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Territorios y ancestralidades de la propiedad: legalidades en los espacios de
Nick Blomley (Selección de textos)
Book · May 2024
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Matthew Caulkins Voltaire Alvarado Peterson
Universidad de Concepcion University of Concepción
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OTROS TÍTULOS DE ESTA EDITORIAL
Patrimonio geohistórico, arqueológico y arquitectónico
de Chile central. San Francisco de Limache P ara las sociedades actuales, la propiedad es todo. Dentro de la propie-
dad los individuos despiertan, sociabilizan y duermen. Es el engranaje
TERRITORIOS
MATTHEW CAULKINS es académico del
Departamento de Urbanismo de la Universidad
TERRITORIOS Y ANCESTRALIDADES DE LA PROPIEDAD: LEGALIDADES EN LOS ESPACIOS DE NICK BLOMLEY - M. CAULKINS Y V. ALVARADO, Eds.
Fernando Venegas Espinoza (ed.)
Y ANCESTRALIDADES
fundamental que aceita el móvil perpetuo de la economía globalizada. Pero de Concepción, anarquista cristiano y padre de
Historia de la ideologías en Chile.
Pensamiento y acciones de los hermanos Lagarrigue
como afirman Ranganathan & Bonds, “esta noción tan pragmática de la familia multicultural. Quizás por eso se esfuer-
DE LA PROPIEDAD:
Antonio Faúndez propiedad como una ‘cosa’ invisibiliza la trama de relaciones sociales y de za tanto por comprender los diversos mundos
Descolonizando territorios urbanos: De la planificación poder que deben activarse para producir a la propiedad como legítima”. espacio-jurídicos existentes. Sus investigaciones
colonial a respuestas desde la interculturalidad crítica
Siendo así, ¿por qué la investigación no la ha considerado al centro de buscan contribuir a una descolonización efectiva
LEGALIDADES EN LOS
Matthew Caulkins, Carlos Cornejo Nieto, Mauro Fontana,
Yanina Herrera, Diego Benavente, Steffano Vergara (eds.) sus indagaciones y elaboraciones teóricas en América Latina?, ¿por qué de las prácticas cotidianas de la propiedad y de la
ESPACIOS DE NICK BLOMLEY planificación urbana.
La Formación Inicial Docente desde la los Estudios Urbanos y la Geografía, entre otras Ciencias Sociales, no han
Interdisciplinariedad en Chile indagado en los mecanismos de su constitución y sus consecuencias más
Cristián Sanhueza, Caterin Díaz, Cristhian Espinoza (eds.)
allá de repetir la perogrullada de que su tenencia es importante en una VOLTAIRE ALVARADO es profesor asociado
Introducción crítica a temas de psicopatología
sociedad cada vez más mercantilizada como la actual? (SELECCIÓN DE TEXTOS) del Departamento de Geografía de la Universi-
Félix Cova Solar
dad de Concepción. Puentealtino y penquista por
¿Por qué fracasó nuestro antiguo modelo de desarrollo? En este volumen hemos querido introducir la larga y fructífera trayec-
Una mirada historiográfica al Chile de mediados del siglo XX adopción. Sus intereses de investigación están en
toria investigativa de Nicholas Blomley a una audiencia hispanohablante.
Mauricio Casanova Brito los procesos geográficos de la propiedad desde
El libro se compone de tres secciones que explican, respectivamente: 1)
La ciencia en diálogo: implicancias socio-culturales el Estado Neoliberal de Bienestar y sus facetas
Diego Mundaca (ed.) cómo se constituye la propiedad, 2) la relación entre la planificación ur-
M AT T H E W C A U L K I N S urbana y rural. Con el estudio de las estructuras
bana, la administración municipal y la propiedad y finalmente 3) algunas
Gabriela Mistral y sus desconocidos vínculos
V O LTA I R E A LV A R A D O normativas propone describir las trayectorias pro-
con Concepción relaciones entre los pueblos indígenas, las ciudades y la propiedad.
Carlos Decap E d i tores pietarias en los suburbios de las ciudades medias
A partir de casos aplicados a realidades opuestas a las del Sur Global, del centro sur de Chile.
Universidad y sociedad. Concepción, una ciudad
latinoamericana en tiempos de la guerra fría Blomley ofrece categorías, rutas y reflexiones para organizar una epistemo-
Danny Monsálvez Araneda - Javier Ramírez Hinrichsen
logía de la norma en el territorio. Los temas que aborda establecen agendas NICHOLAS BLOMLEY es profesor de Geografía
Teoría Triangular del Desarrollo: Pensamiento Y. intensas de trabajo interdisciplinario y reponen la cuestión normativa en la Universidad Simon Fraser. Tiene un interés
40 factores para el Buen Vivir
Esteban Valenzuela Van Treek en las disciplinas que estudian el espacio. Se trata de una introducción, de larga data en la geografía jurídica, particular-
una convocatoria, al mismo tiempo que de una provocación. Atravesar el mente en relación con la propiedad. Se ocupa de la
La Universidad de Concepción en los tiempos
del rector David Stitchkin Branover. Un proyecto sentido común con la espada de la crítica involucra hacer visibles aquellos espacialidad de las prácticas y relaciones jurídicas,
de modernización universitaria (1956-1962)
Leonardo Mazzei De Grazia segmentos de la realidad grises que, si bien la ciencia acoge como parte y las consecuencias de tales geografías jurídicas en
de sus construcciones, tiende a conculcarlo en las páginas de las corrien- la creación de nuevos mundos.
Perspectivas sobre la subjetividad
Javier Vidal y Claudia Muñoz Tobar (coords.) tes principales. En una sociedad marcada por la difusión máxima de la
Ecología y observación. Ampliando el enfoque propiedad como bien civilizador debe ser una provocación sobre nuestra
de la ciencia para entender un mundo complejo personal forma de comprenderla.
Rafe Sagarin - Aníbal Pauchard
Pascual Coña: Historias de sobrevivientes.
La voz en la letra y la letra en la voz
Susan A. Foote
David Stitchkin Branover. Discursos, conferencias,
mensajes, entrevistas y clases magistrales
Danny Monsálvez Araneda
El interior de la historia. Historiografia arquitectónica
para uso de latinoamericanos
Marina Waisman
Lo que ha sido el vivir (recuerdos y reflexiones) Universidad de Concepción
Enrique Molina Garmendia
M AT T H E W C A U L K I N S
V O LTA I R E A LV A R A D O
Editores
TERRITORIOS Y
ANCESTRALIDADES
DE LA PROPIEDAD:
LEGALIDADES EN LOS
ESPACIOS DE NICK BLOMLEY
(SELECCIÓN DE TEXTOS)
Colección Habitar los Territorios del Sur
Grupo de Estudios Interculturales Urbanos y Territoriales (GRIUT)
Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía, Universidad de
Concepción
Este libro ha sido sometido a evaluación externa.
Territorios y ancestralidades de la propiedad:
legalidades en los espacios de Nick Blomley (selección de textos)
Matthew Caulkins y Voltaire Alvarado, Editores
Universidad de Concepción
Registro de Propiedad Intelectual Nº 2024-A-546
Primera edición, abril de 2024
ISBN 978-956-227-585-9
Editorial Universidad de Concepción
Biblioteca Central, Of. 11, Campus Universitario
Fono (56-41) 2204590 – Casilla 160-C, Correo 3
Concepción – Chile
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Óscar Lermanda
Corrección de pruebas
José Uribe M.
Ilustración de portada:
Naturaleza de un solo árbol (fragmento)
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Derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra,
por cualquier medio, sin permiso escrito de los editores.
IMPRESO EN CHILE / PRINTED IN CHILE
Financiamiento: ANID Convocatoria a Instalación en la Academia Convocatoria 2020 PAI77200023
Incorporación de doctor para la investigación y docencia en Arquitectura y Hábitat Residencial
Indígena en Áreas Urbanas de la Región del Biobío.
ANID FONDECYT de Iniciación N° 11220778 Geografías de la suburbanización propietaria en el centro
sur de Chile. Estructura subsidiaria residencial y socioespacialidades del bienestar (1990-2022).
ÍN D IC E
Prólogo. Blomley trepa por Chile
Voltaire Alvarado y Matthew Caulkins.......................................................... 9
Introducción. ¿Se acuerdan de la propiedad?............................................... 23
CÓMO SE CONSTITUYE LA PROPIEDAD
Cercamiento, derechos comunes y la propiedad de los pobres................ 31
Construyendo a la propiedad privada: Cercamiento, derecho común y
el trabajo de los setos.................................................................................... 59
De la performance de la propiedad a la construcción del mundo............ 91
DE LA PROPIEDAD, LA PLANIFICACIÓN URBANA Y LA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL
Derecho y relaciones de propiedad: Impugnación de la zona “al margen
de la ley”......................................................................................................... 133
Desalojo: Propiedad precaria, acceso y territorio...................................... 143
Cómo convertir un mendigo en un paradero de buses: El derecho, el
tránsito y la “función del lugar”................................................................... 165
HACIA UNA PROPIEDAD INDÍGENA
Lodo para la tierra......................................................................................... 197
Los “actos”, las “escrituras” y las violencias de la propiedad.................... 227
Los lazos que ciegan: Creando propiedad en pleno dominio en el
proceso de tratado de Columbia Británica.................................................. 261
TERRITORIOS Y ANCESTRALIDADES DE LA PROPIEDAD:
LEGALIDADES EN LOS ESPACIOS DE NICK BLOMLEY
(SELECCIÓN DE TEXTOS)
Prólogo
BLOMLEY TREPA POR CHILE1
VOLTAIRE ALVARADO Y MATTHEW CAULKINS
E l más simple de los actos jurídicos es el contrato. Dos partes concurren
y construyen para sí un espacio de acuerdo que les genera derechos
y obligaciones respecto de una cosa fijándose limitaciones en el uso, los
tiempos u otras que consideren pertinentes a sus necesidades y a la natu-
raleza de la cosa en sí. Desde una perspectiva kelseniana, el acto jurídico
es perfecto por cuanto su estructura y sintaxis organizan estos derechos y
obligaciones. La ley, su efectividad y durabilidad dependen de ello, sien-
do posible su robustez solo bajo un sólido establecimiento de condiciona-
les que le permitan superar las adversidades que la naturaleza humana le
propone, casi cada día, al derecho. Hans Kelsen lo sabía (Ugarte, 1995).
En sus debates frente a distintos juristas y filósofos2 defendió a la norma
jurídica escrita bajo estos fundamentos que, entre otros, relevan la capa-
cidad regulatoria del derecho positivo de la tradición continental europea
por sobre el common law3 del mundo anglo.
El derecho chileno forma parte de esta primera tradición o corriente,
como casi todas las antiguas colonias del Imperio Español. Las heren-
cias de las Partidas de Alfonso X y la doctrina de San Isidoro de Sevilla
1
Parafrasea al título de la obra de Marcela Paz y Alicia Morel Perico trepa por Chile
(ed. Universitaria, 1978).
2
Varias son las publicaciones contemporáneas que recogen los desencuentros teóri-
cos entre Kelsen y otros renombrados juristas y teóricos del Derecho. Algunos de estos
episodios pueden leerse en Konzen & Bordini (2019), Thomassen (2014), Scott (2021) y
Siqueira & Almeida (2021).
3
El “Common Law”, o derecho común, es el sistema jurídico aplicado en países de
influencia británica. Es un derecho creado por decisiones de tribunales y basado más en
jurisprudencia que en la codificación de las leyes.
[9]
Territorios y ancestralidades de la propiedad: legalidades... / M. Caulkins y V. Alvarado, Eds.
se acoplaron a los códigos napoleónicos franceses sin mayores compleji-
dades, invocando cuando fuere necesario y pertinente, las referencias al
derecho romano contenido principalmente en el Corpus Iuris Civile de
Justiniano (Eyzaguirre, 2019). La introducción al Código Civil chileno,
aún vigente más allá de focalizadas actualizaciones, así lo señala.4 An-
drés Bello, el sabio caraqueño que guió su creación y sanción, proveyó
de un repertorio amplísimo de actos jurídicos a la sociedad chilena al
punto que los Códigos de Comercio y el derecho societario no se explican
sin el reconocimiento normativo de las formas de adquirir la propiedad,
la compraventa como derecho traslaticio de dominio o la constitución
de las obligaciones por las partes contratantes. Tal es el peso del Código
Civil que las Constituciones Políticas de 1925 y 1980 no tocan en lo sus-
tancial su composición y geografía.5
Para el Derecho chileno, la propiedad es el centro de las relaciones
sociales. Más que eso, es su todo, siendo uno de los espacios cotidianos
donde los individuos desarrollan sus vidas. Es dentro de la propiedad
que los individuos despiertan, sociabilizan y duermen. A la vez es un en-
granaje fundamental que sirve para aceitar el móvil perpetuo de la eco-
nomía globalizada. Sin un derecho propietario claramente definido ¿con
qué confianza inversionistas extranjeros podrían traer sus fondos para
comprar y vender predios y construcciones en Chile? Pero como afirman
Ranganathan & Bonds (2022), “esta noción tan pragmática de la pro-
piedad como una ‘cosa’ invisibiliza la trama de relaciones sociales y de
poder que deben activarse para producir a la propiedad como legítima”
4
El mensaje que acompaña la promulgación del Código Civil del 22 de noviembre de
1855 contiene un apartado central relevante acerca de la propiedad, sus modos de adqui-
sición y regímenes de uso y tenencia. Llama al Código Civil francés de 1804 como fuente
principal de los preceptos que regulan a la propiedad, incluyendo a las instituciones que
la resguardan, como son los Conservadores de Bienes Raíces. El texto completo del men-
saje está disponible en línea en la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile (https://
www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1080094).
5
La Constitución Política de 1925 señala en su artículo 10 el derecho a la propiedad y
las garantías que el Estado adquiere con la ciudadanía para su pleno ejercicio, además de
los casos en que procede la expropiación. Misma situación acontece con el artículo 24 de
la Constitución Política de 1980. Ambos textos se encuentran disponibles en el sitio web
de la Biblioteca del Congreso Nacional en donde se verifica que la redacción guarda simi-
litudes, aun cuando la última tiende a un mayor resguardo de las pertenencias mineras y
derechos de explotación. Vale la pena reflexionar sobre esto último, cuando el Código de
Minería de 1983 abre la puerta a la privatización de las grandes faenas (https://www.bcn.
cl/leychile/constituciones).
[10]
Prólogo
(p. 198, traducción nuestra). Si el principal y más celebrado de los actos
jurídicos es el que detona a la propiedad, ¿por qué la investigación no la
ha considerado al centro de sus indagaciones y elaboraciones teóricas
en América Latina?, ¿por qué los Estudios Urbanos y la Geografía, entre
otras Ciencias Sociales, no han indagado en los mecanismos de su cons-
titución y sus consecuencias más allá de repetir la perogrullada de que
su tenencia es importante en una sociedad cada vez más mercantilizada
como la actual?
Creemos que el hecho de que la propiedad esté tan presente en la vida
cotidiana y, sin embargo, tan ausente de la investigación, no es fortuito.
Responde al ensamblaje de a lo menos tres factores: el ensayo neolibe-
ral chileno (los famosos Chicago Boys), una visión economicista global-
mente dominante6 y la tradición continental del derecho que prima en
Latinoamérica. El presente volumen no pretende desentrañar una expli-
cación integral de cómo funciona la propiedad en Chile sino, de forma
más modesta, proveer algunas claves desde la obra del geógrafo Nicholas
Blomley para permitirnos mirarla con más detención y claridad, en es-
pecial las relaciones territoriales que observamos durante gran parte de
nuestras vidas.
Pero ¿qué tiene que ver la Geografía o los Estudios Urbanos en todo
esto? A nivel de investigación académica, los trabajos acerca de legisla-
ción y medioambiente han copado los indicadores bibliométricos, núme-
ros especiales de prestigiosas revistas científicas y temáticas de congre-
sos a nivel mundial (de Groot et al., 2010). Casos de estudio enfocados
en el rol económico de la propiedad y cómo determina los rumbos del
desarrollo nacional e internacional, por ejemplo, basados en el rol de la
minería e industria petrolera en África relevan la fragilidad normativa
de los contratos celebrados entre las corporaciones multinacionales y los
Estados de la región, muchas veces sobrepasados en lo institucional por
las primeras (Dauvergne & Neville, 2010; Ackah & Kizys, 2015). En Amé-
rica del Sur, trabajos fundamentales respecto al derecho de propiedad
sobre las aguas han sido señeros en la renovación de la ecología política
desde Latinoamérica (Valdés-Pineda et al., 2014; Bremer et al., 2016). En
esta misma línea, la publicación periódica de libros por parte de CLACSO
ha instalado reflexiones integradas entre sociología, geografía, antropo-
6
Presentada como visión única y preferente para entender a la propiedad, por ej., en
la literatura del análisis económico del derecho (Merril & Smith, 2001).
[11]
Territorios y ancestralidades de la propiedad: legalidades... / M. Caulkins y V. Alvarado, Eds.
logía, historia e incluso desde las geociencias en Costa Rica, Bolivia y
Ecuador, por mencionar algunos.7
En los Estudios Urbanos el trabajo ha dado vueltas mayormente en
torno al rol económico de la propiedad en la conformación de las ciuda-
des. Ha estado orientado en la exploración crítica del dibujo de ciudad
que resulta de las transacciones entre los agentes espaciales involucra-
dos en el rubro inmobiliario, de infraestructura y de servicios, abriéndose
con intensidad un campo de cruce entre economía urbana, normativa y
geografía social (Martin & Beck, 2018; Hsu & Hsu, 2013). De la misma
forma, los trabajos centrados en la crítica a la renovación urbana como
forma encubierta de expulsiones gentrificadoras de barrios centrales ha
considerado elementos normativos como fuente de análisis para obser-
var procesos como estos (Kuyucu, 2014; Hou et al., 2018). No podemos
dejar de lado la turistificación, que en los países del Mediterráneo euro-
peo se ensambló a la economía local y cuentas nacionales con tal firmeza
que les obligó a legislar acerca de las viviendas turísticas y el derecho
de sus propietarios por arrendarlas a terceros bajo la más amplia de las
libertades (Gotham, 2005; Crompton, 2001).
Por los costados de la Geografía, el derecho ha tenido una visibilidad
mayor y más concreta. No solo por el énfasis sobre la cosa pública que
históricamente ha manifestado, sino por la perspectiva integradora que
imprimió sobre el grueso tema de la justicia. En rigor, se sostiene que
la Geografía desde los trabajos de David Harvey en adelante se ha he-
cho parte en la reclamación de los derechos y la justicia; sin embargo,
la perspectiva jurídica ha tenido una trayectoria más silente y próxima
al ensamblaje desde la norma escrita hacia sus materialidades y subjeti-
vidades espaciales (Harvey, 2018). Don Mitchell (2005) en los años dos
mil, Edward Soja cavilando en las esquinas de Los Ángeles junto a Mike
Davis (Soja, 2010; Davis, 2002), el poder desarmado en Doreen Massey
(2008) o la crisis de clase en el sentido racional de Sarah Elwood y Vic-
toria Lawson (2020) han prefigurado un escenario epistémico fértil para
el ensayo de unas geografías jurídicas y unos territorios normativizados
(Braverman et al., 2014).
7
Este avance en las publicaciones puede conocerse, junto a otras obras, en reposito-
rios de CLACSO y sus centros asociados en el continente americano (https://www.clacso.
org.ar/clacso/centros_miembros_clacso/inicio.php)
[12]
Prólogo
En ambos casos, Lefebvre asoma en tanto marco de referencia en el
entendido que la gruesa obra del pensador francés organiza y describe
la alteración espacial de lo urbano y lo rural en medio del capitalismo
denominado neoliberal. Ni la casuística ni la norma y su geograficidad
están en su trabajo, máxime si se refiere a la construcción referencial y
estructura de datos. La bondad del aporte de Lefebvre está en la gene-
ración de un horizonte de denuncia frente a las rutas que las sociedades
industriales del siglo XX estaban recorriendo en el desarrollo del capita-
lismo, y el desarme de los robustos engranajes frente a la emergencia de
un subjetivo mercado de susceptibilidades e indeterminaciones (Lefeb-
vre, 1972; 1973).
Pero ¿a quién hablan las señaladas líneas de investigación? Descon-
fiamos que por el hecho de compartir la herencia jurídica española y, en
muchos casos un código civil trasplantado desde el chileno, llevaría a que
muchas de las temáticas discutidas aquí se pudiesen aplicar en otros paí-
ses latinoamericanos. Es una hipótesis para futuras colaboraciones, qui-
zás, abrir esta puerta en las antiguas posesiones portuguesas en Latinoa-
mérica u otras regiones del globo. Desde la perspectiva actual, la cuestión
normativa opera como sistema complejo de iluminación sobre las más
opacas áreas de los temas espaciales, esas dimensiones que tienen altas
tasas de comentarios y bajos indicadores de interés. Los estudios posco-
loniales, por ejemplo, hicieron visible el régimen de heterogeneidad de
los espacios habitados por los otros, siempre estandarizados bajo la idea
del beneficiario de un régimen superior al propio. Las anotaciones de
Chatterjee acerca de los universitarios en la India independiente asolan
por el imperio de una normatividad rígida, mucho más que bajo el domi-
nio británico (Chatterjee, 2008). Una situación similar se advera en la
Argentina del siglo XIX, donde la fiesta en el espacio público se regula-
riza hacia las intimidades con la finalidad de parecerse más al canon de
urbanidad europeo (César, 2005).
El espacio se construye con la generación de las normas jurídicas y su
régimen operacional representa los márgenes de las espacialidades que
habitamos en el pasado y presente, e incide con violencia en los futuros
posibles de nuestros entornos. En tiempos donde las suspicacias acerca
del cambio climático arrancan por la estrecha vereda de realidades ig-
nominiosas, la certeza en el aprendizaje de la trayectoria territorial de la
norma jurídica se torna esencial (Blomley, 2007). Desde sus principios
modernos, la planificación urbana ha servido para legitimar la segrega-
[13]
Territorios y ancestralidades de la propiedad: legalidades... / M. Caulkins y V. Alvarado, Eds.
ción y garantizar la plusvalía de ciertos terrenos más que de otros. Esa
historia no ha cambiado mucho en poco más de un siglo, la planificación
urbana y la administración municipal siguen preocupadas de transfor-
mar terrenos yermos en productivos (Blomley, 2017; Fawaz, 2017). Ya en
la ética aplicada se reconocen los principios de responsabilidad, donde el
basamento de una legislación resistente a la intuición y sentido común es
fundamental frente al negativo legado de las centurias teñidas de gris por
la degradación del medio natural (Jonas, 1995). Que la norma jurídica
aporte a este espíritu de los tiempos no solo es mínimo, sino también
inherente a la racionalidad humana y el sentido de solidaridad.
Finalmente, nos compete sincerarnos diciendo que el trabajo de
Blomley no se enfoca centralmente en los pueblos originarios ni su pre-
sencia en las ciudades. Sin embargo, el autor, por su gran sensibilidad
geográfica, ya anunciaba estas temáticas una década o más antes que se
volvieran tan intensamente populares para la investigación geográfica y
urbana dentro del marco de la literatura anglosajona del settler colonia-
lism (Blomley, 2003). Hoy ese cruce disciplinar se ha expandido sobre-
manera (Porter & Yiftachel, 2019), conjugando una sensibilidad posmo-
derna por valorar lo ontológicamente estable en un mundo de constante
flujo globalizante (Jameson, 1991) con los esfuerzos propios de los pue-
blos originarios por proteger su autonomía territorial (Toledo, 2007). A
eso podemos agregar los esfuerzos (menos que puramente motivados)
de los gobiernos nacionales de proponer políticas públicas multicultura-
les para resolver lo que entienden como el “problema indígena” (Antileo,
2013; Aguas & Nahuelpan, 2019).
La presente compilación de trabajos del investigador Nick Blomley
es modesta respuesta para estos recorridos. A partir de casos aplicados a
realidades opuestas a las del Sur Global, Blomley ofrece categorías, rutas
y reflexiones para organizar una epistemología de la norma en el terri-
torio. La tradición de la investigación espacial en Geografía y Estudios
Urbanos en Chile ostenta un grueso acervo empírico, donde el objetivo
de los trabajos está en la evaluación de políticas públicas cuyo origen
normativo involucra establecer un juego de roles. Sin ánimo de vestir
las prendas de la abogacía, se lee en reconocidas publicaciones un juicio
crítico que no puede negar su ánimo por convertirse en insumo para boi-
cotear al sentido común y a la intuición, acto de suyo necesario. El origen
de las políticas subsidiarias y el impulso a la propiedad de la vivienda, los
derechos de agua y su privatización en función de objetos de mercado, o
[14]
Prólogo
la entrega en dominio de tierras para comunidades de Pueblos Origina-
rios en el territorio chileno son algunas de las aristas en que el derecho y
sus esquinas emergen en la investigación espacial. El trabajo de Blomley
no es un cáliz de verdades del cual se bebe para alcanzar la inmortalidad.
Sus fines son, insistimos, modestos. Se trata de hacer menos intuitivo el
espacio que construimos y menos dotado de sentido común el universo
de bien común que esperamos legar para nuestra y las siguientes gene-
raciones.
El trazado de la compilación
En este volumen hemos querido apenas introducir la larga y fructífera
trayectoria investigativa de Nicholas Blomley a una audiencia hispano-
hablante. El libro se compone por tanto de un texto introductorio del
autor y tres secciones de tres textos cada una. Estas secciones explican
respectivamente: 1) cómo se constituye la propiedad, 2) la relación entre
la planificación urbana, la administración municipal y la propiedad y fi-
nalmente 3) algunas relaciones entre los pueblos indígenas, las ciudades
y la propiedad.
Introducción del autor
Siguiendo la ironía implícita en el texto original de Blomley que llama a
recordar a la propiedad (“Remember property?”), insistiendo implícita-
mente que antes era recordada (¿cuándo?, ¿por quiénes?), presentamos
en este volumen a la propiedad como una pregunta que no calla. Es jus-
tamente esa pregunta implícita en prácticamente todo lo que hacemos
–pero casi nunca explícita– que proponemos como imposible de callar.
La llamada de atención en el capítulo ¿Se acuerdan de la propiedad?
propone e invita directamente a la Geografía a tomar asunto acerca del
rol de la propiedad como marco de referencia en sus estudios. Se discu-
te acerca de sus orígenes conceptuales en la tradición de la filosofía del
Derecho, al mismo tiempo que se revisan los actos decimonónicos pro-
puestos para diluirla de las páginas del tiempo. Observando a Proudhon,
Blomley repone la idea de la moral que atraviesa sus dimensiones priva-
das y públicas insistiendo que se trata de un derecho real fundamental
en la comprensión de las sociedades que habitamos. No puede sobrevivir
[15]
Territorios y ancestralidades de la propiedad: legalidades... / M. Caulkins y V. Alvarado, Eds.
sin crítica y disenso la propiedad, por muy rígida que se plantee en los
ordenamientos normativos contemporáneos.
Cómo se constituye la propiedad
En esta sección Blomley parte desde su propia experiencia activista en
el barrio bajo de Vancouver, ciudad de su residencia, para insistir que
el uso común puede generar algún tipo de reivindicación moral sobre
espacios concretos. En seguida vuelve a los cercamientos en el pasaje del
medievo al liberalismo para entender la creación de la propiedad privada
y su resistencia. Cierra esta primera sección con una reflexión de cómo
el simple acto de armar una cerca constituye a la propiedad de manera
performativa.
El primer capítulo de la sección, Cercamiento, derechos comunes y
la propiedad de los pobres, provoca al lector la responsabilidad de reco-
nocer en lo público el dominio amplio de lo colectivo. Este último con-
cepto asoma en la articulación de los debates políticos actuales frente a
quienes utilizan de forma común -versus quienes venden- a los espacios
de las ciudades contemporáneas. Los bienes comunes tienen la virtud de
resolver el amplio espectro de las necesidades de las sociedades comple-
jas, imposibles de ser reducidas a los convencionales catálogos de dere-
chos civiles y políticos. El espacio producido es un común en sí, porque
ni los derechos ni las convenciones asistenciales se suspenden en ellos.
Blomley repara en ello, porque si bien los decenios vividos y futuros del
siglo XXI imploran por una solidaridad orgánica, no se advierte cabida a
la gestión de lo común como ejercicio de acceso y resguardo para quienes
no utilizan solamente el patrimonio de sus dominios.
De cuño histórico, el capítulo Construyendo a la propiedad privada:
Cercamiento, derecho común y el trabajo de los setos revisa los alcan-
ces materiales que originan los regímenes de dominio reconocidos por el
Derecho en el mundo contemporáneo. A partir de los setos, arbustos im-
plementados en la demarcación de límites entre polígonos, Nick Blomley
describe el nacimiento de las cartografías de la diferenciación, ejercicios
en donde revive el sentido de las sociedades modernas que renuncian a
la comunidad para entregarse a la abstracción de lo propio y lo ajeno; de
lo patrimonial a la ausencia de la propiedad.
Para los estudios acerca de las representaciones, la performatividad
ha sido clave en el reconocimiento de los espacios de entremedio genera-
[16]
Prólogo
dos a propósito de la propiedad. En el capítulo Performatizando la pro-
piedad: Construyendo el mundo se relata, a partir de una anécdota llena
de sentido para los fines de la investigación de Blomley, que la propiedad
no solo es un derecho real; también es un acto cotidiano que jamás aca-
ba. Incluso en el estatuario y nominación de ententes, el acto jurídico de
ejercer el dominio revive de cuando en cuando.
De la propiedad, la planificación urbana y la administración municipal
En esta sección Blomley parte nuevamente de su activismo para insistir
que la propiedad es cómplice de determinar zonas desregladas en rela-
ción a la planificación urbana (definida en su acepción anglosajona, de
forma muy amplia). Discute cómo el desalojo es más que simple respues-
ta a defectos (medios irregulares, faltas a las condiciones) por parte de
la parte más débil del contrato. Es también una forma de planificar el
territorio, limpiando zonas desregladas, pero de forma más importante
permitiendo extraer rentas exorbitantes de estas áreas. Y finalmente se
adentra en la lógica del funcionario de la administración municipal para
entender cómo puede asemejarse un mendigo a un paradero de buses.
Esta pista sirve para repensar lo poco explorado de la relación entre pla-
nificación urbana y administración pública. Intuimos que esa relación
poco explorada es de interés tanto en países del Norte Global como en
Latinoamérica.
El primer texto de esta sección, Derecho y relaciones de propiedad:
Impugnación de la zona “al margen de la ley”, considera dos actores,
siendo el más urbano de los trabajos de Blomley. El académico junto a la
organización Right to Remain desarrolla un caso de activismo académi-
co, político y social en la ciudad de Vancouver a partir del cual definen
algunos conceptos de base para ensayar en otras localidades. La idea de
la legalidad como ficción, por ejemplo, trasunta lo espacial al considerar
al despojado como beneficiario en la ocupación de un lugar para asegurar
su sobrevivencia. En esta reflexión, el equipo de autoras y autores llega a
un punto de crítica relacional en donde la propiedad por sí sola se vacía
de sentido colmándose de las representaciones de ancestralidades, pre-
cariedades y expoliaciones a las que la población desplazada debe enfren-
tarse en el cotidiano.
En el próximo capítulo de la compilación, Desalojo: Propiedad pre-
caria, acceso y territorio, Nick Blomley y Natalia Pérez revisan la textura
[17]
Territorios y ancestralidades de la propiedad: legalidades... / M. Caulkins y V. Alvarado, Eds.
jurídico-territorial del desalojo en función de las viviendas en alquiler y
los espacios ocupados, sin mediar entre ellos el nacimiento de títulos de
dominio. Es interesante en este trabajo advertir la constitución espacial
de la evicción, acción que rige sobre aquellas cosas que fueron adquiridas
por medios irregulares o en los que se faltó a las condiciones por ley esta-
blecidas para la celebración de contratos.
Cómo convertir un mendigo en un paradero de buses: El derecho,
el tránsito y la “función del lugar” trabaja las transformaciones de las
ciudades para constreñir la presencia de habitantes de la calle. Quizás el
concepto en castellano no logra zafar del sentido común donde el men-
digo es el que busca en la caridad de otros los medios para subsistir,
aun cuando en lo geográfico una persona que habita el espacio público
como su lugar no puede ser tratado como objeto anómico o carente de
derechos. Es, más bien, el sujeto de la precariedad en la repartición de
la propiedad, y no una señalética dotada de movimiento y reducida a lo
irracional del absurdo.
Hacia una propiedad indígena
En lo medular el trabajo de Blomley no está enfocado en los pueblos in-
dígenas. Pero su sensibilidad a su entorno cotidiano le va relevando poco
a poco esta temática: un grafiti que deconstruye la señalética de un sitio
de construcción, haciendo aparecer líneas que sutilmente recuerdan an-
danzas de un pueblo aborigen clasificado como nómade por los colonos
de origen europeo; unos sujetos indígenas que supuestamente venden
un terreno a un protagonista, que vivirá la tensión constitutiva entre
violencia y propiedad; y visiones contrapuestas de la propiedad que se
enfrentan en el proceso de negociación de los tratados entre el gobierno
canadiense y las primeras naciones ubicadas donde hoy se conoce como
Vancouver. Queda la pregunta (que no calla, del principio) planteada,
¿puede la propiedad acoger un pluralismo jurídico contundente o debe
doblegarse a la visión de mundo único del derecho positivo y del prag-
matismo jurídico? Aprovechamos la instancia de la publicación de esta
compilación para insistir en la pertinencia de esta pregunta para el me-
dio académico chileno y, por qué no, latinoamericano.
En el primer capítulo de esta última sección, Lodo para la tierra, el
profesor Blomley explora la narrativa que está detrás del concepto tie-
rra que, en el castellano de las ciencias sociales chilenas, está diferido
[18]
Prólogo
según destino. Hablamos en general de “suelo” para los casos urbanos y
de “tierra” cuando la sustancia en investigación es rural. Sin embargo, la
propiedad se erige en tanto derecho real con la finalidad de sustentar la
transformación de la naturaleza primitiva de estas tierras, siendo este el
foco de este episodio. Destaca la reflexión frente a las máximas de John
Locke, donde lo divino sujeta la racionalidad de los actos propietarizado-
res en barrios y áreas centrales.
El manuscrito Los “actos”, las “escrituras,” y las violencias de la pro-
piedad desarrolla parte esencial de las pesquisas de Blomley en la cons-
trucción de un sentido geográfico a la propiedad. Más allá del territorio
como categoría ordenadora, el autor sitúa conceptos recurrentes en el
diseño ontológico de la investigación espacial: la desposesión en tanto
condición violenta en la enajenación y creación de propiedad a partir de
vías no regulares. Interesante resulta conocer el análisis de las declara-
ciones en tribunales para el saneamiento de la propiedad, atendiendo
una evicción de origen frente a tribunales donde la jurisprudencia cons-
tituye el fondo de la interpretación de la ley.
En el último texto que cierra esta compilación, Los lazos que ciegan:
Creando propiedad en pleno dominio en el proceso de tratado de Co-
lumbia Británica, las curvaturas en la propiedad se tornan visibles cuan-
do se trata la cuestión indígena en el siempre observado proceso intercul-
tural canadiense. Blomley analiza el proceso estatutario en los modos de
adquirir la propiedad en el contexto de esta comunidad basándose en el
carácter de suspensión y dominio en las Primeras Naciones reconocidas
no solo como parte de una cultura y herencia; también de una necesidad
restitutiva en el reconocimiento de los derechos que les asisten en su ple-
nitud como sujetos capaces de ejercer derechos y cumplir obligaciones.
No deja de ser crítico el énfasis de Blomley, puesto que se analiza la au-
sencia de un principio de equidad y justicia en el tratamiento de las con-
venciones legales, en específico frente a la participación de las Primeras
Naciones en la gestión de su propio porvenir patrimonial.
***
Esta compilación –cuya ruta hemos terminado ahora de recorrer– es,
con todo, un compuesto frugal de la obra de Nicholas Blomley. Los temas
que aborda establecen agendas intensas de trabajo interdisciplinario y
reponen la cuestión normativa en las disciplinas que estudian el espacio.
[19]
Territorios y ancestralidades de la propiedad: legalidades... / M. Caulkins y V. Alvarado, Eds.
Se trata de una introducción, una convocatoria, al mismo tiempo que de
una provocación. Atravesar el sentido común con la espada de la críti-
ca involucra hacer visibles aquellos segmentos de realidad grises que, si
bien la ciencia acoge como parte de sus construcciones, tiende a concul-
carlo en las páginas de las corrientes principales. En una sociedad marca-
da por la difusión máxima de la propiedad como bien civilizador debe ser
una provocación sobre nuestra personal forma de comprenderla.
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[22]
Introducción
¿SE ACUERDAN DE LA PROPIEDAD?1
A ntes solíamos tomar el tema de la propiedad de la tierra en serio.
Muchos estudiosos, con diversas formaciones disciplinares, la situa-
ban al centro de sus investigaciones. “¿Cómo funciona la propiedad?”, se
preguntaban. ¿Cómo se debía tratar, concretamente, la propiedad priva-
da? ¿Cómo se creó la propiedad y con qué efectos? Estas preguntas in-
cluían reflexiones con respecto a la ética de la propiedad. La historia que
nos cuenta Locke sobre la privatización de los comunes divinos era tanto
descriptiva como prescriptiva, explicaba que una mezcla alquímica del
trabajo humano con el suelo creó la propiedad privada. El cercamiento
no solo era inevitable: como una realización de la voluntad divina, Locke
decía, también era normativamente bueno. La propuesta de Marx sobre
la privatización ofrecía, como era de esperar, una inflexión moral muy
distinta. La historia de los cercamientos estaba escrita en sangre y fuego,
relató Marx, enfurecido. Cualquier justificación, como la de Locke, no era
más que una ofuscación de la clase dominante. Marx argumentó que la
santidad de la propiedad privada bajo el capitalismo estaba claramente
comprometida por su historia: las violaciones descaradas de los derechos
a la propiedad se aceptaban cuando sentaban las bases del capitalismo.
Del mismo modo, la política de la propiedad solía ser objeto de un
escrutinio notable. Para Locke, la propiedad era prepolítica, dados sus
supuestos orígenes en un mundo previo al Estado. Él explicó cómo la
necesidad engendró a la propiedad, y para proteger dicha propiedad, se
1
Originalmente publicado como Blomley, N. (2005). Remember property?. Progress
in Human Geography, 29(2), 125-127. Trad. Carolina Yazigi Waissbluth.
[23]
Territorios y ancestralidades de la propiedad: legalidades... / M. Caulkins y V. Alvarado, Eds.
formó el Estado. De esta manera, la propiedad se definió como una zona
de autonomía individual, alejada del ámbito político: la política (es decir,
el Estado) era la que amenazaba la propiedad. Por el contrario, para el
realista jurídico Robert Hale, la propiedad privada dependía crucialmen-
te del poder público. Hale explicaba que la propiedad privada era una
forma de soberanía delegada y, en esa medida, profundamente política,
tanto en sus orígenes como en sus efectos.
Sin embargo, en la actualidad, la mayoría de nosotros parecemos mu-
cho menos interesados en la propiedad. La propiedad comenzó simple-
mente (e, insisto, inquietantemente) a darse por sentada. Esta despreo-
cupación no se encuentra solo en la academia. Los jueces, los legisladores
y otras personas diariamente dejan de lado la propiedad y su funciona-
miento. Por lo tanto, los académicos informados, por ejemplo, están
obligados a explicar la importancia de la propiedad a la situación de las
personas sin techo, como si esto fuera una novedad.
Tal vez esto es porque la propiedad ya no parece cambiar de manera
tan evidente como lo fue para los pensadores de antaño (aunque cier-
tamente esto es incorrecto). El cercamiento, según esa explicación, está
completo. Pero quizá estamos menos interesados en este asunto porque
la definición de la propiedad parece más inequívoca. La propiedad so-
lía ser una categoría amplia, que abarcaba ideas relacionadas al decoro,2
reconocía una compleja variedad de patrimonios e intereses y reclutaba
una variada dramatis personae, que iba desde el terrateniente que cul-
tivaba su propia tierra de Locke hasta el terrateniente asesino de Proud-
hon. En estos tiempos, sin embargo, la propiedad parece significar algo
mucho más pequeño, familiar y, francamente, poco interesante.
Esto refleja, en mi opinión, el dominio de un modelo particularmen-
te restringido de la propiedad en las sociedades liberales. Denominado
también el modelo Blackstoniano, clásico o del propietario, ejerce una
poderosa influencia imaginativa y moldea nuestra comprensión de las
posibilidades de la vida social, la ética de las relaciones humanas y el or-
den de la vida económica. Felix Cohen resumió hábilmente este modelo
de la siguiente manera: “Se trata de propiedad aquello a que se le puede
adjuntar el siguiente epígrafe: A todo el mundo, manténgase alejado de
2
Nota de los editores: existe una discusión académica en inglés de larga data sobre la
relación entre “property” (propiedad) y “propriety” (decoro).
[24]
Introducción
X, a menos que tenga mi permiso, el cual puedo otorgar o retener. Fir-
mado: ciudadano particular. Endosado: el Estado” (citado en Donahue,
1998, p. 191). De manera más general, el modelo nos invita a ver la pro-
piedad de las siguientes maneras:
–La propiedad supone un único propietario identificable por un títu-
lo formal en lugar de reivindicaciones informales o morales.
–Dicho propietario goza de todos los derechos asociados a la propie-
dad, incluido el derecho a excluir a otros, a transferir o vender la
propiedad y a usarla como él o ella estime conveniente.
–El propietario se enfrenta de manera metafórica a otros intereses,
en particular, a los del Estado. Si bien puede ocurrir una interven-
ción estatal, siempre es sospechosa y debe justificarse en relación
con los derechos preexistentes y superiores del propietario.
–El propietario está motivado por interés propio y egoísmo, por
ejemplo, él (y por lo general es un hombre) realiza mejorías en la
tierra para maximizar la productividad o lograr un precio de reventa
más alto.
–La propiedad se considera, en esencia, propiedad privada. Los dos
términos se convierten en sinónimos, así que hablar de propiedad
es hablar de propiedad privada.
Es fácil demostrar las deficiencias analíticas de este modelo. Es más
importante, sin embargo, señalar los efectos políticos y éticos de ver la
propiedad desde esta perspectiva limitada, particularmente dado el al-
cance neoliberal de la privatización y de la sociedad del propietario. A
modo de ejemplo:
–El modelo dominante respalda la geografía moral de la división en-
tre lo público y lo privado, con la suposición profundamente arrai-
gada de que se deben establecer límites claros respecto a la facultad
de los Estados para “intervenir” (como si no estuvieran ya presen-
tes) en la esfera “privada”. La esfera privada se valora como un lugar
de individualidad, libertad y autonomía, mientras que la acción del
Estado es una amenaza potencial para la libertad. Esto no solo hace
que la acción colectiva sea inherentemente sospechosa, sino que
[25]
Territorios y ancestralidades de la propiedad: legalidades... / M. Caulkins y V. Alvarado, Eds.
también oculta el funcionamiento del poder privado (incluida, por
supuesto, la que se asocia con la propiedad misma).
–Al fijarse en el propietario desprendido, separado de los demás, la
relación más relevante en el centro de la propiedad pareciera ser
aquella entre el propietario y las cosas que posee. En el lenguaje
popular, hablamos de que algo es “mi propiedad”. Como resultado,
la propiedad se despolitiza. Queda oculto el hecho de que la propie-
dad se refiere fundamentalmente a las relaciones entre propietarios
y no-propietarios: mi derecho a “mis cosas” no tiene sentido sin el
poder de excluirte a ti del uso y los beneficios de esas cosas. Estos
poderes excluyentes, respaldados por el Estado, son socialmente di-
ferenciados, promueven los intereses de los que tienen propiedad
privada frente a los que no tienen. Dado que una minoría es dueña
de la mayor parte de la propiedad productiva, se forma una depen-
dencia de los no-propietarios con los propietarios y, por lo tanto, se
crea una relación de poder que produce una desigualdad sistémica.
–El modelo informa sobre cómo las personas se sitúan en el mundo.
A pesar de que la propiedad de tierras ya no es un prerrequisito
para votar, tener propiedad privada se considera positivo porque
denota estatus, responsabilidad y dominio propio. Por el contrario,
aquellos que no son dueños de propiedades (o que las poseen en
formas que no se ajustan al modelo del propietario) se miran con
desconfianza. Consideremos el caso de los inquilinos. Sospechamos
de ellos no solo porque son en general más pobres que los propie-
tarios, sino también porque arriendan. Por ende, son propietarios
incompletos. Nuestro lenguaje nos traiciona: los propietarios “resi-
den” en barrios asentados y los inquilinos “ocupan” viviendas. Los
propietarios son estables y responsables; los inquilinos se mueven
de un lugar a otro y no son de fiar. Esto se introduce de contrabando
y de forma acrítica en discusiones sobre políticas públicas y puede
tener efectos insidiosos. La política de la vivienda favorece de ma-
nera abrumadora a los propietarios frente a los inquilinos. Los pro-
gramas de revitalización urbana, bajo el lema de la “mezcla social”,
alienta a los propietarios a mudarse a zonas donde predominan los
inquilinos para “mejorar” el barrio.
[26]
Introducción
–Tal vez como resultado de estos efectos –del individualismo, la ex-
clusión y la desconfianza– podemos empezar a entender a la recien-
te reterritorialización de la propiedad. El aumento repentino de las
comunidades cerradas, la seguridad en las casas y otras formas de
refuerzo de la seguridad, así como también la adopción de formas
punitivas de control dirigidas a las personas excluidas de la propie-
dad privada (es decir, las personas sin techo), indican que el “goce
tranquilo” de la propiedad privada se ha vuelto mucho más para-
noico e incierto.
–El protagonismo que se le otorga a la propiedad privada significa
que otras reivindicaciones de tierra (otras formas de propiedad),
si es que llegan a ser reconocidas, son vistas con recelo, escarnio
o indiferencia. El caso más llamativo es el de las reivindicaciones
indígenas de territorio, las cuales siguen siendo consideradas, o
bien como una expresión imperfecta del modelo dominante, o bien
como algo tan radicalmente diferente que no es realmente propie-
dad. Esto crea una injusticia profunda y duradera en las sociedades
de colonos.3
–La visión dominante también impide ver las maneras variadas y
creativas según las cuales funciona la propiedad en el mundo. No
solo la “propiedad privada” en sí misma es bastante más compleja
(y no privada) de lo que podríamos suponer, sino que también po-
demos identificar diversos tipos de propiedad que están excluidos
de los términos del modelo dominante. Las personas reivindican la
propiedad de maneras variadas, superpuestas y, a menudo, orien-
tadas hacia la colectividad. Los comunes, en otras palabras, todavía
siguen estando presentes en nuestra sociedad. Podemos encontrar-
los dentro del redil oficial (el derecho de alteración del orden públi-
co –“nuisance law” en inglés–, por ejemplo) y fuera de él (la nave-
gación por internet). Los comunes se encuentran en entornos tra-
dicionales, como la pesca costera, y en entornos incipientes, como
el ciberespacio. Si bien los comunes pueden servir a los poderosos
(por ejemplo, las comunidades cerradas), también pueden ser un
espacio de resistencia y alteridad (como en el caso de la ocupación
3
Nota de los editores: la expresión es “settler societies” en el original, refiriéndose a
la discusión abundante del “settler colonial theory” en el mundo académico anglosajón.
[27]
Territorios y ancestralidades de la propiedad: legalidades... / M. Caulkins y V. Alvarado, Eds.
ilegal). Sin embargo, la persistencia del modelo dominante implica
que estas alternativas no figuran en nuestros mapas de la propie-
dad.
Podríamos seguir. Pero mi punto es insistir que hay consecuencias
tangibles cuando la propiedad es olvidada, ya que ella no nos ha olvida-
do. No obstante, el debate permanece oculto por el modelo árido de pro-
piedad con el que trabajamos. En parte, la posición superior del modelo
dominante refleja sus geografías persuasivas, por ejemplo, invocando
límites reales y metafóricos. Este modelo territorializa la propiedad y la
convierte en un espacio discreto. Las representaciones espaciales están
en el centro de la propiedad: el arquetipo de la propiedad privada es una
vivienda unifamiliar; cuando pensamos en la propiedad probablemente
es el hogar en el que pensamos. Detrás de esta pantalla ideológica banal,
junto con sus reconfortantes imágenes de privacidad y domesticidad, se
esconden las corporaciones.
Por todas estas razones, es fundamental que los geógrafos tomen
en serio la propiedad, que exploren los efectos del modelo dominante
en el mundo y que descubran sus realidades mucho más interesantes y
complejas. También es crucial que analicemos las geografías resultantes
de la propiedad, por ejemplo, los efectos de su dependencia respecto de
determinadas representaciones espaciales, como de los límites; o las in-
teresantes formas en que la propiedad ayuda a producir paisajes particu-
lares; o los efectos a menudo violentos de la propiedad dentro del espacio
público; o la centralidad de la exclusión para la propiedad. Seguramente
hay pocos conceptos tan vitales para la geografía.
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[28]
OTROS TÍTULOS DE ESTA EDITORIAL
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La Universidad de Concepción en los tiempos
una convocatoria, al mismo tiempo que de una provocación. Atravesar el mente en relación con la propiedad. Se ocupa de la
del rector David Stitchkin Branover. Un proyecto sentido común con la espada de la crítica involucra hacer visibles aquellos espacialidad de las prácticas y relaciones jurídicas,
de modernización universitaria (1956-1962)
Leonardo Mazzei De Grazia segmentos de la realidad grises que, si bien la ciencia acoge como parte y las consecuencias de tales geografías jurídicas en
de sus construcciones, tiende a conculcarlo en las páginas de las corrien- la creación de nuevos mundos.
Perspectivas sobre la subjetividad
Javier Vidal y Claudia Muñoz Tobar (coords.) tes principales. En una sociedad marcada por la difusión máxima de la
Ecología y observación. Ampliando el enfoque propiedad como bien civilizador debe ser una provocación sobre nuestra
de la ciencia para entender un mundo complejo personal forma de comprenderla.
Rafe Sagarin - Aníbal Pauchard
Pascual Coña: Historias de sobrevivientes.
La voz en la letra y la letra en la voz
Susan A. Foote
David Stitchkin Branover. Discursos, conferencias,
mensajes, entrevistas y clases magistrales
Danny Monsálvez Araneda
El interior de la historia. Historiografia arquitectónica
para uso de latinoamericanos
Marina Waisman
Lo que ha sido el vivir (recuerdos y reflexiones) Universidad de Concepción
Enrique Molina Garmendia
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