0% encontró este documento útil (0 votos)
8 vistas8 páginas

Educación Colonial en América (1492-1853)

El documento aborda la evolución de la educación en América desde el período colonial hasta la organización nacional, destacando las tensiones entre conquistadores e indígenas y la influencia de diferentes corrientes educativas. Se analizan las propuestas educativas de figuras como Belgrano, Rivadavia y Rosas, así como la pedagogía de la evangelización y la creación de instituciones educativas como universidades y colegios. La revolución de mayo de 1810 marcó un cambio hacia la educación popular y la formación del ciudadano en el nuevo contexto político.

Cargado por

librosbiologia1
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
8 vistas8 páginas

Educación Colonial en América (1492-1853)

El documento aborda la evolución de la educación en América desde el período colonial hasta la organización nacional, destacando las tensiones entre conquistadores e indígenas y la influencia de diferentes corrientes educativas. Se analizan las propuestas educativas de figuras como Belgrano, Rivadavia y Rosas, así como la pedagogía de la evangelización y la creación de instituciones educativas como universidades y colegios. La revolución de mayo de 1810 marcó un cambio hacia la educación popular y la formación del ciudadano en el nuevo contexto político.

Cargado por

librosbiologia1
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CLASE 2.

LA EDUCACIÓN, DEL PERÍODO COLONIAL A LA ORGANIZACIÓN


NACIONAL (1492-1853)
¡Hola a todas y todos!
Para entrar en tema...vamos a apelar a nuestros conocimientos históricos relacionados con
el período colonial, el revolucionario y el independentista, es decir, desde 1492 con la llegada
de los españoles a América, hasta la independencia de las colonias de sus metrópolis, durante
la primera mitad del siglo XIX.

Iniciando este recorrido, nos preguntamos:


 ¿Qué tensiones resultan de las acciones y las resistencias que se producen entre
conquistadores e indígenas? ¿Qué lugar se le adjudicó a la educación en el período
colonial?
 ¿Cuáles era las propuestas educativas de Belgrano, Rivadavia y Rosas? ¿Sus
concepciones de la educación eran clásicas, utilitarias y/o políticas? ¿Por qué?

La conquista del Nuevo Mundo


"En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en
América, descubrieron que vivían desnudos, descubrieron que existía el pecado, que
debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo..."
Eduardo Galeano “Los hijos de los días”

Entre los S. XV y XVlll Europa Occidental realizó diversos procesos de renovación económica,
social, política y cultural. Los europeos llegaron a un Mundo Nuevo. Desde entonces se comenzó
a hablar de la modernidad. Las expansión oceánica y, en consecuencia, la conquista de América
fueron algunos de los acontecimientos de esa época de transición, como también, el desarrollo
del comercio y el fortalecimiento de la burguesía; la ruptura de la unidad del cristianismo por
la Reforma Protestante; la consolidación de un tipo de Estado más poderoso; el surgimiento de
una forma de pensar más libre y el avance hacia una ciencia basada en la experimentación y
no en las creencias; la renovación de las artes y las letras – Renacimiento y Humanismo – y la
conversión del hombre en el centro y principal protagonista de esta sociedad de cambio. En el
siglo XVlll finalizó el proceso de transición del feudalismo al capitalismo.

La conquista del Nuevo Mundo marcó un punto de inflexión en la historia de nuestro


continente. Antes de ser invadidas y conquistadas, las sociedades amerindias atesoraban una
historia plurimilenaria que se remonta aproximadamente 20.000 años atrás. Los primeros
hombres y mujeres que habitaron el territorio americano formaron parte de contingentes
migratorios procedentes de Asia y Oceanía. Estos grupos ingresaron al continente a través del
estrecho de Bering o cruzando el Océano Pacífico. Desde entonces y hasta fines del siglo XV,
desarrollaron sus culturas sin mantener contacto alguno con el mundo europeo y asiático
(Arata, 2013:38). De las acciones y las resistencias que se producen entre conquistadores e
indígenas resultaron tres grandes tensiones:

 modernidad y colonialidad: La conquista de América desató dos procesos


contradictorios. Por un lado el “descubrimiento” como expresión del triunfo de los ideales
modernos y por otro lado, para los vencidos, la llegada del europeo representó un pachakuti,
es decir, un trastorno tiempo-espacio que desarticuló su visión y la forma en que se
relacionaban con el mundo. Desde este enfoque, la modernidad representó una forma de
1
imperialismo que generó vínculos coloniales, así el razonamiento que brinda esta perspectiva
es que, la modernidad no significó la superación de los vínculos coloniales, pues la conquista
fue concebida en la conciencia europea, que veía al continente como una gran extensión de
tierra de la que había que apropiarse y a sus habitantes como un pueblo al que había que
evangelizar y explotar.

 trasplante y exterminio: Según Gregorio Weinberg (1984) la conquista de América fue


posible gracias al trasplante de las instituciones europeas al Nuevo Mundo sosteniendo que los
conquistadores buscaron por distintos medios (culturales, religiosos, militares) edificar réplicas
de la sociedad que dejaron atrás. Algunos de ellos guardaban la esperanza de que en el Nuevo
Mundo el modo de vida europeo fuese mejorable.
Antes y durante el proceso de trasplante cultural, se produjo el exterminio de cientos de
miles de hombres y mujeres pertenecientes a las culturas amerindias y la desaparición de una
cosmogonía del mundo. Los pueblos de América habían desarrollado complejos dispositivos
para la transmisión cultural que fueron atacados, perseguidos y desmantelados por los
españoles.

 imposición y mestizaje: Otra versión de la conquista española señala que lo que tuvo
lugar durante este proceso fue la imposición “en bloque” de la cultura europea. Esta perspectiva
postula que todos los conquistadores entraron en contacto con los conquistados de modo
semejante ya que los animaban los mismos propósitos y perseguían las mismas finalidades,
sin embargo, muchos análisis demuestran que hubo diferentes formas de establecer contacto
entre europeos e indígenas.

Para imponerse, la matriz cultural hispánica debió efectuar reajustes frente al legado
cultural amerindio. Este contacto entre universos desencadenó mestizajes entre seres, saberes
e imaginarios de los continentes existentes. Aunque la imposición cultural existió, no debemos
olvidar que las formas de resistencia de los pueblos americanos produjeron cambios que
estaban fuera del proyecto social concebido por los españoles.

Sin embargo, lejos de desaparecer, las culturas amerindias resistieron la imposición del
conquistador entramando con la cultura impuesta. Las relaciones entre vencedores y vencidos
adoptaron la forma de mestizaje que enturbiaban los límites que las autoridades coloniales
trataron de mantener entre ambos universos.

La educación en el período colonial

En una relación profundamente asimétrica entre conquistadores y conquistados, nos


preguntamos ¿Qué lugar y qué perfil se le adjudicó a la educación en este contexto?

En nuestro territorio influyeron dos corrientes educativo-culturales durante la época


colonial: la corriente del Norte, originada en Perú, perteneció a la época de los Austrias, se
radicó por la acción directa de las órdenes religiosas, prevaleció durante los siglos XVI, XVII, y
parte del XVIII; los principales impulsores fueron los miembros de la Compañía de Jesús, su
centro fue Córdoba; y la corriente del Plata, que se impuso por la acción de funcionarios
civiles, su centro fue Buenos Aires y penetró con la creación del Virreinato (1776), fue la
repercusión del movimiento renovador de la época de los Borbones. Ambas corrientes
modelaron nuestra educación durante el periodo colonial.

2
El primer período de la educación colonial tiene como acción esencial el desarrollo de
la denominada "pedagogía de la evangelización". Los religiosos que llegaron al Nuevo
Mundo junto con los conquistadores, se dedicaron enseguida a difundir entre los aborígenes los
principios religiosos. Los españoles se instauraron a sí mismos como los únicos con derecho a,
educar, tarea que identificaban con la evangelización. No solamente consideraban a la hispánica
una cultura superior, sino la única formación digna de tal nombre. Sentían que era un deber
imponerse a los indígenas, como habían hecho con los moros y los judíos (Puiggrós, 2003:27).
Esta acción no se limitó a la instrucción religiosa, tendió a dar una formación práctica.

 Las misiones jesuíticas: con la finalidad de asegurar la conservación de la población


indígena y secundar la colonización pacífica defendida por la Corona, se adoptó desde los
primeros años del siglo XVII el sistema de las misiones, en el cual se destacaron, por la
realización de una obra excepcional, los miembros de la Compañía de Jesús. Hacia 1628 existían
en la región 13 reducciones, habitadas por 100.000 indígenas.
“La misión jesuítica presentaba una estructura urbana emplazada en torno a una gran
plaza central, alrededor de la cual se ubicaban los principales edificios: la Iglesia, la casa de
los misioneros, la escuela y los talleres artesanales. (…) los jesuitas introdujeron la
enseñanza de oficios y promovieron la elaboración de artesanías, con el propósito de
ornamentar las iglesias. El padre Florian Paucke, un jesuita alemán que arribó a la Misión de
San Ignacio en 1749, desarrolló técnicas para transmitirles saberes relacionados con el arado
y la elaboración de ladrillos, aunque su principal interés fue la enseñanza de la música. (…)
Por su parte, los niños guaraníes que vivían en las reducciones asistían cotidianamente a la
escuela de primeras letras, estrictamente divididos por sexo, donde un misionero les
enseñaba a leer, escribir, contar, cantar en guaraní, español y latín. También se educaba en
danzas y música” (Arata, 2013:47).

 Escuelas de primeras letras: Consolidadas las fundaciones, comenzó a desarrollarse


la enseñanza elemental, que en todo momento fue promovida por la Iglesia y por la Corona. El
objetivo de la enseñanza en las escuelas de primeras letras fue el aprendizaje de la lectura, la
escritura y el cálculo. Estos saberes estaban precedidos por la enseñanza de la doctrina
cristiana, que se efectuaba a través de la lectura del catecismo.

Las primeras escuelas que se establecieron en nuestro territorio, como en las demás
colonias españolas de América, funcionaron en los conventos (las preferidas por la formación
de los sacerdotes) más tarde, los cabildos se interesaron por la apertura de escuelas
particulares, y finalmente ya en la segunda mitad del siglo XVIII, se establecieron escuelas
municipales. En las escuelas de los conventos la enseñanza siempre fue gratuita.

A las escuelas de los conventos se agregaron las creadas en las parroquias; ésta se delegó
a los sacristanes, por este motivo, la enseñanza que se brindó fue generalmente deficiente. Las
escuelas particulares se establecían cuando el Cabildo, previa solicitud del interesado,
autorizaba a un laico para el ejercicio de la docencia, la enseñanza era costeada por el alumno.

Las escuelas dependientes de los cabildos (que comenzaron a denominarse “Escuelas del
Rey”) surgieron con el advenimiento de los Borbones, la enseñanza era costeada por el cabildo
y por los alumnos, y siempre había la obligación para el maestro de recibir gratuitamente un
número determinado de niños pobres. Esta enseñanza carecía de uniformidad o sistematización
entre las ciudades coloniales americanas.

3
También con la monarquía de los Borbones, se introducen en España las nuevas ideas
filosóficas, económicas y educacionales. La mentalidad del siglo XVIII tuvo su expresión más
intensa en Francia. Estas ideas tenían una marcada tendencia liberal de su filosofía, que
manifestó un anhelo de libertad en la esfera del pensamiento y un escepticismo en materia
religiosa. Por otro lado la doctrina de los fisiócratas, consideraba que el individuo debía ser libre
en la disposición de sus bienes, el Estado debía limitarse a salvaguardar los derechos naturales
de los individuos; consideraban que la educación debía ser impuesta por el Estado, puesto que
constituía un deber irrenunciable. La tendencia de su pensamiento es centralista.

 Los talleres y los hospicios: Para los niños y niñas que no asistían a las escuelas de
primeras letras, se presentaban dos opciones que posibilitaban su educación: aprender un oficio
con un artesano o ingresar a la casa de niños huérfanos.

“La fundación de los Hospicios y las Casas de Niños Expósitos tuvo lugar durante fines del
siglo XVIII y principios del XIX. En la Buenos Aires virreinal, el estado de gravedad y abandono
de los niños expósitos fue objeto de atención durante el virreinato de Juan José Vértiz (1778-
1784)
...La formación de los aprendices de oficios mecánicos fue el otro camino posible para
el tránsito a la vida adulta. Herreros, sastres y zapateros, entre otros, se asentaron en las
ciudades coloniales llevando consigo los secretos de las técnicas y los saberes propios de los
oficios. Bajo su cuidado, un gran número de niños y jóvenes de diversas procedencias se
incorporaron al trabajo del taller, vinculados a un contrato laboral y pedagógico cuyo objetivo
final consistía en transformarse en maestros artesanos” (Arata, 2013:52).

 Estudios preparatorios: Los estudios que hoy denominamos estudios secundarios, en


la época colonial tuvieron un carácter preparatorio y comenzaron a desarrollarse durante el
siglo XVII. Estaban ligados a la universidad. En nuestro territorio, estos estudios estuvieron en
manos de los sacerdotes de la Compañía de Jesús; quienes lo organizaron según las normas
de la Ratio Studiorum.
Principales Instituciones
En 1687 se inaugura como convictorio el "Colegio de Nuestra Señora de Monserrat", anexo
a la Universidad Córdoba. En 1814 se organizan los estudios preparatorios de este colegio.
En 1783 el virrey Juan José Vértiz, crea en Buenos Aires el "Real Colegio Convictorio
Carolino" (conocido como Colegio de San Carlos). Es cerrado años más tarde al producirse las
invasiones inglesas.

 Universidad: “A la par de la evangelización, los españoles privilegiaron la creación de


una institución educativa por sobre el resto: la universidad. Desde el siglo XVI, el impulso y la
dedicación depositados en la fundación de las universidades fue un aspecto distintivo de la
cultura hispánica. Los primeros reglamentos educativos establecidos en América fueron las
actas universitarias.” (Arata, 2013: 44)
Las universidades hispanoamericanas siguieron el modelo de la Universidad de Salamanca
(España, 1218); compuesta por cuatro grandes facultades, la de Artes (que administraba los
estudios preparatorios), las de Derecho, Medicina y Teología. Entre 1538 y 1812 se fundaron
en tierras americanas alrededor de treinta universidades. Entre las primeras se destacan: Real
Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino-Santo Domingo (República Dominicana; 1538),
Real Pontificia Universidad de San Marcos de Lima (Perú; 1551) Real y Pontificia de México

4
(1551) Real Universidad de Charcas (Bolivia; 1624) Las universidades hispanoamericanas
formaron especialistas, teólogos, juristas, médicos y filósofos. Muchos de sus graduaron
ocuparon cargos destacados en el gobierno eclesiástico y civil.

- Universidad de Córdoba -1613- fundación del Colegio Máximo, por el Padre Diego de
Torres de la Compañía de Jesús, con la colaboración del Obispo de Córdoba, Fernando de Trejo y
Sanabria. La universidad adoptó el modelo clásico de universidad medieval y el método escolástico.
Las clases se impartían en latín, por lo cual era requisito indispensable estudiar gramática.
En nuestro territorio, tanto los colegios como la universidad, cuando se dictamina la
expulsión de la Orden de la Compañía de Jesús pasan a depender de la Orden de los
Franciscanos; y en pocos casos de las Autoridades civiles.

La educación en el período revolucionario

Con la revolución de mayo de 1810, se inicia en el Río de la Plata un nuevo estilo político.
Al dejar el pueblo de ser vasallo de un rey para convertirse en dueño de sus destinos, a la
educación se le impuso una nueva finalidad: formar al ciudadano. Para los hombres de la época
revolucionaria la escuela era el más sólido cimiento del porvenir. La preocupación por ilustrar
el país repercutió en todo el territorio, manifestando el impulso en favor de la educación popular.

Las ideas y propuestas educativas de Manuel Belgrano (1770-1820)

Cuando el 15 de julio de 1796, Manuel Belgrano leía ante el Consulado de la ciudad de


Buenos Aires su Memoria sobre los medios generales para el fomento de la agricultura, la
industria y el comercio, quedaba inaugurado en la Argentina el debate educacional en términos
modernos. Los estudios clásicos, centrados en el derecho, la filosofía y la teología fueron
cuestionados y enfrentados con una concepción utilitaria, racional y científica proveniente de
los países más adelantados de Europa occidental (Tedesco, 1993)
Belgrano, educado en la España de los borbones, había recibido la influencia directa de las
doctrinas fisiocráticas y pretendía trasladar sus postulados a la zona rioplatense. Razonando a
la manera de aquellos teóricos europeos, pensaba que la agricultura sería la fuente más fecunda
de riquezas y que no había método más eficaz para promoverla que la educación de los
agricultores. Proponía para ello la creación de una Escuela de Agricultura “…donde a los jóvenes
labradores se les hiciese conocer los principios generales de la vegetación y desenvoltura de
las siembras”. Dependiendo de la riqueza producida por el agro, se desarrollarían la industria
y el comercio, para la cual también preveía la creación de escuelas especializadas.
Un programa de esta índole, esencialmente pragmático, no respondía a las necesidades
reales de la vida colonial de entonces. Más que una respuesta significaba una aspiración y al
mismo tiempo un método, a través del cual se suponía que se podría lograr la transformación
modernizante de la estructura social, deseada por el grupo porteño ilustrado que promovió
para ello el movimiento independentista.
Probablemente debido a la influencia del mismo Belgrano, el Congreso de Tucumán de 1816
declaró, en su Manifiesto dirigido a todos los países del mundo para explicar las causas de la
Declaración de la Independencia, que debido a la acción de la monarquía española, “la
enseñanza de las ciencias era prohibida para nosotros, y sólo se nos concedieron la gramática
latina, la filosofía antigua, la teología y la jurisprudencia civil y canónica”

5
Cuando la Junta le encomendó la creación de cuatro escuelas durante su campaña militar,
Belgrano dictó un Reglamento para las escuelas del Norte. En él se determinaba que los
establecimientos debían ser estatales y administrados por los Ayuntamientos y en su entrada
debían fijarse las armas de la soberana Asamblea Nacional Constituyente del Año 1813: un
ritual de enorme significación porque distinguía la escuela del naciente Estado argentino, de las
parroquiales y de las viejas escuelas del Rey que agonizaban en los municipios o revivían como
Escuelas de la Patria.
Belgrano había escrito en el Reglamento que en la enseñanza el espíritu nacional
prevalecería sobre lo extranjero. Preveía que los salarios docentes y los aportes para niños
pobres fueran pagados por conducto del Gobernador del pueblo. Indicaba que la provisión de
los cargos se haría por oposición, a partir de una pública convocatoria. Belgrano entendía que
la educación pública era condición para tener una sociedad independiente. Al mismo tiempo,
en el Reglamento otorgaba un papel central a la religión católica en las escuelas y especificaba
los horarios diarios de misa y las oraciones que se debían rezar: cada día al concluir la escuela,
las letanías a Nuestra Señora de las Mercedes y él sábado un tercio del Rosario.
Este documento marca una transición entre la modalidad educativa colonial, con sus valores
y rituales, y una educación independiente y progresista. Al leer el texto se tiene la impresión
de que Belgrano hizo tachaduras sobre los viejos reglamentos escolares tradicionales y
comenzó a diseñar sobre ellos una nueva idea pedagógica. Resulta evidente que la cultura
independiente sólo podía construirse como producto de la conjunción de los trozos de la vieja
cultura colonial con los aportes modernos.
En suma, su ideario educativo combinó las concepciones religiosas propias de la época con
el reclamo de la ampliación del acceso a los estudios formales para sujetos que hasta entonces
no habían recibido instrucción alguna. Los vientos de reforma que soplan en sus escritos dejan
traslucir una genuina preocupación por un modelo educativo que incluyera a las mujeres y a
los pardos y morenos en las escuelas de primeras letras (Arata, 2013:70).

La educación en el período post-independentista

Las luchas políticas internas que sucedieron a la declaración de la independencia,


permitieron que el primer intento parcial de ejecución de un programa científico dentro de la
enseñanza, se llevara a cabo recién durante el gobierno de Bernardino Rivadavia.

Las ideas y propuestas educativas de Bernardino Rivadavia (1780-1845)

Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno (1820-1824) de Martín Rodríguez, fue una


figura decisiva en la política de esos años. Emprendió una serie de reformas con las que
pretendió modernizar a la sociedad y organizaría sobre las bases del liberalismo, teniendo como
modelo a la sociedad y la cultura europeas. La figura y acción de Rivadavia generaron fuertes
polémicas en su tiempo. Mientras que para algunos promovió una educación moderna y
accesible para todos (Mitre incluso planteó que Rivadavia fue el primero que se ocupó
"seriamente" de la educación de la mujer), para otros diseñó una política educativa moderna,
pero alejada de los problemas y las necesidades de la sociedad.

En 1821 se creó la Universidad de Buenos Aires, inspirada en el modelo napoleónico. Dicho


modelo —al que también se denominaba Universidad Imperial— surgió en el siglo XVIII, como
resultado del distanciamiento entre el Estado y la Iglesia. El perfil laico, el carácter universal

6
de la educación y el interés por el desarrollo de la ciencia y de los saberes prácticos, fueron
algunos de sus principales ejes. En ese modelo, la Universidad estaba bajo el control directo
del Estado, que alentaba un nuevo programa de enseñanza centrado en la ciencia y en la
formación de sus funcionarios.

En términos organizativos, además, todos los niveles educativos fueron incorporados a la


Universidad, que estaba dividida en seis departamentos: de primeras letras, de estudios
preparatorios, de ciencias exactas, de medicina, de jurisprudencia y de ciencias sagradas. Las
escuelas de primeras letras, que hasta entonces habían estado bajo la jurisdicción de los
cabildos, quedaban incorporadas a la Universidad bajo la dirección de un prefecto, mientras
que los cabildos fueron suprimidos. A partir de ese momento, se establecía que el rector debía
promover la fundación de nuevas escuelas donde fueran necesarias y que el método Lancaster
debía ser aplicado tanto en las instituciones educativas dotadas por fondos públicos como en
las financiadas por fondos privados.

Las ideas y propuestas educativas de Juan Manuel de Rosas (1793-1877)

El triunfo de Rosas significó la derrota de los planes rivadavianos y la concepción utilitaria


y científica. El tradicionalismo conservador, el nacionalismo y la exaltación de lo popular fueron
expresados en la propuesta educativa de Juan Manuel de Rosas. Prohispánico y localista, se
distingue claramente del utilitarismo rivadaviano. Compartía la concepción educacional colonial
arraigada en el noroeste argentino y no se le ocurría dudar de que el campo de la educación
no fuera propiedad natural de la Iglesia Católica. Veía una armonía indisoluble entre las
concepciones pedagógicas modernas, el laicismo liberal, el protestantismo y los intereses
ingleses y los combatía por igual.

En el régimen instaurado por Juan Manuel de Rosas la defensa del orden educativo colonial
fue coherente con el nacionalismo católico y conservador que caracterizó al régimen. Rosas
asumió el poder en 1829; durante los primeros meses de su gobierno se estableció una dura
censura de prensa y se destruyeron libros. Fue famoso el 16 de abril de 1830, cuando se hizo
una quema pública frente al Cabildo. El rosismo persiguió al Salón Literario formado por los
jóvenes cultos de Buenos Aires. Expulsó a los intelectuales liberales, acusándolos de
afrancesados, en tanto defendía al país frente a la escuadra francesa que amenazaba con
invadir el Río de la Plata. La democracia liberal era el valor más importante para la llamada
Generación de 1837, mientras que para Rosas lo era la defensa de la Nación. Lamentablemente,
contraponían esos valores.

En 1831 el gobierno de Rosas dispuso que se homogeneizaran los programas escolares,


adecuando los contenidos al conservadurismo popular. Se exigió a los docentes que firmaran
un certificado de adhesión al gobierno. Quienes se negaron, como los profesores Argerich,
Montes de Oca y Almeiras y muchos médicos, fueron dejados cesantes. En 1835 se impuso el
uso de la divisa punzó a los docentes y a todos los empleados públicos.

En 1835 el gobierno modificó el reglamento de la Universidad, obligando a jurar fidelidad a


la Santa Federación. En 1836 no se podían expedir títulos de abogado o de doctor sin un
certificado de buena conducta otorgado por la policía. En 1838 se borraron del presupuesto los
salarios docentes y se estableció que los padres o deudos pagaran los gastos de locales,
maestros, monitores y útiles de cada escuela Se aclaraba que aquellas escuelas que no
7
pudieran sostenerse .por esos medios debían clausurarse. Por esa razón cerró el Asilo de San
Miguel y los huérfanos quedaron a cargo de algunos vecinos.

Rosas estuvo en contra de la obligatoriedad escolar y del conjunto de principios pedagógicos


liberales y modernos, en particular de la educación, pública. Su principal asesor en cuestiones
culturales, Pedro de Angelis, se; manifestaba a favor de la libertad de mercado en la educación
y de la prioridad de la familia. Hacía hincapié en que el Estado no debía financiar la educación,
la cual debía estar en manos privadas. Se trataba, pues, de transferir los establecimientos
públicos al sector privado. Pero al mismo tiempo De Angelis imponía dos restricciones al libre
mercado educativo: la enseñanza no debía apartarse de los contenidos ideológicos acordes con
el gobierno y la Iglesia Católica.

En consecuencia, el gobierno de la Federación estableció que se cobraran aranceles en las


escuelas primarias públicas y se despidiera a los niños que no podían pagarlos; cerró la Casa
de Expósitos y quitó lodo financiamiento a la Universidad. El sistema instaurado por Rivadavia
fue desmantelado. Creció sustantivamente la enseñanza privada.

En 1844 el gobierno de Rosas emitió un decreto por el cual transfería la dirección de la


educación al Ministerio de Gobierno; se impuso un rígido control a las actividades docentes de
extranjeros, principalmente franceses y españoles, y se obligó a las escuelas públicas y privadas
a llevar a la práctica los rituales federales. El principal argumento de Rosas para retirar el
financiamiento a la educación pública fue la necesidad de destinar fondos para la financiación
de la guerra contra el invasor extranjero, cuyo pico más alto fue el famoso Combate de Obligado
contra la flota anglo-francesa en 1845. El hecho de que en 1836 Rosas entregara la
administración de la educación a las jesuitas y su desinterés por la instrucción pública tienen
un mismo origen político cultural. Aunque las contradicciones entre Rosas y los jesuitas se
pusieron pronto de manifiesto, probablemente las diferencias fueron netamente políticas y no
ideológicas.

Rosas adjudicaba a la educación un papel más ligado al orden que al trabajo, a la


ritualización del régimen que a la formación de productores, a diferencia de muchos liberales,
pero en consonancia con el modelo educativo colonial.

BIBLIOGRAFÍA
Arata, N. y Marino, M. (2013). Lección 2. De la conquista a la colonia- enseñar y aprender en
la América española y Lección 4. Levitas y chiripás: la educación en el período post-
independentista. En La educación en la Argentina. Una historia en 12 lecciones (pp. 35-56 y
77-96). Buenos Aires: Novedades Educativas.
Filmus, D. (1999). Estado, sociedad y educación en la Argentina de fin de siglo. Buenos Aires:
Troquel.
Puiggrós. A. (2003). Cultura y educación en la colonia y La formación del sujeto independiente.
En Qué pasó en la educación argentina. Breve historia desde la conquista hasta el presente
(pp. 21-54). Buenos Aires: Galerna.
Tedesco, J. C. (1986). Cap. 1. La concepción de la educación en la historia argentina previa a
1880. En: Educación y sociedad en la Argentina (1880-1945) (pp. 23-35). Bs. Aires: Solar.
Weinberg. G. (1984). Modelos educativos en la historia de América Latina. Biblioteca de
Cultura Pedagógica. Buenos Aires: Kapelusz.

También podría gustarte