Maestrante: María Daniela Rosales P.
CI: 20.394.298
El conocimiento, un laberinto de posibilidades para las sociedades en evolución
Para abordar el presente ensayo, quiero partir de la premisa, que las sociedades en
cualquier contexto, siempre estarán en constante cambio, a merced de las circunstancias
que les toque vivir. Para ello en virtud de sus ámbitos de competencia la UNESCO, nos
presenta un informe titulado hacia las sociedades del conocimiento, en él se hallan a
manera de radiografía las orientaciones y bases para una sociedad en constante búsqueda
del conocimiento y su evolución. En un primer capítulo titulado, De la sociedades de la
información a las sociedades del conocimiento nos pone al tanto, que ante el auge de las
tecnologías de vanguardia como las telecomunicaciones, el internet y todas sus plataformas
y la variedad de herramientas que están al servicio de la sociedad, con el fin de abrir las
brechas de la información y comunicación, en una sociedad en constante cambio que por
múltiples razones no se termina de entender y aceptar las abísmales distancias entre los
países desarrollados, los países en vías de desarrollo y las sociedades en constante
decadencia de todo tipo de recursos. En tal sentido la UNESCO, en sus distintas
declaraciones ha dejado por sentado, que una de las causas que generan ese distanciamiento
entre individuos de una misma sociedad, está como factor común el poder adquisitivo, el
cual va a permitir un mayor desarrollo del ser humano en los que prevalezcan los derechos
de este y que a su vez habrá el camino a la humanización del proceso de mundialización,
tanto individual como colectivo. Por otro lado, el rol que juegan los Derechos Humanos,
específicamente los relacionados con la salvaguarda y promoción de los derechos y
libertades, tanto civiles como políticos, así como el pacto internacional de derechos
económicos sociales y culturales y en especial la libertad de expresión como derecho
humano fundamental que pueda contribuir a resolver una gran cantidad de problemas, entre
ellos los económicos, conducentes a reducir la brecha digital y las desigualdades en el
desarrollo. Así mismo se busca que prevalezcan las sociedades del conocimiento y se les
asignen como finalidad ir hacia el fortalecimiento del ser humano, que vincule el
conocimiento y desarrollo, que posibiliten el camino hacia un mundo más justo, más
humano, que reduzca la brecha entre ricos y pobres, entre países desarrollados y países en
vías desarrollo, con preponderancia en los derechos civiles, políticos y sociales, que
conlleven a una mayor libertad y autonomía de los derechos, estos ya divulgados en los
objetivos del milenio, celebrados en el año 2000. por otra parte, en el segundo Capítulo,
titulado “Sociedad en redes, conocimientos y nuevas tecnologías, se nos exhorta de
manera de manera explícita, que ahora más que nunca, ante las nuevas perspectivas de
crecimiento y desarrollo, se dieron origen las sociedades en redes con sus nuevas y
variadas tecnologías al servicio de la sociedad, muchas de ellas sustentadas en las redes del
conocimiento, que se originaron por la llegada de las nuevas tendencias de la
innovaciones , amparadas en las tecnologías de la información y las comunicaciones.
En el texto se hace énfasis en el advenimiento de lo virtual, con la revolución digital y la
revolución de la información, plataformas que permitieron crear nuevas posibilidades para
el desarrollo personal y colectivo, creando la interactividad, que permite una mayor
accesibilidad al conocimiento de intereses particulares y comunes, que facilitan la
aparición del conocimiento e intercambios de toda índole, con el propósito de crear una
mejor accesibilidad de las informaciones a través de las tecnologías digitales, que pueden
ser transmitidas y almacenadas en dispositivos, permitiendo el acceso en línea desde
cualquier punto y avizorando una nueva era del conocimiento, basada está en la
aceleración de las tecnologías interactivas, transformándolos en un recurso valioso que
permite abrir nuevas posibilidades de trabajo, en la que la economía del conocimiento
origino una nueva etapa de desarrollo, y que de alguna manera llego para remplazar el
capital físico de trabajo gracias a los avances del conocimiento, generando una mayor
amplitud de productividad en diversos campos, de igual manera en el control y asistencia
satelital de algunas actividades relacionadas con la investigación, así como el uso de las
biotecnologías, en la salud, la agricultura, educación y los servicios de atención pública,
con la particular consecuencias que las economías emergentes deben redoblar los esfuerzos
en inversiones de alta tecnología para no quedarse rezagados. De igual manera se exhorta a
las comunidades a asumir una mayor interactividad que les permita en tiempo real, mejores
comunicaciones y una mayor accesibilidad a la información en redes, que les faculte el
trabajo colectivo y la adquisición de conocimientos en común, creándose así la aparición
de una nueva escala de comercialización de lo inmaterial, teniendo muy en cuenta, que las
economías basadas en el conocimiento crean más desigualdades entre los países ricos y
pobres, dejando estancadas las economías más deprimidas por falta de inversiones en
infraestructuras y tecnologías de vanguardia.
En tal efecto en el tercer capítulo titulado, La sociedad del aprendizaje. Se deja por
sentado que aprender a adaptarse a los nuevos conocimientos, ahora más que nunca es
imperativo, si quiere seguir emergiendo ante un mundo tan cambiante que exige seguir a
la par de las innovaciones del siglo XXI amparado en los adelantos de las ciencias
cognitivas que ponen al servicio de la humanidad las herramientas para seguir la pauta de
un mundo en constante cambio, respaldado por las nuevas tecnologías que aportan
información instantánea, con la sabida consecuencia que las innovaciones, si no son
accesibles a todos los miembros de la sociedad por igual, se crea un gran distanciamiento
entre dos generaciones, en primer lugar las llamadas emergentes que logran seguir el ritmo
a las revoluciones del conocimiento con acceso a las tecnologías de vanguardia, y en
segundo lugar una generación que podríamos llamar de papel, aferradas a la tinta impresa
que se fueron quedando rezagadas en los viejos paradigmas del aprendizaje , en los que
prevalecía los modelos de repetición y permanencia, y que a su vez, miraron con desdén el
auge de las tecnologías como el internet y las servidores que llegaron aceleradamente para
crear nuevos estamentos culturales, facilitando la información de manera inmediata y
actualizada. No sin dejar claro que, muchas de las instituciones escolares y sus
protagonistas, corrieron la misma suerte al encontrarse que la evolución de los recursos del
aprendizaje fue tan fugases y en muchos casos ajenos, que las viejas generaciones no se han
amoldado a los nuevos paradigmas de aprendizaje. Por otra parte se recalca el rol que
desempeñan las mujeres en las sociedades del conocimiento, en la que se deja ver cómo se
han ido estrechando las brechas entre ambos sexos, al compartir jurídicamente los derechos
con respecto a los conocimientos y su utilidad, en contra parte del rol que juegan los
factores socioculturales de cada sociedad en particular.
Para finalizar, en los tres capítulos mencionados anteriormente, es notable que siempre
al servicio de las sociedades haya estado las telecomunicaciones, el internet y todas sus
plataformas en general, con la finalidad de mantener ese la brecha entre la información y la
comunicación. Más adelante, se dio origen a las nuevas tendencias de innovaciones en
cuanto a las tecnologías de información y las comunicaciones, es decir, el mundo virtual.
Sin embargo, en la actualidad se observa un mundo tan cambiante dejando claro en como
aprender adaptarse a nuevos conocimientos tecnológicos.