Caso 1: Don Arturo
Arturo C. (nombre ficticio por confidencialidad) tiene 72 años, es casado desde hace más de
40 años y actualmente jubilado. Durante su vida laboral, trabajó como administrador en una
empresa, lo que le permitió mantener una rutina estructurada y activa. Vive con su esposa en
su casa, mientras que sus hijos residen en otros departamentos y lo visitan ocasionalmente.
Desde su jubilación, ha reducido progresivamente sus actividades sociales, aunque solía
disfrutar de salir a caminar y jugar cartas en casa de uno de sus amigos. En los últimos meses,
ha mostrado un notable cambio en su comportamiento, caracterizado por aislamiento,
desinterés por sus pasatiempos y una disminución en la interacción con su entorno familiar.
Su hija mayor Katy C. (nombre ficticio) fue quien decidió llevarlo a consulta, preocupada
porque su papá ha estado más retraído, desinteresado en sus actividades diarias y con un
estado de ánimo apagado. Antes, Arturo era un hombre activo, disfrutaba de sus caminatas
matutinas y solía reunirse con amigos para jugar cartas, pero ahora pasa la mayor parte del
día en casa, acostado o viendo televisión sin mucho interés. Su esposa Karla M. (nombre
ficticio) menciona que, aunque le insiste en salir o hacer actividades juntos como salir al
mercado o ir a visitar a una de sus hermanas, él simplemente responde con evasivas o dice
que está cansado.
Desde que se jubiló hace cinco años, su rutina cambió, pero en los últimos 5 meses el
deterioro ha sido evidente. Ha perdido aproximadamente 10 libras sin proponérselo y a
menudo se queja de no tener hambre. Su esposa trata de hacerle chiles rellenos y jocón por
ser su comida favorita, pero come muy poco, refiriendo que ya se llenó o que no tiene apetito.
En las noches le cuesta conciliar el sueño y se despierta varias veces, quedándose despierto
por largos periodos de tiempo. Se despierta de 3 a 5 veces. Cuando su hija le pregunta qué
piensa en esas madrugadas, él solo dice que recuerda cosas del pasado o que no le encuentra
sentido a lo que está viviendo, se siente preocupado. En ocasiones ha mencionado frases
como "ya no soy útil para nadie" o "no sé por qué sigo aquí", lo que ha generado gran
preocupación en su familia.
Arturo tiene dos hijos, Kathy, de 45 años, quien es la que lo llevó a consulta y vive en un
departamento cercano, y Luis, de 40 años, quien reside en el norte del país y solo puede
visitarlo en ocasiones especiales. Kathy trata de verlo cada fin de semana, pero comenta
que su padre a veces rechaza sus visitas o se muestra indiferente cuando ella llega. Luis
mantiene contacto con él por llamadas telefónicas, pero ha notado que su padre se muestra
cada vez menos interesado en conversar y responde con frases cortas o monosílabos.
Ambos hijos han expresado preocupación porque su padre ha ido perdiendo motivación y
cada vez muestra menos interés en la vida familiar.
A nivel físico, Arturo padece hipertensión arterial y diabetes mellitus tipo 2, ambas
condiciones bajo control con medicación. Sin embargo, su esposa ha notado que en los
últimos meses ha descuidado sus horarios de comida y medicación. También menciona que
se le ha visto más fatigado, con menos energía para moverse y que a veces se queja de un
cansancio constante sin motivo aparente. A pesar de que no tiene antecedentes de
enfermedades psiquiátricas diagnosticadas, su hermano menor fue tratado por ansiedad
generalizada en la adultez.
Durante la consulta, Arturo se muestra con una expresión apagada, responde con
monosílabos, toma con su mano izquierda la derecha mientras habla y evita el contacto
visual. No niega sentirse triste, pero tampoco expresa abiertamente qué es lo que le preocupa,
dice que no sabe exactamente, solo que no se siente bien mientras se agarra la frente. Su hija
menciona que rara vez acepta visitas de familiares y que últimamente ha dejado de contestar
llamadas telefónicas. Si lo invitan a alguna reunión familiar dice que está cansado, que el
lugar está muy lejos o pregunta a qué hora será el regreso a casa. Si decide ir a la reunión a
las dos horas esta preguntado si ya regresaran porque se hace tarde. Cuando se le pregunta
por su futuro, dice que "ya todo está hecho" y que solo sigue con la rutina porque así debe
ser.
Exámenes médicos realizados
Debido a que no quería comer su hija decidió llevarlo al médico, quien le solicito un
hemograma completo para ver los glóbulos blanco, rojos y la hemoglobina pero están dentro
de los parámetros normales. También un perfil Tiroideo: TSH y T4 (se encuentra dentro del
rango), Glucosa en ayunas siendo los resultados de 105mg/dL (leve elevación). Así como
pruebas de función hepática y renal cuyos resultados refieren que no hay alteraciones.
Su esposa refiere estar preocupada porque ha notado últimamente que parece olvidar cosas
simples, como dónde dejó sus llaves o si tomó su medicación. En algunas ocasiones, ha
repetido preguntas que ya le habían respondido minutos antes y ha tenido dificultades para
seguir conversaciones largas. También le cuesta organizar sus actividades diarias, como
pagar las cuentas de la luz y el teléfono, recordar citas médicas, completar tareas del hogar
como ordenar su ropero que antes realizaba sin problema. A pesar de estos cambios, Arturo
minimiza sus síntomas y dice que "solo está distraído" o que "es normal a su edad". Sin
embargo, su familia ha notado que estos episodios se presentan con mayor frecuencia y han
comenzado a interferir con su vida cotidiana.
Durante la evaluación psicológica se realizó el Mini-Mental State Examination (MMSE)
cuyo informe se muestra a continuación:
INFORME Mini-Mental State Examination (MMSE)
Paciente: Arturo C.
Edad: 72 años
Estado civil: Casado
Ocupación: Jubilado
I. Antecedentes del Paciente
Arturo C. es un hombre de 72 años, jubilado, con antecedentes de hipertensión arterial y
diabetes mellitus tipo 2. En los últimos seis meses, su familia ha reportado cambios en su
estado de ánimo, desinterés en actividades diarias y dificultades en la organización de su
rutina. También se han observado olvidos ocasionales, dificultad para concentrarse y una
menor interacción social.
II. Resultados del MMSE
El Mini-Mental State Examination (MMSE) es una prueba de tamizaje utilizada para
evaluar el funcionamiento cognitivo en áreas clave. La puntuación total es de 30 puntos, y
valores más bajos sugieren deterioro cognitivo.
Dominio evaluado Puntuación obtenida
Orientación (tiempo y espacio) 7
Memoria inmediata 3
Atención y cálculo 3
Memoria diferida 2
Lenguaje y praxias 9
Habilidad visuoespacial (copia de dibujo) 0
TOTAL 24
III. Análisis de Resultados
Arturo obtuvo una puntuación de 24/30, lo que sugiere sospecha patológica Sin embargo,
este resultado debe interpretarse con cautela debido a que presenta otra sintomatología que
podrían sugerir otro trastorno.
Áreas con mayor afectación:
o Orientación temporal y espacial: Presentó dificultades para recordar la
fecha exacta y confundió el mes.
o Atención y cálculo: Cometió errores al realizar cálculos simples y tuvo
problemas para mantener la concentración.
o Memoria diferida: Recordó solo dos de tres palabras tras unos minutos.
o Habilidad visuoespacial: No pudo copiar correctamente la figura solicitada.
• Áreas conservadas:
o Memoria inmediata: Logró repetir correctamente las palabras dadas al
inicio de la prueba.
o Lenguaje: No presentó alteraciones en la denominación de objetos ni en la
repetición de frases.
Conclusión y Recomendaciones.
• El resultado del MMSE sugiere una sospecha patológica presentando un deterioro
cognitivo leve. Se recomienda una evaluación neuropsicológica completa y un
seguimiento clínico
• Se sugiere realizar estudios de laboratorio para descartar causas metabólicas o
endocrinas de deterioro cognitivo (perfil tiroideo, B12, función renal y hepática).