidos que constituyen los
axiomas o principios de carácter general sobre los que gravita el
Estado en sentido latu sensu, lo cual abarca tanto su estructura,
órganos y régimen de actuación.
Consecuente con esta idea, y a nivel estrictamente jurisdiccional, el
proceso se plantea como el único instrumento fundamental para la
realización de la justicia, donde siempre debe imperar el respeto a
las garantías constitucionales.

De allí que, la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de


Justicia, mediante Sentencia Nº 3, de fecha 11 de Enero de 2002,
sostuvo:

“El proceso se presenta en consecuencia, como una garantía para


todos los sujetos procesales y no tan sólo para el imputado, sino
también para todos aquellos que intervienen en el conflicto penal
planteado como consecuencia del hecho punible, en el cual pueden
intervenir el imputado, la víctima, la sociedad y el mismo estado
representado a través de cualquiera de sus órganos procesales…”.
En plena armonía con ello, la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia, en decisión Nº 1654, de fecha 25 de julio de
2005, señaló en relación al Debido Proceso, que:
“…la garantía del debido proceso debe ser entendida en el sentido
de que en todo proceso, sea judicial o administrativo, deben
cumplirse las garantías indispensables para que se escuchen a las
partes, se les permita el tiempo necesario para presentar pruebas y
ejercer plenamente la defensa de sus derechos e intereses, siempre
de la manera prevista en la ley; de forma tal, que la controversia
sea resuelta conforme a derecho, en aras de una tutela judicial
efectiva…”
De manera que, las garantías procesales contempladas en la norma
y jurisprudencia antes transcritas, deben ser debidamente
atendidas por el Juez o Jueza competente, lo que vislumbra el
carácter vinculante de la Ley Especial, la búsqueda del fin último de
la misma, y con ello el resguardó de los Derechos de las partes.

Congruente con lo anterior, la Sala Constitucional del Tribunal


Supremo de Justicia, en decisión Nº 1817, de fecha 30 de
noviembre de 2011, que ratifica el criterio sostenido por la misma
Sala en fecha 24 de enero de 2001, señaló con ocasión a esta
garantía constitucional, que:
“…Al respecto, esta Sala ha señalado reiteradamente que el
derecho a la defensa y el debido proceso constituyen garantías
inherentes a la persona humana y, en consecuencia, aplicables a
cualquier clase de procedimientos. El derecho al debido proceso ha
sido entendido como el trámite que permite oír a las partes, de la
manera prevista en la Ley, y que ajustado a derecho otorga a las
partes el tiempo y los medios adecuados para imponer sus
defensas.
Así, el derecho a la defensa debe entenderse como la oportunidad
para el encausado o presunto agraviado de que se oigan y analicen
oportunamente sus alegatos y pruebas. En consecuencia, existe
violación del derecho a la defensa cuando el interesado no conoce
el procedimiento que pueda afectarlo, se le impide su participación
o el ejercicio de sus derechos, o se le prohíbe realizar actividades
probatorias (Sentencia nro. 5/2001, del 24 de enero). (Negrilla y
Subrayado de la Sala).
Se desprende de lo ut supra transcrito, que el Debido Proceso en el
ordenamiento jurídico venezolano, constituye un derecho
fundamental que comprende un conjunto de garantías sustanciales
y procesales, especialmente diseñadas para asegurar la regularidad
y eficacia de la actividad jurisdiccional y administrativa, cuando sea
necesario definir situaciones controvertidas, declarar o aplicar el
derecho en un caso concreto, o investigar y juzgar los hechos
punibles.
Y esta consideración tiene como asidero, el principio de seguridad
jurídica que debe reinar dentro de un proceso, pero no cualquier
proceso, sino aquél que respeta las normas establecidas y el
Derecho a la Defensa e Igualdad entre las Partes, en beneficio no
sólo de las partes sino del Debido Proceso. En cuanto a la Seguridad
Jurídica, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia con
ponencia del Magistrado Jesús E. Cabrera, Sentencia Nº 345 de
fecha 31 de Marzo de 2005, deja sentada la siguiente doctrina:
“(…) Seguridad Jurídica se refiere a la cualidad del ordenamiento
jurídico, que implica certeza de sus normas y consiguientemente la
posibilidad de su aplicación. (…)
Este no es sino un aspecto de la seguridad jurídica, ya que el
principio lo que persigue es la existencia de confianza por parte de
la población del país en el ordenamiento jurídico y en su aplicación,
por lo que el principio abarca el que los derechos adquiridos por las
personas no se vulneren arbitrariamente cuando se cambian o
modifican las leyes; y porque la interpretación de la ley se hace en
forma estable y reiterativa, creando en las personas confianza
legítima de cuál es la interpretación de las normas jurídicas a la
cual se acogerán.
Estos otros dos contenidos generales de la seguridad jurídica (a los
cuales como contenido particular se añade el de la cosa juzgada),
se encuentran garantizados constitucionalmente así: el primero, por
la irretroactividad de la ley sustantiva, lo que incluye aspectos de
las leyes procesales que generan derechos a las partes dentro del
proceso (artículo 24 constitucional); y el segundo, en la garantía de
que la justicia se administrará en forma imparcial, idónea,
transparente y responsable (artículo 26 constitucional), lo que
conduce a que la interpretación jurídica que hagan los Tribunales,
en especial el Tribunal Supremo de Justicia, sea considerada idónea
y responsable y no caprichosa, sujeta a los vaivenes de las diversas
causas, lo que de ocurrir conduciría a un caos interpretativo, que
afecta la transparencia y la imparcialidad.
En consecuencia, una vez constatado, que desde el inicio de la
Investigación, se causó violación a la Tutela Judicial Efectiva en
razón de la inseguridad jurídica ya que el Ministerio Público como
titular de la acción penal incumplió con el deber de realizar y
recabar las diligencias solicitadas por la Defensa Privada previo a la
presentación del acto conclusivo, por lo que me veo precisado en
nombre de los derechos del IMPUTADO a solicitar se realicen todas
las diligencias solicitadas por este defensor en fechas 03 de Enero
de 2017 y 11 de Enero de 2017, la experticia de vaciado de
contenido de los teléfonos celulares 0414-8180256 y 0424-
6139097, pruebas anticipadas, declaración de testigos, todo
conforme a los artículos 26 y 49 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela.

Por tal razón ciudadana Juez, acudo a su noble y digna autoridad


para solicitar declare CON LUGAR EL CONTROL JUDICIAL y ordene a
la Fiscalía del Ministerio Publico para que practique todas las
diligencias de investigación solicitadas, a tal efecto se le conceda
un lapso perentorio para la práctica de las mismas.

Es Justicia en XXXXXXXX, hoy a la fecha de su presentación.

También podría gustarte