“BUSCARONS GÓMEZ, LUIS ARNALDO C/
TORRES, LUIS MANUEL Y OTRO S/ DAÑOS Y PERJUICIOS”
EXPTE N° 69031/2021 JUZG. 78
CIV 69031/2021/CA1
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital de la República
Argentina, a los días del mes de febrero de dos mil veinticinco,
reunidos en Acuerdo los Señores Jueces de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil, para conocer en los recursos de apelación
interpuestos en los autos caratulados: “BUSCARONS GÓMEZ, LUIS
ARNALDO C/ TORRES, LUIS MANUEL Y OTRO S/ DAÑOS Y
PERJUICIOS”, respecto de la sentencia de fs. 180/204 el Tribunal estableció
la siguiente cuestión a resolver:
¿ES JUSTA LA SENTENCIA APELADA?
Practicado el sorteo resultó que la votación debía realizarse
en el siguiente orden: Señores Jueces de Cámara Doctores CARLOS A.
CARRANZA CASARES, GASTON M. POLO OLIVERA.-
A la cuestión planteada el Juez de Cámara Doctor Carranza
Casares dijo:
El día 20 de enero de 2021, alrededor de las 14, en la
proximidad de la intersección de Av. Espora y Adrogué, en la localidad
homónima del partido de Almirante Brown, Provincia de Buenos Aires, el
automóvil Renault Logan, patente IHG 550, al mando de Luis Arnoldo
Buscarons Gómez, resultó embestido por el vehículo Volkswagen Voyage,
patente KZL 386, conducido por Luis Manuel Torres, de titularidad de Norma
Gladys Gonella.
La sentencia dictada en el juicio entablado por el primero,
condenó a los últimos, con extensión a La Nueva Cooperativa de Seguros
Limitada, al pago de $3.870.000, más intereses y costas.
II.- Los recursos
Tanto el actor como la compañía de seguros apelaron el fallo
(ver fs. 235).
Fecha de firma: 24/02/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA
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El primero presentó su expresión de agravios a fs. 240/243,
donde criticó los montos concedidos para reparar la incapacidad sobreviniente
y el daño moral, y la tasa de interés fijada.
La segunda hizo lo propio a fs. 237/239, replicados a fs.
245/248, donde solicita la reducción de las sumas concedidas en concepto de
incapacidad sobreviniente, daño moral, daños materiales y privación de uso.
III.- Los daños
Por estar consentida la atribución de responsabilidad
corresponde que me aboque al cuestionamiento de su cuantificación.
Al respecto, tengo presente que el derecho a una reparación
se encuentra contemplado en los arts. 17 (derecho de propiedad) y 19 (no
dañar a otro) de la Constitución Nacional y en tal carácter ha sido reconocido
por la Corte Suprema1; como así también en la Convención Americana sobre
Derechos Humanos (art. 75, inc. 22 de la Constitución Nacional), entre otros,
en sus arts. 5 (derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral),
21 (indemnización justa); y en su art. 63 (reparación de las consecuencias)2.
a. Incapacidad
Este tópico, enmarcado en el derecho a la salud y a la
integridad, cuenta con soporte constitucional.
El derecho a la salud está reconocido en los arts. 41 y 42 de
la Constitución Nacional y en los tratados internacionales con rango
constitucional (art. 75, inc. 22) entre ellos, el art. XI de la Declaración
Americana de Derechos y Deberes del Hombre, el art. 25 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos y el art. 12, del Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ver asimismo el art. 24 de la
Convención sobre los Derechos del Niño y el art. 25 de la Convención sobre
los Derechos de las Personas con Discapacidad). Y el derecho a la integridad
física está contemplado en el art. I de la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre, el art. 3 de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos y el art. 5 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos (ver asimismo el art. 18 del Protocolo Adicional a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos).
1
Fallos: 308:1118 y 1160; 320:1996; 325:11.
2
Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Sentencia de
reparaciones y costas del 21 de julio de1989. Serie C No. 7; caso de los Hermanos Gómez Paquiyauri Vs.
Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de julio de 2004. Serie C No. 110, n. 189; caso 19
Comerciantes Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de julio de 2004. Serie C No. 109,
n. 222; entre otras.
Fecha de firma: 24/02/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA
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Tal como lo ha expresado el máximo tribunal federal en
múltiples oportunidades, cuando la víctima resulta disminuida en sus aptitudes
físicas o psíquicas de manera permanente, esta incapacidad debe ser objeto de
reparación al margen de que desempeñe o no una actividad productiva, pues la
integridad física tiene en sí misma un valor indemnizable y su lesión afecta
diversos aspectos de la personalidad que hacen al ámbito doméstico, social,
cultural y deportivo con la consiguiente frustración del desarrollo pleno de la
vida3.
Después del accidente, el actor recibió atención médica en el
Hospital Zonal General de Agudos Lucio Meléndez por traumatismo múltiple:
en muñeca derecha, rodilla derecha, cervicales y cuello, con dolor constante
(fs. 144).
La perita médica legista, en su dictamen de fs. 150/154,
expresó que el damnificado padecía cervicalgia, y que dicha afección
guardaba relación de concausalidad con el accidente, dada la patología de base
del actor, una artrosis cervical. En esa inteligencia, informó que del 8% de
incapacidad que presentaba, el 50% se corresponde al hecho.
La eficacia probatoria del dictamen ha de estimarse de
conformidad con las reglas de la sana crítica (art. 386 del Código Procesal),
teniendo en cuenta la competencia del perito, los principios científicos o
técnicos en que se funda, las observaciones formuladas y los demás elementos
de convicción que la causa ofrezca (art. 477 del citado cuerpo legal).
A pesar de que en nuestro sistema el peritaje no reviste el
carácter de prueba legal, si el experto es una persona especialmente calificada
por su saber específico y se desempeña como auxiliar judicial distinto de las
partes, la prudencia aconseja aceptar los resultados a los que haya llegado, en
tanto no adolezca de errores manifiestos, o no resulte contrariado por otra
probanza de igual o parejo tenor4.
Aun cuando las conclusiones del dictamen pericial no
obligan a los jueces en la ponderación de la prueba, para prescindir de ellas se
requiere, cuanto menos, que se les opongan otros elementos no menos
convincentes5. Si no se observan razones que desmerezcan sus asertos,
corresponde asignarle suficiente valor probatorio6. Esto es precisamente lo que
3
Fallos: 308:1109; 312:752, 2412; 315: 2834; 316: 2774; 318:1715; 320: 1361; 321:1124; 322:1792, 2002 y
2658; 325:1156; 326:874.
4
Fallos: 331:2109.
5
Fallos: 321:2118.
6
Fallos: 329:5157.
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ocurre en el caso, ya que las objeciones formuladas a fs. 156 por los
emplazados al peritaje médico, sin aval de profesional en la materia, fueron
solventemente replicadas a fs. 161/162, mientras que el memorial es una mera
reiteración de lo manifestado en dichas impugnaciones sin hacerse debido
cargo de las contestaciones de la experta.
El art. 1746 del Código Civil y Comercial de la Nación
prescribe que en caso de lesiones o incapacidad permanente, física o psíquica,
total o parcial, la indemnización -que toma como referencia el porcentaje de
incapacidad-, debe ser evaluada mediante la determinación de un capital, de
tal modo que sus rentas -que calculo con aplicación de la tasa pura que utiliza
usualmente la sala- cubran la disminución de la aptitud del damnificado para
realizar actividades productivas o económicamente valorables, y que se agote
al término del plazo en que razonablemente pudo continuar realizando tales
actividades7. A tal fin es necesario tomar como punto de partida de este tópico
una fórmula matemática que exprese el valor actual de la renta variable8.
La reparación del daño debe ser plena y consiste en la
restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso
(art. 1740). Además, en el supuesto de incapacidad permanente, se debe
indemnizar el daño, aunque el damnificado continúe ejerciendo una tarea
remunerada, como dice expresamente el art. 1746.
Por ello, como regla, ha de tomarse en consideración la
disminución de la aptitud del demandante para realizar actividades
productivas hasta la edad jubilatoria y las económicamente valorables hasta la
de expectativa de vida9 según fuentes del INDEC10, o hasta la efectivamente
alcanzada.
En razón de todo lo dicho, habida cuenta las condiciones
personales del demandante a la fecha del hecho: 66 años, vendedor, sin
ingresos acreditados por lo que tomaré como pauta de referencia el salario
mínimo, vital y móvil sumado a un prudencial incremento por la repercusión
patrimonial en los demás aspectos de su vida (fs. 11 del beneficio de litigar sin
7
En similares términos ya se expresaba esta sala en C.N.Civ., L.169.841, del 20/7/95; y lo he hecho en L.
492.653, del 12/12/07; L. 462.383, del 6/3/07, L. 491.804, del 14/12/07, expte. 1339/2009, del 28/9/15, expte.
58407/2004, del 3/2/16, expte. 13067/2009, del 13/2/17, expte. 79418/2012, del 28/12/18, entre muchos otros;
ver asimismo Fallos: 318:1598.
8
C.N.Civ., esta sala, CIV 81.797/2018 CA1, del 29/12/2023.
9
Fallos: 331:570.
10
Instituto Nacional de Estadística y Censos [Argentina]. Centro Latinoamericano de Demografía [Santiago
de Chile]. Estimaciones y proyecciones de población: Total del país 1950-2015. (Serie Análisis Demográfico,
n. 30). Buenos Aires: INDEC, 2004.
Fecha de firma: 24/02/2025
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gastos), estimo que corresponde incrementar esta partida a un total de $
2.500.000.
b. Daño moral
En lo atinente a la reparación del daño moral – prevista en el
art. 1741 del Código Civil y Comercial de la Nación; ver los arts. 522 y 1078
del Código Civil – sabido es que está dirigida a compensar los padecimientos,
molestias e inseguridades, únicamente desde el plano espiritual, cobrando
especial importancia la índole de las lesiones y el grado de menoscabo que
dejaren, para mostrar en qué medida ha quedado afectada la personalidad y el
sentimiento de autovaloración.
El detrimento de índole espiritual debe tenerse por
configurado por la sola producción del episodio dañoso, ya que se presume -
por la índole de los daños padecidos- la inevitable lesión de los sentimientos
de quien demanda y, aun cuando el dolor no puede medirse o tasarse, ello no
impide justipreciar la satisfacción que procede para resarcir -dentro de lo
humanamente posible- las angustias, inquietudes, miedos, padecimientos y
tristeza propios de la situación vivida, teniendo en cuenta la índole del hecho
generador de la responsabilidad y la entidad del sufrimiento causado, que no
tiene necesariamente que guardar relación con el daño material, pues no se
trata de un daño accesorio a éste11.
Para estimar pecuniariamente la reparación del daño moral
falta toda unidad de medida, pues los bienes espirituales no son mensurables
en dinero. Sin embargo, al reconocerse una indemnización por este concepto,
no se pone un precio al dolor o a los sentimientos, sino que se trata de
suministrar una compensación a quien ha sido injustamente herido en sus
afecciones íntimas. Si la indemnización en metálico no puede por sí
restablecer el equilibrio perturbado del bienestar del damnificado, puede sin
embargo, procurarle la adquisición de otros bienes que mitiguen el daño12.
El monto de la indemnización debe fijarse ponderando las
satisfacciones y compensaciones que puedan procurar las sumas reconocidas
(art. 1741 citado).
En consecuencia, valorando lo usualmente establecido por
esta sala en casos similares, las mencionadas condiciones personales y
sociales del demandante y la existencia de un padecimiento espiritual
11
Fallos: 334:1821; 332:2159; 330:563, entre otros.
12
C.N.Civ., esta sala L.465.066, del 13/2/07
Fecha de firma: 24/02/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
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provocado por el accidente y sus secuelas, propicio reducir la suma fijada para
reparar este perjuicio a la de $ 1.400.000.
c. Daños materiales
Los emplazados cuestionan el monto asignado por entender
que resulta elevado.
En el caso, el perito ingeniero indicó en su dictamen de fs.
136, que las reparaciones del rodado del actor, a la fecha del peritaje,
ascendían a $265.000, conclusión que no mereció ningún cuestionamiento de
las partes.
El juez al considerar esta partida tomó dicho valor y ponderó
el incremento del costo de vida desde la fecha de su estimación, a la luz del
índice de precios de consumidor.
Ahora bien, las quejas del demandado y su compañía
aseguradora sobre el excesivo monto considerado para reparar este perjuicio,
que estiman inferior no constituyen más que opiniones sin sustento probatorio
alguno, puesto que no aportan ningún elemento que justifique su reducción.
En consecuencia, propicio mantener el monto de $1.000.000
determinado para reparar esta partida.
d. Privación de uso
Esta sala ha sostenido que la privación del uso de importa
siempre un perjuicio que es posible presumir, en la medida que el automotor
constituye para el damnificado un bien de capital del que se ve privado por
causas que no le son imputables13. Esta imposibilidad de utilizarlo basta para
demostrar el daño porque en general no se tiene un automóvil sino para usarlo
y la indisponibilidad es índice suficiente de la necesidad de reemplazarlo,
salvo prueba en contrario que debe suministrar el demandado14.
En mérito de lo expuesto, teniendo en cuenta, asimismo, el
ahorro que importa el hecho de no tener que desembolsar los gastos propios de
la circulación del vehículo15, y el tiempo que insumirían las reparaciones, de
seis días hábiles, de acuerdo a lo informado por el perito ingeniero mecánico a
fs. 136, propongo confirmar esta partida (art. 165 del Código Procesal).
V. Intereses.
Surge de los fundamentos del fallo de este tribunal en pleno
en “Samudio de Martínez, Ladislaa c/ Transporte Doscientos Setenta S.A.
13
Zannoni, El daño en la responsabilidad civil, 2 ed., p. 270, citado en L.400.269, del 21/9/04; íd., L.
414.120, del 22/2/05
14
Zavala de González, Daños a los automotores, Ed. Hammurabi, Buenos Aires, 1989, p. 122
15
cf. C.N.Civ., esta sala, L. 400.269, del 21/9/04
Fecha de firma: 24/02/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
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s/daños y perjuicios”, que existen, al menos, dos modalidades para
indemnizar: a valores al tiempo del hecho o al de la sentencia. Las cuales se
corresponden, a su vez, con distintos tipos de tasa de interés, según contengan
o no un componente que contemple la pérdida del valor adquisitivo de la
moneda (ver respuesta al cuarto interrogante del plenario).
Ya sea que se presuma que el acreedor ha debido acudir al
circuito financiero -formal o informal- a fin de obtener lo que su deudor no le
ha entregado a tiempo, interpretando entonces que se trata del costo de
sustitución del capital adeudado, o que se entienda que debe reponerse la
utilidad que podría haber obtenido el reclamante de haber dado en préstamo
tal capital, como réditos dejados de percibir, la llamada tasa activa es la que se
encuentra en mejores condiciones de reparar el perjuicio generado por el
incumplimiento (ver nuestro voto con la Dra. Areán al tercer interrogante del
mencionado plenario Samudio).
Puesto que los importes establecidos en la sentencia por las
diversas partidas que progresan no constituyen valores históricos sino
actuales, estimo que se configura la salvedad prevista en la respuesta al cuarto
interrogante del mentado acuerdo plenario y debe aplicarse la tasa del 8%
anual desde el hecho hasta la sentencia de primera instancia y desde allí la tasa
activa. De lo contrario tendría lugar una superposición con el componente de
la tasa activa que contempla la pérdida del valor adquisitivo de la moneda16.
Este criterio se ve respaldado por lo sostenido recientemente
por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que estableció que cuando la
indemnización es fijada a valores actuales no resulta adecuada una tasa de
interés que incluya una compensación por la desvalorización de la moneda,
como es el caso de la tasa activa que aplica el Banco de la Nación Argentina17.
La decisión que postulo no se contrapone con la que surge
de aplicar la normativa del Código Civil y Comercial de la Nación (art. 768),
que si bien no contempla en su letra la facultad judicial de fijar intereses, ha de
ser integrada con los arts. 767, 771, 1740 y 1748 (cf. art. 2 del mismo cuerpo
legal) y con el deber de los jueces de resolver -con razonable fundamento- los
asuntos que les sean sometidos a su jurisdicción (art. 3 del nuevo código de
16
Ver también lo expresado por esta sala en L.170.074, del 21/6/95, con voto preopinante del Dr. Bellucci; lo
sostenido por la Dra. Areán y quien habla en nuestro voto conjunto en el aludido fallo del tribunal en pleno y
lo dicho recientemente en el expte. 9605/16, del 3/6/19, con voto preopinante del Dr. Polo Olivera
17
CSJN en “Barrientos, Gabriela Alexandra y otros c/ Ocorso, Damián y otros s/ daños y perjuicios” n°
28.577/2008/1/RH1, del 15/10/2024.
Fecha de firma: 24/02/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA
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fondo y art. 163, inc. 6, del Código Procesal), conforme con la idea de contar
con “mayor flexibilidad a fin de adoptar la solución más justa para el caso”18.
VI. Conclusión
En mérito de lo expuesto, después de haber examinado las
argumentaciones y pruebas conducentes, propongo al acuerdo modificar
parcialmente la sentencia de grado para establecer $ 2.500.000 por
incapacidad sobreviniente, $ 1.400.000 por daño moral y confirmarlo en lo
demás que decide y fue materia de agravios no atendidos; con costas de esta
instancia a los emplazados, en virtud de la naturaleza resarcitoria del reclamo
(art. 68 del Código Procesal).
El Señor Juez de Cámara Doctor Gastón M. Polo Olivera
votó en el mismo sentido por razones análogas a las expresadas en su voto por
el Doctor Carlos A. Carranza Casares. Con lo que terminó el acto.
Buenos Aires, de febrero de 2025.
Y VISTOS:
Por lo que resulta de la votación de que instruye el Acuerdo
que antecede, SE RESUELVE: I. Modificar parcialmente la sentencia de
grado para establecer $ 2.500.000 por incapacidad sobreviniente, $ 1.400.000
por daño moral y confirmarlo en lo demás que decide y fue materia de
agravios no atendidos; con costas de esta instancia a los emplazados. II. En
atención, a la calidad, extensión y mérito de la labor profesional desarrollada y
conforme lo establece el art. 279 del Código Procesal, corresponde adecuar los
honorarios regulados en la sentencia de primera instancia al nuevo monto del
proceso y a lo establecido por los arts. 15, 16, 19, 20, 21, 22, 24, 29, 51, 52, 54
y 56 y conc. ley 27.423. En consecuencia, se regulan los honorarios de los
letrados apoderados de la parte actora, Dres. Leonardo Javier Pérez Rachel,
por su labor en las tres etapas del proceso, en 35,23 UMA, equivalentes a
$2.340.541 (Pesos dos millones trescientos cuarenta mil quinientos cuarenta y
uno) y Matías Iván Mazzuca, por su participación en la audiencia preliminar
en 2,5 UMA, equivalentes a $166.090 (Pesos ciento sesenta y seis mil
noventa). Asimismo, se regulan los honorarios del letrado apoderado de la
demandada y la citada en garantía, Dr. Gustavo Javier Valdés, por su labor
18
Fundamentos del Anteproyecto, C.N.Civ., esta sala CIV/11380/2010/CA1 del 18/8/2015,
CIV/64233/2008/CA1 del 21/9/15, Civ.88.413/2010 del 2/11/15 y Civ 28.522/2009/CA1 del 30/12/15.
Fecha de firma: 24/02/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
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en las primeras dos etapas del proceso, en 24,02 UMA, equivalentes a
$1.595.659 (Pesos un millón quinientos noventa y cinco mil seiscientos
cincuenta y nueve). Por los trabajos de alzada se establecen los honorarios del
Dr. Pérez Rachel en 11,32 UMA, equivalentes a $752.053 (Pesos setecientos
cincuenta y dos mil cincuenta y tres) y los del Dr. Valdés en 7,2 UMA,
equivalentes a $478.340 (Pesos cuatrocientos setenta y ocho mil trescientos
cuarenta). En atención a la calidad, mérito y eficacia de la labor pericial
desarrollada en autos, a lo normado por los arts. 10, 13 y conc. de la ley
24.432 y art. 21 y conc. de la ley 27.423, y a la adecuada proporción que
deben guardar los honorarios de los expertos con los de los letrados
intervinientes (Fallos: 314:1873; 320:2349; 325:2119, entre otros), se
establecen los honorarios de los peritos: ingeniero mecánico Juan Carlos
Iervasi y médica Ayelén Gabriela Pucci, en 5,72 UMA, equivalentes a
$379.732 (Pesos trescientos setenta y nueve mil setecientos treinta y dos) para
cada uno. Asimismo, se establecen los honorarios del mediador interviniente,
Carlos Guillermo Renis, en 20 UHOM, que equivalen a la suma de $193.400
(Pesos ciento noventa y tres mil cuatrocientos) (ap. f, del dec. Dcto-2024-287-
apn-pte). III. Devueltas que sean las actuaciones se proveerá lo pertinente a
fin de lograr el ingreso de la tasa judicial (arts. 13 y conc. de la ley 23.898).
IV. Se deja constancia que la publicación de esta sentencia se encuentra sujeta
a lo establecido por el art. 164, segundo párrafo, del Código Procesal.
Regístrese, notifíquese a las partes en el domicilio electrónico denunciado,
conforme lo dispone la ley 26.685 y acordadas 31/11 y 38/13 de la CSJN,
oportunamente cúmplase con la acordada 24/13 de la Corte Suprema de la
Nación y devuélvanse.- La vocalía n° 19 no interviene por hallarse vacante
(art. 109 RJN). CARLOS A. CARRANZA CASARES, GASTON M.
POLO OLIVERA. Jueces de Cámara.
Fecha de firma: 24/02/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
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