Los contenidos
Los contenidos son mediadores de aprendizajes significativos. Son los
conocimientos o saberes propios de las áreas curriculares, a través de los cuales
se concretan y desarrollan las competencias específicas.
Los contenidos constituyen una selección del conjunto de saberes o formas
culturales del conocimiento cuya apropiación, construcción y reconstrucción por
parte del estudiantado se considera esencial para el desarrollo de las
competencias.
Existen diversas maneras de clasificar los saberes. En este diseño curricular se
clasifican en: informaciones sobre hechos, conceptos, procedimientos, valores y
actitudes. Un concepto es la forma de representar ideas, situaciones, estructuras
o procesos.
Por ejemplo, el concepto “aprendizaje significativo” es un concepto que se refiere
al aprendizaje con sentido para las personas.
Las informaciones sobre hechos se refieren a situaciones, acontecimientos,
procesos personales, naturales y/o sociales. Por ejemplo, las fechas de sucesos
muy significativos, elementos de la biografía de héroes, heroínas y próceres de la
Patria.
Los datos son informaciones sobre dimensiones o aspectos cambiantes de la
realidad. Por ejemplo, las alturas de las montañas, los volúmenes de lluvia caídos,
las temperaturas, la cantidad de población que habita en un país.
Los procedimientos son un tipo de contenidos referidos a cómo hacer, es decir,
estrategias de acción para transformar la realidad o para organizarse mejor. Son
“modos de hacer” en y sobre la realidad. Han sido definidos como “un conjunto de
acciones ordenadas, orientadas a alcanzar un propósito determinado”. Existen
procedimientos de diversos tipos y de distintos grados de complejidad.
Son ejemplos de procedimientos atarse los cordones de los zapatos, lavarse los
dientes, buscar una bibliografía, escribir una monografía, organizar el tiempo
disponible para realizar determinada tarea, organizar el espacio disponible en el
aula, el análisis, la síntesis, la creación. En todos los campos del saber y del hacer
existen procedimientos. El empleo de buenos procedimientos permite utilizar más
y mejores conceptos según las circunstancias e incluso construir otros nuevos,
permite manipular información y datos con menor esfuerzo. De igual forma, el
manejo de un mayor y más pertinente universo conceptual puede contribuir a
emplear mejor los procedimientos y a crear otros, a integrar datos a sistemas de
información y a retenerlos con mayor facilidad.
Los valores son las convicciones acerca de aquello que se considera deseable.
Son principios de conducta que provocan determinadas actitudes. Por ejemplo, el
respeto y amor a las personas mayores, a la Patria; el sentido de justicia, equidad,
la apertura a la espiritualidad y a la trascendencia. Las actitudes se refieren a la
disposición interna de las personas a juzgar favorable o desfavorablemente una
situación, un hecho. Es una tendencia estable a comportarse de determinada
manera. La solidaridad, la disposición al cambio, a la crítica, y a la autocrítica, la
búsqueda de la verdad son actitudes.
Las actitudes se diferencian de las conductas en que se supone que están
interiorizadas. Se pueden exhibir conductas automáticamente, porque se espera
que se actúe de una determinada manera, mientras que una disposición interior
difícilmente pueda ser manipulada. Es deseable que las conductas de las
personas respondan a sus verdaderas actitudes interiores. Por eso hoy la
educación no se limita a promover el desarrollo de conductas, sino que pretende
la conformación de ciertas actitudes. Por otra parte, las actitudes pueden ser
conscientes o inconscientes. Son conscientes cuando se puede razonar acerca de
ellas.
Los Fundamentos del Currículo establecen y describen una serie de criterios para
la selección y organización de los contenidos. Se recomienda tener presente la
concepción de educación asumida, las características de las personas en las
distintas edades y etapas de su desarrollo, la variedad, diversidad, flexibilidad,
apertura y la articulación vertical y horizontal de los contenidos. Este diseño
mantiene todos estos criterios, algunos con ligeras variaciones.
Dado que los contenidos son mediadores de aprendizajes significativos, el criterio
fundamental para su selección es su posibilidad de aportar al desarrollo de las
competencias. Una vez que se han seleccionado las competencias, el siguiente
paso es preguntarse qué contenidos (conceptuales, procedimentales y
actitudinales) son necesarios para su desarrollo y en qué situaciones de
aprendizaje se pueden desarrollar y evaluar su alcance.
La integración de los contenidos es otro de los criterios de organización
planteados en los Fundamentos del Currículo. En este diseño la principal
estrategia de integración es su organización alrededor de las competencias, ya
que estas constituyen intenciones educativas cuyo desarrollo requiere la
movilización de conceptos, procedimientos, actitudes (la vinculación efectiva
entre teoría y práctica) y valores, así como la articulación de saberes de diversas
fuentes diciplinares y populares.