Unidad 6
Unidad 6
En tanto que creamos solamente en el inmediato futuro, no es mucho lo que podemos hacer. Es probablemente imposible para
nosotros terminar con las guerras. No podemos destruir el excesivo poder del Estado o la propiedad privada. No podemos llevar
una nueva vida a la educación. Aunque podemos ver el mal, no podemos curarlo por medio de ninguno de los métodos políticos
conocidos. Debemos reconocer que el mundo está gobernado con un espíritu erróneo y que un cambio de espíritu no puede venir
de un día a otro. Debemos confiar en que en el mañana, aquello que hoy piensan unos pocos, sea el ideal de muchos.
En general, se entiende que la acción moral tiene como finalidad alcanzar una vida buena. Por eso, uno de
los grandes interrogantes que se plantea la reflexión ética es saber en qué consiste esa vida buena y qué
camino se debe seguir para conseguirla. Diferentes corrientes filosóficas la han identificado con la conquista
de la felicidad. Así, podemos encontrar relacionado el bienestar (la felicidad) con el placer, con la ausencia
de dolor, con el conocimiento, etc. En definitiva, normalmente se ha entendido la felicidad como la posesión
de un determinado bien, sea este el que sea.
Las teorías éticas que identifican el sumo bien con la felicidad se denominan habitualmente eudemonistas.
Eudemonismo es un término de origen griego que significa Literalmente, posesión de un «buen demonio», es
decir, goce o disfrute de un modo de ser por el cual se alcanza la prosperidad y la felicidad.
Este tipo de éticas se llaman también éticas de fines o de bienes, porque la acción moral persigue un fin muy
concreto. Kant las llamó éticas materiales, ya que obedecen al esquema Si quieres ser feliz, debes hacer X.
Estas posturas se caracterizan también por identificar de forma plena la virtud o la excelencia moral con el
bien supremo y con la felicidad. La acción moral se convierte así en un camino para alcanzar dicho bien
supremo, que pasa a ser fin de toda acción y cuya función es proporcionarnos una vida buena.
El siguiente esquema resume dónde han situado las diferentes corrientes filosóficas este bien que nos
proporciona la felicidad.
ÉTICAS DE LA FELICIDAD
CORRIENTE PRINCIPALES
FINALIDAD DE LA ACCIÓN
FILOSÓFICA REPRESENTANTES
Actividad racional Eudemonismo Aristóteles
Autarquía Antístenes
Cinismo
(autosuficiencia) Diógenes
Vida Ataraxia
Zenón de Citio
conforme a (imperturbabilidad)
Estoicismo Séneca
la Apatheia
Marco Aurelio
naturaleza (apatía)
Epicuro
Hedonismo Epicureísmo
Lucrecio
Jeremy Bentham
Felicidad social Utilitarismo
John Stuart Mill
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
ACTIVIDAD 1.
Si, pues, de las cosas que hacemos hay algún fin que queramos por sí mismo, y de las demás cosas por causa de él, y lo que
elegimos no está determinado por otra cosa, es evidente que este fin será lo bueno y lo mejor. ¿No es verdad, entonces, que el
conocimiento de este bien tendrá un gran peso en nuestra vida y que, como aquellos que apuntan a un blanco, alcanzaríamos
mejor el que debemos alcanzar? Si es así, debemos intentar determinar, esquemáticamente al menos, cuál es este bien y a cuál
de las ciencias o facultades pertenece. […] Esta es, manifiestamente, la política. […] Pues aunque sea el mismo el bien del individuo
y el de la ciudad, es evidente que es mucho más grande y perfecto alcanzar y salvaguardar el de la ciudad; porque procurar el
bien de una persona es algo deseable, pero es más hermoso y divino conseguirlo para un pueblo y para ciudades.
Realiza un breve escrito dónde identifiques por que defiende Aristóteles que la ética debe estar supeditada a la política
Aristóteles denomina de forma general «política» a la ciencia que abarca la actividad moral de los hombres,
ya sean considerados como individuos (en su dimensión particular) o como ciudadanos (en su dimensión
social). Esta «política» (también llamada filosofía de las cosas del hombre) se subdivide a su vez en ética y en
política propiamente dicha. Como vemos, la ética se subordina dentro de la obra del pensador griego a la
política, ya que para él, el individuo existe en función de la ciudad y no a la inversa. Hemos de tener presente
dicha supeditación para comprender de forma plena todo el pensamiento ético aristotélico: el bien supremo
debe ser siempre un bien común.
En sus diferentes acciones, el ser humano persigue siempre algún fin, que es entendido habitualmente como
bien. Dichos fines pueden ser de dos tipos:
• Fines relativos: los que perseguimos para conseguir fines y bienes últimos. Por ejemplo, persigo un
trabajo para conseguir dinero y poder comprar así comida y pagar una vivienda. Trabajo y dinero
son fines intermedios para poder vivir.
• Fin absoluto: fin último y supremo al cual tiende toda acción humana. Persigo la felicidad porque
quiero ser feliz, no porque me sirva para otra cosa.
Aristóteles considera que el bien supremo y el fin absoluto de toda acción es la felicidad. Ahora bien, ¿qué
es la felicidad? ¿Cómo se alcanza? ¿Qué bienes nos proporcionan la felicidad: el dinero y las riquezas, la salud,
el placer, el amor...? Para poder dar respuesta a estas cuestiones, Aristóteles analiza aquellos bienes que
diferentes tipos de personas de su época consideraban como necesarios para alcanzar la felicidad.
• El vulgo y los más groseros identifican la felicidad con el placer. Por ello, el amor por una vida
plagada de placeres corporales y goce es identificado por muchos como una vida feliz. Sin embargo,
según esto, poco o nada nos diferenciaría de las bestias, aunque sucumban a dicha actitud muchos
individuos de posición socialmente elevada.
• Las personas más desarrolladas y cultas, que se dedican generalmente a la política, consideran que
el bien supremo y la felicidad residen en el honor. Ahora bien, para Aristóteles este es un bien
individual, alejado del «bien común» de la polis.
• Aristóteles también analiza el tipo de vida dedicada a amasar riquezas. Para este pensador, los
bienes materiales solo sirven como medio para conseguir otras cosas. Este es, pues, un tipo de vida
inauténtico porque convierte en fin absoluto aquello que, en su justa medida, es necesario para
vivir (los bienes materiales). Un medio nunca puede convertirse en un fin absoluto.
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
Para Aristóteles, todo ser posee una función que le es propia y que viene determinada por su naturaleza. Una
silla sirve para sentarse y un cuchillo para cortar; si la silla es tan incómoda que no puedo sentarme en ella o
el cuchillo no corta, diremos, sin lugar a duda, que son una mala silla y un mal cuchillo. Sin embargo, si la silla
es cómoda y el cuchillo posee un filo que corta correctamente, diremos que son una buena silla y un buen
cuchillo.
Este razonamiento se aplica también a las actividades humanas: un buen zapatero será aquel que realice
buenos zapatos, aquellos que sean cómodos y permitan caminar sin que nos duelan los pies. Este «llevar a
cabo lo que le es propio a cada ser» es denominado virtud (areté o excelencia).
El hombre, al igual que el resto de los seres, posee su propia naturaleza. Así, para Aristóteles, el bien supremo
del ser humano está en el desarrollo de lo que al hombre le es propio y le distingue del resto de seres: la
actividad y el cultivo de la razón. Solo aquí, en este cuidado del alma humana como motor de nuestra
capacidad racional, podemos encontrar la felicidad.
Las virtudes éticas se derivan de la costumbre y de los hábitos a la hora de actuar. Tienen como función
principal orientar nuestra conducta hacia el bien, dominando para ello los instintos irracionales. Dicho
control se realiza, según Aristóteles, al situar nuestros actos en el justo medio entre el exceso y el defecto. De
esta manera, son catalogados como virtudes éticas:
▪ El valor, justo medio entre la temeridad y la cobardía (sería temerario tratar de cruzar una
autopista para ayudar a un accidentado, pero sería cobarde no hacer nada.).
▪ La justicia. En un sentido, puede entenderse como respeto a las leyes del Estado. En el
sentido específico de la ética, Aristóteles la vincula al reparto equitativo. Así, las ventajas, los
bienes, las cargas y las obligaciones deben ser repartidos siguiendo el criterio del justo medio
(el reparto justo sería aquel en el que todos deben aportar lo mismo o se llevan igual
proporción de lo repartido). Es la virtud ética más importante de todas.
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
Las virtudes dianoéticas están relacionadas con la actividad racional del hombre. Estas virtudes son propias
de la razón y deben ser aprendidas mediante el ejercicio intelectual: la educación. Entre ellas se encuentran:
▪ La prudencia. Consiste en la habilidad intelectual para distinguir las cosas necesarias de las
innecesarias, así como para saber elegir lo bueno y rechazar lo malo. Esta virtud es la guía de
las demás virtudes morales, ya que nos indica qué medios son necesarios para alcanzar los
fines deseados y el bien supremo.
El comienzo de las formas lógicas de pensar se sitúa tradicionalmente en la Grecia clásica, en torno al siglo
VI a.c.,
ACTIVIDAD 2
1. ¿Por qué se suele llamar «virtuosos» a los grandes músicos del piano, del violín, etc.?
2. ¿Es la teoría del reparto según el «justo medio» la mejor forma de distribuir los bienes o las tareas? Argumenta tu
respuesta teniendo en cuenta las posibles necesidades o posibilidades de los sujetos.
La caótica situación social en la que se encuentra el mundo helénico tras la muerte de Alejandro Magno (323
a. C.) propicia que la reflexión ética se centre en el concepto de «naturaleza», entendida como un todo
armonioso del que forma parte el hombre. De entre todas ellas, vamos a analizar tres escuelas de este
naturalismo ético: la cínica, la estoica y la epicúrea.
Zenón de Citio abrió hacia el año 306 a. C. una escuela filosófica en la stoa poikile, el pórtico decorado que
daba entrada al ágora de Atenas. Del pórtico (stoa) deriva el nombre de «estoicismo». Crisipo y los romanos
Séneca, Epícteto y Marco Aurelio son, junto con el propio Zenón, los principales representantes de esta
corriente.
Todo el sistema filosófico estoico gira en torno a la ética. Para esta corriente existen unas leyes naturales
que actúan de forma inexorable sobre todos los seres, incluido el ser humano. Así, mientras la física nos
explica cuáles son esas leyes, y la lógica permite que las conozcamos a través de la razón, solo la ética nos
puede enseñar a vivir de acuerdo con dichas leyes.
La ética estoica puede resumirse en la siguiente sentencia: vive de acuerdo con la naturaleza. Por ello, solo
podemos alcanzar la felicidad si conocemos en profundidad las leyes naturales que rigen nuestro destino y
las aceptamos de forma serena. Esta serenidad surge cuando ejercemos un control absoluto sobre nuestras
pasiones (apatheia1). Una vez controladas dichas pasiones y comprendido el orden natural que envuelve al
ser humano, el sabio alcanza la ataraxia2, es decir, la imperturbabilidad del espíritu. De esta forma, entra en
sintonía con la naturaleza y accede a un estado de serena felicidad.
El epicureísmo es la doctrina filosófica inspirada en los escritos de Epicuro de Samos. Fue sistematizada y
ampliada con posterioridad por el pensador romano Lucrecio. Conocida también como hedonismo, esta
corriente defiende que la felicidad reside en el goce y el placer, tanto del alma como del cuerpo (hoy día
todavía se sigue utilizando el término hedonismo para referirse a posturas que defienden el goce y el placer
como fin de la vida). La originalidad y novedad de esta teoría radica en que tiene en cuenta lo físico y lo
corpóreo como medio para acceder a la felicidad y a la vida en sintonía con las necesidades connaturales del
hombre.
ACTIVIDAD 3
Parte de nuestros deseos son naturales, y otra parte son vanos deseos; entre los naturales unos son necesarios y otros no; y entre
los necesarios, unos los son para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo y otros para la vida misma. Conociendo bien estas
clases de deseos es posible referir toda elección a la salud del cuerpo y a la serenidad del alma porque en ello consiste la vida feliz.
[…] Por eso decimos que el placer es el principio y fin del vivir feliz. Pues lo hemos reconocido como bien primero y connatural. […]
Por ello, cuando decimos que el placer es el objetivo final, no nos referimos a los placeres de los viciosos, sino al no sufrir dolor en
el cuerpo ni estar perturbado en el alma. Porque ni banquetes ni juergas constantes […] dan la felicidad, sino el sobrio cálculo que
investiga las causas de toda elección o rechazo. […] El más grande bien es la prudencia, de ella nacen las demás virtudes. […] Y las
virtudes están unidas naturalmente al vivir placentero.
Escribe una breve disertación en la que des respuesta a las siguientes preguntas y a la visión sobre ello que se expone en el
texto.
c) ¿Se puede hablar de «felicidad», desde el punto de vista ético, prescindiendo de los demás?
d) ¿Es uno de los grandes retos de nuestra época proporcionar una vida feliz a todo el mundo?
f) ¿Los modos de vida de los países desarrollados son los más adecuados para ello?
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
El utilitarismo surgió a finales del siglo XVIII en Inglaterra. Sus principales representantes son Jeremy
Bentham, John Stuart Mill y Henry Sigwick. Estos pensadores trataron de solucionar los problemas que
dejaron sin resolver las éticas hedonistas (que identifican felicidad con bien, pero restringen su campo de
acción al individuo, dejando de lado su dimensión social) y las éticas formales (que conceden gran
importancia a la persona, pero no se preocupan en exceso por el fomento del bien o la felicidad).
Los utilitaristas identifican felicidad y justicia con el bien social (por ejemplo, que todo el mundo tenga acceso
a la educación es mejor que si solo lo tienen unos pocos). Así, para estos pensadores, nuestros actos deben
realizarse teniendo en cuenta cuál de ellos producirá, o puede esperarse que produzca, el mayor bien posible
y minimicen el mal para el mayor número de personas. Este fin moral es el llamado principio de utilidad o
beneficio. En todo lo que hacemos ha de perseguirse el mayor excedente de bien sobre el mal (o el menor
excedente posible de mal sobre el bien). Por ejemplo, si puedo elegir entre ir a pie o en coche al trabajo,
debo elegir ir a pie. Esta acción produce mayor bien, ya que ayudo a que no se incrementen los niveles de
contaminación.
Según Bentham, el interés general de la comunidad se mide por la suma de los intereses individuales. No
importa la situación social o económica de las personas, cada uno de los intereses individuales tiene que
tener el mismo peso en la medición del bienestar general. La felicidad que una norma o ley produce debe
resultar de la suma del estado de los afectados por la ley.
Ahora bien, con independencia de lo que sean el bien y el mal, este principio necesita que puedan medirse
y compararse el uno con el otro por algún método cuantitativo.
El cálculo hedonista es el intento «científico», elaborado por Bentham, para establecer una medición de los
placeres. Se basa en la valoración del placer y el dolor que una acción puede producir.
Bentham también explicó detalladamente el mecanismo con el que debían efectuarse los cálculos de
bienestar. Para hacer un cálculo exacto de cualquier acción que afecte a los intereses de la comunidad,
deberíamos atenernos al siguiente esquema:
Placeres Dolores
derivados del derivados del
primer placer primer dolor
ACTIVIDAD 4
El credo que acepta la utilidad o principio de la mayor felicidad como fundamento de la moral, sostiene que las acciones son justas
en la proporción con que tienden a promover la felicidad; e injustas en cuanto tienden a producir lo contrario de la felicidad. Se
entiende por felicidad el placer, y la ausencia de dolor; por infelicidad, el dolor y la ausencia de placer.
Realiza una comparación de las tesis defendidas por Mill en este texto con las dificultades que encontramos en el cálculo
hedonista utilitarista.
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
La filosofía utilitarista, en su afán por encontrar una guía que oriente nuestras acciones en busca del mayor
bien para el mayor número de personas, ha experimentado diferentes transformaciones. La distinción más
común se realiza según se analice el acto o la norma. Surgen así dos tipos fundamentales de utilitarismo: el
utilitarismo del acto y el utilitarismo de la norma.
UTILITARISMO DE LA
UTILITARISMO DEL ACTO
NORMA
- No existen normas
generales que regulen la - Existen normas de
acción humana. aplicación general.
La elección racional sobre qué hacer o qué norma elegir para orientar nuestra acción moralmente necesitan
un principio de justicia que complemente al principio de utilidad. ¿Qué es más justo: que un bien alcance a
una persona o a varias?
La reflexión filosófica sobre la justicia es, hoy por hoy, uno de los temas más candentes en las modernas
reflexiones éticas. ¿Podría entenderse acaso una moral que afectase solamente a unos pocos? ¿Cuánta gente
tiene derecho a una vida buena?
La justicia ha pasado de ser considerada una virtud individual (recordemos que para Aristóteles era la virtud
moral por excelencia, y por ello perteneciente al sujeto), a ser una cualidad buscada y deseada en los sistemas
de organización social. De hecho, como cualidad de un tipo determinado de orden social, la justicia se
entiende como condición necesaria para una vida buena. Por este motivo, la ética se ve obligada a incluir en
sus reflexiones a la filosofía política, inclusión ya entrevista por los pensadores griegos, y que hoy día
podemos encontrar de forma generalizada en el actual panorama filosófico. Así, la ética se planteará
cuestiones del tipo: ¿cómo debe estar constituido el principio de justicia?, ¿cómo debe actuar para orientar
nuestra acción éticamente y ayudarnos a elegir la opción adecuada a la hora de tomar una decisión?
ACTIVIDAD 5
La desigualdad económica entre países ricos y pobres, el avance incontrolado de la tecnociencia o la destrucción del medio son
alguno de los grandes problemas de nuestro tiempo. ¿Es necesaria la inclusión de un principio de justicia que afecte a la política
o es suficiente la reflexión ética para encontrar soluciones a dichos problemas?
La filosofía de Tomás de Aquino descansa, en sus presupuestos básicos, sobre la obra de Aristóteles. Así,
igual que el filósofo griego, Santo Tomás identifica la justicia con una virtud moral, entre las que ocupa un
lugar preferente.
La justicia, como virtud, aspira a dar a cada cual lo que le pertenece. Ahora bien, también posee otra
peculiaridad: necesita la relación con «otro u otros sujetos». Así, mientras que puedo perder los nervios yo
solo o tener templanza cuando no encuentro algún objeto perdido, la justicia considerará mi acción si tiene
consecuencias sobre los demás (robar a un compañero el objeto que no encuentro, mostrarme violento con
los que están a mi alrededor, etc.).
Esta peculiaridad de la justicia hace que esta virtud no pueda ser analizada únicamente desde una perspectiva
ética, ya que las relaciones sociales son reguladas primordialmente por la política.
Para Tomás de Aquino, igual que para Aristóteles, el ser humano posee una
naturaleza netamente social. La satisfacción de ciertas necesidades
(seguridad, alimento, amor o comunicación) solo puede llevarse a cabo en una
vida en comunidad. Por ello, el bien de la sociedad (el bien común) está
siempre por encima del individual.
ACTIVIDAD 5
Lo primero de la justicia, dentro de las demás virtudes, es ordenar al hombre a las cosas que están en relación con el otro. Implica,
en efecto, cierta igualdad, como su propio nombre manifiesta. Vulgarmente se dice que las cosas que se igualan se ajustan. Ahora
bien: la igualdad se establece con relación a otro. Pero las demás virtudes perfeccionan al hombre solamente en aquellas cosas
que le convienen a él mismo […]. En cambio, lo recto que hay en el acto de la justicia, se distribuye por relación a otro sujeto.
¿Tiene sentido hablar de justicia fuera de la sociedad o de la relación con las demás personas?
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
Junto a la justicia general o legal, cuya función es orientar al hombre hacia el bien común, Tomás de Aquino
sitúa una justicia particular. Este tipo de justicia trata de regular los derechos que todo ser humano posee
frente a otros individuos o frente a la comunidad. Siguiendo su inspiración aristotélica, distingue entre dos
tipos de justicia particular:
Así, será justo todo intercambio, ya sea de bienes, obligaciones, etc. que obedezca los principios dictados
por la justicia conmutativa. Por ejemplo, si tenemos que recoger el material deportivo después de la clase
de Educación Física, lo justo sería que todo el mundo recogiera el mismo número de cosas. Igualmente,
entenderemos como justo un reparto que se realiza de forma equitativa, según un orden distributivo,
cuando se valoran las necesidades que cada uno pueda tener o los méritos que haya conseguido. Por
ejemplo, el profesor atiende en clase a todos los alumnos, pero dedica más tiempo a aquellos que van peor
en la asignatura.
La justicia, virtud ética por excelencia, necesita de los órganos de autoridad para velar por el buen
cumplimiento del principio y su correcta aplicación (en los ejemplos anteriores, el profesor). En otras
palabras, la ética, como en el caso de Aristóteles, queda supeditada a la política.
La teoría ética del filósofo alemán Max Scheler, aunque no puede ser considerada en sentido estricto una
ética de la justicia, nace de la crítica a las éticas teleológicas. Estas identifican el bien con ciertas cualidades
de los objetos, tal y como lo había hecho el utilitarismo, y se apoyan en un principio subjetivo de utilidad para
convertir ciertos principios en valores (por ejemplo, la juventud se ha convertido en valor en las sociedades
contemporáneas).
Para Max Scheler, los valores son cualidades independientes de los bienes a los que acompañan y son
plenamente objetivos. No son creados por el ser humano sino que pueden ser conocidos a través de una
intuición emocional (es como si la belleza o la justicia fueran un objeto que puede ser visto igual por todo el
mundo). De esta forma, el autor trata de acabar con el subjetivismo y el relativismo ético. Así, para Scheler,
el ser humano lo es porque posee la capacidad de experimentar emocionalmente los valores. Esto le
convierte en el único sujeto con posibilidad de ser moral.
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
▪ Bipolaridad: todo valor lleva aparejado un “contravalor”. Si existe el placer, es porque además existe
el dolor.
▪ Jerarquía: su importancia varía de mayor a menor. ¿Qué es para ti más importante: sentir placer o
vivir en un mundo en el que impere la justicia?
Valores religiosos
Sagrado - profano
Valores espirituales
Valores vitales
Valores sensibles
Placer - dolor
ACTIVIDAD 6
Si bien nadie ha intentado reducir los valores a las cosas, no hay duda que se confundió a aquellos con los objetos materiales que
los sostienen, esto es, con sus depositarios. La confusión se originó en el hecho real de que los valores no existen por sí mismos,
sino que descansan en un depositario o sostén que, por lo general, es de orden corporal. […] Para evitar confusiones en el futuro
conviene distinguir, desde ya, entre los valores y los bienes. Los bienes equivalen a las cosas valiosas, esto es, a las cosas más el
valor que se les ha incorporado. Así, un trozo de mármol es una mera cosa; la mano del escultor le agrega belleza (…), y el
mármol-cosa se transformará en una estatua, en un bien. La estatua continúa conservando todas las características del mármol
común –su peso, su constitución química, su dureza, etc.–; se le ha agregado algo, sin embargo, que la ha convertido en estatua.
Este agregado es el valor estético. Los valores no son, por consiguiente, ni cosas, ni vivencias, ni esencias; son valores.
Realiza una reflexión personal en la que compares la tesis sobre los valores defendida en este texto con la aportada por Max
Scheler.
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
El filósofo norteamericano John Rawls, cuya obra más influyente es Teoría de la justicia (1971), inició su
reflexión sobre la justicia social como reacción al utilitarismo y el intuicionismo. Según Rawls, a lo largo de
la historia, la mayoría de las reflexiones éticas han tratado de definir y analizar el concepto de justicia. Sin
embargo, el verdadero reto consiste en elaborar una teoría aplicable en nuestras sociedades, en personas
reales, que describa los tipos de prácticas e instituciones sociales que nos permitan vivir en un mundo más
justo. Para Rawls, todas las sociedades humanas se rigen por el siguiente esquema.
ARMONÍA CONFLICTO
Para que puedan cumplirse todos los requisitos a la hora de elaborar los principios de justicia, Rawls propone
cubrir a los sujetos con un «velo de ignorancia». Si, en condiciones socialmente normales, los integrantes de
una comunidad tratasen de decidir cuáles deberían ser esos principios, cada uno haría valer su posición: los
que más poseen intentarían defender sus posesiones, los menos favorecidos querrían un mayor reparto de
bienes. En definitiva, los principios así obtenidos no serían ni imparciales ni desinteresados.
El «velo de ignorancia» aparece como una situación hipotética que haría que todos los hombres decidiesen
desde una posición libre y con absoluta igualdad entre ellos. Es como si, durante un instante, nos
librásemos de la envidia, la vanidad, la avaricia, las diferencias de estatus, la raza, la religión, la cultura, las
aspiraciones personales, etc. En definitiva, nos despojamos de todo lo que separa a unos hombres de otros.
Rawls denomina a esta situación hipotética posición original.
A pesar de que dicha situación pueda parecernos compleja, ilusoria o imposible, no es muy diferente de la
postura que tomamos cuando debatimos sobre asuntos relacionados con la moral. Olvidamos nuestras
características particulares para igualar a todos los seres humanos y elaborar principios de validez universal.
Por ejemplo, si pienso que la violencia no es buena, lo hago de forma universal, no para unos sí y para otros
no.
De este modo, los seres humanos elegirían unos principios de justicia que pudieran aceptar fueran cuales
fueran sus condiciones vitales. Esto es, como no «sabemos» qué vida podremos tener, todo el mundo tratará
de que los bienes sociales primarios alcancen a toda la sociedad.
Rawls está plenamente convencido que, desde una posición original, todos los sujetos elegirían la siguiente
concepción general de la justicia. El propio Rawls escribe que todos los bienes sociales primarios –libertad y
oportunidades, ingresos y riqueza, y las bases del autorrespeto– se distribuirán por igual, a menos que una
distribución desigual de cualquiera de estos bienes o de todos ellos sea ventajosa para los menos favorecidos.
Esta concepción general implica además dos principios de justicia y unas reglas de prioridad para su
aplicación.
Los bienes sociales primarios son aquellos que se deben distribuir. Los principios de justicia nos orientan
sobre cómo hacerlo. No obstante, para que dichos principios se cumplan se hace necesaria la intervención
de un sistema político justo. De nada sirve poseer unas leyes justas si la organización política no las pone en
práctica.
Queda claro que dicho sistema político debe actuar siguiendo los dictados de los principios de justicia. Sin
embargo, no basta con que impere la justicia en el reparto de los bienes primarios. La actuación de los
gobiernos debe tener unos límites claros, los marcados por las libertades básicas enunciadas por Rawls. La
libertad aparece como el bien máximo al que puede aspirar el ser humano, pues constituye el fundamento
mismo de la moralidad humana, y ningún gobierno puede anularla.
Así, un Estado justo será aquel en el que los principios de justicia se respeten y guíen la práctica totalidad de
las decisiones, tanto institucionales como individuales, que afecten a los sujetos miembros de ese Estado. Sin
embargo, la garantía de un Estado que además fomente una vida buena desde el punto de vista ético, está
en el respeto a las libertades básicas de los individuos.
ACTIVIDAD 7
Texto 1: La justicia como imparcialidad está pensada como una concepción política de la justicia. En tanto que una concepción
política de la justicia es, por supuesto, una concepción moral elaborada para un tipo específico de sujetos, a saber, para las
instituciones políticas, sociales y económicas. En particular, la justicia como imparcialidad está diseñada para aplicarla a lo que
he llamado la «estructura básica» de una democracia constitucional moderna.
Texto 2: La ética discursiva justifica el contenido de una moral del igual respeto y la responsabilidad solidaria para con todos.
[…] Podemos, ciertamente, dar por sentado que la práctica de deliberación y justificación que llamamos argumentación se
encuentra en todas las culturas y sociedades.
b) ¿Aporta Habermas alguna propuesta de solución a dicho problema con lo sugerido en el texto 2?
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
El núcleo central de toda la filosofía de Habermas es la denominada teoría de la acción comunicativa, que
sienta las bases de la ética del discurso.
Para Habermas, el diálogo es el elemento que permite comprender los intereses que mueven a los
integrantes de una sociedad. Este diálogo debe estar sujeto a unas normas muy concretas para que, a través
de la aplicación de las mismas, se puedan obtener acuerdos. Esos acuerdos alcanzados a través del consenso
funcionarán como principios éticos universalizables. Por este motivo, la acción comunicativa se convierte en
la base de la ética del discurso y debe basarse en unas “pautas básicas del diálogo”.
Así, al respetar estos principios, los interlocutores se constituyen en una comunidad ideal de diálogo. De los
diálogos establecidos pueden resultar unas normas que alcanzarán el rango de intersubjetivas si se atienen
a los siguientes principios.
Estas normas, intersubjetivas y universalizables, no son eternas ni absolutas. Toda norma es susceptible de
ser revisada y mejorada para que ningún interlocutor de la comunidad ideal pueda sentirse apartado o no
reconocido. Esta es la principal diferencia de la posición de Habermas con respecto a otro tipo de posturas
éticas.
De todo ello se desprende que la justicia y la felicidad, como metas de la ética, son realizaciones prácticas de
los individuos. Se consiguen a través de la argumentación y la exposición de motivos a la hora de elegir unas
normas u otras. Estas, siempre sujetas a revisión crítica, necesitan de una sociedad y de unas instituciones
que promuevan los mecanismos necesarios para conseguir una verdadera comunidad ideal de diálogo como
base de una «vida buena».
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
CON-TEXTOS
–¿Sí? ¡Qué bueno! Pero ¿por qué? ¿Es porque es rico, saludable, exitoso, tiene una familia, o es que simplemente lo pasa bien?
–Así de fácil. Todavía mejor, los neurocientíficos me podrían decir si usted miente.
–Ellos pueden verificar si las partes adecuadas de su cerebro se activan cuando usted asegura que es tan feliz. Y algo que han
descubierto es que el dinero tiende a hacernos más felices.
• ¿Estarías de acuerdo con Aristóteles en que las riquezas son un fin relativo?
• ¿Cuál sería el fin absoluto para el que podría servir el dinero?
• ¿Garantiza el dinero la felicidad?
¿Por qué, según los neurofisiólogos, el dinero tiende a hacernos más felices, a pesar de lo que afirma Aristóteles?
Acostúmbrate a pensar que la muerte no es nada para nosotros, puesto que el bien y el mal no existen más que en la sensación,
y la muerte es la privación de sensación. Un conocimiento exacto de este hecho, que la muerte no es nada para nosotros, permite
gozar de esta vida mortal evitándonos añadirle la idea de una duración eterna y quitándonos el deseo de la inmortalidad. Es
necio quien dice que teme la muerte, no porque es temible una vez llegada, sino porque es temible el esperarla. Porque si una
cosa no nos causa ningún daño con su presencia, es necio entristecerse por esperarla.
Hay auténticas y verdaderas cualidades de valor, que representan un dominio propio de objetos, los cuales tienen sus particulares
relaciones y conexiones, y que pueden ser, ya como cualidades de valor, más altas y más bajas, etc. Pero, si tal es el caso, puede
también haber entre ellas un orden y una jerarquía, independientes de la existencia de un mundo de bienes, en el cual se
manifiestan, y también independientes de las modificaciones y el movimiento que ese mundo de los bienes sufra a través de la
historia. Respecto a la experiencia de ese mundo de los bienes, los valores son a priori.
Siguiendo lo expuesto en el texto y lo visto a lo largo de la unidad, realiza una reflexión personal en la que pongas de
manifiesto la postura de Max Scheler sobre la posibilidad de que existan “valores a priori” y no estén vinculados con los bienes
ni los principios válidos en cada momento histórico.
Julio González Espejo
I.E.S. Pino Montano. Sevilla
UNIDAD 6:TEORÍAS ÉTICAS: LA FELICIDAD Y LA JUSTICIA
La justicia es una característica posible pero no necesaria del orden social. Para que haya orden social no es imprescindible la
justicia. […]
El orden social será considerado justo cuando regule la conducta de los hombres de modo que todos queden satisfechos y logren
la felicidad. El orden social justo tampoco será posible si se entiende que deberá lograr la mayor felicidad posible del mayor
número posible de miembros de la sociedad, porque lo que haga felices a algunos en determinados aspectos, producirá infelices
en aspectos distintos y viceversa.
Se debe entender por felicidad en sociedad la satisfacción de ciertas necesidades tenidas en cuenta por la autoridad social. Esta
definición de felicidad difiere totalmente con el sentido del término felicidad, el cual es profundo y subjetivo. El problema se
produce cuando aparecen intereses en conflicto, debido a diferentes escalas de valores que manejan los miembros de una
sociedad; aquí es cuando actúa la justicia.
Hans KELSEN ¿qué es justicia?
Recordemos aquí los límites de Teoría de la justicia. No solamente se dejan a un lado muchos aspectos de la moralidad, sino que
tampoco se facilita ninguna descripción de la conducta recta en relación con los animales y con el resto de la naturaleza. Una
concepción de la justicia no es más que una parte de una visión moral […] Desde luego, es injusto conducirse cruelmente con los
animales, y la destrucción de una especie entera puede ser un gran mal. La capacidad de sentimientos de placer y de dolor, y de
las formas de vida de que son capaces los animales, imponen, evidentemente, deberes de compasión y de humanidad en su caso.
No intentaré explicar estas creencias aquí consideradas. Se hallan fuera del campo de la teoría de la justicia.
Realiza un comentario de texto, utilizando para ello lo estudiado sobre la teoría de la justicia de Rawls en la que comentes
¿Por qué, según Rawls, las consideraciones morales para con la naturaleza se hallan fuera de sus reflexiones sobre la justicia?
¿Estás de acuerdo con la visión de Rawls?
6. Ejercicio de disertación.
Elabora una disertación, organizando las ideas y utilizando los conceptos estudiados a lo largo de la unidad, en la que trates
de posicionarte sobre la siguiente cuestión.
¿Es nuestro sistema social, político y económico verdaderamente justo y procura igual cantidad de felicidad para todos?
▪ El precio que pagan el medio ambiente o los países subdesarrollados para mantener nuestro modo de vida.
▪ El reparto que se realiza de dicha felicidad en base a los diferentes tipos de justicia analizados: general,
distributiva, conmutativa y como imparcialidad.