8.2.
El impacto de acontecimientos internacionales: Marruecos, la Primera Guerra
Mundial y la Revolución rusa.
En torno a 1914 el sistema de la Restauración contaba con numerosas fragilidades. Los intentos
políticos regeneradores de Maura y Canalejas quedaron abortados abruptamente y se impusieron
en los partidos liberal y conservador las opciones más inmovilistas. Los gobiernos de estos años
presididos por los conservadores como Dato o liberales, como el de García Prieto, fueron
ejecutivos débiles, desbordados por los problemas.
Tres acontecimientos exteriores aumentaron la agitación social y el descontento del ejército, los
políticos y los trabajadores: la intervención en Marruecos, la Primera Guerra Mundial y la
Revolución rusa.
[Link] impacto de acontecimientos internacionales: la Primera Guerra Mundial.
El estallido de la Primera Guerra Mundial, en agosto de 1914, fue seguido de una declaración
de neutralidad del gobierno español, encabezado por Eduardo Dato, que obtuvo un respaldo
prácticamente generalizado. La neutralidad, sin embargo, no impidió que la opinión pública se
dividiera entre “aliadófilos” y “germanófilos”.
La declaración la neutralidad dio lugar a una extraordinaria oportunidad para la economía
del país. La guerra en Europa permitió exportar productos industriales y agrarios a los
combatientes por los cuales estaban dispuestos a pagar altos precios. Los industriales vascos y
catalanes hicieron grandes negocios. La producción industrial, por tanto, creció gracias al
aumento de la demanda exterior y a la necesidad de sustituir importaciones con producción
propia. Esto provocó un cambio en la balanza comercial, con superávit entre 1915 y 1919.
Sin embargo, al subir tanto las exportaciones, los productos en España subieron de precios, y la
carestía se convirtió en un problema para las clases populares. El empeoramiento del nivel de
vida acabaría en la extensión de la huelga de 1917.
[Link] impacto de acontecimientos internacionales: la Revolución rusa.
La llamada crisis del verano de 1917 puso de golpe sobre la mesa tres graves problemas, pero
sin conexión entre ello: militares, partidos de la oposición y organizaciones obreras.
1)Es una crisis militar producida por el descontento de este estamento con sus salarios y el
sistema de ascensos que favorecía a los africanistas. Apareen así las Juntas Militares de
Defensa, que contarían con el apoyo del rey y que deja al descubierto la debilidad del gobierno,
ya que serán legalizadas y aumentarán los sueldos de los militares. Esto también demostraba
la mayor injerencia del ejército en la política.
2)También es una crisis política con la creación de la Asamblea de Parlamentarios de
Barcelona formada por los marginados del turno pacífico (nacionalistas, catalanes,
republicanos y socialistas) que exigen reformas constitucionales y la autonomía de Cataluña.
Será disuelta sin violencia y el gobierno incorporará a dos miembros de la Lliga en el
gobierno de concentración tras la caída de Dato.
3)A esto hay que unir la influencia de la experiencia revolucionaria que se está viviendo en
estos momentos en Rusia y que a estas alturas había culminado con la caída del zarismo.
En este contexto se produce el despido de trabajadores ferroviarios en Valencia, que derivó en una
creciente movilización obrera. Se creó un comité sindical conjunto de socialistas (UGT) y
anarquistas (CNT) que, aún con palpables diferencias, convocaron juntos una huelga general
revolucionaria para el 13 de agosto. Fue la primera huelga general de toda España debido a la
inflación y las pésimas condiciones de vida de los trabajadores. Además de derechos laborales,
reivindicaban un cambio político, la proclamación de la República.
La movilización se extendió por Asturias, País Vasco, Madrid y Cataluña, pero no fue apoyada ni
por la Asamblea de Parlamentarios, favorable a la burguesía, ni por las Juntas de Defensa.
Esta crisis supone la vuelta del ejército a la escena política y la imposibilidad de volver al turno
pacífico con la aparición de gobiernos de concentración.
Alentados por el contexto ruso las protestas sociales continuaron destacando la huelga de
Barcelona donde se lograría la jornada laboral de ocho horas (La canadiense). La extrema
violencia fue el principal argumento de trabajadores y patronos, sobre todo en Barcelona, donde
el pistolerismo, con asesinos a sueldo de la patronal, y los atentados anarquistas, se llevaron por
delante a Dato, abogados, y líderes sindicales. Además, la durísima Ley de Fugas, que consentía
matar a detenidos que intentaran huir, permitió deshacerse de muchos dirigentes obreros (como
Salvador Seguí, dirigente de CNT).
En Andalucía la situación de miseria del campesinado reforzada por el aumento de los precios
dio paso al trienio bolchevique (1918-1921). Se quemaron cosechas, se ocuparon tierras y
muchos municipios llegaron a estar controlados por los Comités de Huelga, siendo Córdoba el
máximo referente del movimiento. La declaración del Estado de guerra, la ilegalización de las
organizaciones obreras y la detención de sus líderes pusieron fin a la rebelión.
La Reorganización del movimiento obrero español motivado por la revolución rusa de 1917
supuso un revulsivo para las organizaciones obreras españolas. De este modo la CNT
perteneció a la Komintern III Internacional o “Internacional comunista” desde 1919 hasta 1922.
Nace en 1921 el Partido Comunista de España (PCE), que defiende postulados marxistas sobre
planteamientos más radicales y abiertamente revolucionarios, mientras el PSOE se adscribía a la
Internacional Socialista.
[Link] impacto de acontecimientos internacionales: Marruecos.
En la Conferencia de Algeciras (1906) a la que acudieron diversos países europeos y en el
posterior Tratado hispanofrancés (1912) se estableció un protectorado francoespañol en
Marruecos. A España le correspondió el territorio del Rif. España sobre todo buscaba
recuperar su prestigio internacional. En 1909 los rifeños infligieron una importante derrota a las
tropas españoles en el Barranco del Lobo. Se decidió entonces aumentar el número de reservistas
y se dispuso que partieran algunos regimientos desde Barcelona.
Así se llegó a la Semana Trágica de Barcelona (1909) una huelga de protesta ante la salida de
soldados que acabó en una revuelta popular que superó la protesta por Marruecos y acabó siendo
un estallido espontaneo de todas las tensiones sociales acumuladas.
Las autoridades respondieron declarando el Estado de Guerra y enviando refuerzos para reprimir
las manifestaciones. La represión posterior fue muy dura por parte del gobierno de Maura. La
represión de la Semana Trágica levantó una oleada de protestas por su violencia y arbitrariedad,
que provocó el fin del gobierno de Maura.
Al comenzar la década de 1920, en la zona oriental del protectorado de Marruecos, en torno a
Melilla, las tribus rifeñas hostigaban al ejército español de forma permanente. En 1921 se
intentaron varias operaciones con el fin de controlar a los rebeldes. El general Silvestre inició
una ofensiva sin asegurar la retaguardia hacia el interior del territorio para intentar conquistar la
bahía de Alhucemas acabando en un verdadero desastre frente a Abd-el-Krim. El ejército fue
derrotado en Anual, prediciéndose entre 10.000 y 13.000 bajas, incluidas Silvestre.
El desastre de Anual supone la crispación de la opinión pública ante el altísimo coste de la guerra
de Marruecos, culpando al gobierno y al ejército por su incapacidad de hacer frente a la situación.
También supuso la brecha definitiva entre el ejército y los políticos que se acusaban. La oposición
política a los partidos de gobierno también exigió responsabilidades.
Se decidió la creación de una comisión de investigación a cargo del general Picasso, que da lugar
al polémico Expediente Picasso (que salpicaba a altos mandos del ejército y que podía llegar
hasta el propio Alfonso XIII) que crispa los ánimos en el ejército. El informe movilizó a sectores
del ejército y de la derecha y dicho expediente nunca llegará a las Cortes porque en 1923 el general
Primo de Rivera dará un golpe de estado aprobado por el rey.