Sexología:
El término sexualidad es uno de los que casi todos consideramos que
conocemos, o que tenemos una idea de él, pero que no siempre somos
capaces de definir; y es Que la palabra sexualidad es de las que incorporamos
a nuestro vocabulario envuelta en un manto de mitos, temores, signos de
interrogación y expectativas. Sin embargo, cualquier profesional o especialista
cuyo trabajo esté vinculado con la salud del ser humano, debe tener claro los
aspectos fundamentales que definan o se aproximen a una definición de la
sexualidad humana.
Han sido varios los estudiosos que desde sus disciplinas científicas y las
respectivas posiciones filosóficas que los sustentan médicos, psicólogos,
pedagogos y biólogos han propuesto conceptos que intentan definir la
sexualidad humana.
Si nos remontamos al psicoanálisis, Sigmud Freud en su obra La moral sexual
cultural y la nerviosidad moderna, escrita en 1208, decía que “lo sexual no
puede reducirse a lo genital y aunque es en parte endógeno y genético, no
constituye un dispositivo ya establecido previamente; se va estableciendo a lo
largo de la historia individual, cambiando de aparatos y fines (zonas erógenas),
recibiendo una influencia exógena del universo fantástico de los padres la
educación-interacción con los padres-fantasías conscientes e inconscientes: en
Psicoanálisis se le encuentra en forma de deseos”.
El sexólogo Lázaro Sirlin en su Diccionario Sexológico expresa: “sexualidad es
todo aquello que trata de las diferencias de los sexos”.
Por su parte, el médico sexólogo uruguayo Flores Colombino considera Que la
“sexualidad es un sistema de conductas o comportamientos de fuente
instintiva e intelectiva, con una finalidad reproductiva (función reproductiva) y
placentera (función erótica), al servicio de la comunicación y la trascendencia,
que se descarga en un objeto sexual a través del coito o sus sustitutos y
condicionado en su expresión por las pautas culturales y morales de cada
época y lugar”.
Pudiéramos seguir ofreciendo conceptos dados por estudiosos, quienes desde
sus concepciones científicas han brindado sus definiciones acerca de la
sexualidad humana y que constituyeron en sus momentos importantes e
interesantes aportes.
Para nosotros es imprescindible, antes de ofrecer una definición sobre lo que
entendemos por sexualidad, tener claro que cuando hablamos de sexualidad
humana nos referimos a un hecho humano, es decir, inherente a una persona
con características biológicas, psicológicas y socioculturales, con una historia
de vida personal, familiar, social y con un desarrollo específico de su
personalidad. Por ello coincidimos con la profesora Anameli Monroy (México)
cuando dice que la sexualidad humana “son características biológicas,
psicológicas y socioculturales que nos permiten comprender al mundo y vivirlo
a través de nuestro ser como hombres y mujeres. Es una parte de nuestra
personalidad e identidad y una de las necesidades humanas que se expresa a
través del cuerpo; es elemento básico de la femineidad o masculinidad, de la
autoimagen, de la autoconciencia, del desarrollo personal. Estimula las
necesidades de establecer relaciones interpersonales significativas con otros”.
Veamos cómo podemos desglosar este concepto, teniendo en cuenta las
dimensiones fundamentales que señala (biológica y sociocultural):
A la base biológica de la sexualidad se le denomina sexo biológico que es el
conjunto de características anatómicas y fisiológicas que nos diferencian a los
seres humanos en femeninos y masculinos. El sexo biológico incluye el sexo
cromosómico, el sexo gonadal y el sexo genital. El sexo cromosómico es el
relativo a la unión del óvulo y el espermatozoide, pues como sabemos, al
unirse el óvulo con el espermatozoide cada uno aporta un cromosoma sexual.
El óvulo siempre tiene un cromosoma X, mientras que el espermatozoide
puede aportar un cromosoma X o un cromosoma Y. De la combinación de estos
cromosomas pueden resultar las fórmulas XX o XY, correspondientes como ya
dijimos al sexo cromosómico femenino y masculino respectivamente.
En la posterior evolución del desarrollo intrauterino, entre las 6ta. y 8va.
semanas de gestación va a determinarse el sexo gonadal y hormonal con la
diferenciación de las gónadas a testículo o a ovarios. Después de este proceso,
se produce la atrofia de los conductos de Wolff o de Müller y se forman el pene
y el escroto, con lo que queda establecido el sexo genital.
La dimensión biológica de la sexualidad no solo controla en gran medida el
desarrollo sexual desde la concepción hasta el nacimiento, sino también
nuestra aptitud para procrear después de la pubertad, así como el deseo
sexual. Por otra parte, la excitación sexual, cualquiera que sea el estímulo,
produce una serie de efectos biológicos concretos: aceleración del pulso y el
ritmo cardíaco, respuesta de los órganos sexuales, etc.
De manera que podemos decir que nuestro cuerpo es sexuado: los
cromosomas son sexuados, los órganos genitales internos y externos, el
cerebro y la figura corporal.
Una vez Que nace el ser humano con sus órganos genitales diferenciados, se le
da un sexo de asignación: niño o niña hombre o mujer, le asignamos nombre,
tipo de ropitas, juguetes, etc. antes de Que el niño o la niña tomen conciencia
de su identidad sexual. El nacer niño o niña establece cuáles son las
expectativas de la familia y la sociedad en relación con el futuro rol sexual del
recién nacido, de forma tal que se va estableciendo el sexo social: toda una
serie de estímulos ambientales e influencias educativas Que irán moldeando su
conducta hacia un comportamiento de tipo femenino o masculino,
determinando poco a poco el sexo psicológico sentirse hombre o mujer y su
expresión social, es decir actuar como ello.
Algunos educadores como el profesor Félix López afirman que hacia la edad de
los 2 o 3 años, los niños toman conciencia de su identidad sexual
autoclasificarse como niño o niña y simultáneamente comienzan un proceso de
aprendizaje e interiorización de las funciones que la sociedad considera propias
del niño o la niña rol de género.
Así entendemos Que la identidad sexual pasa por el aspecto psicológico
sentirse hombre o mujer y es manifestado externamente a través del rol de
género comportamiento y funciones propias de uno u otro sexo.
Debemos decir además Que las diferentes culturas y sociedades asignan
actividades y formas de comportamientos específicos a los hombres y las
mujeres, por lo Que la sexualidad humana debido a su dimensión social y de
asignación tiene un importante componente cultural. En otras palabras, no es
lo mismo ser hombre o mujer, en el Medio Oriente, en el Occidente, en Asia, en
Europa, etc.
Llegado a este punto podemos expresar Que somos hombres o mujeres no solo
porque tengamos genitales masculinos, o cuerpos femeninos o masculinos,
sino porque, además, nacemos en una sociedad Que nos transmite formas de
comportamientos específicos según nuestro sexo biológico y de acuerdo con la
cultura a Que pertenezcamos, lo Que va nutriendo nuestra psiquis para
sentirnos hombres o mujeres; de esta forma vamos formando nuestra
identidad sexual.