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La Cohesión Textual

El documento aborda la cohesión y los mecanismos de cohesión en la composición de textos, destacando su importancia para la estructura y progresión temática de la información. Se describen diversos mecanismos de cohesión textual, como la repetición, sustitución, elipsis, deixis y conectores lógico-textuales, que ayudan a establecer relaciones entre los enunciados y mantener la continuidad del texto. Además, se enfatiza la necesidad de un enfoque más amplio en el estudio del discurso más allá de la gramática oracional.

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La Cohesión Textual

El documento aborda la cohesión y los mecanismos de cohesión en la composición de textos, destacando su importancia para la estructura y progresión temática de la información. Se describen diversos mecanismos de cohesión textual, como la repetición, sustitución, elipsis, deixis y conectores lógico-textuales, que ayudan a establecer relaciones entre los enunciados y mantener la continuidad del texto. Además, se enfatiza la necesidad de un enfoque más amplio en el estudio del discurso más allá de la gramática oracional.

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LA COHESIÓN Y MECANISMOS DE COHESIÓN EN LA COMPOSICIÓN DE TEXTOS

INTRODUCCIÓN

Como señala Enkvist (1987: 131), los profesores que enseñan redacción y composición de
textos padecen un “insaciable apetito de estudios lingüísticos sobre el discurso”. Según
este autor, este apetito ha sido evidente desde el nacimiento de la retórica antigua. Y ello,
porque hasta ahora, los lingü istas están tan ocupados con los problemas en el estudio de
la oración, pero los resultados de esos estudios han sido muchas veces de escasa utilidad
para los especialistas que enseñan redacción. En este sentido, Kallgren (1987: 153)
sostiene que la lingüística teórica moderna va abandonando cada vez más el nivel de la
gramática oracional estricta, pues la oración es una unidad de descripción demasiado
estrecha y no basta para cubrir todos los factores relevantes relacionados con la
composición de textos.

Estas dos referencias bastará para desarrollar el presente artículo: la cohesión y los
mecanismos de cohesión textual, que es una propiedad clave en la estructuración de los
textos continuos. Como sabemos, la cohesión tiene que ver con la manera cómo los
enunciados y sus partes se combinan para asegurar la progresión temática de la
información al interior del párrafo y entre los párrafos. Al respecto, Martínez (2001: 51)
precisa que, en el análisis de la cohesión, se observa cómo el significado de una
proposición no está dado por la proposición misma, sino que este depende de algo más,
expresado antes y después de cada enunciado dentro del párrafo o entre párrafos. Aquí
intervienen, precisamente, los mecanismos de cohesión como las repeticiones, las
sustituciones, las elipsis, las paráfrasis, las deixis, el tiempo y aspecto verbal, las
proformas, entre otros, los cuales pasamos a describir y explicar a continuación.

1. Cohesión

La cohesión es el conjunto de mecanismos de los que se sirve un texto para asegurar la


conexión entre sus componentes, esto es, la relación que deben presentar las diferentes
partes que forman el texto. Como plantean Beaugrande y Dressler (1997-89), “la
estabilidad de un texto, como sucede con cualquier tipo de sistema, se mantiene gracias a
la continuidad de los elementos que la integran”. En este sentido, de acuerdo con los
autores mencionados “la sintaxis ha de proporcionar patrones homogéneos de varios tipos
y de diferentes grados de complejidad en los cuales puedan acomodarse los materiales
reales” (90). Para Bernárdez (1995: 129-130), la cohesión se refiere a los procedimientos
de cohesión superficial y constituye una especie de sintaxis textual. Veamos el siguiente
texto:

José fue al centro de la ciudad. Entró a una tienda de bicicletas y compró una
bicicleta nueva. La llevó a su casa y después la guardó en el patio interior.
(Tomado de Larson, 1989: 511)

En este ejemplo, vemos que los elementos cohesivos resaltados (repeticiones y


sustituciones, de tipo léxico) crean un enlace entre las unidades o cláusulas para dar
unidad global al texto. Es decir, aquí se advierte la relación que mantienen los referentes.
1
Al respecto, siguiendo a Simone (1993: 342-343), diremos que el fenómeno por el que el
cohesivo puede reenviar a un referente es la foricidad, la cual puede ser de dos clases:
relaciones anafóricas o relaciones catafóricas.

a. Relaciones anafóricas. Llamamos así cuando un cohesivo tiene el referente hacía


arriba, es decir, hacia la izquierda. Ejemplo:

Mi jefe me ha invitado para salir con él.

Aquí el pronombre él mantiene una relación anafórica con la expresión mi jefe.

b. Relaciones catafóricas. Es cuando un cohesivo tiene su referente hacia abajo, es


decir, hacia la derecha. Ejemplo:

Aunque no estés de acuerdo con el proyecto, Conga debe ser explotado pero
bajo ciertas condiciones.

En este enunciado, hay una relación catafórica entre los términos proyecto y Conga. Así,
las cláusulas en el párrafo se interpretan moviéndose hacia arriba, es decir, con su
antecedente (relación anafórica), o bien cuando la información a la que hace referencia
aún no ha sido mencionada en su plenitud (relación catafórica).

Sin embargo, el enunciado reenvía no solo a otras partes de él mismo, sino también a
otros objetos y situaciones externas, a hechos de la realidad extralingüística. En este caso,
como señala Simone (1993:344), el cohesivo cumple una función exofórica, es decir,
reenvía a un
referente que se encuentra fuera del enunciado. Por ejemplo, si, mirando a la ventana, le
decimos a un amigo:

Ábrela por favor.

Este caso, el pronombre la cumple una función exofórica, pues está en relación con la
realidad misma, pues nos referimos a la ‘ventana’ como objeto.

1.1 La identidad referencial o correferencia

Mediante la correferencia se expresa la relación entre un elemento del texto con otros
que están presentes en el texto mismo o en el contexto situacional. Se puede hacer
mención a un referente que ya se nombró (anafórico) o a uno que hasta ahora va a ser
introducido (catafórico). Al respecto, según Gallardo (2009: 1), “el mecanismo básico que
da cohesión semántica a todo texto son las llamadas cadenas correferenciales, las cuales
están formadas por un conjunto de palabras de un texto y que comparten un mismo
referente”. Estas cadenas correferenciales permiten mantener la continuidad local de toda
secuencia lingüística. Desde luego, como señala Van Dijk (1983: 38), existe una serie de
condiciones que determinan cuáles frases, y gracias a sus significados, pueden unirse en
forma de secuencias. Es decir, estas secuencias se concatenan gracias a las relaciones
entre los significados de las frases. Ejemplo:

2
Sobre el paro convocado por las organizaciones que se oponen al proyecto
Conga para el 24 y 25 de octubre, el ministro consideró que la medida no tiene
sentido.

Como vemos, en este enunciado, las expresiones paro y medida son correferentes, pues
ambas se refieren al mismo hecho. Ahora bien, dichas relaciones correferenciales se
manifiestan en la estructura textual de diversas maneras que se llaman, precisamente,
mecanismos de cohesión textual. Al respecto, veamos brevemente cada uno de ellos.

1.2 Mecanismos de cohesión textual

Es importante precisar que en el ‘tejido’ textual se dan tres tipos de relaciones entre los
enunciados: gramaticales, léxicas y semánticas. Estas relaciones no solamente dan
cohesión, sino que aportan también coherencia y corrección creando, de este modo, una
urdimbre lingüística sobre la que descansan las ideas. Precisamente, para darles este tipo
de relaciones tanto gramaticales como léxicas, intervienen los llamados mecanismos de
cohesión. Entre estos mecanismos, destacan los siguientes: repetición, sustitución,
proformas, paráfrasis, elipsis, tiempo y aspectos verbales, los deícticos, los conectores
lógico-textuales, entonación, entre otros.

Repetición

Es la recurrencia en el texto de un elemento léxico nombrado anteriormente con el objetivo


de dar énfasis. Al respecto, Gutiérrez (2002: 120) señala que en el texto la reaparición de
un mismo elemento de la realidad puede efectuarse por medio de diferentes expresiones.
Por ello, podemos distinguir algunas variaciones como las siguientes:

a. Repetición exacta. Llamada también recurrencia, consiste en la reutilización directa de


elementos o de patrones formalmente idénticos. Ejemplo:

Juan está jugando con la pelota. Es la pelota que le regalaron sus padres.

b. Repetición parcial. Se realiza mediante la transcategorización de un elemento


utilizado

La policía intervino en el desalojo de los malhechores de esa zona. La


intervención policial se produjo en horas de la madrugada.

c. Repetición con determinantes especificativos. En esta clase de secuencias, se repite


el término cuyos rasgos semánticos se van especificando con los determinantes
restrictivos. Ejemplo:

Al salir de mi casa, me encontré con un perro que pasaba por allí. Antes de que
me pudiera dar cuenta, el perro me mordió. Ese perro, me dijeron después,
había mordido a tres personas antes de atacarme.
(Tomado de Larson, 1989: 525)

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d. Repetición léxica de lo designado. Se produce una identidad referencial o
coincidencia en la designación extralingüística. Ejemplo:

El delantero disparó la pelota violentamente. El guardameta no pudo detener el


balón.

Paráfrasis

Consiste en la repetición de un mismo contenido, pero transmitido mediante expresiones


lingüísticas distintas. Ejemplo:

La robótica se ocupa del diseño y la construcción de robots, es decir, de


máquinas automáticas que pueden programarse para que realicen tareas
más o menos complejas.

En este ejemplo, las expresiones resaltadas constituyen la explicación o paráfrasis de la


primera proposición.

Sustitución

Consiste en reemplazar un elemento léxico por otro para evitar así la repetición de un
mismo término en el texto y generar un estilo más elegante. Ejemplo:

La contaminación ambiental es perjudicial para los seres vivos. Es decir, la


polución deteriora el medio ambiente en el que vivimos.

Podemos distinguir las siguientes clases:

a. Sustitución por sinónimos. Se hace uso de un sinónimo lexical para hacer referencia
de lo señalado anteriormente. Ejemplo:

El estudiante no vino a clases. Finalmente, el alumno presentó una excusa por


su inasistencia.

b. Sustitución por hipónimos o hiperónimos. Consiste en la reiteración de una


determinada unidad del texto mediante un hipónimo o hiperónimo. Ejemplo:

Un artista presentó sus cuadros en esa galería. Ese pintor había pintado
paisajes andinos.

c. Sustitución mediante proformas. Consiste en utilizar palabras muy generales para


sustituir la información precisada anteriormente. Ejemplo:

Tendremos que cobrarles nuestras deudas. Aunque, la verdad, por ahora no


debemos hablar de ese tema.

d. Sustitución por calificaciones valorativas. Un término con una carga semántica de


tipo valorativo reemplaza a lo expresado en los enunciados anteriores. Ejemplo:
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El terremoto de Pisco dejó pérdidas de muchas vidas humanas. Realmente fue
una catástrofe para todas las familias de esa zona.

e. Sustitución mediante pronombres. Es la forma más común de sustitución. Sobre


todo, los pronombres de tercera persona pueden considerarse sustitutos de elementos ya
aparecidos. Ejemplo:

Juan y María rindieron el examen. Ella aprobó, pero él tendrá que rendir un
examen sustitutorio.

Elipsis

Consiste en suprimir la información que se juzga que el receptor conoce y, por lo tanto, la
puede identificar perfectamente. En este sentido, como plantea Gutiérrez (2002: 120),
toda elisión se realiza bajo la hipótesis de que el receptor posee los suficientes datos como
para recuperar su presencia. Ejemplo:

Telefónica solicitó la renovación de tres contratos. El primero y el segundo Ø


vencieron en mayo y junio del 2012; mientras que el tercero Ø venció en febrero
de 2012.
(Tomado y adaptado de La República 15/01/2013)

En este texto, se recurre a la elipsis de la información ‘renovación de contratos’, que


aparece en la primera proposición, pero dicha información ya no se registra en las
proposiciones subsiguientes. Ahora bien, podemos distinguir dos tipos de elipsis: la
telegráfica y la contextual.

a. Elipsis telegráfica. Es característica de textos como los titulares de periódicos,


anotaciones informales, recados, etc. Como señala Casado (1997: 22), “su empleo es tan
frecuente y sistemático que no puede considerarse como una forma anómala de
comportamiento verbal”. Y ello debido a que el uso explícito de todas las formas verbales
podría resultar redundante y pesado. Precisamente, parte de la competencia textual de un
hablante consiste en saber hacer uso de la elipsis tanto en la oralidad como en la forma
escrita.

b. La elipsis contextual. Es dependiente del contexto verbal o anafórico. Ejemplo:

¿Sabes montar a bicicleta? No.

Aquí se omite la expresión No sé montar a bicicleta, pero, gracias al contexto lingüístico, el


interlocutor logra precisar el sentido de la negación No.

Deixis

Como plantea Lyons (1980: 573), el término ‘deixis’ se emplea para aludir a la función que
desempeñan los pronombres personales y demostrativos, el tiempo gramatical y una serie
de otros rasgos gramaticales y léxicos que relacionan los enunciados con las coordenadas
5
espaciotemporales de la enunciación. En este sentido, la deixis funciona a través de dos
mecanismos distintos: la anáfora y la catáfora. Ambas se utilizan en el discurso para hacer
referencia a algún elemento presente en el mismo. Ejemplo:

En nuestro país, ya se ha visto en varias ocasiones problemas de contaminación.


Uno de ellos es la explotación minera.

Tiempo y aspecto verbal. En nuestra lengua, el verbo por sí solo expresa persona,
número, tiempo, modo, aspecto respecto de quien lleva la acción. Ejemplo:

Salí de la planta y me dirigí a la oficina del jefe. Cuando llegué, estaba en una
reunión. Me vio y, al parecer, no me reconoció.

Proformas léxicas

Las proformas léxicas son lexemas especializados en la sustitución. Pueden tener un valor
nominal, un valor verbal, incluso pueden sustituir a un grupo de expresiones o resumir lo
dicho en un párrafo. Así, por ejemplo, palabras como cosa, idea, tema, problema pueden
desempeñar la función de proformas. En el siguiente texto, la expresión este problema
constituye una proforma pues, resume lo señalado en las informaciones precedentes del
párrafo.

El ruido constante cerca de los hospitales y clínicas puede ocasionar complicaciones a los
pacientes de los hospitales. Generalmente, puede agravar a los que sufren estrés,
irritabilidad o agresividad. Incluso puede generar pérdida progresiva de la audición. Por
ello, las autoridades deben luchar contra este problema.

Conectores lógico-textuales

Nuestra lengua cuenta con un conjunto de palabras que conectan de forma explícita
segmentos textuales, estableciendo entre ellos diversos tipos de relaciones semánticas.
Son los llamados conectores lógico- textuales, que en la literatura de esta disciplina suele
llamarse también como articuladores (Bloch, 1984), conectivos (Teun van Dijk, 1984),
conectores o conectadores (Solano Rojas, 1992), conectores discursivos (Domínguez,
2007) entre otros. Al respecto, veamos el siguiente texto.

A pesar de que los sistemas de seguridad tecnológica se han desarrollado enormemente;


no obstante, la tecnología nuclear exige el empleo de eficaces sistemas de protección, ya
que no se puede estar en contacto directo con los productos radiactivos.

Como se advierte, los conectores son elementos que hacen posible para que el texto sea
cohesivo y coherente entre sus partes. Es más, como precisa Portolés (1993), “el conector
es una unidad que vincula un enunciado con otro elemento anterior, ya sea realmente
proferido o simplemente accesible en el contexto”. En este sentido, de acuerdo con el
autor mencionado, la significación del conector proporciona una serie de instrucciones
que guían las inferencias que se han de obtener de los dos miembros relacionados. Para
Calsamiglia y Tusón (1999: 246), “la función de estos elementos es relacionar y poner en
contacto dos enunciados o secuencias de enunciados”, es decir, su presencia enlaza un

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segmento textual previo con el siguiente, estableciendo una relación semántica. Para
Geneviève de Salins (1984), los conectores ligan dos párrafos, dos proposiciones,
colaborando de este modo hacia una progresión temática coherente. Así, los conectores
textuales son los que hacen que el movimiento del pensamiento sea articulado de manera
coherente, siendo indispensables para pasar de una secuencia a otra en el texto.

Función de los conectores lógico-textuales

Como precisa Montolío (2000: 107), “los conectores funcionan en un texto como señales
de balizamiento a lo largo de su discurso, a fin de que su lector siga sin esfuerzo ni
dificultades el camino interpretativo trazado”. En este sentido, un escritor eficiente no deja
que su lector tenga que detenerse, despistado o aturdido, en cada encrucijada posible de
relaciones oracionales; antes bien, ese mismo autor hará que el lector tome un sentido
discursivo adecuado al que él le sugiere. Como señala Carneiro (2011: 190), los
conectores lógico-textuales cumplen funciones específicas tanto al interior de cada párrafo
como al interior del texto:

Dentro del párrafo

Unen lógicamente dos o más proposiciones.


Aseguran la coherencia intrínseca del párrafo como un conjunto unitario.
Permiten la relación que debe existir entre la oración temática y las demás informaciones
en torno a la oración temática.

Al interior del texto

Conectan lógicamente un párrafo con otro.


Aseguran la coherencia extrínseca del texto.
Guían la dirección del pensamiento sobre la base del tema que desarrolla el texto. Estos
enlaces dan cuenta de la dirección que sigue el curso de las ideas en el texto como
pueden ser los casos de retroceso, avance, extrapolación, de ilación, de contraposición en
la argumentación, de ejemplificaciones u otras relaciones.
En algunos casos, estos marcadores sirven para parafrasear la idea presentada; en otros,
para contraargumentar, etc.

Clases de conectores lógico-textuales

A continuación, presentamos la clasificación de estos conectores textuales según la


propuesta de Evangelista (2011). Si bien dentro de estos elementos se suele incluir a
algunas frases prepositivas, frases adverbiales, en este trabajo (por razones del enfoque
metodológico que presentamos en la investigación) solo incluimos las conjunciones y las
frases conjuntivas como conectores que actúan al interior de las oraciones.76

76 En esta clasificación, no incluimos los marcadores de ordenación del texto, ni los


marcadores de inicio de operaciones discursivas ni los marcadores en el nivel oral. Nuestro
propósito en la investigación ha sido ver cómo la construcción de oraciones breves al

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interior de los párrafos, donde intervienen los mecanismos de cohesión que ya precisamos,
puede dar curdo a una redacción clara, ordenada y lógica.

Causales. Señalan que lo que sigue es la razón por la cual se afirma lo anterior. Entre los
principales conectores podemos mencionar los siguientes: porque, pues, a causa de,
debido a (que), dado que, ya que, puesto que, etc. Ejemplo:

Puesto que la sociedad en que vivía era relativamente inmutable, cada objeto tenía una
función claramente definida.

Ilativos. Llamados también de consecuencia, anuncian que lo que sigue es una ilación o
consecuencia de lo dicho anteriormente. Entre esta clase de conectores, podemos citar los
siguientes: así que, por ello, luego, entonces, por eso, por lo tanto, de aquí que, por
tanto, por esto, de modo que, por consiguiente, en consecuencia, en conclusión, por esta
razón, etc. Ejemplo:

Actualmente, la computadora es una herramienta común en la industria, el


gobierno y la medicina; por eso, los individuos y las corporaciones deberían
preocuparse por su capacitación en este campo.

De contraste. Establecen relaciones de oposición y destacan los siguientes conectores:


pero, mas, sino, mientras que, en cambio, antes bien, más bien, sin embargo, no obstante,
etc. Ejemplo:

El mal de Alzheimer puede manifestarse en forma leve o moderada; pero, en


ambos casos, afecta a la memoria.

Concesivas. Indican una negación parcial para el logro de una acción y se reconoce como
verdadero en parte. Destacan entre esta clase de conectores: pese a, aunque, aun cuando,
si bien, a pesar de (que), etc. Ejemplo:

Hemos examinado su expediente y, a pesar de la supuesta adulteración de


algunas pruebas a su favor, el informe de la policía es contundente.

Aditivos. Tienen un uso parecido al del enlace y. Entre este grupo de conectores,
tenemos los siguientes: además, también, asimismo, incluso, más aun, por otra parte,
aparte de ello, etc. Ejemplo:

A la fecha, ya hemos pasado su expediente a la asesoría legal para el informe


final. Más aun, nos haremos cargo de los trámites subsiguientes.

Explicativos. Llamados también reiterativos, se utilizan para enunciar lo mismo, pero en


términos más simples o técnicos. Como enlaces pertenecientes a este grupo, tenemos los
siguientes: o sea, es decir, en otras palabras, quiero decir, en otros términos, esto es, a
saber, etc. Ejemplo:

América Latina tiene 196 millones de personas que están por debajo de la línea
de pobreza, es decir, un 45.9% vive en una situación indigente.
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De orden. Se utiliza para enumerar una serie de puntos o referencias que se presentan
para llevar a cabo una acción. Tenemos entre estos conectores: primero, en primer lugar,
segundo, en segundo lugar, finalmente, por último, etc. Ejemplo:

Para realizar la llamada, primero espere el tono de marcar; en segundo lugar,


marque el número con el que desea comunicarse; por último, espere la
devolución de la llamada.

Condicionales. Se utilizan para relacionar una proposición de condición con su


consecuencia. Destacan entre esta clase de conectores: si, siempre que, siempre y
cuando, de (seguido de un verbo en infinitivo), etc. Ejemplo:

Si me accedes el préstamo del dinero que necesito, te cancelaré dentro de un


mes, con el interés incluido.

De énfasis. Sirve para enfatizar lo dicho en la proposición antecedente. En esta clase de


enlaces, destacan los siguientes conectores: en efecto, claramente, naturalmente, en
verdad, obviamente, sin lugar a dudas, por supuesto, etc. Ejemplo:

De intensificación. Nos permite expresar mayor grado de afirmación lo que expresamos.


Para ello, contamos con los conectores siguientes: es más, mas aún, máxime, etc.
Ejemplo:

El ministro de Educación debería aumentar a los profesores, máxime cuando


ahora se pretende mejorar la calidad de la educación de los niños y jóvenes.

De secuencia. Indican una secuencia de ideas o acciones que se llevan a cabo. Destacan
entre esta clase de conectores: luego, antes, después, a continuación, etc. Ejemplo:

Antes de ocuparse de la fabricación de los bienes, es necesario conocer las


tareas orientadas a la administración y gestión de la actividad.

De tematización. A través de estos relacionantes, podemos precisar o restringir el asunto


o tema del discurso. Pertenecen a esta clase, los siguientes conectores: en cuanto a, por
lo que se refiere a, en lo que concierne, en lo que respecta con, etc.

Referente a lo que plantea el ponente, me parece que esa hipótesis es discutible a la luz
de las nuevas evidencias en ciernes.

De ejemplificación. Indican que lo que se añade a continuación son ejemplos que aclaran
lo dicho anteriormente. Para ello, podemos utilizar conectores como: por ejemplo, pongo
por caso, como, tal como, verbigracia, etc. Ejemplo:

En el Perú hay muchos lugares turísticos conocidos mundialmente, por ejemplo,


Cuzco, Huaraz, el Manu,…

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De transición. Señalan un cambio leve sobre el tema de la discusión, aunque siempre las
demás proposiciones están relacionadas con el tema central. Para ello, utilizamos los
conectores como: por otra parte, en otro orden de cosas, etc. Ejemplo:

Según los especialistas, la economía peruana se encuentra estable; por otra


parte, la inflación también está controlada.

Conclusión. Indican que se procederá a hacer una síntesis de todo lo expuesto. Como
conectores pertenecientes a este grupo, tenemos los siguientes: en resumen, en
conclusión, en base a lo anterior, en fin, bueno, a fin de cuentas, etc. Ejemplo:

En resumen, el aumento de disponibilidad es una reacción a estas fuertes


presiones que ocurren en determinados períodos.

Así pues, los conectores lógico-textuales son palabras o expresiones que marcan la
relación entre las ideas. Podemos situar al principio o cerca del inicio de la oración para
indicar su relación lógica con la anterior. También, sirven para indicar diferentes tipos de
relación entre las oraciones que integran el párrafo o para pasar de un párrafo a otro.

CONCLUSIONES

Como ya precisamos en la investigación realizada, nuestro objetivo ha sido demostrar la


eficacia de una estrategia metodológica para fortalecer la competencia textual y discursiva
en la redacción de los estudiantes. Esta estrategia metodológica consiste en la
enseñanza-aprendizaje de la sintaxis básica de la lengua española con el propósito de
consolidar el manejo de la cohesión y coherencia textual en la redacción de los
estudiantes universitarios. En este sentido, este trabajo se enmarca dentro del área de a
Lingüística aplicada. Para ello, nos hemos basado en los fundamentos teóricos de la
Sintaxis y la Lingüística del texto.

Ahora bien, gracias a la aplicación de esta estrategia metodológica que hemos utilizado,
logramos avances significativos en consolidar la competencia textual y discursiva de los
estudiantes. Es decir, el modelo estratégico que proponemos ofrece evidentes ventajas
para reforzar la competencia textual del estudiante. En consecuencia, para finalizar este
artículo señalaremos las conclusiones que nos parecen importantes:

1. Cuando los integrantes del grupo cuasiexperimental elaboran materiales escritos


(después de haber realizado las estrategias que proponemos), ellos redactan textos
coherentes y cohesionados bastante adecuados. Para tal efecto, utilizan una sintaxis
sencilla, donde la extensión de las oraciones y de los enunciados al interior de los párrafos
es sumamente breve. El hecho de que los integrantes de este grupo redacten de ese modo
ello obedece, a nuestro juicio, a la eficacia de la estrategia didáctica propuesta, la cual
consiste en utilizar el estilo segmentado para controlar la progresión temática al interior de
los párrafos. Desde luego, en los integrantes del grupo de control, ello no se advierte. Al
parecer, la mayoría de estos integrantes no cuenta con estrategias claras sobre cómo
redactar para que el texto muestre la progresión temática adecuada.

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2. Los integrantes del grupo cuasiexperimental utilizan los mecanismos de cohesión textual
al interior de los párrafos, de manera equilibrada y armoniosa. El manejo proporcionado de
estos elementos cohesivos está condicionado por la estrategia discursiva que consiste en
utilizar oraciones sencillas y lógicas al interior de los párrafos. Así, la redacción mediante
una sintaxis básica le induce al productor textual a recurrir, constantemente, a los
elementos cohesivos para mantener una progresión temática adecuada al interior de los
párrafos. De este modo, evitan hacer uso sobrecargado y, muchas veces, incorrecto de un
elemento cohesivo en menoscabo de otro. En la redacción de los integrantes del grupo de
control, si bien intervienen algunos mecanismos de cohesión, la presencia de estos
elementos es confusa, imprecisa y no planificada.

3. Entre los procedimientos de cohesión que, generalmente, utilizan los integrantes del
grupo cuasiexperimental, destacan la repetición, la sustitución, la elipsis, las proformas, los
conectores textuales, entre otros. Así, vemos cómo el manejo adecuado de estos
elementos cohesivos en la redacción les permite a los integrantes de este grupo elaborar
textos cohesionados. Los integrantes del grupo de control, generalmente, recurren a un
mayor número de conectores y al uso de los relativos (como que) para hilar el texto. Sin
embargo, ellos utilizan estos elementos de manera imprecisa, reiterativa y redundante,
hecho que deteriora la calidad del texto.

Así pues, habiendo puesto en evidencia las diferencias sustanciales que se dan entre los
integrantes del grupo cuasiexperimental y el grupo de control en cuanto a la competencia
textual y discursiva alcanzada, podemos resaltar la eficacia de este modelo de
enseñanza-aprendizaje sobre la redacción de textos académicos. No está demás enfatizar
que esta estrategia metodológica es el resultado de una búsqueda constante de un
modelo didáctico para desarrollar la competencia textual de los estudiantes que siguen
las áreas no humanísticas como son las ramas de la ingeniería, la arquitectura y las
matemáticas.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ALBALADEJO, T. y otros. (1987): Lingüística del texto. Madrid, Arco libros.


ALVAR, M. y otros. (1999): Manual de redacción y estilo. Madrid, Istmo.
ATIENZA, E. (1999): Propuesta de evaluación de texto escrito en la enseñanza secundaria.
Tesis doctoral. Universidad de Barcelona, Barcelona, 1999.

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