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Demanda Vercelli

Valentina Vercelli presenta una demanda por daños y perjuicios contra JetSmart Airlines por el incumplimiento de un contrato de transporte aéreo, solicitando una indemnización de $211,144.02. La demandante alega que la aerolínea no cumplió con la devolución prometida tras la reprogramación de su vuelo, y que no recibió atención adecuada al intentar resolver su reclamo. Se argumenta que la competencia para el caso corresponde a la justicia ordinaria debido a la naturaleza del contrato de consumo involucrado.

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Demanda Vercelli

Valentina Vercelli presenta una demanda por daños y perjuicios contra JetSmart Airlines por el incumplimiento de un contrato de transporte aéreo, solicitando una indemnización de $211,144.02. La demandante alega que la aerolínea no cumplió con la devolución prometida tras la reprogramación de su vuelo, y que no recibió atención adecuada al intentar resolver su reclamo. Se argumenta que la competencia para el caso corresponde a la justicia ordinaria debido a la naturaleza del contrato de consumo involucrado.

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PROMUEVE DEMANDA POR DAÑOS Y PERJUICIOS

Señor Juez:

VERCELLI VALENTINA CARLA MARIA, DNI: 35.236.882,

por sus derechos, con domicilio real en la calle Inclán 4278 de la Ciudad Autónoma

de Buenos Aires, constituyendo domicilio legal conjuntamente con sus letradas

patrocinantes Dra. KORDICH MARIA FLORENCIA, abogada inscripta al

T°118 F°558 C.P.C.A.F., CUIT: 27-33774626-3, mail: kordichmf@[Link],

domicilio electrónico 27337746263, y Dra. LOPEZ JIMENA PATRCIA,

abogada inscripta al T°131 F°745 C.P.A.C.F., CUIT: 23-31915944-4, mail:

jimenaplopez@[Link], domicilio electrónico 23319159444, en la calle

Tucumán 326 Primer Cuerpo Piso 2° de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ante

V.S. respetuosamente se presenta y dice:

I.- OBJETO.

Que viene por el presente a promover formal demanda por daños y

perjuicios contra JETSMART AIRLINES S.A., CUIT: 30-71521296-6, con

domicilio en la calle Suipacha 1111 Piso 18° de la Ciudad Autónoma de Buenos

Aires, a fin de que se me resarza de modo integral los menoscabos padecidos por

su exclusiva culpa , y oportunamente se la condene al pago de la suma de PESOS

DOSCIENTOS ONCE MIL CIENTO CUARENTA Y CUATRO CON DOS

CENTAVOS ($ 211.144,02.-), más sus intereses, costas y costos según resultará

de las probanzas de autos y determine V.S.


1
II.- COMPETENCIA.

Que como bien se expondrá en los hechos y derecho en que se funda

el presente reclamo, la competencia de V.S. quedará claramente determinada en

virtud a la materia sobre la que versa el proceso, que resulta improrrogable (art. 4

del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).

En este contexto, incumbe puntualizar que la parte actora promueve

la presente demanda, contra la empresa JETSMART AIRLINES ARGENTINA

S.A por el incumplimiento del contrato de transporte aéreo que no ha tenido

principio de ejecución.

Por otra parte, la actora reviste carácter de consumidor del servicio

de transporte aéreo mediante su adhesión a un contrato de consumo electrónico,

encontrándose ello amparado por las disposiciones previstas en la Ley de Defensa

al Consumidor.

En este contexto, el caso no excede la esfera del derecho privado

(mercantil). Ello es así, habida cuenta que la pretensión se encuentra enmarcada en

la Ley de Defensa del Consumidor y en el Código Civil y Comercial de la Nación.

En efecto, el incumplimiento contractual denunciado se encuentra basado en una

relación de consumo, dentro de la órbita de la jurisdicción ordinaria.

En idéntico orden de ideas, debe recalcarse que el principio de

integralidad del derecho aeronáutico no puede ser extendido al punto de atribuir al

fuero federal el conocimiento de causas en las cuales la interpretación y aplicación

de normas y principios del derecho aeronáutico no resultarán a priori

preponderantes para decidir la contienda (CNCCFed., Sala I, causas 1114/14 del


2
16.09.14 y 4760/2017 del 05.12.17; Sala II, causas 8694/05 del 4.7.06 y 7.200/09

del 19.10.12).

De igual modo, es menester recodar el razonamiento judicial

aplicado por el Máximo Tribunal en la doctrina sentada, in re “José Mármol 824

(ocupantes de finca) s/ incidente de incompetencia”, del 12.06.2018, en cuanto

sostuvo que si del análisis de los elementos de juicio incorporados no se advierte la

configuración de supuestos contemplados en una normativa específica que atribuya

la competencia federal, corresponde la actuación de la justicia ordinaria (arg. CSJN,

Fallos: 341:611-considerando 6°-).

Por consiguiente, teniéndose en consideración que la cuestión a

decidir no aparece regida por normas del derecho aeronáutico, no existe mérito para

que las actuaciones tramiten ante la justicia federal.

En idéntico sentido, no es ocioso recordar que la Cámara del fuero

Comercial, en casos que guardan cierta analogía con la presente, se ha expedido

enfatizando que no resulta encuadrable en las disposiciones del código aeronáutico,

que habilitarían la competencia federal, sino que [ello] está regido por leyes

mercantiles (CNCom., Sala B, "Montini, Federico Salvador y otro c/ Iberia Líneas

Aéreas S.A. y otro s/ Ordinario", del 12.06.18).

Tal criterio, también, fue sostenido por la Sra. Fiscal ante la Cámara

Comercial, al dictaminar que cuando “el reclamo del accionante recae de modo

exclusivo sobre cuestiones relativas a un contrato de consumo, parte de una

actividad comercial, que vinculara a las partes, no existiendo hechos

controvertidos en lo estrictamente relativo a la materia de aplicación del Código


3
Aeronáutico (“la aeronáutica civil en el territorio de la República Argentina, sus

aguas jurisdiccionales y el espacio aéreo que los cubre”; conf. Art. 1, ley 17.285)...

corresponde al conocimiento de la Justicia Nacional en lo Comercial, por cuanto

deriva de una actividad propia de contratos regidos por las leyes mercantiles, en

los que prevalece la actividad lucrativa realizada de modo organizado en forma de

empresa, en el caso estructurada bajo la forma de sociedades comerciales, tipo

legal que acredita la comercialidad del acto (conf. analog. "Banco de Crédito

Liniers S.A. c/ Corbalan, Julia s/ sum", Sala E, 16-11-89)” (efectuado el 01.12.21,

en la causa “ARDILES, MARIANO NICOLAS c/ AEROVIAS DE MEXICO S.A. DE

CAPITAL LIMITADO Y OTRO s/ SUMARISIMO”, Expte. 11263/2021).

Asimismo, cabe precisarse que las disposiciones que consagran la

jurisdicción federal, que por su naturaleza es limitada y de excepción, deben

interpretarse restrictivamente, descartando su aplicación analógica a situaciones

que no sean expresamente contempladas en cada caso (conf. CSJN, Fallos 283:429;

301:511; CNCCFed., Sala I, causas 4.263 del 12.05.94, 9.526 del 18.10.94,

20.253/94 del 09/03/95; Sala III, causas 6.797 del 28.03.90; 2.429/93 del 23.06.93;

1.016/97 del 02.09.97; entre otras).

Con fundamento en lo expuesto, solicita a V.S. se declare

competente para entender en las presentes actuaciones.

III.- MEDIACION PREJUDICIAL.

4
Se deja constancia que se ha cumplido con la instancia de mediación

prejudicial mediante COPREC - Servicio de Conciliación Previa en las Relaciones

de Consumo, conforme surge del acta que se acompañan al presente.

IV.- HECHOS.

Con fecha 19 de diciembre del 2021 celebré con la demandada un

contrato de transporte aéreo nacional, mediante adhesión a través de la página web

[Link]. El mismo comprendía la compra de cuatro pasajes aéreos, dos

adquiridos con la diciente como pasajera (ida y vuelta), y los otros dos

contemplaban a mi pareja (ida y vuelta), el Sr. Facundo Carlos Pietra. Cabe destacar

que la contratación y pago fueron efectuados a cuenta dela diciente.

Los mismos, poseían fecha de partida para el día 22 de enero del año

en curso a las 12:16hs. desde el Aeroparque de Buenos Aires con destino a San

Carlos de Bariloche, mediante el vuelo WJ – 3182; y fecha de partida el día 30 de

enero del año en curso a las 16:50hs. desde San Carlos de Bariloche con destino a

Aeroparque de Buenos Aires, mediante el vuelo WJ – 3187.

Se acompaña al presente el Itinerario de la Reserva I4IRUS que

acredita dicho contrato, y las tarjetas de embarque mediante las cuales se nos

asignaron asientos para los vuelos mencionados precedentemente.

El día anterior al primer embarque, 21 de enero del año 2022, la

demandada me informa mediante un correo electrónico que el vuelo había sido

reprogramado con otro horario de partida, la misiva exactamente expresaba – se

adjunta copia –:
5
“Lamentamos comunicar que por motivos operacionales, tu vuelo

WJ 3182 del día 22/01/2022 desde AEROPARQUE a BARILOCHE ha sido

reprogramado. Tu nuevo horario de salida será a las 16:41 hrs.

Por lo anterior, te informamos que podrás contar con las siguientes

alternativas:

- Podrás realizar un cambio de fecha sin costo (por única vez)

siempre que exista disponibilidad.

- Solicitar la devolución por el 100% de lo pagado en Gift Card

JetSMART

- Si no estás conforme y quieres una alternativa diferente ingresa

directamente en [Link] en cambios y devoluciones.

Para tomar alguna de estas alternativas y conocer sus condiciones

podrás hacerlo a través de [Link] donde además hemos implementado una

plataforma especial para atender los casos derivados de esta contingencia.

Gestiona el Cambio o devolución de tu vuelo AQUÍ.

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lo antes posible.

Conoce tus derechos aquí.

Equipo JetSMART”

Ante dicha circunstancia desfavorable y sorpresiva, ese mismo día

solicite la devolución por el 100% de lo pagado ofrecido por la demandada, y se me

remitió un correo electrónico de confirmación: “En máximo 5 días hábiles

6
enviaremos la Gift Card a tu correo electrónico para que la utilices en

[Link]”.

Luego de ese envío del día 21 de enero del año 2022 la demandada

no volvió a contactarse. Frente a su silencio, comencé a comunicarme

telefónicamente para formular el reclamo. En primer lugar, el día 25 de enero del

corriente llamé dos veces, una a las 16:49hs. cuya comunicación duró 15 minutos

sin ser atendida por un representante, posteriormente reiteré el llamado a las

17:05hs., cuando nuevamente no recibí atención . Luego el día 28 de enero de este

año, reiteré el intento de contacto, realicé tres llamados, a las 10:28hs, a las

10:29hs., a las 10:54hs., permaneciendo más de una hora en espera para ser atendida

por un operador sin éxito. Se adjunta constancia.

A pesar de todo lo expuesto, el día 30 de enero del año en curso soy

contactada por la demandada a los efectos de consultarme si iba a abordar el vuelo

desde San Carlos de Bariloche hacia Aeroparque, le explique la situación a la

representante, quien me manifestó que desde otro sector de la empresa se iban a

comunicar para resolver la situación. Jamás ocurrió.

Ante la falta de respuesta de la demandada, me vi en la obligación

de iniciar el proceso mediación, donde lamentablemente tampoco tuve amparo

sobre mi reclamo.

Han trascurrido largos meses desde la promesa de devolución por

parte de la demandada, perdiendo toda posibilidad de vacacionar con los pasajes ya

abonados, y más aún dicho importe en el transcurso del tiempo se ha visto

7
completamente desvalorizado dados los embates económicos que aquejan al país

de público y notorio conocimiento.

Destaco nuevamente que, en ningún momento, la empresa

demandada mostró interés alguno por el reclamo, solo procedían a poner el llamado

en espera y cortar la comunicación, siendo la desidia total el trato para con sus

clientes.

Producto de los daños y perjuicios que desprenden de lo aquí

expuesto por exclusiva culpa de la demandada se estimarán los rubros

indemnizatorios.

V.- DAÑOS Y PERJUICIOS. CUANTIFICACIÓN

ECONÓMICA. FUNDAMENTOS.

1) RESPONSABILIDAD.

En primer lugar, la responsabilidad de la demandada encuadra en lo

dispuesto por el art. 1.737 del Código Civil y Comercial de la Nación, existiendo

una obligación contractual claramente asumida por la demandada; y a su vez, según

las disposiciones de la Ley de Defensa del Consumidor.

Por su parte, el art. 1 de la Ley 24.240 establece – en cuanto importa

referir aquí– que se entiende por consumidor o usuario a toda persona física o

jurídica que adquiere o utiliza bienes o servicios en forma gratuita u onerosa como

destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social.

Asimismo, el art. 2 de la ley citada define al sujeto pasivo de la

relación de consumo, esto es, el proveedor de cosas o servicios, entre otros (cfr.
8
Rouillón, “Código de Comercio comentado y anotado”; ed. La ley, Buenos Aires,

2006, T. V, pág. 1102).

En el marco señalado, las empresas de transporte encuadran

perfectamente en el rol de proveedores de una relación de consumo. Los pasajeros

que contratan sus servicios de traslado no son otra cosa que "consumidores" en los

términos de la Ley de Defensa del Consumidor, es decir, son parte en una relación

de consumo al adquirir los servicios de una empresa, en forma onerosa y como

destinatarios finales, sea en beneficio propio o de su grupo familiar (conf. Cámara

Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, Sala 3, "Fortunato José

Claudio c/ American Airlines y otros s/ pérdida/daño de equipaje", del 04.12.12).

Con tal base, el art. 3 de la Ley de Defensa del Consumidor establece

una directiva en materia de integración normativa, al prever que las disposiciones

de esa ley se integran con las normas generales y especiales aplicables a las

relaciones jurídicas abarcadas por aquélla.

Sin embargo, el sistema de protección de los consumidores debe

aplicarse no sólo cuando las leyes especiales nada dicen frente a alguna hipótesis

determinada, sino también cuando la Ley de Defensa del Consumidor contemple

alguna obligación establecida para los proveedores que resulte complementaria o

integradora de otras surgidas de las normas específicas (conf. Mosset Iturraspe,

Jorge - Wajntraub, Javier, "Ley de Defensa del Consumidor", pág. 312, ed.

Rubinzal - Culzoni, Bs. As., 2008).

No puede obviarse la raíz constitucional de los derechos de los

consumidores, de manera que la Ley de Defensa del Consumidor es también


9
aplicable cuando las soluciones legales del ordenamiento específico protejan

deficientemente sus derechos, por evidentes razones de preeminencia normativa.

Con el alcance referido es que corresponde en el caso de marras que

se apliquen las normas citadas.

La pretensión esgrimida por esta parte, se basa en el incumplimiento

de la obligación contractual de devolución asumida por la demandada.

El art. 19 de la citada ley de protección al consumidor, obliga a

quienes presten servicios de cualquier naturaleza a respetar los términos, plazos,

condiciones, modalidades, reservas y demás circunstancias conforme a las cuales

hayan sido ofrecidos, publicitados o convenidos.

El principio protectorio del consumidor ostenta rango constitucional

(art. 42, Constitución Nacional), como así también las directivas emanadas de los

arts. 1094 y 1095 del Código Civil y Comercial de la Nación; y que el art. 3 de la

ley 24.240 establece, en materia de prelación normativa, que las normas que regulan

la relación de consumo deben ser aplicadas conforme al principio de protección al

consumidor, y en caso de duda sobre la interpretación del Código Civil y Comercial

de la Nación o las leyes especiales, prevalecerá la más favorable a aquél.

Por su parte, en el sistema previsto por el viejo Código Civil la

responsabilidad generadora del deber de indemnizar – contractual o

extracontractual – exigía la concurrencia de cuatro presupuestos: antijuridicidad;

daño; relación de causalidad entre el daño y el hecho; y un factor de imputabilidad

o atribución legal de responsabilidad (cfr. Bustamante Alsina, Jorge; “Teoría

General de la responsabilidad Civil”, Ed. Abeledo Perrot, Bs. As., 1972, pág. 74).
10
Más allá de la unificación parcial del régimen de responsabilidad en

el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, lo cierto es que tales recaudos

subsisten referidos en los arts. 1716, 1717, 1721, 1724 y 1726 del ordenamiento,

vigente.

De lo hasta aquí expuesto que, en el caso, la demandada resulta

responsable de modo objetivo.

Asimismo, tal como lo establecen los artículos 1737, 1738, 1739,

1740, 1741 y concordantes, del Código Civil y Comercial de la Nación, sobre la

base de los daños sufridos, se discriminará posteriormente por rubros cada una de

las afecciones que producto de los hechos que padecieron las actoras.

Sin embargo, habida cuenta que la pretensión se funda en las

disposiciones de la Ley de Defensa del Consumidor, de relativa autonomía, supone

que la atribución de responsabilidad se centre en la existencia de una relación de

consumo – como la mantenida entre los litigantes –, con independencia de su fuente

generadora (Hernández, Carlos A. y Frustagli, Sandra A., en “Ley de Defensa del

Consumidor”, dir. Picasso–Vázquez Ferreyra, Ed. La Ley, Buenos Aires 2.009, T.

I, p 501).

Dicho cuerpo legal establece, en el art. 40, que en caso de producirse

un daño como consecuencia de la prestación del servicio será responsable, en lo que

aquí concierne, el proveedor del mismo. Aclara que el transportista responderá por

los daños ocasionados a la cosa con motivo o en ocasión del servicio.

Asimismo, dicho precepto dispone que “sólo se liberará total o

parcialmente quien demuestre que la causa del daño le ha sido ajena”, destacando
11
el carácter objetivo del factor de atribución allí reconocido, en tanto la única

hipótesis por la que se podría liberar de responsabilidad a los integrantes de la

cadena de comercialización sería el traslado hacia otro centro de imputación – la

víctima o un tercero – de la causa material de la lesión, interrumpiendo así el nexo

causal.

En este mismo orden se ha dicho que, “…La complejidad del tráfico

hace exigible una protección responsable del consumidor, desde que la confianza

como principio de contenido ético impone a todos los operadores económicos un

inexcusable deber de honrar las expectativas creadas; su quiebre implica la

contravención de los fundamentos de toda organización” (Rezzónico, Juan Carlos,

Principios Fundamentales de los Contratos, ed. Astrea, Buenos Aires 1999, págs.

376 y ss.; CNCom, Sala B, 31.5.05, "Hilgenberg, Olga Sofía y otro c/ Visa

Argentina SA y otro s/ Ordinario"). (Sum. CNCom Sala D, 17/08/2017 PRADA

JAVIER IGNACIO C/ HONDA MOTOR DE ARGENTINA SA Y OTRO S/

ORDINARIO.).

Por su parte, la demandada no ha brindado explicación oficial alguna

respecto de la falta de devolución de las sumas abonadas que aquí se reclama. Dicha

actitud debe ser tomada en consideración a la hora de meritar los presentes actuados,

puesto que la accionada no puede escudarse válidamente en la cómoda negativa y

adoptar una conducta meramente reticente; siendo ello también contrario a su deber

de colaboración configurado por la Ley de Defensa del Consumidor.

La Constitución Nacional en su art. 42 al hablar de los derechos de

los consumidores expresa: “...tienen derecho, en la relación de consumo, a la


12
protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información

adecuada y veraz, a la libertad de elección y a condiciones de trato digno y

equitativo…”.

Este derecho constitucional al trato digno y equitativo que se les debe

prodigar a los consumidores opera como principio rector en materia de derechos

del consumidor. Es el eje en torno al cual gira hoy la protección constitucional del

consumo.

Como es de sentido común debido a las actuales exigencias sociales,

el tiempo es un bien escaso y valioso.

Se ha sostenido que la pérdida del tiempo resulta un perjuicio

indemnizable cuando esa pérdida, ajena a su voluntad, esta originada por la acción

u omisión de un tercero que cause un daño a una persona (NOVELLINO, Norberto,

En la búsqueda del tiempo perdido... e indemnizable, La Ley: Sup. Act. 14/02/2006,

1).

En análogo sentido Micele afirma que “la pérdida de tiempo, el

impedimento al goce o libertad, la imposición de malgastar la propia vida en

involuntarias tramitaciones, todos ellos son perjuicios extra patrimoniales sin

forma real de ser traducidos en dinero. Tal dificultad para medir esos perjuicios

no debe ser impedimento para que los jueces dicten sentencia sobre ellos (cfr.

MICELE, Jorge E., El caso del tiempo perdido, DJ 1997-1, 340).

Muchas veces, por estas cuestiones u otros incumplimientos, los

consumidores deben dejar de atender sus cuestiones personales o renunciar a

disponer libremente de su tiempo para embarcarse en fatigosos reclamos, llamadas


13
a centros de atención telefónica despersonalizados, cuando no a un verdadero

peregrinar a oficinas de atención al cliente, servicios técnicos, organismos de

defensa del consumidor, abogados, asociaciones de consumidores, etc., con las

consiguientes erogaciones de traslados, costos, llamadas telefónicas, gastos

administrativas, entre otros, sumado al preciado bien del tiempo.

En primer término, la pérdida de tiempo puede vislumbrase en un

daño material, un daño por la imputación de consumos no realizados en la cuenta

de tarjeta de crédito y la imposibilidad de continuar con la financiación contratada,

la cantidad de veces que tuvo que realizar reclamos personales y telefónicos, acudir

a audiencia de mediación.

En segundo término, la pérdida de tiempo puede encuadrarse en un

supuesto de lucro cesante. Como bien ilustra Ghersi, a partir de la venta de trabajo

humano (fuerza o calificación) se genera riqueza en términos de producción de

valor (bienes y servicios), cuyas dos finalidades son: la reposición de recursos y el

ahorro para el progreso individual y social (Cfr. GHERSI, Carlos A., Cuantificación

económica del daño. Valor de la vida humana. 2º edición, Buenos Aires, Astrea,

1.999, p. 114).

En este sentido, conforme a la cantidad de tiempo invertido en la

solución del conflicto, dicho tiempo deberá ser multiplicado por el “valor hora” de

la persona, conforme a su actividad o ingreso, o en caso de no desarrollar una

actividad registrada o remunerada, conforme a los valores oficiales de salario

mínimo vital y móvil.

14
Donde puede observarse con mayor claridad la cuestión de la pérdida

de tiempo es en el daño moral. La pérdida de tiempo implica también un desgaste

moral y un trastorno espiritual para el consumidor, quien debe desatender sus

actividades para enfrascarse en una lucha a la que está casi siempre en clara

desigualdad de condiciones frente al proveedor, en razón de la debilidad y

vulnerabilidad estructural en que se sitúan los consumidores en las relaciones de

consumo.

Señala Zavala de González que resulta encomiable reconocer un

daño moral por pérdida injustificada de tiempo – el cual es vida y libertad – ya que

éste resulta jurídicamente significativo al margen de su función instrumental para

logros existenciales y económicos. Señala la autora citada que, en estos supuestos,

en la persona emerge un sentimiento de "cosificación" de no ser tratado dignamente,

aunque no haya lesión de otros intereses espirituales (Cfr. ZAVALA DE

GONZÁLEZ, Matilde, Los daños morales mínimos, LA LEY 01/09/2004, 1).

A su vez la demanda ha demostrado una absoluta falta de

colaboración tanto en la instancia administrativa como en la prejudicial. Estamos

ante una desconsideración total. Todo lo cual desoye el mencionado art. 42 dela

Constitución Nacional en todas sus partes.

Este derecho constitucional al trato digno y equitativo que se les debe

prodigar a los consumidores opera como principio rector en materia de derechos

del consumidor. Es el eje en torno al cual gira hoy la protección constitucional del

consumo.

15
Además, está la confianza que el consumidor deposita en una

empresa, en un producto o en un servicio, pero que luego se ve defraudada cuando

comprueba que éstos no reúnen la calidad, la eficiencia y sobre todo la seguridad

que se sugiere, constituye fundamento suficiente para el nacimiento de la obligación

de reparar (Cfr. WEINGARTEN, Celia, Derecho del Consumidor, Universidad,

Buenos Aires, 2007, p. 87).

Por consiguiente, corresponde que se compense el tiempo invertido

por el consumidor en intentar resolver un incumplimiento imputable a los

proveedores lo que no deja de ser, por cierto, una traslación de riesgos empresarios

como es la idoneidad y correcto funcionamiento de los bienes que introducen en el

mercado. Tiempo que, por ser escaso, el consumidor le resta a sus actividades

económicas, caso que implicaría un lucro cesante (actividad laboral, productiva,

profesional, etc.) o, en sentido más técnico, al desarrollo de actividades esencial es

para la vida (descanso, ocio, vida familiar y de relación) o de su personalidad

(actividades educativas, culturales, deportivas, espirituales, recreativas, etc.).

Esta conducta no puede más que traducirse en un claro desprecio por

nuestros derechos. Daña también el hecho que la demandada no cuenta con un

protocolo o procedimiento estandarizado para brindar solución en tiempo y forma

a los usuarios.

La práctica comercial es todo acto, actividad, omisión, conducta,

manifestación, incluida la publicidad y la comercialización, procedente de un

proveedor dirigida a la promoción, la venta o suministro de un producto a los

consumidores.
16
Las prácticas comerciales son todos los mecanismos, técnicas y

métodos que sirvan, directa o indirectamente, para facilitar la salida de la

producción. Se trata de un concepto extremadamente amplio que incluye desde el

marketing, las garantías, los servicios postventa a la ejecución del contrato y

extinción de las obligaciones derivadas del mismo. Abarcan todo el proceso

mediante el cual los productos son lanzados adecuadamente al mercado. Incluyen

todas las medidas que se destinan a promover la comercialización de productos y

servicios, y que porta como dato principal el de la publicidad, además de todos los

incentivos de venta y técnicas de comercialización.

Una práctica comercial es abusiva, desleal o ilícita, cuando causa en

detrimento del consumidor un desequilibrio importante entre los derechos y

obligaciones. Partiendo de estos conceptos una práctica es abusiva, si en aras a la

formación del consentimiento o asegurar su cumplimiento, provoca un

desequilibrio entre el provecho del proveedor y el sacrificio del consumidor

causándole a éste un perjuicio inequitativo.

El desentendimiento de la demandada de su responsabilidad, trae

aparejado no sólo el incumplimiento contractual, sino que infringe toda normativa

vigente que vela por los derechos de los usuarios y consumidores.

A lo anterior debe sumarse las pautas del artículo 37 último párrafo

de la Ley de Defensa del Consumidor, donde se establece, como parámetro general

para juzgar la conducta de los proveedores, al “deber de buena fe en la etapa previa

a la conclusión del contrato o en su celebración”.

17
Finalmente, en caso que la demandada invoque una supuesta

conformidad de la suscripta, al adquirir los pasajes, sobre las condiciones y términos

de contratación, solicito desde ya la nulidad, de dicha cláusula, en los términos del

art. 37 de la Ley de Defensa del Consumidor. O sea, se tendrán por no convenidas,

las cláusulas, que desnaturalicen las obligaciones o limiten la responsabilidad por

daños, o /importen una renuncia o restricción de los derechos del consumidor, o /

amplíen los derechos de la otra parte. De igual forma, el art. 1743 del Código Civil

y Comercial de la Nación, expresa que son inválidas, las cláusulas que eximen o

limitan la obligación de indemnizar.

2) RUBROS INDEMNIZATORIOS.

A.- DAÑO MATERIAL. DEVOLUCIÓN DEL PRECIO

ABONADO.

Se reclama la integra devolución de las sumas percibidas por la

demandada en concepto de pago por los pasajes aéreos contratados por la

accionante, ascendiendo a la suma de PESOS NOVENTA Y UN MIL CIENTO

CUERENTA Y CUATRO CON DOS CENTAVOS ($ 91.144,02.-), con más sus

intereses calculados a Tasa Activa del Banco Nación hasta la fecha del efectivo

pago.

Tal como ha sostenido la doctrina, si el vendedor recibió el pago de

la cosa, cuya entrega luego deviene imposible en los términos del art. 1732 del

Código Civil y Comercial de la Nación, no es responsable de los daños por

incumplir la prestación, pero deberá devolver el precio que recibió, si el comprador

18
pagó por adelantado (RIVERA – MEDINA, “Código Civil y Comercial de la Nación

comentado”, Tomo IV, pág. 1051, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2015).

En dicha inteligencia, la obligación de las empresas demandadas de

devolver el dinero correspondiente a las sumas recibidas, resulta indiscutible. En

efecto, en lo que respecta al transporte aéreo, los pasajeros tienen derecho a la

“inmediata devolución del precio del contrato de transporte no utilizado y conforme

a las modalidades de pago efectuadas” (art. 12 Res. 1532/98 del entonces Ministerio

de Economía, Obras y Servicios Públicos).

De tal manera, solicito la devolución del 100% del precio abonado

por los pasaje de vuelta, y sus intereses, los cuales deberán devengarse desde la

fecha de cancelación, sus intereses y daños derivados del incumplimiento de

restituir el precio en debido tiempo y forma.

B.- DAÑO MORAL:

El daño moral existe cuando se lesionan derechos de las personas

que son extraños a valores económicos. No obstante, su reparación tiene un carácter

resarcitorio y no sancionatorio o ejemplar, en tanto lo que se trata de lograr a través

de la indemnización es una compensación que, en alguna medida, morigere los

efectos del agravio moral sufrido (conf. Cámara Nacional de Apelaciones en lo

Comercial, Sala C, "Flehner, Eduardo c. Optar S.A.", del 25/06/1987, entre otros).

A ese respecto, la jurisprudencia dominante tiene dicho que “…el

daño moral se caracteriza por los padecimientos o molestias que hieren las

afecciones de quienes lo sufren, y se configuran a su respecto lo que se ha dado en

llamar prueba ‘in re ipsa’ es decir, surge inmediatamente de los propios hechos,
19
su valuación no está sujeta a cánones estrictos y corresponde a los jueces

establecer prudencialmente su ‘quantum’. Para ello deben tener en cuenta la

gravedad de la lesión padecida, su función resarcitoria, y el principio de

reparación integral. Ninguna relación forzosa existe entre el perjuicio material y

moral; ambos cuentan con presupuestos propios y concurren a su determinación

por razones diferentes…” (Cfr. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y

Comercial Federal, Sala III, Julio 15/997 “P.M.R. C/Fuerza Aérea Argentina”, LL

1997-F-158).

El daño moral ha sido definido como aquel perjuicio que se

manifiesta a través de los padecimientos, molestias y angustias que lesionan las

afecciones legítimas de la víctima, lo que demuestra el intento de resarcir aspectos

propios de la órbita extrapatrimonial del damnificado (Cámara Nacional de

Apelaciones en lo Civil, sala H, 25/02/2013 • González Pizarro, Maritza Jeannette

v. Jumbo Retail Argentina, AP/JUR/742/2013).

De igual forma se ha indicado que el daño moral “…se caracteriza

como el que no menoscaba el patrimonio, pero hace sufrir a la persona en sus

intereses morales tutelados por la ley. Este particular daño no supone la existencia

de un propósito determinado o malicia en el autor del hecho ilícito, resultando

indiferente que provenga de dolo o culpa…” (Cfr. CNECyC, sala IV, “Pietrowsky,

Martín C/Expreso Caraza S.A. S/Sumario”, sentencia del 27/02/1981).

En la esfera contractual, se requiere para reconocer la indemnización

pretendida que se acredite su existencia. Es que la noción de daño moral se

encuentra vinculada al concepto de desmedro extrapatrimonial o lesión a los


20
sentimientos personales, a las afecciones legítimas o a la tranquilidad anímica, que

no son equiparables o asimilables a las meras molestias, dificultades o

perturbaciones que pueda llegar a provocar un incumplimiento contractual, en tanto

esas vicisitudes o contrariedades son propias del riesgo de cualquier contingencia

comercial.

De todos modos, la comprobación de la existencia de tal agravio

derivado de la responsabilidad contractual encuentra un amplio marco en la legítima

discrecionalidad que la ley otorga al órgano judicial, que libremente apreciará su

admisibilidad, debiendo proceder con estrictez en este ámbito (art. 1741 del Código

Civil y Comercial de la Nación, y art. 165 del Código Procesal Civil y Comercial

de la Nación) y probarse la realidad del perjuicio con excepción de aquellos casos

en que aquél es presumible de acuerdo con el normal suceder de los hechos.

Así pues, sin obviar el criterio restrictivo con que cabe apreciar la

procedencia de tal resarcimiento en la expresada esfera contractual, no puede

excluirse el derecho a ser indemnizado cuando el infortunio que se debió soportar

excede las alternativas o devenires propios del mundo de las relaciones

contractuales.

Tal es la situación que se configura en el presente caso que la aquí

accionante al optar por la devolución del valor abonado, ante la reprogramación de

viaje y según opciones brindadas por la demandada, se ha que quedado al momento

sin viaje – el contratado u otro – y sin la posibilidad de disponer de su dinero.

Sumando a ello, debió atravesar diversas instancias de reclamo admirativas y

prejudiciales, debiendo tolerar la actitud temeraria y abusiva por parte de la


21
demandada, quien en ninguna instancia hizo honor a sus obligaciones y

responsabilidad.

El daño moral aquí reclamado, a su vez se funda en virtud del trato

indigno propiciado por la demandada.

Todo ello también, en los términos del art. 1738 del Código Civil y

Comercial de la Nación, que nos dice, que incluye los derechos personalísimos, su

integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas, y la

interferencia a su proyecto de vida.

Al momento de establecer el “quantum” indemnizatorio habrá de

contemplarse el grado de padecimiento provocado y las circunstancias personales

de la aquí afectada, no debiendo guardar necesaria correspondencia con la entidad

del daño material.

En definitiva, es indudable que las contingencias toleradas

excedieron el concepto de mera molestia o incomodidad, lo cual justifica la

concesión del rubro.

En razón de ello, se solicita estimativamente “prima facie”, en este

ítem como resarcimiento la cantidad de PESOS CUARENTA MIL ($ 40.000.-)

para cada una de las accionantes, por un total de PESOS OCHENTA MIL

($80.000.-), dejándose abierta la posibilidad que V.S. modifique en más o menos

dicho importe, conforme las probanzas a ofrecerse, actualizando el mismo a valores

constantes.

C.- DAÑO PUNITIVO.

22
La reforma a la Ley de Defensa del Consumidor ha incorporado al

art. 52 bis, el cual otorga la posibilidad de que el consumidor damnificado puede

solicitar un resarcimiento por “daño punitivo” en casos de que exista

incumplimiento legal o contractual.

Esta multa civil, dice la norma, se deberá graduar en función de la

gravedad del hecho y demás circunstancias del caso.

En lo que respecta al caso que nos ocupa resulta de considerable

gravedad. Ello dado la extensa enumeración de violaciones legales efectuadas por

la demandada, y que fueron descriptas precedentemente, las cuales resultan

generadoras de daño punitivo, tal como lo viene entendiendo la doctrina nacional y

jurisprudencia extranjera especializada.

Es menester destacar, que todas las tratativas y reclamos

extrajudiciales y judiciales que la actora debió afrontar para el reclamo, no sólo

generaron gastos inherentes a trámites, la pérdida de tiempo y desvalorización de

las sumas abonadas, sino que generaron un desgaste emocional, psíquico y físico

en el usuario.

Esta actitud sumamente reveladora de una intención gravemente

culposa, que demuestra total desinterés por la suerte del cliente y en franca violación

a sus derechos, se hace merecedora del mayor de los reproches.

La aplicación del daño punitivo quedar reservado a situaciones que

demuestren una inconducta grave o absoluto desprecio hacia los derechos del

consumidor patentizado mediante un incumplimiento de obligaciones legales o

23
convencionales por parte de los proveedores de cosas o servicios en la relación de

consumo. Todo lo cual se verifica en autos.

En esta multa civil que el consumidor puede obtener y cuyo importe

no guarda necesaria relación con el daño que ha sufrido, el objeto es impedir que el

proveedor siga, como en el caso, prestando un servicio en condiciones deficientes

susceptibles de generar perjuicios, estimando que resulta más económico repararlo

en los casos singulares que prevenirlo para la generalidad, por lo que se le otorga al

Juez la facultad de aplicarlo o no en el caso concreto y graduarlo conforme la

gravedad del hecho y demás circunstancias del caso. El daño punitivo tiende a ser

ejemplificador a los efectos de que no se reitere ese proceder.

En el particular, se puede apreciar con claridad la renuencia a brindar

una respuesta adecuada frente a los reclamos efectuados por la accionante, pese a

los ingentes esfuerzos y reclamos promovidos por vía extrajudicial y en esta propia

sede; la ausencia directa una respuesta oportuna; y la contribución desaprensiva a

la prolongación de los efectos de aquella situación desatendida, que debió ser

atendida con anterioridad.

Sabido es que las sentencias no pueden desconocer las

consecuencias que de ellas se derivan.

Se ha sostenido que “Es deber de los tribunales -al tiempo de dictar

su sentencias- ponderar las posibles y graves consecuencias de sus decisiones, y

entre otros, los efectos en el campo económico y social” (Sumario JUBA SCBA, C

101774 S 21-10-2009 y SCBA, L 94446 S 21-10-2009.).

24
Ello responde a principios jurídicos destinados a cumplir con una

eficiente prestación del servicio de justicia.

Quizás a partir del fallo ejemplificado que aquí se solicita, la

empresa seguramente comenzará a poner mayor diligencia y profesionalismo al

momento de atender los reclamos y a cumplir con los deberes impuestos por la Ley

24.240, siempre con el fin de evitar perjuicios a terceros como sucedió en el caso

de marras, por nombrar algunas mejoras debidas.

Esta herramienta sirve para poner coto a los abusos de las empresas,

como la aquí demandada, que violan sistemáticamente los derechos de los

consumidores sabedores de que muy pocos son los que llegan a las últimas

instancias.

Entiende esta parte que estos parámetros resultan de perfecta

aplicación analógica al caso del daño punitivo.

A pesar de la omisión del legislador no existe razón alguna de que

los mismos se apliquen a la multa administrativa y no a la multa civil.

Además, por más que se entienda que la norma no tenga parámetros

para cuantificar el daño, los descriptos por la norma obedecen a la aplicación de

principios lógicos universales que cualquier juez aplicaría en pos de lograr una justa

solución al caso concreto, lo que desde ya solicitamos.

Tampoco pueden desconocerse que las faltas descriptas, conllevan

todas sin exclusión una gravedad y riesgo social de enormes dimensiones.

25
Estas conductas cuando resultan generalizadas tienen directa

implicancia en el agravamiento del fenómeno de anomia social que reina hoy en día

en la sociedad argentina.

El daño punitivo, como su nombre lo indica, persiguen la punición

de determinadas inconductas caracterizadas por un elemento axiológico o

valorativo agravado.

Existe acuerdo tanto en la doctrina como en la jurisprudencia, de que

tales daños tienen una doble finalidad: punitiva y disuasiva. De tal modo, una norma

de responsabilidad civil no siempre tiene una finalidad compensatoria.

La función del daño punitivo es la disuasión de daños conforme los

niveles de precaución deseables socialmente. La función accesoria sería la sanción

del dañador, ya que toda multa civil, por definición tiene una función sancionatoria

por la circunstancia fáctica de ser una condena en dinero extra compensatoria. Los

daños punitivos proceden únicamente en casos de particular gravedad que

presupongan menosprecio por derechos individuales o de incidencia colectiva,

abuso de posición dominante y, también, en los supuestos de ilícito lucrativos.

Esta figura ha quedado incorporada y regulada para los contratos de

consumo por la norma del artículo 52 bis de la ley 24.240.

El Estado debe propender a corregir el abuso de la posición

dominante, en el caso bajo estudio aparece claro la viabilidad de la utilización del

daño punitivo, ya que es visible la indiferencia, despreocupación y ligereza

demostrada por las empresas que han generalizado este sistema para la venta de sus

26
productos siendo ofrecidos por encima de la venta tradicional por las enormes

ventajas que le generan.

En cuanto a su cuantificación, debe ser una sanción económicamente

significativa, no sólo respecto del proveedor sino también ejemplificativa para otros

proveedores. Los parámetros que deberán ser tenidos en cuenta al momento de su

determinación o cuantificación son el hecho generador, la proporcionalidad con la

gravedad de la falta, el caudal económico del proveedor, la equidad del caso

concreto y no el valor de la prestación, toda vez que se trata de una sanción que

busca evitar que las conductas sancionadas se repitan frente a otros consumidores.

Es por todo lo anteriormente expuesto que estimamos el daño

punitivo en la suma de PESOS OCHENTA MIL ($80.000.-) y/o por la que más o

menos resulte de las pruebas a rendirse en autos y que V.S. se servirá fijar.

VI.- LIQUIDACION.

Por todo lo expuesto se reclama “prima facie” como indemnización

por los hechos mencionados, las siguientes sumas:

Daño Material ------------------------ $ 91.144,02.- (más intereses)

Daño Moral --------------------------- $ 40.000.-

Daño Punitivo ------------------------ $ 80.000.-

TOTAL -------------------------------- $ 211.144,02.-

Por lo tanto la suma total reclamada es de PESOS DOSCIENTOS

ONCE MIL CIENTO CUARENTA Y CUATRO CON DOS CENTAVOS ($

211.144,02.-) más sus intereses, costas y costos del juicio, o lo que en más a menos
27
a entender de V.S. resulte de las probanzas de autos tomando en cuenta la

desvalorización monetaria, indexaciones correspondientes, hasta su efectivo pago.

VII.- BENEFICIO DE JUSTICIA GRATUITA – BENEFICIO

DE LITIGAR SIN GASTOS.

El artículo 53 de la Ley 24.240 (modificado por el art. 26 de la Ley

26.361) establece “Las actuaciones judiciales que se inicien de conformidad con la

presente ley en razón de un derecho o interés individual gozarán del beneficio de

justicia gratuita. La parte demandada podrá acreditar la solvencia del consumidor

mediante incidente, en cuyo caso cesará el beneficio”.

Que respecto del alcance del beneficio de justicia gratuita previsto

en el art. 53 de la ley de Defensa del Consumidor, el Alto Tribunal se ha expedido

en la causa “Adduc y otros c/ Aysa S.A y otro s/ proceso de conocimiento” (CAF

17990/2012/1/RH1) del 14/10/2021.

Allí sostuvo, que al sancionar la ley 26.361, la cual introdujo

modificaciones al texto de la ley 24.240, el Congreso Nacional ha tenido la voluntad

de eximir a quienes inician una acción en los términos de le Ley de Defensa del

Consumidor del pago de las costas del proceso.

Seguidamente, expuso que la norma no requiere a quien demanda en

el marco de sus prescripciones la demostración de una situación de pobreza para

otorgar el beneficio, sino que se lo concede automáticamente y que sólo en

determinados supuestos -acciones iniciadas en defensa de intereses individuales- se

admite a la contraparte acreditar la solvencia del actor para hacer cesar la eximición.
28
Por ello, entendió, que queda claro que la eximición prevista incluye a las costas

del proceso pues, de no ser así, no se advertiría el interés que podría invocar el

demandado para perseguir la pérdida del beneficio de su contraparte.

Asimismo, sostuvo que el criterio de interpretación utilizado

coincide con la voluntad expresada por los legisladores en el debate parlamentario

que precedió a la sanción de la Ley 26.361 en el que se observó la intención de

liberar al actor en este tipo de procesos de todos sus costos y costas, estableciendo

un paralelismo entre su situación y la de quien goza del beneficio de litigar sin

gastos ya que si los legisladores descartaron la utilización de este último término en

la norma no fue porque pretendían excluir de la eximición a las costas del juicio,

sino para preservar las autonomías provinciales en materia de tributos locales

vinculados a los procesos judiciales.

Más aún, en el antecedente “Consumidores Financieros Asociación

Civil para su Defensa c/ Nación Seguros SA s/Ordinario”, la Corte Suprema de

Justicia de la Nación, ha señalado:

“...3°) Que en el artículo 42 de la Constitución Nacional se

establece que los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en

la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses

económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección y a

condiciones de trato equitativo y digno.

Asimismo, se asigna un rol fundamental en esta materia a las

autoridades públicas, a quienes se designa como encargadas de proveer a la

protección de esos derechos.


29
4°) Que la efectiva vigencia de este mandato constitucional, que

otorga una tutela preferencial a los consumidores, requiere que la protección que

la Constitución Nacional encomienda a las autoridades no quede circunscripta

solo al reconocimiento de ciertos derechos y garantías sino que además asegure a

los consumidores la posibilidad de obtener su eficaz defensa en las instancias

judiciales.

5°) Que, en este sentido deben interpretarse las modificaciones que

la ley 26.361 introdujo a la Ley de Defensa del Consumidor en materia de acciones

judiciales que los consumidores y usuarios pueden iniciar cuando sus intereses

resulten afectados o amenazados…”

Estos principios sentados por la Corte Suprema de Justicia de la

Nación establecen con claridad la extensión de beneficio de gratuidad otorgado al

consumidor a todas las costas y costos del proceso.

Sumado a ello, la Corte Suprema de Justicia de la Nación en los

Considerandos 6to. Y 7mo., también ha exteriorizado principios e interpretaciones

fundamentales en lo atinente a la Defensa de los Derechos Fundamentales de los

Consumidores, de raigambre constitucional, que desacreditan como jurídicamente

válida la interpretación restrictiva plasmada en la resolución apelada:

“...6°) Que los claros términos del precepto reseñado concluir que,

al prever el beneficio de justicia gratuita, el legislador pretendió establecer un

mecanismo eficaz para la protección de los consumidores, evitando que obstáculos

de índole económica pudieran comprometer su acceso a la justicia y, en

30
consecuencia, privarlos de la efectiva tutela de los derechos consagrados en el

texto constitucional.

No es posible soslayar que, en el marco de las relaciones de

consumo, el consumidor se encuentra en una situación de debilidad estructural,

por ello, y en ordena preservar la equidad y el equilibrio, resulta admisible que la

legislación contemple previsiones tuitivas en su favor.

En este sentido, la gratuidad del proceso judicial configura una

prerrogativa reconocida al consumidor dada su condición de tal, con el objeto de

facilitar su defensa cuando se trate de reclamos originados en la relación de

consumo.

7°) Que el otorgamiento del beneficio no aparece condicionado por

el resultado final del pleito, pues la norma lo prevé para todas las acciones

iniciadas en defensa de intereses colectivos. Una interpretación que pretenda

restringir los alcances del precepto no solo desconocería la pauta interpretativa

que desaconseja distinguir allí donde la ley no distingue (Fallos: 294:74; 304:226;

333:735) sino que conspiraría contra la efectiva concreción de las garantías

constitucionales establecidas a favor de los consumidores -y de las asociaciones

que pretendan proteger sus intereses - a fin de posibilitar el acceso a la jurisdicción

en defensa de sus derechos…”

A mayor abundamiento, es necesario citar jurisprudencia reciente

que recepta correctamente los principios e interpretación brindada por la Corte

Suprema de Justicia de la Nación.

31
“…Si bien al momento de dictar el proveído de fs. 31 vta. punto 8

(reiterado en algunos otros precedentes de este Juzgado) el Suscripto adhirió a la

interpretación “restringida” que parte de la jurisprudencia y la doctrina atribuye

al concepto de “beneficio de justicia gratuita” concedido por la Ley de Defensa

del Consumidor, el reciente análisis del tema que realizó en forma explícita la

Corte Suprema de Justicia de la Nación en los autos “Consumidores Financieros

Asociación Civil p/su defensa c/Nación Seguros SA s/Ord. s/Recurso de hecho de

fecha 24/11/2015 me persuaden sobre la conveniencia de revisar aquella postura.

Así, a la luz de este nuevo marco conceptual y del tema involucrado

en la revocatoria interpuesta, considero oportuno en esta instancia del proceso, y

en mérito de razones de economía y celeridad procesal, ampliar la eximición

concedida a la accionante al punto 8 de fs. 31 vta. extendiéndola a la totalidad de

las costas que pudieran encontrarse a su cargo originadas por la tramitación del

presente…” (Juzgado Comercial Nro. 4 Sec. 8; "ACYMA ASOCIACION CIVIL c/

LIGIER S.A. s/ ORDINARIO", Expediente Nº 32886/ 2013; 26/02/2016).

“…Frente a ello debo señalar liminarmente que conforme sostuve

en oportunidades anteriores de examinar idénticas peticiones de la Asociación de

consumidores por obligaciones insatisfechas en donde se había concedido el

beneficio de gratuidad y se reclamó mayor extensión comprensiva de las costas y

de la tasa de justicia, se efectuó un reexamen dada las modificaciones introducidas

por la ley 26.361.

En efecto, la gratuidad de las acciones con fundamento en la Ley

24240, tanto incoadas como ejercicio de una acción individual, cuanto como una
32
acción asociación en defensa de intereses de incidencia colectiva, ahora reguladas

en los arts. 53 y 55 respectivamente, constituyó uno de las modificaciones más

relevante de la ley 26361. Y en el caso de estas últimas, un mecanismo de

afianzamiento del acceso a la justicia en protección de esos intereses, asegurando

así la voluntad constitucional.

Así, se resolvió procedente confirmar la resolución que declaró

abstracto el beneficio de litigar sin gastos con base en lo dispuesto por la ley

26361: 28, que dispone el beneficio de justicia gratuita para las acciones judiciales

iniciadas en defensa de intereses de incidencia colectiva…” (CNCom. Sala C,

09.09.08, "Adecua c/ Hexagon Bank Arg. SA. s/ beneficio de litigar sin gastos").

En idéntico sentido se ha pronunciado el Ministerio Público Fiscal:

“… la distinción entre beneficio de justicia gratuita y beneficio de litigar sin gastos,

resulta inconducente, pues tanto la doctrina como las distintas leyes procesales

provinciales utilizan esa denominación para referirse a un mismo instituto (conf.

Highton Elena Arean, Beatriz, “Código...” T.2 pág.120; Palacio Lino E. “Derecho

Procesal Civil” [Link] pág.476)” (dictamen 123365 del 28/04/09 compartido por la

CNCom. Sala C, 02/07/09, “Padec c/PNP Paribas [Link]. s/beneficio de litigar

sin gastos”) .

Por su parte, en el recurso extraordinario interpuesto por la Sra.

Fiscal de Cámara Gabriela Fernanda Boquin en autos "Asociación por la Defensa

de Usuarios y Consumidores (ADUC) c/ Banco Credicoop Coop. Ltdo. s/ Beneficio

de Litigar sin Gastos" (Expediente 35674/2015/CA1) se manifestó al respecto:

“…La gratuidad en el acceso a la Justicia es condición sine qua non para el


33
efectivo funcionamiento del sistema jurídico diseñado a partir del artículo 42 de la

Constitución Nacional.

Es necesario recordar que el derecho del consumidor nace y se

estructura sobre un pilar básico que le da sentido a todo el sistema: la existencia

de desigualdad sustantiva y estructural en las relaciones de consumo. Una

desigualdad que requiere de la intervención niveladora del derecho - en todos sus

niveles y potencialidades- para evitarlas injusticias que de ella resultan (Galeazzi,

M. Verbic., F., "Acciones colectivas y beneficio de justicia de justicia gratuita ", LL

02/10/14, 5; LL 2014-E, 462).

.... Un consolidado principio de interpretación establece que las

palabras utilizadas en la ley deben ser entendidas con los significados que

habitualmente se les atribuya en la comunidad en la que dicha ley ha de regir. Ello

es así excepto que los legisladores hayan decidido apartarse de tales significados

corrientes; y además hayan señalado, de modo inequívoco, esta decisión (Fallos

248:111; 320:74)…

…. Si los legisladores hubieran querido apartarse de los

significados corrientes de las palabras utilizadas, habrían señalado esa decisión

de modo inequívoco y no lo hicieron.

Una interpretación distinta a la que claramente sus palabras

indican, equivaldría a prescindir de su texto, sin debate ni declaración de

inconstitucionalidad o ilegalidad. En esas condiciones, lo sostenido por la Sala se

encuentra en contradicción con la letra y espíritu de la previsión en estudio...".

34
La jurisprudencia del fuero ha reconocido el derecho a la gratuidad

del consumidor en innumerables resoluciones.

“…El beneficio de justicia gratuita debe ser interpretado en sentido

amplio, comparando tal instituto con el beneficio de litigar sin gastos, con los

alcances que el código de rito le adjudica en los arts. 83 y 84, comprensivos tanto

del pago de impuestos y sellados de actuación como de las costas del proceso…”.

(Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, Sala F, autos "Piñero José

María Fernando y otro c/ Sancor Seguros s/ sumarísimo", sentencia del 23 de

febrero de 2012).

La misma Sala F de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo

Comercial en los autos "Bellagamba, Carolina c/ Volkswagen S.A. de Ahorro P/F

determinados y Otros s/ Ordinario (Expediente N° 21127/2014, sentencia del 2 de

agosto de 2016) ratificó esta interpretación cuando confirmó que: "…La literalidad

del dispositivo del art. 53 en el aspecto que se examina, no habilita otra conclusión

que admitir la irrestricta gratuidad del trámite procesal.

En efecto, en lo que aquí interesa no es posible desatender que, en

el ámbito nacional, quien demanda con fundamento en el aludido vínculo jurídico,

se halla eximido de abonar la tasa de justicia, que concierne al acceso a la

jurisdicción, y los demás gastos que genere la tramitación del proceso…” (cfr. esta

Sala, 18/03/2010, "Maero Suparo Hernán Diego yotros c. Banco Francés S.A.

s/ordinario"; íd., 11/11/2010, "Aparicio Myriam Susana y otros c. Caja de Seguros

S.A. s/ ordinario").

35
Resaltando explícitamente el Tribunal de Apelaciones en el

mencionado fallo que: “…El beneficio de gratuidad previsto en los arts. 53 y 55 de

la LDC tiene un alcance o contenido similar en amplitud al beneficio de litigar sin

gastos…” (Cfr. Horacio L. Bersten “La gratuidad en las acciones individuales y

colectivas de consumo", Diario La Ley, 17 de marzo de 2009, pág. 4 y ss).

En los autos caratulados “ACYMA Asociación Civil por los

Consumidores y el medio ambiente c/ Diffupar S.A. s/ Beneficio de litigar sin

gastos” los jueces de la Sala F de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo

Comercial explicaron que “…el art. 55 de la ley 24.240 (T.O. por el art. 28 de la

ley 26.361) se enrola dentro de la innegable finalidad protectoria del ordenamiento

en la materia, ordenada a promover el amplio y efectivo ejercicio de los derechos

que asisten a los consumidores y usuarios, cuando dispone que las actuaciones

judiciales que se inicien en defensa de intereses de incidencia colectiva cuentan

con el beneficio de justicia gratuita…”.

En tal sentido, el tribunal recordó que “…se ha propugnado la

irrestricta gratuidad de los procesos que se inician en defensa de los derechos de

los usuarios y consumidores, entendiéndoselo integrativo tanto del pago de

impuestos y sellados de actuación -que concierne al acceso a la jurisdicción como

de los demás gastos que genere la tramitación del proceso, tales las costas

causídicas”. De acuerdo con dicha amplitud, los magistrados resolvieron en el

fallo dictado el 11 de octubre de 2011, que “la promoción del incidente que prevé

el ordenamiento procesal en su art. 78 y ss. no resulta necesaria para conceder la

franquicia pretendida, por cuanto las disposiciones de los arts. 53 y 55 LDC no


36
remiten al ordenamiento procesal que rija en el lugar de tramitación del proceso,

sino que se ciñen a conferir la gratuidad, sin otro aditamento ni exigencia…”,

revocando de este modo lo resuelto en primera instancia, declarándose abstracta la

tramitación de este expediente. Los camaristas también indicaron que no es

necesario iniciar el trámite del beneficio de litigar sin gastos para gozar del

beneficio de gratuidad de la legislación de consumo, ya que el artículo 53 “no remite

al ordenamiento procesal que rija en el lugar de tramitación del proceso, sino que

se ciñe a conferir la gratuidad sin otro aditamento ni exigencia”, lo que ha

conseguido que en algunos casos se declare abstracto el trámite del beneficio de

litigar sin gastos iniciado (cfr. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial,

Sala F, autos "San Miguel Martín Héctor y otros c/Caja de Seguros S.A.

s/ordinario", sentencia del 29/06/2010, íd. "Roldán de Bonifacio Elizabeth Teresita

c/ Fiat Auto S.A. de Ahorro p/fines determinados y otros s/ordinario" sentencia del

09/11/2010).

Desde esta perspectiva, se ratifica que la gratuidad no se agota en la

tasa de justicia y sellados de actuación, sino que comprende también a las costas

del proceso. Es decir que se da una asimilación -en cuanto a sus alcances-entre el

beneficio de gratuidad y la carta de pobreza prevista en nuestro código procesal.

(conf. Horacio L. Bersten, "La gratuidad en las acciones individuales y colectivas

de consumo", La Ley on line, 17/03/09; Cristian O. del Rosario, "El beneficio de

gratuidad y su alcance en las acciones de clase", La Ley on line, 07/04/09;

Francisco Juyent Bas-Candelaria del Cerro, "Aspectos procesales en la ley de

Defensa del Consumidor", La Ley on line, 14/06/10).


37
Pero además la regla interpretativa in dubio pro consumidor resulta

una solución propicia en este tema conforme con la regla de interpretación

receptada en el art. 3 de la ley 24.240, pues con arreglo a dicho criterio, para

despejar toda duda en cuanto al alcance que debe darse al beneficio de gratuidad

contenido en la legislación consumerista, debe estarse a la interpretación más

favorable al consumidor.

“…El usuario consumidor resulta ser la parte más débil de la

relación, pues en los hechos no existe la mentada igualdad económica y social que

permita la paridad de condiciones para negociar; hay un marcado desnivel que el

derecho del consumidor pretende igualar, protegiendo a la parte más débil del

negocio. Y en esta asimetría la inmediatez se transforma en una garantía de acceso

a la justicia para los consumidores y usuarios…” (Cf. Superior Tribunal de

Justicia, Viedma, Rio Negro, Sala de Causas Originarias, autos "Dirección

General de Comercio Interior c/ Pedido de Informe Servicio Telefónico Móvil

Movistar S/ Apelación S/ Casación. Sentencia, 49/15 del 23 De Abril de 2015).

El art. 42 de la Constitución Nacional, reconoce a los usuarios y

consumidores de bienes y servicios el “derecho a la protección de la salud, la

seguridad y los intereses económicos”, protección que fue receptada en la Ley

24.240. Ello no importa un reconocimiento en abstracto que prescinda del contexto

en el que dichos derechos se encuentran inmersos; por el contrario, dicho

reconocimiento se encuentra siempre circunscripto –conforme el texto de la

cláusula – a una relación de consumo (A.C.U.D.E.N. c/ Banco Provincia del

38
Neuquén s/ daños y perjuicios por responsabilidad extracontractual, Corte

Suprema de Justicia de la Nación, Expte. CSJ 2585/2017/CS1).

En tales condiciones, no cabe duda de que la determinación de la

presencia de un vínculo jurídico de consumo constituye el punto de partida a partir

del cual sólo puede entrar en juego la tutela preferencial que la Ley Fundamental

ha consagrado a favor de los consumidores.

Por las consideraciones vertidas, claramente la voluntad del

legislador fue la de eximir a quienes inician una acción en los términos de la Ley

de Defensa al Consumidor del pago de las costas del proceso, y que ese beneficio

opera automáticamente, tanto para particulares como para asociaciones de

consumidores (arts. 53 y 55, ley 24.240).

Por todo lo manifestado precedentemente, solicita a V.S., conceda el

beneficio de justicia gratuita a favor de esta parte con el alcance de estar exento de

pagar tasa de justicia, gastos, costos y costas del proceso.

VIII.- DERECHO.

Se fundamenta en los arts. 1, 3, 8, 8 bis, 53, 63 y concordantes de la

Ley de Defensa del Consumidor (Leyes 24. 240 y 26. 361); la Resolución

1532/1998; art. 9, 12 inc. k, 20 y concordantes de la Ley 22.802 por la violación

de prohibiciones en la Ley de Lealtad Comercial; arts. 961, 1092, 1093, 1094, 1095,

1097, 1738 y concordantes del Código Civil y Comercial; art. 42 de la Constitución

Nacional; doctrina y jurisprudencia aplicables al caso y citadas por esta parte a lo

largo de la presente demanda.


39
En el presente reclamo, no hay lugar a duda que la demandada es

responsable de los daños resultantes del retraso en el transporte aéreo contratado

(art. 141 del Código Aeronáutico), lo cual ha reconocido expresamente y que

posteriormente ha incumplido con las condiciones de resarcimiento pautadas con el

consumidor.

La Ley de Defensa del Consumidor, es plenamente aplicable a este

proceso, ya que conforme lo establece su art. 1, la suscripta ha adquirido un servicio,

como destinataria final. Ello ineludiblemente ha dado origen a la relación de

consumo (art. 3 de la Ley de Defensa del Consumidor), siendo el vínculo jurídico

entre el proveedor y el consumidor.

Cabe destacar, que la accionante no ha recibido de la demandada un

trato digno y equitativo, como surge del acontecer de los hechos. Por el contrario,

la demandada ha actuado en términos abusivos frente a su posición dominante. No

cabe ninguna duda que la demandada no ha actuado de buena fe.

IX.- SE IMPRIMA TRÁMITE SUMARÍSIMO (ART. 53 LEY

24.240) y CONFORME PROCEDIMIENTO PREVISTO EN LEY 26.993.

Tratándose el caso de autos, como hemos visto, de un contrato de

servicio de transporte aéreo de consumo, corresponde conceder los beneficios

procesales que la normativa de consumo otorga a los consumidores y usuarios ante

el caso de litigio judicial. Las cuestiones procesales no han sido

incorporadas en ninguno de los cuerpos normativos de la actividad aeronáutica,

debiendo en consecuencia aplicarse para el caso el artículo 53 de la Ley 24.240.


40
La cuestión ha sido tratada por la Exma. Cámara Civil y Comercial

Federal, en dos casos en los que se negó en primera instancia la solicitud de la actora

de dar trámite sumarísimo al reclamo incoado. En tal sentido la Sala II del fuero,

haciendo suyos los argumentos de la Fiscal de Cámara, decidió revocar el

pronunciamiento apelado en cuanto decidió imprimirle a los autos el carácter de

juicio ordinario, debiendo tramitar el mismo bajo las normas del proceso

sumarísimo, quedando los actores exentos de la obligación de pagar la tasa de

justicia (Autos: “ALIMEN, Glenda Julia c/LAN AIRLINES S.A. s/Pérdida/Daño de

equipaje, causa Nro. 900/2016, sentencia del 19.12.2016; y autos “ALIMEN,

Carlos Horacio y otro c/LAN AIRLINES S.A. s/Daños y perjuicios”, causa Nro.

902/2016, sentencia del 19.12.2016).

En idéntico sentido, el criterio de todas las Salas de la Exma. Cámara

del Fuero es UNÁNIME a la fecha, existiendo antecedentes de las tres Salas

favorables al pedido que aquí se efectúa (entre otros “BOFILL, Sergio Alejandro y

otro c/LATAM AIRLINES GROUP s/Incumplimiento de contrato”, Causa n°

6782/2017 del 6 de abril de 2018; y “CARBONE, Ernesto Nahuel c/LAN AIRLINES

S.A. s/Pérdida/Daño de equipaje”, Causa Nro. 905/2016, de fecha 28 de diciembre

de 2016).

Asimismo, atento el carácter de USUARIO que reviste la actora,

solicita a V.S. readecuar la tramitación del proceso sumarísimo al régimen previsto

en los arts. 52, 53 y 57 (Capítulo 2, Título III) de la Ley 26.993, tal como ha ocurrido

en el caso “Ferro, Leandro Damián c/UNITED AIRLINES INC. s/Sumarísimo”

41
(Expte. 11.263/18), en trámite ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo

Comercial N° 3 Secretaría 6.

X.- PRUEBA.

1.- DOCUMENTAL.

A) En poder de la actora:

a) Copia de DNI;

b) Acta de mediación COPREC;

c) Confirmación de Itinerario – Reserva;

d) Comunicaciones remitidas por la demandada vía correo

electrónico;

e) Tarjetas de Embarque;

f) Constancia de reclamos telefónicos;

g) Constancia de pago de los pasajes.

B) En poder de la demandada:

Solicito acompañe la demandada en autos:

a) Constancias referidas al Itinerario de la Reserva I4IRUS y factura.

b) Denuncie el importe total abonado de los tickets contratados por

la actora.

c) Remita transcripciones de las llamadas telefónicas efectuados por

la actora, y remita correos electrónicos intercambiados con la actora en relación al

Itinerario de la Reserva I4IRUS.

42
d) Remita constancias del caso abierto para la devolución del

importe del pasaje correspondiente al Itinerario de la Reserva I4IRUS.

2.- INFORMATIVA.

Subsidiariamente, para el caso de tramitar el presente por vía

ordinaria y/o para el caso del desconocimiento de la prueba documental aportada

por esta parte, se requiere el libramiento de oficios, a la entidad emisora a los fines

de que constate su autenticidad.

3.- PERICIAL CONTABLE.

Subsidiariamente, para el caso de tramitar el presente por vía

ordinaria y/o en caso de negativa de la contraria, solicita se designe perito contador,

único y de oficio, a fin de que responda a los siguientes puntos periciales:

1. Que libros contables lleva la demandada, y si son llevados en legal

forma, y sin enmendaduras.

2. Informe si constan registrados del contrato de transporte aéreo,

celebrados con la actora.

3. Informe si el vuelo WJ 3182 del día 22/01/2022 desde

AEROPARQUE a BARILOCHE ha sido reprogramado.

4. Informe que causa originó dicha reprogramación.

5. Si consta en sus asientos la devolución de los emolumentos

efectuados por la actora, ya sea mediante Gift Card o del modo en que la demandada

lo registre.

5. Informe si la Reserva: I4IRUS correspondiente a los vuelos WJ –

3182 y WJ – 3187, fue abonado por la actora.


43
5.- PERICIAL INFORMATICA.

Subsidiariamente, para el caso de tramitar el presente por vía

ordinaria y/o frente al caso hipotético de que la demandada desconociera la

documental aportada, se ofrece prueba pericial informática, solicitando su

producción a través de un perito único y de oficio, a fin de que constate

constituyéndose en sede de la actora y de la demandada:

a) Si del emisor se han remitido los correos electrónicos

receptores, indicando con claridad las casillas, fecha y

horarios.

b) Si de los receptores han recibido los correos electrónicos del

emisor, indicando con claridad las casillas, fecha y horarios.

c) Si los intercambios de correos electrónicos que se acompañan

en copia son veraces y existieron entre emisor y receptores.

e) Si los correos electrónicos enviados a la actora resultan con

relación a la contratación del itinerario adjunto en autos.

f) Inspeccione si fue solicitado en el sistema de la demandada la

devolución de pasaje por parte de la actora, según constancias

acompañadas.

g) Asimismo, solicito se constituya en sede de la demandada a

fin de qué analizando los sistemas informáticos de la compañía,

acompañe la copia completa de los correos electrónicos de

asociados a la reserva I4IRUS, a saber específicamente:

vcmvercelli@[Link].
44
h) Constate si la demandada ha remitiendo una Gift Card al

correo electrónico: vcmvercelli@[Link]. Indique

específicamente las casillas de correo electrónico del remitente y

destinatarios.

i) Indique cual es el texto de los correos electrónicos enviados

por Jetsmart Airlines S.A. al correo electrónico:

vcmvercelli@[Link].

XI.- RESERVA DE CASO FEDERAL.

Ante el hipotético caso que VS. no haga lugar a las pretensiones de

esta parte se deja planteado el caso federal, por entender que una resolución

contraria a lo peticionado viola las garantías y derechos que nuestra Constitución

Nacional prevé en su art. 42.

XII.- AUTORIZA.

Vengo a autorizar a los Dres. Ezequiel Gauto Sofraniciuk, María

Paula Kerle, Francisco Soriano, Gerardo Baladrón, Pablo Matías Bentivegne,

Daniela Di Pasquale, Natalia Reyes Paz, Dahiana González y Joaquín Lisandro

Corti Bielsa, a la presentación y desglose de escritos y comprobantes, peritajes,

mandamientos, oficios y/o exhortos, testimonios, como asimismo al

diligenciamiento de cédulas libradas bajo el régimen de la ley 22.172, y demás

documentos que fueran menester. Todo lo mencionado con los efectos y

45
Signature Not Verified
Digitally signed by MARIA
FLORENCIA KORDICH
Date: 2022.09.27 [Link] ART

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