Corazón
Corazón
Corazón (heb. lêb, lêbâb; gr. kardía). Término, muy frecuente en las Escrituras,
que se usa muy raramente con respecto al órgano real de nuestro cuerpo
(1Sa_25:37; 2Ki_9:24; etc.). Generalmente designa el asiento de diversas actitudes
y emociones y de la inteligencia. La "sencillez de... corazón" del rey Abimelec
(Gen_20:5) expresaba la honestidad de intención. De paso cabe destacar que en
Hos_13:8 se habla de la cavidad, del recinto (heb. segôr), donde está enclavado el
corazón. El endurecimiento del corazón de Faraón (Exo_8:32) indicaba una
actitud de rebeldía contra Dios (cf Heb_3:7-10). El corazón de los habitantes de
Jericó había "desmayado" cuando oyeron lo que Dios había hecho en favor de
Israel; es decir, el temor y el terror se había apoderado de ellos (Jos_2:11). Un
"corazón de piedra" describe un estado de insensibilidad espiritual y de
indiferencia moral (Eze_11:19). Aunque los hombres pueden ser "hipócritas de
corazón" (Job 36:13), tener corazones pervertidos (Pro_6:18), orgullosos (21:4),
temerosos (Isa_35:4), malos e incrédulos (Heb_3:12), falsos y rebeldes (Jer_5:23)
y puedan tener "ídolos" en su corazón (Eze_14:3), sin embargo, Dios puede dar a
cada uno 249 un "corazón de carne", un "corazón nuevo" (11:19; 18:31), lo que
indica un cambio completo de actitudes, deseos y ambiciones (2Co_5:17).
Jesucristo mora en el corazón por medio de la fe (Eph_3:17), Expresiones como
"sabio de corazón" (Pro_10:8) y "cavilaban en sus corazones" (Mar_2:6) muestran
que se atribuía al corazón el asiento de la inteligencia (cf Exo_31:6, Deu_29:4;
1Ki_3:9). En Mat_12:40 se encuentra una referencia al "corazón de la tierra", es
decir, la sepultura.
CORAZÓN
(heb.heb. hebreo leµb_ o leµb_aµb_; gr.gr. griego kardia). Este término se emplea
con referencia a la parte central de las cosas (Dt. 4.11, °vm°vm Versión moderna
(hecha por H. B. Pratt), eds. rev. 1929 mg; Jon. 2.3; Mt. 12.40); la raíz de la palabra
heb.heb. hebreo, que es oscura, quizá signifique centro.
Las referencias al órgano físico como tal son pocas y nada específicas. La más clara
es 1 S. 25.37. En 2 S. 18.14 y 2 R. 9.24 el significado parece ser más amplio,
indicando los órganos internos en general, especialmente dado que, en el pasaje
anterior, Absalón permaneció vivo después de que tres dardos le atraversaran el
“corazón”. Pero esta falta de definición fisiológica precisa es típica del pensamiento
hebreo, particularmente con respecto a los órganos internos. En Sal. 104.15, por
ejemplo, lo que se come y bebe afecta el “corazón”, y aun cuando esto puede no ser
cierto en sentido fisiológico preciso, por cierto que lo es en la experiencia, si se
considera que la palabra “corazón” significa, como se sugiere abajo, el hombre
interior, en sentido amplio.
b. Personalidad, vida interior, o carácter en general (257 veces, p. ej.p. ej. por
ejemplo Ex. 9.14; 1 S. 16.7; Gn. 20.5).
d. Actividades intelectuales (204 veces); atención (Ex. 7.23); reflexión (Dt. 7.17);
memoria (Dt. 4.9); entendimiento (1 R. 3.9; °vm°vm Versión moderna (hecha por
H. B. Pratt), eds. rev. 1929 inteligencia); habilidad técnica (Ex. 28.3; cf.cf. confer
(lat.), compárese °vp°vp Dios habla hoy, “versión popular”, 2ª eds. 1983, °nbe°nbe
L. Alonso Schökel, J. Mateos, Nueva Biblia Española, 2ª eds. 1977).
e. Volición o propósito (195 veces; 1 S. 2.35); se trata de uno de los usos más
característicos del término en el ATAT Antiguo Testamento.
No hay indicios en la Biblia de que el cerebro sea el centro del estado consciente,
del pensamiento, o de la voluntad. Es el corazón el que ocupa este lugar, y si bien
también se usa en relación con las emociones, más frecuentemente son los órganos
inferiores (* Entrañas, etc.), en la medida en que se los distingue, los que se
relacionan con las emociones. Como afirmación amplia y general, es cierto que la
Biblia coloca el asiento de lo psicológico en un nivel anatómico inferior en
comparación con la mayor parte del lenguaje popular moderno, que usa la palabra
“mente” para el estado consciente, el pensamiento, y la voluntad, y “corazón” para
las emociones.
La palabra “mente” posiblemente sea el término moderno que más se acerca al uso
bíblico de la palabra “corazón”, y muchos pasajes en la °nbe°nbe L. Alonso Schökel,
J. Mateos, Nueva Biblia Española, 2ª eds. 1977, por ejemplo, se traducen así (p.
ej.p. ej. por ejemplo Ec. 1.17; Pr. 16.23). “Corazón” es, empero, un término más
amplio, y la Biblia no distingue los procesos racionales o mentales en la forma en
que lo hace la filosofía griega.
El corazón del hombre no siempre obra así, sin embargo. No es lo que debiera ser
(Gn. 6.5; Jer. 17.9), y el ATAT Antiguo Testamento llega a su punto culminante
cuando entiende que hace falta un cambio de corazón (Jer. 24.7; Ez. 11.19), y esto,
naturalmente, se cumple en el NTNT Nuevo Testamento (Ef. 3.17).
Están las personas excepcionales cuyo corazón está bien con Dios (1 R. 15.14; Sal.
37.31; Hch. 13.22), si bien resulta obvio por lo que sabemos acerca de David, el
ejemplo al que se hace referencia en el último pasaje, que esto no es verdad en
sentido absoluto, sino que todavía hacen falta el arrepentimiento y la conversión (2
R. 23.25, de Josías).
La actitud adecuada del corazón comienza cuando se quebranta (Sal. 51.17), lo cual
es simbólico de humildad y penitencia, y sinónimo de “espíritu quebrantado”
(ruÆah). Este quebrantamiento es necesario porque se trata de un corazón duro o
de piedra, que no se somete a la voluntad de Dios (Ez. 11.19). Alternativamente, es
el corazón “engrosado” o “incircunciso” el que no responde a la voluntad de Yahvéh
(Is. 6.10; Ez. 44.7)
Yahvéh conoce el corazón de cada cual, y no se deja engañar por las apariencias
externas (1 S. 16.7), pero una oración digna es, no obstante, la que pide que él
examine y conozca el corazón (Sal. 139.23), y lo limpie (Sal. 51.10). Un “corazón
nuevo” ha de ser el anhelo del malo (Ez. 18.31), y eso significará que la ley de Dios
ya no será simplemente algo externo sino algo “escrito en el corazón” (Jer. 31.33), y
algo que lo purifica.
Así es como el corazón, fuente de todos los deseos, tiene que ser guardado (Pr.
4.23), y el maestro procura encaminar el corazón del alumno hacia el buen camino
(Pr. 23.26).
Son los puros de corazón los que verán a Dios (Mt. 5.8), y cuando Cristo mora en el
corazón por la fe es cuando los santos pueden comprender el amor de Dios (Ef.
3.17).
CUERPO
El vocablo heb.heb. hebreo equivalente a carne (baµsŒaµr) está muy cerca de
hacer una diferenciación con el espíritu (Is. 31.3), y puede haber influido en Pablo
en su uso teológico del término. El uso del término para *“corazón” en heb.heb.
hebreo podría tal vez decirse que se aproxima a lo que nosotros entenderíamos por
espíritu (Sal. 84.2), pero resulta significativo que al mismo tiempo es un órgano
físico. Es de destacar que buena parte de la psicología moderna ha llegado a
comprender la unidad esencial de toda la persona.
2566
καρδία corazón, interior, mente, memoria, voluntad Mt 5:8,28; 6:21; 9:4; 11:29;
12:34,40; 13:15(x2),19; 15:8,18,19; 18:35; 22:37; 24:48; Mc 2:6,8; 3:5; 6:52;
7:6,19,21; 8:17; 11:23; 12:30,33; Lc 1:17, 51,66; 2:19,35,51; 3:15; 5:22; 6:45(x2);
8:12,15; 9:47; 10:27; 12:34,45; 16:15; 21:14,34; 24:25,32,38; Jn 12:40(x2); 13:2;
14:1,27; 16:6,22; Hch 2:26,37,46; 4:32; 5:3,4; 7:23,39,51,54; 8:21,22; 11:23; 13:22;
14:17; 15:9; 16:14; 21:13; 28:27(x2) Ro 1:21,24; 2:5,15,29; 5:5; 6:17; 8:27; 9:2;
10:1,6,8,9,10; 16:18; 1Co 2:9; 4:5; 7:37(x2); 14:25; 2Co 1:22; 2:4; 3:2,3,15; 4:6; 5:12;
6:11; 7:3; 8:16; 9:7; Gál 4:6; Ef 1:18; 3:17; 4:18; 5:19; 6:5,22; Flp 1:7; 4:7; Col 2:2;
3:15,16,22; 4:8; 1Ts 2:4,17; 3:13; 2Ts 2:17; 3:5; 1Ti 1:5; 2Ti 2:22; Hb 3:8,10,12,15;
4:7,12; 8:10; 10:16,22(x2); 13:9; St 1:26; 3:14; 4:8; 5:5,8; 1Pe 1:22; 3:4,15; 2Pe 1:19;
2:14; 1Jn 3:19,20(x2),21; Ap 2:23; 17:17; 18:7
CORAZÓN
Término que se usa figuradamente en las Escrituras para designar el centro, la
totalidad o la esencia de todas las cosas o actividades. En particular se refiere al
centro de la personalidad del hombre.
El pensamiento hebreo tendía hacia lo subjetivo más que a la observación
científica, y por tanto a menudo se ve una falta de precisión en la terminología
veterotestamentaria. "Carácter", "personalidad", "voluntad" y "mente" son
términos modernos, que ahora representan lo que corazón significaba para los
hebreos.
Especialmente en el Antiguo Testamento, a veces corazón significa "el centro", "lo
oculto" o "la fuente" (por ejemplo, Sal 46.2b, donde se habla del "corazón del mar",
es decir, el centro o el medio del mar). De ahí que, en el aspecto sicológico, el
término signifique el centro o el foco de la vida. El corazón es la fuente de los
motivos, de las pasiones y de los procesos mentales, por eso Jeremías afirma que
"engañoso es el corazón" (17.9). Es asimismo fuente de sabiduría y emociones,
según Pr 2.10, y fuente de la voluntad, de acuerdo con Dt 6.5 ("Amarás a Jehová tu
Dios con todo tu corazón").
En el Nuevo Testamento, la palabra corazón tiene un uso sicológico y espiritual
más amplio que en el Antiguo Testamento. Cristo y Pablo usan el término para
referirse a la fuente o asiento de los sentimientos, deseos, esperanzas, motivos,
voluntad y percepciones intelectuales. El hombre se comporta según su corazón;
Dios conoce este centro vital y no se deja engañar por las apariencias externas (1 S
16.7). Dios puede limpiarlo (Sal 51.10) y recrearlo (Ez 18.31). Tratándose de la
fuente de todos los deseos, el corazón debe guardarse con todo cuidado (Pr 4.23), y
encaminarse en los senderos de justicia (23.26).
Cristo subraya la importancia del estado del corazón cuando dice: "los de limpio
corazón ... verán a Dios" (Mt 5.8). Y para Pablo el hombre puede comprender y
experimentar el amor de Dios, solo cuando Cristo habita en el corazón por la fe (Ef
3.17). Es la paz de Dios lo que guardará el corazón del hombre, principio
importante de salud mental.
CORAZÓN
Dios mira corazones, 1Sa_16:7 1Ch_28:9 Mat_9:4
Corazón enervado, Job_23:16
Fuente de emoción, Psa_26:2-3 Pro_4:23 Eze_11:19 36.26; Col_3:15-17
Congoja en el corazón, Psa_38:10
Corazón limpio, Psa_51:10
Actitudes del corazón, Pro_15:13-15 Mat_15:18-20
Eternidad en el corazón, Ecc_3:11
Ataque al corazón, Ecc_12:6
Pulso acelerado, Son_5:4
Corazones endurecidos, Zec_7:12
Recibir de corazón al hermano, Phm_12:
CORAZÓN
TIPO vet, El corazón es a menudo mencionado en las Escrituras como el asiento de
los afectos y de las pasiones, y también de la sabiduría y del entendimiento. De ahí
que se lea de «el sabio de corazón» (Pro_16:21); también, el Señor dio a Salomón
«un corazón sabio y entendido» (1Ki_3:12). Es el centro del ser del hombre. Pero
antes del diluvio el veredicto pasado por Dios sobre el hombre fue que los
pensamientos del corazón de ellos eran hacia el mal (Gen_6:5). Un veredicto
similar es el que se halla en Gen_8:21, después que Noé saliera del arca. El Señor
Jesús añade que del corazón del hombre proceden los malos pensamientos y toda
forma de maldad (Mar_7:21). La ley exigía al hombre que amara a Dios con todo su
corazón. La aceptación del evangelio tiene que ser en el corazón (Rom_10:9), y
Dios da la capacidad al oyente de recibir las buenas nuevas con un «corazón bueno
y recto», lo cual da fruto (Luk_8:15). En la nueva creación hay un «puro corazón»,
siendo conducido el cristiano por el Espíritu Santo (1 Tit_1:5; 2 Tit_2:22;
1Pe_1:22).
CORAZÓN
Órgano central del aparato circulatorio cuya función principal es bombear la sangre
a través del sistema vascular para alimentar las células del cuerpo. (Le 17:14.)
La Biblia habla mucho del corazón: de un modo u otro se le menciona unas mil
veces. Los escritores bíblicos usan las palabras hebreas (lev, le·váv) y griega
(kar·dí·a) para “corazón” tanto en sentido literal como figurado.
El centro de una cosa. Ya que el corazón literal es un órgano central del cuerpo,
en ocasiones el término “corazón” también se aplica al centro o mitad de algo, tal
como en las expresiones “corazón de la tierra” (Mt 12:40), “corazón del mar” (Éx
15:8; Jon 2:3) y “corazón del árbol grande”. (2Sa 18:14.) La expresión “mitad del
cielo”, de Deuteronomio 4:11, significa literalmente “el corazón de los cielos”.
(Véase NM, nota.)
H3820
לֵב
leb
forma de H3824; corazón; también usado (figurativamente) muy ampliamente
para los sentimientos, la voluntad e incluso el intelecto, de manera similar para el
centro de cualquier cosa:- amorosamente, angustiar, ánimo, aplicar, arbitrio,
atención, caso, corazón, cordura, cuidado, dar, decidir, deseo, entendimiento,
esforzado, gozoso, juicio, pensamiento, sabiduría, voluntad, voluntariamente.
CORAZÓN
A. Nombre leb (ֵ בל, H3820) , «corazón; mente; en medio de». Leb y su sinónimo
lebab aparecen 860 veces en el Antiguo Testamento. La ley, los profetas y los
salmos hablan a menudo acerca del «corazón». La raíz aparece también en acádico,
asirio, egipcio, ugarítico, arameo, arábigo y en el hebraico posbíblico. Los nombres
arameos correspondientes aparecen siete veces en el libro de Daniel. La primera
vez que aparece «corazón» es en relación con seres humanos, en Gen_6:5 «Y vio
Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de
los pensamientos del corazón era de ellos era de continuo solamente el mal». En
Gen_6:6 leb se usa en relación con Dios: «Y se arrepintió Jehová de haber hecho
hombre en la tierra, y le dolió en su corazón». «Corazón» puede referirse al órgano
del cuerpo: «Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del
juicio sobre su corazón» (Exo_28:29); «Joab … tomando tres dardos en su mano,
los clavó en el corazón de Absalón» (2Sa_18:14); «Mi corazón está acongojado»
(Psa_38:10). Leb también puede referirse al interior («en medio») de algo: «Se
cuajaron los abismos en el corazón del mar» (Exo_15:8 LBA); «El monte ardía con
fuego hasta el corazón de los cielos» (Deu_4:11 RVA); «Serás como el que yace en
medio del mar» (Pro_23:34). Lebab puede señalar el fuero interno, en contraste
con lo externo, como en Deu_30:14 «Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu
boca y en tu corazón, para que la cumplas» (cf. Jl 2.13); «El hombre mira lo que
está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» (1Sa_16:7). A menudo lebab
y «alma» se usan juntos para mayor énfasis, como en 2Ch_15:12 «E hicieron pacto
para buscar al Señor, Dios de sus padres, con todo su corazón y con toda su alma»
(lba; cf. 2Ch_15:15). Nepesh («alma»; vida; ser) se traduce varias veces como
«corazón» en la RV. En cada caso, connota el «fuero interno» («hombre interior»):
«Porque cual es su pensamiento en su corazón [nepesh]), tal es él» (Pro_23:7; «en
su alma» RV; «en su mente» RVA; «íntimos» RV-95; «dentro de sí» LBA; «en sí
mismo» LBL). Leb puede referirse a la persona o a su personalidad: «Entonces
Abraham se postró sobre su rostro y se rió diciendo en su corazón» (Gen_17:17
RVA); también, «mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia» (Ec 1.16). Leb
se usa además en este sentido en cuanto a Dios: «Os daré pastores según mi
corazón» (Jer_3:15). «Corazón» puede connotar la fuente de deseo, inclinación o
voluntad: «El corazón de Faraón es terco» (Exo_7:14 LBA); «todo aquel que sea de
corazón generoso, traiga … ofrenda al Señor» (Exo_35:5 LBA; cf. vv. 21, 29); «Te
alabaré, oh Jehová, Dios mío, con todo mi corazón» (Psa_86:12). Leb se usa
también cuando Dios se expresa: «Ciertamente los plantaré en esta tierra, con todo
mi corazón y con toda mi alma» (Jer_32:41 LBA). Cuando dos personas están de
acuerdo se dice que sus «corazones» están bien el uno con el otro: «¿Es recto tu
corazón, como mi corazón es recto con tu corazón?» (2Ki_10:15 RVA). En
2Ch_24:4 (RV), «Joas tuvo voluntad de reparar la casa de Jehová» (en heb.: «tuvo
en su corazón»). El «corazón» se tiene como el centro de las emociones: «Amarás a
Jehová tu Dios de todo tu corazón» (Deu_6:5); «Al verte, [Aarón] se alegrará en su
corazón» (Exo_4:14; cf. 1Sa_2:1). De la misma suerte hay corazones «alegres»
(Jdg_16:25), corazones «temerosos» (Isa_35:4) y corazones que «tiemblan»
(1Sa_4:13). El «corazón» se tiene como el centro del conocimiento y de la sabiduría
y como sinónimo de «mente». Esta acepción aparece a menudo cuando los verbos
«conocer» y «saber» acompañan a «corazón»: «Reconoce asimismo en tu corazón»
(Deu_8:5); y «Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender»
(Deu_29:4). Salomón oró: «Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a
tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo» (1Ki_3:9; cf. 4.29). La
memoria es una actividad del «corazón», como en Job_22:22 «Pon sus palabras
en tu corazón». El «corazón» se tiene como el centro de la conciencia y del carácter
moral. ¿Cómo responde uno a la revelación de Dios y del mundo que nos rodea?
Job responde: «No me reprochará mi corazón en todos mis días» (27.6). Lo
contrario aparece con David al que «le pesó en su corazón» (2Sa_24:10 LBA). El
«corazón» es la fuente de las acciones del ser humano: «En la integridad de mi
corazón y con manos inocentes yo he hecho esto» (Gen_20:5 LBA; cf. v. 6). David
anduvo «con rectitud de corazón» (1Ki_3:6); y Ezequías «con corazón íntegro»
delante de Dios (Isa_38:3). Únicamente la persona «de manos limpias y corazón
puro» (Psa_24:4 LBA) puede estar en la presencia de Dios. Leb puede referirse al
centro de la rebelión y del orgullo. Dijo Dios: «Porque la intención del corazón del
hombre es mala desde su juventud» (Gen_8:21 LBA). Tiro es como todo ser
humano: «Por cuanto tu corazón se enalteció, y porque, a pesar de ser hombre y no
Dios, dijiste: «Yo soy un dios … »» (Eze_28:2 RVA). Todos llegan a ser como Judá
cuyo pecado «está grabado en la tabla de su corazón» (Jer_17:1). Dios controla el
«corazón». Por su «corazón» natural, la única esperanza del ser humano está en la
promesa de Dios: «Os daré corazón nuevo … y quitaré de vuestra carne el corazón
de piedra, y os daré un corazón de carne» (Eze_36:26). Por esto el pecador ora:
«Crea en mí, oh Dios, un corazón puro» (Psa_51:10); y «Afirma mi corazón para
que tema tu nombre» (Psa_86:11). También, como dice David: «Yo sé, oh Dios
mío, que tú pruebas el corazón y que te agrada la rectitud» (1Ch_29:17). Por tanto,
el pueblo de Dios busca su aprobación: «Escudriña mi mente y mi corazón»
(Psa_26:2). El «corazón» simboliza el fuero interno del ser humano, su propia
persona. Como tal, es la fuente de todo lo que hace (Pro_4:4). Todos sus
pensamientos, deseos, palabras y acciones fluyen desde lo más profundo de su ser.
Con todo, ninguna persona logra entender su propio «corazón» (Jer_17:9). Al
seguir el ser humano su propio camino, su «corazón» se endurece cada vez más.
Pero Dios circuncidará (recortará la inmundicia) del «corazón» de su pueblo, para
que le amen y obedezcan con todo su ser (Deu_30:6).
CORAZÓN
1. kardia (καρδία, G2588) , el corazón (cf. los términos castellanos cardiaco,
cardiólogo, etc.), el principal órgano de la vida física («porque la vida de la carne en
la sangre está», Lev_17:11), ocupa el puesto más importante en el sistema humano.
Mediante una fácil transición esta palabra vino a significar toda la actividad mental
y moral del hombre, incluyendo tanto sus elementos racionales como emocionales.
En otras palabras, se usa el corazón de manera figurada para denotar las corrientes
escondidas de la vida personal. «La Biblia declara que la depravación humana halla
su asiento en el «corazón», debido a que el pecado es un principio que halla su
asiento en el centro de la vida interna del hombre, contaminando por ello todo el
círculo de sus acciones (Mat_15:19,20). Por otra parte, las Escrituras consideran al
corazón como la esfera de la influencia divina (Rom_2:15; Act_15:9). El corazón, al
estar tan en el interior, contiene al «hombre interno» (1Pe_3:4); esto es, al hombre
real. Representa el verdadero carácter, pero lo esconde» (FJ. Laidlaw, en el
Hastings' Bible Dictionary). En cuanto a su utilización en el NT, denota: (a) el
asiento de la vida física (Act_14:17; Jam_5:5); (b) el asiento de la naturaleza moral
y de la vida espiritual, el asiento del dolor (Joh_14 1; Rom_9:2; 2Co_2:14); del
gozo (Joh_16:22; Eph_5:19); de los deseos (Mat_5:28; 2Pe_2:14); de los afectos
(Luk_24:32; Act_21:13); de las percepciones (Joh_12:40; Eph_4:18); de los
pensamientos (Mat_9:4; Heb_4:12); del entendimiento (Mat_13:15; Rom_1:21);
de los poderes de raciocinio (Mc 2.6; Luk_24:38); de la imaginación (Luk_1:51); de
la conciencia (Act_2:37; 1 Joh_3:20); de las intenciones (Heb_4:12, cf. 1Pe_4:1);
de los propósitos (Act_11:23; 2Co_9:7); de la voluntad (Rom_6:17; Col_3:15); de la
fe (Mc 11.23; Rom_10:10; Heb_3:12). El corazón, en su sentido moral en el AT,
incluye las emociones, la razón, y la voluntad.
Corazón
Las resonancias que suscita la palabra "corazón" no son idénticas en hebreo y en
nuestra lengua. En nuestra manera de hablar, el corazón está ligado con la vida
afectiva: el corazón ama o detesta, desea o teme; en cambio, no se le atribuye
ninguna función en la actividad intelectual. El hebreo habla del corazón en un
sentido mucho más amplio. El corazón es lo que se halla en lo más interior; ahora
bien, en lo íntimo del hombre se hallan, sí, los sentimientos, pero también los
recuerdos y los pensamientos, los razonamientos y los proyectos. El hebreo habla,
pues, con frecuencia del corazón en casos en que nosotros diríamos memoria, o
espíritu, o conciencia: "anchura de corazón" (lRe 5,9) evoca la extensión del saber,
"dame tu corazón" puede significar "préstame atención" (Prov 23,26), y "corazón
endurecido" comporta el sentido de espíritu cerrado. Según el contexto puede
restringirse el sentido al aspecto intelectual (Mc 8,17), o por el contrario extenderse
(Act 7,51); el corazón del hombre designa entonces toda su personalidad
consciente, inteligente y libre.
Solución ilusoria : a Dios no se le puede engañar como se engaña a los hombres; "él
hombre mira a las apariencias, pero Yahveh mira al corazón" (1Sa 16,7). Dios
"escudriña el corazón y sondea los *riñones" (Jer 17,10; Eclo 42,18) y desenmascara
la mentira declaran-do: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está
lejos de mí" (Is 29,31). Así, delante de Dios, se ve el hombre puesto en cuestión en
lo más profundo de su ser (Heb 4,12s). Entrar en relación con Dios es "arriesgar el
corazón" (Jer 30,21).
3. Necesidad de un corazón nuevo. Israel fue comprendiendo cada vez más que no
puede bastar una religión exterior. Para hallar a Dios hay que "buscarlo con todo el
corazón" (Dt 4,29). Israel comprendió que de una vez para siempre debe "fijar su
corazón en Yahveh" (ISa 7,3) y "*amar a Dios con todo su corazón" (Dt 6,5),
viviendo en entera docilidad a su *ley. Pero toda su historia demuestra su
impotencia radical para realizar tal ideal. Es que el mal le ataca en el corazón. "Este
pueblo tiene un corazón rebelde y contumaz" (Jer 5,23), "un corazón *incircunciso"
(Lev 26,41), "un corazón con doblez" (Os 10,2). En lugar de poner su fe en Dios,
"han seguido la inclinación de su mal corazón" (Jer 7,24; 18,12), y así han cargado
sobre ellos calamidades sin cuento. Ya no les queda sino "desgarrar su corazón" (Jl
2,13) y presentarse delante de Dios con un "corazón quebrantado y deshecho" (Sal
51,19), rogando al Señor les "cree un corazón puro" (Sal 51,12).
Juan apenas si habla del corazón, a no ser para desterrar la turbación y el temor
(Jn 14,27), pero proclama en otros términos el cumplimiento de las mismas
promesas: habla de *conocimiento (lJn 5,20; cf. Jer 24,7), de *comunión (1Jn 1,3),
de amor y de vida eterna. Todo esto nos viene por Jesús, crucificado y glorificado:
del interior de Jesús (Jn 7,38; cf. 19,34) brota una fuente que renueva íntimamente
al fiel (4, 14). Jesús en persona viene dentro de los suyos para darles la vida (6,56s).
Hasta se podría decir que, según Juan, Jesús es el corazón del nuevo Israel, corazón
que pone en íntima relación con el Padre y establece entre todos la unidad: "yo en
ellos y tú en mí, para que sean perfecta-mente uno" (17,23; cf. 11,52; Act 4,32); que
el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos" (Jn 17,26).