Ab 7 Hebreos Apocalipsis
Ab 7 Hebreos Apocalipsis
DE HEBREOS A
APOCALIPSIS
LA BIBLIA DECODIFICADA
del Dr. Moisés Chávez
Y otra vez:
2
6
Otra vez, al introducir al Primogénito en el mundo, dice:
Tu trono, oh Dios,
es por los siglos de los siglos
cetro de rectitud es el cetro de tu Reino.
Amaste la justicia
y aborreciste la iniquidad;
por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo,
con aceite de alegría,
más que a tus compañeros.
10
Y:
Tú, oh YHVH, en el principio fundaste la tierra
y los cielos son obra de tus manos.
11
Ellos perecerán, pero tú permaneces;
todos ellos se envejecerán como un vestido.
12
Como a manto los enrollarás
y serán cambiados como vestido
Pero tú eres el mismo,
y tus años no se acabarán.
13
¿Y a cuál de sus ángeles ha dicho jamás:
Siéntate a mi diestra
hasta que ponga a tus enemigos
por estrado de tus pies?
14
¿Acaso no son todos espíritus servidores, enviados para servir a favor de los que
han de heredar la salvación?
2 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos
oído, no sea que nos deslicemos. 2Pues si la palabra dicha por los ángeles fue firme, y toda
3
¿Qué es el hombre,
para que te acuerdes de él;
o el hijo del hombre,
para que tengas cuidado de él?
7
Le has hecho por poco tiempo
menor que los ángeles.
Le coronaste de gloria y de honra;
8
todas las cosas sometiste
debajo de sus pies.
Al someter a él todas las cosas, no dejó nada que no esté sometido a él. Pero ahora
no vemos todavía todas las cosas sometidas a él. 9Sin embargo, vemos a Yeshúa, quien por
poco tiempo fue hecho menor que los ángeles, coronado de gloria y honra por el
padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.
10
Porque le convenía a Dios por causa de quien y por medio de quien todas las
cosas existen perfeccionar al Autor de la salvación de ellos por medio de los
padecimientos para conducir a muchos hijos a la gloria. 11Pues tanto el que santifica como
los que son santificados, todos provienen de uno. Por esta razón, él no se avergüenza de
llamarlos hermanos, 12diciendo:
palabra, porque no se identificaron por fe con los que la obedecieron. 3Pero los que hemos
creído sí entramos en el reposo, como él ha dicho:
Aunque sus obras quedaron terminadas desde la fundación del mundo. 4Porque en
cierto lugar ha dicho así del séptimo día: Y reposó Dios en el séptimo día de todas sus
obras. 5Y otra vez dice: “¡Jamás entrarán en mi reposo!”
6
Puesto que falta que algunos entren en el reposo, ya que aquellos a quienes primero
les fue anunciado no entraron a causa de la desobediencia, 7Dios ha determinado otra vez
un cierto día, diciendo por medio de David, HOY, después de tanto tiempo, como ya se ha
dicho:
7 Porque este Malquisedeq, rey de Shalem y sacerdote del Dios Altísimo, salió al
encuentro de Abraham cuando volvía de derrotar a los reyes, y le bendijo. 2Asimismo, le
dio Abraham los diezmos de todo.
En primer lugar, su nombre significa “rey de justicia”. Y también era rey de Salem,
que significa “rey de paz”. 3Sin padre, ni madre, ni genealogía, no tiene principio de días ni
fin de vida; y en esto se asemeja al Hijo de Dios en que permanece sacerdote para siempre.
4
Mirad, pues, cuán grande fue aquel a quien aun el patriarca Abraham le dio los
diezmos del botín. 5Ciertamente, aquellos descendientes de Leví que han recibido el
sacerdocio tienen, según la ley, mandamiento de recibir los diezmos del pueblo, es decir, de
sus hermanos, aunque ellos también son descendientes de Abraham. 6Pero aquel cuya
genealogía no es contada entre ellos, recibió los diezmos de Abraham y bendijo al que tenía
las promesas.
7
Indiscutiblemente, el que es menor es bendecido por el mayor. 8Aquí los hombres
que mueren reciben los diezmos, mientras que allí los recibe aquel acerca de quien se ha
dado testimonio de que vive. 9Y por decirlo así, en la persona de Abraham también Leví, el
que recibe los diezmos, dio el diezmo. 10Porque él todavía estaba en el cuerpo de su padre
cuando Malquisedeq le salió al encuentro.
11
Ahora bien, si fuera posible lograr la perfección por medio del sacerdocio levítico
porque bajo éste el pueblo ha recibido la ley, ¿qué necesidad habría aún de que se
levantase otro sacerdote según el orden de Malquisedeq y no fuese llamado según el orden
de Aharón? 12Porque de haber cambio de sacerdocio es necesario que también se haga
cambio de ley. 13Pues aquel de quien se dice esto es de otra tribu, de la cual nadie ha
servido en el altar. 14Porque es evidente que nuestro Señor nació de la tribu de Judá sobre la
cual Moisés no dijo nada en cuanto al sacerdocio. 15Esto es aún más evidente si otro
8
9 Ahora bien, el primer Pacto tenía reglamentos acerca del culto y del santuario
terrenal. 2El tabernáculo fue dispuesto así: En la primera parte, en lo que llaman el Lugar
Santo, estaban las lámparas, la mesa y los panes de la Presencia.
3
Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo que se llama el Lugar
Santísimo. 4Allí estaba estaba el incensario de oro y el arca del Pacto enteramente cubierta
con oro. En ella estaban una vasija de oro que contenía el maná, la vara de Aharón que
reverdeció y las tablas del Pacto. 5Sobre ella los querubines de la gloria cubrían el
propiciatorio. De todas estas cosas no podemos hablar ahora en detalle.
6
Estas cosas fueron dispuestas así: En la primera parte del tabernáculo entraban
siempre los sacerdotes para realizar los servicios del culto. 7Pero en la segunda, una vez al
10
año, entraba el sumo sacerdote solo, no sin sangre, la cual ofrecía por sí mismo y por los
pecados que el pueblo cometía por ignorancia.
8
Con esto el Espíritu Santo daba a entender que todavía no había sido mostrado el
camino hacia el Lugar Santísimo, mientras estuviese en pie la primera parte del
tabernáculo. 9Esto es una figura para el tiempo presente, según la cual se ofrecían ofrendas
y sacrificios que no podían hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que rendía culto.
10
Estas son ordenanzas de la carne que consisten sólo en comidas y bebidas y
diversos lavamientos, impuestas hasta el tiempo de la renovación.
habrían dejado de ser ofrecidos? Porque los que ofrecen este culto, una vez purificados, ya
no tendrían más conciencia de pecado. 3Sin embargo, cada año se hace memoria de los
pecados con estos sacrificios, 4porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no
puede quitar los pecados. 5Por tanto, al entrar en el mundo él dice:
algunos tienen por costumbre; más bien, exhortémonos, y con mucha razón cuando veis
que el día se acerca.
26
Porque si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de
la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado, 27sino una horrenda expectativa de
juicio y del fuego de su celo que ha de devorar a los adversarios.
28
El que ha desechado la Toráh de Moisés ha de morir sin compasión por el
testimonio de dos o tres testigos. 29¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha
pisoteado al Hijo de Dios, que ha considerado de poca importancia la sangre del Pacto por
la cual fue santificado y que ha ultrajado al Espíritu de gracia? 30Porque conocemos al que
ha dicho: “Mía es la venganza; yo daré la retribución.” Y otra vez: “YHVH juzgará a su
pueblo.” 31¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!
32
Traed a la memoria los días del pasado en los cuales, después de haber sido
iluminados, soportasteis gran conflicto y aflicciones. 33Por una parte, fuisteis hechos
espectáculo público con reproches y tribulaciones. Por otra parte, fuisteis hechos
compañeros de los que han estado en tal situación. 34También os compadecisteis de los
presos y con gozo padecisteis ser despojados de vuestros bienes, sabiendo que vosotros
mismos tenéis una posesión mejor y perdurable.
35
No desechéis, pues, vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. 36Porque os
es necesaria la perseverancia para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis lo
prometido; 37porque:
familia. Por la fe él condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que es según la
fe.
8
Por la fe Abraham, cuando fue llamado, obedeció para salir al lugar que había de
recibir por herencia; y salió sin saber a dónde iba.
9
Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida, como en tierra ajena,
viviendo en tiendas con Isaac y Jacob, los coherederos de la misma promesa; 10porque
esperaban la ciudad que tiene cimientos cuyo arquitecto y constructor es Dios.
11
Por la fe, a pesar de que Sarah misma era estéril, él recibió fuerzas para engendrar
un hijo cuando había pasado de la edad; porque consideró que el que lo había prometido era
fiel. 12Y por tanto, de uno solo, y estando éste muerto en cuanto a estas cosas, nacieron
hijos como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la
orilla del mar.
13
Conforme a su fe murieron todos éstos sin haber recibido el cumplimiento de las
promesas. Más bien, las miraron de lejos y las saludaron, y confesaron que eran extranjeros
y peregrinos en la tierra. 14Los que así hablan, claramente dan a entender que buscan otra
patria. 15Pues si de veras se acordaran de la tierra de donde salieron, tendrían oportunidad
de regresar. 16Pero ellos anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por eso Dios no
se avergüenza de llamarse el Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad.
17
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac. El que había recibido las
promesas ofrecía a su hijo único, 18de quien se había dicho: En Isaac te será llamada
descendencia.
19
El consideraba que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos. De
allí que, hablando figuradamente, lo volvió a recibir.
20
Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú respecto al porvenir.
21
Por la fe Jacob, cuando moría, bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró
apoyado sobre la cabeza de su bastón.
22
Por la fe José, llegado el fin de sus días, se acordó del éxodo de los hijos de Israel
y dio mandamiento acerca de sus restos.
23
Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres durante tres meses,
porque vieron que era un niño hermoso y no temieron el mandamiento del rey.
24
Por la fe Moisés, cuando llegó a ser grande, rehusó ser llamado hijo de la hija del
25
faraón. Prefirió, más bien, recibir maltrato junto con el pueblo de Dios que gozar por un
tiempo de los placeres del pecado. 26El consideró el oprobio por el Mesías como riquezas
mejores que los tesoros de los egipcios, porque fijaba la mirada en el galardón.
27
Por la fe abandonó Egipto, sin temor a la ira del rey, porque se mantuvo como
quien ve al Invisible.
28
Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el que destruía a
los primogénitos no los tocase a ellos.
29
Por la fe ellos pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando lo intentaron
los egipcios, fueron anegados.
30
Por la fe cayeron los muros de Jericó después de ser rodeados por siete días.
31
Por la fe no pereció la prostituta Rajav junto con los incrédulos, porque recibió en
paz a los espías.
32
¿Qué más diré? Me faltaría el tiempo para contar de Gedeón, de Barak, de Sansón,
de Jefté, de David, de Samuel y de los profetas.
33
Por la fe éstos conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon
bocas de leones, 34sofocaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, sacaron
14
La disciplina de YHVH
3
Considerad, pues, al que soportó tanta hostilidad de pecadores contra sí mismo,
para que no decaiga vuestro ánimo ni desmayéis. 4Pues todavía no habéis resistido hasta la
sangre combatiendo contra el pecado. 5¿Y habéis ya olvidado la exhortación que se os
dirige como a hijos?
Exhortaciones finales
YHVH es mi socorro;
no temeré lo que me haga el hombre.
16
7
Acordaos de vuestros dirigentes que os hablaron la palabra de Dios. Considerando
el éxito de su manera de vivir, imitad su fe.
8
Yeshúa el Mesías es el mismo ayer, hoy y por la eternidad. 9No seáis arrastrados
por diversas y extrañas doctrinas. Bueno es que el corazón haya sido afirmado en la gracia,
no en comidas que nunca aprovecharon a los que se dedican a ellas.
10
Tenemos un altar del cual los que sirven en el tabernáculo no tienen derecho a
11
comer. Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre es introducida por el sumo
sacerdote en el Lugar Santísimo como sacrificio por el pecado son quemados fuera del
campamento. 12Por tanto, también Yeshúa padeció fuera de la puerta de la ciudad para
santificar al pueblo por medio de su propia sangre.
13
Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su afrenta. 14Porque aquí no
tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la que ha de venir. 15Así que, por
medio de él ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que
confiesan su Nombre.
16
No os olvidéis de hacer el bien y de compartir lo que tenéis; porque tales
sacrificios agradan a Dios.
17
Obedeced a los que os dirigen y someteos a ellos; porque ellos velan por vuestras
almas como quienes han de dar cuenta. Para que lo hagan con alegría y sin quejarse, pues
esto no os sería provechoso.
18
Orad por nosotros, pues confiamos que tenemos buena conciencia y deseamos
conducirnos bien en todo. 19Con mayor insistencia os exhorto que lo hagáis; para que yo os
sea restituido pronto.
EPISTOLA DE JACOB
(SANTIAGO)
1 Jacob, siervo de Dios y del Señor Yeshúa el Mesías, a las doce tribus de la
dispersión. Saludos.
Fe y sabiduría
2
Hermanos míos, tenedlo por sumo gozo cuando os encontréis en diversas pruebas,
3
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4Pero que la paciencia tenga su
obra completa para que seáis completos y cabales, no quedando atrás en nada. 5Y si a
alguno de vosotros le falta sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos con liberalidad y sin
reprochar; y le será dada. 6Pero pida con fe, no dudando nada. Porque el que duda es
semejante a una ola del mar movida por el viento y echada de un lado a otro. 7No piense tal
hombre que recibirá cosa alguna del Señor. 8El hombre de doble ánimo es inestable en
todos sus caminos.
Pobreza y riqueza
9
El hermano de humilde condición, gloríese en su exaltación, 10pero el rico, en su
humillación, porque él pasará como la flor de la hierba. 11Pues se levanta el Sol con su calor
y seca la hierba, cuya flor se cae, y su bella apariencia se desvanece. De igual manera
también se marchitará el rico en medio de sus negocios.
Tentaciones y dones
12
Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba; porque cuando haya sido
probado recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman.
13
Nadie diga cuando sea tentado: “Soy tentado por Dios.” Porque Dios no es tentado
por el mal, y él no tienta a nadie. 14Pero cada uno es tentado cuando es arrastrado y
seducido por su propia pasión. 15Luego la baja pasión, después de haber concebido, da a luz
pecado; y el pecado, una vez llevado a cabo, engendra muerte.
16
Mis amados hermanos, no os engañéis: 17Todo buen regalo y todo don perfecto
proviene de lo alto y desciende del Padre de las luces en quien no hay cambio ni sombra de
variación. 18Por su propia voluntad él nos hizo renacer por la palabra de verdad, para que
seamos como primicias de sus criaturas.
18
La verdadera religión
26
Si alguien parece ser religioso y no refrena su lengua, sino que engaña a su
corazón, la religión del tal es vana.
27
La religión pura e incontaminada delante de Dios y Padre es ésta: Visitar a los
huérfanos y a las viudas en su aflicción, y guardarse sin mancha del mundo.
Contra la discriminación
2 Hermanos míos, tened la fe de nuestro glorioso Señor Yeshúa el Mesías, sin hacer
distinción de personas. 2Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de
oro y ropa lujosa, y también entra un pobre con vestido sucio, 3y sólo atendéis con respeto
al que lleva ropa lujosa y le decís “siéntate tú aquí en buen lugar”; y al pobre le decís:
“quédate allí de pie” o “siéntate aquí bajo mi estrado”, 4¿no hacéis discriminación entre
vosotros y no venís a ser jueces con malos criterios?
5
Amados hermanos míos, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo,
ricos en fe y herederos del Reino que ha prometido a los que le aman? 6Pero vosotros
habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos y no son ellos los que os arrastran a los
tribunales? 7¿No blasfeman ellos el buen Nombre que ha sido invocado sobre vosotros? 8Si
de veras cumplís la ley real conforme a las Escrituras, “Amarás a tu prójimo como a ti
mismo”, hacéis bien. 9Pero si hacéis discriminación de personas, cometéis pecado y sois
reprobados por la ley como transgresores. 10Porque cualquiera que guarda toda la Toráh,
pero ofende en un solo punto, se hace culpable de todo. 11Porque el que dijo, “no cometas
adulterio”, también dijo “no cometas homicidio”. Y si no cometes adulterio, pero cometes
homicidio, te has hecho transgresor de la Toráh.
12
Así hablad y así actuad, como quienes están a punto de ser juzgados por la ley de
la libertad. 13Porque habrá juicio sin misericordia contra aquel que no hace misericordia. Y
la misericordia se gloría triunfante sobre el juicio.
19
Fe y obras
14
Hermanos míos, si alguno dice que tiene fe y no tiene obras, ¿de qué sirve?
¿Puede acaso su fe salvarle? 15Si un hermano o una hermana están desnudos y les falta la
comida diaria, 16y algunos de vosotros les dice, “id en paz, calentaos y saciáos”, pero no les
da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? 17Así también la fe, si no tiene obras, está
muerta en sí misma.
18
Sin embargo, alguno dirá: “Tú tienes fe, y yo tengo obras.” ¡Muéstrame tu fe sin
tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras!
19
Tú crees que Dios es uno. Bien haces. También los demonios creen y tiemblan.
20
Pero, ¿quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21¿No fue justificado
por las obras nuestro padre Abraham cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22Ves
que la fe actuaba juntamente con sus obras. 23Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham
creyó a Dios y le fue contado por justicia; y fue llamado “amigo de Dios”.
24
Veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe.
25
De igual manera, ¿no fue también justificada la prostituta Rajav por las obras
cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26Porque tal como el cuerpo
sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.
La sabiduría de lo alto
13
¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? ¡Que demuestre por su buena
conducta sus obras en la mansedumbre de la sabiduría!
14
Pero si en vuestros corazones tenéis amargos celos y contiendas, no os jactéis ni
mintáis contra la verdad. 15Esta no es la sabiduría que desciende de lo alto, sino que es
terrenal, animal y diabólica. 16Porque donde hay celos y contiendas, allí hay desorden y
toda práctica perversa.
17
En cambio, la sabiduría que procede de lo alto es primeramente pura; luego es
pacífica, tolerante, complaciente, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial y no
hipócrita. 18Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
4 ¿De dónde vienen las guerras, y de dónde los pleitos entre vosotros? ¿No surgen
precisamente de vuestras mismas pasiones que combaten en vuestros miembros?
2
Codiciáis y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, pero no podéis obtener. Combatís
y hacéis guerra.
No tenéis porque no pedís. 3Pedís, y no recibís; porque pedís mal, para gastarlo en
vuestros placeres.
4
¡Gente adúltera! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?
Por tanto, cualquiera que quiere ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. 5¿O
suponéis que en vano dice la Escritura: El Espíritu que él hizo morar en vosotros nos anhela
celosamente? 6Pero él da mayor gracia; por eso dice:
Contra la jactancia
13
¡Vamos, pues, ahora, los que decís, “hoy o mañana iremos a tal ciudad, estaremos
allá un año, y haremos negocios y ganaremos”! 14Vosotros, los que no sabéis lo que será
mañana, ¿qué es vuestra vida? Porque sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y
luego se desvanece. 15Más bien deberíais decir: “Si el Señor quiere viviremos y haremos
esto o aquello.” 16Pero ahora os jactáis en vuestra soberbia. Toda jactancia de esta clase es
mala. 17Por tanto, al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, eso le es pecado.
5 ¡Vamos, pues, ahora, oh ricos! Llorad y aullad por las miserias que vienen sobre
vosotros. 2Vuestras riquezas se han podrido, y vuestras ropas están comidas de polilla.
3
Vuestro oro y plata están enmohecidos; su moho servirá de testimonio contra vosotros y
devorará vuestra carne como fuego. ¡Habéis amontonado tesoros en los últimos días!
4
Aquí clama el jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que
fraudulentamente ha sido retenido por vosotros. Y los clamores de los que segaron han
llegado a los oídos de YHVH de los Ejércitos.
5
Habéis vivido en placeres sobre la tierra y habéis sido disolutos. Habéis engordado
vuestro corazón en el día de la matanza. 6Habéis condenado y habéis dado muerte al justo.
El no os ofrece resistencia.
Oración y perseverancia
7
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. El labrador espera
el precioso fruto de la tierra, aguardándolo con paciencia hasta que reciba las lluvias
tempranas y tardías. 8Tened también vosotros paciencia; afirmad vuestros corazones,
porque la venida del Señor está cerca.
9
Hermanos, no murmuréis unos contra otros, para que no seáis condenados. ¡Mirad,
el Juez ya está a las puertas!
10
Hermanos, tomad por ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que
hablaron en el nombre del Señor. 11Tenemos por bienaventurados a los que perseveraron.
Habéis oído de la perseverancia de Job y habéis visto el propósito final del Señor, que el
Señor es muy compasivo y misericordioso.
12
Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo ni por la tierra, ni por
ningún otro juramento. Más bien, sea vuestro sí, si; y vuestro no, no; para que no caigáis
bajo condenación.
13
¿Está afligido alguno entre vosotros? ¡Que ore! ¿Está alguno alegre? ¡Que cante
14
salmos! ¿Está enfermo alguno de vosotros? Que llame a los ancianos de la iglesia y que
oren por él ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. 15Y la oración de fe dará salud al
enfermo, y el Señor lo levantará. Y si ha cometido pecados, le serán perdonados. 16Por
tanto, confesaos unos a otros vuestros pecados, y orad unos a otros de manera que seáis
sanados. La ferviente oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
22
17
Elías era un hombre sujeto a pasiones, igual que nosotros, pero oró con insistencia
para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. 18Y oró de
nuevo, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.
19
Hermanos míos, si alguno entre vosotros es engañado desviándose de la verdad, y
otro le hace volver, 20sabed que el que haga volver al pecador del error de su camino
salvará su vida de la muerte y cubrirá una multitud de pecados.
23
PRIMERA EPISTOLA
DE PEDRO
1 Pedro, apóstol de Yeshúa el Mesías, a los expatriados de la dispersión en Ponto,
Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, 2elegidos conforme al previo conocimiento de Dios
Padre por la santificación del Espíritu, para obedecer a Yeshúa el Mesías y ser rociados con
su sangre: Gracia y paz os sean multiplicadas.
heredasteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, 19sino con la
sangre preciosa del Mesías, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.
20
El, a la verdad, fue destinado desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido
manifestado en los últimos tiempos por causa de vosotros. 21Por medio de él creéis en Dios,
quien lo resucitó de entre los muertos y le ha dado gloria; de modo que vuestra fe y
esperanza estén en Dios.
Aquellos tropiezan, siendo desobedientes a la palabra, pues para eso mismo fueron
destinados.
25
3 Asimismo vosotras, mujeres estad sujetas a vuestros maridos, para que si algunos
no obedecen a la palabra, también sean ganados sin una palabra por medio de la conducta
de sus mujeres, 2al observar vuestra reverente y casta manera de vivir.
3
Vuestro adorno no sea el exterior, con arreglos ostentosos del cabello y adornos de
oro, ni en vestir ropa lujosa; 4sino que sea la persona interior del corazón en lo incorruptible
de un espíritu tierno y tranquilo. Esto es de gran valor delante de Dios. 5Porque así también
se adornaban en tiempos antiguos aquellas santas mujeres que esperaban en Dios y estaban
sujetas a sus propios maridos. 6Así Sarah obedeció a Abraham llamándole señor. Y vosotras
habéis venido a ser hijas de ella si hacéis el bien y no tenéis miedo de ninguna amenaza.
7
Vosotros, maridos, de la misma manera vivid con ellas con comprensión dando
honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para
que vuestras oraciones no sean estorbadas.
21
El bautismo que corresponde a esta figura, ahora, mediante la resurrección de
Yeshúa el Mesías, os salva, no por quitar las impurezas de la carne, sino como apelación de
una buena conciencia hacia Dios. 22Ahora él, habiendo ascendido al cielo, está a la diestra
de Dios; y los ángeles, las autoridades y los poderes están sujetos a él.
18
Y si el justo con dificultad se salva,
¿en qué irá a parar el impío y pecador?
28
19
Por eso, los que sufren según la voluntad de Dios, que encomienden sus almas al fiel
Creador, haciendo el bien.
5 A los ancianos entre vosotros les exhorto, yo anciano también con ellos, testigo de
los sufrimientos del Mesías y también participante de la gloria que ha de ser revelada:
2
Apacentad el rebaño de Dios que está a vuestro cargo, cuidándolo no por la fuerza sino de
buena voluntad según Dios; no por ganancias deshonestas, sino de corazón; 3no cono
teniendo señorío sobre los que están a vuestro cargo, sino como ejemplos para el rebaño. 4Y
al aparecer el Príncipe de los Pastores, recibiréis la inmarchitable corona de gloria.
5
Asimismo, vosotros jóvenes, estad sujetos a los ancianos. Y revestíos todos de
humildad unos para con otros, porque:
Saludos finales
12
Os he escrito brevemente por medio de Silas, a quien considero un hermano fiel,
para exhortar y testificar que ésta es la verdadera gracia de Dios. Estad firmes en ella.
13
Os saluda la iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros.
También Marcos, mi hijo.
14
Saludaos unos a otros con un beso de amor.
La paz sea con todos vosotros que estáis en el Mesías.
29
SEGUNDA EPISTOLA
DE PEDRO
1 Simón Pedro, siervo y apóstol de Yeshúa el Mesías; a los que han alcanzado una
fe igualmente preciosa como la nuestra por la justicia de nuestro Dios y Salvador Yeshúa el
Mesías: 2Gracia a vosotros y paz os sea multiplicada en el conocimiento de Dios y de
nuestro Señor Yeshúa.
18
Y nosotros oímos esta voz dirigida desde el cielo cuando estábamos con él en el
monte santo.
2 Pero hubo falsos profetas entre el pueblo, como también entre vosotros habrá
falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructivas, llegando aun hasta
negar al soberano Señor que los compró, acarreando sobre sí mismos una súbita
destrucción. 2Y muchos seguirán tras la sensualidad de ellos, y por causa de ellos será
difamado el camino de la verdad. 3Por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras
fingidas. Desde hace tiempo su condenación no se tarda y su destrucción no se duerme.
4
Porque si Dios no dejó sin castigo a los ángeles que pecaron, sino que, habiéndolos
arrojado al infierno en prisiones eternas de oscuridad, los entregó a ser reservados para el
juicio; 5y si tampoco dejó sin castigo al mundo antiguo, pero preservó a Noé, heraldo de
justicia, junto con otras siete personas cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos;
6
y si condenó a destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra reduciéndolas a cenizas y
poniéndolas como ejemplo para los que habían de vivir impíamente; 7y si rescató al justo
Lot, quien era acosado por la conducta sensual de los malvados 8porque este hombre
justo habitaba en medio de ellos y afligía de día en día su alma justa por los hechos
malvados de ellos, 9entonces el Señor sabe rescatar de la prueba a los piadosos y guardar
a los injustos para ser castigados en el día del juicio. 10¡Y especialmente a aquellos que
andan tras las pervertidas pasiones de la carne y desprecian toda autoridad!
Estos atrevidos y arrogantes no temen maldecir a las potestades superiores,
11
mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y poder, no pronuncian juicio de
maldición contra ellos delante de YHVH. 12Pero éstos, maldiciendo lo que no entienden,
como animales irracionales que por naturaleza han sido creados para presa y destrucción,
también perecerán en su perdición. 13Recibirán injusticia como pago de la injusticia, porque
consideran delicia el gozar en pleno día de los placeres sensuales. Estos son manchas y
suciedad que mientras comen con vosotros se deleitan en sus engaños. 14Tienen los ojos
llenos de adulterio y son insaciables para el pecado. Seducen a las almas inconstantes.
Tienen el corazón ejercitado para la avaricia. Son hijos de maldición.
15
Abandonando el camino recto, se extraviaron al seguir el camino de Balaam hijo
de Beor, quien amó el pago de la injusticia 16y fue reprendido por su iniquidad. Una muda
bestia de carga, hablando con voz de hombre, frenó la locura del profeta.
31
17
Son fuentes sin agua y nubes arrastradas por la tempestad. Para ellos se ha
guardado la profunda oscuridad de las tinieblas. 18Porque hablando arrogantes palabras de
vanidad, seducen con las pasiones sensuales de la carne a los que a duras penas se habían
escapado de los que viven en el error.
19
Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción; puesto
que cada cual es hecho esclavo de lo que le ha vencido. 20Porque si los que se han escapado
de las contaminaciones del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Yeshúa
el Mesías, se enredan de nuevo en ellas y son vencidos; el último estado les viene a ser peor
que el primero. 21Pues mejor les habría sido no haber conocido el camino de la justicia, que
después de conocerlo, volver atrás del santo mandamiento que les fue dado.
22
A ellos les ha ocurrido lo del acertado proverbio: El perro se volvió a su propio
vómito, y la puerca lavada, a revolcarse en el cieno.
cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los indoctos e inconstantes tuercen,
como hacen también con las otras Escrituras, para su propia destrucción”.
Conclusión
17
Así que vosotros, oh amados, sabiendo esto de antemano, guardaos. No sea que
siendo desviados por el engaño de los malvados, caigáis de vuestra firmeza. 18Más bien,
creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Yeshúa el Mesías. A
él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
33
PRIMERA EPISTOLA
DE JUAN
El Davar de vida
1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros
ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos tocante al Davar de vida 2la vida
fue manifestada, y la hemos visto; y os testificamos y anunciamos la vida eterna que estaba
con el Padre y nos fue manifestada, 3lo que hemos visto y oído lo anunciamos también a
vosotros, para que vosotros también tengáis comunión con nosotros. Y nuestra comunión es
con el Padre y con su Hijo Yeshúa el Mesías. 4Estas cosas escribimos nosotros para que
nuestro gozo sea completo.
Andando en la luz
5
Y éste es el mensaje que hemos oído de parte de él y os anunciamos: Dios es luz, y
en él no hay ningunas tinieblas.
6
Si decimos que tenemos comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no
practicamos la verdad. 7Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión
unos con otros, y la sangre de su Hijo Yeshúa nos limpia de todo pecado.
8
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad
no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar
nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 10Pero si decimos que no hemos pecado, le
hacemos a él mentiroso; y su palabra no está en nosotros.
2 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Y si alguno peca,
abogado tenemos delante del Padre: A Yeshúa el Mesías, el justo.
2
El es la expiación por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino también
por los de todo el mundo.
9
El que dice que está en la luz y odia a su hermano, está en tinieblas todavía. 10El
que ama a su hermano permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. 11Pero el que odia a su
hermano está en tinieblas y anda en tinieblas; y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le
han cegado los ojos.
3 Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de
Dios. ¡Y lo somos! Por esto el mundo no nos conoce; porque no le conoció a él.
2
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos.
Pero sabemos que cuando él sea manifestado, seremos semejantes a él; porque le veremos
tal como él es. 3Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él
también es puro.
4
Todo aquel que comete pecado también infringe la Toráh, pues el pecado es
infracción de la Toráh. 5Y sabéis que él fue manifestado para quitar los pecados y que en él
no hay pecado. 6Todo aquel que permanece en él no continúa pecando. Todo aquel que
sigue pecando no le ha visto ni le ha conocido.
7
Hijitos, nadie os engañe. El que practica la justicia es justo; como él es justo. 8El
pecado es del diablo; porque él peca desde el principio. Para esto fue manifestado el Hijo
de Dios: Para deshacer las obras del diablo. 9Todo aquel que ha nacido de Dios no practica
el pecado; porque la simiente de Dios permanece en él, y no puede seguir pecando porque
ha nacido de Dios. 10En esto se revelan los hijos de Dios y los hijos del diablo: Todo aquel
que no practica la justicia no es de Dios; ni tampoco el que no ama a su hermano.
El amor fraternal
11
Porque éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos los
unos a los otros. 12No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano ¿Y por qué
causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano eran justas.
13
Y no os maravilléis, hermanos, si el mundo os aborrece. 14Nosotros sabemos que
hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece
en la muerte. 15Todo aquel que odia a su hermano es homicida; y sabéis que ningún
homicida tiene vida eterna permaneciendo en él.
16
En esto hemos conocido el amor: En que él puso su vida por nosotros. También
nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17Pero el que tiene bienes de este
mundo y ve que su hermano padece necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo morará el
amor de Dios en él?
18
Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y de verdad.
nos ha mandado. 24Y el que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. Y
por esto sabemos que él permanece en nosotros: Por el Espíritu que nos ha dado.
4 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus, si son de Dios.
Porque muchos falsos profetas han salido al mundo. 2En esto conoced el Espíritu de Dios:
Todo espíritu que confiesa que Yeshúa el Mesías ha venido en carne procede de Dios. 3Y
todo espíritu que no confiesa a Yeshúa no procede de Dios. Este es el espíritu del
Anticristo, del cual habéis oído que había de venir y que ahora ya está en el mundo.
4
Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido; porque el que está en vosotros
es mayor que el que está en el mundo. 5Ellos son del mundo; por eso lo que hablan es del
mundo, y el mundo los oye. 6Nosotros somos de Dios, y el que conoce a Dios nos oye; y el
que no es de Dios no nos oye.
En esto conocemos el Espíritu de verdad y el espíritu de error.
Dios es amor
7
Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Y todo aquel que ama
ha nacido de Dios y conoce a Dios.
8
El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
9
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: En que Dios envió a su Hijo
unigénito al mundo para que vivamos por él.
10
En esto consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que
él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en expiación por nuestros pecados.
11
Amados, ya que Dios nos amó así, también nosotros debemos amarnos unos a
otros. 12Nadie ha visto a Dios jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en
nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
13
En esto sabemos que permanecemos en él y él en nosotros: En que nos ha dado de
su Espíritu. 14Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo como
Salvador del mundo. 15El que confiesa que Yeshúa es el Hijo de Dios, Dios permanece en
él, y él en Dios. 16Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con
nosotros.
Dios es amor. Y el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios
permanece en él. 17En esto se ha perfeccionado el amor entre nosotros, para que tengamos
confianza en el día del juicio: En que como él es, así somos nosotros en este mundo.
18
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor. Porque el
temor conlleva castigo, y el que teme no ha sido perfeccionado en el amor.
19
Nosotros amamos, porque él nos amó primero. 20Si alguien dice, “yo amo a Dios”,
y odia a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no
puede amar a Dios a quien no ha visto. 21Y tenemos este mandamiento de parte de él: El
que ama a Dios, ame también a su hermano.
5 Todo aquel que cree que Yeshúa es el Mesías es nacido de Dios; y todo aquel que
ama al que engendró, ama también al que es nacido de él. 2En esto sabemos que amamos a
37
los hijos de Dios; cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. 3Pues este es el
amor de Dios: Que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son gravosos.
4
Porque todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y esta es la victoria que ha
vencido al mundo: Nuestra fe.
5
¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Yeshúa es el Hijo de Dios?
Conclusión
13
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para
que sepáis que tenéis vida eterna. 14Y esta es la confianza que tenemos delante de él: Que si
pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye. 15Y si sabemos que él nos oye en
cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
16
Si alguno ve que su hermano comete pecado que no es de muerte, pedirá y se le
dará vida; digo a los que no pecan de muerte. Hay pecado de muerte acerca del cual no digo
que se pida. 17Toda maldad es pecado; pero hay pecado que no es de muerte.
18
Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no sigue pecando; más bien, Aquel
que fue engendrado de Dios le guarda, y el maligno no le toca. 19Sabemos que somos de
Dios y que el mundo entero está bajo el maligno. 20No obstante, sabemos que el Hijo de
Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero. Y estamos
en el Verdadero: En su Hijo Yeshúa el Mesías. El es el verdadero Dios y la vida eterna.
21
Hijitos, guardaos de los ídolos.
38
SEGUNDA EPISTOLA
DE JUAN
1
El anciano a la Señora Elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en verdad y no
sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad 2a causa de la verdad que
permanece en vosotros y que estará con vosotros para siempre: 3 La gracia, la misericordia y
la paz de parte de Dios Padre y de Yeshúa el Mesías, el Hijo del Padre, estarán con vosotros
en verdad y amor.
4
Me alegré mucho al hallar de entre tus hijos quienes andan en la verdad, conforme
al mandamiento que hemos recibido del Padre.
5
Y ahora, te ruego, señora, no como si te escribiera un nuevo mandamiento, sino el
mismo que teníamos desde el principio: Que nos amemos unos a otros. 6Y este es el amor:
Que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento en que habéis de andar,
como habéis oído desde el principio.
7
Porque muchos engañadores han salido al mundo, quienes no confiesan que
Yeshúa el Mesías ha venido en la carne. Tal persona es el engañador y el anticristo.
8
Mirad por vosotros mismos para que no perdáis las cosas en que hemos trabajado,
sino que recibáis abundante recompensa. 9Todo el que se extravía y no permanece en la
doctrina del Mesías no tiene a Dios. El que permanece en la doctrina, éste tiene al Padre y
también al Hijo.
10
Si alguien va a vosotros y no tiene esta doctrina, no le recibáis en casa, ni le
digáis: “¡Bienvenido!” 11Porque el que le da la bienvenida participa de sus malas obras.
12
Aunque tengo muchas cosas que escribiros, no he querido comunicarlas por medio
de papel y tinta. Más bien, espero estar con vosotros y hablar cara a cara, para que nuestro
gozo sea completo.
13
Los hijos de tu hermana elegida te saludan.
39
TERCERA EPISTOLA
DE JUAN
1
El anciano al muy amado Gayo, a quien amo en verdad.
2
Amado, mi oración es que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud así
como prospera tu alma. 3Pues me gocé mucho cuando venían hermanos y daban testimonio
de tu verdad, es decir, de cómo andas en la verdad. 4No tengo mayor gozo que el de oír que
mis hijos andan en la verdad.
5
Amado, fielmente procedes en todo lo que haces a favor de los hermanos, y aun
más cuando son forasteros. 6En presencia de la iglesia ellos han dado testimonio de tu
amor. Si los encaminas como es digno de Dios, harás bien; 7porque partieron por amor del
Nombre, sin tomar nada de los gentiles. 8Por tanto, nosotros debemos sostener a los tales,
para que seamos colaboradores en la verdad.
9
He escrito a la iglesia; pero Diótrefes, quien ambiciona ser el primero entre ellos,
no nos admite. 10Por esta causa, si voy allá haré recordar las obras que hace y cómo nos
denigra con palabras maliciosas. No satisfecho con esto, él mismo no admite a los
hermanos. Además, impide a los que los quieren recibir y los expulsa de la iglesia.
11
Amado, no imites lo que es malo, sino lo que es bueno. El que hace lo bueno
procede de Dios; pero el que hace lo malo no ha visto a Dios.
12
Se ha dado testimonio acerca de Demetrio de parte de todos y aun por la misma
verdad. También nosotros damos testimonio, y sabéis que nuestro testimonio es veraz.
13
Tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero hacerlo por medio de tinta y
pluma. 14Más bien, espero verte dentro de poco, y hablaremos cara a cara.
15
La paz sea contigo.
Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos; a cada uno por nombre.
40
EPISTOLA DE YEHUDA
1
Yehúda, siervo de Yeshúa el Mesías y hermano de Jacob; a los llamados amados en
Dios Padre y guardados en Yeshúa el Mesías. 2Misericordia, paz y amor os sean
multiplicados.
Amonestaciones y exhortaciones
17
Pero vosotros, amados, acordaos de las palabras que antes han sido dichas por los
apóstoles de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, 18porque ellos os decían: “En los últimos
tiempos habrá burladores que andarán según sus propias pasiones, como impíos que son.”
19
Estos son los que causan divisiones. Son sensuales y no tienen al Espíritu.
20
Pero vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe y orando en el
Espíritu Santo, 21conservaos en el amor de Dios, aguardando con esperanza la misericordia
de nuestro Señor Yeshúa el Mesías para vida eterna.
22
De algunos que vacilan, tened misericordia. 23A otros haced salvos, arrebatándolos
del fuego; a otros tenedles misericordia, pero con cautela, odiando hasta la ropa
contaminada por su carne.
Conclusión y doxología
24
Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros
irreprensibles delante de su gloria con grande alegría: 25al único Dios, nuestro Salvador por
medio de Yeshúa el Mesías nuestro Señor, sea la gloria, la majestad, el dominio y la
autoridad desde antes de toda la eternidad, ahora y por toda la eternidad. Amén.
42
APOCALIPSIS
La revelación de Yeshúa el Mesías
1 La revelación de Yeshúa el Mesías, que Dios le dio para mostrar a sus siervos las
cosas que deben suceder pronto, y que dio a conocer enviándola por medio de su ángel a su
siervo Juan, 2quien ha dado testimonio de la palabra de Dios y del testimonio de Yeshúa el
Mesías, de todo lo que ha visto.
3
Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan
las cosas escritas en ella, porque el tiempo está cerca.
16
Tenía en su mano siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos.
Su rostro era como el Sol cuando resplandece en su fuerza.
17
Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y puso sobre mí su mano derecha, y me
dijo: “No temas. Yo soy el primero y el último, 18el que vive. Estuve muerto, pero he aquí
que vivo por la eternidad. Y tengo las llaves de la muerte y del Sheol. 19Así que escribe las
cosas que has visto y las que son, y las que han de ser después de éstas.
20
En cuanto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de
los siete candelabros de oro: Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los
siete candelabros son las siete iglesias.
2 “Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su mano
derecha, el que camina en medio de los siete candelabros de oro, dice estas cosas:
2
“Yo conozco tus obras, tu arduo trabajo y tu perseverancia: Que no puedes soportar
a los malos; que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles y no lo son, y que los has
hallado mentirosos. 3Además, sé que tienes perseverancia; que has sufrido por causa de mi
Nombre, y que no has desfallecido.
4
“Sin embargo, tengo contra ti que has dejado tu primer amor. 5Recuerda, por tanto,
de dónde has caído. Arrepiéntete y haz las primeras obras. De lo contrario, yo vendré
pronto a ti y quitaré tu candelabro de su lugar; si no te arrepientes.
6
“Pero tienes esto: Que aborreces los hechos de los nicolaítas, que yo también
aborrezco.
7
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venza le daré
de comer del árbol de la vida que está en medio del paraíso de Dios.
3 “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios y
las siete estrellas dice estas cosas: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives,
pero estás muerto. 2Sé vigilante y refuerza las cosas que quedan y están a punto de morir,
porque no he hallado que tus obras hayan sido acabadas delante de Dios. 3Acuérdate, pues,
45
de lo que has recibido y oído. Guárdalo y arrepiéntete. Si no eres vigilante, vendré como
ladrón; nunca sabrás a qué hora vendré a ti.
4
“Sin embargo, tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus
vestidos y que andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 5De esta manera,
el que venza será vestido con vestidura blanca; y nunca borraré su nombre del libro de la
vida. Y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.
6
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
4 Después de esto miré, y vi una puerta abierta en el cielo. La primera voz que oí
era como de trompeta que hablaba conmigo diciendo: “¡Sube acá, y te mostraré las cosas
que han de acontecer después de éstas!”
2
De inmediato estuve en el Espíritu, y vi que un trono estaba puesto en el cielo, y
sobre el trono uno sentado. 3Y el que estaba sentado era semejante a una piedra de jaspe y
de cornalina, y alrededor del trono había un arco iris semejante al aspecto de la esmeralda.
4
También alrededor del trono había veinticuatro tronos, y sobre los tronos vi a veinticuatro
ancianos sentados, vestidos de vestiduras blancas, con coronas de oro sobre sus cabezas.
5
Del trono salen relámpagos y truenos y voces. Y delante del trono arden siete antorchas de
fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. 6Y delante del trono hay como un mar de
vidrio semejante al cristal.
Junto al trono, y alrededor del mismo hay cuatro seres vivientes llenos de ojos por
delante y por detrás.
7
El primer ser viviente es semejante a un león, y el segundo ser viviente a un
becerro, y el tercer ser viviente tiene cara de hombre, y el cuarto ser viviente es semejante a
un águila volando.
8
Y cada uno de los cuatro seres vivientes tiene seis alas, y alrededor y por dentro
están llenos de ojos. Ni de día ni de noche cesan de decir:
5 Vi en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito por
dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. 2También vi a un ángel poderoso que
proclamaba a gran voz: “¿Quién es digno de abrir el libro y de desatar sus sellos?”. 3Pero
ninguno, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni siquiera
mirarlo.
47
4
Yo lloraba mucho porque ninguno fue hallado digno de abrir el libro, ni siquiera de
mirarlo. 5Y uno de los ancianos me dijo: “No llores. El León de la tribu de Judá, la Raíz de
David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos.”
6
Y en medio del trono y de los cuatro seres vivientes y de los ancianos vi un
Cordero de pie, como inmolado. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus
de Dios enviados a toda la tierra. 7El fue y tomó el libro de la mano derecha del que estaba
sentado en el trono.
8
Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se
postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso,
que son las oraciones de los santos. 9Ellos entonaban un cántico, diciendo:
6 Y miré cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos, y oí a uno de los
cuatro seres vivientes que decía con voz de trueno: “¡Ven!” 2Y miré, y vi un caballo blanco.
El que estaba montado sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona; y salió venciendo
para vencer.
3
Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: “¡Ven!” 4Y
salió otro caballo, rojo. Al que estaba montado sobre él le fue dado poder para quitar la paz
de la tierra y para que se matasen unos a otros. Y le fue dada una gran espada.
48
5
Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: “¡Ven!” Y miré, y
vi un caballo negro; y el que estaba montado sobre él tenía una balanza en su mano. 6Y oí
como una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: “¡Una medida de trigo por
un denario, y tres medidas de cebada por un denario! Y no hagas ningún daño al vino y al
aceite.”
7
Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: “¡Ven!” 8Y
miré, y vi un caballo pálido; y el que estaba montado sobre él se llamaba Muerte; y el Sheol
le seguía muy de cerca. A ellos les fue dado el poder sobre la cuarta parte de la Tierra, para
matar con espada, y con hambre, y con pestilencia, y por las fieras del campo.
9
Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido
muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que ellos tenían. 10Y clamaban a
gran voz, diciendo: “¿Hasta cuándo, oh soberano Señor, santo y verdadero, no juzgas y
vengas nuestra sangre sobre los que moran en la Tierra?” 11Y a cada uno de ellos le fue
dado un vestido blanco; y se les dijo que descansaran todavía un poco de tiempo, hasta que
se completase el número de sus consiervos y de sus hermanos que también debían ser
muertos como ellos.
12
Y miré cuando abrió el sexto sello, y se produjo un gran terremoto. El Sol se puso
negro como tela de cilicio; la Luna entera se puso como sangre; 13y las estrellas del cielo
cayeron sobre la Tierra, como una higuera arroja sus higos tardíos cuando es sacudida por
un fuerte viento.
14
El cielo fue apartado como un pergamino enrollado, y toda montaña e isla fueron
removidas de sus lugares.
15
Los reyes de la Tierra, los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, todo
esclavo y todo libre se escondieron en las cuevas y entre las peñas de las montañas, 16y
decían a las montañas y a las peñas: “Caed sobre nosotros y escondednos del rostro del que
está sentado sobre el trono y de la ira del Cordero. 17Porque ha llegado el gran día de su ira,
¡y quién podrá permanecer de pie!”
7 Después de esto vi a cuatro ángeles que estaban de pie sobre los cuatro puntos
cardinales de la Tierra, y que detenían los cuatro vientos de la Tierra para que no soplase
viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.
2
Y vi que otro ángel, subiendo del oriente, tenía el sello del Dios vivo. Y llamó a
gran voz a los cuatro ángeles a quienes les fue dado hacer daño a la tierra y al mar,
3
diciendo. “¡No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con
un sello la frente de los siervos de nuestro Dios!”
4
Escuché el número de los sellados: 144.000 sellados de todas las tribus de los hijos
de Israel.
5
Los sellados:
De la tribu de Judá, 12.000
De la tribu de Rubén, 12.000
De la tribu de Gad, 12.000
6
De la tribu de Asher, 12.000
De la tribu de Naftalí, 12.000
49
El séptimo sello
8 Cuando él abrió el séptimo sello se hizo silencio en el cielo como por media hora.
2
Y vi a los siete ángeles que estaban delante de Dios, y les fueron dadas siete trompetas. 3Y
otro ángel vino y se puso de pie delante del altar. El tenía un incensario de oro, y le fue
dado mucho incienso para que lo añadiese a las oraciones de todos los santos sobre el altar
de oro que estaba delante del trono.
4
Y el humo del incienso con las oraciones de los santos subió de la mano del ángel
en la presencia de Dios. 5Y el ángel tomó el incensario, lo llenó con fuego del altar y lo
arrojó sobre la Tierra. Y se produjeron truenos, estruendos, relámpagos y un terremoto.
hombres. 8Tenían cabello como cabello de mujeres, y sus dientes eran como dientes de
leones. 9Tenían corazas como corazas de hierro. El estruendo de sus alas era como el ruido
de carros que con muchos caballos corren a la batalla. 10Tienen colas semejantes a las de
los escorpiones, y aguijones. Y en sus colas reside su poder para hacer daño a los hombres
durante cinco meses.
11
Tienen sobre sí un rey, el ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y
en griego tiene por nombre, Apolión.
12
El primer “ay” ha pasado. Y vienen aun dos ayes después de esto.
13
El sexto ángel tocó la trompeta. Y oí una voz que salía de los cuatro cuernos del
altar de oro que estaba delante de ellos, 14diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta:
“Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates.”
15
Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día,
mes y año, para que matasen a la tercera parte de los hombres. 16El número de los soldados
de a caballo era como doscientos millones; yo escuché el número de ellos.
17
De esta manera vi en la visión los caballos y a los que cabalgaban en ellos, que
tenían corazas color de fuego, de jacinto y de azufre. Las cabezas de los caballos eran como
cabezas de leones, y de sus bocas salía humo, fuego y azufre.
18
La tercera parte de los hombres fueron muertos por estas tres plagas: Por el fuego,
el humo y el azufre que salían de la boca de ellos. 19Pues el poder de los caballos está en
sus bocas y en sus colas. Porque sus colas son semejantes a serpientes, y tienen cabezas con
las cuales hieren.
20
Los demás hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se
arrepintieron de las obras de sus manos, para dejar de adorar a los demonios e imágenes de
oro, plata, bronce, piedra, madera, las cuales no pueden ver, ni oír ni caminar. 21Tampoco
se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su inmoralidad sexual, ni de
sus robos.
El ángel y el librito
10 Vi a otro ángel poderoso que descendía del cielo envuelto en una nube, y el arco
iris estaba sobre su cabeza. Su rostro era como el Sol, y sus piernas como columnas de
fuego. 2Y tenía en su mano un librito abierto. El puso su pie derecho sobre el mar y su pie
izquierdo sobre la tierra, 3y gritó a gran voz, como cuando ruge el león. Cuando gritó los
siete truenos emitieron sus voces. 4Cuando los siete truenos hablaron, yo estaba por
escribir, pero escuché una voz del cielo que decía: “Sella las cosas que los siete truenos
hablaron; no las escribas.”
5
Y el ángel que vi de pie sobre el mar y sobre la tierra levantó su mano derecha al
6
cielo y juró por el que vive para siempre jamás, quien creó el cielo y las cosas que están en
él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él: “Ya no hay
más tiempo, 7sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él esté por tocar la
trompeta, también será consumado el misterio de Dios, como él lo anunció a sus siervos los
profetas.”
8
Y la voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, diciendo: “Vé, toma el librito
abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra.”
52
9
Fui al ángel y le dije que me diera el librito. Y me dijo: “Toma y trágalo; hará
amargar tu estómago, pero en tu boca será dulce como la miel.”
10
Yo tomé el librito de la mano del ángel y lo tragué. Y en mi boca era dulce como
la miel, pero cuando lo tragué mi estómago se hizo amargo. 11Y me dijeron: “Te es
necesario profetizar otra vez a muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”
11 Entonces me fue dada una caña, semejante a una vara de medir, y se me dijo:
“Levántate y mide el templo de Dios y el altar, y a los que en él adoran, 2Y deja aparte el
atrio exterior del templo. No lo midas, porque ha sido dado a los gentiles, y ellos pisotearán
la ciudad santa por cuarenta y dos meses.
3
Yo mandaré a mis dos testigos, y ellos profetizarán por 1.260 días, vestidos con
tela de costal. 4Ellos son los dos olivos y los dos candelabros que están delante del Dios de
la tierra. 5Si alguien les quiere hacer daño, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus
enemigos. Cuando alguien les quiera hacer daño, tiene que morir de esta manera.
6
Ellos tienen poder para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días
de su profecía. Y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre y para golpear la
tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.
7
Cuando hayan concluido su testimonio, la Bestia que sube del abismo hará guerra
contra ellos, los vencerá y los matará. 8Y sus cadáveres estarán en la plaza de la gran ciudad
que simbólicamente es llamada Sodoma y Egipto, donde también fue crucificado el Señor
de ellos. 9Y por tres días y medio la gente de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán
sus cadáveres y no permitirán que sean puestos en sepulcros. 10Y los habitantes de la tierra
se gozarán por ello y se alegrarán. Y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos
profetas habían sido un tormento para los habitantes de la tierra.
11
Después de los tres días y medio el aliento de vida enviado por Dios entró en ellos,
y se levantaron sobre sus pies. Y un gran temor cayó sobre los que los veían. 12Y oyeron
una gran voz del cielo que les decía: “¡Subid acá!” Y subieron al cielo en la nube, y sus
enemigos los vieron.
13
En aquella hora se produjo un gran terremoto y cayó la décima parte de la ciudad.
Murieron por el terremoto 7.000 hombres, y los demás estaban aterrorizados y dieron gloria
al Dios del cielo.
14
Ha pasado el segundo Ay, y el tercer Ay viene pronto.
Séptima trompeta
15
El séptimo ángel tocó la trompeta. Y en el cielo se oyeron grandes voces que
decían:
16
Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios se
postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios 17diciendo:
Te damos gracias,
Señor Dios todopoderoso,
que eres y que eras,
porque has asumido tu gran poder y reinas.
18
Las naciones se enfurecieron,
pero ha venido tu ira
y el tiempo de juzgar a los muertos
y de dar su galardón
a tus siervos los profetas y a los santos,
y a los que temen tu Nombre,
tanto a los pequeños como a los grandes,
y de destruir a los que destruyen la Tierra.
19
Y fue abierto el templo de Dios que está en el cielo, y se hizo visible el arca de su
Pacto en su templo. Entonces estallaron relámpagos, voces, truenos, un terremoto y una
fuerte granizada.
La Mujer y el Dragón
12 Apareció en el cielo una gran señal: Una Mujer vestida del Sol y con la Luna
debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona con doce estrellas. 2Y estando en cinta
gritaba con dolores de parto y sufría angustia por dar a luz.
3
Y apareció otra señal en el cielo: Un gran Dragón rojo que tenía siete cabezas y
diez cuernos, y en sus cabezas tenía siete diademas. 4Su cola arrastraba la tercera parte de
las estrellas del cielo y las arrojó sobre la Tierra.
El Dragón se puso de pie delante de la Mujer que estaba por dar a luz, a fin de
devorar a su hijo en cuanto le hubiera dado a luz. 5Ella dio a luz un hijo varón que ha de
guiar a todas las naciones con cetro de hierro. Y su hijo fue arrebatado ante Dios y su trono.
6
Y la Mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar que Dios había preparado para ser
alimentada allí durante 1.260 días.
7
Entonces estalló una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles pelearon contra el
Dragón. Y el Dragón y sus ángeles pelearon, 8pero no prevalecieron ni fue hallado más el
lugar de ellos en el cielo. 9Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente Antigua que se llama
diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo. Fue arrojado a la tierra, y sus ángeles
fueron arrojados junto con él.
10
Oí una gran voz en el cielo que decía: “¡Ahora ha llegado la victoria, y el poder y
el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Mesías! Porque ha sido arrojado el acusador de
nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. 11Y ellos lo han
vencido por causa de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, porque
no amaron sus vidas hasta la muerte. 12Por eso, alegraos oh cielos, y los que habitáis en
ellos. ¡Ay de la tierra y del mar! Porque el Diablo ha descendido a vosotros y tiene grande
ira, sabiendo que le queda poco tiempo.”
54
13
Y cuando el Dragón vio que había sido arrojado a la Tierra, persiguió a la Mujer
que había dado a luz al hijo varón. 14Pero le fueron dadas a la Mujer dos alas de gran
águila, para volar de la presencia de la Serpiente, al desierto, a su lugar donde recibe
alimento por un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo.
15
Tras la Mujer, la Serpiente echó de su boca agua como un río para que ella fuese
arrastrada por el torrente. 16Pero la tierra ayudó a la Mujer. Y la tierra abrió su boca y tragó
por completo el río que el Dragón había echado de su boca.
17
Entonces el Dragón se enfureció contra la Mujer, y se fue para hacer guerra contra
los demás descendientes de ella, quienes guardan los mandamientos de Dios y tienen el
testimonio de Yeshúa el Mesías. 18Y él se puso de pie sobre la arena del mar.
13 Y vi que subía del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas. Sobre
sus cuernos tenía diez diademas, y sobre sus cabezas había un nombre de blasfemia.
2
La Bestia que vi era semejante a un leopardo; sus pies eran como de oso, y su boca
como la boca de león. Y el Dragón le dio su poder y su trono y grande autoridad.
3
Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal se había
sanado.
Y toda la Tierra se maravilló en pos de la Bestia, 4y adoraron al Dragón porque le
había dado autoridad a la Bestia, y adoraron a la Bestia, diciendo: “¿Quién es semejante a la
Bestia, y quién puede combatir contra ella?”
5
Y a la Bestia le fue dada una boca que hablara insolencias y blasfemias, y le fue
dada autoridad para actuar por cuarenta y dos meses. 6Y abrió su boca en blasfemias contra
Dios, para blasfemar contra su Nombre y contra su tabernáculo, es decir, contra los que
tienen morada en el cielo. 7Y le fue permitido hacer guerra contra los santos y vencerlos.
También le fue dado poder sobre toda raza y pueblo y lengua y nación. 8Y le adorarán todos
los habitantes de la Tierra, cuyos nombres no están inscritos en el Libro de la Vida del
Cordero, quien fue inmolado desde la fundación del mundo. 9Si alguno tiene oído, oiga:
10
Si alguien lleva en cautividad,
es llevado en cautividad;
si alguien mata a espada,
tiene que ser muerto a espada.
13
Y hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la
tierra delante de los hombres.
14
Y engaña a los habitantes de la Tierra a causa de las señales que se le concedió
hacer en presencia de la Bestia, mandándoles a los habitantes de la Tierra hacer una imagen
en honor de la Bestia que tiene la herida de espada y que revivió.
15
También le fue permitido dar aliento a la imagen de la Bestia, para que la imagen
de la Bestia hablase e hiciese que fueran muertos todos los que no adoraran a la imagen de
la Bestia. 16Y ella hace que a todos, a pequeños y a grandes, a ricos y a pobres, a libres y a
esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente, 17y que nadie pueda
comprar ni vender, sino el que tenga la marca, es decir, el nombre de la Bestia o el número
de su nombre.
18
Aquí hay sabiduría: El que tiene inteligencia calcule el número de la Bestia,
porque es el número de un hombre, y su número es 666.
14 Y miré, y vi el Cordero de pie sobre el Monte Sión, y con él estaban los 144.000
que tenían su nombre y el Nombre de su Padre escritos en sus frentes.
2
Escuché una voz del cielo como estruendo de muchas aguas y como el sonido de
un gran trueno. Y el sonido que escuché era como de arpistas que tocan sus arpas. 3Ellos
cantan un himno nuevo delante del trono y en presencia de los cuatro seres vivientes y de
los ancianos. Nadie podía aprender el himno, sino sólo los 144.000 quienes han sido
redimidos de la Tierra. 4Estos son los que nunca se mancharon con mujeres, pues son
vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que vaya. Estos fueron
redimidos de entre los hombres, primicias para Dios y para el Cordero. 5Y en sus bocas no
se halló engaño; son sin mancha.
6
Vi a otro ángel que volaba en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para
predicarlo a los que habitan en la Tierra: A toda nación, tribu, lengua y pueblo. 7El decía a
gran voz:
15 Vi otra señal en el cielo, grande y admirable: Siete ángeles que tenían las siete
últimas plagas, con las cuales es consumada la ira de Dios.
2
Vi algo como un mar de vidrio mezclado con fuego, y a los vencedores sobre la
Bestia y su imagen y el número de su nombre. Estaban de pie sobre el mar de vidrio,
teniendo las arpas de Dios. 3Y cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico
del Cordero, diciendo:
57
16 Entonces oí una gran voz que desde el templo decía a los siete ángeles: “Id y
derramad las siete copas de la ira de Dios sobre la Tierra.”
2
Fue el primer ángel y derramó su copa sobre la Tierra. Y se produjo una llaga
dolorosa y maligna sobre los hombres que tenían la marca de la Bestia y los que adoraban
su imagen.
3
El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y se convirtió en sangre como de
muerto. Y murió todo ser viviente que había en el mar.
4
El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y se
convirtieron en sangre. 5Y oí al ángel de las aguas que decía: “Justo eres tú, que eres y que
eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. 6Porque ellos derramaron la sangre de los
santos y de los profetas. Tú también les has dado a beber sangre, pues se lo merecen.” 7Y oí
al altar decir: “Ciertamente, oh YHVH Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y
justos.”
8
El cuarto ángel derramó su copa sobre el Sol, y le fue dado quemar a los hombres
con fuego. 9 Los hombres fueron quemados con el intenso calor y blasfemaron el Nombre
del Dios que tiene autoridad sobre estas plagas, pero no se arrepintieron para darle gloria.
10
El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la Bestia, y su reino fue
convertido en tinieblas. Se mordían las lenguas de dolor 11y blasfemaron al Dios del cielo
por sus dolores y sus llagas, pero no se arrepintieron de sus obras.
12
El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates, y sus aguas se secaron
para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente. 13Y vi salir de la boca del
58
Dragón, de la boca de la Bestia y de la boca del Falso Profeta, tres espíritus impuros
semejantes a ranas. 14Pues son espíritus de demonios que hacen señales, los cuales salen a
los reyes de todo el mundo habitado para congregarlos para la batalla del gran día del Dios
Todopoderoso.
15
“Yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus vestidos para no
andar desnudo y vean su vergüenza.”
16
Y los congregó en el lugar que se llama en hebreo, Har Meguidón.
17
El séptimo ángel derramó su copa por el aire, y salió una gran voz del santuario
desde el trono, que decía: “¡Está hecho!”
18
Entonces se produjeron relámpagos, estruendos y truenos, y hubo un gran
terremoto como jamás había acontecido desde que el hombre existe sobre la Tierra. 19La
gran ciudad se dividió en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron. Y la gran
Babilonia fue recordada delante de Dios, para que se le diera de la copa del vino del furor
de su ira.
20
Toda isla huyó, y las montañas no fueron halladas más. 21Y del cielo cayó sobre
los hombres enorme granizo, como de un talento de peso. Y los hombres blasfemaron a
Dios por la plaga del granizo, porque la plaga era grande en extremo.
17 Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo
diciendo: “Ven acá, y te mostraré la condenación de la gran Prostituta que está sentada
sobre muchas aguas. 2Con ella fornicaron los reyes de la Tierra, y los que habitan en la
Tierra se embriagaron con el vino de su fornicación.”
3
Me llevó en el espíritu al desierto. Y vi una mujer sentada sobre una Bestia
escarlata llena de nombres blasfemos que tenía siete cabezas y diez cuernos.
4
La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y estaba adornada con oro, piedras
preciosas y perlas. En su mano tenía una copa de oro llena de abominaciones y de las
impurezas de su inmoralidad. 5En su frente estaba escrito un nombre, un misterio:
“Babilonia la grande, madre de las prostitutas y de las abominaciones de la Tierra.”
6
Vi a la mujer embriagada con la sangre de los santos, y con la sangre de los
mártires de Yeshúa. Al verla quedé asombrado con gran asombro. 7Y el ángel me dijo:
“¿Por qué estás asombrado? Yo te explicaré el misterio de la mujer y de la bestia que la
lleva y que tiene siete cabezas y diez cuernos. 8La Bestia que has visto era, y no es, y ha de
subir del abismo, y va a la perdición. Los habitantes de la Tierra cuyos nombres no están
inscritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo se maravillarán cuando vean a
la Bestia que era, y no es y será.
9
“Aquí está la mente que tiene sabiduría: Las siete cabezas son siete montes sobre
los cuales está sentada la mujer. 10Y son siete reyes: Cinco han caído, uno es, y otro aún no
ha venido. Y cuando venga debe quedar sólo por un corto tiempo.
11
“La Bestia que era y no es, también es el octavo, y procede de los siete y va a la
perdición.
12
“Los diez cuernos que has visto son diez reyes que todavía no han recibido reino,
pero toman autoridad por una hora como reyes junto con la Bestia. 13Ellos tienen un solo
propósito, y entregan su poder y autoridad a la Bestia. 14Ellos harán guerra contra el
59
Cordero, y el Cordero los vencerá; porque él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que
están con él son llamados elegidos y fieles.”
15
También me dijo: “Las aguas que has visto donde está sentada la Prostituta, son
pueblos y multitudes, naciones y lenguas.
16
“Los diez cuernos que has visto, y la Bestia, éstos aborrecerán a la Prostituta y la
dejarán desolada y desnuda. Comerán sus carnes y la quemarán con fuego; 17porque Dios
ha puesto en sus corazones el ejecutar su propósito, y que tengan un solo propósito, y que
entreguen su reino a la Bestia hasta que se cumplan las palabras de Dios.
18
“La mujer que has visto es la gran ciudad que tiene imperio sobre los reyes de la
Tierra.”
18 Después de estas cosas vi a otro ángel que descendía del cielo y que tenía gran
autoridad, y la tierra se iluminó con su gloria. 2Y proclamó con potente voz diciendo: “¡Ha
caído, ha caído la gran Babilonia! Se ha convertido en habitación de demonios, refugio de
todo espíritu inmundo, y refugio de toda ave inmunda y aborrecible. 3Porque todas las
naciones han bebido el vino de la furia de su fornicación. Los reyes de la Tierra han
fornicado con ella, y los comerciantes de la Tierra se han enriquecido con la potencia de su
lujosa sensualidad.”
4
Oí otra voz del cielo que decía: “¡Salid de ella, pueblo mío; para que no participéis
de sus pecados y para que no recibáis sus plagas! 5Pues sus pecados se han amontonado
hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus injusticias.
6
“Pagadle tal como ella os ha pagado, y devolvedle el doble según sus obras. En la
copa que ella preparó, preparadle el doble. 7En la medida que ella se ha glorificado y ha
vivido en la sensualidad, así dadle tormento y llanto; porque dice en su corazón: „Estoy
sentada como reina; no soy viuda, ni jamás veré llanto.‟ 8Por eso, en un solo día le
sobrevendrán las plagas; Muerte, llanto y hambre. Y será quemada con fuego; porque fuerte
es YHVH Dios quien la juzga.
9
“Cuando vean el humo de su incendio, llorarán y se lamentarán por ella los reyes
de la Tierra que han fornicado con ella y han vivido de su sensualidad. 10Estando de pie
desde lejos por temor de su tormento, dirán: „¡Ay! ¡Ay de ti, oh gran ciudad, oh Babilonia,
ciudad poderosa; porque en una sola hora vino tu juicio!‟
11
“Y los comerciantes de la tierra lloran y se lamentan por ella; porque ya nadie
compra más su mercadería: 12Mercadería de oro, plata, piedras preciosas, perlas, lino fino,
púrpura, seda, escarlata, toda madera olorosa, todo artículo de marfil, todo artículo de
madera preciosa, de cobre, de hierro, de mármol; 13canela, especias aromáticas, incienso,
mirra, perfumes, vino, aceite, harina refinada, trigo, ganado, ovejas, caballos, carros, y
cuerpos y almas de hombres.
14
“El fruto que anhela tu alma se apartó de ti. Todas las cosas exquisitas y
espléndidas se te desvanecieron, y jamás las hallarán.
15
“Los comerciantes de estos bienes que se han enriquecido de ella, estarán de pie
desde lejos por temor de su tormento, llorando y lamentando, 16y diciendo: „¡Ay! ¡Ay de la
gran ciudad vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, adornada de oro, piedras
preciosas y perlas! 17Porque en una hora ha sido asolada tanta riqueza.‟
60
“Y todo piloto, todo el que navega de lugar en lugar, los marineros y cuantos
trabajan en el mar se pusieron de pie desde lejos. 18Y viendo el humo de su incendio dan
voces diciendo: „¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?‟ 19Echaron polvo sobre sus
cabezas, y llorando y lamentando gritaban diciendo: „¡Ay! ¡Ay de la gran ciudad!‟
En ella todos los que tenían barcos en el mar se enriquecieron de la opulencia de
ella. Porque en una sola hora ha sido asolada.‟
20
“¡Alégrate sobre ella, oh cielo, y vosotros santos, y apóstoles y profetas; porque
Dios ha juzgado vuestra causa contra ella!”
21
Y un ángel poderoso tomó una piedra como una gran piedra de molino, y la arrojó
al mar diciendo: “Con semejante violencia será derribada Babilonia, la gran ciudad, y
nunca jamás será hallada. 22Nunca más será oído en ti el tañido de arpistas, de músicos, de
flautistas o de trompetistas. Nunca más se hallará en ti ningún artesano de cualquier oficio.
Y el ruido de los molinos nunca más se oirá en ti. 23La luz de la antorcha nunca más
alumbrará en ti. Y la voz del novio y de la novia nunca más se oirá en ti; porque tus
comerciantes eran los magnates de la Tierra, y porque todas las naciones fueron engañadas
por tus hechicerías. 24Y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos y de
todos los que han sido muertos en la Tierra.
Himnos de victoria
19 Después de estas cosas escuché como la gran voz de una enorme multitud en el
cielo, que decía:
¡Aleluya!
La salvación, la gloria y el poder
pertenecen a nuestro Dios.
2
Porque tus juicios son verdaderos y justos.
Pues él ha juzgado a la gran Prostituta
que corrompió la Tierra con su inmoralidad
y ha vengado la sangre de sus siervos
de la mano de ella.
3
Y por segunda vez dijeron: “¡Aleluya!”. Y el humo de ella subió por los siglos de
los siglos.
4
Y se postraron los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes, y adoraron a
Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: “¡Amén! ¡Aleluya!”
5
Entonces salió del trono una voz que decía:
¡Aleluya!
Porque reina el Señor
nuestro Dios Todopoderoso.
7
Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria
porque han llegado las bodas del Cordero,
y su novia se ha preparado.
8
Y a ella se le ha concedido
que se vista de lino fino
resplandeciente y limpio.
con que había engañado a los que recibieron la marca de la Bestia y adoraron su imagen.
Ambos fueron lanzados vivos al lago de fuego que arde con azufre.
21
Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que estaba
sentado sobre el caballo. Y todas las aves se hartaron de la carne de ellos.
20 Vi a un ángel que descendía del cielo y que tenía en su mano la llave del abismo
y una gran cadena. 2El prendió al Dragón, aquella serpiente antigua que es el diablo y
Satanás, y le ató por mil años. 3Lo arrojó al abismo y lo cerró, y lo selló sobre él para que
no engañase más a las naciones, hasta que se cumpliesen los mil años. Después de esto, es
necesario que sea desatado por un poco de tiempo.
4
Y vi tronos; y se sentaron sobre ellos, y se les concedió hacer juicio. Y vi las almas
de los degollados por causa del testimonio de Yeshúa y por la palabra de Dios. Ellos no
habían adorado a la Bestia ni a su imagen, ni tampoco recibieron su marca en sus frentes ni
en sus manos. Ellos volvieron a vivir y reinaron con el Mesías por mil años. 5Pero los
demás muertos no volvieron a vivir, sino hasta que se cumplieran los mil años.
Esta es la primera resurrección. 6Bienaventurado y santo el que tiene parte en la
primera resurrección. Sobre éstos la segunda muerte no tiene ningún poder; sino que serán
sacerdotes de Dios y del Mesías, y reinarán con él por los mil años.
14
Y la Muerte y el Sheol fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte
segunda, el lago de fuego. 15Y el que no fue hallado inscrito en el libro de la vida fue
lanzado al lago de fuego.
21 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra
pasaron, y el mar ya no existe más. 2Y yo vi la Santa Ciudad, la nueva Jerusalem que
descendía del cielo de parte de Dios, preparada como una novia adornada para su esposo.
3
Oí una gran voz que provenía del trono, diciendo: “He aquí, el tabernáculo de Dios
está con los hombres, y él habitará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará
con ellos como su Dios. 4Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. No habrá más
muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor; porque las primeras cosas ya pasaron.”
5
El que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas.” Y dijo:
“Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.”
6
Me dijo también: “¡Está hecho! Yo soy el Alef y el Tav, el principio y el fin. Al
que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente de agua de vida. 7El que venza heredará
estas cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo. 8Pero para los cobardes e incrédulos, para
los abominables y homicidas, para los fornicarios y hechiceros, para los idólatras y todos
los mentirosos, su herencia será el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte
segunda.”
La Nueva Jerusalem
9
Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas
plagas, y habló conmigo diciendo: “Ven acá, Yo te mostraré la desposada, la flamante
esposa del Cordero.”
10
Me llevó en el espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la santa ciudad de
Jerusalem, que descendía del cielo de parte de Dios. 11Tenía la gloria de Dios, y su
resplandor era semejante a la piedra más preciosa, como piedra de jaspe, resplandeciente
como cristal.
12
Tenía un muro grande y alto. Tenía doce puertas, y junto a las puertas había doce
ángeles y nombres inscritos que son los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel.
13
Tres puertas daban al oriente; tres puertas al norte; tres puertas al sur, y tres puertas al
occidente.
14
El muro de la ciudad tenía doce fundamentos, y sobre ellos los doce nombres de
los apóstoles del Cordero.
15
El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus
puertas y su muro.
16
La ciudad está dispuesta en forma cuadrangular. Su largo es igual a su ancho. El
midió la ciudad con la caña, y tenía 12.000 estadios. El largo, el ancho y el alto son iguales.
17
Midió su muro, 144 codos según medida de hombre, que es la del ángel.
18
El material del muro era jaspe, y la ciudad era de oro puro semejante al vidrio
19
limpio. Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa.
64
hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo el que ama y practica la
mentira.