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Tema 6. Motivación y Emoción

El documento explora los conceptos de motivación y emoción, destacando cómo ambos influyen en el comportamiento humano y la toma de decisiones. Se define la motivación como el impulso que lleva a las personas a actuar hacia un objetivo, y se distingue entre motivaciones primarias (fisiológicas) y secundarias (sociales). Además, se analizan teorías sobre la motivación, incluyendo la jerarquía de necesidades de Maslow y enfoques cognitivos que enfatizan la importancia de las expectativas y atribuciones en el proceso motivacional.
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Tema 6. Motivación y Emoción

El documento explora los conceptos de motivación y emoción, destacando cómo ambos influyen en el comportamiento humano y la toma de decisiones. Se define la motivación como el impulso que lleva a las personas a actuar hacia un objetivo, y se distingue entre motivaciones primarias (fisiológicas) y secundarias (sociales). Además, se analizan teorías sobre la motivación, incluyendo la jerarquía de necesidades de Maslow y enfoques cognitivos que enfatizan la importancia de las expectativas y atribuciones en el proceso motivacional.
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Motivación y emoción

Muchas veces nos preguntamos ante el comportamiento propio o el de los demás: ¿por
qué lo he hecho? o ¿por qué lo habrá hecho?
En la vida cotidiana decidimos nuestra conducta y observamos la conducta de
los demás y tratamos de explicarnos qué objetivo y finalidad persiguen. Sabemos que
siempre hay alguna razón o motivo por el que los individuos se comportan como lo
hacen.
Si profundizamos en el porqué de nuestro comportamiento, seguimos
haciéndonos preguntas del tipo:
¿Por qué en una determinada situación actuamos de una manera y no de otra? ¿Por qué
con nuestro comportamiento perseguimos unos fines y no otros? ¿Por qué cambia de un
momento a otro, aunque sigamos expuestos a la misma situación? ¿Por qué en muchos
casos la gente busca una meta aún a riesgo de la propia vida? ¿Por qué a veces optamos
por soportar momentos terribles y dolorosos?
Todas las respuestas nos llevarían a la motivación (aquello que nos impulsa a
realizar determinada conducta) y a la emoción (impulsos, por ejemplo, miedo, tristeza,
etcétera, que desencadenan determinadas conductas dirigidas fundamentalmente a la
supervivencia o a la autopreservación).
Ambas nos empujan a realizar un tipo determinado de acción, que puede ser
muy diferente para distintas personas:
Es posible que la ambición motive a una persona para conseguir un título
universitario que le proporcione un estatus social y económico alto y a otra a unirse a
una banda de atracadores.
La tristeza puede hacer que una persona llore a solas o que busque compañía.
En esta unidad vamos a estudiar estos dos conceptos, motivación y emoción, a
veces tan estrechamente entrelazados que es difícil hacer distinción entre ellos.

Motivación
Motivación procede del término latino "motio" que significa movimiento. La
motivación podría verse, pues, como la fuerza, el impulso, la energía, el deseo, la buena
disposición que activa o mueve al sujeto hacia el logro de un objetivo o fin.
La motivación es lo que hace que un individuo actúe y se comporte de una
determinada manera. Es una combinación de procesos intelectuales, fisiológicos y
psicológicos que decide, en una situación dada, con qué vigor se actúa y en qué
dirección se encauza la energía.
Podemos señalar móviles que van desde impulsos más elementales, como el
hambre, el sueño; hasta los más complicados y complejos, como puede ser el impulso o
deseo de ser ingeniero en telecomunicaciones, alpinista, carpintero, maestro, etcétera.
Toda actividad está motivada por algo, y ese algo es lo que hemos llamado motivo. Es
como un circuito cerrado en el que se pueden distinguir tres momentos principales:
motivo, conducta motivada y disminución o satisfacción de la necesidad.
Así, los motivos son las necesidades, deseos e intereses que activan el organismo
y dirigen la conducta hacia una meta.
Todos los motivos son desencadenados por algún tipo de estímulo:

 Una condición corporal (obesidad, bajos niveles de azúcar en sangre,


deshidratación…).
 Una señal del ambiente (cartel de "rebajas": dos por el precio de uno), un
pensamiento o una creencia.
 Un sentimiento, como la soledad, la culpa o el enojo,etc.

Características de la motivación

 La conducta está multideterminada. Generalmente respondemos al mismo


tiempo a diversas causas o motivos que pueden ser de naturaleza muy variada:
fisiológica, emocional, cultural, etcétera.
 Los motivos cargan de energía la conducta, preparan al organismo para actuar
superando los obstáculos que puedan aparecer.
 Los motivos siempre dirigen la conducta hacia una meta, consciente o
inconsciente, explícita o implícita, que es la que regula su intensidad y su
mantenimiento.
 Los motivos pueden cambiar en función de razones madurativas, conflictivas,
ambientales, etcétera.
 El ser humano nunca está satisfecho, siempre está deseando cosas nuevas. Como
señala el psicólogo español José Luis Pinillos "Las necesidades humanas son
inclasificables, porque el hombre es capaz de necesitarlo todo, incluso lo que no
existe más que en su imaginación."
 Para que se produzca el comportamiento, el organismo ha de estar activado: a
mayor motivación, mayor activación.

El ciclo motivacional

Si enfocamos la motivación como un proceso para satisfacer necesidades, surge lo que


se denomina el ciclo motivacional, cuyas etapas son las siguientes:

 Equilibrio inicial: en cierto momento el organismo humano permanece en


estado de equilibrio.
 Estímulo: Despierta el interés del sujeto, genera una necesidad. Necesidad. Esta
necesidad (insatisfecha aún), provoca un estado de tensión. Produce un
desequilibrio homeostático.
 Estado de tensión: La tensión produce un impulso que da lugar a un
comportamiento o acción o a la inhibición del impulso.
 Comportamiento: El comportamiento, al activarse, se dirige a satisfacer dicha
necesidad.
 Satisfacción: Si se satisface la necesidad, la situación en que se encuentra el
organismo humano es de "gratificación", el organismo retorna a su estado de
equilibrio, hasta que se presente otro estimulo. Toda satisfacción es básicamente
una liberación de tensión que permite el retorno al equilibrio homeostático
anterior.
 Frustración: Es la situación en la que se encuentra cuando una necesidad no
puede ser satisfecha mediante un corportamiento o por inhibición. La frustración
es, pues, una situación de decepción y fracaso que puede llevar a reacciones
como las siguientes:
 Vivencia emocional desagradable (decepción, tristeza, ira, ansiedad y otras
manifestaciones como insomnio, problemas circulatorios y digestivos, etcétera.);
 Desorganización del comportamiento (uno no sabe qué hacer o reacciona de
un modo incontrolado y anormal).
 Agresividad (física, verbal, etcétera.): Es una de las respuestas más corrientes
frente a las frustraciones de todo tipo. La agresión puede dirigirse contra el
objeto mismo que me frustra (si el teléfono público no funciona, puedo liarme a
golpes contra éste), puede desviarse hacia un objeto substitutorio (llego frustrado
del trabajo y lo paga mi familia), o incluso contra mí mismo (me tiro de los
pelos, me insulto).
 Apatía y desinterés: Se diluye la tensión.

Motivos primarios y motivos secundarios

Motivaciones primarias o fisiológicas

Motivaciones primarias o fisiológicas: son de base fisiológica, se relacionan con la


supervivencia y la autopreservación, no son aprendidas y están relacionadas con la
satisfacción de necesidades fisiológicas como el hambre, la sed o el sueño. No son
exclusivas del hombre, pues las comparte con otros animales.
La conducta humana es realizada por un cuerpo y dicho cuerpo se encuentra
regulado por necesidades o impulsos fisiológicos más o menos urgentes.
La necesidad de satisfacer estas necesidades motiva al sujeto para alcanzar dos
metas: obtención de placer y evitación del dolor o malestar.
Ciertas carencias o estados de privación del organismo como el hambre, la sed,
el impulso sexual, la evitación del dolor, el sueño, llevan a la búsqueda de la
satisfacción para que vuelva a restablecerse el equilibrio en el organismo (homeostasis),
en este momento son olvidadas y desaparecen como motivo, hasta que el organismo
vuelve a encontrarse deficitario.

Motivaciones secundarias o sociales

Motivaciones secundarias o sociales: Se las puede considerar como aprendidas o, al


menos, originadas a partir de las relaciones sociales y culturales. Son exclusivas del
hombre.
Los motivos sociales se desarrollan en el contacto con otras personas y están
determinados por el entorno y la cultura. Los motivos sociales fundamentales son:

 Motivación de afiliación: Se refiere a la tendencia universal a establecer,


mantener y recuperar vínculos o relaciones afectivas con otras personas:
sentimiento de pertenencia a un grupo (amigos, familia, trabajo,..).
 Motivación de logro: Es la tendencia a conseguir el éxito, superarse a sí mismo,
mejorar en todas las facetas: activa el deseo personal de realizar algo difícil,
superar obstáculos. Las personas con motivación de logro se esfuerzan por
realizar aquellas tareas que suponen un reto o desafío tan bien y tan pronto como
sea posible.
 Motivación de poder: Consiste en la necesidad de poseer, controlar o dominar a
otras personas o cosas: necesidades de que el mundo material o social se ajuste a
nuestro plan personal.

Los motivos aprendidos pueden ser manipulados. Es relativamente fácil crear


necesidades nuevas, por ejemplo, la manipulación publicitaria crea necesidades
"innecesarias", comprar productos de moda que no se necesitan.

Motivación intrínseca y extrínseca

La motivación consiste en buscar una razón por la que hacer las cosas. Ahora bien, esta
razón puede ser interna o externa, o lo que es lo mismo, tratarse de una motivación
intrínseca, en el primer caso, o de una motivación extrínseca en el segundo.
La motivación intrínseca se refiere a la motivación proporcionada por la
actividad en sí misma. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se realiza una tarea porque
gusta y se disfruta con ella; se trata entonces de una ocupación que representa, ya de por
sí, una recompensa.
Así, las personas intrínsecamente motivadas realizan actividades no tanto por las
recompensas externas sino por el placer derivado de ejecutarlas. Este placer se traduce
en un aumento de la autoestima, en una mejora del autoconcepto, en el afán de
superación, en la búsqueda de la perfección, etcétera.
La motivación extrínseca se refiere a la motivación que se deriva de las
consecuencias de la actividad, es decir, lo que atrae no es la acción que se realiza en sí,
sino lo que se recibe a cambio de la actividad realizada (por ejemplo, una situación
social, dinero, comida o cualquier otra forma de recompensa).
En este caso, la tarea es un medio para alcanzar un fin, se realiza para conseguir
otras cosas, como causar buena impresión, obtener un trabajo o ganar más dinero. Se
puede afirmar que la mayoría de las actividades, tanto de la vida de los niños como de
los adultos, se encuentran motivadas extrínsecamente.

Teorías de la motivación
Teoría humanista de Maslow

Abraham Maslow, psicólogo humanista, considera que el desarrollo de la personalidad


humana se realiza a partir de una necesidad o impulso supremo: una tendencia
intrínseca al crecimiento o autorrealización, que gobierna y organiza todas los demás
motivos o necesidades.
Maslow plantea, dentro de su teoría de la personalidad, el concepto de jerarquía
de las necesidades. Ésta jerarquía está organizada en una estructura piramidal de tal
forma que las necesidades de déficit se encuentran en las partes más bajas, mientras que
las necesidades de desarrollo se encuentran en las partes más altas:

 Necesidades de déficit: las necesidades fisiológicas, las necesidades de


seguridad, las necesidades de pertenencia y afecto, las necesidades de estima.
 Necesidades de desarrollo: las necesidades de autoactualización (self-
actualization) y las necesidades de trascendencia.

Así, dentro de esta estructura, cuando las necesidades de un nivel son


satisfechas, no se produce un estado de apatía, sino que el foco de atención pasa a
ser ocupado por las necesidades del próximo nivel y que se encuentra en el lugar
inmediatamente más alto de la jerarquía, y son estas necesidades las que se busca
satisfacer.
En general, la teoría de Maslow presenta los aspectos siguientes:

 Una necesidad satisfecha no origina ningún comportamiento; solo las


necesidades no satisfechas influyen en el comportamiento y lo encaminan
hacia el logro de objetivos individuales.
 El individuo nace con un conjunto de necesidades fisiológicas que son
innatas o hereditarias. Al principio, su comportamiento gira en torno de la
satisfacción cíclica de ellas (hambre, sed, ciclo sueño - actividad, sexo,
etcétera).
 En la medida en que el individuo logra controlar sus necesidades fisiológicas
y de seguridad, aparecen lenta y gradualmente necesidades más elevadas:
sociales, de estima y de autorrealización. Los niveles más elevados de
necesidades solo surgen cuando los niveles más bajos han sido alcanzados
por el individuo. No todos los individuos sienten las necesidades de
autorrealización, ni siquiera el nivel de las necesidades de estima; llegar a
ellas es una conquista individual.
 Las necesidades más bajas (comer, dormir, etcétera) requieren un ciclo
motivacional relativamente rápido, en tanto que las más elevadas necesitan
uno mucho más largo. Si alguna de las necesidades más bajas deja de ser
satisfecha durante un largo período, se hace imperativa y neutraliza el efecto
de la más elevada. Las energías de un individuo se desvían hacia la lucha por
satisfacer una necesidad cuando ésta se presenta

Teorías cognitivas

El enfoque cognitivo basa el proceso motivacional en resaltar ciertos aspectos del


procesamiento activo de la información, es decir, la forma en que el individuo percibe o
se representa la situación que tiene ante sí. Se centra en los procesos mentales o
"pensamientos" como determinantes causales que llevan a la acción: la percepción de la
fuerza de las necesidades psicológicas, las expectativas sobre la consecución de una
meta y el grado en que se valora un resultado correcto, los planes, las metas, las
atribuciones.
En definitiva, este enfoque trata de explicar cómo la representación cognitiva de
un plan o una meta a alcanzar influyen en los estados motivacionales y en la acción.
Nuestras expectativas, metas, planes, son agentes activos que dan lugar a los
fenómenos motivacionales porque dirigen nuestra atención y nuestro comportamiento
hacia una secuencia de acción particular. Una vez realizada la acción, se producen las
consecuencias (éxito, fracaso, mejora) a las que se atiende, evalúa y se explica. Esta
actividad cognitiva provocada por las consecuencias de la acción se une al flujo del
procesamiento de la información en lo que constituiría la regulación cognitiva constante
de la conducta.
Entre las numerosas teorías que destacan el papel de los procesos cognitivos en
la motivación señalaremos las que dan importancia a lo siguiente:

 Las expectativas: operan como estructuras orientadoras de la acción. El sujeto


anticipa, en cierto modo, los acontecimientos mediante procesos de pensamiento
y la esperanza (expectativa) de alcanzar la meta, es lo que mueve a la acción.
Así, son el origen y la fuerza de la motivación y afectan tanto a las emociones
que sentimos como a nuestras previsiones de futuro.
 La atribución: es la representación que una persona tiene de la relación causal
existente entre su esfuerzo y el resultado que logra en una tarea. El estilo
atribucional es la forma con la que solemos interpretar las causas de lo que
ocurre en nuestro alrededor y lo que nos ocurre a nosotros mismos. Para atribuir
la responsabilidad de algo que nos ha ocurrido, tomamos una posición dentro de
una línea que tiene dos extremos:
1) En uno está la posición de atribuir todo a causas externas (Estilo atribucional
externo)
2) En el otro extremo está la posición que nos lleva a atribuirnos a nosotros
mismos la parte de responsabilidad que nos corresponde frente a lo que ha
acontecido (estilo atribucional interno)

Emoción

Al igual que la motivación, la emoción es un proceso activador de la conducta.


Las emociones forman patrones de activación:

 Fisiológica (ante ciertos miedos, por ejemplo, descarga de adrenalina).


 Conductual (emisión de respuestas de agresión o huída).
 Cognitiva (valoración de la situación como peligrosa).

Sin embargo, se diferencia de la motivación en que la emoción supone una


activación más específica, la acción se dirige hacia el propio organismo
(supervivencia y bienestar) y se asemeja más al instinto.
Las experiencias más profundas e importantes de la vida están llenas de
emoción. La gente está alegre en las bodas, triste en los funerales, sorprendidos
cuando les suben el sueldo un 15 %.
Toda actividad humana está impregnada de emoción. Las emociones matizan
todas las experiencias de la vida cotidiana: nos enojamos cuando alguien nos trata
con rudeza, nos desanimamos cuando vemos que tenemos que hacer una reparación
costosa en el coche y nos alegramos cuando obtenemos una buena nota en los
ejercicios de psicología.
En algunos aspectos, las emociones son la base de la salud mental: los dos
problemas más frecuentes que llevan a buscar terapia son la depresión y la ansiedad.
Definición de emoción

No hay una forma unívoca de definir lo que es una emoción. Las distintas definiciones
dependen de la posición teórica de los investigadores que se han dedicado a su estudio.
A pesar de esta diversidad de puntos de vista, hay unanimidad en describirlas
teniendo en cuenta los componentes o sistemas de respuestas que intervienen:

 Las emociones son respuestas a estímulos significativos que constan de tres


componentes:
1. Neurofisiológico y bioquímico: una reacción orgánica involuntaria.
2. Motor o conductual: un comportamiento específico.
3. Cognitivo: Una particular vivencia subjetiva sobre lo que se está
experimentando. Es posterior a la respuesta emocional y está supeditado
a la emoción, es decir, los pensamientos están condicionados por la
emoción, no actuamos sólo basándonos en la razón.

Esto es, para hablar de una emoción y no de otro conjunto de reacciones


afectivas, hemos de encontrar:

 Respuestas neurofisiológicas y bioquímicas Los procesos emocionales están


estrechamente vinculados a los fisiológicos, pero sus interconexiones son muy
complejas. Las bases biológicas de las emociones incluyen muchas áreas del
cerebro, el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino. Por ejemplo,
cuando sentimos miedo aumenta la frecuencia cardíaca, la respiración se acelera,
se dilata la pupila, sudan las manos, la musculatura se tensa, se produce
segregación de adrenalina, un aumento de glucosa en la sangre, etcétera.
 El componente conductual o expresivo de la emoción comprende tanto
conductas no verbales (lenguaje corporal: expresiones faciales, movimientos
corporales, conducta de aproximación - evitación) como verbales (entonación de
la voz, intensidad, sonidos, etcétera.) Así, por ejemplo, si vemos una persona
con la boca abierta, las cejas alzadas y los ojos bien abiertos, al mismo tiempo
que emite una exclamación, por ejemplo, oh!, seguramente calificaremos, sin
grandes dificultades, su estado emocional como de sorpresa.
Este componente de la emoción está muy influido por factores
socioculturales y educativos que pueden modular la expresión emocional. De
esta manera, la expresión emocional varía a lo largo del desarrollo ontogenético
de la persona, y son los adultos los que ejercen un control emocional más grande
que los niños. Por otra parte, las reglas sociales modulan la expresión emocional
porque nos facilitan o inhiben la manifestación de acuerdo con el contexto en el
cual tiene lugar la experiencia emocional. Así, por ejemplo, saltamos de alegría
si gana nuestro equipo e inhibimos nuestra ira o insatisfacción en el trabajo
delante de un superior.
 El componente cognitivo está relacionado con la vivencia afectiva, con el hecho
de percibir la emoción en sí y la situación en la que se desencadena, de
experimentar propiamente la emoción y también con la evaluación de dicha
situación. Hace referencia a los estados subjetivos calificados, por el sujeto,
como agradables o desagradables, positivos o negativos que experimenta cuando
es objeto de una emoción y con el reconocimiento consciente que hacemos de
nuestro estado emocional, es decir, con la "etiqueta" que le ponemos para
identificarlo, por ejemplo decir que "soy feliz", que "tengo miedo" o "me siento
culpable".

Diferencia entre emoción y otros conceptos afines

La emoción es una reacción específica, intencional, breve e intensa dirigida a algún


objeto (interno o externo) y asociada a sensaciones corporales internas que promueve la
supervivencia de un organismo. Las emociones son relativamente involuntarias y poco
controlables. Por ejemplo, el miedo.
El sentimiento es el estado del sujeto caracterizado por la impresión afectiva que
le causa un estímulo determinado. Sus ingredientes principales son las emociones y un
modo de pensar acorde con la emoción que se siente. El sentimiento es posterior y de
menor intensidad que la emoción y más controlable que ésta, por lo que provoca
actitudes más racionales y voluntarias, por ejemplo: la hostilidad, la simpatía, etcétera.
La pasión es un estado emocional intenso y duradero, fuertemente irracional,
poco controlable por la voluntad o las normas sociales. Se caracteriza por fuertes
explosiones afectivas y por sentimientos intensos; por ejemplo, los celos.
El estado de ánimo es estable, persistente y de moderada intensidad: prolongado
y débil. No tiene un objeto provocante o es muy difuso e indiferenciado, por ejemplo:
sentirse solo o estar aburrido.
El afecto supone una inclinación positiva de acercamiento o negativa y de
aversión hacia el objeto. Por ejemplo, atracción o rechazo hacia alguien.
El temperamento está formado por el conjunto de rasgos o diferencias
individuales características, estables durante largos periodos de tiempo, en relación a las
maneras en las que las personas experimentan y expresan sus emociones. En otras
palabras, es la tendencia a responder emocionalmente de una manera particular.

Funciones de la emoción

Facilitan la adaptación del organismo al medio: permiten al sujeto sobrevivir y


adaptarse al medio, al reaccionar éste de manera adecuada ante situaciones de
emergencia. La emoción discrimina como buenas o nocivas las situaciones a las que se
enfrenta y reacciona según patrones de conducta adaptativa relacionados con la
supervivencia: una alteración del equilibrio homeostático celular pone en marcha los
mecanismos reguladores, generando un impulso como el hambre, la sed o el ansia
sexual, pero también una emoción como la ira o el miedo. Por ejemplo, una de las
funciones de la emoción es automatizar nuestra respuesta ante una situación que
represente un peligro para la supervivencia.

 La función social se refiere al papel que las emociones ejercen en la adaptación


del individuo a su entorno social y tiene varios aspectos:
1. Comunicación. La emoción es visible y por medio de ella realizamos
intercambio informativo con nuestros interlocutores. Las principales señales
de comunicación del estado emocional a los demás son la expresión facial y
los movimientos de la postura, juntamente con la expresión verbal.
Prestando atención a esas señales podemos conocer los estados e intenciones
de un sujeto en relación a los otros (tanto si son miembros de una misma
especie como de otra diferente), con lo cual afectan al comportamiento o a
las acciones de los otros y, a su vez, las emociones expresadas por los demás
vuelven a influir en el primero. En otras palabras, las reacciones emocionales
expresan nuestro estado afectivo, pero también regulan la manera en que los
demás reaccionan ante nosotros.
2. Las expresiones emocionales facilitan la interacción social. Un claro ejemplo
de esta función es el sonreir, que se manifiesta de manera espontánea cuando
estamos alegres o felices, pero que en muchas ocasiones esta expresión
emocional está motivada socialmente y no emocionalmente. Es decir,
sonreímos cuando nos presentan a alguien, y la sonrisa es una expresión
social de aceptación, reconocimiento, o simplemente buena educación. Los
estados emocionales positivos (felicidad, alegría) también facilitan la
interacción social porque promueven conductas prosociales. Las personas
que están bajo la influencia de un estado afectivo positivo tienen más
probabilidad de ser prosociales -más sociales, cooperadores y más proclives
a ayudar a los demás- . Por el contrario, los estados emocionales negativos
(tristeza, rabia, aburrimiento) suelen dificultar la comunicación y la puesta
en práctica de actitudes prosociales. Se dice que a una persona feliz le resulta
más fácil ser buena persona que a una que está triste o desesperada.
Naturalmente que esta última afirmación puede ser matizada conforme a las
circunstancias específicas de cada caso.
 Funciones de regulación o control. Para que cumplan las funciones mencionadas
anteriormente, las emociones se tienen que manifestar en un contexto apropiado
y con una intensidad adecuada. En la regulación emocional intervienen tanto
mecanismos biológicos como culturales. La regulación emocional óptima se
produce cuando la persona es capaz de controlar sus emociones en relación
consigo mismo y los demás y a las normas sociales establecidas, y presenta un
funcionamiento psicológico competente. La regulación emocional está
íntimamente vinculada a la inteligencia emocional (Goleman).

Naturaleza de la emoción

Una de las preguntas que ha suscitado más investigaciones es: ¿son las emociones
reacciones innatas de carácter universal, o se trata de reacciones aprendidas socialmente
que varían según la cultura?. La respuesta no es simple y todavía no hay acuerdos. No
obstante, sí se acepta que hay gran continuidad y uniformidad en los elementos
fisiológicos, cognoscitivos y conductuales en culturas muy diferentes en relación con
las emociones básicas: alegría, tristeza, ira, miedo y repulsión. Lo que significa que el
sustrato emocional es innato.
Sin embargo, cada cultura regula el modo de exteriorizarlas, cómo, cuándo y
ante quién hay que mostrarlas. Incluso dentro de cada cultura, esta forma de
manifestarlas está sujeta a gran variabilidad entre las personas, influyendo:

 La personalidad: el tipo de personalidad predice el tipo de reacciones


emocionales más frecuentes, y a la inversa. Un predominio emocional concreto
describe el tipo de personalidad que se tiene. Por ejemplo, una persona
habitualmente alegre tendrá un tipo de personalidad extrovertida; una persona
paranoica, experimentará con frecuencia la emoción de cólera.
 El desarrollo: las emociones evolucionan a lo largo de la vida, al igual que las
situaciones que las provocan, cambian y se van haciendo más complejas,
abstractas y simbólicas. Por ejemplo, un juguete musical puede alegrar a un niño
e irritar a un adulto; una bandera deja indiferente a un niño, pero su significado
puede emocionar a un adulto.
 La experiencia previa: el estado previo del sujeto, sus focos conflictivos, su
aprendizaje, expectativas y relaciones anteriores con los objetos determinan la
respuesta emocional. Por ejemplo, algunos turistas extranjeros sienten inmediato
asco ante una langosta o un percebe, sin embargo, la experiencia previa de los
occidentales provoca que la reacción ante el marisco no sea de asco sino de
deleite.
Así, el sustrato emocional parece estar filogenéticamente determinado y
es universal, es decir, las emociones tienen una base biológica, se transmiten
genéticamente y forman parte del arsenal con el que nacemos. La cultura sólo
puede modular la expresión de estas emociones y orientar su manifestación y, en
última instancia, es el individuo el que acaba utilizando de una forma u otra su
capacidad innata para experimentar y expresar estados emocionales en función
de sus características personales.

Neuropsicología de la emoción (Antonio Damasio)

Cómo se genera una emoción


Damasio define la emoción propiamente dicha, como felicidad, tristeza, vergüenza o
simpatía, como un conjunto complejo de respuestas químicas y neuronales que forman
un patrón distintivo. Estas son producidas por el cerebro cuando detecta un estímulo
emocionalmente competente, es decir, cuando el objeto o acontecimiento, real o
rememorado mentalmente, desencadena una emoción y las repuestas automáticas
correspondientes.
Estas respuestas provienen de un cerebro preparado evolutivamente para
responder a determinados estímulos competentes con repertorios específicos de acción y
repertorios conductuales aprendidos a lo largo de toda una vida de experiencia.
El resultado primario de estas respuestas es un cambio en el estado del propio
cuerpo y en el estado de las estructuras cerebrales que cartografían el cerebro y que son
el fundamento del pensamiento.
El objetivo final de estas respuestas es el propiciar que el organismo se oriente a
su supervivencia y bienestar.
Una de las aportaciones de Damasio al conocimiento de las emociones es la
diferenciación entre emoción y sentimientos: son dos procesos claramente diferenciados
y secuenciados, ya que la emoción es anterior al sentimiento.

 Una emoción es, esencialmente, un programa motor no aprendido e innato que


tiene como fin la preservación de la vida.
 Un sentimiento es una cognición acerca de lo que sucede en la emoción, es
decir, una cognición acerca de aquello que nos emociona.

Estructuras cerebrales implicadas

Este estímulo es procesado por circuitos cerebrales especializados:

 La amígdala
 El cortex prefrontal ventromedial
 El cortex cingulado anterior
 La ínsula anterior

Estas estructuras han sido muy bien estudiadas en proyectos experimentales


realizados con animales. En humanos, el conocimiento de la función de cada una de
estas estructuras proviene en gran medida de los estudios realizados en enfermos
con lesiones provocadas por causa de un accidente o tumor.
En el caso de una lesión en el cortex prefrontal ventromedial, se conocen muy
bien las consecuencias que sufren los pacientes y en estos casos las capacidades
cognitivas, es decir el razonamiento lógico, el lenguaje y otros, quedan intactas, sin
embargo el daño en esta región cerebral provoca profundas consecuencias en la
personalidad del individuo ya que afecta al razonamiento (planificación y toma de
decisiones) y al procesamiento de las emociones.

Procesamiento de la emoción

Un estímulo, como puede ser la visión de algo que nos resulte peligroso, una vez
filtrado por el tálamo, transmite la información a través de dos vías independientes.

 Una vía rápida que se dirige hacia la amígdala. La amígdala la procesa rápido y,
si detecta una amenaza, casi al instante desencadena una actividad nerviosa que
produce excitación autónoma y reacciones endocrinas asociadas a la emoción. El
procesamiento por esta vía se realiza con gran rapidez, de modo que las
emociones pueden desencadenarse aún antes de que el cerebro haya tenido
tiempo para "pensar" en el estímulo. Le Doux piensa que la vía de respuesta
rápida evolucionó por ser un adecuado sistema de advertencia que "puede
marcar la diferencia entre la vida y la muerte".
 Una vía lenta hacia las áreas de la corteza prefrontal. Por medio de esta vía se
codifican más detalles sobre la amenaza potencial, se evalúan con más
detenimiento y se trata de calmar la respuesta inmediata de la amígdala o
modularla. Esta información adicional se envía a la amígdala, que es el "centro"
del sistema.

La emoción activa determinados circuitos y estructuras cerebrales relacionados


con la misma que ponen en marcha determinados recursos cognitivos como la
información almacenada en la memoria, el conocimiento de determinadas
estrategias de actuación, etcétera. Estos recursos cognitivos caracterizan el
comportamiento de una persona inmersa en un proceso emocional determinado. Por
ejemplo, cuando una persona experimenta miedo está atenta a determinada
información mientras ignora otros aspectos que también están presentes en el
ambiente.
Cuando la emoción perdura, por perdurar la situación de peligro (o de
satisfacción), la corteza cerebral ventromedial conecta con las demás áreas de la
corteza asociativa pudiendo activar recuerdos y generando pensamientos e imágenes
pertinentes a la situación. El sentimiento se ha generado.
Así, el proceso comienza con el desencadenamiento de la emoción seguida de su
ejecución y de la preparación para la generación de los posibles sentimientos.
Todo esto le lleva a deducir que los pensamientos que se relacionan con la
emoción llegan después de que ésta haya comenzado, es decir, que los sentimientos
como, el de tristeza, vienen después de que ésta se haya podido observar en el
cuerpo que ya presenta el repertorio de acciones corporales correspondientes a la
emoción de tristeza.
En el esquema puedes ver la reacción inmediata (emoción) ante un estímulo
emocionalmente competente.

La inteligencia emocional (Goleman)

Según Goleman la inteligencia emocional tiene varios componentes:

 La Inteligencia Personal: está compuesta a su vez por una serie de competencias


que determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. Esta
inteligencia comprende, a su vez, tres componentes:
a) Conciencia de uno mismo: es la capacidad de reconocer y entender en uno mismo
las propias fortalezas, debilidades, estados de ánimo, emociones e impulsos, así
como el efecto que éstos tienen sobre los demás y sobre el trabajo. Esta
competencia se manifiesta en personas con habilidades para juzgarse a sí mismas
de forma realista, que son conscientes de sus propias limitaciones y admiten con
sinceridad sus errores, que son sensibles al aprendizaje y que poseen un alto
grado de auto-confianza.
b) Autorregulación o control de sí mismo: es la habilidad de controlar nuestras
propias emociones e impulsos para adecuarlos a un objetivo, de responsabilizarse
de los propios actos, de pensar antes de actuar y de evitar los juicios prematuros.
Las personas que poseen esta competencia son sinceras e íntegras, controlan el
estrés y la ansiedad ante situaciones comprometidas y son flexibles ante los
cambios o las nuevas ideas.
c) Auto-motivación: es la habilidad de estar en un estado de continua búsqueda y
persistencia en la consecución de los objetivos, haciendo frente a los problemas y
encontrando soluciones. Esta competencia se manifiesta en las personas que
muestran un gran entusiasmo por su trabajo y por el logro de las metas por
encima de la simple recompensa económica, con un alto grado de iniciativa y
compromiso, y con gran capacidad optimista en la consecución de sus objetivos.
 La Inteligencia Interpersonal: al igual que la anterior, esta inteligencia también
está compuesta por otras competencias que determinan el modo en que nos
relacionamos con los demás:
a) Empatía: es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de
los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones
emocionales. Las personas empáticas son aquellas capaces de escuchar a los demás
y entender sus problemas y motivaciones, que normalmente tienen mucha
popularidad y reconocimiento social, que se anticipan a las necesidades de los
demás y que aprovechan las oportunidades que les ofrecen otras personas.
b) Habilidades sociales: es el talento en el manejo de las relaciones con los demás, en
saber persuadir e influenciar a los demás. Quienes poseen habilidades sociales son
excelentes negociadores, tienen una gran capacidad para liderar grupos y para dirigir
cambios, y son capaces de trabajar colaborando en un equipo y creando sinergias
grupales.

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