Universidad Latina de Panamá
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas
Licenciatura en Derecho y Ciencias Políticas
Asignatura
Derecho Civil Contratos
Estudiante:
Analia Garzola 8-710-613
-Britney Selena Melgar Gutiérrez 8-1028-1565
Venus Hidalgo 8-714-876
Ellis F. Rojas 8-865-1904
Sharlyn Martinez 8-947-202
Introducción
El estudio de la ineficacia del contrato, la rescisión y la modificación es esencial para
comprender la flexibilidad y las limitaciones de los acuerdos contractuales en el
derecho. El contrato, como instrumento jurídico central en las relaciones
comerciales y personales, se basa en principios que garantizan su validez y eficacia.
Sin embargo, existen situaciones en las que un contrato puede volverse ineficaz, ya
sea por causas que invalidan su existencia desde el principio o por circunstancias
que hacen necesario su ajuste o disolución. Este análisis abarca los diferentes
conceptos y clasificaciones de la ineficacia, como la nulidad y la anulabilidad, así
como los procedimientos para la rescisión y la modificación de los contratos,
considerando las variaciones de las circunstancias y los principios legales que
permiten su adaptación. A través de estas categorías, se busca equilibrar la
protección de los derechos de las partes involucradas con la necesidad de mantener
la justicia y la equidad en la ejecución de los contratos.
INEFICACIA DEL CONTRATO, RESCISION Y MODIFICACION
La ineficiencia de un contrato se refiere a la incapacidad de este para cumplir con
su propósito de manera efectiva, generando problemas que pueden afectar a las
partes involucradas.
1. Definición de ineficiencia
• Se produce cuando un contrato no logra cumplir con las expectativas de las
partes, ya sea por incumplimiento, interpretación ambigua o por no
adaptarse a cambios en las circunstancias.
Las ineficiencias en un contrato pueden clasificarse en varias categorías entre las
cuales podemos mencionar:
1. Ineficiencias de Redacción
• Ambigüedad: Cláusulas poco claras que pueden llevar a diferentes
interpretaciones.
• Falta de Detalle: Ausencia de información necesaria para la ejecución del
contrato.
2. Ineficiencias en la Negociación
• Desigualdad de Poder: Cuando una parte tiene significativamente más
poder que la otra, lo que puede llevar a un contrato desfavorable.
• Falta de Preparación: No investigar adecuadamente las necesidades y
capacidades de ambas partes.
3. Ineficiencias en la Ejecución
• Retrasos: Incumplimiento de plazos establecidos que afectan la ejecución
del contrato.
• Falta de Coordinación: Problemas en la comunicación y colaboración
entre las partes.
4. Ineficiencias en la Supervisión y Control
• Falta de Monitoreo: No realizar un seguimiento adecuado del cumplimiento
del contrato.
• Inadecuada Documentación: No llevar registros apropiados de las
interacciones y cumplimiento.
5. Ineficiencias en la Resolución de Conflictos
• Falta de Mecanismos de Resolución: No establecer procedimientos
claros para resolver disputas.
• Costos Elevados: Gastos innecesarios en la resolución de conflictos
debido a la falta de previsión.
6. Ineficiencias Financieras
• Costos Ocultos: Gastos no previstos que surgen durante la ejecución del
contrato.
• Inadecuada Valoración: No valorar correctamente los bienes o servicios
involucrados.
7. Ineficiencias Legales
• Incompatibilidad Legal: Cláusulas que no cumplen con la legislación
vigente.
• Falta de Protección: No incluir disposiciones que protejan adecuadamente
los intereses de las partes.
La invalidez del contrato y la nulidad del pleno derecho son conceptos legales que
se refieren a situaciones en las que un contrato no produce efectos jurídicos. A
continuación, se detallan ambos términos:
Invalidez del Contrato
La invalidez del contrato se refiere a la falta de efectos jurídicos debido a que el
contrato no cumple con los requisitos legales necesarios para su validez. Esto
puede ocurrir por varias razones:
1. Falta de Consentimiento
• Si una de las partes no dio su consentimiento de manera libre y consciente,
el contrato puede ser inválido. Esto incluye situaciones de error, dolo o
coacción.
2. Objeto Ilícito
• Si el objeto del contrato es ilegal o contrario a la moral, el contrato es
inválido.
3. Capacidad Jurídica
• Si una de las partes no tiene la capacidad legal para contratar (por ejemplo,
menores de edad o personas con discapacidad mental), el contrato puede
ser considerado inválido.
4. Forma No Legal
• Algunos contratos deben cumplir con una forma específica (escrita, pública)
para ser válidos. Si no se cumplen estas formalidades, el contrato puede
ser inválido.
Nulidad del Pleno Derecho
La nulidad del pleno derecho es un concepto que se refiere a la invalidez de un
contrato que produce efectos desde el momento de su celebración, es decir, se
considera como si nunca hubiera existido. Esto implica:
1. Efectos Retroactivos
• La nulidad tiene efectos retroactivos, lo que significa que las partes deben
restituirse mutuamente lo que hayan recibido.
2. Declaración Judicial
• La nulidad puede ser declarada por un juez, aunque en algunos casos
también puede ser invocada directamente por las partes.
EFECTOS DE LA NULIDAD ABSOLUTA
La nulidad absoluta es un concepto jurídico que se refiere a la invalidez de un acto
o contrato desde su nacimiento, debido a que contraviene disposiciones legales
esenciales o afecta el orden público. Este tipo de nulidad se distingue de la nulidad
relativa, que puede ser subsanada bajo ciertas condiciones. La nulidad absoluta
implica que el acto es considerado como si nunca hubiera existido, lo que conlleva
importantes efectos legales.
Características de la Nulidad Absoluta
1. Ineficacia Total: Un acto declarado nulo absoluto no produce efectos jurídicos.
Desde el momento de su creación, es como si no hubiera existido. Esto significa
que no puede ser convalidado ni subsanado por las partes involucradas.
2. Interés General: La nulidad absoluta protege el interés público y las buenas
costumbres. Se aplica en situaciones donde la legalidad y la moralidad están en
juego, asegurando que los actos contrarios a estas normas no tengan validez.
3. Inexistencia Jurídica: En términos legales, los actos nulos absolutos son
asimilados a actos inexistentes. Esto implica que cualquier tercero puede invocar
esta nulidad sin necesidad de demostrar un interés particular, ya que la protección
se extiende a todos los afectados por el acto.
Causales de Nulidad Absoluta
Según el Código Civil de varios países, las causas comunes para declarar un acto
nulo absoluto incluyen:
• Falta de condiciones esenciales: Si un acto carece de alguno de los elementos
necesarios para su existencia, como el consentimiento o un objeto lícito, será nulo.
• Ilícito en objeto o causa: Cuando el objeto del contrato es ilícito o su causa
contraviene la ley, se considera nulo absoluto.
• Incapacidad de las partes: Actos realizados por personas absolutamente
incapaces (como menores de edad o personas con discapacidad mental) son nulos.
Efectos Jurídicos de la Nulidad Absoluta
Los efectos de la nulidad absoluta son significativos y abarcan varias dimensiones:
• Efectos Ex Tunc: La nulidad tiene efectos retroactivos, es decir, se considera que
el acto nunca tuvo validez desde su inicio. Esto afecta tanto a las partes como a
terceros que pudieran haber intervenido basándose en dicho acto.
• No Convalidabilidad: A diferencia de la nulidad relativa, los actos nulos absolutos
no pueden ser convalidados ni por acuerdo entre las partes ni por el transcurso del
tiempo. Esto refuerza la idea de que ciertos actos deben cumplir requisitos estrictos
para ser considerados válidos.
• Acciones Legales: Cualquier persona con interés puede solicitar la declaración de
nulidad absoluta ante un tribunal. Esto incluye al ministerio público en casos donde
se vean comprometidos intereses generales o derechos fundamentales.
La nulidad absoluta es una herramienta esencial en el derecho para garantizar que
los actos jurídicos se realicen dentro del marco legal y ético establecido. Su carácter
irrevocable y su efecto retroactivo aseguran que aquellos actos que atenten contra
el orden público o las normas fundamentales sean descalificados desde su origen,
protegiendo así los derechos e intereses colectivos. La comprensión adecuada de
este concepto es crucial para evitar la realización de actos jurídicos inválidos y para
salvaguardar el ordenamiento jurídico en general.
LA NULIDAD PARCIAL DE UN CONTRATO
La nulidad parcial de un contrato se refiere a la situación en la que una o varias
cláusulas de un contrato son inválidas, pero el resto del contrato permanece en
vigor. A diferencia de la nulidad total, que anula todo el contrato, la nulidad parcial
busca mantener la validez del acuerdo en la medida de lo posible, siempre que las
cláusulas inválidas no sean esenciales para la existencia y el equilibrio del contrato.
Fundamentos de la Nulidad Parcial
• Principio de Conservación del Contrato: La nulidad parcial se basa en el principio
de conservación del contrato, que busca mantener la eficacia de los acuerdos
siempre que sea posible. Este principio se fundamenta en la idea de que las partes
generalmente desean que el contrato se cumpla, y solo se debe anular si la cláusula
inválida es fundamental.
• Buena Fe: La aplicación de la nulidad parcial también se relaciona con el principio
de buena fe contractual, evitando que una de las partes se beneficie injustamente
de la nulidad de una cláusula para evadir sus obligaciones.
Requisitos para la Nulidad Parcial
Para que se aplique la nulidad parcial, deben cumplirse ciertos requisitos:
1. Divisibilidad del Contrato: El contrato debe ser divisible, es decir, las cláusulas
inválidas deben ser separables del resto del contrato sin afectar su esencia. Si la
eliminación de la cláusula nula hace que el contrato pierda su sentido o equilibrio,
se declarará la nulidad total.
2. Carácter No Esencial de la Cláusula: La cláusula nula no debe ser esencial para
la finalidad del contrato. Si las partes no habrían celebrado el contrato sin esa
cláusula, la nulidad será total.
3. Subsistencia del Contrato: El contrato debe poder subsistir sin la cláusula inválida,
manteniendo su naturaleza y economía.
Efectos de la Nulidad Parcial
La nulidad parcial tiene los siguientes efectos:
• Validez Parcial: Las cláusulas válidas del contrato mantienen su eficacia y obligan
a las partes.
• Invalidez de Cláusulas Específicas: Solo las cláusulas que adolecen de algún vicio
son declaradas nulas y se eliminan del contrato.
• Integración del Contrato: En algunos casos, el juez puede integrar el contrato para
llenar el vacío dejado por la cláusula nula, de acuerdo con la naturaleza del contrato
y los intereses de las partes.
Casos en que no Procede la Nulidad Parcial
La nulidad parcial no es aplicable en los siguientes casos:
• Vicios del Consentimiento: Si la nulidad se basa en un vicio del consentimiento
(error, dolo, violencia o intimidación), generalmente no se puede aplicar la nulidad
parcial, ya que el vicio afecta la voluntad de una de las partes en todo el contrato.
• Indivisibilidad del Contrato: Cuando las cláusulas son interdependientes y no
pueden separarse sin alterar la esencia del contrato, la nulidad debe ser total.
Nulidad Parcial en la Legislación
Aunque algunos códigos civiles no tienen una norma general que regule la nulidad
parcial, la jurisprudencia ha admitido la posibilidad de mantener la validez del
contrato eliminando las cláusulas nulas, siempre que no se altere el equilibrio del
contrato.
Ejemplo
En un contrato de compraventa de un inmueble, una cláusula establece un interés
usurario. Si se declara la nulidad de esa cláusula, el resto del contrato (identificación
de las partes, descripción del inmueble, precio, forma de pago, etc.) sigue siendo
válido. El juez puede ordenar la eliminación de la cláusula de interés usurario y, en
su caso, establecer un interés legal sustitutorio.
En resumen, la nulidad parcial es una herramienta jurídica que permite mantener la
validez de un contrato, eliminando solo las cláusulas que adolecen de algún vicio,
siempre que estas no sean esenciales para la existencia y equilibrio del contrato.
LA ANULABILIDAD
La anulabilidad es un concepto jurídico que se refiere a la posibilidad de invalidar
un acto o contrato debido a la presencia de vicios en su formación. A diferencia de
la nulidad, que implica que un acto es inválido desde su origen, la anulabilidad
permite que el acto produzca efectos jurídicos hasta que se declare su anulación.
Este mecanismo busca proteger a las partes involucradas, especialmente a
aquellas que pueden haber sido vulnerables en el proceso de formación del
contrato.
Causas de Anulabilidad
Existen varias causas que pueden dar lugar a la anulabilidad de un acto jurídico:
1. Vicios del Consentimiento: Estos incluyen situaciones como el error, el dolo
(engaño) y la violencia o intimidación. Por ejemplo, si una persona firma un contrato
bajo coacción o engañada sobre las condiciones del mismo, puede solicitar la
anulación del contrato.
2. Falta de Capacidad: La anulabilidad también puede surgir si una de las partes
carece de capacidad legal para contratar, como en el caso de menores de edad o
personas con discapacidades mentales. En tales situaciones, el acto puede ser
anulado una vez que la persona adquiera capacidad.
3. Defectos Formales: Algunos contratos requieren cumplir con ciertas formalidades
para ser válidos. Si estas formalidades no se cumplen, el contrato puede ser
declarado anulable.
Efectos de la Anulabilidad
Los efectos de la anulabilidad son significativos y se diferencian claramente de los
efectos de la nulidad:
• Eficacia Provisional: Hasta que se declare la anulabilidad, el contrato produce
efectos jurídicos plenos. Esto significa que las partes deben cumplir con sus
obligaciones contractuales hasta que una de ellas solicite formalmente la anulación.
• Efectos Retroactivos: Si se declara la anulabilidad, los efectos del acto se
consideran como si nunca hubieran existido. Esto implica que las partes deben
restituirse mutuamente lo que hayan recibido bajo el contrato anulado.
• Acción de Anulabilidad: La acción para solicitar la anulación debe ser ejercida
por la parte interesada dentro de un plazo determinado, generalmente establecido
por la ley (por ejemplo, cuatro años en algunos sistemas jurídicos). Si no se actúa
dentro de este plazo, el derecho a solicitar la anulación puede extinguirse.
Diferencias entre Nulidad y Anulabilidad
Es crucial distinguir entre nulidad y anulabilidad. Mientras que un acto nulo es
considerado inválido desde su creación y no produce efectos jurídicos, un acto
anulable es válido hasta que se declare su anulación. La nulidad puede ser
declarada por cualquier interesado o incluso por el juez de oficio, mientras que la
anulabilidad requiere una acción específica por parte del afectado.
La nulidad suele estar asociada a defectos graves en el acto, como la falta total de
consentimiento o un objeto ilícito. En cambio, la anulabilidad se relaciona más con
defectos menores o vicios que afectan a una parte del contrato.
la anulabilidad es un mecanismo esencial en el derecho civil y mercantil que protege
a las partes involucradas en un contrato al permitirles impugnar actos jurídicos
viciados sin invalidar completamente el acuerdo. Este concepto refleja un equilibrio
entre los intereses individuales y la necesidad de mantener la estabilidad en las
relaciones contractuales. Al comprender sus causas y efectos, las partes pueden
tomar decisiones informadas sobre sus derechos y obligaciones dentro del marco
legal.
CAUSAS DE LA ANUBILIDAD DE UN CONTRATO
La anulabilidad de un contrato se origina cuando este adolece de ciertos vicios o
defectos que, aunque no lo hacen inválido desde su origen, permiten que una de
las partes solicite su anulación. Estas causas están principalmente relacionadas con
la protección de los intereses de las partes involucradas y buscan garantizar que los
acuerdos se celebren bajo condiciones justas y legítimas. Según el Código Civil, las
principales causas de anulabilidad son los vicios del consentimiento, la falta de
capacidad legal y, en algunos casos, la ausencia de ciertos requisitos formales.
Entre los vicios del consentimiento destacan el error, el dolo, la intimidación y la
violencia. El error ocurre cuando una de las partes tiene una percepción equivocada
sobre un elemento esencial del contrato, como el objeto o las condiciones pactadas.
Por ejemplo, si alguien adquiere un bien creyendo que tiene características que
realmente no posee, podría solicitar la anulación. El dolo, por su parte, implica un
engaño intencionado por parte de uno de los contratantes para inducir al otro a
celebrar el contrato. Este vicio es particularmente grave porque afecta directamente
la buena fe en las relaciones contractuales. La intimidación y la violencia se
presentan cuando una de las partes es obligada a contratar bajo amenazas o
coacción física o psicológica. En estos casos, el consentimiento no es libre ni
voluntario, lo que justifica la posibilidad de anular el contrato. Otra causa importante
es la falta de capacidad legal de una de las partes al momento de celebrar el
contrato. Esto incluye situaciones en las que intervienen menores de edad o
personas con discapacidad mental que no cuentan con las medidas de apoyo
necesarias para actuar legalmente. En estos casos, el contrato puede ser válido
inicialmente pero susceptible de anulación si se demuestra que una parte carecía
de capacidad jurídica suficiente para comprender y asumir las obligaciones
derivadas del acuerdo.
Asimismo, la anulabilidad puede surgir por la omisión del consentimiento necesario
en ciertos actos jurídicos. Por ejemplo, en contratos donde la ley exige el
consentimiento expreso o tácito de un cónyuge u otra persona con interés legítimo
(como en actos de disposición patrimonial conjunta), la falta de dicho consentimiento
puede dar lugar a la anulación del contrato.
Cabe destacar que estas causas no son necesariamente taxativas; es decir, pueden
existir otros supuestos que encajen dentro del marco general establecido por el
artículo 1301 del Código Civil y normas relacionadas. Sin embargo, para ejercer la
acción de anulabilidad es imprescindible respetar el plazo legal establecido,
generalmente cuatro años desde el momento en que cesa el vicio o defecto que
afecta al contrato. Las causas de anulabilidad buscan proteger a las partes frente a
situaciones en las que su voluntad ha sido viciada o no han podido actuar conforme
a derecho. Este mecanismo permite corregir desequilibrios sin comprometer
completamente la validez inicial del contrato, asegurando así un equilibrio entre la
seguridad jurídica y los derechos individuales.
INEFICACIA DEL CONTRATO, RESCISION Y MODIFICACION
La ineficiencia de un contrato se refiere a la incapacidad de este para cumplir con
su propósito de manera efectiva, generando problemas que pueden afectar a las
partes involucradas.
1. Definición de ineficiencia
• Se produce cuando un contrato no logra cumplir con las expectativas de las
partes, ya sea por incumplimiento, interpretación ambigua o por no
adaptarse a cambios en las circunstancias.
Las ineficiencias en un contrato pueden clasificarse en varias categorías entre las
cuales podemos mencionar:
1. Ineficiencias de Redacción
• Ambigüedad: Cláusulas poco claras que pueden llevar a diferentes
interpretaciones.
• Falta de Detalle: Ausencia de información necesaria para la ejecución del
contrato.
2. Ineficiencias en la Negociación
• Desigualdad de Poder: Cuando una parte tiene significativamente más
poder que la otra, lo que puede llevar a un contrato desfavorable.
• Falta de Preparación: No investigar adecuadamente las necesidades y
capacidades de ambas partes.
3. Ineficiencias en la Ejecución
• Retrasos: Incumplimiento de plazos establecidos que afectan la ejecución
del contrato.
• Falta de Coordinación: Problemas en la comunicación y colaboración
entre las partes.
4. Ineficiencias en la Supervisión y Control
• Falta de Monitoreo: No realizar un seguimiento adecuado del cumplimiento
del contrato.
• Inadecuada Documentación: No llevar registros apropiados de las
interacciones y cumplimiento.
5. Ineficiencias en la Resolución de Conflictos
• Falta de Mecanismos de Resolución: No establecer procedimientos
claros para resolver disputas.
• Costos Elevados: Gastos innecesarios en la resolución de conflictos
debido a la falta de previsión.
6. Ineficiencias Financieras
• Costos Ocultos: Gastos no previstos que surgen durante la ejecución del
contrato.
• Inadecuada Valoración: No valorar correctamente los bienes o servicios
involucrados.
7. Ineficiencias Legales
• Incompatibilidad Legal: Cláusulas que no cumplen con la legislación
vigente.
• Falta de Protección: No incluir disposiciones que protejan adecuadamente
los intereses de las partes.
La invalidez del contrato y la nulidad del pleno derecho son conceptos legales que
se refieren a situaciones en las que un contrato no produce efectos jurídicos. A
continuación, se detallan ambos términos:
I. Invalidez del Contrato
La invalidez del contrato se refiere a la falta de efectos jurídicos debido a que el
contrato no cumple con los requisitos legales necesarios para su validez. Esto
puede ocurrir por varias razones:
1. Falta de Consentimiento
• Si una de las partes no dio su consentimiento de manera libre y consciente,
el contrato puede ser inválido. Esto incluye situaciones de error, dolo o
coacción.
2. Objeto Ilícito
• Si el objeto del contrato es ilegal o contrario a la moral, el contrato es
inválido.
3. Capacidad Jurídica
• Si una de las partes no tiene la capacidad legal para contratar (por ejemplo,
menores de edad o personas con discapacidad mental), el contrato puede
ser considerado inválido.
4. Forma No Legal
• Algunos contratos deben cumplir con una forma específica (escrita, pública)
para ser válidos. Si no se cumplen estas formalidades, el contrato puede
ser inválido.
II. Nulidad del Pleno Derecho
La nulidad del pleno derecho es un concepto que se refiere a la invalidez de un
contrato que produce efectos desde el momento de su celebración, es decir, se
considera como si nunca hubiera existido. Esto implica:
1. Efectos Retroactivos
• La nulidad tiene efectos retroactivos, lo que significa que las partes deben
restituirse mutuamente lo que hayan recibido.
2. Declaración Judicial
• La nulidad puede ser declarada por un juez, aunque en algunos casos
también puede ser invocada directamente por las partes.
3. Nulidad Absoluta vs. Nulidad Relativa
• Nulidad Absoluta: Afecta a cualquier persona y puede ser alegada por
cualquier interesado.
• Nulidad Relativa: Solo puede ser alegada por la parte afectada,
generalmente en casos de falta de capacidad o vicios del consentimiento.
Ejemplos de Nulidad del Pleno Derecho
• Contratos de compra-venta de bienes robados.
• Contratos celebrados bajo amenazas
LA MODIFICACION DE LOS CONTRATOS
La modificación de los contratos se refiere a la capacidad de las partes para alterar
los términos acordados en un contrato debido a cambios en las circunstancias que
afectan su ejecución. Esta modificación puede ser acordada por ambas partes o, en
ciertos casos, impuesta por la ley o por decisiones judiciales.
La variación de las circunstancias particulares
Imprevisibilidad de las circunstancias
Uno de los elementos predominantes en los modelos que se ocupan de esta materia
es que, con posterioridad a la celebración del contrato, de manera improvisada,
sobrevengan determinadas circunstancias que, o bien hagan el cumplimiento de
una de las partes más oneroso o bien priven de interés a la prestación que iba a
recibir.
• Si existe una circunstancia en el momento de celebrar el contrato, aunque las
partes no la conozcan, pero que haga el contrato más oneroso para una de ellas,
será debido a que el riesgo le correspondía a esa parte (por ejemplo, un coste mayor
de los materiales que el que tuvo en cuenta para hacer el presupuesto). Ese contrato
podría impugnarse con apoyo en la doctrina del error, que entre nosotros requiere
que sea grave y excusable, y daría lugar a la anulabilidad del contrato.
También se requiere que las partes no hubieran podido tomar en consideración el
cambio acaecido, o su magnitud, y que la parte perjudicada no lo asumiera ni fuera
razonable exigírsele que lo hiciera. De esta forma se pretende excluir de la exigencia
de revisión aquellos supuestos en los que, por su previsibilidad, cabe pensar que el
riesgo debe ser asumido por la parte sobre la que recae y que no tuvo la precaución
de pactar su falta de responsabilidad o de precaverse de ella.
• En ocasiones, es cuestión de interpretación del contrato determinar si un riesgo
ha sido asumido, aunque sea implícitamente por una parte: así, la disminución del
volumen de edificabilidad era un riesgo previsto en un contrato que se hizo a precio
fijo “con el aprovechamiento urbanístico que presenta en el momento de la venta”,
la optante, al pactar los supuestos en que la opción tendría carácter oneroso o
gratuito asumió los riesgos normales resultantes de la aprobación del plan parcial,
considera que la aleatoriedad del contrato implicaba la asunción del riesgo de las
operaciones de permuta financiera contratadas.
El presupuesto de la imprevisibilidad plantea la necesidad de delimitar el ámbito de
aplicación de las circunstancias sobrevenidas que permiten modificar el contrato del
caso fortuito (o la fuerza mayor) que, salvo que hubiera asumido contractualmente
ese riesgo (por ejemplo, cobrando una prima por la dificultad de las circunstancias),
libera al deudor que ya no puede cumplir y le exonera de responsabilidad por los
daños que sufra su acreedor salvo que sea temporal y, entonces, solo suspende el
cumplimiento.
La diferencia entre el tipo de problema a que se refiere la rebus y el caso fortuito
tiene que ver más con el resultado (imposibilidad del cumplimiento en el caso
fortuito) que con la razón que lo provoca. Pero el ámbito del caso fortuito y el de la
rebus pueden resultar difíciles de deslindar.
Ello por dos razones: de una parte, porque la línea que separa la imposibilidad de
la extraordinaria dificultad es a veces muy delgada; de otra, porque ambas
categorías comparten el presupuesto de la imprevisibilidad o la inevitabilidad.
La alteración del equilibrio contractual
• La excesiva onerosidad
Los textos se ocupan de la mayor onerosidad en el cumplimiento de la prestación
de una de las partes como resultado de las circunstancias sobrevenidas. Pero no
basta una mayor onerosidad, sino que es preciso que sea extraordinaria, excesiva.
La mayor onerosidad no es motivo de revisión porque forma parte del riesgo
contractual asumido por las partes. Solo son admisibles alteraciones y
desequilibrios sobre los que cabe pensar que, de haberlos previsto, las partes no
hubieran prestado su consentimiento.
Debe observarse, con carácter general, que la importación a nuestro ordenamiento
de una doctrina sobre excesiva onerosidad no debería realizarse sin más,
prescindiendo de la incoherencia a que daría lugar una norma semejante mientras
no existe una disposición general – que no me parece deseable– sobre precios
justos o sobre la rescisión por lesión –que no se admite fuera de los casos, es
verdad que no tan particulares.
La excesiva onerosidad se perfila como un supuesto diferente de aquellos en los
que el coste de la prestación de una de las partes, por circunstancias sobrevenidas,
se ha convertido en desproporcionado para el interés del acreedor.
La excesiva onerosidad que provoca una “alteración fundamental en el equilibrio del
contrato” puede proceder de un aumento de los costes de la ejecución o de una
disminución del valor de la contraprestación que se recibe. En cualquier caso, la
dificultad se encuentra en la concreción de lo que es excesivo, de lo que resulta
intolerable.
• Frustración del fin del contrato
La frustración del fin del contrato no aparece en todas las propuestas ni en todos
los modelos de Derecho comparado que se ocupan de la incidencia del cambio de
circunstancias en la vida del contrato. En la doctrina sobre la rebus, la frustración
del fin del contrato como supuesto que permite entender que ha dado lugar a la
desaparición de la base del negocio aparece expuesta por los autores que proponen
la incorporación a nuestro ordenamiento de la doctrina sobre la modificación de las
circunstancias.
Puede admitirse que la presuposición común juega no solo como condición
resolutoria sino, incluso, según las circunstancias, como condición que permite
modificar el contrato para lograr el reequilibrio inicial pactado. Para ello no es
imprescindible que se haya hecho explícito el motivo en el contrato, pero sí es
preciso que haya alcanzado ese rasgo de presuposición común y no sea un mero
motivo individual. En otro caso, el riesgo sobrevenido recae sobre quien ve frustrado
su interés personal (compra para revender una mercancía, y el mercado
desaparece; compra un solar para construir y luego no obtiene la licencia...), salvo
que la otra parte lo hubiera asumido de alguna manera: por ejemplo, porque se ha
comprometido a garantizar el resultado, ha cobrado una prima por ello, etc.
La alteración extraordinaria de las circunstancias particulares
La alteración extraordinaria de las circunstancias es un desequilibrio
desproporcionado entre las prestaciones de un contrato, que se produce entre el
momento de su celebración y su cumplimiento.
Este desequilibrio se conoce como excesiva onerosidad de la prestación. Se
produce cuando las circunstancias cambian de manera extraordinaria, lo que afecta
la entrega de los bienes o servicios contratados.
En estos casos, las partes de un contrato pueden utilizar el mecanismo legal del
equilibrio contractual para repartir las variaciones de los costos entre sí. De esta
manera, la responsabilidad no recae en una sola de ellas.
es decir que el contexto en el que se produjo el contrato difiere sustancialmente del
momento en el que consecuentemente se encuentra, de tal manera que si las partes
hubieren podido saber que las circunstancias cambiarían tan dramáticamente, no
habrían perfeccionado el vínculo contractual en los términos en lo que lo hicieron.
• La excesiva onerosidad y el equilibrio de las prestaciones
La excesiva onerosidad de las prestaciones no significa la imposibilidad
sobrevenida del cumplimiento de las obligaciones. Nos encontramos con la no
aplicación de la figura cuando haya sido pactada la asunción del riesgo sobrevenido
de la realidad por una de las partes.
Resulta claro que las partes pretenden en el contrato con el cumplimiento de su
prestación el resarcimiento a título lucrativo con la prestación del otro. Esa es la
causa que se haya presente en los contratos onerosos. Quiere ello significar que
los intereses son patentes en una y otra, de quien los da y de quien los recibe. La
expectativa de beneficio patrimonial descansa en la causa del contrato y
principalmente en los contratos mercantiles en atención al ánimo de lucro de las
prestaciones onerosas.
Ahora bien, pueden preverse que aquéllos queden intactos o inalterados mediante
la incorporación contractual de cláusulas de estabilización o de revisión.
En estos casos, las partes intentan corregir las variaciones o desviaciones que
pueden experimentar en el mercado los precios sobre determinadas mercancías o
materiales. Incluso es factible que uno de ellos dada su posición dominante llegue
a anticiparse no afectándole en demasía esa alteración, pero sí a aquella otra que
no lo percibió o ni siquiera tenía por qué conocerla. Ello no significa que el contrato
sea más oneroso para este último. Distinto sería que resultando previsible no
hubiera adoptado nada al respecto.
La excesiva onerosidad ocasiona en la mayoría de las ocasiones una pérdida de
oportunidad o un incremento de los costes de las prestaciones o en su caso a una
disminución o pérdida del valor o interés patrimonial de la contraprestación. Viene
especialmente representada con los costes de producción y de ejecución del
cumplimiento de la obligación que convierta sustancialmente la prestación
programada.
El cambio que produce en la actividad económica esas nuevas circunstancias puede
comportar la inviabilidad económica a consecuencia de unas fuertes pérdidas o la
completa desaparición de cualquier margen de beneficio económico frente a la
situación que le comporta a quien lo recibe.
La excesiva onerosidad equivale a un desequilibrio desproporcionado entre las
prestaciones por la alteración de las circunstancias entre el momento de la
celebración del contrato y el cumplimiento de la obligación estipulada. No se trata
de que el deudor no pueda cumplir, sino que la prestación ha devenido más onerosa
por ese cambio incluso imposible.
La regla rebus sic stantibus
• Concepto
La regla rebus sic stantibus (estando, así las cosas) debe entenderse como aquella
cláusula implícita en todo contrato de ejecución continuada, según la cual las
prestaciones pactadas deben cumplirse en los términos convenidos mientras las
circunstancias que se tuvieron en cuenta sean las mismas durante toda la vigencia
del contrato, de forma que, si una alteración sustancial de las mismas rompe el
equilibrio negocial, éste de alguna forma debe restablecerse.
Es una cláusula sobreentendida en todo contrato, -doctrina que se menciona en
varias sentencias anteriores- se aplica cuando, por la mutación sorpresiva e
inesperada de las circunstancias que en su día se tuvieron en consideración, dan
lugar a la desaparición de la base objetiva del negocio. Se fundamenta en el
ejercicio de los derechos conforme a la buena fe, a la buena fe objetiva en el
cumplimiento de los contratos, o la equidad. Pero se recuerda la necesidad de que
sea muy cautelosamente aplicada, dada su peligrosidad en el orden económico y
jurídico, así como por ir en contra del principio pacta sunt servanda y de seguridad
jurídica. El restablecimiento del equilibrio (resolución, modificación de la prestación,
etc.) depende de cada caso y debe ser ponderado por el Tribunal. El cambio de las
circunstancias debe ser de tal importancia que la onerosidad de la prestación
deviene excesiva, el fin del contrato se frustra.
• Justificación de la cláusula rebus sic stantibus
Históricamente se aplicaba esta cláusula por razones de equidad y justicia; pero se
ha evolucionado en el sentido de buscar un fundamento más objetivo: se
fundamenta en las directrices del orden público económico, particularmente de la
regla de la conmutatividad del comercio jurídico y del principio de buena fe.
• Conmutatividad: es la expresión de un equilibrio básico entre los bienes y servicios
que son objeto de intercambio. Este "equilibrio básico", que no cabe confundir con
la determinación del precio de las cosas fuera de la dinámica del mercado (precios
intervenidos o declarados judicialmente), resulta también atendible desde la
fundamentación causal del contrato, y sus correspondientes atribuciones
patrimoniales, cuando deviene profundamente alterado con la consiguiente
desaparición de la base del negocio que le dio sentido y oportunidad.
Al variar sustancialmente la prestación de unas de las partes, al ser excesivamente
una de las prestaciones excesivamente onerosa ocurre que el negocio jurídico
quede sin causa, entendida la causa como la justificación de toda atribución
patrimonial y que tiende a evitar el enriquecimiento injusto de la parte que recibe
una prestación excesivamente onerosa, para la otra parte, de la inicialmente
prevista
• Buena fe: cumple una clara función como fuente de integración del contrato
celebrado que, más allá de la reglamentación dispuesta por la autonomía negocial
de las partes contratantes, constituye un criterio de determinación del alcance que
deba presentar, en su caso, la ejecución o cumplimiento de las respectivas
prestaciones de acuerdo a una conducta diligente, no abusiva y razonable de los
contratantes, pero añade que la aplicación del principio de buena fe como
fundamento de la cláusula rebus sic stantibus, junto con el principio de
conmutabilidad, constituyen una plasmación de las directrices de orden público
económico dirigidas a valorar la incidencia de las alteraciones producidas en la base
del negocio que informó el contrato, como expresión de la conmutabilidad o razón
económica del equilibrio contractual del mismo.
No es la buena fe sólo un criterio interpretativo que permite al Tribunal moderar la
situación de desigualdad entre las partes que con el tiempo se ha creado; es que la
buena fe debe presidir todo negocio jurídico, de forma que juega no sólo en la norma
de que el acreedor no pueda exigir más de lo que su derecho le otorga, ni el deudor
pagar menos de lo que debe, dicha buena fe también debe aplicarse cuando fuera
de lo pactado y sin culpa de las partes y de forma sobrevenida, las circunstancias
que dotaron de sentido la base o finalidad del contrato cambian profundamente, de
forma que las pretensiones de las partes conforme al principio de buena pueden ser
objeto de adaptación o revisión de acuerdo al cambio operado.
• Requisitos de la cláusula rebus sic stantibus
• Que haya habido una alteración del contrato de tal envergadura que:
La finalidad económica primordial del contrato, ya expresamente prevista, o bien
derivada de la naturaleza o sentido del mismo, se frustra o se torna inalcanzable.
El contrato no cumple la regla justa de una correcta conmutatividad, pues por las
alteraciones de las circunstancias ha desaparecido la equivalencia, es decir, la
proporción entre la prestación de cada parte.
La excesiva onerosidad debe ser relevante o significativa respecto de la base
económica que informó inicialmente el contrato celebrado.
Que la alteración indicada no sea imputable a la parte deudora que ha de cumplir
su prestación.
Que el riesgo de una posible alteración no haya sido asumido por las partes expresa
o implícitamente; por tanto, si el riesgo era razonablemente previsible, no es posible
apreciar las alteraciones sobrevenidas que, por definición, implica lo no asunción
del riesgo.
Aunque ello se discuta doctrinalmente, el cambio de estas características que, bajo
las premisas que establece la jurisprudencia, podría generar un supuesto de
aplicación de la regla de la rebus sic stantibus es más probable que se dé en un
contrato de larga duración, ordinariamente de tracto sucesivo y no en un contrato
de corta duración.
Criterios de delimitación de la cláusula rebus sic stantibus
Los criterios básicos de la delimitación son:
La doctrina de la base del negocio: ha habido una alteración tal que se puede
concluir que ha desaparecido la base del negocio. Y la base del negocio desaparece
cuando:
La finalidad económica primordial del contrato, ya expresamente prevista, o bien
derivada de la naturaleza o sentido del mismo, se frustra o se torna inalcanzable.
La conmutatividad del contrato, expresada en la equivalencia o proporción entre las
prestaciones, desaparece prácticamente o se destruye, de suerte que no puede
hablarse ya del juego entre prestación y contraprestación.
A la base del negocio se refiere con frecuencia la jurisprudencia, cuando es alegada
por una de las partes instando la modificación o la resolución del contrato.
• La asignación contractual del riesgo derivado: todo contrato de ejecución
continuada tiene un riesgo; ahora bien, dejando los supuestos en que el riesgo es
parte del alea del contrato, para la aplicación de la cláusula rebus sic stantibus se
exige que el cambio o mutación, configurado como riesgo, debe quedar excluido del
"riesgo normal" inherente o derivado del contrato.
Diferenciación de la cláusula rebus sic stantibus respecto de otras figuras
Hay que diferenciar esta cláusula rebus sic stantibus de la imposibilidad sobrevenida
de la prestación y de los supuestos de resolución de la relación obligatoria,
propiamente dichos.
A diferencia de la imposibilidad sobrevenida, la aplicación de la cláusula rebus sic
stantibus parte no de que la prestación sea imposible, sino que ha tenido lugar un
acontecimiento o cambio que no resultaba "previsible" en la configuración de las
leyes pactadas o derivadas del contrato por lo que afecta al contexto económico y
negocial en el que incide.
En la resolución de la obligación, en especial cuando hay un incumplimiento
esencial, se habla también de "la falta de obtención de la finalidad perseguida", "la
frustración de las legítimas expectativas o aspiraciones" e inclusive "como la quiebra
de la finalidad económica o frustración del fin práctico perseguido". Pero la
diferencia radica en los distintos fundamentos causales de ambas figuras y en sus
diferentes funciones en la dinámica contractual:
• La resolución por incumplimiento esencial se fundamenta en la causa del contrato,
esto es, se tiene en cuenta el resultado práctico que quieren conseguir o alcanzar
las partes y se valora qué prestaciones debían cumplirse y cuales no se han
cumplido al objeto determinar si hay o no hay satisfacción del acreedor.
• La aplicación de la cláusula rebus sic stantibus tiene lugar, no desde la causa del
negocio propiamente dicha, sino desde la base del negocio y del riesgo normal
derivado del contrato, como expresión de la conmutatividad o razón económica del
equilibrio contractual del mismo.
• Cláusula rebus sic stantibus en situaciones puntuales
Crisis económica: en los últimos años la jurisprudencia ha entendido que la actual
crisis económica, de efectos profundos y prolongados de recesión económica,
puede ser considerada abiertamente como un fenómeno de la economía capaz de
generar un grave trastorno o mutación de las circunstancias y, por tanto, alterar las
bases sobre las cuales la iniciación y el desarrollo de las relaciones contractuales
se habían establecido.
Pero la aplicación de la cláusula rebus sic stantibus no se produce de forma
generalizada ni de un modo automático; la crisis económica, como hecho cierto
notorio, no puede constituir por ella sola el fundamento de aplicación de la cláusula
rebus sic stantibus.
Conclusión
La ineficacia del contrato, la rescisión y la modificación representan mecanismos
fundamentales en el derecho contractual que buscan salvaguardar la equidad y el
cumplimiento de las obligaciones, adaptándose a las situaciones que alteran las
condiciones iniciales de un acuerdo. La nulidad y anulabilidad aseguran que los
contratos que carecen de las condiciones esenciales no sigan surtiendo efectos
jurídicos, mientras que la rescisión y modificación permiten ajustarse a nuevas
realidades o a incumplimientos que puedan poner en peligro la justicia del contrato.
En conjunto, estos conceptos buscan garantizar que los contratos, al ser
instrumentos vivos de las relaciones entre las partes, puedan ser modificados o
disueltos cuando las circunstancias lo exijan, siempre dentro del marco legal que
favorezca la estabilidad y la justicia en las transacciones jurídicas.
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