Inmunidad
350 millones de años de evolución. En los últimos 300.000 años (que incluye la cuarta
glaciación). La especie humana enfrenta cientos de miles de veces a centenares de
especies de gérmenes patógenos incluyendo a la más variada cepa mutante. En los
organismos unicelulares el registro molecular de cada una de esas victorias contra los virus
viaja con ellos a todas partes ya que se encuentran insertados dentro de su propio genoma
en sitios especiales conocidos como secuencias CRISPR.
Somos una máquina diseñada para sobrevivir.
Frente a un patógeno el organismo dispara una respuesta defensiva, que se clasifica
en dos etapas:
- una genérica e inmediata, inmunidad innata
- y otra secundaria y ultra específica, la inmunidad adquirida
Todas las células rojas y blancas se originan en la médula ósea o tuétano. La sangre y el
sistema circulatorio es relativamente temprano en la evolución. En el tejido líquido circulan
eritrocitos que transportan oxígeno y dióxido de carbono, y los leucocitos que detectan y
destruyen gérmenes patógenos, cuerpos extraños y células defectuosas.
Los neutrófilos devoran a todo germen patógeno que encuentran (fagocitosis) y una vez
que los comió, los somete a una baño de enzimas que lo destruyen. El pus es puro
neutrófilo. Los neutrófilos tienen una vida intensa y corta, un promedio de 8 horas, por lo
que el organismo debe producir cerca de 100 mil millones de estas células al día, lo cual
requiere energía y nutrientes.
Tras germinar en la médula ósea a partir de células madres progenitoras, la mitad de estas
células quedan a lo largo del endotelio vascular (el tapiz que reviste los vasos sanguíneos) y
la otra mitad se distribuye en los tejidos.
Los interferones son proteínas señalizadoras producidas por las células en respuesta a
una infección viral. Cuando se percibe un patógeno las células infectadas segregan estas
proteínas para avisar a sus vecinas que se levanten.
Los interferones pertenecen a la familia de las citoquinas y hay tres categorías, tipo 1, tipo
2, tipo 3. Los interferones deben su nombre porque interfieren con la replicación viral y se
sabe que la activación insuficiente e inapropiada de la señalización por interferón contribuye
a casos de infecciones severas. Una activación insuficiente y tardía de interferones sumada
a varias señalizaciones inflamatorias es un problema.
Los interferones también activan a las células natural killer y los macrofagos, aumentando
las defensas al inducir la presentación de antígenos, para transmitir información biológica
para instruir a las células T, aca aparece la fiebre, dolor muscular, escalofríos, etc, que
también son causados por los interferones y otras citoquinas.
Una liberación robusta de interferones puede parar en seco la infección viral.
Los linfocitos T, son tropas antimicrobianas, una subclase de glóbulo blanco de gran
importancia para el sistema inmunológico, son de gran importancia en la respuesta
inmunitaria adaptativa. Se originan en la médula ósea del interior del hueso, nacen de
células madres hematopoyéticas y posteriormente migran al timo (detrás del esternón)
donde maduran, es aquí donde adquieren sus propiedades germicidas. El Timo es una
glándula que ya sobre los 40 comienza notoriamente su involución lo que como
consecuencia afecta en la maduración de los linfocitos, pero en un organismo saludable,
bien nutrido no genera una depresión inmunológica.
Una importante población de células defensivas en nuestro sistema inmune son las
neutrófilos, estos leucocitos muy especializados tienen una vida muy efímera sin capacidad
proliferativa propia y envejecen gradualmente antes de desintegrarse por apoptosis, ni los
eritrocitos y los leucocitos tienen capacidad independiente de multiplicarse por división
celular una vez que ingresan a la circulación sanguínea.
Para cada cuerpo extraño existe un anticuerpo.
Los fragmentos de microorganismos que logran ingresar a nuestro interior o bien moléculas
ubicadas en la membrana externa de un germen patógeno son escaneados y clasificados
como cuerpos extraños por las células de nuestro sistema inmune estas células son
denominadas antígenos abreviados Ag (antibody generator).
Virtualmente todas las células pueden presentar antígenos de un modo u otro pero
mayormente se encargan de ello células dedicadas profesionalmente a la inmunidad como
los macrófagos, células dendríticas y células B.
Hay un mecanismo de reconocimiento de patrones estructurales por parte de nuestras
células inmunológicas que son capaces de identificar como compatible, es decir propio o no
compatible, es decir extraños a cientos de miles de estructuras peptídicas.
Los nutrientes inmuno esenciales son los que ayudan al sistema inmunitario a que
pueda ganar contra un patógeno, la abundancia de nutrientes es clave para la
supervivencia humana.
El cerebro del Homosapien sapiens es el más sofisticado producto de la evolución del
sistema solar, el cimiento demográfico y tecnológico y nuestra eficaz conquista de todos los
ecosistemas planetarios no hizo experimentar un sentimiento de superioridad hacia el resto
de los seres vivos, y es bastante lógico pero erróneo porque no sólo vivimos en estrecha
simbiosis con la biosfera y somos por ello absolutamente interdependientes desde el punto
de vista bioquímico, además somos super limitados, en la naturaleza existe una infinidad de
organismos que tienen capacidad de síntesis y regulación biológica bastante superiores a
las nuestra por ejemplo las bacterias.
Por ejemplo las células neuro esporas, una especie de moho del pan que está muy
estudiado en genética ejecuta en su interior un sin número de reacciones bioquímicas
celulares que el humano no puede ni remotamente emular. Un organismo así de simple está
mayormente capacitado para producir grandes procesos bioquímicos que no requieren de la
coordinación de millones de células, como sucede en los organismos más complejos.
Si comparamos la extensa lista de nutrientes esenciales para los humanos vitaminas
aminoácidos y otras moléculas imprescindibles en infabricables, claro que tenemos grandes
limitaciones en este sentido, de no obtener con la dieta los numerosos nutrientes esenciales
requeridos humanos caemos enfermos con horrendas patologías carenciales como:
pelagra, escorbuto, raquitismo, anemia perniciosa, beriberi que son lesiones bioquímicas
incompatibles con la vida, por en cambio no requiere tener aminoácidos en su medio de
cultivo ni tampoco ninguna vitamina a excepción de la biotina todos por sí misma.
Dependemos de la dieta para adquirir muchas sustancias requeridas para el funcionamiento
óptimo de nuestro organismo, suplementar nutrientes esenciales en cantidades realmente
abundantes es una excelente estrategia para optimizar nuestra salud. Los experimentos con
neurospora demostraron que si bien nuestros ancestros homínidos fueron perdiendo
capacidad de síntesis de muchas vitaminas y enzimas proveer dicha sustancia en gran
cantidad nos confirma auténtica ventaja competitiva tanto física como mental.
Debido a nuestras limitaciones bioquímicas un aspecto crucial de la salud humana es
proveer abundantes cantidades de micronutrientes, vitaminas, aminoácidos, minerales y
ácidos grasos para subsanar la carencia de todo individuo que inexorablemente tiene. Lo
bueno, es el hecho de que no tener que producir nuestras propias moléculas esenciales nos
permite ahorrar bastante energía bioquímica destinada a funciones más elevadas como la
inteligencia. En cierta medida nuestra especie evolucionó porque renunció progresivamente
a lo largo de la evolución a la síntesis de muchos de los compuestos químicos
imprescindibles para nuestras células.
No tener que fabricar vitaminas es un importante ahorro de energía para las funciones
superiores y confirma la ventaja evolutiva. Los organismos que no tienen el trabajo de estar
fabricando continuamente todas las sustancias requeridas para su funcionamiento viajan
más ligeros a diferencia de otros organismos, pero por otro lado pasamos a ser super
dependientes de la presencia de múltiples nutrientes esenciales en la dieta.
Las gripes han sido un permanente azote en la humanidad, todas las gripes en el mundo
causarán centenares de muertes por cada millón de habitantes en cada región.
Es importante tener en cuenta que el sistema inmunológico empieza en mi envejecer eso se
llama inmunosenescencia.
En el plano estructural la barrera física conformada por el tapiz epitelial de los bronquios
pulmones, el tracto digestivo y la piel misma se debilita notablemente haciéndonos más
susceptible a las invasiones patógenas, pero nuestro experimentado ejército celular
conformado por los glóbulos blancos: macrófagos, células dendríticas, linfocitos T y B etc.
declina en el número y eficacia en el organismo que envejece.
A medida que se hace menos eficaz la búsqueda de captura de microorganismo de cuerpos
extraños aumenta la susceptibilidad a infecciones virales por virus influenza, coronavirus
etc. que puede progresar mucho más rápidamente complicándose neumonía bacteriana. La
inmunosenescencia no sólo afecta la capacidad del sistema inmunológico para repeler o
neutralizar microorganismos sino que debilita la respuesta médica del organismo frente a
las vacunas que son notablemente menos efectivas en adultos mayores.
Una de las señales más clara del envejecimiento inmune es la involución del timo, esta
glándula ubicada detrás del esternón en medio del pecho antiguamente se asociaba con el
valor, el coraje, con ser decisivo. El Timo tiene funciones específicas relacionadas con el
sistema inmune concretamente con la capacitación de los linfocitos T y sufre una progresiva
involución física denominada atresia, en la medida que declina los niveles juveniles de
hormona de crecimiento. Hasta aproximadamente los 20 años de edad más del 80% del
Timo está compuesto por tejido linfoide con los años y con la declinación neuroendocrina
esa proporción decrece linealmente hasta que a partir de los 40 apenas una fracción
minúscula del timo permanecen activas.
El envejecimiento inmune viene por la carencia de micronutrientes o malnutrición, en
especial por la malnutrición hipercalórica debido a la ingesta de comida rica en
carbohidratos refinados, aceites vegetales, comida chatarra y carencia de micronutrientes
esenciales, y hay que considerar que la malnutrición es la condición del 60% de los
humanos modernos, el estar simultáneamente obesos y malnutridos es desastroso y muy
lascivo. Padecer comorbilidad de tipo metabólico, hiperglucemia, hiperinsulinemia o
hipertensión, afecta directamente la respuesta inmunológica.
LA FIEBRE
La fiebre ejerce una influencia inmunológica sistémica en el organismo, esta acción incluye
la liberación de proteínas de choque térmico involucrados en la protección celular contra
una amplia variedad de estresores biológicos y en la movilización de linfocitos que a su vez
liberan anticuerpos señalando a las células Helpers y participando en la destrucción directa
de los agentes patógenos. La temperatura supra fisiológica 36, 5 °C actúa como agente
antimicrobiano en sí misma ya que la temperatura febriles merma del potencial infeccioso
de los patógenos. La hipertermia mejora la eficacia de la respuesta antimicrobiana al
aumentar la respuesta inmune innata como la adaptativa. La fiebre es inducida por la
interleucina seis y otros pirógenos endógenos como el factor de necrosis tumoral, la
interleucina uno y los interferones cuando detectan patógenos invasores actuando como
señales moduladores en el hipotálamo elevando el punto de ajuste de la temperatura
central. Diversas reacciones fisiológicas como los escalofríos y la vasoconstricción también
contribuyen al aumento sistémico de la temperatura posibilitando una respuesta primaria
más fuerte.
La aversión a la fiebre no permite que ella siga su curso, este miedo se debe la posibilidad
muy baja de dañar el sistema nervioso central en caso de convulsiones incontroladas
inducidas por fiebre, sin embargo estadísticamente susceptibilidad a las convulsiones
febriles en los adultos no epilépticos es extremadamente rara en la población infantil es el
cero, 6%
Hay personas que son incapaces de encender o activar una buena respuesta febril en el
rango de 38 - 40° que es imprescindible para la defensa antiviral y antibacteriana, la razón
de la dificultad para activar la hipertermia es porqué demanda un incremento agudo del
metabolismo, es una inversión de recursos biológicos que las personas malnutrida
sencillamente no poseen.
Desde un punto de vista terapéutico las dos peores acciones posible durante una infección
respiratoria, es la farmacológica de bajar la fiebre, la administración de comida de alto
índice glucémico o suero glucosado, si esto le sumamos la deficiencia de vitamina C y
vitamina D, Zinc, Selenio y Magnesio todo empeora. La deficiencia de vitamina C genera
deficiencias estructurales del colágeno, elemento esencial del tejido conectivo.
La fiebre es un factor de extrema importancia para la curación, mediante la fiebre o
hipertermia endógena de nuestro sistema inmune el puede operar a una temperatura ideal
38, 5 °C a 41 intensificando su poder germicida, esto es tan importante que la incapacidad
energética de una persona para levantar una auténtica fiebre puede impedir su curación
abriendo paso a una neumonía oportunista, si bien se puede poner una bolsa de hielo sobre
la cabeza para aliviar la sensación febril o la cefalea la supresión farmacológica con el
paracetamol, aspirina, indometacina, induce, irónicamente, a un incremento compensatorio
de la inflamación.
Los antipiréticos bloquean la señales inflamatorias a nivel cerebral, en una región
denominada hipotálamo dónde se encuentra el centro regulador de la temperatura corporal
el bloqueo de la fiebre el sistema nervioso central genera un inmediato incremento de la
liberación de nuestro sistema inmunitario, uno de cuyos roles consiste en detectar la
temperatura corporal, liberar y producir pirógenos inflamatorios necesarios para informar al
cerebro que le de la temperatura sistémica, este efecto se llama supercompensación. El
antipirético no sólo no detiene en lo más mínimo en la progresión de la infección, sino que
empeora seriamente el cuadro incrementando la mortalidad, La inhibición farmacológica de
la fiebre no genera ningún beneficio terapéutico sólo agrava la enfermedad.
Vitaminas inmuno esenciales
Todos los humanos Homosapien sapiens tienen un error innato del metabolismo, universal
para toda la especie humana y es la mutación genética que ocurrió en nuestros ancestros
homínidos hace unos 60 millones de años y que consistió en la inactivación y silenciamiento
del gen Gulo que codifica para una enzima involucrada en la síntesis de vitamina C. Todas
las demás especies pueden producir su vitamina C en el hígado. La anulación de ese gen
hace que la vitamina C esencial sea de requerimiento absoluto. La vitamina C es esencial
para activar la respuesta inmunológica.
PRINCIPALES FUNCIONES VITAMINA C
- Funciones inmunológicas
- Proliferación de LT y Lb
- Estimula las LT killer
- Aumenta la producción de interferón, anticuerpos y complemento
- Aumenta la igG, IgA, IgM
- Incrementa la fagocitosis
- Antiviral antibacterial
- Neutralizar la histamina
- Es mucolítico
- Mantiene la explosion respiratoria
- Inhibe la neuraminidasa (enzima de gérmenes)
La vitamina C es imprescindible para las células inmunes.
Incrementa los niveles de interferón por lo tanto es básica como tratamiento antiviral. Los
grandes devoradores de nuestro sistema inmune los macrófagos utilizan armas químicas
basada en radicales libres en cuya modulación y control la vitamina C tiene un apreciable
rol, sobre todo en la formación de pus que proviene precisamente de la acumulación de
macrófagos y neutrófilos ya inactivos.
La clave es tomar las cantidades farmacológicamente efectivas de estos nutrientes y
crearlos como medicamentos no como alimento. 2 A 3 GRAMOS 2 VECES AL DIA.
Vitamina C y vitamina D para las infecciones virales del sistema respiratorio son esenciales.
En dosis farmacológicas de estas moléculas nutricionales estimula la inmunidad innata y
adaptativa.
La vitamina D es crucial para la inmunidad y todas las células del sistema inmune
expresan receptores para estas moléculas denominadas vitamina D receptor. Es que
nuestra supervivencia depende de ella. Nuestra especie originalmente evoluciona en África
bajo la diaria influencia solar recibiendo más tarde abundante cantidad calciferol en la dieta
típica de los cazadores forrajeros al migrar a zonas más frías y durante la cuarta glaciación
en ambas situaciones la cantidad de vitamina D en sangre es muy superior a la de toda la
población urbana actual que está permanentemente en la sombra y con aversión a la grasa
animal y otras fuentes naturales de la vitamina.
La vitamina solar es orquestadora de la respuesta inmune de toda nuestra armada
antimicrobiana, la primera clase de glóbulos blancos en acudir al sitio de infección cuando
penetran gérmenes patógenos son los: neutrófilos, los macrófagos y las células dendríticas
estos en primero respondedores células conocidas como presentadoras de antígenos
sintetizan internamente la forma activa de la vitamina D cada vez que se enfrentan con un
virus bacteria o hongo.
Las propiedades germicida de la vitamina D están sólidamente establecidas deficiencia de
vitamina D en serio deterioro en la inmunidad innata la capacidad microbiana no es ninguna
novedad. Efectos similares de la vitamina de la integridad de la barrera epitelial se han
descrito protegiendo las células del tejido pulmonar estimulando a proteínas
antimicrobianas.
Una batería de suplementos indispensables para el funcionamiento de nuestras defensas
inmunológicas y que no se generan internamente en el organismo son:
Vitamina D3 ergocalciferol calciferol de 5.000 a 10.000 U.I
Ácido ascórbico: 2 a 3 gramos dos veces al dia
Selenio: 15 a 20 mcg al día
Zinc quelado en caso de virus fuerte 30 a 40 mcg diario, como prevención 15 msc por 12
semanas máximo.