República Bolivariana de Venezuela
Universidad Centroccidental ´´Lisandro Alvarado´´
Decanato de Ciencias de la Salud ´´Dr. Pablo Acosta Ortíz´´
Departamento de Medicina Preventiva y Social
Sección de Microbiología
Microbiología Médica I
Respuesta Inmunológica
Adaptativa Humoral
y reacciones perjudiciales
Semestre: 5to del
Programa de Medicina.
Docente:
Dra. Isabel Álvarez de Mora.
Integrantes:
Arraiz, Ma. Fabiana V-28.466.799
Baptista, Jesús V-27.776.312
Cáceres, Ana V-29.535.808
Giménez, Enri V-30.072.164
Meléndez, Ma. Daniela V-28.220.877
Barquisimeto, junio de 2024
Respuesta Inmunológica Adaptativa Humoral y reacciones perjudiciales
La inmunidad humoral está mediada por anticuerpos secretados que producen las células de la línea del linfocito
B, y que se unen a los antígenos de bacterias, virus y otros microbios extracelulares para neutralizarlos y
eliminarlos. La respuesta adaptativa humoral es específica para diferentes moléculas, posee memoria frente a los
antígenos y diversidad para reaccionar a una gran variedad de antígenos.
1. Fases de la Respuesta Adaptativa humoral.
a. Fase de reconocimiento.
El antígeno se une a la IgM y la IgD de la membrana en los linfocitos B vírgenes maduros y activa estas células.
La fase de reconocimiento tiene dos funciones en la activación de las células B. En primer lugar, emite señales
al interior de la célula cuando el antígeno está unido para así inducir una expansión clonal. En segundo lugar, el
receptor de antígeno de célula B suministra el antígeno unido a sitios intracelulares, donde puede ser degradado
para generar péptidos que se regresan a la superficie de célula B unidos a moléculas del MHC de clase II.. Estos
complejos MHC de clase II son reconocidos por células T auxiliares específicas de antígeno que ya se han
diferenciado en respuesta al mismo agente patógeno.
b. Fase de activación: Proliferación y diferenciación del linfocito B.
La activación tanto por el reconocimiento, como por estímulos de citoquinas producidas por células T efectoras,
lleva a la proliferación de las células B específicas frente al antígeno y a su diferenciación, lo que genera
linfocitos B memoria y células plasmáticas secretoras de anticuerpos.
Algunos linfocitos B activados comienzan a producir anticuerpos diferentes a la IgM y la IgD; este proceso se
llama cambio de isotipo (clase) de cadena pesada.
A medida que se desarrolla la respuesta inmunitaria humoral, los linfocitos B activados que producen
anticuerpos que se unen a los antígenos con una afinidad cada vez mayor. Este proceso se llama maduración de
la afinidad.
1.1. Linfocitos T CD4+ efectores.
Participan indirectamente en la defensa del anfitrión secretando citocinas para activar a los linfocitos B a
producir anticuerpos con elevada afinidad contra los microbios extracelulares y promoviendo el desarrollo de
CTL (linfocitos T citotóxicos) completamente funcionales que combatan contra microbios intracelulares, como
los virus.
1.1.1 Subpoblación: Th2.
Los linfocitos T CD4+ vírgenes se diferencian en distintos subgrupos: Th1, Th2 y Th17, en dependencia de las
citoquinas que se presentan en las primeras fases de la respuesta inmunitaria.
La diferenciación del grupo Th2 la estimula la citocina IL-4 producida por mastocitos y eosinófilos, y ocurre en
respuesta a los helmintos y los alérgenos. Los linfocitos Th2 estimulan reacciones mediadas por la IgE y el
eosinófilo que sirven para erradicar infecciones helmínticas. Los helmintos son demasiado grandes para ser
fagocitados por los neutrófilos y los macrófagos, y pueden ser más resistentes a las actividades microbicidas de
estos fagocitos que la mayoría de las bacterias y virus. Por tanto, son necesarios mecanismos especiales para la
defensa contra las infecciones helmínticas.
1.1.2 Citocinas producidas por los linfocitos Th2.
Las funciones de los linfocitos Th2 están mediadas por la IL-4, que induce respuestas de anticuerpos IgE; la IL-
5, que activa a los eosinófilos; y la IL-13, que ejerce diversas acciones.
IL-4
● Producción de anticuerpos IgE.
● Desarrollo de linfocitos Th2 a partir de linfocitos T CD4+ vírgenes.
● Contribuye a una forma alternativa de activación del macrófago.
● Estimula el peristaltismo en el tubo digestivo, y aumenta la secreción de moco en las células epiteliales
de la vía respiratoria y del intestino.
IL-13
● Tiene una estructura y función similares a la IL-4. Desempeña una función clave en la defensa contra
los helmintos y en las enfermedades alérgicas.
● Inducción de una activación alternativa del macrófago.
● Estimula la producción de moco por las células epiteliales de la vía respiratoria, un componente
importante de reacciones alérgicas.
IL-5
● Estimular el crecimiento y diferenciación de los eosinófilos.
● Activador de eosinófilos maduros para neutralización de helmintos
2. Respuesta inmunitaria adaptativa humoral primaria y secundaria.
Hay características que, aunque son características generales de la respuesta inmunológica adaptativa, son de
importancia mencionar y mantener al tanto para fines del entendimiento de la Inmunidad Humoral.
a) Memoria: La exposición del sistema inmunitario a un antígeno extraño favorece su capacidad
para responder de nuevo a ese mismo antígeno. Las respuestas a esta segunda exposición y a
las exposiciones sucesivas, llamadas respuestas inmunitarias secundarias, suelen ser más
rápidas y amplias que la primera respuesta inmunitaria a ese antígeno, y a menudo son
cualitativamente diferentes.
La memoria inmunitaria se debe a que con cada exposición a un antígeno, se generan células de
memoria específicas para el antígeno, qué:
- Son de larga vida.
- Son más numerosas que los linfocitos T o B vírgenes específicos frente al antígeno que habían
antes de la exposición al antígeno.
b) Expansión clonal: los linfocitos específicos para un antígeno, experimentan una expansión
clonal cuando se exponen a ese antígeno.
«Expansión clonal» se refiere a un aumento en la densidad numérica de células que expresan
receptores frente a un mismo antígeno. Esta expansión clonal de linfocitos para un determinado
antígeno le es favorable a la inmunidad adaptativa porque le permite seguir el ritmo de proliferación de
microorganismos infecciosos.
c) Contención y homeostasis: la homeostasis cuando se habla del sistema inmune es el estado
basal que este cursa cuando no está en proceso ninguna infección, condiciones normales.
La contención se refiere a que todas las respuestas inmunitarias declinan con el paso del tiempo. Ocurre
porque las reacciones desencadenadas por los antígenos tienen como objetivo eliminarlos, cuando lo
eliminan se suprime el estímulo inicial que activó a los linfocitos, que era el antígeno.
Luego de un proceso infeccioso:
- Desde el punto de vista de la inmunidad humoral, quedan Anticuerpos y linfocitos B de memoria.
- Desde el punto de vista de la inmunidad celular, quedan los linfocitos T de memoria.
Respuesta frente a antígenos proteínicos:
Las respuestas de anticuerpos frente a los antígenos proteínicos requiere que el antígeno sea reconocido de
forma específica e interiorizado por los linfocitos B, y que un fragmento peptídico de la proteína interiorizada se
presente a los linfocitos T CD4+ cooperadores que después activan estos linfocitos B.
Las respuestas primarias y secundarias de anticuerpos frente a los antígenos proteínicos difieren de forma
cualitativa y cuantitativa. Las respuestas primarias se deben a la activación de linfocitos B vírgenes no
estimulados antes, mientras que las respuestas secundarias se deben a la estimulación de linfocitos B memoria
que se formaron a partir de la expansión clonal del primer encuentro.
Se desencadena una respuesta inmunitaria secundaria cuando el mismo antígeno estimula a estos linfocitos B
memoria, lo que lleva a una proliferación y diferenciación más rápidas y a la producción de mayores cantidades
de anticuerpos específicos.
Por tanto, la respuesta secundaria se desarrolla con mayor rapidez que la respuesta primaria, y se producen
mayores cantidades de anticuerpos en la respuesta secundaria, pero ¿por qué ocurre esto?
Parte de la progenie de linfocitos B activados son células plasmáticas secretoras de anticuerpos de vida larga,
que continúan produciendo anticuerpos durante meses o años, y otras son células memoria de vida larga.
➔ Las células plasmáticas o sus precursores migran desde los centros germinales en los órganos
linfáticos periféricos, donde se producen, hasta la médula ósea, donde pueden vivir durante muchos
años. Estas células plasmáticas de vida larga secretan anticuerpos que proporcionan una protección
inmediata.
➔ Parte de la progenie de los linfocitos B activados con la ayuda de T puede diferenciarse en Linfocitos
B de memoria, que montan respuestas rápidas ante posteriores encuentros con el antígeno.
La importancia de esto último, es que es el principio que sustenta el funcionamiento de eventos como la
inmunización con vacunas, donde se busca que queden un repertorio de Anticuerpos y Linfocitos B de memoria
sensibilizados contra un antígeno determinado.
Participación del Linfocito T CD4+ (helper) en el cambio de isotipo:
A. Previo encuentro antigénico, los Linfocitos B vírgenes cuentan con moléculas de Ig M en su mayoría
que están adosadas a su membrana (BCR). Ellos residen en los órganos linfáticos secundarios como los
Ganglios Linfáticos y circulan por ellos en búsqueda de antígenos.
B. Generalmente y en la mayoría de los casos, los antígenos llegan al Ganglio Linfático por los vasos
linfáticos aferentes.
C. El antígeno que se presentó a los linfocitos B del Ganglio Linfático, está generalmente en su estructura
tridimensional original intacta y no ha sido procesado por las células presentadoras de antígenos.
D. Aquí ocurre un punto diferencial relacionado con la naturaleza bioquímica del antígeno: para ambos
casos el antígeno se une al BCR, pero la diferencia está en que para antígenos proteínicos hay
endocitosis del receptor y procesamiento para obtener el epítopo y para antígenos multivalentes
(polisacáridos, lipídicos) se induce una señal de expansión clonal inmediata.
E. El epítopo obtenido de los antígenos proteínicos es expuesto en el CMH - II del Linfocito B virgen que
tuvo contacto con el antígeno y es presentado a los Linfocitos T CD4+, básicamente hay la unión CMH
- II - epítopo - TCR.
F. Se activa el Linfocito T CD4 + y expresa el ligando trimérico transmembrana CD40L cuyo receptor el
CD40 está en la membrana del Linfocito B.
G. La unión CD40L (ligando) - CD40 (receptor) desencadena la formación de una cascada de señalización
donde se activan los factores de transcripción: Nf - kB y AP1. ¿Cuáles serán los genes diana de estos
factores de transcripción?
- Expresión de genes inductores del ciclo celular: ayudará a la proliferación de linfocitos B en la
expansión clonal.
- Expresión de genes que aumenten la producción de inmunoglobulinas.
- Expresión de genes que originarán el cambio de isotipo (variación en las cadenas pesadas de las
inmunoglobulinas): En la respuesta a la unión del CD40 a su ligando y a las citocinas, parte de la
progenie de linfocitos B activados que expresan IgM e IgD, sufren el proceso de cambio de isotipo
(clase) de cadena pesada, que lleva a la producción de anticuerpos con cadenas pesadas de diferentes
clases y es la razón de por qué puede haber el cambio de Linfocitos B productores de Ig M en la
respuesta temprana, a Linfocitos B productores de Ig G o Ig A en etapas posteriores.
Por ejemplo: la respuesta a muchos virus y bacterias implica la producción de anticuerpos IgG, que bloquean la
entrada de los microbios en las células del anfitrión y también promueven la fagocitosis en los macrófagos.
3. Funciones efectoras de anticuerpos.
1. Neutralización
Una de las funciones de los anticuerpos, como IgG o IgA, contra antígenos corresponde a que son capaces
de inhibir o «neutralizar» la infecciosidad de estos, bloqueando su unión a receptores celulares. El proceso
de neutralización se basa en que los anticuerpos, se unen al agente infeccioso e interfieren con su capacidad
de interactuar con los receptores de la célula diana, provocando un efecto estérico, y así impiden provocar
daños y enfermedades.
En este fenómeno, se puede observar que los anticuerpos impiden la unión de los microbios a las células y
así bloquean su capacidad de infectar a las células del anfitrión. También, los anticuerpos bloquean la unión
de las toxinas a las células y así inhiben los efectos patológicos de las toxinas, ejemplo, la toxina del tétanos
o la toxina diftérica.
2. Opsonización:
Corresponde a un proceso donde los anticuerpos envuelven a los microorganismos (bacterias, virus, etc) y
promueven su fagocitosis al unirse a los receptores para el Fc situados en los fagocitos (macrófagos, neutrófilos
o polimorfonucleares).
Las sustancias que realizan esta función se conocen como Opsoninas, las cuales se unen a las superficies del
antígeno. Entre las opsoninas se pueden nombrar: anticuerpos como inmunoglobulina IgG y componentes del
sistema de complemento como C3b.
a. Opsonización mediada por anticuerpos:
Los anticuerpos como IgG (en especial IgG1 o IgG3) pueden actuar como opsoninas, que promueven la
fagocitosis. Estos anticuerpos opsonizadores se unen al antígeno gracias a sus sitios fijadores en la región Fab
para formar el complejo Ag-Ac. Una vez formado el complejo, el anticuerpo puede ser identificado por
fagocitos, porque estos últimos poseen receptores Fc en su superficie capaces de identificar y fijar la porción Fc
de los anticuerpos y se activa el proceso de fagocitosis
b. Opsonización mediada por proteínas del sistema de complemento:
La activación del complemento lleva a la generación del C3b, iC3b o C4b, los cuales son componentes que
actúan como opsoninas, cubren al antígeno y se unen específicamente a receptores situados en los macrofagos o
neutrofilos, promoviendo la fagocitosis del antígeno.
3. Sistema de Complemento:
El sistema del complemento es uno de los principales mecanismos efectores de la inmunidad humoral
adaptativa. Consta de un conjunto de proteínas plasmáticas sintetizadas en el hígado que son normalmente
inactivas (zimógenos) y están ampliamente distribuidos en los líquidos y tejidos del cuerpo. Las proteínas
plasmáticas inactivas se designan mediante letra C seguida por un número: C1,C2,C3,C4,C5,C6,C7,C8 y C9.
La activación del complemento implica un sistema en cascada, es decir, se altera una enzima precursora inactiva
(zimógeno), para convertirse en una proteasa activa que escinde, la cual va a activar a la siguiente proteína del
complemento en la cascada. Al ser activadas van a generar dos fragmentos: el fragmento de mayor tamaño se
designa como b, y el de menor tamaño como a; Por ejemplo: C3 se divide en dos fragmentos C3a y C3b con
funciones diferentes.
El sistema de complemento se activa por 3 vías e inician por el reconocimiento de moléculas en la superficie
antigénica. Estas 3 formas son distintas: Vía Clásica, Alternativa o de las Lectinas. Sin embargo, la Vía Clásica
es el mecanismo importante para la activación del sistema de complemento en la inmunidad humoral adaptativa.
La vía clásica necesita de un complejo antígeno-anticuerpo para su activación. En resumen, C1 es la primera
proteína del complemento, que al activarse escinde a las siguientes proteínas en la cascada: C4 y luego C2. Se
forma la C3-Convertasa de la vía clásica, el cual escinde el C3 en dos fragmentos: C3a y C3b. Luego de esto,
C3b se une a otra C3- convertasa y forman C5-convertasa de la vía clásica; que escinde C5, lo que genera un
péptido secretado (C5a) y un fragmento de mayor tamaño (C5b) que permanece unido a la pared microbiana.
El C5b inicia la formación de un complejo de las proteínas del complemento C6, C7, C8 y C9, que se ensamblan
y forman un poro de membrana, llamado complejo de ataque de la membrana (MAC, del inglés membrane
attack complex), que causa la lisis de las células en que se activa el complemento.
4. Ejemplos de microorganismos eliminados por esta vía
Bacterias: la respuesta de los anticuerpos contra las bacterias extracelulares se dirigen contra antígenos de la
pared celular y toxinas secretadas y asociadas a células, que pueden ser polisacáridos o proteínas; bloquean la
infección mediante activación de sistema de complemento. Por ejemplo, los anticuerpos pueden ayudar a
eliminar bacterias como Streptococcus pneumoniae y Staphylococcus aureus.
Virus: Los anticuerpos pueden neutralizar la capacidad de los virus para infectar las células huésped, además
favorecen la activación del sistema de complemento, que opsoniza y promueve la fagocitosis del virus. Por
ejemplo, pueden bloquear la entrada de virus de la influenza y virus del herpes simple (VHS)
Hongos: Los hongos poseen en su estructura unas moléculas denominadas lectinas, las cuales activan
directamente al sistema del complemento, convirtiéndolos en blanco para la destrucción mediada por este
mecanismo. Por ejemplo: Aspergillus fumigatus y Fusarium solani.
5. Mecanismos de evasión utilizados por estos
Mecanismos de evasión de bacterias extracelulares
1. Variación Antigénica: Este mecanismo consiste en la variación de antígenos de superficie. Algunos de los
antígenos de la superficie de las bacterias, como la Neisseria gonorrohoeae y Escherichia coli, se encuentran en
sus vellosidades. El antígeno principal de las vellosidades es una proteína denominada pilina. Este proceso
permite que recombine sus genes y altere los determinantes antigénicos (específicamente en la proteína pilina
IV).
2. Variación de fase: La variación de fase es similar a la variación antigénica, pero en lugar de cambios a nivel
genético que alteran la composición de las moléculas, estos cambios genéticos dan como resultado la activación
o desactivación de un gen. La variación de fase surge con mayor frecuencia de un cambio de marco en el gen
expresado. La proteína Opa, proteínas de Neisseria gonorrhoeae, tiene como función la adherencia a las células
hospedera, se basan estrictamente en la variación de fase.
3. Ataque contra los anticuerpos: Mediante el uso de enzimas proteasas de IgA [Link]: Neisseria
meningitidis y Streptococcus pneumoniae. Estas enzimas descomponen las proteínas en proteínas más pequeñas
o unidades proteicas más pequeñas, como péptidos o aminoácidos.
4. Evasión de la fagocitosis: las bacterias eluden la respuesta inmunológica mediante la proteína A, que se une
a la región Fc de las inmunoglobulinas, inhibiendo sus funciones. Ejemplo: Staphylococcus aureus.
Mecanismos de evasión de virus
1. Variación antigénica: los virus pueden modificar sus antígenos y dejan de ser así objetivo de las respuestas
inmunitarias. Como por ejemplo, el virus de la influenza. Los antígenos afectados son mayormente
glucoproteínas de superficie que son reconocidas por anticuerpos, aunque los epítopos de los linfocitos T
también pueden experimentar variación.
Mecanismos de evasión de hongos
1. Cambio de conformación: Algunos hongos presentan dimorfismo (cambio de forma micelial a forma
levaduriforme), desvían la respuesta inmune de los linfocitos Th1 pro inflamatorios (que son esenciales para la
protección frente a la infección fúngica) a la respuesta de los linfocitos Th2 anti–inflamatorias como IL-4, IL-5
e IL-10, que clásicamente se ha relacionado con una respuesta inadecuada del huésped frente a la infección.
Ejemplo: Blastomyces dermatidis y Candida albicans
2. Hongos como el Aspergillus fumigatus, producen proteasas que degradan las inmunoglobulinas.
3. Variaciones antigénicas pueden facilitar el escape de los hongos de la inmunidad mediada por anticuerpos.
Ejemplo Fusarium solani tiene el antígeno sérico de galactomanano que puede facilitar la evasión al ser
modificado.
6. Causas de fallas de los mecanismos de defensa:
Reacciones de hipersensibilidad. Ejemplos de cada tipo:
1) Hipersensibilidad: Excesiva o inadecuada respuesta inmunitaria frente a antígenos ambientales,
habitualmente no patógenos, que causan inflamación tisular y mal funcionamiento orgánico.
En estos casos, una vez que se produce la sensibilización, el individuo permanece asintomático, hasta que se
produzca una nueva exposición al alérgeno contra el que se sensibilizó; desde ese momento, la reacción del
alérgeno con el anticuerpo específico o linfocito T efector provocará una respuesta inflamatoria anormal, que
desencadena en los síntomas y signos de una reacción alérgica.
Este tipo de respuestas se clasifican en cuatro tipos:
● Tipo I: También conocida como hipersensibilidad inmediata mediada por la IgE, que presenta
mecanismos efectores relacionados con la degranulación de células como los mastocitos.
- Fase temprana (una y dos horas) se produce por la liberación de diversas sustancias vasoactivas
almacenadas en los gránulos de los mastocitos como histamina.
- Fase tardía (dos y cuatro horas) después de la exposición al alérgeno y se caracteriza por la
acumulación de células inflamatorias, eosinófilos, por ejemplo.
Por ejemplo, Rinitis alérgica, Asma y Anafilaxia general.
● Tipo II: Mediados por IgG o IgM,, estos se unen a antígenos localizados en la superficie de las células
y tercian su destrucción o alteración funcional. Estos anticuerpos pueden mediar la destrucción de las
células a través de la activación de la vía clásica del complemento o por medio de células citotóxicas
que tienen receptores para la fracción Fc de la IgG que está unida a la célula blanco (citotoxicidad
celular dependiente de anticuerpos).
Por ejemplo, la alergia a fármacos como la penicilina, reacciones transfusionales y la urticaria crónica.
● Tipo III: Se generan anticuerpos tipo IgM o IgG frente a antígenos solubles formando complejos
inmunes que no pueden eliminar adecuadamente y por lo tanto tienden a depositarse causando una
respuesta inflamatoria que altera la morfo funcionalidad del tejido donde el depósito tiene lugar.
Por ejemplo, Enfermedad del suero y Reacción de Arthus.
● Tipo IV: La inflamación generada en esta reacción se caracteriza por un gran infiltrado de células
mononucleares, que se desarrolla entre 48 y 72 horas después de la exposición al antígeno. Estas
reacciones se desencadenan cuando un linfocito T previamente activado (o sensibilizado), entra
nuevamente en contacto con su antígeno específico y desencadena reacciones generando daño tisular
en ausencia de anticuerpos.
Por ejemplo, Dermatitis de contacto, Asma crónica, Rinitis y Rechazo de injerto.
2) Autoinmunidad: Respuestas a antígenos de las células y de los tejidos propios de los individuos
generando enfermedades autoinmunitarias que se caracterizan por lesiones en dichos tejidos. El
reordenamiento génico que ocurre en el desarrollo de los linfocitos en los órganos linfoides centrales es
fortuito y por tanto es inevitable que ocasione la generación de algunos linfocitos con afinidad por los
antígenos propios. Se genera autotolerancia en la cual el sistema inmunitario de un individuo no ataca a
los tejidos normales del organismo. La autoinmunidad representa la avería de los mecanismos de
autotolerancia.
Por ejemplo, Tiroiditis de Hashimoto, Esclerosis múltiple y Artritis reumatoide.
3) Inmunodeficiencia: Constituye las posibles fallas de la defensa del hospedador contra patógenos. Esta
alteración predispone a una mayor incidencia de eventos infecciosos en el paciente y una inadecuada
respuesta al microorganismo infeccioso que permite su viabilidad en el organismo. Se clasifica en:
● Inmunodeficiencia Primaria: Representa un conjunto de enfermedades asociadas a defectos genéticos
congénitos. Defectos moleculares causantes de un anormal comportamiento de nuestro sistema inmune
produciéndose infecciones repetitivas por bacterias extracelulares, intracelulares, virus, hongos e
incluso una alta incidencia de neoplasias. Por ejemplo, la Inmunodeficiencia común variable (CVID).
● Inmunodeficiencia Secundaria: Condiciones fisiológicas como la edad. El estrés y el embarazo
conllevan cierto grado de inmunodeficiencia asociada. Enfermedades como la diabetes o la cirrosis
presentan alteraciones en la función neutrofílica en el complemento o en la inmunidad celular o
humoral.