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Ab 7 Hebreos Apocalipsis

La Epístola a los Hebreos presenta a Yeshúa como el Mesías superior a los ángeles, Moisés y Josué, enfatizando su papel como Sumo Sacerdote y Autor de la salvación. Se exhorta a los creyentes a mantener su fe y no caer en la incredulidad, recordando la importancia de entrar en el reposo prometido por Dios. Además, se destaca la firme esperanza en las promesas divinas, asegurando que la fe en Yeshúa es el camino hacia la salvación y la gloria eterna.

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Ab 7 Hebreos Apocalipsis

La Epístola a los Hebreos presenta a Yeshúa como el Mesías superior a los ángeles, Moisés y Josué, enfatizando su papel como Sumo Sacerdote y Autor de la salvación. Se exhorta a los creyentes a mantener su fe y no caer en la incredulidad, recordando la importancia de entrar en el reposo prometido por Dios. Además, se destaca la firme esperanza en las promesas divinas, asegurando que la fe en Yeshúa es el camino hacia la salvación y la gloria eterna.

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1

DE HEBREOS A
APOCALIPSIS
LA BIBLIA DECODIFICADA
del Dr. Moisés Chávez

EPISTOLA A LOS HEBREOS

La revelación definitiva en el Mesías


.
1 Dios, habiendo hablado en otro tiempo muchas veces y de muchas maneras a los
padres por los profetas, 2en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo, a quien
constituyó heredero de todo, y por medio de quien, asimismo, hizo el Universo.
3
El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, quien
sustenta todas las cosas con la palabra de su poder.

Yeshúa, superior a los ángeles


4
El fue hecho tanto superior a los ángeles así como el hombre que ha heredado es
más excelente que el de ellos. 5Porque, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás:

Hijo mío eres tú;


yo te he engendrado hoy?

Y otra vez:
2

Yo seré para él, Padre;


y él será para mi, Hijo.

6
Otra vez, al introducir al Primogénito en el mundo, dice:

Adórenle todos los ángeles de Dios.


7
Y de los ángeles dice:

El hace a sus ángeles vientos,


y a sus servidores llama de fuego.
8
Mientras que del Hijo dice:

Tu trono, oh Dios,
es por los siglos de los siglos
cetro de rectitud es el cetro de tu Reino.

Amaste la justicia
y aborreciste la iniquidad;
por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo,
con aceite de alegría,
más que a tus compañeros.
10
Y:
Tú, oh YHVH, en el principio fundaste la tierra
y los cielos son obra de tus manos.
11
Ellos perecerán, pero tú permaneces;
todos ellos se envejecerán como un vestido.
12
Como a manto los enrollarás
y serán cambiados como vestido
Pero tú eres el mismo,
y tus años no se acabarán.
13
¿Y a cuál de sus ángeles ha dicho jamás:

Siéntate a mi diestra
hasta que ponga a tus enemigos
por estrado de tus pies?
14
¿Acaso no son todos espíritus servidores, enviados para servir a favor de los que
han de heredar la salvación?
2 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos
oído, no sea que nos deslicemos. 2Pues si la palabra dicha por los ángeles fue firme, y toda
3

transgresión y desobediencia recibió justa retribución, 3¿cómo escaparemos nosotros si


descuidamos una salvación tan grande?
Esta salvación que al principio fue declarada por el Señor, nos fue confirmada por
medio de los que oyeron, 4dando Dios testimonio juntamente con ellos, con señales,
maravillas, diversos hechos poderosos y dones repartidos por el Espíritu Santo, según su
voluntad.
5
Porque no fue a los ángeles a quienes Dios sometió el mundo venidero del cual
hablamos. 6Pues alguien dio testimonio en un lugar, diciendo:

¿Qué es el hombre,
para que te acuerdes de él;
o el hijo del hombre,
para que tengas cuidado de él?
7
Le has hecho por poco tiempo
menor que los ángeles.
Le coronaste de gloria y de honra;
8
todas las cosas sometiste
debajo de sus pies.

Al someter a él todas las cosas, no dejó nada que no esté sometido a él. Pero ahora
no vemos todavía todas las cosas sometidas a él. 9Sin embargo, vemos a Yeshúa, quien por
poco tiempo fue hecho menor que los ángeles, coronado de gloria y honra por el
padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.
10
Porque le convenía a Dios por causa de quien y por medio de quien todas las
cosas existen perfeccionar al Autor de la salvación de ellos por medio de los
padecimientos para conducir a muchos hijos a la gloria. 11Pues tanto el que santifica como
los que son santificados, todos provienen de uno. Por esta razón, él no se avergüenza de
llamarlos hermanos, 12diciendo:

Anunciaré a mis hermanos tu Nombre;


en medio de la congregación te alabaré.
13
Y otra vez: Yo pondré mi confianza en él.
Y otra vez: Aquí yo y los hijos que Dios me dio.
14
Por tanto, puesto que los hijos han participado de carne y sangre, de igual manera
él participó también de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el
dominio sobre la muerte éste es el diablo, 15y para librar a los que por el temor de la
muerte estaban toda la vida condenados a esclavitud.
16
Porque ciertamente él no tomó para sí a los ángeles, sino a los descendientes de
Abraham. 17Por tanto, era preciso que en todo fuese hecho semejante a sus hermanos, a fin
de ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en el servicio delante de Dios, para expiar
los pecados del pueblo. 18Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso
socorrer a los que son tentados.
4

Yeshúa, superior a Moisés y Josué

3 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerar a


Yeshúa, el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra confesión. 2El era fiel al que le constituyó,
como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. 3Pero él ha sido estimado digno de
una gloria superior a la de Moisés, por cuanto aquel que ha construido una casa tiene mayor
dignidad que la casa. 4Porque toda casa es construida por alguien, pero el constructor de
todas las cosas es Dios.
5
Moisés fue fiel como siervo en toda la casa de Dios, para dar testimonio de lo que
se había de decir después. 6En cambio, el Mesías es fiel como Hijo sobre su casa. Esta casa
suya somos nosotros, si de veras retenemos la confianza y el gloriarnos de la esperanza.
7
Por eso, como dice el Espíritu Santo:

Si oís hoy su voz,


8
no endurezcáis vuestros corazones
como en la provocación
en el día de la prueba en el desierto,
9
donde vuestros padres me pusieron a prueba,
y vieron mis obras durante cuarenta años.
10
Por esa causa me enojé
con aquella generación
y dije: “Ellos siempre se desvían en su corazón
y no han conocido mis caminos.”
11
Como juré en mi ira:
“¡Jamás entrarán en mi reposo!”
12
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros un corazón malo de
incredulidad que os aparte del Dios vivo. 13Más bien, exhortaos los unos a los otros cada
día mientras aun se dice HOY, para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño
del pecado, 14porque hemos llegado a ser participantes del Mesías, si de veras retenemos el
principio de nuestra confianza hasta el fin, 15entre tanto se dice:

Si oís hoy su voz,


no endurezcáis vuestros corazones
como en la provocación.
16
Porque ¿quiénes fueron aquellos que habiendo oído le provocaron? ¿No fueron
todos los que salieron de Egipto con Moisés? 17¿Y con quiénes se disgustó durante cuarenta
años? ¿No fue precisamente con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
18
¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que no obedecieron?
19
Y vemos que ellos no pudieron entrar debido a su incredulidad.
4 Temamos, pues, mientras permanezca aun la promesa de entrar en su reposo, no
sea que alguno de vosotros parezca quedarse atrás. 2Porque también a nosotros, como a
ellos, nos han sido anunciadas las buenas nuevas; pero a ellos de nada les aprovechó oír la
5

palabra, porque no se identificaron por fe con los que la obedecieron. 3Pero los que hemos
creído sí entramos en el reposo, como él ha dicho:

Como juré en mi ira:


“¡Jamás entrarán en mi reposo!”

Aunque sus obras quedaron terminadas desde la fundación del mundo. 4Porque en
cierto lugar ha dicho así del séptimo día: Y reposó Dios en el séptimo día de todas sus
obras. 5Y otra vez dice: “¡Jamás entrarán en mi reposo!”
6
Puesto que falta que algunos entren en el reposo, ya que aquellos a quienes primero
les fue anunciado no entraron a causa de la desobediencia, 7Dios ha determinado otra vez
un cierto día, diciendo por medio de David, HOY, después de tanto tiempo, como ya se ha
dicho:

Si oís hoy su voz,


no endurezcáis vuestros corazones.
8
Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no se hablaría después de otro día. 9Por
tanto, queda todavía un reposo sabático para el pueblo de Dios. 10El que ha entrado en su
reposo, también ha reposado de sus obras, así como Dios de las suyas. 11Hagamos, pues,
todo esfuerzo para entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga en el mismo ejemplo de
desobediencia.
12
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de
dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las articulaciones y los tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13No existe cosa creada que no
sea manifiesta en su presencia. Más bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de
aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Yeshúa, mejor Sumo Sacerdote


14
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que ha traspasado los cielos, Yeshúa el
Hijo de Dios, retengamos nuestra confesión. 15Porque no tenemos un sumo sacerdote que
no puede compadecerse de nuestras debilidades, pues él fue tentado en todo igual que
nosotros, pero sin pecado. 16Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia para
que alcancemos misericordia y hallemos gracia para el oportuno socorro.
5 Pues todo sumo sacerdote que es tomado de entre los hombres es constituido para
servicio a favor de los hombres delante de Dios, para que ofrezca ofrendas y sacrificios por
los pecados. 2El puede sentir compasión de los ignorantes y de los extraviados, ya que él
también está rodeado de debilidad. 3Y por causa de esta debilidad debe ofrecer sacrificio,
tanto por sus propios pecados como por los del pueblo. 4Y nadie toma esta honra para sí,
sino porque ha sido llamado por Dios, como lo fue Aharón.
5
Así también el Mesías no se glorificó a sí mismo para ser hecho sumo sacerdote,
sino que le glorificó el que le dijo:
6

Mi hijo eres tú;


yo te he engendrado hoy.
6
Como también dice en otro lugar:

Tú eres sacerdote para siempre


según la orden de Malquisedeq.
7
El Mesías, en los días de su vida física, habiendo ofrecido ruegos y súplicas con
fuerte clamor y lágrimas al que le podría librar de la muerte, fue oído por su temor
reverente. 8Aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció. 9Y habiendo sido
perfeccionado, llegó a ser Autor de eterna salvación para todos los que le obedecen, 10y fue
proclamado por Dios sumo sacerdote según el orden de Malquisedeq.

Advertencia para los inmaduros


11
De esto tenemos mucho que decir, aunque es difícil de explicar, porque habéis
llegado a ser tardos para oír.
12
Debiendo ya ser maestros a causa del tiempo transcurrido, de nuevo tenéis
necesidad de que alguien os instruya desde los primeros rudimentos de la Palabra de Dios.
Habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido. 13Pues todo el
que se alimenta de leche no es capaz de entender la palabra de la justicia, porque aún es
niño. 14Pero el alimento sólido es para los maduros, para los que por la práctica tienen los
sentidos entrenados para discernir entre el bien y el mal.
6 Por tanto, dejando las doctrinas elementales del Mesías, sigamos adelante hasta la
madurez sin poner de nuevo el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe
en Dios, 2de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los
muertos y del juicio eterno. 3Y esto haremos si es que Dios lo permite.
4
Porque es imposible que los que fueron una vez iluminados, que gustaron del don
celestial, que llegaron a ser participantes del Espíritu Santo, 5que también probaron la
buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, 6y después recayeron, sean otra
vez renovados para arrepentimiento; puesto que crucifican de nuevo para sí mismos al Hijo
de Dios y le exponen a vituperio. 7Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae
sobre ella y produce hierba para el provecho de aquellos que la cultivan, recibe la bendición
de Dios. 8Pero la que produce espinos y abrojos es desechada, está cercana a la maldición, y
su fin es ser quemada.
9
Pero aunque hablamos así, oh amados, en cuanto a vosotros estamos persuadidos
de cosas mejores que pertenecen a la salvación. 10Porque Dios no es injusto para olvidar
vuestra obra y el amor que habéis demostrado por su Nombre, porque habéis atendido a los
santos y lo seguís haciendo. 11Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma
diligencia para ir logrando plena certidumbre de la esperanza hasta el final, 12a fin de que
no seáis perezosos, sino imitadores de los que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
7

Firme esperanza en la promesa divina


13
Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, puesto que no podía jurar por
otro mayor, juró por sí mismo 14diciendo:

De cierto te bendeciré con bendición


y te multiplicaré en gran manera.
15
Y así Abraham, esperando con suma paciencia, alcanzó la promesa.
16
Porque los hombres juran por el que es mayor que ellos, y para ellos el juramento
para confirmación pone fin a todas las controversias. 17Por eso Dios, queriendo demostrar
de modo convincente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, lo
garantizó con juramento 18para que, por dos cosas inmutables en las cuales es imposible
que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la
esperanza puesta por delante.
19
Tenemos la esperanza como ancla del alma segura y firme, y que penetra aun
dentro del velo 20donde entró Yeshúa por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote
para siempre según el orden de Malquisedeq.

El sacerdocio superior de Malquisedeq

7 Porque este Malquisedeq, rey de Shalem y sacerdote del Dios Altísimo, salió al
encuentro de Abraham cuando volvía de derrotar a los reyes, y le bendijo. 2Asimismo, le
dio Abraham los diezmos de todo.
En primer lugar, su nombre significa “rey de justicia”. Y también era rey de Salem,
que significa “rey de paz”. 3Sin padre, ni madre, ni genealogía, no tiene principio de días ni
fin de vida; y en esto se asemeja al Hijo de Dios en que permanece sacerdote para siempre.
4
Mirad, pues, cuán grande fue aquel a quien aun el patriarca Abraham le dio los
diezmos del botín. 5Ciertamente, aquellos descendientes de Leví que han recibido el
sacerdocio tienen, según la ley, mandamiento de recibir los diezmos del pueblo, es decir, de
sus hermanos, aunque ellos también son descendientes de Abraham. 6Pero aquel cuya
genealogía no es contada entre ellos, recibió los diezmos de Abraham y bendijo al que tenía
las promesas.
7
Indiscutiblemente, el que es menor es bendecido por el mayor. 8Aquí los hombres
que mueren reciben los diezmos, mientras que allí los recibe aquel acerca de quien se ha
dado testimonio de que vive. 9Y por decirlo así, en la persona de Abraham también Leví, el
que recibe los diezmos, dio el diezmo. 10Porque él todavía estaba en el cuerpo de su padre
cuando Malquisedeq le salió al encuentro.
11
Ahora bien, si fuera posible lograr la perfección por medio del sacerdocio levítico
porque bajo éste el pueblo ha recibido la ley, ¿qué necesidad habría aún de que se
levantase otro sacerdote según el orden de Malquisedeq y no fuese llamado según el orden
de Aharón? 12Porque de haber cambio de sacerdocio es necesario que también se haga
cambio de ley. 13Pues aquel de quien se dice esto es de otra tribu, de la cual nadie ha
servido en el altar. 14Porque es evidente que nuestro Señor nació de la tribu de Judá sobre la
cual Moisés no dijo nada en cuanto al sacerdocio. 15Esto es aún más evidente si otro
8

sacerdote se levanta a semejanza de Malquisedeq, 16quien no ha sido constituido conforme


al mandamiento de la ley acerca del linaje carnal, sino según el poder de una vida
indestructible. 17Pues de él se da este testimonio:

“Tú eres sacerdote para siempre,


según la orden de Malquisedeq.”
18
A la verdad, el mandamiento anterior fue abrogado por ser ineficaz e inútil,
19
porque la ley no perfeccionó nada. Sin embargo, se introduce una esperanza mejor por la
cual nos acercamos a Dios. 20Y esto no fue hecho sin juramento. 21Los otros fueron hechos
sacerdotes sin juramento, mientras que éste lo fue por el juramento del que le dijo:

Juró YHVH y no se arrepentirá:


“Tú eres sacerdote para siempre.”

Yeshúa, mediador de un Pacto mejor


22
De igual manera, Yeshúa ha sido hecho fiador de un Pacto mejor. 23A la verdad,
muchos fueron hechos sacerdotes, porque debido a la muerte no podían permanecer. 24Pero
éste, porque permanece para siempre tiene un sacerdocio perpetuo. 25Por esto también
puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, puesto que vive
para siempre para interceder por ellos.
26
Porque tal sumo sacerdote nos convenía: Santo, inocente, puro, apartado de los
pecadores y exaltado más allá de los cielos. 27El no tiene cada día la necesidad, como los
otros sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificio primero por sus propios pecados y luego por
los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. 28La ley
constituye como sumos sacerdotes a hombres débiles; pero la palabra del juramento,
posterior a la ley, constituyó al Hijo, hecho perfecto para siempre.
8 En resumen, lo que venimos diciendo es esto: Tenemos tal sumo sacerdote que se
sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, 2servidor del Lugar Santísimo y del
verdadero tabernáculo que levantó YHVH y no el hombre.
3
Porque todo sumo sacerdote es puesto para ofrecer ofrendas y sacrificios. De ahí
que era necesario que él también tuviera algo que ofrecer. 4Si estuviese sobre la tierra, ni
siquiera sería sacerdote, porque ya hay sacerdotes que presentan ofrendas según la ley.
5
Ellos sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le había advertido
a Moisés cuando estaba por acabar el tabernáculo, diciendo: Mira, harás todas las cosas
conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte. 6Pero ahora Yeshúa ha alcanzado
un ministerio sacerdotal tanto más excelente por cuanto él es mediador de un pacto mejor
que ha sido establecido sobre mejores promesas.
7
Porque si el primer Pacto hubiera sido sin defecto, no se habría procurado lugar
para un segundo. 8Porque reprendiéndoles dice:
9

Ahora vienen días, dice YHVH,


en que concluiré con la casa de Israel
y con la casa de Judá
un nuevo Pacto.
9
No como el Pacto
que hice con sus padres
en el día en que los tomé de la mano
para sacarlos de la tierra de Egipto.
Porque ellos no permanecieron en mi Pacto,
y yo dejé de preocuparme por ellos”, dice YHVH.
10
“Porque este es el Pacto que haré
con la casa de Israel
después de aquellos días”, dice YHVH:
“Pondré mis leyes en la mente de ellos
y en sus corazones las inscribiré.
Y yo seré para ellos Dios,
y para mí ellos serán pueblo.
11
Nadie enseñará a su prójimo,
ni nadie a su hermano
diciendo: „Conoce a YHVH‟;
porque todos me conocerán,
desde el menor de ellos hasta el mayor.
12
Porque seré misericordioso
en cuanto a sus injusticias,
y jamás me acordaré de sus pecados.
13
Al decir “nuevo” ha declarado caduco al primero; y lo que se ha vuelto viejo y
anticuado está a punto de desaparecer.

Yeshúa y el santuario mejor

9 Ahora bien, el primer Pacto tenía reglamentos acerca del culto y del santuario
terrenal. 2El tabernáculo fue dispuesto así: En la primera parte, en lo que llaman el Lugar
Santo, estaban las lámparas, la mesa y los panes de la Presencia.
3
Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo que se llama el Lugar
Santísimo. 4Allí estaba estaba el incensario de oro y el arca del Pacto enteramente cubierta
con oro. En ella estaban una vasija de oro que contenía el maná, la vara de Aharón que
reverdeció y las tablas del Pacto. 5Sobre ella los querubines de la gloria cubrían el
propiciatorio. De todas estas cosas no podemos hablar ahora en detalle.
6
Estas cosas fueron dispuestas así: En la primera parte del tabernáculo entraban
siempre los sacerdotes para realizar los servicios del culto. 7Pero en la segunda, una vez al
10

año, entraba el sumo sacerdote solo, no sin sangre, la cual ofrecía por sí mismo y por los
pecados que el pueblo cometía por ignorancia.
8
Con esto el Espíritu Santo daba a entender que todavía no había sido mostrado el
camino hacia el Lugar Santísimo, mientras estuviese en pie la primera parte del
tabernáculo. 9Esto es una figura para el tiempo presente, según la cual se ofrecían ofrendas
y sacrificios que no podían hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que rendía culto.
10
Estas son ordenanzas de la carne que consisten sólo en comidas y bebidas y
diversos lavamientos, impuestas hasta el tiempo de la renovación.

Yeshúa, el sacrificio perfecto y final


11
Pero estando ya presente el Mesías, el sumo sacerdote de los bienes que han
venido por medio del más amplio y perfecto tabernáculo no hecho de manos, es decir, no de
esta creación, 12entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, logrando así eterna
redención, ya no mediante sangre de machos cabríos ni de becerros, sino mediante su
propia sangre. 13Porque si la sangre de machos cabríos y de toros, y la ceniza de la vaquilla
rociada sobre los impuros, santifican para la purificación del cuerpo, 14¡cuánto más la
sangre del Mesías, quien mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a
Dios, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas para servir al Dios vivo!
15
Por esta razón, también es mediador del nuevo Pacto, para que los que han sido
llamados reciban la promesa de la herencia eterna, ya que intervino muerte para redimirnos
de las transgresiones bajo el primer Pacto. 16Porque donde hay un testamento, es necesario
que se presente constancia de la muerte del testador. 17El testamento es confirmado con la
muerte, puesto que no tiene vigencia mientras viva el testador. 18Por esto, ni aun el primer
testamento fue inaugurado sin sangre. 19Porque habiendo declarado Moisés todos los
mandamientos según la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos
cabríos junto con agua, lana escarlata e hisopo, y roció al libro mismo y también al pueblo,
20
diciendo: Esta es la sangre del Pacto, el cual Dios os ha ordenado. 21Y roció también con
la sangre el tabernáculo y todos los utensilios del servicio; 22pues según la ley casi todo es
purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.
23
Era, pues, necesario purificar las figuras de las cosas celestiales con estos ritos;
pero las mismas cosas celestiales, con sacrificios mejores que éstos. 24Porque el Mesías no
entró en un lugar santísimo hecho de manos, figura del verdadero para presentarse ahora
delante de Dios a nuestro favor. 25Tampoco entró para ofrecerse muchas veces a sí mismo,
como entra cada año el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo con sangre ajena. 26De otra
manera le habría sido necesario padecer muchas veces desde la fundación del mundo. Pero
ahora él se ha presentado una vez para siempre en la consumación de los siglos, para quitar
el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.
27
Y de la manera que está establecido que los hombres mueran una sola vez, y
después el juicio, 28así también el Mesías fue ofrecido una sola vez para quitar los pecados
de muchos. La segunda vez, ya sin relación con el pecado, aparecerá para salvación a los
que le esperan.
10 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros y no la forma misma
de estas realidades, nunca puede, por medio de los mismos sacrificios que se ofrecen
continuamente de año en año, hacer perfectos a los que se acercan. 2De otra manera, ¿no
11

habrían dejado de ser ofrecidos? Porque los que ofrecen este culto, una vez purificados, ya
no tendrían más conciencia de pecado. 3Sin embargo, cada año se hace memoria de los
pecados con estos sacrificios, 4porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no
puede quitar los pecados. 5Por tanto, al entrar en el mundo él dice:

Sacrificio y ofrenda no quisiste,


pero me preparaste un cuerpo.
6
Holocaustos y sacrificios por el pecado
no te agradaron;
7
entonces dije: “¡Aquí estoy
para hacer, oh Dios, tu voluntad!”
como en el rollo del libro
está escrito de mí.
8
Habiendo dicho arriba: Sacrificios, ofrendas y holocaustos por el pecado no
quisiste ni te agradaron cosas que se ofrecen según la Toráh, 9luego dijo: ¡Aquí estoy
para hacer tu voluntad! El quita lo primero para establecer lo segundo.
10
Es en esta voluntad que somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de
Yeshúa el Mesías hecha una vez para siempre.
11
Todo sacerdote se ha presentado, día tras día, para servir en el culto y ofrecer
muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. 12Pero éste,
habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se sentó para siempre a la diestra de
Dios, 13esperando de allí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de
sus pies. 14Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los santificados.
15
También el Espíritu Santo nos da testimonio, porque después de haber dicho:
16
“Este es el pacto que haré con ellos
después de aquellos días”, dice YHVH,
“pondré mis leyes en sus corazones
y en sus mentes las inscribiré”,
17
él añade:
“Nunca más me acordaré
de los pecados e iniquidades de ellos.”
18
Pues donde hay perdón de pecados, no hay más ofrenda por el pecado.

Nuestro acceso a Dios


19
Así que, hermanos, teniendo plena confianza para entrar al Lugar Santísimo por la
sangre de Yeshúa, 20por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo (es decir,
su cuerpo), 21y teniendo un gran Sacerdote sobre la casa de Dios, 22acerquémonos con
corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia,
y lavados los cuerpos con agua pura. 23Retengamos firme la confesión de la esperanza sin
vacilación, porque fiel es el que lo ha prometido. 24Considerémonos los unos a los otros
para estimularnos al amor y a las buenas obras. 25No dejemos de congregarnos, como
12

algunos tienen por costumbre; más bien, exhortémonos, y con mucha razón cuando veis
que el día se acerca.
26
Porque si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de
la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado, 27sino una horrenda expectativa de
juicio y del fuego de su celo que ha de devorar a los adversarios.
28
El que ha desechado la Toráh de Moisés ha de morir sin compasión por el
testimonio de dos o tres testigos. 29¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha
pisoteado al Hijo de Dios, que ha considerado de poca importancia la sangre del Pacto por
la cual fue santificado y que ha ultrajado al Espíritu de gracia? 30Porque conocemos al que
ha dicho: “Mía es la venganza; yo daré la retribución.” Y otra vez: “YHVH juzgará a su
pueblo.” 31¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!
32
Traed a la memoria los días del pasado en los cuales, después de haber sido
iluminados, soportasteis gran conflicto y aflicciones. 33Por una parte, fuisteis hechos
espectáculo público con reproches y tribulaciones. Por otra parte, fuisteis hechos
compañeros de los que han estado en tal situación. 34También os compadecisteis de los
presos y con gozo padecisteis ser despojados de vuestros bienes, sabiendo que vosotros
mismos tenéis una posesión mejor y perdurable.
35
No desechéis, pues, vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. 36Porque os
es necesaria la perseverancia para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis lo
prometido; 37porque:

Aún un poco, en un poco más


el que ha de venir vendrá y no tardará.
38
Pero mi justo vivirá por la fe;
y si se vuelve atrás
no agradará a mi alma.
39
Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás para perdición, sino de los que
tienen fe para la preservación del alma.

El hall de los héroes de la fe

11 La fe es la constancia de las cosas que se esperan y la comprobación de los


hechos que no se ven. 2Por ella recibieron buen testimonio los antiguos. 3Por la fe
comprendemos que el universo fue constituido por la palabra de Dios, de modo que lo que
se ve fue hecho de lo que no se veía.
4
Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que el de Caín. Por ella recibió
testimonio de ser justo, pues Dios dio testimonio al aceptar sus ofrendas. Y por medio de la
fe, aunque murió, habla todavía.
5
Por la fe Enoc fue trasladado para no ver la muerte, y no fue hallado porque Dios
le había trasladado. Antes de su traslado recibió testimonio de haber agradado a Dios. 6Y
sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que
él existe y que es galardonador de los que le buscan.
7
Por la fe Noé, habiendo sido advertido por revelación acerca de cosas que aún no
habían sido vistas, movido por temor reverente preparó el arca para la salvación de su
13

familia. Por la fe él condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que es según la
fe.
8
Por la fe Abraham, cuando fue llamado, obedeció para salir al lugar que había de
recibir por herencia; y salió sin saber a dónde iba.
9
Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida, como en tierra ajena,
viviendo en tiendas con Isaac y Jacob, los coherederos de la misma promesa; 10porque
esperaban la ciudad que tiene cimientos cuyo arquitecto y constructor es Dios.
11
Por la fe, a pesar de que Sarah misma era estéril, él recibió fuerzas para engendrar
un hijo cuando había pasado de la edad; porque consideró que el que lo había prometido era
fiel. 12Y por tanto, de uno solo, y estando éste muerto en cuanto a estas cosas, nacieron
hijos como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la
orilla del mar.
13
Conforme a su fe murieron todos éstos sin haber recibido el cumplimiento de las
promesas. Más bien, las miraron de lejos y las saludaron, y confesaron que eran extranjeros
y peregrinos en la tierra. 14Los que así hablan, claramente dan a entender que buscan otra
patria. 15Pues si de veras se acordaran de la tierra de donde salieron, tendrían oportunidad
de regresar. 16Pero ellos anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por eso Dios no
se avergüenza de llamarse el Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad.
17
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac. El que había recibido las
promesas ofrecía a su hijo único, 18de quien se había dicho: En Isaac te será llamada
descendencia.
19
El consideraba que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos. De
allí que, hablando figuradamente, lo volvió a recibir.
20
Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú respecto al porvenir.
21
Por la fe Jacob, cuando moría, bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró
apoyado sobre la cabeza de su bastón.
22
Por la fe José, llegado el fin de sus días, se acordó del éxodo de los hijos de Israel
y dio mandamiento acerca de sus restos.
23
Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres durante tres meses,
porque vieron que era un niño hermoso y no temieron el mandamiento del rey.
24
Por la fe Moisés, cuando llegó a ser grande, rehusó ser llamado hijo de la hija del
25
faraón. Prefirió, más bien, recibir maltrato junto con el pueblo de Dios que gozar por un
tiempo de los placeres del pecado. 26El consideró el oprobio por el Mesías como riquezas
mejores que los tesoros de los egipcios, porque fijaba la mirada en el galardón.
27
Por la fe abandonó Egipto, sin temor a la ira del rey, porque se mantuvo como
quien ve al Invisible.
28
Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el que destruía a
los primogénitos no los tocase a ellos.
29
Por la fe ellos pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando lo intentaron
los egipcios, fueron anegados.
30
Por la fe cayeron los muros de Jericó después de ser rodeados por siete días.
31
Por la fe no pereció la prostituta Rajav junto con los incrédulos, porque recibió en
paz a los espías.
32
¿Qué más diré? Me faltaría el tiempo para contar de Gedeón, de Barak, de Sansón,
de Jefté, de David, de Samuel y de los profetas.
33
Por la fe éstos conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon
bocas de leones, 34sofocaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, sacaron
14

fuerzas de la debilidad, se hicieron poderosos en batalla y pusieron en fuga los ejércitos de


los extranjeros.
35
Mujeres recibieron por resurrección a sus muertos. Unos fueron torturados sin
aceptar ser rescatados, para obtener una resurrección mejor. 36Otros recibieron pruebas de
burlas y de azotes, además de cadenas y cárcel. 37Fueron apedreados, aserrados, puestos a
prueba, muertos a espada. Anduvieron de un lado para otro cubiertos de pieles de ovejas y
de cabras; pobres, angustiados, maltratados. 38El mundo no era digno de ellos. Andaban
errantes por los desiertos, por las montañas, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.
39
Y todos éstos, aunque recibieron buen testimonio por la fe, no recibieron el
cumplimiento de la promesa, 40para que no fueran ellos perfeccionados aparte de nosotros;
aunque Dios había provisto algo mejor para nosotros.
12 Por tanto, también nosotros, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de
testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos enreda, y
corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, 2puestos los ojos en
Yeshúa, el autor y consumador de la fe; quien por el gozo puesto delante de sí sufrió la
cruz, menospreciando el oprobio, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.

La disciplina de YHVH
3
Considerad, pues, al que soportó tanta hostilidad de pecadores contra sí mismo,
para que no decaiga vuestro ánimo ni desmayéis. 4Pues todavía no habéis resistido hasta la
sangre combatiendo contra el pecado. 5¿Y habéis ya olvidado la exhortación que se os
dirige como a hijos?

Hijo mío, no tengas en poco


la disciplina de YHVH
ni desmayes cuando seas reprendido por él.
6
Porque YHVH disciplina al que ama
y castiga a todo el que recibe como hijo.
7
Permaneced bajo la disciplina; Dios os está tratando como a hijos. Porque, ¿qué
hijo es aquel a quien su padre no disciplina? 8Pero si estáis sin la disciplina de la cual todos
han sido participantes, entonces sois ilegítimos, y no hijos. 9Además, teníamos a nuestros
padres carnales que nos disciplinaban, y les respetábamos. ¿No obedeceremos con mayor
razón al Padre de los espíritus, y viviremos? 10Ellos nos disciplinaban por pocos días como
a ellos les parecía, mientras que él nos disciplina para bien, a fin de que participemos de su
santidad.
11
Al momento, ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero
después da fruto apacible de justicia a los que han sido ejercitados por medio de ella. 12Por
tanto, fortaleced las manos debilitadas y las rodillas paralizadas; 13y enderezad para
vuestros pies los caminos torcidos, para que el cojo no sea desviado, sino más bien, sanado.
15

Perseverando en la gracia de Dios


14
Procurad la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá al Señor.
15
Mirad bien que ninguno deje de alcanzar la gracia de Dios. Que ninguna raíz de
amargura brote y cauce estorbo, y que por ella muchos sean contaminados. 16Que ninguno
sea inmoral ni profano como Esaú, que por una sola comida vendió su propia
primogenitura. 17Porque ya sabéis que fue reprobado, a pesar de que después quería heredar
la bendición, porque no halló más ocasión de arrepentimiento, aunque la buscó con
lágrimas.
18
No os habéis acercado al monte que se podía tocar, al fuego encendido, a las
tinieblas, a la profunda oscuridad, a la tempestad, 19al sonido de la trompeta y al estruendo
de las palabras que los que lo oyeron rogaron que no se les hablase más 20porque no podían
resistir lo que se mandaba: Si un animal toca el monte, será apedreado. 21Y tan terrible era
aquel espectáculo que Moisés dijo: “¡Estoy aterrado y temblando!”
22
Más bien, os habéis acercado al Monte Sión, a la Ciudad del Dios vivo, a la
Jerusalem celestial, a la reunión de miríadas de ángeles, 23a la asamblea de los primogénitos
que están inscritos en los cielos, a Dios el juez de todos, a los espíritus de los justos ya
hechos perfectos, 24a Yeshúa el mediador del nuevo Pacto y a la sangre rociada que habla
mejor que la de Abel.
25
Mirad que no rechacéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que
rechazaron al que advertía en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos
apartamos del que advierte desde los cielos. 26Su voz estremeció la tierra en aquel entonces,
y ahora ha prometido diciendo: Todavía una vez más estremeceré no sólo la tierra, sino
también el cielo.
27
La expresión, “todavía una vez más”, indica con claridad que será removido lo que
puede ser sacudido, como las cosas creadas, para que permanezca lo que no puede ser
sacudido. 28Así que, habiendo recibido un Reino que no puede ser sacudido, retengamos la
gracia, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia. 29Porque
nuestro Dios es fuego consumidor.

Exhortaciones finales

13 Permanezca el amor fraternal.


2
No os olvidéis de la hospitalidad porque por ésta, sin saberlo, algunos hospedaron
ángeles.
3
Acordaos de los presos, como si estuvieseis en cadenas juntos con ellos; y de los
afligidos, puesto que también vosotros estáis en el cuerpo.
4
Honroso es para todos el matrimonio, y pura su relación conyugal. Pero Dios
juzgará a los fornicarios y a los adúlteros.
5
Sean vuestras costumbres sin amor al dinero, contentos con lo que tenéis ahora.
Porque él mismo ha dicho: Nunca te abandonaré, ni jamás te desampararé. 6De manera
que podemos decir confiadamente:

YHVH es mi socorro;
no temeré lo que me haga el hombre.
16

7
Acordaos de vuestros dirigentes que os hablaron la palabra de Dios. Considerando
el éxito de su manera de vivir, imitad su fe.
8
Yeshúa el Mesías es el mismo ayer, hoy y por la eternidad. 9No seáis arrastrados
por diversas y extrañas doctrinas. Bueno es que el corazón haya sido afirmado en la gracia,
no en comidas que nunca aprovecharon a los que se dedican a ellas.
10
Tenemos un altar del cual los que sirven en el tabernáculo no tienen derecho a
11
comer. Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre es introducida por el sumo
sacerdote en el Lugar Santísimo como sacrificio por el pecado son quemados fuera del
campamento. 12Por tanto, también Yeshúa padeció fuera de la puerta de la ciudad para
santificar al pueblo por medio de su propia sangre.
13
Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su afrenta. 14Porque aquí no
tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la que ha de venir. 15Así que, por
medio de él ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que
confiesan su Nombre.
16
No os olvidéis de hacer el bien y de compartir lo que tenéis; porque tales
sacrificios agradan a Dios.
17
Obedeced a los que os dirigen y someteos a ellos; porque ellos velan por vuestras
almas como quienes han de dar cuenta. Para que lo hagan con alegría y sin quejarse, pues
esto no os sería provechoso.
18
Orad por nosotros, pues confiamos que tenemos buena conciencia y deseamos
conducirnos bien en todo. 19Con mayor insistencia os exhorto que lo hagáis; para que yo os
sea restituido pronto.

Saludos personales y despedida


20
Y el Dios de paz, que por la sangre del Pacto eterno levantó de entre los muertos a
nuestro Señor Yeshúa, el gran Pastor de las ovejas, 21os haga aptos en todo lo bueno para
hacer su voluntad, haciendo él en nosotros lo que es agradable delante de él por medio de
Yeshúa el Mesías, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
22
Os exhorto, hermanos, que recibáis bien esta palabra de exhortación; porque os he
escrito brevemente.
23
Sabed que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad. Si él viene pronto,
yo iré a veros con él.
24
Saludad a todos vuestros dirigentes y a todos los santos.
Os saludan los de Italia.
25
La gracia sea con todos vosotros.
17

EPISTOLA DE JACOB
(SANTIAGO)
1 Jacob, siervo de Dios y del Señor Yeshúa el Mesías, a las doce tribus de la
dispersión. Saludos.

Fe y sabiduría
2
Hermanos míos, tenedlo por sumo gozo cuando os encontréis en diversas pruebas,
3
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4Pero que la paciencia tenga su
obra completa para que seáis completos y cabales, no quedando atrás en nada. 5Y si a
alguno de vosotros le falta sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos con liberalidad y sin
reprochar; y le será dada. 6Pero pida con fe, no dudando nada. Porque el que duda es
semejante a una ola del mar movida por el viento y echada de un lado a otro. 7No piense tal
hombre que recibirá cosa alguna del Señor. 8El hombre de doble ánimo es inestable en
todos sus caminos.

Pobreza y riqueza
9
El hermano de humilde condición, gloríese en su exaltación, 10pero el rico, en su
humillación, porque él pasará como la flor de la hierba. 11Pues se levanta el Sol con su calor
y seca la hierba, cuya flor se cae, y su bella apariencia se desvanece. De igual manera
también se marchitará el rico en medio de sus negocios.

Tentaciones y dones
12
Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba; porque cuando haya sido
probado recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman.
13
Nadie diga cuando sea tentado: “Soy tentado por Dios.” Porque Dios no es tentado
por el mal, y él no tienta a nadie. 14Pero cada uno es tentado cuando es arrastrado y
seducido por su propia pasión. 15Luego la baja pasión, después de haber concebido, da a luz
pecado; y el pecado, una vez llevado a cabo, engendra muerte.
16
Mis amados hermanos, no os engañéis: 17Todo buen regalo y todo don perfecto
proviene de lo alto y desciende del Padre de las luces en quien no hay cambio ni sombra de
variación. 18Por su propia voluntad él nos hizo renacer por la palabra de verdad, para que
seamos como primicias de sus criaturas.
18

Oidores y hacedores de la palabra


19
Sabed, mis amados hermanos: Todo hombre sea pronto para oír, lento para hablar
y lento para la ira; 20porque la ira del hombre no lleva a cabo la justicia de Dios. 21Por lo
tanto, desechando toda la suciedad y la maldad que sobreabunda, recibid con mansedumbre
la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
22
Pero sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándoos a vosotros
mismos. 23Porque cuando alguno es oidor de la palabra y no hacedor de ella, éste es
semejante al hombre que mira su cara natural en un espejo. 24Se mira a sí mismo y se
marcha, y enseguida olvida cómo era. 25Pero el que presta atención a la perfecta ley de la
libertad y persevera en ella sin ser oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, éste será
bienaventurado en lo que hace.

La verdadera religión
26
Si alguien parece ser religioso y no refrena su lengua, sino que engaña a su
corazón, la religión del tal es vana.
27
La religión pura e incontaminada delante de Dios y Padre es ésta: Visitar a los
huérfanos y a las viudas en su aflicción, y guardarse sin mancha del mundo.

Contra la discriminación

2 Hermanos míos, tened la fe de nuestro glorioso Señor Yeshúa el Mesías, sin hacer
distinción de personas. 2Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de
oro y ropa lujosa, y también entra un pobre con vestido sucio, 3y sólo atendéis con respeto
al que lleva ropa lujosa y le decís “siéntate tú aquí en buen lugar”; y al pobre le decís:
“quédate allí de pie” o “siéntate aquí bajo mi estrado”, 4¿no hacéis discriminación entre
vosotros y no venís a ser jueces con malos criterios?
5
Amados hermanos míos, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo,
ricos en fe y herederos del Reino que ha prometido a los que le aman? 6Pero vosotros
habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos y no son ellos los que os arrastran a los
tribunales? 7¿No blasfeman ellos el buen Nombre que ha sido invocado sobre vosotros? 8Si
de veras cumplís la ley real conforme a las Escrituras, “Amarás a tu prójimo como a ti
mismo”, hacéis bien. 9Pero si hacéis discriminación de personas, cometéis pecado y sois
reprobados por la ley como transgresores. 10Porque cualquiera que guarda toda la Toráh,
pero ofende en un solo punto, se hace culpable de todo. 11Porque el que dijo, “no cometas
adulterio”, también dijo “no cometas homicidio”. Y si no cometes adulterio, pero cometes
homicidio, te has hecho transgresor de la Toráh.
12
Así hablad y así actuad, como quienes están a punto de ser juzgados por la ley de
la libertad. 13Porque habrá juicio sin misericordia contra aquel que no hace misericordia. Y
la misericordia se gloría triunfante sobre el juicio.
19

Fe y obras
14
Hermanos míos, si alguno dice que tiene fe y no tiene obras, ¿de qué sirve?
¿Puede acaso su fe salvarle? 15Si un hermano o una hermana están desnudos y les falta la
comida diaria, 16y algunos de vosotros les dice, “id en paz, calentaos y saciáos”, pero no les
da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? 17Así también la fe, si no tiene obras, está
muerta en sí misma.
18
Sin embargo, alguno dirá: “Tú tienes fe, y yo tengo obras.” ¡Muéstrame tu fe sin
tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras!
19
Tú crees que Dios es uno. Bien haces. También los demonios creen y tiemblan.
20
Pero, ¿quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21¿No fue justificado
por las obras nuestro padre Abraham cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22Ves
que la fe actuaba juntamente con sus obras. 23Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham
creyó a Dios y le fue contado por justicia; y fue llamado “amigo de Dios”.
24
Veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe.
25
De igual manera, ¿no fue también justificada la prostituta Rajav por las obras
cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26Porque tal como el cuerpo
sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

El poder y peligro de la lengua

3 Hermanos míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos juicio


más riguroso; 2porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra,
éste es hombre cabal capaz también de frenar al cuerpo entero.
3
Ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos
también su cuerpo entero.
4
Considerad también los barcos. Aunque son tan grandes y son llevados por
impetuosos vientos, son dirigidos a dondequiera por un timón muy pequeño, según el
antojo del que los conduce. 5Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de
grandes cosas.
¡Mirad cómo un fuego tan pequeño enciende un bosque tan grande! 6Y la lengua es
un fuego; es un mundo de maldad.
La lengua está puesta entre nuestros miembros, y es la que contamina el cuerpo
entero. Prende fuego al curso de nuestra vida, y es inflamada por el infierno. 7Pues fieras y
aves, reptiles y criaturas marinas de toda clase pueden ser domadas, y han sido domadas
por el ser humano. 8Pero ningún hombre puede domar su lengua; porque es un mal
incontrolable, llena de veneno mortal.
9
Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres que
han sido creados a la semejanza de Dios.
10
De la misma boca sale bendición y maldición. ¡No puede ser, hermanos míos, que
estas cosas sean así! 11¿Será posible que de un manantial brote agua dulce y amarga por la
misma abertura? 12Hermanos míos, ¿puede la higuera producir olivas, o la vid higos?
Tampoco de una fuente de agua salada brota agua dulce.
20

La sabiduría de lo alto
13
¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? ¡Que demuestre por su buena
conducta sus obras en la mansedumbre de la sabiduría!
14
Pero si en vuestros corazones tenéis amargos celos y contiendas, no os jactéis ni
mintáis contra la verdad. 15Esta no es la sabiduría que desciende de lo alto, sino que es
terrenal, animal y diabólica. 16Porque donde hay celos y contiendas, allí hay desorden y
toda práctica perversa.
17
En cambio, la sabiduría que procede de lo alto es primeramente pura; luego es
pacífica, tolerante, complaciente, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial y no
hipócrita. 18Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.

Contra la amistad con el mundo

4 ¿De dónde vienen las guerras, y de dónde los pleitos entre vosotros? ¿No surgen
precisamente de vuestras mismas pasiones que combaten en vuestros miembros?
2
Codiciáis y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, pero no podéis obtener. Combatís
y hacéis guerra.
No tenéis porque no pedís. 3Pedís, y no recibís; porque pedís mal, para gastarlo en
vuestros placeres.
4
¡Gente adúltera! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?
Por tanto, cualquiera que quiere ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. 5¿O
suponéis que en vano dice la Escritura: El Espíritu que él hizo morar en vosotros nos anhela
celosamente? 6Pero él da mayor gracia; por eso dice:

Dios resiste a los soberbios,


pero da gracia a los humildes.
7
Someteos, pues, a Dios.
Resistid al diablo, y él huirá de vosotros. 8Acercaos a Dios, y él se acercará a
vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores; y purificad vuestros corazones, vosotros de
doble ánimo.
9
Afligíos, lamentad y llorad. Vuestra risa se convierta en llanto, y vuestro gozo en
tristeza. 10Humilláos delante del Señor, y él os exaltará.

Contra el juzgar al hermano


11
Hermanos, no habléis mal los unos de los otros. El que habla mal de su hermano o
juzga a su hermano habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si tú juzgas a la ley, entonces no
eres hacedor de la ley, sino juez.
12
Hay un solo Dador de la Toráh y Juez, quien es poderoso para salvar y destruir.
Pero, ¿quién eres tú que juzgas a tu prójimo?
21

Contra la jactancia
13
¡Vamos, pues, ahora, los que decís, “hoy o mañana iremos a tal ciudad, estaremos
allá un año, y haremos negocios y ganaremos”! 14Vosotros, los que no sabéis lo que será
mañana, ¿qué es vuestra vida? Porque sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y
luego se desvanece. 15Más bien deberíais decir: “Si el Señor quiere viviremos y haremos
esto o aquello.” 16Pero ahora os jactáis en vuestra soberbia. Toda jactancia de esta clase es
mala. 17Por tanto, al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, eso le es pecado.

Contra los ricos opresores

5 ¡Vamos, pues, ahora, oh ricos! Llorad y aullad por las miserias que vienen sobre
vosotros. 2Vuestras riquezas se han podrido, y vuestras ropas están comidas de polilla.
3
Vuestro oro y plata están enmohecidos; su moho servirá de testimonio contra vosotros y
devorará vuestra carne como fuego. ¡Habéis amontonado tesoros en los últimos días!
4
Aquí clama el jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que
fraudulentamente ha sido retenido por vosotros. Y los clamores de los que segaron han
llegado a los oídos de YHVH de los Ejércitos.
5
Habéis vivido en placeres sobre la tierra y habéis sido disolutos. Habéis engordado
vuestro corazón en el día de la matanza. 6Habéis condenado y habéis dado muerte al justo.
El no os ofrece resistencia.

Oración y perseverancia
7
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. El labrador espera
el precioso fruto de la tierra, aguardándolo con paciencia hasta que reciba las lluvias
tempranas y tardías. 8Tened también vosotros paciencia; afirmad vuestros corazones,
porque la venida del Señor está cerca.
9
Hermanos, no murmuréis unos contra otros, para que no seáis condenados. ¡Mirad,
el Juez ya está a las puertas!
10
Hermanos, tomad por ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que
hablaron en el nombre del Señor. 11Tenemos por bienaventurados a los que perseveraron.
Habéis oído de la perseverancia de Job y habéis visto el propósito final del Señor, que el
Señor es muy compasivo y misericordioso.
12
Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo ni por la tierra, ni por
ningún otro juramento. Más bien, sea vuestro sí, si; y vuestro no, no; para que no caigáis
bajo condenación.
13
¿Está afligido alguno entre vosotros? ¡Que ore! ¿Está alguno alegre? ¡Que cante
14
salmos! ¿Está enfermo alguno de vosotros? Que llame a los ancianos de la iglesia y que
oren por él ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. 15Y la oración de fe dará salud al
enfermo, y el Señor lo levantará. Y si ha cometido pecados, le serán perdonados. 16Por
tanto, confesaos unos a otros vuestros pecados, y orad unos a otros de manera que seáis
sanados. La ferviente oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
22

17
Elías era un hombre sujeto a pasiones, igual que nosotros, pero oró con insistencia
para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. 18Y oró de
nuevo, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.
19
Hermanos míos, si alguno entre vosotros es engañado desviándose de la verdad, y
otro le hace volver, 20sabed que el que haga volver al pecador del error de su camino
salvará su vida de la muerte y cubrirá una multitud de pecados.
23

PRIMERA EPISTOLA
DE PEDRO
1 Pedro, apóstol de Yeshúa el Mesías, a los expatriados de la dispersión en Ponto,
Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, 2elegidos conforme al previo conocimiento de Dios
Padre por la santificación del Espíritu, para obedecer a Yeshúa el Mesías y ser rociados con
su sangre: Gracia y paz os sean multiplicadas.

La esperanza viva de la salvación


3
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, quien según su
grande misericordia nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva por medio de la
resurrección de Yeshúa el Mesías de entre los muertos; 4para una herencia incorruptible,
incontaminable e inmarchitable, reservada en los cielos para vosotros 5que sois guardados
por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación preparada para ser revelada en el
tiempo final.
6
En esto os alegráis a pesar de que por ahora, si es necesario, estéis afligidos
momentáneamente por diversas pruebas, 7para que la prueba de vuestra fe más preciosa
que el oro que perece aunque sea probado con fuego sea hallada digna de alabanza,
gloria y honra en la revelación de Yeshúa el Mesías. 8A él le amáis sin haberle visto. En él
creéis; y aunque no lo veáis ahora, creyendo en él os alegráis con gozo inefable y glorioso,
9
obteniendo así el fin de vuestra fe, la salvación de vuestras almas.
10
Acerca de esta salvación han inquirido e investigado diligentemente los profetas
que profetizaron de la gracia que fue destinada para vosotros. 11Ellos escudriñaban para ver
qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu del Mesías que estaba en ellos, quien predijo
las aflicciones que habrían de venir al Mesías y las glorias después de ellas. 12A ellos les
fue revelado que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora
os han sido anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo
enviado del cielo; cosas que hasta los ángeles anhelan contemplar.

Exhortación a una vida santa


13
Por eso, con la mente preparada para actuar y siendo sobrios, poned vuestra
esperanza completamente en la gracia que os es traída en la revelación de Yeshúa el
Mesías. 14Como hijos obedientes, no os conforméis a las pasiones que antes teníais estando
en vuestra ignorancia. 15Antes bien, así como aquel que os ha llamado es santo, también sed
santos vosotros en todo aspecto de vuestra manera de vivir, 16porque escrito está: Sed
santos, porque yo soy santo.
17
Y si invocáis como Padre a aquel que juzga según la obra de cada uno sin hacer
distinción de personas, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación.
18
Tened presente que habéis sido rescatados de vuestra vana manera de vivir la cual
24

heredasteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, 19sino con la
sangre preciosa del Mesías, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.
20
El, a la verdad, fue destinado desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido
manifestado en los últimos tiempos por causa de vosotros. 21Por medio de él creéis en Dios,
quien lo resucitó de entre los muertos y le ha dado gloria; de modo que vuestra fe y
esperanza estén en Dios.

Exhortación a ceñirse a Yeshúa


22
Habiendo purificado vuestras almas en obediencia a la verdad para un amor
fraternal no fingido, amaos los unos a los otros ardientemente y de corazón puro; 23pues
habéis nacido de nuevo, no de simiente corruptible sino de incorruptible, por medio de la
Palabra de Dios que vive y permanece. 24Porque:

Todo mortal es como la hierba,


y toda su gloria es como la flor de la hierba.
La hierba se seca, y la flor se cae:
25
Pero la Palabra de YHVH
permanece para siempre.

Esta es la palabra del evangelio que os ha sido anunciada.


2 Habiendo pues dejado toda maldad, todo engaño, hipocresía, envidia y toda
maledicencia, 2desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que
por ella crezcáis para salvación; 3puesto que habéis probado que el Señor es bondadoso.
4
Acercándoos a él, la Piedra Viva que fue ciertamente rechazada por los hombres,
pero delante de Dios es elegida y preciosa, 5también vosotros sed edificados como
piedras vivas en casa espiritual para ser un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios
espirituales, agradables a Dios por medio de Yeshúa el Mesías. 6Por esto contiene la
Escritura:

He aquí, pongo en Sión


la piedra del ángulo,
escogida y preciosa.
Y el que cree en él,
jamás será averngonzado.
7
De manera que, para vosotros que creéis es de sumo valor; pero para los que no
creen:

La piedra que desecharon los edificadores


ésta fue hecha cabeza del ángulo
8
y piedra de tropiezo y roca de escándalo

Aquellos tropiezan, siendo desobedientes a la palabra, pues para eso mismo fueron
destinados.
25

Los discípulos como pueblo de Dios


9
Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su
luz admirable.
10
Vosotros que en tiempo pasado
no erais pueblo,
pero ahora sois pueblo de Dios;
no habíais alcanzado misericordia,
pero ahora habéis alcanzado misericordia.
11
Amados, yo os exhorto como a peregrinos y expatriados que os abstengáis de las
pasiones carnales que combaten contra el alma. 12Tened una conducta ejemplar ante los
gentiles, para que en lo que ellos os calumnian como a malhechores, al ver vuestras buenas
obras, glorifiquen a Dios en el día de la visitación.
13
Estad sujetos a toda institución humana por causa del Señor; ya sea al rey como
quien ejerce soberanía, 14o a los gobernantes como quienes han sido enviados por él para el
castigo de los que hacen el mal y para alabanza de los que hacen el bien. 15Porque esta es la
voluntad de Dios: Que haciendo el bien hagáis callar la ignorancia de los hombres
insensatos.
16
Actuad como libres, y no como los que hacen de la libertad un pretexto para hacer
lo malo, sino como siervos de Dios.
17
Honrad a todos; amad a los hermanos; temed a Dios; honrad al rey.

El testimonio de la familia de Dios


18
Esclavos, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos, no sólo a los que son
buenos y comprensivos, sino también a los severos. 19Porque esto es aceptable: Si alguien
soporta aflicción y padece injustamente por tener conciencia de Dios. 20Porque, ¿qué de
notable hay si cuando cometéis pecado y sois abofeteados, lo soportáis? Pero si lo soportáis
cuando hacéis el bien y sois afligidos, esto sí es aceptable delante de Dios. 21Pues para esto
fuisteis llamados; porque también el Mesías sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para
que sigáis sus pisadas.
22
El no cometió pecado
ni fue hallado engaño en su boca.
23
Cuando le maldecían, él no respondía con maldición. Cuando padecía, no
amenazaba, sino que se encomendaba al que juzga con justicia. 24El mismo llevó nuestros
pecados en su cuerpo sobre el madero a fin de que nosotros, habiendo muerto para los
pecados, vivamos para la justicia. Por sus heridas habéis sido sanados. 25Porque erais como
ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
26

3 Asimismo vosotras, mujeres estad sujetas a vuestros maridos, para que si algunos
no obedecen a la palabra, también sean ganados sin una palabra por medio de la conducta
de sus mujeres, 2al observar vuestra reverente y casta manera de vivir.
3
Vuestro adorno no sea el exterior, con arreglos ostentosos del cabello y adornos de
oro, ni en vestir ropa lujosa; 4sino que sea la persona interior del corazón en lo incorruptible
de un espíritu tierno y tranquilo. Esto es de gran valor delante de Dios. 5Porque así también
se adornaban en tiempos antiguos aquellas santas mujeres que esperaban en Dios y estaban
sujetas a sus propios maridos. 6Así Sarah obedeció a Abraham llamándole señor. Y vosotras
habéis venido a ser hijas de ella si hacéis el bien y no tenéis miedo de ninguna amenaza.
7
Vosotros, maridos, de la misma manera vivid con ellas con comprensión dando
honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para
que vuestras oraciones no sean estorbadas.

Actitud frente a la persecución


8
Finalmente, sed todos de un mismo sentir: Compasivos, amándoos fraternalmente,
misericordiosos y humildes. 9No devolváis mal por mal, ni maldición por maldición, sino
por el contrario, bendecid; pues para esto habéis sido llamados, para que heredéis
bendición. 10Porque:

El que quiere amar la vida y ver días buenos,


refrene su lengua del mal
y sus labios no hablen engaño.
11
Apártese del mal y haga el bien;
busque la paz y sígala.
12
Porque los ojos de YHVH están sobre los justos,
y sus oídos están atentos a sus oraciones.
Pero el rostro de YHVH está
contra aquellos que hacen el mal.
13
¿Quién es aquel que os podrá hacer daño, si sois apasionados por el bien? 14Pero aun
si llegáis a padecer por causa de la justicia, sois bienaventurados. Por tanto, no seáis
atemorizados por temor de ellos ni seáis turbados. 15Más bien, santificad en vuestros
corazones al Mesías como Señor, y estad siempre listos para responder a todo el que os
pida razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y
reverencia.
16
Tened buena conciencia, para que en lo que hablan mal sean avergonzados los que
se burlan de vuestra buena manera de vivir en el Mesías. 17Porque es mejor que padezcáis
haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. 18Porque el
Mesías también padeció una vez para siempre por los pecados, el justo por los injustos,
para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu,
19
en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados 20que en otro tiempo fueron
desobedientes, cuando en los días de Noé la paciencia de Dios esperaba, mientras se
construía el arca. En esa arca fueron salvadas a través del agua pocas personas, a saber,
ocho.
27

21
El bautismo que corresponde a esta figura, ahora, mediante la resurrección de
Yeshúa el Mesías, os salva, no por quitar las impurezas de la carne, sino como apelación de
una buena conciencia hacia Dios. 22Ahora él, habiendo ascendido al cielo, está a la diestra
de Dios; y los ángeles, las autoridades y los poderes están sujetos a él.

La vida de acuerdo a la voluntad divina

4 Puesto que el Mesías ha padecido en la carne, armaos también vosotros con la


misma actitud. Porque el que ha padecido en la carne ha roto con el pecado, 2para vivir el
tiempo que le queda en la carne, no en las pasiones de los hombres sino en la voluntad de
Dios. 3Porque ya es suficiente el haber hecho en el tiempo pasado los deseos de los gentiles,
habiendo andado en la sensualidad, en bajas pasiones, en borracheras, en orgías, en
banqueteos y en abominables idolatrías. 4A ellos les parece cosa extraña que vosotros ya no
corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y por eso os ultrajan. 5Ellos darán
cuenta a quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos. 6Porque para esto ha sido anunciado
el evangelio aun a los muertos, para que sean juzgados en la carne como hombres, pero
vivan en espíritu según Dios.
7
El fin de todas las cosas se ha acercado; sed, pues, prudentes y sobrios en la oración.
8
Sobre todo, tened entre vosotros un ferviente amor; porque el amor cubre una multitud de
pecados.
9
Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.
10
Cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios. 11Si alguien habla, hable conforme a las
palabras de Dios. Si alguien presta servicio, sirva conforme al poder que Dios le da, para
que en todas las cosas Dios sea glorificado por medio de Yeshúa el Mesías a quien
pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.

Glorificando a Dios en el sufrimiento


12
Amados, no os sorprendáis por el fuego que arde entre vosotros para poneros a
prueba, como si os aconteciera cosa extraña. 13Antes bien, gozaos a medida que participáis
de las aflicciones del Mesías, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con
regocijo.
14
Cuando sois injuriados en el nombre del Mesías, sois bienaventurados; porque el
glorioso espíritu de Dios reposa sobre vosotros.
15
Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón o malhechor, o por
entrometerse en asuntos ajenos. 16Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence;
más bien glorifique a Dios con este nombre. 17Porque es tiempo que el juicio comience por
la familia de Dios. Y si primero comienza por nosotros, ¿cómo será el fin de aquellos que
no obedecen al evangelio de Dios?

18
Y si el justo con dificultad se salva,
¿en qué irá a parar el impío y pecador?
28

19
Por eso, los que sufren según la voluntad de Dios, que encomienden sus almas al fiel
Creador, haciendo el bien.

Exhortación a los pastores y al rebaño

5 A los ancianos entre vosotros les exhorto, yo anciano también con ellos, testigo de
los sufrimientos del Mesías y también participante de la gloria que ha de ser revelada:
2
Apacentad el rebaño de Dios que está a vuestro cargo, cuidándolo no por la fuerza sino de
buena voluntad según Dios; no por ganancias deshonestas, sino de corazón; 3no cono
teniendo señorío sobre los que están a vuestro cargo, sino como ejemplos para el rebaño. 4Y
al aparecer el Príncipe de los Pastores, recibiréis la inmarchitable corona de gloria.
5
Asimismo, vosotros jóvenes, estad sujetos a los ancianos. Y revestíos todos de
humildad unos para con otros, porque:

Dios resiste a los soberbios,


pero da gracia a los humildes.
6
Humillados, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte al debido
tiempo. 7Echad sobre él toda vuestra ansiedad, porque él tiene cuidado de vosotros.
8
Sed sobrios y velad. Vuestro adversario el diablo, como león rugiente anda alrededor
buscando a quien devorar. 9Resistid al tal estando firmes en la fe, sabiendo que los mismos
sufrimientos se van cumpliendo entre vuestros hermanos en todo el mundo. 10Y cuando
hayáis padecido por un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, quien os ha llamado a su
eterna gloria en Yeshúa el Mesías, él mismo os restaurará, os afirmará, os fortalecerá y os
establecerá. 11A él sea el dominio por los siglos. Amén.

Saludos finales
12
Os he escrito brevemente por medio de Silas, a quien considero un hermano fiel,
para exhortar y testificar que ésta es la verdadera gracia de Dios. Estad firmes en ella.
13
Os saluda la iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros.
También Marcos, mi hijo.
14
Saludaos unos a otros con un beso de amor.
La paz sea con todos vosotros que estáis en el Mesías.
29

SEGUNDA EPISTOLA
DE PEDRO

1 Simón Pedro, siervo y apóstol de Yeshúa el Mesías; a los que han alcanzado una
fe igualmente preciosa como la nuestra por la justicia de nuestro Dios y Salvador Yeshúa el
Mesías: 2Gracia a vosotros y paz os sea multiplicada en el conocimiento de Dios y de
nuestro Señor Yeshúa.

Las cosas que pertenecen a la vida


3
Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la
piedad por medio del conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y
excelencia. 4Mediante ellas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas para que por
ellas seáis hechos participantes de la naturaleza divina, después de haber huido de la
corrupción que hay en el mundo debido a las bajas pasiones. 5Y por esto mismo, poniendo
todo empeño, añadid a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; 6al conocimiento,
dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; 7a la
devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
8
Porque cuando estas cosas están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos
ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Yeshúa el Mesías. 9Pues el que no tiene
estas cosas es ciego y tiene la vista corta, habiendo olvidado la purificación de sus pecados
pasados.
10
Por eso, hermanos, procurad aun con mayor empeño hacer firme vuestro
llamamiento y elección; porque haciendo estas cosas no tropezaréis jamás. 11Pues de esta
manera os será otorgada amplia entrada en el Reino eterno de nuestro Señor y Salvador
Yeshúa el Mesías.
12
Por eso, siempre habré de traeros estas cosas a la memoria, aunque vosotros las
sabéis y estáis afirmados en la verdad que está presente en vosotros. 13Pero considero justo
estimularos la memoria entre tanto que estoy en esta mi morada. 14Pues como sé que dentro
de poco tengo que dejar mi morada, como me lo ha declarado nuestro Señor Yeshúa el
Mesías, 15también procuraré con empeño que, después de mi partida, vosotros podáis tener
memoria de estas cosas en todo momento.

El testimonio de los apóstoles


16
Porque os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Yeshúa el
Mesías, no siguiendo fábulas artificiosas, sino porque fuimos testigos oculares de su
majestad. 17Porque al recibir de parte de Dios Padre honra y gloria, desde la grandiosa
gloria le fue dirigida una voz: “Este es mi Hijo amado en quien me complazco.”
30

18
Y nosotros oímos esta voz dirigida desde el cielo cuando estábamos con él en el
monte santo.

El testimonio de las Escrituras


19
También tenemos la palabra profética que es aun más firme. Hacéis bien en estar
atentos a ella como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que aclare el día y la
Estrella de la Mañana se levante en vuestros corazones.
20
Y hay que tener muy en cuenta, antes que nada, que ninguna profecía de la
Escritura es de interpretación privada; 21porque jamás fue traída la profecía por voluntad
humana; al contrario, los hombres hablaron de parte de Dios siendo inspirados por el
Espíritu Santo.

Los falsos profetas y maestros

2 Pero hubo falsos profetas entre el pueblo, como también entre vosotros habrá
falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructivas, llegando aun hasta
negar al soberano Señor que los compró, acarreando sobre sí mismos una súbita
destrucción. 2Y muchos seguirán tras la sensualidad de ellos, y por causa de ellos será
difamado el camino de la verdad. 3Por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras
fingidas. Desde hace tiempo su condenación no se tarda y su destrucción no se duerme.
4
Porque si Dios no dejó sin castigo a los ángeles que pecaron, sino que, habiéndolos
arrojado al infierno en prisiones eternas de oscuridad, los entregó a ser reservados para el
juicio; 5y si tampoco dejó sin castigo al mundo antiguo, pero preservó a Noé, heraldo de
justicia, junto con otras siete personas cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos;
6
y si condenó a destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra reduciéndolas a cenizas y
poniéndolas como ejemplo para los que habían de vivir impíamente; 7y si rescató al justo
Lot, quien era acosado por la conducta sensual de los malvados 8porque este hombre
justo habitaba en medio de ellos y afligía de día en día su alma justa por los hechos
malvados de ellos, 9entonces el Señor sabe rescatar de la prueba a los piadosos y guardar
a los injustos para ser castigados en el día del juicio. 10¡Y especialmente a aquellos que
andan tras las pervertidas pasiones de la carne y desprecian toda autoridad!
Estos atrevidos y arrogantes no temen maldecir a las potestades superiores,
11
mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y poder, no pronuncian juicio de
maldición contra ellos delante de YHVH. 12Pero éstos, maldiciendo lo que no entienden,
como animales irracionales que por naturaleza han sido creados para presa y destrucción,
también perecerán en su perdición. 13Recibirán injusticia como pago de la injusticia, porque
consideran delicia el gozar en pleno día de los placeres sensuales. Estos son manchas y
suciedad que mientras comen con vosotros se deleitan en sus engaños. 14Tienen los ojos
llenos de adulterio y son insaciables para el pecado. Seducen a las almas inconstantes.
Tienen el corazón ejercitado para la avaricia. Son hijos de maldición.
15
Abandonando el camino recto, se extraviaron al seguir el camino de Balaam hijo
de Beor, quien amó el pago de la injusticia 16y fue reprendido por su iniquidad. Una muda
bestia de carga, hablando con voz de hombre, frenó la locura del profeta.
31

17
Son fuentes sin agua y nubes arrastradas por la tempestad. Para ellos se ha
guardado la profunda oscuridad de las tinieblas. 18Porque hablando arrogantes palabras de
vanidad, seducen con las pasiones sensuales de la carne a los que a duras penas se habían
escapado de los que viven en el error.
19
Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción; puesto
que cada cual es hecho esclavo de lo que le ha vencido. 20Porque si los que se han escapado
de las contaminaciones del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Yeshúa
el Mesías, se enredan de nuevo en ellas y son vencidos; el último estado les viene a ser peor
que el primero. 21Pues mejor les habría sido no haber conocido el camino de la justicia, que
después de conocerlo, volver atrás del santo mandamiento que les fue dado.
22
A ellos les ha ocurrido lo del acertado proverbio: El perro se volvió a su propio
vómito, y la puerca lavada, a revolcarse en el cieno.

A la espera del Día de YHVH

3 Amados, esta es la Segunda Epístola que os escribo. En estas dos Epístolas


estimulo con exhortación vuestro limpio entendimiento, 2para que recordéis las palabras
que antes han sido dichas por los santos profetas, y el mandamiento del Señor y Salvador
declarado por vuestros apóstoles.
3
Primeramente, sabed que en los últimos días vendrán burladores con sus burlas,
quienes procederán según sus bajas pasiones, 4y dirán: “¿Dónde está la promesa de su
venida? Porque desde el día en que nuestros padres durmieron todas las cosas siguen igual,
así como desde el principio de la creación.”
5
Pues bien, por su propia voluntad pasan por alto esto: Que por la palabra de Dios
existían desde los tiempos antiguos, los cielos y la tierra que surgió del agua y fue asentada
en medio del agua. 6Por eso el mundo de entonces fue destruido, inundado en agua. 7Pero
por la misma palabra, los cielos y la tierra que ahora existen están reservados para el fuego,
guardados hasta el día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos.
8
Pero amados, una cosa no paséis por alto: Que delante de YHVH un día es como
mil años y mil años como un día. 9El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen
por tardanza; más bien es paciente para con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda,
sino que todos procedan al arrepentimiento.
10
Pero el día de YHVH vendrá como ladrón. Entonces los cielos pasarán con grande
estruendo; los elementos, ardiendo, serán deshechos, y la Tierra y las obras que están en
ella serán consumidas.
11
Ya que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡qué clase de personas debéis ser
vosotros en conducta santa y piadosa, 12aguardando y apresurándoos para la venida del día
de Dios!
Por causa de este día los cielos, siendo encendidos, serán deshechos; y los
elementos al ser abrasados serán fundidos. 13Según las promesas de Dios esperamos cielos
nuevos y Tierra nueva en los cuales mora la justicia.
14
Por tanto, oh amados, estando a la espera de estas cosas, procurad con empeño ser
hallados en paz por él, sin mancha e irreprensibles. 15Considerad que la paciencia de
nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo os ha escrito,
según la sabiduría que le ha sido dada. 16El habla de estas cosas en todas sus epístolas en las
32

cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los indoctos e inconstantes tuercen,
como hacen también con las otras Escrituras, para su propia destrucción”.

Conclusión
17
Así que vosotros, oh amados, sabiendo esto de antemano, guardaos. No sea que
siendo desviados por el engaño de los malvados, caigáis de vuestra firmeza. 18Más bien,
creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Yeshúa el Mesías. A
él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
33

PRIMERA EPISTOLA
DE JUAN
El Davar de vida

1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros
ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos tocante al Davar de vida 2la vida
fue manifestada, y la hemos visto; y os testificamos y anunciamos la vida eterna que estaba
con el Padre y nos fue manifestada, 3lo que hemos visto y oído lo anunciamos también a
vosotros, para que vosotros también tengáis comunión con nosotros. Y nuestra comunión es
con el Padre y con su Hijo Yeshúa el Mesías. 4Estas cosas escribimos nosotros para que
nuestro gozo sea completo.

Andando en la luz
5
Y éste es el mensaje que hemos oído de parte de él y os anunciamos: Dios es luz, y
en él no hay ningunas tinieblas.
6
Si decimos que tenemos comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no
practicamos la verdad. 7Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión
unos con otros, y la sangre de su Hijo Yeshúa nos limpia de todo pecado.
8
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad
no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar
nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 10Pero si decimos que no hemos pecado, le
hacemos a él mentiroso; y su palabra no está en nosotros.
2 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Y si alguno peca,
abogado tenemos delante del Padre: A Yeshúa el Mesías, el justo.
2
El es la expiación por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino también
por los de todo el mundo.

El mandamiento del amor


3
En esto sabemos que nosotros le hemos conocido: En que guardamos sus
mandamientos. 4El que dice, “yo le conozco”, y no guarda sus mandamientos es mentiroso;
y la verdad no está en él. 5Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de
Dios ha sido perfeccionado. Por eso sabemos que estamos en él. 6El que dice que
permanece en él debe andar como él anduvo.
7
Amados, no os escribo un mandamiento nuevo sino el mandamiento antiguo que
teníais desde un principio. El mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído. 8Otra vez
os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las
tinieblas van pasando y la luz verdadera ya está alumbrando.
34

9
El que dice que está en la luz y odia a su hermano, está en tinieblas todavía. 10El
que ama a su hermano permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. 11Pero el que odia a su
hermano está en tinieblas y anda en tinieblas; y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le
han cegado los ojos.

La victoria del que conoce a Dios


12
Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados han sido perdonados por
causa de su Nombre.
13
Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio.
Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno.
Os he escrito a vosotros, niñitos, porque habéis conocido al Padre.
14
Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el
principio.
Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes y la palabra de Dios
permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.
15
No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo,
el amor del Padre no está en él; 16porque todo lo que hay en el mundo los deseos de la
carne, los deseos de los ojos y la soberbia de la vida no proviene del Padre sino del
mundo. 17Y el mundo está pasando, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre.

Los enemigos del Mesías


18
Hijitos, ya es la última hora; y como oísteis que el Anticristo había de venir, así
también ahora han surgido muchos anticristos. Por eso sabemos que es la última hora.
19
Salieron de entre nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros,
habrían permanecido con nosotros. Pero salieron; para que fuera evidente que no todos eran
de nosotros.
20
Pero vosotros tenéis la unción de parte del Santo y conocéis todas las cosas. 21No
os escribo porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis y porque ninguna
mentira procede de la verdad. 22¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Yeshúa es el
Mesías? Este es el Anticristo: El que niega al Padre y al Hijo. 23Todo aquel que niega al
Hijo tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre
24
Permanezca en vosotros lo que habéis oído desde el principio. Si permanece en
vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y
en el Padre. 25Y ésta es la promesa que él nos ha hecho: La vida eterna.
26
Os he escrito esto acerca de los que os engañan. 27Y en cuanto a vosotros, la
unción que habéis recibido de él permanece en vosotros y no tenéis necesidad de que
alguien os enseñe. Pero, como la misma unción os enseña acerca de todas las cosas, y es
verdadera y no falsa, así como os enseñó, permaneced en él.
28
Ahora, hijitos, permaneced en él para que, cuando aparezca, tengamos confianza y
no nos avergoncemos delante de él en su venida. 29Si sabéis que él es justo, sabed también
que todo aquel que hace justicia es nacido de él.
35

Los hijos de Dios

3 Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de
Dios. ¡Y lo somos! Por esto el mundo no nos conoce; porque no le conoció a él.
2
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos.
Pero sabemos que cuando él sea manifestado, seremos semejantes a él; porque le veremos
tal como él es. 3Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él
también es puro.
4
Todo aquel que comete pecado también infringe la Toráh, pues el pecado es
infracción de la Toráh. 5Y sabéis que él fue manifestado para quitar los pecados y que en él
no hay pecado. 6Todo aquel que permanece en él no continúa pecando. Todo aquel que
sigue pecando no le ha visto ni le ha conocido.
7
Hijitos, nadie os engañe. El que practica la justicia es justo; como él es justo. 8El
pecado es del diablo; porque él peca desde el principio. Para esto fue manifestado el Hijo
de Dios: Para deshacer las obras del diablo. 9Todo aquel que ha nacido de Dios no practica
el pecado; porque la simiente de Dios permanece en él, y no puede seguir pecando porque
ha nacido de Dios. 10En esto se revelan los hijos de Dios y los hijos del diablo: Todo aquel
que no practica la justicia no es de Dios; ni tampoco el que no ama a su hermano.

El amor fraternal
11
Porque éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos los
unos a los otros. 12No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano ¿Y por qué
causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano eran justas.
13
Y no os maravilléis, hermanos, si el mundo os aborrece. 14Nosotros sabemos que
hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece
en la muerte. 15Todo aquel que odia a su hermano es homicida; y sabéis que ningún
homicida tiene vida eterna permaneciendo en él.
16
En esto hemos conocido el amor: En que él puso su vida por nosotros. También
nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17Pero el que tiene bienes de este
mundo y ve que su hermano padece necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo morará el
amor de Dios en él?
18
Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y de verdad.

Nuestra confianza delante de Dios


19
En esto sabremos que somos de la verdad y tendremos nuestros corazones
confiados delante de él: 20En caso de que nuestro corazón nos reprenda, mayor es Dios que
nuestro corazón, y él conoce todas las cosas.
21
Amados, si nuestro corazón no nos reprende, tenemos confianza delante de Dios;
22
y cualquier cosa que pidamos, la recibiremos de él porque guardamos sus mandamientos
y hacemos las cosas que son agradables delante de él. 23Y éste es su mandamiento: Que
creamos en el nombre de su Hijo Yeshúa el Mesías y que nos amemos unos a otros como él
36

nos ha mandado. 24Y el que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. Y
por esto sabemos que él permanece en nosotros: Por el Espíritu que nos ha dado.

Discerniendo los espíritus

4 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus, si son de Dios.
Porque muchos falsos profetas han salido al mundo. 2En esto conoced el Espíritu de Dios:
Todo espíritu que confiesa que Yeshúa el Mesías ha venido en carne procede de Dios. 3Y
todo espíritu que no confiesa a Yeshúa no procede de Dios. Este es el espíritu del
Anticristo, del cual habéis oído que había de venir y que ahora ya está en el mundo.
4
Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido; porque el que está en vosotros
es mayor que el que está en el mundo. 5Ellos son del mundo; por eso lo que hablan es del
mundo, y el mundo los oye. 6Nosotros somos de Dios, y el que conoce a Dios nos oye; y el
que no es de Dios no nos oye.
En esto conocemos el Espíritu de verdad y el espíritu de error.

Dios es amor
7
Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Y todo aquel que ama
ha nacido de Dios y conoce a Dios.
8
El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
9
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: En que Dios envió a su Hijo
unigénito al mundo para que vivamos por él.
10
En esto consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que
él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en expiación por nuestros pecados.
11
Amados, ya que Dios nos amó así, también nosotros debemos amarnos unos a
otros. 12Nadie ha visto a Dios jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en
nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
13
En esto sabemos que permanecemos en él y él en nosotros: En que nos ha dado de
su Espíritu. 14Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo como
Salvador del mundo. 15El que confiesa que Yeshúa es el Hijo de Dios, Dios permanece en
él, y él en Dios. 16Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con
nosotros.
Dios es amor. Y el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios
permanece en él. 17En esto se ha perfeccionado el amor entre nosotros, para que tengamos
confianza en el día del juicio: En que como él es, así somos nosotros en este mundo.
18
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor. Porque el
temor conlleva castigo, y el que teme no ha sido perfeccionado en el amor.
19
Nosotros amamos, porque él nos amó primero. 20Si alguien dice, “yo amo a Dios”,
y odia a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no
puede amar a Dios a quien no ha visto. 21Y tenemos este mandamiento de parte de él: El
que ama a Dios, ame también a su hermano.
5 Todo aquel que cree que Yeshúa es el Mesías es nacido de Dios; y todo aquel que
ama al que engendró, ama también al que es nacido de él. 2En esto sabemos que amamos a
37

los hijos de Dios; cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. 3Pues este es el
amor de Dios: Que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son gravosos.
4
Porque todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y esta es la victoria que ha
vencido al mundo: Nuestra fe.
5
¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Yeshúa es el Hijo de Dios?

Siendo testigos de Yeshúa el Mesías


6
Este es Yeshúa el Mesías, el que vino por agua y sangre; no por agua solamente,
sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la
verdad. 7Porque tres son los que dan testimonio: 8El Espíritu, el agua y la sangre; y estos
tres concuerdan en uno.
9
Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor. Porque
este es el testimonio de Dios: Que él ha dado testimonio acerca de su Hijo. 10El que cree en
el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a Dios le ha hecho
mentiroso; porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
11
Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su
Hijo. 12El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

Conclusión
13
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para
que sepáis que tenéis vida eterna. 14Y esta es la confianza que tenemos delante de él: Que si
pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye. 15Y si sabemos que él nos oye en
cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
16
Si alguno ve que su hermano comete pecado que no es de muerte, pedirá y se le
dará vida; digo a los que no pecan de muerte. Hay pecado de muerte acerca del cual no digo
que se pida. 17Toda maldad es pecado; pero hay pecado que no es de muerte.
18
Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no sigue pecando; más bien, Aquel
que fue engendrado de Dios le guarda, y el maligno no le toca. 19Sabemos que somos de
Dios y que el mundo entero está bajo el maligno. 20No obstante, sabemos que el Hijo de
Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero. Y estamos
en el Verdadero: En su Hijo Yeshúa el Mesías. El es el verdadero Dios y la vida eterna.
21
Hijitos, guardaos de los ídolos.
38

SEGUNDA EPISTOLA
DE JUAN
1
El anciano a la Señora Elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en verdad y no
sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad 2a causa de la verdad que
permanece en vosotros y que estará con vosotros para siempre: 3 La gracia, la misericordia y
la paz de parte de Dios Padre y de Yeshúa el Mesías, el Hijo del Padre, estarán con vosotros
en verdad y amor.
4
Me alegré mucho al hallar de entre tus hijos quienes andan en la verdad, conforme
al mandamiento que hemos recibido del Padre.
5
Y ahora, te ruego, señora, no como si te escribiera un nuevo mandamiento, sino el
mismo que teníamos desde el principio: Que nos amemos unos a otros. 6Y este es el amor:
Que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento en que habéis de andar,
como habéis oído desde el principio.
7
Porque muchos engañadores han salido al mundo, quienes no confiesan que
Yeshúa el Mesías ha venido en la carne. Tal persona es el engañador y el anticristo.
8
Mirad por vosotros mismos para que no perdáis las cosas en que hemos trabajado,
sino que recibáis abundante recompensa. 9Todo el que se extravía y no permanece en la
doctrina del Mesías no tiene a Dios. El que permanece en la doctrina, éste tiene al Padre y
también al Hijo.
10
Si alguien va a vosotros y no tiene esta doctrina, no le recibáis en casa, ni le
digáis: “¡Bienvenido!” 11Porque el que le da la bienvenida participa de sus malas obras.
12
Aunque tengo muchas cosas que escribiros, no he querido comunicarlas por medio
de papel y tinta. Más bien, espero estar con vosotros y hablar cara a cara, para que nuestro
gozo sea completo.
13
Los hijos de tu hermana elegida te saludan.
39

TERCERA EPISTOLA
DE JUAN
1
El anciano al muy amado Gayo, a quien amo en verdad.
2
Amado, mi oración es que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud así
como prospera tu alma. 3Pues me gocé mucho cuando venían hermanos y daban testimonio
de tu verdad, es decir, de cómo andas en la verdad. 4No tengo mayor gozo que el de oír que
mis hijos andan en la verdad.
5
Amado, fielmente procedes en todo lo que haces a favor de los hermanos, y aun
más cuando son forasteros. 6En presencia de la iglesia ellos han dado testimonio de tu
amor. Si los encaminas como es digno de Dios, harás bien; 7porque partieron por amor del
Nombre, sin tomar nada de los gentiles. 8Por tanto, nosotros debemos sostener a los tales,
para que seamos colaboradores en la verdad.
9
He escrito a la iglesia; pero Diótrefes, quien ambiciona ser el primero entre ellos,
no nos admite. 10Por esta causa, si voy allá haré recordar las obras que hace y cómo nos
denigra con palabras maliciosas. No satisfecho con esto, él mismo no admite a los
hermanos. Además, impide a los que los quieren recibir y los expulsa de la iglesia.
11
Amado, no imites lo que es malo, sino lo que es bueno. El que hace lo bueno
procede de Dios; pero el que hace lo malo no ha visto a Dios.
12
Se ha dado testimonio acerca de Demetrio de parte de todos y aun por la misma
verdad. También nosotros damos testimonio, y sabéis que nuestro testimonio es veraz.
13
Tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero hacerlo por medio de tinta y
pluma. 14Más bien, espero verte dentro de poco, y hablaremos cara a cara.
15
La paz sea contigo.
Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos; a cada uno por nombre.
40

EPISTOLA DE YEHUDA
1
Yehúda, siervo de Yeshúa el Mesías y hermano de Jacob; a los llamados amados en
Dios Padre y guardados en Yeshúa el Mesías. 2Misericordia, paz y amor os sean
multiplicados.

Condenación de los falsos maestros


3
Amados, mientras me esforzaba por escribiros acerca de nuestra común salvación,
me ha sido necesario escribir para exhortaros a que contendáis eficazmente por la fe que
fue entregada una vez a los santos. 4Porque algunos hombres han entrado encubiertamente,
los cuales desde antes habían sido destinados para esta condenación. Ellos son hombres
impíos, que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje y niegan al único Soberano y
Señor nuestro, Yeshúa el Mesías.
5
Ahora bien, quiero haceros recordar, ya que todo lo habéis sabido, que YHVH, al
librar al pueblo una vez de la tierra de Egipto, después destruyó a los que no creyeron.
6
También a los ángeles que no guardaron su primer estado, sino que abandonaron su
propia morada los ha reservado en tinieblas bajo prisiones eternas para el juicio del gran
día.
7
Asimismo, Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas, que de la misma manera
fornicaron y fueron tras vicios contra lo natural, son puestas por ejemplo, sufriendo la pena
del fuego eterno.
8
De la misma manera, también estos soñadores mancillan la carne, rechazan toda
autoridad y maldicen a las potestades superiores. 9Pero ni aun el arcángel Miguel, cuando
contendía disputando con el diablo sobre el cuerpo de Moisés, se atrevió a pronunciar un
juicio de maldición contra él, sino que dijo: “YHVH te reprenda.”
10
Pero éstos maldicen lo que no conocen; y en lo que por instinto comprenden, se
corrompen como animales irracionales.
11
¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín; por recompensa se lanzaron
en el error de Balaam, y perecieron en la insurrección de Coré.
12
Estos que participan en vuestros ágapes son manchas, apacentándose a sí mismos
sin temor alguno. Son nubes sin agua llevadas de acá para allá por los vientos. Son árboles
marchitos como en otoño, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados. 13Son fieras olas
del mar que arrojan la espuma de sus propias abominaciones. Son estrellas errantes para las
cuales está reservada para siempre la profunda oscuridad de las tinieblas.
14
Acerca de los mismos también profetizó Enoc, séptimo después de Adam,
diciendo: “YHVH vino entre sus santos millares 15para hacer juicio contra todos y declarar
convicta a toda persona respecto de todas las duras palabras que los pecadores impíos han
hablado contra él.”
16
Estos se quejan de todo, y todo lo critican, andando según sus propios malos
deseos. Su boca habla arrogancias, adulando a las personas para sacar provecho.
41

Amonestaciones y exhortaciones
17
Pero vosotros, amados, acordaos de las palabras que antes han sido dichas por los
apóstoles de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, 18porque ellos os decían: “En los últimos
tiempos habrá burladores que andarán según sus propias pasiones, como impíos que son.”
19
Estos son los que causan divisiones. Son sensuales y no tienen al Espíritu.
20
Pero vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe y orando en el
Espíritu Santo, 21conservaos en el amor de Dios, aguardando con esperanza la misericordia
de nuestro Señor Yeshúa el Mesías para vida eterna.
22
De algunos que vacilan, tened misericordia. 23A otros haced salvos, arrebatándolos
del fuego; a otros tenedles misericordia, pero con cautela, odiando hasta la ropa
contaminada por su carne.

Conclusión y doxología
24
Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros
irreprensibles delante de su gloria con grande alegría: 25al único Dios, nuestro Salvador por
medio de Yeshúa el Mesías nuestro Señor, sea la gloria, la majestad, el dominio y la
autoridad desde antes de toda la eternidad, ahora y por toda la eternidad. Amén.
42

APOCALIPSIS
La revelación de Yeshúa el Mesías

1 La revelación de Yeshúa el Mesías, que Dios le dio para mostrar a sus siervos las
cosas que deben suceder pronto, y que dio a conocer enviándola por medio de su ángel a su
siervo Juan, 2quien ha dado testimonio de la palabra de Dios y del testimonio de Yeshúa el
Mesías, de todo lo que ha visto.
3
Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan
las cosas escritas en ella, porque el tiempo está cerca.

Cartas a las siete iglesias de Asia


4
Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia a vosotros y paz de parte del que
es, y que era, y que ha de venir, y de parte de los siete Espíritus que están delante de su
trono, 5y de parte de Yeshúa el Mesías, el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos y
el soberano de los reyes de la Tierra.
Al que nos ama y nos libró de nuestros pecados con su sangre, 6y nos constituyó en
un Reino, sacerdotes para Dios su Padre. A él sea la gloria y el dominio por la eternidad.
Amén.
7
El viene con las nubes, y todo ojo le verá; incluso los que le traspasaron. Todas las
tribus de la Tierra harán lamentación por él. ¡Sí, amén!
8
Yo soy el Alef y el Tav, dice YHVH Dios, el que es y que era y que ha de venir, el
Todopoderoso.

La visión del Hijo del Hombre


9
Yo Juan, vuestro hermano y copartícipe en la tribulación y en el Reino, y en la
perseverancia en Yeshúa, estaba en la isla llamada Patmos por causa de la palabra de Dios
y del testimonio de Yeshúa. 10Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor y oí detrás de mí
un gran sonido como de trompeta, 11que decía: “Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a
las siete iglesias: A Efeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardis, a Filadelfia y a
Laodicea.”
12
Di vuelta para ver la voz que hablaba conmigo. Y habiéndome vuelto vi siete
candelabros de oro, 13y en medio de los candelabros vi a uno semejante a un hijo de hombre
vestido con una vestidura que le llegaba hasta los pies, y tenía el pecho ceñido con un cinto
de oro.
14
Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve, y sus
ojos eran como llama de fuego.
15
Sus pies eran semejantes al bronce pulido, ardiente como en un horno.
Su voz era como el estruendo de muchas aguas.
43

16
Tenía en su mano siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos.
Su rostro era como el Sol cuando resplandece en su fuerza.
17
Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y puso sobre mí su mano derecha, y me
dijo: “No temas. Yo soy el primero y el último, 18el que vive. Estuve muerto, pero he aquí
que vivo por la eternidad. Y tengo las llaves de la muerte y del Sheol. 19Así que escribe las
cosas que has visto y las que son, y las que han de ser después de éstas.
20
En cuanto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de
los siete candelabros de oro: Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los
siete candelabros son las siete iglesias.

Carta para la iglesia de Efeso

2 “Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su mano
derecha, el que camina en medio de los siete candelabros de oro, dice estas cosas:
2
“Yo conozco tus obras, tu arduo trabajo y tu perseverancia: Que no puedes soportar
a los malos; que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles y no lo son, y que los has
hallado mentirosos. 3Además, sé que tienes perseverancia; que has sufrido por causa de mi
Nombre, y que no has desfallecido.
4
“Sin embargo, tengo contra ti que has dejado tu primer amor. 5Recuerda, por tanto,
de dónde has caído. Arrepiéntete y haz las primeras obras. De lo contrario, yo vendré
pronto a ti y quitaré tu candelabro de su lugar; si no te arrepientes.
6
“Pero tienes esto: Que aborreces los hechos de los nicolaítas, que yo también
aborrezco.
7
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venza le daré
de comer del árbol de la vida que está en medio del paraíso de Dios.

Carta para la iglesia en Esmirna


8
“Escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el último, el que estuvo
muerto y vivió, dice estas cosas: 9Yo conozco tu tribulación y tu pobreza aunque eres
rico, y la blasfemia de los que dicen ser judíos y no lo son; más bien son sinagoga de
Satanás.
10
“No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. El diablo va a echar a
algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez
días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.
11
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venza, jamás
recibirá daño de la muerte segunda.
44

Carta para la iglesia en Pérgamo


12
“Escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos
filos dice estas cosas: 13Yo conozco donde habitas: Donde está el trono de Satanás. Pero
retienes mi Nombre y no has negado mi fe, aún en los días de Antipas, mi testigo fiel, quien
fue muerto entre vosotros donde mora Satanás.
14
“Sin embargo, tengo unas pocas cosas contra ti: Que tienes allí algunos que se
adhieren a la doctrina de Balaam, que enseñó a Balak a poner tropiezo delante de los hijos
de Israel, a comer de lo sacrificado a los ídolos y a cometer inmoralidad sexual.
15
“Asimismo, tú también tienes a los que se adhieren a la doctrina de los nicolaítas.
16
Por tanto, arrepiéntete, pues de lo contrario vendré pronto a ti, y pelearé contra ellos con
la espada de mi boca.
17
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venza le daré
de comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre
nuevo escrito que nadie conoce sino el que lo recibe.

Carta para la iglesia en Tiatira


18
“Escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, que tiene sus ojos como
llama de fuego y sus pies semejantes al bronce bruñido, dice estas cosas: 19Yo conozco tus
obras, tu amor, tu fidelidad, tu servicio y tu perseverancia; y que tus últimas obras son
mejores que las primeras.
20
“Sin embargo, tengo contra ti que toleras a la mujer Jezabel, que dice ser profetisa
y enseña y seduce a mis siervos a cometer inmoralidad sexual. 21Le he dado tiempo para
que se arrepienta, y no quiere arrepentirse de su inmoralidad.
22
“Yo la echo en cama, y a los que con ella adulteran; y en muy grande tribulación,
a menos que se arrepientan de las obras de ella. 23Y a sus hijos mataré con penosa muerte, y
todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño la mente y el corazón. Y os daré a
cada uno de vosotros conforme a vuestras obras.
24
“Pero a los demás en Tiatira, a cuantos no tienen esta doctrina, quienes no han
conocido las cosas profundas de Satanás como las llaman, os digo: No os impongo
ninguna carga más. 25Sólo aferraos a lo que tenéis, hasta que yo venga. 26Al que venza y
guarde mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, 27él las guiará con
cetro de hierro; como vasija de alfarero son quebradas, así como yo también he recibido
de mi Padre. 28Además, yo le daré la estrella de la mañana.
29
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Carta para la iglesia en Sardis

3 “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios y
las siete estrellas dice estas cosas: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives,
pero estás muerto. 2Sé vigilante y refuerza las cosas que quedan y están a punto de morir,
porque no he hallado que tus obras hayan sido acabadas delante de Dios. 3Acuérdate, pues,
45

de lo que has recibido y oído. Guárdalo y arrepiéntete. Si no eres vigilante, vendré como
ladrón; nunca sabrás a qué hora vendré a ti.
4
“Sin embargo, tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus
vestidos y que andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 5De esta manera,
el que venza será vestido con vestidura blanca; y nunca borraré su nombre del libro de la
vida. Y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.
6
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Carta para la iglesia en Filadelfia


7
“Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: El Santo y Verdadero, el que tiene la
llave de David, el que abre y nadie cierra, y cierra y nadie abre, dice estas cosas: 8Yo
conozco tus obras. Yo he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar;
porque tienes un poco de poder y has guardado mi palabra y no has negado mi Nombre.
9
Yo te daré algunos de la sinagoga de Satanás, de los que dicen ser judíos y no lo son, sino
que mienten. Yo haré que lleguen y se postren delante de tus pies, y conocerán que yo te he
amado. 10Porque guardaste la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré en la hora de
la prueba que ha de venir sobre todo el mundo habitado, para probar a los moradores de la
tierra.
11
“Yo vengo pronto. Retén lo que tienes para que nadie tome tu corona. 12Al que
venza, yo le haré columna en el templo de mi Dios, y nunca jamás saldrá fuera. Y escribiré
sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios la nueva Jerusalem
que desciende del cielo enviada por mi Dios y mi nombre nuevo.
13
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Carta para la iglesia en Laodicea


14
“Escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: El Amén, el testigo fiel y verdadero, el
origen de la creación de Dios, dice estas cosas: 15Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni
caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! 16Pero, porque eres tibio, y no frío ni caliente, estoy
por vomitarte de mi boca.
17
“Ya que tú dices: „Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad‟, y
no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo, 18yo te aconsejo que
de mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para
que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos
para que veas.
19
“Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete.
20
Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré
con él, y él conmigo. 21Al que venza, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así
como yo también he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.
22
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
46

La adoración alrededor del trono

4 Después de esto miré, y vi una puerta abierta en el cielo. La primera voz que oí
era como de trompeta que hablaba conmigo diciendo: “¡Sube acá, y te mostraré las cosas
que han de acontecer después de éstas!”
2
De inmediato estuve en el Espíritu, y vi que un trono estaba puesto en el cielo, y
sobre el trono uno sentado. 3Y el que estaba sentado era semejante a una piedra de jaspe y
de cornalina, y alrededor del trono había un arco iris semejante al aspecto de la esmeralda.
4
También alrededor del trono había veinticuatro tronos, y sobre los tronos vi a veinticuatro
ancianos sentados, vestidos de vestiduras blancas, con coronas de oro sobre sus cabezas.
5
Del trono salen relámpagos y truenos y voces. Y delante del trono arden siete antorchas de
fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. 6Y delante del trono hay como un mar de
vidrio semejante al cristal.
Junto al trono, y alrededor del mismo hay cuatro seres vivientes llenos de ojos por
delante y por detrás.
7
El primer ser viviente es semejante a un león, y el segundo ser viviente a un
becerro, y el tercer ser viviente tiene cara de hombre, y el cuarto ser viviente es semejante a
un águila volando.
8
Y cada uno de los cuatro seres vivientes tiene seis alas, y alrededor y por dentro
están llenos de ojos. Ni de día ni de noche cesan de decir:

¡Santo, Santo, Santo


Es el Señor Dios Todopoderoso,
que era, y que es y que ha de venir!
9
Y cada vez que los seres vivientes dan gloria, honra y alabanza al que está sentado
en el trono y que vive por los siglos de los siglos, 10los veinticuatro ancianos se postran
delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por la eternidad, y echan sus
coronas delante del trono, diciendo:
11
Digno eres tú, oh YHVH Dios nuestro,
de recibir la gloria, la honra y el poder:
porque tú has creado todas las cosas,
y por tu voluntad tienen ser
y fueron creadas.

El Cordero abre el libro

5 Vi en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito por
dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. 2También vi a un ángel poderoso que
proclamaba a gran voz: “¿Quién es digno de abrir el libro y de desatar sus sellos?”. 3Pero
ninguno, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni siquiera
mirarlo.
47

4
Yo lloraba mucho porque ninguno fue hallado digno de abrir el libro, ni siquiera de
mirarlo. 5Y uno de los ancianos me dijo: “No llores. El León de la tribu de Judá, la Raíz de
David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos.”
6
Y en medio del trono y de los cuatro seres vivientes y de los ancianos vi un
Cordero de pie, como inmolado. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus
de Dios enviados a toda la tierra. 7El fue y tomó el libro de la mano derecha del que estaba
sentado en el trono.
8
Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se
postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso,
que son las oraciones de los santos. 9Ellos entonaban un cántico, diciendo:

¡Digno eres de tomar el libro


y de abrir sus sellos!
Porque tú fuiste inmolado
y con tu sangre has redimido
para Dios gente de toda tribu,
lengua, pueblo y nación.
11
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes
y de los ancianos. El número de ellos era miríadas y millares de millares. 12Y decían a gran
voz:

Digno es el Cordero que fue inmolado


De recibir el poder, las riquezas, la sabiduría,
la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.
13
Y oí a toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra y en
el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, diciendo:

Al que está sentado en el trono y al Cordero


sean la bendición y la honra
y la gloria y el poder por la eternidad.
14
Los cuatro seres vivientes decían: “¡Amén!” Y los veinticuatro ancianos se
postraron y adoraron.

El Cordero abre los siete sellos

6 Y miré cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos, y oí a uno de los
cuatro seres vivientes que decía con voz de trueno: “¡Ven!” 2Y miré, y vi un caballo blanco.
El que estaba montado sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona; y salió venciendo
para vencer.
3
Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: “¡Ven!” 4Y
salió otro caballo, rojo. Al que estaba montado sobre él le fue dado poder para quitar la paz
de la tierra y para que se matasen unos a otros. Y le fue dada una gran espada.
48

5
Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: “¡Ven!” Y miré, y
vi un caballo negro; y el que estaba montado sobre él tenía una balanza en su mano. 6Y oí
como una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: “¡Una medida de trigo por
un denario, y tres medidas de cebada por un denario! Y no hagas ningún daño al vino y al
aceite.”
7
Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: “¡Ven!” 8Y
miré, y vi un caballo pálido; y el que estaba montado sobre él se llamaba Muerte; y el Sheol
le seguía muy de cerca. A ellos les fue dado el poder sobre la cuarta parte de la Tierra, para
matar con espada, y con hambre, y con pestilencia, y por las fieras del campo.
9
Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido
muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que ellos tenían. 10Y clamaban a
gran voz, diciendo: “¿Hasta cuándo, oh soberano Señor, santo y verdadero, no juzgas y
vengas nuestra sangre sobre los que moran en la Tierra?” 11Y a cada uno de ellos le fue
dado un vestido blanco; y se les dijo que descansaran todavía un poco de tiempo, hasta que
se completase el número de sus consiervos y de sus hermanos que también debían ser
muertos como ellos.
12
Y miré cuando abrió el sexto sello, y se produjo un gran terremoto. El Sol se puso
negro como tela de cilicio; la Luna entera se puso como sangre; 13y las estrellas del cielo
cayeron sobre la Tierra, como una higuera arroja sus higos tardíos cuando es sacudida por
un fuerte viento.
14
El cielo fue apartado como un pergamino enrollado, y toda montaña e isla fueron
removidas de sus lugares.
15
Los reyes de la Tierra, los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, todo
esclavo y todo libre se escondieron en las cuevas y entre las peñas de las montañas, 16y
decían a las montañas y a las peñas: “Caed sobre nosotros y escondednos del rostro del que
está sentado sobre el trono y de la ira del Cordero. 17Porque ha llegado el gran día de su ira,
¡y quién podrá permanecer de pie!”

Los 144.000 sellados de Israel

7 Después de esto vi a cuatro ángeles que estaban de pie sobre los cuatro puntos
cardinales de la Tierra, y que detenían los cuatro vientos de la Tierra para que no soplase
viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.
2
Y vi que otro ángel, subiendo del oriente, tenía el sello del Dios vivo. Y llamó a
gran voz a los cuatro ángeles a quienes les fue dado hacer daño a la tierra y al mar,
3
diciendo. “¡No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con
un sello la frente de los siervos de nuestro Dios!”
4
Escuché el número de los sellados: 144.000 sellados de todas las tribus de los hijos
de Israel.
5
Los sellados:
De la tribu de Judá, 12.000
De la tribu de Rubén, 12.000
De la tribu de Gad, 12.000
6
De la tribu de Asher, 12.000
De la tribu de Naftalí, 12.000
49

De la tribu de Manasés, 12.000


7
De la tribu de Shimón, 12.000
De la tribu de Leví, 12.000
De la tribu de Isacar, 12.000
8
De la tribu de Zabulón, 12.000
De la tribu de José, 12.000
De la tribu de Benjamín, 12.000

La multitud de los redimidos


9
Después de esto miré, y vi una gran multitud de todas las naciones, tribus, pueblos
y lenguas, y nadie podía contar su número. Estaban de pie delante del trono y en la
presencia del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y llevando palmas en sus manos.
10
Aclamaban a gran voz diciendo:

¡La salvación pertenece a nuestro Dios


que está sentado sobre el trono,
y al Cordero!
11
Todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos, y de
los cuatro seres vivientes, se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a
Dios diciendo:
12
¡Amén!
La bendición, la gloria, la sabiduría,
la acción de gracias, la honra, el poder
y la fortaleza sean a nuestro Dios
por la eternidad, ¡Amén!
13
Uno de los ancianos me habló diciendo:
Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han
venido?
14
Y yo le dije:
Señor mío, tú lo sabes.
Y él me dijo:
Estos son los que vienen de la gran tribulación. Ellos han lavado sus vestidos y
los han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15Por esto están delante del trono de Dios
y le rinden culto de día y de noche en su templo. El que está sentado en el trono extenderá
su tienda sobre ellos. 16No tendrán más hambre, ni tendrán más sed, ni caerá sobre ellos el
Sol ni ningún otro calor; 17porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y
los guiará a fuentes de agua viva, y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.
50

El séptimo sello

8 Cuando él abrió el séptimo sello se hizo silencio en el cielo como por media hora.
2
Y vi a los siete ángeles que estaban delante de Dios, y les fueron dadas siete trompetas. 3Y
otro ángel vino y se puso de pie delante del altar. El tenía un incensario de oro, y le fue
dado mucho incienso para que lo añadiese a las oraciones de todos los santos sobre el altar
de oro que estaba delante del trono.
4
Y el humo del incienso con las oraciones de los santos subió de la mano del ángel
en la presencia de Dios. 5Y el ángel tomó el incensario, lo llenó con fuego del altar y lo
arrojó sobre la Tierra. Y se produjeron truenos, estruendos, relámpagos y un terremoto.

Las siete trompetas


6
Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.
7
El primero tocó la trompeta. Y se produjo granizo y fuego mezclados con sangre, y
fueron arrojados sobre la Tierra. Y la tercera parte de la Tierra fue quemada, y la tercera
parte de los árboles fue quemada, y toda la hierba verde fue quemada.
8
El segundo ángel tocó la trompeta. Y algo como un gran monte ardiendo con fuego
fue lanzado al mar. Y la tercera parte del mar se convirtió en sangre; 9y murió la tercera
parte de las criaturas vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de los barcos fue
destruida.
10
El tercer ángel tocó la trompeta. Y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como
una antorcha; y cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de agua. 11El
nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y
muchos hombres murieron a causa de las aguas, porque fueron hechas amargas.
12
El cuarto ángel tocó la trompeta. Y fue herida la tercera parte del Sol, la tercera
parte de la Luna y la tercera parte de las estrellas, de modo que se oscureció la tercera parte
de ellos y no alumbra el día durante una tercera parte, y también la noche de la misma
manera.
13
Miré y oí volar un águila por en medio del cielo, diciendo a gran voz: “¡Ay, ay, ay
de los que habitan en la Tierra por razón de los demás toques de trompeta que los tres
ángeles aún han de tocar!”
9 El quinto ángel tocó la trompeta. Y vi que una estrella cayó del cielo a la Tierra, y
le fue dada la llave del pozo del abismo. 2Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del
pozo como el humo de un gran horno. Y fue oscurecido el Sol y también el aire por el
humo del pozo. 3Y del humo salieron langostas sobre la tierra, y les fue dado poder como el
poder que tienen los escorpiones de la tierra. 4Y se les dijo que no hicieran daño a la hierba
de la tierra ni a ninguna cosa verde, ni a ningún árbol, sino sólo a los hombres que no tienen
el sello de Dios en sus frentes. 5Se les mandó que no los matasen, sino que fuesen
atormentados por cinco meses. Su tormento era como el tormento del escorpión cuando
pica al hombre.
6
En aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero de ninguna manera la
hallarán. Anhelarán morir, y la muerte huirá de ellos.
7
El aspecto de las langostas era semejante a caballos equipados para la guerra. Sobre
sus cabezas tenían como coronas semejantes al oro, y sus caras eran como caras de
51

hombres. 8Tenían cabello como cabello de mujeres, y sus dientes eran como dientes de
leones. 9Tenían corazas como corazas de hierro. El estruendo de sus alas era como el ruido
de carros que con muchos caballos corren a la batalla. 10Tienen colas semejantes a las de
los escorpiones, y aguijones. Y en sus colas reside su poder para hacer daño a los hombres
durante cinco meses.
11
Tienen sobre sí un rey, el ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y
en griego tiene por nombre, Apolión.
12
El primer “ay” ha pasado. Y vienen aun dos ayes después de esto.
13
El sexto ángel tocó la trompeta. Y oí una voz que salía de los cuatro cuernos del
altar de oro que estaba delante de ellos, 14diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta:
“Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates.”
15
Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día,
mes y año, para que matasen a la tercera parte de los hombres. 16El número de los soldados
de a caballo era como doscientos millones; yo escuché el número de ellos.
17
De esta manera vi en la visión los caballos y a los que cabalgaban en ellos, que
tenían corazas color de fuego, de jacinto y de azufre. Las cabezas de los caballos eran como
cabezas de leones, y de sus bocas salía humo, fuego y azufre.
18
La tercera parte de los hombres fueron muertos por estas tres plagas: Por el fuego,
el humo y el azufre que salían de la boca de ellos. 19Pues el poder de los caballos está en
sus bocas y en sus colas. Porque sus colas son semejantes a serpientes, y tienen cabezas con
las cuales hieren.
20
Los demás hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se
arrepintieron de las obras de sus manos, para dejar de adorar a los demonios e imágenes de
oro, plata, bronce, piedra, madera, las cuales no pueden ver, ni oír ni caminar. 21Tampoco
se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su inmoralidad sexual, ni de
sus robos.

El ángel y el librito

10 Vi a otro ángel poderoso que descendía del cielo envuelto en una nube, y el arco
iris estaba sobre su cabeza. Su rostro era como el Sol, y sus piernas como columnas de
fuego. 2Y tenía en su mano un librito abierto. El puso su pie derecho sobre el mar y su pie
izquierdo sobre la tierra, 3y gritó a gran voz, como cuando ruge el león. Cuando gritó los
siete truenos emitieron sus voces. 4Cuando los siete truenos hablaron, yo estaba por
escribir, pero escuché una voz del cielo que decía: “Sella las cosas que los siete truenos
hablaron; no las escribas.”
5
Y el ángel que vi de pie sobre el mar y sobre la tierra levantó su mano derecha al
6
cielo y juró por el que vive para siempre jamás, quien creó el cielo y las cosas que están en
él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él: “Ya no hay
más tiempo, 7sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él esté por tocar la
trompeta, también será consumado el misterio de Dios, como él lo anunció a sus siervos los
profetas.”
8
Y la voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, diciendo: “Vé, toma el librito
abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra.”
52

9
Fui al ángel y le dije que me diera el librito. Y me dijo: “Toma y trágalo; hará
amargar tu estómago, pero en tu boca será dulce como la miel.”
10
Yo tomé el librito de la mano del ángel y lo tragué. Y en mi boca era dulce como
la miel, pero cuando lo tragué mi estómago se hizo amargo. 11Y me dijeron: “Te es
necesario profetizar otra vez a muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”

Los dos testigos y la Bestia

11 Entonces me fue dada una caña, semejante a una vara de medir, y se me dijo:
“Levántate y mide el templo de Dios y el altar, y a los que en él adoran, 2Y deja aparte el
atrio exterior del templo. No lo midas, porque ha sido dado a los gentiles, y ellos pisotearán
la ciudad santa por cuarenta y dos meses.
3
Yo mandaré a mis dos testigos, y ellos profetizarán por 1.260 días, vestidos con
tela de costal. 4Ellos son los dos olivos y los dos candelabros que están delante del Dios de
la tierra. 5Si alguien les quiere hacer daño, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus
enemigos. Cuando alguien les quiera hacer daño, tiene que morir de esta manera.
6
Ellos tienen poder para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días
de su profecía. Y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre y para golpear la
tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.
7
Cuando hayan concluido su testimonio, la Bestia que sube del abismo hará guerra
contra ellos, los vencerá y los matará. 8Y sus cadáveres estarán en la plaza de la gran ciudad
que simbólicamente es llamada Sodoma y Egipto, donde también fue crucificado el Señor
de ellos. 9Y por tres días y medio la gente de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán
sus cadáveres y no permitirán que sean puestos en sepulcros. 10Y los habitantes de la tierra
se gozarán por ello y se alegrarán. Y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos
profetas habían sido un tormento para los habitantes de la tierra.
11
Después de los tres días y medio el aliento de vida enviado por Dios entró en ellos,
y se levantaron sobre sus pies. Y un gran temor cayó sobre los que los veían. 12Y oyeron
una gran voz del cielo que les decía: “¡Subid acá!” Y subieron al cielo en la nube, y sus
enemigos los vieron.
13
En aquella hora se produjo un gran terremoto y cayó la décima parte de la ciudad.
Murieron por el terremoto 7.000 hombres, y los demás estaban aterrorizados y dieron gloria
al Dios del cielo.
14
Ha pasado el segundo Ay, y el tercer Ay viene pronto.

Séptima trompeta
15
El séptimo ángel tocó la trompeta. Y en el cielo se oyeron grandes voces que
decían:

Los reinos del mundo han venido a ser


de nuestro Señor y de su Ungido.
El reinará por la eternidad.
53

16
Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios se
postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios 17diciendo:

Te damos gracias,
Señor Dios todopoderoso,
que eres y que eras,
porque has asumido tu gran poder y reinas.
18
Las naciones se enfurecieron,
pero ha venido tu ira
y el tiempo de juzgar a los muertos
y de dar su galardón
a tus siervos los profetas y a los santos,
y a los que temen tu Nombre,
tanto a los pequeños como a los grandes,
y de destruir a los que destruyen la Tierra.
19
Y fue abierto el templo de Dios que está en el cielo, y se hizo visible el arca de su
Pacto en su templo. Entonces estallaron relámpagos, voces, truenos, un terremoto y una
fuerte granizada.

La Mujer y el Dragón

12 Apareció en el cielo una gran señal: Una Mujer vestida del Sol y con la Luna
debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona con doce estrellas. 2Y estando en cinta
gritaba con dolores de parto y sufría angustia por dar a luz.
3
Y apareció otra señal en el cielo: Un gran Dragón rojo que tenía siete cabezas y
diez cuernos, y en sus cabezas tenía siete diademas. 4Su cola arrastraba la tercera parte de
las estrellas del cielo y las arrojó sobre la Tierra.
El Dragón se puso de pie delante de la Mujer que estaba por dar a luz, a fin de
devorar a su hijo en cuanto le hubiera dado a luz. 5Ella dio a luz un hijo varón que ha de
guiar a todas las naciones con cetro de hierro. Y su hijo fue arrebatado ante Dios y su trono.
6
Y la Mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar que Dios había preparado para ser
alimentada allí durante 1.260 días.
7
Entonces estalló una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles pelearon contra el
Dragón. Y el Dragón y sus ángeles pelearon, 8pero no prevalecieron ni fue hallado más el
lugar de ellos en el cielo. 9Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente Antigua que se llama
diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo. Fue arrojado a la tierra, y sus ángeles
fueron arrojados junto con él.
10
Oí una gran voz en el cielo que decía: “¡Ahora ha llegado la victoria, y el poder y
el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Mesías! Porque ha sido arrojado el acusador de
nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. 11Y ellos lo han
vencido por causa de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, porque
no amaron sus vidas hasta la muerte. 12Por eso, alegraos oh cielos, y los que habitáis en
ellos. ¡Ay de la tierra y del mar! Porque el Diablo ha descendido a vosotros y tiene grande
ira, sabiendo que le queda poco tiempo.”
54

13
Y cuando el Dragón vio que había sido arrojado a la Tierra, persiguió a la Mujer
que había dado a luz al hijo varón. 14Pero le fueron dadas a la Mujer dos alas de gran
águila, para volar de la presencia de la Serpiente, al desierto, a su lugar donde recibe
alimento por un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo.
15
Tras la Mujer, la Serpiente echó de su boca agua como un río para que ella fuese
arrastrada por el torrente. 16Pero la tierra ayudó a la Mujer. Y la tierra abrió su boca y tragó
por completo el río que el Dragón había echado de su boca.
17
Entonces el Dragón se enfureció contra la Mujer, y se fue para hacer guerra contra
los demás descendientes de ella, quienes guardan los mandamientos de Dios y tienen el
testimonio de Yeshúa el Mesías. 18Y él se puso de pie sobre la arena del mar.

La Bestia que sube del mar

13 Y vi que subía del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas. Sobre
sus cuernos tenía diez diademas, y sobre sus cabezas había un nombre de blasfemia.
2
La Bestia que vi era semejante a un leopardo; sus pies eran como de oso, y su boca
como la boca de león. Y el Dragón le dio su poder y su trono y grande autoridad.
3
Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal se había
sanado.
Y toda la Tierra se maravilló en pos de la Bestia, 4y adoraron al Dragón porque le
había dado autoridad a la Bestia, y adoraron a la Bestia, diciendo: “¿Quién es semejante a la
Bestia, y quién puede combatir contra ella?”
5
Y a la Bestia le fue dada una boca que hablara insolencias y blasfemias, y le fue
dada autoridad para actuar por cuarenta y dos meses. 6Y abrió su boca en blasfemias contra
Dios, para blasfemar contra su Nombre y contra su tabernáculo, es decir, contra los que
tienen morada en el cielo. 7Y le fue permitido hacer guerra contra los santos y vencerlos.
También le fue dado poder sobre toda raza y pueblo y lengua y nación. 8Y le adorarán todos
los habitantes de la Tierra, cuyos nombres no están inscritos en el Libro de la Vida del
Cordero, quien fue inmolado desde la fundación del mundo. 9Si alguno tiene oído, oiga:
10
Si alguien lleva en cautividad,
es llevado en cautividad;
si alguien mata a espada,
tiene que ser muerto a espada.

¡Aquí está la perseverancia y la fe de los santos!

La Bestia que sube de la tierra


11
Y vi otra Bestia que subía de la tierra. Y tenía dos cuernos semejantes a los de un
cordero, y hablaba como un dragón. 12Y ejerce toda la autoridad de la primera Bestia en
presencia de ella, y hace que la Tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia cuya
herida mortal fue sanada.
55

13
Y hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la
tierra delante de los hombres.
14
Y engaña a los habitantes de la Tierra a causa de las señales que se le concedió
hacer en presencia de la Bestia, mandándoles a los habitantes de la Tierra hacer una imagen
en honor de la Bestia que tiene la herida de espada y que revivió.
15
También le fue permitido dar aliento a la imagen de la Bestia, para que la imagen
de la Bestia hablase e hiciese que fueran muertos todos los que no adoraran a la imagen de
la Bestia. 16Y ella hace que a todos, a pequeños y a grandes, a ricos y a pobres, a libres y a
esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente, 17y que nadie pueda
comprar ni vender, sino el que tenga la marca, es decir, el nombre de la Bestia o el número
de su nombre.
18
Aquí hay sabiduría: El que tiene inteligencia calcule el número de la Bestia,
porque es el número de un hombre, y su número es 666.

El Cordero y los 144.000 sellados

14 Y miré, y vi el Cordero de pie sobre el Monte Sión, y con él estaban los 144.000
que tenían su nombre y el Nombre de su Padre escritos en sus frentes.
2
Escuché una voz del cielo como estruendo de muchas aguas y como el sonido de
un gran trueno. Y el sonido que escuché era como de arpistas que tocan sus arpas. 3Ellos
cantan un himno nuevo delante del trono y en presencia de los cuatro seres vivientes y de
los ancianos. Nadie podía aprender el himno, sino sólo los 144.000 quienes han sido
redimidos de la Tierra. 4Estos son los que nunca se mancharon con mujeres, pues son
vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que vaya. Estos fueron
redimidos de entre los hombres, primicias para Dios y para el Cordero. 5Y en sus bocas no
se halló engaño; son sin mancha.
6
Vi a otro ángel que volaba en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para
predicarlo a los que habitan en la Tierra: A toda nación, tribu, lengua y pueblo. 7El decía a
gran voz:

“¡Temed a Dios y dadle gloria,


porque ha llegado la hora de su juicio!
Adorad al que hizo los cielos,
la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”
8
Y siguió otro ángel, un segundo, diciendo:

¡Ha caído, ha caído Babilonia la grande!


Todas las naciones habían bebido del vino
de la furia de su inmoralidad.
9
Y siguió otro ángel, un tercero, diciendo a gran voz:
56

¡Si alguno adora a la Bestia y a su imagen,


y recibe su marca en la frente o en la mano,
10
él también beberá del vino del furor de Dios
que ha sido vertido puro en la copa de su ira,
y será atormentado con fuego y azufre
delante de los santos ángeles y del Cordero!
11
El humo del tormento de ellos sube para siempre jamás. Y no tienen descanso ni
de día ni de noche los que adoran a la Bestia y a su imagen, ni cualquiera que recibe la
marca de su nombre. 12¡Aquí está la perseverancia de los santos, quienes guardan los
mandamientos de Dios y la fe de Yeshúa!
13
Y oí una voz del cielo que decía: “Escribe: Bienaventurados los muertos que de
aquí en adelante mueren en el Señor!” “Sí”, dice el Espíritu, “para que descansen de sus
arduos trabajos; pues sus obras les seguirán.”

La siega para juicio


14
Y miré, y vi una nube blanca, y sobre la nube estaba sentado uno semejante al
Hijo del Hombre. El tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz afilada.
15
Y otro ángel salió del templo, gritando a gran voz al que estaba sentado sobre la
nube: “¡Mete tu hoz y siega! Porque ha llegado la hora de segar, porque la mies de la tierra
está madura!”
16
Y el que estaba sentado sobre la nube lanzó su hoz sobre la Tierra, y la Tierra fue
segada.
17
Luego salió otro ángel del templo que estaba en el cielo, llevando él también una
hoz afilada. 18Y salió del altar otro ángel que tenía poder sobre el fuego. Y llamó a gran voz
al que tenía la hoz afilada, diciendo: “¡Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la
viña de la Tierra, porque las uvas están maduras!”
19
Entonces el ángel lanzó su hoz afilada a la Tierra, y vendimió la viña de la Tierra.
Echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios, 20y el lagar fue pisado fuera de la ciudad, y
salió sangre del lagar hasta la altura de los frenos de los caballos, a lo largo de 1.600
estadios.

El coro de los victoriosos

15 Vi otra señal en el cielo, grande y admirable: Siete ángeles que tenían las siete
últimas plagas, con las cuales es consumada la ira de Dios.
2
Vi algo como un mar de vidrio mezclado con fuego, y a los vencedores sobre la
Bestia y su imagen y el número de su nombre. Estaban de pie sobre el mar de vidrio,
teniendo las arpas de Dios. 3Y cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico
del Cordero, diciendo:
57

¡Grandes y maravillosas son tus obras,


Señor Dios Todopoderoso.
Justos y verdaderos son tus caminos,
Rey de las naciones!
4
Oh Señor, ¿quién no temerá
y glorificará tu Nombre?
Porque sólo tú eres santo,
todas las naciones vendrán
y adorarán delante de ti;
porque tus juicios han sido manifiestos.

Los siete ángeles y las siete plagas


5
Después de esto miré, y el santuario del tabernáculo del testimonio fue abierto en el
6
cielo. Y del santuario salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas. Estaban
vestidos de lino limpio y resplandeciente, ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. 7Y
uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro llenas de la ira de
Dios quien vive por la eternidad.
8
El templo se llenó de humo por la gloria de Dios y por su poder, y nadie podía
entrar en el templo hasta que fuesen consumadas las siete plagas de los siete ángeles.

Las copas de la ira de Dios

16 Entonces oí una gran voz que desde el templo decía a los siete ángeles: “Id y
derramad las siete copas de la ira de Dios sobre la Tierra.”
2
Fue el primer ángel y derramó su copa sobre la Tierra. Y se produjo una llaga
dolorosa y maligna sobre los hombres que tenían la marca de la Bestia y los que adoraban
su imagen.
3
El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y se convirtió en sangre como de
muerto. Y murió todo ser viviente que había en el mar.
4
El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y se
convirtieron en sangre. 5Y oí al ángel de las aguas que decía: “Justo eres tú, que eres y que
eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. 6Porque ellos derramaron la sangre de los
santos y de los profetas. Tú también les has dado a beber sangre, pues se lo merecen.” 7Y oí
al altar decir: “Ciertamente, oh YHVH Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y
justos.”
8
El cuarto ángel derramó su copa sobre el Sol, y le fue dado quemar a los hombres
con fuego. 9 Los hombres fueron quemados con el intenso calor y blasfemaron el Nombre
del Dios que tiene autoridad sobre estas plagas, pero no se arrepintieron para darle gloria.
10
El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la Bestia, y su reino fue
convertido en tinieblas. Se mordían las lenguas de dolor 11y blasfemaron al Dios del cielo
por sus dolores y sus llagas, pero no se arrepintieron de sus obras.
12
El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates, y sus aguas se secaron
para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente. 13Y vi salir de la boca del
58

Dragón, de la boca de la Bestia y de la boca del Falso Profeta, tres espíritus impuros
semejantes a ranas. 14Pues son espíritus de demonios que hacen señales, los cuales salen a
los reyes de todo el mundo habitado para congregarlos para la batalla del gran día del Dios
Todopoderoso.
15
“Yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus vestidos para no
andar desnudo y vean su vergüenza.”
16
Y los congregó en el lugar que se llama en hebreo, Har Meguidón.
17
El séptimo ángel derramó su copa por el aire, y salió una gran voz del santuario
desde el trono, que decía: “¡Está hecho!”
18
Entonces se produjeron relámpagos, estruendos y truenos, y hubo un gran
terremoto como jamás había acontecido desde que el hombre existe sobre la Tierra. 19La
gran ciudad se dividió en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron. Y la gran
Babilonia fue recordada delante de Dios, para que se le diera de la copa del vino del furor
de su ira.
20
Toda isla huyó, y las montañas no fueron halladas más. 21Y del cielo cayó sobre
los hombres enorme granizo, como de un talento de peso. Y los hombres blasfemaron a
Dios por la plaga del granizo, porque la plaga era grande en extremo.

La gran Prostituta y la Bestia

17 Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo
diciendo: “Ven acá, y te mostraré la condenación de la gran Prostituta que está sentada
sobre muchas aguas. 2Con ella fornicaron los reyes de la Tierra, y los que habitan en la
Tierra se embriagaron con el vino de su fornicación.”
3
Me llevó en el espíritu al desierto. Y vi una mujer sentada sobre una Bestia
escarlata llena de nombres blasfemos que tenía siete cabezas y diez cuernos.
4
La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y estaba adornada con oro, piedras
preciosas y perlas. En su mano tenía una copa de oro llena de abominaciones y de las
impurezas de su inmoralidad. 5En su frente estaba escrito un nombre, un misterio:
“Babilonia la grande, madre de las prostitutas y de las abominaciones de la Tierra.”
6
Vi a la mujer embriagada con la sangre de los santos, y con la sangre de los
mártires de Yeshúa. Al verla quedé asombrado con gran asombro. 7Y el ángel me dijo:
“¿Por qué estás asombrado? Yo te explicaré el misterio de la mujer y de la bestia que la
lleva y que tiene siete cabezas y diez cuernos. 8La Bestia que has visto era, y no es, y ha de
subir del abismo, y va a la perdición. Los habitantes de la Tierra cuyos nombres no están
inscritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo se maravillarán cuando vean a
la Bestia que era, y no es y será.
9
“Aquí está la mente que tiene sabiduría: Las siete cabezas son siete montes sobre
los cuales está sentada la mujer. 10Y son siete reyes: Cinco han caído, uno es, y otro aún no
ha venido. Y cuando venga debe quedar sólo por un corto tiempo.
11
“La Bestia que era y no es, también es el octavo, y procede de los siete y va a la
perdición.
12
“Los diez cuernos que has visto son diez reyes que todavía no han recibido reino,
pero toman autoridad por una hora como reyes junto con la Bestia. 13Ellos tienen un solo
propósito, y entregan su poder y autoridad a la Bestia. 14Ellos harán guerra contra el
59

Cordero, y el Cordero los vencerá; porque él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que
están con él son llamados elegidos y fieles.”
15
También me dijo: “Las aguas que has visto donde está sentada la Prostituta, son
pueblos y multitudes, naciones y lenguas.
16
“Los diez cuernos que has visto, y la Bestia, éstos aborrecerán a la Prostituta y la
dejarán desolada y desnuda. Comerán sus carnes y la quemarán con fuego; 17porque Dios
ha puesto en sus corazones el ejecutar su propósito, y que tengan un solo propósito, y que
entreguen su reino a la Bestia hasta que se cumplan las palabras de Dios.
18
“La mujer que has visto es la gran ciudad que tiene imperio sobre los reyes de la
Tierra.”

La caída de la gran Babilonia

18 Después de estas cosas vi a otro ángel que descendía del cielo y que tenía gran
autoridad, y la tierra se iluminó con su gloria. 2Y proclamó con potente voz diciendo: “¡Ha
caído, ha caído la gran Babilonia! Se ha convertido en habitación de demonios, refugio de
todo espíritu inmundo, y refugio de toda ave inmunda y aborrecible. 3Porque todas las
naciones han bebido el vino de la furia de su fornicación. Los reyes de la Tierra han
fornicado con ella, y los comerciantes de la Tierra se han enriquecido con la potencia de su
lujosa sensualidad.”
4
Oí otra voz del cielo que decía: “¡Salid de ella, pueblo mío; para que no participéis
de sus pecados y para que no recibáis sus plagas! 5Pues sus pecados se han amontonado
hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus injusticias.
6
“Pagadle tal como ella os ha pagado, y devolvedle el doble según sus obras. En la
copa que ella preparó, preparadle el doble. 7En la medida que ella se ha glorificado y ha
vivido en la sensualidad, así dadle tormento y llanto; porque dice en su corazón: „Estoy
sentada como reina; no soy viuda, ni jamás veré llanto.‟ 8Por eso, en un solo día le
sobrevendrán las plagas; Muerte, llanto y hambre. Y será quemada con fuego; porque fuerte
es YHVH Dios quien la juzga.
9
“Cuando vean el humo de su incendio, llorarán y se lamentarán por ella los reyes
de la Tierra que han fornicado con ella y han vivido de su sensualidad. 10Estando de pie
desde lejos por temor de su tormento, dirán: „¡Ay! ¡Ay de ti, oh gran ciudad, oh Babilonia,
ciudad poderosa; porque en una sola hora vino tu juicio!‟
11
“Y los comerciantes de la tierra lloran y se lamentan por ella; porque ya nadie
compra más su mercadería: 12Mercadería de oro, plata, piedras preciosas, perlas, lino fino,
púrpura, seda, escarlata, toda madera olorosa, todo artículo de marfil, todo artículo de
madera preciosa, de cobre, de hierro, de mármol; 13canela, especias aromáticas, incienso,
mirra, perfumes, vino, aceite, harina refinada, trigo, ganado, ovejas, caballos, carros, y
cuerpos y almas de hombres.
14
“El fruto que anhela tu alma se apartó de ti. Todas las cosas exquisitas y
espléndidas se te desvanecieron, y jamás las hallarán.
15
“Los comerciantes de estos bienes que se han enriquecido de ella, estarán de pie
desde lejos por temor de su tormento, llorando y lamentando, 16y diciendo: „¡Ay! ¡Ay de la
gran ciudad vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, adornada de oro, piedras
preciosas y perlas! 17Porque en una hora ha sido asolada tanta riqueza.‟
60

“Y todo piloto, todo el que navega de lugar en lugar, los marineros y cuantos
trabajan en el mar se pusieron de pie desde lejos. 18Y viendo el humo de su incendio dan
voces diciendo: „¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?‟ 19Echaron polvo sobre sus
cabezas, y llorando y lamentando gritaban diciendo: „¡Ay! ¡Ay de la gran ciudad!‟
En ella todos los que tenían barcos en el mar se enriquecieron de la opulencia de
ella. Porque en una sola hora ha sido asolada.‟
20
“¡Alégrate sobre ella, oh cielo, y vosotros santos, y apóstoles y profetas; porque
Dios ha juzgado vuestra causa contra ella!”
21
Y un ángel poderoso tomó una piedra como una gran piedra de molino, y la arrojó
al mar diciendo: “Con semejante violencia será derribada Babilonia, la gran ciudad, y
nunca jamás será hallada. 22Nunca más será oído en ti el tañido de arpistas, de músicos, de
flautistas o de trompetistas. Nunca más se hallará en ti ningún artesano de cualquier oficio.
Y el ruido de los molinos nunca más se oirá en ti. 23La luz de la antorcha nunca más
alumbrará en ti. Y la voz del novio y de la novia nunca más se oirá en ti; porque tus
comerciantes eran los magnates de la Tierra, y porque todas las naciones fueron engañadas
por tus hechicerías. 24Y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos y de
todos los que han sido muertos en la Tierra.

Himnos de victoria

19 Después de estas cosas escuché como la gran voz de una enorme multitud en el
cielo, que decía:

¡Aleluya!
La salvación, la gloria y el poder
pertenecen a nuestro Dios.
2
Porque tus juicios son verdaderos y justos.
Pues él ha juzgado a la gran Prostituta
que corrompió la Tierra con su inmoralidad
y ha vengado la sangre de sus siervos
de la mano de ella.
3
Y por segunda vez dijeron: “¡Aleluya!”. Y el humo de ella subió por los siglos de
los siglos.
4
Y se postraron los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes, y adoraron a
Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: “¡Amén! ¡Aleluya!”
5
Entonces salió del trono una voz que decía:

¡Alabad a nuestro Dios todos sus siervos


y los que le teméis, tanto pequeños como grandes!
61

Las bodas del Cordero


6
Oí como la voz de una gran multitud, como el ruido de muchas aguas y como el
sonido de fuertes truenos, diciendo:

¡Aleluya!
Porque reina el Señor
nuestro Dios Todopoderoso.
7
Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria
porque han llegado las bodas del Cordero,
y su novia se ha preparado.
8
Y a ella se le ha concedido
que se vista de lino fino
resplandeciente y limpio.

Porque el lino fino es los actos justos de los santos.


9
El ángel me dijo: “Escribe: „Bienaventurados los que han sido llamados a la cena
de las bodas del Cordero‟.”
10
Yo me postré ante sus pies para adorarle, pero él me dijo: “¡Mira, no lo hagas! Yo
soy consiervo tuyo y de tus hermanos que tienen el testimonio de Yeshúa. ¡Adora a Dios!
Pues el testimonio de Yeshúa es el espíritu de la profecía.”

Victoria del Fiel y Verdadero


11
Vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llama FIEL
Y VERDADERO, y con justicia él juzga y hace la guerra.
12
Sus ojos son como llama de fuego.
En su cabeza tiene muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce,
sino sólo él mismo.
13
Está vestido de una vestidura teñida en sangre y su nombre es llamado EL
DAVAR DE DIOS.
14
Los ejércitos en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino fino,
blanco y limpio.
15
De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las guiará
con cetro de hierro.
El pisa el lagar del vino del furor y de la ira de Dios Todopoderoso.
16
En su vestidura y sobre su muslo tiene escrito el nombre: REY DE REYES Y
SEÑOR DE SEÑORES.
17
Vi a un ángel que estaba de pie en el Sol, y gritó a gran voz a todas las aves que
volaban en medio del cielo. Diciendo: “¡Venid! ¡Congregaos para el gran banquete de
Dios! 18Para que comáis la carne de reyes, de comandantes y de los poderosos. Y la carne
de caballos y de sus jinetes, y la carne de todos, tanto de libres como de esclavos, tanto de
pequeños como de grandes.”
19
Y vi a la Bestia y a los reyes de la Tierra y a sus ejércitos, congregados para hacer
la guerra contra el que estaba montado sobre el caballo y contra su ejército. 20Y la Bestia
fue tomada prisionera, junto con el Falso Profeta que había hecho delante de ella las señales
62

con que había engañado a los que recibieron la marca de la Bestia y adoraron su imagen.
Ambos fueron lanzados vivos al lago de fuego que arde con azufre.
21
Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que estaba
sentado sobre el caballo. Y todas las aves se hartaron de la carne de ellos.

El reino de mil años

20 Vi a un ángel que descendía del cielo y que tenía en su mano la llave del abismo
y una gran cadena. 2El prendió al Dragón, aquella serpiente antigua que es el diablo y
Satanás, y le ató por mil años. 3Lo arrojó al abismo y lo cerró, y lo selló sobre él para que
no engañase más a las naciones, hasta que se cumpliesen los mil años. Después de esto, es
necesario que sea desatado por un poco de tiempo.
4
Y vi tronos; y se sentaron sobre ellos, y se les concedió hacer juicio. Y vi las almas
de los degollados por causa del testimonio de Yeshúa y por la palabra de Dios. Ellos no
habían adorado a la Bestia ni a su imagen, ni tampoco recibieron su marca en sus frentes ni
en sus manos. Ellos volvieron a vivir y reinaron con el Mesías por mil años. 5Pero los
demás muertos no volvieron a vivir, sino hasta que se cumplieran los mil años.
Esta es la primera resurrección. 6Bienaventurado y santo el que tiene parte en la
primera resurrección. Sobre éstos la segunda muerte no tiene ningún poder; sino que serán
sacerdotes de Dios y del Mesías, y reinarán con él por los mil años.

Derrota final de Satanás


7
Cuando se cumplan los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8y saldrá para
engañar a las naciones que están sobre los cuatro puntos cardinales de la Tierra, a Gog y a
Magog, a fin de congregarlos para la batalla.
9
El número de ellos es como la arena del mar. Y subieron sobre lo ancho de la tierra
y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada, y descendió fuego del cielo y
los devoró.
10
Y el diablo que los engañaba fue lanzado al lago de fuego y azufre donde también
están la Bestia y el Falso Profeta, y serán atormentados día y noche por la eternidad.

Juicio ante el gran Trono Blanco


11
Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de cuya presencia
huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar fue hallado para ellos.
12
Vi también a los muertos, grandes y pequeños, que estaban de pie delante del
trono, y los libros fueron abiertos. Y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida. Y los
muertos fueron juzgados a base de las cosas escritas en los libros, de acuerdo con sus obras.
13
Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Sheol, entregaron los
muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
63

14
Y la Muerte y el Sheol fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte
segunda, el lago de fuego. 15Y el que no fue hallado inscrito en el libro de la vida fue
lanzado al lago de fuego.

Un cielo nuevo y una Tierra nueva

21 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra
pasaron, y el mar ya no existe más. 2Y yo vi la Santa Ciudad, la nueva Jerusalem que
descendía del cielo de parte de Dios, preparada como una novia adornada para su esposo.
3
Oí una gran voz que provenía del trono, diciendo: “He aquí, el tabernáculo de Dios
está con los hombres, y él habitará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará
con ellos como su Dios. 4Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. No habrá más
muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor; porque las primeras cosas ya pasaron.”
5
El que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas.” Y dijo:
“Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.”
6
Me dijo también: “¡Está hecho! Yo soy el Alef y el Tav, el principio y el fin. Al
que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente de agua de vida. 7El que venza heredará
estas cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo. 8Pero para los cobardes e incrédulos, para
los abominables y homicidas, para los fornicarios y hechiceros, para los idólatras y todos
los mentirosos, su herencia será el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte
segunda.”

La Nueva Jerusalem
9
Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas
plagas, y habló conmigo diciendo: “Ven acá, Yo te mostraré la desposada, la flamante
esposa del Cordero.”
10
Me llevó en el espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la santa ciudad de
Jerusalem, que descendía del cielo de parte de Dios. 11Tenía la gloria de Dios, y su
resplandor era semejante a la piedra más preciosa, como piedra de jaspe, resplandeciente
como cristal.
12
Tenía un muro grande y alto. Tenía doce puertas, y junto a las puertas había doce
ángeles y nombres inscritos que son los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel.
13
Tres puertas daban al oriente; tres puertas al norte; tres puertas al sur, y tres puertas al
occidente.
14
El muro de la ciudad tenía doce fundamentos, y sobre ellos los doce nombres de
los apóstoles del Cordero.
15
El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus
puertas y su muro.
16
La ciudad está dispuesta en forma cuadrangular. Su largo es igual a su ancho. El
midió la ciudad con la caña, y tenía 12.000 estadios. El largo, el ancho y el alto son iguales.
17
Midió su muro, 144 codos según medida de hombre, que es la del ángel.
18
El material del muro era jaspe, y la ciudad era de oro puro semejante al vidrio
19
limpio. Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa.
64

El primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de


esmeralda, 20el quinto de ónice, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de
berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisopasa, el undécimo de jacinto y el duodécimo
de amatista.
21
Las doce puertas eran doce perlas; cada puerta estaba hecha de una sola perla.
La plaza era de oro puro, como vidrio transparente.
22
No vi en ella templo, porque YHVH Dios Todopoderoso, y el Cordero, es el
templo de ella.
23
La ciudad no tiene necesidad de Sol ni de Luna para que resplandezcan en ella,
porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara. 24Las naciones andarán a la
luz de ella, y los reyes de la Tierra llevan a ella su gloria.
25
Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. 26Y llevarán a
ella la gloria y la honra de las naciones. 27Jamás entrará en ella cosa impura o que hace
abominación y mentira; sino sólo los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

El río y el árbol de la vida

22 Después me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que


fluye del trono de Dios y del Cordero.
2
En medio de la avenida de la ciudad, y a uno y otro lado del río, está el árbol de la
vida que produce doce frutos, dando su fruto cada mes. Las hojas del árbol son para la
sanidad de las naciones.
3
Ya no habrá más maldición. Y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus
siervos le rendirán culto. 4Verán su rostro, y su Nombre estará en sus frentes.
5
Ni habrá más noche, ni tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del Sol; porque
YHVH Dios alumbrará sobre ellos, y reinarán por la eternidad.

El Mesías viene pronto


6
Me dijo además: “Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los
espíritus de los profetas, ha enviado a su ángel para mostrar a sus siervos las cosas que
tienen que suceder pronto. 7¡Yo vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras
de la profecía de este libro.”
8
Yo, Juan, soy el que he oído y visto estas cosas. Cuando las oí y las vi, me postré
para adorar ante los pies del ángel que me las mostraba. 9Y él me dijo: “¡Mira, no lo hagas!
Pues yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras
de este libro. ¡Adora a Dios!”
10
Y me dijo: “No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo
está cerca. 11El que es injusto, haga injusticia todavía. El que es impuro, sea impuro
todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. 12Yo vengo pronto, y mi recompensa
conmigo, para pagar a cada uno según sus obras. 13Yo soy el Alef y el Tav, el primero y el
último, el principio y el fin.”
14
Bienaventurados los que lavan sus vestiduras, para que tengan derecho al árbol de
la vida, y para que entren por las puertas en la ciudad. 15Pero afuera quedarán los perros, los
65

hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo el que ama y practica la
mentira.

Expectativa del retorno de Yeshúa


16
Yo, Yeshúa, he enviado a mi ángel para daros testimonio de estas cosas para las
iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.
17
El Espíritu y la Esposa dicen:
¡Ven!
El que oye diga: “¡Ven!”
El que tiene sed, venga. El que quiera, tome del agua de vida gratuitamente.
18
Yo advierto a todo el que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno
añade a estas cosas, Dios le añadirá las plagas que están escritas en este libro; 19y si alguno
quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y
de la Santa Ciudad, de los cuales se ha escrito en este libro.
20
El que da testimonio de estas cosas dice:
Sí, vengo pronto.
¡Amén! ¡Ven, Señor Yeshúa!
21
La gracia de nuestro Señor sea con todos.
66

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