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Esterilización Forzosa en Mujeres Quechuas

El trabajo analiza la política de esterilización forzada de mujeres quechuas en Perú durante el gobierno de Alberto Fujimori entre 1990 y 2000, destacando que aproximadamente 300,000 personas fueron afectadas, principalmente mujeres jóvenes y pobres. A pesar de la promoción inicial de la esterilización voluntaria, se evidencian prácticas coercitivas y violaciones de derechos humanos, lo que ha generado un debate continuo y una resistencia en defensa de los derechos reproductivos. El estudio busca contextualizar históricamente estos eventos y sus repercusiones sociales en las comunidades indígenas.
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Esterilización Forzosa en Mujeres Quechuas

El trabajo analiza la política de esterilización forzada de mujeres quechuas en Perú durante el gobierno de Alberto Fujimori entre 1990 y 2000, destacando que aproximadamente 300,000 personas fueron afectadas, principalmente mujeres jóvenes y pobres. A pesar de la promoción inicial de la esterilización voluntaria, se evidencian prácticas coercitivas y violaciones de derechos humanos, lo que ha generado un debate continuo y una resistencia en defensa de los derechos reproductivos. El estudio busca contextualizar históricamente estos eventos y sus repercusiones sociales en las comunidades indígenas.
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TRABAJO DE FIN DE GRADO

Grado en Historia.

“LA ESTERILIZACIÓN FORZOSA DE LAS MUJERES QUECHUAS EN


EL PERÚ DE ALBERTO FUJIMORI, 1990-2000”

Autor: Ignacio Gallardo Lorenzo.


Director: Francisco Miguel Gil García.
Departamento: Historia de América II (Antropología de América).
Fecha: Septiembre, 2016.
ÍNDICE

1. Resumen…………………………………………………………………………........... 4

2. Introducción……………………………………………………………………………...4

2.1. Hipótesis del trabajo………………………………………………………….. 4

2.2. Estado de la cuestión…………………………………………………………. 7

2.3. Objetivos…………………………………………………………………….... 8

2.4. Metodología………………………………………………………………...... 8

3. La política de salud sexual y reproductiva del Estado Peruano entre 1990-1995, bajo el
gobierno de Alberto Fujimori…………………………………………………………... 9

3.1. Discurso de Alberto Fujimori en la ONU a favor de una esterilización libre. La


conferencia de El Cairo (1994) y Beijín (1995) ……………………………. 10

3.2. Financiación y participación del Fondo de las Naciones Unidas para la


Población (UNFPA) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional (USAID)……………………………………………………… 13

3.3. Educación e información sobre los distintos métodos y prácticas de


esterilización y anticoncepción………………………………………............ 15

4. Cambio de discurso desde una política de esterilización libre, a una política de


esterilización forzosa, (1996-2000) …………………………………………………. 16

4.1. Las cuotas de esterilizaciones establecidas por el Ministerio de Salud.……. 19


.
4.2. La utilización del ejército y la policía como medio de coacción…………… 22

5. Los discursos de las Instituciones sociales, reivindicaciones a favor o en contra de la


política de salud sexual y reproductiva………………………………………………...24

5.1. El discurso del episcopado y de las demás comunidades religiosas………... 25

5.2. El silencio de las Organizaciones reconocidas Feministas en Perú………... 26

5.3. La actuación de las asociaciones no gubernamentales, CLANDEM, DEMUS,


APRODEH, MAMLF y la publicación Nada Personal por Giulia Tamayo,
CEDAW, 1999……………………………………………………………… 29

5.4. La visión sobre la esterilización, en las comunidades quechua de Perú…… 29

5.5. La repercusión en los medios de comunicación internacional………….……30

6. La Comisión de la Verdad y Reconciliación en el Perú (CVR), 2001-2002…………...31

2
7. Testimonios de los afectados por las malas prácticas médicas aplicadas……………...
34

7.1. El caso de María Mamérita Mestanza Chávez, 1998……………...………... 34

7.2. Las 12 mujeres de Anta, 2001……………………………………………......36

8. Repercusiones sociales actuales en el pueblo quechua de Anta……………………......40

8.1. La unión entre cuerpo y fertilidad en el mundo quechua………...…………. 40

8.2. El estigma y los problemas sociales que producen las esterilizaciones en las
comunidades quechua………………............................................................... 41

9. Conclusiones…………………………………………………………………………...
44

10. Bibliografía………………………………………………………………………...…...47

3
Resumen:
Este estudio aborda los distintos discursos dados a favor y en contra de la aplicación de la
esterilización en Perú desde 1990, siendo el principal impulsor de su legalización el presidente
Alberto Fujimori. En el segundo mandato (1994-1998) el Presidente llevó a cabo un plan de
esterilizaciones forzosas (AQV) que perjudicó a 300.000 personas aproximadamente. Estas
personas, según la mayoría de testimonios recogidos, fueron mujeres que tenían una edad menor
de 25 años, con tres hijos o más, pobres, campesinas e indígenas. Las distintas investigaciones
revelan cómo el personal del servicio público de salud, y también de algunas ONG, organizaron
“festivales de ligaduras de trompas”, donde se captaba a las pacientes: mujeres que terminaban
operándose en lugares donde la higiene y el instrumental médico no fue el apropiado.
Es una problemática compleja, que, a pesar de las pruebas, continúa desatando polémica y
controversia, pero que también está configurando una resistencia de auto-organización en
defensa de los derechos sociales y reproductivos de las mujeres, sobre todo en las comunidades
indígenas.

Introducción:
En las elecciones de 1990 en Perú se produjo la victoria del partido Cambio 90 liderado por
Alberto Fujimori. Se mantendrá en la presidencia hasta el año 2000, pero no con el mismo
partido; creará dos nuevas agrupaciones políticas: Nueva Mayoría (1992) y Vamos Vecino-Si
Cumple (1998). En sus diferentes gobiernos mantendrá una política neoliberal marcada por la
insensibilidad hacia los derechos humanos (desapariciones, asesinatos, violaciones 1). Dentro de
su política interior, para alcanzar lo que él denomina un “crecimiento globalizado2”, llevará a
cabo el Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar 3 (PNSRPF),
que se dividía en ocho subprogramas 4: el primer subprograma, Salud Reproductiva, intentaba
rebajar la cuota de nacimiento en el país, potenciando desde el estado la esterilización libre y
voluntaria, llamada Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria (AQV). Los objetivos de dichas
políticas neo-maltusianas de salud pública utilizaban los cuerpos de las mujeres indígenas como
instrumentos de política económica. Una reducción de la población daría lugar a un incremento
del Producto Interior Bruto (PIB) per cápita y así podrían alcanzar las metas de crecimiento
económico anheladas tanto por el gobierno peruano como por los organismos humanitarios

1
Informe final de la comisión especial sobre actividades de Anticoncepción Quirúrgica
Voluntaria (AQV), 2002. Lima: Congreso de la República. Disponible en
http://cverdad.org.pe/ifinal/, consultado por última vez el 22 de octubre del 2015.
2
Intervención del Sr. Presidente de la Republica del Perú, Ing. Alberto Fujimori en la
ceremonia inaugural de la conferencia internacional sobre población y desarrollo.
3
“Ley de Política Nacional de Población”, promulgada con DL Nº 346 el 6 de julio de 1985, y
su modificatoria del Capítulo VI aprobada con la Ley Nº 26530, el 8 de setiembre de 1995, que
en relación con los métodos de planificación familiar dice: “la adopción de los métodos se basa
en el libre ejercicio de la voluntad personal, sin que medien estímulos o recompensas
materiales”.
4
Los ocho subprogramas eran: 1. Salud reproductiva. 2. Comunicación en población. 3.
Educación en población. 4. Promoción de la mujer. 5. Investigación e información. 6. Población
y medio ambiente. 7. Promoción de la juventud. 8. Descentralización de la política de la
población.

4
internacionales de Desarrollo5.(Ballón 2014: 50-51) En el periodo que se mantuvo el programa
se han encontrado pruebas irrefutables de que hubo una mala información a los pacientes,
incluso la violación de sus derechos al forzarles a la esterilización (ligadura de trompas o
vasectomía), principalmente en las zonas rurales y a mujeres indígenas mayoritariamente
analfabetas.
En el año 2000-2001 se crea la Comisión de la Verdad y Reconciliación en el Perú 6. Su
misión era la reconstrucción histórica del conflicto armado entre 1980-2000. En el Informe
Final sobre la aplicación de la Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria (AQV) en los años 1990-
2000, confirmó que el Estado ejecutó la esterilización de 314.605 mujeres y 24.563 varones.
Según el Informe Defensoría 69, un total de 272.028 mujeres y 22.004 varones fueron
esterilizados entre 1996 y 2001. La cifra revelada en dicho informe coincide con los datos de las
investigaciones de Tamayo (1998) y de Zauzich (2000): 81.762 casos en 1996; 109.689 en
1997; 25.995 en 1998; 26.788 en 1999; 16.640 en 2000 y 11.154 en 2001. Sólo el 10% de
314.605 mujeres fueron esterilizadas dando un consentimiento valido según el informe de
CLANDEM (1999).
No ha sido hasta el año 2015 cuando el gobierno de Ollanta Humala, ha organizado la creación
del Registro de Víctimas de Esterilizaciones Forzadas, aunque solo las producidas entre los años
1995 a 2001.Según detalla la norma, las personas que figuren en el registro recibirán atención
integral de salud, así como asistencia psicológica y acompañamiento social a través del
Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. La disposición también señala que el sector
Justicia está en la obligación de brindar apoyo legal a las personas que se consideren víctimas
de las prácticas de esterilización forzada y que se encuentre en cualquier parte del país. Según la
investigación del fiscal Marco Guzmán Vaca, más de 10.000 mujeres podrían hoy demandar la
reparación; sin embargo, la cifra será definida con el registro, de momento suman el número de
20747.
Las motivaciones para llevar a cabo este trabajo académico de fin de Grado, fue desde un
principio el poder conjugar la historia con la antropología. Por otro lado, siempre he querido
hacer un trabajo de género y este estudio me permite adentrarme en circunstancias en las que las
mujeres han visto violados sus derechos. A nivel académico, estoy teniendo la oportunidad de
adentrarme en uno de los últimos procesos documentados sobre la práctica de la esterilización

5
En el caso de Perú las políticas estatales con respecto al PNSRPF fueron diseñadas,
coordinadas y organizadas por el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA) y
la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). La financiación del
programa se le atribuye en gran medida a la USAID, la Fundación Nippon y el UNFPA. Estas
instituciones con objetivos humanitarios estaban estrechamente vinculados a las políticas
demográficas y de Seguridad Nacional de los Estados Unidos en ese momento, como ilustra el
National Security Study Memorandum 200 (NSSM-200), también llamado Informe Kissinger.
En este sentido, Brian Clowes (2004) nos recuerda que en el NSSM-200 se implementa
explícitamente una estrategia global en la que los Estados Unidos promueve el control
demográfico en los países en desarrollo como medida de seguridad y para regular o tener un
mejor acceso a sus recursos naturales. Clowes (director de Human Life International) redactó el
informe que dio lugar a que en 2001 los legisladores estadounidenses recortaran los fondos a
UNFPA por la administración Bush.
6
Informe Final sobre la aplicación de la Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria (AQV) en los
años 1990-2000, (Capítulo VII: Conclusiones, p. 106).
7
Periódico La Republica: “Registro permitirá a víctimas de esterilizaciones forzadas acceder a
reparación y atención”. Edición impresa, 7 de noviembre de 2015.

5
forzosa en la sociedad, tenemos ejemplos anteriores como el caso del estado de Virginia (1973),
pero muy poca gente conoce el caso peruano, temiendo que sin estudios como éste se olvidé
para siempre o simplemente se utilice como parte de un juego político por parte de todos los
bandos. Estudiar a fondo la CVR me permitirá, más adelante, manejarme con soltura de cara a
futuras investigaciones que me gustaría desarrollar en el propio Perú.
Por otra parte, este trabajo me permite trabajar con las comunidades indígenas de la zona
quechuas, aymaras y pueblos amazónicos. En mi caso he decidido solo coger una comunidad
quechuas por motivos de extensión y de masificación de contenido. Con lo que mi trabajo, y por
supuesto mi motivación, es conseguir comprender las repercusiones sociales (derivadas de la
AQV) dentro de las comunidades quechuas.
Por otro lado, saliendo de la línea de las esterilizaciones, me intriga, y creo que tiene conexión
con ello, estudiar la cosmovisión del nacimiento dentro de las comunidades indígenas del área
andina, aunque tratando con especial atención las comunidades quechuas. Para finalizar me
gustaría con este trabajo comprender el funcionamiento político que siguen las elites indígenas
para las políticas de natalidad y de la posterior auto-organización, para la protesta por las
esterilizaciones forzosas ante los tribunales de justicia 8. Siendo este trabajo la punta del iceberg
de próximas investigaciones, concluyendo con el trabajo de campo en el pueblo Kichwas de
Anta, para la tesis de doctorado.
La relevancia de este estudio se centra en conseguir aglutinar y cohesionar las diferentes
perspectivas que se han utilizado en trabajos anteriores y proporcionar una contextualización
histórica. Siguiendo en la línea de otros trabajos al mantener la hipótesis de partida y
diferenciándose porque recopila los datos de distintas fuentes que han tratado el tema en
cuestión, ya sean medios de comunicación, fuentes historiográficas, fuentes judiciales,
publicaciones de ONG, o de asociaciones feministas, católicas e indígenas. Esto me permite
analizar los diferentes efectos de las esterilizaciones a nivel social, político y económico.
La metodología que he empleado facilita una rápida lectura sobre la evolución histórica de la
PNSRPF, incluyendo los distintos discursos a favor o en contra de su aplicación. Podremos
acércanos a la perspectiva de los indígenas afectados por la AQV gracias a la recopilación de
los diferentes testimonios que se han recogido en los últimos 15 años. Al trabajar con
comunidades indígenas abordaremos una temática muy poco, estudiada por la antropología: la
esterilización dentro de las comunidades indígenas de los Andes. Ampliando el campo de
conocimiento sobre la cosmovisión quechuas del nacimiento. En definitiva, la relevancia de este
trabajo no solo reside en conseguir determinar cuál fue la política del PNSRPF y cuáles fueron
las prácticas médicas llevadas a cabo AQV, sino también en el análisis del daño causado a las
víctimas indígenas dentro de sus comunidades.
Como ya he mencionado anteriormente, la hipótesis de este trabajo sigue la línea de otras
investigaciones (Giulia Tamayo 1999), la cual planteo que el Estado, planifico y llevo a la
práctica un plan de esterilización forzosa en contra de la voluntad de sus ciudadanos,
mayoritariamente campesinos e indígenas, con el fin de estabilizar la alta natalidad y erradicar
la pobreza del país. Cometiendo crímenes de lesa humanidad, ya que no hubo una información
individualizada y libre, no se cumplieron los requisitos sanitarios mínimos de higiene en los
centros de salud, muchas veces clandestinos, incluso llegando a graves consecuencias como la
muerte de 27 mujeres debido a las malas intervenciones quirúrgicas.

8
El 26 de octubre de 2011, el Estado de Perú informó ante la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, de la reapertura de las investigaciones por la esterilización forzada de
María Mamérita y las demás mujeres que en aquella época fueron víctimas de esta política, tras
haber reconocido el Ministerio Público que estos hechos constituyeron violaciones a los
derechos humanos.

6
Por otro lado, esta hipótesis rebatiría otra tesis que afirman que no hay tal plan de esterilización
y que sólo se llevó a cabo en algunos centros médicos localizados. Por lo que estas
esterilizaciones serian fruto de: una mala práctica médica. Estos médicos, según Keiko
Fujimori, “no siguieron el protocolo9”, por lo que no ha habría una planificación desde el estado
y no fueron generalizadas en todo el territorio peruano.
La otra hipótesis que se construye en este trabajo se centra en determinar los efectos sociales de
la AQV en las comunidades indígenas kichwas. Resumidamente, la AQV provocó una ruptura
con la cosmovisión indígena, en la que la mujer, la Tierra y la sangre forman un círculo de
fuerzas vitales. Según su cosmovisión, al interrumpir la fertilidad de la mujer se rompe el
círculo con la Pachamama, interrumpiendo la fertilidad de los cultivos. Este hecho tiene un
efecto de auto culpa en el individuo por haberse sometido a esta intervención, produciendo
dolores en la tripa que, según los testimonios, producen un malestar que les imposibilita en su
labor en el campo o en la confección de textiles. El otro efecto que genera es el de expulsión
desde la comunidad hacia el individuo, diferenciándose en el género las formas utilizadas para
este rechazo social. En el hombre se suele producir un abandono de la comunidad hacia las
ciudades; en el caso de las mujeres la emigración es más complicada principalmente por
cuestiones económicas y culturales, produciéndose en el núcleo familiar una ruptura que suele
derivar en malos tratos por parte de sus maridos, además de un continuo castigo psicológico, por
parte de otras mujeres, normalmente con injurias sobre posibles adulterios.

Estado de la cuestión:
Este trabajo es un resumen de la política de salud sexual y reproductiva. Rastreando sus
consecuencias a nivel nacional y a nivel local (dentro de las comunidades campesinas Kichwas
de Perú). Pretendo analizar hasta qué punto la AQV choco dentro de la cosmovisión indígena y
si hubo una educación e información real hacia la población. Comprobar la vulnerabilidad de
estas comunidades por desconocimiento del idioma castellano, produciéndose testimonios que
hablan de que no sabían lo que firmaban, rompiendo con el derecho y libertades fundamentales
como es el principio de consentimiento informado. Por último, contrastar los discursos de las
distintas instituciones, (Iglesia, ONG, medios de comunicación, visión de las elites indígenas y
Organizaciones Feministas), para determinar hasta qué punto se produjo un rechazo o
aceptación de la AQV, por parte de la sociedad peruana.
En cuanto a las fuentes documentales son escasas. Por orden cronológico el primer trabajo que
salió a la luz fue “Nada Personal”, escrito por Giulia Tamayo (1996-1999) para la CEDAW.
Ella destapó el caso y público testimonios y pruebas de cuotas, afirmando que el programa de
salud pública estaba llevado por el estado y no sólo eran negligencias médicas aisladas. En 1998
se inicia el primero de cuatro informes (1999,2000 y 2005) creados por la Defensoría del
Pueblo, sacando a la luz nuevos datos que aumentaban considerablemente las esterilizaciones
producidas: 272.028 mujeres y 22.004 varones. El Congreso de la Republica publica dos
informes que serán la base para este trabajo: el Informe Final sobre la aplicación de la AQV
(1990-2000) y el Informe Final de la comisión especial sobre actividades de AQV (2002).
Podemos añadir diversas investigaciones periodísticas tanto nacionales como extranjeras como
la de María-Christine Zauzich (2002), así como los reportes de la prensa compilados en el
Archivo PNSRPF (2012-2014) que tiene como finalidad principal recopilar y difundir el archivo
digital más completo sobre el caso de esterilización forzada en Perú. En cuanto a
investigaciones académicas contamos con la tesis de licenciatura de Adrián Lerner (2009),
9
Conferencia de Keiko Fujimori en la Universidad de Harvard, 30 septiembre de 2015. Fuente
web: https://www.youtube.com/watch?v=bMmvfXAtFtA, consultado por última vez el 5 de
noviembre de 2015.

7
recopilando, los distintos discursos, de las instituciones o las ONG. Las diversas investigaciones
de Christina Ewig, revisan el caso sobre todo desde la teoría de la economía política y los
estudios de género. También encontramos algunos aportes en el libro de Silvio Rendón La
Intervención de los Estados Unidos en el Perú (2013). Sin embargo, hasta la fecha el único libro
enteramente dedicado al caso de esterilización forzada en el Perú es de Alejandra Ballón
Gutiérrez, Memorias del caso peruano de esterilización forzada (2014), que propone cuatro
ensayos desde diversos enfoques: economía y género; crítica y resistencia; salud pública y ética
médica; justicia y políticas de memoria. Esta cuenta además con testimonio directo de las
víctimas y del personal de salud.

Objetivos:
Uno de los principales objetivos es generar una evolución cronológica de la política de salud
sexual y reproductiva, separándola en dos claros periodos diferenciados por la aprobación de la
esterilización en la constitución a partir de 1995. Para no reducirlo al discurso de Fujimori voy a
aglutinar los distintos planteamientos de las diferentes instituciones sociales, entre los que son
muy representativos los de la Iglesia y las organizaciones feministas. Gracias a esta evolución
cronológica veremos hasta qué punto la teórica de Cristina Ewig sobre la supuesta
“instrumentalización de la mujer”, por parte del discurso fujimorista fue un hecho.
Para poder esclarecer las dimensiones que tenía la AQV, me parece interesante destacar hasta
qué punto las FF.AA.10 y el Estado Peruano actuaron al unisonó. Las escasas investigaciones
sobre el tema también me resultan relevantes para este trabajo bibliográfico, ya que resalta la
carencia de estudios históricos sobre el tema. También abordaremos la cuestión sobre si la
esterilización fue una forma de coacción Estatal o de inducción como señala Adrián Lerner,
añadiendo una argumentación personal
Por ultimo buscare los distintos testimonios para comprender las repercusiones que la AQV
produjo en las comunidades campesinas kichwa hablantes de Perú, determinando si la AQV
mejoro o empeoro la vida de las mujeres indígenas, además de intentar entender las
consecuencias etno-obstetriscas, basándome en las concepciones de la natalidad de Tristan Platt.

Metodología:
El siguiente estudio se centra en el primer subprograma, salud reproductiva, desde 1990 al 2000,
reconstruyendo la evolución histórica del subprograma, creando un marco teórico. Para ello
utilizaremos la documentación y los distintos testimonios de las prácticas llevadas a cabo por
los médicos, la relación con el ejército, la repercusión en las distintas Instituciones sociales
(nacionales e internacionales).
Al no poder hacer un trabajo de campo, recogeré los testimonios de mujeres afectadas
entrevistadas por distintas asociaciones de derechos humanos o medios de comunicación
(Guardiola, 2002). Por lo que dedicaré dos capítulos: el primero para el caso de María
Mamérita Mestanza, el caso más emblemático llevado a los tribunales, y el segundo para la
recopilación de los testimonios de las 12 Mujeres de Anta. Al trabajar con comunidades
quechuas la mayoría de documentación es oral, por lo que utilizaremos un método
antropológico, recuperando la visión del indígena dentro y fuera de la comunidad (etic, emic).
Además, todo este estudio usa un enfoque de género, rastreando las dificultades sociales,
económicas y políticas de las mujeres tras las esterilizaciones.

10
Vladimiro Montesinos, mano derecha de Alberto Fujimori, dirigió el Servicio de Inteligencia
Nacional (SIN) hasta el 14 de septiembre del año 2000.

8
La política de salud sexual y reproductiva del Estado Peruano entre 1990-1995, bajo el
gobierno de Alberto Fujimori:
A lo largo del siglo XX se ha modificado el tratamiento dado a las formas de concebir la salud
sexual y la reproducción. Esta evolución ha sido paulatina y está ligada a distintos ámbitos
como la mentalidad de la sociedad, la política, la economía o la religión.
El concepto de “decisión libre y responsable respecto del número y oportunidad de los hijos a
procrear”, fue introducido por primera vez mediante el artículo 16 de la Proclamación de la
Conferencia de Teherán (1968), apareciendo estrechamente vinculado a las nuevas posibilidades
ofrecidas por la ciencia para la regulación de la fecundidad. La cuestión sobre la titularidad del
derecho ha marcado las últimas cuatro décadas, con cambios en sus definiciones. Mientras que
en los años sesenta se reconocía a la familia, para los setenta y ochenta ya se había convertido
en la pareja. La tendencia parece perfilarse más hacia una titularidad que tenga como referencia
a las personas directamente concernientes en las decisiones respecto a la fecundidad, es decir en
primera instancia a las mujeres y después a la pareja o, en todo caso, a cualquier otra persona
que la propia mujer reconozca directamente vinculada a tal proceso. Tal vez en un futuro esta
evolución positiva permita anclar irrestrictamente la titularidad en la mujer, al deslindar las
reales participaciones de los géneros en el proceso reproductivo. De hecho, la Conferencia
Internacional de Población y Desarrollo (El Cairo, 1994) y la IV Conferencia Mundial sobre la
Mujer (Beijing, 1995) afirman a las personas como titulares, y ponen de relieve los derechos
humanos de las mujeres reconocidos como tales por la Conferencia Mundial de Derechos
Humanos (Viena, 1993).
El Plan de Acción Mundial en Población de 1975 llegó a un consenso internacional por el cual
planteó como obligaciones de los estados dos grandes desafíos: el primero, la prohibición de
inhibirse en el proceso de decisión con respecto a la reproducción, ya sea a través de coerción o
del ocultamiento de la información. La segunda, sería la obligación de dotar con los recursos del
estado, los medios necesarios para el ejercicio de las decisiones que han sido tomadas. Esta
obligación del estado se encontraba insertada en el campo de los derechos sociales, los cuales
habían sido reforzados a nivel del sistema universal de derechos humanos con el Pacto de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966).
A fines de los setenta, la experiencia mundial puso de relieve la tensión estado-individuos, sobre
todo en las zonas donde los proyectos estatales se orientan a controlar el crecimiento de la
población. Las cuestiones relativas a la planificación familiar y el derecho a decidir libre y
responsablemente el número de hijos, fueron incluidas con la creación de la Convención de la
Mujer entrando en vigor el 3 de septiembre de 1981. El movimiento de mujeres colocaría en el
terreno de las preocupaciones mundiales la reivindicación de la autodeterminación de las
mujeres respecto a la esfera sexual y reproductiva, demandando la proscripción de toda forma
de coacción y violencia. El derecho a la información cobraría valor como componente
sustancial e independiente del derecho a decidir en materia reproductiva. (Lerner:2010)
En Perú la primera ley llamada "Ley de la política demográfica" de 1985, indica en el Art. 45:
"Los organismos del Estado tienen la función de coordinar los objetivos generales de la política
demográfica general [...] y de fomentar la participación de las instituciones públicas no estatales
del sector privado y las personas naturales”. Pero la situación de la salud pública se encontraba
al borde de un colapso. Los gastos por cápita en la salud pública bajaron en un 50% de 1985
hasta 1990. Ni en 1994 alcanzaron con 0.79% del Producto Interior Bruto su nivel máximo de
1983, 1.05%. Según un informe de las Naciones Unidas (1997) los gastos públicos en salud

9
pública en el Perú fueron uno de los más bajos de América Latina. En 1998 solamente 11 de los
23 millones de peruanos tuvieron acceso a los servicios de salud.11
Ante esta situación el gobierno de Fujimori planteo los “lineamientos de la política de salud del
Perú 1995 hasta 2000, presentados en el documento: “El desafío del milenio: Un sector salud
con equidad, eficiencia y calidad". Los contenidos se orientaron en la “Cumbre Social de
Copenhague” (1995) y en el plan de acciones de la Conferencia Mundial sobre la Población de
El Cairo (1994). Los conceptos de los objetivos manifestaron los problemas de salud del Perú:
alta tasa de mortalidad infantil y materna, falta de asistencia prenatal, falta de agua potable,
yodo y vitaminas; polio, escarlatina y tétano; diarreas y enfermedades de las vías respiratorias
con resultados mortales en niños, tuberculosis, malaria… Extrañas son en esta lista de
enfermedades las “metas reproductivas”. Únicamente se manifiesta la intención de proporcionar
al total de la población información sobre la planificación familiar. Posibilitar al menos al 70%
de las mujeres que viven en una relación, a hacer uso de los métodos de la planificación familiar
y la tasa de natalidad debía reducirse a 2.5 niños por mujer. Pero esas metas eran imposibles de
conseguir debido a que la atención médica en el país era deficiente. Perú es uno de los cinco
países latinoamericanos con menos médicos por habitante. En 1992 había 10.9 médicos para
10.000 habitantes. En Lima existía un médico para 800 habitantes, en cambio en regiones más
distantes existía un médico para 12.000.

Discurso de Alberto Fujimori en la ONU a favor de una esterilización libre. La conferencia de


El Cairo (1994) y Beijín (1995):
Los beneficios del control de la fertilidad para mujeres (como la autonomía femenina, reducción
de la mortalidad materna e infantil, menos abortos y más niños deseados), fueron vistos como la
motivación más importante del control poblacional. Todo ello cambió el enfoque antes dirigido
a las políticas jerárquicas de arriba hacia abajo, de fuerza, cuotas y prejuicios, a un enfoque
centrado en el servicio de salud y los derechos reproductivos. Más aún, los investigadores
pudieron demostrar que cuando las mujeres y los hombres reciben las herramientas adecuadas
para manejar su fertilidad, el crecimiento poblacional baja. La relación entre pobreza y número
de hijos no es tan obvia como algunos quisieron creer en las décadas anteriores, comprobándose
que no se puede reducir la pobreza en el mundo al descender el crecimiento de la población
pobre. Sin embargo, eso es exactamente lo que el gobierno de Fujimori quiso hacer
inmediatamente después del Tratado de El Cairo encubriendo sus verdaderas intenciones tras un
discurso de derechos (Ballón 2014: 58-59).
En la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, en el Cairo, existió un cambio
significativo en el discurso oficial de población al nivel global. De las posturas del control
poblacional por razones de seguridad nacional y desarrollo económico, el discurso internacional
cambió a una postura que consideraba como prioritarios los derechos reproductivos de la mujer
y la equidad de género, además de la regulación de la fertilidad, la ayuda a la infertilidad y el
desarrollo de programas sostenibles del medioambiente. El acceso a servicios de salud
reproductivos para todos los hombres y mujeres fue un objetivo de los acuerdos. 12
Entre 1990-1995, Alberto Fujimori centró parte de su programa político en el intento del control
de la población, interviniendo con un discurso a favor de la prioridad de incrementar el servicio
de salud, prestando nuevos métodos de anticoncepción (tanto masculinos como femeninos), la

11
Diaconía, CEDEP. "Qué es y cómo hacer control ciudadano." Folleto Informativo preparado
para la III. Conferencia Nacional de Desarrollo Social, CONADES III. Lima, agosto 1998, pág.
23.
12
Programme of Action of the International Conference on Population Control and
Development, Capítulo 7, Derechos Reproductivos y Salud Reproductiva. El Cairo, 1994.

10
creación de campañas de información para zonas aisladas. Pero lo que más llamo la atención,
sobre todo a las organizaciones feministas, es la defensa de la libertad del individuo para
decidir. En el discurso de Fujimori argumenta como la pobreza está ligada directamente a una
alta natalidad:
“Es así en el mundo no desarrollado se repotencia el circulo vicioso pobreza-hijo no deseado-
pobreza. Teneos que romper definitivamente este círculo, apelando a políticas económicas
realistas, con bases macroeconómicas que permitan la estabilidad necesaria para un sostenido
desarrollo nacional, y, paralelamente con políticas demográficas racionales”13.
Lo que Fujimori no tuvo en cuenta era que la población indígena estaba sufriendo un descenso
demográfico debido a dos factores. Por un lado, la emigración del campo a la ciudad que se
produjo principalmente por la imposibilidad de conseguir trabajo y por la baja rentabilidad del
campo, añadido al clima de violencia entre las FF. AA, el Movimiento de Sendero Luminoso y
el Movimiento Túpac Amaru, siendo las zonas aisladas y mayoritariamente rurales, las más
afectadas. La CVR reconoció un total de 50.000 muertos en el conflicto sin contar los
desaparecidos. Por otro lado, la disminución de mujeres campesinas indígenas en comparación
con la población total, su introducción en la arena política, la emigración a la ciudad y las
nuevas mentalidades desvinculadas de la mentalidad tradicional indígena, conducen hacia una
independencia de la mujer que se ve recogida en la disminución de la natalidad en los jóvenes
de Perú, aunque hay que advertir que tampoco tenemos datos concretos sobre la natalidad de las
poblaciones indígenas, si se ve clara la tendencia entre 1980 y 1990 de un disminución
considerable en el índice de natalidad siendo en 1980 de 6 hijos por mujer , descendiendo hasta
3,4 en 1990 y bajando hasta 3 en 1998.
El discurso de Alberto Fujimori en la ONU en la conferencia de El Cairo planteaba las ansiadas
demandas de las diferentes organizaciones feministas, que venían demandando una legislación
que defendiese la elección libre para la esterilización, pero el poder de la Iglesia había
conseguido parar momentáneamente la organización de un programa de salud por parte del
Estado Peruano. Desde el Vaticano se organizaron movilizaciones como el Foro Internacional
de la Familia, además de tener un apoyo notable por parte de la prensa. 14 Igualmente notable fue
la actuación de la clase política peruana. Sin duda por tratarse de un año pre-electoral y por la
dificultad que les podía generar entrar en polémica con la Iglesia en tal contexto, las dos
principales figuras políticas y candidatos a la presidencia, Javier Pérez de Cuéllar y Alberto
Fujimori, evitaron pronunciarse acerca del tema. Fujimori no defendió a la delegación que él
mismo había autorizado. Cuando el poder político entró a la polémica, a través de la Presidencia
del Consejo de Ministros o de la bancada oficialista en el Congreso Constituyente, lo hizo para
respaldar la postura de la Iglesia y condicionar la participación peruana en El Cairo. Para
cuando se produjo la Conferencia, en setiembre, la delegación peruana estaba claramente
alineada con el bando que seguía las indicaciones del Vaticano. La presión mediática de los

13
Véanse, entre numerosos ejemplos, el Discurso a la Nación de Alberto Fujimori en
http://www.congreso.gob.pe/museo/mensajes/Mensaje-1994.pdf (consultada el 8/02/2016) y el
artículo del ex ministro de Economía, Carlos Boloña: “Alan García: desastre económico y
fracaso político” en La República del 11 de julio de 1994, p. 6.
14
El Comercio, considerado el diario “de referencia” en el Perú, y el más vendido, se convirtió
en un canal extraoficial de la Iglesia católica. Este periódico, dio más cobertura al evento del
Foro Internacional de la Familia, que la que le daría más tarde al de Egipto. Llegó a publicar
titulares como “Cruzada contra el aborto” o “Hay que defender la vida”.

11
intereses religiosos había calado en ámbitos que superaban largamente los de la fe. 15(Lerner
2010: 54).
En 1995 tras los contundentes comicios electorales que habían dado una mayoría a Alberto
Fujimori en su Mensaje a la Nación de su segundo mandato, el 28 de Julio de 1995 declaró ante
todos los medios de comunicación del país: “Lo justo es difundir, he dicho difundir, a fondo, los
métodos de planificación familiar. Hemos sido y seremos un Gobierno pragmático, sin tabúes
ni “vacas sagradas”. ¡Las mujeres peruanas deben ser dueñas de su destino!” La referencia a
la jerarquía católica era evidente y anunciaba un enfrentamiento directo con ella, que había sido
evitado en 1994, pero que era más manejable ya pasadas las elecciones y en el apogeo de su
popularidad.16 La polémica y la polarización recrudecieron cuando, a fines de agosto, el
Congreso aprobó la legalización de la anticoncepción quirúrgica como método de planificación
familiar, a la vez que, mediante una resolución, el Ministerio de Salud se comprometía a
promover todos los métodos de planificación familiar en sus dependencias. El Cardenal Vargas
Alzamora llegó a afirmar que “El Poder de las Tinieblas” había tomado el Congreso, cuyos
integrantes habían cometido un pecado grave del que habrían de dar cuentas a Dios, a la vez que
atacó al Colegio Médico. El laico ultra conservador Rafael Rey, (curiosamente, hoy
simpatizante de la candidatura presidencial de Keiko, la hija de Fujimori), afirmaba que era el
propio Fujimori quien debía esterilizarse. Mientras tanto, el Presidente de la República llamó a
la Iglesia “institución medieval”, recordó al Tribunal de la Inquisición y a los problemas de
Copérnico con la jerarquía católica,17(Lerner 2010: 80).
El resto del año 1995 no tubo novedades, salvo por el prolongado debate mediático acerca de la
planificación familiar.18 La gran ruptura se produjo el 6 de febrero de 1996 cuando fue aprobado
el “Programa de Salud Reproductiva y Planificación Familiar 1996-2000”, elaborado por la
Dirección de Programas Sociales del Ministerio de Salud y firmado, nuevamente, por el
Ministro de Salud, Eduardo Yong Motta. 19 Oficialmente el Programa quedó a cargo del
Ministerio de Salud, cuya más alta autoridad era el responsable último de aquel (Zauzich 2000,
43-44). Algunos años más tarde, en diciembre de 1997, el Ministerio de Educación, el Instituto
Peruano de Seguridad Social (IPSS) y el entonces recientemente creado Ministerio de
Promoción de la Mujer y el Desarrollo Humano (ProMuDeH) pasarían a formar parte de una
Comisión Nacional encargada, por lo menos en el papel, de los temas de planificación familiar y

15
Acerca de la intervención del poder político, véase El Comercio del 2 de julio de 1994.
Portada; sobre la delegación peruana en El Cairo, véanse el excelente testimonio presencial del
demógrafo francés René Valette, 1996; la felicitación del nuncio apostólico en El Comercio del
7 de setiembre de 1994. Política. “Nuncio Apostólico destaca posición del Perú en la
Conferencia sobre Población” y la declaración hecha en El Cairo por la representante peruana,
Miriam Schenone, en United Nations Population Information Network, Statement of Peru, H.E.
Mrs. Miriam Schenone. El 12 de septiembre de 1994.
16
Fujimori, Alberto. “Mensaje a la Nación” ante el Congreso el 28 de julio de 1995 (inicio de
periodo). En http://www.congreso.gob.pe/museo/mensajes/Mensaje-1995-2.pdf, (consultado por
última vez el 8/02/16).
17
Resolución Ministerial del 17 de agosto de 1995, firmada por el Ministro de Salud Eduardo
Yong Motta. Publicada en Defensoría del Pueblo, 1998, p. 157. Las declaraciones de Vargas
Alzamora están en “Los congresistas son desleales ante Dios” en Expreso del 9 de setiembre de
1995 y las de Fujimori fueron recogidas por Mirko Lauer en “¿Quo Vadis, Domine?” en La
República del 13 de agosto de 1995, p. 6.
18
“Aprobación de la ley de población dividió bancadas en el Congreso” en Expreso del 9 de
setiembre de 1995; en el mismo número, detalles de la votación en “Votación a conciencia” por
Manuel D’Ornellas.
19
Resolución Ministerial de 6 de febrero de 1996. Publicada en Defensoría del Pueblo, 1998,
pág. 158-159.

12
salud reproductiva (Clandem 1999: 32). Pocos días después de la aprobación del Programa, el
29 de febrero, se decretó que ya no sería necesario el consentimiento de la pareja, sino sólo el de
la paciente, para la realización de las esterilizaciones quirúrgicas voluntarias. 20

La financiación y participación del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA) y
la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID):
Aunque las investigaciones sobre la implicación de la UNFPA y la USAID son muy reducidas,
sí se las puede atribuir un alto grado de responsabilidad, junto al Gobierno de los Estados
Unidos, por el financiamiento del Programa (se ha llegado a sugerir que la UNFPA y USAID
controlaban el sistema de Salud peruano) y a las organizaciones no gubernamentales (ONG) por
su colaboración para la implementación a nivel local. Estas ideas se basan en la creencia de que
existe una campaña de larga data promovida por los países industrializados para reducir la
población de los países del llamado Tercer Mundo. Igualmente, influyentes son los indicios
acerca de un “discurso maltusiano” vinculado a los ajustes estructurales en diversas partes del
Tercer Mundo desde 1980-88. Sin embargo, el Programa a partir de 1995, según Alejandro
Lerner se alejó de los parámetros y del financiamiento de las instituciones mencionadas, salvo
por USAID, cuyo papel se habría limitado a brindar insumos y financiar el Programa, pero en
modo alguno a dirigir la política, sin embargo, para María Zauzich sí que existe una relación a
partir de 1995 ya que se incrementan los fondos, por las medidas que toma Alberto Fujimori, a
favor de la PNSRPF y la AQV.
Uno de los pocos estudios sobre la complicidad de los EE.UU. se llevó a cabo en 1998, con el
título "U.S.A.I.D. y las esterilizaciones involuntarias en el Perú", pero según recoge Zauzich,
este estudio lo adquirió gracias a círculos eclesiasticos, siendo anónimos sus
creadores21."¿Cuánto control tenía el Gobierno peruano realmente sobre las campañas de
planificación demográfica?¿Fue el Ministerio de Salud influenciado para realizar las campañas
de esterilizaciones, o fue obligado a hacerlo?¿Quién fue realmente responsable de los abusos, y
quién debería depurar responsabilidades?¿Quién indicó las metas y por qué?”. Según la opinión
de los autores del estudio, la culpa la tienen ambos. Por un lado, nunca se hubiera podido
implementar este programa en una forma tan agresiva si los gremios directivos peruanos no se
hubieran interesado por esta idea. Por el otro lado, hay que culpar mayormente a los EE.UU. por
el resultado de las campañas.
El programa de población fue diseñado por los EE.UU. para la exportación a Perú. Fue el
producto de las deliberaciones cuidadosas durante muchos años y la intensa presión de los
donantes externos, por ejemplo, donantes como la Agency for International Development
(AID), el Banco Internacional para la Reconstrucción y Desarrollo (Banco Mundial), y el Banco
Interamericano de Desarrollo. Todos bajo el control ejecutivo del gobierno norteamericano.
Estas instituciones y una gran cantidad de organizaciones no gubernamentales, que ellas han
creado y que actúan en su lugar, han empleado considerables esfuerzos para fomentar en el Perú
y en otros países en desarrollo precisamente este tipo de política demográfica, que puede
conducir al abuso en algunas poblaciones como las indígenas, con un índice demográfico en
constante decrecimiento.

20
Resolución Directoral del 29 de febrero de 1996. Publicada en la Defensoría del Pueblo,
Anticoncepción 1998, p. 160.
21
"USAID and the involuntary Sterilization in Peru." B y E. Liagin and the Information Project
for Africa, Inc. 4938 Hampden (sin otras indicaciones bibliográficas). Una copia de este estudio
le fue proporcionada a la autora por círculos eclesiásticos. Se desconocen los autores,
patrocinador y los motivos del estudio.

13
En lo que se refiere al Perú, en la investigación americana sobre las “esterilizaciones
involuntarias en el Perú”, se ve claramente que, en 1993, los Estados Unidos asumieron
prácticamente el sistema de salud del país. El elemento más importante había sido el acuerdo
bilateral sobre el “Proyecto 2000”. Una revisión del documento (contractual) revela que, la
oficina de la organización americana para el desarrollo AID en Lima controló en casi todas las
formas posibles al sector de la salud peruana (antes y durante los años en los cuales ocurrieron
los abusos). Oficialmente la mitad de los fondos para este programa de siete años viene de los
EE.UU. y la otra mitad del Perú; cada lado aporta 30 millones de dólares. Pero realmente 22
millones de dólares del aporte peruano vienen del Fondo PL 480 (un fondo de los EE.UU.), los
restantes 8 millones debían ser aportados mediante “contribuciones equivalentes”, en este caso
mediante el uso de los establecimientos gubernamentales y el personal para fines del proyecto.
Según una relación del médico (Oscar Ugarte Ubilluz) y del antropólogo (José Antonio Monje
1998) 22 el Ministerio de Salud ha presupuestado entre 1994-2000 para programas y proyectos
290 millones de dólares, para cuatro proyectos (entre ellos el "Proyecto 2000"). Casi dos tercios
de los fondos provenientes de instituciones internacionales: El Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM), la ayuda americana para el desarrollo AID, el Fondo
Japonés de Cooperación Ultramar y el Gobierno Federal alemán que aporta ayudas para el
desarrollo por intermedio del Ministerio para la Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ).
Con excepción de los dos últimos, todos se encuentran bajo la influencia norteamericana. No es
posible comprobar con cifras públicamente accesibles cuántos fondos extranjeros o fondos del
presupuesto peruano fueron empleados para la planificación familiar. Da la impresión que desde
que se criticaron las campañas de esterilizaciones estas cifras son reservadas. En AID deben
haber conocido el destino de los fondos. Ya que en 1996 AID envió un grupo de observadores
al Perú, para evaluar los primeros festivales de la salud. A continuación, lo que escribieron a la
entonces Ministra de Salud: “Aunque AID está prestando apoyo a la “anticoncepción
quirúrgica voluntaria” no ha participado en las campañas para la anticoncepción quirúrgica
voluntaria que se están llevando a cabo desde junio de 1996, ni participará" (TAMAYO:1998).
Otro indicio sobre el financiamiento por AID, es el hecho de que AID aumentó su ayuda al Perú
después de la modificación de la ley para la liberación de las esterilizaciones. La política de
planificación familiar después de 1995 “encontró aparentemente suficiente aprobación por parte
de AID, para aportar más dinero al Proyecto 2000, esta vez se trató de un millón de dólares,
específicamente destinado a medidas de control demográfico. En la justificación para el apoyo
adicional se puede leer: “Esto es en respuesta a las declaraciones de intenciones políticas del
Presidente de la República, Ing. Alberto Fujimori, en su mensaje a la nación por motivo de la
inauguración de su segundo período de Gobierno”.
Lo cierto es que los programas peruanos de planificación familiar, no hubieran sido realizables
sin la ayuda exterior, aunque dicen que el Ministerio de Salud ha pagado de su propio
presupuesto las pastillas, inyecciones, material de operaciones, etc. En la realización de las
campañas (pago del personal, premios, movilidad y combustible para atraer “usuarios”, etc.), se
gastaron sumas millonarias, fondos que nunca estuvieron disponibles para otras áreas del sector
salud (Zauzich 2000: 89).

Educación e información sobre los distintos métodos y prácticas de esterilización y


anticoncepción:
Tras las elecciones de 1995 se puso en marcha el PNSRPF. Una de las metas que se había
marcado era la información y la educación de la población. En este capítulo veremos cómo las
22
Ver el manuscrito mencionado de Oscar Ugarte Ubilluz y José Antonio Monje. Seminario
"Pobreza y política social" del 14 – 21 de octubre, editorial Pancarta, 1998, pág. 6.

14
campañas de información se convirtieron en campañas de captación, en las que estaban
involucradas ONG y el Colegio Médico del Perú. También veremos cómo la información y la
educación quedo muy restringida, incluso en muchos casos vulnerada, iniciando el camino que
llevara a miles de mujeres y hombres ha esterilizarse sin la información adecuada.
La información sobre las esterilizaciones recaía sobre todo en las matronas y las enfermeras.
Pero para el programa de la planificación familiar se contrató personal especial (con contratos
temporales) y capacitados técnicamente. Las esterilizaciones eran realizadas exclusivamente por
los médicos. Los promotores de salud asumieron durante las campañas a veces la función del
intérprete, sin embargo, no fueron suficientemente entrenados para explicar los métodos de
planificación familiar (Zauzich 2000: 72).
La educación era realizada directamente por el Ministerio de Educación, y desde 1996 se
impartían clases de información sexual, aunque en la práctica los maestros no se involucraban o
incluso rechazaban dar información sexual en las aulas. Normalmente intervenían ONG
externas a los centros. Fuera del ámbito estudiantil la educación podía recibirse en dos lugares
con planteamientos contrarios: o por parte de la Iglesia o desde la perspectiva el Ministerio de la
Mujer (PROMUDEH). También había otras ONG que dan información como INMPARES,
APROPPO, CARE, REPROSALUD23, Red de Promoción de la Mujer, AMAUTA, etc.
La Iglesia en este caso criticó duramente la política que marcaba el Ministerio de la Mujer,
declarando una “paternidad responsable” y la planificación familiar (natural), pero subrayan el
rechazo de todos los medios artificiales.
“Tenemos la obligación de informar a la población que los métodos naturales no son, como
dicen, poco eficientes y poco alcanzable para la mayoría de nuestra población... (la iglesia)
sigue ampliando sus centros de orientación y su acompañamiento de la planificación familiar”.
Pero en la práctica su política de planificación familiar constaba en tres sesiones con la pareja,
insuficiente para una buena planificación, y la información se daba en forma de discurso
pastoral, por lo que el único método que fomentaban de esterilización es el natural o método
Billings24, que se utilizó en Lima, pero no se extendió.
Los lugares donde más testimonios se han registrado de una mala información han sido las
zonas rurales o las zonas urbanas marginales. La mayoría de la población es quechua hablante,
mientras que los doctores solo hablan castellano, solo algunas matronas indígenas podían dar
una buena información. Sobre todo, porque en la concepción indígena la educación de la
sexualidad es tabú o muy escasa. La cuestión de la esterilización no está muy estudiada, pero
trabajos antropológicos o periodísticos sobre el terreno como el documental “Yermas”, revelan
que tras las esterilizaciones se produce una ruptura con la Pachamama, ya que los quechuas
relacionan la fertilidad de la mujer con la fertilidad de la tierra ( chacra). Tras la esterilización
cuentan los diferentes testimonios, que sufren dolores en la tripa y la cabeza que, a la vez les

23
Entre 1991 y 1996 APROPO recibió de AID cinco millones de dólares para promover
comercialmente los medios anticonceptivos. APROPO también debe haber colaborado en la
preparación técnica del personal, que realizó las campañas de esterilizaciones. CARE recibió 18
millones de dólares de la AID; proporcionaba al Ministerio de Salud ayuda técnica. ReproSalud
recibió desde 1991, cinco millones de dólares para la creación de un proyecto piloto para
mejorar la salud reproductiva en el campo y en las zonas urbanas marginales.
24
El Método de la Ovulación Billings (MOB) es una forma de regulación natural de la fertilidad.
El MOB se basa exclusivamente en los síntomas de fertilidad e infertilidad observables en la
vulva. La pareja que utiliza este método, para no tener hijos deberá no tener relaciones sexuales,
cuando este en periodo fértil. Este método está muy lejos de ser efectivo ya que los cambios en
el ciclo de la menstruación y de la ovulación, produciendo errores en los cálculos de periodos
fértiles e infértiles.

15
imposibilita para trabajar con el telar tradicional, dejando a la mujer indígena sin su sustento
económico tradicional.
La realidad que revelan distintas investigaciones, como el Comité de América Latina y el Caribe
para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM), anota que un gran porcentaje de las
personas entrevistadas que fueron sujetas a esterilizaciones presentaban problemas previos de
salud (desnutrición, anemia, inflamaciones pélvicas, infecciones, enfermedades en el tracto
reproductivo) que debieron considerarse antes de realizar la AQV, además de garantizar un
adecuado seguimiento postoperatorio. Las autoridades de salud competente fallaron en la
aplicación de ambos procedimientos, dándose incluso un abandono de las pacientes durante el
período postoperatorio.
La campaña de esterilización estaba dirigida tanto a varones como a mujeres, pero se focalizó
en el público femenino de bajos recursos, con propagandas que alentaban a la esterilización
como el método correcto de contracepción. En algunos casos se utilizaron métodos coercitivos.
Algunas mujeres fueron sometidas a una ligadura de trompas inmediatamente después de dar a
luz. En otros casos, el personal de salud solo tomó la autorización de la pareja de la mujer más
no la suya, para dar pie a una operación. Existen varios testimonios de uso de la fuerza, llevando
a mujeres contra su voluntad a los centros de salud, acompañadas de fuerzas policiales, e
incluso existen testimonios de amenazas de perjuicio si no aceptaban la esterilización, en
muchos casos utilizando chantajes y mentiras (como que la esterilización era obligada y que, si
no lo hacían, iban presas), (Medina 2014).

Cambio de discurso desde una política de esterilización libre, a una política de


esterilización forzosa, la AQV (1996-2000):
El cambio de discurso se produce con la puesta en vigor de la Ley Nº 26530, el día 9 de
setiembre de 1995, que modificó el artículo VI del Título Preliminar del Decreto Legislativo Nº
346 (Ley Nacional de Población); se eliminó la restricción de considerar la esterilización como
un método de planificación familiar. De esta manera, se consideró un “método permitido de
anticoncepción” y constituyó la fase inicial de una serie de normas y dispositivos, emanados del
Sector Salud y Direcciones, encaminados a la ejecución de agresivas campañas masivas
destinadas a realizar, casi exclusivamente, esterilizaciones (entiéndase ligaduras de trompas en
las mujeres y vasectomías en los hombres) en los sectores más pobres del país. De allí que se
emplea o publicita en dichas campañas la sigla AQV: “anticoncepción quirúrgica voluntaria” 25.
La aplicación de la AQV fue posible gracias a las campañas de captación. Aunque hablaremos
de ellos más a fondo en el siguiente capítulo, quiero mencionar que estas campañas están
vinculadas también con organizaciones no gubernamentales como “Acción Cívica”, pero
también un informe reciente rescatado y publicado el 15 de junio del 2015 añade que la
organización “Grupo Iniciativa para Vivir Alemania”, con capital germano, proporciono
material logístico para las esterilizaciones. Por lo que estas campañas de captación estaban
dirigidas por el gobierno, pero fueron gracias a la logística de organizaciones gubernamentales
internacionales.

25
Informe final sobre la aplicación de la anticoncepción quirúrgica voluntaria (AQV) en los
años 1990-2000. Pág. 16.

16
Diversos autores26 han señalado el modo en que, ya en 1996, pero especialmente en 1997, el
fujimorismo comenzó a ejercer fuertes presiones sobre los posibles opositores mediante
diversos mecanismos (por ejemplo, a través de la interceptación telefónica o las amenazas
tributarias), aunque, sobre todo, a través de los medios de comunicación, que fueron, en sí
mismos, objeto de duras presiones o, simplemente, de corrupción generalizada. Se creaban
medios para desprestigiar a otros medios y a periodistas. La derrota del candidato oficialista
para las elecciones municipales de fines de 1995, a manos de Alberto Andrade, y la emergencia
de éste y de Luis Castañeda Lossio como políticos de proyección nacional, impulsaron dicha
política, en especial teniendo en cuenta que habría de nuevo elecciones municipales en 1998,
(Lerner 2010: 91). El control sobre los medios le permitió acallar las denuncias que llegaron en
1996 por la voz de algunos eclesiásticos, pero no pudo hacer nada cuando el 27 de diciembre, en
el programa de televisión Panorama, aparecieron, una vez más, graves denuncias acerca de las
irregularidades en la campaña estatal de salud reproductiva. Se prestaba particular atención a los
casos de mujeres cuya salud había sido puesta en riesgo, e, incluso, a los de algunas que habían
muerto debido a las esterilizaciones quirúrgicas realizadas sin respetar los procedimientos
necesarios o sin respetar la voluntad de las afectadas. Como se ha señalado, para las denuncias
que aparecían ya en 1996 sí parecía haber amplio sustento documental para probar no sólo los
casos denunciados, sino la existencia de una campaña nacional de esterilizaciones quirúrgicas
masiva dirigida a las mujeres más pobres. Desde entonces hasta marzo de 1998 se produjo una
notable explosión del tema en la prensa. Aunque las denuncias seguían proviniendo básicamente
de sectores religiosos o conservadores presentaban cada vez más evidencias importantes para
sustentarlas; incluso el periódico El Comercio llevo a cabo una investigación más a fondo 27. La
denuncia y el estudio de los casos de esterilizaciones fue aumentando y ya no sólo en los
sectores conservadores; empezaron a investigar la el Colegio Médico del Perú 28, se inició la
investigación de CLANDEM y la Defensoría del Pueblo, que destacó la cuestión relativa a las
campañas destinadas exclusivamente a la ligadura de trompas y a la vasectomía.
No están disponibles cifras sobre cuántas “campañas”, “ferias”, “festivales “y “jornadas” con
esterilizaciones ha habido en todo el Perú. Según Giulia Tamayo figuran en el presupuesto del
Ministerio de Salud bajo el título “campañas de planificación familiar”, “festivales de la salud “,
“campañas para la salud integral”.
Según información del Ministerio de Salud, se realizaron en los primeros seis meses del año
1996, 463 “campañas preventivas”, que llegaron a 120.000 personas, sobre todo en las zonas
26
CONAGHAN, 1999, pp. 266-269; FOWKS, 2000, pp. 49-50; BLONDET, 2002, pp. 35-36;
TANAKA, Los partidos, pp. 26-27 y ROSPIGLIOSI, 2000, pp. 109-111, 134, 138.
27
El Comercio; “Pagaron a viudos para no denunciar muerte de esposas esterilizadas”, 24 de
enero de 1998.
28
El Comercio: “Congresistas piden investigar campañas de esterilización”, del 13 de enero de
1998. El Comercio: “Ministerio de Salud investigará abusos en prácticas de esterilización”, del
17 de enero de 1998.

17
rurales más alejadas del país y en las comunidades altoandinas. En estas oportunidades, según el
Ministro de Salud, solamente uno de cada diez se decidió por la “prevención quirúrgica
voluntaria”.

El mensaje enfatizado en banderolas nos muestra cómo el discurso que se intentó llevar a las
comunidades indígenas y campesinas priorizaba el objetivo de la esterilización quirúrgica,
principalmente femenina, pobre y analfabeta, en donde las otras prestaciones de salud quedaron
subordinadas al principal cometido. Algunas poblaciones inclusive declararon haberse sentido
engañadas respecto a las prestaciones de otros servicios anunciados. Por ejemplo, en San
Lorenzo (provincia Alto Amazonas, departamento de Loreto), vecinos de la comunidad
declararon que no se realizaron curaciones dentales que fueron ofertadas para motivar la llegada
de lugareños y personas de poblados cercanos. En algunas localidades, durante los días de
campaña, se incluyeron actividades festivas, deportivas, bandas de música. Las banderolas
llevaban mensajes como “Nosotros decidimos tener sólo dos hijos, ¡Por eso elegimos el método
de ligadura de trompas y somos felices!29, “Solo debes tener los hijos que puedes mantener”.30
Otro aspecto enfatizado en banderolas y volantes distribuidos en poblaciones rurales ha sido la
llegada de “médicos especialistas y de gran trayectoria de la ciudad de Lima”. También se
destacaba la provisión de servicios gratuitos tales como “atención integral de menores de cinco
años, detención de enfermedades como tuberculosis, dengue, malaria, atención odontológica,
control de embarazo, despistaje de cáncer de mama, cuello uterino, atención de parto
hospitalario. Todas estas atenciones serán totalmente gratis. Aproveche esta
oportunidad”31( Tamayo 1998:71).

29
Mensaje en banderola de campaña de vasectomía en San Ramón, Chanchamayo
(departamento de Junín). Volantes distribuidos en Tocache (departamentos de San Martín)
convocando a la campaña del 17 y 18 de octubre, 7 y 8 de noviembre, 21 y 22 de noviembre de
1997.
30
Jeberos, Alto Amazonas, departamento de Loreto, 1996.
31
Volante convocando a las campañas del 21 y el 22 de noviembre, y del 12 al 13 de diciembre
de 1997 en Tocache, departamento de San Martín.

18
Las cuotas de esterilizaciones establecidas por el Ministerio de Salud:
A nivel nacional, las metas programadas por la AQV fueron de aproximadamente 100.000 para
el año 1996, 130.000 para 1997, en 1998, de acuerdo con el Proyecto de Presupuesto del Sector
de Salud, se fijó como meta 165.000 intervenciones AQV. El número acumulado de
intervenciones quirúrgicas ejecutadas desde 1996 ha tenido versiones diferentes. Así, el
viceministro Aguinaga indico que fueron 145.000 intervenciones. La versión más sostenida por
las autoridades sobre las intervenciones en 1996 sería de 35.000. Para 1997 las cifras del
Ministerio de Salud fueron rebasadas, siendo las definitivas: 114.542 ligaduras y 11.434
vasectomías, un total de 125.976 esterilizaciones quirúrgicas. (Aunque tales cifras y sus
variaciones fueron anteriores a las denuncias públicas por los abusos del PNSRPF). Un dato
recogido por Giulia Tamayo, y según ella “pasado por alto”, son los números aportados por el
INEI para el año 1996, que indican que solo el Ministerio de Salud ejecuto 67.263 ligaduras y
4.726 vasectomías. El IPSS realizo 13.742 ligaduras y 1.400 vasectomías. Las Fuerzas Armadas
y Policiales 756 ligaduras y 187 vasectomías.
En las conclusiones de la Defensoría del Pueblo se expresa claramente cómo el programa, “al
orientar metas de servicio son referidas solo a mujeres en edad fértil, orienta sus acciones
discriminatoriamente hacia las mujeres, olvidando que las políticas públicas de planificaciones
familiar también deben dirigirse a los hombres y que la existencia de metas numéricas de
métodos anticonceptivos puede estar en contra de los derechos constitucionales, siendo el
origen de excesos dentro del programa”.

19
(Documento encontrado por Giulia Tamayo en 1996)

Anteriormente he hablado de las cifras y de su difícil seguimiento, también de cómo se


construyó el programa gracias a las campañas de salud. A continuación, voy a resumir cual fue
la organización y el discurso de estas campañas, aunque ya he mencionado antes ejemplos de
las banderas publicitarias, aquí me centrare más en el personal médico y los voluntarios que
trabajaron en las campañas.
Antes de la campaña, el personal local del MINSA/IPSS, los líderes locales y los lugares de
reunión debían “sondear” a la población. También antes de la campaña debían recluirse
pacientes, prepararse material de publicidad para la radio y la prensa, pancartas, globos... En las
reuniones debía preguntarse a las mujeres y hombres: “¿Usa un método? – si era afirmativo ¿por
qué? Si era negativo - ¿por qué no?”. Los “festivales de salud” eran definidos como un
“Conjunto de diferentes actividades” (deporte, esparcimiento, salud). "Un festival duraba una
semana, y coincidía con la atención en carpas (grandes), de manera que la campaña de salud era
parte de las actividades del festival. Teatro, títeres y bailes, grupos musicales, competencias
deportivas, fuegos artificiales, concurso de cocina con especialidades del lugar, competencia de
pinturas murales sobre el tema de la salud en las escuelas.” Debían montar tres carpas grandes
del IPSS para los tratamientos y/o una “carpa quirúrgica”. Las unidades móviles también
estaban disponibles. Debía ofrecerse un “paquete básico de salud: vacunas, exámenes de
control, exámenes oculares, dentales, prevención del embarazo y de cáncer, etc.
Como personal se requería: 1 responsable del MINSA, 1 responsable del IPSS, 2 responsables
del personal local de salud, 2 responsables para el entrenamiento, 2 comunicadores. Personal
auxiliar: una secretaria, un chofer, un técnico. Bienes materiales: computadoras, útiles de
oficina, medios de transporte, combustible, equipamiento de video, material de publicidad,
megáfono, carpas y toldos.
El estilo de la propaganda ilustraba que la planificación familiar estaba dirigida directamente a
los pobres de nivel bajo con muchos hijos. La propaganda consideraba despreciables a pobres y
prolíficos. Esto se observó ya a fines de la década de 1980 con carteles en los cuales los
prolíficos son comparados con conejos. A partir de mediados de los años noventa aparecieron
carteles que sugerían que las familias con dos hijos viven mejor:
“Había carteles donde figuraba la gente pobre en la parte superior con muchos hijos, que no
planificaban su familia: todos eran flacos, incluso su perrito; en la parte inferior se veía al
hombre y a la mujer con dos hijos y una bonita casa, incluso el perro era gordo... esto daba a
entender que alguien era pobre porque tenía más hijos”, dice Magda Mateos.

20
(Centro de Salud I, barrio Ramón Castilla, distrito de Huancabamba, Piura, 2012. Fotografía de
Alejandra Ballón).

“Se inculcaba a los pobres culpabilidad por su pobreza”. La propaganda para la esterilización
reveló entre otros que la planificación familiar era lo mismo que la esterilización. Algunos
campesinos decían: “Mi mujer fue planificada”, cuando querían expresar que sus mujeres
fueron esterilizadas. Con los conceptos como “gratis”, “práctico”, “mejor que cualquier otro
método” los usuarios fueron manipulados: para obtener más barata que nunca, la esterilización.
Cuando anunciaban “campañas para la salud integral”, que luego se limitan exclusivamente a
la planificación familiar, en realidad se puede hablar de un “fraude publicitario”.

Otra de las causas por las que las campañas y las intervenciones fueron posibles, gracias a los
médicos que bajo presiones o incentivos económicos por centro y por individuo por parte del
Ministerio de Salud, hicieron posibles las intervenciones en masa, en muchos casos con material
y en lugares antihigiénicos, incluso podemos decir clandestinos. He encontrado testimonios en
las distintas fuentes que relatan el trato de carácter racista, de algunos médicos hacia pacientes
indígenas, campesinos, pobres, homosexuales, etc. Los siguientes testimonios, creo, recogen

21
este argumento: “una mujer joven, la cual, después de un examen de rutina, fue preguntada por
el médico qué método anticonceptivo usaba. Cuando contestó “ninguno”, el médico le explicó:
“De mi consultorio no sale nadie sin un anticonceptivo”. Ella se había decidido finalmente por
el uso de condones, (ya que era más fácil revenderlos).

La utilización del Colegio Médico, la policía y el ejército como medio de coacción o fuerza:
Según la RAE es coacción la violencia que se hace a una persona para obligarla a que diga o
ejecute una acción. En derecho tiene un sentido algo distinto, “coacción social”, “coacción del
Estado” como sinónimo de fuerza colectiva organizada para someter al individuo a la ley. La
coerción según la RAE es símil de contener, reprimir, refrenar. En derecho su significado es el
de restringir, y en ese sentido indica una acción indirecta, (Bielsa 1993:110). Para Lerner, las
campañas de esterilización serian coerción por parte del estado:
“Un ejemplo particularmente revelador del modo en que el Estado recurrió a la mezcla de
coerción y desinformación es el de una comunidad selvática en la que, tras explicarles en qué
consistía la “ligadura gratuita” que les ofrecían, remanentes de Sendero Luminoso terminaron
aliados con los comuneros para echar a las brigadas del Ministerio de Salud que habían
prometido construir un hospital en la aldea si los hombres permitían que se <<amarrase>> a
sus mujeres” (Lerner 2010: 25).
Zauzich le dedica un capítulo, aunque con un enfoque diferente:
“Hay que distinguir entre obligación y fuerza. Ejercer obligación significa... poner a alguien en
una cierta situación (¡una situación obligatoria!), de manera que tenga que hacer algo, que no
haría por voluntad propia. Esta diferencia categórica no excluye que sea posible obligar a
alguien usando la fuerza”. Muchas mujeres fueron llevadas a “hacer algo que no querían
hacer por voluntad propia”. Además, existen indicios de que a veces también se usó la fuerza.
[…] Probablemente no aplicaron fuerza directa; mayormente se debe hablar de obligación. En
los testimonios dicen frecuentemente: “me obligaron” u “obligaron a las mujeres de nuestro
pueblo”. “Esta obligación se debe por un lado a la <<obligación de éxito>> del personal de
realizar muchas esterilizaciones en un determinado tiempo en un determinado lugar” (Zauzich
2002: 72).
En mi opinión creo que se mezclan la coacción del Estado con la coacción social. La coacción
del Estado se reflejaría en la creación de cuotas de captación sistemática de pacientes para la
AQV y la obligación de su cumplimiento, sin poder ejercer el derecho a la libertad de
conciencia, por parte del personal de salud. Añadiría como coacción social, lo que Zauzich
denomina “obligación”, ya que se vulnera el principio de libertad de decisión, creando un
dilema moral que se mantiene gracias a tecnicismos médicos que los pacientes no entienden
(influye si el paciente es hispano hablante o solo quechua hablante), por lo que terminaría
siendo una mezcla de mala información e inducción, como plantea Lerner. Pero creo que es
coacción social cuando se induce a pensar a los pacientes en un método determinado, intentando
que el paciente elija este método basándose en la experiencia del personal médico, dicho de otro
modo, la elección más que del paciente se restringe a manos del doctor. Por supuesto que
también el personal médico podía haberse negado a hacer estas intervenciones quirúrgicas, pero
ellos también estaban sometidos a la coacción del estado. De tal manera la coacción estatal sería
el establecimiento cuotas a los servicios de salud, creando una situación de coacción social, ya
que el incumplimiento de la ley, derivo en el despido de muchos médicos y personal de salud
que se negaron a cumplir los cupos por motivos de conciencia. La coacción estatal la podemos
ver reflejada en el enfrentamiento dialectico entre algunos médicos y el Ministerio de Salud,
aunque la línea entre el enfrentamiento dialectico y las amenazas ya sean verbales o físicas en
este caso son muy delgadas como veremos en los siguientes testimonios:

22
“Cuando nos dijeron que teníamos que esterilizar de cuatro a diez pacientes por semana,
cumplí mi deber con las cuatro pacientes y no busqué más (...) Cuando se presentaron las
primeras complicaciones (...) nos culparon a nosotros los médicos (...) Teníamos la impresión
de que nuestros jefes nos traicionaron (...) Aquellos que habían creado este programa no se
atrevían a reconocerlo en público. castigaron al operador (...) Con esto se refieren también a la
cólera y al disgusto frente a los <<superiores>> en el ministerio y a las discusiones internas
entre los gremios médicos y el Ministerio de Salud.”32

(Fotografías del Diario 16, medico del Centro Materno Infantil de Piura)

“En 1995, el doctor Ramón Figueroa era cirujano en el sector de Salud y director del Hospital
Regional. En 1996, junto a otros colegas y por medio de la Federación Médica, denunció las
campañas de esterilización, poniendo el acento en su carácter racista. <<El clima era tenso.
Enfrentar directamente a un gobierno autoritario y represivo, con la red de corrupción que
alimentaba, nos valió serias amenazas>>, declara ese hombre de izquierdas, que hoy milita en
el Partido Democrático Descentralista. <<Fuimos calificados de agentes de la subversión>>.
Finalmente, poco a poco, esa política inhumana fue más o menos abandonada por el gobierno,
pero sin ninguna autocrítica.”
El siguiente testimonio está sacado de la investigación de CLANDEM en 1998. La mujer a la
que entrevistan tiene 31 años, seis hijos (uno fallecido), vive en la localidad de Santiago de
Pupuja (distrito de Mollepata, provincia de Anta), tiene segundo de primaria, sabe firmar, pero
muy poco leer y escribir. En el mes de abril de 1997, las enfermeras fueron a su casa para
decirle que debía ligarse porque ya tenía varios hijos. Una vez entró a la posta de salud de
Mollepata para que la vacunaran contra el tétanos y de ahí quisieron llevarla a la fuerza al
Centro de Salud de Limatambo para esterilizarla. Ella se escapó diciendo que no tenía plata.
Cuando acudió al establecimiento de salud, nuevamente para el control de su hijo, la
presionaron. El 14 o 15 de abril de 1997 fue operada, sometiéndola a una ligadura de trompas:

32
Testimonio del Dr. NN, entrevistado por María Zauzich, 2002. Pág. 75.

23
“Al comienzo me dijeron: -Te llevaré a Limatambo hoy mismo para hacerte operar-. Cuando
tuve que ir llevando a mi hijo para su control, me riñeron, - Aja, mañosa, ¿Dónde está que
volviste? -, diciendo. Yo conteste: - No tengo dinero-. Fue entonces cuando me dijo: -Ahora voy
a ir tu casa para explicarle a tu esposo y hacer que venga-, diciendo. Efectivamente vino a mi
casa fue entonces que me amenazó diciendo: - Si no vienes, cuando tengas otro hijo, ya ni lo
vamos a inscribir-. Y remato: -La próxima vez les hare traer a la policía-. Escuchando eso mi
esposo se asustó y firmó. Después me hice operar por temor. Desde entonces estoy mal,
invalida. Ya no sirvo para hacer ninguna fuerza. Si no me hubiera obligado, quizás ahora no
estaría enferma. Al comienzo cuidaba con píldoras. Con eso estuvo bien. Luego estuve con
vacuna. Pero la enfermera no estaba conforme ni con eso. Insistía en que nos ligaran.”33
En este testimonio creo que queda bien reflejado la coacción social a las que las mujeres eran
sometidas: claramente es una coacción, la amenaza de sacarlas de la lista del programa de
alimentos para necesitadas si no se dejaba esterilizar o amenazarlas con traer a la policía. El
temor de las amenazas era: “el Estado te ayuda, pero solamente si tú también muestras buena
voluntad y no pones más hijos en este mundo”. La coacción también se encontraría en el
discurso inductivo llevado por el personal de salud, intentando que el marido acepte por el bien
de su mujer y de su familia, terminando aceptando, desde mi punto de vista, por miedo a la
represión gubernamental, pero también por la imposición de la figura masculina, que sería otra
de las actuaciones de la coacción social.
También encontramos signos de coacción social, en la aplicación de donaciones de ropa,
alimentos y dinero, normalmente eran pequeñas ayudas. En el caso de las donaciones
monetarias, probablemente a veces el personal de salud las pagaba de su propio bolsillo. Pero el
dinero también estaba de por medio en forma de sobornos, como muestra el caso del viudo
Jaime Monzón Tejada: Lo habían silenciado con 5,000 Soles (aprox. 1,200 dólares) respecto a
la muerte de su mujer después de la esterilización. 34 Todas estas formas de actuación las
catalogaría de coacción, ya que induce claramente a elegir un método de esterilización, incluso
se premia con una pequeña recompensa, que en la situación de pobreza en la que se encuentran
mucha de la población afectada, sería una ayuda muy fácilmente aceptada. El caso de sobornos
para callar la muerte de algún familiar, desde mi punto de vista, es igual de coacción directa e
inducción, pero en este caso parece más claro, ya que se está intentando que no se denuncien los
hechos.
El papel que desempeñaron las FF. AA. y la policía no está claro, según Alejandra Ballón, hay
diferencias entre lo sucedido en el programa de población del gobierno de Fujimori y las
acciones de terror del conflicto armado. Mientras el programa de población y las
esterilizaciones forzadas fueron ejecutas con objetivos económicos, no como objetivos político-
militares. Aun así, admite que se necesitaría una investigación histórica para aclarar el rol que
tuvieron las FF. AA.

Los discursos de las Instituciones sociales, reivindicaciones a favor o en contra de la


política de salud sexual y reproductiva:
Como ya hemos mencionado anteriormente la esterilización en Perú se legalizo a partir de 1995,
hasta entonces los discursos feministas luchaban por la ampliación de la ley, mientras las
fuerzas conservadoras, con la Iglesia como institución más representativa, defendían seguir con
la política antiabortista y antiesterilización. Con el cambio de la ley las instituciones religiosas
33
BARTHÉLEMY, Françoise. Le Monde Diplomatique número 59, paginas 12,13,14.
Edición Cono Sur. Mayo, 2004.
34
El Comercio: "Cinco mil soles fue el precio del silencio", 24 de enero de 1998, archivado en:
Colección de informaciones para Justitia et Pax.e

24
serán las primeras en denunciar los abusos por parte del PNSRPF, sin embargo, la mayor parte
del movimiento feminista no se pronunció, o fue manipulado por los medios afines al gobierno,
dando una visión muy diferente de lo que estaba sucediendo. Por otro lado, serán las ONG las
que a partir de 1996 elaborarán un informe exhaustivo sobre los métodos y resultados del
programa. El trabajo de las ONG, con el informe de Giulia Tamayo, tuvo un impacto no sólo
dentro del país, también a nivel internacional. Esta visibilidad se puede percibir en los medios
de comunicación internacional donde aparecerán las primeras noticias en la prensa y también se
elaborarán algunos documentales cómo “Yermas” de RTVE. En este capítulo vamos a recoger
los distintos discursos a partir de 1995 hasta el 2000, profundizando también en la desconocida
visión de la esterilización por las comunidades quechua, aunque no haya un discurso oficial,
recogeremos distintos testimonios para esbozar una idea general.

El discurso del episcopado y de las demás comunidades religiosas:


A mediados de 1994, los obispos peruanos hicieron una campaña de opinión pública, promovida
desde el Vaticano, que buscó imponer la idea de que en las reuniones de preparación de la
Conferencia de la ONU acerca de Población y Desarrollo se estaba gestando un “gigantesco
genocidio” y una campaña mundial de esterilizaciones forzadas. Los obispos peruanos, en
particular, aparecieron numerosas veces en los medios criticando a la delegación oficial peruana
que había participado en las reuniones preparatorias.35
Esto no echó para atrás a Fujimori, al contrario, había decidido poner la planificación familiar
de vuelta en los medios. Tras vencer por un margen aplastante en las elecciones de abril, trató el
tema en su discurso de toma de mando ante el Congreso, el 28 de julio de 1995. Fujimori resultó
reelecto con el 64% de los votos, gracias al prestigio de su victoria contra el terrorismo de
Sendero Luminoso. “Es entonces cuando comienza a adoptar decisiones radicales sobre ese
tema tabú que es el control de la natalidad”, indica Raúl Wiener, politólogo y coordinador del
movimiento opositor al ALCA en Perú. “Como buen matemático, Fujimori era un apasionado
de las cifras. Reducir el número de nacimientos por cabeza de mujer para reducir la pobreza es
algo matemático. Todo sirve para alcanzar las cifras esperadas, incluso los procedimientos
más brutales.” En contra de su discreción del año anterior, anunció personalmente ante el gran
público el compromiso de su gobierno con la divulgación de diversos métodos de planificación
familiar. Aunque no mencionó a la Iglesia directamente, nadie dudó acerca de quiénes eran los
agredidos por su referencia a “tabúes” y a “vacas sagradas”, (Lerner 2010: 61).
Apenas había pasado un día más cuando aparecieron declaraciones del Secretario General de la
Conferencia Episcopal Miguel Irízar, en las que afirmaba que la Iglesia, oficialmente, rechazaba
el mensaje de Fujimori y que los obispos podían reunirse pronto a discutir al respecto. Tuvo el
cuidado, sin embargo, de afirmar que la Iglesia no tenía ningún afán de intervenir en las
decisiones gubernamentales. Más enfáticas fueron las declaraciones de los obispos del Callao,
Ricardo Durand, y de Arequipa, Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio, que criticaron no solo el
mensaje sino su contenido político, que fue calificado como “soluciones fáciles”.36El 5 de
Agosto, el cardenal Vargas Alzamora declaró que nunca en la historia republicana había habido
tanta agresividad del poder político hacia la Iglesia y que, aunque no pretendía desconocer el
papel del Estado, esta no pediría permiso a nadie para “señalar el camino correcto a los
cristianos” y “defender la verdad evangélica”.37

35
“Los obispos latinoamericanos protestan por la posible legalización del aborto”. El Comercio.
21 de junio de 1994.
36
“Existen otros caminos para resolver problema demográfico”. La República. 1 de agosto de
1995. “Política poblacional fija el Estado, no la Iglesia”. Expreso. 5 de agosto de 1995.

25
Durante aquellas semanas, además, algunos comentaristas destacaron dos artículos, publicados
en el diario oficial El Peruano y en La República por Carlos Orellana, nada menos que el
Secretario de Prensa de Palacio de Gobierno, en los que este atacaba a la Conferencia Episcopal
Peruana. Entre otras cosas, proponía con ironía que se pusiesen “detectores de T de cobre” en
las Iglesias peruanas cada domingo, recordaba que los sacerdotes eran ignorantes en materia de
sexualidad por decisión propia y se preguntaba cuántos homosexuales había entre los obispos
peruanos. Comenzaba a quedar claro que se trataba de una estrategia: el presidente y su propio
encargado de prensa estaban atacando directamente a la Iglesia desde el Palacio de Gobierno. 38
Las posturas de los representantes de la Iglesia en la prensa y los medios se radicalizaron
también. Oscar Cantuarias Pastor, arzobispo de Piura y Tumbes, dijo que “los temas de vida y
procreación no eran opinables”. El arzobispo de Ayacucho y miembro del Opus Dei, Juan Luis
Cipriani, en el lapso de dos días, escribió una columna en El Comercio reclamando la
“moralización del sexo” por “respeto a la ley natural”, pues lo contrario sería intentar “corregir
a Dios”, y apareció en el programa televisivo Panorama dando un discursó atacando a quienes
difundieran medios de contracepción indiscriminadamente “convertirían el país en un burdel”.39
(Lerner 2010: 62)
“Las alusiones repetidas a la Inquisición del siglo XVII o a los problemas de Copérnico con la
jerarquía por parte de Fujimori y sus voceros terminan evidenciando que él siente que está
defendiendo la modernidad frente al pasatismo, las luces frente al oscurantismo” 40. El ataque
de la Iglesia al estado produjo desconfianza en su discurso, sobre todo, de cara a otras
instituciones sociales contrarias, dejando el camino libre a Fujimori para poder llevar a cabo su
campaña de esterilizaciones, con el apoyo de organizaciones como USAID.

El silencio de las Organizaciones reconocidas Feministas en Perú:


Ante la rápida escalada del tema, otros sectores tomaban partido en los medios. Organizaciones
vinculadas al control de la natalidad o a los derechos de las mujeres, como Apropo, Asociación
Pro Mujer, Centro Flora Tristán y Grupo Impulso hacia Beijing, manifestaron estar de acuerdo
con el mensaje de Fujimori (Lerner 2010: 63). Con este apoyo conseguía dar legitimidad al plan
que iba a poner en marcha.
Las organizaciones más importantes eran la de Manuela Ramos, Flora Tristán y la Red Nacional
de Promoción de la mujer, estas organizaciones tras la mesa tripartita quedaron asimiladas en
las relaciones políticas y financieras del Estado y las agencias de población. Las organizaciones
consiguieron introducir la agenda de género a las políticas públicas y el Estado conseguía la
experiencia técnica y profesional. Se institucionalizó el interés por la mujer, creándose el
Ministerio de Promoción de la Mujer y Desarrollo Humano.
El presidente tenía además a favor el clima de contexto global, con el impulso de los derechos
reproductivos. Según Cristina Ewig “la experiencia peruana refleja las formas cada vez más
complejas por las cuales las agendas y el vocabulario feminista global y nacional son a veces
utilizados con fines antifeministas”. Es más, para la autora se generó una política económica
dirigida a reducir los índices de pobreza o acelerar el crecimiento económico, a través de la
instrumentalización de la mujer. Esta instrumentalización se llevó a la práctica, como hemos
37
VARGAS, Augusto. “Cardenal Vargas Alzamora señala que Iglesia no se quedará callada ante
control de la natalidad”. El Comercio. 12 de agosto de 1995. VARGAS, Augusto. “La Iglesia
solo debe obediencia a Dios”. El Comercio. 13 de agosto de 1995.
38
ORELLANA, Carlos. “¿Qué saben los curas de estas cosas?”. El Peruano. 3 de agosto de
1995.
39
CIPRIANI, Juan Luis. “La Iglesia, experta en Humanidad”. El Comercio. 18 de agosto de
1995.
40
LAUER, Mirko: “¿Quo Vadis, Domine?”. La República.13 de agosto, 1995.

26
visto anteriormente, en las campañas de ligaduras de trompas que fueron dirigidas a mujeres
menores de 23 años, con tres hijos o más, pobres e indígenas.
Beatriz Merino y Anel Townsend, dos congresistas, exigieron que la Comisión de la Mujer del
Congreso investigara los abusos y las cuotas para las esterilizaciones. Lamentablemente esta
comisión fue llevada a cabo por Luz Salgado, perteneciente al partido del gobierno, defendiendo
el programa y negando la existencia de cuotas. También se invitó a declarar en el congreso al
Ministro de Salud, pero el discurso siguió siendo el de negar los hechos. Pero para las
feministas peruanas, la tarea de responder a los abusos del gobierno se había vuelto más
complicada por su alianza implícita con Fujimori tras la Conferencia de Beijing y su contrato
explícito con el Estado y las agencias internacionales de población en la Mesa tripartita.
Según Adrián Lerner, Fujimori consiguió el apoyo de la mayoría de las feministas con la
conformación de un consejo político llamado la “Mesa tripartita”, donde participaron activistas
feministas, representantes del gobierno y organismos internacionales. Este pacto implícito se dio
tras la participación de Fujimori en la conferencia de Beijing.
Parece claro que las organizaciones feministas no tuvieron una actitud de autocrítica, lo que
explica que no se investigasen muchos de los abusos que estaban saliendo a la luz a través de la
voz de la Iglesia.
“Es probable que hubiera gente que no se alineara con el tema porque venía de (sectores)
conservadores, pero todo fue muy rápido, al mismo tiempo todas las denuncias. Las feministas
tenían claro que los sectores conservadores no querían que hubiera esterilización y punto,
mientras que ellas querían que no hubiera abusos”41.
A partir de 1998 las feministas no ven otra salida que recurrir a organizaciones del exterior para
exigir cambios en la política de planificación familiar, uniéndose con la jerarquía católica,
aunque posteriormente también el Colegio Médico y la retirada de fondos económicos por parte
de USAID. Los grupos feministas menos implicados en la Mesa tripartita fueron los que
criticaron más duramente los a abusos de la planificación familiar, algunas se juntaron en el
Congreso y otras apoyaron a la Defensoría del Pueblo, pero esta tenía unas capacidades
limitadas de publicación y denuncia de errores del Gobierno, además de no poder castigar a los
responsables. En este punto aparecerá CLANDEM y un consorcio de las ONG peruanas más
pequeñas abogaron ante una agencia internacional de las Naciones Unidas. El comité de las
Naciones Unidas obligó a dar explicaciones al gobierno de Fujimori. (Ewig 2007: 62)
Podemos ver como efectivamente Cristina Ewig tiene razón en su afirmación de que es Fujimori
el que “secuestra el feminismo”, (como hemos explicado anteriormente), pero yo también creo
que como plantea Adrián Lerner, el discurso de Fujimori está construido para crear un chivo
expiatorio, en este caso la Iglesia, oponiéndose a ella para captar el apoyo de sus oponentes. En
mi opinión creo que Fujimori utilizo la esterilización como un “campo de batalla” (Rousseau
2007: 318), utilizando un doble discurso: primero el feminista con la aprobación de la
esterilización en el congreso, medida que le permitió aliarse con los principales motores
económicos como USAID y el FMI. Por otro lado, utilizo las estructuras del estado para
asimilar y luego controlar las políticas, las instituciones y medios de comunicación, pero para
conseguirlo utilizo a la Iglesia, que siempre se iba a oponer, consiguiendo anular sus
declaraciones y ganando el apoyo de algunas organizaciones feministas.

La Defensoría del Pueblo:


Como hemos mencionado anteriormente algunos grupos feministas apoyaron a la Defensoría
del Pueblo, ya que creían que podían construir un mecanismo central de “control horizontal” en
donde una institución estatal “controlaría” las acciones de otras instituciones del Estado. La
41
VILLANUEVA, Rocío. Entrevista de Adrián Lerner. 20 de octubre de 2009.

27
Defensoría documentaba los casos de muerte, de consentimiento informado disponible al
público y habló como un actor estatal independiente del Gobierno, (Ewig 2007: 62).
La Dra. Rocio Villanueva fue la que elaboró el informe de la Defensoría, en el cual exponía sus
recomendaciones al Ministerio de Salud. Entre ellas se establecía el tiempo de reflexión anterior
a la intervención, el remplazo de las campañas exclusivamente dirigidas a las esterilizaciones, la
eliminación de las metas de esterilización, el respeto a la libre elección de las personas, el deber
de castigar a los médicos o personal sanitario que incentiven o compensen por aplicar
determinados métodos anticonceptivos, la creación de instrucciones escritas para el post-
operatorio, el cual debería estar financiando por el Estado. Además, se exigió una nueva
formulación de las metas al programa, pero el Ministro de Salud dijo que todos los programas
requieren metas aproximadas para proporcionar los medios adecuados, por lo que se seguía
negando el establecimiento de cuotas, (Zauzich 2001: 96).
La Defensoría del Pueblo documenta en su informe sobre la AQV en 1998, nueve casos que
fueron denunciados ante su despacho, (Zauzich 2002: 83). En la visita a Piura la Defensora del
Pueblo sostuvo una entrevista con el Dr. Martín Otoya, jefe del Puesto de Salud de Mallaritos,
quien “admitió que el Programa de Planificación Familiar hay metas” y que en el caso de la
AQV fue programa en función a las mujeres en edad fértil. Para el Puesto de Salud de
Mallaritos, la meta anual de ligaduras de trompas fue aproximadamente de 70 intervenciones. El
Dr. Otoya firmó un acta donde se encuentra dicha información42.
En 2002 la Defensoría del Pueblo lleva a cabo un documento donde recopila las 773 quejas
registradas entre 1999-2002. En ella podemos encontrar algunos ejemplos de cómo funcionaba
la Defensoría:
“La Oficina Regional de la Defensoría del Pueblo en Cusco, tomó conocimiento que el 10 de
julio de 1999 la señora S.T.CH., de 39 años de edad, fue sometida a una operación de
anticoncepción quirúrgica voluntaria en el Centro de Salud Santo Tomás de la provincia de
Chumbivilcas, Cusco. El 11 de julio de 1999, la señora S. T. CH. fue dada de alta
supuestamente en buen estado de salud. Sin embargo, en la nota de evolución de ese día no se
registró el estado de las funciones vitales (pulso, presión arterial, temperatura) ni se precisaron
las indicaciones post operatorias. La evaluación para ordenar el alta fue realizada por el
doctor William Peter Loayza Mamani que no era médico del Centro de Salud de Santo Tomás,
pero pertenecía a la Unidad Básica de Salud de Chumbivilcas. El referido médico declaró
posteriormente que tuvo que hacerse cargo de las pacientes sometidas a las intervenciones
quirúrgicas puesto que el personal y la médica del Centro de Salud de Santo Tomás se
encontraban dedicados a actividades sociales. […] El médico asesor de la Defensoría del
Pueblo evaluó la historia clínica de la señora S.T.CH.105, concluyendo que tuvo una
evaluación pre y post operatoria superficial e inadecuada. A criterio suyo, la excesiva
información contenida en la hoja de historia clínica de AQV hacía difícil aceptar como veraces
los datos proporcionados. Manifestó que dentro de ella no se registraban datos imprescindibles
(funciones vitales, por ejemplo) y, por el contrario, se ofrecía amplia información sobre el
estado de salud de la señora intentando evidenciar que ella era una persona sana. […] Los
hechos fueron puestos en conocimiento del doctor Diego Herrera Torres, Fiscal Provincial
Mixto de Chumbivilcas quien, en el mes de noviembre de 1999, dictó auto denegatorio de
apertura de instrucción por el delito de exposición a peligro o abandono de personas en
peligro, tipificado en el artículo 125° del Código Penal, contra el personal del Centro de Salud
de Santo Tomás.”, (Defensoría del Pueblo 2002: 83).

42
Informe Final sobre la AQV,1990-2000. Lima, 2002.

28
La actuación de las asociaciones no gubernamentales, CLANDEM, DEMUS, APRODEH,
MAMLF y la publicación Nada Personal por Giulia Tamayo, CEDAW, 1999:
A finales de 1998 Giulia Tamayo, abogada e investigadora de derechos humanos coordinadora
el proyecto de CLANDEM, investigando sobre la AQV. La ayuda del Centro de la Mujer
Peruana Flora Tristán fue muy importante para impulsar la información a la opinión pública y
exponer a las autoridades sus observaciones y recomendaciones. Además de contar con Carlos
Cárdenas de TV Cultura que realizo el video de “Nada Personal”, registrando visualmente los
testimonios de muchas de las afectadas. Como se expone en el principio del documento, fue la
investigación de 1996 llamada Silencio y Complicidad, la que dio las primeras pistas iniciales,
pero fue el azar el que meses después coincidieran con una Campaña de Anticoncepción
Quirúrgica en Huancabamba.
Durante la investigación se llegó a la conclusión de que en los años de la implantación del
PNSRPF el Estado Peruano estableció cuotas numéricas a nivel nacional, exclusivamente para
el método de anticoncepción quirúrgica, y que etas no fueron fijadas únicamente con el objetivo
de brindar atención de acuerdo a la demanda o con el criterio de programar los recursos
necesarios, exponiendo pruebas de diversas localidades. Entre las pruebas presentadas se
encuentran algunos documentos en los que el Ministerio de Salud obligaba a llevar a cabo las
cuotas o de contrario se procedería al despido del personal. Otra prueba encontrada fue un video
grabado por el personal del Centro de Salud de Huaytará (1996), en el cual se muestra la
intervención quirúrgica a la mujer Doña Juana Rosa Ochoa, que sufrió la perforación del
intestino grueso durante la intervención, 38 horas después la mujer fallecía debido a que este
centro de salud carecía de los medios para poder parar esta circunstancia.
Las conclusiones a las que llegaron fue que esta campaña fue llevada desde el Estado y hubo
una coacción no solo hacia los médicos o al personal de salud, sino también hacia los pacientes,
por lo que se había cometido un crimen de lesa humanidad, según el Estatuto de Roma de la
Corte Penal Internacional, (Tamayo 1999: 152).

La visión sobre la esterilización, en las comunidades quechuas de Perú:


El discurso de las mujeres indígenas no se organizó de forma colectiva, sus voces solo quedaron
reflejadas en testimonios individuales recogidos por Tamayo y la Defensoría del Pueblo. La
respuesta llego en el 2001, cuando se creó la organización de las “Mujeres de Anta”: doce
campesinas quechua hablantes del departamento del Cuzco, Organizadas por la agrupación
feminista Movimiento Amplio de Mujeres. Estas mujeres han llevado a cabo varias marchas
para demandar indemnizaciones43.

MOGOLLÓN, María Esther. “Peruanas esterilizadas por la fuerza reclaman justicia”. Cimac
43

Noticias, 2003.

29
Según Cristina Ewig, la falta de una respuesta organizada de mujeres pobres indígenas y
campesinas refleja muchos factores. En Perú aun habiendo una significativa población indígena
sufre una carencia de movimientos y de organización. Es Sendero Luminoso el que consigue
predicar más efectivamente en estas comunidades. Sin embargo, la aparición de las rondas o
milicias campesinas, en contra de Sendero Luminoso y apoyando muchas a Fujimori, dejaban a
un lado las políticas de planificación familiar quizá por no parecer un tema fundamental o por
ser percibidas como cuestiones personales y femeninas.
Parece ser que muchas mujeres rurales y pobres, “preferían” la esterilización como opción
anticonceptiva. De hecho, un argumento importante del programa de Fujimori era que su énfasis
en la esterilización era una respuesta lógica ante una gran demanda que durante muchos años
había estado insatisfecha. Se puede llegar a la teoría de que, en un contexto de pocas
alternativas y privación material, algunas mujeres pobres en el Perú sí vieron la esterilización
como un método seguro para terminar los ciclos de embarazos indeseados, (Ewig 2007: 324-
325).
Aunque esta hipótesis no nos valdría para algunas poblaciones indígenas que justo en este
periodo de 1990-2000, están sufriendo un proceso de despoblación. Este proceso de
despoblación seguramente llevaba a las elites de estas comunidades a tener un discurso anti-
esterilización44.

La repercusión en los medios de comunicación internacional:


A partir de 1999 y la publicación de CLANDEM, el primero en investigar el caso fueron los
EE.UU. El congreso invito a algunas víctimas y a un médico peruano para que dieran
testimonios. Aunque probablemente se trató de una iniciativa de sectores conservadores por
desprestigiar la cooperación económica para la planificación familiar, pero el impacto social
creado fue determinante, ya que USAID comenzaría a cuestionar el uso dado a su dinero.
En España Giulia Tamayo dará una entrevista en el periódico de El País, explicando su artículo
y la situación en Perú. En el año 2001 RTVE hace un documental titulado “yermas”, que recoge
testimonios en la zona, y también entrevista a algunos miembros del gobierno de Fujimori. En
otros periódicos internacionales también se hace eco la noticia como en él Le Monde
Diplomatique, escrita por Françoise Barthélemy en 2004, donde resumidamente cuenta la

44
FERNÁNDEZ, Juan Agustín. RTVE “Documental Yermas”. Líder indígena de la Comunidad
shipibos-conibos de Lima, 2001.

30
historia del PNSRPF, y como el mismo explica “un crimen que finalmente habrá pasado
bastante desapercibido”.
Actualmente el caso sigue en la fiscalía, y podemos ver como algunos periódicos
internacionales se hacen eco sobre todo a través de sus versiones digitales, como El País. Pero
parece bastante contundente el abandono por parte de los medios de comunicación del caso,
repuntado solo cuando el caso se reabre o cuando se cierra, y no parece que se estén
preocupando realmente de dar voz a las afectadas.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación en el Perú (CVR), 2001-2002:

(Fotografía tomada por el Diario La República, Alejandro Toledo y Salomón Lerner, 28 de


agosto del 2003)

El surgimiento de la CVR en Perú es producto de la presión social. Tras la caída de Fujimori el


descontento popular genero una actitud de critica al gobierno. Esta crítica exigía al gobierno la
investigación por los 20 años de conflicto armado entre las FF. AA, Sendero Luminoso y el
Movimiento Túpac Amaru. La transición pacífica al gobierno interino de Valentín Paniagua y
las condiciones favorables para la transición democrática, (el colapso completo del régimen
autoritario y la ausencia de una insurgencia fuerte), proporcionaban la oportunidad de establecer
un régimen democrático legítimo, que garantizara los derechos individuales y colectivos,
(Getgen 2009: 19). La finalidad era iniciar un proceso de reconciliación nacional, corrigiendo
los registros históricos, proporcionando memoria colectiva y preservando la posibilidad a las
víctimas de tener justicia:

“Esclarecer el proceso, los hechos y responsabilidades de la violencia terrorista y de la


violación a los derechos humanos producidos desde mayo de 1980 hasta noviembre de 2000,
imputables tanto a las organizaciones terroristas como a los agentes del Estado, así como
proponer iniciativas destinadas a afirmar la paz y la concordia entre los peruanos”, (Decreto
Supremo, artículo 1).

Es verdad que la CVR es un modelo que recoge desde la atención de las victimas hasta la
configuración de una perspectiva crítica para luchar contra individuos o instituciones que no
respeten los derechos humanos. Fue contundente y aclaró la magnitud de las atrocidades

31
cometidas. Las conclusiones de la Comisión, en su Informe Final de agosto del 2003, incluyeron
estadísticas de casi 70.000 muertos y desaparecidos, de los cuales el 90% eran de 8 regiones
andinas y amazónicas más pobres. Además, más del 70% de las víctimas tenían el quechua
como lengua materna. Así, los resultados demostraron que las víctimas del conflicto armado
fueron abrumadoramente personas de bajos ingresos, rurales, campesinos, indígenas, con poco o
ningún poder político o económico en la sociedad peruana. Aunque los dos grupos terroristas,
Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, cargaron con la mayor parte
de la responsabilidad en los abusos sistemáticos y violencia del conflicto armado, el Informe
encontró responsables al Estado y a los entes políticos y sociales en muchas de las violaciones
de los derechos humanos, (Getgen 2009: 21-22).

El problema de la CVR fue que dejo de lado los problemas denunciados dentro del PNSRPF,
esto suponía quitar la responsabilidad al Estado, reduciendo las posibilidades de justicia y
reparación para las víctimas de las esterilizaciones, (Getgen 2009: 1). Priscilla Hayner 45 sostiene
que, en el caso de la CVR, el lenguaje de su mandato exigía una investigación de las
esterilizaciones forzosas:

“La práctica de la violación y otros delitos sexuales deben ser plenamente reconocidas en un
Informe de la Comisión, allí donde se crea que esa práctica era generalizada. Si una Comisión
de la Verdad no tiene especial cuidado al abordar este tema, es probable que se mantenga
mayormente envuelto en el silencio, oculto de los libros de historia; y también es probable que
pocas medidas políticas, educativas o de reparación se pongan en marcha para ayudar a las
víctimas del pasado, mejorar la comprensión pública del problema, o reducir la prevalencia de
los abusos sexuales en el futuro”

En los casos de las esterilizaciones forzosas, la CVR no hizo un esfuerzo suficiente, lo que ha
generado a nivel jurídico y social, la todavía mayor exclusión de grupos que ya eran
marginados. Debido a que el mandato no hacía diferencias entre las violaciones de derechos
humanos directamente relacionadas con situaciones de insurgencia o contrainsurgencia y las
violaciones relacionadas tangencialmente a dichas situaciones. Los comisionados, defendieron
la no inclusión de las esterilizaciones forzosas destacando las diversas investigaciones e
informes escritos sobre el tema. Sin embargo, según Getgen (que entrevisto a algunos
comisionados), “esto no es una razón válida para la exclusión, ya que todos los casos de
violencia denunciados ante la Comisión requerían una investigación independiente y eficaz”.46

45
HAYNER, Priscilla B. “Verdades inefables: El desafío de comisiones de la verdad”.
Routledge. New York, 2002.
46
Entrevista de GETGEN, Jocelyn: con Salomón Lerner Febres y Carlós Iván Degregori.

32
La existencia de pruebas irrefutables que demostraban altos niveles de corrupción estatal y
política afectaba naturalmente a los peruanos con poder económico y político, la indignación
pública y la cobertura de los medios de comunicación exigió que la CVR investigara y registrara
dichas atrocidades, (Conaghan 2005: 256). Por lo tanto, esos abusos de poder devinieron en
parte del registro histórico, de echo hoy continúan los esfuerzos para impulsar la rendición de
cuentas y la responsabilidad penal por los delitos de corrupción que Fujimori cometió contra los
peruanos. Al final, esta incoherencia y el tratamiento selectivo de los casos demuestra que, por
lo menos para las excluidas víctimas de la esterilización forzada, el proceso de búsqueda de la
verdad no puede ser visto más que como “la reconfiguración de los pactos de gobierno o
dominación entre las elites”, (Theidon 2004: 256). Los miembros conservadores de la
Subcomisión del Congreso presentaron un informe sobre los casos de campañas de
esterilización forzada llevadas por el Estado. Gracias a esto pudieron politizar el caso y utilizar
un lenguaje de derechos humanos para restringir estratégicamente la opción reproductiva de las
mujeres peruanas, derogando las leyes que hacían de la esterilización quirúrgica una opción
legal dentro de la planificación familiar. Durante el gobierno del presidente Toledo, los avances
en salud y derechos reproductivos casi se detuvieron. Por ejemplo, las propuestas de nuevas
políticas informan sobre métodos de abstinencia para prevenir las infecciones de transmisión
sexual y los métodos naturales para la planificación familiar. Además de abandonar las políticas
de igualdad de género e impedir el acceso a servicios e información sobre métodos
anticonceptivos modernos, (Getgen 2009: 39-40).

A pesar de las dificultades que genero la no evaluación del caso por la CVR, en el año 2002 se
publica el Informe Final de la AQV. Este informe acusa directa al régimen de Fujimori de
haber cometido genocidio contra el pueblo quechua a través del Programa de Planificación
Familiar. Los argumentos a favor se basan principalmente en la cuestión racial y étnica, ya que
el pueblo quechua constituye un grupo diferente dentro de la sociedad peruana. El ataque
sistemático contra ese pueblo y su intento de eliminación, en este caso por la esterilización, se
consideraría genocidio. Sin embargo, el Estado podría argumentar que no administro control de
la población ni planificación familiar concretamente a un grupo minoritario, sino que eran
políticas dirigidas a toda la sociedad.

Incluir los casos de esterilizaciones forzadas en el Informe Final de la CVR, o incluso crear una
comisión de la verdad separada e imparcial para investigar e informar estos abusos patrocinados
por el Estado, podría haber servido para evitar que los reclamos por genocidio infundieran
miedo y provocaran un fuerte retroceso conservador en los temas de derechos reproductivos.
Desviar de la arena política el tema para situarlo en manos de las víctimas. Si bien la inclusión
de estos abusos no habría garantizado una victoria tangible para las víctimas o sus familias,
habría constituido una victoria moral y simbólica para las mujeres quechuas rurales de bajos
ingresos, y un paso adelante en la dura batalla por su reconocimiento como ciudadanas
peruanas. Aunque el gobierno del Perú ha emitido una disculpa pública por la campaña de
esterilización forzosas.

La exclusión de estos casos de cualquier comisión investigadora redujo en gran medida las
posibilidades para las víctimas: “El reconocimiento oficial de la verdad es extremadamente
poderoso en el proceso de curación, especialmente en un ambiente dominado previamente por
negaciones oficiales”, (Hayner 2002: 27). Según Getgen, entonces el no reconocimiento oficial
de la verdad puede ser igualmente de importante e impedir la reconciliación y la reparación.
Cuando las comisiones de la verdad dejan fuera del registro histórico se produce un

33
prolongamiento al acceso de las víctimas al discurso público y político. También produce el
problema con la justicia y la rendición de cuentas, (Getgen 2009: 43).

A día de hoy podemos ver claramente como la no integración en la CVR de las víctimas de la
AQV, ha podido ser una causa más para la demora del caso por la vía judicial, aunque se han
registraron 2074 denuncias, parece que no está siendo totalmente transparente el registro de las
declaraciones de las víctimas. Por otro lado, también puede ser una causa del porque las mujeres
indígenas peruanas están reclamando la reparación moral, que se reconozca lo sucedido. Ya
que, como veremos, estas mujeres sufren físicamente y socialmente, produciéndose problemas
dentro de sus comunidades o de sus familias, en palabra de Kimberley Theidon: “[…] el
silenciamiento de la mayor forma de la violencia sexual infligida a lo largo de las dos décadas
incluidas en el mandato de la CVR: la campaña de la esterilización forzada y las
aproximadamente 270.000 mujeres cuyos cuerpos y vidas fueron alterados permanentemente”.

Testimonios de los afectados por las malas prácticas médicas aplicadas:

En este apartado quiero recopilar distintos testimonios de las mujeres y hombres afectados por
las esterilizaciones forzosas. No ha sido difícil encontrar testimonios, todo lo contrario, en
diversas investigaciones se registran multitud de testimonios. Quería hacer principal hincapié en
el testimonio de la Sra. María Mamérita Mestanza ya que su caso resulto muy importante
debido a que, si se abrió juicio, determinando un fallo a favor de la denunciante y culpando a los
médicos responsables de su operación, aunque no a las autoridades políticas. También recogeré
los 12 testimonios de las mujeres de Anta, que denunciaron conjuntamente ante la Comisión de
Derechos Humanos del Congreso de la República. Son relevantes porque a día de hoy siguen
siendo un foco de lucha con la organización feminista Movimiento Amplio de Mujeres y lideran
actividades en sus comunidades, como la Vigilancia Ciudadana en salud. Entre algunas de sus
reivindicaciones se encuentra la petición a la fiscalía para la apertura del caso por la vía judicial.

El caso de María Mamérita Mestanza Chávez, 1998:

Mamérita Mestanza era una mujer campesina de 32 años de edad. Vivía con su esposo Jacinto
Salazar y sus 7 hijos en el Caserío Alto Sogorón (provincia y departamento de Cajamarca).

34
Según Jacinto Salazar sufrieron diversas presiones y hostigamientos desde 1996 por parte de
Patricia Cabanillas matrona del Centro de Salud del Distrito de La Encañada. Estos acosos
incluyeron visitas a su casa, donde el personal de salud amenazaba con denunciarla a ella y a su
esposo ante la policía, mintiéndoles con que el gobierno había dado una ley conforme a la cual
la persona que tuviera más de cinco hijos deberían pagar una multa y serían llevados a la cárcel.
Al coaccionarlos, lograron el consentimiento de la señora Mestanza para ser operada de ligadura
de trompas.

El procedimiento quirúrgico fue realizado el 27 de marzo de 1998 en el Hospital Regional de


Cajamarca, parece ser que no se encontraron registros de ningún examen médico. La señora
Mestanza fue dada de alta al día siguiente, aun cuando presentaba serias anomalías como
vómitos e intensos dolores de cabeza. El Sr. Jacinto Salazar informó varias veces al personal del
Centro de Salud de La Encañada del mal estado de salud de su esposa, pero el personal del
Centro de Salud decía que esos eran los efectos post operatorios de la anestesia, no siendo
dañino para su salud. Debido al empeoramiento de su mujer, Jacinto la llevó a la Posta Médica
de La Encañada. Allí el Dr. Martín Ormeño, le repitió lo mismo que los médicos del Hospital de
Cajamarca. Ocho días después de la operación, es decir, el 4 de abril de 1998, a consecuencia de
una infección generalizada post operatoria falleció la Sra. María Mamérita Mestanza,
(CLADEM 2011: 3).

En abril, el Sr. Jacinto, a solicitud del Dr. Ormeño, acude a una reunión con un grupo de
médicos que realizaron la operación. Le ofrecieron una suma de dinero para el gasto del
entierro, con el fin de dar por zanjado el asunto. Pero esto no le convenció y termino
denunciando ante la Fiscal Provisional Mixta de Baños del Inca a Martín Ormeño Gutiérrez,
Jefe del Centro de Salud de La Encañada, por la muerte de la señora Mestanza. La denuncia se
argumentaba en delitos contra la vida, el cuerpo y la salud. La Fiscal Provincial formalizó
denuncia penal ante la Jueza Provincial de la localidad, quien el 4 de junio de 1998 declaró que
no había lugar a la apertura de instrucción, tras lo que se archivó el caso. Finalmente, procedió
la Inspectoría General del Ministerio de Salud, pero no encontró ningún responsable de los
hechos. Así el procedimiento concluyó y los recursos internos fueron agotados, (CLADEM
2001:4). Pero las organizaciones feministas como DEMUS, CLADEM y APRODEH,
trasladaron a La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, sus denuncias hacia el Estado
peruano. Esta Comisión pidió información, pero el Estado solicitó una ampliación del plazo
para hacer llegar su respuesta, que se efectuó el 14 de enero de 2000. En febrero de 2001 el
Estado peruano emitió un comunicado de prensa conjunto con la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, en el cual se comprometió a propiciar una solución amistosa en algunos
casos abiertos ante la Comisión, entre ellos el de la Sra. Mestanza. En consecuencia, el Estado
peruano reconoció la responsabilidad internacional por violación de los artículos 1.1 (obligación
de respetar los derechos), 4 (derecho a la vida), 5 (derecho a la integridad personal), 24 (derecho
de igualdad ante la ley) y 7 (deber de los Estados de adoptar políticas para prevenir, sancionar y
erradicar la violencia). Esto significaba aceptar internacionalmente que la aplicación de
políticas públicas peruanas en materia de salud reproductiva, vulneraba gravemente los
derechos humanos de las mujeres. Iniciando procesos investigadores y sancionadores
incluyendo como autores no sólo a los operadores de salud que realizaron las esterilizaciones,
sino además a los altos mandos vinculados en la aplicación de dicha política pública de salud
reproductiva, (CLADEM 2011: 13). Sin embargo, el proceso de reconocimiento por parte del
Estado no llegaría hasta el 26 de octubre de 2011. Accediendo a la reapertura de las
investigaciones por la esterilización forzosa de María Mamérita y las demás mujeres que en
aquella época fueron víctimas de esta política, tras haber reconocido el Ministerio Público que

35
estos hechos constituyeron violaciones a los derechos humanos. Aun así, a día de hoy, como ya
hemos mencionado el caso por la vía judicial sigue parado en la fiscalía.

A continuación, presento los testimonios del marido de María Mamérita Mestanza, recogidos de
la investigación de CLADEM sobre este caso:

“(…) el Gobierno había dado una ley que la persona que tenía más de cinco hijos tenía que
pagar una multa y serían internados en la cárcel (...) lo llevo a la doctora y el doctor y la
examinan, lo levantan y dicen, estás bien, solamente es cuestión de anestesia [que] se te ha
puesto le dijo para que te pase de 8 días o de 15 días te pasa esta anestesia. Yo me sentía pobre,
pero sí me sentía que yo quería salvar la vida a mi esposa, por qué, por qué le hicieron pues
después de que estaba sana y buena hacer esa maldad. Entonces de ahí, llévala a tu casa me
dijeron no te pasa nada (...) Ellos estaban ahí de acuerdo y me dieron de 850 soles para hacer
el gasto de funerario. Que me calle yo no dé a saber a ninguna de las justicias, no dé a saber ni
a puesto ni a juez ni a rondas, eso me dijeron los mismos doctores de Cajamarca de acuerdo
con los doctores de la Encañada. Yo recibí los 850 para hacer el sepelio, entonces me hicieron
firmar los papeles y me dijeron mañana nuevamente regresas para ver nosotros para darte más
dinero”.

(Familia de María Mamérita Mestanza, acuerdo de solución amistosa caso 12.191.)

Las 12 mujeres de Anta, 2001:

Las mujeres rurales indígenas han tenido muchas dificultades para poder expresar sus opiniones
libremente, muchas veces por el peso del hombre dentro de la familia tradicional, y otras veces
por la dificultad de organizarse entre ellas para conseguir una fuerza mayor de presión social.
En el año 2001, 12 mujeres de la localidad de Anta decidieron denunciar sus casos ante la
Comisión de Derechos Humanos del Congreso de la República, al Ministerio de Salud, y la
Fiscal de la Nación. Debido a la dimensión de todo el contenido solo recogeré las denuncias de
algunas de las 12 mujeres de Anta:

Dolores Quispe Vásquez, tiene 32 años y reside en la Comunidad de Santiago de Pupuja (Anta),
con 6 hijos. Fue operada en la Posta medica de Mollepata el 26 de abril de 1997. Este es su
testimonio antes y después de la operación:

“Me buscaron muchas veces para convencerme de operarme. A mi esposo le hicieron firmar un
papel y le dijeron que me van a hacer curar, pero como era analfabeto, no sabía lo que decía el
documento, además amenazaron a mi esposo que, si no me presentaba en la posta, la policía lo
llevaría preso a él. Mi esposo de miedo me obligó a ir. (…) Cuando llegamos a la posta a las
8:00 a.m., me encerraron en un cuarto. Éramos doce personas y nos llamaban una por una.
Cuando me llamaron a mí, me llevaron a otro cuarto, me pusieron una inyección y me quede

36
dormida. Cuando desperté no podía reconocer a nadie y la cabeza me daba vueltas y no podía
caminar. Ese día nos quedamos con las otras mujeres a dormir en la posta. (…) Al siguiente
día nos llevó la ambulancia hasta medio camino, no podía caminar y me dolía la barriga. (…)
Todas las mujeres que nos habíamos aperado le habíamos dejado dinero a la promotora de
salud para que nos vaya a ver y curar a nuestra comunidad. Pasó una semana y no venía,
entonces decidí ir a la posta. La enfermera Elvira me puso una inyección desinflamante. Ella
estaba muy molesta, me quedé coja, tenía dolor de cabeza, de ovarios y punzadas, después volví
a la posta y ella me dijo que me curaría y que no se lo dijera a nadie. Yo seguía muy mal,
entonces mis parientes tuvieron que llevarme al Cusco para ser atendida por un médico
particular. (…) Actualmente, tengo mucho dolor, ya no tengo la misma energía de antes para
trabajar y no puedo caminar mucho porque tengo dolor”.

Paula Huaman Mollehuanca, tiene 35 años y reside en Huayllacocha (Anta), con 6 hijos. Fue
operada en el centro de salud de Izuchaca, en el año 1997, aunque no tenemos fecha concreta de
la operación:

“En 1997, una enfermera vino a mi casa y me dijo que fuéramos al centro de salud de
Izcuchaca para hacerme ligar. Yo le pregunta que si estaba sana para que me puedan ligar y
ella no respondió nada. Nos convenció a mi esposo y a mí diciendo que teníamos muchos hijos
y que con la ligadura no pasaría nada. Mi esposo y yo aceptamos y firmamos un papel,
pensando que todo estaría bien. Nunca me hicieron exámenes previos de ningún tipo. (…) Me
llevaron al centro médico, había varias señoras, me amarraron las manos y los pies en una
camilla y luego me colocaron una inyección en el brazo. No recuerdo nada más porque me
quede dormida. (…) Cuando desperté las señoras que estaban conmigo en ese cuarto, gritaban
y lloraban, nos llevaron a una ambulancia. Retorne después de una semana para curarme.
Nunca denuncie lo que me había ocurrido. (…) Actualmente, vivo muy mortificada, ya no tengo
las fuerzas de antes, no puedo ayudar a mi esposo y me siento muy débil”.

Sabina Huilca Cóndor, tiene 32 años y vive en la Comunidad de Huayllacocha (Anta). Está
casada con Carlos Huaman y tiene 4 hijos. El 25 de agosto de 1996 debía haber dado a luz en el
centro médico de Izucacha a su última hija:

“Fui a dar a luz a mi última hija, el 25 de agosto de 1996. No recuerdo el nombre de los
médicos ni las enfermeras, pero, sin embargo, los conozco. Los médicos decían que mi hija
venía de pie y por esa razón debían de llevarme al hospital de Cusco. Me llevaron en la
ambulancia para la que mi esposo pagó el petróleo. En el camino al hospital, mi bebe nació,
entonces retornamos al centro médico de Izcuchaca. (…) Durante el camino de regreso, mi
esposo fue convencido por los doctores, para que me ligue, con el argumento que si volvía a
salir embarazada podía morirme. (…) Cuando llegué al centro médico, me bañaron con una
manguera y con agua fría. Me puse a llorar y le dije a la enfermera que no quería operarme.
No le importó y me cambiaron de ropa. Para esto a mi esposo ya le habían hecho firmar un
papel. (…) Me llevaron al cuarto, me pusieron una inyección y me quede dormida. Cuando
desperté, me estaban cociendo, me dolía mucho y me puse a gritar. El doctor no me hacía caso
igual seguía cociendo sin reparar en mis gritos. Ya en la tarde del mismo día que me operaron
me mandaron a mi casa y me tuve que ir por mi cuenta, antes de salir me hicieron firmar un
papel. (…) Después que me operaron estuve con fiebre, porque tenía infección. Solamente me
dieron “Mejoral”. Más de un mes estuve en cama, sin fuerzas para reintegrarme a mis
actividades diarias. (…) Nunca recibí atención medica de los doctores que me operaron, no
quiero recordar lo que me pasó porque me pongo muy mal. Actualmente mi caso está en la
Defensoría de Cusco”.

37
Felipa Cusí Cóndor con una edad de 33 años reside junto a su marido Julián Huamani y sus 5
hijos, en la Comunidad de Huayllacocha (Anta). Operada el 29 de junio de 1997, en el centro
médico de Izuchaca:

“Al día siguiente a las 7:00 a.m. me recogió la ambulancia, ya estaban las tres mujeres allí y
fuimos a la posta de Izcuchaca, con la enfermera Julia. Cuando llegué a la posta ya estaban
como diez mujeres operadas en camillas. (…) A nosotras nos cambiaron de ropa y nos llevaron
al patio de la posta para esperar, luego llamaron a Valentina. No firmamos nada, solo
recuerdo al doctor Washington Ortiz. (…) Luego de un rato me llamaron, me pusieron en la
camilla y los médicos hablaban en español, yo no entendía nada. Me hicieron análisis de orina
y el resultado fue que no tenía nada. (…) Me colocaron tres ampollas a la vena y me quede
dormida, luego no recuerdo nada más, finalmente me operaron el 29 de junio de 1997 a las
11:00 a.m. aproximadamente. Como a las cuatro de la tarde, desperté, pero no recordaba
nada, nos condujeron a la ambulancia con las otras mujeres. A mí me dejaron en la puerta de
mi casa y me dieron 12 pastillas. A ellas las dejaron en la carretera. Al tercer día de operada
fui a la posta, porque la herida estaba infectada, allí me curaron. Después de ocho días volví a
ir nuevamente a la posta porque tenía erupciones en la herida. Me recetaron pastillas e
inyecciones para que las compre. (…) Nunca más volví a la posta, porque me atendían mal. Yo
denuncié mi caso a la Fiscalía de Anta. El fiscal me mandó llamar tres veces con policías para
dar mis testimonios, siempre utilizando la fuerza. Yo tenía mucho miedo porque el doctor.
Washington me presionaba y me seguía. El nombre del Fiscal es Mario (Fiscal – Anta) no
recuerdo su apellido. Mi caso también está en la Defensoría.

Aurelia Cusi Labra, con 35 años, reside en la Comunidad de Hauyllacocha (Anta). Está casada y
tiene 5 hijos:

“Fui operada en el centro de salud de Anta en marzo de 1998, por el doctor Washington Ortíz.
(…) Estaba dando a luz en mi casa, y mi esposo fue al centro de salud de Anta para que venga
la enfermera a darme atención médica. Cuando la enfermera vino a mi casa me dijo que no me
cuide con pastillas ni inyecciones porque eso hacía daño y me dijo que la ligadura, era el mejor
método y que debía operarme. (…) Yo me negué a operarme y la enfermera vino tres veces
para insistirme. Me dijo que todo resultaría bien, que era gratis, que tendría medicamentos y
atención; así me convencieron, hicieron firmar a mi esposo y me operaron, con anestesia
general. (…) Después de operada ese mismo día me mandaron a la casa. (…) Durante un mes
estuve mal en cama con mucho dolor y sin poder hacer mis cosas. Cuando fui a mi control, el
médico dijo que yo estaba bien. (…) Nunca más regresé a la posta”.

Mery Velasque Delgado, con 26 años y reside en la Comunidad Santiago de Pupuja (Anta). Está
casada con Andrés Quispe y tiene 2 hijos. Fue operada con 22 años, el 12 de noviembre de 1997
en el centro de salud Limatambo:

“Me operaron el 12 de noviembre de 1997 en la posta de salud de Limatambo, cuando tenía 22


años en circunstancias cuando iba al chequeo de mi hijo menor. La obstetriz Elvira no sé su
apellido, me convenció. (…) En la asamblea comunal llegaron las enfermeras de la posta de
salud de Limatambo informando sobre ligadura. Hicieron firmar a varios hombres, dentro de
ellos a mi esposo. Yo nunca firmé ninguna autorización (…) El día de la cita acudí a la posta.
Ahí se encontraban 7 mujeres de Santiago de Pupuja y Mollepata. Nos subieron a una
ambulancia para trasladarnos a la posta de Limatambo. Ahí había colchones en el suelo. Nos
hicieron cambiar de ropa. Llamaron de una por una. (…) Antes de la operación no me
preguntaron sobre si tenía alguna enfermedad y no me sacaron análisis de sangre u orina. Ese

38
día dormí en el centro de salud. Al día siguiente, sobre colchones dentro de la ambulancia nos
regresaron a la casa. (…) A los 3 días regresé para que me retiren los puntos. Me limpiaron
solamente. A mi hermana menor también la operaron a los 20 años cuando tenía 2 hijos. (…)
No he presentado denuncia sobre mi caso”.

Florencia Huayllas Vásquez, tiene 44 años y 3 hijos. Estaba casada con Constantito Huaypa,
pero se divorciaron tras la operación. Vive en el distrito de Limatambo (Anta). Fue operada en
1997 y no se incluye en el testimonio el lugar de la operación:

“Fui operada en 1997. No recuerdo del mes. (…) Dos años antes de la operación yo ya tenía
diagnóstico de anemia a lo que se agregaba una tos persistente. - Yo usaba para cuidarme una
T de cobre. (…) En mayo de 1997 recibí la visita de la enfermera Julia (no recuerdo el
apellido) quien ya me había buscado muchas veces. (…) Mi esposo se niega a recibir a la
enfermera pues ya había escuchado en la calle que cortaban a las mujeres para que no tuvieran
hijos. (…) Sin embargo, 2 enfermeras me ubicaron y envuelta en una frazada y diciendo que me
iban a poner inyecciones para la anemia, me llevaron a la posta. (…) Cuando llegué a la posta,
me dijeron que para evitar que tenga hijos con anemia, me iban a ligar pues así me iba a curar.
(…) Asustada quise escapar. Pero lograron meterme en una sala. Me acostaron en el piso
atada por las manos. - Había otras señoras que tiradas sobre el piso me decían que para qué
había ido pues me iban a cortar también. (…) Dentro de estas mujeres distinguí a la hija de
Anselma Sani de Sauceda a la que en ese momento la estaban forzando y atando de las manos.
(…) Pedí que no me cortaran pues tenía la T de cobre. Me contestaron que me la sacarían y
que no pasaría nada. Y que además mi esposo había firmado y que la operación sólo duraría
un año. (…) Sin darme cuenta me quedé dormida. - Cuando despertó era aproximadamente la
medianoche (recuerda que cuando llegué a la posta eran las 8 de la mañana). (…) Pese a la
hora, me llevaron a mi casa en una carretilla, con mucho dolor. (…) Estuve en cama 2
semanas. (…) Se me inflama cuando tengo relaciones sexuales. (…) Mi marido terminó
separándose de mí”.

Hilaria Huamán Huillca tiene 45 años, casada y con 9 hijos, reside en la Calle Leónidas Díaz
Siete (Anta). Fue operada el 25 de junio de 1997 en el centro de salud de Izcuchacca:

“Di a luz en el centro de salud de Izcuchacca. De ala en casa, comencé a sangrar. Tuve que
regresar al centro de salud. (…) Al revisarme, el médico vio que habían olvidado 4 gasas. (…)
Al sacarlas y sin consultarme fui operada en el centro de salud de Izcuchacca el 25 de junio de
1997. (…) No firmé ningún documento. (…) Sólo me enteré que había sido operada en el
mismo momento en que sacaban las gasas que se habían olvidado dentro de mi cuerpo. (…)
Siempre tengo dolores en el cuerpo. Y abundante sangrado”.

(Fotografías de las 12 Mujeres de Anta.)

39
Repercusiones sociales actuales en el pueblo quechua de Anta:

Desde que se aplicó el PNSRPF en 1996 han pasado casi 20 años, pero la situación de las
mujeres y hombres esterilizados no ha cambiado mucho. En este apartado me centrare en los
problemas físicos, psicológicos y sociales que acarrearon las esterilizaciones a las comunidades
indígenas, en este caso en el pueblo quechua. Carentes de cualquier lectura anterior etno-
obstétrica, es difícil llegar a unas conclusiones claras, pero basándome en las teorías de Tristán
Platt sobre la importancia del nacimiento en el mundo andino, intentare explicar que opina el
pueblo quechua de la esterilización y sus efectos, especialmente en los casos de ligaduras y
vasectomías en contra de su voluntad.

(Fotográfia de Kobby Dagan, mujer quechua con el telar de cintura tradicional. Realizada en
Cuzco, 26 de mayo de 2011)

La unión entre cuerpo y fertilidad en el mundo quechua:


En los Andes las creencias religiosas han creado conceptos diferentes para el cuerpo y la
fertilidad. Así el cuerpo para ellos está unido al mito en el que se produce el tránsito entre la
edad de los antepasados lunares o Chullpa a la edad del Sol inca y cristiano. Concretamente el
cuerpo de la mujer está relacionado con la Pachamama, ya que tiene la misma característica,
creadora de vida, pero esta actividad no solo se refiere a la biológica, sino también a las
actividades culturales o simbólicas (Martínez 2013: 87)
En el caso del nacimiento es muy importante la unión entre el útero y él bebe. En este caso
relacionados por las posibilidades de muerte de la madre en el momento del nacimiento, la
noción del parto como una lucha de las mujeres por la vida. Al feto andino se le atribuye una
naturaleza voraz, “agresivo” y que a veces supone la muerte para la madre. A las mujeres
embarazadas se las considerada “no sanas” o “enfermas” (Platt 2001: 641).
Por otro lado, la fertilidad está muy ligada a la sangre menstrual, ya que es una parte principal
que da la mujer al feto. El lenguaje de la sangre está presente en todo el proceso de gestación y
del parto. Para los Andes, se ha sostenido que la mujer a porta la sangre y el hombre el espíritu
o soplo47. Se dice que, como la mujer, el hombre también tiene útero (makri del castellano
madre), que es la sede de su semilla (muju). Cuando se produce periodos de infertilidad no se
achaca directamente a ningún sexo, ya que puede ser por un fallo en el aparato tanto del hombre
como el de la mujer (Platt 2001: 643).
Al nivel mito-histórico, al proceso del nacimiento se le considera como una inversión cósmica
entre los mundos de afuera (pachakuti), y del mundo de dentro (ukhupacha). Según Tristán
Platt, “el nacimiento de la nueva vida desde la oscuridad interna del vientre se presenta como
paralelo con la emergencia de una nueva época desde la oscuridad interna de una época
anterior”.
ARNOLD, Denise: Matrilineal Practice in a Patrilineal Setting: Ritual and Metaphors of
47

Kinship in an Andean Ayllu. Tesis doctoral inédita. University College, Londres, 1988.

40
El aborto en las sociedades indígenas se produce sobre todo en las niñas solteras, ya que pueden
romper todas las reglas del embarazo para provocar un aborto que tendrá la apariencia de un
malparto, maltratándose al levantar bultos pesados, tirándose desde una altura, etc. Los
abortivos incluyen el alcohol puro, una parte del panal de la abeja ladrón, además de infusiones
herbales (manzanilla, romero, el cactus qhiwalli, etc.), del mismo modo que se usan para
provocar las contracciones del parto. Las características de los fetos abortados adquieren
dimensiones diversas, pero destacan las calificaciones de furiosos y vengativos, ya que se les ha
expulsado de su cómoda morada dentro del vientre, donde podían comer sangre materna en
abundancia. Ansiosos por recuperar la nutrición perdida, salen a vagar en la noche, olfateando el
lugar donde puede estar dando a luz una mujer, sobre todo si el parto va acompañado por una
abundante pérdida de sangre. (Platt 2001: 650-651)
Otro punto que me parece interesante señalar es el concepto del tiempo para el pueblo quechua,
que por lo general entiende el tiempo como cambio constante y no como algo que puede ser
para siempre. Saco a colación este factor del tiempo porque muchas mujeres indígenas igual no
entienden la esterilización como algo que pueda ser para siempre, afectando a muchas mujeres
que igual fueron a traídas a esterilizarse convencidas de que era una operación que podría
restaurarse con el tiempo. Aunque esta afirmación es una especulación que podría ser
confirmada o desechada con un nuevo trabajo de campo.
Por último, creo que es muy importante mencionar la dualidad que conforma la ontología
indígena, que junta al hombre y a la mujer de tal manera que la separación de la pareja hace que
las comunidades limiten o dejen de relacionarse con esta pareja, en el caso de la esterilización se
produce casi por completo un abandono de la mujer y en el caso de un hombre suele dejar la
comunidad.
Todo esto es importante para entender por qué cuando las mujeres indígenas fueron
esterilizadas, se produjo una ruptura en los siguientes planos: en el plano ontológico, debido a
que la mujer infértil rompe su lazo con la Pachamama y en el plano social se traduce como una
enfermedad, que a su vez puede producir la separación o el abandono de la pareja. Según
Alejandra Ballón “en la intimidad sexual, las parejas sufren cambios violentos en la relación.
Uno de los síntomas postoperatorios es la disminución de la libido en las mujeres, lo que trae
como consecuencia conflictos con la pareja debido al dolor o la incomodidad que las mujeres
sienten en la práctica del acto sexual”. Pero también produce el rechazo de otras mujeres ya
que las ven como “mujeres fáciles” ya que el acto sexual no acarrea un hijo, o “inútil” ya que
esta pierde su función progenitora.

El estigma y los problemas sociales que producen las esterilizaciones en las Comunidades
quechuas:
Como hemos visto anteriormente en la única entrevista que he encontrado y que fue realizada
por RTVE, el Jefe de unas de las Comunidades Amazónicas que residen en Cuzco, él exponía
su negación a que se realizaran esterilizaciones. Los motivos que argumentaba era la
desaparición a la que su pueblo se estaba exponiendo debido a factores como la emigración del
campo a la ciudad, los cambios sociales producidos por la modernización o el descenso de los
nacimientos. Claramente no tendría sentido que desde las elites indígenas se aceptase las
esterilizaciones, ya que la reducción de su pueblo es muy acelerada. Me gustaría haber contado
con el testimonio de alguna especialista nativa del nacimiento para saber qué opina de los
métodos de anticoncepción y hasta qué punto los podría poner en práctica en su comunidad.

41
Las consecuencias post-operatorias de las esterilizaciones, tuvieron consecuencias físicas que se
transformaron en consecuencias económicas y sociales. El esfuerzo físico que tenían que
realizar en el campo les producía grandes dolores, algunas veces tan insoportables que debían
abandonar el campo, perdiendo la cosecha, su principal modo de subsistencia. Según Alejandra
Ballón, algunas emigraron a la ciudad intentando mejorar su estatus económico, intentando
crear puestos en los mercados o pequeñas tiendas, pero las que se quedaron en el pueblo se
dedicaron a cuidar a los hijos y el mantenimiento de la casa. Estas mujeres terminan
dependiendo directamente de los hijos que son los principales focos de ingresos. Este desarraigo
ocasionó un cambio en la forma de vida de estas comunidades afectando a la autonomía
económica de los individuos, y la crisis en la agricultura local sostenible. Una de las
consecuencias estudiadas en Huancabamba por Alejandra Ballón, es como las mujeres han
dejado de tejer en caiwa (telar de cintura). Esta técnica prehispánica consiste en que las mujeres
aten un telar a la altura de la cintura, pero para crear el tejido es necesario un golpe para ajustar
los hilos dirigiendo la fuerza hacia el vientre. Después de la operación la cicatriz hace que no se
pueda llevar a cabo esta labor. Por tanto, el no seguimiento post-operatorio de estas mujeres o
las malas prácticas llevadas a cabo en algunas operaciones, pudieron generar mayores
problemas a estas mujeres. Algunas continúan las practicas del tejido en caiwa pero con muchos
problemas, se amarran el telar a las costillas en vez a la cintura, pero les genera mucho
cansancio, cortándoles la respiración en cada golpe, reduciendo la producción. Desde las
operaciones las mujeres comentan que limitan esta práctica a ocasiones excepcionales,
afectando a la dimensión económica de las comunidades y a la cultural perdiendo la transmisión
generacional del conocimiento textil. Para las mujeres la perdida de este espacio, produce una
ruptura entre la cohesión de las mujeres, que al tejer expresan su mundo interior, así como la
ontología de su pueblo.

(Ensayo Fotográfico de Alejandra Ballón, 2010, distrito de Huancabamba, Piura, Perú, 2012)

42
Otros aspectos a tener en cuenta son el alto índice de analfabetismo, que produce también el
desconocimiento de los derechos civiles, o el desconocimiento de métodos modernos de
anticoncepción. También sobre las mujeres peruanas se encuentra la segunda tasa de mortalidad
materna más alta del mundo. Además de ser una sociedad que sigue siendo machista, que como
hemos visto en los testimonios, en muchos casos, el consentimiento para realizar la
esterilización fue otorgado por el esposo o conyugue, sin el consentimiento de la mujer, lo que
según Tamayo significa que “las mujeres no son sujetos sino úteros sujetos a control.” Según
los testimonios de algunos hombres, este control se pierde con la esterilización, ya que la mujer
podría tener relaciones sexuales sin necesidad de concebir. Como hemos explicado
anteriormente, esto se añade en muchos casos al abandono de las mujeres. Los hombres
generalmente dejan la comunidad para emigrar a las ciudades. Pero la carga para los hombres
esterilizados es igual de pesada tanto psicológica como social, ya que pierde la posibilidad de
dar fuerza al feto y en la relación suelen producirse distanciamientos o discusiones. Este tipo de
discusiones suele ir hachadas a los dolores producidos por las operaciones que les imposibilitan
para trabajar, aunque los testimonios que he podido recoger, en la mayoría es el hombre el que
acusa a la mujer. La realidad es que los varones son más reacios a contar sus problemas.

Una de las pocas entrevistas que he conseguido encontrar donde he podido comprobar que estas
argumentaciones son dadas por las mujeres quechua, es en el Periódico digital
Mezclateconmigo donde la periodista Sara Cuentas entrevista a Josefa Ramírez Peña, una de las
promotoras de Comité de Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres Esterilizadas, el día
25 de marzo de 2015. Aquí presento parte de la entrevista que creo relevante para este trabajo:

- Actualmente, ¿cómo se encuentra la salud de estas mujeres?


- Para las mujeres esterilizadas, o como ellas se llaman "ligadas", la situación es difícil y hasta
cierto grado conflictiva. Cada día enfrentan un nuevo reto en medio de su situación de
empobrecimiento y precariedad de salud. Ellas quedaron con secuelas muy importantes, con
fuertes dolores, y con cierto grado de incapacidad para seguir trabajando en el campo o en sus
pequeñas iniciativas económicas que les permitían subsistir. De otro lado, los centros públicos
de salud no las atienden ni con calidez, ni calidad. Como bien señalaba mi querida amiga
Giulia Tamayo, estos centros de salud en vez de promover la salud sexual y reproductiva de las
mujeres, sólo se limitan a exigir a las mujeres a hacer pagos por la atención, y las hacen
esperar por días y meses para acceder al servicio. Muchas veces, no les hacen caso y no las
atienden. La mala gestión y la falta de formación y atención de calidad desde un enfoque
intercultural del sistema público de salud es un gran problema que las mujeres enfrentan a
diario.
- ¿Y a nivel de su salud mental?
- Cuando las conocí, incluso en medio del contexto de violencia política que azotaba el país en
la década de los 90, ellas se sentían con tranquilidad y ánimo para enfrentar la vida. Pero
después de suceder las esterilizaciones se las ve bastante oprimidas. Lo evidencian no sólo en
su salud física, también en su mirada, en sus ánimos y en su voz. No es el caso de las mujeres
de otras organizaciones que tienen la esperanza de que van a conseguir recursos y apoyo, o
tienen un seguro social. En cambio, las mujeres esterilizadas ni cuentan con seguro social, ni
han tenido la posibilidad de recibir una reparación para su salud, ni su educación, ni para
cubrir sus necesidades básicas. Son las más olvidadas entre las olvidadas, porque son
indígenas, y porque aún persiste una visión colonial y racista en la sociedad, incrustada incluso
en la estructura del Estado. Pero sacan fuerza y siguen resistiendo porque están organizadas.
- ¿Qué consecuencias tuvieron las esterilizaciones dentro de las familias de las mujeres?

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- Cuando las mujeres, una vez esterilizadas, no quedaban embazadas las parejas las
abandonaban. Esa situación las relegó y violentó. Es decir, no sólo sufrieron las consecuencia
físicas y mentales en su cuerpo, sino en sus relaciones vitales, por el abandono total. No sólo
quedaron yermas, sino también abandonadas por sus familias, por lo que más querían. Sobre
todo, aquellas mujeres que, viéndose en la imposibilidad de seguir trabajando, se vieron
obligadas a enviar a sus hijas a las grandes ciudades a trabajar como empleadas del hogar. Y
sólo se quedaron con los hijos más pequeños hasta hacerlos crecer. Ha sido una secuela muy
grave para las vidas de las mujeres indígenas. Y a pesar de sus afectaciones han sacado fuerzas
de donde sea para mantener a su familia.
Esta realidad fue evidenciada en el año 2013, tras hacer un estudio gracias al apoyo de la
Agencia Catalana de Cooperación, que sirvió para, a través de una investigación-acción con
las mujeres indígenas esterilizadas de Huancabamba, demostrar que las mujeres jóvenes que
migraron a las grandes ciudades de la costa del país eran hijas de las mujeres que fueron
esterilizadas a la fuerza.

Conclusiones:

Han pasado ya 20 años desde que sucedieron los hechos y la conclusión más clara es que las
mujeres y hombres esterilizados no han encontrado justicia ni reparación por lo sucedido. Peor
aún, su situación es de casi total abandono. Las políticas de natalidad siguen siendo un tema de
discusión en la sociedad, y de vital importancia para los Estados, es por eso que desde la
filtración del informe Kissinger, parece claro que EE. UU desarrolló programas de control de la
natalidad durante las décadas de 1980 y 1990. Como hemos visto anteriormente, USAID fue el
que invirtió en las políticas de Fujimori hasta 1998, cuando algunos estudios y el informe de la
Defensoría del Pueblo, estaban sacando a la luz los abusos que se estaban cometiendo. No
sabemos si USAID desarrollo algún informe anterior para seguir el PNSRPF y detectar
anteriormente los abusos, pero está claro que sin su ayuda económica Fujimori no podía haberlo
conseguido.

No parece fácil saber si realmente Fujimori diseño el plan de las esterilizaciones forzosas e
implanto una coacción Estatal, o fue el personal de salud, como aseguran los fiscales peruanos,
quienes infligieron estos abusos. Lo que sí parece claro es que la sociedad peruana está muy
dividida, con un pensamiento racista, donde la población indígena se la sigue considerando una
carga social y económica, en mi opinión existiendo una coacción social.

Aunque no habla de coacción social, Cristina Ewig, sostiene algo parecido a través de lo que
ella llama, el “secuestro” del discurso feminista, con fines económicos que se traducen en una
política de instrumentalización de la mujer. Esta instrumentalización, se produce en la Mesa
Tripartita, ya que Fujimori hubiera tenido muchos más difícil conseguir la implantación de la
AQV, pero gracias al pacto con organizaciones feministas, no solo consiguió quitarse una
oposición importante, sino consiguió su cooperación y además el reconocimiento internacional,
ya que parecía un proceso democrático y moderno. Pero como dirían Adrián Lerner, no hubiese
sido posible sin el ataque sistemático a la Iglesia, ejerciendo como la figura modernizadora del
país, en contra de los que pretendían seguir por la vía tradicional, consiguiendo que las
denuncias de muchos miembros de las instituciones eclesiásticas se quedaran sin validez frente
a la sociedad peruana. Lo que para mí deja ver un doble discurso dirigido por un lado hacia el
acercamiento con las feministas y las organizaciones internacionales del desarrollo, y por otra
parte a combatir las críticas que pudieran surgir, creando un enemigo y configurándole una
imagen ante la sociedad que le restase credibilidad.

44
Por otra parte, creo que uno de los puntos más importantes de las investigaciones realizadas son
la recuperación de documentos como el de las cuotas establecidas por el Ministerio de Salud a
los distintos centros, repartiendo entre los miembros del personal un número de pacientes a
captar en un tiempo determinado. Si se hubieran encontrado más documentos no habría duda de
la culpabilidad del Estado, por lo menos desde mi punto de vista, el simple hecho de crear
cuotas para un plan de esterilización, está en contra de los principios con que se configura, ya
que el fin es que los ciudadanos puedan disfrutar a su libre elección, para ello el Estado debe
proporcionar los recursos suficientes a los centros de salud. Es verdad que el Dr. Aguinaga
afirma que las cuotas son necesarias para determinar las necesidades económicas que necesita el
país para poder llevar a cabo estas políticas, pero los testimonios de algunos médicos,
enfermeros o voluntarios, parecen concordar más con la teoría de que el personal de salud
estaba siendo presionado para conseguir pacientes que se esterilizasen.

Otras consecuencias a tener en cuenta fueron las 19 mujeres fallecidas por las operaciones, y las
malas prácticas médicas que se llevaron a cado, muchas veces por la situación de insalubridad o
el mal estado del aparato médico. Habría que añadir que en el informe de Giulia Tamayo ya
señalo la mala información dada a los pacientes, además de no haber el seguimiento post-
operatorio. Esto supone la violación de los derechos de los pacientes, que en el caso de las
personas quechua hablantes, se agravaría, ya que el desconocimiento del idioma hubiera
requerido que el personal de salud tuviera una formación previa para poder explicar
correctamente en que trataban las operaciones de ligadura de trompas y vasectomía.

La justicia se ha pronunciado hasta ahora solo en un caso, dando la razón a la mujer y culpando
al médico por malas prácticas, aunque actualmente sigue ejerciendo. Parece difícil que se abra
el caso ante los tribunales, ya que el caso se abre y se cierra dependiendo de quién entre en el
gobierno. No se sabe hasta qué punto influye que la CVR no incluyera los casos de
esterilización forzosa ha contribuido a que sea un tema excluido a la arena política, pero según
las investigaciones de Jocelyn E. Getgen, la no reparación hace más difícil a las victimas
organizarse y conseguir tener acceso al discurso público y político. Como hemos visto la
primera respuesta por parte de los indígenas llega en el 2000, cuando ya Fujimori no está en el
poder. Las 12 mujeres de Anta fueron las primeras, pero no las ultimas, se han registrado 2074
casos ante la fiscalía en el año 2016, pero la fiscal de momento ha cerrado el caso, por carencia
de pruebas contra Fujimori y sus ministros. Lo que sí parece claro es que la curación moral de
las victimas requiere el reconocimiento de lo sucedido.

Siendo difícil rastrear el pensamiento indígena, y todavía más sin poder realizar un trabajo de
campo, las conclusiones a las que he llegado sobre lo que piensan los quechuas sobre la
esterilización, ya están abordados por Alejandra Ballón en sus estudios. Parece que los
testimonios nos revelan que después de las operaciones, las mujeres y hombres indígenas sufren
rechazo por parte de sus comunidades, pero también de sus familias. En el caso del hombre se
produce una falta de autoestima, podemos decir una pérdida de virilidad, que le lleva a sufrir
insultos por parte de otros varones, terminando por irse de la comunidad. Las mujeres
esterilizadas también son atacadas por otras mujeres, pero también he recogido testimonios
sobre el maltrato por parte del marido o su abandono. Esto deja a las mujeres en una situación
de exclusión social, haciendo muy complicado que tengan la confianza necesaria para denunciar
los hechos.

Por otro lado, el desgaste físico de las mujeres está produciendo la perdida de los telares
tradicionales quechua. Estos telares son en muchos casos la base económica de las mujeres, que,
al tener dolores debido a las esterilizaciones, reducen su producción o en muchos casos

45
abandonan esta práctica, intentando buscar trabajo en las ciudades. Estoy de acuerdo con
Alejandra Ballón de que, si estas mujeres no enseñan a sus hijas como trabajar los telares, poco
a poco irán desapareciendo, y con ello desaparecerá el tejido tradicional, por lo que
desaparecerá parte de su cultura48.

Creo que la concepción quechua del nacimiento, de ayudas, para encontrar las claves del porque
estas esterilizaciones producen un efecto de exclusión para el individuo en la comunidad. Parece
claro que la ruptura del ciclo de fertilidad rompe la conexión entre la mujer y la Pachamama,
rompiendo así un lazo con su ontología, de hecho, la utilización del término “yermas”, daría
peso a esa teoría, ya que su significado liga a la mujer con la tierra. Puede que sea esta ruptura,
la que dé como consecuencia el rechazo social en sus comunidades, o también puede que lo que
se esté rompiendo sea el control del marido sobre la mujer, el patriarcado. Ya que en los
testimonios rebelan que los insultos suelen ir referidos a temas de la sexualidad de las mujeres,
además sus maridos comentan que ya no saben si son fieles al matrimonio. Lo que, si puede
concluir, desde mi punto de vista, es que para estas familias la esterilización supuso algo
negativo no solo físicamente sino socialmente.

Las políticas reproductivas son un tema que con lleva una gran discusión por parte de la
sociedad, la modernización de la medicina parece consolidarse y traer grandes beneficios de
salud, como por ejemplo el descenso de la mortalidad materna en el nacimiento. En Perú era
necesario una política que satisficiera a los ciudadanos, pero las practicas llevadas a cabo distan
mucho de ser un ejemplo a seguir por otros países, más bien es un hecho que muchos intentan
olvidar. Muchos médicos o personal de salud, que participaron niegan los hechos. La sociedad
peruana desde 1990 ha evolucionado mucho, parece que ahora las hijas de las esterilizadas
siguen la lucha que iniciaron sus madres, puede que poco a poco se esclarezcan más los hechos
del PNSRPF y más concretamente sobre las prácticas de la AQV, hasta entonces seguirá
habiendo algunas preguntas abiertas como: ¿Qué papel tuvieron las FF. AA y la policía en el
programa de PNSRPF?, tema que no ha sido estudiado históricamente, pero parece que está
relacionado con el “Plan Verde”.

Con este trabajo he querido introducir el término de coacción Estatal y coacción social, porque
creo que el régimen de Fujimori, funciono gracias al miedo. Este miedo social favoreció a que
las denuncias tardaran en salir, pero también el miedo de las feministas a perder lo que se había
conseguido en la mesa tripartita contribuyo a dejar de lado la autocrítica. El miedo, más las
ideas de modernización, convencieron a muchos médicos de la necesidad del plan AQV. Puede
que mi teoría sea un error, y que los médicos no cumpliesen con los protocolos establecidos por
el Ministerio, pero los testimonios señalan todo lo contrario. Aunque sí que parece que muchos
médicos tenían una mentalidad etnocentrista, por lo que al indígena le veían como el culpable
del retraso económico o social del país. Creo que, de este factor racial de la sociedad, Fujimori
se aprovecha, utilizando los cuerpos de las mujeres como un “campo de batalla”, que produjo en
la mayoría de casos, una violación sistemática de los derechos humanos.

48
(Geertz 1987:89). “El concepto de cultura al cual me adhiero (…) denota una norma de
significados transmitidos históricamente, personificados en símbolos, un sistema de
concepciones heredadas expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales los hombres
se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento de la vida y sus actitudes con respecto
a ésta”.

46
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