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Unión de Conjuntos

El documento describe diferentes tipos de narraciones, incluyendo cuentos, leyendas y relatos, cada uno con características y ejemplos específicos. Los cuentos son breves y concisos, centrándose en un solo conflicto y dejando una moraleja; las leyendas combinan hechos históricos con elementos sobrenaturales y reflejan creencias culturales; y los relatos pueden basarse en hechos reales o ficticios, permitiendo una interpretación abierta. Se presentan ejemplos como 'Caperucita Roja', 'La Llorona' y 'Crónica de un naufragio' para ilustrar cada tipo de narración.
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El documento describe diferentes tipos de narraciones, incluyendo cuentos, leyendas y relatos, cada uno con características y ejemplos específicos. Los cuentos son breves y concisos, centrándose en un solo conflicto y dejando una moraleja; las leyendas combinan hechos históricos con elementos sobrenaturales y reflejan creencias culturales; y los relatos pueden basarse en hechos reales o ficticios, permitiendo una interpretación abierta. Se presentan ejemplos como 'Caperucita Roja', 'La Llorona' y 'Crónica de un naufragio' para ilustrar cada tipo de narración.
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Unión de conjuntos

Cuento

El cuento es una narración breve con una estructura clara: inicio, desarrollo y desenlace. Se centra
en pocos personajes y un solo conflicto, lo que permite que la historia sea concisa y atrapante.
Pueden ser de distintos géneros, como cuentos de hadas, fantásticos o de terror. Generalmente,
dejen una enseñanza o moraleja.

Ejemplos:

"Caperucita Roja"

Caperucita Roja era una niña dulce y obediente


que vivía en una aldea cercana al bosque. Un día,
su madre le pidió que llevara una canasta con
comida a su abuela, quien estaba enferma y vivía
al otro lado del bosque. Antes de partir, su madre
le advirtió que no hablara con extraños y que no
se desviara del camino. Caperucita, emocionada
por la visita, comenzó su recorrido sin saber que
un astuto lobo la observaba desde la distancia.
Al cruzarse con el lobo, este fingio ser amigable y le preguntó a dónde se dirigía. Ingenuamente,
Caperucita le contó sobre su abuela y el camino que tomaría. El lobo, aprovechando la
información, corrió por otro sendero y llegó antes a la casa de la anciana. Fingiendo ser su nieta,
logró entrar y se la comió. Luego, se disfrazó con su ropa y esperó a que Caperucita llegara.
Cuando la niña entró, notó que su "abuela" se veía diferente. "¡Qué ojos tan grandes tienes!",
exclamó. "¡Para verte mejor!", respondió el lobo. Caperucita siguió haciendo preguntas hasta que
el lobo, sin poder contenerse más, saltó de la cama para devorarla.

Justo en ese momento, un cazador que pasaba cerca escuchó los gritos y entró corriendo a la casa.
Con su rifle, logró ahuyentar al lobo y rescatar a la abuela, que aún estaba viva dentro de la barriga
del animal. Caperucita aprendió la lección de no hablar con extraños y de seguir siempre las
instrucciones de su madre. Desde entonces, tuvo más cuidado al caminar por el bosque.

"El zapatero y los duendes"

Había una vez un zapatero muy humilde que, a pesar de su esfuerzo, no lograba vender suficientes
zapatos para sobrevivir. Una noche, con su último pedazo de cuero, dejó listos los materiales para
hacer un par de zapatos a la mañana siguiente. Para su sorpresa, cuando despertó, encontró un
par de zapatos bellamente confeccionados sobre su mesa de trabajo. Pronto, un cliente adinerado
los compró, y el zapatero pudo comprar más cuero.

Cada noche, dejaba los materiales preparados y cada mañana


encontraba zapatos terminados, aún más hermosos que los
anteriores. Su negocio comenzó a prosperar y decidió averiguar
quién lo ayudaba. Una noche, se escondió en su taller y vio a dos
pequeños duendes trabajando sin descanso hasta terminar el
calzado. Agradecido, el zapatero y su esposa confeccionaron
diminutas ropas para los duendes y las dejaron en la mesa.

Cuando los duendes encontraron los regalos, se sintieron felices


y nunca más volvieron. Sin embargo, el zapatero ya tenía
suficientes clientes y pudo continuar su negocio con éxito. Este
cuento resalta la importancia de la gratitud y el trabajo duro.

Leyenda

La leyenda es un relato popular que mezcla hechos históricos con elementos sobrenaturales o
fantásticos. Se transmiten de generación en generación y buscan explicar el origen de ciertos
lugares, costumbres o fenómenos naturales. A menudo tienen un trasfondo cultural que refleja las
creencias y valores de una comunidad.

Ejemplos:

"La Llorona"
Se dice que hace mucho tiempo, en un pequeño
pueblo, vive una mujer de gran belleza. Su
nombre se ha perdido en el tiempo, pero se
cuenta que tenía dos hijos a los que amaba con
todo su corazón. Sin embargo, un día, su esposo
la abandonó por otra mujer, dejándola sola y
sumida en la tristeza. En su desesperación y
dolor, la mujer enloqueció y, en un arranque de
furia, llevó a sus hijos al río y los sumergió en sus
aguas hasta que dejaron de respirar.

Cuando la realidad de su acto el golpe, la mujer cayó de rodillas junto al río, gritando de angustia.
Corrió por el pueblo, buscando a sus hijos, pero ya era demasiado tarde. Lloró y gritó hasta que su
alma quedó atrapada en el mundo de los vivos, condenada a vagar eternamente en busca de los
pequeños. Desde entonces, la gente dice que, por las noches, se pueden escuchar sus lamentos
cerca de ríos y lagunas, llamando a sus hijos con un grito desgarrador: "¡Ay, mis hijos!".

Muchos aseguran haber visto su figura vestida de blanco, flotando sobre el agua, con su rostro
cubierto por un velo. Algunos creen que su espíritu arrastra a los niños que se acercan demasiado
al río, mientras que otros afirman que es solo una historia para asustar a los más pequeños y evitar
que jueguen cerca del agua. Sin embargo, lo cierto es que su llanto sigue escuchándose en las
noches más oscuras, y quienes lo han oído dicen que nunca podrán olvidar ese escalofriante
sonido.

"El Sombrerón"

En Guatemala, se cuenta la historia de El Sombrerón , un misterioso


personaje que aparece de noche para enamorar a mujeres de cabello
largo y ojos grandes. Se dice que es un hombre pequeño, vestido con
ropa negra y un gran sombrero. Viaja montado en un caballo oscuro y
lleva consigo una guitarra con la que canta serenatas a sus víctimas.

Una de las historias más conocidas habla de Susana, una joven de


cabello largo que vivía en Antigua Guatemala. Una noche, mientras
miraba la luna desde su ventana, escuchó una extraña melodía. Al
asomarse, vio a un hombre diminuto montado en su caballo, tocando
su guitarra con dulzura. Desde entonces, Susana dejó de comer y de
dormir, pues El Sombrerón la visitaba cada noche, enredando su cabello y susurrándole canciones.

Desesperados, sus padres buscaron ayuda y un sacerdote les aconsejó cortarle el cabello y
bendecir la casa. Apenas lo hicieron, El Sombrerón desapareció, pero la joven nunca se recuperó
por completo. Desde entonces, se dice que si una mujer escucha una melodía extraña en la noche
y siente que alguien juega con su cabello, debe rezar y evitar salir, pues podría ser El Sombrerón .

Relato

El relato es una narración breve que puede basarse en hechos reales o ficticios. No sigue
necesariamente la estructura rígida del cuento y puede centrarse en la experiencia del personaje o
en una descripción detallada de un suceso. Puede tener un final abierto y dejar la interpretación al
lector.

Ejemplos:

"Crónica de un naufragio"

El choque fue tan arrepentido que nadie supo qué


pasó al principio. Estaba en mi camarote cuando sentí
una sacudida violenta, seguida de un sonido que me
heló la sangre: el crujir del casco del barco al partirse.
Salí corriendo y vi a la gente empujándose en los
pasillos, algunos aún en pijama, otros con maletas en
la mano. Se oían gritos, órdenes confusas y el
estruendo del agua entrando a la nave. Los pasillos
inclinados hacían que fuera difícil moverse. Lo único
en mi mente era llegar a la cubierta y encontrar una
forma de sobrevivir.

Cuando logré salir al exterior, vi la desesperación reflejada en los rostros de las personas. Algunos
saltaban al agua, otros intentaban bajar los botes salvavidas, pero el caos hacía que todo fuera
más difícil. Me empujóon y casi caigo al mar, pero logré sujetarme. Un marinero gritaba que las
mujeres y los niños debían subir primero, aunque en la desesperación, pocos escuchaban. Me
aferré a la idea de que aún había esperanza, pero cuando vi cómo la proa del barco se elevaba en
el aire antes de hundirse completamente, supe que todo estaba perdido.

Después de lo que parecía una eternidad, terminó en un bote salvavidas junto con otros
sobrevivientes. El agua estaba helada y los gritos de aquellos que no lograron subir se fueron
apagando lentamente. El silencio que quedó después fue aterrador. Nos mecíamos en la
inmensidad del océano, rodeados de oscuridad, sin saber si alguien vendría a rescatarnos. En ese
momento, entendí lo frágil que es la vida y lo fácil que todo puede desmoronarse en un instante.

"El visitante nocturno"

Eran las dos de la madrugada cuando un ruido


extraño me despertó. Al principio, pensé que era
el viento, pero pronto escuché pasos en el
pasillo. Mi corazón se aceleró. Vivía solo y nadie
más tenía llaves de mi casa.

Con cautela, tomé mi teléfono y me acerqué a la


puerta de mi habitación. Apenas la abrí, vi una
sombra, muévete rápidamente hacia la sala. Mi
respiración se entrecortó. No sabía si debía
gritar o quedarme en silencio. Di un paso
adelante y escuché un susurro: “No te muevas”.
Mi piel se erizó. Corrí de regreso a mi cuarto y cerré la puerta con llave. Llamé a la policía con las
manos temblorosas. Cuando llegaron, revisaron toda la casa, pero no encontraron a nadie. Sin
embargo, en la mesa de la sala había algo que no estaba ahí antes: un pequeño reloj antiguo que
no era mío y que marcaba exactamente las dos de la madrugada.

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