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Identidad Social y Nacional: Claves y Manifestaciones

La identidad social se forma a partir de la pertenencia a grupos específicos y se construye a través de interacciones en el entorno, influyendo en la autodefinición y comportamiento de las personas. Por otro lado, la identidad nacional abarca una conexión más amplia entre individuos que comparten historia, cultura y símbolos, promoviendo un sentido de pertenencia común. Ambas identidades son dinámicas y pueden coexistir, enriqueciendo la cultura y generando desafíos en contextos multiculturales.

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Identidad Social y Nacional: Claves y Manifestaciones

La identidad social se forma a partir de la pertenencia a grupos específicos y se construye a través de interacciones en el entorno, influyendo en la autodefinición y comportamiento de las personas. Por otro lado, la identidad nacional abarca una conexión más amplia entre individuos que comparten historia, cultura y símbolos, promoviendo un sentido de pertenencia común. Ambas identidades son dinámicas y pueden coexistir, enriqueciendo la cultura y generando desafíos en contextos multiculturales.

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La identidad social y nacional

La identidad social: se forma desde el entorno inmediato de


una persona y está relacionada con los grupos específicos a
los que pertenece, como la familia, los amigos, la comunidad
local, los grupos étnicos o religiosos, e incluso aquellos que
se basan en intereses y pasatiempos, como clubes
deportivos o subculturas. Esta identidad no es solo una
etiqueta, sino un conjunto de valores, normas y significados
que se construyen a partir de la interacción con otros. Por
ejemplo, alguien que crece en una comunidad rural puede
desarrollar una identidad social basada en valores de
cooperación y en un estilo de vida más simple, mientras que
alguien en un contexto urbano puede estar más influenciado
por la multiculturalidad y la tecnología.

Henri Tajfel, un psicólogo social, sugirió que la identidad


social es, en parte, el resultado de un proceso de
“categorización social”, donde las personas tienden a
agrupar a los individuos, incluyéndose a sí mismos, en
diferentes categorías (“nosotros” frente a “ellos”). Esto no
solo les da un sentido de pertenencia, sino también una
forma de definir su propio valor en relación con el grupo. A
través de este proceso, la identidad social puede ayudar a
crear una autoestima positiva, aunque también puede llevar
a prejuicios o conflictos con otros grupos, especialmente
cuando la identidad de un grupo se ve amenazada
la identidad nacional: abarca una conexión más amplia, a
menudo con personas que comparten una historia, un
idioma, costumbres y símbolos. Este tipo de identidad
proporciona a los ciudadanos de un país un sentido de
pertenencia común, más allá de sus diferencias individuales.
Los símbolos nacionales, como la bandera, el himno y las
fiestas patrias, actúan como puntos de encuentro y de
cohesión, recordando a las personas su pertenencia a una
nación específica. Por ejemplo, en fechas importantes como
el Día de la Independencia, muchos países celebran eventos
que refuerzan esta identidad nacional, recordando los logros
y sacrificios del pasado. Esto fortalece un sentido de unidad
y orgullo, incluso entre personas de diferentes regiones o
trasfondos dentro del mismo país.

Es importante reconocer que la identidad nacional no es


uniforme, sino que se construye a partir de múltiples
identidades sociales que coexisten y se entrelazan. Por
ejemplo, en un país multicultural, personas de distintas
etnias y religiones pueden sentirse igualmente parte de la
nación, aun cuando mantengan costumbres propias y
valores distintos. Esta diversidad dentro de la identidad
nacional enriquece la cultura de un país, aportando nuevas
perspectivas y tradiciones. Sin embargo, también puede ser
un desafío cuando existen tensiones entre las identidades
de los grupos sociales y el sentido de nación.
Cuáles son las características de la identidad
social y nacional.
Pertenencia a grupos: La identidad social se forma a
partir de la pertenencia a diferentes grupos sociales
(familia, amigos, etnia, religión, género, nacionalidad,
etc.). Estos grupos ayudan a definir quiénes somos y
nos ofrecen un sentido de comunidad y aceptación.

Autodefinición: La identidad social influye en cómo


nos definimos a nosotros mismos. Al identificarnos con
ciertos grupos, adoptamos características, normas y
valores compartidos que ayudan a construir nuestro
autoconcepto.

Comparación social: Parte de la identidad social


implica compararse con otros grupos. A menudo nos
identificamos en contraste con otros, lo que puede
llevar a desarrollar un sentido de orgullo en nuestro
propio grupo (endogrupo) y, en algunos casos, a
percibir otros grupos (exogrupos) de manera distinta o
incluso con prejuicios.

Lealtad y compromiso: La identidad social suele traer


consigo un sentido de lealtad y compromiso hacia el
grupo. Esta lealtad se puede expresar en apoyo,
solidaridad y la defensa de los intereses del grupo en
situaciones de conflicto o competencia.
Influencia en el comportamiento y las actitudes: La
identidad social afecta nuestras actitudes y conductas.
Nos inclinamos a actuar de acuerdo con las normas y
valores del grupo, y esto influye en cómo
interactuamos con los demás y en nuestras decisiones.

Autoestima: La pertenencia a grupos sociales puede


tener un impacto en la autoestima. Ser parte de un
grupo valorado y positivo tiende a mejorar nuestra
autovaloración, mientras que pertenecer a un grupo
marginado o estigmatizado puede tener el efecto
contrario.

Flexibilidad y cambio: La identidad social no es fija;


puede cambiar a lo largo del tiempo. A medida que
cambiamos de roles o nos unimos a diferentes grupos,
nuestras identidades sociales se pueden ajustar,
enriqueciéndose con nuevas experiencias y
conexiones.
Identidad nacional

Sentimiento de pertenencia: La identidad nacional crea


un fuerte sentido de pertenencia hacia un país, ya que las
personas se ven como parte de una comunidad más
amplia que comparte historia, cultura y valores comunes.

Cultura compartida: Los miembros de una nación suelen


compartir elementos culturales, como idioma, costumbres,
tradiciones, arte y gastronomía. Esta cultura común ayuda
a construir un vínculo entre los ciudadanos, reforzando su
sentido de identidad nacional.

Símbolos nacionales: Los símbolos como la bandera, el


himno, los monumentos históricos y otros emblemas
patrios juegan un papel importante en la identidad
nacional. Estos símbolos representan y refuerzan el
orgullo y la unidad de una nación.

Historia común: La identidad nacional a menudo se basa


en una narrativa histórica compartida, que incluye
eventos, héroes y logros importantes para la nación. Esta
historia común ayuda a construir un sentido de
continuidad y propósito, uniendo a los ciudadanos a
través de sus experiencias y logros pasados.

Territorio: La identidad nacional suele estar vinculada a


un territorio geográfico específico. Las personas sienten
una conexión con el espacio físico de su nación, lo que
incluye el paisaje, los recursos y las fronteras nacionales.
Valores y normas comunes: Los ciudadanos de una
nación comparten valores, creencias y normas sociales
que definen la identidad del país. Estos valores pueden
incluir el respeto por la libertad, la justicia, la igualdad,
entre otros, dependiendo de cada nación.

Orgullo y patriotismo: La identidad nacional a menudo


se refleja en el orgullo y el patriotismo que las personas
sienten por su país. Este orgullo fortalece la identidad
nacional y fomenta la unidad en momentos de
celebración, como las fiestas nacionales, o en tiempos de
desafío o crisis.

Distinción de otras naciones: La identidad nacional


también se define en relación con otras naciones, lo que
permite a las personas diferenciarse y destacar las
particularidades de su propia nación frente a las demás.

Legitimidad política y social: La identidad nacional


puede proporcionar legitimidad a las instituciones políticas
y sociales de un país, ya que las personas sienten que
estas instituciones representan sus intereses y cultura.
Cómo se manifiestan las identidades

La identidad social
Lenguaje y estilo de comunicación: El uso de
expresiones, acentos, modismos o formas de hablar
refleja la pertenencia a un grupo social. Esto puede
variar según el grupo de amigos, la familia, o incluso la
región.

Vestimenta y apariencia: Las personas tienden a


adoptar un estilo de vestimenta, peinado o accesorios
que representan su grupo de pertenencia, como una
subcultura, una religión o una comunidad. Esto les
permite expresar su identidad social y conectarse con
otros miembros de ese grupo.

Costumbres y rituales: La identidad social se


manifiesta en los rituales y las tradiciones compartidas
con el grupo. Por ejemplo, celebrar ciertas festividades,
participar en reuniones familiares o realizar actividades
de la comunidad refuerza el sentido de identidad y
pertenencia.

Preferencias y afinidades: La elección de música,


deportes, actividades recreativas, e incluso marcas
puede reflejar la identidad social. Las personas se
identifican con ciertos gustos y afinidades, lo que
fortalece el lazo con sus grupos.
Valores y normas: La identidad social también se
manifiesta en la adopción de ciertos valores y normas
que son importantes para el grupo. Estas guías de
comportamiento ayudan a mantener la cohesión dentro
del grupo y refuerzan el sentido de pertenencia.

Participación en redes sociales y grupos en línea:


Hoy en día, la identidad social se refleja también en
comunidades en línea, donde las personas se agrupan
en función de intereses comunes, como deportes,
entretenimiento o causas sociales.
La identidad nacional

Uso de símbolos nacionales: Elementos como la


bandera, el himno, y otros símbolos patrios son una
manifestación clara de la identidad nacional. Estos
símbolos son utilizados en eventos importantes,
celebraciones y días festivos para expresar orgullo y
unidad nacional.

Celebración de fiestas nacionales: Participar en


eventos nacionales como el Día de la Independencia o
el Día de la Constitución refleja un fuerte sentido de
identidad nacional. Estas festividades permiten a las
personas recordar su historia y celebrar sus valores
compartidos.

Respeto y participación en instituciones y leyes


nacionales: La identidad nacional se refleja en el
respeto y la confianza en las instituciones, la
aceptación de las leyes y la participación en la vida
cívica, como el voto o el cumplimiento de deberes
cívicos.

Consumo de productos y apoyo a la economía


local: La identidad nacional puede manifestarse en la
preferencia por productos, comidas y marcas
nacionales. Apoyar a la industria local refleja orgullo y
apoyo a la economía del país.
Orgullo cultural: La identidad nacional se expresa en
el aprecio por la literatura, el arte, la música, el cine y
otras expresiones culturales propias del país. Las
personas celebran y valoran las manifestaciones
culturales que reflejan su historia y tradición.

Solidaridad en momentos de crisis o logros: La


identidad nacional se fortalece en momentos de
adversidad o éxito. Por ejemplo, cuando un país
enfrenta una crisis, sus ciudadanos suelen unirse y
mostrar solidaridad. Del mismo modo, logros
nacionales en deportes o ciencia pueden unir a la
población y reforzar el orgullo nacional.

Participación en actividades diplomáticas y


deportivas internacionales: Cuando personas
representan a su país en competencias deportivas o
eventos diplomáticos, su identidad nacional se
manifiesta al identificarse como miembros de esa
nación y actuar en su nombre.

Uso del idioma nacional: El uso del idioma oficial del


país, tanto dentro como fuera de sus fronteras, es una
manifestación clara de identidad nacional y ayuda a
preservar la cultura y la comunicación en la sociedad.
Cómo se construye la identidad social y
nacíonal
La identidad social se construye a través de un
proceso dinámico en el que influyen diversos factores a
lo largo de la vida. Esta construcción se da tanto de
forma consciente como inconsciente y es el resultado
de las interacciones de la persona con su entorno.
Aquí te detallo los factores principales:

Familia

La familia es el primer grupo al que pertenecemos y es


fundamental en la formación de la identidad social.
Desde la infancia, la familia transmite valores,
creencias, normas y tradiciones que ayudan a moldear
cómo vemos el mundo y cómo nos vemos a nosotros
mismos dentro de él.

Educación

Las instituciones educativas también son clave en la


construcción de la identidad social, ya que promueven
el aprendizaje de normas sociales y valores
compartidos. A través de la educación, los individuos
conocen y asimilan la historia, cultura y valores de la
sociedad a la que pertenecen, desarrollando así un
sentido de pertenencia y comprensión hacia otros.
Grupos de pares

A medida que crecemos, los amigos y compañeros


tienen una influencia cada vez más importante en
nuestra identidad social. Los grupos de pares ayudan a
definir gustos, intereses y comportamientos que
reflejan quiénes somos en relación con quienes nos
rodean. Este aspecto es especialmente relevante en la
adolescencia, cuando se busca establecer una
identidad propia más allá de la familia.

Cultura y medios de comunicación

La cultura, incluyendo el arte, la música, la literatura y


las tradiciones, moldea nuestra identidad social al
brindarnos un conjunto de símbolos y valores
compartidos. Los medios de comunicación también
tienen un papel importante, pues influyen en la
percepción de lo que es deseable o aceptable en la
sociedad y ofrecen referentes con los que los
individuos se identifican.
Experiencias y roles sociales

La identidad social se construye también a través de


las experiencias individuales, como el lugar de trabajo,
la comunidad o cualquier grupo en el que participamos.
Los roles que desempeñamos (como ser estudiante,
trabajador, padre, etc.) afectan la manera en que nos
vemos y nos relacionamos con los demás.

Cultura y valores de la comunidad

Las costumbres y normas de la comunidad o región


donde vivimos influyen en nuestra identidad social. Las
personas se adaptan a los valores compartidos en su
entorno inmediato, lo que les ayuda a entender su
lugar en esa comunidad y a identificarse con ella.

Religión y creencias

Las creencias religiosas o filosóficas pueden


proporcionar un fuerte sentido de identidad social al
ofrecer valores, normas de conducta y un sentido de
propósito que unifica a los miembros. Estas creencias
suelen ser compartidas con otros y ayudan a las
personas a encontrar apoyo y sentido de pertenencia.
Identidad nacional

La pertenencia a una nación contribuye también a la


construcción de la identidad social. Sentirnos parte de
una cultura, historia y territorio compartido ayuda a
definirnos y distinguirnos de otros grupos.

Contexto social y económico

El entorno socioeconómico tiene un impacto


significativo en la construcción de la identidad social.
Las oportunidades y limitaciones que enfrentamos
influyen en cómo nos vemos a nosotros mismos y en
qué grupos nos sentimos incluidos o excluidos.

Comparación social y diferenciación

La identidad social se construye también al


diferenciarnos de otros. A menudo, nuestra
autopercepción se forma en comparación con otros
grupos, lo cual nos ayuda a ver las características que
nos hacen únicos o distintos, y nos da un sentido de
pertenencia específico.
La identidad nacional se construye a través de un
proceso que involucra diversos factores históricos,
culturales, y sociales. Estos factores ayudan a los
individuos a identificarse como miembros de una
nación, compartiendo un sentido de pertenencia y
orgullo por su país. Aquí te explico cómo se construye
la identidad nacional:

Historia compartida

La identidad nacional se basa en una narrativa


histórica común que incluye eventos, héroes, y hitos
importantes. Esta historia compartida, transmitida a
través de la educación, la literatura y los relatos
populares, ayuda a las personas a sentirse parte de
una misma comunidad que ha pasado por experiencias
similares, fortaleciendo el sentimiento de unidad y
pertenencia.

Símbolos nacionales

Los símbolos patrios, como la bandera, el himno


nacional, y los monumentos, juegan un papel
fundamental en la construcción de la identidad
nacional. Estos símbolos representan la esencia de la
nación y se usan en momentos de celebración o de
conmemoración para recordar la cultura y los valores
que unen a los ciudadanos.
Idioma común

Compartir un idioma es un elemento central de la


identidad nacional, ya que facilita la comunicación y el
entendimiento mutuo entre los ciudadanos. El idioma
también refleja la historia y cultura de una nación, y
sirve como un vínculo poderoso que une a las
personas de un país.

Tradiciones y costumbres

Las tradiciones, festividades, y costumbres típicas de


una nación fortalecen la identidad nacional al
proporcionar una serie de prácticas culturales que son
únicas de ese país. Celebraciones como días de
independencia, feriados religiosos o festivos, y otras
costumbres ayudan a reforzar los lazos entre los
ciudadanos y a diferenciarse de otras culturas.

Cultura y arte nacionales

La literatura, el arte, la música, y el cine reflejan la


identidad de una nación y ayudan a construirla. Estas
expresiones culturales ofrecen un sentido de
pertenencia, al retratar temas, personajes, y valores
que son significativos para los ciudadanos. Además, al
difundirse internacionalmente, proyectan una imagen
del país hacia el exterior.
Valores y creencias compartidas

Cada nación tiene un conjunto de valores y principios


que sus ciudadanos consideran importantes, como la
libertad, la igualdad, la justicia, o la hospitalidad. Estos
valores, transmitidos a través de la educación y la vida
cotidiana, ayudan a establecer una base moral común
que une a la población y define lo que significa ser
miembro de esa nación.

Territorio y geografía

La identidad nacional también se construye en relación


con el territorio donde viven los ciudadanos. El paisaje,
los recursos naturales y las particularidades
geográficas (montañas, ríos, clima) se asocian con el
sentido de pertenencia, creando una conexión
emocional con el suelo patrio.

Instituciones y leyes nacionales

Las instituciones, como el gobierno, el sistema


educativo, y otras entidades estatales, refuerzan la
identidad nacional al promover los valores, derechos y
deberes comunes entre los ciudadanos. Las leyes
también reflejan los principios fundamentales de la
nación y regulan la convivencia en el marco de esta
identidad compartida.
Participación en eventos nacionales e
internacionales

La identidad nacional se fortalece en eventos como


competiciones deportivas (Olimpiadas, Copa Mundial),
donde los ciudadanos sienten orgullo al ver a sus
compatriotas representar a su país. Estos eventos
refuerzan el sentido de unidad y solidaridad entre los
ciudadanos.

Educación y socialización

La educación es fundamental en la construcción de la


identidad nacional. A través de la enseñanza de
historia, cultura, geografía y valores cívicos, se
transmiten a las nuevas generaciones los elementos
esenciales que componen la identidad de la nación.
Este proceso de socialización ayuda a los individuos a
comprender su lugar dentro de la nación y a desarrollar
un sentido de lealtad y orgullo nacional.
Diferentes enfoques
La
La identidad social y nacional se estudia desde
diversas perspectivas, y cada una aporta una
comprensión única sobre cómo los individuos y grupos
se identifican en términos de pertenencia cultural,
histórica y social. Aquí tienes algunos enfoques
destacados:

Enfoque Sociopsicológico: Este enfoque examina


cómo los individuos desarrollan su identidad social a
través de su pertenencia a grupos específicos, usando
teorías como la Teoría de la Identidad Social de Henri
Tajfel y John Turner. Se centra en la relación entre el
“yo” y el “nosotros”, explorando cómo las personas
obtienen autoestima y pertenencia al identificarse con
grupos sociales (como nación, etnia o religión).

Enfoque Histórico: Desde esta perspectiva, la


identidad nacional es una construcción que se ha
formado a través de acontecimientos históricos, figuras
importantes y símbolos nacionales (como banderas,
himnos o monumentos). Los historiadores estudian
cómo los mitos fundacionales y la narrativa histórica
consolidan un sentido de unidad y continuidad en una
nación.
Enfoque Cultural: La identidad nacional se observa en
términos de prácticas culturales, como el idioma, las
tradiciones, el folclore, la gastronomía y otros aspectos
que definen la vida cotidiana. Este enfoque también
toma en cuenta cómo los valores, las costumbres y los
símbolos compartidos fomentan el sentido de
pertenencia y la diferencia entre “nosotros” y “ellos”.

Enfoque Político: Aquí se explora cómo los sistemas


políticos y las instituciones nacionales moldean la
identidad. Los estados-nación y sus políticas de
educación, lengua y ciudadanía promueven una
identidad nacional, a menudo utilizando propaganda,
educación cívica y símbolos nacionales para fomentar
un sentido de unidad.

Enfoque Global y Transnacional: Con el aumento de


la migración y la globalización, este enfoque estudia
cómo las identidades nacionales se vuelven flexibles e
interdependientes. Las personas pueden adoptar
identidades transnacionales o biculturales que
combinan elementos de múltiples culturas y
nacionalidades, desafiando la noción de una identidad
nacional fija.
Enfoque Antropológico: Este enfoque investiga cómo
las identidades se construyen en contextos específicos
y cómo los rituales, símbolos y prácticas culturales
configuran las percepciones de pertenencia. La
antropología examina cómo las comunidades locales
entienden y expresan su identidad, prestando especial
atención a las creencias y valores que son esenciales
para cada grupo.

Enfoque Psicoanalítico: Desde la perspectiva


psicoanalítica, la identidad se interpreta a través de
procesos inconscientes y emociones. Este enfoque
explora cómo el sentimiento de pertenencia a una
nación o grupo puede estar relacionado con
experiencias tempranas de identidad personal y cómo
el “otro” puede simbolizar lo extraño o amenazante en
el inconsciente colectivo.

Enfoque de Estudios Poscoloniales: Los estudios


poscoloniales investigan cómo el colonialismo y la
opresión han influido en la construcción de identidades
nacionales y sociales. Este enfoque examina las
formas en que los países y comunidades poscoloniales
reconstruyen su identidad en un esfuerzo por desafiar
y superar las narrativas impuestas por las potencias
coloniales, a menudo redefiniendo símbolos, idiomas y
tradiciones.
Enfoque Feminista: Este enfoque explora cómo las
construcciones de género influyen en la identidad
nacional y social. Las teorías feministas argumentan
que las identidades nacionales a menudo se forman en
función de estereotipos de género, y analizan cómo los
roles de género y las experiencias de mujeres y
minorías sexuales son invisibilizados o estereotipados
dentro de las identidades nacionales tradicionales.

Enfoque Económico: La identidad también se puede


estudiar desde el punto de vista económico, analizando
cómo el estatus socioeconómico, las oportunidades
laborales y la movilidad económica afectan la forma en
que las personas se identifican y se sienten parte de su
nación. Este enfoque considera cómo la desigualdad
económica y la globalización pueden impactar en el
sentido de pertenencia y lealtad a la nación.

Enfoque comunicacional: Este enfoque destaca la


importancia de los medios de comunicación, redes
sociales y el lenguaje en la construcción de la
identidad. Se centra en cómo los mensajes y narrativas
transmitidos por los medios ayudan a crear una imagen
compartida de lo que significa pertenecer a una nación
o grupo social.
Cómo se socializa

La socialización de la identidad social y nacional ocurre


a través de procesos que nos conectan con un sentido
de pertenencia y cohesión hacia un grupo o nación.
Aquí te explico cómo se da:

Familia: La familia es el primer agente de socialización


donde aprendemos valores, tradiciones y costumbres
que forman la base de nuestra identidad. La historia
familiar, celebraciones y relatos sobre el país
contribuyen a construir un sentido de identidad
nacional.

Escuela: En la escuela, a través de materias como


historia, geografía y educación cívica, se enseñan
símbolos nacionales, héroes históricos y valores
sociales. Esto refuerza la pertenencia a una comunidad
más amplia, en este caso, la nación.

Medios de comunicación: Los medios (televisión,


cine, redes sociales, etc.) difunden imágenes,
símbolos, noticias e historias que resaltan la cultura,
los logros nacionales y las normas sociales,
contribuyendo a la construcción de una identidad
compartida.
Rituales y símbolos: Himnos, banderas,
celebraciones patrias, y otros símbolos nacionales
funcionan como recordatorios de la historia compartida
y ayudan a fortalecer el sentido de unidad y
pertenencia.

Grupos sociales y amigos: Las amistades y otros


grupos sociales influyen en la percepción de lo que
significa pertenecer a una nación. Estos grupos
pueden reforzar o cuestionar las ideas de identidad
social y nacional.

Eventos y deportes: Los eventos deportivos,


especialmente los internacionales, suelen despertar el
sentimiento nacional, ya que refuerzan la competencia
y el orgullo por el país.
Globalización política
La globalización política de la identidad social y
nacional es el proceso mediante el cual las ideas,
valores y normas relacionadas con la identidad social y
nacional se ven influenciadas y transformadas por
fuerzas políticas globales. Organismos como las
Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE) y la
Organización Mundial del Comercio (OMC) promueven
valores universales, como los derechos humanos, la
democracia y la paz. Estos valores se integran en las
identidades nacionales y sociales, transformando la
manera en que los países ven sus propios valores y el
rol de sus ciudadanos en un contexto global.

Los tratados, como el Acuerdo de París sobre cambio


climático, fomentan compromisos que afectan la
identidad social al crear un sentido de responsabilidad
global. Estos acuerdos impulsan a las naciones a
adaptar sus políticas y, a su vez, influyen en cómo las
personas se identifican no solo como ciudadanos de su
país, sino también como miembros de una comunidad
mundial, el crecimiento de movimientos
transnacionales, como los relacionados con la justicia
social (feminismo, antirracismo, derechos LGBTQ+) y
el medioambiente, fortalece una identidad social global.
Esto lleva a que muchas personas desarrollen
identidades colectivas que trascienden las fronteras
nacionales.
Las políticas y sistemas de gobernanza globales
influyen en cómo se estructuran los gobiernos
nacionales. La adopción de políticas en educación,
economía y derechos humanos alineadas con
estándares internacionales moldea la identidad
nacional en un marco global, también redes sociales y
los medios masivos globales exponen a las personas a
culturas, ideologías y valores de otros países,
afectando cómo ven su propia identidad. Las
identidades nacionales y sociales se vuelven más
fluidas, influenciadas por ideas globales y tendencias
que cambian rápidamente la facilidad de movimiento
entre países ha aumentado la diversidad en las
sociedades, llevando a la construcción de identidades
híbridas. Las comunidades de migrantes desarrollan un
sentido de pertenencia tanto a su país de origen como
al país de residencia, creando una identidad social que
puede influir en la política de ambos lugares.

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