En 1791, Olympe publica, según algunas autoras feministas, su obra más radical: "La
Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana"4 donde reclama la igualdad de
sexos y solicita que ésta se extienda a los hombres de color. Para Olympe, la mujer debía
quitarse la opresión de los hombres, tener un papel político diferente, puestos públicos
iguales, etc.
Sostenía que "si la mujer tiene el derecho de subir al patibulo, debe tener el derecho de
subir a la tribuna" (artículo 10 de su Declaración). Posteriormente le
tocará, precisamente con su cabeza, demostrar a qué punto tenía razón.
Reclamaba también el reconocimiento de la paternidad... Que ella nunca logró de su propio
padre. Olympe es considerada como representante del feminismo radical de su época.
Entre sus obras destaca Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana (1791).
Fue detenida y guillotinada el 3 de noviembre de 1793, a la edad de 45 años.
Sus escritos se inscriben en una de las líneas más revolucionarias de la Francia ilustrada.
Defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida, tanto
pública como privada. Abogó a favor del derecho a voto de la mujer y del derecho de esta a
acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, y a formar parte del ejército.
También escribió en defensa de la igualdad fiscal y del derecho a la educación. Asimismo,
fue precursora de la protección a la infancia y a los desfavorecidos, desarrollando un
sistema de protección materno-infantil.
Con el pseudónimo de Olympe de Gouges, escribió varias obras de teatro y montó
una compañía teatral itinerante que rápidamente comenzó a actuar en teatros de
toda Francia. Su obra más conocida, La esclavitud de los negros (L’esclavage des
noirs), fue publicada en 1792 y pretendía visibilizar la condición de los esclavos
negros. Esto le supuso un enfrentamiento con la corte versallesca, donde el
comercio colonial suponía más del 50% de los ingresos, y en la que muchas familias
se habían enriquecido con la trata de esclavos. Olympe fue encarcelada en la
Bastilla, pero consiguió ser liberada gracias a sus influencias y continuó con su
trayectoria abolicionista que la llevaría a ser una figura considerada dentro del
movimiento.
A partir de este momento, Olympe se involucró activamente en la lucha por la
igualdad. Publicó una treintena de panfletos proponiendo un amplio programa de
reformas sociales, dirigidos a las tres primeras legislaturas de la Revolución, a los
Clubes patrióticos y a diversas personalidades. Sus trabajos adquirieron un cariz
feminista y revolucionario. Defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en todos
los aspectos de la vida pública y privada, incluyendo el derecho a voto, el acceso al
trabajo público y a la vida política, el derecho a poseer y controlar propiedades, a
formar parte del ejército, y a la educación y a la igualdad de poder en el ámbito
familiar y eclesiástico. Abogó por la supresión del matrimonio y la instauración del
divorcio, por el reconocimiento de los niños nacidos fuera del matrimonio, y propuso
un contrato anual renovable a firmar por los cónyuges,. En 1791 redactó la
Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, basándose en la reciente
declaración de los derechos del Hombre. Su máxima era: Si la mujer puede subir al
cadalso, también se le debería reconocer el derecho de poder subir a la Tribuna.
Probablemente no supiera entonces lo profética que resultaría su proclama.
Defensora de la separación de poderes, tomó partido por los girondinos y criticó
duramente la política de Robespierre y Marat, así como la creación del Comité de
Salvación Pública.
Aunque ya en vida había tenido que enfrentarse a la profunda misoginia de la
sociedad en que vivía, tras su muerte, sus contemporáneos la relegaron a un tercer
plano. Su obra cayó en el olvido, e incluso el desprecio, durante todo el siglo XIX, en
que la intelectualidad francesa rechazaba la idea de una ideóloga revolucionaria. Se
llegó a decir de ella que era analfabeta, poniendo en duda la autoría de sus obras y
se dudó incluso de sus facultades mentales. [.]
Habría que esperar hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, para que la figura
de Olympe de Gouges se recuperara como una de las grandes figuras humanistas
de la Francia de finales de siglo XVIII. Objeto de estudio en Estados Unidos,
Alemania y Japón, en Francia, tras la publicación de su biografía por Olivier Blanc,
se le rindió homenaje en los actos del bicentenario de la Revolución Francesa en
1989. Desde entonces se han representado varias de sus obras de teatro, sus
escritos están siendo reeditados y varios municipios franceses han dado su nombre
a colegios, institutos, plazas y calles. Un reconocimiento tardío, pero imprescindible,
a una gran luchadora por la mujer y por la igualdad.
Prolífica escritora política, se manifestó claramente contra la represión jacobina y contra
Robespierre y Marat. Acusada de ser una realista reaccionaria fue guillotinada en 1793.
Sin embargo, las obras de Olimpia de Gouges fueron a la vez profundamente feministas y
revolucionarias. Exaltada por las ideas de la Revolución Francesa, publicó en septiembre de
1791 un manifiesto titulado La Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana.
Tomando como modelo la Declaración de 1789, y aplicándolo de manera exhaustiva a las
mujeres, escribió el, hasta entonces, más brillante y radical alegato en favor de las
reivindicaciones femeninas.
Gouges reclamó un trato igualitario de la mujer con respecto al hombre en todos los
aspectos de la vida, públicos y privados: el derecho de voto, de ejercer cargos públicos, de
hablar en público sobre asuntos políticos, de igualdad de honores públicos, de derecho a la
propiedad privada, de participar en el ejército y en la educación e, incluso, de igual poder en
la familia y en la Iglesia.
Su nombre verdadero era Marie Gouze. Gouges, considerada una de las precursoras del
feminismo, escribió numerosas obras teatrales, además de novelas y opúsculos
político-sociales, y dirigió el periódico L' Impatient. Fundó la Société populaire de femmes, y
en 1791 redactó, en respuesta a la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano
(1789), la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en la que Gouges
reivindicaba la igualdad de derechos de las mujeres. Adversaria de Robespierre, publicó la
carta Pronostic de Monsieur Robespierre pour un animal amphibie, por la que fue acusada
de de intrigas sediciosas y guillotinada.
En este sentido, es necesario conocer y recordar que la revolución francesa dio pautas para
un nuevo sistema, proclamó la igualdad, la libertad y la fraternidad como los pilares
fundamentales del nuevo orden constituido o que estaban por constituirse. Se dictó la
¨Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano¨ (1791). Sin embargo, Olimpia
de Gouges, militante y protagonista de la revolución fue guillotinada por sus compañeros de
lucha por publicar la ¨Declaraciòn sobre los Derechos de la Mujer¨. En 1793, después de su
muerte, se prohibía toda clase de actividad.
Parafraseando el gran documento programático de la revolución, Olimpia de Gouges
denunciaba que la revolución hubiera olvidado a las mujeres en su proyecto igualitario y
liberador.
Así afirmaba que la "mujer nace libre y debe permanecer igual al hombre en derechos" y
que "la Ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y los
Ciudadanos deben contribuir, personalmente o por medio de sus representantes, a su
formación".
"Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional, considerando
que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre son las únicas causas
de los males públicos y de la corrupción de los gobiernos (...) reconocen y declaran (...) los
siguientes derechos del hombre y del ciudadano.
Las madres, las hijas y las hermanas, representantes de la nación, piden ser constituidas en
Asamblea Nacional. Considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los
derechos de la mujer son las únicas causas de las desgracias públicas y de la corrupción de
los gobiernos, han resuelto exponer en una solemne declaración los derechos naturales,
inalienables y sagrados de la mujer (...)"
El programa de Olimpia de Gouges era claro: libertad, igualdad y derechos políticos,
especialmente el derecho de voto, para las mujeres.
Sin embargo, el planteamiento feminista no era compartido por los varones que dirigían la
revolución, incluso entre los más radicales de ellos.
"Los enragés (facción más radical de los revolucionarios) no se habían atraído solamente a
los más revolucionarios de los sans culottes parisinos, también se habían atraído a su órbita
a las mujeres más revolucionarias.
En 1793 crearon la "Sociedad de las Republicanas Revolucionarias" (...) En su entusiasmo,
unas llegaron a vestir la escarapela tricolor sobre su peinado y otras, el gorro frigio e,
incluso, el pantalón rojo. Pero la fuerza de sus enemigos fue tal que fracasaron en sus
empeños. Uno de ellos, Chaumette, misógino notorio, llegó a decir: ¿Desde cuando le está
permitido a las mujeres abjurar de su sexo y convertirse en hombres? ¿Desde cuando es
decente ver a mujeres abandonar los cuidados devotos de su familia, la cuna de sus hijos,
para venir a la plaza pública, a la tribuna de las arengas (...) a realizar deberes que la
naturaleza ha impuesto a los hombres sólamente?"
La muerte de Olimpia de Gouges, a quien le cortaron la cabeza por haber osado creer y
exigir que los derechos que la Revolución Francesa había ganado para los hombres libres y
ciudadanos fuesen aplicados también para las mujeres, que por cierto no eran ciudadanas,
es un ejemplo de la consecuencia práctica de la construcción androcéntrica de los
Derechos.
En este sentido, es legítimo preguntarnos por qué si en teoría los Derechos Humanos son
intrínsecos al "ser" humano, los derechos de las mujeres y de otros sectores de la sociedad
eran entonces y son aún percibidos, tanto por los hombres como por las mujeres, como otro
tipo o clase de derechos, distintos y en otra categoría que los derechos contemplados
dentro del conjunto de los derechos humanos.
Olympe de Gouges al re-escribir la Declaración de los Derechos del Hombre y
del Ciudadano, de 1789, exigía también los derechos a las mujeres y aunque
nunca habló de perspectiva de género, ¿Podemos decir que la integró en sus
demandas?
La perspectiva de género, es una manera de interpretar el mundo desde una
mirada holística. Es una construcción social que representa una nueva forma
de concebir a la humanidad desde la integralidad y la indivisibilidad de los
derechos humanos, pero también desde la lucha de las mujeres que buscan
construir nuevas relaciones entre hombre y mujeres para construir un mundo
con rostro humano. Olympe fue sin duda una precursora prematura de la
categoría de género, pero su lucha fue la defensa de los derechos políticos de
las mujeres, nunca la concibió no teorizó al respecto. Ella fue una mujer de
letras y de lucha, el concepto de perspectiva de género emerge como tal hasta
el siglo XX.