¿Es el fondo de la realidad estático o dinámico?
El fondo último de la realidad, ¿es permanente o cambia? Esta es una
de las cuestiones más importantes que se plantea la filosofía y sobre
la cual existe una profunda división entre los pensadores desde los
mismos orígenes de la filosofía en la antigua Grecia.
Heráclito de Éfeso (siglos VI y V adC), apodado el Oscuro, propuso
como elemento primordial el fuego. Afirmaba que la realidad se
hallaba en constante devenir como esas llamas de fuego que cambian
de tamaño, color y forma (Panta rei). Nada permanece
como las aguas de un río que siempre fluyen, de ahí que “nunca nos
bañamos dos veces en las mismas aguas de un río”.
Para Heráclito la realidad toda está traspasada por el devenir. Las
cosas están dejando de ser lo que eran para ser lo que no eran como
ese niño que deja de ser niño para ser el joven que no era.
El universo es para Heráclito una permanente y eterna lucha de
contrarios Pólemos pater pánton y así cada
cosa tiende a transformarse en su opuesto.
Observando la realidad en todos sus niveles, desde la naturaleza a la
vida de la polis, pasando por su propio mundo interior Heráclito
advirtió que todo obedece a una dinámica bipolar: No hay luz sin
oscuridad y sabemos de la oscuridad porque sabemos de la luz. El día
es seguido por la noche, y la noche es seguida por el día; en la polis
hay leyes justas y leyes injustas; dentro de mí, para inspirar hay que
espirar y para espirar hay que inspirar…
La observación de la realidad le desvelaba a Heráclito que todo tiene
su par de opuestos (bien-mal, luz-oscuridad, vida-muerte, ascenso-
descenso…), pero le desvelaba también que los opuestos, lejos de ser
contrarios mutuamente excluyentes, son interdependientes, pues hay
una unidad secreta que los enlaza. Así, aunque cabe distinguir el día
de la noche y la noche del día, la alegría de la tristeza y la tristeza de
la alegría… es imposible separarlos. Aparentemente contrarios, de
fondo late una unidad secreta.
Este dualismo conflictivo de todo cuanto existe en continuo
movimiento está regido por una Ley Cósmica a la que denominó Logo
s. Todo sucede conforme a esta Ley, accesible a la razón humana,
que gobierna el Universo. Es por ello que el resultado de la oposición
de los contrarios y del incesante devenir de las cosas, no es caótico,
sino que responde al orden y la armonía que emana del Logos.
1.-Heráclito es el filósofo del………………
2.-¿Por qué elige el fuego como imagen de su pensamiento filosófico?
3.-¿Qué significa la lucha de contrarios de la que habla Heráclito?
4.-¿Qué advierte Heráclito acerca de esos opuestos?
5.-Esa lucha de contrarios, ¿es caótica o armónica? ¿Por qué?
Parménides de Elea (siglos VI y V adC) lleva a cabo un poderoso
descubrimiento para la filosofía. Advirtió que en la fisis hay cosas y
que como fondo común de todas ellas se halla lo que denominará el
Ser. No es lo mismo poner la mirada en las cosas que hay que en el
hecho de que hay cosas. No es lo mismo el estudio de las cosas de la
naturaleza que estudiar la naturaleza de las cosas.
De todo cuanto hay podemos decir que es y todo cuanto hay puede
ser incluido en la fórmula “…… es……” En el primer hueco aparecerán
las diferentes cosas que hay y en el segundo hueco las propiedades,
características o atributos que tienen esas cosas. El “es” que actúa
como enlace entre las cosas y sus propiedades pasa desapercibido,
pero es especialmente relevante.
Antes de ser estrellas, árboles o barcos, grandes o pequeñas… las
cosas “son”. Ese “son”, ese “ser”es primeramente una
realidad que el pensamiento humano intuye con admiración y
pretende des-velar. En lugar de haber cosas que “son” podría no
haber nada, pero lo cierto es que se da el hecho de Ser y no se da la
Nada. Dicho de otro modo, más descriptivo, pero menos impactante:
“el Ser es y el no Ser no es”.
A partir de ese descubrimiento Parménides se dispone a elaborar un
concepto racional del Ser y siguiendo la lógica implacable de la razón
concluirá con que el Ser es uno y además es inmutable. Veamos el
argumento de la razón:
“Si partimos del axioma “El ser es y el no ser no es”, admitir el
cambio sería pasar de la realidad del Ser a otra realidad diferente,
que sería el no Ser, y el no Ser no es, tal y como se afirma en el punto
de partida. Luego como conclusión, el Ser es inmutable y no cambia”.
Según Parménides, el movimiento y la pluralidad serían irracionales
(contrarios a la razón) y no son más que apariencias engañosas e
ilusorias de los sentidos que parecen mostrarnos cosas en plural y
que cambian.
El concepto cerrado de Ser al que llega Parménides no solo niega el
devenir que testimonian los sentidos sino también las propias
vivencias y experiencias del ser humano que hablan de su existencia
en términos de cambio y proceso. No se puede cuestionar que la vida
humana se proyecta hacia delante y hacia el futuro.
La mente humana en su afán por explicar la realidad ha de trabajar
pues con dos niveles que ha de conciliar: el Ser y el movimiento. Hay
Ser y hay devenir.
1.-¿Qué descubre Parménides para la filosofía? ¿Qué es
primeramente el Ser, una realidad o un concepto?
2.-Intenta explicar eso del Ser referido a las cosas de la fisis.
3.-¿Con qué herramienta elabora un concepto de Ser y cuáles son
algunos de sus atributos?
4.-¿Cómo argumenta Parménides la inmutabilidad del Ser?
5.-¿Cómo se pronuncia Parménides acerca del cambio y la pluralidad
que perciben los sentidos?
6.-¿Quién tiene razón Heráclito o Parménides?
7.-¿Por qué es preciso conciliar la inmutabilidad del Ser y el devenir?
8.-¿Cómo reconciliaba Empédocles en su planteamiento filosófico el
devenir de Heráclito y la inmutabilidad del Ser de Parménides?
Heráclito y Aristóteles
Heráclito había afirmado que las cosas en la fisis dejan de ser lo que
son para ser lo que no son. Así, la semilla dejaba de ser semilla para
ser lo que no era, un árbol.
A la mente de Aristóteles (siglo IV adC), que realizará un análisis
profundamente riguroso del cambio, le resulta impensable entender y
explicar la desaparición de la semilla y la posterior aparición del
árbol, a menos que algo de la semilla esté en el árbol y algo del árbol
estuviera ya en la semilla. Dicho de otro modo, en el proceso de
cambio algo de A permanece en B.
Para Aristóteles en la fisis hay individuos concretos, cosas particulares
(un hombre, un caballo, un árbol…). A esas realidades individuales las
designa con el nombre de substancia que sujetan o soportan
diferentes accidentes o cualidades (un color, un lugar, un estado...)
Cada substancia está compuesta a su vez de una materia y de una
forma. La materia es aquello de lo que está hecha una cosa (sustrato
indeterminado susceptible de recibir cualquier forma) y la forma
representa la esencia de esa cosa (el concepto de forma en
Aristóteles no tiene nada que ver con una forma geométrica).
En el cambio de color de las hojas de un árbol, lo que permanece es
el árbol como substancia y lo que cambia es el accidente de la
cualidad del color (cambio accidental de cualidad).
Cuando hablamos de un cambio más profundo, el cambio de una
semilla a un árbol, lo que cambia es la forma, de la esencia de la
semilla pasamos a la esencia de un árbol y lo que permanece es la
materia, ese fondo susceptible de recibir una nueva forma (cambio
sustancial).
Parménides y Aristóteles
Parménides se había abstraído de la realidad y con la razón había
hecho del Ser un concepto unívoco: el Ser es uno e inmutable.
Aristóteles, en cambio, reflexionará del siguiente modo: Si tengo que
respetar la pluralidad y el cambio que forman parte de la fisis y de la
experiencia humana, hay que hacer una comprensión análoga del ser
de tal manera que el Ser se dice de muchas maneras .
De esta manera, no es lo mismo el ser de la amapola que el ser del
color rojo que se apoya en la amapola para existir. El ser de la
amapola es más consistente que el ser del color rojo. Tampoco es lo
mismo el ser de la semilla que ya es que el ser del árbol que puede
llegar a ser la semilla, siendo todos ellos, la amapola y el rojo, la
semilla y el árbol formas diferentes de Ser.
Aristóteles se servirá de nuevos términos para hacer comprensible su
pensamiento. La pieza de mármol que hay en una cantera es una
pieza de mármol, pero en manos de un escultor puede llegar a ser la
hermosa estatua de una diosa griega.
A lo que ya es Aristóteles lo denomina “ser en acto” y a lo que
puede llegar a ser, “ser en potencia”. La piedra de mármol, que en
acto ya es una piedra, podría llegar a convertirse en una estatua si se
dan las condiciones adecuadas. Por eso Aristóteles dice que un
bloque de mármol es una estatua en potencia, aunque no lo sea
todavía en acto.
Un ser en acto es un ser que ya ha alcanzado totalmente su
desarrollo porque existe en plenitud. El ser en potencia contiene la
posibilidad de convertirse en algo, pero todavía no se ha actualizado.
Parménides había afirmado la inmutabilidad del Ser y negado el
cambio al no ser posible para la razón el paso del ser al no ser.
Aristóteles considera que el cambio se explica por el paso de un ser
en potencia a un ser en acto distinguiendo lo que es y lo que puede
llegar a ser.
¿Cómo explica Aristóteles el cambio de la tiza en la mesa a la tiza en
la pizarra empleando la terminología de ser en acto y ser en
potencia?
La tiza que está encima de la mesa en acto, su estado actual, puede
en potencia ocupar un nuevo espacio, la pizarra, si se dan las
condiciones adecuadas. Cuando se actualice esa posibilidad,
hablaremos de cambio y movimiento. Permanece la substancia tiza
en ambos casos y lo que cambia es su localización (de la mesa a la
pizarra). Es un cambio accidental referido a la localización de la
substancia.
La oruga que se convierte en una mariposa, ¿Cómo explica Aristóteles
el cambio de la oruga a mariposa empleando la terminología de ser
en acto y ser en potencia?
La oruga que en acto es ya una oruga, en potencia puede ser una
mariposa si se dan las condiciones adecuadas. Cuando se actualice
esa posibilidad, hablaremos de cambio y movimiento. Cambia la
forma de la substancia, la esencia del ser de la oruga a la forma del
ser de la mariposa y lo que permanece es la materia, ese fondo
susceptible de adoptar cualquier forma. Es un cambio substancial
profundo y radical.
0.-Ahora explica tú los siguientes cambios: el cambio de estatura de
un adolescente y la transformación de la leña de un árbol en cenizas.
1.-Atrévete a relacionar el binomio acto-potencia con el binomio
materia-forma.
2.-Aplícate a ti mismo las nociones aristotélicas de acto y potencia.
3.-Aplica los conceptos de acto y potencia al Ser de Dios.