Paleolítico.
Las Venus Paleolíticas, pequeñas estatuillas (de 4 a 20 centímetros) en barro, hueso o piedra muy abundantes,
datadas en el Paleolítico Superior con unos 20.000 años de antigüedad. Son figuras antropomorfas de mujer, sin rostro,
apenas pies y con formas exageradas. Se han encontrado tanto en Europa como en Asia y se cree son divinidades utilizadas
en antiguos ritos de fertilidad. Cuando hallaron las primeras, pensaron que se trataría de un ideal de belleza de aquella
remota época y se las bautizó con el nombre de “Venus”. La más famosa (aunque es de piedra caliza) es la llamada “Venus
de Willendorf” de Austria. Otra es la Venus de Dolni Vestonice, de terracota datada con una antigüedad de 29.000 años, es
posiblemente una de las piezas de cerámica más antiguas que existen, encontradas en el yacimiento arqueológico de la
ciudad Checa de Dolni. En el mismo yacimiento se encontraron figurillas de barro de osos, mamuts, caballos, zorros, etc.
seguramente utilizados en rituales mágicos para favorecer las cacerías.
Neolítico. Los primeros restos arqueológicos de cerámica encontrados, datan de la época Neolítica sobre el año 6.600 a.C.
Se trataba de unas piezas muy rudimentarias amasadas a mano y que imitaban a la cestería. Se utilizaba la técnica
denominada “de pellizco” que dejaba las huellas en el barro a modo de primeras decoraciones, más tarde se incluyeron las
primeras formas geométricas simples, mediante incisiones con palos o huesos.
Vaso campaniforme y Tambor Neolíticos
Edad de los Metales. Aparecen cuencos y ollas campaniformes u ovoides ya más elaborados, con unas incipientes
decoraciones a base de incisiones también con ramas o huesos. Pronto comienzan a colorearse con tierras de distintos
tonos y se perfecciona la decoración con elementos geométricos o vegetales y rudimentarias aves formando un friso
alrededor de la pieza.
Vasos campaniformes con decoración geométrica
La cerámica en el Continente Africano
Piezas repartidas por todo el continente con una antigüedad de unos 12.000 años, (aparece en el Neolítico), objetos para
uso doméstico de cerámica figurativa y ceremonial para distintos ritos, guerra, caza, pesca, matrimonio, etc.
Las arcillas eran sacadas de charcas y cenagales y se mezclaban con distintos materiales, de origen vegetal o mineral, que
les daba más consistencia. Para la fabricación utilizaban el método de “colombín” con tiras de barro enrolladas. Otra de las
fuentes de barro más popular era la procedente de los abundantes termiteros. Se trata de una arcilla especialmente fina y
enriquecida con aditivos, por la acción de las termitas.
En zonas como el Sudán o Senegal, añadían a la mezcla, como materia orgánica, los excrementos de sus animales, lo que
producía tras la cocción, pequeños huecos repartidos por toda la pieza.
El esmaltado en África queda limitado a la zona de la Cultura Árabe, en el resto es muy común como sustituto, usar el
bruñido de las piezas, que da un acabado liso y brillante. Otras piezas eran teñidas de negro con el hollín de sus hogares o
decorados con líneas geométricas, de éste mismo material.
Dependiendo de cada zona, las técnicas varían, así como los elementos añadidos a las arcillas, grasa
animal, pulpa vegetal, pigmentos colorantes, manteca de cacahuete, grafito, mica, etc. por supuesto la
decoración también varía. En general las piezas destinadas para uso doméstico tenían poca
decoración, las destinadas a los rituales, diseños muy elaborados escarificados: incisiones
geométricas, dibujos de rostros y cuerpos, animales y diversos motivos y formas.
Mención especial merece el arte cerámico de una antigua y perdida civilización de la zona de Nigeria:
la Cultura Nok, desarrollada entre los años 500 a.C. y desaparecida misteriosamente a finales del
primer milenio de nuestra era. Han llegado hasta nuestros días restos de su arte que denota una gran
perfección y un alto dominio de la técnica, tanto de modelado como de cocción. Piezas antropomórficas
de gran tamaño y especial belleza, con complicados y sofisticados peinados, rasgos faciales marcados y
una expresión con carácter. Como la gran mayoría de las figuras africanas, las procedentes de la
Cultura Nok presentan unas cabezas muy desproporcionadas.
Figuras de terracota de la Cultura Nok
Hay un gran número de piezas cerámicas que representan temas variados, líderes, antepasados,
estelas funerarias, amuletos, etc. (temas típicos de Egipto). Las figuras en distintas posturas, son
representadas con todo tipo de accesorios y detalles como collares, brazaletes, coronas, joyas. De pie,
sentados, a caballo, etc. las más antiguas están datadas entre los años 500 a 300 a.C.
Egipto
Se tiene constancia de piezas cerámicas en la Dinastía IV y V años 2600 – 2350 a.C. En los
monumentos funerarios además de las pertenencias personales del difunto, se enterraban también sus
copas, jarras, platos, etc. ya esmaltaban la cerámica con colores verdes y azules. Dibujaban en la
cerámica, con óxido de cobalto, sus escarabajos sagrados. A veces mezclaban varios tipos de tierras o
añadían fragmentos cerámicos machacados.
Fayenza. Vidriado azul con el que recubrían las estatuillas
Ushebtis. “Los que responden” pequeñas estatuillas destinadas a acompañar a los difuntos en sus
tumbas. De terracota o “fayenza” (material cerámico con acabado vítreo en el exterior) y otros
múltiples materiales como madera, piedra y los más valiosos de lapislázuli, representaban escenas de
la vida cotidiana como agricultores, formaciones militares, incluso se hacían pequeñas maquetas de
casas con sus habitantes dentro, realizando todo tipo se tareas.
Agricultores y formación de guerreros Nubios
Posible fragmento de Nefertiti – Nadadora de terracota de la Dinastía XVIII ,
La Diosa Isis con su hijo Horus, en material cerámico y Vasos Canopos
Utensilios cerámicos de todo tipo
Mesopotamia
Los pueblos de las cuencas del Tigris y el Eúfrates no solo utilizaban las arcillas para sus vasijas y
utensilios domésticos sino también para fabricar ladrillos con los que construían sus palacios, templos
y demás edificios. (Palacio de Khorsabad, decorado con más de 2.000 metros cuadrados de
bajorrelieves). Al tratarse de una zona con gran escasez de árboles y roca, utilizaban para sus
construcciones adobes o ladrillos de cerámica vidriada (adobes para muros y paramentos que luego
recubrían con placas cerámicas de color). Los ladrillos al exterior se decoraban con una pasta silícea
coloreada que producía un esmalte vítreo. Hay datos que demuestran que ya conocían el uso del torno.
Estatuillas de terracota de los Sumerios
Friso de los Arqueros del Palacio de Darío en Susa.
Hoy en el museo de Berlín. Los Persas tomaron de los antiguos Asirios las técnicas cerámicas y
decoraron sus palacios con grandes zócalos de ladrillos esmaltados y en relieve, con escenas que ya
no son de guerra o cacerías como antes, sino de ceremonias, animales antropomorfos o como en este
caso un desfile de guardianes arqueros. También realizaron numerosas decoraciones con temas
mitológicos de una cierta influencia griega.
Grifo, Esfinge con el rostro de Darío y Friso de los Arqueros, Palacio de Susa
La Puerta de Istar
Es una de las ocho puertas de la muralla de Babilonia, que daba acceso al templo de Marduk. Tiene
más de 14 metros de altura y 10 metros de ancho y fue mandada construir por Nabucodonosor en el
año 575 a.C. Está toda recubierta de ladrillos cerámicos vidriados en color azul (alto contenido en
lapislázuli), contrastaba y llamaba poderosamente la atención con respecto a las demás y con la
muralla, que eran de ladrillos dorados o rojos. La puerta está decorada con animales fantásticos en
relieve, toros, leones, seres mitológicos y dos esfinges (hoy en el museo de Berlín). El interior del arco
y la parte inferior de la puerta están decorados con franjas de grandes flores similares a margaritas.
También en origen parece ser que había, a los lados de la entrada, dos esfinges, hoy desaparecidas.
Puerta de Istar de Babilonia
Bajorrelieves cerámicos de la Puerta de Istar
Grecia
Zona destacada por su gran desarrollo desde sus orígenes más remotos, sobre todo en Corinto y
Rodas, con la producción de una cerámica arcaica que llegó a su máximo esplendor en el siglo V a.C.
en la zona Ática.
Los griegos fueron grandes ceramistas, que aprendieron sus secretos de civilizaciones más antiguas
como la Egipcia, Canaán o Mesopotamia. Sus bellos dibujos narraban historias de la época y su
estética fue copiada por los romanos y bizantinos que la propagaron hasta el extremo oriente y de ahí
a Europa y España a través del norte de África.
Se aplicaba en las piezas una pasta negra y con un punzón serigrafiaban el dibujo, dejando al
descubierto el rojo de la arcilla original. Tuvieron una amplísima producción de ánforas, kráteras y
todo tipo de vasijas para almacenamiento, destinadas al transporte de mercancías, vino, aceite, agua,
pescado, cereales, etc.
En la cerámica griega tenemos detallada e ilustrada toda la mitología en las llamadas “figuras negras y
figuras rojas” de sus recipientes cerámicos.
Gigantomaquia – Ánfora de figuras rojas 400-390 a.C. Louvre
Figuras rojas sobre ánforas, platos y kráteras – Dionisos y Ariadna, siglo V a.C. Odiseo y las
Sirenas, siglo V a.C. y el Carro de Apolo, 435 a.C. Londres.
Ánfora Griega decorada con animales marinos
Etruscos y Romanos. Las técnicas griegas pasan a los Etruscos y más tarde a Roma y Bizancio. Los
romanos, prácticos como es habitual en ellos, copiaron la técnica y formas griegas pero no se
preocuparon ni de mejorarlas ni de su decoración. Las conquistas del Imperio contribuyeron a la
expansión de un tipo llamado “Sigillata” con todo un repertorio de piezas de mesa, entre ellas la más
llamativa y popular: el ánfora alargada, de cuello alto, dos asas y terminada en punta.
Ánfora romana
El Sarcófago de los Esposos
Fabricados en terracota, del siglo VI a.C. Es una urna funeraria que representa a una pareja de
casados, reclinados y en un supuesto banquete del más allá. Fueron encontrados en la ciudad de Caere
y denotan una clara influencia griega. “Sonrisa Arcaica”, largos cabellos trenzados (a la manera de los
Kuroi), aunque las piernas están modeladas algo aplastadas, en relación con el cuerpo de alto relieve,
al estilo etrusco.
El Sarcófago de los Esposos
Los Caballos de Tarquinia
Pertenecían al frontón del templo principal de la antigua ciudad etrusca de Tarquinia en el siglo IV
a.C. Son de clara influencia griega, en terracota policromada y representarían al mítico caballo alado
“Pegaso”, aunque algunos estudiosos del tema afirman que las alas de los caballos son un mero
elemento decorativo.
Los Caballos de Tarquinia
Mundo Islámico
Recogen la tradición Sirio-Persa en un primer momento y puede considerarse como producción propia
la realizada a partir del siglo VIII, época en el que aplican un esmalte blanco de dióxido de carbono, lo
que dota a las piezas de un curioso brillo metálico. Se consigue mezclando cinabrio, sulfato de cobre,
óxido de hierro, azufre y plata y como disolvente vinagre. Se cocía a bajas temperaturas y fueron
piezas que sustituyeron a las más lujosas de oro y plata (prohibidas en su momento). Otra variedad
cerámica típica de los musulmanes son la piezas de esmalte, que se consiguen mezclando sulfuro de
plomo, dióxido de estaño, sílice y arena. Se decoraban con dibujos geométricos en azul cobalto.
La bóveda celeste. Decoración geométrica en cerámica muy común el los Mihrabs de las
mezquitas
La decoración musulmana es muy rica y variada pero básicamente geométrica, por su prohibición de
representar figuras humanas. Los dos colores predominantes son el marrón violáceo, de óxido de
manganeso y el verde de óxido de cobre. Como complemento a la decoración hacían incisiones o
perforaciones.
Mezquita de Isfahan, Irán. Cubierta de cerámica vidriada
La industria cerámica floreció considerablemente durante el Califato de Córdoba y es aquí donde se
inicia la técnica de la “cuerda seca”, conseguida a base de utilizar pequeños cordoncillos impregnados
en grasa y colocados formando líneas en las piezas que luego, durante la cocción, desaparecerán
dejando en su lugar una serie de surcos. Además las cuerdas evitaban que durante el procedimiento
de cocción se mezclaran los colores.
Los centros cerámicos más importantes de esta época en España se concentraban en: Toledo,
Córdoba, Medina Azzahara y más tarde con los Nazaríes, en Almería, Málaga, Manises y Granada y en
el siglo XIV en Paterna y Teruel.
China
Los primeros restos, con una técnica destacada, de cerámica en china datan de los años 600 – 900 a.C.
Se trata de pequeñas figuras hechas con una pasta porosa, cubiertas de barniz de color verde y azul
turquesa. Se cree que fueron los chinos los que crearon técnicas más sofisticadas y fueron los
primeros en utilizar hornos para el secado de las piezas. Ese conocimiento se extendería luego por
Corea y Japón y de Oriente a Occidente. En su recorrido irá cambiando las técnicas, debido sobre todo
a la variedad de tipos de arcilla de los diferentes países.
Pero el aspecto propio e inconfundible de la cerámica china se da en la Dinastía Song, para llegar a su
máximo desarrollo en la Dinastía Qin, hacia el año 250 a.C. cuando se unificó toda China y Qin Shi
Huang se convirtió en el primer emperador. Durante su reinado se inició la construcción la Gran
Muralla China y los famosos guerreros de terracota Xi-An, descubiertos en las proximidades de esta
pequeña ciudad en el año 1974, durante unas obras realizadas para el abastecimiento de las aguas.
Presentan un verdadero ejército en formación, con más de 8.000 estatuas a tamaño natural y con los
rostros y posturas personalizadas, con armaduras, armas, arcos, lanzas, espadas, caballos, carros, etc.
realizadas para glorificar al nuevo emperador y como guardianes del más allá en su tumba. Desde
1987 el conjunto ha sido considerado Patrimonio de la Humanidad. La tumba fue saqueada en
numerosas ocasiones y las armas robadas.
Los Guerreros de Xi-An
Cuadriga Imperial de los Guerreros de Xi-An
Guerreros de Terracota de Xi-An
Con la Dinastía Yuan se unen el Medio y Lejano Oriente y la cerámica alcanza un avance espectacular
y una técnica difícil, no ya de superar, sino de imitar. Se decora con azul turquesa, dragones, aves,
crisantemos, nubes, montañas, árboles, (raramente la figura humana).
Cuando la porcelana china conoce uno de los periodos más representativos y conocidos, es durante la
“Dinastía Ming” (1368 – 1644). Tras la caída de la Dinastía Yuan, se paralizó el comercio y el país se
sumió en una profunda crisis que afectó a todos los sectores. Casi todos lo hornos cerámicos fueron
destruidos y el nuevo emperador, un monje budista llamado Chu Yan Chang, se propuso recuperar la
economía del país y como meta especial, la organización y puesta en marcha de nuevo de la industria
cerámica, creando un símbolo de poder a través de la propaganda que proporciona el arte. Escogió
como soporte para ese arte el material más duro e imperecedero conocido: la porcelana. Se llegó a
construir una verdadera ciudad-alfar en Jingdezhen, fabricando piezas tanto para la corte como para el
mercado en general. Pronto comenzaría la demanda de su porcelana en el extranjero, Tailandia,
Estambul, etc. A partir de la segunda mitad del siglo XVI, la porcelana hacía sombra al producto
estrella de china: la seda. La Ruta de la Seda dejó de ser tal para convertirse en “La ruta de la
Porcelana”. El emperador llevó la capital a Pekín y para proteger las rutas comerciales de los
mongoles, reforzó y amplió La Gran Muralla, haciéndola mucho más resistente con ladrillos cerámicos
(antes de adobe) y haciéndola custodiar por un millón de guerreros.
Jarrones de la Dinastía Ming
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Jarrones Ming en su variedad policromada sobre fondo amarillo
En el siglo XVII será Marco Polo, a través de la Ruta de la Seda, el encargado de traer a Europa las
porcelanas de China. Causaron admiración por su belleza, textura y resistencia. Durante mucho
tiempo se desconoció el secreto del caolín y hubo muchos intentos de imitarlo utilizando “pastas
tiernas” sin demasiado éxito. A España las traen los portugueses a través del puerto de Sevilla (habían
establecido una colonia en Macao y centraron su actividad en el comercio marítimo).
Una vez descubierta la técnica del caolín, se fabricaron todo tipo de porcelanas, figuras, vasijas y
ornamentos con el carácter Barroco típico de la época. Este siglo fue bautizado como “El Siglo de la
Porcelana”. En Alemania se funda la fábrica de Meissen y al mismo tiempo en Francia la de Vincennes
y Sèvres.
Jarrones de Sêvres
Una de las principales fábricas de cerámica europeas es la de Sèvres, fundada en el año 1740 con el
apoyo de Luis XV y Madame Pompadour y creada para competir en producción con Meissen y
Chantilly. Ya en 1745 tiene gran fama y prestigio sobre todo por sus “flores de porcelana
china” realizadas en “Biscuit” blanco (una sola cocción), inspiradas en los jardines de las escenas
galantes. En 1768 se descubrió en suelo francés un yacimiento de caolín, cerca de la ciudad de
Limoges, primordial ara la fabricación de la porcelana china en su faceta de “pasta dura” y desde
entonces, la porcelana de Sèvres no tuvo rival inundando todos los mercados, con un pequeño bache
durante la Revolución Francesa, pero también con una nueva moda: la del “Canon Estilístico del
Imperio Napoleónico” (El arte de nuevo a cargo de la propaganda política), con un estilo Neoclásico-
Egipcio para la exaltación del Emperador. Todas las piezas tenían la efigie de Napoleón.
En el siglo XIX Francia toma un estilo ecléctico (modelos barrocos de Versalles, clásicos, temas
históricos, etc.) y nuevas técnicas que le permitían dominar el color y realizar así sus obras pictóricas.
Hoy día Sèvres sigue con su producción al alza, usando técnicas tradicionales con diseños
contemporáneos. Ha sido nombrada “Ciudad de la Cerámica”.
En España, Carlos de Borbón, cuando fue nombrado Rey de España en 1759, (Carlos III) fundó una
fábrica en el Palacio del Buen Retiro de Madrid (trataremos el tema más ampliamente al hablar de la
historia de Talavera de la Reina).
En Inglaterra a finales del siglo XVIII consiguieron fabricar una cerámica más porosa, blanca, ligera y
sobre todo más barata que en el resto de Europa, con lo que conquistaron rápidamente los mercados y
trajeron la consiguiente crisis a los alfares y la decadencia de la Porcelana en demás los países.
La cerámica en la América precolombina
Le cerámica en un fenómeno universal, prueba de ello son los numerosos restos encontrados en cada
uno de los rincones del planeta.
La cerámica precolombina tiene unos 7.500 años de historia como mínimo pero, con la invasión
europea de las Américas, todo vestigio de civilización quedó arrasado y fue gracias a la durabilidad y
resistencia de la cerámica por lo que se pudo rescatar parte de esa historia perdida.
Ecuador, estatuilla Kimbaya – Cerámica d Nazca – Copán, Honduras
La cerámica era utilizada para fabricar vasijas, útiles de cocina y todo tipo de recipientes, así como
objetos funerarios, máscaras, esculturas e instrumentos musicales. Los restos más antiguos fueron
encontrados en la cuenca del Amazonas (7.500 años). Generalmente se trataba de pueblos de
pescadores y recolectores de fruta. También en América del Sur han aparecido restos con una
antigüedad de 4.000 a 6.000 años, en Panamá, Colombia, Costa Rica, Guatemala, etc. etc.
Dios Jaguar y Vasija de Perú
Figuras cerámica cefalomórficas – Museo de América de Madrid
Una curiosa aplicación de la cerámica (Los Hombres de Barro)
Los Asaro, una tribu de las Tierras Altas de Papua Nueva Guinea, de pequeña estatura y carácter
pacifico, realizan cada año una de las ceremonias más curiosas y típicas de esta zona, en recuerdo de
una importante estratagema que protagonizaron sus antepasados.
Permanentemente acosados por tribus vecinas, un líder de los Asaro ideó una estrategia brillante:
Todos habían tenido contacto en el pasado con una terrible tribu de “hombres blancos” a los que
tomaban por espíritus malignos. Con arcilla blanca, extraída de un lugar sagrado indicado por sus
antepasados, se pintaron el cuerpo y con el mismo material construyeron unas horribles máscaras con
las que ocultaron sus rostros y con las que salieron al encuentro de sus enemigos. Los hombres de
barro, con el color de la muerte, presentados frente a ellos en absoluto silencio, lograron victoria tras
victoria.
Los Asaro Hombres de Barro
El método de guerra Papua es con gran alboroto, gritos y escándalo, estas apariciones silenciosas
provocaban la huida despavorida de sus rivales, ya que los tomaban por los “espíritus blancos
malignos” y abandonaban sus poblados, que luego eran saqueados por los “Hombres de Barro”.