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Amar o Depender

El libro 'Amar o Depender' explora la problemática del apego afectivo y su relación con la adicción, sugiriendo que el amor puede convertirse en una dependencia perjudicial. Se presentan seis principios para fomentar la independencia emocional y mejorar las relaciones, destacando la importancia del autorrespeto y la madurez afectiva. A través de casos y análisis, se enfatiza que el amor verdadero no debe estar ligado al apego, sino que debe permitir la individualidad y el crecimiento personal.

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Amar o Depender

El libro 'Amar o Depender' explora la problemática del apego afectivo y su relación con la adicción, sugiriendo que el amor puede convertirse en una dependencia perjudicial. Se presentan seis principios para fomentar la independencia emocional y mejorar las relaciones, destacando la importancia del autorrespeto y la madurez afectiva. A través de casos y análisis, se enfatiza que el amor verdadero no debe estar ligado al apego, sino que debe permitir la individualidad y el crecimiento personal.

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AMAR O DEPENDER

Tras una cita a Fernando González e introducirnos a la reincidente problemática del amor

para todos, desde compositores hasta filósofos y psicólogos -junto con un breve preámbulo del

autor-, el libro inicia estableciendo que no existe un tratamiento sistemático para el susodicho

mal de amor. Se parte de saber que acarrea consecuencias parecidas a las de cualquier adicción,

pero resulta más fácil definir la depresión y la manía, solo que conlleva cierta extraña

yuxtaposición con la ausencia del amor. El desamor suele impactar mucho más que el amor

desmedido. En una balanza, ponemos las ventajas del amor sobre sus desventajas, vivimos

subyugados al apego afectivo y somos adictos a sus desmanes. El libro se estructura bajo 6

principios básicos «anti-apego», dependencia y obsesión con 3 partes: la primera da un primer

vistazo para contextualizar, la segunda ofrece herramientas para ser independientes, así

mejorando nuestras relaciones o desapegándonos de las fantasías con 3 principios para quienes

quieren o han terminado relaciones disfuncionales y la tercera propicia estrategias para desligarse

y no reincidir. La estructura sigue los últimos 20 años en estudios cognitivo-afectivos de manera

que, tras la primera parte, se puede ir a la segunda o tercera. El libro se dirige a quienes quieren

hacer del amor una experiencia plena y continúa su postura de ciertos «autos» fundamentales

como autorrespeto y autocontrol y ataca el autoengaño [Este montón de auto me suena a que el

libro es pura patraña. La autoayuda es una farsa, mejor busquen ayuda profesional].
Entendiendo el Apego Afectivo

Sobre algunas inconveniencias del apego afectivo: aclaraciones y malentendidos

Depender de tu amado/a es un suicidio que va en detrimento del autoconcepto que busca

dejar al “yo” como un anexo de ellos. Esta visión del amor ha quedado impregnada en el

imaginario colectivo gracias a la tradición [Los memes culturales -no los chistes de internet-]. La

mayoría de las consultas provienen de dependencia patológica interpersonal donde, o son

incapaces de ponerle fin o son incapaces de afrontar la pérdida. Cuenta el caso de una mujer que

es abusada socialmente por su pareja y la aísla de múltiples maneras. Para su desgracia, el apego

no se va por arte de magia, así como el desamor no se va por pura fuerza de voluntad; una

relación se corta cuando se hace necesario, incluso si va en contra de nuestra conciencia. Poco

después de dejar la adicción, cuando surge el desamor, el sujeto descubre que lo que sentía era

eso, una adicción psicológica y no un «sentimiento de amor». Ese sentimiento, junto al respeto,

la comunicación, el deseo, los gustos, la religión la ideología, el humor, la sensibilidad y otros

son los pilares fundamentales de una relación amorosa. La dependencia se caracteriza por crecer

con los años, el síndrome de abstinencia, fútiles intentos de abandono, gran inversión temporal,

trastorno del desarrollo social y dependencia consciente al vínculo (En el caso de relaciones

sanguíneas o amistades, esto se evalúa de manera diferente). Cuando el apego es biológico, no es

dispensable, pues sale de una necesidad, a diferencia de un apego psicológico.

Querer algo no es malo, hacerlo imprescindible sí; el adicto es incapaz de abdicar a su

adicción y nunca está preparado para la pérdida de esa fuente de seguridad o placer. Tras el

apego hay miedo, y tras de él hay incapacidad usualmente nacida de la niñez. El hecho de amar y

ser amados, la disponibilidad de la pareja, es para disfrutarse, pero al volverse unilateral o

generar abstinencia en los instintos se vuelve una adicción. El deseo mueve al mundo y la
dependencia lo frena. La idea no es reprimir las ganas del amor, sino fortalecer la capacidad de

soltarse cuando haya que hacerlo.

Amor y apego no siempre van juntos, en una reunión en que un psicólogo dijo “El apego

corrompe” hubo un rebote en los padres mayores, no entendían que se estuviera impulsando el

desapego en las parejas; mientras que los jóvenes convenían en ello para no sufrir. Desapego no

es desamor, sino una relación sana con independencia sin posesividad, no te hace carente de

ética. Alguien afectivamente libre se distancia en lo perjudicial y se acerca en la ternura, el

desapego lleva a un amor desapegado del miedo. Alguien que ama desprendido puede seguir

adelante aunque su pareja no esté, sigue y sigue por más falta que le haga. No hay

incompatibilidad entre amar y amarse a uno mismo, cuando se ama de verdad a la pareja, la

conciencia personal trasciende sin desaparecer, se complementa.

El adicto afectivo no es óptimo en su desgaste por amor, pierde mucha energía, recursos y

salud mental por su fuente de gratificación, hasta el punto de ser receloso, obsesivo, agresivo e

iracundo (activo-dependiente) o de ser sumiso, dócil y obediente (pasivo-dependiente). El adicto

se concentra tanto en la pareja que deja de lado sus demás relaciones interpersonales hasta

provocar fanatismo y devoción, renuncian a todo por él/ella. En conclusión, hay que repartir

nuestra atención en todas las actividades de nuestra vida. El apego acaba con todo residuo de

humanidad disponible.

La inmadurez emocional: el esquema central de todo apego

Se refiere a la ingenuidad de las situaciones aversivas que acarrea el apego emocional

como el sufrimiento, la frustración y la incertidumbre. Las tres manifestaciones más importantes


son: bajos umbrales para el sufrimiento, baja tolerancia a la frustración y la ilusión de

permanencia.

La ley del mínimo esfuerzo resulta atractiva para estos fines, pues tratamos de evadir el

estrés; sin embargo, patalear porque la vida no sea color de rosas 24/7 es una infantilidad. Ahí

nacen los distintos umbrales de frustración, pues hay personas que se desvinculan fácilmente de

quien aman al presentar falencias, mientras hay otras que hay que empujar para lograrlo. Esto

mismo se liga a los niveles de sobreprotección que se haya recibido durante los primeros 5 años

de vida, que genera una tendencia a buscar el placer y evadir los problemas a toda costa, así que

no se sabrá renunciar al goce inmediato por el bienestar a la larga, se carecerá de autocontrol.

Hubo un caso donde una mujer se casó con un hombre que grave y seriamente hacía acoso

sexual a la hija, quien al denunciar y hallar al hombre culpable hizo desmoronar a la madre,

quien alegaba al psicólogo no saber qué hacer, pero solo se ponía una venda sobre sus ojos para

excusarlo y evitar tener que dejarlo. Esto demuestra que hay que saber afrontarla, la vida no

viene en bandeja de plata.

El siguiente esquema se basa en el egocentrismo idílico de mis deseos y los berrinches

infantiles que ello conlleva. En las parejas nace con la falta de empatía, al no comprender el

desamor del otro, concluyendo que por amar, uno debe ser amado. Esa inmadurez lleva a los

amores enfermizos, a veces por orgullo y necesidad de ganar o por posesión sobre la otra

persona. Esa gente quiere manipular y tener la relación sometida a su control y sus deseos, darse

gusto con ella y que gire en torno a sí.

La ilusión de permanencia se da en el afán de garantizar abastecimiento de amor y

recursos. Por el excesivo apego se anhela la perpetuación ad infinitum: la inmortalidad. El

problema de aferrarse es que todo en el mundo es transitorio, temporal, finito, Buda mismo lo
dijo «El apego es la causa del sufrimiento». La enfermedad, la vejez y la muerte son

indiscriminatorias e incondescendientes, por ello hay que saber afrontar la vida con esos 3

mensajeros. Aunque sí se pueden hallar amores duraderos, la certeza de permanencia es incierta,

por ende, frente a la ruptura, es mejor no apegarse, pues no existe la seguridad afectiva. Hay

matrimonios que son un verdadero secuestro, por ejemplo: un viejo verde divorciado se casa con

una jovencita a la que empieza a espiar enfermizamente para que no le sea infiel. Ante este

agobio, ella le reniega, pero él le afirma que es de poca monta, menos que él, por lo que retiene a

la fuerza esa ilusión de “permanencia”. De este modo, ella le dejó por el detective del marido que

la vigilaba, demostrando así la imprevisibilidad del amor.

¿A qué cosas de la relación nos apegamos? El menú personalizado de la vida en pareja

El apego nace de evitar el dolor o buscar satisfacción, así como la ascética busca

iluminación, el monje pecador la redención y el suicida el remedio. Para el amor, esa droga

adictiva es la seguridad con alguna necesidad a suplir que provea la pareja, generalmente placer

o bienestar con protección. Una mujer a sus 32, sin hijos, con seguridad económica y sin

impedimentos religiosos no podía separarse de su drogadicto y bisexual marido a pesar del

desamor. Resulta que ella dependía de la seguridad que sentía al dormir con alguien más, en ese

caso su marido, pues le daba comodidad; por ello, necesitaba un sustento para el sueño

noctámbulo, así como un niño necesita un osito de peluche o un trapito viejo. El trueque de

seguridad al dormir a cambio de una vida miserable le parece un trueque impensable a un

tercero, pero al igual que «mi reino por un caballo», en su contexto le parecía algo indispensable.

El apego suele venir de gente inmadura o con deficiencias, así, los tipos de apego afectivo más

comunes se explican a continuación:


Apego a la seguridad es para los incapaces de hacerse cargo de sí mismos, buscando

calma y sosiego para decir que están a salvo, así nace su dependencia, quizás solo con su

presencia se llene ese vacío, lo único que necesitan es a alguien que esté ahí para sentirse no

solos. También está el apego a la estabilidad, que teme al abandono y es sensible al rechazo; les

importa un bledo si la esposa es mala amante, ama de casa y madre, o que el esposo sea agresivo,

mujeriego y frío con tal de que el otro sea estable, predecible y presente en la relación. Estas

personas generan esta adicción debido a una carencia en la infancia o por muchos rechazos,

infidelidades o pérdidas.

El apego al contacto y manifestaciones afectivas viene de querer sentirse amados, por lo

que estas personas evalúan constantemente las manifestaciones, lo que es agotador para ambos.

Una persona sin amor propio, lo proyecta con las demás personas, así que desconfían del amor

externo por su incredulidad. Entonces surge la paradoja «necesito amor, pero le temo» -cabe

recalcar que estas manifestaciones son románticas, difiere de sexuales- también relacionado con

personas poco agraciadas que entre sí buscan complementarse.

El apego a la admiración nace con el mal autoconcepto, semejante a lo anterior, viene con

la gente con complejo de cucaracha. En vez de buscar amor, se busca adulación, pues se vuelve

adicta a alguna muestra de admiración o fascinación, lo que fomenta la infidelidad con cualquier

tercero que muestre lo mismo. El apego al bienestar de la buena relación es visto como algo

normal por la estructura social tradicional, supuestamente estas “benévolas” adicciones mejoran

la convivencia. Ciertas personas alegan que estos modelos no afectan directamente a la persona y

se disocian de cualquier esquema inapropiado. De igual manera, esta dependencia de los

estimulantes afectivos los puede hacer tóxicos en exceso. Algunos de los más adictivos son:

sexo, mimos, afinidad y tranquilidad; siendo el primero el más peligroso. Cuando el apego
sexual es bilateral, las materias de ambos son inseparables, fases indistinguibles; y cuando es

unilateral se genera una dependencia que termina en una parte dañada. Una pareja de adictos al

sexo recurre a él como terapeuta y, al igual que una droga, se produce el efecto de dependencia a

grandes dosis de esta, cuyo deseo nunca se sacia. El apego a los mimos gusta del contacto físico

desligado al sexo, pues son hipersensibles a los arrumacos y gustan de besos, abrazos, sonrisas,

etc. El apego a la afinidad viene de gustos y opiniones que lleva a un buen amiguismo y

compañerismo, esto es lo que les hace difícil separarse de su idilio gracias a recordarse de sus

afinidades, por lo que son incapaces de separarse fácilmente. Por último está el apego a la

tranquilidad y paz hogareña, muy visto en mayores de 40, que en exceso como para renunciar a

los demás placeres y alegrías del amor sano [Desde el papel de lector, aconsejaría cuestionar

bastante lo que dice el libro y mantener una posición escéptica].


Previniendo el Apego Afectivo

Cómo promover la independencia afectiva y aun así seguir amando

Las parejas se pueden fortalecer o mejorarse según su cantidad de deficiencias. Hay 3

principios que ayudan a llevar este estilo de vida independiente sin eliminar el amor: la

exploración, no poner los huevos en la misma canasta; la autonomía, ser autosuficientes no

narcisistas y el sentido de vida, o el alejarse de lo mundano. Alguien audaz, libre y realizado

ganó contra los apegos. La madurez afectiva permite sostener nuestra individualidad para atender

los demás aspectos de nuestra vida sin dejar de amar.

El principio de la exploración y el riesgo responsable

El dependiente emocional teme al cambio y se excusa bajo la célebre frase «más vale

malo conocido que bueno por conocer», así se anclan al pasado. Existen las parejas que se

consumen mutuamente, como los noviazgos elongados: una hombre con 8 años de noviazgo

decidió pasar un periodo de separación de su novia (a ese punto no se sabe qué es peor, si

terminar o casarse), en el que la novia pasó por muchos martirios, ya que desde inicios de su

adolescencia todo había sido con él, así que ahora estaba sola, era literalmente un lienzo en

blanco cuyos gustos y amigos realmente habían sido prestados de su novio, su noviazgo atrofió

su capacidad de sentir y adormeció su alma. Amar no es anularse, sino crecer de a dos,

destacando las individualidades. Un matrimonio no sano sería uno en que el hombre prohíbe a la

mujer progresar profesionalmente por mentalidades retrógradas como «Las mujeres casadas

deben estar en casa con sus hijos»; peor aún es que la mujer acceda a ello y que para remate le

prohíban consultar con el psicólogo. La mentalidad debería ser «La persona que amo es una parte
importante de mi vida, pero no la única», es entonces cuando hay que luchar contra los inseguros

controladores que no permiten que la otra parte sea feliz ni se ame por sí misma solo por querer

mantener su franquicia. Al contrario, se debería incitar a que la parte más activa y sana transmita

ello a su pareja, invitarla a vivir la vida. Esta exploración en la pareja toca 4 áreas: se genera más

tolerancia al dolor, atacando la inmadurez; permite encontrar nuevas fuentes de disfrute,

flexibiliza la mente para estar expectante a la novedad y sorpresa y se pierde el culto a la

autoridad sin someterse a ella, fomentándole el escepticismo. El libro sugiere ciertas prácticas

como

Hay que vivir del gozo del juego, quizás hacer alguna travesura infantil, seguir el método

de lo absurdo y hacer cosas tales, como ladrar a la gente para evaluar su reacción [¿Huh?].

Recomienda ser algo cínico frente a la opinión de los demás, haciendo acciones como abrazar a

los enemigos o besar a los decanos de la universidad en la cabeza, gritar al aire lo enamorado que

se esté o lo que sea sin miedo al rechazo del público. El punto es seguir las normas racionales,

pero no ser esclavo indeterminado de ellas [Me parece más razonable].

Invita a investigar, deleitarse por los logros de la mente y curiosear en la naturaleza, solo

basta con buscar información por ahí, ello es capaz de llenar el hueco que las drogas pretenden

allanar: nuestra sed por algo picante en la vida. El músculo que no se usa, se atrofia, así que has

de aventurarte a usarlo para explorar y deleitarte con las maravillas del mundo, parándote del

asiento aburrido oficinista o conferencista.

Así como la ciencia, otra bella cualidad de nuestra humanidad es el arte: la literatura, la

poesía, la música, el teatro, todas ellas son para las personas sensibles, no para especialistas

dedicados al tema. Acercarte al arte es una manera de desconectarte y darte tiempo para ti
mismo. Si tu pareja es insípida, igualmente no tienes que invitarla a disfrutar de la danza, del

cine o de las pinturas contigo, es tiempo para ti.

Ensayar comportamientos que parecen ajenos a nuestra manera de ser aporta información

valiosa sobre cómo somos realmente y se pueden hacer en varias áreas, como probando hacerse

el cocinero, renovar el vestuario, el peinado con tinturas, disfraces y exhibirse. Ello se extiende

también al sexo: sazonar a la pareja y probar cosas nuevas como el Kamasutra para darle amor

desvergonzadamente.

Se puede viajar y conocer el mundo según el presupuesto. Puedes acampar sufriendo todo

percance y aun así estar contento, solo no te quedes quieto y haz algo diferente [Ya, en esencia

eso]. Conocer más personas suele ser una buena idea, no hay por qué ser ermitaños, sino todo lo

contrario, conocer otras personas para no envejecer sin amigos, ya que todos tienen algo

interesante que decir o enseñar. La exploración definitivamente impulsa la juventud y ganas de

vivir.

El principio de la autonomía o hacerse cargo de uno mismo

La libertad va de la mano con el miedo, pero al hacerse dueño de su vida hay un

crecimiento personal exponencial. El humano sano siempre busca la autonomía y se opone a la

opresión de la libertad, la independencia es lo que siempre ha buscado el ser humano y la

autonomía conlleva una mejor salud. Las personas apegadas son todo lo contrario, bloquean la

autonomía por su necesidad de protección, por lo que la exploración nos quita el miedo a lo

desconocido para que entre en juego la confianza en uno mismo que conlleva la autonomía, así
se genera 3 atributos de libertad personal: defensa de la territorialidad, aprovechamiento de la

soledad e incremento de la autosuficiencia.

La territorialidad es lo que demarca lo que es mío; el espacio, cosas, amigos,

pensamientos, etc. Sin necesariamente excluir el tú, porque está tu espacio y nuestras cosas. El

punto es hallar el equilibrio entre el exceso de territorialidad y la escasez de ella, acoplando así

las demandas de la pareja y propias. También cabe recalcar que no hay que entregarse en la

pareja un 100%, porque eventualmente se vuelve insípida, se conocen tanto que se pierde la

magia de lo inesperado; se entrega el corazón, no el cerebro. Hay veces que cosas no se deben

compartir en la pareja, no solo no hay que esconderlo todo, tampoco hay que compartirlo todo:

una mujer se dejó robar un beso de un amigo de su marido, luego, en un encuentro matrimonial,

le confesó aquello, quedando ella liviana pero él deprimido, lo que generó muchos problemas y 5

años para poder empezar de nuevo, u otra que empezó a ahorrar parte de sus ingresos del tacaño

de su marido, quien cuando supo de ello tomó reprimendas en su contra.

La soledad ha sido discutida como una oportunidad de autoconocimiento, como decía

Cicerón, aunque algunos poetas románticos suelen hacer apologías a la adhesión afectiva. En

síntesis, la soledad puede ser una oportunidad saludable de limpiar la mente o un aniquilador de

humanidad según si es voluntaria o no. El aislamiento afectivo (más doloroso que el social) está

ligado a la soledad, madre de todo apego. En cierto modo, ser libre es estar solo. Por ello, el

adicto afectivo teme al alejamiento, que se liga a la vulnerabilidad de la víctima, así que la

soledad puede significar desamparo a los vulnerables al daño, abandono a los necesitados de

estabilidad y desamor para los carentes de autoestima. Fuera de los límites, la soledad fomenta la

autoobservación, mejora la relajación y meditación con seguridad y autoconfianza y nos impulsa


a dar cara a los problemas, por eso es importante a veces guardar silencio en una relación, en el

silencio se comparte amor, se complementan ambas soledades.

Los dependientes atrofian su autoeficacia y son incapaces de hacer cosas por sí solos o

afrontar dificultades. Así, la autonomía previene el apego en 3 áreas: al mejorar la autoeficacia,

se adquiere confianza y autosuficiencia (eliminar miedo a ser incapaz), también aumenta los

umbrales del dolor (eliminar el miedo al sufrimiento) y mejora el manejo de la soledad (eliminar

el miedo a la soledad).

El libro propone ciertas sugerencias como hacerse caso de uno mismo para dejar de ser

inútil y entregar la carta a García. Se empieza con una lista de cosas por hacer según

prioridades y se empieza a realizarlas. Luego sugiere disfrutar la soledad para aprender de ella y

gozar de ciertas cosas que puedas permitirte. Con el silencio y el aislamiento se puede estar muy

cómodo y sereno -recomienda hacer otra serie de juegos absurdos mientras se está solo en casa-.

Cuanto menos se busque el amor, más a gusto se está y más rápido se encuentra. Sugiere también

vencer el miedo, intentar hacer las cosas que tememos y enfrentar nuestras incomodidades y retar

ese miedo. Esta autonomía te hace más independiente y más valiente.

El principio del sentido de vida

Consiste en autorrealizarse para ser más realistas, asertivos, seguros y fluidos, más

maduros e independientes en general. La autorrealización consiste, a su vez, en explotar nuestros

talentos naturales para llevarlos a su realización, hacer lo que nos completa y hace felices. Esto

aterriza en la trascendencia para hacer que nuestras acciones impacten más allá, en algo más

grande, pues somos más grandes de lo que creemos. Se refiere a la idea de Dios o del universo,
no en el sentido religioso, sino en el sentido del eterno retorno. Este sentido de vida impacta en 4

áreas: distanciarse de lo mundano, expansión de la conciencia afectiva (expandir los horizontes

de lo que nos llena), redimensionar el sufrimiento a otros contextos para soportar la adversidad y

ser realistas y crear un sentido de pertenencia especial con eso de algo más grande a lo que

servimos, todo es uno y uno es todo.

Sugiere mantener vivas las vocaciones y convicciones para sacar partido de los talentos.

Cualquier gusto, hobby, pasión adolescente puede disfrutarse y no permitir que nadie la inhiba.

Aquí dice algo similar al poema del End: “Eres producto de millones de años de evolución. Una

evolución que posee el atributo de ir hacia arriba en lo complejo. […] Cuando te autobservas y te

descubres, es el universo entero el que se observa a sí mismo. Eres un momento, un instante

fugaz en la inmensidad del cosmos, pero formas parte de un proceso en expansión universal,

infinitamente mayor, que te contiene”. Induce a leer sobre religión, ciencia, teología e

introspección para reforzar esa unión y con tal de trascender.


Venciendo el Apego Afectivo

Mucha gente teme perder su fuente de seguridad y bienestar, así que se atan a una tortura

que se vuelve un vicio que adormece el sistema psicológico y vuelve al amor real una utopía

inalcanzable. Ahí entra el realismo afectivo, ver la relación como un tercero para analizar los

hechos que suelen esquivarse. Por ello hay que evitar el autoengaño que alimenta la imagen

romántica del sueño amoroso y hay que observar las señales y demostraciones de una mala

relación que se esconden con falsas ilusiones y mentiras para mantener esa imagen. Para dar

ejemplo cuenta una historia: un hombre separado que buscaba quien le mantuviera, decantándose

por una mujer con matrimonio flojo con quien tenía mucho en común, además de una buena

relación sexual. Sin embargo, cuando se quiere entrometer con una persona casada, siempre es

difícil que el desamor sea causa suficiente para el divorcio. Para su desgracia, hubo mil factores

que retuvieron a la mujer de seguir con él después de divorciarse, mayormente la culpa y los

familiares de su exesposo, quienes desaprobaban su relación con el amante. El punto es que el

tipo no reconocía las señales y, por más que ella retrasara el divorcio que eventualmente llegó, él

la excusaba por mil caminos diferentes. Podría haberse ahorrado todas esas vueltas si no hubiera

hecho lo que la gente suele hacer: excusar el poco amor recibido, ignorar la falta de amor y

persistir secretamente en un amor perdido que nunca dejan atrás.

El amor, cuando sí existe, se nota y es tangible, pero cuando está enfermo se puede

intentar sanar, bajo el riesgo de que acabe o dejarlo como está para que empeore, que es lo que la

gente suele hacer. Entonces salen excusas como pensar que se es amado, solo que el otro no lo

sabe, lo cual es irracional porque no hay manera de que alguien quiera sin saberlo; también se

suele excusar en que la pareja tenga traumas o condiciones que no le permitan amar, por lo que

buscan especialistas que les diagnostiquen algo parecido a lo que les conviene creer. Si bien hay
trastornos que descienden la capacidad de amar o condiciones hormonales que disminuyen el

placer, el desamor no llega por causas biológicas, sino por puro desgaste y la gente prefiere decir

que el otro está enfermo a aceptar que se cansaron de ellos. Otros piensan que el modo afectivo

de su pareja es ese, el abuso y la agresión, como una mujer que de luna de miel (siendo virgen)

solo tuvo 2 relaciones con su esposo, quien se tumbaba, se tapaba la cara y lloraba e insultaba

mientras ella lo hacía; ella le preguntó por qué y él le dijo que es su manera de amar y que era

común. Walter le aseguró que eso era una anomalía sexual, pero ella dijo que quería acoplarse a

su estilo. Aunque la ciencia apunte a que el estrés afecte la libido de los hombres, no es así con el

desamor, así que el pensar que los impedimentos externos afectan el cariño de alguien es un

absurdo, es en esos momentos cuando la pareja fuerte sirve de soporte; si no hay afecto, se

vuelve una carga más. Algo que asegura que alguien te va a amar es que tome la iniciativa, eso

no se pide.

Las personas suelen subestimar la situación en que se encuentran y crear indulgencias

para ignorar el elefante en la habitación, hasta el punto de negar las falencias de la pareja en sí.

Las comparaciones a veces no son buenas, como excusar los defectos de la pareja bajo la

existencia de peores para embellecer lo feo. Una mujer justificaba la infidelidad de su marido

bajo el estigma de que todos los hombres son infieles, un señor el alcoholismo de su esposa bajo

nuestra “cultura alcohólica” y una joven las agresiones de su novio bajo los tratos de los novios

de sus amigas. Otras personas recurren a restarle importancia al problema, como una mujer que

ignoraba los 30 años de edad que se llevaba con su marido bajo el pretexto del amor sin edad y

acabaron divorciándose, un señor desestimaba el maltrato que su mujer le hacía como insultos,

empujones y escupitajos y una mujer excusaba a su marihuanero esposo porque fumaba a

escondidas de los niños. Otras personas más convenientemente olvidan los problemas y se
centran en lo bueno de la relación, así es muy fácil engañarse en una vida de pareja ideal.

Intentan maquillar las desdichas e imaginar una perfección inexistente, por eso al momento de

evaluar la relación tienen que ponerse las cosas en su lugar sobriamente, sin exagerar nada.

Quienes no terminan de pasar por el duelo suelen atar cabos en su imaginación haciendo

interpretaciones erróneas, a veces teniendo un optimismo obsesivo, costumbrismo al amor y

perpetuación afectiva, como si el amor fuese perenne. Interpretan hechos aislados como

evidencias de que aún hay amor, como las llamadas. Otros se escudan en mantener relaciones

sexuales, cuando eso es meramente fisiológico y adictivo. También creen que porque el otro esté

soltero es por aferramiento al amor pasado, cuando puede ser por el simple deseo de soledad. La

gente incapaz de aceptar la realidad piensa que eventualmente la otra persona va a reconocer el

viejo amor perdido; sería una falta de respeto que se tuviera que perder a uno para valorarlo.

Retirarse oportunamente suele ser la mejor elección, no persistir fútilmente. El fanatismo

religioso se vuelve una mala señal, como una mujer cuyo marido le fue infiel 15 veces en 12

años y empezó a practicar ocultismo para esperar el milagrito de sentar cabeza, siendo engañada

otra vez por desprevenida y crédula. Ciertas personas creen que el problema del desamor radica

en que han de pulir sus habilidades de conquista, cuando la restitución afectiva es difícil: si

alguien no te quiere, es porque no te quiere; la causa del desamor es el propio desamor. Casos

como una mujer que se estrechó el conducto vaginal o un hombre que se enriqueció a base de

estafas para impresionar demuestran que no sirve, solo sirve si de verdad sigue habiendo amor de

por medio. Tampoco sirve de mucho pensar que el amor o la atención psicológica de la pareja

sea de utilidad: mostrar amor incondicional a veces favorece a los vicios que precisamente se

pretende erradicar, como con los infieles o alcohólicos, quienes lo son más con una pareja
condescendiente; la pareja tiene un complejo historial y esquema único, la única manera de tener

chance es entender qué no funcionó dentro de la propia pareja.

Personas suelen preferir quedarse con un amor roto que con nada por miedo a privarse de

afecto, así dicen cosas como que le dejarán de a poquito, cuando ninguna adicción se supera

decreciendo las dosis, eso debe ser un cambio súbito y radical. Una mujer tenía un novio hace 4

años atrás y un follamigo 3 años atrás, hasta que empezó a alejarse del amigo para poder casarse,

pero también quería dejar al novio para dejarse llevar por la pasión. Le dio dos meses de prueba

al novio y quedó insatisfecha, luego se quedó con el amigo y siguió insatisfecha. Tampoco es

buena idea mantener amistad con una ruptura, ya que se vuelve un martirio, mayormente por

tener que involucrarse en los problemas del otro. Incluso hay gente que busca escape en amigos

con derecho, esposovios y amantosas. Los amantes tampoco deben enamorarse, el buen amante

provee placer, descanso y pasión, como un sereno bosque de pinos que no soporta la carga de

una civilización.

La gente enfermiza sigue esos 18 pensamientos para retener la fuente de apego mediante

autoengaño. El realismo exige sentarte y contemplar las cosas como son sin sesgos para así

alcanzar la liberación afectiva, que naturalmente será dolorosa.

El principio del autorrespeto y la dignidad personal [Eche, ¿no y que eran 3?]

Cuando hay demasiada urgencia afectiva, se atenta contra la dignidad propia, negociando

con el respeto y vendiendo la humanidad por afecto. Aunque la ética aparezca con la existencia

de otras personas, esta sigue incluyendo la autoestima, así como la moral que sigue la línea de
amar al prójimo con el mismo amor propio; si no se puede aceptar a sí mismo, no se puede

aceptar ni respetar al otro.

Suele parecer más fácil querer a Dios que a las personas, pero con Dios vivimos, no

convivimos. En la convivencia es que nacen los vínculos afectivos con una persona especial, ya

que nadie es igual y eso nos hace especiales. Los especialistas en amor suelen ser solteros,

castos, desempleados y mantenidos, no podrían llevar a la práctica sus consejos de criar hijos o

afrontar la vida adulta. Los lazos afectivos pueden mejorarse, por eso las buenas parejas vienen

de un trabajo de pulirse. La diferencia entre el amor universal y el interpersonal es que el último

requiere correspondencia, por ende, debe ser recíproco y equilibrado por ambas partes. Para que

una relación funcione no debe de existir ni un avaro afectivo/narcisista ni un dador en

exceso/sumiso, ahí entra en juego la sinceridad. La relación ha de llenar, al menos en parte, las

expectativas afectivas. Ese intercambio debe de ser regulado oportunamente con cosas que sí lo

ameriten, tampoco hay que ser quisquillosos en esa materia.

Si una persona no aprecia el amor, este desaparece por desgaste. Por eso la persona

amada tiene que merecerlo, ósea hacerse digno de ello: compartir la vida, abrir el corazón y

desnudar el alma, por eso ha de mostrar comprensión para mantener la dignidad. Por ello, En

cualquier relación no merece quien no ame, y menos quien lastime.

Un amor indigno es esclavitud, por eso no hay que humillarse por amor, eso refleja

adicción. Métodos a los que se recurren suelen ser reclamar afecto indecorosamente, subyugarse,

suplicar y chantajear, permitir que se saque provecho de uno y se explote en cualquier índole,

denotando una dependencia a la persona amada; agachar la cabeza al maltrato por manipulación,

dar a borbotones mientras se atenta contra sí mismo, como adaptarse a las preferencias de la

pareja con sumisión; hacer silencio frente al abuso dócilmente y también se suele compartir a la
pareja con otro, aceptando resignadamente su infidelidad, eso es una forma de irrespetarse a sí

mismo, renunciando a la honradez.

La disfuncionalidad de una relación es culpa de ambas partes, el problema es que el

apegado sufre más autocastigo. Una mujer con matrimonio de perla solía asistir a su marido en

absolutamente todo, el problema es que ella ocupaba un papel secundario frente a una amiguita

que tenía. Ella lloraba porque él le fuese indiferente [«El rencor hiere menos que el olvido» -

Julio Jaramillo], más le dolía que empezara a dispensar de ella. Eso es un ejemplo de no tenerse

autorrespeto por costumbre a ceder, porque empezó a autocastigarse verbalmente. Para la

autoflagelación existen 4 métodos: autocastigo motivacional, aislamiento afectivo (dilema del

erizo), búsqueda de nuevas parejas como la relación recién terminada y prostituirse socialmente

como castigo moral, lo cual es humillarse degradantemente.

La pareja debe amarte, quien no ama no lo hará por obligación, no merece el que hace

sufrir, el amor ha de ser recíproco, resignarse a una mala relación te hace cómplice de la

infelicidad, negar la humillación te hace querible y eliminar el autocastigo te hace libre. Si no se

negocian los principios, se tiene un fuerte contra el apego.

El principio del autocontrol consciente [¿Huh?]

La adicción al amor o apego, a diferencia de las demás adicciones, no se vence por

exposición, sino por autocontrol y resistencia. Para acabar con una relación enfermiza, se debe

extirpar radicalmente con varias estrategias: se puede analizar una relación enfermiza de manera

un poco parcializada para ver si hay un aspecto negativo que opaque muchos más sanos, como

una mujer que pega hasta mandar a los hijos al hospital, también se puede recordar ello para
evitar cualquier remordimiento. Al momento de la separación, lo último necesario es alguien que

esté de parte del otro, pues suelen ser ignorantes a otras situaciones, por eso hay que hacer caso a

nuestros amigos sinceros. Otro método es cortar las fuentes convenientes de estímulos afectivos

y lo que recuerde el pasado de la relación para evitar recaer. Si se tiene autocontrol,

autorregulación y autodisciplina, no hay espacio para la adicción.

Unas palabras para concluir

Amar sin apegos es irreverente, fantástico, insólito, locuaz, trascendente, atrevido y

envidiable y libra de miedos, permite explorar el mundo y aprender a renunciar con certeza para

que el universo se haga cargo, habiendo hecho las paces con él y la incertidumbre. El amor sin

apegos no es insensible, sino que exalta el sentimiento complementado sin restricciones, permite

abrazar a la pareja sin angustias estando contentos consigo mismos. El amor interpersonal es un

proceso complejo y continuo para encajar y adaptarse el uno con el otro.

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