Corinto
Para otros usos de este término véase Corinto (desambiguación).
Corinto, Grecia
Corinto (griego Κόρινθος, Kórinthos) es una ciudad del Peloponeso en Grecia,
capital del nomos de su mismo nombre.
Tuvo una gran prosperidad desde la época clásica, y allí se encuentra uno de los
templos más importantes dedicado al dios Apolo, con columnas forjadas en una sola
pieza y basamentadas en la roca, cosa poco habitual en las construcciones dóricas.
Tabla de contenidos
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1 Situación
2 Historia
3 Ciudad antigua
3.1 Población
3.2 Monumentos y edificios
3.3 Restos arqueológicos
3.4 Templo de Apolo
3.5 Santuario de Hera
3.6 Templo de Poseidón
4 Arte corintio
4.1 Cerámica corintia
4.1.1 Vasos protocorintios
4.1.2 Vasos corintios propiamente dichos
4.2 Arquitectura civil
4.3 Bibliografía
5 Véase también
6 Enlaces externos
Situación [editar]
Esta ubicada en el istmo de Corinto, de unos 6 km de ancho, que une el Peloponeso
con la Grecia continental, a unos 78 km al oeste de Atenas y sobre las faldas del
monte Acrocorinto. Hoy día (2004) es la segunda ciudad más poblada del
Peloponeso. Tiene unos 30.000 habitantes.
Istmo de Corinto desde el Espacio
Sobre este Istmo se construyó el canal de Corinto (1881-1893), un estrecho
pasadizo que sirve de comunicación entre el norte del Mediterráneo y el Mar Egeo.
Este estrecho ya había sido ideado por los romanos para ahorrarse unos 600 km de
navegación rodeando el Peloponeso, pero no fue sino hasta el siglo XIX que pudo
llevarse a cabo. Su puerto principal es el Lequeo, en el golfo de Corinto, que da
salida al Mar Jónico y a través de él al Mar Adriático.
Historia [editar]
Periandro Περίανδρος (circa [627 a. C.-585 a. C.)
Según la mitología griega, la ciudad de Corinto fue fundada con el nombre de Éfira
por Sísifo, quien fue su primer rey, y con sus sucesores (inicialmente sus hijos
Glauco y Ornitión) se hizo una ciudad especialmente próspera y poderosa. Ornitión
continuó la dinastía hasta su derrocamiento por los dorios.
Es allí donde Medea y Jasón se refugiaron, después de que Medea hubo
organizado la muerte de Pelias.
En el siglo VIII a. C. se hizo independiente. La ciudad se llamaba Efira, y más tarde
su nombre cambió a Corinto, en una época desconocida, probablemente durante la
conquista doria. El nombre se hace derivar de Corinto, hijo de Zeus.
El heráclida Aletes, hijo de Hipotes es el legendario primer rey dórico de la ciudad
donde los dorios estaban al comienzo una minoría dirigente; los no dorios fueron
admitidos más tarde a la ciudadanía. Aletes y sus descendientes fueron reyes
durante doce generaciones y 327 años, desde el 1074 a. C., según la fecha
tradicional (treinta años después de la conquista dórica):
Aletes, reinó 38 años
Ixión reinó 38 añoss
Ageles I reinó 37 años
Primnis reinó 35 años
Baquis reinó 35 años
Ageles II reinó 30 años
Eudemos reinó 25 años
Aristodemo reinó 35 años
Agemón reinó 16 años
Alejandro reinó 25 años
Telestes reinó 12 años
Autómenes reinó 1 año
Según Pausanias, Primnis fue el último descendiente de Aletes, y Baquis inició una
nueva dinastía también heráclida, pero Diodoro Sículo dice que todos fueron
descendientes de Aletes, pero que Baquis fue tan célebre que su nombre se dio a la
dinastía Baquiada.
Estátera típica de Corinto con el caballlo Pegaso, h. 345 - 307 a. C.
Autómenes decidió abolir la monarquía de acuerdo con las doscientas familias
principales y elegir un pritano anual. Los Baquiadas siguieron gobernando de esta
manera durante 90 años más, hasta que fueron derrocados por Cipselo con la
ayuda de las clases bajas, en 657 a. C. Estrabón alarga el período unos doscientos
años, probablemente incluyendo el período monárquico.
La fecha traditúa entre el 747 a. C. y el 657 a. C. Los corintios fundaron durante el
período Baquiada muchas ciudades: Molicria en el istmo, Siracusa (hacia el
734 a. C.), Corcira (hacia el 733 a. C.) y otras. Fundó una marina que fue la primera
fundada en Grecia y se inventaron los trirremes.
Corinto, ya en la antigüedad, fue una importante ciudad comercial, donde llegaron a
establecerse los fenicios para dedicarse a lo que mejor hacían: el comercio.
Fue una de las primeras ciudades griegas en utilizar la moneda. Éstas eran muy
importantes debido a la actividad principal de la ciudad. Las primeras de ellas fueron
acuñadas en el siglo VII a. C. Tenían diversos motivos, figuras mitológicas, animales
y otras acompañadas de pequeños símbolos que las distinguían.
En esta ciudad se celebraban los juegos Ístmicos, de similares características a los
celebrados en Olimpia aunque menos famosos que éstos.
Cipselo (657-627 a. C.) fue sustituidot por su hijo Periandro (627-583 a. C.), que fue
protector del comercio y las artes. Siguió fundando colonias: Ambracia, Anactorio,
Léucade, Apolonia y otras.
En 635 a. C. la colonia de Corcira derrotó a su metrópolis en una batalla naval, pero
después fue nuevamente sometida. La única colonia al este del golfo Sarónico fue
Potidea en la Calcídica. A Periandro le sucedió su nieto Psamético que reinó sólo
tres años y fue derrocado por los espartanos que instituyeron un gobierno
aristocrático y Corinto fue un aliado permanente de la confederación lacedemonia.
En un período posterior los corintios rechazaron ayudar a Cleómenes I, rey de
Esparta a restaurar a Hipias de Atenas, y enviaron 20 barcos a Atenas para
ayudarla en la guerra contra Egina.
Pero después de la guerras médicas, Mégara se alió con Atenas y los corintios
entraron en guerra con Mégara, territoro que invadieron, pero fueron derrotados por
el estratego ateniense Mirónides (457 a. C.). Después se firmó la paz, pero la
enemistad con Atenas siguió, sobre todo por la ayuda de ésta a la ex colonia de
Corcira, que fue una de las causas de la guerra del Peloponeso.
Durante esta guerra la flota peloponesia fue básicamente corintia. Con la paz de
Nicias del 421 a. C., los corintios no se quisieron sumar e intentaron configurar otra
liga con Argos, Mantinea y Élide, pero pronto volvió a formar alianza con Esparta,
que se mantuvo hasta el final de la guerra. Cuando Atenas se rindió después de la
batalla de Egospótamos, los corintios y beocios pidieron arrasar la ciudad derrotada,
pero el espartiata Lisandro no lo consintió. [[Image:Corinthian helmet Dar la ciudad
derrotada.
Casco corintio
La hegemonía espartana pronto se mostró más opresiva que la ateniense, de modo
que los corintios, junto a los argivos, atenienses y beocios configuraron una
coalición que, sustentada en las profundas arcas persas, hizo frente al imperialismo
espartano en la llamada guerra de Corinto (395-386 a. C.), buena parte de la cual
fue dirimida en su territorio. En el verano de 394 tuvieron lugar dos de las mayores
batallas hoplíticas del mundo griego antiguo, en Nemea y Coronea, ambas vencidas
"técnicamente" por los lacedemonios, que no obtuvieron ventajas estratégicas. En
los siguientes años la Corintia fue sometida a una guerra de depredación y de pillaje
que provocó el estallido de una "stásis" o conflicto civil en el seno de la ciudadanía,
alentada por los intereses de los estados hegemónicos. Según Jenofonte, los
argivos aprovecharon esta situación para anexionarse Corinto, pero más
probablemente el filolaconio Jenofonte convirtió en sinecismo o unión política la
presencia de una guarnición militar argiva en el Acrocorinto, la ciudadadela o
acrópolis corintia. De cualquier forma la paz del Rey o paz de Antálcidas, alcanzada
en la primavera de 386 a. C., acabó con cualquier proyecto argivo de anexión sobre
Corinto al evacuar la guarnición del Acrocorinto, además de permitir el retorno de los
exiliados corintios, obviamente filoespartanos, que procuraron la fidelidad de Corinto
hacia Esparta en los años sucesivos
En la guerra que siguió entre Tebas y Esparta, los corintios fueron leales a Esparta,
pero el territorio hubo de firmar una paz separada.
La ciudad permaneció independiente bajo gobierno oligárquico. Timófanes intentó
conseguir la tiranía, pero fue muerto por su propio hermano Timoleón (344 a. C.). En
el año 338 a. C. la ciudad fue conquistada por Filipo II de Macedonia, que la hizo el
centro de la liga de Corinto, controlada por él mismo.
Después de la batalla de Queronea los macedonios establecieron una guarnición en
el Acrocorinto. Esta guarnición fue sorprendida por el lder de la Liga Aquea, Arato,
que incorporó Corinto a dicha liga (243 a. C.).
En 223 a. C., la ciudad fue ocupada por Antígono III Dosón que la quería como base
contra la Liga Etolia y Cleómenes. Filipo, hijo adoptivo de Antígono la conservó
hasta que fue derrotado en la batalla de Cinoscéfalos (196 a. C.) y Corinto fue
declarada ciudad libre por los romanos y unida a la Liga Aquea otra vez.
El emperador Adriano la embelleció alcanzando gran prosperidad.
Pero tanta opulencia atrajo a otros pueblos para saquear sus [Link]
pueblos fueron los hérulos en el siglo III, los visigodos en el siglo IV y en el VIII por
los eslavos.
Por lo demás siguió la suerte del resto de Grecia y por tanto perteneció
sucesivamente a los emperadores de Constantinopla; fue conquistada por los
franceses en 1205, luego por los venecianos y en 1459 por los turcos.
Ciudad antigua [editar]
La ciudad actual está al noreste de la antigua que estaba situada en el istmo de
Corinto en la prolongación hacia éste de las montañas de Geranea, procedentes del
norte y que llegaban de lado a lado. Estaba en el golfo Sarónico y estaba unida por
una vía a Megara.
Tenía al sur las montañas Oneia y la ciudadela estaba en una roca llamada
Acrocorinto; la parte plana estaba protegida por murallas (Muros Largos) que
protegían la zona hasta el puerto de la ciudad, que estaba en Lecaón y la zona de
Cencreas. La ciudad protegía los tres pasos del istmo. Después del terremoto del
siglo VI que la destruyó se convirtió en un lugar conocido como Gorto, hasta el siglo
XIX cuando recuperó su nombre.
Población [editar]
La ciudad fue una de las más grandes de Grecia, sólo superada por Atenas. Clitón
le da una población, incluyendo la de su territorio, de unos cien mil habitantes, de
los que el 70% habitaban en la ciudad. Había sesenta mil esclavos, que
probablemente estaban incluidos en el número mencionado de ciudadanos.
Monumentos y edificios [editar]
Acrocorinto
Suburbio de Craneion (barrio aristocrático)
Puerto de Lekeion conectado con murallas a la ciudad, conteniendo los templos:
templo de Poseidón
templo del Olímpico Zeus
Puerto de Cenkrea (el puerto del golf Sarónico) que tenía:
Estatua de Poseidón con tridente y delfín
Baños de Helena
Ágora con los templos y estatuas siguientes:
Artemisa Efesia
Restos arqueológicos [editar]
Templo griego de Corinto
De la época griega prácticamente no se conserva nada y los pocos restos que aún
se pueden ver son todos romanos, como las columnas del templo de Apolo. Entre
los restos romanos hay que mencionar algunas tumbas, los restos de unos baños y
un anfiteatro.
Templo de Apolo [editar]
Hasta el último decenio del siglo XIX, el único e importante monumento que se
levantaba en la plaza, a los pies del Acrocorinto, era en realidad un monumento
arcaico: un templo dórico de grandes columnas monolíticas, actualmente
identificado con el templo de Apolo.
El primero en recordarlo es Ciriaco de'Pizzicolli di Ancona, famoso navegante,
anticuario y humanista que visitó Corinto en 1436.
«Entre muchas ruinas dispersas -escribe en latín- tan sólo permanecen intactas diez
enormes columnas del templo de Juno Corintia con sus grandes arquitrabes: las columnas
tienen un diámetro de siete palmos (1,55 m), los arquitrabes, una longitud de diciseis
palmos (3,54 m)»
En realidad el número de las columnas entonces en pie era mayor de diez,
probablemente trece, como resulta de un añadido del mismo tiempo de Ciriaco.
en la descripción de una jornada de viaje contenida en el Codice Ambrosiano C 61,
atribuida a un tal Domenicus Brixianus y fechada en torno al 1470, se dice además:
«En Corinto, hacia el golfo de Patras, había edificios antiguos, muros gruesos de piedras
cuadradas. Quedan ahora en pie unas doce o catorce columnas de mármol y bastante
grandes, colocadas a escuadra»
.
Un monumento tan grande, el templo griego más grande del Peloponeso, no podía
escapara a la atención de los diversos viajeros que visitaron Grecia en los siglos
siguientes. Le Sieur Du Loir, que estuvo en Corinto antes de 1654, e incluso
Jacques Spon y George Wheler, que la visitaron en 1676, encontraron un templo
con doce columnas en pie (once del peristilo más una columna aislada en la zona
del opistodomos.
Templo de Apolo de Corinto
Julien David Le Roy, que la vio poco después, probablemente exagera cuando
dibuja el templo con catorce columnas (trece más una). Cuando [Link] visitó el
edificio en 1776, se habían añadido perqueñas habitaciones turcas, pero todavía
permanecían en pie once columnas del preisitilo y una más aislada.
[Link], sin embargo, que visitó Corinto en 1828 con la expedición científica
francesa a Morea, sólo vio en pie siete columnas del peristilo, las que permanecen
hoy. Aquella aislada o había sido demolida o se había desplomado antes de 1875.
Las otras cuatro habían sido reducidas a fragmentos por el gobernador turco antes
de 1818 para construir una casa.
El coronel inglés W.M. Leake, a quien se deben importantes publicaciones sobre
monumentos de Grecia, es le primero que lo ubica temporalmente en la mitad del
siglo VII a. C. y que lo identifica, aunque erróneamente, con el templo recordado por
Pausanias, de Atenea Calinitis, la diosa del freno porque había proporcionado a
Belerofonte un freno para domar a Pegaso.
El primer estudio científico del monumento se debe al célebre arquitecto y
arqueólogo alemán W. Dörpfeld en 1886. clarificó parcialmente la planimetría y la
forma del templo, examinó las restauraciones de la época romana, y lo atribuyó,
dado que la cella estaba dividida en dos, a dos divinidades, con la exclusión de
Atenea Calinitis.
Diez años después, la EScuela Americana de estudios clásicos de Atenas inició la
excavación del templo, dirigida por R.B. Richardson. El área fue completamente
explorada entre 1896 y 1901, y tras la primera campaña Richardson podía ya
proponer la identificación del templo como el de Apolo, identificación que
actualmente se considera cierta, en base a la descripción de Pausanias y a los
monumentos vecinos, como la fuente de Glauce y el teatro romano.
Su datación ya está confirmada en torno al 540 a. C., pro algunos fragmentos de
cerámica encontrada entre los desperdicios acumulados al hacer los bloques.
El templo de Apolo, erguido sobre una altura que dominaba el ágora, ra de grandes
dimensiones, 21,5 por 53,8 m, y períptero, es decir, rodeado de una fila de
columnas (28), seis en los lados cortos, 15 en los largos.
Cada columna era de un solo bloque y tenía 7,2 m de altura. en el interior de la
columnata se abría la naos, precedida de una pronaos y seguida del opistodomos,
con dos columnas cada uno, entre las antas, y una doble cella, cuya cubierta venái
sostenida por dos filas de columnas.
El refinamiento y lo imponente de la construcción vienen evidenciados por el uso de
las correcciones ópticas, que aparecen por primera vez en un templo griego,
curvando hacia arriba el estilobato, tanto en los flancos como en el frente.
La exploración de la zona ha demostrado igualmente que en el mismo lugar se
había levantado antes un templo todavía más arcaico, del siglo VII a. C.
Santuario de Hera [editar]
Termas romanas de Corinto
Remontando el Golfo de corinto hacia el norte se llega a la península de Perachora,
que diversas fuentes antiguas recuerdan como sede del santuario de Hera Akraia
(ákron significa promontorio).
Algunos restos antiguos sobre una pequeña bahía en el extermo de la península
fueron examinados ya en 1844 por el arqueólogo francés Philippe Le Bas.
Más tarde, entre 1930 y 1933, la Escuela Británica de Atenas puso al descubierto
los restos más importantes del santuario, con una publicación de Humfry Payne y
Thomas Dunbabin.
En la zona de la reducida bahía se han identificado restos inciertos de un primer
templo, tal vez con ábside (en el depósito votivo se han hallado algunos modelos de
terracota que presentan edificos absidiales) de edad gemétrica (siglos XI-VIII a. C.),
probablemente destruido cuando Corinto ocupó la región,anterirometne dependiente
de Megara. Resulta incierta, en cambio, la existencia de un segundo y vecino templo
arcaico dedicado a Hera Akraia.
Los restos de un recinto o de un templo rectangualr del siglo VII a. C., con un hogar
para el fuego sagrado aparecieron en una colina cercana, pero posiblemente se
tratase de un edificio destinado a ceremonias religiosas o a guardar ofrendas, la
inscripción sobre un vaso votivo parece probar que este lugar estaba dedicado a
Hera Limenia (limen, puerto).
El santuario de Hera Akraia consiguió importancia hacia finales del siglo VI a. C. De
esta época son los rstos de un nuevo templo (10 x 31 m) y de un gran altar con
triglifos. Más tardío, de finales del siglo IV a. C., resulta un pórtico en L, con
columnas dóricas en la planta baja y jónicas en la superior.
El santuario perdió toda importancia, si es que no resultó destruido, con la conquista
romana de Corinto, el 146 a. C., y Pausanias no lo recuerda.
Los numerosos hallazgos votivos encontrados, sobre todo de época arcaica,
incluyen pequeñas esculturas de bronce, estatuillas de terracota, marfiles, vasos
con dibujos de las diversas partes de Grecia, Corinto incluido.
De una antigua laguna proceden unos 200 platos de bronce y abundante cerámica.
Dunbabin supone que allí tenía su sede un antiguo oráculo de Hera, ya mencionado
por Estrabón.
Templo de Poseidón [editar]
Algunas columnas dóricas aparecidas en la fortaleza bizantina ya habían hecho
sospechar al francés Monceaux (1883) que bajo la fortaleza se debía hallar el
templo del dios Poseidón; pero sus excavaciones y otros trabajos posteriores no
dieron resultado.
Como se dedujo posteriormente, la fortaleza había sido construida con material del
santuario, no lejos de allí y que, por tanto había sido destruido hasta los mismos
cimientos.
Sólo en 1952 la universidad de Chicago, siguiendo las excavaciones en la zona al
oeste de la fortaleza, de acuerdo con la Escuela Americana de Atenas, tuvo la
suerte de encontrar, ya en la primera trinchera, los cortes en la roca
correspondientes a los cimientos del templo.
Contemporáneamente, el servicio arqueológico griego iniciaba, un poco más al sur,
la excavación de un largo muro de técnica ciclópea, que posteriormente se reveló de
fragmentos cerámicos, correspondiente a la época micénica (siglo XIII a. C.) y que
demostraba la antigüedad de la zona.
Del primer templo de Poseidón, uno de los más antiguos templos dóricos, erigido
probablemente hacia el 700 a. C. y posiblemente destruido durante las guerras
médicas, quedan pocos restos seguros entre los pertenecientes a la posterior
construcción del siglo V a. C.: pequeños fragmentos de piedra del lugar y tejas de
cobertura, aparte de los cortes de los cimientos.
La precisión del trabajo arqueológico ha permitido conocer la forma y tamaño e,
incluso, intentar una reconstrución gráfica.
El templo tenía forma de rectángulo muy alargado (unos 40 por 14 m), los muros de
la cella eran de piedra estucada y pintada con dibujos y un peristilo de siete
columnas de madera sobre los lados menores y 19 sobre los mayores. Una fila de
columnas recorría también el interior de la cella y de la pronaos antiestante.
Durante las excavaciones aparecieron muchos objetos votivos pertenecientes al
templo, figuras de bronce, y fragmentos de un centenar de cascos. Un gran
perirranterios, es decir, una copa de agua para libaciones, sostenida por figuras
femeninas y cuyo estilo nos remite al 650 a. C., constituye un excelente ejemplo de
la escultura griega arcaica, todavía relacionada con el arte dedálico.
Arte corintio [editar]
La tradición literaria asigna a Corinto un lugar preeminente en el campo artístico.
Por lo que se refiere a la arquitectura, un pasaje de Píndaro le atribuye la invención
del frontón triangular y se supone, aunque con discrepancias, que en Corinto
nacieron el friso dórico y las metopas ornamentadas.
Ciertamente, en Corfú, que fue colonia de Corinto, ha aparecido el más antiguo
frontón hasta ahora conocido, el de la gorgona ricamente decorado en altorrelieve; y
las primeras metopas aparecidas en Etolia, con temas de Thermos y Calidón,
parecen presentar estrechas analogías con las pinturas corintias.
Existe bastante menos información sobre la escultura en mármol y piedra. Las
excavaciones de Corinto no han supuesto ninguna aportación particularmente
significativa.
La colosal estatua de Zeus bañada en oro y que, según Pausanias, fue obsequio de
los Cipsélidas a Olimpia, evidenica la habilidad de los artesanos locales en el trabajo
de los metales, aunque el famoso bronce corintio, tan ensalzado por los romanos,
parece pertenecer a una época muy posterior.
También se consideran corintios muchos de los vasos, cuencos y trípodes de
bronce hallados en los santuarios de Olimpia y Dodona, incluso en lugares lejanos
como Trebeniste, en Iliria.
La tradición habla sobre todo, en el campo de la cerámica, de tres alfareos: Eucheir
("el de las manos hábiles"), Diopos ("el que dirige") o, según otros, ("tubo para
nivelar") y Eugrammos ("el del bello dibujo").
Plinio el Viejo les atribuye la introducción en Italia del arte de modelar.
En el mismo Corinto se han hallado algunos fragmentos de una Ammazzonomachia
y el mismo origen se atribuye al Zeus con Ganímedes y al grupo de Olimpia que
representa a Atenea con los guerreros.
También en Olimpia se encuentra el Arca de Cipselo, que evidencia la excepcional
habilidad de los cinceladores y tallistas de la escuela corintia.
Mayor, sin embargo, parece la importancia conseguida por Corinto en la pintura.
Según Plinio, ésta, o más exactamente el dibujo coloreado, habría nacido en la
localidad griega de Sición y en la ciudad del istmo.
Entre los pintores arcaicos recordamos a Cleante (autor de un cuadro sobre la
conquista de Troya y de otro sobre el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus,
mientras Poseidón ofrece un atún al dios por el parto); a Aregón (autor de una
Artemisa sobre un grifo, a Ecfantos, que habría sido el primero en rellenar de color
las figuras, sirviéndose de arcilla machacada.
Cerámica corintia [editar]
Vasos protocorintios [editar]
Vaso corintio geométrico
Pintura y coroplastia van ligadas a la que, en época arcaica, se había convertido en
la mayor insutria de Corinto: la fabricación de vasos de arcilla pintados.
A partir de la mitad del siglo VIII a. C., vasos y jarrones fabricados en Corinto, de
tamaño, forma y decoración diversas, pero todos caracterizados por la fina arcilla y
por su esmerada realización, se difunden por doquier, por la costa mediterránea,
desde España a Siria y son profusamente imitados en los diversos centros antiguos.
La atribución corintia de todas estas vasijas constituye uno de los importantes
resultados de las excavaciones americanas en el barrio de los ceramistas y en las
necrópolis arcaicas de Corinto.
La más antigua cerámica geométrica corintia del siglo VIII a. C. (protocorintio
geométrico) prefiere, a diferencia de la cerámica geométrica ática, vasijas de
pequeñas dimensiones, en primer lugar la característica kotyle o cotila (taza
pequeña y profunda de dos asas) y a la que se añaden otras formas diversas, sobre
todo los oinochoai (enócoe)s de boca trilobulada y el panzudo aryballos (aríbalo)
para guardar perfumes.
La decoración es muy simple, con múltiples y sutiles líneas paralelas en el cuerpo
de la vasija y adornadas en zigzag, con trazos verticales u otros motivos
geométricos (a veces figuras esquemáticas de pájaros) en el reverso. Rarísima vez
aparece la figura humana, como en una famosa crátera del museo de Toronto.
Los vasos del protocorintio geométrico siguen a los del protocorintio orientalizante.
Son vasijas más conocidas por el simple nombre de protocorintias (quien primero
les dio esta denominación fue Loescheke, en 1881), en algún momento también
llamadas asiáticas, babilonias, dóricas, egipcias, etc., con arreglo al supuesto lugar
de origen.
La cronología relativa a estas vasijas protocorintias, es decir, su desarrollo
estilístico, resulta hoy segura, tras los estudios de H. Payne y otros, que parten del
protocorintio antiguo, siguen con el medio y el tardío.
Más incierta resulta la crología absoluta, a menudo basada en la fecha de fundación
de las colonias griegas de occidente, como Siracusa o Selinunte. Los más antiguos
vasos protocorintios de aquellas necrópolis deberían ser contemporáneos o poco
posteriores a la fundación de éstas, pero, a la hora de decidir las fechas, divergen
mucho los autores. Podemos suponer que la producción se iniciara alrededor del
730 a. C., si no antes tal vez.
Los vasos protocorintios son en general muy pequeños. La forma más frecuente es
el minúsculo aríbalo, primeramente panzudo, ovoide después, luego en forma de
pera. También son frecuentes los kotilai (cotiles), coasionalmente transformados en
píxides, añadiéndoles una tapadera.
No faltan vasos más grandes como los enócoes y los olpai (olpes), así como otros
pequeños zoomorfos, o aríbalos, cuyo cuello era una cabeza de mujer o de léon.
La decoración en estos vasos pequeños es esencialmente miniaturista y sí se ha
hablado de miniaturismo protocorintio. Junto a motivos geométricos y decorativos
(palmas, capullos de loto, pequeñas rosas en trono a un punto central) resulta
normal el friso con animales (gallos, peces, pájaros, ciervos y, en una segunda
etapa, leones, panteras, toros) y con seres fantásticos (esfinges, quimeras, caballos
alados).
Minúsculas figuras humanas aparecen también en escenas de caza o de lucha, en
todo caso, con claro significado mitológico. Incluso en más amplias escenas
narrativas, como en el minúsculo Aryballos Macmillan, del Museo Británico de
Londres o en el gran Olpe Chigi, del Museo de vía Giulia, de Roma, entre los
grandes ejemplos de la cerámica protocorintia, atribuidos al mismo pintor que Payne
proponía dientificar con Ecfantos (actualmente se prefiere llamarlo Pintor del Olpe
Chigi).
Las figuras en genwral son negras, con línea de contorno y detalles grabados, sobre
el fondo claro del vaso, pero se añaden retoques purpúreos, después blancos, que
en este estilo polícromo recoge una vasta y finísima pluritonalidad, en evidente
relación con la pintura corintia contemporánea; al menos tal como ha llegado a
través de escasos testimonios concretos.
Vasos corintios propiamente dichos [editar]
La denominación vasos corintios ha sido normalmente reservada por los
arqueólogos para designar la cerámica que aparece en los últimos decenios del
siglo VII a. C. y cuyo origen corintio, hace tiempo supuesto en base al alfabeto
corintio que aparece en sus inscipciones, resulta hoy confirmado por las
excavaciones de la necrópolis local.
También se acepta, aunque con discusiones, la división propuesta por Payne
(Corinto antiguo, medio y tardío) y resultan abundantes aunque a veces inciertas,
las identificaciones de pintores (de la Esfinge, de los Leones Heráldicos, de la
Quimera, de Dodwell, de Anfiarao, etc.), de productos del mismo estilo (estilo
pesado, delicado, de los puntos blancos).
Algunas vasijas reciben, excepcionalmente, el nombre del ceramógrafo. Uno de
éstos, Timónidas, es, posiblemente, el mismo que firma una pinax (pinace) de
Penteskouphia.
En el paso del protocorintio al corintio aumenta rápidamente la forma de los vasos y,
por tanto, el tamaño de los frisos de animales, a veces dispuestos en grupo
heráldico, mientras pequeñas rosas (manchas negras con detalles grabados)
rellenan los espacios entre figuras. Esta voluntad de no dejar vacíos recuerda
fatalmente el horror vacui que de tanto en tanto emerge en el arte, incluso más
próximo a nosotros (caso del barroco). Un testimonio más de la paradójica vecindad
existente entre estos ceramógrafos y los temas que posteriormente ejercerían influjo
sobre la producción artística.
El corintio arcaico, en los decenios inmediatos al 600 a. C., es un periodo de gran
ornamentación con alabastra (alabastron) de cuerpo esférico sin base y otras
formas parcialmente nuevas, como la taza de dos asas, el trípode, el plato, el
enócoe de boca redonda (inicialmente trilobulada), la crátera de columnitas,
importada posiblemente de Atenas.
En la decoración, al generalizado friso de animales (a veces alternados con
demonios, guerreros, carros, caballeros si el tema es épico) se añaden las
características figuras de panzudos bailarines vestidos con corta túnica.
La producción de este género continúa con variantes de forma en el corintio medio y
tardío. Los mejores vasos aparecen adornados con escenas narrativas, cuyos
temas preferidos son la caza, batallas, banquetes, la partida para la guerra, las
hazañas de Heracles.
En los vasos más grandes e importantes la clara arcilla corintia aparece
ocasionalmente recubierta por un relieve rojonaranja, a imitación de la cerámica
ateniense y en las figuras se adopta una policromía particularmente vistosa (negro,
rojo, cárdeno, blanco, incluso amarillo).
La producción de vasos corintios cesa hacia el 550 a. C. y, consiguientemente, su
exportación por la costa mediterránea, sustituida por la ateniense.
Las excavaciones han demostrado que continuó la producción cerámica para el
consumo interno, con una producción llamada corintia convencional, al menos hasta
mediados del siglo VI a. C.
En el periodo arcaico el elemento característico es el fondo claro (se ha hablado de
estilo blanco) y el friso de animales viene sustituido por una simple decoración
geométrica (meandro, puntos, zigzag, segmentos de líneas negras o rojas) o vegetal
y floreada (yedra, palmas, flores de loto, etc.).
También los vasos corintios, al igual que los protocorintios, fueron objeto de
múltiples imitaciones, no siempre fácilmente reconocibles. El grupo más numerosos
está constituido por vasos llamados italocorintios o etruscocorintios muy frecuentes
en las tumbas etruscas.
Arquitectura civil [editar]
Si de la arquitectura religiosa pasamos a considerar la civil del período arcaico
corintio, llama la atención una obra de importancia fundamental para las
comunicaciones interciudadanas del mundo griego: se trata del Diolkos, la calzada
por la que era transportadas las naves a lo largo del istmo, parea evitar el largo
periplo del Peloponeso.
Artículo principal: Diolkos
Bibliografía [editar]
C. Fornis, Estabilidad y conflicto civil en la guerra del Peloponeso. Las
sociedades corintia y argiva, British Archaeological Reports I.S. 762,Oxford,
Archaeopress, 1999.
C. Fornis, La guerra de Corinto. Fuentes antiguas e historiografía moderna,
British Archaeological Reports Int. Ser. 1652, Oxford, Archaeopress, 2007.
C. Fornis y J.M. Casillas, «Corinto: prestigio y riqueza I (de los orígenes al s.
VIII a. C.)», Revista de Arqueología 159, julio 1994, 36-43.
C. Fornis y J.M. Casillas, «Corinto: prestigio y riqueza II (épocas arcaica, clásica
y helenística)», Revista de Arqueología 160, agosto 1994, 32-43.
Véase también [editar]
Istmo de Corinto
Golfo de Corinto
Juegos Ístmicos
Territorio de Corinto
Acrocorinto
Liga de Corinto
Muralla del istmo de Corinto
Canal de Corinto
Diolkos
Estilo protocorintio
Casco corintio
Nomos de Corinto
Enlaces externos [editar]
La sociedad corintia en la guerra del Peloponeso
El Santuario de Hera
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