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Reflexiones Litúrgicas del 13 de Enero

El documento presenta las lecturas y reflexiones del sábado 13 de enero de 2024, destacando la figura de Saúl como el primer rey de Israel y su unción por el profeta Samuel. También se menciona la enseñanza de Jesús sobre la inclusión de los pecadores en su mensaje, simbolizada por su llamado a Leví. Se enfatiza la importancia del bautismo y la vida en Cristo, instando a los creyentes a crecer en su fe y a vivir de acuerdo con la naturaleza divina que han recibido.

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Reflexiones Litúrgicas del 13 de Enero

El documento presenta las lecturas y reflexiones del sábado 13 de enero de 2024, destacando la figura de Saúl como el primer rey de Israel y su unción por el profeta Samuel. También se menciona la enseñanza de Jesús sobre la inclusión de los pecadores en su mensaje, simbolizada por su llamado a Leví. Se enfatiza la importancia del bautismo y la vida en Cristo, instando a los creyentes a crecer en su fe y a vivir de acuerdo con la naturaleza divina que han recibido.

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me/lectiodivinadiaria

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SÁBADO 1️3 DE ENERO DE 2024.

Sábado de la I semana del tiempo ordinario feria // Misa de la feria, prefacio


común.

1️ª Lectura: 1️Sm 9,1️-4.1️7-1️9;1️0.1️a; Salmo: Sal 20; Evangelio: Mc 2,1️3-1️7.

UN PLURALISMO LEGÍTIMO

Los deuteronomistas eran un grupo de sacerdotes judíos que volvieron a Jerusalén


después del exilio y salvaron el monoteísmo en medio de una nación poblada por
paganos deportados a ella por los nuevos dominadores, Asiria y Babilonia. Estos
deuteronomistas dieron la forma final a gran parte del Antiguo Testamento (del libro
de Deuteronomio a 2 Re 25) y se distinguieron por aceptar a Jerusalén como el
único lugar legítimo para adorar a Dios. Parece que no han notado que, en nuestra
primera lectura, el profeta Samuel hace sacrificios no en Jerusalén, sino en un
santuario local o altozano (v. 1️2 implicado en v. 1️7), porque no han corregido este
error. Revela que había un cierto pluralismo en Israel. Hoy un cierto pluralismo es
también legítimo en la Iglesia.

San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia memoria libre // Misa de la memoria,


prefacio común o de los santos pastores.

San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia, que fue elevado a la sede de Poitiers, en
Aquitania (hoy Francia), en tiempo del emperador Constancio, quien había
abrazado la herejía arriana, y luchó denodadamente en favor de la fe nicena acerca
de la Trinidad y de la divinidad de Cristo, siendo desterrado, por esta razón, durante
cuatro años a Frigia. Compuso unos comentarios muy célebres sobre los Salmos y
sobre el evangelio de san Mateo.

LITURGIA DE LAS HORAS: de la feria o de la memoria.

Después de las 4:00 p.m.

II Semana del Tiempo Ordinario.

Misa Vespertina del II Domingo del Tiempo Ordinario.

LITURGIA DE LAS HORAS: TOMO III; SEMANA II DEL SALTERIO; I Vísperas


del domingo.
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PRIMERA LECTURA

Éste es Saúl, el hombre que gobernará a mi pueblo.

Del primer libro de Samuel: 9,1️-4.1️0.1️7-1️9; 1️0, 1️

Había un hombre de la tribu de Benjamín, llamado Quis. Era de gran valor. Tenía un
hijo llamado Saúl, joven y de buena presencia. Entre los israelitas no había nadie
más apuesto que él. Era el más alto de todos y ninguno le llegaba al hombro. Un
día se le perdieron las burras a Quis y éste le dijo a su hijo Saúl: “Toma contigo a
uno de los criados y vete a buscar las burras.” Recorrieron los montes de Efraín y
la región de Salisá, pero no las encontraron; atravesaron el territorio de Saalín y no
estaban allí; después, la tierra de Benjamín y tampoco las hallaron. Entonces se
dirigieron a la ciudad donde vivía Samuel, el hombre de Dios. Cuando Samuel vio a
Saúl, el Señor le dijo: “Éste es el hombre de quien te he hablado. Él gobernará a mi
pueblo.” Saúl se acercó a Samuel, que se encontraba en la puerta de la ciudad, y le
dijo: “Indícame, por favor, dónde está la casa del vidente.” Samuel le respondió: “Yo
soy el vidente. Sube delante de mí al lugar sagrado y quédate a cenar conmigo.
Mañana temprano te despediré, después de decirte todo lo que está en tu corazón.”
Al día siguiente, muy temprano, Samuel tomó el cuerno donde guardaba el aceite y
lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Después lo besó y le dijo: “El Señor te ha
ungido como jefe de Israel, su pueblo. Tú reinarás sobre el pueblo del Señor y lo
librarás de los enemigos que lo rodean.”

COMENTARIO

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Esta segunda escena contempla el liderazgo de Saúl sobre Israel como querido por
Dios; evita hablar del reinado, solo al final (1️0,1️6) aparece esta palabra, y más bien
menciona al jefe que gobernará sobre Israel. Es una hermosa narración que relata
la vocación de un joven de cualidades excepcionales que, yendo a buscar las burras
de su padre, se encuentra de improviso con lo que después se convertirá en un
reino. El relato está articulado en cuatro jomadas, dejando la tercera para la unción
de Saúl como jefe, tal como lo había ordenado el Señor. La unción como jefe se ve
como un acto liberador de Dios en favor de su pueblo, como lo fue el éxodo (Éx.
3,7-9). Los signos que da Samuel a Saúl tienen su sentido: Saúl es ungido por
Samuel sin ningún testigo; después encuentra sucesivamente a dos personas,
luego a tres y, finalmente, a una comunidad de profetas; como a ellos, también a
Saúl le invadirá el espíritu divino. Ya desde que se había despedido de Samuel, Dios
había transformado el corazón de Saúl.
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SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 20, 2-3. 4-5. 6-7.

R/. DE TU PODER, SEÑOR, SE ALEGRA EL REY.

De tu poder, Señor, se alegra el rey, se alegra con el triunfo que le has dado. Le
otorgaste lo que él tanto anhelaba, no rechazaste el ruego de sus labios. R/.

Lo colmaste, Señor, de bendiciones, con oro has coronado su cabeza. La vida te


pidió, tú se la diste, una vida por siglos duradera. R/.

Tu victoria, Señor, le ha dado fama, lo has cubierto de gloria y de grandeza. Sin


cesar le concedes tus favores y lo colmas de gozo en tu presencia. R/.

COMENTARIO

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Siendo el rey un «mesías», es tipo del futuro Mesías, y por eso este salmo cobra
nuevo sentido aplicado o transportado a Cristo. Batallas y victorias se refieren a un
orden más profundo y más alto. La «victoria» es victoria sobre la muerte para una
vida «sin término», «colmada de gozo», junto al Padre. Cristo, rey ya glorioso, se
muestra a favor de su pueblo, que es la Iglesia, y los cristianos piden que destruya
los ataques humanos contra su plan de salvación. La Iglesia invita de nuevo a su
Señor a que se levante para protegerla, y de nuevo canta himnos a su Señor.

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EVANGELIO

No he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores.

Del santo Evangelio según san Marcos: 2, 1️3-1️7

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a caminar por la orilla del lago; toda la
muchedumbre lo seguía y él les hablaba. Al pasar, vio a Leví (Mateo), el hijo de
Alfeo, sentado en el banco de los impuestos, y le dijo: “Sígueme.” Él se levantó y lo
siguió. Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y
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pecadores se sentaron a la mesa junto con Jesús y sus discípulos, porque eran
muchos los que lo seguían. Entonces unos escribas de la secta de los fariseos,
viéndolo comer con los pecadores y publicanos, preguntaron a sus discípulos: “¿Por
qué su maestro come y bebe en compañía de publicanos y pecadores?” Habiendo
oído esto, Jesús les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico,
sino los enfermos. Yo no he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores.”

COMENTARIO

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Llama a Leví: comparte la mesa con pecadores. Los recaudadores de impuesto o


publicanos eran considerados renegados religiosa y políticamente y, por tanto,
pecadores e impuros. Con el llamado de Leví, Jesús rompe las barreras de la Ley y
hace realidad la universalidad del Evangelio. El levantarse, después de estar
sentado, representa la ruptura que hace Leví con su pasado y el compromiso con
una nueva vida. La casa es símbolo de la nueva comunidad (banquete mesiánico)
de la que hacen parte los llamados. Jesús es el centro de la comunidad. Los letrados
de los fariseos pensaban que los publicanos no podían ser salvados porque no
sabían cuánto habían robado y por tanto cuánto debían restituir. Jesús en cambio,
médico de Dios, promulga que cuando hay cambio de conciencia y de vida, todos
son invitados al banquete del reino.

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MEDITACIÓN

VIVIR EN CRISTO.

«Señor, robustece nuestra unión con vida divina del que ha querido asumir nuestra
naturaleza humana» (MR).

1️. «En verdad, en verdad te digo, si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede
entrar en el Reino de Dios» (Jn 3, 5). A Dios y a su reino no se llega sino por medio
de Cristo e incorporados a él; esta incorporación se efectúa por medio del agua y
del Espíritu Santo el día feliz del bautismo. Decía Jesús a Nicodemo: «Es necesario
que nazcáis de nuevo» (ib. 7); y se trata en verdad de un nacimiento nuevo, porque
el bautismo infunde en el hombre un germen nuevo de vida, participación de la vida
divina. «Por el sacramento del bautismo... el hombre se incorpora realmente a Cristo
crucificado y glorioso y se regenera para el consorcio de la vida divina» (UR 22).
Antes del bautismo tiene una vida meramente humana, después del bautismo queda
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hecho partícipe de la vida divina, de la vida de Cristo. «Cuantos en Cristo fuisteis


bautizados, escribe San Pablo, de Cristo fuisteis revestidos» (Gál 3, 27). No se trata
de un revestimiento exterior, sino interior, de una realidad vivificante que se adhiere
al ser íntimo del hombre y lo transforma tan profundamente que se hace en Cristo
«una nueva creatura» (2 Cor 5, 1️7), «nacida no de la carne sino del Espíritu, no de
la sangre... ni de la voluntad del hombre, sino de Dios» (Jn 1️, 1️3). «¿O es que
ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, en su muerte fuimos
bautizados? Consepultados, pues, fuimos en él por el bautismo en orden a la
muerte, para que, como fue Cristo resucitado de entre los muertos..., así también
nosotros en novedad de vida caminemos» (Rom 6, 3-4). Nacidos, regenerados en
Cristo, los creyentes deben vivir en él una vida nueva, semejante a la suya. Y como
Cristo «murió de una vez para siempre al pecado», es decir, destruyó con la muerte
los pecados de los hombres, así también vosotros, exhorta el Apóstol, haceos
cuenta que estáis muertos para el pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús».
La vida en Cristo Jesús exige morir definitivamente al pecado: «El pecado no ha de
dominar sobre vosotros» (ib. 1️0-1️4).

2. «Por el misterio de esta agua y de este vino seamos hechos consortes de la


divinidad de quien se dignó hacerse partícipe de nuestra humanidad» (MR). Esta
fórmula que el sacerdote repite en cada misa expresa la maravillosa realidad
derivada del bautismo, mediante la cual todo bautizado es admitido a participar en
la vida divina de Cristo. Pero este don totalmente gratuito, exige correspondencia.
«Reconoce, cristiano, tu dignidad, exclama S. León Magno, y ya que has venido a
ser partícipe de la naturaleza divina, no vuelvas con una conducta indigna a la
antigua abyección. Recuerda de qué Cabeza y de qué Cuerpo eres miembro» (Sr
21️, 3).

Todo lo que es pecado, defecto o infidelidad voluntaria deshonra a Cristo nuestra


Cabeza, contrista al Espíritu Santo que habita en nosotros. Pero el cristiano
auténtico no puede contentarse con evitar el pecado; debe preocuparse de hacer
crecer en él la vida de Cristo. «El bautismo, en efecto, todo él tiende a conseguir la
plenitud de la vida de Cristo» (UR 22). No basta vivir en Cristo: es preciso que esa
vida sea plena, exuberante. En la vida natural el hombre crece aun sin el concurso
de su voluntad; pero en la vida de la gracia no es así. Si él no coopera, puede llegar
a quedarse en un estadio inicial a los veinte, treinta, cuarenta o cincuenta años de
su bautismo y luego de centenares de confesiones y comuniones. ¡Qué monstruosa
desproporción! Adultos y acaso viejos según la naturaleza, que continúan niños
según la gracia.

Es preciso crecer en Cristo, es preciso que Cristo crezca en todo creyente. La


palabra del Bautista indica el camino: «Él ha de crecer, yo menguar» (Jn 3, 30).

Tales son las exigencias del desarrollo de la vida de la gracia: hacer morir el propio
yo, el «hombre viejo», con sus malos hábitos, sus defectos y sus imperfecciones,
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para que en el bautizado crezca la vida de Cristo hasta llegar a la edad perfecta, «a
un desarrollo orgánico proporcionado a la plenitud de Cristo (Ef 4, 1️3).

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ORACIÓN

Oh Jesús, fuente de vida, haz que pueda yo beber de esa agua viva que brota de
ti, para que, después de haberte gustado, no tenga ya más sed sino de ti.
Sumérgeme toda en el abismo de tu misericordia; bautizame en la pureza de tu
muerte preciosa; renuévame en la sangre con que me has redimido. Purifica en el
agua que mana de tu corazón sacratísimo cualquier mancha con que haya podido
empañar la inocencia bautismal. Lléname de tu Espíritu y poséeme toda en la
pureza del cuerpo y del alma. (Santa Gertrudis. Ejercicios, 1️).

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CONTEMPLACIÓN

¡Oh Dios y Señor mío! Al que Vos habéis levantado y él ha conocido cuán
miserablemente se perdió por ganar un breve contento y está determinado a
contentaros siempre, y ayudándole vuestro favor, pues no faltáis. Bien de mi alma
a los que os quieren, ni dejáis de responder a quien os llama, ¿qué remedio, Señor,
para poder después vivir, que no sea muriendo con la memoria de haber perdido
tanto bien como tuviera estando en la inocencia que quedó del bautismo? La mejor
vida que puede tener es morir siempre con este sentimiento... Señor mío, parece
que tengo olvidadas vuestras grandezas y misericordias, y cómo vinisteis al mundo
por los pecadores, y nos comprasteis por tan gran precio, y pagasteis nuestros
falsos contentos con sufrir tan crueles tormentos y azotes...

Muera ya este yo, y viva en mi otro que es más que yo, y para mí mejor que yo, para
que yo le pueda servir. Él viva y me dé vida; él reine y sea yo su esclava, que no
quiere mi alma otra libertad. (Santa Teresa de Jesús. Excl. 3,1️7).

Hay gente que es incapaz de entender la misericordia.

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