¿Alguna vez se han preguntado qué factores sociológicos influyeron en la consolidación del
capitalismo? Max Weber nos otorga una posible respuesta de por qué floreció en occidente
y no en otras partes del mundo.
Buenos días, Dr. Bernui, Bayron y compañeros, soy Alexander Wisky integrante del grupo
18 y junto a mis compañeros… expondremos sobre "La ética protestante y el espíritu de
capitalismo" de Max Weber
BIOGRAFÍA
Nació el 21 de abril de 1864 en Erfurt, Turingia. Nace siete años antes de la unificación
alemana.
El mayor de los siete hijos de los prusianos Helena Fallenstein, una calvinista moderada y
Max Weber (padre), jurista, político y funcionario protestante en la época Bismarck, Obtiene
su doctorado en Derecho en 1889 en la Universidad de Berlín, con un alto interés también
por la economía, historia y filosofía es el equivalente a titulación en el sistema alemán
Escritos más importantes:
Max Weber publicó en vida solo un libro completo, La ética protestante y el espíritu del
capitalismo (1905), que es su obra más conocida. La mayoría de sus otros escritos
importantes, como Economía y sociedad y la colección Sociología de la religión, fueron
publicados póstumamente a partir de manuscritos y notas.
Ejerció como:
● asesor gubernamental
● profesor universitario (Friburgo, Heidelberg, Munich)
● investigador
● sociólogo
● filósofo
Finalmente, su vida llega a su fin a causa de una neumonía en Múnich el 14 de junio de
1920.
EL ESPÍRITU DEL CAPITALISMO
En esta parte, Weber profundiza en lo que él denomina el "espíritu del capitalismo", un
fenómeno con una "individualidad histórica". Esto quiere decir que este concepto está
vinculado a una serie de creencias y valores que, aunque se originan en un contexto
histórico específico, siguen teniendo relevancia y forman parte del sistema capitalista actual.
Según Weber, este "espíritu" no puede definirse de manera fija, sino que es más bien una
idea provisional, sujeta a interpretación.
El autor analiza varias creencias relacionadas con el dinero, como la famosa frase “el
tiempo es dinero” o la idea de que el crédito también funciona como dinero. Además, Weber
destaca la noción de que el dinero es fértil: al invertirlo, se multiplica. Aquí introduce la figura
de Benjamín Franklin, quien predica que la puntualidad, la diligencia y la moderación no son
solo virtudes morales, sino medios para alcanzar el "summum bonum" o el bien supremo,
que en este caso es la acumulación de dinero.
Una de las ideas claves en esta parte del capítulo es el concepto del "deber profesional",
que implica que el individuo tiene la obligación de realizar su trabajo con eficiencia, algo
fundamental en la ética capitalista. Weber señala que el capitalismo no solo depende del
capital, sino también de un cambio en la mentalidad de los individuos. El sistema impone
normas que forman a los obreros y empresarios según las demandas del mercado,
eliminando a aquellos que no se adaptan.
Además, Weber aborda la lucha entre el "espíritu capitalista" y el tradicionalismo. Los
trabajadores tradicionales no buscan ganar más dinero, sino mantener el nivel de vida al
que están acostumbrados, lo que es un obstáculo para el capitalismo. Así, el capitalismo
obliga a los trabajadores a cambiar su mentalidad para aumentar la productividad y el
rendimiento.
Por último, Weber concluye que el capitalismo moderno no es solo un fenómeno
económico, sino también cultural y ético. Esta nueva ética capitalista impulsa a los
individuos a trabajar y acumular riqueza de manera racional, alejándose de la moral
tradicional que busca disfrutar de los frutos del trabajo. A pesar de sus orígenes en el
calvinismo, Weber destaca que el capitalismo contemporáneo ya no depende
exclusivamente de la religión.