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Fragmentos Weber

El documento analiza el proceso de racionalización en la sociedad contemporánea a través de la obra de Max Weber, destacando la importancia de la cronometrización y la organización burocrática en la vida social moderna. Weber propone que la acción social se puede clasificar en tipos ideales, diferenciando entre acciones racionales y no racionales, y establece que la dominación se basa en creencias compartidas que legitiman el ejercicio del poder. La 'jaula de hierro' es una metáfora que representa la rigidez de la racionalización, aunque se sugiere que podría ser necesario repensar esta figura en el contexto actual.

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Fragmentos Weber

El documento analiza el proceso de racionalización en la sociedad contemporánea a través de la obra de Max Weber, destacando la importancia de la cronometrización y la organización burocrática en la vida social moderna. Weber propone que la acción social se puede clasificar en tipos ideales, diferenciando entre acciones racionales y no racionales, y establece que la dominación se basa en creencias compartidas que legitiman el ejercicio del poder. La 'jaula de hierro' es una metáfora que representa la rigidez de la racionalización, aunque se sugiere que podría ser necesario repensar esta figura en el contexto actual.

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RACIONALIZACIÓN Y JAULA DE HIERRO EN MAX WEBER


por
José María Serbia
(Fragmentos extraídos)

1. Introducción
Si alguien pretendiera entender el proceso de racionalización en occidente y sus
expresiones en la sociedad contemporánea podría mirar su muñeca y reflexionar sobre como el reloj
que allí se encuentra es una herramienta vital para la organización de su vida cotidiana. La
cronometrización del mundo, basada en la estandarización horaria, es uno de los efectos más
permanentes y, quizás por eso, uno de los más imperceptibles en la configuración no sólo de las
actividades laborales, políticas o económicas sino también de las prácticas cotidianas y afectivas
de todo miembro de la sociedad moderna. Si revisamos nuestra billetera encontramos nuestra cédula
de identificación con una serie de datos y una numeración que señala nuestra singularidad que nos
resulta imprescindible para participar de la vida social y de su orden legal. Viajar en un transporte,
trabajar en una organización, realizar ejercicio físico en un centro deportivo, comer en un
restaurante son actividades que tienen en común el hecho de realizarse bajos ciertas
condiciones en determinados espacios sometidos a reglas de funcionamiento. La irracionalidad es
una palabra que cotidianamente tiene connotaciones negativas, inversamente, las personas
emplean la palabra racional o racionalidad como un adjetivo para designar a los comportamientos
prudentes o sensatos, se utiliza el término como un sinónimo de la cordura en contraposición a lo
irracional, que se asocia a la demencia o al delirio. Estos significados de racionalidad se diferencian
de los que se van a utilizar en este texto, por ello, para precisar los conceptos a emplear se define lo
racional inicialmente como aquellos hechos, comportamientos o pensamientos configurados bajo el
uso de la razón, presentado así una coherencia o lógica interna.

Una aproximación al concepto de racionalización, desde la sociología weberiana, liga el


término a los comportamientos predecibles que descansan en procesos subjetivos de
calculabilidad, en la aplicación de procedimientos mentales que entrañan una determinada lógica,
consistentes y evaluativos con respecto a datos empíricos fiables para tomar decisiones con
previsión de sus consecuencias. El proceso de racionalización moderna se asocia al desarrollo de
organizaciones a gran escala en el ámbito político, económico y social. Esta forma de organizar la
vida social se diferencia de lo que sucedía en el pasado, ya que, la población en las sociedades
premodernas resolvía la satisfacción de sus necesidades básicas a partir de la autoproducción,
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prevalecía en la dinámica social una organización política y económica sustentada en elementos


tradicionales y personales. Todos los ámbitos sociales de las sociedades modernas9 funcionan a través
de una red de organizaciones (empresas, sindicatos, partidos políticos, aparatos estatales, ONGs,
centros culturales) que persiguen determinados objetivos, priorizando la eficiencia y el
comportamiento preestablecido, en detrimento de la espontaneidad y la naturalidad. Según Weber la
racionalización es un fenómeno que se puede hallar en diferentes contextos y momentos
históricos pero que en occidente moderno 10 presenta peculiaridades que permiten explicar muchas
características objetivas y subjetivas que perduran en la sociedad contemporánea. La metáfora
atribuida a Weber, que expresa la inevitabilidad de la racionalización en las sociedades modernas ha
sido la “jaula de hierro”, quizás en la actualidad, debido los cambios producidos en las últimas
décadas en el sistema productivo, haya que repensar esta figura que denota rigidez y artificialidad
por otra metáfora que represente lo que hoy implican las manifestaciones de la racionalidad.

2. Max Weber, conceptos claves

2.1. Epistemología y metodología en Weber

Uno de los núcleos centrales de la obra de Max Weber (1864-1920) es la expansión y la


“inevitabilidad” de un proceso de racionalización en la sociedad moderna sostenido por formas
burocráticas de organización y de gestión de la vida social, política y económica. La sociología que
desarrolla tiene como punto de partida lo que la propuesta sociológica durkheimiana descarta
como insumo del conocimiento científico, la subjetividad humana. Weber no comparte la metáfora
organicista clave en la visión positivista de la sociedad, desde su óptica la sociedad no es una
totalidad integrada, no posee una unidad articulada y organizada alrededor de un conjunto
compacto y homogéneo de valores consensuados. Weber concibe a la sociedad moderna como un
conjunto de órdenes sociales con reglas específicas, que deben analizarse desde múltiples
perspectivas fundamentadas, con el foco puesto en los actores sociales, desde las intenciones y
expectativas propias y de los otros, para así comprender el sentido de sus acciones y del
entramado de relaciones que establecen entre sí.

Desde una perspectiva multicausal11, Weber establece que la abstracción (abordaje a través de
conceptos y teorías) que el científico necesita llevar adelante para aproximarse a la realidad

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empírica implica recortes de la misma, que, necesaria e inevitablemente, coinciden con suscriterios
valorativos. Desde el enfoque weberiano no existen criterios atemporales o universalmente
válidos para organizar el sentido de la existencia, la justificación de una determinada moral
supone una decisión de sentido siempre arbitraria sobre múltiples cosmos de ideales, creencias y
valores, ya que “…el mundo no posee ningún valor ni sentido, abierto o encubierto; son los
hombres, por el contrario, en su interpretación de él, siempre variada y contrapuesta, quienes
pueden otorgárselo” (Ruano de la Fuente, 1996). Considera que los ideales son vivenciados como
sagrados para aquellos que comparten una época cultural o una forma de vida, estos ideales se
reafirman en competencia con otros compartidos por otras personas que a su vez los consideran
sagrados para ellos, no habría un progreso o camino hacia una ética mejor o superadora de las
anteriores.

Su planteo epistemológico radica en que los fenómenos sociales son pluridimensionales


y multicausales15, para analizarlos deben enfocarse desde múltiples perspectivas para así
alcanzar una visión más satisfactoria de lo que se pretende conocer. Desde sus intereses y
perspectivas las personas, inclusive los actores científicos, establecen qué es la realidad para
ellos o qué es lo relevante de la misma, son ellos quienes recortan segmentos y fracciones de
esa realidad, que consiste en un fluir caótico e irracional de procesos y eventos
intrínsecamente indefinidos.

La sociología weberiana está dirigida a comprender la actividad social a través de la


interpretación, apoyada en la elaboración de esquemas de tipos ideales: Son esquemas construidos
por el analista que implican una serie de abstracciones para guiar el cotejo y la comparación
entre la realidad empírica y la conceptualización en cuestión, “… estas formas de orientación pueden
considerarse en modo alguno como una clasificación exhaustiva, sino como puros tipos conceptuales,
construidos para fines de la investigación sociológica, respecto a los cuales la acción real se aproxima
más o menos o, lo que es más frecuente, de cuya mezcla se compone” (Weber, 2012). El término
ideal no implica que los conceptos hayan sido elaborados remitiendo al mejor de los mundos posibles
o con respecto a su optimización en la realidad (Ritzer, 1993). Los tipos ideales promueven
que las entidades involucradas puedan analizarse tanto desde una consideración estática como
dinámica de las mismas, lo que conlleva la posibilidad que los tipos ideales puedan modificarse en el
tiempo.

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El empleo de tipos ideales como recurso metodológico supone una reducción intencional de la
complejidad de la realidad, los casos empíricos que se analizan con esta técnica incluyen, con
diferentes variabilidades, los elementos de cada tipo ideal, en términos de probabilidad. Weber
estableció que los tipos ideales funcionan como conceptos límites, estrictamente ideales, con los que
se resaltan ciertas directrices y se enfocan ciertos atributos del proceder humano en determinado
contexto; suponen herramientas con las que se contrasta y se compara la realidad con
construcciones conceptuales para aclarar determinados aspectos referidos a sus manifestaciones
empíricas; las conceptualizaciones que Weber desarrolló en forma de tipos ideales no tenían como
intención de funcionar como un reflejo de la realidad, fueron propuestas como esquemas que
implican una serie de abstracciones para guiar la comparación entre la realidad empírica y la
conceptualización en cuestión.

La sociología, para Weber, es una disciplina científica interpretativa, que debe no solo
describir las posiciones y conductas de los actores, sino que, fundamentalmente, le corresponde
comprender19 el sentido que estos le atribuyen a su comportamiento o que están implícitos en su
accionar.

1.1. Tipos ideales de acción social

El objeto de la sociología para Weber es la acción social, esta es la unidad mínima de su


análisis sociológico. La acción social es el comportamiento con sentido del individuo socialmente
orientado, su definición establece que es la conducta que el individuo direcciona desde un sentido o

significado encauzado por la acción de otros (los otros o el otro puede ser alguien en particular o
nadie en concreto, alguien singular o una pluralidad, puede ese otro hallarse en el pasado, en el
presente o en el futuro), debe subrayarse que este concepto implica un hacer (siempre que se enlace
a él un sentido) que se manifiesta externa o internamente (permitiendo u omitiendo). Más allá de
que éste análisis sociológico parte del individuo, los actores weberianos no operan sobre el vacío, no
son entidades atomizadas, robinsons crusoes aislados del mundo, son individuos socializados
que se encuentran dentro de una trama intersubjetiva, en relación con determinados órdenes
sociales y las orientaciones de sentido y cosmovisiones que lo constituyen. La elección de valores,
fines o los estados emotivos que orientan la acción son los disponibles en los órdenes sociales donde
cada individuo ha sido socializado y en los que se halla situado.

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En el esquema de tipos ideales que utiliza Weber para dar cuenta de este concepto, dos
de las acciones sociales son tipificadas como racionales (con relación a fines y con relación a
valores) y dos como no racionales (afectiva y tradicional). Las acciones sociales racionales
involucran procesos de análisis y de evaluación en la configuración del sentido que orienta al actor
en vistas a su comportamiento. Las acciones no racionales, en cambio, carecen en su significación de
estos procesos mentales y el individuo actúa ciegamente orientado por una tradición (costumbres,
valores o ideales aceptados irreflexivamente) o por un estado emotivo, lo que impide que pueda evaluar el
comportamiento más adecuado de acuerdo a los fines que quiere cumplimentar o que pueda
establecer las posibles consecuencias de sus actos.

Las acciones no racionales del esquema típico ideal de acción social de Weber están
categorizadas en la acción tradicional y la emocional o afectiva. Ambas son irracionales porque no
intervienen en su materialización procesos de reflexión o de evaluación. La acción social tradicional
es aquella que se lleva a cabo bajo la influencia de costumbres o hábitos muy naturalizados, este
tipo de acción procede irreflexivamente del arraigamiento de obligaciones, ideales, deberes o
valores poco precisos o de escasa coherencia, funcionando casi como un comportamiento mecánico.
El significado de la acción se orienta por el anclaje de ciertos mandatos o creencias que provienen
del pasado o que remiten indirectamente a este. El significado preciso de la finalidad o el valor que
guía esa costumbre o ese deber es inaccesible a la conciencia del actor que concreta la acción. La
acción social afectiva se concreta bajo un determinado estado emotivo, pasional o irreflexivo
desencadenado u orientado por otros, esa emocionalidad en la subjetividad del actor nubla la
deliberación o la evaluación de las consecuencias de su comportamiento. Para Weber (2012) el
individuo en este tipo de acción casi actúa en un estado límite entre el accionar significativo y el no
significativo (aquel comportamiento automático o reactivo).

Las acciones sociales racionales se clasifican entre las que se orientan por fines y las que se
orientan con respecto a valores. En la acción social racional con relación a fines el sentido del
comportamiento se constituye a través de la utilización de procesos de cálculo y de evaluación de los
medios, que dispone sobre una base de conocimiento fiable para obtener un fin, aunque debe
aclararse que en esta forma de acción el individuo no sólo evalúa y sopesa medios y resultados
posibles sino también los fines que direccionan la acción. Es un comportamiento orientado por la
utilidad, el individuo conciente sopesa las opciones con las que cuenta y de las probables
consecuencias de la concreción de un determinado acto a realizar. El individuo evalúa las opciones
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de las que efectivamente dispone, examina los posibles obstáculos con los que pueda encontrar y
analiza las consecuencias de su decisión eligiendo la de mayor probabilidad de concreción y de
menor costo posible para la obtención de un fin elegido, también considerado dentro de las
circunstancias posibles.

En la acción social racional con relación a valores el individuo evalúa y sopesa la coherencia
y consistencia de su comportamiento con respecto a un postulado de valor (el cual está conformado
por un “cosmos ético”, organizado y articulado, abstracta y formalmente, en torno a ideales y
creencias generalizadas) materializándolo sin considerar las consecuencias de su obrar. Es una
conducta realizada concientemente a partir de claras y precisas convicciones. Es racional porque el
individuo a partir de objetivos éticos, fijados reflexivamente de antemano, realiza coherente y
sistemáticamente con respecto a ellos su actividad, estos valores o ideales están presentes
intrínsecamente al curso de la acción. Ejemplos de este tipo de acción se manifiestan en situaciones
donde el individuo se maneja por el honor, por el sentido del deber o por la humildad, pueden
ejemplificar este tipo ideal de comportamiento que es evaluado consistentemente por el individuo.

Tipos ideales de dominación

Hay un tipo particular de relación social que es central para entender el proceso de
racionalización moderno y para concebir la construcción del poder en un orden social o en una
organización, y es el concepto de dominación, este concepto es definido por Weber (2012) como una
forma particular de ejercicio de poder (relación social donde se produce la probabilidad de una de
las instancias de la relación de imponer la voluntad propia a la de otros, aún con la oposición de
estos) basado en un conjunto de creencias socialmente compartidas que consideran que ese ejercicio
de poder es legítimo. Weber distingue la dominación de aquellas relaciones de poder basadas en la
fuerza, ya que la dominación involucra una relación social asimétrica en la que se produce la
probabilidad de que una de las instancias de la relación pueda ser obedecida por la otra, esto
implica la voluntad de acatamiento del dominado de los fines impuestos como si hubieran surgidos
de sí mismo. La obediencia se concreta cuando el mandato tiene legitimación, esto es porque la
dominación implica la creencia de los dominados en alguna fuente de validez, como el carisma, la
tradición o un orden racional legal.24 Para que haya dominación debe haber una persona o un grupo
que la ejerza, se debe contar con la voluntad de estos de ejercer su influencia y mandatos que
expresen esta voluntad, en una situación diferencial a estos debe haber personas sobre las que se
ejerce la dominación, quienes poseen la creencia de la validez del mandato, y la consecuente
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voluntad de obedecer. La dominación supone algún grado variable de organización del poder, que se
estructura a partir de las creencias en su validez que lo legitiman y estabilizan. Un orden legítimo
produce y regula comportamientos y relaciones sociales, garantizando a través de una administración
un ordenamiento interno que posibilita la estabilidad del mismo25. Toda dominación requiere de un
cuadro administrativo (grupo específico de personas bajo el poder de mando) que ejecute los
mandatos (en cada tipo de dominación varían las características de este grupo social).

2.1.1 Dominación carismática

En la dominación carismática la legitimación descansa en la creencia de los que obedecenal


carisma de un liderazgo. El carisma es definido como una cualidad extraordinaria, sobrenatural o
fuera de lo común que individuos o un grupo de personas le atribuyen a cierta figura o personalidad
que se considera que la posee por razones fuera de lo común (Weber afirma que no importaba si las
cualidades atribuidas al líder eran reales o no, lo central es que hubiese personas que tengan esa
creencia). A quien se le atribuye el carisma por heroísmo o revelación personal está libre de
cualquier vínculo con lo terrenal, con las obligaciones rutinarias o cotidianas. Esta dominación
carece de cuadro administrativo, el líder tiene un cuadro de íntimos, secuaces o seguidores. No se
rige por reglas preestablecidas, sólo las que va creando el poseedor del carisma en el presente enel
que se despliega la dominación. Los vínculos de la dominación son personales y de fuerte carga
emocional, no remiten a ningún orden externo al de las personas que conforman esta dominación.
Los seguidores se relacionan a través de una devoción por la creencia en las cualidades
extraordinarias del líder, ajena a toda norma formal o tradición.

Esta dominación que emerge en situaciones de crisis de un orden establecido, implica un mandato
inestable pero posibilita resolver situaciones que necesitan de la recreación de ideales o fines nuevos
o que desplacen a los prevalecientes. El carisma es una fuerza que rechaza el pasado y por ello se
constituye en un impulso revolucionario, resulta de una fuerza personal de cambio permanente, por
ello su carácter inestable y frágil.

1.1.1 Dominación tradicional

En la dominación tradicional los mandatos se legitiman a partir de la creencia de los


subordinados en un orden y en costumbres de carácter sagrado, provenientes de un pasado que
produce una orientación habitual hacia la conformidad en la obediencia. La perdurabilidad en el
tiempo tornan sagrado a ciertos valores o concepciones de las cosas, los que obedecen creen que
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esas reglas existieron desde siempre y por ello son válidas. La tradición supone visiones del mundo
constituidas por creencias, ideales, valores y sentimientos que se transmiten sin cuestionamientos de
generación en generación, muchas de ellas en consonancia con algún orden religioso. El orden
tradicional funciona, a menudo, a partir de las reinterpretaciones de las reglas o normas que los que
ejercen la dominación realizan para adaptarlas a sus necesidades o criterios personales.

La autoridad tradicional elabora sus mandatos orientados por la fuerza de la tradición, la


cual demarca los espacios de libertad para quien ejerce la dominación, restringe que se puede y que
no se puede hacer bajo reglas no escritas, la arbitrariedad de los mandatos es menor que en la
dominación carismática. El soberano es considerado por los dominados (súbditos) como un señor que
merced a su gracia y a una tradición que lo respalda designa a los puestos públicos, los cuales no son
asignados por la capacidad y la competencia sino por lealtad y devoción.

En la dominación tradicional no existen principios formales e impersonales estructurados y


sistematizados como un orden regulatorio que orienten el devenir de la dominación, las
regulaciones y prescripciones del actuar no están asentadas objetivamente, es la costumbre la que
orienta el ejercicio de esta dominación, por lo que al no existir una referencia objetiva se refuerzala
imposibilidad de creación de nuevos principios jurídicos o administrativos. Esta ausencia de
formalización tiene consecuencias negativas (en términos de inestabilidad del orden) en la base
material de esta dominación. La economía fiscal sobre la que se asienta es irracional, no existen
procedimientos de extracción de recursos basados en técnicas de cálculo y previsión, el
sostenimiento económico es discontinuo, no se mantiene establemente, ni es el resultado de
planificación alguna, ejemplos de ello son formas primitivas de recaudación de impuestos, como
prebendas, asignaciones tributarias en especie o rentas de tierras ancladas a vínculos
tradicionales.

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1.1.1 Dominación racional legal


En la dominación racional legal la creencia de los dominados, que da validez a este tipo de
dominación, se orienta hacia un orden impersonal legal que, abstractamente, reglamenta y
normaliza las actuaciones de sus miembros. Esta dominación se ejerce cotidianamente a través de un
cuadro administrativo especializado, un aparato burocrático. Esta dominación desplaza la presencia
de factores tradicionales o emocionales, como su funcionamiento se basa en relaciones impersonales
se elimina la influencia de la presencia de lo personal. La dominación racional legal, que se
materializa en organizaciones, tales como, el Estado moderno, las empresas capitalistas,
organizaciones sociales sistemas de salud o recreativos, es racional en calidad de la
instrumentalización calculable en el ejercicio del poder.

El cuadro administrativo de esta dominación es la burocracia, la cual está compuesta por lo


siguientes elementos: a) estructura jerárquica, b) ejercicio continuado sujeto a ley de funciones
reglamentadas con deberes y derechos, c) poderes para efectivizarlos y los medios coactivos para
su cumplimiento, d) división de tareas organizadas en ámbitos de especialización, e) separación del
burócrata o funcionario de los medios administrativos, f) los bienes se hallan separados del

patrimonio del funcionario, g) gestión basada en documentos escritos, h) sueldo de base monetaria
estipulado formalmente, i) relaciones impersonales orientadas por un orden legal, j) existencia de
tareas cumplimentadas regularmente, a partir de una concepción abstracta del deber y k)
reclutamiento a partir de la competencia en el cargo. A diferencia de la dominación carismática,
donde la autoridad que se ejerce desde lo personal no tiene ningún límite impuesto, y de la
tradicional, donde el soberano debe actuar sin contradecir una serie de tradiciones poco explicitas y
de amplia resignificación, en la dominación racional legal la autoridad al ordenar y mandar obedece
estrictamente, a su vez, al orden impersonal que orienta su accionar. La orientación de los
comportamientos hacia reglas abstractas e impersonales posibilita la calculabilidad y la
previsibildad regular de las ordenaciones.

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El reclutamiento del personal en los diferentes cargos se concreta a partir del saber
certificado en el cumplimiento de la función requerida. Las actividades del personal burocrático son
llevadas adelante por la provisión de medios materiales que son propiedad de la organización. El
gran instrumento de la superioridad de la administración burocrática es el saber profesional
especializado y la calculabilidad que posibilita el sometimiento del comportamiento a reglas
impersonales, precisas y estables, prescriptas formalmente. Weber afirma que estos elementos
hacen a la supremacía de esta forma de dominación por sobre las otras dos. La burocracia es la
forma la forma más racional de ejercer una dominación en términos de precisión, continuidad,
disciplina, rigor y confianza, uniformidad en las prestaciones o en la producción, evaluabildad,
intensidad y extensión en el servicio, aplicabilidad formalmente universal a toda suerte de tareas, y
susceptibilidad técnica para alcanzar el óptimo en sus resultados.

Las actividades exigidas a partir de los objetivos de la organización se distribuyen de forma


estable y delimitada rigurosamente a partir de las órdenes de una autoridad superior, que dispone de
los medios normativos y los recursos de coacción para que las tareas se cumplan en tiempo y forma.
La responsabilidad de las decisiones descienden de arriba hacia abajo a través de canales formales al
igual que la supervisión de las tareas. La forma racional legal de ejercer la dominación o de llevar
adelante una organización implica que sus integrantes perciben una remuneración monetaria
preestablecida en contraprestación de sus tareas, por ello esta dominación debe contar con un
sistema de ingresos o de tributación estable sobre una base monetaria previsible y regular que
permita la extracción de recursos de manera continuada, esta es una de las bases de la
superioridad de la dominación racional legal por sobre las otras dos.

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