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Impacto de Las Torres

El documento analiza el impacto ambiental y social de las torres en el desarrollo urbano, destacando problemas como la contaminación, el efecto de islas de calor y la pérdida de identidad cultural. Se identifican impactos en las fases de construcción, funcionamiento y derribo, así como la necesidad de aplicar criterios de construcción sostenible para mitigar estos efectos. Además, se menciona la fragmentación social y la creación de 'no lugares' que afectan la calidad de vida de los habitantes urbanos.

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Impacto de Las Torres

El documento analiza el impacto ambiental y social de las torres en el desarrollo urbano, destacando problemas como la contaminación, el efecto de islas de calor y la pérdida de identidad cultural. Se identifican impactos en las fases de construcción, funcionamiento y derribo, así como la necesidad de aplicar criterios de construcción sostenible para mitigar estos efectos. Además, se menciona la fragmentación social y la creación de 'no lugares' que afectan la calidad de vida de los habitantes urbanos.

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Impacto de las torres

Problemas que generan las torres o edificios de perímetro libre.

El desarrollo urbano y las actividades propias de aglomeraciones metropolitanas aportan


cuotas de contaminación que impactan en distintas escalas, con diversos grados de
importancia y temporalidad a nivel local, regional y mundial. Dichos impactos afectan
directamente la calidad de vida de los habitantes y contribuyen, adicionalmente, al
cambio climático de creciente preocupación a nivel mundial. La emisión de gases que
contribuyen al efecto invernadero e intensifica el calentamiento global, si bien son
fenómenos conocidos, todavía no provoca impactos locales suficientemente evidentes
como para lograr los cambios necesarios en las políticas de desarrollo urbano sostenible.

Principales Impactos

 Impacto visual - ruptura de la masa edificada convencional, produciendo un


perfil urbano irregular.
 Impacto eólico -aumento excesivo de la velocidad de viento a altura peatonal
 Impacto solar - excesivo asoleamiento en los espacios urbanos

FASE DE FASE DE FASE DE


IMPACTOS
CONSTRUCCION FUNCIONAMIENTO DERRIBO

Impacto visual Impacto visual.


Impacto en el paisaje Impacto en el paisaje
Impacto acústico Impactos de viento
Incremento del Consumo de agua
transporte Producción de
residuos Residuos del
Escala Consumo de agua
Disminución de derribo
regional Generación de
residuos de obra asoleamiento
Sobrecarga en la
infraestructura
Pérdida de espacios Conducta de lo
verdes inquilinos
Impacto en la Gasto energético
producción de Emisiones de CO2
Escala Residuos
materiales (dióxido de
global peligrosos
Energía necesaria carbono)
Consumo de CFC

Impacto Global

A su vez generan un gran impacto en el ambiente global por la energía utilizada para
proveer a los edificios de los servicios necesarios y de la energía contenida en los
materiales utilizados en la construcción.
El consumo de energía que supone mantener los ambientes interiores en unas
condiciones adecuadas es el gasto energético más importante de los edificios, y causa
uno de los mayores impactos sobre el medio ambiente, ya que se produce durante todo
el período de funcionamiento de los mismos. (cambio climático - efecto invernadero).
El uso intensivo de aire acondicionados y la falta de ventilación provocan el síndrome
de edificio enfermo.

Islas de calor

Las islas de calor urbano, que se crean por efecto del calor sobre el pavimento y los
edificios de las grandes ciudades costeras, hacen que el aire caliente suba e interactúe
con las brisas marinas, hecho que crea lluvias más frecuentes y más fuertes en las
ciudades y en los espacios donde llega el aire.
Según la NASA, las zonas urbanas con las concentraciones más elevadas de edificios,
autopistas y otras superficies artificiales retienen el calor, lo cual hace que las
temperaturas de los alrededores suban y se creen islas de calor. El aire caliente que se
eleva, ayudado por las altas temperaturas, puede ayudar a producir nubes lo cual
provoca más lluvias en torno a las ciudades. Los edificios de diferentes alturas hacen
que los vientos converjan y los conducen hacia arriba, lo cual facilita la formación de
nubes.

Impacto Regional

Pueden saturar y colapsar los equipamientos e infraestructuras existentes en


determinados sectores de la ciudad, dando como resultado desabastecimiento de agua,
problemas energéticos, saturación peatonal, mala ventilación, smog, como así también
degradación de las características naturales que sustentan a la misma.

La utilización de las calderas y sistemas refrigerantes (de edificios) y sus instalaciones


producen ruidos tonales, que por la altura a la cual estarán colocados se desplazarán más
fácilmente dentro de la ciudad y se favorecerán aún más con vientos entrantes.

Al exceso de luminosidad, y a la reflectancia de los edificios cubiertos de vidrio espejo


que se comportan como superficies bruñidas, cuyos rayos aceleran proceso de cataratas
oculares.

Las torres son iluminadas en su parte exterior, reduciendo la confortabilidad del sueño
de habitantes y vecinos.

Por su altura pueden ser usados para antenas transmisoras de la telefonía celular móvil
produciendo radiación electromagnética no ionizante, de gran riesgo para la salud
humana.

Impacto Social

Los impactos ambientales influencian claramente el uso de los espacios urbanos


adyacentes a dichos edificios y modifican las acciones y actividades culturales,
comerciales, recreativos, etc., relacionadas con la vía pública. La discontinuidad del
frente de vidrieras, combinada con fuertes aceleraciones de viento en invierno y
carencia de sombra en verano desalienta a los peatones y al 'usuario de ciudad'.
Produce la fragmentación social: Los habitantes de las torres amuralladas entran y salen
con su auto de vidrios oscuros, no se relaciones con los otros vecinos y viven en su isla
de confort.

Perdida de Identidad Cultural

Un no lugar es un sitio que carece de identidad propia. Es algo que puede estar en
cualquier lugar del mundo, porque no pertenece a la cultura local. Por ejemplo, un
shopping o un aeropuerto son idénticos con independencia del país en el que nos
encontremos.

El caso de Puerto Madero es sugestivo, porque los viejos docks le dieron una fuerte
identidad inicial, que ahora está perdiendo a medida que se levantan nuevas torres,
idénticas a las que podrían levantarse en Nueva York o en Hong Kong. Además, los no
lugares son maneras de privatizar los espacios públicos. Esta privatización del espacio
público no tiene por qué ser económica o jurídica. Es decir, que no hace falta vender un
espacio público para privatizarlo. También se lo puede privatizar culturalmente, si se le
da un signo diferente al de nuestra identidad cultural.

Fuentes:

 Investigación del impacto urbano y efectos ambientales de los edificios en torre,


en las ciudades de Resistencia y Corrientes, compatibles con un desarrollo
urbano sustentable
Valdés, Paula - Echechuri, Héctor A. - Tripaldi, Gustavo
Cátedra Arquitectura III. Unidad Pedagógica “C” - Facultad de Arquitectura y
Urbanismo - UNNE.
 FORMA EDILICIA Y TEJIDO URBANO: EVALUACION DE
SUSTENTABILIDAD
Silvia de Schiller.
Centro de Investigación Hábitat y Energía
Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Universidad de Buenos Aires

La cultura tecnológica está obligando al hombre a vivir en cárceles


confortables, en inmensos laberintos sin horizontes, hechos de cemento,
hierro y cristal.

 20 de octubre de 2005

Dentro de las actividades industriales, la construcción es la mayor consumidora,


junto con la industria asociada, de recursos naturales y una de las principales
causantes de la contaminación atmosférica. Por lo tanto, la aplicación de
criterios de construcción sostenible de los edificios se hace imprescindible para
el respeto del medio ambiente y el desarrollo de las sociedades actuales y
futuras. Los edificios consumen entre el 20 y el 50% de los recursos físicos
según su entorno, siendo la obra pública la que más materiales consume. Así,
se calcula que por cada metro cuadrado de edificio construido, se gastan
aproximadamente casi tres toneladas de materiales
Se calcula que por cada metro cuadrado de edificio
construido, se gastan aproximadamente casi tres
toneladas de materiales
. Por ello, la utilización de materiales de construcción con un menor impacto
ambiental y que no contengan elementos tóxicos o peligrosos es fundamental.

En el apartado del consumo energético, hay que señalar que la actividad de


construcción como tal no consume mucha energía en comparación con otras
actividades humanas. Sin embargo, la consecución y procesamiento de los
materiales de construcción y la utilización diaria de edificios e infraestructuras
constituye de manera indirecta una de las actividades humanas más intensivas
en consumo energético. En este sentido, el hecho de que los edificios sean los
responsables de aproximadamente el 50% de energía utilizada, les convierte en
uno de los principales causantes de las emisiones contaminantes a la
atmósfera.

La energía directa e indirecta usada en las viviendas y edificios en España


proviene principalmente de la combustión de combustibles fósiles, que
contribuyen de manera muy importante a la contaminación atmosférica,
principalmente anhídrido carbónico, óxidos de azufre y de nitrógeno,
compuestos orgánicos volátiles (COV), monóxido de carbono, óxido nitroso y
partículas en suspensión. Las emisiones directas de los edificios se centran
sobre todo en la actividad de calefacción, mientras que la producción de
electricidad en los edificios es una de las grandes fuentes de contaminación
indirecta. Asimismo, las obras públicas y la construcción de edificios se
encuentran entre las causas de mayor contaminación acústica en las ciudades,
junto con el transporte.

Además, el impacto de los actuales edificios, que ocupan cada vez más una
mayor parte del territorio, crea un ambiente físico hostil para el desarrollo
cotidiano de las actividades de los ciudadanos. Muchos edificios modernos
crean atmósferas interiores insalubres y hasta peligrosas para sus ocupantes,
pudiendo dar lugar a problemas como el denominado "síndrome del edificio
enfermo". Los nuevos edificios herméticos con climatización controlada
retienen COV que pueden llegar a ser tóxicas para sus ocupantes. En cuanto a
los residuos sólidos urbanos, el mayor volumen no se genera en el período de
construcción de los edificios, sino en su utilización diaria durante su vida útil.

Criterios para hacer edificios más ecológicos


La experiencia de los últimos veinte años ha demostrado que no resulta fácil
cambiar el sistema de construcción de los edificios y su funcionamiento. Sin
embargo, para lograr una construcción sostenible es necesario romper con los
malos hábitos adquiridos y aplicar criterios que permitan una reducción de su
impacto ambiental. Entre estos criterios, se pueden citar los siguientes:
 Dar prioridad al reciclaje ante la tendencia tradicional de la extracción
de materias naturales y fomentar la utilización de productos y energías
renovables.
 Incidir en el proceso de selección de materiales, en donde más se
puede contribuir, económica y técnicamente, a la reducción del impacto
medioambiental. Evitar la contaminación del agua, reducir las emisiones
contaminantes y tóxicas y los residuos, así como el uso de la energía y
los recursos naturales, son algunas de las actuaciones que se pueden
hacer en este sentido.
 Realizar un estudio de impacto ambiental en los edificios en las
primeras etapas de diseño, ya que es aquí donde se pueden evitar las
perturbaciones y contaminaciones.
 Cambiar la tendencia actual de construir con una alta
densificación en las áreas urbanas centrales, con la inclusión de
edificios en torre.
 Limitar drásticamente la expansión del suelo urbano y mejorar la
gestión y calidad del existente.
 Desarrollar normativas urbanísticas que tengan en cuenta el
medioambiente, llevando a cabo labores de urbanización respetuosas
con el entorno.

CONO SDE SOMBRA


¿Más torres sin impacto ambiental?
En relación con la primera parte de esta entrega, he recibido varios mensajes que me
recordaban los enormes riesgos que significa para la aeronavegación una torre de esa
altura y en ese lugar. A eso podemos agregar que el Aeroparque está considerado como
inseguro para los estándares internacionales. Se me ocurre que una evaluación de
impacto ambiental puede mostrarnos a todos que se están intentando llevar a la práctica
dos grandes negocios, que me temo sean incompatibles:
Seguir indefinidamente con la construcción de grandes torres en la zona costera, y
Ampliar la operatoria de Aeroparque para transferirle muchas de las funciones que
ahora cumple Ezeiza.
Llenar el mismo aire de torres y de aviones se parece mucho a jugar con fuego.

En la foto pueden verse algunos palacios


de Cáceres de Extremadura, España. Les
llamará la atención la pequeña altura de
las torres. Originariamente eran mucho
más altas y la parte que no vemos fue
demolida por orden de Isabel la Católica
para castigar la soberbia de sus dueños.
(Foto: Antonio Elio Brailovsky)

La otra imagen que acompaña este mensaje es el


incendio de la Torre Este, el edificio más alto de
Caracas, el 17 de octubre de 2004. Como siempre que se
incendia uno de estos edificios, no se pudo hacer
absolutamente nada para salvarlo.

Un gran abrazo a todos.

Antonio Elio Brailovsky

ANÁLISIS DEL DOCUMENTO:

“Estudio de Impacto Ambiental Proyecto Torres El


Faro, Plan de Mitigación de Obra (trabajo
preliminar)”
(SEGUNDA PARTE) IR A LA PRIMERA PARTE

Realizado por : ALEJO GUTIÉRREZ VIÑUALES

Geógrafo, MsC © en Geografía, MsC © en Ingeniería Ambiental, Asesor Ambiental de


proyectos de Ingeniería, Arquitectura y Minería, Auditor Líder en ISO 14.001

2. Definición de Etapas del Proyecto

Todo proyecto, independiente de sus características y su área específica (inmobiliario,


ingeniería civil, minero, pesquero, forestal, industrial, etc.) posee tres etapas que son
reconocibles a priori y que pueden subdividirse, de acuerdo a su complejidad. Estas tres
etapas principales son la Etapa de Construcción, la Etapa de Operación y la Etapa de
Abandono.
En el caso específico que nos convoca, la Etapa de Construcción de las Torres El Faro
se ha dividido inicialmente en dos etapas, de acuerdo a sus propios autores: “La idea del
desarrollo de la obra en etapas nos llevó a plantear la torre en dos cuerpos separados,
para que las etapas fueran constructivamente posibles”. Las dos etapas, una torre
primero y otra después, responde a la lógica necesidad de vender los departamentos de
una para lograr activos que sustenten la construcción de la otra.

La etapa de Operación de las Torres El Faro se refiere a la puesta en marcha del


Proyecto, esto es, a partir de que comiencen a habitar allí los propietarios de la Torre 1.
En la etapa de operación es muy probable que el Titular delegue la administración del
edificio a un tercero, pero aún así es responsable de los impactos ambientales que dicha
etapa ocasione sobre el ambiente.

No hemos podido comprobar la estimación de vida útil del Proyecto en ninguna de las
publicaciones consultadas, a pesar de las largas chácharas que respecto a su hito urbano
nos han proporcionado sus autores y asociados. Sin entrar en conclusiones psicológicas
acerca del deseo oculto (a veces no tanto) de la inmortalidad de sus obras, es justo
estimar que una obra de estas características debiera tener una vida útil de 150 años,
siempre y cuando no se vea amenazada por la dinamita de una nueva excepción o un
nuevo hito urbano.

Finalmente, y quizás explicada por el guiño psicológico de la inmortalidad, viene la


siempre olvidada etapa de Abandono. Esta etapa, surgida bajo el amparo de las leyes
ambientales de las últimas tres décadas, se refiere a lo que sucede con el proyecto una
vez finalizada su vida útil. En los casos de demolición de bienes inmuebles para dar
paso a nuevas construcciones excepcionales, la etapa de abandono del primero precede
a la etapa de construcción del segundo.

En los párrafos siguientes iremos explicando mejor estas etapas, a la luz de los impactos
de cada una de ellas y resaltando las brechas existentes en el Plan de Mitigación de Obra
presentado por el Titular y lo que en realidad debiera exigírsele al respecto.

2.2 Evaluación de Impactos Ambientales de la Etapa de Construcción.

Esta etapa es la de mayor dimensión, de acuerdo al tamaño físico del Proyecto. Aunque
más allá de las etapas independientes en que se van a construir ambas torres, es posible
diferenciar otras etapas que son necesarias a la hora de construir proyectos de esta
envergadura.

Entre estas sub etapas podemos distinguir: despeje del terreno, excavaciones,
instalaciones de cimientos, instalación de faenas de obra, instalación de estructura
soportante, hormigonado, construcción de áreas verdes y finalización de detalles de
obra.

2.2.a) Despeje de terrenos

Esta fase se refiere a la estabilización y emparejamiento de la superficie donde se va a


desarrollar el proyecto. En este caso la superficie a despejar es del orden de los 6.800
m2, de los cuales unos 4.000 serán utilizados como áreas verdes.
El área donde se emplaza el Proyecto ha sido jerarquizada ambientalmente, gracias a la
existencia de la Reserva Ecológica Costanera Sur y sus 350 hectáreas de áreas verdes
naturales y lagunas, tal cual lo promociona la página web del Proyecto.

Por ello mismo debiera ser importante para el Titular la conservación y el conocimiento
de las especies arbustivas y arbóreas con que cuenta su lote y las veredas aledañas al
Proyecto. De esta manera, el Titular podrá privilegiar aquellas especies que paisajística
y biológicamente le otorguen mayor riqueza al proyecto paisajístico de sus áreas verdes,
además de conservar la continuidad arbórea de la rambla aledaña.

Se hace necesaria, antes de cualquier despeje o desmalezamiento del lote a construir, la


realización de un registro de las especies presentes y el plan de conservación de las
mismas y su superposición con la obra gruesa del mismo.

Acto seguido, y ya sabiendo de la dimensión del desmalezamiento y su cuantificación


en horas de trabajo y metros cúbicos de biomasa a remover, es necesario que el Titular
realice una estimación adecuada del impacto acústico que el uso de cortadoras eléctricas
y motosierras pudieran ocasionar. La estimación del aumento del nivel basal de los
decibeles provocados por esta operación será concluyente para estimar impactos sobre
los vecinos del sector, los usuarios de las arterias viales adyacentes, los usuarios de la
Costanera para su recreación y, sobre todo, las aves y mamíferos que habitan el
ecosistema de la Costanera Sur, que se ven impedidos de emigrar a otras áreas cercanas
durante la ejecución de esta faena.

Una vez estimados los impactos, el Titular debiera proponer las medidas de mitigación
necesarias para disminuir tales efectos, que pudiesen ir desde el establecimiento de días
y horas específicas de trabajo que afecten lo menos posible a vecinos y transeúntes hasta
la utilización de herramientas manuales sin emisión de ruido para evitar los efectos
sobre la biota circundante.

2.2.b) Excavaciones y movimiento de tierras

En esta etapa el Titular realiza la nivelación del terreno, las excavaciones necesarias
para la construcción de los estacionamientos subterráneos y la colocación de los
basamentos de la obra gruesa.

Para la nivelación y excavación inicial del terreno, el Titular utiliza maquinaria mayor,
del tipo bull-dozer, motoniveladoras, rodillos hidráulicos y retroexcavadoras, las cuales
tienen diferentes efectos sobre el componente aire. En primer lugar, la operación de esta
maquinaria levanta polvo y material en suspensión del terreno, conocido también como
material particulado (MP). De este material, existe una porción que posee un diámetro
menor a 10 micrones, que es nocivo para la salud humana y que se denomina MP-10.
Este material en suspensión es levantado desde el terreno y de acuerdo al
comportamiento de los vientos puede ser arrastrado a varios kilómetros de distancia, por
lo que la dimensión territorial de dicho impacto se debería evaluar de acuerdo a los
vientos reinantes en condiciones normales que existen en el período de excavación y
movimientos de tierras.

La dispersión de este material también puede afectar la visibilidad del sector, lo cual no
sólo puede afectar los índices de accidentabilidad al interior de las faenas, sino también
al aumento del riesgo de accidentes vehiculares y atropellamientos de peatones en las
calles y avenidas aledañas al Proyecto. Finalmente, la dispersión de MP-10 afecta la
visibilidad de las aves de la Reserva Costanera Sur y causa irritación en las mucosas de
aves y mamíferos del sector, afectando los ojos, sistema olfativo y respiratorio.

En términos de prevención y mitigación de estos efectos por parte del Titular, se pueden
realizar diversas actividades que disminuyan la dispersión del material particulado.
Ellas pueden ser la humectación de las superficies a ser removidas, la realización de
faenas en las horas con menores velocidades de viento, en las cargas de camiones con
tierra disminuir la altura de descarga, humedecer los neumáticos que se retiran de las
faenas para no dispersar el material en calles aledañas, recubrimiento de los cierres
perimetrales de las obras con redes de nylon, etc.

Los impactos ambientales no sólo tienen un efecto inmediato, sino que pueden tener un
efecto acumulativo, lo cual deriva en situaciones que podrían manifestarse años después
de finalizadas las obras. En el caso del material particulado respirable (MP-10) este
efecto crónico se visualiza en los trabajadores y operarios que han sido expuestos
sistemáticamente a dicho material por un período determinado de tiempo, como sucede
en el Proyecto en cuestión. Por lo tanto, se recomienda el uso de equipo de protección
personal adecuado por parte de los trabajadores, consistente en barbiquejos con filtro o
máscaras con filtro para material particulado, además de algún recubrimiento en los ojos
como antiparras o lentes de seguridad que no permitan el paso de este material. Este
equipo de seguridad debiera ser provisto por el Titular para resguardar la salud física de
sus trabajadores.

Otro efecto de estas maquinarias sobre el aire es la contaminación acústica que se


produce por el movimiento y operación de la maquinaria pesada. Como ya hemos visto
en el punto anterior, este aspecto impacta tanto al medio humano como al biótico, por lo
que debe minimizarse su uso a lo estrictamente necesario. Como es una operación que
no puede ser realizada manualmente, se deben restringir los horarios, realizar
mantenciones técnicas y mecánicas de las maquinarias para que ofrezcan el menor
impacto posible y concentrar las operaciones en los períodos con menos vientos, ya que
también éste actúa como un dispersor del ruido.

Asimismo, es necesario considerar que las maquinarias descritas anteriormente para esta
etapa funcionan generalmente con petróleo, lo cual ocasiona una emisión de gases
contaminantes a la atmósfera, como dióxido de carbono (CO2) y gases nitrosos (NOx).
Estos gases son nocivos para la salud humana en emisiones muy concentradas y en
situaciones donde existe poca dispersión de los mismos por efectos de vientos (poco
viento, capas de inversión térmica, vientos descendentes). Asimismo, impactan
negativamente a las aves del sector. Para controlar los efectos adversos de estos gases se
puede operar con maquinarias con convertidores o filtros catalíticos, realizar adecuadas
y pertinentes mantenciones y cambios de los filtros de hidrocarburos y evitar las
operaciones en días con condiciones meteorológicas adversas para la dispersión de los
gases.

De acuerdo con los antecedentes informados por el Proyecto, el basamento de cocheras


tiene dos niveles subterráneos y se completa con dos piletas y otras áreas de servicios.
Las fundaciones se hicieron con 64 pilotes de 1.30 de diámetro a 38 metros de
profundidad. Asimismo, nos informa en su Plan de Mitigación de Obra que “la
construcción de los subsuelos va a interferir indefectiblemente con las napas de agua,
por lo tanto, será necesaria la depresión de la napa mediante un sistema de pozos de
electrobombas sumergibles interconectados con cañerías de drenaje, canalizando el
desagüe directamente a la red pluvial o en su defecto conducidas sin más al bañado de la
costanera del río, que se encuentra en la inmediatez. Se entiende que las aguas extraídas
en esa zona no están contaminadas, razón por la cual pueden ser vertidas al río”.

En primer lugar es importante señalar que nuevamente esta operación ofrece efectos
acústicos sobre el nivel basal original en el sector, tanto en la instalación de los pilotes
como en el funcionamiento de las electrobombas sumergibles para deprimir las napas.
Las medidas de mitigación relacionadas a este aspecto son similares a las descritas
anteriormente, sin perjuicio de que el efecto del ruido proveniente de un nivel
subterráneo pueda ser menor a los anteriores (maquinarias y desmalezamiento) y de que
las electrobombas sumergibles de última generación han disminuido considerablemente
la emisión de ruido en sus versiones más recientes.

Es preciso agregar que el efecto inmediato de la instalación de los pilotes lo va a


soportar el conjunto de trabajadores y operarios de estas faenas. Más allá del efecto
inmediato, como una sordera transitoria, mareos y desorientación, el trabajador
sometido a este impacto por un período determinado puede evolucionar hacia
enfermedades crónicas de carácter laboral y profesional, como una hipoacusia severa.
Por lo tanto, se recomienda que el Titular provea del equipo de protección personal
adecuado a estos operarios, consistente en protectores auditivos, los cuales pueden ser
internos o externos, de acuerdo al tiempo de exposición, a su frecuencia y a su
intensidad.

La operación de la instalación de los 64 pilotes de 1.30 metros de diámetro y a 38


metros de profundidad genera un fuerte impacto en términos de vibraciones. Estas
vibraciones son transmitidas a través del suelo y, en caso de existencia de napas
subterráneas, a través del agua. Es necesario prever que a través del agua las vibraciones
se transmiten más rápido y más lejos.

Estas vibraciones pueden tener efectos adversos sobre el medio humano construido. Su
intensidad podría provocar quebraduras de vidrios en edificios cercanos, caídas de
objetos y daños materiales en los mismos edificios, rajaduras y contracciones de
pavimentos de aceras y calzadas cercanas, inclinaciones y hasta caídas de postaciones
eléctricas, etc. A los seres humanos no genera efectos sobre la salud, pero sí riesgo de
pánico o inseguridad en habitantes no acostumbrados a estas vibraciones por no residir
en un área considerada sísmica.

También tiene un efecto insospechable sobre la fauna que reside en el hábitat de la


Reserva Natural Costanera Sur. Esta área se caracteriza por soportar ecosistemas que
mantienen una cadena trófica sustentada en reptiles y pequeños mamíferos, sobre todo
roedores. Ambos tipos de animales construyen sus guaridas bajo tierra y aunque se
alimentan en superficie, transcurren la mayor parte de su tiempo en ambientes
subterráneos. Para ellos, el impacto de las vibraciones es enorme, por cuanto los puede
llevar a abandonar sus madrigueras ante la incomodidad de las vibraciones o el peligro
de desmoronamiento de las mismas. El abandono de madrigueras subterráneas para
residir en otros refugios en superficie pone en riesgo su vida ante el acecho de sus
predadores naturales, alterando los equilibrios de energía trófica de la cadena
alimentaria, lo que podría ocasionar un daño mayor a todo el ecosistema natural de la
Reserva.

Para descartar que el Proyecto pudiera ocasionar un daño ambiental de tal magnitud, el
Titular debiera encargar un estudio técnico de vibraciones que le permitiera calcular la
dispersión territorial que va a tener las vibraciones. Este cálculo no sólo depende de la
intensidad y frecuencia de las vibraciones emitidas por la instalación de los 64 pilotes,
sino que deben agregarse variables como la calidad de los suelos circundantes, su
mecánica de suelos y rocas, su estructura geológica, la existencia de napas subterráneas
que faciliten la transmisión, entre otras.

A partir de ello se debiera realizar un modelamiento de la dispersión de las vibraciones


y determinar un área de influencia del Proyecto en función de dicho Modelo. Una vez
realizado esto, se debiera verificar si dichas vibraciones llegarán a la Reserva y, si es
así, realizar un registro meticuloso de los individuos de reptiles y roedores que pudieran
tener madrigueras en dicha área. Aunque es posible que sea a través de una negociación
o de un convenio con la administración de la Reserva, se debiera trasladar
temporalmente a dichos individuos a sectores fuera del área de influencia de las
vibraciones, compensando adecuadamente a la institución encargada de la protección de
dichos ejemplares.

Finalmente, y no por ello menos importante, es necesario abordar el tema del manejo de
las posibles napas freáticas que pudiese atravesar el Titular en su tarea de instalar los 64
pilotes.

Es muy probable la existencia de dichas napas, sobre todo en este sector tan cercano al
Río de la Plata. La depresión de las napas con electrobombas pudiese tener efectos
adversos sobre el normal gradiente hídrico del acuífero, pero se asume que la recarga
del mismo mediante lluvias no provocaría situaciones de cuidado en el mediano y largo
plazo.

A pesar de ello, es necesario hacer una serie de consideraciones a la proposición de


desagüe de esta agua realizada por el Titular. Para realizar la descarga a la red pluvial
urbana de la Ciudad, habrá que estimar previamente el caudal que se espera extraer con
los pozos de bombeo, ya que una sobrecarga de la red pluvial pudiese provocar un
rebalse de la misma, dificultando no sólo el tránsito del sector, sino también la posible
generación de estancamiento de las mismas que pudiesen provocar efectos ambientales
adversos (proliferación de insectos, malos olores, etc.)

En el caso de ser “conducidas sin más al bañado de la costanera del río”, se debe ser
cuidadoso en los caudales a ser conducidos hacia el bañado ya que, a pesar de que a
primera vista se ve como un humedal capaz de soportar niveles inmensos de agua, es en
realidad un ecosistema en perfecto equilibrio cuyas características pudiesen ser alteradas
drásticamente si se aumentan de manera rápida sus caudales. Aunque en términos
naturales una inundación posee un efecto similar y el ecosistema se recupera y se
regenera en el mediano plazo, los efectos inmediatos igual son grandes. Por otra parte,
el impacto ambiental causado por una obra humana no posee la misma justificación
moral que aquellos causados por un fenómeno natural.
Más allá del problema de los caudales, se hace imperativo que, ante la descarga de las
aguas al bañado de la costanera del río, se realice un examen físico a las aguas
bombeadas desde las napas freáticas. Esto debido a que las condiciones de temperatura,
Ph, turbidez y TSD (Sólidos Totales Disueltos) pudiesen ser considerablemente
diferentes a las reinantes en el bañado, lo que podría alterar ciertos elementos del
ecosistema como la microflora, la flora arbustiva y la microfauna, extendiéndose
gradualmente su impacto al resto de la cadena alimentaria del ecosistema.

Aunque el Titular postula “que las aguas extraídas en esta zona no están contaminadas,
razón por la cual pueden ser vertidas al río”, no adjunta ni presenta ningún análisis
químico de las mismas. Este análisis es de suma importancia, ya que habrá de dispersar
las dudas acerca de la concentración de elementos químicos en las aguas y si alguna de
estas concentraciones superan normas de carácter nacional o internacional, ya sean estas
normas primarias (que afecten la salud humana) o secundarias (que afecten a la flora y
fauna).

Se puede dar el caso de que la calidad química del agua de las napas se vea alterada
también por elementos orgánicos, como coliformes fecales si es que existieran aguas
arriba en el acuífero contactos imprevistos de las napas con redes de alcantarillado. Este
aspecto también debiera ser estudiado, por cuanto el exceso de materia orgánica
también puede afectar negativamente al bañado, además de provocar malos olores y
aumento de insectos.

Para prevenir cualquier efecto adverso al respecto, también el Titular puede disponer de
un análisis de las características físicas y químicas del bañado de la costanera del río ya
que, en caso de que sus características fueran similares a las de las aguas extraídas de
los pozos de bombeo y éstas no superaran ninguna norma primaria ni secundaria de
calidad de aguas, podrían disponerse en el bañado, siempre teniendo en cuenta lo
relativo al caudal desaguado, ya mencionado con anterioridad.

2.2.c) Instalación de faenas del Proyecto

En toda obra de construcción es necesario realizar instalaciones temporarias para


completar la faena. Este tipo de instalaciones pueden contener bodegas, talleres de
carpintería y cerrajería, instalaciones de servicios higiénicos y comedor para los
trabajadores, entre otras.

Estas instalaciones no poseen un mayor impacto sobre el medio ambiente fuera del
recinto de construcción, pero generan efectos adversos sobre los trabajadores y sobre
algunos elementos físicos del ambiente.

En primer lugar, se hace necesario que los trabajadores que operen maquinaria con
emisiones mayores de decibeles, usen protectores auditivos adecuados. Estas
maquinarias se usan comúnmente para cortar metales, pulirlos, lijado de maderas, corte
de maderas, etc.

Un caso particular son las bodegas, sobre todo de aquellas que contienen materiales de
carácter peligrosos químicamente y que son combustibles, como pinturas, solventes,
vinílicos, aditivos y pegamentos. En primer lugar, se debe velar por la seguridad de los
operarios, por lo que se hace necesario que cada material cuente con su Hoja de
Seguridad (HDS), provista por el fabricante. Esta Hoja da cuenta de la peligrosidad del
producto, de las recomendaciones del fabricante para su disposición y manipulación,
como también de las medidas inmediatas de primeros auxilios que deben ser aplicadas a
un trabajador que accidentalmente pueda haberlos ingerido, o hubiese tenido contacto
con su nariz, boca u ojos. Asimismo, es necesario que las bodegas estén ordenadas por
tipo de materiales, ya que existen recomendaciones contra el almacenamiento adyacente
de sustancias químicas que pudieran activar explosiones o incendios si entran en
contacto.

Otro aspecto que debe velarse en las bodegas es que éstas tengan un piso o losa
impermeable que impida el escurrimiento accidental de sustancias químicas hacia el
suelo y eventualmente a las napas freáticas subterráneas, alterando la calidad ambiental
de estos elementos físicos del medio ambiente.

2.1.2. d) Hormigonado

Esta fase es la que toma en cuenta en mayor medida el Plan de Mitigación presentado
por el Titular y, la única que a su juicio, vale la pena analizar.

En un análisis preliminar del tema, el Titular estima que los mayores impactos que
pudiese ocasionar esta etapa sobre el medio ambiente se refieren casi exclusivamente a
las molestias viales y peatonales que sobre calzadas y aceras pudieran ocasionar los
camiones y maquinarias relacionadas con la provisión de hormigón al Proyecto.

Es evidente que tales impactos son reales, sobre todo si se considera construir casi
60.000 m2 de obra en hormigón. También menciona el impacto acústico, aunque lo
circunscribe a los peatones, debiéndose agregar los vecinos y también a la fauna vecina
de la Reserva Costanera Sur. Este aspecto ha sido desarrollado in extenso en capítulos
anteriores, por lo que no vale la pena dejar en evidencia una nueva omisión de parte del
Titular.

Se hace necesario aclarar que los impactos viales no tienen una dimensión espacial
local, sino más bien una dimensión lineal relacionada con los flujos vehiculares y la
ubicación de los orígenes y destino de cada uno de los viajes relacionados con una
actividad en particular.

Por lo tanto, es preciso (y necesario), que el Titular declare la proveniencia de los


camiones con hormigón, su frecuencia, el tamaño de cada uno de ellos, las rutas hacia y
desde el Proyecto, los tiempos de viaje y la duración total de esta etapa en días y meses.

Con esta información disponible se podrá realizar un acabado Estudio de Impacto Vial,
no sólo referido a los problemas locales generados en la calle de descarga del material,
ni en sus veredas aledañas, sino a lo largo de todo el desplazamiento vehicular de los
camiones hormigoneros.

Asimismo, sabiendo la frecuencia de viajes (Nº de viajes por hora o por día) y el detalle
del recorrido, se podrían verificar las intersecciones de calles y avenidas más
conflictivas. Para ello, sería conveniente que el Titular hiciera previamente una encuesta
visual del número de vehículos (motocicletas, automóviles, camionetas, furgones,
camiones, microbuses, etc.) que circulan en el plazo de una hora (o en las horas en que
los camiones hormigoneros van a circular) en dichas esquinas conflictivas, de manera
de estimar potencialmente la sobrecarga vehicular que generará el proyecto.

Finalmente, un aspecto que no debe dejarse de lado, más allá del impacto acústico de la
descarga del hormigón, es el impacto acústico y de vibraciones que se genera por la
circulación de camiones de alto tonelaje en vías que no están diseñadas para tal tipo de
tráfico, situación que sabiamente menciona el Titular al referirse al posible impacto del
peso de los camiones sobre la calidad de la calzada. Este impacto acústico y de
vibraciones por la circulación de dichos camiones afectaría también la fauna de la
Reserva Ecológica Costanera Sur, sobre todo a roedores y reptiles. Para prevenir sus
efectos, calcularlos e implementar un plan de mitigación, el Titular debería ceñirse a lo
ya descrito en el punto 2.2.b).

2.2. e) Generación y retiro de Residuos de Construcción

En el ámbito internacional, la generación de Residuos de la Construcción y Demolición


(RCD) ha originado una serie de iniciativas, sobre todo en Europa, conducentes a
estudiar sus características, optimizar su disposición y a incentivar su disminución.

Aunque no revisten una mayor peligrosidad que los residuos industriales, los RCD son
conocidos por su gran tamaño y volumen, y por el excesivo peso por volumen que
presentan, lo que agrega un desafío mayor a la hora de diseñar vertederos o depósitos
para disponer tales residuos.

Es normal que las construcciones de hormigón, como la que presenta el Proyecto,


produzcan grandes cantidades de metros cúbicos de escombros, a raíz del gran material
sobrante que se descarta durante la construcción.

En otros proyectos de arquitectura en hormigón se ha calculado que la relación entre los


metros cúbicos (m3) de residuos generados por cada metro cuadrado (m2) construido es
del orden de 0.15, es decir que cada 10 m2 construidos se generan 1.5 m3 de escombros.

Ahora bien, sabido es que los escombros no presentan superficies planas ni homogéneas
y que su gran volumen produce que, a la hora de disponerlos en un depósito, se generen
espacios intersticiales entre los escombros, lo que se denomina esponjamiento del
material. Estos espacios intersticiales generalmente se rellenan automáticamente con
tierra o elementos de escombros más finos. Esta situación hace que el volumen total de
los escombros crezca de acuerdo a un índice de esponjamiento.

Dicho índice se sitúa entre 0.3 y 0.35 por cada m3 de escombros, y al ser multiplicado
por la cantidad de éstos, nos arroja un valor que indica los m3 adicionales producto de
este esponjamiento o generación de espacios intersticiales, los cuales, ciertamente no
pueden ser llenados totalmente.

Si aplicamos estas cifras al Proyecto, podremos establecer que si se van a construir


57.190 m2, se van a generar espontáneamente 8.578,5 m3 de escombros: Si a ello le
sumamos los m3 adicionales por esponjamiento (que son entre 2.573,55 y 3.002,48),
vamos a contar con cerca de 11.370 m3.
Esta enorme cantidad de escombros debe ser calculada en términos de toneladas para
establecer su peso y poder calcular el número de camiones necesario para evacuar los
RCD hacia un vertedero autorizado. Tomando en cuenta el peso del hormigón y sus
residuos derivados, es posible estimar que el peso de cada m3 de escombros posee un
peso que se ubica entre las 1.5 y 1.9 toneladas.

Por lo tanto, el cálculo resultante es que los 11.370 m3 de escombros tendrían un peso
estimado entre 17.055 y 21.603 toneladas, arrojando un promedio de 19.329 toneladas.

Esta cifra nos permite estimar el impacto vial que tendría exclusivamente la operación
de ir a disponer estos escombros a un vertedero autorizado para aceptar estos residuos.
Tomando un valor normal del mercado, podríamos estimar que estos recorridos se
realizarán en camiones con capacidades de carga de 20 toneladas.

De esta manera, la cantidad de camiones con escombros que circularían durante la etapa
de construcción es del orden de 966 camiones, distribuidos en los meses de construcción
de ambas torres.

Asimismo, el Titular debería estimar la cantidad de m3 y toneladas de tierra que serán


removidas para la excavación de los 64 pilotes y la apertura de las plantas libres
subterráneas donde se van a disponer las cocheras. Dicha cubicación permitirá al Titular
estimar la cantidad de camiones que se sumarán a los 966 ya descritos.

En virtud de esta cantidad total de camiones, el Titular deberá estimar el Impacto Vial
causado por esta actividad de retiro de residuos de construcción, conformados por los
escombros y la tierra removida. Para ello, al igual que con los camiones hormigoneros,
deberá establecer la ruta que seguirán estos camiones, definiendo un vertedero
autorizado para la disposición final de los RCD, su ubicación, distancia al proyecto,
establecer las rutas, identificar las esquinas y cruces entre calles más conflictivos,
establecer horas de transporte del material, etc.

Adicionalmente, y debido a lo volátil de la carga de escombros, que siempre es


acompañada de tierra y material particulado fino respirable (MP10), el Titular debiera
establecer una serie de condiciones que ayuden a mitigar el impacto que la dispersión
del MP10 causaría en las personas y flora y fauna cercanas. Entre estas medidas se
podría nombrar el recubrimiento del material arriba del camión con una lona o malla
fina y el lavado de los neumáticos al interior del recinto para evitar arrastre de MP10 a
las calles aledañas.

Por otra parte, la responsabilidad ambiental del Titular no se termina en el ámbito de su


lote a construir, sino que se extiende hasta la disposición final de los RCD en el
vertedero autorizado, por más que esta operación de transporte y descarga la realicen
terceros o empresas ajenas al Titular.

Por ello, es preciso que el Titular supervise la manera en que se van a disponer estos
residuos en el vertedero, el ordenamiento de los RCD en celdas o acumulación y el
recubrimiento de ellos, con el fin de minimizar los impactos causados por la dispersión
de MP10 en estas operaciones.

2.3.) Etapa de Operación


Como hemos señalado anteriormente, la etapa de operación se refiere al período en que
el Proyecto está en uso. En este caso, y aunque el Titular rehúse a ponerle coto, este
período se refiere a la vida útil del Proyecto, los años en que éste funcione como
Edificio de Viviendas.

Previamente, es difícil dividir esta Etapa en diferentes subetapas, debido a que el Titular
ha definido el Proyecto como una edificación destinada a viviendas y no se prevé otro
uso para los años que, externamente, le hemos asignado como de vida útil, es decir, 150
años.

No vale la pena subdividir esta etapa, para este caso particular de análisis del impacto
ambiental, en las dos etapas de construcción de las dos Torres. Esto debido a que
cuando la Torre 2 esté en etapa de construcción la Torre 1 ya estará en la etapa de
operación de acuerdo a lo manifestado por el Titular. Por lo tanto, para cualquiera de las
dos Torres, los impactos de su construcción y operación serán similares, por lo que no
amerita analizar estas etapas por separado para cada Torre.

Lo que sí debería analizar el Titular son los impactos ambientales de la Etapa de


Construcción (punto 2.2.) de la Torre 2 y cómo ellos no solamente afectarán al medio
ambiente, sino también (y en mayor medida) a los habitantes de la Torre 1, que ya
estarán viviendo en la Etapa de Operación de dicha Torre.

Este es un factor crítico a tener en cuenta por el Titular, no sólo por las consecuencias
ambientales que podría tener (ya descritas en el punto 2.2.). Las consecuencias
económicas y comerciales del Proyecto son impredecibles, ya que los impactos
ambientales sobre los habitantes de la Torre 1 podrían ocasionar disconformidades hacia
la empresa constructora y la administración del edificio, baja en las ventas de
departamentos en la Torre 1, lo que a su vez quitaría financiamiento para construir la
Torre 2.

Un edificio en altura de vivienda de las características proyectadas implica un aumento


considerable en la densidad demográfica del área afectada. Tomando en cuenta que en
una planta de 6.800 m2 se distribuirán 160 departamentos unifamiliares y si se
considera que cada familia promedio posee 4,5 miembros, el cálculo nos arroja 720
habitantes totales para el Proyecto y una densidad demográfica que alcanza los 1059
habitantes por hectárea.

Para visualizar su impacto demográfico frente a la Reserva Ecológica de Costanera Sur,


es preciso señalar que de acuerdo a los datos del Censo Nacional de Población y
Vivienda del año 2001, la Ciudad de Buenos Aires posee el máximo nacional de
densidad demográfica, con un promedio de 13.843,9 personas por kilómetro cuadrado,
muy superior al Gran Buenos Aires con sus 2.392,5 habitantes por km2 e infinitamente
superior a Santa Cruz con sus 0,8 habitantes por kilómetro cuadrado.

Ahora bien, si la cifra perteneciente a la Ciudad de Buenos Aires nos parece excesiva y
apabullante, es necesario mencionar que si la ciudad adoptara la ocupación espacial
propuesta por el Titular en su Proyecto, nos encontraríamos con densidades del orden de
los 105.000,00 habitantes por km2, superando por más de 7 veces la actual
configuración socioespacial de la Ciudad. Pero, como lo dice el Titular, menos mal que
este Proyecto es una excepción urbana.
Más allá de la consiguiente preocupación de instalar un Proyecto de estas dimensiones
socioespaciales enormes frente a la Reserva Ecológica Costanera Sur, se hace
imperativo quizás no para el Titular, pero sí para los servicios públicos que avalan la
aprobación de tales proyectos, tener en cuenta que la demanda y la presión demográfica
sobre sus servicios también posee un impacto económico y de gestión muy importante.
No sólo se trata de la recolección de residuos domésticos (tema que trataremos más
adelante) sino también el aprovisionamiento de agua, la capacidad de la red de
alcantarillado, mantenimiento de áreas verdes públicas, alumbrado público, seguridad
ciudadana y un largo etcétera de servicios que son administrados por la Ciudad, el
Estado y empresas públicas y privadas que deben hacerse cargo de la mayor demanda
de sus servicios por nuevos proyectos excepcionales y de una envergadura superior a 7
veces lo que la ciudad está acostumbrada a soportar en promedio.

En consecuencia, es preciso analizar algunos aspectos de índole ambiental que pudieran


verse afectados cuando el Proyecto ingrese en su Etapa de Operación. Entre ellos
podemos nombrar el aumento del flujo vehicular, la circulación de los vientos y los
conos de sombra.

2.3.a) Flujo vehicular

El Proyecto , de acuerdo a datos informados por el Titular, posee dos cocheras por
departamento, esto es, un total de 320 cocheras para propietarios distribuidas en dos
plantas subterráneas. A ello habría que sumarle las cocheras de cortesía para las visitas,
cuyo número no se describe, pero podríamos estimarlas en 30 más, sumando finalmente
350 cocheras para el Proyecto.

Considerando que el Titular se preocupó especialmente del impacto de los camiones


hormigoneros en la subetapa de hormigonado en la fase de Construcción, extraña que no
posea un análisis acabado del impacto vial que los propios usuarios podrían causar
sobre las vías de acceso al Proyecto y las vías y cruces aledañas de mayor uso y, por lo
tanto, mayor conflicto vial.

Cómo lógicamente el titular no posee la información del destino de los viajes de los
futuros propietarios (quizás no posee todavía sus datos personales), es imposible aplicar
un Estudio de Impacto Vial acabado y completo como el propuesto en el punto 2.1.2.d).

Lo que sí es posible es analizar el impacto sobre el flujo vehicular que actualmente


existe en las vías de acceso del Proyecto y que será aumentado en estimativamente en
320 vehículos potenciales. Para ello el Titular debería establecer, mediante conteo
visual de vehículos, el flujo actual en dichas vías, sobre todo en las horas pico del
sistema vial urbano, a la mañana y por la tarde.

El conocimiento y medición del impacto que este aumento de 320 vehículos pudiera
ocasionar en el tráfico y en la posible congestión vial de las calles de acceso y las calles
y avenidas cercanas, es necesario para una serie de decisiones que el Gobierno de la
Ciudad deberá tomar para mitigar este aspecto. Decisiones en torno a ensanchar vías de
acceso, a instalación de semáforos, a construcción de ciclovías y espacios para peatones
en las cercanías de la Reserva Costanera Sur, demarcación de pasos de cebra para
peatones y un largo etcétera de decisiones que tienen relación con la seguridad vial y
peatonal de los habitantes, que deben ser solventados con fondos del erario público, a
pesar de ser gatillados por un Proyecto particular.

Asimismo, el aumento del flujo vehicular añade un elemento más a la larga lista de
aspectos del Proyecto que inciden acústicamente sobre la fauna de la Reserva Ecológica
Costanera Sur y sobre los vecinos que actualmente residen en un sector donde se
privilegia la recreación y las áreas verdes para toda la ciudad por sobre la realización de
obras monumentales para el beneficio de unos pocos.

2.3.b) Circulación de los vientos

El Proyecto nos indica que su altura total será de 160 metros, distribuidos en dos Torres
de 46 pisos cada una y que se unirán entre sí en cuatro puntos diferentes, mediante la
instalación de puentes a distintas alturas.

Este hecho, que no sólo preocupa ambientalmente, genera una clara interrogante acerca
del confort que se puede dar a sus habitantes debido al viento existente a tales alturas,
además de la seguridad en las uniones entre los puentes y las Torres. Este hecho fue
analizado inclusive en una publicación de abril de 2002 emitida por la Asociación de
Ingenieros Estructuralistas de la República Argentina, AIE.

Trascendiendo lo puramente estructural, la circulación de los vientos podría verse


afectada por la existencia del Proyecto. El espacio geográfico de la Ciudad de Buenos
Aires se caracteriza por una planicie de baja pendiente situada adyacente al Río de la
Plata, sin cerros ni accidentes geográficos de carácter relevante desde el punto de vista
de la circulación de los vientos.

Se reconoce que las condiciones climáticas de las ciudades, al igual que cualquier otra
porción del orbe, responde a las características atmosféricas globales. Por otra parte, al
estudiar en particular las condiciones meteorológicas locales de las grandes urbes
mundiales, es posible verificar la creación de verdaderos microclimas en cada una de
ellas. Estos microclimas se generan a partir de diferentes factores, la mayoría de ellos
producto del accionar humano, al aceptar a las ciudades como un medio ambiente
construido por el Hombre.

Entre estos factores se pueden nombrar a la existencia de ríos, la cercanía al mar, la


existencia de grandes extensiones de áreas verdes al interior de las ciudades, el rumbo
predominante de su cuadrícula, la existencia de cadenas montañosas cercanas o cerros-
isla al interior de sus límites, cercanía a extensiones de producción agrícola, existencia
de cordones o áreas industriales, altura de sus construcciones, relación entre el ancho de
las calles y la altura de las edificaciones aledañas, pendientes topográficas
pronunciadas, etc.

Se ha verificado en varias ciudades metropolitanas que la existencia de áreas


industriales genera una isla de calor particular, las que a veces pueden presentar
temperaturas varias veces superior a la normal para las condiciones climáticas reinantes
en el área urbana en general. Asimismo, las áreas verdes y espejos de agua ayudan a
disminuir estas temperaturas, produciéndose equilibrios constantes del sistema climático
a escala urbana.
Pero a una escala mayor, de un distrito urbano, o un Municipio, o un Proyecto como
Puerto Madero, el dinamismo de este fenómeno de islas de calor no está necesariamente
en equilibrio constante, sino más bien se ve afectado por aquellas situaciones que
alteran la meteorología local. Sabido es la relación entre la temperatura y las presiones
atmosféricas, sobre todo a pequeña escala, y sabido es también la generación y
alteración de los vientos de carácter local.

Estos vientos locales son muy poco estudiados a nivel urbano, pero son de vital
importancia para muchos aspectos ambientales, estructurales, arquitectónicos,
económicos y hasta de calidad de vida. El estar ubicado a sotavento de una fábrica que
emite olores o gases nocivos (curtiembres, fábrica de pinturas, de plásticos, etc.) no sólo
afecta por el olor (calidad de vida), también puede afectar la salud de las personas y
animales domésticos (medio ambiente humano y animal), tomar la decisión de no
construir en altura (arquitectura) y hasta producir una caída en el valor del suelo urbano
(impacto económico).

La importancia del estudio de estos vientos locales es vital, ya que a la hora de realizar
ordenanzas y restricciones de zonificaciones de viviendas, comerciales e industriales,
generalmente se toman en cuenta los vientos mayores que responden a una realidad
climática a escala macrourbana y no los vientos locales de manifestaciones a pequeña
escala y de carácter meteorológico.

Volviendo al Proyecto en cuestión, y sabiendo de antemano que el tema de los vientos


ya fue abordado por especialistas del área de la Ingeniería Estructural, se hace evidente
que las Torres generarán una alteración de los flujos de vientos locales en el área de
Puerto Madero, y de la Reserva Ecológica Costanera Sur en particular.

La Reserva Ecológica Costanera Sur, fue creada en 1986 por Ordenanza Municipal de la
Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, con el fin de proteger y resguardar el
único sector de la ciudad de Buenos Aires con ambientes silvestres, con fines
recreativos, educativos y científicos.

Es común encontrar en los ambientes lagunares de la Reserva numerosas aves acuáticas.


De hecho, en la Reserva Costanera Sur las aves están representadas por más de 200
especies, aunque no todas convivan en la misma época del año, debido al carácter
migratorio de varias de ellas.

De acuerdo a datos disponibles, se pueden encontrar, entre otras, las siguientes especies:
Macá, Biguá, Jacana, Gallaretas, Garza Mora y Garza Blanca, el Sirirí Pampa, el Cisne
de Cuello Negro, Pico de Plata, Verdón, Zorzal, Carpintero Real, Tacuarita Azul, Patos
Gaviotas, Benteveo.

Es por ello, que más allá de poder solucionar el problema del confort de sus futuros
propietarios, el Titular debiera también preocuparse de analizar los impactos que los
remolinos y alteraciones del flujo del viento por causa de su Proyecto pudieran causar
sobre las aves de la Reserva.

2.2.c) Conos de sombra


Entre los muchos aspectos ambientales que las obras de ingeniería y arquitectura dejan
de lado, están aquellos referidos a la influencia de una obra más allá de sus límites
prediales y donde actúan como agentes indirectos en la generación de impactos
ambientales.

Un ejemplo preciso de esta situación es la influencia que posee el cono de sombra de las
obras de mayor envergadura en cuanto a altura y volumen. Este cono de sombra actúa
como un verdadero eclipse solar para las áreas que se encuentran en oposición al Sol
con respecto de la obra.

Ante el Proyecto Torres el Faro, y al haber dos torres separadas, se hace evidente que
tendremos dos conos de sombra, los cuales podrían actuar simétricamente en algunas
épocas del año y en conjunto como un solo cono mayor, en otras, dependiendo del
movimiento aparente del Sol a lo largo del período anual orbital de traslación terrestre.

Este cono se prolonga hacia el Oeste durante las horas matinales, afectando a los
edificios y vecinos ubicados al poniente de su emplazamiento. Desde el momento en
que una persona habita un edificio en altura y que conoce la reglamentación urbana que
permite la construcción de otro edificio similar muy cerca al suyo, consciente o
inconscientemente “acepta las reglas del juego” de la fábrica inmobiliaria.

Ahora bien, las reglamentaciones urbanas están hechas para establecer criterios,
generalmente basados en lo que no se puede hacer más que en lo que se pudiera hacer.
Por ello a veces nos damos el lujo de contar con excepciones urbanas como el Proyecto
Torres el Faro, quizás no previstas en lo que no se puede hacer por lo extra(-)ordinario
de su escala y que afecta a aquellos que aceptaron “las reglas del juego”, pero que ahora
tal vez sepan cómo se sintió David frente a Goliat.

Podemos coincidir o no con los posibles reclamos de los vecinos situados al poniente
que presenten sus reclamos. Por último, “las reglas del juego” establecen el derecho al
pataleo entre congéneres humanos en una sociedad civilizada.

¿Pero qué podríamos hacer para escuchar el reclamo de los habitantes del sector
ubicado al oriente del Proyecto?

Estos habitantes (es decir, que ocupan un hábitat) se ven afectados por los conos de
sombra que se prolongan hacia el Este durante las horas vespertinas, recibiendo un
eclipse solar como principal atracción turística de las tranquilas tardes porteñas.

Numerosas son las descripciones de cómo los eclipses o la falta de luz solar afecta a la
fauna y flora natural, incidiendo en aspectos tan variados como sus hábitos alimenticios
y de descanso, el vuelo de las aves, el crecimiento de las plantas, el sentido de
orientación de aves y mamíferos, etc.

Estos problemas, difíciles de pronosticar a menos que se estudien mediante


investigaciones etológicas en terreno afectarán a la mayoría de los habitantes (flora y
fauna) de la Reserva Ecológica Costanera Sur.

Una mención especial ameritan los reptiles que viven en la Reserva. Son especies
poiquilotermas, es decir con una temperatura variable de su cuerpo, conocidos
normalmente como animales de “sangre fría”. Por lo tanto, su dependencia de la luz (y
el calor) solar es vital y cualquier elemento que genere sombra por un tiempo
prolongado los afecta mayormente.

Baste recordar que una de las principales teorías de la extinción de los dinosaurios
(grandes reptiles) es que un meteorito gigante colisionó con la Tierra, levantando una
gran nube de polvo que tapó la luz solar por un período tan prolongado que provocó la
desaparición de estas especies.

En definitiva, los efectos ambientales de los conos de sombra sobre la flora y fauna de
la Reserva Costanera Sur, son mayores de lo que cualquier arquitecto e ingeniero
pudiera imaginar a priori.

Lamentablemente, la flora y fauna están instalados en un lugar que les dio acogida
espontáneamente, no se rigen por las regulaciones urbanas, es más, no conocen “las
reglas del juego”. Peor aún, su único derecho al pataleo es migrar, alterar sus hábitos
drásticamente, e incluso morir.

2.4. Etapa de Abandono

Como ya habíamos visto en el punto 2, esta etapa es muy difícil de aceptar por todo
Titular que busca trascender a través de un Proyecto emblemático, de excepción, debido
a la tentación de trascendencia inmortal que todo artista busca con su obra.

El caso de las Torres El Faro se somete a esta regla, sobre todo cuando el Titular
pretende que su Proyecto sea “la proa de la Ciudad de Buenos Aires”, inculcándole
además dicho nombre a la empresa encargada de ofertar los departamentos y organizar
la demanda por ellos.

Por ello, conscientes de la dificultad que para el Titular constituye la admisión de lo


finito de su obra, desde estas líneas ayudaremos a dimensionar aquellos impactos
ambientales en esta Etapa de Abandono de su Proyecto.

En primer lugar, debemos estar conscientes que nada dura para siempre y, aunque la
popa del barco se hunda primero, inexorablemente también se hundirá la Proa de la
Ciudad, en sentido figurado, por cierto. El plazo que mencionamos de 150 años será
excesivo para unos y amarrete para otros, pero nos ayuda a sentar una base de cálculo
frente al silencio que sobre este tema recibimos por parte del Titular.

Es muy posible que las Torres El Faro sufran mutaciones a lo largo de su vida útil,
sobre todo de carácter funcional. Es posible, como ha pasado con otros edificios de
viviendas, que se transforme parcial o totalmente en oficinas y centro de negocio,
debido a su ubicación y a las posibles frases rimbombantes con que el Titular o sus
continuadores podrán ofertar dichas oficinas: “su empresa en la Proa de la Ciudad”,
“Llegará Ud. a la meta antes que los de la Popa”, etc.

Más allá de estas especulaciones, está claro que el proyecto llegará a su fin, ya sea por
fallas estructurales debido al desgaste de materiales, por impactos en el valor del suelo,
por nuevas excepciones urbanas más altas u otros imponderables, entre ellos el posible
resurgimiento de brigadieres-intendentes dispuestos siempre a decorar nuestro espacio
urbano con alguna autopista.

En todos los casos, la salida lógica para el fin de la vida útil del Proyecto, es la
demolición de su estructura. Esto presupone una actividad de gran envergadura y, por lo
mismo, de gran impacto ambiental.

Cuando hablamos de la demolición de casi 60.000 metros cuadrados de obra en


hormigón, se nos presentan varias interrogantes acerca de los impactos asociados con
ruido y vibraciones que tal acto podría tener sobre los vecinos (humanos y animales) del
entorno, sumado a la siempre imprevisible dispersión de elementos de mediano tamaño
a distancias considerables.

Estos tres temas (ruido, vibraciones y dispersión de elementos) debieran ser estudiados
específicamente por el Titular, realizando simulaciones y modelos, tomando en cuenta
la tecnología de demolición disponible en el mercado. Aunque es posible que dichas
tecnologías hayan avanzado dentro de 150 años, el Titular debería estimar estos
impactos de acuerdo a la realidad actual.

Aunque instantáneo y lógicamente menos prolongado que los efectos de la Etapa de


Construcción, el acto de demolición es de por sí un acto infinitamente superior en
tamaño y en concentración de impactos ambientales, produciendo efectos mayores de
ruido y vibraciones que en la construcción, aunque en un lapso acotado.

Lo que sí es posible estimar de acuerdo a los conocimientos actuales y que será todavía
válido dentro de 150 años, es la cantidad de escombros que se generarán a partir de la
demolición del Proyecto, siendo éste el impacto más importante de la Etapa de
Abandono.

De acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados Unidos, en


1996 se generaron en ese país 136 millones de toneladas de escombros, la mayoría de
ellos a raíz de demoliciones (48 %), renovaciones (44 %), mientras que las nuevas
construcciones generaron sólo el 8 % restante. Otros estudios de Corea y Japón estiman
que el porcentaje de los escombros de demolición sobre el total de ellos, es de cerca del
98%, los cuales están constituidos principalmente por ladrillos y hormigón.

Tan grande es el impacto de los escombros de la demolición que la mayoría de las


legislaciones norteamericanas y europeas han incorporado el cálculo a priori de cuántos
escombros se generaría en base a los metros cuadrados proyectados. Por otra parte,
mediante fuertes multas y altos costos en la disposición final de estos residuos, estos
gobiernos han promovido el reciclaje de los escombros, de manera de reducir
considerablemente sus volúmenes.

Uno de los parámetros para calcular la cantidad de escombros generados a partir de la


demolición de edificio, es el kilogramo de escombro por metro cuadrado construido. El
valor estimado ronda alrededor de los 700 kg/m2 construido.

Analizando en detalle el Proyecto, podríamos estimar que su demolición generará un


total cercano a las 40.000 toneladas de escombros, la mayoría de ellas formadas por
restos de hormigón. Tomando en cuenta lo analizado en la última parte de la Etapa de
Construcción, podríamos calcular un total de 2.000 camiones circulando en el sector a
raíz del retiro de escombros del Proyecto, siempre teniendo claro que lo hacemos de
acuerdo a la realidad actual.

No vale la pena repetir todos los impactos que esta actividad ejercería sobre el entorno,
ya que el Titular debiera realizar un análisis similar al propuesto en la sección 2.2.e).

Un tema insoslayable es la búsqueda de un lugar habilitado para disponer 40.000


toneladas de escombros en un sitio autorizado. Paradójicamente, la Reserva Ecológica
Costanera Sur, es el resultado de la mayor disposición masiva de escombros de
demolición jamás vista en la Ciudad de Buenos Aires. Aunque sea de taquito habrá que
agradecerle al Brigadier Cacciatore su aporte a la calidad ambiental de Buenos Aires,
aunque esto genere hoy algún problema para el normal desarrollo de la Proa de la
Ciudad.

Para finalizar esta Etapa tan importante en la generación de impactos ambientales, es


preciso señalar que el Titular debiera prever la emisión mayor de material particulado
respirable (MP10) que se generará tanto en el momento de la demolición, como en el
carguío de los camiones y durante la circulación de ellos hasta el vertedero de
disposición final de los escombros.

Para ello debiera establecer un Plan de Mitigación, centrado fundamentalmente en


reducir al mínimo las emisiones de MP10 mediante diversas estrategias, desde el riego
de los escombros, el cubrimiento de los camiones, el lavado de los neumáticos dentro
del recinto y el cuidado y destreza a la hora de cargar y descargar los camiones.

Conclusiones

Luego del análisis desarrollado en las páginas anteriores, hemos arribado a las
siguientes conclusiones, a saber:

1. De acuerdo al Marco Legal vigente a la hora de solicitar el permiso de


edificación, el Proyecto Torres el Faro debiera presentar un Estudio de
Impacto Ambiental
2. Desde el punto de vista técnico, un Estudio de Impacto Ambiental
relacionado con un Proyecto de estas dimensiones, debe considerar a lo
menos los efectos sobre el medio ambiente durante las Etapas de
Construcción, Operación y Abandono
3. Por lo mismo, el documento “Estudio de Impacto Ambiental Proyecto
Torres El Faro. Plan de Mitigación de Obras”, no reúne los contenidos
mínimos para realizar una adecuada evaluación de los impactos
ambientales.
4. Territorialmente, el Proyecto impactaría sobremanera sobre la Reserva
Ecológica Costanera Sur y sobre las edificaciones y parques aledaños al
Proyecto, sumándose a ello las arterias urbanas afectadas por el impacto
vial de las distintas etapas del Proyecto.
5. Ambientalmente, los efectos más recurrentes del Proyectos tienen relación
con los componentes ruido, vibraciones, emisión de material particulado
respirable (MP10), generación de residuos, impacto vial y alteración de
suelos y napas freáticas.
6. Biológicamente, las especies más afectadas son las pertenecientes a la flora y
fauna de los ecosistemas presentes en la Reserva Ecológica Costanera Sur,
sobre todo las aves, roedores y reptiles.
7. Comunitariamente, los más afectados son los vecinos del sector, los usuarios
de la Reserva Ecológica Costanera Sur, del espacio de renovación urbana
Puerto Madero y los usuarios de las vías de circulación adyacentes al
Proyecto.
8. Por lo anteriormente expuesto, el documento presentado por el Titular
presenta carencias fundamentales e insalvables, por lo que se debiera negar
una autorización ambiental para la edificación de su Proyecto, por lo menos
hasta que presente los antecedentes necesarios para corregir esta situación.

Para el cuadro

NOx : El NOx es un término genérico que hace referencia a un grupo de gases


muy reactivos [tales como el óxido nítrico (NO) y el dióxido de nitrógeno
(NO2)] que contienen nitrógeno y oxígeno en diversas proporciones.

CFC : El clorofluorocarburo, clorofluorocarbono o clorofluorocarbonados


(denominados también CFC) es cada uno de los derivados de los hidrocarburos
saturados obtenidos mediante la sustitución de átomos de hidrógeno por átomos de flúor
y/o cloro principalmente.

Debido a su alta estabilidad físico-química y su nula toxicidad han sido muy usados
como líquidos refrigerantes, agentes extintores y propelentes para aerosoles. Fueron
introducidos a principios de la década de los años 1930 por ingenieros de General
Motors, para sustituir a materiales peligrosos como el dióxido de azufre y el amoniaco.

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