Ficha elaborada por la Dra.
Natalia Sueiro para uso docente
IMPUTACION OBJETIVA
FINALIDAD DE LA FICHA: no pretende sustituir la lectura de los distintos
autores, pero habida cuenta del contenido teórico del tema, es que entendimos
necesario hacer una guía básica para el estudio del mismo.
Utilizaremos ejemplos sencillos, muchos de ellos usados por los autores que
han escrito sobre la imputación objetiva (algunos de esos ejemplos son
discutibles, por lo que invitamos a que tengan juicios propios sobre esos
casos).
NOCIONES BÁSICAS SOBRE IMPUTACIÓN OBJETIVA
El cambio de perspectiva que introduce la teoría de la imputación objetiva, está
dado en que, para que una persona pueda ser imputada por su conducta, la
misma debe exceder el riesgo permitido. Si por el contrario, el sujeto actúa
conforme a la norma y de todas formas se produce un resultado lesivo, no
puede ser imputado por el mismo.
Dicho de otra manera, no siempre que haya una muerte o una lesión, por
ejemplo, debe imputarse el delito a las personas que tuvieron algún tipo de
participación en los hechos.
“Un resultado causado por el agente solo se puede imputar al tipo objetivo si la
conducta del autor ha creado un peligro para el bien jurídico no cubierto por un
riesgo permitido y ese peligro se ha realizado en el resultado concreto” (Roxin,
2008, pág 363).
Ejemplo de Roxin: si se envía a una persona a un bosque en medio de una
tormenta (y la persona muere alcanzada por un rayo), no puede ser catalogada
como una “acción homicida” porque no se crea un peligro jurídicamente
relevante de matar.
Explica Rusconi que “La definición de conducta prohibida no se contenta en la
actualidad con el mero análisis `fáctico` de lo que fue realizado, sino que exige,
como nunca, ampliar el campo visual e incluir consideraciones acerca del `rol`
del autor, acerca del establecimiento social de niveles de riesgo aceptados,
tolerados o exigidos, acerca de los `deberes de autoprotección` de la víctima…
acerca de la confianza razonable del comportamiento correcto del otro
participante de la `escena del ilícito` y acerca de qué hubiera pasado con una
actuación correcta del autor” (Rusconi, 1996).
No alcanza con la existencia de un hecho “físico” o de la naturaleza (la relación
causal que sostenía la teoría causalista) para imputar al agente, sino que
deben considerarse conceptos normativos para valorar si el accionar del autor
se puede encuadrar en la conducta considerada ilícita.
“La teoría de la imputación objetiva no desconoce, por supuesto, que hay un
escalón mínimo de causalidad material…no se contenta con la causalidad
material como único criterio para definir la responsabilidad penal…”
(Fernández, 2019, pág. 110).
Dice Roxin que “la cuestión jurídica fundamental propiamente dicha no consiste
en averiguar si se dan determinadas circunstancias, sino en establecer los
criterios conforme a los cuales queremos imputar determinados resultados a
una persona” (Roxin, 2017, pág. 173)
En la teoría de la Imputación Objetiva existe un consenso, según Cancio: “en el
marco de la realización de actividades arriesgadas existen determinados
espacios que ya desde un principio no se hallan abarcados por las normas
penales de comportamiento por responder a una configuración vital que es
tolerada de modo general; las conductas realizadas en ese marco están
cubiertas por el riesgo permitido” (Cancio Meliá, 2008, pág. 22).
Se trata de una teoría que han desarrollado ampliamente los autores alemanes,
y tomaremos a Roxin y Jakobs como exponentes de las dos vertientes más
relevantes: la imputación objetiva de resultado y la imputación objetiva de
conducta, respectivamente.
Mención al funcionalismo sistémico
El funcionalismo es una teoría sociológica surgida en los años 30, seguida por
autores como Merton, Parsons.
El funcionalismo sistémico desarrollado por Luhmann se basa en que las
relaciones en la sociedad son comunicacionales y que toda sociedad cuenta
con un sistema de expectativas en las que basa dichas relaciones. De estas
nociones (y de otras) se habría inspirado Jakobs para desarrollar la teoría de la
imputación objetiva de conducta.
Tanto el delito como la pena son para Jakobs, acciones comunicacionales. El
sujeto que delinque quiere mostrar que tiene desprecio por la norma, y la pena
se impone para reafirmar la vigencia de la norma violada (prevención general
positiva. Nota: CONTENIDO DEL PROGRAMA DE INTRODUCCIÓN AL
DERECHO PENAL).
Concepto de riesgo permitido
Nota: CONCEPTO DE SOCIEDAD DE RIESGO (CONTENIDO DEL
PROGRAMA DE INTRODUCCIÓN AL DERECHO PENAL)
Los autores no tienen acuerdo en la ubicación sistemática del riesgo permitido.
Unos lo ubican como una causa de justificación, otros lo utilizan como un
consentimiento (en delitos culposos/imprudentes).
Para Roxin, riesgo permitido es “una conducta que crea un riesgo jurídicamente
relevante, pero que de modo general (independiente del caso concreto) está
permitida y por ello, a diferencia de las causas de justificación, excluye la
imputación al tipo objetivo”.
Los prototipos del riesgo permitido son el tráfico vial (que tiene reglas precisas
pero no deja de ser una actividad de riesgo); las instalaciones industriales, la
práctica de deportes de riesgo, las intervenciones médico curativas, entre otras.
Aplicación de la teoría en delitos imprudentes (o culposos) y en delitos dolosos
Si bien puede haber sido desarrollada inicialmente para los delitos
imprudentes, la teoría puede aplicarse a los delitos dolosos, por lo debe
agregarse la intención (dolo) a los demás elementos que se mencionarán.
Otra cosa, dice Frisch, es si desde el punto de vista jurídico práctico, la
imputación objetiva tiene relevancia en los delitos dolosos. La respuesta del
autor es negativa, ya que “En la gran mayoría de los casos en los que se actúa
con dolo respecto al resultado y el resultado es la consecuencia causal de
dicha acción, las acciones llevadas a cabo por el autor constituyen de forma
evidente creaciones de riesgo desaprobado y el resultado acaecido supone
asimismo la realización de ese riesgo (Frisch, 2015, pág. 55).
IMPUTACION OBJETIVA DE RESULTADO
Para Roxin: “para que se realice el tipo no basta con la concurrencia de una
persona que actúe de determinado modo y de la cosa dañada, sino que ha de
comprobarse que el resultado es la obra del autor” y “Un resultado causado
por el agente sólo se puede imputar al tipo objetivo si la conducta del autor ha
creado un peligro para el bien jurídico no cubierto por el riesgo permitido y ese
peligro también se ha realizado en el resultado concreto (Roxin, 2008, pág. 304
y pág. 363).
El concepto de imputación objetiva de resultado se basa en “…cuál es la
relación que debe mediar en los delitos de resultado entre la acción del autor y
el resultado típico para poder afirmar que se ha realizado el tipo objetivo de un
delito de resultado” (Frisch, 2015, pág 41).
Requisitos esenciales de la teoría de la Imputación Objetiva de Resultado
(Roxin, 2008)
1) Creación de un riesgo no permitido
El resultado puede imputarse si el autor ha creado un peligro para el bien
jurídico, no cubierto por el riesgo permitido.
Dentro de este primer elemento, el autor menciona distintos elementos que hay
que verificar para poder imputarle un resultado a quien realiza la acción.
1.1.- No se imputa si el autor disminuye el riesgo
Cuando el sujeto A mejora la situación del bien jurídico, siempre que fuera
puesto en riesgo por otra persona B o por una situación en la que A no ha
tenido participación.
Ejemplo: Josefina ve a un auto circulando a alta velocidad, y en la esquina
sube a la vereda. Empuja al niño que está jugando a la pelota. El niño se
lesiona pero Josefina no puede ser imputada por las lesiones, porque “mejoró
el estado del bien jurídico” (evitó lesiones mayores o la muerte del niño).
1.2.- No se imputa si falta la creación del peligro
Cuando el sujeto con su conducta, no aumentó de modo considerable el riesgo
de lesión del bien jurídico.
El criterio es el del “observador medio” y se debe determinar si antes de que
suceda el hecho, hubiera podido considerar que la conducta podía aumentar el
riesgo, o sea, si era una conducta arriesgada.
Ejemplo: no puede imputarse la incitación a subir a una montaña, cruzar una
avenida. Si bien puede producirse un accidente, el derecho no toma en cuenta
los mínimos “riesgos sociales adecuados”.
Distinto es el ejemplo, de una persona que incita a otra a dar un paseo por el
monte, sabiendo que hay un tirador nocturno que cada tanto, dispara ráfagas
en la noche.
1.3.- Cursos causales hipotéticos
Debe imputarse al sujeto A que afecta un bien jurídico, sin importar que en
caso de que A no hubiese realizado la conducta, de todas formas la habría
realizado otra persona (un “sustituto”).
Ejemplo de Roxin: en caso de fusilamientos antijurídicos en la guerra, el autor
no puede ser exonerado de la imputación, alegando que si se hubiese negado
a disparar, otro habría disparado el fusil.
Este aspecto resulta de relevancia en la imputación en delitos de lesa
humanidad y crímenes de guerra.
1.4.- No se imputa si se actuó dentro del riesgo permitido
Si el autor realiza actividades que por más que puedan entenderse
“riesgosas”, se encuentran dentro del riesgo permitido, mientras cumpla con las
reglas de cuidado - como las que existen para el tráfico vial- no puede
imputarse el resultado lesivo.
Ejemplo: un automovilista circula con el vehículo en regla y sin excederse de la
velocidad máxima permitida, y embiste a una persona, no puede imputarse las
lesiones o la muerte (sin perjuicio del análisis de la conducta de la víctima, VER
APARTADO 3).
2) Realización del riesgo no permitido
2.1.- No se imputa al sujeto si falta la realización del peligro
Se excluye la imputación objetiva del autor (la “imputación al tipo objetivo”
como dice Roxin), por más que haya creado un peligro para el bien jurídico, si
el resultado se produce no como efecto de ese peligro, sino por una conexión
causal no vinculada a ese peligro.
Antes del desarrollo de la teoría de la Imputación objetiva, estos casos eran
abordados mediante las “concausas” (artículo 4 del Código Penal).
Ejemplos: el sujeto comete una tentativa de homicidio, a la víctima la recoge
una ambulancia, que choca y la víctima muere. Al agente se le va a imputar la
tentativa de homicidio pero no el homicidio consumado.
A la inversa, no deben tomarse en cuenta, las “desviaciones causales”, y en
ese caso, sí hay imputación del sujeto.
Un ejemplo es cuando el sujeto ataca a otra a hachazos y muere por una
infección (y no por los cortes efectuados con el hacha)
En este caso, el peligro fue creado por el ataque a hachazos, por más que el
resultado fue dado por otro factor. Si bien este ejemplo es claro, hay otros que
no lo son y pueden ser discutibles.
2.2.- No se imputa al sujeto si falta la realización del riesgo no
permitido
Puede pasar que una conducta rebase el riesgo permitido pero dicho
incremento es demasiado escaso para que el resultado aparezca como
imputable.
Un ejemplo es el del adelantamiento de un vehículo en una zona no
autorizada, pero sufre un accidente porque se rompe una rueda (por un hecho
fortuito no previsible).
En este ejemplo, el resultado no se produce por el incremento del riesgo hacia
la “zona” del riesgo prohibido, sino por otro hecho no vinculado a la conducta
de adelantamiento.
2.3.- Se debe analizar si el resultado está cubierto por el “fin de
protección de la norma”
Es un concepto relevante y además, muy útil para analizar si una persona
puede o no ser imputada.
Roxin plantea que debe analizarse cuando se realiza un riesgo no permitido, si
el autor trató de no cumplir con la finalidad que tiene la norma de cuidado
cuando el legislador decidió limitar ese riesgo.
Ejemplo (caso de jurisprudencia alemana de Roxin): la víctima sufrió un ataque
al corazón al ser adelantada imprudentemente por otro vehículo. La finalidad de
la protección de la norma que prohíbe el adelantamiento, es evitar un choque
de frente, y no que el sujeto “adelantado” sufra un ataque.
2.4-. Para imputar, se debe hacer un análisis acerca de si el sujeto
hubiese actuado conforme a derecho, si el resultado se habría evitado (lo
que se llama “actuar alternativo conforme a derecho”).
La teoría de la imputación objetiva de resultado también ha incluido este
concepto que resulta removedor y que ha sido resistido por parte de los
autores, y no es reconocido por gran parte de la jurisprudencia (en nuestro país
es muy difícil encontrar una sentencia que lo recoja).
Esta noción requiere que, para condenar a un sujeto, debe probarse – además
de que actuó sin cumplir determinada norma, y que provocó una afectación al
bien jurídico - si el resultado típico podría haberse evitado, en el caso de que el
agente se hubiera apegado a la norma.
Por el contrario, si se prueba que mediante la conducta adecuada a derecho,
no habría podido evitarse el resultado, no podrá imputarse y deberá absolverse
al agente (en estas oportunidades se acude, muchas veces, a la opinión de
peritos y expertos).
Uno de los ejemplos más utilizados es el de un camionero que adelanta a una
bicicleta sin respetar la distancia reglamentaria (1,5 metros) y atropella al
ciclista. Si se prueba que en caso de haberse hecho un adelantamiento a la
distancia correcta, el resultado se hubiera producido de todas formas (por
causa del estado de embriaguez del ciclista, por ejemplo), no es posible
imputar al camionero por el homicidio o lesiones.
3) Autopuesta en peligro y heteropuesta en peligro (puesta en peligro de un
tercero, aceptada por éste)
Autopuesta: la responsabilidad del sujeto no se configura o es menor, si
la conducta de la víctima ha contribuido a la realización del resultado lesivo.
Según Roxin “Concurre la autopuesta en peligro cuando alguien sufre un daño
a través de su propia acción arriesgada, aunque también otro haya contribuido
a producirlo. Por ejemplo, A y B emprenden en un terreno intransitable una
carrera de motos, en la que A sufre por su propia culpa un accidente mortal. En
este caso, B, aunque haya cooperado causalmente a la muerte de A, no puede
ser penado por un homicidio imprudente, pues –dado que la autopuesta en
peligro de A es penalmente irrelevante- tampoco puede ser punible tomar parte
en tal suceso”.
Ejemplo: una persona A vuelve de un viaje con viruela y es internado en
aislamiento. Un sacerdote voluntariamente entra a la sala para rezar juntos, el
sacerdote muere de viruela. No puede imputarse a nadie porque el sacerdote
se puso a sí mismo en peligro y por decisión propia.
Heteropuesta: también debe valorarse si se puede imputar al sujeto, en
el caso de que la víctima haya consentido que la otra persona ponga en peligro
el bien jurídico.
“La situación es diferente cuando se trata de la heteropuesta en peligro
consentida. Por ella entiendo el caso de que alguien ponga en peligro a otro,
pero de forma tal que éste asuma tal puesta en peligro con pleno conocimiento
del riesgo. Probablemente el caso más frecuente en la práctica es el de quien,
tras asistir a una fiesta nocturna, se deja llevar en un automóvil por otro
invitado, sabiendo que éste ha consumido alcohol y que no está por tanto en
condiciones de conducirlo de forma segura. ¿Responde por homicidio
imprudente el conductor si, por la influencia del alcohol, se produce un
accidente mortal?” (Roxin, 2013).
Ejemplos: cuando una persona A entrega heroína a B (ambos mayores de
edad, capaces, y conocen la peligrosidad de la droga). B se la inyecta y muere;
o el caso de que una persona A desafía a B a hacer una “picada” en moto y B
choca y muere.
Estos conceptos son útiles, por ejemplo, en algunos países cuya legislación no
penaliza la ayuda al suicidio.
3.1.- Resultados fuera de la esfera de la responsabilidad
El fin de protección de la norma no abarca a aquellos resultados que debe
evitar otra persona (“la evitación cae dentro de la esfera de responsabilidad de
otro”, dice Roxin).
Es un concepto debatido, por ejemplo: ¿se puede imputar a un ladrón por un accidente
mortal que sufre el policía en la persecución?
IMPUTACIÓN OBJETIVA DE CONDUCTA. JAKOBS “La imputación objetiva
en el Derecho Penal”, 1996.
La teoría desarrollada por Jakobs parte de la base de la existencia de “un
mundo tecnificado y complejo y, además, consciente de la existencia de
riesgos”.
Además, se basa en la idea de que “Las expectativas garantizadas por el
Derecho penal no se dirigen a sujetos, sino a portadores de un rol pues de lo
contrario no podrían ser mantenidas en una sociedad en alto grado anónima”.
Resulta importante para comprender la teoría, el concepto de rol: “No son
decisivas las capacidades de quien actúa sino las de un portador de rol”, y que
dichos individuos resultan “intercambiables” y “quien por haber quebrantado su
rol administrándolo de modo deficiente, responde jurídico – penalmente”.
Los elementos de la teoría de Jakobs son:
1) Riesgo permitido
La existencia de un riesgo permite las interacciones y si se prohibieran todas
las puestas en peligro, haría imposible el comportamiento social.
“Para poder hacer uso de los bienes, es necesario poner en peligro estos u
otros bienes”.
2) Principio de confianza
“El principio de confianza está destinado a hacer posible la división del trabajo”
en una sociedad y establece que un sujeto no debe controlar las actividades de
los demás integrantes de esa sociedad.
Ejemplos: en un equipo médico, el cirujano no resulta responsable de los
errores que pueda cometer el anestesista, pues cada uno tiene un rol dentro de
la división del trabajo.
Distinto es el caso, si el cirujano advierte que el anestesista está desarrollando
su trabajo bajo los efectos de alguna droga.
Otro ejemplo son las relaciones de tráfico, en donde la confianza está dada en
que el sujeto obligado a respetar la preferencia efectivamente cederá el paso.
3) Prohibición de regreso
“Quien asume con otro un vínculo que de modo estereotipado es inocuo, no
quebranta su rol como ciudadano” por más que haya aportado en la realización
de un hecho delictivo.
Jakobs pone como ejemplos: el autor compra una flauta de pan para
envenenarla, o un taximetrista lleva a un sujeto a cometer un homicidio.
Ni el panadero ni el taximetrista, por más que sepan lo que va a hacer el sujeto
porque se trata de elementos cotidianos como un alimento, o tomar un
transporte, están siempre disponibles y “la aportación del tercero no solo es
algo común, sino que su significado es de un modo estereotipado inocuo” y
actuó dentro de su rol de panadero o taxista.
4) Competencia de la víctima
El concepto refiere a que la víctima con su propio comportamiento llevó a la
consecuencia lesiva o brindó su consentimiento a un tercero para que
acaeciera el hecho (Nota: similar a la autopuesta y heteropuesta manejada por
Roxin).
REFERENCIAS
Cancio Meliá, Manuel (2008), “Aproximación a la teoría de la imputación
objetiva” en Cuestiones actuales de derecho penal económico.
Fernández, Gonzalo (2019), Cuestiones actuales de derecho penal.
Papeles para el debate, FCU.
Frisch, Wolfgang (2015), La imputación objetiva de resultado, 2015,
Atelier.
Jakobs, Gunther (1997), La imputación objetiva en el derecho penal, Ad.
Hoc (está completo en web)
ROXIN, Claus (2008), Derecho Penal Parte General, tomo 1, Civitas.
ROXIN, Claus (2012), La imputación objetiva en derecho penal, Grijley
ROXIN, C, (2013) [La polémica en torno a la heteropuesta en peligro
consentida. Sobre el alcance del principio de autorresponsabilidad en Derecho
penal]. Recuperado de https://indret.com/la-polemica-en-torno-a-la-
heteropuesta-en-peligro-consentida/
ROXIN, Claus (2017) “Reflexiones sobre la problemática de la
imputación en el derecho penal” en Problemas Básicos del Derecho Penal,
BdeF.
RUSCONI, M, (1996). [La relevancia del comportamiento alternativo
conforme a derecho en la imputación objetiva del delito imprudente].
Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=174675