“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”.
UNIVERSIDAD DE HUÁNUCO
DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
CURSO:
Conciliación, Negociación y Arbitraje
TEMA:
Ley N° 26872
ALUMNO:
Sifuentes Rosales Gian Marco
PROFESOR:
Soto Palomino Fernando
CICLO Y SECCIÓN:
III, H
HUÁNUCO, JULIO DE 2023
Ley de Conciliación y su Reglamento
Ley N° 26872
La Ley de Conciliación N° 26872 es una ley que regula el procedimiento de conciliación
extrajudicial en el país, también establece la importancia de la institucionalización y
desarrollo de la conciliación como mecanismo alternativo de solución de conflictos en el
país. La conciliación es una institución consensual y no constituye un acto jurisdiccional.
También podemos decir que esta ley establece los principios, requisitos y procedimientos
para llevar a cabo la conciliación como un método alternativo de resolución de conflictos.
Algunos puntos importantes de la Ley de Conciliación N° 26872 son:
1. Ámbito de aplicación: La Ley de Conciliación abarca una amplia gama de conflictos
jurídicos, incluidos los civiles, comerciales, laborales, penales y familiares. Como
resultado, las partes en este tipo de conflictos tienen la opción de resolver sus
diferencias a través de la conciliación en lugar de recurrir al sistema judicial
tradicional. El objetivo de la ley es animar a las partes a buscar soluciones amistosas
fuera de los tribunales y facilitar la resolución pacífica de los conflictos.
2. Es voluntario: Dado que la conciliación es un proceso voluntario, ambas partes
deben estar de acuerdo en participar, es decir, no se puede obligar a una parte a
participar en la conciliación si decide no hacerlo. La posibilidad de elegir entre
buscar una solución mutuamente aceptable a través de la conciliación o acudir a los
tribunales está garantizada por la voluntad de las partes de participar
voluntariamente.
3. Confidencialidad: Esto significa que toda la información compartida durante las
sesiones de conciliación, así como los documentos y propuestas presentados,
deben mantenerse en estricta confidencialidad. Esta disposición busca crear un
ambiente seguro y propicio para la comunicación abierta y sincera entre las partes,
promoviendo así un clima de confianza y facilitando la búsqueda de soluciones
mutuamente beneficiosas.
4. Neutralidad e imparcialidad del conciliador: En el proceso de conciliación, el
conciliador es un actor clave. La Ley de Conciliación estipula que el conciliador debe
ser neutral e imparcial, lo que implica que no debe tener ningún interés personal en
las partes implicadas en la disputa ni ningún otro posible conflicto de intereses.
Todas las partes reciben el mismo trato, se escuchan sus opiniones y la neutralidad
e imparcialidad del conciliador favorecen el éxito del diálogo entre ellas. El
conciliador actúa como mediador objetivo, ayudando a las partes a identificar sus
principales preocupaciones y a encontrar soluciones innovadoras y amistosas.
5. Acuerdo de conciliación: Si las partes llegan a un acuerdo durante el proceso de
conciliación, este acuerdo tiene la misma fuerza legal que una sentencia judicial. El
acuerdo se convierte en un contrato vinculante entre las partes, y ambas están
obligadas a cumplir con los términos y condiciones establecidos en él. El acuerdo
puede abordar una amplia variedad de temas, como la compensación financiera, la
entrega de bienes, la resolución de disputas contractuales, entre otros.
6. Proceso de conciliación extrajudicial: La ley establece el marco para el proceso de
conciliación extrajudicial. Este proceso implica que las partes involucradas en un
conflicto acudan a un centro de conciliación debidamente autorizado para llevar a
cabo las sesiones de conciliación. Durante estas sesiones, las partes tienen la
oportunidad de presentar sus puntos de vista, discutir los problemas en disputa y
buscar soluciones mutuamente aceptables con la ayuda del conciliador. El proceso
se basa en la comunicación, la escucha activa y la negociación entre las partes.
7. Efectos suspensivos del plazo de prescripción: Durante el proceso de conciliación, el
plazo de prescripción de las acciones judiciales relacionadas con el conflicto se
suspende. Esto significa que el tiempo que transcurre durante el proceso de
conciliación no se tiene en cuenta para determinar si una acción legal ha prescrito.
Esta disposición permite a las partes buscar una solución amistosa sin preocuparse
por el vencimiento de los plazos legales.
8. Centros de conciliación: La ley establece la creación y funcionamiento de centros de
conciliación debidamente autorizados por el Ministerio de Justicia. Estos centros son
instituciones especializadas encargadas de facilitar el proceso de conciliación
extrajudicial. Los centros de conciliación cuentan con conciliadores capacitados y
brindan un entorno neutral y confidencial para las sesiones de conciliación. Además,
supervisan y promueven la calidad y eficiencia del proceso de conciliación en
cumplimiento de la ley.
1. El proceso conciliatorio. (art. 12, ley 26872 / DS. N° 017-2021-JUS)
La regla general será que todas aquellas personas que deseen contar con los servicios de
un centro de conciliación o juzgado de paz que realice dicha actividad, deberán elaborar su
respectiva solicitud. A través de la misma lo que se desea es obtener no solamente una
correcta identificación de las partes en conflicto, sino también acceder a información que
nos permita una adecuada descripción de los hechos que ocasionaron el surgimiento del
conflicto. Según lo que se puede concluir del estudio de nuestra normativa, son
básicamente dos las maneras por las cuales los interesados pueden obtener la aludida
Solicitud de Conciliación.
1.1 Designación del conciliador.
Una vez que el solicitante posea su respectiva solicitud de conciliación, se puede dar inicio
al proceso. Así, recepcionado dicho documento por parte del centro de conciliación, en el
día se procederá a designar al respectivo conciliador. Esta actividad se encuentra a cargo
del Director del centro de conciliación quien, en atención a las características del conflicto,
procederá a la elección. Además de su designación, se le notificará al conciliador la
identificación de las partes y la materia por la cual se le ha convocado.
1.2 Notificar la designación del conciliador al solicitante.
Al día siguiente de recibida la solicitud, el centro comunicará al solicitante la identificación
de la persona que ha sido designada como conciliador extrajudicial para su conflicto.
Asimismo, se le hará saber que, en caso de no estar conforme con la designación
efectuada, tendrá la posibilidad de objetarla tomando como base los causales de
impedimento, recusación y abstención establecidos en el Código Procesal Civil. Esta última
actividad deberá efectuarse dentro del día útil siguiente a la recepción de la aludida
comunicación. Por otro lado, una vez que el solicitado conoce de la identidad del
conciliador, tiene éste a su vez la oportunidad de objetar dicha designación hasta 24 horas
antes de celebrarse la audiencia de conciliación. En esta misma fecha, es decir al día
siguiente de recibida la solicitud, el centro entregará al conciliador toda información que
haya sido puesta a disposición del centro es decir la solicitud y sus respectivos anexos. De
la misma manera el conciliador puede, sobre la base del análisis que realice en ese día,
manifestar su decisión de no continuar con su participación en dicho procedimiento de
conciliación.
1.3 La audiencia de conciliación.
Es la más importante dentro del proceso conciliatorio. En casos de la conciliación en temas
de violencia familiar, no existe ninguna clase de articulado que señale alguna actividad
especial para el conciliador y las partes que intervienen en un proceso de conciliación.
Dado que el tema de conciliación en violencia familiar es sumamente importante y extenso,
nos reservamos el comentario del mismo para otra oportunidad. De llegar a contarse o no
con la presencia del conciliador y de las partes intervinientes en el conflicto, pueden darse
los siguientes supuestos:
1. Las partes llegan a un acuerdo total y se da por concluido el proceso.
2. Las partes llegan a un acuerdo parcial y se da por concluido el proceso.
3. Las partes no se llegan a poner de acuerdo y se da por concluido el proceso.
4. Las partes no asisten a una sesión y se da por concluido el proceso.
Se puede llegar a presentar otra clase de situaciones como la siguiente: ¿Qué hacer
cuando el que no asiste es el conciliador? Una situación de esta naturaleza no debería
escapar a la consideración de ningún centro de conciliación. El secretario general del
centro, con previa aceptación de las partes, debería asumir la conducción de dicha
audiencia. Debemos agregar que independientemente del resultado del proceso, se deberá
emitir un acta de conciliación, la cual a su vez deberá ser registrada en el Libro de Registro
de Actas del centro, (artículo 70 del reglamento). Por otro lado, a cada una de las partes se
le entregará copia certificada de dicho documento. La certificación de dichas actas deberá
estar a cargo del secretario general del centro de conciliación. Es pertinente acotar que
cada vez que alguna de las partes intervinientes en el procedimiento de conciliación desee
obtener nuevas copias certificadas del acta, deberá recurrir al centro de conciliación y
verificar en el Archivo de Actas el número de folio en el cual se encuentra registrado dicho
documento.
2. La conciliación extrajudicial y su funcionamiento.
La Conciliación Extrajudicial es una institución que se constituye como un mecanismo
alternativo para la solución de conflictos, por el cual las partes acuden ante un Centro de
Conciliación o al Juzgado de Paz Letrado a fin de que se les asista en la búsqueda de una
solución consensual al conflicto. Es importante destacar que la conciliación es una
institución consensual y no constituye un acto jurisdiccional.
La conciliación extrajudicial se caracteriza por su carácter voluntario, confidencial y flexible.
Las partes conservan el control del proceso y pueden tomar decisiones conjuntas para
resolver su disputa de manera más rápida y efectiva. Además, la conciliación puede ayudar
a mantener o mejorar las relaciones entre las partes, ya que fomenta la colaboración y la
búsqueda de soluciones mutuamente aceptables.
En muchas oportunidades se han presentado casos en los cuales dos o más partes en
conflicto concurren al centro de conciliación, con el fin de llegar a un acuerdo en el menor
período de tiempo posible, pero el detalle radica en que dichas partes lo que en realidad
desean es que se realice una audiencia de conciliación en ese preciso instante, en atención
a que quieren arribar a una solución de una vez por todas y buscando además el respaldo
legal que brinda el acta de conciliación extrajudicial. Es aquí donde surge la disyuntiva: por
un lado, se tiene un proceso conciliatorio que implica respetar toda una serie de plazos y
actos; y por otro se encuentra con dos o más partes que buscan, a través de la conciliación
extrajudicial, poseer un documento que le dé fin a su controversia en un período de tiempo
que es inclusive mucho menor al señalado legalmente.
Cabe señalar que básicamente fueron dos los motivos que dieron lugar a la emisión de una
norma de esta naturaleza, los mismos que llegaron a traducirse en nuestros tan conocidos
principios de celeridad y economía.
1. Principio de celeridad: se refiere a la rapidez y prontitud con la que se busca resolver
un conflicto mediante la conciliación. Este principio busca evitar la dilación
innecesaria y garantizar que el proceso se lleve a cabo de manera oportuna. La
conciliación se considera un método más rápido que el litigio tradicional, lo que
permite a las partes resolver sus disputas de manera expedita y eficiente. La
celeridad es importante para evitar retrasos innecesarios y permitir que las partes
obtengan una solución en un plazo razonable.
2. Principio de economía: El principio de economía se refiere a la reducción de costos
asociados con el proceso de resolución de conflictos. La conciliación extrajudicial
tiende a ser menos costosa que un litigio prolongado, ya que evita los gastos legales
y administrativos adicionales que se pueden generar en un proceso judicial. Al optar
por la conciliación, las partes pueden reducir los costos asociados con los honorarios
legales, los trámites de presentación de documentos y otros gastos relacionados con
los tribunales. La economía es importante para hacer que la resolución de conflictos
sea más accesible y para fomentar un uso eficiente de los recursos tanto para las
partes como para el sistema judicial en general.
Era necesario hacer referencia a estos principios dado que nos permitirá dar una adecuada
opinión al caso planteado. En atención a lo expuesto, somos de la idea que la norma debió
establecer la realización de un proceso de conciliación inmediato. Si partimos del supuesto
de que la dación de esta ley tuvo como principal móvil buscar un proceso rápido,
económico y eficaz de resolución de conflictos, no comprendemos por qué no se llegó a
contemplar un supuesto de esta naturaleza. Conforme podrán advertir, la no observancia
de los plazos antes indicados puede llevar a que el centro sea sancionado de dos maneras:
multa o desautorización de funcionamiento, y en este último cabe la posibilidad que
posteriormente se disponga su cierre definitivo. Para finalizar debemos manifestar que, si
bien el centro de conciliación puede ser sancionado, el acta de conciliación seguirá
gozando de su carácter de título de ejecución.
3. Comentario
La Ley de Conciliación N° 26872 es un marco legal que establece los principios y
procedimientos para llevar a cabo la conciliación extrajudicial en el contexto de la
resolución de conflictos. Esta ley proporciona un enfoque alternativo para la solución de
disputas, promoviendo la comunicación, la negociación y la búsqueda de acuerdos
mutuamente satisfactorios.
Uno de los aspectos destacados de la Ley de Conciliación es su carácter voluntario, lo que
significa que las partes tienen la libertad de elegir someterse al proceso de conciliación.
Este enfoque respeta la autonomía de las partes y les brinda la oportunidad de resolver sus
disputas sin recurrir a un litigio prolongado y costoso.
La ley también enfatiza la importancia de la neutralidad e imparcialidad del conciliador,
quien desempeña un papel fundamental en facilitar la comunicación y el diálogo entre las
partes. La neutralidad del conciliador garantiza que todas las partes sean tratadas
equitativamente y ayuda a restablecer un equilibrio en las relaciones entre las partes en
conflicto.
Además, la Ley de Conciliación establece el principio de confidencialidad, lo que crea un
entorno seguro para las partes involucradas. Esto fomenta la apertura y la honestidad en
las discusiones, ya que las partes pueden compartir información de manera confidencial sin
temor a que se utilice en su contra en futuros procedimientos legales.
La posibilidad de homologación judicial es otro elemento destacado de la ley. Si las partes
llegan a un acuerdo durante el proceso de conciliación, este puede ser sometido a la
revisión y aprobación de un juez, otorgándole fuerza legal y garantizando su cumplimiento.
Esta homologación judicial brinda seguridad jurídica y permite que el acuerdo se ejecute de
manera efectiva si alguna de las partes no cumple con lo acordado.
En resumen, la Ley de Conciliación N° 26872 proporciona un marco legal sólido para la
implementación de la conciliación extrajudicial como un método efectivo de resolución de
conflictos. Al promover la comunicación, la colaboración y la búsqueda de soluciones
mutuamente satisfactorias, esta ley ofrece una alternativa valiosa y promueve un sistema
de justicia más accesible y eficiente.