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Implicaciones Financieras del Concierto Catalán

El documento analiza las implicaciones financieras de un posible concierto catalán, sugiriendo un trasvase anual de entre 6.600 y 13.200 millones de euros desde el Estado hacia Cataluña, lo que aumentaría significativamente su financiación. La propuesta podría llevar a una reducción de la contribución catalana a la caja común del Estado y complicar la gestión del sistema de financiación autonómica, además de tener profundas implicaciones constitucionales. Se anticipa que la Generalitat podría reducir su aportación a la solidaridad interterritorial, lo que podría facilitar futuros intentos de secesión.

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Implicaciones Financieras del Concierto Catalán

El documento analiza las implicaciones financieras de un posible concierto catalán, sugiriendo un trasvase anual de entre 6.600 y 13.200 millones de euros desde el Estado hacia Cataluña, lo que aumentaría significativamente su financiación. La propuesta podría llevar a una reducción de la contribución catalana a la caja común del Estado y complicar la gestión del sistema de financiación autonómica, además de tener profundas implicaciones constitucionales. Se anticipa que la Generalitat podría reducir su aportación a la solidaridad interterritorial, lo que podría facilitar futuros intentos de secesión.

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Reflexiones sobre la propuesta de financiación singular para Cataluña

Las implicaciones financieras


de un concierto catalán:
Algunos datos y cálculos
orientativos

Ángel de la Fuente

Apuntes 2024/21
Agosto de 2024

fedea
Las opiniones recogidas en este documento son las de sus autores
y no coinciden necesariamente con las de Fedea.
Las implicaciones financieras de un concierto catalán:
Algunos datos y cálculos orientativos

Angel de la Fuente
FEDEA e Instituto de Análisis Económico (CSIC)

Agosto de 2024

Resumen
A la espera de que se concreten los detalles del acuerdo ERC-PSC, una conjetura informada sobre sus
efectos financieros a medio plazo apuntaría hacia un trasvase anual de entre 6.600 y 13.200 millones de
euros desde la caja común del Estado hacia la Hacienda catalana. Esto elevaría la financiación
homogénea de la Generalitat entre un 25 y un 50 por ciento desde un índice de financiación homogénea
por habitante ajustado de 101 en 2022, situándola claramente por encima de cualquier otra comunidad
no foral. Extender la medida al resto de las comunidades de régimen común en las mismas condiciones
costaría entre 31.000 y 62.000 millones de euros adicionales.
El dinero que se quiera destinar a mejorar la financiación de Cataluña (y la de otras comunidades, en
su caso) tendrá que salir de algún sitio. Si ninguna comunidad puede perder financiación, el Estado
tendrá que ajustar a la baja su gasto, reduciendo las prestaciones de su competencia, como las pensiones
o la defensa, o aumentar (ahora o en el futuro) la presión fiscal sobre la menguante parte de la población
que siga estando sujeta a sus tributos.

1
ERC y el PSC acaban de acordar la salida de Cataluña del régimen común del sistema de financiación
autonómica (SFA) a cambio del apoyo a la investidura del candidato socialista a la presidencia de la
Generalitat. Si el acuerdo llega a convertirse en ley, la comunidad pasará a tener un sistema singular de
financiación, muy similar al foral, en el que la Generalitat regulará, recaudará e ingresará todos los
impuestos de titularidad estatal. A cambio, la comunidad aportará una especie de cupo para financiar
los servicios que el Estado siga prestando a (o en) Cataluña (no queda muy claro, y no es lo mismo) y
una cuota de solidaridad en beneficio de las CCAA de menor renta. Para poner en marcha el nuevo
sistema, el acuerdo prevé la reforma de la normativa relevante (en la que, sorprendentemente, no se
incluye la Constitución) así como la cesión gradual de los medios y competencias en Cataluña de la
Agencia Tributaria Estatal (AEAT) a su homóloga local, de forma que esta última gestione ya el IRPF a
partir de 2026 y vaya incorporando después el resto de los grandes tributos.

Pese a que el texto es muy parco en detalles, las implicaciones cualitativas del acuerdo están muy claras.
Resulta evidente que el objetivo último del nuevo sistema es recortar sustancialmente la aportación
catalana a la caja común del Estado. Inevitablemente, por tanto, los recursos disponibles para la
solidaridad interterritorial y las políticas sociales de ámbito nacional se reducirán y alguien tendrá que
apretarse el cinturón a través de menores prestaciones o mayores impuestos presentes o futuros. Otro
problema importante es que el troceamiento de la AEAT en una serie de entidades de menor escala
aumentará sin duda los costes de la gestión tributaria y reducirá su eficacia. Finalmente, se complicará
la gestión del SFA y se perderá transparencia. Al no haber ya una cesta común de tributos cedidos para
todas las comunidades (del actual régimen común), será complicado calcular una capacidad fiscal
homogénea que sirva de guía para fijar las necesarias transferencias de nivelación y asegurar el
cumplimiento del principio de ordinalidad que (con buen criterio) se pretende introducir ahora en el
sistema. A esto habría que añadir las profundas implicaciones constitucionales de una reforma que
supondría un cambio cualitativo en la naturaleza del Estado, abriendo la puerta a la generalización de
ciertos rasgos confederales que hasta el momento estaban restringidos a una pequeña parte del
territorio.

Algunas de estas cuestiones exigirían un análisis mucho más cuidadoso del que es posible en esta breve
nota de urgencia, que se limitará a esbozar las posibles implicaciones financieras de un concierto
catalán. Hacer proyecciones precisas sobre lo que la reforma podría suponer para las finanzas de la
Generalitat, del Estado o de otras CCAA no será posible hasta que no se concreten los detalles de la
propuesta, y especialmente el procedimiento de cálculo del cupo y la cuota de solidaridad, o los
posibles límites a su negociación. Todo dependerá de cómo se modifique la aportación catalana a la
caja común con el cambio de sistema. Este dato, por supuesto, no se conoce a priori, pero sí sabemos lo
que reclaman los independentistas, y eso nos puede ayudar a hacernos una idea del rango de posibles
resultados.

2
Una referencia importante en este sentido es la perenne reivindicación nacionalista de eliminar, o al
menos reducir drásticamente, el déficit fiscal de la comunidad con el Estado, o más bien la estimación
de esta magnitud que la Generalitat calcula todos los años por el procedimiento de flujo monetario, que
imputa a la región únicamente el gasto que se produce físicamente en su territorio. De acuerdo con la
última estimación publicada por el Govern (GenCat, 2023), la brecha entre lo que la comunidad aporta
a y recibe del Gobierno central rondaría en la actualidad los 22.000 millones de euros, casi el 10% del
PIB.1 Es importante observar que esta estimación, a la que de aquí en adelante denominaré el déficit de
máximos para abreviar, está muy sesgada al alza. Para el último año en el que la comparación es posible
(2014), el déficit de máximos que estima la Generalitat fue un 65% superior al calculado por el Ministerio
de Hacienda con un enfoque de carga-beneficio, que es lo más parecido a un estándar metodológico
internacionalmente aceptado que existe en esta literatura (véase la sección 2 de de la Fuente, 2024b). De
haberse mantenido este sesgo, la eliminación del déficit de máximos supondría, de hecho, dejar a la región
con un superávit de unos 8.700 millones de euros con el criterio de carga-beneficio. Esto es, concederle
una subvención nada desdeñable a una comunidad rica, en parte en forma de servicios gratuitos en
especie.

Pese a tratarse de un cálculo muy cuestionable, la estimación de máximos del déficit fiscal que elabora
la Generalitat se ha convertido en la referencia dominante para el debate público en Cataluña y, como
tal, condicionará directamente la actuación de los partidos regionales en la negociación de los
parámetros del nuevo sistema. Para buena parte de la militancia independentista, el déficit de máximos
es lisa y llanamente lo que el malvado Estado español roba a los sufridos contribuyentes catalanes. En
consecuencia, la única solución aceptable a ojos de este colectivo sería la de eliminar por completo el
supuesto desequilibrio. El objetivo de máximos de los nacionalistas, por tanto, sería que se les
“devuelvan” 22.000 millones cada año, lo que en realidad convertiría en negativa su aportación neta a
la caja común.

El actual Govern de ERC es algo menos radical. La consellera saliente, Natalia Mas, se conformaría con
entre un 60 y un 80 por ciento de este objetivo de máximos (esto es, quiere reducir el déficit de máximos
desde el 10% del PIB hasta entre el 2 y el 4 por ciento), 2 lo que justifica apoyándose en una visión
también muy cuestionable de los datos internacionales sobre la materia.3 Finalmente, cabe esperar que
el PSC/PSOE muestre una disposición algo mayor que sus aliados a contribuir a la solidaridad
interterritorial, pero no ha dicho hasta dónde querría llegar y no está claro qué margen de actuación
puede tener sin perder el apoyo de sus socios. Siendo muy optimistas, se podría quizás esperar que el
PSC apueste por reducir a la mitad la exigencia mínima de Esquerra, al menos en un primer momento,
con el fin de hacer la propuesta más digerible para la militancia del PSOE, entre otros.

Así pues, cabe esperar que el acuerdo se cierre con un objetivo de reducir la aportación catalana a la
caja común entre un 30 y un 60 por ciento del objetivo máximo nacionalista de 22.000 millones anuales,
esto con un trasvase neto de recursos hacia Cataluña de entre 6.600 y 13.200 millones de euros anuales.
A largo plazo, las cosas pintan aún peor porque el cambio en las reglas reforzará a la Generalitat frente

1
Sobre las limitaciones del método de flujo monetario, véase de la Fuente (2024a) y las referencias allí citadas.
2
[Link]
3
Véase la sección 3 de de la Fuente (2024) y los trabajos que allí se citan.

3
al Gobierno central. En cuanto el Gobierno regional tenga realmente el dinero en la mano, la aportación
a la solidaridad se irá reduciendo en sucesivas rondas negociadoras y podría tender a cero, con especial
rapidez cuando la Generalitat esté presidida por los independentistas. También sería mucho más difícil
parar un nuevo intento de secesión unilateral.

Efectos directos sobre el sistema de financiación

En el resto de esta nota analizaré las implicaciones del nuevo sistema para la financiación de Cataluña
y la situación de la caja común del Estado y el SFA, en función del posible grado de éxito de los
nacionalistas en términos del cumplimiento de su reivindicación de máximos. Comenzaremos por los
efectos inmediatos sobre el SFA de la salida de Cataluña del régimen común. El Cuadro 1 resume los
principales agregados del sistema. En su primera columna se recogen los ingresos homogéneos brutos
de las comunidades autónomas por tributos cedidos (antes de ejercer su capacidad normativa para
subir o bajar tipos) y en la segunda su financiación efectiva final a competencias homogéneas e igual
esfuerzo fiscal, tras la aplicación de los distintos elementos del SFA. La diferencia entre estas dos
magnitudes refleja la inyección neta de recursos que el sistema aporta a cada comunidad por encima
de lo recaudado en su territorio, que puede ser negativa si la comunidad es aportante neta a la
nivelación regional, como lo ha sido hasta ahora Cataluña.

Cuadro 1: Grandes agregados y flujos redistributivos del SFA,


datos de 2022 a competencias homogéneas e igual esfuerzo fiscal
millones de euros
_______________________________________________________________________________
financiación
Ingresos efectiva a como % de
tributarios competencias los ingresos saldos - saldos
homogéneos homogéneas diferencia tributarios positivos negativos
Cataluña 28.000 25.912 -2.088 -7,46% 2.088
Galicia 7.005 9.992 2.987 42,64% 2.987
Andalucía 20.381 26.481 6.100 29,93% 6.100
Asturias 2.886 3.733 847 29,34% 847
Cantabria 1.729 2.337 609 35,22% 609
La Rioja 922 1.299 377 40,91% 377
Murcia 3.579 4.591 1.012 28,27% 1.012
Valencia 14.287 15.276 989 6,92% 989
Aragón 4.114 4.980 866 21,06% 866
C.-La Mancha 4.870 6.783 1.913 39,27% 1.913
Canarias 4.075 8.205 4.130 101,34% 4.130
Extremadura 2.268 4.210 1.941 85,59% 1.941
Baleares 4.874 4.529 -345 -7,09% 345
Madrid 29.393 21.998 -7.395 -25,16% 7.395
Cast. y León 6.834 9.205 2.370 34,68% 2.370
total CCAA 135.217 149.530 14.313 10,59% 24.141 9.828
sin Cataluña 107.217 123.618 16.401 15,30%

aportación del Estado 14.313


aportación de las CCAA 9.828
total 24.141
_______________________________________________________________________________
- Fuente: de la Fuente (2024c).

4
La suma de los saldos positivos que aparecen en la penúltima columna del Cuadro 1 nos dice que el
sistema aporta a las comunidades de menor renta recursos extra, por encima de sus ingresos tributarios,
por un importe de unos 24.000 millones de euros. Estos recursos provienen en parte del Estado (que
aporta algo más de 14.000 millones de euros) y en parte de las comunidades con mayor renta per cápita
(Madrid, Cataluña y Baleares) que aportan otros casi 10.000 millones. La aportación catalana es la
segunda mayor, tras la de Madrid, y asciende a 2.088 millones de euros. Otras cosas iguales, su pérdida,
supondría una caída del (2.088/123.618) = 1,69% en la financiación del resto de las CCAA.

Efectos sobre los ingresos tributarios del Estado

Por tanto, la pérdida directa para el resto de CCAA causada por la salida de Cataluña del SFA sería
modesta. Pero ésta es sólo una parte de la historia. La otra y más importante sería la pérdida por parte
del Estado de todos sus ingresos tributarios en Cataluña. Para estimar la cuantía de esta pérdida, he
aproximado la distribución por regiones de la recaudación tributaria del Estado a partir de la de los
correspondientes tramos autonómicos de los mismos impuestos (IRPF, IVA e Impuestos Especiales) y
he imputado la recaudación del Impuesto de Sociedades en proporción al PIB regional. (Véase el
Anexo). Los resultados se muestran en el Cuadro 2.

Cuadro 2: Distribución territorial estimada de los ingresos tributarios del Estado


___________________________________________________________________________
IRPF IVA IIEE* I. Sociedades total
Cataluña 12.604 9.651 1.614 6.487 30.357
Galicia 2.929 2.787 523 1.699 7.938
Andalucía 7.346 8.329 1.463 4.641 21.778
Asturias 1.247 1.071 177 677 3.171
Cantabria 698 656 119 401 1.873
La Rioja 401 337 58 217 1.014
Murcia 1.324 1.475 324 857 3.980
Valencia 5.486 5.584 938 3.250 15.258
Aragón 1.700 1.501 310 961 4.472
C. La Mancha 1.792 1.931 471 1.158 5.352
Canarias 1.960 0 20 557 2.537
Extremadura 759 932 234 532 2.457
Baleares 1.698 1.796 247 1.003 4.745
Madrid 14.724 10.200 953 6.925 32.802
Cast. y León 2.683 2.611 592 1.619 7.505
CCAA total 57.351 48.861 8.045 30.983 145.240
___________________________________________________________________________
- Fuente: los totales provienen de la liquidación de los PGE de 2022 (IGAE, 2024) y se distribuyen entre territorios
utilizando los pesos que se recogen en el panel b del Cuadro A.1 del Anexo.

Según mis cálculos, el Estado recaudó en 2022 algo más de 30.000 millones en impuestos generados en
Cataluña que pasarían íntegramente a la Generalitat con el sistema de concierto. A cambio, sin embargo,
la Generalitat pagaría al Estado una aportación que, como ya se ha visto, tendría dos partes: un cupo
para cubrir el coste de los servicios que el Estado seguiría prestando y una cuota de solidaridad. A
efectos de lo que sigue, lo único relevante es la suma de estos dos componentes, así que hablaré de la
cuantía del cupo sin más.

5
Implicaciones para la financiación de Cataluña y para la caja común

El Cuadro 3 resume las implicaciones del cambio de sistema para la financiación de Cataluña y para el
saldo de la caja común del Estado y el SFA en función de la reducción de la aportación catalana a la caja
común, medida como porcentaje del objetivo nacionalista de máximos (eliminar un déficit fiscal que
cifran en 22.000 millones). El Cuadro tiene cinco columnas que describen diferentes escenarios. El
primero de ellos corresponde a la situación actual, previa al cambio de sistema, y los otras cuatro
muestran como quedaría el sistema de concierto en función del nivel de éxito nacionalista en alcanzar
su objetivo de máximos. En mi opinión, lo más probable sería un resultado situado en algún punto
intermedio entre las columnas [3] y [4].

Cuadro 3: Implicaciones del concierto catalán en función


de la reducción de la aportación total a la caja común
millones de euros corrientes
________________________________________________________________________________________________
concierto + reducción de la aportación catalana a la caja
común, medida como % del déficit fiscal de máximos
[1]
situación [2] [3] [4] [5]
actual 0% 30% 60% 100%
1.1. Ingresos tributarios totales en Cataluña 58.357 58.357 58.357 58.357 58.357
1.2. parte del Estado 30.357 0 0 0 0
1.3. parte de la Generalitat 28.000 58.357 58.357 58.357 58.357

2. Financiación de la Generalitat
2.1. Ingresos tributarios de la Gralitat 28.000 58.357 58.357 58.357 58.357
- 2.2. aportacion neta al SFA 2.088 0 0 0 0
- 2.3. cupo y cuota de solidaridad 0 32.445 25.845 19.245 10.445
= 2.4. Financiación neta total 25.912 25.912 32.512 39.112 47.912
2.5. indices, situación actual = 100 100 100 125 151 185
3. Aportación de Cat al SFA y al Estado
3.1. Ingresos tributarios del Estado 30.357 0 0 0 0
+ 3.2. aportación neta al SFA 2.088 0 0 0 0
+ 3.3. cupo y cuota de solidaridad 0 32.445 25.845 19.245 10.445
= 3.4. Aportación total 32.445 32.445 25.845 19.245 10.445
3.5. indices, situación actual = 100 100 100 80 59 32
4. Reducción de la aportación total 0 0 6.600 13.200 22.000
como % de
los ingresos estatales por IRPF sin Cat 0 0 14,75% 29,50% 49,16%
la financiación homogéna sin Cat 0 0 5,34% 10,68% 17,80%
________________________________________________________________________________________________

Moviéndonos en vertical, el Cuadro tiene cuatro bloques. El primero describe el reparto en primera
instancia entre el Estado y la Generalitat de los ingresos tributarios generados en Cataluña. En la
situación de partida, ambas administraciones comparten esos ingresos a partes aproximadamente
iguales, mientras que con el concierto estos pasan a ser gestionados íntegramente por el Gobierno
regional.

La financiación neta de la Generalitat (segundo bloque), depende de la cuantía del cupo (y la cuota de
solidaridad). En la columna [2], esta cuantía se fija de forma que el reparto de recursos entre las dos
administraciones se mantenga igual que en la situación de partida. A partir de ahí, según nos movemos
hacia la derecha, el cupo se reduce y la financiación neta de la Generalitat aumenta, pasando

6
sucesivamente de un nivel inicial normalizado a 100 a niveles de 125, 151 y 185. Puesto que la
financiación homogénea por habitante ajustado de Cataluña en la situación inicial está muy cerca de la
media del régimen común, el índice de la fila 2.5 puede interpretarse también como un indicador de la
financiación homogénea relativa de Cataluña según reducimos su aportación a la caja común.
Obsérvese que bastaría con una reducción de la aportación a la caja común del 30% del déficit de
máximos para situar a Cataluña a la cabeza de la distribución de la financiación por habitante ajustado
(con una financiación relativa de 125), y que aumentar la reducción hasta el 100% llevaría a la
comunidad a una situación similar a la que ahora disfrutan las comunidades forales, con un índice de
financiación relativa cercano a 200 (MH, 2024b, Cuadro 14). El bloque 3 se centra en la aportación
catalana a la caja común y viene a ser por tanto el complementario del anterior: la aportación se va
reduciendo según nos movemos hacia la derecha hasta quedarse en un 32% de su valor original.

Finalmente, el bloque cuarto muestra la reducción en la aportación catalana a la caja común en cada
escenario con respecto a la situación de partida, así como su valor expresado como porcentaje de los
ingresos estatales por IRPF en el resto de España y de la financiación homogénea del conjunto de las
comunidades de régimen común, excluyendo también a Cataluña. Esto nos permite visualizar de dos
formas alternativas los costes del cambio de sistema para el resto del país. Suponiendo una reducción
de la aportación catalana a la caja común del 60% del objetivo de máximos, Cataluña incrementaría su
financiación neta en un 51% con respecto a la situación de partida, situándose destacada a la cabeza del
actual régimen común y reduciría su aportación a la caja común en un 41%. Si el Estado recurriera a
una subida del IRPF para compensar la pérdida de recursos sin afectar a la financiación autonómica o
reducir su gasto, tendría que incrementar en un 29,5% la recaudación del tramo estatal del impuesto en
lo que queda del territorio común. Si, en su lugar, optase por aceptar la caída de ingresos y la trasladase
íntegramente a la financiación de las demás CCAA, ésta tendría que reducirse en un 10,7% en
promedio. Si se optara por una reducción del 30% del objetivo máximo, estos porcentajes se reducirían
a la mitad, pero seguirían siendo apreciables.

Finalmente, resulta obvio que los problemas se agravarían muy considerablemente si el nuevo sistema
se extendiera a Madrid y Baleares, las otras dos regiones que son contribuyentes netas al SFA. El Estado
perdería 37.500 millones adicionales en ingresos tributarios y si los correspondientes cupos se
negociasen con criterios similares a los que quieren imponer los nacionalistas catalanes, los ingresos
netos del Estado se desplomarían. De hecho, aunque estas dos regiones se mantuvieran en el régimen
común, las consecuencias podrían ser parecidas. Si nos tomamos la ordinalidad en serio, y nos
empeñamos en llevar a Cataluña a una financiación por habitante ajustado muy por encima de la media,
habrá que hacer lo propio con Baleares y Madrid, que no podrían quedar por detrás de Cataluña puesto
que pagan más en impuestos. El coste de garantizar la ordinalidad en la parte superior de la
distribución sería de 1.461 millones de euros en el caso de Baleares y de 11.538 millones en el de Madrid
en el escenario [4], que habría que sumar a los 13.200 de la reducción de la aportación catalana. La suma
de estas partidas, 26.019 millones de euros, supone un 18% de los ingresos tributarios totales del Estado
y un 45% de su recaudación por IRPF (en la situación actual, antes de la reforma propuesta).

7
Conclusión

A la espera de que se concreten los detalles del acuerdo entre el PSC/PSOE y Esquerra Republicana,
una conjetura informada sobre sus efectos a medio plazo apuntaría hacia un trasvase anual de entre
6.600 y 13.200 millones de euros desde la caja común del Estado hacia la Hacienda catalana, lo que
elevaría la financiación homogénea de la Generalitat entre un 25 y un 50 por ciento. Puesto que Cataluña
parte de un índice de financiación homogénea por habitante ajustado de 101 en 2022 (frente a una media
de 100 para el conjunto de las comunidades de régimen común), la medida la situaría, otras cosas
iguales, claramente por encima de cualquier otra comunidad no foral. Extender la medida al resto de
las comunidades de régimen común en las mismas condiciones costaría entre 31.000 y 62.000 millones
de euros adicionales. Un pico.

El dinero que se quiera destinar a mejorar la financiación catalana (y la de otras comunidades, en su


caso) tendrá que salir de algún sitio. Si ninguna comunidad puede perder financiación, el Estado tendrá
que ajustar a la baja su gasto, reduciendo las prestaciones de su competencia, como las pensiones o la
defensa, o aumentar (ahora o en el futuro) la presión fiscal sobre la menguante parte de la población
que siga estando sujeta a sus tributos.

8
Anexo: Estimación aproximada de la distribución territorial de la recaudación de los principales
impuestos estatales

Cuadro A.1: Ingresos autonómicos por ciertos impuestos cedidos y PIB regional en 2022
__________________________________________________________________
a. millones de euros corrientes
IRPF IVA IIEE* PIB
Cataluña 12.681 8.157 2.499 255.154
Galicia 2.947 2.356 810 69.830
Andalucía 7.391 7.040 2.265 180.224
Asturias 1.254 905 275 25.822
Cantabria 702 554 184 15.355
La Rioja 404 285 91 9.502
Murcia 1.333 1.247 502 35.810
Valencia 5.519 4.720 1.453 126.416
Aragón 1.711 1.269 479 41.763
C. La Mancha 1.803 1.632 729 46.716
Canarias 1.972 0 30 49.021
Extremadura 764 787 362 22.531
Baleares 1.708 1.518 383 35.465
Madrid 14.814 8.621 1.476 261.713
Cast. y León 2.700 2.207 916 64.227
CCARC total 57.704 41.298 12.454 1.239.548

b. pesos en el total
IRPF IVA IIEE* PIB
Cataluña 21,98% 19,75% 20,07% 20,94%
Galicia 5,11% 5,70% 6,50% 5,48%
Andalucía 12,81% 17,05% 18,18% 14,98%
Asturias 2,17% 2,19% 2,21% 2,18%
Cantabria 1,22% 1,34% 1,48% 1,29%
La Rioja 0,70% 0,69% 0,73% 0,70%
Murcia 2,31% 3,02% 4,03% 2,76%
Valencia 9,57% 11,43% 11,66% 10,49%
Aragón 2,96% 3,07% 3,85% 3,10%
C. La Mancha 3,13% 3,95% 5,86% 3,74%
Canarias 3,42% 0,00% 0,24% 1,80%
Extremadura 1,32% 1,91% 2,91% 1,72%
Baleares 2,96% 3,68% 3,07% 3,24%
Madrid 25,67% 20,88% 11,85% 22,35%
Cast. y León 4,68% 5,34% 7,36% 5,22%
CCARC total 100,00% 100,00% 100,00% 100,00%
___________________________________________________________________
- Fuente: Liquidación del SFA de 2022 (MH, 2024)
- Notas: IRPF sin ejercicio de la capacidad normativa. IIEE* = impuestos especiales excluyendo el impuesto de
electricidad. El PIB se utiliza para territorializar la recaudación del Impuesto de Sociedades.

El Cuadro A.1 muestra el desglose por CCAA del PIB y de los ingresos autonómicos por ciertos
impuestos compartidos. Aplicando los pesos que se recogen en el panel b a los ingresos totales del
Estado (recaudación neta) por IRPF, IVA, Impuestos Especiales e Impuesto de Sociedades se estima el
desglose territorial de los ingresos tributarios del Estado, que se recoge en el Cuadro 2 del texto.

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Referencias
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for Thought. Colección Apuntes no. 2024-19. Madrid. [Link]
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no. 2019-08, versión actualizada en julio de 2024. Madrid. [Link]
de la Fuente, A. (2024c). “La liquidación de 2022 del sistema de financiación de las comunidades
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