Republica Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación
Universidad Nacional de los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora”
Biscucuy-Portuguesa
PERFIL DEL ABOGADO
LA CORRUPCION Y
PRINCIPALES HECHOS DE CORRUPCION
Profesora: LICDA. EVA TERAN BACHILLERES
EJE DESARROLLO PERSONAL Y González Fernández, Marisol. 10.053.395
ETICA PROFESIONAL
Abril 2024
Introducción:
La abogacía, como profesión, representa uno de los pilares fundamentales en la defensa
de los derechos y la justicia en cualquier sociedad. En Venezuela, los abogados desempeñan un
papel crucial en la administración de justicia y en la protección de los intereses legales de los
ciudadanos. Sin embargo, lamentablemente, la corrupción ha permeado también este ámbito,
socavando la integridad y el propósito ético de la profesión.
En este trabajo, exploraremos el perfil del abogado en Venezuela, destacando el impacto
de la corrupción en su ejercicio profesional. Analizaremos el origen, las causas y las
consecuencias de esta problemática, así como los principales hechos de corrupción relacionados
con la abogacía en el país. Es fundamental comprender estos aspectos para identificar los
desafíos éticos que enfrentan los abogados venezolanos y buscar soluciones que promuevan la
transparencia, la responsabilidad y el respeto a la ley en el ejercicio de la profesión legal.
Perfil del abogado.
Un abogado es aquel profesional capaz de asesorar, aconsejar y, además, dar una opinión
objetiva sobre el fondo de cualquier asunto jurídico que se presente contra su cliente. La
principal razón de ser de un abogado es promover la acción de la justicia. Reciben años de
formación y prácticas, además muchos de ellos cuentan con mucha experiencia.
El perfil del Abogado está fundamentado en tres pilares esenciales:
Su formación científica
Su conocimiento experto del Derecho y
Su sentido de la Justicia y la equidad.
Para el desarrollo adecuado de estos tres pilares el abogado debe poseer conocimiento y
destrezas metodológicas adecuadas De esta forma:
“El Abogado es el profesional especializado en la técnica de producción, interpretación y
aplicación de normas. De ahí la importancia de que el profesional del Derecho posea un alto
grado de preparación, conciencia y responsabilidad que lo habilite para realizar a través de su
técnica una tarea renovadora de la sociedad.
Asimismo debe poseer una formación ética y moral que le permite ser un Justo orientador
en los conflictos que a diario se plantean en la sociedad
El papel del abogado debe ser un ministerio, lo que significa un compromiso y a la vez un
privilegio en estos tiempos de crisis de valores, se requiere el estudio y aplicación de las normas
jurídicas con verdadera equidad”.
El abogado que el país necesita: es un profesional perito en derecho, capaz de hacer
aplicación de sus conocimientos teóricos en la defensa de los derechos e intereses de los
ciudadanos y las colectividades y con sensibilidad social para saber y entender dónde comienza y
dónde termina el derecho de cada quien. Por ello, el Abogado requiere de las destrezas
metodológicas necesarias para adquirir constante mente los conocimientos científicos técnicos,
morales y éticos necesarios para poder cumplir con su rol en la sociedad.
Perfil ocupacional
El egresado de la carrera de Derecho cumplirá con las siguientes funciones: planificador,
administrador, asesor, y docente.
• Planificador: el abogado o abogada venezolana ha de ser competente para prever
estrategias, aplicar la justicia social, lo cual debe realizar las siguientes tareas: diagnosticar,
jerarquizar las necesidades, formular objetivos, diseñar estrategias, buscar recursos, evaluar y
programar actividades.
• Administrador de justicia: el abogado o abogada venezolana encargado de la
administración de justicia, cuya misión consiste en la interpretación y aplicación de las normas
jurídicas y sociales; poder que debe ejercer con independencia e imparcialidad, ajeno a
subordinación y respetando el Derecho a la defensa y al debido proceso, en la búsqueda de la
verdad como elemento esencial de la justicia, para ello debe realizar las siguientes tareas:
resolver conflictos de cualquier naturaleza que puedan suscitarse, fiscalizar el cumplimiento del
ordenamiento jurídico venezolano, tomar decisiones, defender la legalidad de los Derechos
ciudadanos e intereses públicos, procurar el ejercicio democrático de la voluntad popular, la
promoción de la prosperidad y el bienestar del pueblo, mantener el proceso y las decisiones
dentro del marco de los valores y principios constitucionales.
• Asesor: el abogado o abogada venezolana brindará ayuda y asesoría permanente al
individuo, con el fin de que pueda acceder a una justicia social, para ello debe cumplir las
siguientes tareas: promover asesoramiento permanente al individuo y al grupo social,
diagnosticar necesidades de asesoramiento jurídico al individuo y al grupo social, informar y
comunicar de manera permanente los deberes y Derechos constitucionales, prevenir, desarrollar
e intervenir socialmente.
• Investigador: el abogado o abogada venezolana debe ser un profesional con
habilidades para la indagación de hechos y fenómenos jurídicos que le permitan responder a sus
propias conjeturas de trabajo y valorar mediante la investigación la producción de los saberes de
la sociedad, en efecto debe asumir las siguientes tareas: indagar sobre las causas de hechos y
fenómenos sociales, diagnosticar y formular problemas de investigación, promover procesos de
producción de conocimientos mediante la investigación acción participativa, aplicar métodos de
investigación, presentar propuesta de solución a problemas en su campo de acción profesional,
utilizar la investigación bibliográfica y documental como soporte para determinar vacíos y
debilidades en teorías elaboradas, aplicar el análisis de contenido en el estudio de casos.
Perfil de personalidad del abogado y/o abogada de la República
Las principales cualidades que se predican en un abogado o abogada venezolana con
formación humanística:
• Neutralidad: La cualidad más importante de un mediador eficaz es su capacidad de
mantener un papel imparcial y neutral en medio de una controversia.
• Capacidad: Para abstenerse de proyectar su propio juicio. El rol del mediador es ayudar
a que las partes lleguen a un acuerdo cuyos términos sean aceptables para ellas, aun cuando el
mediador esté en desacuerdo con la sabiduría o con la justicia de la solución.
• Flexibilidad: Debe estimular la fluidez en las comunicaciones.
• Inteligencia: Las partes buscan un mediador que les facilite el camino de la resolución,
con una mentalidad ágil y eficaz. Debe ser capaz de ver las cuestiones en múltiples niveles, de
tratar hechos complejos y de analizar los problemas.
• Paciencia: Es importante que el mediador pueda esperar los tiempos necesarios según
lo requieran las partes.
• Empatía: El mediador debe de ser capaz de valorar las percepciones, miedos e historia
que cada parte revele en la discusión. La confianza se instala a partir de esta corriente personal.
• Sensibilidad y respeto: El mediador debe ser respetuoso con las partes y sensible a sus
fuertes sentimientos valorativos, incluyendo sexo, raza y diferencias culturales.
• Oyente activo: Las partes deben sentir que el mediador ha oído las respectivas
presentaciones y dichos.
• Imaginativo y hábil en recursos: Es importante que el mediador tenga capacidad de
aportar y generar ideas nuevas.
• Enérgico y persuasivo: A través de la conducción del proceso, el mediador debe
intervenir eficazmente para lograr flexibilidad en las partes, aunque debe dirigir la dinámica y
controlar la audiencia sin ser autoritario.
• Capacidad para tomar distancia en los ataques: Si alguna de las partes hace un
comentario despectivo o agresivo hacia el sistema de mediación o hacia el mediador, es
conveniente no actuar a la defensiva, de lo contrario se establecería una nueva disputa.
• Objetivo: El mediador será más efectivo si permanece desligado del aspecto emocional
de la disputa.
• Honesto: No debe prometer a las partes algo que no pueda cumplir.
LA CORRUPCIÓN, ORIGEN, DEFINICION, CAUSA Y CONSECUENCIAS
Etimológicamente la palabra corrupción viene del latín corruptio (acción y efecto de
destruir o alterar globalmente por putrefacción, también acción de dañar, sobornar o pervertir a
alguien). “Anónimo”.
Uno de los primeros hechos de corrupción documentados el cual se remonta el Reinado
de Ramses IX, 1.100 a.c en Egipto en donde un funcionario del faraón Un tal Peser., antiguo
funcionario del faraón, denunció en un documento los negocios sucios de otro funcionario que se
había asociado con una banda de profanadores de tumbas, para sacar las joyas y objetos que
existían en esa época en los sarcófagos mortuorios.
Los griegos tampoco tenían un comportamiento ejemplar. En el año 324 a.C.
Demóstenes, acusado de haberse apoderado de las sumas depositadas en la Acrópolis por el
tesorero de Alejandro, fue condenado y obligado a huir. Y Pericle, conocido como el
Incorruptible, fue acusado de haber especulado sobre los trabajos de construcción del Partenón.
En Roma, el potente caminaba seguido por una nube de clientes: cuanto más larga era su
corte, más se le admiraba como personaje. Esta exhibición tenía un nombre: adesectatio. A
cambio, el gobernante protegía a sus clientes, con ayudas económicas, intervenciones en sede
política, e/o. Y los clientes, a su vez, actuaban como escolta armada. También había acuerdos
entre candidatos para repartirse los votos y para encontrar un empleo solía recurrirse a la
commendatio, que era el apoyo para conseguir un trabajo, lo que hoy equivaldría al enchufe.
En términos generales, una práctica corrupta puede ser entendida como aquella actividad
a partir de la cual algunos funcionarios públicos, privados y contratistas obtienen un beneficio
derivado de su condición, más allá de lo estipulado por la ley. En esta práctica se evidencia la
ambición humana y la falta de compromiso y honestidad por el desarrollo de una actividad.
La corrupción existe desde el inicio de nuestra historia hasta nuestros tiempos con
similitudes exageradas que hacen pensar que la sociedad gira en un círculo vicioso destinado a
no terminar,
Según Vito Tanzi (1995): “Corrupción es el incumplimiento intencionado del principio
de imparcialidad con el propósito de derivar de tal tipo de comportamiento un beneficio personal
o para personas relacionadas.”
El Banco Mundial, específica a la corrupción como “el abuso del funcionario público
para beneficio privado”. Esta definición considera como causa de la corrupción a la autoridad
pública y su abuso, y necesariamente vincula la corrupción con el Estado, sus actividades, la
intervención estatal en el mercado y la existencia del sector público.
En el ámbito venezolano, La corrupción se refiere al mal uso público del poder político y
económico, por parte del Estado venezolano y entidades privadas, para conseguir una ventaja
ilegítima, generalmente secreta y privada, contrario a lo que sería la realización de prácticas
transparentes.
Durante la Guerra de Independencia de Venezuela, en 1813, Simón Bolívar proclamó un
decreto donde dijo que cualquier corrupción fuera castigada con la muerte. Durante su
presidencia en 1820, Bolívar pronunció dos decretos que indican la corrupción de la época,
siendo la violación del interés público estableció la pena de muerte para «todo aquel funcionario
público culpable de robar diez pesos o más»
La República Bolivariana de Venezuela ha integrado a su sistema jurídico interno,
normativas internacionales para prevenir y erradicar la corrupción, mediante diversas
instituciones las cuales tienen como propósito luchar contra este flagelo que trae como
consecuencia aspectos negativos en lo social, lo económico y lo político y que amerita ser
tratada, tal como señala la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción, en su prefacio:
“como una plaga insidiosa que tiene un amplio espectro de consecuencias corrosivas para
la sociedad. Socava la democracia y el estado de derecho, da pie a violaciones de los derechos
humanos, distorsiona los mercados, menoscaba la calidad de vida y permite el florecimiento de
la delincuencia organizada, el terrorismo y otras amenazas a la seguridad humana”.
Es por ello, que la República Bolivariana de Venezuela ha ratificado tratados, pactos y
acuerdos internacionales con miras a fortalecer el sistema jurídico interno para emplear nuevas
modalidades que ayuden a combatir la corrupción. En la Constitución Bolivariana de Venezuela,
Artículo 53. Toda ciudadana o ciudadano podrá presentar denuncias, cuando tenga conocimiento
de que alguna funcionaria o funcionario público, o particular, se encuentre involucrado en actos
de corrupción relacionados con alguno de los órganos, entes o demás personas indicados en el
artículo 4 de esta Ley. En la LEY CONTRA LA CORRUPCIÓN Artículo 1. Esta Ley tiene por
objeto establecer los principios, deberes y derechos que permitan prevenir la corrupción
administrativa y promover la educación, tanto a la ciudadanía como a las funcionarias públicas y
funcionarios públicos, que haga posible garantizar la salvaguarda del patrimonio público; así
como, regular las atribuciones y deberes de los órganos encargados de ejercer el control en
materia de corrupción y tipificar las sanciones administrativas y los delitos cometidos contra el
patrimonio público y la administración de justicia, incluyendo los procedimientos y las medidas
preventivas que deban ser aplicadas.
El Código Penal tipifica el delito de corrupción en los siguientes artículos: “Artículo
197. Todo funcionario que, por propia o ajena cuenta, reciba por algún acto de sus funciones, en
dinero o en otra cosa, alguna retribución que no se le deba o cuya promesa acepte, será castigado
con prisión de uno a dos meses. Artículo 198. Todo funcionario público que por retardar u omitir
algún acto de sus funciones o por efectuar alguno que sea contrario al deber mismo que ellas
imponen, reciba, o se haga prometer, dinero u otra utilidad, bien por sí, bien por medio de otra
persona, será castigado con presidio de tres a cinco años.
CAUSAS Y CONSECUENCIAS
En términos generales, pueden distinguirse cinco grandes causas que generan o
contribuyen a perpetuar la corrupción.
1. Las sociedades ven la corrupción como parte de su cultura.
Tradicionalmente, y en algunas sociedades más que en otras, se ha venido concibiendo
que la ejecución de ciertas conductas o comportamientos que hoy en día son considerados
manifestaciones de una sociedad corrupta (recurrir a “contactos” para asegurar un contrato,
realizar pagos de facilitación, dar obsequios tras la aprobación de un permiso), son normales e
incluso positivas para el avance y desarrollo de la economía.
En muchos países la corrupción se asume como parte de la vida diaria y del desarrollo
normal de las instituciones y empresas, produciéndose una amplia tolerancia social hacia una
cultura de la ilegalidad generalizada o reducida a grupos sociales que consideran que «la ley no
cuenta para ellos»; creencia, que termina formando parte de la cultura de un país u organización
en la que se resta importancia al fenómeno.
2. Impunidad o falta de legislación anticorrupción adecuada.
La impunidad es una de las principales y más claras causas de corrupción. Aunque en la
mayoría de los países del mundo se castiga la corrupción, especialmente después de la
proliferación de tratados internacionales y del avance en la concienciación política y social de la
necesidad de combatirla, existen aún ordenamientos en los que o no se castiga, o no persigue
activamente.
Que el ordenamiento jurídico de un estado no castigue severamente estas conductas
genera una sensación de impunidad y de favorecimiento de la cultura del “todo vale”, que
favorece sin duda la proliferación más importante de corrupción para un país. Que no se elimine
o limite la concesión de indultos y la existencia de aforamientos en casos de corrupción, refuerza
también en cierto modo esa sensación de impunidad generalizada que se produce cuando el
sistema político y legal no castiga esas conductas de manera contundente.
Así mismo, la falta de revisión y actualización periódica de la legislación anticorrupción
para adaptarse a nuevas exigencias y formas de corrupción, así como la falta de dotación de
suficientes medios a los órganos encargados de la lucha contra la corrupción favorece que
aparezcan estas prácticas.
3. Desigualdad.
La corrupción es prácticamente generalizada en muchos países en vías de desarrollo, y
surge principalmente cuando la riqueza se encuentra desigualmente repartida y el poder se
encuentra muy centralizado. La desigualdad social contribuye a la creciente pobreza y al
aumento de la corrupción.
En casos en que los funcionarios públicos viven en el umbral de la pobreza y no reciben
una remuneración suficiente, la opción de obtener sobornos les proporciona ingresos incluso
superiores a sus propios salarios. En el sector privado, las empresas también recurren a estas
prácticas ante la falta de controles y al ser el mecanismo imperante para poder acceder a estos
mercados, ante la pasividad de los gobiernos que se muestran tolerantes con esas prácticas y
carecen de políticas y legislación que las castigue.
4. Mal funcionamiento de las instituciones públicas.
La burocracia lenta e innecesaria, los procedimientos administrativos demasiado
complejos, la falta de leyes de transparencia, así como el –en ocasiones- excesivo poder de
discrecionalidad de los funcionarios públicos sin órganos supervisores de su actuación, favorece
la aparición de múltiples signos de corrupción.
La ineficiencia de las administraciones públicas, resulta una de las mayores causas de
corrupción. Organismos públicos en los que los procedimientos de adjudicación y gestión de
recursos públicos se producen de forma totalmente arbitraria, y que se produzcan contrataciones
de personal sin la realización de pruebas selectivas adecuadas para asegurar la ética e
imparcialidad de aquéllos en quienes va a recaer, precisamente, la gestión de importantes
recursos económicos, son signos evidentes de un grave quebranto al interés general y posibilitan
en mayor medida la corrupción en los entes públicos.
5. Falta de valores éticos.
Resulta dudoso que posea fuertes valores éticos quien es capaz de cometer una conducta
social y legalmente tan reprochable. Cuando existe sólida educación y valores éticos y morales
sobre los efectos negativos de la corrupción y la necesidad de mantener una actitud de rechazo
hacia ésta, es más difícil que surjan estos comportamientos en los individuos. Aunque existan
leyes que la castigan, la necesidad de que las personas adopten una postura clara en contra de la
corrupción y por pleno convencimiento es fundamental.
ESTO TRAE COMO CONSECUENCIAS, un grave obstáculo para avanzar en la
consolidación de los sistemas democráticos, amenaza la estabilidad política y produce una
pérdida de credibilidad en el gobierno y en las instituciones públicas. Además, dificulta el pleno
ejercicio y disfrute de los derechos humanos pues acentúa las desigualdades sociales al
imposibilitar la disponibilidad y gestión eficiente de los recursos de los que un país dispone. La
corrupción ha existido siempre en mayor o menor medida y de manera casi unida al desarrollo
socio-político y económico de los estados, cuyas características y circunstancias pueden incidir
en las causas que la propician.
Principales hechos de corrupción
La corrupción se refiere al mal uso del poder público para conseguir una ventaja
ilegítima, sea por parte de un funcionario o parte de un particular. En ese sentido,
la corrupción es la práctica que consiste en hacer abuso de poder, de funciones o de medios para
sacar un provecho económico o de otra índole. El tráfico de influencias, el soborno, la extorsión
y el fraude son algunas de las prácticas de corrupción, que se ven reflejadas en acciones como
entregar dinero a un funcionario público para ganar una licitación o pagar una dádiva para evitar
una clausura. Ejemplo de uso: “La corrupción se generaliza mientras haya impunidad
Principales delitos de corrupción
El artículo 46 define el enriquecimiento ilícito como el incremento patrimonial
desproporcionado a los ingresos percibidos por el (la) funcionario(a) en ejercicio de sus
funciones, que no pudiere justificar y que no constituya otro delito, supuesto que se extiende a
otros sujetos, por ejemplo, contratistas con entes u órganos públicos.
El artículo 52, establece la tipificación del delito de peculado. El tipo genérico supone el
abuso del (de la) funcionario(a) al violar la confianza pública en él depositada al “apropiarse” o
“distraer” bienes del patrimonio público confiados a su custodia, sea o no en provecho propio.
Corresponde al artículo 60 tipificar el delito de Concusión, este delito concreta lo que en
la práctica se denomina “cobro de un servicio” y supone la entrega de cantidades de dinero o
cosas que representen valores como contraprestación de un servicio, bien mediante engaño lo
cual constituye la concusión positiva fraudulenta, bien mediante temor o amenazas”.
El artículo 61 consagra el delito de Corrupción, refiriéndolo al Acto Funcional, esto es,
comprendido en sus atribuciones, por el cual el funcionario reciba o admita dádivas o
retribuciones indebidas.
El artículo 63 consagra el delito de Soborno y la pena aplicable al sujeto activo
indiferente que intente persuadir o inducir a cualquier funcionario(a) público a que cometa los
delitos de corrupción propia y/o impropia.
El artículo 66 consagra el delito de Utilización de Información Confidencial o el llamado
delito de Obtención Ilegal de Utilidad en Actos de la Administración Pública. El mismo se funda
en la exigencia moral del funcionario(a) al servicio del Estado de conservar el carácter secreto o
reservado de las informaciones de las cuales tenga conocimiento.
El delito de Tráfico de Influencias aparece tipificado en el artículo 71 LCC, como la
conducta de aprovechamiento de funciones o uso indebido de influencias o ascendencia sobre
otro funcionario(a) para obtener ventajas, beneficios económicos u otra utilidad para sí o un
tercero.
Delitos contra la Administración de Justicia El Capítulo III del Título IV LCC consagra
el capítulo: “De los Delitos contra la Administración de Justicia en la aplicación de esta Ley” en
el cual consagra en sus artículos 83, 84 y 85 una serie de conductas imputables a funcionarios(as)
vinculados con el sistema de administración de justicia, concretamente a Jueces (zas),
Fiscales(as) del Ministerio Público y funcionarios(as) de Policía Judicial. No obstante, El
Artículo 83 consagra el delito de Denegación de Justicia y sanciona a su agente con prisión de 1
a 2 años. La pena se agrava de 3 a 6 años en el supuesto de 2 hipótesis diferentes: a) violación de
la ley; b) abuso de poder en beneficio o perjuicio de un “procesado”. Incurre así el texto legal en
una impropiedad pues utiliza un término superado por el sistema acusatorio consagrado en el
COPP.
En el artículo 84 sanciona al Juez que retarde el proceso penal con prisión de dos (2) a
cuatro (4) años y remite al procedimiento disciplinario del órgano competente, para los
funcionarios de instrucción o de policía judicial que omitan o retarden indebidamente dictar las
actuaciones correspondientes o dar parte a la autoridad competente, sancionando con suspensión
del cargo por seis (6) meses sin goce de sueldo o destitución en caso de gravedad o reincidencia.
El artículo 85 sanciona la conducta de fiscales(as) o representantes del Ministerio Público
que falten dolosamente al deber de interponer recursos legales, de ejercer acciones penales o
civiles, de promover diligencias conducentes a esclarecer la verdad, de incumplir con la rectitud
de procedimientos (principio del debido proceso), con los lapsos legales y/o la protección debida
al imputado(a) o acusado(a) con prisión de 2 a 4 años. La norma in comento implica la atención
que ha de prestar el Ministerio Público a la proposición de la correspondiente acción civil y/o a
la solicitud de aseguramiento de bienes de los (las) investigados(as).
Conclusión
En conclusión, el análisis del perfil del abogado en Venezuela y su relación con la
corrupción revela una realidad preocupante que afecta la integridad del sistema judicial y la
confianza de los ciudadanos en la justicia. La corrupción en la abogacía tiene sus raíces en
diversas causas, que van desde la falta de supervisión y rendición de cuentas hasta la influencia
indebida de intereses políticos y económicos. Sus consecuencias son igualmente perjudiciales,
erosionando la credibilidad de la profesión legal y socavando los principios éticos que la
sustentan.
Para abordar este problema de manera efectiva, es crucial implementar medidas que
fortalezcan la ética profesional y fomenten una cultura de transparencia y responsabilidad en el
ejercicio de la abogacía. Esto implica promover la formación ética desde la educación jurídica,
establecer mecanismos eficaces de supervisión y sanción de conductas corruptas, y fomentar la
participación activa de la sociedad civil en la vigilancia del cumplimiento de la ley.
Solo a través de un compromiso colectivo con la integridad y la ética profesional se podrá
restaurar la confianza en el sistema judicial venezolano y garantizar que la abogacía cumpla su
función fundamental de defender los derechos y la justicia para todos los ciudadanos.
Bibliografía
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