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Causas y efectos del imperialismo

El imperialismo moderno, que surgió en la segunda mitad del siglo XIX, fue impulsado por causas económicas, ideológicas, demográficas y políticas, donde potencias europeas, Japón y Estados Unidos buscaron materias primas, nuevos mercados y prestigio nacional. La colonización de África y Asia se intensificó con la exploración y ocupación de territorios, resultando en significativos impactos económicos, culturales, sociales y demográficos en las regiones colonizadas. A su vez, las metrópolis europeas se beneficiaron de recursos y mano de obra barata, lo que les permitió superar crisis económicas y acumular grandes fortunas.

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Causas y efectos del imperialismo

El imperialismo moderno, que surgió en la segunda mitad del siglo XIX, fue impulsado por causas económicas, ideológicas, demográficas y políticas, donde potencias europeas, Japón y Estados Unidos buscaron materias primas, nuevos mercados y prestigio nacional. La colonización de África y Asia se intensificó con la exploración y ocupación de territorios, resultando en significativos impactos económicos, culturales, sociales y demográficos en las regiones colonizadas. A su vez, las metrópolis europeas se beneficiaron de recursos y mano de obra barata, lo que les permitió superar crisis económicas y acumular grandes fortunas.

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EL IMPERIALISMO

1. Causas del imperialismo

1.1. ¿Cuáles fueron las causas económicas?


En la segunda mitad del siglo XIX, algunas potencias europeas, Japón y Estados Unidos,
llegaron a dominar extensos territorios del planeta, dando lugar al imperialismo moderno.
Las explicaciones sobre las causas son diversas. Autores como Rudolf Hilferding, Rosa
Luxemburgo o Lenin interpretaron que las principales motivaciones eran de índole
económica: el imperialismo sería consecuencia lógica del capitalismo en su búsqueda de
materias primas, fuentes de energía, nuevos mercados y capital.
• Búsqueda de materias primas y fuentes de energía. La industrialización multiplicó las
necesidades de las grandes potencias en tal sentido.
• Búsqueda de mercados. La crisis económica de 1873, la aparición de nuevos países
competidores y la propia competencia al interior impulsó la búsqueda de zonas en el mundo
en las que invertir. La construcción de infraestructuras asociadas a la expansión colonial,
como ferrocarriles y puertos, formaba parte de tales inversiones.

1.2. ¿Qué bases ideológicas lo sustentan?


Dos ideas tuvieron un papel fundamental en la justificación, sobre todo ante la opinión
pública, del imperialismo:
• El nacionalismo de la época, que cifraba el progreso y prestigio de un país en su
extensión territorial.
• La extendida creencia en la superioridad de la raza blanca, que justificaba el
imperialismo como una misión civilizadora sobre los pueblos indígenas.
Dicha justificación procedía de dos fuentes: la teoría del progreso y el darwinismo social,
según el cual la civilización occidental estaría en la cúspide del desarrollo evolutivo de la
humanidad. Este punto de vista desembocó en un marcado paternalismo al considerar
como "menores de edad" a los pueblos indígenas y en el racismo, como se observa en
numerosas narraciones de la época, como las de Rudyard Kipling.
En relación con ello, el deseo de descubrir y cristianizar nuevos territorios llevó a
emprender numerosas expediciones realizadas por exploradores y misioneros. Fue el caso
de las de Caillié, Livingstone o Stanley en África, que se adentraron en regiones
desconocidas para los europeos. En Asia, las teorías sobre la supremacía racial
encontraron su reflejo en el imperialismo japonés, que buscaba argumentos para justificar
su expansión en busca de materias primas.

1.3. ¿Cuáles fueron las bases demográficas?


Europa había experimentado un sostenido crecimiento de población como efecto de los
cambios sociales, económicos y tecnológicos relacionados con la transformación agraria e
industrial. La posibilidad de disponer de territorios hacia los que dirigir los excedentes de
población resultó clave en la expansión imperialista y provocó la emigración de millones de
europeos a territorios ultramarinos en busca de mejores oportunidades de vida y trabajo.
En ocasiones, fueron estos colonos los que demandaron apoyo de sus gobiernos para
ocupar y colonizar territorios.
1.4. ¿Cuáles fueron las causas políticas?
La posesión de extensos dominios se asociaba con prestigio nacional. Muchos gobiernos
se lanzaron a políticas imperialistas, y la rivalidad entre ellos llevó con frecuencia a la
ocupación de territorios para evitar que lo hicieran los rivales.
• Francia. Tras la derrota en la guerra franco-prusiana (1870-1871), el colonialismo fue
el medio para recuperar el prestigio perdido, lo que explica la intensificación de la expansión
imperialista durante la Tercera República, sobre todo a iniciativa del estadista Jules Ferry.
• Alemania. El nuevo Estado consideraba la expansión como consecuencia de su
estatus de gran potencia mundial. A pesar del rechazo inicial de Bismarck, se terminó por
configurar un gran, aunque fragmentado, imperio en África.
• Reino Unido. La necesidad de poseer enclaves de apoyo a la marina y el comercio
tuvo un importante papel en el caso del imperialismo británico.

2. ¿Cómo era África antes del siglo XIX?


Al comenzar el siglo xix, el interior del continente africano era prácticamente desconocido
para los europeos.
2.1. ¿Cómo se inició el colonialismo?
El camino de la expansión colonial fue emprendido en la década de 1830 por Francia, que
inició la ocupación de Argelia, a la que siguió el control sobre Túnez.
A mediados del siglo XIX, los nuevos sistemas de comunicación y los avances médicos
(el descubrimiento de la quinina que combatía la malaria, por ejemplo) hicieron que
exploradores, misioneros y médicos se adentraran en el territorio en expediciones que
despertaron gran interés por el continente africano y sus recursos.
En 1869 se inauguró el canal de Suez, lo que propició la colaboración entre Francia y el
Reino Unido para hacerse con el control de Egipto, que en el año 1882 quedaría
definitivamente bajo protectorado británico.
En África central, el impulso colonizador lo dio Leopoldo II de Bélgica, que logró controlar
parte de la cuenca del río Congo desde 1879; su maniobra dio origen a numerosas
controversias con otras potencias, especialmente con Francia, que también estableció
intereses en la región.
Las rivalidades aumentaron por el creciente interés de Alemania por expandir sus
dominios hacia el África central.
3. ¿Cómo fue la colonización de Asia?
A lo largo del siglo XIX, los europeos intensificaron su presencia en Asia y el océano
Pacífico.
• Asia central. Desde mediados de siglo, la Corona británica controló directamente la
India. Además, los rusos avanzaban desde Siberia hacia el sur, amenazando la presencia
británica en la región. Para garantizar la integridad territorial, ocuparon la zona noroeste (el
actual Pakistán) y acordaron con Rusia mantener la independencia de Afganistán como
Estado-tapón.
• Asia sudoriental. En 1869, Francia culminó su conquista de Indochina. Siam
permaneció independiente como zona de separación con el Imperio británico. Los Países
Bajos consolidaron el control de Indonesia.
• Asia oriental. La debilidad de China despertó una dura pugna por el control de su
territorio entre Rusia, Japón, el Reino Unido, Francia y Estados Unidos. Para controlar el
comercio en China, los británicos libraron las guerras del Opio. La primera (1839-1842)
concluyó con el Tratado de Nankín, mediante el cual China se vio obligada a ceder el puerto
de Hong Kong a los británicos y a abrir sus puertos al comercio internacional. La segunda
guerra (1856-1860) supuso la apertura de nuevos enclaves y la libertad para los extranjeros
de viajar al interior de China.
La resistencia china a la penetración se manifestó entre 1899 y 1901 mediante la revuelta
de los bóxeres, miembros de la una sociedad ultranacionalista secreta. El levantamiento se
zanjó con una nueva derrota china contra una coalición formada por todas las potencias.
• Rusia también se expandió por el extremo oriental del continente, fundando
Vladivostok y controlando la isla de Sajalín. Por su parte, Japón derrotó a China en la guerra
chino-japonesa (1894-1895) y, por el Tratado de Shimonoseki, recibió la isla de Taiwán.
• La consolidación del poder japonés en la región se dio con la guerra ruso-japonesa
(1904-1905) por el control de Corea y Manchuria. Se saldó con la firma del Tratado de
Portsmouth, que contempló la creación de un protectorado japonés en Corea y la pérdida
de algunas posesiones rusas.
4. ¿Cuál fue el impacto del imperialismo?
La presencia de los europeos supuso la modificación sustancial de los territorios
colonizados en todos los aspectos. Veamos los principales impactos:
• Económico. Se expropiaron y entregaron las mejores tierras a los colonos blancos,
mientras que los antiguos pobladores eran desplazados a zonas menos productivas. Los
modos de producción tradicionales fueron reemplazados por monocultivos orientados a la
exportación. La metrópoli imponía su sistema monetario, su política tributaria y restrictivas
tarifas aduaneras. Algunas minorías indígenas colaboraron con los nuevos gobernantes y
gozaron de una posición económica desahogada, pero la mayor parte de la población vio
cómo su situación se deterioraba de manera drástica.
• Cultural. La difusión de las lenguas y las religiones occidentales precipitó la erosión
de las lenguas y creencias indígenas, así como una pérdida de la identidad como pueblos,
proceso que se conoce como aculturación.
• Social. Con frecuencia, los indígenas firmaban los documentos que les presentaban
sin saber a qué los vinculaban (a ceder sus territorios, por ejemplo). Las redes tribales no
fueron respetadas, sino que el reparto territorial diseñó fronteras artificiales que forzaron la
unión o división de grupos étnicos y la convivencia de pueblos enfrentados entre sí. Este
hecho provocó conflictos de carácter étnico y religioso, muchos de los cuales han llegado
hasta hoy. Los modelos sociales de la metrópoli también modificaron los preexistentes. La
jerarquía social basada en las familias, los líderes tribales o el respeto a los ancianos fue
sustituida por una sociedad de clases con un componente étnico.
• Demográfico. Al igual que sucedió en América al inicio de la colonización española, la
población nativa se vio duramente golpeada por guerras y enfermedades. En Australia o
Nueva Zelanda, los aborígenes fueron casi exterminados. Por otro lado, el traslado de
población blanca incrementó de forma notable el número de habitantes en algunas zonas,
lo que dificultó el abastecimiento y causó serios problemas de subsistencia a la población
indígena.
Las consecuencias para las metrópolis fueron bien distintas. Los Estados europeos
pudieron solucionar muchos de los problemas que la primera gran crisis del capitalismo les
había provocado. Gran Bretaña, por ejemplo, pudo equilibrar su balanza de pagos, gracias
en gran medida a la "joya de la Corona": la India le proporcionaba materias primas,
mercados y trabajadores.
En lo demográfico, los ciudadanos de la metrópoli veían las colonias como una
oportunidad de ascenso social, a la vez que los colonizadores se beneficiaban de mano de
obra barata que podía ser enviada a cualquier confín del mundo. Grandes fortunas se
acumularon debido al expolio de los recursos naturales y a la explotación a la que era
sometida la mano de obra indígena.

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