Abordaje Curricular de EMPA en Escuelas
Abordaje Curricular de EMPA en Escuelas
Presentación
Llegamos a nuestro tercer encuentro, seguramente con nuevas reflexiones y preguntas para
seguir compartiendo en relación al lugar de las escuelas y a nuestro lugar como docentes en el
abordaje de los EMPA desde la ESI.
En la clase anterior nos acercamos a algunos discursos sobre estas temáticas y profundizamos en
desarrollos y perspectivas que aportan a la construcción de una mirada crítica y amplia.
Señalamos también los posibles desafíos que presentan estos temas para el diseño de las políticas
públicas y las prácticas institucionales.
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derechos, aborden contenidos tendientes a la tematización del EMPA en algunos posibles ejes
tales como: prevención de embarazos no intencionales, promoción de derechos sexuales,
reproductivos, no reproductivos, cuidado de sí y de los/las demás, métodos anticonceptivos,
aborto. El foco, tal como lo trabajamos en instancias anteriores, estará puesto en la promoción de
procesos de toma de decisiones autónomas sobre el propio cuerpo y la propia vida sexual. En la
cuarta clase nos adentraremos específicamente en la reflexión acerca del lugar de las escuelas y
de las y los docentes en el acompañamiento institucional de estudiantes que atraviesan
experiencias de embarazo, maternidad o paternidad.
Cuando pensamos en cuáles son los caminos para fortalecer el desarrollo de la ESI en las
escuelas, las prácticas nos indican que no hay una receta para hacerlo. Sin embargo, el análisis
de experiencias significativas de colegas han animado al desarrollo de propuestas que permiten
identificar posibles recorridos que exponen diferentes dimensiones que resulta necesarias
trabajar para hacerla presente en las instituciones. Tomando la experiencia acumulada, el PNESI
propone un esquema que orienta las formas desde las cuales hacer efectiva esta normativa: las
puertas de entrada. Ellas proponen dimensiones que nos orientan para planificar y desarrollar
estrategias de abordaje de la ESI: la reflexión sobre uno/una mismo/a, la institucional que
incluye el desarrollo curricular, la organización de la vida cotidiana, los episodios que irrumpen
en la vida escolar y la interinstitucional.
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https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/cuadernillo_esi_secundaria_i.p
df
Las puertas de entrada están vinculadas entre sí, todas ellas requieren ser tenidas en cuenta
para el despliegue de la ESI. Veamos algunas especificaciones para planificar posibles abordajes
de los EMPA desde este esquema
Implica un trabajo sobre las propias percepciones, sentidos, prejuicios. Para el caso que aquí
abordamos, será necesario trabajar sobre las propias impresiones y miradas en torno a los
EMPA para, a partir de allí, dar un salto conceptual que permita asumir nuestra responsabilidad
en la efectivización de los derechos del alumnado.
- Institucional
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En esta clase nos centraremos en la dimensión institucional, específicamente en el desarrollo
curricular. Ahora bien, para llegar a esta puerta de entrada resulta también necesario repensar
aspectos vinculados con las otras dimensiones. Esta invitación se fundamenta en que el
abordaje curricular de esta temática resulta más potente cuando es producto de un marco
institucional común respecto de: el para qué abordar estos temas en la escuela, es decir, los
objetivos; el qué, referido a los contenidos a trabajar; y el cómo, vinculado a la perspectiva y la
metodología. El abordaje que proponemos se enmarca en la ESI con perspectiva de género y
derechos haciendo dialogar lo personal, lo institucional y lo comunitario a fin de garantizar los
derechos de las y los adolescentes, y, específicamente, sus derechos sexuales y reproductivos.
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A veces se escuchar decir: “A los adolescentes no les importa nada, no se cuidan”, “ellas se
enamoran y ellos solo piensan en eso”, “no tienen información”, “todo lo que saben de
sexualidad es lo que ven en las redes sociales”. ¿En qué medida estos sentidos se asientan en
prejuicios, en representaciones que circulan en nuestra sociedad acerca de ellos y ellas, o en un
conocimiento sobre sus experiencias? ¿Pueden identificar cuáles serían esos prejuicios y
representaciones? ¿Cuántos de estos sentidos se aproximan más a nuestras propias
experiencias, temores, resistencias que a lo que a ellas y ellos les sucede, sienten, desean?
¿Cuáles serán los efectos de estos nombramientos (volvamos aquí a lo trabajado en la Clase 2)?
¿Cómo generar instancias de reflexión en el mundo adulto acerca de estos nombramientos?
¿Cómo abrir instancias de diálogo y encuentro entre las generaciones?
En ocasiones, ante las experiencias sexuales que las y los adolescentes y jóvenes atraviesan, y
que entendemos como dificultosas/problemáticas, nos movemos entre dos posiciones
fluctuantes. Una especie de sentimiento pendular que va desde una mirada omnipotente desde
la cual queremos
—cada uno o cada institución— resolver sus problemas (o lo que nosotros entendemos como
sus problemas), hacia la sensación de impotencia, de no poder hacer nada frente a lo que les
acontece.
En definitiva, las experiencias y las sexualidades del alumnado nos colocan frente a un dilema:
¿cuál es el lugar del mundo adulto, de las instituciones, de quienes ejercen la docencia frente a
ellas? ¿cómo generar espacios de enseñanza respetuoso de los derechos de los y las
estudiantes y que resulten significativos según sus experiencias, necesidades e intereses?
Sobre estas cuestiones avanzaremos en la clase. Sin embargo, podemos esbozar una primera
afirmación como criterio de trabajo: nuestras sensaciones y concepciones no tienen que
obstaculizar el ejercicio de los derechos de niñas, niños y adolescentes (incluidos los derechos
reproductivos). Es decir, no se trata de discutir si estamos de acuerdo o no con lo que les
sucede, sino de establecer cómo desde la escuela, desde nuestro lugar docente, se produce un
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espacio respetuoso, en el marco de los derechos humanos y que estimule una vida sexual plena,
y en el que cada quien pueda decidir autónomamente y libre de violencia.
Muchas veces ante los EMPA, inmediatamente surge la noción de prevención, centrada
fuertemente en la urgencia por la información, y no cualquier información: la que se refiere a
los métodos anticonceptivos (MACs) ¿alcanza la información como fuente para la toma de
decisiones autónomas?, ¿qué otras dimensiones desde la perspectiva de la ESI se debieran
tener en cuenta al planificar un espacio de enseñanza en torno a las sexualidades, en torno a los
EMPA? En relación a los objetivos de los espacios de enseñanza, ¿hacia dónde dirigir las
propuestas?
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escolares frente a las sexualidades desde los orígenes del sistema educativo, y se enmarcó
fundamentalmente en el modelo de educación sexual bio-médico (del cual comenzamos a
hablar en la Clase 1). Como señala Morgade (2011, p. 15): “la escuela, en su versión más
propositiva y desde su perspectiva más complaciente intenta prevenir a los y las jóvenes de las
enfermedades. Y los embarazos como enfermedad, como castigo o como reparación de
necesidades insatisfechas son el objeto privilegiado de la prevención. Extremadamente cerca,
en el plano simbólico, a las adicciones, la sexualidad aparece como una función de un cuerpo
desenfrenado a ‘contener’”. Ahora bien, el énfasis en prevención no se presenta siempre del
mismo modo. Se trata de un concepto que tiene divergencias y diferentes formas de ser
entendido de acuerdo al paradigma en el cual nos ubiquemos.
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Compartamos un pasaje del material “Educación Sexual en la Argentina. Voces
desde la escuela”. PNESI-Ministerio de Educación (2015, pp. 61-62).
Una docente y preceptora contó que hace poco una estudiante de 13 años, a
quien ella veía muy caída y triste, le contó que estaba mal porque su novio de
15 años quería tener relaciones sexuales (primeras relaciones sexuales) y ella
no. La docente le dijo que no tenía que sentirse presionada y que si él la quería
la iba a esperar. La docente dijo mientras hacía un gesto con los brazos y
manos: “no sabía qué decirle...”.
Es inevitable derivar en reflexiones a partir de este breve relato. La docente
expresa que no sabía qué decirle a esta adolescente. Sin embargo, nos parece
que su respuesta abre muchas posibilidades futuras porque, por sobre todas
las cosas, sostiene la confianza que hizo que la conversación fuese posible.
Pensemos si no qué hubiese ocurrido si, en cambio, nuestra colega se hubiese
puesto a aconsejar a la adolescente sobre la precocidad de las relaciones
sexuales. O si hubiese descalificado al novio de la adolescente, diciendo que se
trataba de una propuesta inadecuada. O tal vez, con la mejor de las intenciones
hubiese tomado la situación como una posibilidad de hablar de la necesidad
del uso de preservativo en las relaciones sexuales, desoyendo lo más
importante a escuchar en este relato: que la adolescente no quería vivir su
“primera vez”.
“Si te quiere te va a esperar”. ¡Cuántas cuestiones vinculadas a los contenidos
de la ESI se ponen en juego en esta oración sencilla! Porque no es una
respuesta que provenga de una valoración abstracta de los sentimientos. El
amor aparece en ella asociado fundamentalmente al respeto por la otra
persona, sus necesidades y deseos, sus tiempos. A su vez, esta respuesta
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inmediata no agota las posibilidades de seguir conversando y acompañando a
la joven en la situación que atraviesa. Esta respuesta inmediata pone en juego
varias cuestiones vinculadas a los contenidos de la ESI porque no se trata solo
de brindar respuestas, sino también de promover la formulación de preguntas
para poder construir el camino que desanda prescripciones
descontextualizadas y construye comportamientos autónomos.
La dificultad que la docente manifestó en su gesto, diciendo que no supo qué
decir, probablemente tuviera relación con que no resulta sencillo conversar con
soltura sobre estos temas. Y porque frente a estas “confesiones” puede
abrumar el exceso de responsabilidad, como también supone confrontar los
propios prejuicios y no hacerse eco de falsas creencias en relación a la
educación sexual.
[…] El ejercicio del rol docente puede llevar a responder espontáneamente a la
inmediatez y, en estos casos, la respuesta puede ser adecuada y también puede
no serlo. Al resaltar la importancia que las acciones de los docentes tienen en
la vida de sus alumnos y alumnas, no queremos generar la sensación de lo
irreparable; sí, en cambio, posibilitar la reflexión sobre esas cosas que se hacen
a veces sin siquiera reparar en ellas, para poder aprender y encontrar la ESI viva
y dinámica en todo lo que ocurre en la escuela, más allá de los espacios
planificados. Lejos de prescribir comportamientos supuestamente adecuados
ante situaciones complejas, la propuesta es buscar apoyo en las sensaciones,
sentimientos, saberes y recursos de cada uno y así contribuir a la ampliación
del horizonte profesional de los docentes que emprenden la implementación
de la ESI como uno de sus contenidos a desarrollar.
Link: http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL006515.pdf
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Para generar situaciones que colaboren en la promoción de una sexualidad crítica, autónoma,
responsable y placentera habrá que abrir el juego al diálogo, a poder escuchar y dar lugar a las
diferentes voces, para que ellas se expresen y que, en un encuentro respetuoso, se generen
nuevos
En relación a los EMPA, entonces, habrá que generar estrategias educativas que propicien la
toma de decisiones autónomas. Es decir, teniendo en cuenta los derechos sexuales y
reproductivos, que cada quien pueda elegir si tener hijos/as o no, cuándo, con quién y cómo. Tal
como vimos en las clases anteriores una de las mayores vulneraciones que se presentan en
relación a estos fenómenos es que la mayoría de las veces estos terminan aconteciendo, y se
imponen en tanto no fueron planificados. Insistir en que los EMPA son solo efecto de una
sexualidad irresponsable/desinformada es eludir en parte las responsabilidades e implicancias
de las políticas públicas de fortalecimiento de derechos para que las y los adolescentes cuenten
con recursos para decidir con libertad, responsabilidad y autonomía para evitar la vivencia de
situaciones no deseadas.
Desde el marco conceptual que proponemos, la educación sexual integral se genera como una
estrategia que promueve una sexualidad plena, autónoma, responsable, placentera; lo cual
implica también brindar herramientas para planificar aquello que cada quien quiera que le
suceda, de acuerdo a los propios deseos, preferencias y elecciones.
Desde la promoción de la salud sexual se propone generar lugares de reflexión sobre la propia
experiencia que permitan apropiarse de nuevos conocimientos sin que esto implique la
imposición de una forma única y “correcta” de vivir la sexualidad.
Tal como se menciona en el Taller sobre embarazo y adolescencias del Cuaderno de ESI para la
Escuela Secundaria I del Programa de Educación Sexual Integral: “Si reconocemos la complejidad
del tema del embarazo en la adolescencia y la juventud, no podemos continuar con enfoques
reduccionistas que lo abordan tomando únicamente, y como punto de partida y llegada, la
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prevención del primer embarazo a través del conocimiento de la fisio-anatomía y los métodos
anticonceptivos. Esta perspectiva viene mostrando sus limitaciones y fracasos. Una mirada que
admita la complejidad de la problemática nos posibilitará reconocer la diversidad de situaciones
vitales, de experiencias, de trayectorias, de modelos de identificación; cuestionar mandatos de
género; revisar la idea de una adolescencia única” (pág. 71).
Las y los invitamos a reflexionar acerca del marco desde el cual abordar estas temáticas, y los
EMPA en particular, en las escuelas. ¿Para qué abordar estos contenidos en la escuela?, ¿cuáles
serían los objetivos?, ¿cuáles son los contenidos específicos?, ¿cómo abordar estas temáticas?
La ESI cuenta con lineamientos curriculares elaborados por el Consejo Federal de Educación en
el año 2008. En ellos se definen contenidos para los distintos niveles educativos y áreas que
promueven un abordaje específico y también transversal. En tal sentido, la ESI y sus
lineamientos curriculares brindan un marco fértil para el abordaje de estas temáticas en las
escuelas y en las aulas.
Por un lado, se puede generar una serie de estrategias tendientes al trabajo sobre la toma de
decisiones autónomas y la prevención de embarazos no intencionales desde una perspectiva
crítica. Las expectativas y mandatos de género, las relaciones de género, los derechos sexuales y
reproductivos, la construcción social del cuerpo, los órganos sexuales y reproductivos, las
relaciones sexuales, las prácticas de cuidado, la fecundación, los embarazos, las opciones a
partir del embarazo, la interrupción legal del embarazo, son algunas de las temáticas que estos
instrumentos nos permiten recorrer. Una de sus potencias es que tornan pedagógicas temáticas
que hasta hace poco se veían como temas a tratar con grupos específicos de alumnas y
alumnos, solo en algunas materias, frente a situaciones puntuales, y en manos de expertos. Es
decir que la propuesta curricular de la ESI invita a que todas y todos puedan decir, informarse y
abrir una mirada integral sobre estos temas.
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Lineamientos Curriculares para la Educación Sexual Integral. CFE. Ministerio de
Educación. Disponible en:
https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/lineamientos_0.pdf
Al recorrer los lineamientos curriculares encontramos toda una serie de contenidos que resultan
significativos para generar instancias de enseñanza en las escuelas para el abordaje de los EMPA
y las dimensiones que se vinculan con esta temática. El trabajo en torno a estos contenidos
resulta un derecho de los y las estudiantes, una responsabilidad de los/las docentes y una
oportunidad para la promoción de procesos de toma de decisiones informadas y autónomas, la
prevención de situaciones no deseadas y la promoción de la salud desde una mirada integral.
Recorramos ahora algunas de las dimensiones para abordar curricularmente los EMPA en las
escuelas que pueden dirigirse hacia esos horizontes
En relación a los MAC, la ley nacional 25.673 de Salud Sexual y Reproductiva establece como
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derecho que cada persona pueda elegir el método anticonceptivo que más le convenza, y que,
en hospitales, centros de salud, obras sociales y prepagas deben brindárselo sin restricciones.
Las y los adolescentes tienen derecho a recibir información sobre MAC y atención en los centros
de salud aun si acuden solos a la consulta. También a partir de la normativa se establecen los
métodos anticonceptivos recomendados para adolescentes y que se entregan de forma gratuita.
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Revisemos algunas falsas creencias frecuentes en torno a las relaciones
sexuales y los MAC:
Falso: El placer que una mujer tiene durante una relación sexual no está
asociado a la posibilidad de que quede embarazada. Por eso es recomendable
consultar a profesionales de la salud sobre el método anticonceptivo más
adecuado antes de tener relaciones sexuales si no planeás un embarazo.
Falso: Existe la falsa creencia de que sólo quienes han tenido hijos/as pueden
colocarse un DIU. Actualmente, la Organización Mundial de la Salud lo
recomienda para adolescentes, incluso si no han tenido hijos/as.
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A su vez, la información de la que disponemos se pone en diálogo con otros aspectos, como los
gustos, sentimientos, y valores. Por ejemplo, lo que les gusta a ciertas personas puede no
gustarles a otras, pero no por ello deben ser criticadas o juzgadas.
En relación a la diversidad de gustos, valores y experiencias habrá que generar espacios para
que se pueda hablar de ellos, sin censura y con respeto, ver si se están atravesando situaciones
de riesgo y aprender formas de cuidarse y cuidar a las y los demás. Será beneficioso analizar las
ideas y formas en que se dan las relaciones heterosexuales y no heterosexuales, las
concepciones sobre las masculinidades y feminidades, y también los estereotipos, ya que estos
pueden estar obturando la toma de decisiones autónomas.
Al momento de trabajar sobre las falsas creencias habrá que despejar qué aspectos refieren a
información errónea, y qué sentimientos y valores asociados a esas creencias pueden estar
obturando vínculos, relaciones placenteras y prácticas de cuidado propio y de otras personas.
La posibilidad de vivir una sexualidad plena, responsable y libre de coerción también se vincula
al acceso a los servicios de salud para recibir información y atención, y a los medios, incluidos en
las leyes vigentes, que habiliten las prácticas de cuidado de sí y de otros.
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Este aspecto también deberá ser abordado con el estudiantado a fin de que conozcan sus
derechos, identifiquen los recursos disponibles, reflexionen acerca de los obstáculos en la
accesibilidad, y construyan estrategias para propiciar el acceso a los servicios de salud, a la
información y a los MAC.
La Convención de los Derechos del Niño, que forma parte de la Constitución Nacional, reconoce
que niñas, niños y adolescentes son sujetos de derecho. Esto quiere decir que tienen autonomía
progresiva para tomar decisiones propias y ejercer todos los derechos.
Existen tres derechos que deben cumplirse para garantizar una buena atención de niñas, niños y
adolescentes:
● Derecho a recibir un trato amigable y respetuoso. Esto significa que sean escuchados,
que sean bien recibidas las preguntas que hacen, que cuando sean revisados no entre
gente al consultorio, que los contengan y respeten.
● Derecho a la intimidad y privacidad, de la misma manera que una persona adulta. Lo
que se habla en la consulta médica es confidencial, y el equipo de salud no debe darlo a
conocer, ni siquiera a las familias, sin su autorización.
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Cuidarse supone una práctica anticipatoria. La posibilidad de decidir anticipadamente se
relaciona con la mayor o menor “autonomía” de las personas y con sus condiciones de vida
(clase, sexo-género, etarias, étnicas). En este sentido, las prácticas de cuidado se anudan a los
modos de vivir el tiempo, el cuerpo, los vínculos; todos modos diferenciales de acuerdo al
posicionamiento de cada grupo y sujeto en una red de relaciones de poder. En el caso de las y
los adolescentes, se pueden mencionar al menos dos aspectos a tener en cuenta. Por un lado, la
diferencia generacional: las y los adolescentes no viven la temporalidad y el cuidado del mismo
modo que las personas adultas. Habrá que desafiar los modos de generar mayor encuentro en
este sentido. Seguramente cuando les decimos: “Cuidate”, no tendrá el mismo sentido que para
nosotros. Una pista, no cerrada ni acabada, puede ser que en aquellas prácticas de los/as
jóvenes, consideradas por los/as adultos/as como de descuido quizás haya otros modos de
concebir el cuidado, de vivir la sexualidad y el tiempo. ¿De qué habría que cuidarse? ¿Cómo
seguir profundizando y contextualizando las ideas sobre las formas de cuidarse y aquellas
conductas que no propician este cuidado? ¿Cómo producir conocimientos que sean valorados y
brinden confianza para la vida cotidiana?
A pesar del gran avance en materia de legislación nacional sobre derechos sexuales y
reproductivos, en el ejercicio de estos derechos persisten ciertos mandatos de género que
tienen efectos desiguales en cuánto a quién se ocupa de las distintas cuestiones relacionadas
con la sexualidad, los modos de relacionarse afectivamente, y la posibilidad de disfrutar una
sexualidad plena y placentera. Será necesario entonces generar también acciones que permitan
problematizar este aspecto y ver de qué modo las formas en las cuales concebimos las
identidades sexo-genéricas operan en las experiencias de cuidado de sí y de otros.
En la Clase 2 hemos recorrido las formas en que los estereotipos de género conllevan formas de
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relacionarse con uno mismo y con los demás que obturan la toma de decisiones autónomas, y que
pueden dar lugar a desigualdades y violencias en las experiencias sexuales. En una investigación
desarrollada por Fainsod (2012, p.243) se observó que en las prácticas anticonceptivas de algunas
adolescentes entrevistadas se presentaba un quedar a expensas de “lo que acontezca”, y se dejaba la
decisión del uso de un MAC en manos de otros, generalmente los varones partners o las madres. “En
algunos casos los cuerpos de las mujeres, fragmentados de la experiencia, como cuerpos objeto,
quedan puestos `al servicio’ del varón. Son los varones quienes —según lo expresan las
entrevistadas— parecieran decidir cuándo tener relaciones, cuándo y quién usa MAC, cuándo tener
hijos. Según algunas de las entrevistadas, los varones y también ellas mismas consideran que son los
varones quienes ‘deben‘ decidir. Así, algunas comentan que no se cuidan porque creen que son ellos
los que se cuidarán anticonceptivamente, los que decidirán por ellas, y quienes las cuidarán”.
La ESI también nos invita a trabajar con las y los estudiantes sobre los EMPA, hacer de este tema
un contenido a abordar. ¿Cómo generar en las aulas una aproximación a esta temática que
permita una perspectiva crítica e integral que ejerza una ruptura con las miradas reduccionistas,
los prejuicios y los sentidos que refuerzan la estigmatización? ¿Se acuerdan lo que trabajamos
en la Clase 2?
Este eje nos conduce no solo a incluir una mirada integral en torno a la fecundación, el
embarazo, el parto, las maternidades y paternidades sino también a problematizar los aspectos
que se particularizan en las adolescencias, y fundamentalmente, los discursos que circulan
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sobre estas
Se trata de generar instancias que brinden información y construir una mirada socio-histórica de
los embarazos, maternidades y paternidades —especialmente los que se producen en las
adolescencias—. Se trata también de tensionar las falsas creencias y los prejuicios y aproximarse
al marco normativo vigente. Por ejemplo, el trabajo con estadísticas que permitan identificar la
distribución diferencial de estos fenómenos, conocer el marco normativo vigente en relación a
la temática, o discutir algunos artículos periodísticos que sirvan como recursos para que estas
temáticas entren en el aula.
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articulación entre las disciplinas. Las posibilidades se multiplican al pensar la transversalización
de la ESI a través de distintas áreas curriculares, y aún más, si la coordinación entre colegas se
hace posible de modo tal de lograr un trabajo integral. Porque, en definitiva, una educación
sexual que sea integral requiere necesariamente de una construcción colectiva basada en la
interdisciplinariedad. De este modo este contenido puede ser abordado desde sus diferentes
dimensiones en distintos espacios curriculares que puedan problematizar sus vinculaciones con
el marco legal, la salud, su mirada a lo largo de la historia
A este abordaje transversal, podemos sumarle espacios específicos donde trabajar temáticas
que ameriten un tratamiento más profundo -que podrán estar a nuestro cargo o de
invitadas/os-, pero siempre buscando que las/os docentes de la institución estemos
involucradas/os y que tales acciones no reemplacen el trabajo curricular cotidiano, sino más
bien, que contribuyan a enriquecerlo.
A partir del 2012, en lo que es conocido como el fallo FAL, la Corte Suprema de Justicia de la
Nación (CSJN) establece que en la Argentina toda mujer, niña, adolescente y, en general, toda
persona con capacidad de gestar, tiene derecho a solicitar una interrupción legal del embarazo
que cursa según los mismos estándares de calidad que el resto de los servicios de salud, cuando:
● el embarazo representa un peligro para la vida de la mujer y este peligro no pueda ser
evitado por otros medios;
● el embarazo representa un peligro para la salud de la mujer y este peligro no pueda ser
evitado por otros medios
● el embarazo proviene de una violación sobre una mujer con discapacidad intelectual o
mental.
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principios de no discriminación e igualdad.
Cada una de las dimensiones recorridas hasta aquí se vincula con diferentes lineamientos
curriculares de la ESI para los distintos niveles educativos. Es decir, la ESI estipula generar
instancias de enseñanza para que estos temas formen parte de lo que se aborda en las escuelas.
A su vez, el Programa Nacional de Educación Sexual Integral como otros programas nacionales
ofrecen una serie de materiales que brindan propuestas de actividades para el abordaje de
estos contenidos en el aula.
Compartimos con ustedes una caja virtual de materiales organizada por las
dimensiones que mencionamos y que permiten la tematización de los
EMPA. Allí encontrarán alguno de los curriculares vinculados a cada una de
las dimensiones mencionadas y una serie de materiales que brindan
herramientas para su trabajo en las aulas
https://padlet.com/cursoempa/a1mkc0ostj7fvs2a
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EMPA como temas de todas y todos. La potencia del trabajo en
red
Hasta acá recorrimos algunas reflexiones y materiales que nos permiten reconstruir el lugar
fundamental que adquieren las escuelas en el abordaje de estas temáticas. La ESI nos brinda un
marco normativo, conceptual y curricular potente para trabajar la salud sexual y reproductiva y
los EMPA desde una perspectiva integral centrada en la promoción de los derechos. Ahora bien,
también entre las puertas de entrada que propone menciona un aspecto fundamental para su
efectivización: el trabajo con diferentes actores.
El trabajo con otras instituciones, familias y personas no se genera de un día para el otro:
requiere un proceso de mutuo conocimiento, de construcción colectiva de una mirada
compartida en relación a la temática, de identificación del lugar que cada uno/a pueda asumir
haciendo efectivo el principio de co-responsabilidad. Es decir, el abordaje de estos temas
requiere la creación y/o profundización de las “articulaciones” que venimos ensayando con las
familias, los equipos de salud, las organizaciones de la sociedad civil, los programas
socio-educativos, entre otros.
A fin de consolidar estrategias conjuntas se pueden plantear algunas acciones tales como:
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● La construcción de espacios de encuentro en los cuales producir colectivamente miradas
sobre la temática y estrategias inter-institucionales de abordaje.
Actividades
A lo largo de las clases nos acercamos a la perspectiva crítica y sociohistórica que propone la ESI para trabajar
el EMPA. En particular en la Clase 3 hicimos foco en su abordaje curricular tomando el esquema de las
Puertas de Entrada de la ESI.
Planteamos una serie de dimensiones/ejes que permiten tematizar los EMPA en los espacios de enseñanza, es
decir incorporar contenidos en nuestras clases que permitan construir conocimientos que colaboren en la
toma de decisiones autónomas desde el respeto de los derechos.
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Tomando en cuenta la caja virtual de materiales y herramientas metodológicas para el abordaje curricular de
los EMPA en la escuela desde la ESI que aquí acercamos les proponemos realizar la siguiente actividad:
1. Explorar la caja virtual de materiales y herramientas sugerida para la tematización del EMPA en las
escuelas https://padlet.com/cursoempa/a1mkc0ostj7fvs2a
2. Seleccionar una actividad de las que allí se consignan que les llame la atención para abordar en
su institución/aula alguna de las dimensiones planteadas en la clase 3.
3. Compartir en el foro: nombre de la actividad/recurso, número de página y material de donde
la seleccionaron; por qué la seleccionaron, con qué lineamientos curriculares ESI la
vinculan (al menos 2), con quiénes la trabajarían, qué adaptaciones le harían
Bibliografía de referencia
Duschatzky, S. (2005). A los pibes no les importa pensar en prevenir la muerte, les importa la
vida En Diálogos sobre comunicación y juventud/Prevención del VIH- sida.
https://aulainfod.infd.edu.ar/archivos/repositorio/3500/3604/DUSCHATZKY_-A_los_pibes_n
o_les_importa_pensar_en_prevenir_la_muerte. pdf?id_curso=34
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es parte de la vida, es parte de la escuela”. Programa Nacional de ESI. Disponible en
https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/esi-voces-baja.pdf
Créditos
Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0
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