Immanuel Kant fue bautizado como Emanuel pero cambió su nombre a Immanuel tras aprender
hebreo. Nació en 1724 en Königsberg (desde 1946 Kaliningrado, Rusia). Era el cuarto de siete
hermanos, de los cuales sólo cinco alcanzaron la adolescencia. Pasó toda su vida dentro o en los
alrededores de su ciudad natal, la capital de Prusia Oriental en esa época, sin viajar jamás más allá
de 150 km de Königsberg. Su padre Johann Georg Kant (1682–1746) era un artesano alemán de
Memel, en aquel tiempo la ciudad más al nordeste de Prusia (ahora Klaipėda, Lituania). Su madre
Anna Regina Reuter (1697–1737), nacida en Núremberg, era la hija de un fabricante escocés de sillas
de montar. En su juventud, Kant fue un estudiante constante, aunque no espectacular. Creció en un
hogar pietista que ponía énfasis en una intensa devoción religiosa, una interpretación literal de la
Biblia. Por consiguiente, Kant recibió una educación severa —estricta, punitiva y disciplinaria— que
favorecía la enseñanza del latín y la religión por encima de las matemáticas y las ciencias. Fue un
buen estudiante.
El joven estudiante
Desde el inicio de sus estudios, Kant mostró gran aplicación en sus investigaciones. Primero fue
enviado al Collegium Fridericianum y después se matriculó en la Universidad de Königsberg en 1740,
a la edad de 16 años.6 Estudió la filosofía de Leibniz y Wolff con el profesor Martin Knutzen, un
racionalista que también estaba familiarizado con los desarrollos de la filosofía y la ciencia británica
y que introdujo a Kant en la nueva física matemática de Newton. También previno al joven alumno
respecto del idealismo, visto negativamente por toda la filosofía del siglo XVIII, e, incluso después de
la creación de la teoría del idealismo trascendental, Kant refutó el idealismo en la segunda edición
de su obra principal: la Crítica de la razón pura.