El síndrome de Estocolmo
El síndrome de Estocolmo es un fenómeno intrigante que desafía nuestras ideas
preconcebidas sobre la respuesta humana ante situaciones de peligro y abuso. Se
originó a partir de un evento ocurrido en Estocolmo en 1973, cuando durante un
atraco a un banco, los rehenes desarrollaron sentimientos de simpatía hacia sus
captores.
Este síndrome refleja la complejidad de la mente humana y cómo las personas
pueden adaptarse de manera sorprendente a circunstancias extremas. A lo largo
del tiempo, ha generado debates sobre temas como el poder, la resistencia
psicológica y los mecanismos de defensa.
Entender el síndrome de Estocolmo es fundamental para abordar situaciones de
secuestro y rehenes de manera más efectiva, así como para profundizar en el
entendimiento de las dinámicas emocionales y psicológicas en contextos de
trauma.
El síndrome de Estocolmo es un fenómeno psicológico en el cual una persona
desarrolla sentimientos de simpatía, empatía o incluso afecto hacia sus captores o
agresores. Este fenómeno suele ocurrir en situaciones de secuestro, toma de
rehenes o situaciones de abuso prolongado. A lo largo de los días de secuestro,
algunos de los rehenes mostraron apoyo a sus captores e incluso se negaron a
testificar en su contra después de ser liberados.
Este síndrome se ha explicado desde diversas perspectivas psicológicas,
incluyendo la teoría del apego y la teoría del condicionamiento. En esencia,
involucra una especie de vínculo emocional que se forma entre la víctima y el
agresor, a menudo como un mecanismo de supervivencia o adaptación a la
situación extrema en la que se encuentran.
A lo largo de las décadas, el síndrome de Estocolmo ha sido analizado desde
diversas perspectivas, desde la teoría del apego hasta las dinámicas de poder en
situaciones de rehenes. Comprender cómo y por qué se desarrolla este síndrome
es crucial no solo para la comprensión de la psicología humana, sino también para
abordar de manera efectiva situaciones de secuestro, toma de rehenes y abuso
prolongado.
¿Cuáles son los síntomas?
El síndrome de Estocolmo se reconoce por tres eventos o “síntomas” distintos.
1. La víctima desarrolla sentimientos positivos hacia la persona que la
mantiene cautiva o abusa de ella.
2. La víctima desarrolla sentimientos negativos hacia la policía, las figuras de
autoridad, o cualquier persona que podría estar tratando de ayudarles a
alejarla de su captor. Incluso puede negarse a cooperar contra su captor.
3. La víctima comienza a percibir la humanidad de su captor y a creer que
comparten los mismos objetivos y valores.
El síndrome de Estocolmo en la sociedad actual
Si bien el síndrome de Estocolmo se asocia comúnmente con una situación de
rehenes o secuestros, en realidad puede aplicarse a varias otras circunstancias y
relaciones.
EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO TAMBIÉN PUEDE SURGIR EN ESTAS
SITUACIONES
Relaciones abusivas. La investigación ha demostrado que las personas
abusadas pueden desarrollar vínculos emocionales con su abusador. El abuso
sexual, físico y emocional, así como el incesto, pueden durar años. Durante este
tiempo, una persona puede desarrollar sentimientos positivos o simpatía por la
persona que abusa de ella.
Abuso infantil. Los abusadores frecuentemente amenazan a sus víctimas con
daño, e incluso la muerte. Las víctimas pueden tratar de evitar molestar a su
abusador siendo obedientes. Los abusadores también pueden mostrar amabilidad,
lo cual podría ser percibido como un sentimiento genuino. Esto puede confundir
aún más al niño y llevarlo a no entender la naturaleza negativa de la relación.
Tráfico sexual. Las personas que son víctimas de la trata a menudo dependen de
sus abusadores para sus necesidades, como alimentos y agua. Cuando los
abusadores proporcionan eso, la víctima puede comenzar a desarrollar
sentimientos positivos hacia su abusador. También puede resistirse a cooperar
con la policía por temor a represalias o pensar que debe proteger a sus
abusadores para protegerse a sí misma.
Entrenadores de deportes. Participar en deportes es una gran manera para que
las personas desarrollen habilidades y relaciones. Desafortunadamente, algunas
de esas relaciones pueden, en última instancia, resultar negativas. Las técnicas
severas de entrenamiento incluso pueden llegar a ser abusivas. El atleta puede
decirse a sí mismo que el comportamiento de su entrenador es por su propio bien,
y esto, según un estudio de 2018, puede, en última instancia, convertirse en una
forma de síndrome de Estocolmo.
Tratamiento
Si crees que tú o alguien que conoces ha desarrollado el síndrome de Estocolmo,
puedes encontrar ayuda. A corto plazo, la consejería o el tratamiento psicológico
para el trastorno de estrés postraumático puede ayudar a aliviar los problemas
inmediatos asociados con la recuperación, como la ansiedad y la depresión.
La psicoterapia a largo plazo puede ayudarte a ti o a un ser querido con la
recuperación.
Los psicólogos y psicoterapeutas pueden enseñarte mecanismos de afrontamiento
saludables y herramientas de respuesta para ayudarte a entender lo que sucedió,
por qué sucedió y cómo puedes superarlo. Reasignar emociones positivas puede
ayudarte a entender que lo que pasó no fue tu culpa.
¿Estadísticamente entre los años 1998 y 2009 cual fue el año que el número
de secuestros en Guatemala tuvo el más alto repunte?
El año con el mayor repunte de secuestros en Guatemala entre 1998 y 2009 fue
2005. Durante ese año, se registró un máximo de 2.5 secuestros por cada 100,000
personas, lo que representó un notable aumento en comparación con los años
anteriores
¿Cuál fue el departamento más afectado en Guatemala por los secuestros?
El departamento con más secuestros registrados fue Guatemala, con 5 secuestros
que representan el 17.9% del total, seguido de Huehuetenango con 3 registros,
que representan 10.7% del total.
En conclusión
El síndrome de Estocolmo es una estrategia de afrontamiento. Pueden
desarrollarlo personas que son abusadas o secuestradas.
El miedo o el terror pueden ser más comunes en estas situaciones, pero algunas
personas comienzan a desarrollar sentimientos positivos hacia su captor o
abusador. Es posible que no quieran cooperar con la policía o ponerse en contacto
con ella. Incluso pueden dudar en traicionar a su abusador o secuestrador.