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El documento analiza la evolución de la pena de muerte desde la Ilustración hasta la Revolución Industrial, destacando la obra de Cesare Beccaria que aboga por castigos más humanos y la reforma del sistema penitenciario. Se argumenta que la pena capital ha perdido relevancia y eficacia como disuasivo del crimen, evidenciado por estadísticas que muestran que su abolición no incrementa la criminalidad. Además, se discuten las falacias del retribucionismo y el riesgo de errores judiciales en la imposición de la pena de muerte, subrayando la necesidad de un enfoque más humano en el derecho penal.

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El documento analiza la evolución de la pena de muerte desde la Ilustración hasta la Revolución Industrial, destacando la obra de Cesare Beccaria que aboga por castigos más humanos y la reforma del sistema penitenciario. Se argumenta que la pena capital ha perdido relevancia y eficacia como disuasivo del crimen, evidenciado por estadísticas que muestran que su abolición no incrementa la criminalidad. Además, se discuten las falacias del retribucionismo y el riesgo de errores judiciales en la imposición de la pena de muerte, subrayando la necesidad de un enfoque más humano en el derecho penal.

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La pena de muerte

La Ilustración

A mediados del siglo XVIII aparece la Ilustración, y con ella se cuestiona el curso que sigue el Derecho penal.
Dejaremos para otro artículo los postulados de este movimiento, o el pensamiento de sus personajes
principales.

Lo aquí relevante es que, inspirada en algunos de los pensadores de la Ilustración, acaba surgiendo la obra
«De los delitos y las penas», por Cesare Beccaria.

Por medio de este ensayo jurídico, el autor italiano lucha contra la arbitrariedad de los órganos judiciales,
defiende el principio de legalidad y aboga por castigos humanos, proporcionales e iguales para todos los
ciudadanos.

Evidentemente, estamos simplificando enormemente el contenido transmitido por C. Beccaria. Lo que aquí
nos interesa resaltar es que de esta obra resultan grandes cambios en el Derecho penal, que redundan en una
mayor humanización de las penas.

En más o menos la misma época aparece John Howard, cuyo papel en la reforma penitenciaria europea ya ha
sido comentado en otro artículo. Este británico denunciaría la crueldad y la falta de humanidad de las cárceles
de su tiempo, y daría pie a grandes cambios en el sistema penitenciario.

Por qué esto es relevante: las cárceles se vislumbran cada vez más como una alternativa viable a la pena
capital, lo cual resta clientes a este último recurso.

Además, con todo lo dicho, vemos que la visión que se tiene de la pena de muerte es cada vez peor, y el empleo
que se le da es cada vez menor. Además, con la popularización de la guillotina, las torturas previas
desaparecen.

La Revolución Industrial

Contando con una breve introducción, es necesario apuntar lo que podría considerarse como uno de los
eventos de mayor relevancia en esta cronología: la Revolución Industrial.

Como es sabido, uno de los principales efectos de este acontecimiento es la migración de inmensas masas
hacia núcleos urbanos. Núcleos no preparados para absorber tantas personas. Así, las grandes ciudades
devienen centros de pobreza y, consiguientemente, de criminalidad.

La pena capital ya no se puede seguir aplicando de la misma forma que hasta entonces, o el Estado estaría
ensangrentándose las manos con la muerte de miles y miles de personas.

En palabras de García (1979:10):

«La Europa del tránsito: grandes guerras, terribles y devastadoras expediciones militares, hambre y
desolación, grandes masas humanas que deambulan de una ciudad a otra, cuya miseria es muy superior a su
maldad y, en fin, personas errantes en número tan elevado que, en cualquier caso, eran demasiadas para
ahorcarlas a todas».

El mismo autor concluye que, ante semejante panorama, «el encierro se revela así como el gran invento
social».

Reformas de los Códigos Penales

Para concluir con este apartado debe ser mencionado un último aspecto de relevancia: las reformas de los
Códigos Penales, como consecuencia de los movimientos y ocurrencias explicadas.
Se reduce substancialmente el número de delitos castigados con la muerte. Así, por ejemplo, en Gran Bretaña
se pasa de aprox. 300 tipos delictuales penados con la soga, a solo 4 (a principios del siglo XX) de los cuales
solo 1 es realmente aplicado (el asesinato).

Dicho esto, veremos ahora algunos de los principales argumentos usados para defender la imposición de la
pena capital o pena de muerte:

La pena de muerte como ejemplo

Se dice que imponer la muerte como castigo frente a las infracciones más graves da ejemplo o intimida a
quienes podrían cometer actos similares.

No existen motivos para creer que pueda servir como ejemplo

El principal contraargumento lo expone con toda claridad Barbero (1964):

«Se nos permita observar que la existencia de la pena de muerte no impidió que esos mismos sujetos
realizaran las conductas que les llevaron a la condena».

Quien comete el acto penado no acostumbra a ser un sujeto anómalo destinado al crimen. Por lo general, se
trata de individuos que tienen la percepción de encontrarse en una situación «sin salida», o que se dejan llevar
por la pasión o un arrebato momentáneo (Barbero, 1964).

A modo de conclusión, normalmente el condenado es un sujeto que en el momento de actuar no se detuvo a


calcular las consecuencias en las que derivarían sus actos.

Albert Camus, además, nos hace ver que si de verdad lo pretendido con la pena de muerte es «dar ejemplo»,
no tiene ningún sentido que las ejecuciones se lleven a cabo a puerta cerrada, dentro de las cárceles o fuera
de la vista del público.

No se puede esperar que este castigo condicione la conducta del criminal en potencia, si este no es capaz de
imaginar la naturaleza horrífica de este castigo.

No se tiene en cuenta la certeza de la pena

La imposición de una pena muy grave, en mayor o menor medida, tiene algún efecto intimidatorio. Ahora bien,
la severidad sin certeza de imposición anula toda posibilidad de intimidar.

Si uno comete un crimen castigado con la muerte pero sabe con toda seguridad que no será descubierto, ¿por
qué iba a preocuparse del castigo estatal?

Barbero Santos apunta (y cabe mencionar que es un dato de 1964 y no queda del todo claro cuál es la fuente)
que los países que emplean la pena de muerte solo acaban ejecutando entre un 8% y un 10% de los asesinos
(Barbero, 1964).

En otras palabras: quien comete un homicidio tiene un 90% de probabilidades de que no se le imponga la pena
de muerte.

Valga esta explicación como un mero complemento a lo desarrollado. Como ya ha sido explicado, exista la
certeza que exista, el condenado directamente no llega a plantearse que su acto vaya a tener consecuencia
alguna.

No se ha demostrado este efecto intimidatorio

Camus saca a relucir un dato que se nos ha antojado curioso y de interés suficiente como para querer
integrarlo entre estas líneas.
El escritor francés extrae, de una lectura de Koestler, un estudio llevado a cabo en relación con la ejecución
de ladrones carteristas.

Del estudio, se lee que de 250 ahorcados, 170 habían asistido personalmente a «una o dos ejecuciones
capitales» (Camus, 1960:127).

O sea, que aprovechaban el gentío para realizar el mismo acto por el cual se estaba colgando, delante suyo, a
un compañero carterista.

García Valdés (1979:34) saca a relucir un dato semejante. En referencia a estadísticas inglesas del siglo XIX,
apunta que «la inmensa mayoría de los sentenciados a muerte eran personas que, con anterioridad, habían
asistido a una ejecución capital».

A mayor abundamiento, los datos de criminalidad de los países antes y después de abolir la pena capital,
demuestran claramente que el mantenimiento o no de este castigo no afecta en absoluto a los índices del
crimen.

No solo no incrementan, sino que se han llegado a ver, incluso, pequeñas reducciones.

En un sentido semejante, un estudio de Thorsten Sellin (EEUU, 1959), concluyó con que no había diferencias
entre las curvas de criminalidad de los Estados que eran abolicionistas y de los que no. Todo ello analizando
Estados con poblaciones y condiciones económico-sociales parejas (Barbero, 1964).

Ni siquiera los verdugos se dejan intimidar por la pena de muerte

En «A handbook on hanging», Charles Duff detalla varios de los ahorcamientos más relevantes de la historia,
y explica la «ciencia» o «arte» detrás de la soga y el ancla (una de las formas de simbolizar el ahorcamiento),
así como el papel del verdugo.

Charles Duff, curiosamente, es un escritor irlandés cuyo mayor trabajo se centra en la redacción de libros de
aprendizaje de idiomas. La obra mencionada, muy probablemente, fue escrita con un tono satírico y de humor.
Ahora bien, ello no quita que esté muy bien documentada.

C. Duff, al tratar la ejemplaridad de la pena de muerte, hace referencia a más de un verdugo que, después de
haber efectuado decenas o centenares de ejecuciones, acabó siendo, también, ejecutado.

Sin perder su lenguaje satírico, dice (citamos):

Hespel, «un verdugo que renegó deplorablemente de su oficio cuando se convirtió a su vez en asesino. Un día
(fuera de sus horas de trabajo) cometió un homicidio realmente artístico».

«Cualquiera habría pensado que con toda su experiencia en el patíbulo como elemento disuasorio, él jamás
habría cometido semejante delito. Porque, como sabemos, la pena de muerte disuade, y él había contribuido
a infligirla en incontables ocasiones».

«Su acto fue, en verdad, la apoteosis de la idiotez. Quizá se distrajo por un momento y pensó que llevaba en el
bolsillo la autorización legal para matar; si fue así, su distracción lo metió en un grave aprieto».

«Lo ejecutaron, como correspondía, por su estupidez» (Duff, 1983:80).

En el mismo sentido:

«El Estado interpreta la pena de muerte como un arma de disuasión contra el asesinato. Como prueba de su
poder disuasorio tenemos en Inglaterra un promedio de 150 asesinatos por año. En EUA tienen miles».
«Si, como creen algunos especialistas en lógica, la horca es una arma disuasoria contra el asesinato, ¿cómo
se explica que al verdugo señor John Price lo hayan colgado por asesinato el 31 de mayo de 1718?» (Duff,
1983:80).

Naturalmente, el camino que hayan recorrido algunos verdugos no rechaza, de forma necesaria, el carácter
intimidatorio de la pena. Existen varios argumentos más en contra del carácter preventivo de la pena capital.

La pena capital o de muerte ha sido empleada durante siglos

El argumento de la supervivencia histórica

Dice Rocco (Rocco, cit. por Barbero, 1964):

«La Historia nos muestra que la pena de muerte fue la pena por excelencia en el mundo oriental, en el mundo
griego, en el mundo romano…».

Se defiende la pena capital haciendo una alusión a la presencia que ha tenido a lo largo de la historia. Si ha
tenido —y sigue teniendo— una vida tan larga, es porque es necesaria. Un argumento cuyo fundamento lógico
es más bien falaz.

No aporta ningún dato de valor

Lo cierto es que este argumento no aporta ningún dato verificable o ninguna razón de peso a favor de la pena
capital.

Tal y como anota Barbero Santos, también se creyó durante siglos que el Sol giraba alrededor de la Tierra. Si
aceptamos la validez de este argumento, ¿nosotros también deberíamos creer que el Sol gira alrededor de la
Tierra? (Barbero, 1964).

A esto, se pueden añadir tres contraargumentos más:

1) El argumento histórico omite mencionar poblaciones que en la mayor parte de su historia no han llegado a
emplear la pena de muerte (Barbero, 1964).

2) Se trata de un argumento de doble filo, porque del mismo modo que se puede afirmar el amplio uso de la
pena muerte, también se pueden señalar las «hecatombes sangrientas de vidas humanas sacrificadas a
través de los tiempos y los países» (Barbero, 1964).

De hecho, Carlos García Valdés detalla algunas de las arbitrariedades y abusos que a lo largo de la historia
han caracterizado la pena capital. Por ejemplo: si una prostituta pedía matrimonio al criminal que iba de
camino a ser colgado, se le perdonaba. Si la soga se rompía tres veces también se otorgaba el perdón. Las
formas de imponer la muerte, asimismo, eran de una dureza terrible e iban precedidas de largas torturas
(García, 1979:5-7).

Y con todo ello ni siquiera se hace referencia al infinito catálogo de delitos por los que se podía condenar a
muerte. En la mayoría de casos eran actos totalmente absurdos, apenas merecedores de una sanción
administrativa.

3) Por último, sea anotado que la larga historia de la pena de muerte no ha permitido observar una disminución
en el crimen. En otras palabras, que la delincuencia no haya sido erradicada es una muestra más de que la
pena capital es totalmente ineficaz (García, 1979:30).

La pena de muerte permite imponer castigos retributivos


El retribucionismo es una escuela penológica que trata de explicar cuál es la finalidad del castigo estatal. La
teoría retributiva se basa que la pena restablece la justicia o el Derecho cuando es igual de severa que el daño
causado.

Es decir, que se restablece el desbalance causado por el mal a través de la imposición de otro mal, el cual se
gradúa en función del daño causado.

En efecto, la idea es muy similar a la Ley del Talión. Una especie de «ojo por ojo, diente por diente».

Dicho esto, podría tratar de justificarse un «muerte por muerte»: si una persona, en uso de su libre albedrío y
a sabiendas de las consecuencias que sus actos tienen, opta por matar a otra, es justo y correcto que muera
por ello.

Problemas con el retribucionismo

Se trata de un argumento bastante sólido, lo que no impide detectar un error esencial: el retribucionismo
puede ser criticado por una infinidad de flancos.

1) La idea del merecimiento y la proporción entre daño causado y pena impuesta.

En primer lugar, el retribucionismo no determina cómo resolver ciertas complicaciones. En los casos de
violación, por ejemplo, ¿qué sugeriría hacer? Además, uno se debe preguntar si lo justo es muerte por muerte
o, en realidad, muerte por cadena perpetua. Es decir, quizás se puede hallar «lo merecido» a través de castigos
de equivalente gravedad, sin necesariamente imponer un mal exacto al causado.

En segundo lugar, la noción de proporcionalidad dista de ser concreta. Si, en contestación al punto anterior,
se prefiere la imposición de penas de prisión, ¿con cuántos años se debería castigar la pérdida de un ojo? En
base a un criterio estrictamente retributivo, si bien es posible saber que un año es insuficiente y que 20
demasiado, es imposible determinar con certeza si es más adecuado 10, 11 o 12.

Camus quizás no sea un experto retribucionista, pero acertaría al sostener que (Camus, 1960:135):

«parece tan excesivo castigar al incendiario prendiendo fuego a su casa como insuficiente castigar al ladrón
retirando de su cuenta bancaria una suma equivalente a su robo».

2) Dicho esto, existen varias críticas generales, como: que el retribucionismo se asienta en fundamentos
metafísicos (justicia), que es una suerte de venganza encubierta, que contestar a un mal con otro mal no
restablece nada, sino que empeora la balanza; que el libre albedrío no existe o se halla muy limitado, etc.

Sería injusto no apuntar que la mayoría de estas críticas han sido contestadas. Ahora bien, esta entrada no
puede embarcarse a exponer todos los argumentos y contraargumentos existentes. Si el lector tiene interés
en ello, probablemente quiera ojear la entrada Retribucionismo penal, donde se hace un análisis en mayor
profundidad.

El peligro del error judicial

No hace falta decir que un error en la imposición de la pena de muerte no solo es irreversible, sino que el daño
que causa es el mayor previsto por el ordenamiento jurídico. Supone la pérdida del bien jurídico más preciado:
el derecho a la vida.

Por lo tanto, tampoco hace falta decir que un castigo de esta magnitud de ninguna puede aceptar el más
mínimo margen de error.
Barnes y Teeters, en este sentido, han llegado a afirmar que el error judicial en las sentencias norteamericanas
alcanza el 50%. Wood-Waite, menos dramáticamente, apuntan que se producen errores en más del 11% de
sentencias en casos de asesinato —las que acaban conduciendo a la silla eléctrica— (García, 1979:32).

Se trata de datos algo, diríase, anticuados (fuente con casi 50 años). Son, al menos, indiciarios de la siguiente
afirmación: errores judiciales los hay, en mayor o menor medida.

Charles Duff (1983:119) amplía este argumento con la ayuda de un ejemplo. Habla de un caso en el que se
ahorcó a una mujer por envenenar a su marido. El perito había encontrado arsénico en cenizas dentro de la
casa, y ello dio pie a la fatal sentencia. Otro perito, cuando se enteró de las afirmaciones de su compañero,
corrió al tribunal: todas las cenizas llevan arsénico. El órgano judicial no quiso escuchar.

El delincuente no tiene la opción de enmendar sus errores

Con la muerte, el malhechor nunca tendrá la oportunidad de rectificar su camino. Nos permitimos citar, una
vez más, a Albert Camus (1957:153):

«No existen justos, solamente corazones más o menos pobres en justicia. Vivir, por lo menos, nos permite
saberlo y agregar a la suma de nuestras acciones un poco del bien que compensará, en parte, el mal que
hemos arrojado al mundo»
La inteligencia artificial

La directora general adjunta de la UNESCO para las Ciencias Sociales y Humanas, Gabriela Ramos, conversó
con Noticas ONU sobre los beneficios y riesgos de la Inteligencia Artificial y sobre la necesidad de regulación
y gobernanza del mundo digital.

Al referirse a la moratoria solicitada, Gabriela Ramos la consideró poco realista y explicó que el propósito de
esa petición coincide con lo que ha planteado la UNESCO desde hace dos años en su Recomendación sobre
la Ética de la Inteligencia Artificial.

La amplia entrevista comenzó con la definición del término.

Noticias ONU: ¿Cómo define la inteligencia artificial la UNESCO?

Gabriela Ramos: La inteligencia artificial es la capacidad que están adquiriendo las computadoras con base
en una disponibilidad mayúscula de datos de almacenamiento, de datos en la nube y de modelos
computacionales muy poderosos de realizar actividades que se acercan a la inteligencia humana. Son
capaces de producir análisis, reconocer patrones de comportamiento, hacer predicciones y
recomendaciones.

Estamos frente a una tecnología que, además, es muy difundida y afecta todos los rubros de nuestra vida. No
es un sector, no es una herramienta, es una tecnología que permea en todos los sectores, en toda la
economía, en toda la sociedad, muy, muy difundida, en todo el mundo.

UNESCO/Christelle Alix Gabriela Ramos, directora general adjunta de la UNESCO para las Ciencias Sociales
y Humanas.

Noticias ONU: ¿Cuál es la importancia que tiene y cuáles son los beneficios que nos aporta?

Gabriela Ramos: Es un apoyo fundamental para los objetivos en las empresas, en los gobiernos. Por ejemplo,
sin la inteligencia artificial, nunca hubiéramos podido elaborar cuatro vacunas del COVID, porque con la
capacidad de las computadoras pudimos hacer un análisis mucho más rápido del virus y tener análisis que a
los seres humanos nos hubieran tomado mucho más tiempo.

Lo mismo que en la descodificación de los genes. Hubiera tomado a los seres humanos años y años realizar
ciertos análisis, la velocidad con la cual esta tecnología está avanzando estos análisis es fundamental. Y
luego, nos sirve para manejar sistemas. Son tecnologías que optimizan y maximizan los procesos, mejoran los
procesos de manera que resultan mucho más eficientes y de ahí que, por ejemplo, uno tenga grandes
expectativas de que nos puedan ayudar con el cambio climático, nos pueden ayudar a manejar mejor el
sistema de alimentación mundial. Nos pueden ayudar a manejar mejor el consumo energético o planear la
cuestión de los desastres naturales, que ya lo están haciendo en la actualidad.

Hay una contribución fundamental que puede hacer esta tecnología, además de todo lo demás que nos ha
hecho la vida más fácil. Uno ya puede acceder al internet y tener muchas respuestas y tener muchos apoyos
y vivir una vida mucho más cómoda. Es muy impresionante lo que nos pueden dar y lo que nos han dado que
no se ve: optimizan y maximizan los sistemas bancarios y manejan los sistemas energéticos.

Noticias ONU: Tiene muchas ventajas, indudablemente; sin embargo, numerosos expertos en derechos
humanos y científicos, la propia UNESCO, han advertido de los riesgos que supone…

Gabriela Ramos: Lo que decimos en la UNESCO es que éste no es un debate tecnológico, porque mucha gente
quiere ver esto como un debate tecnológico, que tenemos que enfocarnos a las tecnologías, como si las
tecnologías nos cayeran del cielo y no fueran una hechura de nosotros, de los seres humanos.
La pregunta fundamental que nos tenemos que hacer en un mundo altamente desigual -que es uno de los
legados del modelo económico que hemos seguido, pero también del COVID, etcétera-, es si estas
tecnologías nos van a ayudar a reducir esas desigualdades o si las van a aumentar.

Con la información que tenemos hasta el momento, parecería que las están aumentando o al menos no están
siendo utilizadas para reducir las brechas porque tenemos la mitad de la población del mundo que, o no está
conectada a internet, o está conectada a un internet de baja calidad, o no tiene las competencias para utilizar
las tecnologías de una mejor manera. Ya sólo con eso hay que hacer un esfuerzo enorme para que no sea una
discusión de países con un nivel socioeconómico alto o mediano alto, sino que sea una discusión para todos.

Las tecnologías tienen el modelo económico en el cual se están desarrollando, están altamente
concentradas. El último reporte de Stanford nos indica que Estados Unidos y China desarrollan el 80% de
estas tecnologías. ¿Y qué es lo que sucede con ello? Que la falta de diversidad y de inclusión en el desarrollo
de las tecnologías arroja resultados discriminatorios, llegan al mercado con equipos de inteligencia artificial
que no son diversos, con ciertos sesgos, con ciertas formas de ver la vida, con bases de datos que no son
representativos.

Porque si la mitad del mundo no está conectado, los datos no son de todo el mundo, son de ciertos grupos
que pueden estar representados y los algoritmos pueden ser opacos y sesgados. Esto puede y ya está
causando daño. Lo hemos visto, por ejemplo, con las tecnologías de reconocimiento facial que fueron como
muy visibles, en donde tenían más problemas para reconocer gente de color oscura o mujeres, que hombres
blancos. ¿Y por qué? Porque se les entrenó así, los algoritmos son mecanismos para entrenar a las
computadoras a reconocer ciertos patrones. Si los patrones son de un hombre blanco de cierta región,
evidentemente está reproduciendo los sesgos más allá de la utilización negativa, y estoy hablando
simplemente de estos problemas inherentes que no tienen un objetivo negativo.

Cuando hablas de la utilización y la manipulación de los datos, la desinformación, y el objetivizar a la gente, o


el espionaje masivo, o la notación social o la manipulación neuro cognitiva, esos ya son problemas mayores,
pero también tienen que ver con una falta de regulación.

Para nosotros el tema no es la tecnología, es la sociedad y es la gobernanza de las tecnologías.

Unsplash/David von Diemar Las compañías de automóviles como Tesla usan cada vez más la inteligencia
artificial para el control de vehículos.

Noticias ONU: Precisamente, la UNESCO ha elaborado un marco ético para el uso de la inteligencia artificial.
¿Cuáles son las principales recomendaciones?

Gabriela Ramos: La principal recomendación es que nos aseguremos justamente que éste no sea un debate
tecnológico sino social, y que nos aseguremos de que las tecnologías tienen una dirección clara para
apoyarnos a nosotros, a nuestras sociedades, a los seres humanos, a tener resultados inclusivos y a construir
sociedades justas y pacíficas. Nuestra recomendación empieza con esa definición. El tema ético es como una
brújula donde el imperativo moral te dice cuándo tienes resultados dañinos, cuándo hay daño y cuándo no,
pero la definición más concreta de la recomendación es que las tecnologías deben promover y proteger los
derechos humanos y la dignidad humana.

Deben tener cuidado con su impacto carbónico, tienen que construir sociedades más justas y pacíficas y
tienen que evitar la discriminación. Esto es casi como decir: dejemos de estar pensando que esto es
solamente una cuestión comercial, o que esto se debe regir por cuestiones políticas, o que se debe regir por
otras consideraciones, esto se tiene que regir por los valores más importantes que hemos desarrollado como
seres humanos. Estos valores se tienen que traducir con algunos principios de transparencia, porque las
tecnologías son muy opacas. Para nosotros es importante tratar de lograr esa transparencia, esa rendición de
cuentas, lo que no es sencillo porque muchas veces las tecnologías reproducen y el desarrollador no tiene ni
idea. Nuestra recomendación dice sí, seguramente hay cajas negras y seguramente hay aprendizaje de las
máquinas, y ahora también de la tecnología generativa, evidentemente son palabras mayores, pero al final
siempre debe haber un ser humano que es responsable y por esto nuestra recomendación dice no a darle una
personalidad jurídica o legal a los desarrollos tecnológicos.

Si me han afectado en mis derechos humanos, yo tengo que saber quién fue y que me lo explique y buscar
resarcimiento y establecer el estado de derecho en línea. Nuestra recomendación la elaboró un grupo
multidisciplinario, al final fue adoptada por 193 países. Se trata de reenmarcar el debate y hacerlo un debate
de resultados en nuestras sociedades y no geopolítico o comercial, o de otras consideraciones.

Si me han afectado en mis derechos humanos, yo tengo que saber quién fue y que me lo explique y buscar
resarcimiento y establecer el estado de derecho en línea.

Noticias ONU: La recomendación la adoptaron 193 Estados, pero ¿qué me dice de las empresas, que son las
principales desarrolladoras de la inteligencia artificial y las que lucran con ella? ¿Qué respuesta tiene de ellas?

Gabriela Ramos: Las empresas siempre van a aprovechar cualquier espacio de libertad que se les otorgue.
Entonces, el hecho de que ahorita tengan este espíritu de autorregulación, y que también haya muchas de
ellas que están cabildeando para que no se adopten ninguna regulación, no quiere decir que el Estado esté
inerme y que los gobiernos no tengamos las herramientas para mejorar las cosas.

Aquí la única cuestión es que los gobiernos, y por eso esta recomendación se dedica a los gobiernos, adopten
regulaciones sólidas que creen los incentivos para que las empresas hagan inversiones sustentables, y así las
empresas van a cambiar su comportamiento porque no les va a quedar de otra.

No quiere decir que se deba hacer una cuestión impuesta de arriba hacia abajo, porque también hay que
hacerlo en una forma donde se invite a las empresas a que compartan sus puntos de vista, pero la
responsabilidad es de los gobiernos.

Los Estados crean una norma. Tienes una norma que las empresas tienen que seguir y les das la confianza,
pero si algo sale mal debe haber una adjudicación del daño y tiene que haber un resarcimiento.

Noticias ONU: ¿Y lo ha habido?

Gabriela Ramos: Sí, sí hay muchos, por supuesto que sí, cuando se puede adjudicar el daño. Pero eso requiere
de Estados capaces, de gobiernos capaces. Necesitamos invertir en las capacidades de los gobiernos, invertir
en instituciones que se establezcan para cumplir con este objetivo y tener funcionarios que entiendan cómo
funcionan las tecnologías y que puedan regularlas de una manera eficiente. Uno le tiene por qué pedir permiso
al sector privado.

Noticias ONU: Hay Estados que utilizan la inteligencia artificial para espiar a sus ciudadanos. En este caso,
¿dónde queda el marco regulatorio? ¿Hace falta un cuerpo internacional que lo regule o ante quién son
responsables y dónde se les puede imputar?

Gabriela Ramos: Creo que ahí también es una cuestión de responsabilidades. Lo interesante es que la
recomendación de la UNESCO hace muy claro el prohibir el marcaje social. Y hace muy claro prohibir el
espionaje masivo, que no es solamente entre gobiernos sino, como tú dices, tiene que ver también con los
ciudadanos.
Creo que ese es uno de los ámbitos más preocupantes y me agrada que lo abordes porque no hay mucha
gente que lo aborde y hay que difundirlo. Es muy preocupante porque estas tecnologías tienen una gran
capacidad de conocer quién eres, qué haces, que te gusta, a dónde vas, con quién sales, todo está registrado.
Si esto cae en manos autoritarias o dictatoriales puede ser muy peligroso, esto no es más que una razón más
para tener reglas que protejan los derechos humanos. ¿Qué vamos a hacer si uno de los países usa estas
tecnologías para hostigar a sus ciudadanos? Obviamente lo vamos a llamar porque firmaron nuestra
recomendación y uno asume que cuando firman este tipo de acuerdos internacionales, los van a cumplir.

Unsplash/Maxime Valcarce El incremento del número de datos es una herramienta clave para los avances en
la inteligencia artificial.

Noticias ONU: Como ciudadanos, ¿qué podemos hacer para que se respeten las recomendaciones?
¿Podemos ejercer algún tipo de presión o de vigilancia para que se respeten estas normas, para que se
respeten las recomendaciones y para que se respete la privacidad y los derechos humanos?

Gabriela Ramos: Yo les pediría a todos tus lectores que vayan con sus legisladores y les demanden, en
aquellos países que no tienen reglas muy claras o muy sólidas, para que desarrollen esas reglas y esas
instituciones.

Los ciudadanos deben demandar a sus gobiernos esa protección, es fundamental, porque es la única manera
de tener esta cultura. Por otro lado, como son los ciudadanos también quienes utilizan estas tecnologías, es
muy importante que sepan y que se informen de qué se trata. Nosotros vamos a lanzar un observatorio de la
de la ética de la inteligencia artificial. Va a ser una plataforma junto con el Alan Turing Institute y vamos a estar
trabajando con Thomson Reuters para informar a los periodistas y darles entrenamiento sobre la
recomendación de la ética, porque tenemos que hacerla contar y tenemos que lograr que se adopten las
regulaciones y las instituciones a nivel nacional, pero también para que los que los individuos estén más
conscientes y sepan de lo que se trata, eso de que aceptas cookies o no aceptas cookies es verdaderamente
obsoleto, tiene que actualizarse y tienen que darle toda la información al individuo.

Los ciudadanos nos podemos proteger, tener la conciencia, informarnos, proteger a nuestros niños, proteger
a nuestros jóvenes. Eso sí lo podemos hacer los ciudadanos.

Los ciudadanos nos podemos proteger, tener la conciencia, informarnos, proteger a nuestros niños, proteger
a nuestros jóvenes.

Noticias ONU: ¿Para cuándo podemos esperar ese observatorio?

Gabriela Ramos: El observatorio estará en unos meses más, dos o tres. Y ahí van a tener una gran cantidad de
análisis e información muy práctica respecto a qué hacer, qué no hacer y cómo entender estos desarrollos
tecnológicos, cómo tener conciencia de lo que puede tener un impacto negativo.

Noticias ONU: Recientemente, un grupo de expertos y de empresarios del sector tecnológico, más de mil,
fueron más allá de la petición que en septiembre de 2021 hizo la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para
los Derechos Humanos, para una moratoria de seis meses en la venta y uso de inteligencia artificial.
inteligenciaartificial¿Esto puede tener de verdad algún impacto o es solamente retrasar un proceso que ya
está en marcha o qué se puede conseguir en esos seis meses?

Gabriela Ramos: A mí no me parece que sea realista, pero tuvo la ventaja de que llamó la atención. La carta
dice: necesitamos una pausa para construir los mecanismos de gobernanza que puedan asegurarnos que
haya una utilización positiva de estas tecnologías. Lo puedes ver de dos maneras: o realmente puedes tener
la pausa y te apuras a desarrollar las instituciones y los marcos regulatorios, o simplemente te apuras a crear
los marcos regulatorios, que es lo que la UNESCO ha estado diciendo durante ya dos años desde que se
adoptó la recomendación.

Hay una coincidencia con este grupo de mil trabajadores, pero nosotros no pensamos que pueda haber una
pausa, lo que sí puede haber es una aceleración en la construcción de estas instituciones.

El lado positivo es que los países que ya estaban implementando la recomendación y trabajando con nosotros
para desarrollar estos marcos éticos, los están acelerando y muchos países que ni siquiera se estaban
acercando ya nos están hablando. Tenemos 40 países, al final de este año ya vamos a tener la evaluación del
impacto ético y esperamos que podamos lograr nuestro objetivo que es tener un marco de gobernanza de la
inteligencia artificial.

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