PROMUEVE DEMANDA POR DAÑOS Y PERJUICIOS
Señor Juez:
VERCELLI VALENTINA CARLA MARIA, DNI: 35.236.882,
por sus derechos, con domicilio real en la calle Inclán 4278 de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, constituyendo domicilio legal conjuntamente con sus letradas
patrocinantes Dra. KORDICH MARIA FLORENCIA, abogada inscripta al
T°118 F°558 C.P.C.A.F., CUIT: 27-33774626-3, mail: kordichmf@[Link],
domicilio electrónico 27337746263, y Dra. LOPEZ JIMENA PATRCIA,
abogada inscripta al T°131 F°745 C.P.A.C.F., CUIT: 23-31915944-4, mail:
jimenaplopez@[Link], domicilio electrónico 23319159444, en la calle
Tucumán 326 Primer Cuerpo Piso 2° de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ante
V.S. respetuosamente se presenta y dice:
I.- OBJETO.
Que viene por el presente a promover formal demanda por daños y
perjuicios contra JETSMART AIRLINES S.A., CUIT: 30-71521296-6, con
domicilio en la calle Suipacha 1111 Piso 18° de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, a fin de que se me resarza de modo integral los menoscabos padecidos por
su exclusiva culpa , y oportunamente se la condene al pago de la suma de PESOS
DOSCIENTOS ONCE MIL CIENTO CUARENTA Y CUATRO CON DOS
CENTAVOS ($ 211.144,02.-), más sus intereses, costas y costos según resultará
de las probanzas de autos y determine V.S.
1
II.- COMPETENCIA.
Que como bien se expondrá en los hechos y derecho en que se funda
el presente reclamo, la competencia de V.S. quedará claramente determinada en
virtud a la materia sobre la que versa el proceso, que resulta improrrogable (art. 4
del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).
En este contexto, incumbe puntualizar que la parte actora promueve
la presente demanda, contra la empresa JETSMART AIRLINES ARGENTINA
S.A por el incumplimiento del contrato de transporte aéreo que no ha tenido
principio de ejecución.
Por otra parte, la actora reviste carácter de consumidor del servicio
de transporte aéreo mediante su adhesión a un contrato de consumo electrónico,
encontrándose ello amparado por las disposiciones previstas en la Ley de Defensa
al Consumidor.
En este contexto, el caso no excede la esfera del derecho privado
(mercantil). Ello es así, habida cuenta que la pretensión se encuentra enmarcada en
la Ley de Defensa del Consumidor y en el Código Civil y Comercial de la Nación.
En efecto, el incumplimiento contractual denunciado se encuentra basado en una
relación de consumo, dentro de la órbita de la jurisdicción ordinaria.
En idéntico orden de ideas, debe recalcarse que el principio de
integralidad del derecho aeronáutico no puede ser extendido al punto de atribuir al
fuero federal el conocimiento de causas en las cuales la interpretación y aplicación
de normas y principios del derecho aeronáutico no resultarán a priori
preponderantes para decidir la contienda (CNCCFed., Sala I, causas 1114/14 del
2
16.09.14 y 4760/2017 del 05.12.17; Sala II, causas 8694/05 del 4.7.06 y 7.200/09
del 19.10.12).
De igual modo, es menester recodar el razonamiento judicial
aplicado por el Máximo Tribunal en la doctrina sentada, in re “José Mármol 824
(ocupantes de finca) s/ incidente de incompetencia”, del 12.06.2018, en cuanto
sostuvo que si del análisis de los elementos de juicio incorporados no se advierte la
configuración de supuestos contemplados en una normativa específica que atribuya
la competencia federal, corresponde la actuación de la justicia ordinaria (arg. CSJN,
Fallos: 341:611-considerando 6°-).
Por consiguiente, teniéndose en consideración que la cuestión a
decidir no aparece regida por normas del derecho aeronáutico, no existe mérito para
que las actuaciones tramiten ante la justicia federal.
En idéntico sentido, no es ocioso recordar que la Cámara del fuero
Comercial, en casos que guardan cierta analogía con la presente, se ha expedido
enfatizando que no resulta encuadrable en las disposiciones del código aeronáutico,
que habilitarían la competencia federal, sino que [ello] está regido por leyes
mercantiles (CNCom., Sala B, "Montini, Federico Salvador y otro c/ Iberia Líneas
Aéreas S.A. y otro s/ Ordinario", del 12.06.18).
Tal criterio, también, fue sostenido por la Sra. Fiscal ante la Cámara
Comercial, al dictaminar que cuando “el reclamo del accionante recae de modo
exclusivo sobre cuestiones relativas a un contrato de consumo, parte de una
actividad comercial, que vinculara a las partes, no existiendo hechos
controvertidos en lo estrictamente relativo a la materia de aplicación del Código
3
Aeronáutico (“la aeronáutica civil en el territorio de la República Argentina, sus
aguas jurisdiccionales y el espacio aéreo que los cubre”; conf. Art. 1, ley 17.285)...
corresponde al conocimiento de la Justicia Nacional en lo Comercial, por cuanto
deriva de una actividad propia de contratos regidos por las leyes mercantiles, en
los que prevalece la actividad lucrativa realizada de modo organizado en forma de
empresa, en el caso estructurada bajo la forma de sociedades comerciales, tipo
legal que acredita la comercialidad del acto (conf. analog. "Banco de Crédito
Liniers S.A. c/ Corbalan, Julia s/ sum", Sala E, 16-11-89)” (efectuado el 01.12.21,
en la causa “ARDILES, MARIANO NICOLAS c/ AEROVIAS DE MEXICO S.A. DE
CAPITAL LIMITADO Y OTRO s/ SUMARISIMO”, Expte. 11263/2021).
Asimismo, cabe precisarse que las disposiciones que consagran la
jurisdicción federal, que por su naturaleza es limitada y de excepción, deben
interpretarse restrictivamente, descartando su aplicación analógica a situaciones
que no sean expresamente contempladas en cada caso (conf. CSJN, Fallos 283:429;
301:511; CNCCFed., Sala I, causas 4.263 del 12.05.94, 9.526 del 18.10.94,
20.253/94 del 09/03/95; Sala III, causas 6.797 del 28.03.90; 2.429/93 del 23.06.93;
1.016/97 del 02.09.97; entre otras).
Con fundamento en lo expuesto, solicita a V.S. se declare
competente para entender en las presentes actuaciones.
III.- MEDIACION PREJUDICIAL.
4
Se deja constancia que se ha cumplido con la instancia de mediación
prejudicial mediante COPREC - Servicio de Conciliación Previa en las Relaciones
de Consumo, conforme surge del acta que se acompañan al presente.
IV.- HECHOS.
Con fecha 19 de diciembre del 2021 celebré con la demandada un
contrato de transporte aéreo nacional, mediante adhesión a través de la página web
[Link]. El mismo comprendía la compra de cuatro pasajes aéreos, dos
adquiridos con la diciente como pasajera (ida y vuelta), y los otros dos
contemplaban a mi pareja (ida y vuelta), el Sr. Facundo Carlos Pietra. Cabe destacar
que la contratación y pago fueron efectuados a cuenta dela diciente.
Los mismos, poseían fecha de partida para el día 22 de enero del año
en curso a las 12:16hs. desde el Aeroparque de Buenos Aires con destino a San
Carlos de Bariloche, mediante el vuelo WJ – 3182; y fecha de partida el día 30 de
enero del año en curso a las 16:50hs. desde San Carlos de Bariloche con destino a
Aeroparque de Buenos Aires, mediante el vuelo WJ – 3187.
Se acompaña al presente el Itinerario de la Reserva I4IRUS que
acredita dicho contrato, y las tarjetas de embarque mediante las cuales se nos
asignaron asientos para los vuelos mencionados precedentemente.
El día anterior al primer embarque, 21 de enero del año 2022, la
demandada me informa mediante un correo electrónico que el vuelo había sido
reprogramado con otro horario de partida, la misiva exactamente expresaba – se
adjunta copia –:
5
“Lamentamos comunicar que por motivos operacionales, tu vuelo
WJ 3182 del día 22/01/2022 desde AEROPARQUE a BARILOCHE ha sido
reprogramado. Tu nuevo horario de salida será a las 16:41 hrs.
Por lo anterior, te informamos que podrás contar con las siguientes
alternativas:
- Podrás realizar un cambio de fecha sin costo (por única vez)
siempre que exista disponibilidad.
- Solicitar la devolución por el 100% de lo pagado en Gift Card
JetSMART
- Si no estás conforme y quieres una alternativa diferente ingresa
directamente en [Link] en cambios y devoluciones.
Para tomar alguna de estas alternativas y conocer sus condiciones
podrás hacerlo a través de [Link] donde además hemos implementado una
plataforma especial para atender los casos derivados de esta contingencia.
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lo antes posible.
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Equipo JetSMART”
Ante dicha circunstancia desfavorable y sorpresiva, ese mismo día
solicite la devolución por el 100% de lo pagado ofrecido por la demandada, y se me
remitió un correo electrónico de confirmación: “En máximo 5 días hábiles
6
enviaremos la Gift Card a tu correo electrónico para que la utilices en
[Link]”.
Luego de ese envío del día 21 de enero del año 2022 la demandada
no volvió a contactarse. Frente a su silencio, comencé a comunicarme
telefónicamente para formular el reclamo. En primer lugar, el día 25 de enero del
corriente llamé dos veces, una a las 16:49hs. cuya comunicación duró 15 minutos
sin ser atendida por un representante, posteriormente reiteré el llamado a las
17:05hs., cuando nuevamente no recibí atención . Luego el día 28 de enero de este
año, reiteré el intento de contacto, realicé tres llamados, a las 10:28hs, a las
10:29hs., a las 10:54hs., permaneciendo más de una hora en espera para ser atendida
por un operador sin éxito. Se adjunta constancia.
A pesar de todo lo expuesto, el día 30 de enero del año en curso soy
contactada por la demandada a los efectos de consultarme si iba a abordar el vuelo
desde San Carlos de Bariloche hacia Aeroparque, le explique la situación a la
representante, quien me manifestó que desde otro sector de la empresa se iban a
comunicar para resolver la situación. Jamás ocurrió.
Ante la falta de respuesta de la demandada, me vi en la obligación
de iniciar el proceso mediación, donde lamentablemente tampoco tuve amparo
sobre mi reclamo.
Han trascurrido largos meses desde la promesa de devolución por
parte de la demandada, perdiendo toda posibilidad de vacacionar con los pasajes ya
abonados, y más aún dicho importe en el transcurso del tiempo se ha visto
7
completamente desvalorizado dados los embates económicos que aquejan al país
de público y notorio conocimiento.
Destaco nuevamente que, en ningún momento, la empresa
demandada mostró interés alguno por el reclamo, solo procedían a poner el llamado
en espera y cortar la comunicación, siendo la desidia total el trato para con sus
clientes.
Producto de los daños y perjuicios que desprenden de lo aquí
expuesto por exclusiva culpa de la demandada se estimarán los rubros
indemnizatorios.
V.- DAÑOS Y PERJUICIOS. CUANTIFICACIÓN
ECONÓMICA. FUNDAMENTOS.
1) RESPONSABILIDAD.
En primer lugar, la responsabilidad de la demandada encuadra en lo
dispuesto por el art. 1.737 del Código Civil y Comercial de la Nación, existiendo
una obligación contractual claramente asumida por la demandada; y a su vez, según
las disposiciones de la Ley de Defensa del Consumidor.
Por su parte, el art. 1 de la Ley 24.240 establece – en cuanto importa
referir aquí– que se entiende por consumidor o usuario a toda persona física o
jurídica que adquiere o utiliza bienes o servicios en forma gratuita u onerosa como
destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social.
Asimismo, el art. 2 de la ley citada define al sujeto pasivo de la
relación de consumo, esto es, el proveedor de cosas o servicios, entre otros (cfr.
8
Rouillón, “Código de Comercio comentado y anotado”; ed. La ley, Buenos Aires,
2006, T. V, pág. 1102).
En el marco señalado, las empresas de transporte encuadran
perfectamente en el rol de proveedores de una relación de consumo. Los pasajeros
que contratan sus servicios de traslado no son otra cosa que "consumidores" en los
términos de la Ley de Defensa del Consumidor, es decir, son parte en una relación
de consumo al adquirir los servicios de una empresa, en forma onerosa y como
destinatarios finales, sea en beneficio propio o de su grupo familiar (conf. Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, Sala 3, "Fortunato José
Claudio c/ American Airlines y otros s/ pérdida/daño de equipaje", del 04.12.12).
Con tal base, el art. 3 de la Ley de Defensa del Consumidor establece
una directiva en materia de integración normativa, al prever que las disposiciones
de esa ley se integran con las normas generales y especiales aplicables a las
relaciones jurídicas abarcadas por aquélla.
Sin embargo, el sistema de protección de los consumidores debe
aplicarse no sólo cuando las leyes especiales nada dicen frente a alguna hipótesis
determinada, sino también cuando la Ley de Defensa del Consumidor contemple
alguna obligación establecida para los proveedores que resulte complementaria o
integradora de otras surgidas de las normas específicas (conf. Mosset Iturraspe,
Jorge - Wajntraub, Javier, "Ley de Defensa del Consumidor", pág. 312, ed.
Rubinzal - Culzoni, Bs. As., 2008).
No puede obviarse la raíz constitucional de los derechos de los
consumidores, de manera que la Ley de Defensa del Consumidor es también
9
aplicable cuando las soluciones legales del ordenamiento específico protejan
deficientemente sus derechos, por evidentes razones de preeminencia normativa.
Con el alcance referido es que corresponde en el caso de marras que
se apliquen las normas citadas.
La pretensión esgrimida por esta parte, se basa en el incumplimiento
de la obligación contractual de devolución asumida por la demandada.
El art. 19 de la citada ley de protección al consumidor, obliga a
quienes presten servicios de cualquier naturaleza a respetar los términos, plazos,
condiciones, modalidades, reservas y demás circunstancias conforme a las cuales
hayan sido ofrecidos, publicitados o convenidos.
El principio protectorio del consumidor ostenta rango constitucional
(art. 42, Constitución Nacional), como así también las directivas emanadas de los
arts. 1094 y 1095 del Código Civil y Comercial de la Nación; y que el art. 3 de la
ley 24.240 establece, en materia de prelación normativa, que las normas que regulan
la relación de consumo deben ser aplicadas conforme al principio de protección al
consumidor, y en caso de duda sobre la interpretación del Código Civil y Comercial
de la Nación o las leyes especiales, prevalecerá la más favorable a aquél.
Por su parte, en el sistema previsto por el viejo Código Civil la
responsabilidad generadora del deber de indemnizar – contractual o
extracontractual – exigía la concurrencia de cuatro presupuestos: antijuridicidad;
daño; relación de causalidad entre el daño y el hecho; y un factor de imputabilidad
o atribución legal de responsabilidad (cfr. Bustamante Alsina, Jorge; “Teoría
General de la responsabilidad Civil”, Ed. Abeledo Perrot, Bs. As., 1972, pág. 74).
10
Más allá de la unificación parcial del régimen de responsabilidad en
el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, lo cierto es que tales recaudos
subsisten referidos en los arts. 1716, 1717, 1721, 1724 y 1726 del ordenamiento,
vigente.
De lo hasta aquí expuesto que, en el caso, la demandada resulta
responsable de modo objetivo.
Asimismo, tal como lo establecen los artículos 1737, 1738, 1739,
1740, 1741 y concordantes, del Código Civil y Comercial de la Nación, sobre la
base de los daños sufridos, se discriminará posteriormente por rubros cada una de
las afecciones que producto de los hechos que padecieron las actoras.
Sin embargo, habida cuenta que la pretensión se funda en las
disposiciones de la Ley de Defensa del Consumidor, de relativa autonomía, supone
que la atribución de responsabilidad se centre en la existencia de una relación de
consumo – como la mantenida entre los litigantes –, con independencia de su fuente
generadora (Hernández, Carlos A. y Frustagli, Sandra A., en “Ley de Defensa del
Consumidor”, dir. Picasso–Vázquez Ferreyra, Ed. La Ley, Buenos Aires 2.009, T.
I, p 501).
Dicho cuerpo legal establece, en el art. 40, que en caso de producirse
un daño como consecuencia de la prestación del servicio será responsable, en lo que
aquí concierne, el proveedor del mismo. Aclara que el transportista responderá por
los daños ocasionados a la cosa con motivo o en ocasión del servicio.
Asimismo, dicho precepto dispone que “sólo se liberará total o
parcialmente quien demuestre que la causa del daño le ha sido ajena”, destacando
11
el carácter objetivo del factor de atribución allí reconocido, en tanto la única
hipótesis por la que se podría liberar de responsabilidad a los integrantes de la
cadena de comercialización sería el traslado hacia otro centro de imputación – la
víctima o un tercero – de la causa material de la lesión, interrumpiendo así el nexo
causal.
En este mismo orden se ha dicho que, “…La complejidad del tráfico
hace exigible una protección responsable del consumidor, desde que la confianza
como principio de contenido ético impone a todos los operadores económicos un
inexcusable deber de honrar las expectativas creadas; su quiebre implica la
contravención de los fundamentos de toda organización” (Rezzónico, Juan Carlos,
Principios Fundamentales de los Contratos, ed. Astrea, Buenos Aires 1999, págs.
376 y ss.; CNCom, Sala B, 31.5.05, "Hilgenberg, Olga Sofía y otro c/ Visa
Argentina SA y otro s/ Ordinario"). (Sum. CNCom Sala D, 17/08/2017 PRADA
JAVIER IGNACIO C/ HONDA MOTOR DE ARGENTINA SA Y OTRO S/
ORDINARIO.).
Por su parte, la demandada no ha brindado explicación oficial alguna
respecto de la falta de devolución de las sumas abonadas que aquí se reclama. Dicha
actitud debe ser tomada en consideración a la hora de meritar los presentes actuados,
puesto que la accionada no puede escudarse válidamente en la cómoda negativa y
adoptar una conducta meramente reticente; siendo ello también contrario a su deber
de colaboración configurado por la Ley de Defensa del Consumidor.
La Constitución Nacional en su art. 42 al hablar de los derechos de
los consumidores expresa: “...tienen derecho, en la relación de consumo, a la
12
protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información
adecuada y veraz, a la libertad de elección y a condiciones de trato digno y
equitativo…”.
Este derecho constitucional al trato digno y equitativo que se les debe
prodigar a los consumidores opera como principio rector en materia de derechos
del consumidor. Es el eje en torno al cual gira hoy la protección constitucional del
consumo.
Como es de sentido común debido a las actuales exigencias sociales,
el tiempo es un bien escaso y valioso.
Se ha sostenido que la pérdida del tiempo resulta un perjuicio
indemnizable cuando esa pérdida, ajena a su voluntad, esta originada por la acción
u omisión de un tercero que cause un daño a una persona (NOVELLINO, Norberto,
En la búsqueda del tiempo perdido... e indemnizable, La Ley: Sup. Act. 14/02/2006,
1).
En análogo sentido Micele afirma que “la pérdida de tiempo, el
impedimento al goce o libertad, la imposición de malgastar la propia vida en
involuntarias tramitaciones, todos ellos son perjuicios extra patrimoniales sin
forma real de ser traducidos en dinero. Tal dificultad para medir esos perjuicios
no debe ser impedimento para que los jueces dicten sentencia sobre ellos (cfr.
MICELE, Jorge E., El caso del tiempo perdido, DJ 1997-1, 340).
Muchas veces, por estas cuestiones u otros incumplimientos, los
consumidores deben dejar de atender sus cuestiones personales o renunciar a
disponer libremente de su tiempo para embarcarse en fatigosos reclamos, llamadas
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a centros de atención telefónica despersonalizados, cuando no a un verdadero
peregrinar a oficinas de atención al cliente, servicios técnicos, organismos de
defensa del consumidor, abogados, asociaciones de consumidores, etc., con las
consiguientes erogaciones de traslados, costos, llamadas telefónicas, gastos
administrativas, entre otros, sumado al preciado bien del tiempo.
En primer término, la pérdida de tiempo puede vislumbrase en un
daño material, un daño por la imputación de consumos no realizados en la cuenta
de tarjeta de crédito y la imposibilidad de continuar con la financiación contratada,
la cantidad de veces que tuvo que realizar reclamos personales y telefónicos, acudir
a audiencia de mediación.
En segundo término, la pérdida de tiempo puede encuadrarse en un
supuesto de lucro cesante. Como bien ilustra Ghersi, a partir de la venta de trabajo
humano (fuerza o calificación) se genera riqueza en términos de producción de
valor (bienes y servicios), cuyas dos finalidades son: la reposición de recursos y el
ahorro para el progreso individual y social (Cfr. GHERSI, Carlos A., Cuantificación
económica del daño. Valor de la vida humana. 2º edición, Buenos Aires, Astrea,
1.999, p. 114).
En este sentido, conforme a la cantidad de tiempo invertido en la
solución del conflicto, dicho tiempo deberá ser multiplicado por el “valor hora” de
la persona, conforme a su actividad o ingreso, o en caso de no desarrollar una
actividad registrada o remunerada, conforme a los valores oficiales de salario
mínimo vital y móvil.
14
Donde puede observarse con mayor claridad la cuestión de la pérdida
de tiempo es en el daño moral. La pérdida de tiempo implica también un desgaste
moral y un trastorno espiritual para el consumidor, quien debe desatender sus
actividades para enfrascarse en una lucha a la que está casi siempre en clara
desigualdad de condiciones frente al proveedor, en razón de la debilidad y
vulnerabilidad estructural en que se sitúan los consumidores en las relaciones de
consumo.
Señala Zavala de González que resulta encomiable reconocer un
daño moral por pérdida injustificada de tiempo – el cual es vida y libertad – ya que
éste resulta jurídicamente significativo al margen de su función instrumental para
logros existenciales y económicos. Señala la autora citada que, en estos supuestos,
en la persona emerge un sentimiento de "cosificación" de no ser tratado dignamente,
aunque no haya lesión de otros intereses espirituales (Cfr. ZAVALA DE
GONZÁLEZ, Matilde, Los daños morales mínimos, LA LEY 01/09/2004, 1).
A su vez la demanda ha demostrado una absoluta falta de
colaboración tanto en la instancia administrativa como en la prejudicial. Estamos
ante una desconsideración total. Todo lo cual desoye el mencionado art. 42 dela
Constitución Nacional en todas sus partes.
Este derecho constitucional al trato digno y equitativo que se les debe
prodigar a los consumidores opera como principio rector en materia de derechos
del consumidor. Es el eje en torno al cual gira hoy la protección constitucional del
consumo.
15
Además, está la confianza que el consumidor deposita en una
empresa, en un producto o en un servicio, pero que luego se ve defraudada cuando
comprueba que éstos no reúnen la calidad, la eficiencia y sobre todo la seguridad
que se sugiere, constituye fundamento suficiente para el nacimiento de la obligación
de reparar (Cfr. WEINGARTEN, Celia, Derecho del Consumidor, Universidad,
Buenos Aires, 2007, p. 87).
Por consiguiente, corresponde que se compense el tiempo invertido
por el consumidor en intentar resolver un incumplimiento imputable a los
proveedores lo que no deja de ser, por cierto, una traslación de riesgos empresarios
como es la idoneidad y correcto funcionamiento de los bienes que introducen en el
mercado. Tiempo que, por ser escaso, el consumidor le resta a sus actividades
económicas, caso que implicaría un lucro cesante (actividad laboral, productiva,
profesional, etc.) o, en sentido más técnico, al desarrollo de actividades esencial es
para la vida (descanso, ocio, vida familiar y de relación) o de su personalidad
(actividades educativas, culturales, deportivas, espirituales, recreativas, etc.).
Esta conducta no puede más que traducirse en un claro desprecio por
nuestros derechos. Daña también el hecho que la demandada no cuenta con un
protocolo o procedimiento estandarizado para brindar solución en tiempo y forma
a los usuarios.
La práctica comercial es todo acto, actividad, omisión, conducta,
manifestación, incluida la publicidad y la comercialización, procedente de un
proveedor dirigida a la promoción, la venta o suministro de un producto a los
consumidores.
16
Las prácticas comerciales son todos los mecanismos, técnicas y
métodos que sirvan, directa o indirectamente, para facilitar la salida de la
producción. Se trata de un concepto extremadamente amplio que incluye desde el
marketing, las garantías, los servicios postventa a la ejecución del contrato y
extinción de las obligaciones derivadas del mismo. Abarcan todo el proceso
mediante el cual los productos son lanzados adecuadamente al mercado. Incluyen
todas las medidas que se destinan a promover la comercialización de productos y
servicios, y que porta como dato principal el de la publicidad, además de todos los
incentivos de venta y técnicas de comercialización.
Una práctica comercial es abusiva, desleal o ilícita, cuando causa en
detrimento del consumidor un desequilibrio importante entre los derechos y
obligaciones. Partiendo de estos conceptos una práctica es abusiva, si en aras a la
formación del consentimiento o asegurar su cumplimiento, provoca un
desequilibrio entre el provecho del proveedor y el sacrificio del consumidor
causándole a éste un perjuicio inequitativo.
El desentendimiento de la demandada de su responsabilidad, trae
aparejado no sólo el incumplimiento contractual, sino que infringe toda normativa
vigente que vela por los derechos de los usuarios y consumidores.
A lo anterior debe sumarse las pautas del artículo 37 último párrafo
de la Ley de Defensa del Consumidor, donde se establece, como parámetro general
para juzgar la conducta de los proveedores, al “deber de buena fe en la etapa previa
a la conclusión del contrato o en su celebración”.
17
Finalmente, en caso que la demandada invoque una supuesta
conformidad de la suscripta, al adquirir los pasajes, sobre las condiciones y términos
de contratación, solicito desde ya la nulidad, de dicha cláusula, en los términos del
art. 37 de la Ley de Defensa del Consumidor. O sea, se tendrán por no convenidas,
las cláusulas, que desnaturalicen las obligaciones o limiten la responsabilidad por
daños, o /importen una renuncia o restricción de los derechos del consumidor, o /
amplíen los derechos de la otra parte. De igual forma, el art. 1743 del Código Civil
y Comercial de la Nación, expresa que son inválidas, las cláusulas que eximen o
limitan la obligación de indemnizar.
2) RUBROS INDEMNIZATORIOS.
A.- DAÑO MATERIAL. DEVOLUCIÓN DEL PRECIO
ABONADO.
Se reclama la integra devolución de las sumas percibidas por la
demandada en concepto de pago por los pasajes aéreos contratados por la
accionante, ascendiendo a la suma de PESOS NOVENTA Y UN MIL CIENTO
CUERENTA Y CUATRO CON DOS CENTAVOS ($ 91.144,02.-), con más sus
intereses calculados a Tasa Activa del Banco Nación hasta la fecha del efectivo
pago.
Tal como ha sostenido la doctrina, si el vendedor recibió el pago de
la cosa, cuya entrega luego deviene imposible en los términos del art. 1732 del
Código Civil y Comercial de la Nación, no es responsable de los daños por
incumplir la prestación, pero deberá devolver el precio que recibió, si el comprador
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pagó por adelantado (RIVERA – MEDINA, “Código Civil y Comercial de la Nación
comentado”, Tomo IV, pág. 1051, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2015).
En dicha inteligencia, la obligación de las empresas demandadas de
devolver el dinero correspondiente a las sumas recibidas, resulta indiscutible. En
efecto, en lo que respecta al transporte aéreo, los pasajeros tienen derecho a la
“inmediata devolución del precio del contrato de transporte no utilizado y conforme
a las modalidades de pago efectuadas” (art. 12 Res. 1532/98 del entonces Ministerio
de Economía, Obras y Servicios Públicos).
De tal manera, solicito la devolución del 100% del precio abonado
por los pasaje de vuelta, y sus intereses, los cuales deberán devengarse desde la
fecha de cancelación, sus intereses y daños derivados del incumplimiento de
restituir el precio en debido tiempo y forma.
B.- DAÑO MORAL:
El daño moral existe cuando se lesionan derechos de las personas
que son extraños a valores económicos. No obstante, su reparación tiene un carácter
resarcitorio y no sancionatorio o ejemplar, en tanto lo que se trata de lograr a través
de la indemnización es una compensación que, en alguna medida, morigere los
efectos del agravio moral sufrido (conf. Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Comercial, Sala C, "Flehner, Eduardo c. Optar S.A.", del 25/06/1987, entre otros).
A ese respecto, la jurisprudencia dominante tiene dicho que “…el
daño moral se caracteriza por los padecimientos o molestias que hieren las
afecciones de quienes lo sufren, y se configuran a su respecto lo que se ha dado en
llamar prueba ‘in re ipsa’ es decir, surge inmediatamente de los propios hechos,
19
su valuación no está sujeta a cánones estrictos y corresponde a los jueces
establecer prudencialmente su ‘quantum’. Para ello deben tener en cuenta la
gravedad de la lesión padecida, su función resarcitoria, y el principio de
reparación integral. Ninguna relación forzosa existe entre el perjuicio material y
moral; ambos cuentan con presupuestos propios y concurren a su determinación
por razones diferentes…” (Cfr. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y
Comercial Federal, Sala III, Julio 15/997 “P.M.R. C/Fuerza Aérea Argentina”, LL
1997-F-158).
El daño moral ha sido definido como aquel perjuicio que se
manifiesta a través de los padecimientos, molestias y angustias que lesionan las
afecciones legítimas de la víctima, lo que demuestra el intento de resarcir aspectos
propios de la órbita extrapatrimonial del damnificado (Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil, sala H, 25/02/2013 • González Pizarro, Maritza Jeannette
v. Jumbo Retail Argentina, AP/JUR/742/2013).
De igual forma se ha indicado que el daño moral “…se caracteriza
como el que no menoscaba el patrimonio, pero hace sufrir a la persona en sus
intereses morales tutelados por la ley. Este particular daño no supone la existencia
de un propósito determinado o malicia en el autor del hecho ilícito, resultando
indiferente que provenga de dolo o culpa…” (Cfr. CNECyC, sala IV, “Pietrowsky,
Martín C/Expreso Caraza S.A. S/Sumario”, sentencia del 27/02/1981).
En la esfera contractual, se requiere para reconocer la indemnización
pretendida que se acredite su existencia. Es que la noción de daño moral se
encuentra vinculada al concepto de desmedro extrapatrimonial o lesión a los
20
sentimientos personales, a las afecciones legítimas o a la tranquilidad anímica, que
no son equiparables o asimilables a las meras molestias, dificultades o
perturbaciones que pueda llegar a provocar un incumplimiento contractual, en tanto
esas vicisitudes o contrariedades son propias del riesgo de cualquier contingencia
comercial.
De todos modos, la comprobación de la existencia de tal agravio
derivado de la responsabilidad contractual encuentra un amplio marco en la legítima
discrecionalidad que la ley otorga al órgano judicial, que libremente apreciará su
admisibilidad, debiendo proceder con estrictez en este ámbito (art. 1741 del Código
Civil y Comercial de la Nación, y art. 165 del Código Procesal Civil y Comercial
de la Nación) y probarse la realidad del perjuicio con excepción de aquellos casos
en que aquél es presumible de acuerdo con el normal suceder de los hechos.
Así pues, sin obviar el criterio restrictivo con que cabe apreciar la
procedencia de tal resarcimiento en la expresada esfera contractual, no puede
excluirse el derecho a ser indemnizado cuando el infortunio que se debió soportar
excede las alternativas o devenires propios del mundo de las relaciones
contractuales.
Tal es la situación que se configura en el presente caso que la aquí
accionante al optar por la devolución del valor abonado, ante la reprogramación de
viaje y según opciones brindadas por la demandada, se ha que quedado al momento
sin viaje – el contratado u otro – y sin la posibilidad de disponer de su dinero.
Sumando a ello, debió atravesar diversas instancias de reclamo admirativas y
prejudiciales, debiendo tolerar la actitud temeraria y abusiva por parte de la
21
demandada, quien en ninguna instancia hizo honor a sus obligaciones y
responsabilidad.
El daño moral aquí reclamado, a su vez se funda en virtud del trato
indigno propiciado por la demandada.
Todo ello también, en los términos del art. 1738 del Código Civil y
Comercial de la Nación, que nos dice, que incluye los derechos personalísimos, su
integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas, y la
interferencia a su proyecto de vida.
Al momento de establecer el “quantum” indemnizatorio habrá de
contemplarse el grado de padecimiento provocado y las circunstancias personales
de la aquí afectada, no debiendo guardar necesaria correspondencia con la entidad
del daño material.
En definitiva, es indudable que las contingencias toleradas
excedieron el concepto de mera molestia o incomodidad, lo cual justifica la
concesión del rubro.
En razón de ello, se solicita estimativamente “prima facie”, en este
ítem como resarcimiento la cantidad de PESOS CUARENTA MIL ($ 40.000.-)
para cada una de las accionantes, por un total de PESOS OCHENTA MIL
($80.000.-), dejándose abierta la posibilidad que V.S. modifique en más o menos
dicho importe, conforme las probanzas a ofrecerse, actualizando el mismo a valores
constantes.
C.- DAÑO PUNITIVO.
22
La reforma a la Ley de Defensa del Consumidor ha incorporado al
art. 52 bis, el cual otorga la posibilidad de que el consumidor damnificado puede
solicitar un resarcimiento por “daño punitivo” en casos de que exista
incumplimiento legal o contractual.
Esta multa civil, dice la norma, se deberá graduar en función de la
gravedad del hecho y demás circunstancias del caso.
En lo que respecta al caso que nos ocupa resulta de considerable
gravedad. Ello dado la extensa enumeración de violaciones legales efectuadas por
la demandada, y que fueron descriptas precedentemente, las cuales resultan
generadoras de daño punitivo, tal como lo viene entendiendo la doctrina nacional y
jurisprudencia extranjera especializada.
Es menester destacar, que todas las tratativas y reclamos
extrajudiciales y judiciales que la actora debió afrontar para el reclamo, no sólo
generaron gastos inherentes a trámites, la pérdida de tiempo y desvalorización de
las sumas abonadas, sino que generaron un desgaste emocional, psíquico y físico
en el usuario.
Esta actitud sumamente reveladora de una intención gravemente
culposa, que demuestra total desinterés por la suerte del cliente y en franca violación
a sus derechos, se hace merecedora del mayor de los reproches.
La aplicación del daño punitivo quedar reservado a situaciones que
demuestren una inconducta grave o absoluto desprecio hacia los derechos del
consumidor patentizado mediante un incumplimiento de obligaciones legales o
23
convencionales por parte de los proveedores de cosas o servicios en la relación de
consumo. Todo lo cual se verifica en autos.
En esta multa civil que el consumidor puede obtener y cuyo importe
no guarda necesaria relación con el daño que ha sufrido, el objeto es impedir que el
proveedor siga, como en el caso, prestando un servicio en condiciones deficientes
susceptibles de generar perjuicios, estimando que resulta más económico repararlo
en los casos singulares que prevenirlo para la generalidad, por lo que se le otorga al
Juez la facultad de aplicarlo o no en el caso concreto y graduarlo conforme la
gravedad del hecho y demás circunstancias del caso. El daño punitivo tiende a ser
ejemplificador a los efectos de que no se reitere ese proceder.
En el particular, se puede apreciar con claridad la renuencia a brindar
una respuesta adecuada frente a los reclamos efectuados por la accionante, pese a
los ingentes esfuerzos y reclamos promovidos por vía extrajudicial y en esta propia
sede; la ausencia directa una respuesta oportuna; y la contribución desaprensiva a
la prolongación de los efectos de aquella situación desatendida, que debió ser
atendida con anterioridad.
Sabido es que las sentencias no pueden desconocer las
consecuencias que de ellas se derivan.
Se ha sostenido que “Es deber de los tribunales -al tiempo de dictar
su sentencias- ponderar las posibles y graves consecuencias de sus decisiones, y
entre otros, los efectos en el campo económico y social” (Sumario JUBA SCBA, C
101774 S 21-10-2009 y SCBA, L 94446 S 21-10-2009.).
24
Ello responde a principios jurídicos destinados a cumplir con una
eficiente prestación del servicio de justicia.
Quizás a partir del fallo ejemplificado que aquí se solicita, la
empresa seguramente comenzará a poner mayor diligencia y profesionalismo al
momento de atender los reclamos y a cumplir con los deberes impuestos por la Ley
24.240, siempre con el fin de evitar perjuicios a terceros como sucedió en el caso
de marras, por nombrar algunas mejoras debidas.
Esta herramienta sirve para poner coto a los abusos de las empresas,
como la aquí demandada, que violan sistemáticamente los derechos de los
consumidores sabedores de que muy pocos son los que llegan a las últimas
instancias.
Entiende esta parte que estos parámetros resultan de perfecta
aplicación analógica al caso del daño punitivo.
A pesar de la omisión del legislador no existe razón alguna de que
los mismos se apliquen a la multa administrativa y no a la multa civil.
Además, por más que se entienda que la norma no tenga parámetros
para cuantificar el daño, los descriptos por la norma obedecen a la aplicación de
principios lógicos universales que cualquier juez aplicaría en pos de lograr una justa
solución al caso concreto, lo que desde ya solicitamos.
Tampoco pueden desconocerse que las faltas descriptas, conllevan
todas sin exclusión una gravedad y riesgo social de enormes dimensiones.
25
Estas conductas cuando resultan generalizadas tienen directa
implicancia en el agravamiento del fenómeno de anomia social que reina hoy en día
en la sociedad argentina.
El daño punitivo, como su nombre lo indica, persiguen la punición
de determinadas inconductas caracterizadas por un elemento axiológico o
valorativo agravado.
Existe acuerdo tanto en la doctrina como en la jurisprudencia, de que
tales daños tienen una doble finalidad: punitiva y disuasiva. De tal modo, una norma
de responsabilidad civil no siempre tiene una finalidad compensatoria.
La función del daño punitivo es la disuasión de daños conforme los
niveles de precaución deseables socialmente. La función accesoria sería la sanción
del dañador, ya que toda multa civil, por definición tiene una función sancionatoria
por la circunstancia fáctica de ser una condena en dinero extra compensatoria. Los
daños punitivos proceden únicamente en casos de particular gravedad que
presupongan menosprecio por derechos individuales o de incidencia colectiva,
abuso de posición dominante y, también, en los supuestos de ilícito lucrativos.
Esta figura ha quedado incorporada y regulada para los contratos de
consumo por la norma del artículo 52 bis de la ley 24.240.
El Estado debe propender a corregir el abuso de la posición
dominante, en el caso bajo estudio aparece claro la viabilidad de la utilización del
daño punitivo, ya que es visible la indiferencia, despreocupación y ligereza
demostrada por las empresas que han generalizado este sistema para la venta de sus
26
productos siendo ofrecidos por encima de la venta tradicional por las enormes
ventajas que le generan.
En cuanto a su cuantificación, debe ser una sanción económicamente
significativa, no sólo respecto del proveedor sino también ejemplificativa para otros
proveedores. Los parámetros que deberán ser tenidos en cuenta al momento de su
determinación o cuantificación son el hecho generador, la proporcionalidad con la
gravedad de la falta, el caudal económico del proveedor, la equidad del caso
concreto y no el valor de la prestación, toda vez que se trata de una sanción que
busca evitar que las conductas sancionadas se repitan frente a otros consumidores.
Es por todo lo anteriormente expuesto que estimamos el daño
punitivo en la suma de PESOS OCHENTA MIL ($80.000.-) y/o por la que más o
menos resulte de las pruebas a rendirse en autos y que V.S. se servirá fijar.
VI.- LIQUIDACION.
Por todo lo expuesto se reclama “prima facie” como indemnización
por los hechos mencionados, las siguientes sumas:
Daño Material ------------------------ $ 91.144,02.- (más intereses)
Daño Moral --------------------------- $ 40.000.-
Daño Punitivo ------------------------ $ 80.000.-
TOTAL -------------------------------- $ 211.144,02.-
Por lo tanto la suma total reclamada es de PESOS DOSCIENTOS
ONCE MIL CIENTO CUARENTA Y CUATRO CON DOS CENTAVOS ($
211.144,02.-) más sus intereses, costas y costos del juicio, o lo que en más a menos
27
a entender de V.S. resulte de las probanzas de autos tomando en cuenta la
desvalorización monetaria, indexaciones correspondientes, hasta su efectivo pago.
VII.- BENEFICIO DE JUSTICIA GRATUITA – BENEFICIO
DE LITIGAR SIN GASTOS.
El artículo 53 de la Ley 24.240 (modificado por el art. 26 de la Ley
26.361) establece “Las actuaciones judiciales que se inicien de conformidad con la
presente ley en razón de un derecho o interés individual gozarán del beneficio de
justicia gratuita. La parte demandada podrá acreditar la solvencia del consumidor
mediante incidente, en cuyo caso cesará el beneficio”.
Que respecto del alcance del beneficio de justicia gratuita previsto
en el art. 53 de la ley de Defensa del Consumidor, el Alto Tribunal se ha expedido
en la causa “Adduc y otros c/ Aysa S.A y otro s/ proceso de conocimiento” (CAF
17990/2012/1/RH1) del 14/10/2021.
Allí sostuvo, que al sancionar la ley 26.361, la cual introdujo
modificaciones al texto de la ley 24.240, el Congreso Nacional ha tenido la voluntad
de eximir a quienes inician una acción en los términos de le Ley de Defensa del
Consumidor del pago de las costas del proceso.
Seguidamente, expuso que la norma no requiere a quien demanda en
el marco de sus prescripciones la demostración de una situación de pobreza para
otorgar el beneficio, sino que se lo concede automáticamente y que sólo en
determinados supuestos -acciones iniciadas en defensa de intereses individuales- se
admite a la contraparte acreditar la solvencia del actor para hacer cesar la eximición.
28
Por ello, entendió, que queda claro que la eximición prevista incluye a las costas
del proceso pues, de no ser así, no se advertiría el interés que podría invocar el
demandado para perseguir la pérdida del beneficio de su contraparte.
Asimismo, sostuvo que el criterio de interpretación utilizado
coincide con la voluntad expresada por los legisladores en el debate parlamentario
que precedió a la sanción de la Ley 26.361 en el que se observó la intención de
liberar al actor en este tipo de procesos de todos sus costos y costas, estableciendo
un paralelismo entre su situación y la de quien goza del beneficio de litigar sin
gastos ya que si los legisladores descartaron la utilización de este último término en
la norma no fue porque pretendían excluir de la eximición a las costas del juicio,
sino para preservar las autonomías provinciales en materia de tributos locales
vinculados a los procesos judiciales.
Más aún, en el antecedente “Consumidores Financieros Asociación
Civil para su Defensa c/ Nación Seguros SA s/Ordinario”, la Corte Suprema de
Justicia de la Nación, ha señalado:
“...3°) Que en el artículo 42 de la Constitución Nacional se
establece que los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en
la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses
económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección y a
condiciones de trato equitativo y digno.
Asimismo, se asigna un rol fundamental en esta materia a las
autoridades públicas, a quienes se designa como encargadas de proveer a la
protección de esos derechos.
29
4°) Que la efectiva vigencia de este mandato constitucional, que
otorga una tutela preferencial a los consumidores, requiere que la protección que
la Constitución Nacional encomienda a las autoridades no quede circunscripta
solo al reconocimiento de ciertos derechos y garantías sino que además asegure a
los consumidores la posibilidad de obtener su eficaz defensa en las instancias
judiciales.
5°) Que, en este sentido deben interpretarse las modificaciones que
la ley 26.361 introdujo a la Ley de Defensa del Consumidor en materia de acciones
judiciales que los consumidores y usuarios pueden iniciar cuando sus intereses
resulten afectados o amenazados…”
Estos principios sentados por la Corte Suprema de Justicia de la
Nación establecen con claridad la extensión de beneficio de gratuidad otorgado al
consumidor a todas las costas y costos del proceso.
Sumado a ello, la Corte Suprema de Justicia de la Nación en los
Considerandos 6to. Y 7mo., también ha exteriorizado principios e interpretaciones
fundamentales en lo atinente a la Defensa de los Derechos Fundamentales de los
Consumidores, de raigambre constitucional, que desacreditan como jurídicamente
válida la interpretación restrictiva plasmada en la resolución apelada:
“...6°) Que los claros términos del precepto reseñado concluir que,
al prever el beneficio de justicia gratuita, el legislador pretendió establecer un
mecanismo eficaz para la protección de los consumidores, evitando que obstáculos
de índole económica pudieran comprometer su acceso a la justicia y, en
30
consecuencia, privarlos de la efectiva tutela de los derechos consagrados en el
texto constitucional.
No es posible soslayar que, en el marco de las relaciones de
consumo, el consumidor se encuentra en una situación de debilidad estructural,
por ello, y en ordena preservar la equidad y el equilibrio, resulta admisible que la
legislación contemple previsiones tuitivas en su favor.
En este sentido, la gratuidad del proceso judicial configura una
prerrogativa reconocida al consumidor dada su condición de tal, con el objeto de
facilitar su defensa cuando se trate de reclamos originados en la relación de
consumo.
7°) Que el otorgamiento del beneficio no aparece condicionado por
el resultado final del pleito, pues la norma lo prevé para todas las acciones
iniciadas en defensa de intereses colectivos. Una interpretación que pretenda
restringir los alcances del precepto no solo desconocería la pauta interpretativa
que desaconseja distinguir allí donde la ley no distingue (Fallos: 294:74; 304:226;
333:735) sino que conspiraría contra la efectiva concreción de las garantías
constitucionales establecidas a favor de los consumidores -y de las asociaciones
que pretendan proteger sus intereses - a fin de posibilitar el acceso a la jurisdicción
en defensa de sus derechos…”
A mayor abundamiento, es necesario citar jurisprudencia reciente
que recepta correctamente los principios e interpretación brindada por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación.
31
“…Si bien al momento de dictar el proveído de fs. 31 vta. punto 8
(reiterado en algunos otros precedentes de este Juzgado) el Suscripto adhirió a la
interpretación “restringida” que parte de la jurisprudencia y la doctrina atribuye
al concepto de “beneficio de justicia gratuita” concedido por la Ley de Defensa
del Consumidor, el reciente análisis del tema que realizó en forma explícita la
Corte Suprema de Justicia de la Nación en los autos “Consumidores Financieros
Asociación Civil p/su defensa c/Nación Seguros SA s/Ord. s/Recurso de hecho de
fecha 24/11/2015 me persuaden sobre la conveniencia de revisar aquella postura.
Así, a la luz de este nuevo marco conceptual y del tema involucrado
en la revocatoria interpuesta, considero oportuno en esta instancia del proceso, y
en mérito de razones de economía y celeridad procesal, ampliar la eximición
concedida a la accionante al punto 8 de fs. 31 vta. extendiéndola a la totalidad de
las costas que pudieran encontrarse a su cargo originadas por la tramitación del
presente…” (Juzgado Comercial Nro. 4 Sec. 8; "ACYMA ASOCIACION CIVIL c/
LIGIER S.A. s/ ORDINARIO", Expediente Nº 32886/ 2013; 26/02/2016).
“…Frente a ello debo señalar liminarmente que conforme sostuve
en oportunidades anteriores de examinar idénticas peticiones de la Asociación de
consumidores por obligaciones insatisfechas en donde se había concedido el
beneficio de gratuidad y se reclamó mayor extensión comprensiva de las costas y
de la tasa de justicia, se efectuó un reexamen dada las modificaciones introducidas
por la ley 26.361.
En efecto, la gratuidad de las acciones con fundamento en la Ley
24240, tanto incoadas como ejercicio de una acción individual, cuanto como una
32
acción asociación en defensa de intereses de incidencia colectiva, ahora reguladas
en los arts. 53 y 55 respectivamente, constituyó uno de las modificaciones más
relevante de la ley 26361. Y en el caso de estas últimas, un mecanismo de
afianzamiento del acceso a la justicia en protección de esos intereses, asegurando
así la voluntad constitucional.
Así, se resolvió procedente confirmar la resolución que declaró
abstracto el beneficio de litigar sin gastos con base en lo dispuesto por la ley
26361: 28, que dispone el beneficio de justicia gratuita para las acciones judiciales
iniciadas en defensa de intereses de incidencia colectiva…” (CNCom. Sala C,
09.09.08, "Adecua c/ Hexagon Bank Arg. SA. s/ beneficio de litigar sin gastos").
En idéntico sentido se ha pronunciado el Ministerio Público Fiscal:
“… la distinción entre beneficio de justicia gratuita y beneficio de litigar sin gastos,
resulta inconducente, pues tanto la doctrina como las distintas leyes procesales
provinciales utilizan esa denominación para referirse a un mismo instituto (conf.
Highton Elena Arean, Beatriz, “Código...” T.2 pág.120; Palacio Lino E. “Derecho
Procesal Civil” [Link] pág.476)” (dictamen 123365 del 28/04/09 compartido por la
CNCom. Sala C, 02/07/09, “Padec c/PNP Paribas [Link]. s/beneficio de litigar
sin gastos”) .
Por su parte, en el recurso extraordinario interpuesto por la Sra.
Fiscal de Cámara Gabriela Fernanda Boquin en autos "Asociación por la Defensa
de Usuarios y Consumidores (ADUC) c/ Banco Credicoop Coop. Ltdo. s/ Beneficio
de Litigar sin Gastos" (Expediente 35674/2015/CA1) se manifestó al respecto:
“…La gratuidad en el acceso a la Justicia es condición sine qua non para el
33
efectivo funcionamiento del sistema jurídico diseñado a partir del artículo 42 de la
Constitución Nacional.
Es necesario recordar que el derecho del consumidor nace y se
estructura sobre un pilar básico que le da sentido a todo el sistema: la existencia
de desigualdad sustantiva y estructural en las relaciones de consumo. Una
desigualdad que requiere de la intervención niveladora del derecho - en todos sus
niveles y potencialidades- para evitarlas injusticias que de ella resultan (Galeazzi,
M. Verbic., F., "Acciones colectivas y beneficio de justicia de justicia gratuita ", LL
02/10/14, 5; LL 2014-E, 462).
.... Un consolidado principio de interpretación establece que las
palabras utilizadas en la ley deben ser entendidas con los significados que
habitualmente se les atribuya en la comunidad en la que dicha ley ha de regir. Ello
es así excepto que los legisladores hayan decidido apartarse de tales significados
corrientes; y además hayan señalado, de modo inequívoco, esta decisión (Fallos
248:111; 320:74)…
…. Si los legisladores hubieran querido apartarse de los
significados corrientes de las palabras utilizadas, habrían señalado esa decisión
de modo inequívoco y no lo hicieron.
Una interpretación distinta a la que claramente sus palabras
indican, equivaldría a prescindir de su texto, sin debate ni declaración de
inconstitucionalidad o ilegalidad. En esas condiciones, lo sostenido por la Sala se
encuentra en contradicción con la letra y espíritu de la previsión en estudio...".
34
La jurisprudencia del fuero ha reconocido el derecho a la gratuidad
del consumidor en innumerables resoluciones.
“…El beneficio de justicia gratuita debe ser interpretado en sentido
amplio, comparando tal instituto con el beneficio de litigar sin gastos, con los
alcances que el código de rito le adjudica en los arts. 83 y 84, comprensivos tanto
del pago de impuestos y sellados de actuación como de las costas del proceso…”.
(Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, Sala F, autos "Piñero José
María Fernando y otro c/ Sancor Seguros s/ sumarísimo", sentencia del 23 de
febrero de 2012).
La misma Sala F de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Comercial en los autos "Bellagamba, Carolina c/ Volkswagen S.A. de Ahorro P/F
determinados y Otros s/ Ordinario (Expediente N° 21127/2014, sentencia del 2 de
agosto de 2016) ratificó esta interpretación cuando confirmó que: "…La literalidad
del dispositivo del art. 53 en el aspecto que se examina, no habilita otra conclusión
que admitir la irrestricta gratuidad del trámite procesal.
En efecto, en lo que aquí interesa no es posible desatender que, en
el ámbito nacional, quien demanda con fundamento en el aludido vínculo jurídico,
se halla eximido de abonar la tasa de justicia, que concierne al acceso a la
jurisdicción, y los demás gastos que genere la tramitación del proceso…” (cfr. esta
Sala, 18/03/2010, "Maero Suparo Hernán Diego yotros c. Banco Francés S.A.
s/ordinario"; íd., 11/11/2010, "Aparicio Myriam Susana y otros c. Caja de Seguros
S.A. s/ ordinario").
35
Resaltando explícitamente el Tribunal de Apelaciones en el
mencionado fallo que: “…El beneficio de gratuidad previsto en los arts. 53 y 55 de
la LDC tiene un alcance o contenido similar en amplitud al beneficio de litigar sin
gastos…” (Cfr. Horacio L. Bersten “La gratuidad en las acciones individuales y
colectivas de consumo", Diario La Ley, 17 de marzo de 2009, pág. 4 y ss).
En los autos caratulados “ACYMA Asociación Civil por los
Consumidores y el medio ambiente c/ Diffupar S.A. s/ Beneficio de litigar sin
gastos” los jueces de la Sala F de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Comercial explicaron que “…el art. 55 de la ley 24.240 (T.O. por el art. 28 de la
ley 26.361) se enrola dentro de la innegable finalidad protectoria del ordenamiento
en la materia, ordenada a promover el amplio y efectivo ejercicio de los derechos
que asisten a los consumidores y usuarios, cuando dispone que las actuaciones
judiciales que se inicien en defensa de intereses de incidencia colectiva cuentan
con el beneficio de justicia gratuita…”.
En tal sentido, el tribunal recordó que “…se ha propugnado la
irrestricta gratuidad de los procesos que se inician en defensa de los derechos de
los usuarios y consumidores, entendiéndoselo integrativo tanto del pago de
impuestos y sellados de actuación -que concierne al acceso a la jurisdicción como
de los demás gastos que genere la tramitación del proceso, tales las costas
causídicas”. De acuerdo con dicha amplitud, los magistrados resolvieron en el
fallo dictado el 11 de octubre de 2011, que “la promoción del incidente que prevé
el ordenamiento procesal en su art. 78 y ss. no resulta necesaria para conceder la
franquicia pretendida, por cuanto las disposiciones de los arts. 53 y 55 LDC no
36
remiten al ordenamiento procesal que rija en el lugar de tramitación del proceso,
sino que se ciñen a conferir la gratuidad, sin otro aditamento ni exigencia…”,
revocando de este modo lo resuelto en primera instancia, declarándose abstracta la
tramitación de este expediente. Los camaristas también indicaron que no es
necesario iniciar el trámite del beneficio de litigar sin gastos para gozar del
beneficio de gratuidad de la legislación de consumo, ya que el artículo 53 “no remite
al ordenamiento procesal que rija en el lugar de tramitación del proceso, sino que
se ciñe a conferir la gratuidad sin otro aditamento ni exigencia”, lo que ha
conseguido que en algunos casos se declare abstracto el trámite del beneficio de
litigar sin gastos iniciado (cfr. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial,
Sala F, autos "San Miguel Martín Héctor y otros c/Caja de Seguros S.A.
s/ordinario", sentencia del 29/06/2010, íd. "Roldán de Bonifacio Elizabeth Teresita
c/ Fiat Auto S.A. de Ahorro p/fines determinados y otros s/ordinario" sentencia del
09/11/2010).
Desde esta perspectiva, se ratifica que la gratuidad no se agota en la
tasa de justicia y sellados de actuación, sino que comprende también a las costas
del proceso. Es decir que se da una asimilación -en cuanto a sus alcances-entre el
beneficio de gratuidad y la carta de pobreza prevista en nuestro código procesal.
(conf. Horacio L. Bersten, "La gratuidad en las acciones individuales y colectivas
de consumo", La Ley on line, 17/03/09; Cristian O. del Rosario, "El beneficio de
gratuidad y su alcance en las acciones de clase", La Ley on line, 07/04/09;
Francisco Juyent Bas-Candelaria del Cerro, "Aspectos procesales en la ley de
Defensa del Consumidor", La Ley on line, 14/06/10).
37
Pero además la regla interpretativa in dubio pro consumidor resulta
una solución propicia en este tema conforme con la regla de interpretación
receptada en el art. 3 de la ley 24.240, pues con arreglo a dicho criterio, para
despejar toda duda en cuanto al alcance que debe darse al beneficio de gratuidad
contenido en la legislación consumerista, debe estarse a la interpretación más
favorable al consumidor.
“…El usuario consumidor resulta ser la parte más débil de la
relación, pues en los hechos no existe la mentada igualdad económica y social que
permita la paridad de condiciones para negociar; hay un marcado desnivel que el
derecho del consumidor pretende igualar, protegiendo a la parte más débil del
negocio. Y en esta asimetría la inmediatez se transforma en una garantía de acceso
a la justicia para los consumidores y usuarios…” (Cf. Superior Tribunal de
Justicia, Viedma, Rio Negro, Sala de Causas Originarias, autos "Dirección
General de Comercio Interior c/ Pedido de Informe Servicio Telefónico Móvil
Movistar S/ Apelación S/ Casación. Sentencia, 49/15 del 23 De Abril de 2015).
El art. 42 de la Constitución Nacional, reconoce a los usuarios y
consumidores de bienes y servicios el “derecho a la protección de la salud, la
seguridad y los intereses económicos”, protección que fue receptada en la Ley
24.240. Ello no importa un reconocimiento en abstracto que prescinda del contexto
en el que dichos derechos se encuentran inmersos; por el contrario, dicho
reconocimiento se encuentra siempre circunscripto –conforme el texto de la
cláusula – a una relación de consumo (A.C.U.D.E.N. c/ Banco Provincia del
38
Neuquén s/ daños y perjuicios por responsabilidad extracontractual, Corte
Suprema de Justicia de la Nación, Expte. CSJ 2585/2017/CS1).
En tales condiciones, no cabe duda de que la determinación de la
presencia de un vínculo jurídico de consumo constituye el punto de partida a partir
del cual sólo puede entrar en juego la tutela preferencial que la Ley Fundamental
ha consagrado a favor de los consumidores.
Por las consideraciones vertidas, claramente la voluntad del
legislador fue la de eximir a quienes inician una acción en los términos de la Ley
de Defensa al Consumidor del pago de las costas del proceso, y que ese beneficio
opera automáticamente, tanto para particulares como para asociaciones de
consumidores (arts. 53 y 55, ley 24.240).
Por todo lo manifestado precedentemente, solicita a V.S., conceda el
beneficio de justicia gratuita a favor de esta parte con el alcance de estar exento de
pagar tasa de justicia, gastos, costos y costas del proceso.
VIII.- DERECHO.
Se fundamenta en los arts. 1, 3, 8, 8 bis, 53, 63 y concordantes de la
Ley de Defensa del Consumidor (Leyes 24. 240 y 26. 361); la Resolución
1532/1998; art. 9, 12 inc. k, 20 y concordantes de la Ley 22.802 por la violación
de prohibiciones en la Ley de Lealtad Comercial; arts. 961, 1092, 1093, 1094, 1095,
1097, 1738 y concordantes del Código Civil y Comercial; art. 42 de la Constitución
Nacional; doctrina y jurisprudencia aplicables al caso y citadas por esta parte a lo
largo de la presente demanda.
39
En el presente reclamo, no hay lugar a duda que la demandada es
responsable de los daños resultantes del retraso en el transporte aéreo contratado
(art. 141 del Código Aeronáutico), lo cual ha reconocido expresamente y que
posteriormente ha incumplido con las condiciones de resarcimiento pautadas con el
consumidor.
La Ley de Defensa del Consumidor, es plenamente aplicable a este
proceso, ya que conforme lo establece su art. 1, la suscripta ha adquirido un servicio,
como destinataria final. Ello ineludiblemente ha dado origen a la relación de
consumo (art. 3 de la Ley de Defensa del Consumidor), siendo el vínculo jurídico
entre el proveedor y el consumidor.
Cabe destacar, que la accionante no ha recibido de la demandada un
trato digno y equitativo, como surge del acontecer de los hechos. Por el contrario,
la demandada ha actuado en términos abusivos frente a su posición dominante. No
cabe ninguna duda que la demandada no ha actuado de buena fe.
IX.- SE IMPRIMA TRÁMITE SUMARÍSIMO (ART. 53 LEY
24.240) y CONFORME PROCEDIMIENTO PREVISTO EN LEY 26.993.
Tratándose el caso de autos, como hemos visto, de un contrato de
servicio de transporte aéreo de consumo, corresponde conceder los beneficios
procesales que la normativa de consumo otorga a los consumidores y usuarios ante
el caso de litigio judicial. Las cuestiones procesales no han sido
incorporadas en ninguno de los cuerpos normativos de la actividad aeronáutica,
debiendo en consecuencia aplicarse para el caso el artículo 53 de la Ley 24.240.
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La cuestión ha sido tratada por la Exma. Cámara Civil y Comercial
Federal, en dos casos en los que se negó en primera instancia la solicitud de la actora
de dar trámite sumarísimo al reclamo incoado. En tal sentido la Sala II del fuero,
haciendo suyos los argumentos de la Fiscal de Cámara, decidió revocar el
pronunciamiento apelado en cuanto decidió imprimirle a los autos el carácter de
juicio ordinario, debiendo tramitar el mismo bajo las normas del proceso
sumarísimo, quedando los actores exentos de la obligación de pagar la tasa de
justicia (Autos: “ALIMEN, Glenda Julia c/LAN AIRLINES S.A. s/Pérdida/Daño de
equipaje, causa Nro. 900/2016, sentencia del 19.12.2016; y autos “ALIMEN,
Carlos Horacio y otro c/LAN AIRLINES S.A. s/Daños y perjuicios”, causa Nro.
902/2016, sentencia del 19.12.2016).
En idéntico sentido, el criterio de todas las Salas de la Exma. Cámara
del Fuero es UNÁNIME a la fecha, existiendo antecedentes de las tres Salas
favorables al pedido que aquí se efectúa (entre otros “BOFILL, Sergio Alejandro y
otro c/LATAM AIRLINES GROUP s/Incumplimiento de contrato”, Causa n°
6782/2017 del 6 de abril de 2018; y “CARBONE, Ernesto Nahuel c/LAN AIRLINES
S.A. s/Pérdida/Daño de equipaje”, Causa Nro. 905/2016, de fecha 28 de diciembre
de 2016).
Asimismo, atento el carácter de USUARIO que reviste la actora,
solicita a V.S. readecuar la tramitación del proceso sumarísimo al régimen previsto
en los arts. 52, 53 y 57 (Capítulo 2, Título III) de la Ley 26.993, tal como ha ocurrido
en el caso “Ferro, Leandro Damián c/UNITED AIRLINES INC. s/Sumarísimo”
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(Expte. 11.263/18), en trámite ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo
Comercial N° 3 Secretaría 6.
X.- PRUEBA.
1.- DOCUMENTAL.
A) En poder de la actora:
a) Copia de DNI;
b) Acta de mediación COPREC;
c) Confirmación de Itinerario – Reserva;
d) Comunicaciones remitidas por la demandada vía correo
electrónico;
e) Tarjetas de Embarque;
f) Constancia de reclamos telefónicos;
g) Constancia de pago de los pasajes.
B) En poder de la demandada:
Solicito acompañe la demandada en autos:
a) Constancias referidas al Itinerario de la Reserva I4IRUS y factura.
b) Denuncie el importe total abonado de los tickets contratados por
la actora.
c) Remita transcripciones de las llamadas telefónicas efectuados por
la actora, y remita correos electrónicos intercambiados con la actora en relación al
Itinerario de la Reserva I4IRUS.
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d) Remita constancias del caso abierto para la devolución del
importe del pasaje correspondiente al Itinerario de la Reserva I4IRUS.
2.- INFORMATIVA.
Subsidiariamente, para el caso de tramitar el presente por vía
ordinaria y/o para el caso del desconocimiento de la prueba documental aportada
por esta parte, se requiere el libramiento de oficios, a la entidad emisora a los fines
de que constate su autenticidad.
3.- PERICIAL CONTABLE.
Subsidiariamente, para el caso de tramitar el presente por vía
ordinaria y/o en caso de negativa de la contraria, solicita se designe perito contador,
único y de oficio, a fin de que responda a los siguientes puntos periciales:
1. Que libros contables lleva la demandada, y si son llevados en legal
forma, y sin enmendaduras.
2. Informe si constan registrados del contrato de transporte aéreo,
celebrados con la actora.
3. Informe si el vuelo WJ 3182 del día 22/01/2022 desde
AEROPARQUE a BARILOCHE ha sido reprogramado.
4. Informe que causa originó dicha reprogramación.
5. Si consta en sus asientos la devolución de los emolumentos
efectuados por la actora, ya sea mediante Gift Card o del modo en que la demandada
lo registre.
5. Informe si la Reserva: I4IRUS correspondiente a los vuelos WJ –
3182 y WJ – 3187, fue abonado por la actora.
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5.- PERICIAL INFORMATICA.
Subsidiariamente, para el caso de tramitar el presente por vía
ordinaria y/o frente al caso hipotético de que la demandada desconociera la
documental aportada, se ofrece prueba pericial informática, solicitando su
producción a través de un perito único y de oficio, a fin de que constate
constituyéndose en sede de la actora y de la demandada:
a) Si del emisor se han remitido los correos electrónicos
receptores, indicando con claridad las casillas, fecha y
horarios.
b) Si de los receptores han recibido los correos electrónicos del
emisor, indicando con claridad las casillas, fecha y horarios.
c) Si los intercambios de correos electrónicos que se acompañan
en copia son veraces y existieron entre emisor y receptores.
e) Si los correos electrónicos enviados a la actora resultan con
relación a la contratación del itinerario adjunto en autos.
f) Inspeccione si fue solicitado en el sistema de la demandada la
devolución de pasaje por parte de la actora, según constancias
acompañadas.
g) Asimismo, solicito se constituya en sede de la demandada a
fin de qué analizando los sistemas informáticos de la compañía,
acompañe la copia completa de los correos electrónicos de
asociados a la reserva I4IRUS, a saber específicamente:
vcmvercelli@[Link].
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h) Constate si la demandada ha remitiendo una Gift Card al
correo electrónico: vcmvercelli@[Link]. Indique
específicamente las casillas de correo electrónico del remitente y
destinatarios.
i) Indique cual es el texto de los correos electrónicos enviados
por Jetsmart Airlines S.A. al correo electrónico:
vcmvercelli@[Link].
XI.- RESERVA DE CASO FEDERAL.
Ante el hipotético caso que VS. no haga lugar a las pretensiones de
esta parte se deja planteado el caso federal, por entender que una resolución
contraria a lo peticionado viola las garantías y derechos que nuestra Constitución
Nacional prevé en su art. 42.
XII.- AUTORIZA.
Vengo a autorizar a los Dres. Ezequiel Gauto Sofraniciuk, María
Paula Kerle, Francisco Soriano, Gerardo Baladrón, Pablo Matías Bentivegne,
Daniela Di Pasquale, Natalia Reyes Paz, Dahiana González y Joaquín Lisandro
Corti Bielsa, a la presentación y desglose de escritos y comprobantes, peritajes,
mandamientos, oficios y/o exhortos, testimonios, como asimismo al
diligenciamiento de cédulas libradas bajo el régimen de la ley 22.172, y demás
documentos que fueran menester. Todo lo mencionado con los efectos y
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Signature Not Verified
Digitally signed by MARIA
FLORENCIA KORDICH
Date: 2022.09.27 [Link] ART