Tema 6.
DAVID HUME
1. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
La filosofía de Hume es empirista, es decir, la experimentación, la
observación y la inferencia causal son los caminos que llevan a
establecer lo que pueda ser conocido por el hombre y a la vez ser el
fundamento de la propia teoría del conocimiento humano.
Conocer según Hume, es alcanzar nuevas verdades mediante
la combinación de ideas que ya están presentes en la mente. Todo
conocimiento es una combinación de ideas ya alojadas en la mente y
que son causadas por imágenes previas. Las ideas, según Hume,
son una copia de cada una de las imágenes que recibimos. Son las
huellas que el objeto sensible deja en la mente. Por lo tanto las
imágenes son la materia prima del conocimiento y de ellas se
derivan las ideas. No hay una idea verdadera que no provenga de
una imagen (principio de verificación empirista).
Todos los contenidos de la mente se derivan de:
– De imágenes de sensación (sensaciones externas de los objetos).
– De imágenes de la reflexión ( imágenes que provienen de
imágenes de sensación previas).
Las imágenes son lo único que realmente podemos conocer. Para
Hume no se conocen los objetos, la realidad externa y material sino
las imágenes que tenemos de ella. Hume es considerado un
fenomenista. Después de captar las imágenes de las cosas (que
supuestamente están ahí, ya que no podemos acceder a ellas), la
mente va a ser capaz de crear ideas. Éstas pueden ser de tres tipos:
– Ideas de la memoria: Mantienen el orden y la estructura del
las imágenes de las cuales provienen.
– Ideas de la imaginación: Alteran el orden y la estructura del
as imágenes de las cuales provienen.
-Ideas abstractas: Son ideas complejas, asociadas con otras
muchas. Cuanto más relaciones tengan, más abstractas serán.
Hume se refiere al origen de las ideas en el Tratado de la
Naturaleza Humana, donde nos permite correlacionar las ideas entre
sí y con las distintas imágenes. Explica cómo se asocian entre sí :
–Relación de semejanza: la mente pasa de una idea a otra en
función de la semejanza que tengan entre ellas.
–Relación de contigüidad espacio-temporal: Ideas que hacen
referencia a un mismo lugar o a un mismo momento, son asociadas
entre sí por nuestra mente.
–Relación causal.
Por último señalar que si bien para Hume hay dos elementos que
componen nuestro conocimiento (imágenes e ideas), el autor señala
dos formas de conocimiento que incluyen dichos elementos:
–Cuestiones de hecho: Basado en imágenes. Los hechos son un
conjunto de imágenes, al conocerlas y su conexión, nuestra mente
configura una situación llamada hecho.
–Relaciones de ideas: Aunque las relaciones de ideas se basan en
imágenes, Hume se refiere a las relaciones lógicas y matemáticas
independientes de las imágenes
Crítica del principio de causalidad:
Según Hume, el principio de causalidad no se fundamenta en una
conexión necesaria entre causa y efecto, sino en el hábito o
costumbre de observar que ciertos fenómenos ocurren juntos
repetidamente. Nuestra mente, al anticiparse a los
acontecimientos, no actúa por razonamiento lógico ni por
experiencia directa, sino por la creencia de que la naturaleza sigue
patrones regulares. Aunque esta creencia se refuerza con la
repetición, nunca alcanza la certeza absoluta, solo una alta
probabilidad. Sin embargo, es un principio inverificable pero
indispensable para la vida práctica, ya que no es una idea innata,
sino fruto de nuestra experiencia acumulada.
2. Metafísica
La sustancia es un concepto al que no corresponde ninguna
imagen. La palabra en sí sólo designa un concepto de percepciones
que nos hemos acostumbrado a encontrar juntas, careciendo así de
valor real.
Hume critica las tres manifestaciones de sustancia del
racionalismo cartesiano de la siguiente manera:
- El mundo: Lo único que podemos afirmar es que tenemos una
imagen de él, pero no que corresponda con la realidad, ya que
está más allá de las imágenes. Solo podemos afirmar la
realidad de nuestras imágenes, pero no alguna distinta a ellas.
- Dios: Hume niega la existencia de Dios demostrada a través
del principio de causalidad. De Dios no tenemos ninguna
imagen, así que no podemos afirmar que exista. No hay nexo
causal entre nuestras imágenes de Dios.
- Yo: Descartes afirmó la realidad del yo como sustancia distinta
de nuestro pensamiento, por intuición. Hume no ve clara la
consideración, ya que si consideramos nuestro yo como una
sustancia permanente e idéntica a través de todo cambio, no
podemos afirmarnos como sustancia simple, ya que solo
percibimos un conjunto de diferentes percepciones que se
suceden unas a otras. La conciencia que tenemos de nuestra
identidad se explica por la memoria, que recuerda la
continuidad de la sucesión, la cual no produce la identidad.
3. Política
Se le acostumbra a llamar filósofo conservador. Era reacio a
reformar la sociedad para llevarla lejos de las costumbres
establecidas y aconsejó no rebelarse contra los gobernantes
excepto en caso de tiranía. Aun así, no era parte de ningún partido
político, creía que se debía equilibrar el anhelo de libertad con la
necesidad de una autoridad, sin sacrificar ninguna. Apoyó la
libertad de prensa y fue simpatizante de la democracia con
restricciones.
Era optimista con el progreso social, creyendo que con el desarrollo
económico resultante de la expansión del comercio las sociedades
progresarían. Una sociedad abierta, pacífica y sociable resulta en
ciudadanos más felices.
Aun siendo pragmático, en “Idea de la mancomunidad perfecta”
detalla que reformas deberían acontecer, tales como la separación
de poderes, sufragio censitario y limitación del poder eclesiastico.
Propuso el sistema de ejército suizo, elecciones anuales y se negó al
cobro de honorarios desmesurados por parte de políticos.
Apoyaba la propiedad intelectual y el comercio exterior. Para él la
propiedad privada no era un derecho, justificándose en que había
bienes limitados. Si todo fuese ilimitado, la propiedad privada no
tendría sentido. Creía en la distribución desigual de la propiedad,
dado que la igualdad destruiría las ideas de industria y ahorro,
llevando al empobrecimiento.
4. Dios
Desde un punto de vista empirista, no se puede demostrar la
existencia de dios, pero además, criticara al argumento del
diseñador.
El argumento teleológico nos dice que todo el orden y propósito que
hay en los seres es un indicio de su origen divino. La crítica de Hume
se basa en:
1. El argumento se basa en una analogía incompleta. Con
nuestras experiencias con los objetos, es reconocible el
diseñado por el hombre (piedras y pared). Para reconocer un
universo diseñado, deberíamos entonces conocer una gran
variedad, cosa que no hacemos.
2. Si el mundo ordenado necesita un diseñador, la mente de dicho
diseñador también necesita otro diseñador ad infinitum. Cómo
apelación, se podría decir que es una mente auto ordenada,
cuya lógica podría aplicarse a su vez con nuestro mundo
5. Ética
Hume nos dice que la moral es la ciencia de las reglas que hay que
seguir para conseguir el bien y la felicidad mediante la virtud, la cual
no puede venir de Dios ni de la razón
Parte de las valoraciones morales, que nos permiten distinguir el
bien y el mal y nos impulsan a actuar, para preguntarse si vienen de
la razón o los sentimientos
La razón simplemente conoce, pero no obliga a cumplir las normas
de la moral, por lo que provienen del sentimiento. Por su parte, las
sensaciones de placer o dolor son simplemente resortes
fundamentales del dinamismo humano
Para Hume, existe un instinto natural que determina el bien y el mal.
No hay cosas buenas o malas por sí mismas, sino que pueden ser
útiles o nocivas
De este modo, la virtud será cualquier acción o cualidad que da a
quien la ve un sentimiento agradable de aprobación. Lo contrario de
esto es el vicio.
No fue Hume sino Hutcherson el que acuñó el lema del utilitarismo:
La mayor felicidad para el mayor número. Sin embargo, Hume
realmente fue un sentimentalista moral, y pensaba que los principios
morale no podían justificarse intelectualmente, como sí lo hicieron
posteriormente
Para los humanos, algunos principios nos parecen mejores que otros,
según como favorezcan nuestros intereses y los de nuestros
coetáneos. Estamos predispuestos a aprobar normas que promuevan
la utilidad de la sociedad.