Sentencia SU138/21
ACCION DE TUTELA CONTRA SENTENCIAS DE ALTAS CORTES-
Requisitos generales de procedencia requiere argumentación y análisis más
riguroso
Si lo que se cuestiona es una sentencia proferida por una Alta Corte, la carga
argumentativa es más exigente, toda vez que resulta necesario acreditar que se
trata de un caso “definitivamente incompatible con el alcance y límite de los
derechos fundamentales que han sido desarrollados por la Corte Constitucional o
cuando se genera una anomalía de tal entidad que es necesaria la intervención del
juez constitucional”. Lo anterior, en la medida en que, por regla general, dichas
decisiones tienen la finalidad de unificar la jurisprudencia, en atención al deber de
zanjar las diferencias interpretativas en la aplicación del ordenamiento jurídico;
de allí deriva precisamente su “valor vinculante”.
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Requisitos generales y especiales de procedibilidad
PENSION SANCION-Naturaleza/PENSION SANCION-Alcance de la ley
171 de 1961, art. 8 obligación del empleador de realizar aportes pensionales
Los cambios introducidos a la pensión sanción del artículo 8º de la Ley 171 de
1961, modificaron la naturaleza jurídica de esa institución, particularmente con el
fin de reafirmar su carácter previsional, que antes era relativo, habida cuenta de
que transmutó de un carácter indemnizatorio a uno prestacional cuya finalidad es
proteger el riesgo a la vejez del trabajador y no proteger su estabilidad laboral.
PENSION SANCION-Requisitos
El derecho se genera cuando (i) el empleador omitió la afiliación al ISS o, en su
defecto, la entidad no asumió el riesgo de vejez, del trabajador, (ii) el trabajador
prestó sus servicios por más de 10 años y menos de 15 años de forma continua o
discontinua, antes o posterior a la vigencia de la ley, y (iii) si su vinculación
laboral terminó por decisión unilateral del empleador sin justa causa. Por otra
parte, la edad, correspondiente a los 60 años, siguió teniendo la condición de
exigibilidad y no de requisito de causación.
PENSION SANCION-Finalidad
La pensión sanción es un instrumento jurídico dirigido a proteger al trabajador
que ha laborado por más de 10 años para un empleador, es despedido sin justa
causa y está en una de las siguientes situaciones: (i) el empleador no estaba
obligado, en su momento, a afiliar a sus trabajadores ante un mecanismo
previsional, particularmente el ISS y, por lo mismo, era el responsable de la
pensión una vez se cumplieran los requisitos mencionados; o (ii) el empleador sí
estaba obligado a dicha afiliación, bien porque el régimen del ISS le fuera
aplicable o porque estuviera ante la vigencia del sistema general de seguridad
social, e incumplía ese deber.
SUSPENSION DE CONTRATO DE TRABAJO-Efectos jurídicos
DERECHO DE HUELGA-Contenido y alcance/DERECHO DE
HUELGA-Límites
SUSPENSION DE CONTRATO DE TRABAJO POR HUELGA-Alcance
SUSPENSION DE CONTRATO DE TRABAJO POR HUELGA
FRENTE AL DERECHO DE LA SEGURIDAD SOCIAL-Empleador está
obligado a realizar aportes a la seguridad social
En lo que respecta a las consecuencias económicas de la huelga lícita y no
imputable al empleador, es válida la suspensión del deber jurídico del pago de
salario y de la correlativa prestación personal del servicio por parte del
trabajador. Sin embargo, no sucede lo mismo tratándose de la asunción de
obligaciones vinculadas a la seguridad social, en las que, ante su carácter
irrenunciable, su pago no es objeto de suspensión por el hecho de la huelga. Por lo
tanto, el empleador está obligado a realizar los aportes respectivos.
APLICACION DEL PRINCIPIO DE FAVORABILIDAD LABORAL E
IN DUBIO PRO OPERARIO-Reiteración de jurisprudencia
El principio de favorabilidad es una herramienta consagrada por el Constituyente
para dirimir los conflictos laborales que puedan surgir de la aplicación tanto de
fuentes formales de derecho como de la interpretación que de éstas se pueda
desprender. Cuando concurren varias interpretaciones y, a partir de ello, se genera
una duda razonable y seria respecto de la aplicación de una u otra interpretación o
de una u otra norma, el operador jurídico, y en un lugar central el juez, debe
escoger la opción que más favorezca al trabajador o pensionado, so pena de
infringir un preciso mandato constitucional.
DEFECTO SUSTANTIVO POR INTERPRETACION ERRONEA O
IRRAZONABLE DE LA NORMA-Hipótesis en las cuales puede incurrir la
autoridad judicial
DEFECTO FACTICO-Configuración
CARACTERIZACION DEL DEFECTO POR DESCONOCIMIENTO
DEL PRECEDENTE CONSTITUCIONAL
VIOLACION DIRECTA DE LA CONSTITUCION COMO CAUSAL DE
PROCEDIBILIDAD DE LA ACCION DE TUTELA CONTRA
PROVIDENCIAS JUDICIALES-Configuración
El desconocimiento directo de la Constitución se estructura ante dos posibles
supuestos: (i) cuando el juez deja de aplicar una norma fundamental al caso objeto
de estudio, bien porque dejó de interpretar y aplicar una disposición legal de
conformidad con el precedente constitucional, bien porque se trata de un derecho
fundamental de aplicación inmediata, o bien porque la decisión cuestionada
vulneró derechos fundamentales o no tuvo en cuenta el principio de interpretación
conforme con la Constitución; o (ii) cuando el juez aplica el ordenamiento legal al
margen de los preceptos que consagra la Carta Política y de cara al cumplimiento
al principio de supremacía constitucional previsto en el artículo 4º superior.
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Procedencia por violación directa de la Constitución y defecto sustantivo al
desconocer la Sentencia C-1369/00, limitar el derecho a la huelga y no aplicar
el principio de favorabilidad laboral
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Procedencia por defecto fáctico en su dimensión negativa por ignorar u omitir
la valoración de una prueba determinante para la resolución del asunto
La interpretación de las normas sobre efectos de la suspensión del contrato de
trabajo depende necesariamente de determinar si el empleador tuvo culpa o no en
la huelga. Así, ante lo expresado por el Tribunal Superior, la Sala de Casación
Laboral debió haber demostrado que esa argumentación era errada y que, en
contrario, existía prueba concluyente de que la huelga no era imputable al
empleador y que, bajo el raciocinio de esa alta corte, debía descontarse ese lapso
para efectos del reconocimiento de la pensión sanción. Esta obligación fue omitida
por la Sala de Casación, lo cual es un yerro constitutivo de defecto fáctico en su
dimensión negativa.
Referencia: Expediente T-7.867.616
Acción de tutela instaurada por Germán Yánez
Lucas contra la Sala de Casación Laboral de la
Corte Suprema de Justicia.
Asunto: tutela contra providencia judicial.
Desconocimiento del precedente de la Corte
Constitucional sobre la prohibición de
suspender los aportes a pensiones durante
periodos de huelga. Defecto fáctico y violación
directa de la Constitución.
Magistrada Ponente:
GLORIA STELLA ORTIZ DELGADO
Bogotá D.C., catorce (14) de mayo de dos mil veintiuno (2021)
La Sala Plena de la Corte Constitucional, en ejercicio de sus competencias
constitucionales y legales, en especial las previstas en el artículo 241-9 de la
Constitución Política, los artículos 33 y siguientes del Decreto 2591 de 1991, y de
conformidad con lo dispuesto en el Auto de 23 de octubre de 2020, en el que
resolvió asumir el conocimiento del presente expediente, profiere la siguiente
SENTENCIA
En el trámite de revisión del fallo de segunda instancia, adoptado por la Sala de
Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia el 16 de enero de 2020, que
confirmó la decisión adoptada por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema
de Justicia el 26 de noviembre de 2019, en el proceso de tutela promovido por el
ciudadano Germán Yánez Lucas contra la Sala de Casación Laboral de la Corte
Suprema de Justicia.1
I. ANTECEDENTES
A. Hechos del caso
1. El señor Germán Yánez Lucas trabajó en la empresa Cales y Cementos de Tolú
Viejo (Tolcementos, hoy Cementos Argos S.A., en adelante Cementos Argos S.A.)
desde el 5 de julio de 1976 hasta el 17 de octubre de 1986, fecha en la que la
empresa terminó, sin justa causa, su contrato laboral.
2. Una vez cumplió 68 años2 -nació el 8 de octubre de 1942- el señor Yánez Lucas
1
La síntesis consignada en los antecedentes corresponde, salvo modificaciones puntuales, al texto contenido en la
ponencia originalmente presentada por la Magistrada Paola Andrea Meneses Mosquera y que no obtuvo la mayoría
requerida por la Sala.
2
Cuaderno 1, folio 12.
solicitó a Cementos Argos S.A. el reconocimiento y pago de la pensión sanción,
según lo dispuesto por el artículo 8º de la Ley 171 de 19613.
3. La accionada negó el pago de la prestación porque, en su criterio, el accionante
no trabajó durante 10 años en la empresa y, por lo tanto, no cumplió con el
requisito temporal que exige la norma para acceder a la pensión. En particular,
precisó que durante la relación laboral el contrato de trabajo se suspendió durante
111 días, como consta en el documento de liquidación de las prestaciones sociales.
Por lo tanto, informó que no era beneficiario de la prestación pretendida4.
4. Proceso ordinario laboral. Ante tal negativa, el accionante presentó demanda
laboral ordinaria en contra de Cementos Argos S.A., en la que solicitó (i) el
reconocimiento y pago retroactivo de la pensión sanción, (ii) el reconocimiento y
pago de las primas consagradas en la Ley 171 de 1961, (iii) el pago de intereses
moratorios, y (iv) la indexación de las sumas pretendidas.
5. El 23 de enero de 2013, el Juzgado Primero Laboral del Circuito Judicial de
Sincelejo condenó a la demandada a pagar al accionante “(…) la pensión efectiva a
partir del 8 de octubre de 2010, incluidas las mesadas adicionales de junio y
diciembre de cada anualidad”5. Argumentó que el señor Yánez Lucas laboró para
Cementos Argos S.A. por un término superior a 10 años, en la medida en que, de
las suspensiones del contrato de trabajo durante la vigencia del vínculo laboral, no
se debían descontar los 55 días de suspensión generados por la huelga que se
efectuó en la empresa, de conformidad con lo establecido en la Sentencia C-1369
de 2000. Por lo tanto, concluyó que el demandante tenía derecho al reconocimiento
y pago de la prestación, porque cumplía “la exigencia legal relativa de los 10 años
3
Ley 171 de 1961, art 8. “El trabajador que sin justa causa sea despedido del servicio de una empresa de capital no
inferior a ochocientos mil pesos ($800.000.00), después de haber laborado para la misma o para sus sucursales o
subsidiarias durante más de diez (10) años y menos de quince (15) años, continuos o discontinuos anteriores o
posteriores a la vigencia de la presente ley, tendrá derecho a que la empresa lo pensione desde la fecha de su
despido, si para entonces tiene cumplidos sesenta (60) años de edad, o desde la fecha en que cumpla esa edad con
posterioridad al despido”.
4
Correo electrónico de 9 de noviembre de 2020. Cuaderno 1, folio 32 de Expediente escaneado del Juzgado Primero
Laboral el Circuito de Sincelejo.
5
Ibídem, folios 37 a 48.
de servicios”6.
6. Mediante sentencia de 21 de septiembre de 2015 7, la Sala Civil – Familia –
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo (en adelante “el
Tribunal”) confirmó el fallo en segunda instancia. Consideró el ad quem que el
demandante cumplió los 10 años de labores requeridos para el reconocimiento de la
pensión sanción. Esto, al dar por probado el testimonio del señor Manuel Eurípides
Ledesma, quien manifestó que 55 de los 111 días de suspensión del contrato de
trabajo del accionante se originaron por huelga declarada en la compañía y, por
ende, a criterio del Tribunal, esos días “no dejan de ser computables para los
efectos de tiempo de servicios en materia pensional” 8 conforme a lo establecido por
la Corte Constitucional en Sentencia C-1369 de 2000. Además, afirmó que el no
pago de aportes al ISS por parte del empleador, debido a que la entidad no había
asumido el riesgo en el municipio de Tolú Viejo, no la exoneraba del pago de la
pensión sanción “(…) pues las cargas pensionales continuaron radicadas en el
empleador, hermenéutica que se apoya en la jurisprudencia de la Sala de Casación
Laboral de la Corte Suprema de Justicia”9.
7. Recurso extraordinario de casación. Cementos Argos S.A. presentó recurso
extraordinario de casación en contra de la sentencia de segunda instancia. Alegó
que el Tribunal había desconocido la ley sustancial por la vía directa, porque aplicó
de manera indebida el artículo 53 del Código Sustantivo del Trabajo (en adelante
CST)10. Desde su punto de vista, el Tribunal desconoció: (i) que esta norma
6
Correo electrónico del 16 de febrero de 2021. Video audiencia de fallo primera instancia del Juzgado Primero
laboral del Circuito.
7
Según Acta obrante en el cuaderno 2 de Segunda Instancia del proceso ordinario, págs. 17 - 18. Piezas procesales
remitidas por la Secretaría del Juzgado Primero Laboral del Circuito de Sincelejo, el día 9 de noviembre de 2020.
8
Video de fallo de segunda instancia proferido por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo. Correo
electrónico de 9 de noviembre de 2020 del Juzgado Primero Laboral el Circuito de Sincelejo,
9
Ibídem.
10
Código Sustantivo del Trabajo, art. 53. EFECTOS DE LA SUSPENSION. Durante el período de las suspensiones
contempladas en el artículo 51 se interrumpe para el trabajador la obligación de prestar el servicio prometido, y
para el {empleador} la de pagar los salarios de esos lapsos, pero durante la suspensión corren a cargo del
{empleador}, además de las obligaciones ya surgidas con anterioridad, las que le correspondan por muerte o por
enfermedad de los trabajadores. Estos períodos de suspensión pueden descontarse por el {empleador} al liquidar
vacaciones, cesantías y jubilaciones”.
prescribe de manera clara y expresa que el efecto de la suspensión del contrato
laboral, por cualquier causa, es la interrupción para el trabajador de la obligación de
prestar el servicio y para el empleador de pagar el salario, y (ii) que los periodos
suspendidos se podrán descontar al liquidar vacaciones, cesantías y jubilaciones.
Por lo tanto, el lapso durante el cual el contrato estuvo suspendido por la huelga no
podía computarse para calcular el tiempo necesario para obtener la pensión
sanción.
8. El 10 de julio de 2019, la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia decidió: (i) “CASA[R] la sentencia dictada por la Sala Civil Familia
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo”11 y, en
consecuencia, en sede de instancia, “(ii) REVOCA[R] la sentencia dictada por el
Juzgado Primero Laboral del Circuito Judicial de Sincelejo” 12 y, en su lugar, negar
las pretensiones del accionante. Adujo, fundamentalmente, las siguientes razones:
9. Primero, que de acuerdo con la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, el
artículo 53 del CST instituye que la huelga suspende el contrato laboral y, por lo
tanto, el periodo de su duración debe descontarse al momento de calcular el tiempo
laborado para efectos del reconocimiento de la pensión sanción. Para sustentar este
argumento, la Sala de Casación Laboral transcribió apartes de dos sentencias de esa
corporación, proferidas en diciembre de 1986 y junio de 1989, en las que se afirma
que para la contabilización de la densidad de semanas requerida para el
reconocimiento de la pensión sanción debe hacerse el mencionado descuento. En
consecuencia, concluyó que el Tribunal incurrió en una violación de la ley
sustancial por la vía directa, porque no descontó el tiempo de duración de la huelga.
Para sustentar esta conclusión, la decisión se limita a realizar las mencionadas
transcripciones y luego sostiene que “(…) trasladados los argumentos jurídicos al
asunto bajo examen, prontamente se evidencia el dislate en que incurrió el
juzgador al no descontar el tiempo de la huelga del total laborado por el actor, así
habrá de quebrarse el fallo recurrido”13.
11
Cuaderno 1, folios 13 a 20.
12
Ibídem.
13
Cuaderno 1, folio 18.
10. Segundo, que la Corte Constitucional, en la Sentencia C-1369 de 2000,
condicionó la exequibilidad del artículo 53 del CST en el entendido de que, en el
periodo durante el cual el contrato de trabajo se suspende con ocasión de una
huelga, el empleador debe “(…) garantizar el derecho irrenunciable a la seguridad
social de los trabajadores que participaron en el cese de actividades mediante el
pago de los correspondientes aportes para salud y pensiones” 14. Sin embargo,
precisó que esta decisión (i) no tenía efectos retroactivos y, por lo tanto, no era
aplicable al presente caso, porque la relación laboral había terminado incluso antes
de la entrada en vigencia de la Constitución de 1991, y (ii) en cualquier caso, en ese
fallo la Corte Constitucional no determinó que el periodo de la huelga tuviera que
ser computado para el cálculo del tiempo laborado por el trabajador. Al respecto,
precisó que “(…) una cosa es que durante el tiempo que perdure la suspensión –
por huelga– el empleador deba pagar los aportes al sistema general de pensiones y
salud y, otra muy distinta, es que la sentencia de exequibilidad le impida al
empleador descontar dicho lapso para efectos de la pensión sanción que esté a su
cargo”15.
Así, con fundamento en los argumentos anteriores, la Sala de Casación Laboral
puso de presente que, en la medida en que el actor había reconocido que el contrato
de trabajo fue suspendido por 111 días en razón de la huelga, no se cumplían los
requisitos para reconocer la pensión de jubilación. En consecuencia, revocó la
sentencia del Tribunal y absolvió a Cementos Argos S.A. de las pretensiones
formuladas por el accionante, a quien también condenó en costas.
B. Pretensiones y fundamentos de la acción de tutela
11. El 14 de noviembre de 2019, el ciudadano Yánez Lucas interpuso acción de
tutela en contra de la sentencia proferida por la Sala de Casación Laboral de la
Corte Suprema de Justicia el 10 de julio de 2019, por considerar que esa autoridad
judicial vulneró sus derechos fundamentales al debido proceso, a la igualdad, a la
seguridad social, de acceso a la administración de justicia y al mínimo vital. En su
criterio, la accionada incurrió en tres defectos que justifican el amparo, a saber:
14
Corte Constitucional, Sentencia C-1369 de 2000, M.P. Antonio Barrera Carbonell.
15
Cuaderno 1, folio 18, reverso.
12. Primero, en un defecto sustantivo porque desconoció que, de acuerdo con el
artículo 53 del CST, “(…) el tiempo de servicio o el lapso en que estuvo suspendido
el contrato, solo es para descontar por parte del empleador el salario y las
prestaciones económicas por el tiempo suspendido, pero no para descontar para
pago en salud y pensiones o desconocer servicios prestados”16 y, por lo tanto, el
defecto mencionado se configuró por “grave error en la norma aplicada”17.
13. Segundo, desconocimiento de un precedente constitucional. Indicó que la Sala
Laboral de la Corte Suprema de Justicia omitió considerar la Sentencia C-1369 de
2000, mediante la cual la Corte Constitucional señaló que mientras el contrato
laboral esté suspendido con ocasión de una huelga, el empleador debe “garantizar
el derecho irrenunciable a la seguridad social de los trabajadores que participaron
en el cese de actividades, mediante el pago de los correspondientes aportes para
salud y pensiones”18. Tal omisión implicó, a su juicio, que la autoridad judicial
accionada desconociera el carácter irrenunciable del derecho a la seguridad social,
porque permitió descontar el tiempo durante el cual el contrato de trabajo se
suspendió por huelga, para efectos del cálculo de una prestación social a cargo de
Cementos Argos S.A.
14. Tercero, en defecto fáctico. Al respecto, el accionante argumentó que la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia incurrió en la valoración
defectuosa del material probatorio: (i) en lo que respecta al tiempo que laboró en
Cementos Argos S.A. y (ii) en lo referente a la afiliación que debió realizar el
empleador al extinto Seguro Social. A su juicio, “la Corte consideró, en relación
con los efectos de la suspensión legal del contrato de trabajo, que el tiempo servido
con anterioridad a la fecha en que el ISS asumió el riesgo de vejez, no puede
16
Ibídem, folio 7.
17
Ibídem, folio 6.
18
En la Sentencia C-1369 de 2000 la Corte Constitucional decidió declarar la exequibilidad condicionada de los
artículos 449, en lo acusado, 51-7 y 53 del Código Sustantivo del Trabajo, “bajo el entendido de que la huelga
suspende los contratos de trabajo por el tiempo que dure y, en consecuencia, el empleador no tiene la obligación de
pagar salarios y demás derechos laborales durante este lapso. Pero habrá lugar al pago de salarios y prestaciones
cuando ésta sea imputable al empleador, por desconocer derechos laborales legales o convencionales, jurídicamente
exigibles. Y que en todo caso, le sea o no imputable la huelga deberá el empleador garantizar el derecho
irrenunciable a la seguridad social de los trabajadores que participaron en el cese de actividades mediante el pago
de los correspondientes aportes para salud y pensiones. Bajo cualquier otro entendimiento las referidas
disposiciones son INEXEQUIBLES”.
asimilarse a la liquidación del derecho de jubilación” 19. Añadió que “se puede
producir también vía de hecho en el momento de evaluar la prueba, la conclusión
adoptada con base en ella es contraevidente, si el Juez infiere de ella hechos que
aplicando las reglas de la lógica, la sana crítica y las normas legales pertinentes,
no podrían darse por acreditados, o si les atribuye consecuencias ajenas a la
razón, desproporcionadas o imposibles de obtener dentro de tales
oportunidades”20.
15. Con fundamento en estas consideraciones, el accionante solicitó al juez de
tutela: (i) amparar sus derechos fundamentales a la igualdad, a la seguridad social,
al debido proceso, de acceso a la administración de justicia y al mínimo vital; (ii)
revocar la sentencia de casación proferida por la Sala de Casación Laboral de la
Corte Suprema de Justicia el 10 de julio de 2019, y (iii) dejar en firme las
sentencias de primera y segunda instancia del proceso laboral.
C. Respuesta de la entidad accionada y terceros interesados
16. El 25 de noviembre de 2019, el Magistrado Fernando Castillo Cadena, ponente
de la sentencia de casación, presentó escrito de respuesta en el que solicitó al juez
de tutela negar el amparo solicitado. Afirmó que la decisión cuestionada “(…) no
implica una transgresión a los derechos fundamentales [del accionante] y, en ese
orden, aunque se pueda disentir de la misma, si lo proveído se ajusta al
ordenamiento jurídico, como efectivamente aquí acontece, la acción de amparo no
debe abrirse paso”21.
17. El 22 de noviembre de 2019, Cementos Argos S.A. presentó escrito de
respuesta en el que solicitó que se declarara la improcedencia de la acción de tutela.
Argumentó que, para resolver las pretensiones invocadas, el accionante contó con
el proceso ordinario laboral que es un mecanismo idóneo “para obtener el amparo
de los derechos que considera vulnerados y amenazados”22 y que fue ejecutado.
19
Cuaderno 1, folio 10.
20
Ibídem, folio 5.
21
Ibídem, folio 63.
22
Ib., folio 54.
Agregó que, en cualquier caso, la decisión de la Sala de Casación Laboral no
vulneró los derechos del accionante, porque la sentencia de casación no incurrió en
ningún defecto y “se encuentra ajustada a derecho”23.
D. Decisiones objeto de revisión
Sentencia de primera instancia
18. El 26 de noviembre de 2019, la Sala de Decisión de Tutelas No. 1 de la Sala de
Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia decidió “negar por improcedente el
amparo solicitado”24. Afirmó que la Sala de Casación Laboral no incurrió en un
defecto fáctico, porque la discusión en sede de casación estuvo referida a “la
violación directa de la ley sustancial, es decir, recayó en la indebida aplicación de
una norma […] y no sobre errores en la valoración de las pruebas, luego resulta
infundado sostener un error fáctico”25.
19. De igual manera, señaló que la Sala de Casación Laboral no incurrió en un
defecto sustantivo ni en desconocimiento del precedente. Afirmó que, contrario a lo
sostenido por el accionante, “la decisión refutada no sólo consideró el precedente
jurisprudencial fijado sobre la materia por la misma Sala de Casación Laboral,
sino que además, tuvo en cuenta la sentencia de la Corte Constitucional C-1369 de
2000 para señalar que esa sentencia de constitucionalidad en nada impedía al
empleador descontar, para efectos de la pensión de jubilación, el lapso que duró la
suspensión del contrato por huelga”26. Así, es “evidente que la autoridad judicial
sustentó su decisión en criterios que distan de ser subjetivos o carentes de
razones”27. Por lo tanto, su decisión “no puede ser menguada por este mecanismo
extraordinario”28.
23
Ib.
24
Ib., folio 73.
25
Ib., folio 70.
26
Ibídem, folio 72.
27
Ibídem.
28
Ibídem, folio 88.
Impugnación
20. El 26 de noviembre de 2019, el apoderado del accionante presentó escrito de
impugnación en contra de la sentencia de primera instancia, con fundamento en tres
argumentos. Sostuvo que la tutela era procedente, pues el accionante ya había
agotado “los mecanismos ordinarios y extraordinarios”29 y, sin embargo, la
violación a los derechos fundamentales se mantenía.
21. Asimismo, reiteró que la Sala de Casación Laboral incurrió en los defectos (i)
sustantivo, por grave error en la interpretación y por insuficiente sustentación o
justificación en la actuación en la norma aplicada, (ii) fáctico, y (iii) por desconocer
del precedente, por cuanto interpretó de forma equivocada los artículos 53 y 51.7
del CST. Lo anterior por concluir, que el accionante había “renunciado a su
derecho fundamental a la seguridad social”30. Adicionalmente indicó que
desconoció que, de acuerdo con su jurisprudencia y la jurisprudencia
constitucional, no es posible descontar del número de semanas cotizadas para
efectos de obtener la pensión sanción, el tiempo durante el cual un contrato se
suspende por huelga. Finalmente, sostuvo que Cementos Argos S.A. nunca afilió al
señor Yánez Lucas al sistema de seguridad social. Por lo tanto, el accionante
considera que el incumplimiento por parte del empleador “no puede de ninguna
manera afectar el derecho del trabajador que aspire al reconocimiento de su
pensión”31.
Sentencia de segunda instancia
22. El 16 de enero de 2020, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de
Justicia resolvió “CONFIRMAR el veredicto impugnado”32. Sostuvo que en la
sentencia de casación “no hay desfase que enmendar, pues lo combatido está
29
Ibídem, folio 89.
30
Ibídem.
31
Ibídem.
32
Cuaderno 2, f. 5.
edificado a partir de una hermenéutica plausible de la disposición sustantiva que
buscó hacer actuar el postulante (art. 8 de la Ley 171 de 1961)”33.
Actuaciones judiciales en sede revisión
23. El 28 de agosto de 2020, la Sala de Selección de Tutelas Número Tres de la
Corte Constitucional seleccionó para revisión las sentencias de tutela dictadas
dentro del proceso de la referencia. En cumplimiento de dicho auto, el 14 de
septiembre de 2020, el expediente fue enviado al despacho del entonces magistrado
encargado34.
Auto del 16 de octubre de 2020
24. Mediante auto de 16 de octubre de 2020, la Magistrada sustanciadora Paola
Andrea Meneses Mosquera, a quien originalmente fue repartido el presente asunto,
requirió, por intermedio de la Secretaría General de la Corte Constitucional, a la
Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, a la Sala Civil – Familia –Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo y al Juzgado Primero Laboral
de Sincelejo, para que remitieran las copias del proceso ordinario laboral que
motivó la acción de tutela35.
Respuestas a los requerimientos del auto del 16 de octubre de 2020
25. Juzgado Primero Laboral del Circuito de Sincelejo. Mediante correo
electrónico del 9 de noviembre de 2020 36, el Juzgado remitió copia digital del
proceso ordinario laboral promovido por Germán Yánez Lucas contra la sociedad
Cementos Argos S.A.
26. Sala Civil – Familia –Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Sincelejo. Mediante correo electrónico del 3 de noviembre de 2020, el Tribunal
33
Ibídem.
34
Richard S. Ramírez Grisales.
35
Cuaderno revisión. folios 24 al 31.
36
Ibídem, f. 32.
informó que el expediente solicitado fue remitido al “juzgado de origen el 30 de
septiembre de 2019”37.
27. Mediante auto del 23 de octubre de 2020, la Sala Plena de la Corte
Constitucional asumió el conocimiento del presente trámite y, en atención al
análisis del caso, mediante Auto No. 046 de 2021, solicitó pruebas adicionales y
suspendió los términos para fallar por un período de 3 meses.
Auto de 3 de marzo de 2021
28. Mediante auto del 3 de marzo de 2021, la Magistrada sustanciadora ofició (i) al
accionante, (ii) al Ministerio del Trabajo, (iii) al Ministerio de Salud y Protección
Social, (iv) a COLPENSIONES, (v) a ASOFONDOS, y (vi) a Cementos Argos
S.A., para que proporcionaran información relevante para la solución del caso bajo
estudio.
Respuestas a los requerimientos del Auto de 3 de marzo de 2021
29. El accionante. Por medio de escrito del 10 de marzo de 2021 38, informó, a
través de su apoderado judicial (i) que no tiene esposa ni compañera permanente,
hijos menores de edad o con discapacidad, ni padres o hermanos que dependan
económicamente de él; (ii) que no tiene ingresos y no desarrolla actividad
económica alguna debido a su “edad y salud deplorable”39, y (iii) que depende
económicamente de su hermano.
30. Ministerio del Trabajo. Mediante correo electrónico del 12 de marzo de 2021,
el Ministerio solicitó “ampliación de 15 días hábiles para dar contestación al
requerimiento judicial de la tutela de la referencia, toda vez que la información
solicitada data de hechos de hace más de 40 años y por parte de este Ministerio
debe hacerse una búsqueda exhaustiva para informar lo que se llegue a
37
Ibídem, f. 30.
38
Correo electrónico del día 10 de marzo de 2021
39
El accionante no aporta prueba alguno de lo manifestado.
encontrar”40.
31. Ministerio de Salud y Protección Social. Indicó que de conformidad con el
reporte del Registro Único de Afiliados (RUAF) (i) el accionante se encuentra
activo en el régimen Subsidiado en la Nueva EPS S.A, y (ii) “NO SE ENCONTRÓ
INFORMACIÓN”41 (negrilla original) en lo concerniente a afiliación a pensiones,
riesgos laborales, compensación familiar, cesantías, pensionados o vinculación a
programas de asistencia social.
32. COLPENSIONES. Mediante correo electrónico de 17 de marzo de 2021 42, la
entidad confirmó que sobre el señor Yánez Lucas “no se encontró información de
aportes ni novedades laborales bajo el número de cédula de ciudadanía (…) por lo
tanto no se genera historia laboral bajo este número de identificación”43.
33. ASOFONDOS. El 10 de marzo de 2021, informó que “carece de competencia
para pronunciarse, participar realizar o brindar un acompañamiento de algún tipo
a las administradoras frente a los trámites de afiliación, procesos de traslados de
aportes pensionales entre las entidades”44. Asimismo, indicó que la entidad
administra el sistema de información de los afiliados a los fondos de pensiones
(SIAF) del régimen de ahorro individual con solidaridad, y que en este se observa
que el accionante hasta el momento “no recibe prestación alguna respecto a
pensión, ni tampoco indemnización sustitutiva”45.
34. Cementos Argos S.A. El 15 de marzo de 2021, mediante correo electrónico,
respondió los cuestionamientos formulados en el requerimiento 46 . Aportó a la Corte
40
Correo electrónico del día 12 de marzo de 2021, remitido por el Ministerio del Trabajo.
41
Correo electrónico del día 12 de marzo de 2021, remitido por el Ministerio de Salud y Protección Social.
42
Correo electrónico del día 17 de marzo de 2021, remitido por Colpensiones.
43
Oficio BZ2021-2787957-0680.
44
Correo electrónico del día 17 de marzo de 2021, remitido por Asofondos. Oficio C-256-2021
45
Ibídem.
46
(...) remita a este despacho informe en el que describa de manera precisa y detallada: (i) las huelgas declaradas
entre el 5 de julio de 1976 y el 17 de octubre de 1986, en la Empresa Cales y Cementos de Tolú Viejo (Tolcementos
S.A., hoy Cementos Argos S.A.) en donde se especifique: (a) nombre de la organización sindical, (b) fecha exacta de
copia simple de la liquidación final del contrato de trabajo del accionante.
Igualmente, señaló que, “con respecto a los demás puntos requeridos en el Oficio,
respetuosamente, manifestamos que no fue encontrada la información en nuestros
archivos y Bases de Datos, debido a la antigüedad de la misma, por lo que no es
posible la entrega de la misma. Además de tratarse de información de una Empresa
diferente a Cementos Argos S.A., para el momento en que se solicitan los datos y
hechos y que carecemos de documentos, soportes e información al respecto”47. Lo
anterior, después de realizar una búsqueda exhaustiva en sus bases de datos.
Traslado de las pruebas recibidas
35. En el curso del traslado de las pruebas recibidas, el accionante a través de su
apoderado judicial, mediante correo electrónico, expuso varios asuntos. En primer
lugar, indicó que las pruebas allegadas por el Ministerio de Salud y Protección
social, COLPENSIONES, y ASOFONDOS se encuentran ajustadas a derecho y
que estas están incluidas en el acervo probatorio de la acción de tutela interpuesta.
36. En segundo lugar, ante la respuesta remitida por Cementos Argos S.A.,
manifiesta que es extraño que dentro de sus archivos la empresa encuentre
únicamente la liquidación de prestaciones sociales del actor y no la causa de las
suspensiones del contrato, como tampoco soporte o registro de las huelgas que se
pudieron realizar durante el tiempo de vinculación del accionante. Adicionalmente,
señaló que en la citada liquidación se evidencia la existencia de la convención
colectiva de trabajo “por la cual se liquida la respectiva indemnización, fruto de la
huelga obtenida en años anteriores, huelgas que fueron detalladas por los
periódicos de la época”48, y anexa los recortes de los medios de comunicación.
37. Arguye la mala fe por parte de la accionada por la incongruencia presentada en
dos de sus respuestas y por mencionar la causa de la terminación del contrato de
la declaratoria de huelga, (c) días exactos de duración de la huelga, y (d) establecer si la huelga fue imputable, o
no, al empleador; (ii) Explicar detalladamente los días de suspensión del contrato laboral del Germán Yánez Luca y
la causa que originó los días de suspensión.
47
Correo electrónico del 15 de marzo de 2021, remitido por Cementos Argos S.A.
48
Correo electrónico del 8 de abril de 2021, remitido por el apoderado del accionante el doctor Luis Manotas
Arciniegas.
trabajo. Sobre este punto, aclara que el retiro se llevó a cabo sin justa causa por
parte de la empresa.
38. En tercer lugar, respecto de la ausencia de respuesta del Ministerio del Trabajo,
especifica que han trascurrido más de los 15 días solicitados por la entidad y que
deberá ser la Corte quien resuelva esta circunstancia.
Auto del 24 de marzo de 2021
39. Mediante auto del 24 de marzo de 2021, la Magistrada sustanciadora, en
respuesta a la solicitud efectuada por el Ministerio del Trabajo y conforme a la
pertinencia de la prueba decretada, ofició a la entidad y le otorgó tres días hábiles
adicionales, contados a partir de la notificación de la comunicación.
Respuesta al requerimiento del 24 de marzo de 2021
40. Mediante correo electrónico del 9 de abril de 2021, el Ministerio del Trabajo
certificó49 que, una vez revisadas la base de datos y los archivos físicos de la
Dirección Territorial, en ésta no reposan archivos sobre huelgas o declaratoria de
huelgas en la Empresa Cales y Cementos de Tolú Viejo (Tolcementos S.A.) para los
años 1976 a 1986.
Traslado de las pruebas recibidas
41. El 16 de abril de 202150, el accionante, a través de su apoderado, presentó
escrito en el que reiteró lo afirmado en su comunicación anterior. En relación con la
respuesta allegada por el Ministerio del Trabajo, sostuvo que la entidad ante la
“ausencia de archivo”51, no efectuó pronunciamiento alguno.
II. CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL
49
Correo electrónico del 9 de abril de 2021, remitido por el Ministerio del Trabajo. Anexó certificación.
50
Correo electrónico del 8 de abril de 2021, remitido por el apoderado judicial del accionante Luis Manotas
Arciniegas.
51
Ibídem.
Competencia
1. La Corte Constitucional es competente para revisar las decisiones de tutela
proferidas dentro del expediente de la referencia, con fundamento en lo dispuesto
en el inciso 3° del artículo 86 y el numeral 9° del artículo 241 de la Constitución
Política, en concordancia con los artículos 33, 34, 35 y 36 del Decreto 2591 de
1991.
Problema jurídico y estructura de la decisión
2. Corresponde a la Sala Plena de la Corte Constitucional determinar si la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia vulneró los derechos
fundamentales al debido proceso y de acceso a la administración de justicia del
señor Germán Yánez Lucas al proferir la sentencia de 10 de julio de 2019,
mediante la cual resolvió el recurso extraordinario de casación interpuesto por el
demandante dentro del proceso ordinario laboral promovido por el accionante
contra Cementos Argos S.A.
Para ello, la Sala deberá analizar, en primer lugar, si se cumplen con los requisitos
generales de procedencia de la acción de tutela contra decisiones judiciales, en
particular aquellas proferidas por las altas cortes. En caso de que estas condiciones
se comprueben, deberá determinar, en seguro término, si la decisión judicial
cuestionada incurrió en los defectos identificados por el accionante, al concluir que
el empleador está autorizado para descontar el periodo de duración de la huelga del
tiempo total necesario para consolidar la prestación económica de la pensión
sanción.
3. Para resolver el problema jurídico planteado, la Sala Plena seguirá la siguiente
metodología. En primer lugar, verificará los requisitos generales de procedibilidad
de la acción de tutela contra providencias judiciales. En caso de ser acreditados en
el asunto de la referencia, estudiará: (i) la naturaleza jurídica y los requisitos de la
pensión sanción, (ii) el contenido y alcance del derecho constitucional a la huelga,
(iii) el principio de favorabilidad en materia laboral y sus implicaciones de cara a la
decisión de la Corte que ha estudiado la relación entre el régimen pensional y el
ejercicio del derecho a la huelga. En una siguiente etapa de análisis caracterizará
los defectos sustantivo, fáctico y desconocimiento del precedente y, por último,
examinará si en el caso concreto se configuró alguno de los defectos específicos
alegados por el accionante.
Análisis de procedibilidad. Requisitos generales de procedencia52
4. La jurisprudencia constitucional ha señalado que el amparo de los derechos
fundamentales en el marco de la acción de tutela contra decisiones judiciales
deberá otorgarse si se satisfacen dos condiciones, cada una de ellas necesaria y en
su conjunto suficientes: (i) que se cumplan los requisitos generales de procedencia
de la acción de tutela contra providencias judiciales 53; y (ii) que, en la sentencia
cuestionada se materialice alguna violación de los derechos fundamentales de los
accionantes54, mediante la configuración de alguno de los defectos reconocidos por
la jurisprudencia constitucional55.
5. Además, si lo que se cuestiona es una sentencia proferida por una Alta Corte, la
carga argumentativa es más exigente, toda vez que resulta necesario acreditar que
se trata de un caso “definitivamente incompatible con el alcance y límite de los
derechos fundamentales que han sido desarrollados por la Corte Constitucional o
cuando se genera una anomalía de tal entidad que es necesaria la intervención del
52
Este capítulo, salvo algunas modificaciones puntuales, corresponde a la ponencia originalmente presentada por la
Magistrada Paola Andrea Meneses Mosquera.
53
Corte Constitucional, Sentencia C-590 de 2005. “(i) Que el caso tenga relevancia constitucional, esto es, que
involucre la posible vulneración de los derechos fundamentales de las partes; (ii) que se cumpla con el presupuesto
de subsidiariedad, es decir, que al interior del proceso se hubiesen agotado todos los medios de defensa judiciales al
alcance del afectado, salvo que se trate de evitar un perjuicio irremediable; (iii) que se cumpla el requisito de
inmediatez, esto es, que la tutela se hubiese interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir del hecho
que originó la presunta vulneración; (iv) que se trate de una irregularidad procesal con un efecto decisivo en la
providencia que se impugna; (v) que el tutelante identifique, de manera razonable, los hechos que generaron la
vulneración y los derechos vulnerados, así como, de haber sido posible, la etapa en que fueron alegados en el
proceso ordinario y, finalmente, (vi) que la decisión judicial que se cuestione no sea de tutela”. Ver también,
sentencia T-269 de 2018.
54
Corte Constitucional, Sentencia SU-050 de 2018. Ver también, Corte Constitucional, sentencias SU-573 de 2017,
SU-050 de 2017 y SU-917 de 2010.
55
Esto es, si la providencia adolece de un defecto “material o sustantivo, fáctico, procedimental, decisión sin
motivación, desconocimiento del precedente, orgánico, error inducido o violación directa de la Constitución”. Corte
Constitucional, sentencia T-269 de 2018.
juez constitucional”56. Lo anterior, en la medida en que, por regla general, dichas
decisiones tienen la finalidad de unificar la jurisprudencia, en atención al deber de
zanjar las diferencias interpretativas en la aplicación del ordenamiento jurídico 57; de
allí deriva precisamente su “valor vinculante”58. En tal sentido, un escrutinio
diferente invadiría su órbita de competencia.
Adicionalmente, debe tenerse en cuenta que la función de unificación de
jurisprudencia y de interpretación autoritativa del derecho legislado es una
competencia de las altas cortes con raigambre constitucional. Esto implica una
restricción importante para el juez de tutela, particularmente en lo relativo a la
imposibilidad de inmiscuirse en asuntos que versen, de forma exclusiva, en la
interpretación legal, y la correlativa exigencia de que los defectos tengan una
decidida connotación constitucional, esto es, que impliquen asuntos que coincidan
con el contenido y alcance de las normas superiores.
Además, debe insistirse también en que el adecuado ejercicio de las funciones
unificadora y de interpretación autorizada, antes mencionadas, guardan un vínculo
estrecho con la protección del principio de seguridad jurídica, de modo que las
decisiones que adoptan los órganos límites deben conservarse cuando son
compatibles con la Constitución, inclusive cuando adoptan posturas controvertidas
o rebatibles sobre la hermenéutica legal. Así, en caso de que este exigente estándar
no resulte cumplido en el caso concreto, deberá preferirse una decisión deferente
con el ejercicio de la competencia judicial de las altas cortes.
6. Para tal efecto, la jurisprudencia constitucional 59 introdujo los siguientes
requisitos generales de procedencia de la acción de tutela contra providencias
judiciales, los cuales deben cumplirse en su totalidad: (i) legitimación en la causa,
(ii) que la cuestión que se discuta tenga relevancia constitucional, esto es, que se
56
Corte Constitucional, Sentencia SU–050 de 2018, M.P. Cristina Pardo Schlesinger, donde se reiteran las
consideraciones expuestas en las sentencias SU-573 de 2017, M.P. Antonio José Lizarazo; SU- 050 de 2017, MP.
Luis Ernesto Vargas Silva; y SU- 917 de 2010, MP. Jorge Iván Palacio Palacio.
57
Corte Constitucional, Sentencias C-816 de 2011, Mauricio González Cuervo; C-634 de 2011, M.P. Luis Ernesto
Vargas Silva; y C-588 de 2012, M.P. Mauricio González Cuervo.
58
Corte Constitucional, Sentencia C-816 de 2011, reiterada en la Sentencia C-588 de 2012.
59
Corte Constitucional, Sentencia C-590 de 2005, M.P. Jaime Córdoba Triviño.
oriente a la protección de derechos fundamentales 60, “involucre garantías
superiores y no sea de competencia exclusiva del juez ordinario” 61; (iii) que se
cumpla con el presupuesto de subsidiariedad, es decir, que se hayan agotado todos
los medios de defensa judicial al alcance del afectado, salvo que se trate de evitar
un perjuicio irremediable; (iv) que se cumpla el requisito de inmediatez, es decir,
que la tutela se interponga en un término razonable y proporcionado a partir del
hecho que originó la vulneración; (v) que se trate de una irregularidad procesal con
efecto decisivo en la providencia que se impugna; (vi) que el accionante identifique
de manera razonable los hechos que generaron la vulneración y los derechos
vulnerados; y (vii) que no se trate de sentencias de tutela.
Legitimación en la causa
7. En el asunto sub examine se satisface el requisito de legitimación en la causa por
activa62 y por pasiva63. La acción de tutela fue interpuesta por el ciudadano Germán
Yánez Lucas, quien es el titular de los derechos fundamentales presuntamente
vulnerados y el demandante en el proceso laboral ordinario que concluyó con la
decisión judicial cuestionada. Asimismo, la acción de tutela se formuló en contra de
la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, autoridad que profirió
la decisión judicial cuestionada.
Identificación razonable de los hechos
8. En el escrito de tutela el accionante presentó la situación fáctica del proceso
ordinario laboral, explicó la decisión que la Sala de Casación Laboral de la Corte
Suprema de Justicia tomó frente al caso único presentado y manifestó los
fundamentos jurídicos por los cuales considera que la autoridad judicial accionada
incurrió en los defectos sustantivo, fáctico y desconocimiento de precedente.
En concreto, el accionante argumentó que, al analizar su proceso ordinario laboral,
60
Constitución Política, artículo 86.
61
Corte Constitucional, Sentencia SU-573 de 2017, reiterando lo dicho en la Sentencia C-590 de 2005.
62
Decreto 2591 de 1991, art. 10
63
Ibídem, art. 5 y 13.
la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia (i) no interpretó de
manera razonable lo dispuesto por esta Corporación en la Sentencia C-1396 de
2000, (ii) desconoció el precedente constitucional establecido en la precitada
sentencia, e (iii) incurrió en defecto fáctico al no valorar el acervo probatorio. Por
esas razones, consideró que dicha autoridad judicial desconoció derechos mínimos
irrenunciables al concluir que el periodo dispuesto para la huelga puede ser
descontado por el empleador en la contabilización del tiempo necesario para
acceder a la pensión sanción.
Por lo tanto, la Sala Plena concluye que el accionante identificó de forma razonable
de los hechos y expuso las razones que fundamentan su solicitud de amparo.
Subsidiariedad
9. La Sala Plena advierte que la acción de tutela satisface el requisito de
subsidiariedad. Esto, por cuanto en el presente asunto el accionante agotó los
mecanismos ordinarios y extraordinarios de defensa disponibles en el ordenamiento
jurídico. En el expediente obran las sentencias de primera y segunda instancia,
proferidas por el Juzgado Primero Laboral del Circuito de Sincelejo y la Sala Civil
- Familia - Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo,
respectivamente. Asimismo, el fallo proferido por la Sala Laboral de la Corte
Suprema de Justicia que resolvió el recurso extraordinario de casación64.
En consecuencia, la acción de tutela constituye la única vía para la protección de
los derechos fundamentales presuntamente vulnerados por la providencia judicial
que se cuestiona en este proceso de tutela, porque el accionante carece de un
mecanismo adicional que le permita controvertir la decisión que acusa como
violatoria de sus derechos fundamentales.
Inmediatez
10. Este requisito implica que la acción de tutela se debe formular en un término
razonable y proporcionado contado a partir del hecho generador de la vulneración.
Ahora bien, la jurisprudencia constitucional ha reiterado que la exigencia del
64
Cuaderno 1, folios 14 a 21 y cuaderno 3, folio 32.
requisito de inmediatez es más estricta cuando se interpone en contra de una
sentencia proferida por una Alta Corte, puesto que en estos casos está involucrado
el respeto a los principios de seguridad jurídica y cosa juzgada.
En el caso analizado la Sala constata que se satisface este requisito. En efecto, entre
la fecha en la que la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia
profirió la sentencia cuestionada –10 de julio de 2019– y la interposición de la
acción de tutela –14 de noviembre de 2019– transcurrieron aproximadamente 4
meses65. De acuerdo con la jurisprudencia constitucional, este es un término
razonable66.
Relevancia constitucional
11. Este requisito es sustentado por la jurisprudencia constitucional y su
elaboración jurisprudencial se deriva de los artículos 86 de la Constitución Política
y 5º del Decreto 2591 de 1991. Esto, por cuanto tales disposiciones delimitan el
objeto de la acción de tutela, que es la protección de los derechos fundamentales.
Esta exigencia persigue por lo menos dos finalidades: (i) preservar la competencia
y la independencia de los jueces de las jurisdicciones diferentes a la constitucional,
con el propósito de evitar que la acción de tutela se utilice para asuntos de mera
legalidad67, y (ii) impedir que esta se convierta en un recurso o instancia adicional
para controvertir las decisiones de los jueces o para reabrir debates jurídicos
zanjados68.
En tal sentido, solo la evidencia prima facie de la afectación de derechos
fundamentales, particularmente el debido proceso y el acceso a la administración
de justicia, permite superar este requisito en acciones de tutela contra providencias
judiciales69. Requisito que le corresponde al accionante justificar razonablemente.
65
Cuaderno 1, folio 14 a 21.
66
Corte Constitucional, Sentencias C-590 de 2005, T-594 de 2008, T-328 de 2010, T-860 de 2011, T-246 de 2015, T-
265 de 2015, SU-057 de 2018, T-412 de 2018 y SU-037 de 2019.
67
Corte Constitucional, Sentencias C-590 de 2005 y T-335 de 2000, T-1044 de 2007 y T-406 de 2014.
68
Corte Constitucional, Sentencia T-102 de 2006, M.P. Humberto Sierra Porto.
Esta exigencia es especialmente relevante en los casos en los que se cuestiona una
sentencia proferida por una Alta Corte, porque en estos eventos la competencia
interpretativa de cierre es sistémicamente más relevante, tal y como se expresó en
fundamentos jurídicos anteriores. Por lo tanto, la evaluación debe ser más estricta
que la que pudiera hacerse en los demás eventos de procedencia de la acción de
tutela contra providencias judiciales70.
12. En el presente asunto se acredita el requisito de relevancia constitucional,
porque el accionante caracterizó de manera plausible una afectación prima facie al
debido proceso, habida cuenta de que argumentó que la interpretación adoptada por
la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia desconoció lo decidido
por la Corte Constitucional en la Sentencia C-1369 de 2000. A su juicio, los
defectos en que incurrió la Sala de Casación Laboral al proferir la decisión
repercuten en la satisfacción de sus derechos fundamentales a la seguridad social y
al mínimo vital, en cuanto le impiden acceder a la pensión sanción. Asimismo,
consideran que dichos defectos afectan el derecho al debido proceso y el principio
de favorabilidad en materia laboral, en tanto que, a juicio del actor, la interpretación
atentó contra sus derechos mínimos irrenunciables.
La acción de tutela no se dirige contra un fallo de tutela
13. La providencia judicial atacada por el accionante no corresponde a una
sentencia de tutela. En efecto, en este caso se cuestiona una sentencia de casación
proferida por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia en un
asunto ordinario laboral.
14. En los anteriores términos, la Sala Plena concluye que la solicitud de amparo
promovida por el accionante satisface todos los requisitos generales de
procedibilidad de las acciones de tutela contra providencias judiciales y, en
consecuencia, procederá al análisis de fondo.
69
Cfr. Corte Constitucional, Sentencias T-385 de 2018, M.P. Carlos Bernal Pulido; SU-454 de 2019, M.P. Carlos
Bernal Pulido y SU-020 de 2020, M.P. Ruth Stella Correa Palacio y Carlos Bernal Pulido.
70
Corte Constitucional, Sentencia SU-573 de 2019, M.P. Carlos Bernal Pulido.
La naturaleza jurídica de la pensión sanción. Reiteración de jurisprudencia71
15. En esta sección, la Sala Plena expondrá la evolución de la pensión sanción en el
ordenamiento jurídico, en específico, respecto a su naturaleza jurídica y los
requisitos para su reconocimiento. En tal sentido, analizará dichos aspectos desde la
creación de la pensión sanción, por medio de la Ley 171 de 1961, hasta la última
modificación introducida por la Ley 100 de 1993. Esto, a partir de la interpretación
que la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia han hecho en su
jurisprudencia sobre la materia.
16. El artículo 8º de la Ley 171 de 1961, instituyó la figura jurídica de la pensión
sanción. De forma posterior, esta norma fue modificada por el artículo 74 del
Decreto 1848 de 1969, que denominó dicha institución como pensión en caso de
despido injusto, que consistía en el reconocimiento de la pensión a los trabajadores
que, al momento de la terminación del contrato sin justa causa, acreditaran, por un
lado, la prestación del servicio por un término superior a los 10 años e inferior a los
15 años, continuos o discontinuos, anteriores o posteriores a la expedición de esta
norma; y, por otro, tener la edad de 60 años al momento de la finalización del
vínculo laboral o, desde la fecha en que cumpla esa edad72.
Sobre la naturaleza jurídica de la pensión sanción, la Corte Constitucional ha
precisado que esta prestación surgió en el derecho laboral “como mecanismo para
evitar que los empleadores despidieran a los trabajadores sin justa causa, cuando
71
Este apartado, con excepción de algunos aspectos puntuales que buscan armonizar el sentido de la decisión con lo
aprobado por la Sala Plena, corresponde a la ponencia originalmente presentada por la Magistrada Paola Andrea
Meneses Mosquera.
72
Ley 171 de 1971, art. 8º. El trabajador que sin justa causa sea despedido del servicio de una empresa de capital no
inferior a ochocientos mil pesos ($800.000.00), después de haber laborado para la misma o para sus sucursales o
subsidiarias durante más de diez (10) años y menos de quince (15) años, continuos o discontinuos, anteriores o
posteriores la vigencia de la presente ley, tendrá derecho a que la empresa lo pensione desde la fecha de su despido,
si para entonces tiene cumplidos sesenta (60) años de edad, o desde la fecha en que cumpla esa edad con
posterioridad al despido. Si el retiro se produjere por despido sin justa causa después de quince (15) años de dichos
servicios, la pensión principiará a pagarse cuando el trabajador despedido cumpla los cincuenta (50) años de edad
o desde la fecha del despido, si ya los hubiere cumplido. Si después del mismo tiempo el trabajador se retira
voluntariamente, tendrá derecho a la pensión pero solo cuando cumpla sesenta (60) años de edad… En todos los
demás aspectos de la pensión aquí prevista se regirá por las normas legales de la pensión vitalicia de jubilación.
Parágrafo. Lo dispuesto en este artículo se aplicará también a los trabajadores ligados por contrato de trabajo con
la administración pública o con los establecimientos públicos descentralizados, en los mismos casos allí previstos y
con referencia a la respectiva pensión plena de jubilación oficial.”
aún no cumplían los requisitos necesarios para obtener la pensión de jubilación
merecida por el tiempo de servicios y como protección a la vejez” . Por ello, a
título de sanción por la terminación injusta del contrato laboral, y como una forma
de resarcir al trabajador por los perjuicios que pudieran causarse por la expectativa
generada a acceder al derecho pensional, “el empleador debía reconocer una
pensión correspondiente a un promedio de los salarios devengados en el último
año de servicios, en proporción al tiempo trabajado, al trabajador que hubiere
laborado más de 15 años y 10 años al cumplir 60 años o 50 años de edad,
respectivamente”73.
17. De igual forma, la Corte Suprema de Justicia 74 ha reiterado que la naturaleza de
la pensión sanción consagrada en el artículo 8º de la Ley 171 de 1961 es
eminentemente indemnizatoria y no prestacional. Es decir, la pensión sanción
buscaba “disuadir a los empleadores que desearan despedir sin justa causa a
trabajadores con antigüedad de servicio superior a los 10 años -y que no
alcanzaran los 20-, asegurándoles una pensión proporcional que reemplazara en
parte la jubilación plena frustrada por el despido abusivo”75.
18. Posteriormente, en Sentencia SL818 de 201376, la Corte Suprema de Justicia
señaló que la pensión por despido prevista en el artículo 8º de la Ley 171 de 1961
tenía una naturaleza especial, porque protegía “en primer término, al trabajador
que después de prolongado tiempo de servicios era despedido sin justa causa por
el empleador con el perjuicio de perder la posibilidad de alcanzar la pensión de
jubilación a cargo de la empresa”. Añadió que en el momento en que fue expedida
la norma su contenido se justificaba, puesto que la pensión de jubilación no había
sido asumida por el ISS y se encontraba únicamente a cargo del empleador.
Corte Constitucional, Sentencia T-322 de 2016, M.P. Alberto Rojas Ríos.
73
Corte Constitucional, Sentencia T- 580 de 2009, M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub, reiterada en sentencia T- 814
de 2011 y T- 322 de 2016.
74
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, Sentencias SL818 de 2013, SL16386 de 2014, SL 7559 de
2016, SL 21784 de 2017, SL 763 de 2021, entre otras.
75
Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, Sección segunda, Sentencia de septiembre 29 de 1994.
M.P. Dr. Hugo Suescún Pujols.
76
Ver reiteración en Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, Sentencias SL16386 de 2014, SL 7559 de
2016, SL 21784 de 2017, SL 763 de 2021.
Ahora bien, a partir de la expedición del Acuerdo 224 de 1996, aprobado por el
artículo 1º del Decreto 3045 de 1966, se consideró que, por la naturaleza
indemnizatoria y su finalidad de garantizar la estabilidad del trabajador, la pensión
sanción consagrada en el artículo 8º de la ley 171 de 1961 era compatible con el
nuevo esquema de seguridad social implementando por el citado Acuerdo; a
diferencia de las pensiones instituidas para cubrir el riesgo de vejez 77.
Así, la pensión sanción, al estar a cargo exclusivamente del empleador, no subrogó
a este su pago cuando se generara el reconocimiento de la pensión de vejez que
tenía a cargo el extinto ISS, es decir, las dos pensiones eran compatibles, por su
naturaleza jurídica diferente. Esto es, la pensión sanción tiene carácter
indemnizatorio y la pensión de vejez, asumida por el ISS, como prestación
social78. La Sala considera importante recabar en este aspecto: la pensión sanción
es, ante todo, un mecanismo de indemnización a favor del trabajador que es
despedido luego de haber cumplido con los plazos y condiciones mencionados. Es
por esta razón que se distingue jurídicamente de los mecanismos previsionales que
han cubierto, tanto en el pasado como durante la vigencia del sistema general de
seguridad social en salud, los riesgos de invalidez, vejez y muerte.
Esa diferencia jurídica explica el hecho de que estas previsiones no sean
excluyentes, pero ello no puede entenderse como una absoluta separación entre
ambas prestaciones, en particular antes de la vigencia del sistema general de
seguridad social. Esto debido a que, como lo ha explicado la Corte Suprema de
Justicia, la pensión sanción tiene también una naturaleza especial que se explica
en que, en su momento, los empleadores eran titulares exclusivos de la obligación
pensional, de manera que la pensión sanción no solo tenía condición
indemnizatoria, sino que también estaba dirigida a proteger el riesgo de vejez del
trabajador y en aquellos casos en que su empleador no tenía la obligación jurídica
77
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, Sentencia SL 818 de 2013. “las pensiones legales
incompatibles con el nuevo esquema de seguridad social que se implementó con la expedición del citado acuerdo
fueron aquellas instituidas precisamente para cubrir el riesgo de vejez y no las que se establecieron para garantizar
la estabilidad del trabajador en su empleo o para reprimir al empleador que despedía injustamente al asalariado
después de una más o menos larga prestación de servicios y por ello le impedía acceder a la pensión de jubilación”.
78
Corte Constitucional, Sentencia T- 814 de 2011, M.P. Luis Ernesto Vargas Silva, y Corte Suprema de Justicia, Sala
de Casación Laboral, Sentencias SL 818 de 2003, SL 889 de 2013, SL 21784 de 2017, SL 1021 de 2021.
de cotizar al Instituto de Seguros Sociales, por lo que soportaba la carga
previsional. En ese sentido, la completa separación conceptual entre la pensión
sanción y la pensión de vejez solo tiene lugar una vez surgió la obligación de
cotización a ese Instituto y, en cualquier caso, luego de la entrada en vigencia del
sistema general de seguridad social previsto en la Ley 100 de 1993.
19. Ahora bien, en cuanto a la causación del derecho a la pensión sanción, en
Sentencia C-891A de 2006 la Corte Constitucional manifestó que “aunque la
norma en cuestión había sido derogada por el artículo 37 de la Ley 50 de 1990, el
cual, a su turno, fue derogado por el artículo 133 de la Ley 100 de 1993, aun
producía efectos jurídicos”. Lo anterior, en la medida en que se debe considerar
que durante la vigencia de la ley es probable que “se hayan producido despidos
injustos susceptibles de generar una pensión a título de sanción contra el
empleador (i), que los trabajadores beneficiados no hubieran podido disfrutarla al
momento del despido, por no haber cumplido la edad legalmente exigida (ii) y que,
cumpliendo esa edad después de la derogación del artículo parcialmente
demandado (iii), la pensión todavía estuviera a cargo del antiguo empleador
debido a que el efecto inmediato de las nuevas regulaciones impedía la afiliación
al Seguro Social”79.
20. La Corte Suprema de Justicia, en Sentencia SL 4578 de 2014, reiteró lo
considerado por esa corporación en Sentencia SL 8181 de 2013 y por la Corte
Constitucional en sentencias T-814 de 2011 y T-322 de 2016, en cuanto a que la
pensión especial de jubilación regulada por el artículo 8° de la Ley 171 de 1961 se
causa “desde el mismo momento en que el trabajador es despedido injustamente
con más de 10 o 15 años de servicio que corresponde a la pensión sanción, sin que
interese cuál haya sido el tiempo laborado hasta la fecha en que el Instituto de
Seguros Sociales asumió el riesgo de vejez, pues dichas pensiones son
independientes a las que deba reconocer el ISS y corren a cargo exclusivo del
empleador”80. Por lo tanto, la edad del trabajador es un requisito de exigibilidad y
no de causación81. Asimismo, esta postura reafirma lo expresado en el fundamento
79
Corte Constitucional, Sentencia C-891A de 2006, M.P. Rodrigo Escobar Gil.
80
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, Sentencia SL 4578 de 2014.
81
Ib.
jurídico 18, en el sentido de que tratándose de aquellos trabajadores cuya pensión
estuviese a cargo del empleador, la pensión sanción es una herramienta dirigida a
cubrir el riesgo de vejez cuando dicho empleador no estuviese en la obligación de
cotizar al ISS.
21. Así, el derecho a la pensión sanción se causa al cumplir con dos requisitos: (i)
la terminación del contrato de trabajo sin justa causa, y (ii) la prestación del
servicio por mínimo 10 y máximo 15 años. Y, en consecuencia, el pago se hace
exigible cuando el trabajador cumpla la edad de pensión. Es decir, “una vez se
reúnen estos dos requisitos deja de ser una mera expectativa para convertirse en
una situación jurídica concreta, que no podría ser modificada por una norma
posterior, porque es un derecho adquirido del trabajador” 82, pero que únicamente
puede ser exigible al momento del cumplimiento de la edad, lo que denota que
esto último no es un “requisito de causación sino una condición de exigibilidad”83.
22. En conclusión, la pensión sanción consagrada en el artículo 8º de la Ley 171 de
1961, primero, tiene naturaleza indemnizatoria, aunque esto no es incompatible con
su carácter especial en aquellos casos en que el empleador fuere titular de la
obligación previsional y no estuviese obligado legalmente a afiliar al trabajador al
ISS; segundo, se causa al momento en que el trabajador sea despedido sin justa
causa después de prestar sus servicios por mínimo 10 años y máximo 15 años y,
tercero, su pago se hace exigible cuando cumpla la edad de 60 años, lo cual puede
suceder al momento de la terminación de la relación laboral o con posterioridad a
ella.
23. El artículo 37 de la Ley 50 de 1990 subrogó el artículo 8º de la Ley 171 de
1961. La norma instituyó que, en los casos en los que el empleador omita la
afiliación al ISS -por su decisión o porque el ISS no haya asumido el riesgo de
vejez-, este deberá reconocer la pensión cuando el trabajador acredite que su
contrato de trabajo terminó sin justa causa después de haber prestado los servicios
por más de 10 años y menos de 15, continuos o discontinuos, anteriores o
posteriores a la vigencia de la ley. Asimismo, la pensión consagrada en la norma
82
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, Sentencia, radicado 38786 reiterada en sentencia SL 21784
de 2017.
83
Ib.
en comento se rigió bajo las reglas establecidas para la pensión de vejez, es
decir, ostentó la naturaleza de prestación social y su pago estuvo a cargo,
únicamente, del ISS, hasta el momento en que entró en vigencia el Sistema General
de Pensiones.
De la normativa precitada se desprende que los cambios introducidos a la pensión
sanción del artículo 8º de la Ley 171 de 1961, modificaron la naturaleza jurídica de
esa institución, particularmente con el fin de reafirmar su carácter previsional, que
antes era relativo, habida cuenta de que transmutó de un carácter indemnizatorio a
uno prestacional cuya finalidad es proteger el riesgo a la vejez del trabajador y no
proteger su estabilidad laboral. Sobre el particular, la Corte Constitucional, en
Sentencia T-371 de 200384, reiterada por la Sentencia T- 814 de 201185, consideró
que “la denominada pensión sanción representa una carga económica para el
empleador que, sin importar las circunstancias en que se hace exigible, tiene como
fin primordial cubrir el riesgo de vejez y, en consecuencia, la mora en su
cancelación puede comprometer los derechos fundamentales del acreedor. De
manera que es preciso recordar que el término “sanción” con el que se la ha
denominado no indica que se trata de una indemnización pagadera por
instalamentos, pues como ya se ha advertido por esta Corte la indemnización por
despido sin justa causa y la pensión son beneficios distintos que no son
excluyentes, como sí lo son la pensión de vejez y la pensión por despido injusto o
sanción”. Por ello, al cambiar su naturaleza permitió la conmutación de la pensión
del artículo 37 de la Ley 50 de 1990 con la pensión de vejez y, en consecuencia,
prohibió la compatibilidad entre estas86.
24. En cuanto a la causación del derecho, la norma introdujo otro elemento
adicional a los dos estipulados por el artículo 8º de la Ley 171 de 1961. Ahora, el
derecho se genera cuando (i) el empleador omitió la afiliación al ISS o, en su
defecto, la entidad no asumió el riesgo de vejez, del trabajador, (ii) el trabajador
prestó sus servicios por más de 10 años y menos de 15 años de forma continua o
discontinua, antes o posterior a la vigencia de la ley, y (iii) si su vinculación laboral
84
M.P. Jaime Córdoba Triviño.
85
M.P. Luis Ernesto Vargas Silva.
86
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia T-814 de 2011, antes citada, y Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación
laboral, Sentencia del 10 de mayo de 1995 Rad. 7245.
terminó por decisión unilateral del empleador sin justa causa. Por otra parte, la
edad, correspondiente a los 60 años, siguió teniendo la condición de exigibilidad y
no de requisito de causación.
En conclusión, la pensión sanción de que trata el artículo 37 de la Ley 50 de 1990
(i) es de naturaleza prestacional; (ii) su causación se da al momento de cumplir con
los tres requisitos explicados anteriormente; y (iii) la edad continuó siendo una
condición de exigibilidad.
25. El artículo 133 de la Ley 100 de 1993 retomó el instituto jurídico de la pensión
sanción. Conforme a este precepto, para tener derecho a esta prestación, el
trabajador debía tener más de 10 años y menos de 15 años de tiempo laborado,
continuos o discontinuos, anteriores o posteriores a la entrada en vigencia de la
presente ley, al momento en que el empleador terminara el contrato de trabajo sin
justa causa y que este omitiera su afiliación al sistema general de pensiones. El
pago de la pensión se efectuaba al momento de cumplir la edad de 60 años, para el
caso de los hombres, o 55 para las mujeres.
De esta manera, la norma reiteró la naturaleza exclusivamente prestacional de la
pensión sanción que disponía el artículo 37 de la Ley 50 de 1990. Igualmente, la
Corte Suprema de Justicia ha mantenido su línea jurisprudencial en lo que respecta
a la fecha de causación de la pensión sanción con el cumplimiento de los requisitos
establecidos en la ley, así como la edad, que siguió siendo una condición de
exigibilidad y no un requisito de causación.
26. Con base en esta descripción, la Corte concluye que la pensión sanción es un
instrumento jurídico dirigido a proteger al trabajador que ha laborado por más de
10 años para un empleador, es despedido sin justa causa y está en una de las
siguientes situaciones: (i) el empleador no estaba obligado, en su momento, a afiliar
a sus trabajadores ante un mecanismo previsional, particularmente el ISS y, por lo
mismo, era el responsable de la pensión una vez se cumplieran los requisitos
mencionados; o (ii) el empleador sí estaba obligado a dicha afiliación, bien porque
el régimen del ISS le fuera aplicable o porque estuviera ante la vigencia del sistema
general de seguridad social, e incumplía ese deber.
Ahora bien, en cuanto a la naturaleza jurídica, la Corte encuentra que el desarrollo
legal expuesto demuestra que, de forma primigenia, la pensión sanción era
considerada desde una faceta indemnizatoria, aunque en todo caso guardaba un
componente prestacional tratándose de aquellos trabajadores cuyos empleadores no
estaban en su momento obligados a afiliarlos al régimen administrado por el ISS.
Luego, a partir de sucesivas reformas y, en particular, la prevista por la Ley 50 de
1990, la pensión sanción tomó una naturaleza exclusivamente prestacional y opera
como mecanismo de protección sucedáneo al incumplimiento del empleador en la
afiliación a la seguridad social.
Con todo, en cada de una de estas etapas se mantienen las exigencias para la
causación de la prestación: laborar por un plazo mayor de 10 años y menor de 15,
haber sido despedido sin justa causa y cumplir con la edad prevista en la ley para el
efecto, que en el caso de los hombres es de 60 años. Precisamente, el problema
jurídico de esta decisión se centra en determinar si la evaluación del requisito de
tiempo laborado que hizo la Sala de Casación Laboral se ajusta a la Constitución o,
en contrario, incurre en los defectos expresados por el actor.
La suspensión del contrato de trabajo y sus implicaciones respecto del derecho
de huelga
27. Los artículos 51 y 53 del Código Sustantivo del Trabajo establecen las causales
para la suspensión del contrato de trabajo y las consecuencias de esa circunstancia
para el trabajador y el empleador, respectivamente. En primera medida, es
importante tener en cuenta que la suspensión del contrato de trabajo es una figura
que permite el cese temporal de la prestación del servicio o labor que realiza un
trabajador y, a su vez, el no pago del salario por parte del empleador, durante el
tiempo que se encuentre en suspenso la relación laboral. Es decir, faculta a
interrumpir el cumplimiento de las obligaciones principales de un contrato de
trabajo, pero garantizando que subsista la relación contractual 87. Así, esta figura se
caracteriza por dos elementos propios: (i) la temporalidad, pues se trata de una
situación transitoria; y (ii) la causalidad, porque la ley regula las situaciones que
87
Corte Constitucional, Sentencia SU-562 de 1999, M.P. Alejandro Martínez Caballero. Expuso sobre esta figura
que: “es propia del derecho del trabajo y tiende a evitar la extinción de la relación laboral, lo cual en cierta forma le
impide en la práctica al trabajador la obtención de otra ocupación”.
permiten suspender el contrato.
El artículo 51 del CST88, subrogado por el artículo 4º de la Ley 50 de 1990, prevé
las situaciones que derivan en la suspensión del contrato. La Corte Constitucional
ha señalado en diferentes oportunidades que dichas causales son taxativas, pues se
pretende evitar “que de forma intempestiva el empleador cierre la unidad
productiva de la que derivan su subsistencia los trabajadores y su familia” 89. En
consecuencia, la suspensión de los contratos de trabajo resulta ser una medida
excepcional, que está supeditada a la existencia de una de las situaciones que la
permitan.
28. En lo que interesa a la causal vinculada al caso concreto, se observa que el
numeral séptimo establece la huelga “declarada en la forma prevista en la ley”
como una situación que supone la suspensión del contrato de trabajo. Al respecto,
debe partirse de considerar que la huelga es un derecho fundamental previsto en el
artículo 56 de la Constitución, y su ejercicio se limita solo en el caso de los
servicios públicos esenciales definidos por el legislador. A partir de la
jurisprudencia constitucional, este derecho está investido de los siguientes
atributos90:
28.1. El derecho a la huelga tiene naturaleza constitucional a partir de dos vías. De
88
La norma prevé que el contrato se suspende por las siguientes razones: (i) por fuerza mayor o caso fortuito que
temporalmente impida su ejecución; (ii) por la muerte o la inhabilitación del empleador, cuando éste sea una persona
natural y cuando ello traiga como consecuencia necesaria y directa la suspensión temporal del trabajo; (iii) por
suspensión de actividades o clausura temporal de la empresa, establecimiento o negocio, en todo o en parte, hasta por
ciento veinte (120) días por razones técnicas o económicas u otras independientes de la voluntad del empleador,
mediante autorización previa del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. De la solicitud que se eleve al respecto el
empleador deberá informar en forma simultánea, por escrito, a sus trabajadores; (iv) por licencia o permiso temporal
concedido por el empleador al trabajador o por suspensión disciplinaria; (v) por ser llamado el trabajador a prestar el
servicio militar. En este caso el empleador está obligado a conservar el puesto del trabajador hasta por {treinta (30)
días} después de terminado el servicio. Dentro de este término el trabajador puede reincorporarse a sus tareas,
cuando lo considere conveniente, y el empleador está obligado a admitirlo tan pronto como éste gestione su
reincorporación; (vi) por detención preventiva del trabajador o por arresto correccional que no exceda de ocho (8)
días por cuya causa no justifique la extinción del contrato; (vii) por huelga declarada en la forma prevista en la Ley.
89
Corte Constitucional, Sentencia T-162 de 2004, reiterado en Sentencia T-048 de 2018.
90
Las reglas que se expondrán a continuación son tomadas de las recopilaciones que sobre el contenido y alcance del
derecho a la huelga ofrecen las sentencias C-349 de 2009, M.P. Luis Ernesto Vargas Silva y C-122 de 2012, M.P.
Jorge Pretelt Chaljub.
una parte, la mencionada estipulación constitucional y su previsión como parte del
derecho a la negociación colectiva y, de otra, los convenios 87, 98 y 154 de la
Organización Internacional del Trabajo, instrumentos internacionales que la
jurisprudencia constitucional ha incorporado al bloque de constitucionalidad en
sentido estricto.
28.2. La fundamentación del derecho a la huelga se encuentra en la satisfacción de
los principios constitucionales de solidaridad, dignidad y participación. Asimismo,
la función de ese derecho se explica a partir de tres niveles definidos: el equilibrio
de las relaciones entre los empleadores y los trabajadores, la resolución pacífica de
los conflictos económicos colectivos y la materialización de la dignidad humana y
los derechos de los trabajadores. Esto, bajo el entendido de que la huelga no solo
está enfocada hacia la satisfacción de asuntos económicos al interior de la relación
de trabajo, sino que también se dirige a la búsqueda de soluciones a cuestiones de
política económica y social.
28.3. El derecho a la huelga no es un derecho absoluto. Como lo establece el
artículo 56 de la Constitución, puede restringirse tratándose de los servicios
públicos esenciales definidos por el legislador. De igual modo, la misma norma
superior supedita la reglamentación del derecho a reserva material de ley. Bajo esta
lógica, la jurisprudencia ha considerado que las limitaciones que imponga la ley no
pueden ser arbitrarias y deben estar sometidas a condiciones de razonabilidad y
proporcionalidad. Inclusive, ese precedente prevé un estándar más riguroso para
dichas limitaciones y a partir de dos variables: (i) las condiciones que se impongan
deben ser necesarias, indispensables, razonables y proporcionadas a la
finalidad que se pretende alcanzar, de modo que no se atente contra la libertad
sindical al tornar el derecho de huelga nugatorio o impracticable; y (ii) estas
limitaciones deben estar prioritariamente concentradas en el caso particular de los
servicios públicos esenciales definidos por el legislador, puesto que ese es el
estándar que expresamente prevé la Constitución.
Asimismo, el carácter cualificado de estas limitaciones también se deriva de
normas del derecho internacional de los derechos humanos que integran el bloque
de constitucionalidad. Al respecto, el artículo 3º del Convenio 87 de la OIT estipula
que las autoridades públicas deberán “abstenerse de toda intervención que tienda a
limitar este derecho o a entorpecer su ejercicio legal”. De la misma forma, el
artículo 5º del Convenio 157 de la OIT prevé como uno de los objetivos de las
medidas de fomento a la negociación colectiva que los órganos y procedimientos
de solución de los conflictos laborales estén concebidos de tal manera que
contribuyan a fomentar dicha negociación. Además, el artículo 8º ejusdem dispone
que dichas medidas “no deberán ser concebidas o aplicadas de modo que
obstaculicen la libertad de negociación colectiva”.
[Link] calificación de un servicio público y esencial no es discrecional para el
legislador, sino que en todo caso esta actividad (i) debe contribuir de modo directo
y concreto a la satisfacción de intereses o a la realización de valores vinculados con
la efectividad de los derechos y libertades fundamentales; (ii) debe tener un valor
intrínseco para la actividad económica y social del país y en términos de que su
interrupción pueda poner en riesgo la vida, la seguridad o la salud de las personas
en todo o parte de la población; (iii) supone la ponderación entre la eficacia del
derecho a la huelga y las restricciones válidas que pueden imponerse a los usuarios
de dichos servicios; y (iv) se define a partir de criterios dinámicos, vinculados a la
evolución de las condiciones económicas, sociales y política del Estado.
29. Estas premisas son desarrolladas en la Sentencia C-1369 de 200091, la cual
resulta de especial importancia para resolver el problema jurídico planteado. En
esta decisión se analizó la constitucionalidad de los artículos 449, 51 y 53 del CST.
En particular, la decisión se concentró en los efectos de la suspensión del contrato
de trabajo, previstos en el mencionado artículo 53, norma que conviene en este caso
transcribir en su integridad:
Artículo 53. Efectos de la suspensión. Durante el período de las suspensiones
contempladas en el artículo 51 se interrumpe para el trabajador la obligación
de prestar el servicio prometido, y para el patrono la de pagar los salarios de
esos lapsos, pero durante la suspensión corren a cargo del patrono, además
de las obligaciones ya surgidas con anterioridad, las que le correspondan por
muerte o por enfermedad de los trabajadores. Estos períodos de suspensión
pueden descontarse por el patrono al liquidar vacaciones, cesantías y
jubilaciones.
91
M.P. Antonio Barrera Carbonell.
Los demandantes consideraban que este precepto, junto con las demás normas
mencionadas, vulneraban diversas garantías constitucionales de los trabajadores en
huelga, al imponerles consecuencias económicas desfavorables, particularmente la
suspensión del contrato de trabajo.
30. Para resolver esta controversia, la Corte partió de sostener que la suspensión del
contrato de trabajo mientras durara la huelga, era una medida constitucionalmente
válida, habida cuenta de que una medida más gravosa, consistente en la extinción
de la relación laboral, afectaría el derecho a la huelga.
No obstante, la constitucionalidad de la suspensión no implicaba dejar de analizar
si sus consecuencias para el trabajador, esto es, el cese de la obligación del pago de
salarios y de los aportes a la seguridad social, eran compatibles con el derecho de
huelga. Así, trató cada uno de estos asuntos de manera separada.
31. De forma preliminar, la sentencia consideró que cuando se trata de la huelga
derivada de la responsabilidad del empleador, por su conducta antijurídica frente a
la relación de trabajo, las consecuencias económicas para el trabajador no resultan
predicables. Esto, habida cuenta de que era “evidente que en aquellos casos en que
la huelga es causada por culpa exclusiva del empleador, las consecuencias
jurídicas de la misma relativas a la suspensión de los contratos de trabajo resultan
inaplicables, toda vez que la conducta del empleador al incidir directamente en el
origen del conflicto colectivo genera una clara responsabilidad, que justifica la
reparación del perjuicio causado a los trabajadores, como consecuencia de la
referida suspensión.”
Ahora bien, cuando la huelga es lícita y no se deriva de la conducta del empleador
debían, a juicio de la Corte, distinguirse varias situaciones. En cuanto a la
suspensión en el pago de salarios, la Sala concluyó que es una medida compatible
con la Constitución, puesto que (i) el pago de salarios tiene como causa la
prestación del servicio a los trabajadores. Así, resulta razonable que, ante la
inexistencia de esa actuación, el empleador no estuviese obligado a retribuirla
económicamente, más aún cuando la huelga no le es imputable; (ii) obligar el pago
de los salarios ante esta circunstancia podría implicar la desnaturalización del
derecho de huelga y la afectación de fines constitucionales valiosos, a partir del
ejercicio abusivo y caprichoso de ese derecho, motivado por una “especie de
huelga contractual remunerada”, a partir de la cual los trabajadores no tendrían
ningún interés en resolver el conflicto; y (iii) obligar en ese escenario al pago del
salario significaría una carga desproporcionada para el empleador, quien además de
soportar las consecuencias económicas lesivas de una huelga no provocada por su
parte, además debe pagar los salarios a pesar de no haberse prestado el servicio
personal por parte del trabajador.
32. Estas reglas varían, de acuerdo con la sentencia analizada, respecto de las
obligaciones relativas a la seguridad social o el pago de contribuciones parafiscales.
En ese caso, la Sala concluyó que los efectos legales de la suspensión del contrato
de trabajo por el hecho de la huelga no pueden llegar al punto de desconocer el
carácter irrenunciable del derecho a la seguridad social. Por ende, en ese caso y al
margen de si la huelga fue o no causada por una conducta antijurídica del
empleador, la suspensión no excluye la obligación de pago de dichos emolumentos.
Para sustentar esta conclusión, la Sala planteó los siguientes argumentos:
“Considera la Corte que las vicisitudes propias de un conflicto colectivo de
trabajo que desemboca en una huelga no pueden implicar el desconocimiento
del derecho irrenunciable de los trabajadores a la seguridad social (art. 48
C.P.). Por lo tanto, la garantía del derecho de huelga es compatible con la del
derecho a la seguridad social y durante la cesación de actividades, debe el
empleador entregar a las entidades a las cuales se encuentran afiliados éstos
para salud y pensiones, tanto los aportes a su cargo como los de los
trabajadores. Claro está que una vez termine la huelga, puede el empleador
deducir lo pagado de los derechos laborales causados o que se causen a favor
de los trabajadores.
Igualmente estima la Corte, que la suspensión de los contratos de trabajo
durante la huelga no tiene el efecto de sustraer a los empleadores de
obligaciones que no son propiamente salariales ni prestacionales, como son
las contribuciones parafiscales que se destinan a sufragar actividades que
persiguen finalidades sociales especificas, [Link]. aportes al Sena y al Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar.”
Así, con base en estas razones, la Corte declaró la exequibilidad de los artículos
demandados, en el entendido de que la huelga suspende los contratos de trabajo por
el tiempo que dure y, en consecuencia, el empleador no tiene la obligación de pagar
salarios y demás derechos laborales durante ese lapso. Pero habrá lugar al pago de
salarios y prestaciones cuando la huelga sea imputable al empleador, por
desconocer derechos laborales legales o convencionales. En todo caso, le sea o no
imputable la huelga el empleador deberá garantizar el derecho irrenunciable a la
seguridad social de los trabajadores que participaron en el cese de actividades
mediante el pago de los correspondientes aportes para salud y pensiones.
Igualmente, la Corte aclaró expresamente que, bajo cualquier otro entendimiento,
las referidas disposiciones serían inexequibles.
33. En conclusión, el derecho a la huelga tiene raigambre constitucional y se
fundamenta tanto el artículo 56 superior como en precisos mandatos de normas de
derecho internacional de los derechos humanos que integran el bloque de
constitucionalidad. Así, sus limitaciones deben tener fundamento en dichas fuentes
normativas, haber sido previstas por el legislador y mostrarse proporcionadas o
razonables.
Bajo este entendimiento, en lo que respecta a las consecuencias económicas de la
huelga lícita y no imputable al empleador, es válida la suspensión del deber jurídico
del pago de salario y de la correlativa prestación personal del servicio por parte del
trabajador. Sin embargo, no sucede lo mismo tratándose de la asunción de
obligaciones vinculadas a la seguridad social, en las que, ante su carácter
irrenunciable, su pago no es objeto de suspensión por el hecho de la huelga. Por lo
tanto, el empleador está obligado a realizar los aportes respectivos.
El principio de favorabilidad laboral. Reiteración de jurisprudencia
34. El artículo 53 de la Constitución establece como uno de los principios mínimos
fundamentales el principio de favorabilidad laboral, consistente en el deber de
aplicar la situación más favorable al trabajador en caso de duda en la aplicación o
interpretación de las fuentes formales del derecho. Este mandato es replicado por el
artículo 21 del CST, norma que establece que en caso de conflicto o duda sobre la
aplicación de normas vigentes del trabajo prevalece la más favorable al trabajador,
la cual deberá aplicarse.
La Corte se ha pronunciado en diversas oportunidades sobre el contenido y alcance
del principio de favorabilidad laboral, de manera que a continuación se reiteran las
reglas centrales de ese precedente, a partir de una recopilación reciente contenida
en fallo de unificación92.
35. El principio de favorabilidad laboral tiene origen constitucional y legal. Opera
como un mecanismo de solución para los conflictos entre normas o interpretaciones
vigentes sobre fuentes formales del derecho del trabajo. Su aplicación no es
potestativa sino obligatoria, puesto que así se deriva de los mandatos superiores que
disponen ese principio. Así, tanto los jueces como las autoridades administrativas
están obligatoriamente vinculadas con su aplicación.
Es por esta razón que el principio en comento opera como un límite a la autonomía
judicial al momento de interpretar las normas laborales. Por ende, aunque pueden
existir diferentes comprensiones de una misma disposición y, por lo mismo,
distintas soluciones a un mismo problema jurídico, el juez deberá inclinarse hacia
aquella que mejor proteja los derechos de los trabajadores o pensionados 93 so pena
de desconocer el mandato constitucional que tiene un evidente carácter normativo
y, por lo mismo, vinculante. De allí que el precedente constitucional haya concluido
que cuando el juez pretermite este deber incurre en vulneración directa de la
Constitución.
36. La aplicación del principio de favorabilidad obra en dos escenarios: cuando se
presentan diversas fuentes de derecho que se contraponen en sus consecuencias
jurídicas o cuando concurren distintas interpretaciones de una misma disposición y
que llevan a consecuencias igualmente diferentes. En ambos casos debe preferirse
aquella disposición o interpretación, según el caso, que otorga un mayor grado de
92
Sentencia SU-098 de 2018, M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado.
93
La sentencia SU-098 de 2018 reconoce la aplicación del principio de favorabilidad para el caso de los pensionados
y a partir de la regla jurisprudencial planteada en ese sentido por entre otras decisiones SU-1185 de 2001, M.P.
Rodrigo Escobar Gil; C-461 de 1995, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz; T-730 de 2008, M.P. Humberto Sierra Porto y
T-167 de 2011, M.P. Juan Carlos Henao Pérez.
protección a los derechos del trabajador. Asimismo, en la medida en que el artículo
53 superior no distingue entre las fuentes formales de derecho de las que se predica
el principio de favorabilidad, entonces ese mandato cubre tanto las de carácter legal
y reglamentario como las constitucionales. Por lo tanto, en cada uno de dichos
escenarios deberá preferirse la hermenéutica que mejor satisfaga los derechos del
trabajador.
37. La existencia de una divergencia interpretativa está sujeta a dos condiciones: (i)
la presencia de una duda seria y objetiva ante la necesidad de elegir entre dos o más
interpretaciones, lo cual exige razonabilidad argumentativa y solidez jurídica de
una u otra interpretación; (ii) la efectiva concurrencia de las interpretaciones,
circunstancia que obliga a que las interpretaciones en disputa resulten prima facie
aplicables al caso objeto de examen.
38. Con base en estas consideraciones, el precedente en comento concluye que el
principio de favorabilidad es una herramienta consagrada por el Constituyente para
dirimir los conflictos laborales que puedan surgir de la aplicación tanto de fuentes
formales de derecho como de la interpretación que de éstas se pueda desprender.
Cuando concurren varias interpretaciones y, a partir de ello, se genera una duda
razonable y seria respecto de la aplicación de una u otra interpretación o de una u
otra norma, el operador jurídico, y en un lugar central el juez, debe escoger la
opción que más favorezca al trabajador o pensionado, so pena de infringir un
preciso mandato constitucional.
Planteados estos asuntos, la Sala hará referencia a las reglas jurisprudenciales sobre
los defectos constitutivos de tutela contra sentencias alegados por el accionante,
para luego resolver el problema jurídico materia de esta decisión.
Caracterización de los defectos específicos alegados94
39. La jurisprudencia constitucional ha definido como requisitos específicos de
procedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales, la configuración
94
Este apartado corresponde, salvo aspectos puntuales, a la recopilación de reglas jurisprudenciales expuesta por la
ponencia originalmente presentada por la Magistrada Paola Andrea Meneses Mosquera. A esta documento le fue
adicionada la referencia a la causal de procedencia por vulneración directa de la Constitución.
de alguna de las siguientes circunstancias: (i) defecto orgánico, (ii) defecto material
o sustantivo, (iii) defecto fáctico, (iv) defecto procedimental, (v) decisión sin
motivación, (vi) desconocimiento del precedente, y (vii) violación directa de la
Constitución95. De estos, al menos uno debe cumplirse para que la acción de tutela
sea procedente. Así mismo, debe tenerse en cuenta que una misma irregularidad
puede dar lugar a la configuración de varios de estos defectos. En este apartado, la
Sala Plena caracterizará los defectos alegados por el accionante en su escrito de
tutela, a saber: (i) defecto material o sustantivo, (ii) defecto fáctico y (iii) defecto
por desconocimiento del precedente. Asimismo, para efectos de la decisión que
habrá de adoptarse en el presente asunto, la Corte también hará referencia al
defecto por violación directa de la Constitución.
40. Defecto material o sustantivo. Se presenta cuando la providencia judicial se
basa en una norma claramente inaplicable al caso concreto, porque (i) es
inexistente, (ii) fue derogada o declarada inexequible; (iii) estando vigente, resulta
inconstitucional en el caso concreto y el funcionario deja de aplicar la excepción de
inconstitucionalidad; (iv) estando vigente y siendo constitucional, es incompatible
con la materia objeto de definición judicial, (v) se aplicó debido a un error
inducido, (vi) es interpretada de manera irrazonable por el funcionario judicial,
quien le otorga un sentido y alcance que no tiene96.
Específicamente, en cuanto al defecto sustantivo por interpretación judicial
claramente irrazonable o desproporcionada, la jurisprudencia constitucional ha
señalado que su procedencia es excepcionalísima debido a los principios de
independencia y autonomía judicial. Se presenta cuando el fallador incurre en una
ostensible falencia en el proceso de interpretación y aplicación de las normas
jurídicas. Igualmente, la Corte ha indicado que “debe tratarse de una irregularidad
de alta trascendencia, que lleve a la emisión de un fallo que obstaculice o lesione
la efectividad de los derechos constitucionales”97.
De acuerdo con la jurisprudencia constitucional, una providencia judicial incurre en
95
Corte Constitucional, sentencias C-590 de 2005, T-666 de 2015 y T-582 de 2016.
96
Corte Constitucional, sentencias SU-159 de 2002, SU-174 de 2007, T-1095 de 2012, SU-424 de 2012, y SU 210 de
2017.
97
Corte Constitucional, sentencia SU-949 de 2014.
un defecto sustantivo en los siguientes supuestos:
“(i) aplica una disposición en el caso, que perdió vigencia por cualquiera de las
razones previstas por la normativa, por ejemplo, su inexequibilidad; (ii) aplica
un precepto manifiestamente inaplicable al caso, por ejemplo porque el
supuesto de hecho del que se ocupa no tiene conexidad material con los
presupuestos del caso; (iii) a pesar del amplio margen hermenéutico que la
Constitución le reconoce a las autoridades judiciales, realiza una interpretación
contraevidente -interpretación contra legem- o claramente irrazonable o
desproporcionada; (iv) se aparta del precedente judicial –horizontal o vertical-
sin justificación suficiente; (v) omite motivar su decisión o la motiva de manera
insuficiente; o (vi) se abstiene de aplicar la excepción de inconstitucionalidad
ante una violación manifiesta de la Constitución, siempre que su declaración
haya sido solicitada por alguna de las partes en el proceso””.
41. Defecto fáctico. Se configura cuando la providencia judicial es el resultado de
un proceso en el que (i) dejaron de practicarse pruebas determinantes para dirimir
el conflicto, (ii) habiendo sido decretadas y practicadas, las pruebas no fueron
valoradas por el juez bajo la óptica de un pensamiento objetivo y racional; (iii) el
valor otorgado por el juez a las pruebas es manifiestamente irrazonable y
desproporcionado, o (iv) las pruebas carecen de aptitud o de legalidad, bien sea por
su inconducencia, impertinencia o porque fueron recaudadas de forma
inapropiada98.
Así, de acuerdo con la jurisprudencia constitucional, el defecto fáctico se configura
cuando “el operador judicial profiera una decisión sin contar con el necesario y
adecuado respaldo probatorio, lo que trae como directa consecuencia una
distorsión entre la verdad jurídica o procesal y la material, situación en la que, sin
duda, deja de realizarse el inexorable deber atribuido a los jueces de impartir
”
Corte Constitucional, SU-335 de 2015, M.P. Jorge Pretelt Chaljub, en la que se citan además los pronunciamientos
de las providencias Sentencia T-087 de 2007, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa. Ver también, Sentencias T-193 de
1995, M.P. Carlos Gaviria Díaz; T-1625 de 2000, M.P. Martha Victoria Sáchica Méndez; T-522 de 2001, M.P.
Manuel José Cepeda Espinosa; T-462 de 2003, M.P. Eduardo Montealegre Lynett; T-292 de 2006, M.P. Manuel José
Cepeda Espinosa; T-436 de 2009, M.P. Humberto Antonio Sierra Porto; T-161 de 2010, M.P. Jorge Iván Palacio
Palacio; y SU-448 de 2011, M.P. Mauricio González Cuervo.
98
Ibídem.
justicia”99.
42. Desconocimiento del precedente. Se presenta cuando el funcionario judicial
desconoce el precedente jurisprudencial sobre determinado asunto, sin exponer una
razón suficiente para apartarse. En estos casos, se debe acreditar: (i) la existencia de
un precedente o grupo de precedentes aplicables al caso y la distinción de las reglas
decisionales contenidas en ellos; (ii) que la providencia judicial debió tomar en
cuenta tales precedentes, pues, de no hacerlo, desconocería el principio de igualdad,
y (iii) si el funcionario judicial tuvo razones fundadas para apartarse del precedente,
bien por encontrar diferencias fácticas entre este y el caso analizado o bien porque
la decisión debía ser adoptada de otra manera, para lograr una interpretación más
armónica con los principios constitucionales y más favorable a la vigencia y
efectividad de los derechos fundamentales100.
Respecto al defecto por desconocimiento del precedente sin justificación suficiente,
este se presenta cuando el operador judicial aplica una norma jurídica a un caso
concreto desconociendo la ratio decidendi de una sentencia de la Corte
Constitucional, principalmente, de aquellas a través de las cuales se examina la
constitucionalidad de una norma abstracta101.
Los precedentes de las Altas Cortes son prima facie vinculantes para los jueces a
los casos concretos y, de igual forma, deben aplicar la jurisprudencia vinculante de
estas. Esto tiene su fundamento (i) en virtud del principio de igualdad en la
aplicación de la ley, que exige tratar de manera igual situaciones análogas; (ii) por
razones de seguridad jurídica; (iii) en atención a los principios de buena fe y de
confianza legítima, los cuales imponen el deber de respetar las expectativas
generadas por las reglas judiciales previas; y (iv) por razones de rigor judicial y de
coherencia en el sistema jurídico102.
Ahora bien, sobre el desconocimiento del precedente de sentencias de
99
Corte Constitucional, Sentencia SU- 489 de 2016.
100
Corte Constitucional, Sentencia T-140 de 2012.
101
Corte Constitucional, Sentencia SU-072 del 2018, M.P. José Fernando Reyes Cuartas.
102
Ibídem.
constitucionalidad, la Sentencia SU-023 de 2018103 sostuvo que el
desconocimiento del precedente y de la jurisprudencia puede “obedecer al
desconocimiento de la cosa juzgada constitucional, esto es, al desconocimiento de
la jurisprudencia que la Corte profiere en ejercicio del control abstracto de
constitucionalidad. Esta puede ser consecuencia, como lo ha reconocido la
jurisprudencia constitucional, (i) de la aplicación de disposiciones de orden legal,
declaradas inexequibles, (ii) de la aplicación de disposiciones legales cuyo
contenido normativo ha sido encontrado contrario a la Constitución, (iii) o de la
resolución de casos concretos, que exigen la aplicación del derecho ordinario, pero
que se realiza en contravía de la ratio decidendi de las sentencias de
constitucionalidad que expide la Corte.
43. Violación directa de la Constitución. De acuerdo con la jurisprudencia
constitucional104, este defecto tiene lugar a partir del reconocimiento del valor
normativo de la Carta Política. Por lo tanto, es posible discutir, a través de la acción
de tutela, la validez de decisiones judiciales que fueron adoptadas bajo el
desconocimiento de precisos mandatos superiores.
Este yerro fue originalmente concebido como parte del defecto sustantivo y luego
adquirió carácter autónomo, no obstante guarda innegable vínculo con la falencia
material, puesto que en ambos casos concurre su estructuración derivada de la
abierta contradicción de una norma jurídica, solo que en esta causal se trata de
aquella que tiene la máxima jerarquía en el sistema de fuentes.
El desconocimiento directo de la Constitución se estructura ante dos posibles
supuestos: (i) cuando el juez deja de aplicar una norma fundamental al caso objeto
de estudio, bien porque dejó de interpretar y aplicar una disposición legal de
conformidad con el precedente constitucional, bien porque se trata de un derecho
fundamental de aplicación inmediata, o bien porque la decisión cuestionada vulneró
derechos fundamentales o no tuvo en cuenta el principio de interpretación
conforme con la Constitución; o (ii) cuando el juez aplica el ordenamiento legal al
margen de los preceptos que consagra la Carta Política y de cara al cumplimiento al
103
M.P. Carlos Bernal Pulido.
104
Para el estudio de esta causal de tutela contra sentencias se usa la recopilación contenida en la sentencia SU-069
de 2019, M.P. José Fernando Reyes Cuartas.
principio de supremacía constitucional previsto en el artículo 4º superior.
Análisis del caso concreto
44. El demandante afirmó en su acción de tutela que la sentencia proferida por la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia incurrió en un defecto
sustantivo al interpretar de manera errónea la normativa aplicable al caso en el fallo
cuestionado. A juicio de la Corte, la decisión de la Sala de Casación Laboral de la
Corte Suprema de Justicia vulnera el derecho al debido proceso al incurrir en dos
circunstancias que constituyen, de un lado, defecto sustantivo y violación directa de
la Constitución, y de otro, defecto fáctico por omisión injustificada en la valoración
probatoria.
45. Como se explicó en el apartado de antecedentes, a partir de la citación de dos
decisiones sobre la materia, una de ellas adoptada bajo la vigencia de la
Constitución anterior, la Sala de Casación Laboral estableció que, para el caso de la
pensión sanción, indefectiblemente debía concluirse que el tiempo no laborado en
razón de la huelga debía descontarse de la contabilización del lapso de servicios
exigido para el reconocimiento de esa prestación. Como en el presente asunto el
demandante había señalado que la suspensión fue de 111 días, la autoridad judicial
accionada infirió que no se cumplió con el mínimo exigido y, por ende, la sentencia
de segunda instancia en el proceso laboral había incurrido en un yerro que
implicaba que fuese objeto de casación.
Esta comprensión constituye los defectos sustantivo y por violación directa de la
Constitución, a partir de tres razones: (i) desconoce los efectos de la cosa juzgada
constitucional contenida en la Sentencia C-1369 de 2000, los cuales son, contrario
a lo planteado por la Sala de Casación Laboral, aplicables por completo al caso; (ii)
implica una restricción injustificada del derecho de huelga; y (iii) desconoce el
mandato interpretativo que se deriva del principio de favorabilidad laboral.
46. En cuanto al primer aspecto, debe partirse de considerar que la norma
alrededor de la cual gira el debate interpretativo del fallo de casación es el artículo
53 del CST, particularmente en el apartado que determina que el empleador podrá
descontar el periodo de suspensión del contrato de trabajo “al liquidar vacaciones,
cesantías y jubilaciones”. Para la Corte Suprema de Justicia, de este mandato legal
se deriva, sin duda alguna, la posibilidad de descontar la duración de la huelga para
la consolidación del requisito de 10 años de servicio exigido para el
reconocimiento de la pensión sanción.
Esta consideración deja de tener en cuenta que al analizar la constitucionalidad de
esa norma la Corte Constitucional determinó que esa opción del empleador
obligaba sin perjuicio del deber de pagar los aportes a la seguridad social, puesto
que estos constituían un derecho irrenunciable de los trabajadores. Incluso, como
se explicó en fundamento jurídico anterior, la Corte tuvo la precaución de hacer
expresa la manifestación en la parte resolutiva de la sentencia en comento acerca
de que cualquier otra interpretación de la norma sería inexequible. Quiere ello
decir que extender los efectos de la suspensión a los aspectos propios de la
seguridad social es, conforme la Sentencia C-1369 de 2000, una vulneración de
ese derecho constitucional.
47. Ahora bien, no puede perderse de vista que, como también se ha explicado en
esta sentencia, aunque en un primer momento la pensión sanción fue considerada
como un emolumento de naturaleza indemnizatoria, posteriores reformas legales
reafirmaron su carácter prestacional a cargo del empleador, postura que, como se
explicó en el fundamento jurídico 19 de esta sentencia, incluso ha sido avalada por
la jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia.
Así, esta Alta Corte señaló:
“Planteadas así las cosas, le asiste la razón al recurrente y no al Tribunal,
habida consideración que las pensiones especiales de jubilación reguladas
por el citado artículo 8° de la Ley 171 de 1961, se causan desde el mismo
momento en que el trabajador es despedido injustamente con más de 10 o
15 años de servicio que corresponde a la <pensión sanción>, o cuando se
produce el retiro voluntario después de 15 años de servicios que atañe a la
llamada <pensión por retiro voluntario>, sin que interese cuál haya sido el
tiempo laborado hasta la fecha en que el Instituto de Seguros Sociales
asumió el riesgo de vejez, pues dichas pensiones son independientes a las
que deba reconocer el ISS y corren a cargo exclusivo del empleador.
Además que para el asunto a juzgar, cuando se desvinculó la demandante
en el año 1980 y se causó la pensión por retiro voluntario, continuaba en
pleno vigor la mencionada pensión especial o proporcional de jubilación
en cualquiera de sus dos modalidades.”105
Además, también debe resaltarse que incluso cuando se concebía que la pensión
sanción tiene naturaleza indemnizatoria, también conservaba un componente
prestacional cuando se trataba de aquellos trabajadores respecto de los cuales,
como sucedía con el ciudadano Yánez Lucas, su empleador no estaba aún obligado
al pago de aportes al ISS106, de modo que la pensión sanción en ese caso adquiría el
carácter especial que fue explicado en el fundamento jurídico 18. Y esto no podría
ser de otra manera, puesto que, ante la ausencia de un sistema previsional
obligatorio, la pensión sanción se constituiría, en dichos casos, en la única
alternativa de aseguramiento del riesgo de vejez y, por lo mismo, en el mecanismo
material para la eficacia del derecho a la seguridad social.
48. Con todo, la Sala de Casación Laboral expone algunas razones por las que, en
su criterio, la Sentencia C-1369 de 2000 no era aplicable en ese caso, las cuales
conviene analizar de cara a la estructuración de los mencionados defectos.
49. El tribunal de casación consideró que, en la medida en que el fallo fue
expedido con posterioridad a los hechos del caso, no podía aplicarse en el presente
evento. Este argumento, a juicio de la Corte, desconoce dos razones importantes:
(i) la naturaleza retrospectiva de la Constitución; y (ii) el momento de
estructuración de la pensión sanción en el caso concreto.
105
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral. Sentencia CSJ SL818-2013.
106
Sobre este preciso particular, la síntesis del fallo de segunda instancia, realizado por la sentencia de casación,
indica lo siguiente:
“De otra parte ha de precisarse que el hecho que para la época el señor Yanes (sic) Lucas prestó sus servicios a la
cementera y fue despedido, no estuviese obligada al demandada a afiliar a sus trabajadores a la seguridad social
por no existir cobertura del Instituto de Seguros Sociales en la zona, no lo exonera de la obligación de reconocer
esta pensión restringida como se alega en la sustentación del recurso.
Y no es que la Sala desconozca que las pensiones de jubilación a cargo de los empleadores, bien sea la plena o la
restringida sólo fueron subrogadas por el Instituto de Seguros Social (sic) a partir de la expedición del Decreto 3041
de 1966, y que la operatividad de la afiliación no se dio de manera automática para todo el territorio nacional, sino
sistemáticamente que para el caso específico del Municipio de Tolú Viejo, lugar de ubicación de la fábrica
accionada, empezó en abril de 1994, pero justamente ante esas circunstancias, las cargas pensionales continuaron
radicadas en cabeza del empleador.” Cuaderno 1, folio 16.
Respecto del primer aspecto, debe tenerse en cuenta que el derecho a la seguridad
social aparece de manera expresa con la Constitución de 1991, lo que implica, a
partir de los principios de supremacía constitucional e interpretación conforme 107,
al igual que el carácter retrospectivo de las normas jurídicas 108, que las previsiones
legales preconstitucionales deben ser interpretadas a la luz de los mandatos
constitucionales vigentes. Esto fue precisamente lo que hizo la Corte en la
Sentencia C-1369 de 2000, en la que concluyó que, si bien una posición equitativa
entre trabajadores y empleadores implicaba que aquellos no tuviesen la obligación
del pago de salarios cuando la huelga no les era imputable, esa opción no podía
extenderse a los aportes a la seguridad social, puesto que ello significaba afectar
ese derecho que para la Constitución es irrenunciable.
Precisamente, la Sala Plena considera que la vinculación de las decisiones de la
Sala de Casación Laboral con las normas constitucionales obligaba a realizar un
raciocinio similar en el caso objeto de examen. Así, el artículo 55 del CST,
interpretado a la luz de las normas superiores y con sujeción a los efectos de cosa
juzgada de la Sentencia C-1369 de 2000, implica necesariamente concluir que la
facultad del empleador de descontar el lapso no laborado en razón de la huelga no
puede extenderse de modo que afecte el derecho a la seguridad social. De este
modo, como en el caso particular del ciudadano Yánez Lucas la pensión sanción
tiene un innegable componente prestacional, el tiempo de duración de la huelga no
podía descontarse, pues de lo contrario se interpretaría el artículo 55 del CST de
107
“El principio de interpretación de la ley conforme a la Constitución impide a la Corte excluir del ordenamiento
una norma cuando existe por lo menos una interpretación de la misma que se concilia con el texto constitucional.
Este principio maximiza la eficacia de la actuación estatal y consagra una presunción en favor de la legalidad
democrática. El costo social e institucional de declarar la inexequibilidad de una norma jurídica infraconstitucional
debe ser evitado en la medida en que mediante una adecuada interpretación de la misma se respeten los postulados
de la Constitución.” Sentencia C-070 de 1996, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz.
108
Sobre este aspecto la sentencia T-110 de 2011, M.P. Luis Ernesto Vargas Silva expresó lo siguiente:
“En suma, la jurisprudencia de la Corte Constitucional ha señalado que las disposiciones de la Constitución
Política de 1991 se aplican retrospectivamente a aquellas situaciones jurídicas que estaban en curso al momento de
entrada en vigencia de la nueva Carta. En estos casos se debe tener en cuenta que (i) la norma fundamental de 1991
tiene efecto general e inmediato; (ii) se presume la subsistencia de la legislación preexistente, con excepción de
aquellas disposiciones que no armonizan con las nuevas reglas constitucionales ya que; (iii) el contenido normativo
de la Constitución de 1991 se proyecta a las normas jurídicas de inferior jerarquía que nacieron a la vida jurídica
bajo el imperio de la Carta de 1886. Finalmente, (iv) en sede de tutela el factor relevante para establecer la
aplicación retrospectiva de la norma fundamental del 91 es la actualidad de la afectación iusfundamental.”
manera contraria a la Constitución, como expresamente lo dispuso la mencionada
sentencia de control abstracto de constitucionalidad.
50. En el apartado de esta sentencia que estudió las sucesivas reformas al instituto
de la pensión sanción se expuso cómo uno de los requisitos que se ha mantenido
inalterado es que el reconocimiento de la prestación depende, no solo de haber
laborado por más de 10 años, sino también de ostentar la edad de jubilación de 60
años en el caso de los hombres.
Si se tiene en cuenta que el actor nació el 8 de octubre de 1942, entonces la
estructuración de este último requisito tuvo lugar en la misma fecha de 2002, esto
es, estando en vigencia la Constitución de 1991 y luego de haberse proferido la
Sentencia C-1369 de 2000. Esto implica que necesariamente la interpretación
judicial debió centrarse en el derecho vigente al momento de la estructuración de la
prestación, el cual proscribía, en virtud de la mencionada sentencia, excluir de la
contabilización del plazo exigido el lapso que duró la huelga.
51. Como segundo argumento para dejar de aplicar la mencionada sentencia de
constitucionalidad, la Sala de Casación Laboral sostuvo que trataba de un asunto
distinto al ahora analizado. Para ello planteó el siguiente argumento:
“Entonces, en puridad de verdad, una cosa es que durante el tiempo en que
perdure la suspensión – por huelga – el empleador deba pagar los aportes al
sistema general de pensiones y, otra, muy distinta, es que la sentencia de
exequibilidad no le permita descontar dicho lapso para efectos de la pensión
que esté a su cargo, como lo entendió el sentenciador; por el contrario nótese
que la providencia es clara en el sentido ‘de que la huelga suspende los
contratos de trabajo por el tiempo que dure y, en consecuencia, el
empleador no tiene la obligación de pagar salarios y demás derechos
laborales durante este lapso.’”109 (Énfasis original).
Al margen de los defectos que plantea este argumento, en particular porque
descansa sobre una comprensión fragmentada de lo decidido en la Sentencia C-
1369 de 2000, en todo caso podría aceptarse que es una interpretación literal y
109
Cuaderno 1, folio 19 (reverso).
plausible de las reglas aplicables al caso. Además, en la medida en que la Corte no
declaró la inexequibilidad del artículo 55 del CST, podría considerarse que el
efecto útil de esa previsión legal es permitir el descuento en los demás supuestos
diferentes a la seguridad social. Así, se estaría ante dos interpretaciones
concurrentes: una, que amparada en los efectos de la cosa juzgada constitucional y
el carácter irrenunciable del derecho a la seguridad social, concluye que el
descuento del periodo durante el cual el contrato estuvo suspendido es
improcedente; y otra, que considera que una debida acotación de lo decido por la
Corte, sumado a la literalidad del artículo 55 del CST, llevaría a concluir que ese
descuento es válido jurídicamente.
No obstante, la aplicación de esa razón de decisión incurre en violación directa de
la Constitución por cuando menos tres razones principales: el desconocimiento del
principio de favorabilidad laboral, la vulneración del derecho a la seguridad social
y la imposición de limitaciones al derecho de huelga que no cumplen con los
cánones constitucionales.
52. En cuanto a la primera razón, es evidente que ante la existencia de dos
interpretaciones concurrentes, el principio de favorabilidad laboral obliga a escoger
aquella que mejor proteja los derechos del trabajador o pensionado, como se
explicó en fundamentos jurídicos anteriores de esta sentencia. En este caso, la
hermenéutica legal que cumple con este deber constitucional es aquella que
excluye el descuento del plazo durante el cual se suspendió el contrato de trabajo
por el hecho de la huelga. Sin embargo, la Sala de Casación Laboral omitió por
completo cualquier evaluación sobre el principio constitucional de favorabilidad en
materia laboral y, en cambio, optó por la interpretación más gravosa para el
pensionado, lo que implica una vulneración directa de la Constitución.
53. Respecto de la segunda razón, la circunstancias del caso demuestran que la
pensión sanción de que gozaba el actor tenía un evidente contenido prestacional,
derivado del hecho de que durante su relación laboral el empleador no tenía la
obligación de afiliación y cotización al ISS, lo que implicaba que al negarse la
prestación se afectase el derecho a la seguridad social, el cual tiene contenido
irrenunciable.
Asimismo, es importante resaltar que la Sentencia C-1396 de 2000 señaló
expresamente en su parte resolutiva que, en todo caso, es deber del empleador
garantizar el derecho irrenunciable a la seguridad social de los trabajadores que
participaron en el cese de actividades. Llevada esta regla al caso analizado, es claro
que la protección del derecho a la seguridad social del ciudadano Yánez Lucas
estaba vinculada al reconocimiento de la pensión sanción, debido a que concurren
razones sustantivas que impiden el descuento del plazo de la huelga, entre ellas las
que se derivan de la cosa juzgada constitucional.
54. Finalmente, el razonamiento planteado por la Sala de Casación Laboral en el
fallo cuestionado supone imponer una restricción evidente al derecho de huelga.
Esto bajo el entendido de que aceptar la procedencia del descuento mencionado
obra como un fuerte desincentivo al ejercicio de ese derecho y en virtud de la
afectación del derecho a la seguridad social vinculado a la faceta prestacional de la
pensión sanción.
Al estudiar el contenido y alcance del derecho a la huelga se señaló que la validez
de sus limitaciones debe cumplir con condiciones específicas. En particular, deben
ser necesarias para cumplir fines centrales del Estado constitucional y mostrarse
razonables y proporcionadas. Este fue precisamente el sentido del análisis
realizado por la Corte en la Sentencia C-1396 de 2000, en la que consideró que
resultaba compatible con la Constitución que, en razón de la suspensión del
contrato de trabajo por la huelga, no fuera imputable el pago de salarios al
empleador que no la había causado. Esto porque una medida de este carácter es
imperativa para garantizar la equidad en las relaciones obrero patronales y ante la
inexistencia de la prestación personal del servicio por el trabajador. Sin embargo,
como se ha explicado varias veces en esta decisión, esa consideración no era
aplicable tratándose de asuntos propios de la seguridad social.
55. Limitar el acceso a la pensión sanción en el caso analizado, en contrario, no
responde a ningún objetivo constitucional discernible y, antes bien, tratándose de
aquellos escenarios en que esa pensión tiene naturaleza prestacional, como sucede
en el asunto de la referencia, la limitación no solo no cumple con criterios de
razonabilidad y proporcionalidad, sino que también obra como un desincentivo en
el ejercicio de derecho de huelga que imposibilita su eficacia 110.
En ese sentido, la decisión judicial objeto de reproche tenía la carga argumentativa
de demostrar la validez de esa consecuencia jurídica, asunto que en modo alguno
asume. Antes bien, la decisión se focaliza en considerar como la única
interpretación posible del artículo 55 del CST la que sustenta ese fallo, sin
detenerse siquiera en sus implicaciones frente a la vigencia de los derechos a la
seguridad social y a la huelga, en los términos expuestos.
56. Adicionalmente, la Sala encuentra que la decisión cuestionada incurre en
defecto fáctico por ausencia de valoración probatoria. Esto porque dejó de tener en
cuenta las consecuencias de la prueba testimonial que sirvió de fundamento para
que el Tribunal adoptara el fallo de segunda instancia, no expresó argumentación
alguna para desestimar la valoración probatoria que hizo esa instancia judicial y, a
pesar de ello, casó dicha sentencia. Esto a pesar de que el cargo único planteado
por el recurrente fue por violación de la ley sustancial por la vía directa y la
110
Debe también tenerse en cuenta que desde el ámbito del derecho internacional de los derechos humanos se ha
insistido en que los Estados tienen la obligación de abstenerse de imponer medidas que impongan desincentivos o
restricciones injustificadas al derecho de huelga, como parte del derecho a la negociación colectiva.
Sobre el particular, particular, el Comité de Libertad Sindical ha señalado, con base en el principio de negociación
colectiva libre y voluntaria establecido en el artículo 4 del Convenio núm. 98 de la OIT, que “ la determinación del
nivel de negociación colectiva debería depender esencialmente de la voluntad de las partes y, por consiguiente,
dicho nivel no debería ser impuesto en virtud de la legislación, (…)”. De ese modo, ha considerado que la
legislación que excluye de la acción colectiva autorizada de las organizaciones sindicales a las huelgas de
solidaridad, el boicot de solidaridad y a las acciones colectivas en apoyo de los acuerdos con varias empresas podría
afectar negativamente su derecho a procurar celebrar y negociar convenios con varios empleadores, como asimismo
también se restringiría indebidamente su derecho de huelga. También constituye una restricción al derecho a la
huelga disposiciones legales que excluyen de las acciones colectivas aquellas dirigidas a apoyar reclamaciones
sobre, por ejemplo, la extensión de las prestaciones por despido injustificado a aquellos trabajadores que aún no han
alcanzado el plazo legal de empleo o el pago de los salarios correspondientes a los días de huelga.
El Comité ha expresado que “la imposición de sanciones a sindicatos por haber organizado una huelga legítima
constituye una grave violación de los principios de la libertad sindical. Nadie debería ser objeto de sanciones por
realizar o intentar realizar una huelga legítima”. También ha considerado como una violación grave de la libertad
sindical “las disposiciones legislativas que imponen sanciones relacionadas con una amenaza de huelga”.
Asimismo, ha considerado que algunas prácticas previenen que los trabajadores se declaren legalmente en huelga,
como es el caso de legislaciones que permiten a los empleadores demandar a los sindicatos o dirigentes sindicales
por las pérdidas en que aquellos incurran a causa de la acción colectiva del sindicato.
Acerca de estas materias, Vid. Organización Internacional del Trabajo – OIT. 357° informe del Comité de Libertad
Sindical, Casos núm. 2698, 2794 y 3057, y Organización Internacional del Trabajo. Libertad sindical: Recopilación
de decisiones y principios del Comité de Libertad Sindical del Consejo de Administración de la OIT, 2006, párrafo
664.
comprensión sobre el alcance de dichas normas jurídicas dependía de la
comprensión sobre la naturaleza de la huelga.
57. Para sustentar esta afirmación debe advertirse que el fallo de casación es
explícito en determinar el sustento probatorio de la sentencia recurrida. Para ello,
la Sala considera importante transcribir in extenso el apartado respectivo de los
antecedentes del fallo que sintetiza la sentencia del Tribunal Superior:
“En lo que es pertinente al recurso de casación el Tribunal, tras leer el
artículo 8º de la Ley 171 de 1961 y analizar el testimonio de Eurípides
Ledesma, excompañero del actor, asentó que efectivamente le costaba que
hubo una huelga “motivada en la alta inseguridad industrial de la empresa,
en las deficiencias en la prestación de los servicios de salud y en la
inconformidad generada por los salarios devengados, cuya duración,
recuerda perfectamente el declarante, no sobrepasó los 55 días, porque a
partir de los 60 se consideraba ilegal y en razón a ello decidieron levantarla
y que es esta la única suspensión en la relación laboral que conoce el
demandante”.
Estimó que esos 55 días “no dejan de ser computables para efectos del
tiempo de servicios en materia pensional, pues si bien el artículo 449 del
Código Sustantivo del Trabajo prevé que la huelga suspende los contratos de
trabajo por el tiempo que dure” la misma, la Corte Constitucional mediante
sentencias C-1369-2000 y T-503-2002, sostuvo que durante tales tiempos
permanece la obligación del empleado de pagar los aportes al sistema
general de seguridad social de salud y pensiones para garantizar de esta
manera la seguridad social.
(…)
Bajo estas precisiones, como lo entendiera y fallara la falladora de primera
instancia, a los 3.592 días laborados, tiempo no discutido en este debate
procesal, pues sobre él la empresa demandada le liquidó sus prestaciones
sociales a la terminación del vínculo laboral, han de sumarse los 55 días de
suspensión del contrato en razón de la huelga comprobada y así se obtiene un
total de tiempo laborado de 3.647, equivalentes a 10 años, 1 mes y 17
días”111.
58. A partir de esta prueba surge un aspecto que resulta central para la evaluación
sobre la interpretación de los efectos de la huelga sobre la pensión sanción. En
efecto, se ha explicado en esta decisión que tratándose de la huelga imputable al
empleador, surgen las obligaciones de pago de los salarios y demás emolumentos a
favor del trabajador y mientras dure la huelga. La declaración mencionada permite
entender que la suspensión de labores en Tolcementos tuvo lugar ante la falta de
condiciones de seguridad industrial y de servicios de salud, lo que haría que fuese
derivada de un acto del empleador.
A partir de esta consideración la Sala considera que, cuando menos, no existía
prueba concluyente de que la huelga no hubiese sido responsabilidad del
empleador, de modo que un estándar probatorio mínimo exigía a la Corte Suprema
de Justicia determinar por qué podía colegirse esa ausencia de culpa, a pesar de la
declaración que sustentó la decisión judicial recurrida en casación. En cambio, la
alta corte no hizo ninguna consideración a ese respecto y asumió que la huelga
tuvo lugar sin culpa del empleador. Esto sin contrastar la mencionada prueba
testimonial y sin ningún otro soporte. Inclusive, llegó a la conclusión de que el
lapso de suspensión del contrato era de 111 días, basándose exclusivamente en lo
expresado por el actor en su demanda y sin cuestionar, o cuando menos analizar, la
valoración probatoria realizada en la sentencia del Tribunal Superior.
59. Como se explicó en el fundamento jurídico 41 de esta sentencia, el defecto
fáctico se estructura, entre otros supuestos, cuando se dejan de valorar pruebas
decretadas en el proceso y cuyo resultado sea dirimente para el sentido de la
decisión. En el presente asunto, la Sala de Casación Laboral omitió
injustificadamente determinar si el empleador era responsable de la huelga,
actividad que resultaba necesaria con el objeto de definir si se habían aplicado de
manera indebida las normas legales que regulan los efectos de la suspensión del
contrato de trabajo en razón de la huelga, cargo que sustentaba el recurso de
casación interpuesto por la empresa demandada. Esta omisión adquiere relevancia
constitucional, en términos de la identificación del defecto mencionado, en la
111
Cuaderno 1, folio 15 (reverso) – 16.
medida en que el análisis probatorio realizado por el Tribunal Superior ofrece
elementos de juicio para inferir que la huelga había sido originada en razón del
incumplimiento de las obligaciones del empleador, circunstancia que, de forma
incuestionable, impedía descontar su duración para el reconocimiento de la pensión
sanción.
Sobre este aspecto, se insiste en que la interpretación de las normas sobre efectos
de la suspensión del contrato de trabajo depende necesariamente de determinar si
el empleador tuvo culpa o no en la huelga. Así, ante lo expresado por el Tribunal
Superior, la Sala de Casación Laboral debió haber demostrado que esa
argumentación era errada y que, en contrario, existía prueba concluyente de que la
huelga no era imputable al empleador y que, bajo el raciocinio de esa alta corte,
debía descontarse ese lapso para efectos del reconocimiento de la pensión sanción.
Esta obligación fue omitida por la Sala de Casación, lo cual es un yerro
constitutivo de defecto fáctico en su dimensión negativa.
60. Asimismo, ante las consideraciones planteadas en sede de revisión por
Cementos Argos y el Ministerio de Trabajo sobre la ausencia de registros que den
cuenta de la mencionada huelga, la Sala comprende que esta circunstancia puede
obedecer al considerable periodo que ha transcurrido desde esos hechos. Además,
en cualquier circunstancia, la existencia del cese de labores es un asunto que no fue
cuestionado por ninguna de las partes dentro del proceso ordinario laboral, ni
tampoco fue analizado por la Sala de Casación Laboral en la sentencia cuestionada.
De esta forma, escapa al ámbito de análisis propio de la acción de tutela contra
decisiones judiciales que, como se ha explicado en este fallo, versa exclusivamente
sobre los defectos constitutivos de vulneración de los derechos al debido proceso y
al acceso a la administración de justicia.
61. Por último, para la Corte es importante enfatizar en la desproporción de las
consecuencias de la decisión adoptada por la Sala de Casación Laboral. En efecto,
inclusive bajo la interpretación restrictiva a los derechos de los trabajadores y cuya
invalidez ha sido demostrada en esta sentencia, existe acuerdo en que el ciudadano
Yánez Lucas laboró por 3.592 días, es decir, que solo requería ocho días más para
completar los 10 años de servicio exigidos para el reconocimiento de la pensión
sanción. Esto incluso ante la aplicación del indebido descuento del tiempo no
laborado en razón de la huelga. Además, se trata de un adulto mayor de avanzada
edad y que carece de otros ingresos diferentes a la pensión sanción de la que era
titular.
La Sala Plena advierte que, si bien las condiciones fácticas anotadas no son
dirimentes para la decisión de casación, ni menos a partir de su comprobación se
puede edificar un reclamo de tratamiento diferencial ante la autoridad judicial, en
todo caso sí exigen una carga especial de argumentación para concluir la
improcedencia de la prestación social reconocida en las instancias previas. En
contrario, para el caso analizado las razones expresadas en el fallo de casación son
insuficientes y no resuelven las materias antes explicadas, al punto de incurrir en
los defectos antes explicados.
62. En consecuencia, la Sala considera acreditada la existencia de los defectos
fáctico y sustantivo, así como la vulneración directa de la Constitución por
desconocimiento del principio de favorabilidad laboral. Por lo tanto, dejará sin
efectos la sentencia adoptada por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema
de Justicia y, en su lugar, dejará en firme la decisión adoptada por la Sala Civil –
Familia – Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo, la cual
concedió las pretensiones formuladas en su momento por el ciudadano Yánez
Lucas.
Síntesis de la decisión
63. El ciudadano Germán Yánez Lucas formuló acción de tutela contra la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, al considerar que la sentencia
que casó el fallo de la Sala Laboral del Tribunal Superior de Sincelejo incurrió en
varios defectos que vulneran sus derechos fundamentales. Esto al interpretar las
normas del Código Sustantivo del Trabajo de manera que el lapso de 55 días de
huelga se descontara del tiempo laborado que se exige para el reconocimiento de
su pensión sanción.
La Corte concedió el amparo solicitado y, en consecuencia, (i) dejó sin efectos la
sentencia adoptada por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia; y (ii) confirmó la decisión emitida por la Sala Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Sincelejo, que a su vez había confirmado la
sentencia proferida por el Juzgado Primero Laboral del Circuito de Sincelejo que
concedió las pretensiones del actor en materia de reconocimiento y pago de la
pensión sanción.
64. La Corte concluyó que la decisión de casación había vulnerado el derecho al
debido proceso del actor en la medida en que incurrió en los defectos fáctico, de un
lado, y sustantivo así como en vulneración directa de la Constitución, de otro. Lo
primero debido a que injustificadamente omitió valorar una prueba testimonial que
daba cuenta de la duración menor de la huelga y, en particular, del hecho de que el
cese de labores pudo haber tenido como causa la conducta antijurídica del
empleador, lo que impedía su descuento para la contabilización del tiempo
laborado por el actor. La Sala de Casación Laboral no estudió la materia, a pesar de
la concurrencia de la prueba y el carácter trascendental del asunto para definir la
correcta aplicación de las normas legales que regulan los efectos de la suspensión
del contrato de trabajo.
65. Lo segundo debido a que la lectura de las normas legales aplicables al caso,
desde una perspectiva compatible con la Constitución y la regla de decisión
contenida en la Sentencia C-1369 de 2000, hubiese necesariamente concluido la
procedencia de la pensión, puesto que ésta comparte la naturaleza prestacional de
aquellos emolumentos que no pueden ser afectados por el hecho de la huelga. Así,
la prestación por su misma denominación legal tiene un contenido sancionatorio,
predicable del empleador que omite su deber de afiliación a la seguridad social y,
con ello, la garantía de cobertura del riesgo por vejez.
Además, para la Sala es importante tener en cuenta que la causación de la
prestación, derivada del arribo del actor a la edad exigida por la ley, sucedió bajo la
vigencia de la actual Constitución y luego de que se había adoptado la mencionada
sentencia de control abstracto. Asimismo, la Corte resalta que resultaría un
tratamiento desproporcionado hacia el accionante negar el reconocimiento de la
prestación a partir de una interpretación legal que no solo afecta los derechos a la
seguridad social y el principio de favorabilidad en materia laboral, sino que se
funda en la falta de pocos días para el cumplimiento de los requisitos para la
pensión sanción de un adulto mayor de avanza edad. Aunque esa sola circunstancia
no obligaba a adoptar una decisión particular en el marco de la casación, sí exigía
una carga particular de argumentación para concluir la improcedencia de la
pensión sanción, estándar que la sentencia cuestionada claramente dejó de cumplir,
no solo en perjuicio de los intereses del actor, sino en contradicción con un fallo de
control abstracto de constitucionalidad que resultaba vinculante en el presente
asunto.
III. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional, administrando
justicia en nombre del Pueblo, y por mandato de la Constitución Política,
RESUELVE
PRIMERO. LEVANTAR la suspensión de términos en el expediente T-7.867.616.
SEGUNDO. REVOCAR las sentencias proferidas el 26 de noviembre de 2019 por
la Sala de Decisión de Tutelas No. 1 de la Sala de Casación Penal de la Corte
Suprema de Justica y el 16 de enero de 2020 por la Sala de Casación Civil de la
Corte Suprema de Justicia, que negaron las pretensiones del actor en el proceso de
la referencia. En su lugar, CONCEDER la tutela del derecho al debido proceso del
ciudadano Germán Yánez Lucas.
TERCERO. En consecuencia, DEJAR SIN EFECTOS la sentencia del 10 de
julio de 2019, proferida por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia. Asimismo, DEJAR EN FIRME la sentencia adoptada el 21 de septiembre
de 2015 por la Sala Civil – Familia – Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Sincelejo.
CUARTO. A través de la Secretaría General de la Corte Constitución, LIBRAR
las comunicaciones previstas en el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991 y para los
efectos allí previstos.
Notifíquese, comuníquese y cúmplase,
ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO
Presidente
DIANA FAJARDO RIVERA
Magistrada
JORGE ENRIQUE IBÁÑEZ NAJAR
Magistrado
ALEJANDRO LINARES CANTILLO
Magistrado
Con salvamento de voto
PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA
Magistrada
Con salvamento de voto
GLORIA STELLA ORTIZ DELGADO
Magistrada
CRISTINA PARDO SCHLESINGER
Magistrada
JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS
Magistrado
ALBERTO ROJAS RÍOS
Magistrado
MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ
Secretaria General
SALVAMENTO DE VOTO CONJUNTO DE LOS MAGISTRADOS
PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA Y
ALEJANDRO LINARES CANTILLO
A LA SENTENCIA SU138/21
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Improcedencia por cuanto el precedente que se tiene por desconocido surge
de decisiones de la Corte Constitucional que son posteriores al momento en
que tuvo lugar la controversia laboral (Salvamento de voto)
La sentencia C-1369 de 2000 no era un precedente aplicable, dado que fue
proferida después de la fecha en que el accionante fue despedido sin justa causa.
PENSION SANCION-Régimen contenido en la ley 171 de 1961, artículo 8
(Salvamento de voto)
La pensión sanción es una prestación (i) a cargo del empleador, (ii) de naturaleza
indemnizatoria y (iii) que no busca garantizar el derecho a la seguridad social.
Está a cargo del empleador porque no se nutre de aportes. De otro lado, tiene
naturaleza indemnizatoria, porque pretende “disuadir [el despido] sin justa causa
a trabajadores con antigüedad de servicio superior a los 10 años”. Y no es una
prestación de la seguridad social, porque no tiene como propósito amparar la
contingencia de la vejez.
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-Se
debió declarar la improcedencia por cuanto el defecto fáctico no fue alegado
por el accionante (Salvamento de voto)
El juez de tutela (i) no puede ejercer sus facultades para fallar extra y ultra petita,
(ii) solo puede pronunciarse sobre los defectos invocados y debidamente
identificados por el accionante, y (iii) no está habilitado para declarar de oficio la
configuración de vicios que no fueron recurridos en la solicitud de tutela.
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Inexistencia del defecto fáctico por cuanto el recurso de casación no se
formuló respecto de la valoración probatoria, ni se demostró arbitrariedad,
irracionalidad o capricho en su análisis (Salvamento de voto)
El casacionista no formuló un cargo por indebida valoración probatoria, por lo
que la Sala de Casación Laboral no tenía competencia para examinar las pruebas
de la huelga y pronunciarse sobre el examen que en este punto efectuó el Tribunal
Superior de Sincelejo.
Referencia: expediente T-7.867.616
Magistrada Ponente:
Gloria Stella Ortiz Delgado
Con el debido respeto por las decisiones adoptadas por la Sala Plena de la Corte
Constitucional, suscribimos el presente salvamento conjunto de voto en relación
con la sentencia SU-138 de 2021. En nuestro criterio, la sentencia de casación de
10 de julio de 2019 no adolecía de los defectos sustantivo y por violación directa de
la Constitución, dado que la Sala de Casación Laboral aplicó la ley vigente al
momento de la terminación del contrato y no desconoció la jurisprudencia
constitucional. Así mismo, consideramos que dicha Sala no incurrió en defecto
fáctico por ausencia de valoración probatoria, puesto que, habida cuenta de la
causal alegada por el casacionista y el carácter rogado del recurso, no estaba
facultada para pronunciarse sobre cuestiones probatorias y, en cualquier caso, no
existían evidencias que demostraran que la huelga era imputable al empleador. Por
lo tanto, concluimos que la Corte debía haber confirmado los fallos de tutela de
instancia y negado el amparo de los derechos al debido proceso, a la igualdad, a la
seguridad social, al acceso a la administración de justicia y al mínimo vital del
señor Yánez Lucas, acorde con los argumentos que se desarrollan a continuación.
I. La sentencia de casación cuestionada no incurrió en defecto
sustantivo y por violación directa de la Constitución
La mayoría de la Sala Plena concluyó que la sentencia de casación cuestionada
incurrió en defecto sustantivo y por violación directa de la Constitución, debido a
que interpretó que los artículos 53 y 55 del CST permitían descontar el periodo de
duración de la huelga del cálculo del tiempo de prestación de servicios exigido para
el reconocimiento de la pensión sanción. En criterio de la mayoría, dicha
interpretación (i) desconoció la sentencia C-1369 de 2000 y (ii) vulneró el derecho
a la seguridad social.
Discrepamos de la posición de la mayoría, por las siguientes tres razones.
1. La sentencia C-1369 de 2000 no era un precedente aplicable, dado que fue
proferida después de la fecha en que el señor Yánez Lucas fue despedido sin
justa causa. El artículo 8º de la Ley 171 de 1961 dispone que son requisitos de
causación de la pensión sanción (i) el despido sin justa causa y (ii) la prestación de
servicios por mínimo 10 años. El pago de esta pensión se hace exigible cuando el
beneficiario cumple 60 años. La mayoría de la Sala Plena encontró que la sentencia
C-1369 de 2000 era aplicable de forma retrospectiva en este caso, porque el señor
Yánez Lucas cumplió 60 años en el año 2002, lo que implicaba que la pensión
sanción se hizo exigible con posterioridad a la entrada en vigencia de la
Constitución y después de que la citada sentencia de constitucionalidad fue
proferida. Por lo tanto, señaló que la interpretación de la Sala de Casación Laboral
“debió centrarse en el derecho vigente al momento de la estructuración de la
prestación, el cual proscribía, en virtud de la mencionada sentencia, excluir de la
contabilización del plazo exigido el lapso que duró la huelga”.
Consideramos que la mayoría de la Sala Plena empleó de forma equivocada y
contradictoria las reglas de aplicación de la ley en el tiempo. La ley apta para
determinar si Cementos Argos S.A. podía descontar el periodo de la huelga era
aquella que estaba vigente a la fecha de terminación del contrato laboral, pues este
era el momento en que debía evaluarse el cumplimiento de los requisitos de
causación de la pensión sanción. La edad es un requisito de exigibilidad, por lo que
la ley vigente al momento en que el señor Yánez Lucas cumplió 60 años no podía
ser aplicada para determinar la forma en que debía calcularse el periodo de
prestación de servicios. En este caso, la terminación del contrato laboral del señor
Yánez Lucas ocurrió el 17 de octubre de 1987. Para ese momento, los artículos 53
y 55 del CST y la jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral establecían que el
empleador estaba facultado para descontar el lapso no laborado en razón de la
huelga del cálculo del tiempo de servicios laborados. Por lo tanto, la Sala de
Casación Laboral acertó al interpretar que Cementos Argos S.A. actuó conforme a
derecho al descontar el periodo de la huelga y concluir que el señor Yánez Lucas
no tenía derecho a la pensión sanción.
En nuestro criterio, la posición de la mayoría, según la cual la sentencia C-1369 de
2000 era aplicable a los hechos del caso desconoció el principio de legalidad y
vulneró el derecho fundamental al debido proceso de Cementos Argos S.A, debido
a que tuvo como efecto (i) imponerle la obligación de pagar una pensión que, de
acuerdo con la ley aplicable, no se había causado y (ii) sancionarlo por el presunto
incumplimiento de obligaciones que no existían al momento de terminarse el
contrato.
2. La Sala de Casación Laboral no vulneró el derecho a la seguridad social. En
la sentencia C-1369 de 2000, la Corte condicionó la exequibilidad del artículo 53
del CST en el entendido de que, en el periodo durante el cual el contrato de trabajo
se suspende con ocasión de una huelga, el empleador debe “garantizar el derecho
irrenunciable a la seguridad social de los trabajadores que participaron en el cese
de actividades mediante el pago de los correspondientes aportes para salud y
pensiones”. La mayoría de la Sala concluyó que (i) este condicionamiento era
aplicable al caso concreto, porque la pensión sanción era una prestación social, en
cuanto “estaba dirigida a proteger el riesgo de vejez del trabajador” y (ii) la Sala
de Casación Laboral lo había desconocido al permitir el descuento del periodo de
huelga.
Consideramos que el ámbito de aplicación del condicionamiento efectuado por la
Corte en la sentencia C-1369 de 2000 no cobija la pensión sanción regulada en
artículo 8º de la Ley 171 de 1961 y, por lo tanto, no resultaba aplicable al caso
concreto. Esto es así, porque la pensión sanción es una prestación (i)a cargo del
empleador, (ii) de naturaleza indemnizatoria y (iii) que no busca garantizar el
derecho a la seguridad social. Está a cargo del empleador porque no se nutre de
aportes. De otro lado, tiene naturaleza indemnizatoria, porque pretende “disuadir
[el despido] sin justa causa a trabajadores con antigüedad de servicio superior a
los 10 años”112. Y no es una prestación de la seguridad social, porque no tiene como
propósito amparar la contingencia de la vejez. En efecto, para la fecha de
terminación del contrato laboral del señor Yánez Lucas, la prestación que protegía
la citada contingencia era la pensión de vejez instituida en el artículo 260 del
Código Sustantivo del Trabajo, la cual era compatible con la pensión sanción.
En tales términos, concluimos que la pensión sanción no es una prestación social
que forme parte del ámbito de protección del derecho a la seguridad social. Por lo
tanto, (i) el condicionamiento de la sentencia C-1369 de 2000 no era materialmente
aplicable al caso concreto, y (ii) aun si, en gracia de discusión, se aceptara que la
Sala de Casación Laboral examinó equivocadamente el cumplimiento de los
requisitos para el reconocimiento de la pensión sanción, ello suponía, a lo sumo, el
desconocimiento de un derecho económico de rango legal, pero no una vulneración
iusfundamental.
II. La sentencia de casación cuestionada no incurrió en el defecto fáctico
La mayoría de la Sala Plena encontró probado el defecto fáctico por ausencia de
valoración probatoria. Esto, porque la sentencia de casación cuestionada (i) no tuvo
en cuenta el testimonio del señor Manuel Eurípides Ledesma, el cual sirvió de
fundamento de la decisión adoptada por el Tribunal Superior de Sincelejo y (ii) “no
expresó argumentación alguna para desestimar la valoración probatoria que hizo
esa instancia judicial”, en virtud de la cual concluyó que la huelga había sido
imputable al empleador.
Disentimos de la conclusión de la mayoría, por las siguientes tres razones.
1. El defecto fáctico que la Sala Plena encontró probado no fue alegado por el
accionante. La Corte Constitucional ha señalado que la procedencia de la tutela
contra providencias judiciales de altas cortes es excepcional, lo que implica que,
por regla general, en estos casos, el juez de tutela (i) no puede ejercer sus facultades
para fallar extra y ultra petita, (ii) solo puede pronunciarse sobre los defectos
invocados y debidamente identificados por el accionante, y (iii) no está habilitado
112
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, Sentencia SL 818 de 2013.
para declarar de oficio la configuración de vicios que no fueron recurridos en la
solicitud de tutela.
Encontramos que la decisión de la mayoría desconoció las citadas subreglas
ampliamente reiteradas, porque el defecto fáctico alegado por el accionante no se
fundamentó en la ausencia de valoración probatoria del testimonio del señor
Manuel Eurípides Ledesma. Por el contrario, tal y como quedó consignado en los
antecedentes de la sentencia (FJ. 14), el señor Yánez Lucas consideró que este
defecto se originaba como resultado de la supuesta valoración probatoria
defectuosa que realizó la Sala de Casación Laboral respecto del (i) tiempo que él
laboró en Cementos Argos S.A. y (ii) la afiliación que debió realizar el empleador
al extinto Seguro Social. En tales términos, advertimos que la Sala examinó y
declaró probado, de oficio, un defecto fáctico que, en estricto sentido, no fue
alegado por la parte accionante. En nuestro criterio, esto desconoce (i) la
excepcionalidad de la tutela contra providencias judiciales, más aún cuando se trata
de altas cortes; (ii) la independencia y autonomía del juez ordinario y de sus
órganos de cierre; y (iii) el derecho al debido proceso de Cementos Argos S.A y la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, esta última con ocasión
del trámite de tutela.
2. La sentencia de casación cuestionada no adolece de defecto fáctico. En
cualquier caso, aún si se aceptara que la Sala Plena estaba facultada para
pronunciarse sobre el defecto fáctico por ausencia de valoración probatoria del
testimonio de Manuel Eurípides Ledesma, consideramos que este supuesto defecto
no se configuró.
Primero, la Sala de Casación Laboral actuó en el ámbito de su competencia y de
conformidad con el alcance propio del recurso extraordinario de casación. Este
recurso es dispositivo y rogado113, por lo que la mencionada Sala únicamente puede
valorar la configuración de las causales invocadas por el casacionista114 y, por
ello, tiene prohibido “aprehender conocimiento de oficio de los asuntos que no
113
Corte Constitucional, sentencia SU-143 de 2021.
114
Corte Constitucional, sentencias C-792 de 2014 y SU-488 de 2020.
fueron objeto de reproche”115. En este sentido, la Corte Constitucional ha indicado
que la procedencia de oficio de las casuales de casación no alegadas está
restringida, según lo señalado por el Código General del Proceso, a los casos en los
cuales sea ostensible que la sentencia objeto de control compromete gravemente el
orden o el patrimonio público, o atenta de manera evidente contra derechos y
garantías constitucionales116.
En este caso, Cementos Argos S.A. planteó un cargo de casación por violación de
ley sustancial por la vía directa, debido a la presunta aplicación indebida el artículo
53 del Código Sustantivo del Trabajo El casacionista no formuló un cargo por
indebida valoración probatoria, por lo que la Sala de Casación Laboral no tenía
competencia para examinar las pruebas de la huelga y pronunciarse sobre el
examen que en este punto efectuó el Tribunal Superior de Sincelejo. En estos
términos, encontramos que la conclusión de la mayoría de la Sala Plena, según la
cual, la Sala de Casación Laboral incurrió en defecto fáctico por ausencia de
valoración probatoria, desconoció el carácter rogado y dispositivo del recurso de
casación.
Segundo, a diferencia de lo concluido por la mayoría, observamos que el testimonio
del señor Manuel Eurípides Ledesma no demostraba que la huelga era imputable al
empleador y, además, el Tribunal Superior de Sincelejo no basó su decisión en tal
consideración. De un lado, el testimonio del citado señor Ledesma solo evidenciaba
la existencia de la huelga, pero no era concluyente respecto de sus causas. En
efecto, este testigo mencionó que la suspensión de labores había tenido diversas
causas, algunas de las cuales serían imputables al empleador -alta inseguridad
industrial de la empresa- y, otras, a los empleados -la inconformidad generada por
los salarios devengados-. La existencia de causas concurrentes no permitía concluir,
como lo hizo la mayoría de la Sala Plena, que este testimonio demostraba que la
huelga era imputable al empleador. A la sumo, evidenciaba que existía una duda
razonable sobre la causa de la huelga, la cual no era suficiente para que la Sala de
Casación Laboral se pronunciara de oficio sobre debates probatorios no planteados
en el recurso extraordinario de casación y, mucho menos, para que la Sala Plena de
115
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencia del 11 de diciembre de 2019, SL4628-2019.
116
Corte Constitucional, sentencia C-213 de 2017.
la Corte Constitucional encontrara probado el supuesto defecto fáctico que fue
verificado
En los términos anteriores, dejamos consignado nuestro salvamento conjunto de
voto respecto de la decisión adoptada por la Sala Plena en la sentencia SU-138 de
2021.
Fecha ut supra.
PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA
Magistrada
ALEJANDRO LINARES CANTILLO
Magistrado