Los principales riesgos a los cuales se encuentran expuestos los
niños, niñas y adolescentes al hacer uso de las tecnologías son:
Acceso a contenidos inadecuados
Al ingresar a Internet los niños, niñas y adolescentes pueden acceder de manera
voluntaria e involuntaria a materiales nocivos e inadecuados para su edad, desde
contenidos violentos a contenidos de sexo explícito o pornográfico.
Estos materiales impactan directamente en su desarrollo, debido a que se ven
influidos profundamente por lo que presencian y experimentan, derivando en
situaciones no deseadas o violentas.
Además, no solo pueden estar expuestos a este material, sino que ellos mismos
pueden verse involucrados en la producción del mismo, tomando fotografías o
videos que luego comparten vía Internet.
Por este motivo, es fundamental educar hacia una actitud responsable por parte de
los chicos y los adolescentes acerca de cuáles son contenidos adecuados para ellos
y cuáles no, y qué contenidos se pueden compartir y cuáles no.
Cyberbullying o Ciberacoso
Es una forma de violencia muy común entre los niños, niñas y adolescentes y de
preocupación nacional e internacional, actualmente.
Se trata de la intimidación, del acoso psicológico y la humillación entre pares a través
de Internet, ya sea creando páginas web especiales para agredir a un compañero/a,
armando grupos en la redes con la finalidad de burla u ofensa, enviando mensajes
amenazadores o intimidatorios, entre otros ejemplos. Este tipo de violencia tiene
siempre continuidad en el tiempo y el impacto psicológico sobre el niño o joven
agredido es muy importante.
Grooming o preparación en línea por parte de
adultos
Existen adultos que utilizan Internet para contactar niños, niñas y adolescentes con
la finalidad del abuso. Estos accionan con paciencia y desde identidades falsas
incitando a los chicos y jóvenes para que sean sus amigos, para ganarse su confianza
y pedirles información comprometedora, como imágenes, videos o datos personales,
para luego amenazarlos y que así participen de situaciones de tipo sexual
virtualmente e incluso en el espacio físico, llevándolos a encuentros presenciales.
Esta situación no ocurre de un día para el otro, sino que el abusador se gana la
confianza del niño primero, para abusarlo posteriormente.
Uso excesivo de la tecnología
El uso excesivo de la tecnología se convierte en un riesgo cuando esto conlleva otras
conductas asociadas: aislamiento social o familiar, falta de descanso nocturno, falta
de dedicación al estudio y a las responsabilidades asumidas, pérdida de noción del
tiempo, entre otras consecuencias.
Por este motivo, elaborar pautas de uso de las tecnologías colabora en ordenar la
disponibilidad y el uso de las mismas, tanto en el hogar como en la escuela.
Sexting
Con los celulares o con simples cámaras, los niños, niñas y adolescentes pueden
filmar o fotografiarse en situaciones que comprometen su intimidad o la de amigos
o amigas.
Estos contenidos, al ser enviados por ellos mismos a novios, novias, amigos o amigas,
pasan de la intimidad a lo público, y de esta manera, pierden el control sobre lo que
han enviado. A través de las redes y los dispositivos, con suma rapidez, un contenido
se comparte o es publicado en la web.
De esta manera, muchos adolescentes se encuentran en situaciones que no habían
imaginado y que los perjudican, por no haber asumido una actitud responsable a la
hora de tomar esas imágenes y compartirlas.
Exposición de datos personales
Al momento de registrarse en una página web, en una red social o al chatear, los
niños, niñas y adolescentes ingresan datos personales como el nombre completo,
edad, número de teléfono, dirección de casa, colegio en el que estudian, envían
imágenes e información personal.
El acompañamiento del adulto debe orientarse en ayudar al niño a configurar su
privacidad de manera de que interactúe solo con sus amigos, o sea aquellos que ha
aceptado en su red social porque los conoce o tiene referencias de ellos a través de
otros amigos.
Con los adolescentes, es importante dialogar con ellos sobre si han reparado en la
configuración de su privacidad, si saben cómo hacerlo, y qué criterios deben adoptar
para proteger sus datos personales. También resaltar que las fotos y los videos tanto
propios como de amigos, son “datos personales” que necesitan preservar y no hacer
públicos en la web.
Phishing
Es el fraude en el que se busca obtener información sobre la identidad de las
personas, así como sus datos bancarios a través de textos, llamadas o ventanas
emergentes en paginas web.