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Trastornos Socioemocionales en Niños Víctimas

El proyecto de investigación se centra en identificar los trastornos socioemocionales en niños de 7 a 11 años que son hijos de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar en Bogotá. A través de un enfoque cualitativo y entrevistas, se evidenció que estos niños presentan síntomas como ansiedad, depresión y problemas de sueño, afectando su desarrollo integral. Se concluye que es esencial brindar apoyo profesional para mejorar la situación de estos menores.
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Trastornos Socioemocionales en Niños Víctimas

El proyecto de investigación se centra en identificar los trastornos socioemocionales en niños de 7 a 11 años que son hijos de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar en Bogotá. A través de un enfoque cualitativo y entrevistas, se evidenció que estos niños presentan síntomas como ansiedad, depresión y problemas de sueño, afectando su desarrollo integral. Se concluye que es esencial brindar apoyo profesional para mejorar la situación de estos menores.
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INSTITUCIÓN UNIVERSITARIA POLITÉCNICO GRANCOLOMBIANO

FACULTAD DE SOCIEDAD, CULTURA Y CREATIVIDAD


GRUPO DE INVESTIGACIÓN DE PSICOLOGÍA, EDUCACIÓN Y CULTURA
ESCUELA DE PSICOLOGÍA, TALENTO HUMANO Y SOCIEDAD
GESTIÓN EDUCATIVA, POLÍTICAS PÚBLICAS E INCLUSIÓN SOCIAL

TRASTORNOS SOCIOEMOCIONALES EN NIÑOS Y NIÑAS HIJOS DE MUJERES QUE


SON VÍCTIMAS DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR.
PROYECTO DE INVESTIGACIÓN OPCIÓN DE GRADO

PRESENTA:
ADRIANA ALESANDRA BELLO CAIPA; CÓDIGO: 811137503
ANDREA PAOLA BELTRÁN MÉNDEZ; CÓDIGO: 0711140166
CONSUELO GARZÓN GARCÍA; CÓDIGO: 1210010018
JESSICA ALEJANDRA BUCHELI PUMALPA; CÓDIGO: 1511022850
LIDA PRIETO CAMARGO; CÓDIGO: 1311830401

ASESOR:
CRISTIAN IVAN GIRALDO LEÓN.

BOGOTÁ, FECHA DE INICIO AGOSTO FECHA FINAL DICIEMBRE DE 2019.


ii
Tabla de Contenidos

Resumen.......................................................................................................................................... 1
Capítulo 1. Introducción. ................................................................................................................ 2
Descripción del contexto general del tema. ................................................................................ 2
Planteamiento del problema ........................................................................................................ 3
Pregunta de investigación. .......................................................................................................... 4
Objetivo general. ......................................................................................................................... 5
Objetivos específicos. ................................................................................................................. 5
Justificación. ............................................................................................................................... 5
Capítulo 2. Marco de referencia...................................................................................................... 6
Marco conceptual. ....................................................................................................................... 6
Marco teórico. ............................................................................................................................. 7
Marco Empírico. ....................................................................................................................... 11
Capítulo 3. Metodología. .............................................................................................................. 13
Tipo y diseño de investigación. ................................................................................................ 13
Participantes. ............................................................................................................................. 13
Instrumentos de recolección de datos. ...................................................................................... 13
Estrategia del análisis de datos. ................................................................................................ 14
Consideraciones éticas. ............................................................................................................. 14
Capítulo 4. Resultados. ................................................................................................................. 15
Discusión....................................................................................................................................... 18
Conclusiones. ................................................................................................................................ 19
Limitaciones.................................................................................................................................. 21
Recomendaciones. ........................................................................................................................ 22
Referencias bibliográficas ............................................................................................................. 23
Anexos. ......................................................................................................................................... 30
1

Resumen.
En Colombia, a pesar de los diferentes programas de prevención y la nueva
legislación, se han incrementado las cifras de casos reportados de violencia intrafamiliar
contra la mujer. Dicha problemática afecta no sólo a los adultos sino además a los menores
en quienes se reflejan las diferentes características de este flagelo; por esta razón el objetivo
de la investigación es identificar los trastornos socioemocionales que se dan en niños de 7
a 11 años, hijos de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar que asisten a la comisaria
de familia de la localidad de suba. Mediante el enfoque cualitativo y la aplicación de una
entrevista a profundidad se logró identificar cuáles son los síntomas y la forma en cómo un
niño en infancia intermedia afronta las situaciones de violencia en su hogar. Una vez
analizados los resultados se evidenció que esta problemática genera en los niños trastornos
de sueño, ansiedad, depresión, irritabilidad, alteraciones alimenticias severas (bulimia o
anorexia), tendencias suicidas, entre otros, afectando así su desarrollo cognitivo, social y
psicológico. Se concluye que es necesario que los diferentes profesionales, capacitados en
terapias individuales y familiares, brinden un acompañamiento y asesorías pertinentes en
la mejora de los síntomas y trastornos presentados en los menores.

Palabras clave: violencia intrafamiliar, violencia contra la mujer, trastornos


socioemocionales, desarrollo infantil, infancia intermedia.
2

Capítulo 1.
Introducción.

Descripción del contexto general del tema.


A finales de la Edad Media la mujer fue descrita como “naturalmente inferior al
hombre” por prevalecer en ella “la emoción y la ausencia de autoridad” (Mauri, 2016);
este concepto tomó fuerza promoviendo la inequidad y vulneración de derechos (OPS,
2018). Las Naciones Unidas, como lo señaló la OMS (2017), estable que la violencia
contra la mujer es entendida como todo episodio que tenga como resultado un perjuicio
para si misma. Este tipo de violencia ha tomado diversas formas, una de ellas a nivel
intrafamiliar, siendo ésta una de las más extendidas, la cual según Tuana (2013) “se
expresa en prácticas de discriminación, exclusión, acoso y abuso sexual” (p.20). Según la
OMS (2018) una de cada tres mujeres en el mundo ha experimentado violencia
doméstica. Anudado al panorama anterior, históricamente la violencia hacia la mujer ha
sido una constante en la población Latinoamericana, con un alto índice en el contexto
doméstico. Correa Flórez (2018) realiza una revisión de la Ley 1257 decretada en
Colombia en el año 2008 revelando que, aunque existen vías legales para ejercer el
ejercicio penal en ocasiones no son aplicadas correctamente y las sanciones frente a este
tema aún son insuficientes. Prueba de ello es un informe realizado a nivel nacional por el
Ministerio de Salud y Defensa Comunitaria (2018) que afirma en el año 2017, se
presentaron 59.639 casos de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, el 72% de estos
casos fue de violencia en pareja. En Bogotá no es menos alarmante la cifra de casos, en
un estudio realizado por Cardona (2015) enmarcado dentro de la EDDS, en la capital del
país más del 50% de las mujeres señalan haber sufrido violencia psicológica por parte de
su pareja. Si bien la violencia doméstica está presente en todos los estratos
socioeconómicos, suelen ser las mujeres de estratos bajos las que denuncian con más
frecuencia (Canaval, González y Sánchez, 2007). Las localidades en donde hay un mayor
número de casos denunciados son Bogotá, Suba y Ciudad Bolívar.
El maltrato infantil en Colombia es valorado como un problema en el que se ve
afectada la salud pública gracias a las consecuencias que ocasiona no solo en ámbito
3

familiar si no en el desarrollo de niños y adolescentes, según un estudio publicado por la


Fundación Aldeas SOS Colombia 68 niños son maltratados a diario en el país. Conforme
al Código de Infancia y Adolescencia, el maltrato a menores abarca conductas como
reprimendas, degradación, abuso físico o psicológico, descuido y trato negligente (Ley
1098 de 2006). Vargas y Ramírez (1999) señalan que son los hechos que por ejercicio o
descuido omiten la potestad de los niños, interfieren en su crecimiento y deterioran la
salud integral del menor. Así mismo de acuerdo al Informe del Fondo para la Infancia de
las Naciones Unidas, un niño fallece cada cinco minutos a causa de la violencia; así
mismo el 60% de los menores alrededor del mundo que están entre los 2 y 14 años sufren
maltrato físico por parte de sus cuidadores, padres, familiares cercanos o tutores. De
cincuenta y ocho naciones, aproximadamente el 50% de los pequeños son corregidos al
interior de hogares mediante el uso de violencia. (UNICEF, 2014).

Planteamiento del problema


A lo largo de la historia, la raza humana ha estado expuesta o ha experimentado
todo tipo de violencia ya sea física, sexual, psicológica o verbal. Los escenarios
desiguales de dominación-sumisión en los que crecen varones y mujeres son el origen del
tema en cuestión; los roles que cada uno desempeña –el hombre representa virilidad,
fuerza y poder, mientras la mujer es socialmente considerada inferior, objeto propiedad
del varón y relegada a ámbitos domésticos- han creado imaginarios dando origen a una
sociedad patriarcal que acepta y normaliza los eventos de violencia hacia la mujer que se
viven actualmente (Gómez, Marrero y Paz, 2007), en donde es justamente el cónyuge o
pareja temporal quien la agrede provocando traumas, lesiones y repercusiones
irreversibles (Adam, 2013). Forensis 2018 señala que en el país en los 5 meses iniciales
del año 2017 se informaron 17,050 procesos de violencia al interior de los hogares y en el
2018 aumentó a 17.715 (INMLCF, 2018). La violencia hacia la mujer en el entorno
familiar hace referencia a los comportamientos del compañero sentimental que ocasionan
daños físicos, sexuales o psicológicos en las víctimas femeninas; estas conductas
incluyen agresión física, actos de control, coacción sexual y maltrato psicológico. Los
factores de riesgo más comunes y que en algunos casos terminan siendo detonantes del
4

problema no sólo son el género y la sociedad patriarcal, sino además el alcohol, la


marginación social, traumas durante la infancia, consumo de sustancias psicoactivas,
discordia e insatisfacción marital, bajos niveles de educación, situación económica
limitada, entre otros (Vázquez, Torres, Otero, Blanco y López, 2010). La violencia
doméstica afecta a las personas más vulnerables del hogar, es así como, aunque la mujer
es la directamente violentada, otros integrantes como ancianos y niños se convierten en
víctimas colaterales e invisibilizadas. Cuando se analizan estos actores nace una gran
preocupación hacia los hijos de parejas que viven envueltos en violencia intrafamiliar ya
que los infantes se encuentran exteriorizados a diferentes situaciones de inseguridad y
peligro para su integridad; además de esto perciben y experimentan temor, miedo,
angustia y estrés tanto de sus progenitoras como de sí mismos. Estas víctimas de “acto”
son también víctimas de violencia intrafamiliar, con lo cual se condiciona su bienestar y
desarrollo personal óptimo. Los menores que se encuentran en la infancia intermedia
atraviesan cierto tipo de etapas que vienen acompañadas de importantes cambios, es por
esto que la deficiencia en pautas de crianza, las dificultades intrafamiliares y los roles mal
desempeñados en el hogar son causantes de la aparición de conductas de internalización,
problemas emocionales como ansiedad, temor, depresión, comportamientos de
externalización, agresividad, desobediencia, pelea y hostilidad (Nieto, 2015a). Es de gran
relevancia mencionar que los infantes dependen afectivamente de sus padres, copian las
conductas que observan e imitan los roles que se desempeñan al interior del hogar; esto
presupone que cualquier alteración en su contexto familiar alterará su evolución
emocional, acarreando dificultades futuras como el establecimiento de relaciones
afectivas diferentes a las conocidas en su infancia (Cantero, Delgado, Gión, Gonzáles,
Martínez, Navarro, Pérez, Valero, 2011a).

Pregunta de investigación.
Frente a la situación descrita cabe preguntarse ¿es posible identificar trastornos
socioemocionales en niños y niñas entre los 7 y los 11 años de edad hijos e hijas de
mujeres víctimas de violencia intrafamiliar que asisten a la Comisaria de Familia de Suba
en Bogotá?
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Objetivo general.
Identificar los trastornos socioemocionales en niños y niñas entre los 7 y los 11
años de edad hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar que asisten a la
Comisaría de Familia de Suba en Bogotá.

Objetivos específicos.
1. Identificar cuales son los eventos de violencia más recordados y las emociones
que éstos suscitan en los niños.
2. Conocer las actitudes y narrativas de los menores posteriores a los hechos
violentos que presencian en sus hogares.
3. Establecer cuáles son las consecuencias en los hijos de las madres que son
violentadas a nivel intrafamiliar después de los hechos violentos.

Justificación.
El presente estudio pretende dar a conocer las repercusiones socioemocionales de
los menores que viven en hogares disfuncionales en donde la madre es maltratada física,
verbal y psicológicamente por parte del compañero sentimental. Esta investigación es de
gran importancia debido al incremento de casos de violencia intrafamiliar en los hogares
colombianos ya que según la última Indagación de Población y Salud del 2010 el 74% de
las colombianas han sufrido de violencia intrafamiliar (Ojeda, Ordóñez y Ochoa, 2010).
A causa de este aumento es necesario reconocer y visibilizar los riesgos a los que están
sometidos los niños al interior de su núcleo familiar. Con este proyecto se contribuye
académicamente al visibilizar las limitaciones, sugerencias y fortalezas encontradas desde
la consulta del material hasta el abordaje metodológico, la aplicación de técnicas e
instrumentos, el procedimiento ejecutado y la veracidad de los hallazgos para futuras
indagaciones.
6

Capítulo 2.
Marco de referencia.

Marco conceptual.
La familia es el instrumento natural y esencial de la sociedad la cual tiene derecho
a la protección de la comunidad y del Estado. Así mismo es el origen de las relaciones
humanas más estables y permanentes, con ciertas pautas que perduran a lo largo del
tiempo y evolucionan convirtiéndola en un organismo que produce cambios continuos
(Reina, Espinosa y Pérez, 2013). La familia es la institución básica de la sociedad y
cumple con funciones de gran importancia como el desarrollo biológico, psicológico y
social del hombre en donde éste adquiere sus primeras experiencias, valores y nociones
del mundo que lo rodea (Ares, 2002). Las relaciones familiares se dan bajo ciertas
normas que componen la estructura jerárquica del hogar las cuales organizan los modos
de interacción de los integrantes de manera sistémica otorgando roles a cada uno de los
miembros (Carbonell, Carbonell y González, 2012). La violencia hacia la mujer puede
producirse en cualquier contexto de la vida cotidiana y aunque suele ser más frecuente en
las relaciones familiares y de pareja, también puede manifestarse en otros espacios
sociales como el ámbito laboral, institucional, académico, político, entre otros. Las
repercusiones nocivas de este tipo de violencia se dan a nivel personal, familiar y social,
con consecuencias de deterioro de la salud, las relaciones interpersonales y delitos
múltiples. La inexistencia de un equilibrio en la sociedad le permite al hombre abusos y
agresiones como forma de demostrar su capacidad de mando, y otorga a la mujer el papel
de sumisión e inferioridad responsabilizándola del fracaso o el éxito en las relaciones
afectivas (Torres y Antón 2010). La violencia no se puede exponer como un acto privado
de una relación de pareja, si no que por el contrario es un acto público que afecta los
derechos humanos y transgrede todo derecho a una democracia legítima, desestimando
así la capacidad a tener una vida digna sin humillaciones, acoso, prostitución y asesinato
(Águila, Hernández y Hernández 2016). La violencia intrafamiliar hace referencia a
cualquier acto, encubrimiento, ocultación u omisión perpetrado por algún miembro de la
familia a otro integrante de la misma ocasionando daños físicos, sexuales, psicológicos,
7

económicos o sociales; este tipo de violencia es el resultado de interacciones donde


convergen factores individuales (agresor-víctima) y contextos sociales, culturales,
económicos y educativos los cuales propician la aparición de maltrato en el entorno
familiar. Esta violencia al igual que todas las formas de abuso proviene de
comportamientos aprendidos de modelos sociales y familiares en donde las agresiones
son el único recurso para solucionar conflictos (Rubiano, Hernández, Molina y Gutiérrez,
2003). Los factores de riesgo son detonantes o causas que dan inicio, prolongan o
aumentan los hechos de violencia a nivel intrafamiliar; dicho problema multicausal está
asociado a factores individuales, sociales, legales, políticos, económicos y comunitarios.
Uno de los factores más importantes es el cultural ya que en él convergen patrones y
normas que forman la conducta y la identidad de diversos grupos sociales (INMLCF,
2006). Las consecuencias de la violencia contra la mujer se dan a nivel físico,
psicológico, económico y social. Su mayor impacto se refleja mentalmente ya que tiende
a sentirse vulnerable, su autoestima y confianza bajan, su percepción de seguridad se
pierde y cae en depresión profunda afectando no sólo sus emociones sino además su
comportamiento en los contextos en los que se desenvuelve. Así mismo se desfigura su
imagen, desmejora su salud, descuida su nutrición y pone en riesgo su bienestar integral.
A nivel social pierde la interacción con sus redes: familiares, amigos, compañeros de
trabajo, entre otros. Tiende a usar diferentes mecanismos para propiciar el
distanciamiento y aislamiento como la evitación, confrontación del conflicto, negación y
rechazo (Bott, Guedes, Goodwin y Adams, 2014).

Marco teórico.
Las investigaciones sobre violencia independientemente del tipo, los actores, el
contexto y demás elementos característicos, se han desarrollado desde hace décadas. Han
sido muchos los teóricos que con sus respectivos enfoques y metodologías- han planteado
diversas tesis intentando dilucidar qué es la violencia, y cuáles son sus causas y
consecuencias con el fin de proponer soluciones efectivas que la disminuyan. Las
definiciones de violencia van desde estudios sobre el comportamiento innato de los
animales realizados por etólogos quienes concluyen que las conductas e instintos
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agresivos tienen una connotación de supervivencia, hasta ideas como las de Charles
Darwin quien mediante la Teoría Evolucionista propone que, a través de la lucha por la
vida, las mejores especies subsisten y los menos aptos sucumben. Por su parte Sigmund
Freud sugiere que los conflictos entre comunidades, grupos, estados e individuos son
inherentes a las personas. Este autor además plantea que al inicio de la humanidad la
fuerza determinaba a quién debían pertenecer las cosas y de quién se debía cumplir la
voluntad, pero posteriormente con el uso de las armas, las justas tuvieron como objetivo
causar el mayor daño posible y doblegar al contrincante. Desde la antigüedad los
hombres se han enfrentado por múltiples motivos; sea cual sea la razón (comida, poder,
recursos, territorio, sexo, etc.) el fuerte se impone sobre el más débil promoviendo
situaciones de superioridad e inferioridad y permeando todos los contextos de la sociedad
(Montoya, 2006). Las estadísticas realizadas por entes gubernamentales y centros de
ayuda acerca del número de denuncias de maltrato por parte del compañero sentimental
muestran que los sucesos reportados refieren entre el 10% y 30% de los casos existentes,
por lo cual el 85% de los hijos fueron observadores de la violencia ejercida a sus
progenitoras y el 66% de los niños, fueron agredidos física y psicológicamente. Según los
autores Straus y Gelles (1986) el grupo social donde se generan más comportamientos
violentos es la familia y en donde es más factible que una mujer sea maltratada o
ultimada por otro miembro del hogar. Teorías explicativas acerca de la violencia familiar
como la teoría del aprendizaje social, la teoría del estrés, el afrontamiento de situaciones
sociales y la teoría de recursos de la violencia familiar, afirman que quienes han
padecido, algún acto de violencia tiene considerable probabilidad de ser violento de
quienes no la han experimentado. Estas conductas se aprenden directa o indirectamente
de los prototipos suministrados por el núcleo familiar, se refuerzan durante la niñez y
continúan en la adultez como método de defensa, a manera de afrontar el estrés o como
acto de persuasión. La violencia intrafamiliar es también un problema social que
perjudica en mayor medida a los grupos poblacionales más vulnerables según su sexo,
edad y/o condiciones físicas, entre estas abarca mujeres, niñas, niños, ancianos o
individuos con alguna discapacidad, no diferencia raza, sexo, edad o condición social y se
produce en distintos contextos de la comunidad. (Nieto, 2015b). Un hogar que coexiste
9

cotidianamente en un entorno violento, donde el hombre arremete física o verbalmente a


su pareja en frente de sus hijos, convierte a esos menores en víctimas de dicha violencia;
en este tipo de flagelo no hay un solo perjudicado, por una parte, los niños crecen
considerando que la violencia es un patrón de relación normal de los adultos, y por otra,
que en las relaciones de cualquier tipo el varón es el dominante y la mujer la sumisa. Esto
consolida los falsos imaginarios sobre la figura femenina dentro de la sociedad,
transforma a los ciudadanos en seres indiferentes y perpetúa las conductas agresivas
(Amorós, 1991). La infancia intermedia la cual comprende a niños entre los 5 y los 11
años, es una de las etapas más importantes del crecimiento del ser humano ya que en ella
se presentan cambios físicos, cognitivos y psicológicos de gran relevancia que se verán
reflejados en la adolescencia y en mayor medida en la adultez. Un análisis neopiagetiano
sostiene que la transición se lleva a cabo en tres pasos: una vez que el sujeto disminuye
su egocentrismo, pasa al yo real y el yo imaginario, para posteriormente dar lugar al
mapeo; es aquí en donde comienzan las conexiones lógicas entre el aspecto de sí mismo y
otro (Cantero et al., 2011b). En el proceso de socialización el apoyo y control de los
padres media el establecimiento adecuado de vínculos emocionales; el ejemplo y los
diferentes modelos parentales producen niños extrovertidos - introvertidos, respetuosos –
irrespetuosos, conscientes – indiferentes, violentos – tranquilos, etc. Dichas
características están estrechamente enlazadas con las relaciones fuera del contexto
familiar, la interacción y la aceptación social. Las experiencias vividas dentro del hogar
les permiten aprender tanto valores culturales, como formas de pensar, conceptos y
maneras de actuar y ser; estos elementos les permiten acceder al mundo y les brinda una
representación sobre los demás (Zamudio, 2012). La familia es un entorno tranquilizador
que estimula la adaptación y el desarrollo en comunidad; es aquí en donde los niños
exploran el contacto con los pares, las prohibiciones, las limitaciones, la coacción, la
violencia y los valores propios (Cantero et al., 2011c). Para entender al niño en la familia,
su atmósfera y estructura, encontramos la teoría de Bronfenbrenner donde se hace
hincapié en la influencia del ambiente interno y externo sobre el individuo. Las
consecuencias de tipo psicológico que pueden llegar a presentarse en menores entre los 5
y 11 años que son testigos de maltrato hacia sus madres, se basan en las dificultades para
10

comprender, asimilar y reconocer la problemática. Estos individuos pueden manifestar


depresión, ansiedad, enojo, hostilidad y aparición de fantasías que distorsionan la
realidad. Por otra parte, el presenciar, escuchar conversaciones y actos violentos conlleva
a efectos emocionales negativos; los infantes suelen padecer inconvenientes en diferentes
planos como: a) en el cognitivo: obstáculos en la práctica del lenguaje y la comunicación,
atraso del desarrollo, perturbación en el rendimiento escolar y retrocesos; b) en el
conductual: pataletas, desinhibiciones, falta de atención, se muestran excesivamente
activos, inmadurez, trastornos alimenticios, adicciones toxicológicas, agresión hacia los
demás, delincuencia y agresividad; y c) en el emocional: ansiedad, aislamiento,
depresión, angustia, pocas habilidades sociales y conflictos de apego (García, 2012). En
ciertas ocasiones el niño se inclina y favorece a uno de los padres culpando al otro de la
situación que están viviendo, circunstancia que influye gravemente en su identificación
hacia los roles de hombre y mujer. Una de las repercusiones psicológicas más
significativas es la adopción de conductas violentas puesto que produce rechazo por parte
de sus compañeros o pares, lo que a su vez obliga al niño a unirse a grupos conflictivos
de personas que manifiesten comportamientos similares a los suyos, consolidando ciertas
creencias y valores negativos sobre las relaciones humanas especialmente en el contexto
familiar. En la etapa preadolescente se experimenta desamparo y frustración que
posteriormente se pueden convertir en comportamientos violentos y antisociales,
acompañados de mala conducta en el colegio y abuso de poder usando con provocaciones
y agresiones hacia los demás. Otros menores pueden tratar de comportarse como adultos
pretendiendo la seguridad y respaldo hacia su madre o hermanos, lo que resulta en la
adopción de roles que no le corresponden a temprana edad (Sepúlveda, 2006). Aunque
son muchas y diversas las consecuencias de la violencia intrafamiliar en los niños, es
importante resaltar que diariamente las instituciones y organizaciones alrededor del
mundo unen sus esfuerzos para combatir este flagelo mediante la implementación de
programas de intervención conjunta sobre los niños y sus madres.
11

Marco Empírico.
La violencia intrafamiliar contra la mujer representa un continuo y complejo
problema para la sociedad actual. A pesar del reconocimiento sobre las posibles causas
que dan origen a dicho fenómeno y al papel trascendental que han ocupado organismos
internacionales fundamentado la importancia de controlar con prioridad esta forma de
violencia, sigue estando presente en el seno de un sin número de hogares a nivel mundial,
razón por la que ha sido, además, objeto de estudio, desde distintos planteamientos,
teorías y disciplinas. Varias investigaciones han centrado su que hacer en este hecho,
resaltando la desafortunada vulnerabilidad que hoy por hoy atraviesan millares de
féminas. Ejemplo de ello es el caso de Colombia y sus incontables episodios de violencia
doméstica, razón por la que, el Fondo De Las Naciones Unidas España (2010a),
(siguiendo el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio), efectuaron un
estudio sobre la tolerancia social e institucional a la violencia contra la mujer existente en
el país. Haciendo uso del enfoque metodológico mixto y valiéndose del instrumento de
entrevista tanto en profundidad, como estableciendo grupos focales para su efectivo
desarrollo, mediante preguntas abiertas, que tal y como se menciona en el proyecto,
permitieran “explorar temas que pudieran ser relevantes para lograr una comprensión
holística del problema” (p.73). Así mismo, este análisis, fundamentó el diseño y
desarrollo del formulario de encuesta de hogares, partiendo de las variables de estudio y
de las preguntas existentes en el Modelo Ecológico Feminista Integrado, siguiendo los
ámbitos: historia personal, microsistema, exosistema y macrosistema relacionados con el
tema en cuestión. Durante la totalidad del estudio, se categorizó a la población, tanto en
grupo de edad, estrato socioeconómico y sexo. De igual forma, se llevaron a cabo, 1.080
encuestas en instituciones de atención a víctimas de violencia de género, siguiendo el
diseño de triangulación recurrente con el fin de corroborar los datos obtenidos.
Finalmente este análisis develó que, la mayoría de casos existentes de violencia
doméstica en la cotidianidad no son reportados debido a tres razones primordiales, cómo
primera medida, muchas mujeres por miedo a sus agresores, a los comentarios de la
sociedad o al juicio de sus familiares evitan ventilar los hechos, a su vez, la ilusión de las
victimas, quienes a espera del cambio de actitud de sus parejas se abstienen de denunciar
12

y por último la desesperanza de las victimas frente a la protección y atención que deben
brindar las instituciones encargadas, muchas de las denunciantes, coinciden en la
ausencia de acompañamiento real por parte de dichas entidades (Fondo De Las Naciones
Unidas Y España, 2010b). Anudado al panorama anterior, Gómez, Murad y Calderón
(2013) citados por Molina y Moreno (2013) evidenciaron que para el 2012 “el 74.6 % de
mujeres fueron violentadas por su pareja”. Dicho resultado fue presentado, producto de
la investigación cualitativa que llevaron a cabo cómo miembros de la Facultad de
Psicología de la Universidad Católica de Colombia, en torno a la percepción sobre
violencia doméstica que poseen las victimas, para ello, realizaron un estudio a nueve
mujeres con edades entre los 25 a 60 años, (todas con antiguos episodios de violencia de
género) atendidas en una ONG con sede en la ciudad de Bogotá. Los hallazgos de dicho
análisis se centraron en tres aspectos principales de afectación en el ciclo de la violencia
doméstica, el nivel físico, psicológico y social, los cuales, a su vez, otorgaron dos fases
comunes dentro del proceso, “acumulación de tensión” y “agresión”. Así mismo, este
estudio resaltó que sujeto a las secuelas que las agresiones infunden en las mujeres
víctimas, de existir hijos, resultarán siendo gravemente afectados (Molina y Moreno,
2013). Además, dicho estudio concluyó que existe un patrón generalizado en las mujeres
encuestadas, el cual obedece a la forma de crianza de antaño, tras la que se fundamenta la
obligatoriedad a permanecer con su conyugue de por vida, anudado a ello, la tendencia a
la atribución interna de la mujer frente a los hechos, representada en sentimiento de culpa
y la atribución externa, donde pese al maltrato recibido, se justifica la actitud del agresor.
Aunque los factores de riesgo de existencia de violencia intrafamiliar hacia la mujer son
varios, y no discrimina estatus económico, entre los hallazgos más importantes de este
estudio podemos resaltar, que la vivienda propia, brinda un efecto protector hacia la
mujer, disminuyendo el estrés económico y aumentando el estatus de la misma, lo que en
muchos casos facilita la resolución del conflicto; sin embargo en situaciones
extremadamente violentas dicha protección falla, debido a factores que requieren ser
objeto de análisis.
13

Capítulo 3.
Metodología.

Tipo y diseño de investigación.


El enfoque de la investigación es de tipo cualitativo ya que posibilita comprender
y ahondar el fenómeno en cuestión, desde el punto de vista del público participante en un
ambiente natural (empírico), profundizando en sus experiencias y en la forma en la que
perciben su realidad. El método cualitativo posibilita la producción de datos descriptivos
a través del relato propio y la conducta observable con el único objetivo de captar y
reconstruir significados (Hernández, Fernández, Bapista, 2014). Es así como se eligió
para este estudio un diseño transversal descriptivo que permitiera explicar y analizar a los
participantes en un contexto natural obteniendo así acceso a información más confiable,
cercana y representativa (Rodríguez, Gil y García, 1996a).

Participantes.
Para este proyecto se eligió una muestra de tipo no probabilístico homogéneo ya
que se especificaron ciertas pautas similares (incluyentes y excluyentes) direccionadas a
cumplir los objetivos y preguntas planteadas. Entre los criterios de participación se
tuvieron en cuenta aspectos como: ubicación de la vivienda en Bogotá, rango de edad
entre los 7 a 11 años, la no presencia de enfermedades o trastornos físicos o cognitivos,
situación familiar en la que conviva con la madre, el padre o la pareja actual de la
progenitora, y asistencia por violencia intrafamiliar a la Comisaría de Familia Suba en el
mes de octubre. Los participantes seleccionados fueron 25 niños y niñas (0.5% de los
casos de violencia hacia la mujer a nivel intrafamiliar reportados en la Comisaría de Suba
en octubre) que cumplieron con las pautas enunciadas anteriormente.

Instrumentos de recolección de datos.


La herramienta de recolección de información seleccionada fue entrevista en
profundidad (Anexo 1) ya que le permite al entrevistado expresar sus ideas, opiniones y
experiencias sin la influencia del investigador. Las preguntas elegidas fueron abiertas
14

conforme a la edad de los menores; para esto se propusieron interrogantes generales,


específicos, de gran simplicidad y dibujos según la edad (Rodríguez, Gil y García,
1996b).

Estrategia del análisis de datos.


La estrategia seleccionada es análisis del discurso puesto que permite examinar
los contenidos mentales, sociales, culturales y lingüísticos, según el contexto y la
experiencia propia de cada ser humano. Este tipo de análisis facilita conocer los
conceptos y significados conforme a cada problemática; así mismo brinda la posibilidad
de entender los constructos e imaginarios de los individuos. El análisis del discurso
requiere de recolectar, preparar, revisar y organizar la información, así mismo necesita
descubrir y codificar unidades de análisis y variables con el fin de llegar a un resultado
(Galeano, 2004).

Consideraciones éticas.
Para la praxis psicológica y conforme a la ley 1090 de 2006 plasmada en el
Código Deontológico que regula el ejercicio de la profesión de psicología en Colombia,
es necesario tener en cuenta los principios de privacidad y confidencialidad; la protección
de los límites de reserva y la intimidad del consultante permiten el mantenimiento de la
honra e integridad del ser humano (American Psychological Association, 2010). El
psicólogo debe brindar información clara y precisa sobre la intervención, los objetivos
terapéuticos y el uso de la información recolectada (Bleger,1973).
A cada una de las personas que hizo parte del estudio se le informó acerca de los
objetivos del proyecto, las molestias y posibles riesgos, y por último los derechos y
responsabilidades tanto de los participantes como de los investigadores. Posteriormente
se les entregó el consentimiento informado (Anexo 2) para su diligenciamiento y
aprobación. Los datos que se extrajeron estarán bajo total confidencialidad, es decir que
no se revelarán ni publicarán a menos de que exista previa autorización. Así mismo, se
les aclaró que los resultados tendrán uso exclusivo para la presente investigación y que
los mismos serán entregados a los padres.
15

Capítulo 4.
Resultados.
La teoría de los sistemas ecológicos de Bronfenbrenner, nos permite entender lo
importante que es el ambiente, en el desarrollo y comportamiento de los individuos; este
sistema está compuesto por un microsistema, mesosistema, exosistema y macrosistema,
todos ellos interaccionan entre sí e influyen directamente en la formación de las personas.
Dentro del microsistema se perciben diferentes rasgos de la personalidad en los
niños que se desarrollan en relación con el entorno donde participan activamente, la
interacción con los menores durante la entrevista es aislada denotando inseguridad,
cuando hablan de sus experiencias de violencia, quieren huir de la situación o esconderse.
El retraimiento es otra característica recurrente y muy notoria en las entrevistas
realizadas, en algunos casos no querían responder o se mostraban renuentes, esto
demuestra que no se sienten cómodos hablando de temas familiares, que representen
conflicto, de igual forma cuando se les preguntaba sobre sus sentimientos manifestaban
“prefiero estar solo”, optan por realizar actividades donde no implique relacionarse con
su entorno, y si lo hacen prefieren estar en compañía de otras personas como lo son sus
abuelos, hermanos y amigos, que el estar en espacios que sean compartidos con sus
padres, se logra evidenciar que los niños tratan de evadir la compañía de sus
progenitores; al generar espacios de dispersión con sus amigos realizando actividades
físicas con el propósito de evadir o ignorar la situación vivida (Bronfenbrenner, 2002). La
inhibición conductual, se presentó en la mayoría de los casos, los niños se mostraban
incomodos o inquietos al responder algunas preguntas relacionadas con aspectos
personales, en algunos casos sus respuestas eran limitadas. Cuando se pidió a los niños
que realizaran un dibujo de sus familias se mostraron un poco más tranquilos, esta
actividad permitió dar a conocer los conflictos de adaptación del medio familiar. Según
Porot (1952) decirle al niño que dibuje su familia nos da una perspectiva de cómo es la
representación de la familia para el niño, tal como es su visión, lo cual resulta más
importante que saber cómo es realidad. De acuerdo a esto se encontraron varias
características similares en los dibujos de los niños, relacionadas con el tamaño, rasgos
físicos, posición de los personajes, su entorno etc. La que cuales permitieron un análisis
16

tanto del grupo familiar como el de cada uno de sus personajes. Se encontraron dibujos
pequeños con relación al espacio de la hoja, lo cual expresa una probabilidad de
trastornos emocionales, depresión, ansiedad, puesto que, reflejan sentimientos de
desconfianza, indefensión, timidez y temor hacia el exterior. Así mismo, se encontraron
dibujos con personajes aislados y dispersos, en el mayor de los casos el padre se dibujó
lejos, lo que muestra un alejamiento afectivo y poca comunicación, los niños incluyeron
en sus dibujos elementos ajenos a la familia, como televisores y mascotas, lo cual, puede
señalar un distanciamiento físico y/o afectivo, se encontraron dibujos con lluvia
denotando una expresión inconsciente de miedos y temores. (Corman, 1986). En cuanto
al análisis individual de los personajes, vemos que los niños dibujaron a sus familias con
cabezas pequeñas lo que indica que los niños propensión a la timidez y a separarse del
entorno, prefiere que no lo vean y pasar desapercibido. Prestando atención a las bocas de
los personajes dibujados por los niños se interpretó que el estado emocional de los niños,
en especial hacia sus madres, era de tristeza y miedo, de igual forma se evidencia un
sombreado en la cara lo que se puede relacionar estado de angustia, baja autoestima y
ansiedad. (Lluís, 1978). Todos se dibujan así mismos al lado de sus progenitoras o sus
hermanos y muy lejos del hombre (padre o compañero); esto demuestra el grado de
desconfianza y desapego con esta figura. En cuanto a los cambios mencionan diversos
elementos: a) desean que las mamás estén más presentes en el hogar, b) les gustaría que
el padre cambié su carácter, c) consideran la posibilidad de que el hombre se vaya de la
casa, d) preferirían que sus hermanos mayores pudieran intervenir y ayudar a sus madres,
y e) anhelan con cambios emocionales de las mamás, es decir les agradaría verlas felices,
sonrientes y alegres.

Ochaíta y Espinosa (2004), consideran que gran parte de los trastornos que
padecen los niños y niñas en consecuencia de un ambiente violento generado por los
padres, que no satisfacen sus necesidades biológicas, psicológicas y emocionales. El
trastorno de estrés postraumático (TEPT), se genera en los niños que son víctimas o
presencian actos de violencia, lo que produce recuerdos intrusivos, pesadillas,
alteraciones del sueño, irritabilidad, hipervigilancia, entre otros. Los niños en
17

consecuencia demuestran sufrir de problemas internalizantes como retraimiento,


somatización, ansiedad, problemas de pensamiento y depresión; y problemas
externalizantes como falta de atención/ hiperactividad, posibles conductas perturbadoras,
bajo rendimiento académico y en algunos casos conductas violentas, que son generadas
por las experiencias vividas en sus hogares o en otras cosas porque son agredidos
psicológica y emocionalmente por sus mismos compañeros de clase, lo cual abre paso
para que los niños que están en medio de la violencia en sus hogares desarrollen de
manera negativa su interacción social. Los menores perciben en su mayoría el género
masculino de manera negativa mientras que el género femenino se percibe positivo. Se
destacan manifestaciones de abandono por parte del padre, lo que puede configurarse
como otra forma de violencia (Botero, 2008). Dentro del microsistema una de las
variables es el tipo de familia, los niños informaron los integrantes de su familia con los
cuales conviven a diario, esto permitió identificar el tipo de familia, gran parte de los
niños encuestados manifestaron que viven con sus padres y hermanos, por lo tanto las
niñas y niños vienen de familias monoparentales, las cuales, están compuestas por padre,
madre e hijos, resultado de diferentes uniones: matrimonial, civil y de hecho. Se
evidenció que en estas familias, las reglas son de carácter interno, la autoridad conserva
un carácter patriarcal según el desempeño del rol de los padres manifestado por los niños
entrevistados. Vale decir que el maltrato se evidencia en familias tradicionales con mayor
frecuencia. Es importante destacar que, al analizar la presencia de distintos tipos de
violencia, la mayoría de los niños encuestados han estado expuestos a algún fenómeno
violento.

La violencia verbal configura el mayor episodio presente en los hogares de estos


menores Wilson et al. (2006), concluye que cuando los padres emplean la alta agresión
verbal, esto puede llevarlos a abusar físicamente de sus hijos y los hijos podrían
responder de la misma manera a las agresiones verbales y gradualmente llegar a la
violencia física, conductas las cuales son aprendidas y sostenidas en el tiempo, si un niño
está evidenciando actos violentos entre las personas con las que convive, con el
transcurso del tiempo se obtiene resultados negativos correspondientes a actos agresivos
18

contra las personas que los rodean o actos delictivos (Martínez y Duque, 2006). En
consecuencia, del análisis de resultados encontrados se podría afirmar que a causa de la
violencia ejercida sobre estos menores tiene consecuencias físicas, emocionales,
cognitivas. Según Shonk y Cicchetti (2001), los niños tienden a volverse agresivos o
aislarse, presentar episodios de ansiedad e irritabilidad, inestabilidad emocional,
trastornos alimenticios, situaciones que impactan de manera considerable el desarrollo de
un niño en todos sus aspecto. El autor Espinosa, establece que cuando un niño esta
expuesto a la violencia de manera directa como indirecta, producen el mismo efecto, lo
único que las diferencia es su origen en la cual ellos reciben esta violencia al vivir en un
entorno familiar negativo y al no tener la protección de sus padres, en la violencia directa
se evidencia en la negligencia que presentan los progenitores al no satisfacer las
necesidades psicológicas , biológicas y emocionales de los niños, y en la exposición
indirecta ocurre cuando la victima y el agresor, se alejan del niño o niña para que este no
se entere de la agresión, pero estos sienten las discusiones, los golpes o escuchan a otros
adultos hablar de la situación que viven sus padres, lo cual afecta considerablemente a un
niños produciendo estrés y generando acciones violentas, comportamientos irracionales
que no son apropiados al contexto en el cual se encuentran e incrementando los síntomas
de los diferentes trastornos socioemociones identificados por la violencia generada dentro
de sus hogares

Discusión.
Debido al aumento de la violencia de género intrafamiliar se han realizado
múltiples estudios en diferentes instituciones las cuales resaltan como víctimas no sólo a
las mujeres agredidas sino también a los menores que están expuestos constantemente a
este flagelo. Es de gran importancia proponer -para estudios futuros- nuevas preguntas y
estrategias de investigación que ahonden aún más en las repercusiones a nivel físico,
cognitivo y psicológico de los niños que conviven con este tipo de maltrato, de esta forma
se logrará romper el círculo de violencia y la perpetuación del fenómeno.
La violencia contra la mujer constituye la manifestación más grave de la
desigualdad entre mujeres y hombres, y de las posiciones extremas de dominación del
19

hombre y subordinación de la mujer. Esta violencia en el ámbito familiar trunca el


adecuado desarrollo de los menores, es por esto que son ellos quienes deben tener una
protección especial y el acceso a programas psicosociales que garanticen el cumplimiento
de sus derechos. El impacto en los hijos de las mujeres maltratadadas dependen de
diversos factores como las fortalezas emocionales de los niños, la participación eficaz de
los padres, la atención eficiente de las organizaciones relacionadas y la formación
apropiada de los profesionales que trabajan con los involucrados. Por consiguiente, los
proyectos enfocados en los niños como víctimas deben modificarse y acoplarse a las
necesidades del menor independiente de la atención de la madre.
Los resultados de este proyecto arrojaron un número de comportamientos y
manifestaciones en niños y niñas en edad intermedia, asociados a los planteamientos de
diferentes investigaciones que coinciden en describir la violencia de género como un
factor determinante, que dificulta el libre y normal desarrollo psicológico de un niño o
niña. Una estrategia para contrarrestar esta problemática es crear campañas de prevención
en las instituciones educativas basadas en la cero tolerancia a la violencia en cualquiera
de sus formas, permitiendo así la disminución del patrón de conducta violenta observado
por los menores en sus hogares, ya sea en la escuela o los demás contextos de la vida
cotidiana. Por otro lado, y teniendo claros los efectos negativos que se muestran en las
respuestas de los entrevistados, se hace indispensable realizar intervenciones directas en
los niños y niñas dependiendo de los roles que éstos hayan tenido en los escenarios de
violencia intrafamiliar de género, como actividades y juegos propios de su edad,
promoción de espacios que le ayuden a definir criterios claros sobre la confusión de
emociones hacia su madre y la pareja de la misma, y charlas, obras de teatro, videos,
películas y demás recursos visuales que expliquen y ejemplifiquen claramente la no
aceptación de violencia.

Conclusiones.
Con el desarrollo de la investigación se logró evidenciar que los niños expuestos a
escenarios de violencia intrafamiliar presentan un mayor grado de exclusión en su
entorno infantil, características extremas con sus pares, en algunos casos conductas
20

agresivas y comportamientos introvertidos que limitan el óptimo desarrollo en cada una


de sus etapas. La vulneración del espacio de tranquilidad y equilibrio en que los niños
deben crecer les genera inseguridad y miedo al interactuar con los demás, baja
autoestima, sentido de culpabilidad y rechazo. Así mismo manifiestan disfuncionalidades
en el contexto académico en donde se muestran distraídos, apáticos y con pocos deseos
de compartir con los demás e incorporar conductas diferentes a las que normalmente
visualizan en casa.
La exposición a este tipo de violencia doméstica tiene repercusiones en el
desarrollo emocional, personal, cognitivo y social; la mayoría de los menores sufren en
silencio y no expresan sus sentimientos adecuadamente; los problemas más importantes
son: la falta de socialización, depresión, alteraciones del sueño, miedos, síntomas
regresivos, respuestas emocionales y de conducta inesperadas, manifestaciones de estrés
postraumático y adjudicación errónea de roles. Todas estas alteraciones se dan en
diferentes niveles y afectan de diversas formas a cada individuo, es así como en algunos
menores sólo se manifiestan ciertos síntomas, pero en otros niños se convierten en
trastornos socioemocionales de gran complejidad. En ambos grupos se perturba el
desarrollo, pero estos últimos requieren de la intervención de un profesional que les
brinde una guía, los oriente y les permita adaptarse de la mejor manera a la sociedad.
Las múltiples formas de violencia que se generan a nivel familiar y que cada vez
se identifican con mayor facilidad por lo profesionales en la salud, dan cuenta de lo
susceptibles que pueden llegar a ser los niños, al punto de tolerar las agresiones en casa
por diferentes factores como miedo, pena, dinero, entre otros.

Los entes gubernamentales deben orientar sus esfuerzos hacia la familia con
proyectos sobre prevención de violencia intrafamiliar y vulneración de derechos
fundamentales en el mismo entorno, estableciendo aptitudes de comunicación,
correlación afectuosa, igualdad de género y tolerancia, ya que aún se identifican múltiples
falencias en el estado en cuanto a priorizar contextos en donde se desenvuelven algunos
actores de la problemática como las aulas académicas. Estos espacios permiten que los
niños sepan cuáles son las alternativas y las posibles soluciones al problema que viven en
21

sus hogares; cabe resaltar que según la educación que se pueda dar a los menores, se verá
reflejado el nivel de tolerancia, los falsos imaginarios y la perpetuación del flagelo. La
orientación y el amor en el cuidado y la protección de la niñez son armas contundentes
para niños víctimas de violencia intrafamiliar, es así como el reemplazar pensamientos e
ideas irracionales se convierte en un verdadero desafío para llevarlos a un desarrollo sano
y cálido en pro de sus habilidades y destrezas. La atención oportuna evitará futuras
conductas violentas y delictivas, alcoholismo, drogadicción, suicidio, embarazos
adolescentes, y repetición de comportamientos agresivos en los hogares que formen en la
adultez.
La protección de la niñez es fundamental para una sociedad en progreso, una
niñez que se basa en el odio y la expresión de violencia en casa trae consigo el
estancamiento de una generación pacífica y con iniciativas de cambio social.

Limitaciones.
Durante el desarrollo de la investigación se presentaron limitaciones como el
acceso a la población que se quería abordar, ya que en muchas ocasiones las mujeres que
son víctimas de violencia intrafamiliar por parte de sus parejas sienten temor y vergüenza
de informar a terceros la situación vivida dentro de sus hogares, esto se da gracias a que
ellas mismas se han negado y le han negado a la sociedad el hecho de ser víctimas de un
hombre maltratador, sin ser conscientes que esos malos tratos le hacen daño de forma
indirecta a sus hijos.
Así mismo se logró evidenciar durante el desarrollo del estudio que en las
diferentes investigaciones analizadas no se encontraron instrumentos de recolección de
información que abarcaran los constructos de la problemática en cuestión, razón por la
cual se elaboró una herramienta que requirió la validación de dos expertos -PS. Angélica
Cuello Villamil con tarjeta profesional 140169 y Cristian Iván Giraldo León. -,
permitiendo el análisis de las principales variables correspondientes a la identificación de
los trastornos socioemocionales que se querían observar.
Otra de las dificultades es que los niños no expresan fácilmente los pensamientos,
sentimientos y miedos que tienen durante y después de los hechos violentos que se
22

presentan dentro de su hogar; en la mayoría de casos los padres obligan a sus hijos a
ocultar y mentir a personas extrañas sobre los sucesos por temor a ser enviados a hogares
de paso quedando al cuidado de terceros. Sin embargo, gracias a las habilidades de las
profesionales, los menores manifestaron y entregaron información verás que facilitó la
recolección y análisis de la información, visibilizando altos índices de ansiedad,
depresión, alteración en el sueño y sentimientos de abandono.

Recomendaciones.
Con lo anteriormente expuesto se evidenció que los niños que se encuentran en
espacios familiares que presentan actos violentos están mas expuestos a ser receptores
sensibles a nivel emocional y emisores de actos violentos hacia las personas que los
rodean como lo son familiares y compañeros de colegio, lo cual repercute en su
desarrollo cognitivo, emocional y social. Por esta razón se sugiere que desde los
diferentes ambientes en los cuales se encuentren estos menores (centros educativos,
entornos familiares, instituciones) se les realice un seguimiento cercano tanto a ellos
como a los padres, y se les de a conocer que las vivencias como pareja (actos de
violencia) afectan a los hijos y generan repercusiones que afectan su adecuado desarrollo.
Así mismo se recomienda brindar un acompañamiento y asesoramiento a las madres que
asisten a la comisaria de familia de la localidad de Suba, con el fin de brindarles pautas
para que no permitan la violencia dentro de sus hogares y facilitarles para que logren
identificar a tiempo los cambios o alteraciones que sus hijos presenten en los diferentes
entornos en los cuales se encuentra día a día. De esta manera se puede solicitar apoyo a
profesionales capacitados evitando así mayores alteraciones y sucesos suicidad.
En esta investigación se aplicó un método de investigación cualitativo, para lo
cual recomendamos a próximos estudiantes que quieran enfocar sus investigaciones en
los trastornos socioemocionales presentes en los niños de 7 a 11 años producto de la
violencia intrafamiliar que viven en sus hogares lo puedan tomar desde el método de
investigación mixto, aplicando encuetas y entrevistas tanto a los menores como a las
progenitoras, para así abarcar un poco más la identificación de las principales
características de la problemática.
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30

Anexos.
Anexo 1
Entrevistas.
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Anexo 2
Consentimientos informados.
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