Una memoria como texto no literario es un tipo de documento que narra experiencias,
reflexiones o hechos significativos de la vida de una persona, pero no está escrita
con fines artísticos o ficcionales. Sus características principales incluyen:
1. Enfoque en hechos reales: Las memorias se basan en hechos y vivencias
reales, aunque pueden incluir interpretaciones personales.
2. Subjetividad: Reflejan la perspectiva, emociones y opiniones del autor sobre
los eventos narrados.
3. Propósito comunicativo: Buscan informar, documentar o transmitir un
mensaje, como dejar un registro histórico, compartir una experiencia
educativa o inspirar a otros.
4. Estilo narrativo sencillo: Utilizan un lenguaje claro y accesible, evitando
adornos literarios innecesarios.
5. Cronología: Generalmente presentan los eventos de forma cronológica,
aunque pueden incluir saltos temporales para resaltar ciertos momentos.
6. Carácter personal: Están escritas en primera persona, destacando la conexión
directa del autor con los eventos narrados.
7. Finalidad específica: Pueden estar destinadas a un público específico, como
una empresa, institución o grupo, para reflexionar sobre una experiencia o
proyecto.
8. Contenido reflexivo: Incluyen análisis o lecciones aprendidas basadas en los
eventos descritos.
Este tipo de texto es frecuentemente usado en ámbitos educativos, laborales o
sociales para documentar procesos, aprendizajes y logros.
Memoria: Reflexión sobre un Viaje de Aprendizaje
A lo largo de los años, mi memoria ha guardado no solo hechos concretos, sino también las
emociones, los pensamientos y las lecciones que he aprendido en el camino. Hay
momentos que permanecen con nosotros, como si estuvieran grabados a fuego, mientras
que otros se desvanecen con el tiempo. Sin embargo, cada uno de esos recuerdos juega un
papel importante en mi crecimiento personal.
Recuerdo claramente mi primer viaje al extranjero, una experiencia que cambió mi
perspectiva del mundo. Llegué a un lugar que no conocía, con una cultura diferente, nuevos
sonidos, colores y aromas. Los primeros días fueron de confusión, de tratar de adaptarme a
todo lo nuevo. Sin embargo, con el paso de los días, los momentos de incomodidad fueron
dando paso a la fascinación. Aprendí a comunicarme de maneras que no me eran
familiares, y esa experiencia me enseñó la importancia de la flexibilidad y la apertura
mental.
Una de las lecciones más importantes de ese viaje fue darme cuenta de cómo la memoria
colectiva de un lugar impacta a sus habitantes. Las historias que se transmiten de
generación en generación, las tradiciones que forman la identidad de un pueblo, son algo
que se siente en el aire, algo que uno puede entender incluso sin palabras. Fue en ese
momento cuando comencé a reflexionar sobre cómo nuestras memorias individuales se
entrelazan con las memorias de otros, creando una historia compartida.
Hoy en día, al pensar en ese viaje, no solo recuerdo los lugares que visité o las personas
que conocí, sino que también siento la transformación interna que experimenté. La memoria
no es solo un archivo de hechos, sino una construcción constante de quiénes somos, cómo
hemos cambiado y cómo nos relacionamos con el mundo. Es un proceso dinámico, a veces
borroso, otras veces claro como el agua.
1. Identificar las emociones y pensamientos clave: Subrayar las emociones que el
autor experimenta en su viaje y cómo estas se relacionan con la memoria.
2. Análisis de la estructura: Observar cómo el texto se organiza (de lo personal a lo
social, de lo específico a lo general) por párrafos.
3. Reflexión personal: Pedir a los estudiantes que escriban un breve texto sobre un
momento significativo en sus vidas y cómo lo recuerdan.
4. Busca ejemplos de memorias como texto no literario.
5. ¿Qué características cumplen las memorias como textos no literarios?